Sorpresas y confirmaciones

Finalizaron las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias tan esperadas en la Ciudad de Buenos Aires. Las PASO, pensadas para que los partidos políticos pudieran elegir sus candidatos buscando rehabilitar a éstas estructuras desactualizadas, son un acontecimiento que aún provoca extrañeza y que introduce discusiones según como se lean sus resultados: por partido o por candidato.

Las elecciones de la Ciudad finalizaron con el esperado triunfo del PRO, con una importante distancia sobre sus seguidores. Sin embargo, la diferencia de Rodríguez Larreta sobre Michetti fue mayor que la esperada. Ciertamente, se observó una fuerte caída de la senadora nacional en el último mes. El apoyo de Mauricio Macri a su jefe de Gabinete fue un elemento determinante en los resultados, pero no el único factor. La candidata, que buscó diferenciarse fortaleciendo una imagen más política, no leyó a la propia construcción del PRO, un partido de gestión. Paradójicamente, en su discurso de aceptación de la derrota electoral Michetti retomó su rostro más carismático y el discurso directo que había logrado cautivar a parte de la ciudadanía porteña desde el 2003.

Más llamativo fue, en cambio, el avance de Lousteau, que queda a poca más de un punto de Michetti.  A una velocidad sorprendente, el ex ministro de Economía no sólo logró construir su frente y su candidatura, sino que desafió al PRO en su propio terreno: la eficacia en la gestión.

En cambio, los resultados del Frente para la Victoria, y de Mariano Recalde en particular no sorprendieron, el voto consolidado del kirchnerismo no dudó frente a las especulaciones de que sus votantes pudieran elegir votar por fuera, para que perdiera el candidato predilecto de Macri.

Quedó muy poco para repartir por fuera de los tres principales frentes políticos. Dos agrupaciones de izquierda, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores con Miriam Bregman y el Autodeterminación y Libertad de Luis Zamora logran apenas superar el dos por ciento y podrán concurrir a la general en busca de algunos legisladores.

En cambio, Guillermo Nielsen, por el Frente Renovador, y que concurriera a la elección con un duro discurso de confrontación con el macrismo, no alcanza el piso mínimo requerido por ley, mientras que Claudio Lozano con la Alianza Camino Popular, queda peleando voto a voto para acceder a la próxima etapa.

En el futuro inmediato, habrá poco descanso para los porteños. El 5 de julio será la elección general y los debates se orientarán hacia saber si habrá una nueva cita en las urnas en ballotage dos semanas después. Habrá que atender a la discusión si el electorado seguirá a los mismos candidatos o entidades políticas, y tangencialmente a las nuevas disyuntivas de los votantes de los partidos que no alcanzaron el piso de 1,5 para pasar a la siguiente etapa.

Entre el candidato de ECO y del FPV; en sus candidatos ahora oficiales, Lousteau y Recalde, se abrirá la verdadera competencia en la elección general para ver cuál de los dos podría acceder al ballotage, mientras el PRO buscará lograr los votos que le faltan para superar el 50% y que proyecten a Rodríguez Larreta a la jefatura de gobierno, intentando que no se les vaya los votantes obtenidos en las primarias.

Sin embargo, no será posible realizar una redistribución lineal de los votos de la PASO. La elección de la ciudad inevitablemente se nacionalizará tanto por el peso simbólico de la capital de la Nación, como por el interés del ex Presidente de Boca Juniors en su proyección nacional.

El porcentaje de votos obtenidos entre las dos principales precandidaturas del PRO (y haber apostado fuerte al candidato ganador), le servirá a Macri para mostrar que es posible fundamentar su ambición presidencial, y ahora va por los potenciales votos de Sergio Massa. Sin embargo, permanece la incógnita de si María Eugenia Vidal podría seguir la trayectoria ascendente de Larreta ya en la enorme provincia de Buenos Aires. Por su parte, para Mauricio Macri, la Ciudad de Buenos Aires es un portaviones político y difícilmente prescindirá de Michetti como evangelizadora de la gestión local en toda la geografía del país.

Finalmente, se debe que considerar que la importante diferencia de casi diez puntos entre Horacio Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti producirá un efecto de aprendizaje en las dirigencias políticas. El modelo tradicional de las candidaturas “dirigidas” desde el liderazgo político ya ha superado las fronteras del peronismo. Se va a volver difícil (o más difícil) establecer disidencias de candidaturas alternativas al oficialismo. El ascenso de Larreta, un político de difícil “posicionamiento” para los gurúes del marketing político, desde una tercera posición hasta ser el cómodo ganador de la jornada implicará análisis tanto académicos como políticos, que trascenderán la elección local.

¿Quién ganó en Santa Fe? De los votos a la apropiación

Toda elección, conlleva dos instancias: la difusión de los resultados y su interpretación.

Los números, puros y duros, en elecciones limpias como sucede en Argentina, no suelen ser sometidos a interpelación, salvo en algún caso excepcional.

En cambio, la interpretación de los resultados suele traer más polémica y tener más aristas. Los analistas, periodistas y encuestadores listan ganadores y perdedores, enumeración que llamativamente suele contener a actores políticos que no participaron como candidatos pero que en verdad pueden quedar debilitados o fortalecidos con los resultados en el gran juego de la política.

En las elecciones de este año en Argentina, se suma otro factor a los datos y a su interpretación, que es la apropiación de los resultados: es decir, qué candidato presidencial puede decir “ganó mi candidato”, un inventario que se supone sumará en octubre. Continuar leyendo

El reto de la izquierda en Argentina

Izquierda dura, izquierda radical, izquierda anticapitalista. Son muchas las formas con las que es posible denominar a éstas corrientes políticas que tienen una larga tradición en Argentina y el mundo, pero que resultan casi una novedad en nuestro país, debido a que han ido mejorando sus performances electorales en lugares impensados como Salta o Mendoza, e incluso la provincia de Buenos Aires, y con perspectivas de crecimiento.

Tradicionalmente, se han mantenido en los márgenes de los escrutinios electorales, debido a su permanente fragmentación y a su distancia de las masas populares. Su factura asambleísta y generadora de consignas, originariamente destinadas a movilizar al proletariado, sólo venía encontrando eco en pequeños círculos intelectuales y estudiantiles. Con su tradicional internacionalismo también se constituyó en productor de adhesiones a desconocidas gestas en lejanos lugares. Continuar leyendo

Elecciones en la Ciudad de Buenos Aires: primer PASO hacia el 2015

Algunos jugaron  al misterio y a la sorpresa. Otros tuvieron que construir sobre la marcha y decidir sobre la hora. Finalmente las cartas están sobre la mesa. Son más de veinte los (pre) candidatos a Jefe de Gobierno, que intentarán tomar el testimonio que deja Mauricio Macri en la ciudad de Buenos Aires.

El día 26 de abril será la primera llamada a las urnas en la Ciudad con motivo de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias en cumplimiento de la Ley 4894. Se elegirán en tres categorías: jefe de Gobierno, diputados de la Ciudad y comuneros. Será la primera vez que el sistema se utilice para la elección local.

Extrañamente la ley no incluye la elección del vicejefe de gobierno en las primarias, que queda al arbitrio del ganador para las generales. Sin embargo, se debe considerar que ningún candidato en las PASO puede ser serlo de otra fuerza política en las elecciones generales, lo que evita los “pases” de último momento. También se debe considera que para progresar a la siguiente etapa de la “oca electoral” se debe superar el 1,5% de lo votos emitidos, en cada categoría (Art. 40 de la Ley), lo que seguramente pondrá un límite a algunos frentes. Continuar leyendo

La lucha por el capital político

Si bien no existe una teoría general de las “crisis políticas”, se puede caracterizar de esta forma el momento actual de la Argentina tras la muerte del fiscal Nisman.

La crisis política es una instancia compleja dentro de un proceso político. Produce un cambio desordenado de los tiempos de ese proceso y una modificación en el juego de los actores políticos, que puede implicar entre otros cambios el ocaso de algunas figuras y/o el surgimiento de otras. También puede provocar cambios institucionales muy pronunciados, como por ejemplo la desaparición y reemplazo de un organismo entero del Estado como la Secretaría de Inteligencia, como ocurre en estos días.

La aceleración de los tiempos políticos constribuye a la inestabilidad institucional y al aumento de los niveles de incertidumbre que puede o no “contagiarse” a otros subsistemas como el económico o el social. También el camino contrario es posible, la crisis económica que se devora un sistema político, como tantas veces se vio a lo largo de la historia.

El concepto de crisis suele ser más habitual en el mundo económico, derivado de la idea que la economía responde a ciclos de largo, mediano, y corto plazo y que el pasaje de un ciclo a otro está marcado por una crisis. Las crisis económicas más usuales suelen darse por exceso de oferta, la baja de la rentabilidad empresaria y deterioro de la actividad económica. La percepción habitual de estas las situaciones es que terminan en un estallido, la quiebra de una parte de la economía, gran aumento del desempleo, fuerte baja de los salarios y recuperación de la rentabilidad empresaria. Cada vez más los gobiernos intervienen para regular y amortiguar estas situaciones.

A diferencias de las económicas, las crisis políticas no tienen un ciclo teórico que pueda guiarnos. Pero tienen pérdidas y recomposiciones, que no son mensurables en forma directa. Lo que se pierde o se gana es capital político, que suele vincularse con los sistemas de representación y legitimidad. En las crisis, este capital tan volátil puede quedar momentáneamente en el aire, o puede cambiar de manos rápidamente creciendo la desconfianza y desaprobación hacia una parte o todo el sistema político. También es cierto que si la crisis se maneja con inteligencia, el capital político puede volver al lugar de partida.

En términos general, las crisis políticas suelen tener un elemento que funciona como “acontecimiento fundante” (que puede ser desencadenante). A veces este elemento puede ser evidente o pasar inadvertido, ser significativo o puramente simbólico. Por ejemplo, en octubre de 2001 la Alianza pierde las elecciones legislativas y en diciembre la mayoría peronista elije a Eduardo Camaño como presidente de la Cámara de Diputados, que se interponía en la línea de acefalía. Ese elemento es clave y De La Rúa abandona el gobierno quince días después. Claro que se da en un contexto mayor por la recesión imperante, la renuncia del vicepresidente Chacho Alvarez, las dificultades propias del presidente, etc.

Las características de la muerte del Fiscal Nisman se ha transformado en un enunciado metafísico, es decir cualquier cosa que se diga sobre su trágico desenlace no va a ser ni verdadero, ni falso, por lo que se debe identificar las dimensiones de la crisis que provoca por sus consecuencias. Las acciones inmediatas del Gobierno nacional luego de la muerte mostraron un fuerte desacople entre sus actores principales, ministros y funcionarios, sus discursos y sus acciones. El resultado de este desacople es que la Presidente pone en juego su propio capital político y sus oponentes se colocan inmediatamente en marcha para capturar y reconfigurar ese capital.

El tiempo de esa lucha para capturar el capital político se adelanta muchos meses al que el sistema democrático había destinado para tal fin: las elecciones. El epicentro de la lucha puntual es sobre la credibilidad de Cristina Kirchner. Parece que quebrar ese núcleo es vital para excluirla de poder real. Sin embargo, la disputa se enmarca en un manifiesto descontento de sectores opuestos a las formas y contenidos del gobierno kirchnerista. Estos sectores buscaron en los últimos años marcar presencia en las calles (territorio peronista) con amplias pero decrecientes manifestaciones, sin lograr claras referencias políticas que parece que ahora sí han encontrado.

El enigma Michetti

Dentro de las situaciones que se presentan en la política argentina en este año electoral, existe uno que resulta de particular interés: el caso de Gabriela Michetti. La controversia, finalmente zanjada sobre su futuro político, dispuesta entre su voluntad de competir por la Jefatura de Gobierno, y “lo que es mejor para el partido”, actualiza debates sobre las modalidades de selección de candidatos y la pluralidad de miradas aceptadas en los partidos políticos argentinos.

Sin duda, la actual senadora por la ciudad de Buenos Aires ha reunido un gran capital político en los últimos diez años. Es la dirigente con mayor imagen positiva en CABA y con una intención de voto que le permitiría sortear con razonables probabilidades de éxito la futura compulsa electoral. En un partido que emplea en forma masiva las armas de marketing político, y dónde los cañones han apuntado a instalar a Horacio Rodríguez Larreta, Michetti llega y se mantiene en los primeros planos prácticamente sin utilizar las herramientas que recomiendan los expertos. Continuar leyendo

Massa y el fuego cruzado

Para el observador imparcial el mapa político civil argentino el siglo XX fue dominado por dos expresiones: el justicialismo y el radicalismo. El radicalismo prácticamente abrió y cerró el siglo democrático (1916-1999), pero el peronismo rigió la segunda mitad desde su surgimiento en 1945. ¿Qué diría ese observador frente al siglo XXI? Es probable que se sume en una aguda confusión. Podría explicar que el Frente Para la Victoria, ganador de las tres elecciones nacionales del presente siglo, es el nombre del peronismo actual, pero que no es exactamente lo mismo. Obervar qué fue del radicalismo es un tema más complejo.

Trasladado ya a las presidenciales de 2015, ¿cuál sería la configuración en pocas palabras? Se podría decir que Scioli es la continuación del FPV por otros medios, aunque no comparta parte del programa, de la estética y de la construcción política del kirchnerismo. También se podría racionalizar al PRO como un partido político nuevo de centro derecha, surgido de las capas medias y altas de la ciudad de Buenos Aires, basado en la idea que se pueden emplear modelos organizativos empresariales al gobierno de lo público.

¿Y Massa? Sergio Tomás Massa ha sido beneficiario de un fenómeno relativamente nuevo que es el voto flotante. Se trata de un votante insatisfecho, que no se vincula a ninguna expresión política en particular, y suele votar distinto en cada elección, a veces eligiendo más “en contra de” que a favor de tal o cual programa de gobierno. La pregunta que surge es: ¿se puede transformar el voto flotante en voto fiel? El voto flotante aparece especialmente en elecciones intermedias, en las presidenciales los ciudadanos comienzan a pensar en otras cuestiones como la gobernabiidad, la solidez de los candidatos, etc.

En 2009, hubo fenómeno de voto flotante cuando Francisco de Narváez triunfó en la Provincia de Buenos frente al mismísimo Néstor Kirchner con un frente llamado Unión–Pro. Sin embargo, la figura de De Narváez se diluiría rapidamente en el olvido, no pudiendo transformar su triunfo electoral en político.

Cuatro años después, Massa construye en un par de meses el Frente Renovador y da la sorpresa de la elección de 2013. Se sabe que tanto en política como en estrategia militar la sorpresa es un fenómeno efímero y de corta duración, luego hay que disponer de otras armas. Claro que Massa es, como se dice, un “animal” de la política, y desde el día en que se decidió ser candidato a diputado, también se postulaba a presidente, sin pasar por escalas intermedias.
Massa se afincó en dos temáticas: la seguridad, tema (relativamente) minimizado por Cristina Kirchner y la economía, armando un llamativo equipo de ex funcionarios kirchneristas como Miguel Peirano, Martín Redrado, Roberto Lavagna o Guillermo Nielsen. También espera volver a dar lugar a la sorpresa de las candidaturas a vicepresidente, gobernador de la Provincia de Buenos Aires, o a jefe de Gobierno de la Ciudad.

Jugando con una alta exposición mediática, las encuestas lo acompañaron hasta hoy, encabezando la intención de voto. Sin embargo, algunas movidas como convocar a algunos intendentes del Conurbano, buscando precisamente el voto peronista, espantó a parte de la clase media, sectores urbanos lejos de la lógica de los “barones”. Esto llevó a que sus apoyos en las encuestas se estancaran e incluso empezaran a decaer levemente hacia finales de 2014. No obstante, ha logrado un fenómeno a tener en cuenta: sectores del sur y del oeste del Gran Buenos Aires podrían ser potenciales votantes, es decir penetró en parte del voto peronista. Efectivamente mantuvo el porcentaje pero cambió parte de la composición social de sus seguidores.

Desde principios de 2015 la campaña electoral entrará en otra fase. Scioli cuenta con el paraguas de la moderación, y Macri de la novedad y la gestión. Ambos gobiernan amplios distritos y parecen tener recursos ilimitados. Paradójicamente, la campaña se reideologizará más allá de la voluntad de los contendientes. Se enfatizará en dos modelos, uno basado en la mayor intervención estatal y otro en la mayor apertura a los mercados. Massa, como tercero en cuestión, corre el riesgo de quedar atrapado en ese fuego cruzado.

¿Hay espacio para un cuarto hombre?

Como escalador de la cara más oculta de la montaña viene lentamente subiendo en las encuestas Florencio Randazzo.

¿Existe el espacio para la incorporación de un cuarto candidato, en el ya fragmentado proceso preelectoral? Los votantes parecen obligados a optar sí o sí, entre los tres contendientes principales: Scioli, Macri y Massa. Desde aquí, muchos ciudadanos muestran el desaliento por una oferta electoral constreñida a este triángulo equilátero, cuyos lados se identifican más por sus parecidos que por sus diferencias.

Florencio Randazzo, que debe su nombre de pila a la gratitud familiar al doctor Florencio Escardó,  se va posicionando, como les gusta decir a los expertos en marketing, mediante una estrategia muy particular: el cuidado de los trenes. Es desde 2007 Ministro de Interior de Cristina F. de Kirchner. Esa cartera es la sombra gris de lo que supo ser, el “ministerio político”, y que fuera desplazado como centro de poder desde la creación de la Jefatura de Gabinete pos reforma de la Constitución en 1994. Continuar leyendo

Macri, Massa, Scioli: cómo se sale del triple empate

Massa, Scioli, Macri: no importa en el orden que se expresen en las encuestas, encarnan una situación no muy común en la historia de las candidaturas presidenciales en Argentina, incluso en el mundo. Un triple empate. Visto desde el presente es imposible predecir quién asumirá en diciembre de 2015.

Para ponerlo blanco sobre negro, todas las encuestas (incluso los censos) tienen un margen de error propio como el “precio” a pagar por estimar desde una muestra. Este error suele calcularse en general en más o menos 2 al 5 por ciento. Por ejemplo, si se dice Macri tiene el 22% de adhesión a su candidatura, en realidad la estimación iría del 20 al 24% (pensando en el mínimo del 2%). Los tres candidatos están medianamente dentro de esta ventana. Continuar leyendo

¿Se ha vuelto Argentina un país más violento?

Existe una pregunta de incierta respuesta dando vueltas en la sociedad: ¿se ha vuelto Argentina un país más violento?

No hay una cifra que permita dar cuenta en forma exacta de esta cuestión. Sin embargo, se puede ver en los medios y también percibir en las calles que algo no está bien: desde casos triviales, hasta los más complejos, marcan una respuesta violenta como forma de resolver conflictos cotidianos.

Desde un colectivo que no se abre la puerta en la parada y el frustado pasajero que responde pateando la puerta con furia; hasta discusiones entre vecinos que finalizan en una gresca con muertes que lamentar, pasando por barras bravas emboscándose en la salida de la cancha de fútbol; lastimados por armas blancas a la salida de un boliche o recital; o un maestro golpeado por el padre o madre de un alumno, son todas situaciones que ya no nos sorprenden. Continuar leyendo