Madura Maduro: ¡se viene el 60%!

Carisma y gestión durante el gobierno chavista
Es falaz considerar que el chavismo es sólo la persona de Chávez.
Decir que Chávez era todo fue una mentira de los medios,
que también inventaron que la revolución bolivariana no es democrática.                            
La dimensión de Chávez fue inmensa, pero no considero adecuado
el razonamiento de que todo era fruto de su carisma. …
Las personas no llegan al poder porque tienen carisma, es el poder el que les da carisma.
Cuando Chávez llegó al poder en 1999 no tenía la gran dimensión nacional e internacional
que llegó a tener, y en la medida en que se fue desarrollando su proyecto la tuvo.
Ahora hay que ver cómo madura Maduro (risas).

Samuel Pinheiro Guimaraes, diplomático e intelectural brasileño, ex alto representante del Mercosur, uno de los hombres que diseñó la nueva política externa brasileña.

El domingo 14 de abril, Nicolás Maduro habrá de superar el 54% de los votos, acercándose a los 8 millones de sufragios, y se consagrará presidente de la República Bolivariana de Venezuela, que, se sabe, acaba de perder a su líder fundador Comandante Hugo Rafael Chávez Frías.

Todos los estudios de opinión conocidos en la República Bolivariana -y los por venir- coincidirán en que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) se encamina a una victoria aplastante, aun por sobre los niveles del 54% de los votos obtenidos en octubre del año pasado, en línea con la arrasadora elección del pasado diciembre, donde el partido de gobierno se alzó con 20 de las 23 gobernaciones en juego.

Informes preliminares realizados por CEOP en Venezuela sostienen que, aun con 10% de indecisos, Nicolás Maduro recepta el 57% de la intención de voto, lo que proyectando indecisos lo aproxima a un demoledor 60%.

Los motivos de esta hegemonía electoral del chavismo, persistente y en ascenso, trascienden el carisma indudable de Hugo Chávez, al que la derecha conservadora atribuye la adhesión popular masiva al proyecto bolivariano, y debe ser centralmente atribuida a los resultados de la gestión de gobierno a lo largo de catorce años, exitosa en materia de crecimiento económico y socialmente muy eficiente.

En efecto, bajo la administración del chavismo la sociedad venezolana logró grandes avances sociales y estableció así una conexión electoral fluida con millones de ciudadanos, en especial los más pobres.

La gestión que encabezaba Hugo Chávez terminó con cuarenta años de abandono estatal en los barrios pobres, logrando el convencimiento popular de que sin ella no hay futuro y que cualquier otra alternativa volverá a excluirlos. No es una convicción apalancada en el carisma del líder. Revisémosla en algunos de sus datos duros.

La performance social de la gestión chavista
La Unesco reconoció que, en Venezuela, bajo la presidencia de Chávez, se erradicó totalmente el analfabetismo, que al asumir en el año 1998 afectaba al 25% de la población.

La gestión de gobierno chavista pobló los barrios más pobres de programas sociales, misiones de salud, educación, vivienda. Aunque, como la opo mediática y partidaria argentina, muchos critican la veracidad de las cifras que da el gobierno venezolano sobre sus logros, incluso el diario británico The Guardian compiló datos que muestran que la vida de los venezolanos más pobres ha mejorado radicalmente.

• Como se observa en el gráfico anterior, elaborado con datos del INE, entre el año 1999 y el último trimestre de 2012, el desempleo pasó del 16,1% al 5,9%, que sólo interrumpe su tendencia a la baja por la desestabilización inducida por la oposición que culmina con el paro petrolero e intento de golpe del año 2002.

De hecho, las dos recaídas del PBI que veremos más adelante remiten a terremotos ligados al “oro negro”. Es más, el golpe contra Chávez del 11 de abril de 2002 es consecuencia de la expulsión de la plana mayor de la gerencia de PDVSA realizada por el Comandante el 7 de abril a través de un Aló presidente antológico, durante el cual hizo sonar el silbato para despedir a cada gerente de la petrolera.

Por otra parte, el lock out patronal de enero de 2003, cuyo impacto se refleja plenamente en la curva de desempleo que se observa arriba, es parte de la misma estrategia opositora: afectar la fuente de distribución directa de combustible.

• La informalidad descendió del 51,1% en el año 1999 al 42% en 2012

• El PIB por habitante, de 4.100 dólares en 2001, pasó a 10.810 en 2011, según los resultados del XIV Censo Nacional de Población y Vivienda realizado por el Instituto Nacional de Estadísticas.

• Los hogares con acceso a Internet pasaron del 4% en 2001 al 24% en 2011.

• La mortalidad infantil, en igual lapso, cayó del 20 por mil al 13 por mil, y sólo el programa sanitario Barrio adentro generó más de 700 millones de prestaciones y consultas en las barriadas.

• La esperanza de vida al nacer creció de 72,1 a 74,3 años.

• En lo que va de este año, la Gran Misión Vivienda Venezuela  ha terminado la edificación  de 9.582 viviendas, de las cuales 4.628 fueron edificadas por el pueblo organizado a través del Programa de Transformación Integral del Hábitat (TIH). Desde su inicio, la misión ha construido 356.380 unidades habitacionales, una cifra sin precedentes en el país y de gran efecto multiplicador sobre el empleo.

• En el plano de la distribución del ingreso los avances fueron muy importantes. El coeficiente de concentración Gini, donde el valor 1 indicaría desigualdad absoluta y 0 igualdad absoluta, se redujo un 17%  (pasó de 0,47 a 0,39) en el período intercensal 2001-2011.

• La brecha de ingresos entre el 20% más  rico y el 20%  más pobre de la población se redujo en igual lapso un 32%, cayendo de 11,8 a 8 veces.

• En el plano educativo, la matrícula inicial entre el año 2001 y 2011 creció un 54% (pasó del 46,4% a 71,4%) y la secundaria un 37% (aumentó del 53,6% a 73,3%) en tanto la matrícula universitaria se triplicó, pasando de 785 mil a 2.340 mil.

• La pobreza estructural, medida por necesidades básicas insatisfechas (NBI), se redujo del 11,36% en el 2001 hasta 6,97% en 2011.

Este indicador de pobreza estructural se realizó en base al método de las necesidades básicas insatisfechas (NBI) recomendado por la Cepal, que mide la pobreza estructural aprovechando los resultados de los censos. En Venezuela, como en otros países de la región, Argentina incluida, se toman en cuenta cinco indicadores: hogares con niños en edad escolar que no asisten a la escuela,  hacinamiento, vivienda inadecuada, hogares sin servicios básicos y hogares con jefes con educación menor a 3 grados de educación.

Por todas las vías analizadas, por ingreso y por el método estructural, hubo reducción de la pobreza en magnitudes muy importantes,  y las estimaciones señalan que la pobreza NBI cerrará alrededor del 6,5% cuando se consoliden los datos del año 2012.

Capítulo aparte merece la evolución de la pobreza e indigencia que se muestra en el gráfico que sigue.

• La pobreza declinó del 49% al 27,4% de los hogares en el lapso 1999-2011.

• La indigencia, medida por el valor de una Canasta Básica Alimentaria que garantiza la sobrevida calórica, pasó del 16.9% al 7,3% de los hogares en igual lapso.

El crecimiento económico, inflación y deuda pública durante el chavismo
La inflación, fenómeno persistente en la economía venezolana se mantuvo sin cambios: en 1999 era idéntica a la de 2012,  anualmente del 20%, en tanto la deuda pública que representaba en 1999 en 49,8% del PBI, en 2012 representa hoy el 28,89%.

Como se observa en el gráfico que continúa, atado al empuje de la renta petrolera el PBI venezolano ha crecido a tasas muy  importantes durante la gestión chavista en promedio del 5,5% contra una caída del 6% en 1999 al iniciarse la gestión chavista. El crecimiento solo se detuvo en los períodos 2002-2003 y 2009-2010, caídas que hay que precisar en sus verdaderos motivos para no sacar conclusiones de impugnación fácil (y falaz) a la exitosa gestión económica del chavismo.

La principal causa de la primera recesión económica fue una huelga del sector petrolero inducida por la oposición golpista, como se observa en este video:

La segunda caída obedeció a causas exógenas al país: el desplome del precio del petróleo (-38% en 2009) producto de la crisis internacional.

La política exterior de Venezuela durante la gestión chavista

Uno de los capítulos fundamentales de la gestión de gobierno de Hugo Chávez fue la agresiva política exterior. Ciertamente, la asunción de Chávez en 1998 marca el inicio de un nuevo período, drásticamente diverso a los anteriores en la evolución de la política exterior venezolana.

Tras la promulgación de la Constitución Bolivariana de 1999, el gobierno chavista ha intentado llevar adelante una nueva política hacia el resto del mundo, cuyos objetivos centrales se encuentran ya establecidos en la propia Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Entre esos objetivos se destacan, según aparece en la monografía de Carla Santaella, Política exterior venezolana, de la Facultad de Humanidades de la Universidad Central de Venezuela:

• Estimular la democratización de la sociedad internacional, con el fin de alentar la acción concertada de los países en desarrollo, al igual que la solidaridad y la cooperación entre los distintos actores del sistema internacional.

• Promover la integración latinoamericana y caribeña, para afrontar con mayor empuje las desigualdades sociales y los profundos niveles de pobreza que afectan a los países de la región.

Consolidar y diversificar las relaciones internacionales, robusteciendo la cooperación Sur – Sur y ampliando las relaciones con otras regiones y países.

Fortalecer el posicionamiento de Venezuela en la economía internacional y, al mismo tiempo, la participación de Venezuela en mecanismos de cooperación tendientes a la articulación de esfuerzos entre los países menos desarrollados como el Grupo de Río, el Movimiento de  Países No Alineados, el Grupo de los 77 y el Grupo de los 15, ha dado un gran impulso a fin de conseguir las metas de la política exterior venezolana.

La política exterior del gobierno chavista ha sido tremendamente activa y, en ocasiones, no libre de polémicas; en el afán por ayudar a la concreción de un orden económico multipolar, se han sostenido reuniones y tratados con gobiernos de los cinco continentes, destacándose el establecimiento de fuertes vínculos políticos y comerciales con los miembros de la OPEP.

Adicionalmente, se realizaron acuerdos estratégicos con países como China, Brasil, Cuba y Argentina, ingresando al Mercosur, fundando el Unasur y, finalmente, impulsando la creación de la Celac, Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Paradójicamente, a medida que las relaciones comerciales con los Estados Unidos han ido en aumento, ha crecido también el enfrentamiento político entre los gobiernos de Washington y Caracas.

El sistema de representación político-partidario

Finalmente, un aspecto poco analizado de las mejoras inducidas por la gestión chavista: las mejoras en el sistema de representación ciudadana.

En efecto, en un país como el que dejara la IV República, estragado por el neoliberalismo y la crisis socioeconómica que provocó,  se  había dislocado también el sistema de representación política cuando Hugo Chávez iniciara su gobierno.

Hoy, por el contrario, existe un sólido partido oficialista y una oposición que debe buscar la unidad para poder competir con alguna chance, mejorando estructuralmente la calidad de la representación política, evitando la proliferación (como ocurre en Argentina) de múltiples espacios de representación sumamente acotados, los tradicionales “sellos de goma“, transformados en verdaderas Pymes del mercadeo electoral.

El PSUV es hoy una estructura poderosa de gran despliegue territorial con articulación sólida con buena parte de las FFAA y los sindicatos reconfigurados, e indudablemente resulta otro activo institucional de la gestión de Hugo Chávez.

Frente a una opo que hace equilibrios para no fragmentarse, el PSUV, con dos millones de militantes, posee hoy 20 gobernadores, 265 alcaldes y 98 parlamentarios, el PSUV será el dispositivo que materialice el próximo triunfo electoral oficialista.

Tiene presencia en toda Venezuela y la estructura partidaria se extiende entre empleados oficiales, fábricas nacionalizadas y oficinas estatales.

Poco antes de las elecciones de octubre del año 2012, el Comando Carabobo, que organizaba la campaña del PSUV, evaluó la magnitud de la estructura territorial del PSUV y estimó que a lo largo de Venezuela tenía 886.345 patrullas, 13.679 comandos de campaña y 117.054 testigos de mesa.

Para evaluar la eficacia de la estructura territorial, 700.000 militantes se comprometieron en octubre de 2012  a conseguir cada uno un promedio de diez personas más que votaran por Chávez hasta alcanzar los 6.729.000 votos. Cumplieron con creces, Hugo Chávez obtuvo 7,4 millones de votos, el 54% del electorado efectivo.

Esta es la base electoral que recibe Nicolás Maduro para las elecciones del 14 de abril de 2013, que sobre este piso y según todos los sondeos de opinión conocidos, el candidato actual del PSUV mejorará la realizada por su antecesor y líder fundador, dando continuidad electoral al proceso de crecimiento económico e integración social que, como es habitual, dio forma a una nueva y por ahora imbatible mayoría electoral.

En este sentido estricto de primacía de la gestión por sobre el carisma es que, sostenida en la continuidad de la notable administración de gobierno inaugurada en 1998, la consigna rectora de la Revolución Bolivariana hoy es, y lo es con toda lógica, Chávez somos todos.

Fierros judiciales: los delirios de Lorenzetti

La  memorable frase del dirigente radical César “Chacho” Jaroslavsky, “hay que cuidarse de ese diario. Ataca como partido político y si uno le contesta, se defiende con la libertad de prensa”, puede ser perfectamente aplicada a muchos de nuestros magistrados. Atacan como partido político y, si uno les contesta, se defienden con la independencia del Poder Judicial. El caso más notable, por lo empinado de su rol institucional, es el del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Don Ricardo Lorenzetti.

En efecto, el magistrado, en su ya inocultable disputa con la Presidenta -y a fin de dar volumen a su candidatura opositora-, no dudó en subir el tono del enfrentamiento hasta poner en suspenso la soberanía del voto y las mayorías conformadas en democracia. Utilizó para ello una sentencia, no por falaz menos demostrativa del profundo desprecio a la voluntad popular que mueve a quien la pronuncia: “La Corte no debe gobernar, debe ser consistente con las mayorías del pueblo, con lo que van haciendo el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo a través de las leyes. Pero hay sobradas muestras históricas de que las mayorías han tomado decisiones inconstitucionales muy graves, como por ejemplo apoyar el Holocausto, el terrorismo de Estado o la pena de muerte”.

Seguramente Lorenzetti sabrá que también hay “sobradas muestras históricas” de magistrados acompañando dictaduras genocidas. Aún hoy podríamos enumerar  una lista, como él señala, “consistente”, de jueces cómplices del genocidio. Pero nadie pone en duda la legitimidad del Poder Judicial, menos con semejantes “sobradas muestras históricas”.

Sucede que, presumiendo inteligencia, Lorenzetti pone en acto una muy básica falacia post hoc (falsa causa), razonamiento que, a partir de la coincidencia entre dos fenómenos, establece, sin suficiente base (vaguedades como “sobradas  evidencias históricas”), una relación causal: el primero es la causa, y el segundo, el efecto. Clásicamente esa falacia era conocida con la expresión Post hoc, ergo propter hoc (Después de esto, entonces por causa de esto).

Lamentable razonamiento el del Presidente de la Corte, quien desconoce la especificidad de los fenómenos que enumera (Holocausto, dictadura y pena de muerte) y a los que encuentra una extravagante “causa común”, las mayorías electorales. La sabiduría popular ha reaccionado ante tonteras semejantes, y hasta las ha transformado en un simpático chascarrillo: “Si tomo vino con soda me emborracho, lo mismo el whisky con soda, igual que el fernet con soda. Lo que me pone en pedo es la soda”.

En fin, si no gran conocimiento histórico, lo que sí prueba Lorenzetti, y de manera concluyente con estas intervenciones opositoras, es la politización ya existente en el aséptico Poder Judicial, frente a la cual, luego de denunciar la existencia de “fierros judiciales” que analizáramos oportunamente, la Presidenta impulsa ahora la democratización de la Justicia.

Se trata de abrirla definitivamente a la política, la cual en su formato conservador ya la rebasa de cabo a rabo, y sin hipocresías dejar que toda la política ingrese en el “inmaculado” Poder Judicial, y no sólo la que representa el interés de las corporaciones y los grupos de poder concentrado, la política en su modalidad ultraconservadora, que hoy domina ese poder del Estado.

En esa dirección secular se ordenan los proyectos de voto popular para seleccionar los integrantes del Consejo de la Magistratura, la creación de nuevas Cámaras de Casación, transparentar el acceso a la Justicia, devolver las cautelares “a su verdadero lugar y a su verdadera funcionalidad”  y, finalmente, obligar a todos los funcionarios a presentar sus declaraciones juradas.

Ampliar la intervención de la política al conjunto de las alternativas existentes rompiendo el gheto político conservador que configura el Poder Judicial. No se trata entonces de “despolitizarlo”, vieja consigna liberal conservadora, sino de politizarlo al límite. Democratizar la Justicia, una propuesta que rememora, discretamente, aquella conmovedora sentencia con la que Louis Althusser describía su método de pensamiento: “Jamás pude alcanzar la transparencia. Entonces he practicado como Mallarmè, como Heidegger, el obscurum per obscurius. A lo oscuro por lo más oscuro”.

Nuevo fracaso de la Opo: la utilización de la tragedia de Once

Hay que decirlo, respetando el dolor e indignación de las víctimas y familiares que no están en discusión aquí, la movilización del pasado viernes, específicamente el intento de transformar el primer aniversario de la tragedia ferroviaria de la estación Once en un #22F, una nueva y por cierto inescrupulosa modalidad de acto opositor, resultó un fracaso absoluto.

Y resultó un fiasco, más allá de la fuerte y muy explícita intervención de medios y políticos de la opo, que organizaron la convocatoria, condujeron el encuentro, unificaron carteles, editorializaron el acto por la tele y hasta dieron letra al plexo de alguno de  los discursos de los familiares de las víctimas, donde por caso, de manera al menos extemporánea, se criticó al Anses por el “uso indebido de la plata de los jubilados”.

Sucede que estas organizaciones de víctimas históricamente fueron cooptadas, con mayor o menor dificultad, por aquellos que intentan imprimir sentido político, en este caso opositor, a sus reclamos específicos.

Esta movilización del #22F no fue la excepción y la proximidad del episodio trágico no debe hacernos perder la capacidad de analizar esta dimensión insoslayable del acto.

En este sentido, el fracaso de la convocatoria y su impacto bajo el efecto de la “redundancia” en la opinión pública prueba la persistente consistencia del gobierno en sostener los dos atributos que le dieron volumen electoral en octubre de 2011 y aún siguen satisfaciendo a un conjunto importante de la ciudadanía: empleo y consumo, como se analizara oportunamente en el blog Ramble Tamble.

Por otra parte, y en este contexto socioeconómico satisfactorio para una mayoría de ciudadanos, se abrieron dos vías para canalizar el reclamo específico sobre la tragedia, en lo que es posible hacerlo en estos casos, sabiendo que el dolor e indignación de familiares y víctimas es irreparable:

  • El gobierno actuó bien, respondiendo en lo específico mediante la aceleración de las obras de transformación ferroviaria en general y la línea del Sarmiento en particular para que mejoren respecto a su pésima situación actual.
  • La Justicia acompañó el reclamo de las víctimas asignando celeridad a la resolución de la causa, señalando responsabilidades penales que involucran al funcionariado, situación también inédita.

En este sentido estricto señalamos que en su dimensión opositora, el #22F fue un nuevo fracaso de la opo, que no logró utilizar eficazmente el reclamo de las víctimas, más bien lo obturó, opacándolo en su demanda específica, legítima y seguramente compartida por el conjunto de la población.

Nuevamente la satisfacción de los indicadores vinculados a las condiciones materiales de existencia de un importante sector de la ciudadanía se impuso por sobre el forzamiento ideologizado de los medios y políticos opositores, que pretendieron utilizar la tragedia politizándola explícitamente, desconociendo las reglas de funcionamiento de esta sociedad y su sistema de adhesiones y rechazos, incluida la dimensión de formación de opinión pública.

Es necesario para entender lo sucedido volver a Juan Domingo Perón en su notable y poco frecuentada faceta de analista de opinión pública exitoso si los hay, que en La hora de los pueblos brinda una magnífica síntesis del funcionamiento de los sistemas de preferencias en la sociedad argentina contemporánea y una advertencia final sobre su eventual agotamiento: No acorralar.

Señala Perón:

Normalmente los pueblos están formados por un diez ciento de idealistas y por un noventa por ciento de materialistas. El idealista reacciona por instinto. El materialista solo lo hace por desesperación.

Para levantar a un pueblo han de cumplirse los requisitos indispensables. Los que hasta ahora se levantaron en acciones aisladas han pagado el precio de su valiente actitud negativa con el fusilamiento, la tortura y la cárcel. Los materialistas, aun estando de acuerdo con ellos, no iban en condiciones anímicas para seguirlos y defeccionaron.

Es que en los hombres pasa un fenómeno similar al que se manifiesta en el perro y el gato. El perro es un idealista, con poco instinto de conservación y de reacciones instintivas. Si da un puntapié se echará encima del agresor y hay que matarlo para sacárselo.

El gato, por el contrario, es un materialista con gran instinto de conservación, si se intenta golpearlo él huirá, si se lo encierra en una habitación y se lo castiga, intentará primero meterse debajo de los muebles o subirse por las paredes pero, cuando se persuada que nada de eso es posible, se pondrá en guardia y entonces resulta peligroso pegarle. Es la reacción desesperada del materialista que vive en él.

En los pueblos siempre hay una gran cantidad de gatos y pocos perros, pero cuando la desesperación cunde en los pueblos, hay que esperar reacciones que van mucho más allá de cuanto nosotros mismos podemos imaginar.

 

Fuente: Télam

Revisando el acuerdo de precios de 2006: el tercero peronista exitoso

Como señalamos en una columna anterior, tras los exitosos acuerdos de precio realizados por el General Perón, tras separar a Roberto Lavagna del Ministerio de Economía que había fracasado en el control inflacionario, el acuerdo realizado por Néstor Kirchner en 2006 fue muy eficaz en reducir el IPC general y en especial alimentos y bebidas y canasta básica, y tiene datos complementarios notables que muestran la profundidad del éxito de aquel acuerdo de precios, el tercero realizado durante gobiernos peronistas. Veamos esto más de cerca con datos y no tanto opiniones, que son lo que sobran:

A lo largo de 2006, el IPC promedió un incremento mensual de 0,8%, 0,2 puntos porcentuales (pp) por debajo del promedio del año anterior. El IPC registró un aumento de 9,8% en todo 2006, 2,5 pp menos que lo ocurrido durante idéntico período de 2005.

De esta manera, se quebró la tendencia creciente observada durante los años 2004 y 2005, cuando el IPC exhibía año a año una duplicación de su tasa (3,7% en 2003; 6,1% en 2004 y 12,3% en 2005). El IPC Resto, una aproximación a la inflación subyacente, mostró una diferencia todavía mayor respecto de lo ocurrido en 2005, al caer 4 puntos porcentuales, de 14,2% a 10,2%.

Los resultados de 2006 confirmaban la contención de las expectativas de inflación lograda por el acuerdo de precios. El pronóstico inflacionario para 2006 había alcanzado el 12% (punta a punta) en 2005.

La diferencia principal entre la evolución de los precios minoristas en 2006 y 2005 resultó muy influida por la amortiguación en la suba de los precios de los Alimentos y Bebidas.

En efecto, este rubro se incrementó en 2006 un 10,5%, un porcentaje muy inferior al observado 2005 (15,7%). Estos resultados contribuyeron a una suba de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) de 4,9% en 2006, un tercio de la registrada en 2005 (15%) y mucho menos que en último trimestre del año 2005 que proyectaba 24,7% anual y motivó el despido de Lavagna.

Durante 2006 continuó la recuperación del precio de los servicios privados respecto de los bienes. Los bienes crecieron en 2006 un 8,5% (11,4% en 2005) y los servicios un 12% (13,8% en 2005). Si no se incluyen los servicios públicos regulados, la diferencia entre bienes y servicios es aún mayor.

Otro rubros que en el marco de los acuerdos exitosos de 2006 mostraron una desaceleración respecto de 2005 fueron Vivienda y Servicios Básicos, que creció un 10,8% (14,9% en 2005); Equipamiento y Mantenimiento del Hogar, que sumó un 8,4% (frente a 9,1% en 2005); Salud, que creció un 8% (contra un 11,3% en 2005); Transporte y Comunicaciones, que aumentó 6,1% (7,5% en 2005); y Otros Bienes y Servicios, que se incrementó en 5,4% (contra 7,1% en 2005).

La moderación en las expectativas se reflejaba además en la reducción en la inflación de costos. Durante 2006 los precios mayoristas del IPIM exhibieron una importante desaceleración, observando un incremento interanual de 7,1%, frente a un aumento en 2005 de 10,7%, y un pico interanual en febrero de 2006 de 13,8%.

Es importante recalcar que la menor inflación mayorista no se debió a una reducción exógena de los precios internacionales, sino a una dinámica de precios interna que reflejaba menores expectativas de inflación. En efecto, el índice de productos manufacturados nacionales exhibió en 2006 un aumento de 7,4%, un punto porcentual inferior al de 2005. Dentro de los manufacturados, el aumento de 5,6% en los alimentos y bebidas mayoristas fue casi la mitad del incremento ocurrido en 2005, que había exhibido un alza de 10,8%.

Actividad

Las tasas de actividad en 2006 continuaron elevadas mostrando aumento de la actividad, que en el tercer trimestre de 2006 registró un alza de 8,7% interanual y un 2,6% respecto del trimestre anterior. A noviembre, el EMAE se sitúó prácticamente un 48% por encima del mínimo del mes de marzo de 2002 (en términos desestacionalizados), y un 16,4% por sobre el pico anterior de junio de 1998 (también desestacionalizado). Además, siguió mejorando el PBI per cápita, que desde inicios de 2006 se encontró en valores máximos, aproximadamente 7,5% sobre el pico de 1998.

Los datos de demanda agregada del año 2006 mostraron una composición del crecimiento en la que volvió a ocupar un lugar preponderante el incremento en el ritmo de la inversión, que creció un 20,3% interanual y un pico del 24,1% anualizado en el tercer trimestre. Dentro de la inversión, tuvo un lugar destacado en el aporte al crecimiento el equipo durable, que se expandió al 22,4%.

El consumo privado evolucionó por debajo del PBI (7,2% versus 8,7% interanual), y hubo una baja contribución al crecimiento del consumo público, que aumentó apenas un 2,9% en términos interanuales. De este modo, se robustecía el aumento del ahorro interno, en pleno contraste con lo ocurrido en la década de los ’90.

En cuanto a la evolución sectorial, se seguía observando una amplia difusión del crecimiento. A los sectores transables, especialmente la industria, se sumaban crecientemente los servicios, y durante el tercer trimestre se mantuvieron las altas tasas del sector construcción, aunque éstas tendieron a converger en el cuarto trimestre del año hacia niveles consistentes con su evolución de largo plazo. También comenzó en la segunda mitad de 2006 la recuperación del crecimiento del sector agropecuario, y merced al logro de una nueva cosecha récord, este sector superó incluso la performance exhibida durante 2005.

Empleo e ingresos
En el marco de los acuerdos de precios del año 2006, otros indicadores socioeconómicos significativos mejoraron notablemente La tasa de desempleo abierto se redujo 0,99pp y se sitúó en 9,8% para el total urbano. La subocupación cayó 1,9pp en un año, denotando una mayor inserción de trabajadores subocupados en puestos de jornada completa. De esta manera, en el año 2006 unas 100 mil personas abandonaron su condición de desocupadas (un 6,2% del total) y consiguieron empleo, mientras que otras 270 mil dejaron de ser subocupadas, una reducción porcentual del 13,6%.

La tasa de empleo se ubicó en el 41,6%, confirmando que el valor récord del tercer trimestre no se debió a una observación aislada. Entre el tercer trimestre de 2006 y 2005 se crearon 325 mil puestos de trabajo en el total urbano, y si se consideran los empleos sin planes la creación asciendía a 461 mil puestos, lo que indica que continúa la reducción de planes gracias a que los beneficiarios seguían hallando oportunidades de trabajo. Si se considera la creación de empleos plenos (es decir, aquellos que incluyen la reducción de puestos subocupados) sin planes, la creación fue de 677 mil puestos, una tasa de crecimiento interanual de 5,8%.

La favorable evolución del empleo y de su calidad se vio complementada en el año 2006 en pleno acuerdo de precios, por mejoras en los salarios reales, tanto en el sector registrado (+10% i.a.), como especialmente entre los asalariados no registrados (+12% i.a.).

Estas mejoras se debieron tanto a la mayor demanda de trabajo como a la activa política de ingresos implementada por el Gobierno Nacional en el marco de los acuerdos de precios. El salario mínimo creció sucesivamente a lo largo de 2006, pasando de $630 en agosto a $800 en noviembre, un incremento del 27%. Los trabajadores de la Administración Pública Nacional recibieron un aumento nominal escalonado del 10% en junio y de 9% en agosto, muy por encima de la inflación de 2006. Finalmente, los jubilados y pensionados percibieron en junio de 2006 un aumento generalizado del 11%, y una suba del haber mínimo de 21%, que lo situaba en $470 al finalizar 2006.

Los progresos en el mercado de trabajo fueron en 2006, en buena parte, responsables de una mejora en la distribución personal del ingreso.

En pleno acuerdo de precios exitoso, el coeficiente de Gini cayó 1,4pp en 2006 respecto del año anterior y se ubicaba en 0,492, mientras que la brecha de ingresos, que refleja el cociente de los ingresos per cápita promedio entre el 10% de la población total (no perceptores) más rica y el 10% más pobre cayó interanualmente de 42 a 35 veces.

En definitiva la baja en el nivel de precios de 2006, en especial de alimentos y bebidas y Canasta Básica en un contexto de fuerte crecimiento económico y mejoras en salarios, empleo y distribución , prueban una vez más la falacia neoliberal de insistir en el fracaso necesario de los acuerdos de precios realizados en el país.

 

Fuente: Télam

La ‘opo’, entre el ‘obvñzfhnhxds’ de Hermes y las estufas de Mauricio

En el plano local volvió a mostrar la iniciativa absoluta del Poder Ejecutivo sobre la agenda, con la aprobación por parte de la Cámara Alta del memorándum de entendimiento con Irán, frente al rechazo tradicional de medios opositores y dirigentes políticos y comunitarios por ellos editorializados, que pretendieron transformar al canciller Héctor Timermanen poco menos que Bin Laden.
No hay en esta posición de rechazo a darle vida a una causa desactivada otro objetivo que seguir intentando el desgaste del Gobierno frente a lo que imaginan una elección de medio mandato que pinta otra paliza del oficialismo frente a una “opo”, que sin embargo esta semana ha generado algunas propuestas novedosas:

Mauricio Macri, por ejemplo, prometió la proeza de eliminar Fútbol para Todos “si fuera Presidente” (mostrando así que el fútbol gratis llegó para quedarse definitivamente), al tiempo que ordenaba la tala de árboles centenarios, (“intervención sobre el arbolado urbano” lo llaman los entrepreneurs PRO), y se  publicaba en Mercado Libre la subasta de 14 antiguos radiadores de calefacción del Teatro Colón a $749 cada uno y partes de viejos vagones de la línea A, que, por motivos aún desconocidos, prefirieron ser vendidos en Alamaula.com, demostrando que el PRO 2.0 ¡no tiene compromisos con nadie!

Otra propuesta opositora que sorprendió la generó Hermes Juan Binner, quien tras el tweet de Feliz Navidad, en enero, nuevamente volvió a sorprender tuitiando un sugerente “Obvñzfhnhxds”, el cual probablemente hiciera referencia a la “sensación de narcotráfico creada por la prensa K”, oportunamente denunciada por el socialismo de la bota. Sin embargo, y según revelara en Télam el periodista Cristian Alarcón, la Policía y Justiciaprovincial se empeñan en transformar al narcotráfico en una trágica realidad santafesina: “A veces, después de toda la investigación llegás a hacer el allanamiento y a lo mejor hacés papa, como decimos nosotros. Llegás y no encontrás nada, o muy poca droga, algún menor de edad. Eso es porque alguien levanta un teléfono y avisa” (…). “El llamado puede salir del propio Tribunal Federal o de la Brigada de Inteligencia que hace la investigación. (…)”.” Y si le preguntás en confianza al policía que no está en el juego, hasta te dice la tarifa: “Levantar un teléfono cuesta 30 mil pesos. Si el aviso se hace dos días antes puede valer hasta 50 mil. Cada kiosco paga entre 15 y 20 lucas por mes a la comisaría del barrio”.

Finalmente, y para cerrar el análisis de las novedades opositoras, cabe señalar el último e ingenioso ardid urdido por la huestes cansadas del Gobernador bonaerense para sostener su condición, ya no de “candidato 2015” sino, lo que es mucho más complejo, su atribución de “candidato natural”. Nos referimos a la publicidad que dieron desde el bunker del prematuro “candidato natural” a la cena que mantuviera con otro “candidato natural” en el año 2009, a la Presidencia del año 2011, don Julio Cleto Cobos, el que, seguramente, habrá dado certeras indicaciones para ser opositor y oficialista al mismo tiempo, un deporte tan de moda. Al respecto, se comenta que Cleto rememoró en esa cena a Carolino Fuentes (pronúnciese Juentes), el personaje de Les Luthiers.

Cuenta la leyenda que Carolino Fuentes fue admirado como guerrero y temido como payador. Era diestro con la lanza y siniestro con la guitarra. Durante las luchas civiles, Fuentes comandó un batallón de lanceros auspiciado por la corona británica para ser contratado, alternativamente, por ¡unitarios y federales!  Se llamaban los Free Lancers, y eran famosos por sus ponchos reversibles. Cierta vez, un emisario de los federales le ofreció a Carolino Fuentes, – un antecesor de Cleto oficialista – una bolsa de libras esterlinas para quedestruyera a un temible jefe unitario: el comandante de los Free Lancers, que eran en realidad el mismo Fuentes, como el Cobos opositor durante la crisis de la resolución 125.

Fuentes, como el Cleto oficialista, aceptó el pacto y se tendió él mismo una emboscada. La planeó cuidadosamente, ya que se sabía muy despierto y ladino como lo era Cobos opositor.Una fría mañana de agosto, cabalgando como unitario sobre un puente que él mismo había serruchado como federal – tal como Cleto oficialista – , al oír elcrujido de las maderas que se derrumbaban gritó: “¡Ahijuna, no me saldré con la mía…!”. Pese a locual cayó en poder de sus propios hombres. Por suerte él estaba cerca … y se perdonó la vida. El mismo Fuentes,como el Cleto oficialista, solía decir después: “Ese día, por ser blando, me perdí una fortuna”.

No sabemos si Cleto convenció al gobernador de seguir sus pasos -por algo a Daniel le dicen “Pioli”-, pero probablemente no lo logró porque, por ejemplo, el año 2011 concluyó en la provincia de Buenos Aires con un déficit consolidado en las cuentas públicas de 7.600 millones de pesos, según la data oficial del Monitor Fiscal que publica el Banco Provincia, en 2012 ascenderá a casi el doble, y esos pasivos son cubiertos con emisiones de deuda a tasas chinas.
Ahora bien, ante este desajuste que desfinancia a la Provincia y limita la gestión debemos preguntarnos cómo recauda la Provincia de Buenos Aires para, si no resolver, atenuar el déficit.

De acuerdo también a cifras oficiales, durante el año 2011 el distrito gobernado por el “candidato natural”Daniel Scioli recaudó $90.107 millonesde este modo: $34.650 fueron transferidos automáticamente desde Nación, vía ley de Coparticipación y Fondo Sojero, entre otros ítems,y los restantes $55.529 fueron ingresos propios.

De esos fondos propios, como informa Enrique de la Calle en la Agencia Paco Urondo, descontados fondos federales e ingresos no tributarios (tasas, multas, etc.), Buenos Aires recauda mayoritariamente a partir de cuatro impuestos: Ingresos Brutos (IB), Sellos, Inmobiliario (Rural y Urbano), y Automotor. Los últimos dos son considerados por todos los tributaristas como los más progresivos, al gravar patrimonio y al no poder ser trasladados a los consumidores, vía precios,como si se traslada Ingresos Brutos.

En la provincia, cuyo Gobernador tiene una marcada tendencia a “pasarle la pelota” al Gobierno Nacional reclamando extemporáneas mejoras en la coparticipación eludiendo el conflicto que implica recaudar progresiva y eficazmente, el impuesto Automotor y el Inmobiliario Rural representan el 12% del total (6% cada uno), mientras que Sellos lo hace un 8,3% e Ingresos Brutos, impuesto que se vuelca a los precios, representa el 74% del total. Una estructura tributaria regresiva si las hay.

Esta renuncia del Estado provincial a recaudar sobre los sectores privilegiados se incrementó desde 1983 y con Scioli empeoró como nunca antes esa matriz en un distrito con mucho peso de sectores agropecuarios con importantes rentabilidades, más aún en los últimos años de show de la soja.
Pero no solo empeoró su relación respecto de la recaudación en su conjunto, sino que el Inmobiliario Rural recaudó menos que el Inmobiliario general, a punto de que una casa de 125 metros cubiertos en un terreno de 800 m2 aún hoy paga lo mismo que un campo de 1.000 hectáreas sembrado de soja, apenas unos $450 mensuales.

Es así que, si en 1983 el impuesto Inmobiliario representaba el 36%, a mediados de la década cayó al 28%; en los 90 promedió en el 17%. Cuando Scioli empezó su mandato en 2007 estaba alrededor del 10%, y los últimos datos consolidados del 2011 muestran que es del 6%.

El Inmobiliario Rural, que grava las propiedades del campo, fue perdiendo peso con el paso de los años. Hasta la reciente reforma, se pagaba impuesto por terrenos valuados entre el 10% y el 25% del valor de mercado. Con valuaciones más reales,señala el economista Jorge Gaggero, desde la recuperación de la democracia el Estado provincial hubiera cobrado alrededor de $60 mil millones. Para tener dimensión de esa cifra: entre 2003 y 2011, Buenos Aires recibió por coparticipación $ 105 mil millones.

El cuadro siguiente muestra cómo involucionó la progresividad en la recaudación de Buenos Aires. Los colores rojo y violeta dan cuenta de los impuestos Inmobiliario y el Automotor, considerados como los más justos. Verde y azul se utilizaron para Ingresos Brutos y Sellos.

Sobran las palabras.¿No es hora de revertir esta tan penosa matriz fiscal antes que trabajar por sostener una“candidatura natural”,anticipándose tres años a los comicios? Es mucho tiempo, y lo es más sabiendo que el también prematuro y último “candidato natural” del justicialismo fue Eduardo Duhalde, más conocido como el ICEGP,  Intrépido Cazador de Escualos de Gran Porte.


Fuente: Télam

El país donde los acuerdos de precios funcionan y el libre mercado fracasa

La semana que se cierra, como es habitual, estuvo signada por la iniciativa excluyente de la presidenta Cristina Kirchner, quien anunció, por segunda vez en el exitoso ciclo de peronismo kirchnerista, otra gran medida de gestión orientada a sostener los niveles de consumo y el empleo, mejorando las condiciones de vida cotidiana del conjunto de la ciudadanía, en especial, de los sectores más vulnerables.

Se trata del acuerdo de precios, el cual, inmediatamente de anunciado, como también es habitual, recibió la réplica Totalmente Negativa por parte de la cadena del desánimo, desplegada con sagrada furia por los medios opositores  y por el coro de políticos y sabios neoliberales que le son funcionales.

El argumento central de aquellos que sustentaron las “bellas” posiciones de libre mercado durante los años noventa y antes es falaz, y puede resumirse en una patética sentencia: “Los controles de precios siempre han fallado en la Argentina“.

¡LES VA A SALIR UNA JOROBITA!

En esta humildísima columna vamos a señalar los tres acuerdos de precios peronistas exitosos y a rememorar, a vuelo de pájaro, la derrota por goleada de los “curtidores” de la teoría neoliberal y la supuesta superioridad del libre mercado en la fijación de precios.

1. Viajemos, entonces, al año 1952, cuando Juan Domingo Perón crea la Comisión Nacional de Precios y Salarios que tenía la función de vincular aumentos salariales con los niveles de productividad y evitar aumentos de precios no justificados.  Las medidas de control o acuerdo de precios que generó el “Pocho” lograron revertir la situación, y la inflación pasó del 38% en 1952 al 4% en 1953 y cayó al 3,8% en el año 1954. Por otra parte, en términos generales, puede decirse que el nivel de actividad económica, en su conjunto, se reactivó y pasó de una caída de 6% del PBI en1952 a un crecimiento del 5,4% en 1953.

Hacia 1954 el Producto Bruto Interno se ubicaba un 10% por sobre el del año 1952, mientras que el incremento de precios había sido tan solo del 8% acumulado bianual, los salarios reales mantenían los niveles de principios de la década y la participación de los trabajadores sobre la renta fue la máxima en la historia nacional.

En este sentido, la serie estadística histórica sobre la distribución funcional del ingreso muestra dos años clave: 1954 y 1974. En ambos se alcanzó la máxima participación de los asalariados en el Producto. En 1954, el registro fue de 50,1%, alcanzándose así el deseado fifty-fifty.

Frente a esto, como sabemos, la reacción conservadora apeló al golpe de Estado para derrocar al gobierno peronista y desarticular el proceso socioeconómico que permitió conquistar la Justicia Social, conquista que siempre supuso en el país transitar etapas de acuerdos de precios.

2. En el año 1973, con el regreso definitivo del General Perón, el Pacto Social, que impulsara como principal medida de política económica supuso también acuerdo de precios, y fue tan exitoso que logró bajar la inflación drásticamente del 100% existente, cuando iniciara el gobierno el “Tío” Cámpora, al 30% en solo un año.

Luego, acontecimientos políticos, trágicos unos y muy desestabilizantes otros,como el asesinato de Rucci, la muerte del General Perón y la ausencia de poder político que supuso, impulsaron el sabotaje permanente al “Plan Gelbard” por parte del poder económico transnacional, la izquierda mágica y la derecha esotérica.

Este proceso desestabilizador hizo trepar el IPC al 76% en pocos meses y forzó la renuncia del ministro elegido por Perón, “maldito” para la derecha, que se opuso a la política de distribución del ingreso, y para la izquierda, que nunca entendió la apuesta peronista a un capitalismo con equidad. Gelbard fue perseguido ferozmente por la dictadura de Videla-Martínez de Hoz en 1976, que le quitó su nacionalidad argentina. Se exilió en los Estados Unidos y murió, apátrida, en octubre de 1977. Sus restos reposan en un cementerio de California.

Muerto Perón, la ofensiva contra el Plan Gelbard finalmente culminó con el llamado “Plan de los Tres Chiflados“, en referencia a López Rega, Celestino Rodrigo, autor del “Rodrigazo”, y el siniestro Caballo de Troya neoliberal Ricardo Zinn, integrantes todos ellos de la, en esos días, nutrida orden esotérica “Los caballeros de Fuego”, que sostenía, entre otras lindezas y así lo expresaba López Rega en reuniones de gabinete, que Perón era la reencarnación de un Faraón Egipcio. (¡Úpalala!)

Zinn, liberal y antiperonista furioso, reconoció explícitamente que su plan tenía como objetivo de fondo la destrucción del modelo político social implementado a partir de 1946 y que tuvo su recomienzo a mediados del año 1973 con la llegada al gobierno de Héctor Cámpora y Juan Perón, a punto de que ya en el año 1974, y también como efecto del control de precios, la participación de los trabajadores en el Producto alcanzó el 47,0%, ¡segundo récord histórico!

Así las cosas, vemos que el plan de acuerdo de precios implementado por Gelbard y sostenido políticamente por Perón no fracasó como consecuencia de asépticas “inconsistencias de teoría económica”, como pretenden hacernos creer los gurúes neoliberales -incluido el ex ministro Lavagna, otro prócer al que ya le haremos pelo y barba-, sino que fue fracasado por la ofensiva política de los sectores conservadores que no culminaron su tarea sino hasta el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976 y las consecuencias por todos conocidas.

3. Por último, llegamos al año 2006, durante la etapa más reciente de acuerdos de precios que fue desplegada exitosamente por otro gran patriota peronista, Néstor Kirchner, que supuso la muy oportuna eyección del Ministerio de Economía de Roberto Lavagna, quien, según Kirchner, en lugar de establecer compromisos efectivos con los formadores de precios “éste tomaba cafecito”.

En efecto, en los inicios del año 2006, con el sistema de controles de precios funcionando, la inversión de la curva histórica de impacto de la inflación desagregada por quintiles de población (cada una de las cinco partes en que se divide la sociedad) resultó una nota destacada de la política económica tras la partida del entonces protocandidato del radicalismo, conocido como “El Pálido Lavagna”- Néstor dixit.

Las consecuencias casi inmediatas del acuerdo de precios del año 2006 fueron inmejorables.Veamos esto más de cerca.

En el quintil poblacional más bajo -el 20% más pobre de la sociedad-, el 46,6% del ingreso del hogar se destina a alimentos y bebidas, por lo que moderar la inflación de la canasta básica alimentaria resulta central para mejorar las condiciones socioeconómicas de la población más vulnerable.

En el lapso comprendido entre los meses de enero de 2002 y mayo de 2003, la inflación de la canasta básica de alimentos duplicaba el Índice de Precios al Consumidor general (IPC). Esta relación IPC/Canasta alimentaria se alteró drásticamente durante la gestión de gobierno de Néstor Kirchner, y hasta el ante último trimestre de gestión del ex ministro Lavagna, los alimentos aumentaban mucho menos que el IPC general.

Esta relación virtuosa para un país en crisis socioeconómica de la profundidad que tuvo la Argentina -que supone el aumento de la canasta alimentaria por debajo el IPC general- cambió sustancialmente en los meses de septiembre, octubre y noviembre de 2005, cuando se proyectaba una inflación anualizada de canasta de alimentos del 24,7% lo que hubiera supuesto, por el lado del gasto de los hogares, 1,2 millones de indigentes más -no existía la Asignación Universal por Hijo como mecanismo compensador.

Este enorme fracaso de Lavagna en el control inflacionario que de persistir hubiera generado un gran deterioro social, tras la implantación de los acuerdos de precios se detuvo, y los sectores más vulnerables recibieron a partir de enero de 2006 mucho menor impacto inflacionario.

El alza del índice de precios en alimentos y bebidas de 2006 para el 20% más pobre fue del 3,3%, para el segundo quintil, 20% mayoritariamente clase media baja, fue del 3,8%, y para el tercer quintil, clase media plena, ascendió apenas al 3,8%, valores inferiores al 4,9% del aumento general de alimentos y bebidas, y muy por debajo del 25% de canasta básica que dejara como pesada herencia Lavagna.

De esta forma, mediante el control de precios y contra toda la mala onda tirada entonces por el señor “Pálido”, junto al FMI y la derecha económica, medios y gurúes, en el año 2006 Néstor Kirchner, mediante el acuerdo de precios, logró que el índice inflacionario de 2006 bajara al 9,8% anual, 2,5 puntos por debajo del nivel del año anterior, cuando había trepado a 12,3% y, muy especialmente, se detuvo drásticamente el aumento de la canasta básica de alimentos que cayó 20 puntos en un año.

Finalmente -y como para que tengan, guarden y repartan-, ¿qué hicieron los gurúes libremercadistas durante sus diversas gestiones de gobierno, incluida la última dictadura?  Fácil: tomaron un país con 3% de pobreza en 1975 y lo devolvieron con 54% en 2003, mientras a la indigencia la dispararon del 2% al 27,6 en igual lapso. Por suerte, el desempleo solo pasó del 3% en 1975 al 24% en 2003, y la participación de los trabajadores sobre el producto cayó del 47% de 1974 al 17% de mayo del 2003.

Ahora sí, en materia inflacionaria debemos reconocer que los gurúes libremercadistas anduvieron al pelete: por ejemplo, 178% de inflación en 1978 con el “Oreja” Martínez de Hoz, congelando salarios y con los milicos asesinando, persiguiendo y prohibiendo la actividad sindical.

A los éxitos en el control inflacionario bajo el paradigma de los sabios neoliberales debemos agregar dos ciclos de híper durante los años 1989 y 1990 y una salida a toda orquesta de la súper estabilidad de precios con deflación incluida  en diciembre de 2001, cuando mandaron a la indigencia, al hambre digámoslo sin rodeos, a 4 de cada 10 menores de 15 años a nivel nacional -por citar solo un ejemplo sensible de los grandes hits a que nos tienen acostumbrados los neoliberalotes  argentos, esa especie de joyas nunca taxi,  que, como pollo al espiedo, están quemados hasta el culo, pero igual siguen girando… (¡Ay, perdón, me crispé!)

 

Fuente: Télam