Diez puntos para imponerle a Maduro, que eviten la guerra civil

El dictador Nicolás Maduro quiere conferenciar, para buscar la paz dice, y terminar con las protestas. Si yo fuese venezolano y opositor, línea Henrique Capriles, Corina Machado, Leopoldo López o un jerarca oxidado de Acción Democrática o COPEI, respondería de inmediato a la convocatoria con un afirmativo y con la siguiente exigencia para lograr la pacificación nacional bajo la amenaza de desatar guerra popular prolongada en caso de incumplimiento:

1) Separación inmediata del partido chavista del Estado venezolano.

2) Baja inmediata de toda la cúpula militar chavista y su reemplazo por oficiales imparciales alejados de la ideología fascista oficial.

3) Libertad inmediata de todos los presos políticos y reaparición con vida de los desaparecidos por ejercicio de terrorismo de Estado chavista.

4) Disolución instantánea del Consejo Nacional Electoral, del voto electrónico y de todos los mecanismos de fraude vigentes.

5) Reconocimiento de que el resultado electoral del 14 de abril de 2013 fue fraudulento y que los comicios NO fueron ganados por Nicolás Maduro.

6) Renuncia automática a la presidencia por parte de Nicolás Maduro y constitución de un gobierno transicional que llamará a elecciones en el plazo de 90 días, las que serán libres, democráticas y en las que el partido chavista no podrá imponer su fraude electoral crónico.

7) La participación en la campaña electoral se realizará respetando la igualdad de derechos entre todos los sectores políticos. La utilización de espacios radiales, televisivos y de medios escritos será equitativa y no podrá seguir flameando la banderá única chavista por los medios de comunicación.

8) Desmantelamiento del aparato de represión chavista, de las fuerzas parapoliciales y de inteligencia de la dictadura chavista.

9) Esclarecimiento relativo a la fecha y circunstancias de la muerte de Hugo Chávez, admisión de que su cuerpo no se encontraba en la capilla ardiente ubicada en la Academia Militar de Caracas en el funeral de marzo de 2013.

10) Contra el cumplimiento de los 9 puntos anteriores, el próximo gobierno democrático que surja de las urnas amnistiará de modo general a los jerarcas chavistas del período 1999-2014 por los delitos cometidos desde el Estado, pero este privilegio de ningún modo validará la corrupción administrativa ni el enriquecimiento ilícito de los personeros del régimen, todo el patrimonio robado deberá volver a las arcas del Estado venezolano, el que será utilizado para reconstruir la República usurpada. En caso de incumplimiento del plan político, todos los delitos cometidos serán juzgados y se considerarán imprescriptibles y de lesa humanidad.

Protestas pacíficas y ghandianas en Venezuela no lograrán doblegar al chavismo

El gobierno de Nicolás Maduro está decidido a quedarse en el poder. Veo mucha gente opositora al chavismo ilusionada con la resistencia pacífica y citan a Mahatma Ghandi y a Martin Luther King como modelos posibles de combate político exitoso para Venezuela. Estimo se equivocan gravemente si creen que se pueden repetir allí las reacciones contra los procesos coloniales o segregacionistas de gobiernos que eran opresores pero que tenían comportamientos políticos relativamente civilizados. Para que den resultado los métodos ghandianos se necesita que quienes lo sufran (los ingleses y similares) se sientan avergonzados con la protesta y teman matar a los opositores. En Venezuela no hay tropas de ocupación inglesas ni tampoco hay norteamericanos moralistas post-vietnamizados que se preocupen por los escraches televisivos o por YouTube o Twitter. Al chavismo, ser visto como violador de derechos humanos, podrá molestarle relativamente y por ahora, pero no va cesar por ello en la represión ni en la consolidación totalitaria y antidemocrática que viene construyendo año tras año desde 1999. Saben perfectamente, con los cubanos castristas, que o encarcelan y matan o se caen. Saben que no pueden ceder ni mostrar debilidad.

La movilización de la oposición venezolana sirvió en estos años para formar aparato político propio y para bajar línea antichavista con buenos resultados, también para ir a elecciones pero éstas demostraron ser todas fraudulentas y prueban cuán fuerte es la determinación de poder chavista eterno. Para no repetir el fenómeno social y político de los cubanos exiliados entre 1960 y 1963 tras la subida de Castro y Guevara, y fracasar así los venezolanos teniendo que refugiarse masivamente en Miami en pleno siglo XXI, los dirigentes del arco democrático deberán si no quieren ser derrotados asumir metodologías defensivas más violentas frente a la dictadura como ser: la huelga general argelina de 1957 por parte del Frente de Liberación Nacional, el sabotaje de los servicios públicos y de los bienes del estado chavista y la guerrilla urbana protectiva en todo el país atacando directamente a jerarcas del régimen en respuesta a las masacres que están sufriendo a manos de Maduro y que se irán incrementando semana a semana. Pueden esperar, si quieren, a sumar 500 muertos propios por razones de imagen y propaganda y para tener mejor justificación moral para la reacción, pero tarde o temprano deberán pelear porque por la línea actual el oficialismo no se rendirá ni, yo creo, tampoco se partirá en dos al estilo división del ejército en simulacro de guerra civil moderada.

Argentina está cinco pasos atrás de Venezuela en evolución de proceso político, con un kirchnerismo que todavía cuida la imagen, pero debe tenerse presente que es igual que el chavismo en determinación y que jamás se irá del poder pacíficamente y por las urnas, simplemente porque no habrá urnas limpias y libres en las instancias políticas decisivas.

Debe anularse también por completo toda ilusión de intervención libertaria norteamericana con desembarco de marines, esto no sucederá, no serviría si ocurriera y no tiene sentido pensar en estas posibilidades después del fracaso yankee en Vietnam y de las patinadas más recientes en Medio Oriente. Los pueblos que reconquistan la libertad deben hacerlo por sí mismos, la ayuda extranjera explícita sólo legitima al dictador, apenas la indirecta con fondos y armas es admisible. Es mi opinión y, sinceramente, desearía estar equivocado. La liberación de las dictaduras cuesta, siempre ha costado, mucha plata y muchas vidas. Es ley de la historia.

Seis preguntas para el ministro Kicillof

Seis preguntas para el titular de Economía, ahora que acude a la banca extranjera.

La periodista Florencia Donovan, de La Nación escribió que el ministro de economía Axel Kicillof, citó recientemente a los representantes de los bancos extranjeros que operan en Argentina y les pidió que consiguieran 10.000 millones de dólares en préstamos para el país para entregarlos al Banco Central y así fortalecer las “reservas” de la institución. Lamento no haber estado en esa reunión, como banquero o al menos como gerente empleado de banquero extranjero. Contra todo protocolo, hubiese pedido la palabra y preguntado y dicho al ministro lo siguiente:

1) Cómo juega su pedido de buscar crédito contra la política de presunto desendeudamiento reiteradamente anunciada por Néstor y Cristina Kirchner desde 2003 en adelante?

2) Por qué buscar financiamiento mediante oscuras negociaciones bilaterales con banqueros y con sus mesas de dinero, al estilo setentista de Martínez de Hoz y del dictador Videla, en vez de salir a pedir plata mediante transparentes suscripciones públicas de bonos en el mercado de capitales?

3) Qué garantía hay de que créditos concedidos por el mecanismo que usted propone no sean después repudiados como ilegítimos además de defaulteados de oficio alegando que no se va a pagar deuda sobre el hambre del pueblo?

4) Por qué no recurrir, en cambio, al FMI solicitando 30.000 millones a tasa bajísima para salir de esta situación de coyuntura desesperante?

5) No cree usted que este pedido que formula es una muestra de debilidad financiera que incentivará mayor corrida cambiaria, mayor corrida bancaria y mayor corrida bajista contra la deuda pública argentina que cotiza en los mercados?

6) Usted dijo en el Congreso cuando confiscó YPF en 2012 que hay dos términos que le parecían horribles: “clima de negocios” y “seguridad jurídica”. Si su ideología es que el deudor de una obligación puede liberarse repudiando la deuda, como cada tanto tiempo hace el Estado argentino, dado que se profesa la no-seguridad jurídica como doctrina oficial de la política nacional, ¿por qué prestamistas del exterior lo van a ayudar ahora si saben de antemano que usted, y los que lo continúen en el poder más adelante, dirán que no pagarán capital e intereses de los créditos otorgados porque no pueden, porque no quieren, o porque los acreedores sabían que era muy riesgoso prestarle a la Argentina y que por lo tanto deben embromarse y aceptar el default, además de que serán difamados bajo el rótulo de “acreedores buitres”?

Gracias anticipadamente por sus respuestas, señor ministro Kicillof.

Sin solución, Kicillof

Manda ahora el ministro a la Comisión Nacional de Valores a que los agentes del mercado recopilen diariamente las operaciones llamadas de “contado con liquidación”, o sea transacciones normales y habituales, legales y en blanco, que se cursan en mercados y bolsas: Kicillof quiere saber quién las hace y a qué precios.

No entiende de qué se trata el contado con liquidación, no ha sido siquiera capaz de pensar cuáles son los efectos macroeconómicos que produce, si es que alguno ocasiona. Ya el domingo 26, en 6-7-8, tildó a estas transacciones de “banco central paralelo”, lo que indica que tampoco conoce qué es y para qué sirve un banco central. En el esquema de funcionamiento de la Bolsa, la transacción que él impugna, pero que no se ha animado a prohibir -seguramente por no saber cómo hacerlo- consiste en comprar una acción o un bono que cotice en Argentina y pagarlo en pesos. Luego, transferir este bono o acción a un mercado del exterior donde también cotice y venderlo en moneda extranjera para hacerse de ésta afuera. A la inversa, si se compra un título argentino afuera en dólares y se lo vende aquí en pesos, uno puede recibir de este modo, moneda local. La clave está en el “tipo de cambio” implícito que queda, tanto para hacerse de dólares afuera como de pesos aquí, según sea el caso, pero que surge no de una operación de cambios sino de un arbitraje común de títulos, de cosas.

Kicillof-Capitanich aceleran el derrumbe de la economía kirchnerista y la defunción del peso argentino de papel

Guillermo Moreno fue desde 2008 el destructor de la economía kirchnerista, que se había desarrollado como peronista ortodoxa normal desde 2003 en adelante y que como tal zafaba y podía durar sin ser buena. Pero Axel Kicillof es el enterrador de la economía kirchnerista y del kirchnerismo en su conjunto. Jamás existió un ministro de Economía tan ignorante, pero que se cree muy vivo, porque no sabe lo que hace ni desde el propio punto de vista populista y marxista, no hay antecedentes de fenómeno semejante. El reportaje de este domingo en Página 12 muestra que no comprende ni un solo fenómeno del mercado ni de la conducta humana en el mercado.

Kicillof anula los anuncios hechos a las apuradas con Capitanich el viernes pasado: compra de dólares físicos para turismo y gastos con tarjeta siguen con “sobreprecio” del 35%. Pensar que muchos ilusamente creyeron que se derogaba el 35% este disfrazado de impuesto. Mientras, el oficial +20 % es el precio al que el gobierno dilapidará las reservas del BCRA reventándolas a precio inferior al mercado. Es imperioso ahora que todos traten llevarse todos los dólares que puedan a precio-dumping, es una oportunidad histórica de compra que va a durar poco y que no se va a repetir. Es más, es tan peligroso lo que van a hacer que es probable que no se llegue a implementar, por ridículo, ilógico y por imposibilidad material de cumplir. Pero estar alerta y limpiar sin piedad al Banco Central si abren la ventanilla, a lo “Plan Primavera” alfonsinista de 1988-1989 antes del 6 de febrero del año de la hiperinflación.

Kicillof tiene una visión sobre el mercado de cambios similar a la de cualquier producto físico, para él es un tema logístico de fabricación o adquisición primero y luego de distribución. No comprende que, en materia de cambios y de productos financieros, no hay una posición que alcance la persona que la lleve a no seguir operando. En cambios se está siempre comprando y vendiendo, por múltiples razones incluidas realizar ganancias de capital asumiendo riesgos, es así como se arma el mercado de cambios en un país que es lo que logra la estabilidad de su moneda durante períodos largos de tiempo. Kicillof no comprende la especulación, su función social única, que es lo que permite que el mercado se desarrolle y que aumente así el producto bruto al poder calcularse económicamente con un sistema de precios reales.

Kicillof cree que puede venir desde el gobierno y decir que el precio del peso-dólar tiene que ser $8,00 y que, luego, todas las transacciones que se hagan irán a ese precio porque él lo decrete y que, a lo sumo, compensará las falencias del sistema regalando cada tanto y a su criterio arbitrario algunos dólares baratos a la gente. No se da cuenta que él sí podría fijar el precio del dólar en serio si quisiera, la paridad fija es un legítimo sistema cambiario y es en base a esta regla como funcionó el muy capitalista patrón-oro clásico. Pero para ello tiene que declarar, y hacerlo efectivamente, que el Estado a $8,00 pesos venderá todos los dólares que le pidan (sin identificar al comprador, ni verificar su capacidad tributaria para habilitarlo ni mucho menos limitarle cantidades transaccionales, ni adjudicarle “cupos” de compra), y que comprará todos los dólares que le quieran vender. Pero si no puede hacerlo, porque no tiene dólares, o no sabe, o no quiere, entonces tiene que ir al sistema de cambio flotante donde los precios justamente cambiantes se determinen por la oferta y la demanda y donde la libertad de acceso (comprar y vender) sea libre absoluta sin ninguna clase de restricciones personales u operacionales. Si no lo hace así, con el cambio flotante y libre, y al mismo tiempo quiere que el dólar se transe al precio que a él le guste, siempre tendrá valores más altos en mercados paralelos donde compradores puedan ver satisfechas su demandas permanente por vendedores dedicados al trading o por vendedores ocasionales, es irrelevante si el gobierno reputa a esta actividad como legal o ilegal, blanca o negra.

Si, además, regala dólares oficiales 40% por debajo del mercado, lo que hace es garantizarle el mejor negocio del mundo a quienes estén autorizados a comprar en el oficial para luego vender en el “negro”. Esto en argentino, se ha llamado históricamente “bicicleta financiera” y puede recaer sobre cualquier producto que el Estado decida subsidiar para que otros lucren, legal y legítimamente, por causa de la estupidez insigne de los funcionarios públicos, y que lo harán por las grandes ganancias que se generan aún desafiando a entidades represivas como una Gestapo nazi. Téngase presente que el precio real, del dólar o de cualquier cosa, es siempre el del mercado donde se pueda vender y comprar sin limites de cantidad y sin autorización previa del Estado antes de cursar la orden operativa. Es muy lamentable pero estamos en presencia de un ministro que no solamente no comprende cómo funciona la economía, sino que tiene fallas lógicas de comprensión de los fenómenos de la naturaleza, y esto en alguien con el título de economista no solo es imperdonable sino realmente insólito.

Toda desgracia, no obstante, tiene su beneficio. Está garantizado el fracaso inmediato de Kicillof, que conduce así al gobierno hacia su autoestallido final. Por cierto, en política tampoco vi nunca nada igual. A veces ocurrió en el pasado que se nombro un ministro o alto funcionario que no entendía nada, pero a los 15 días lo despedían por inútil o por demente. Lo grave de Kicillof es que la camarilla del gobierno, incluida la Presidenta, no se de cuenta que pusieron a conducir la cartera más importante del Estado a alguien que no sabe lo que hace y que lleva ya dos años causando daños que al país le son irreparables. Habla esto bastante mal, también, de la formación económica de quienes se dedican a la política en estos tiempos. Un político que no sabe de economía, es de la tercera o cuarta fila del poder, no de la primera ni de la segunda línea. Primeras y segundas líneas al menos tienen que tener la capacidad de elegir un ministro de economía razonable, aún desde el punto de vista de sus propias ideologías.

10 razones por las que siempre daré a conocer el precio del dólar “negro”

Jorge Capitanich se ha quejado este lunes por la información que brindan los medios acerca del dólar negro, al que reputa poco transparente e ilegal. De mi parte, le comunico al Jefe de Gabinete que informaré siempre, aunque sea ilegal, el precio del dólar negro ilegal, con irrelevancia de cualquier sanción y represión que se intente malversando los impuestos y las funciones esenciales del Estado. Lo hago por las siguientes razones:

1) Porque se me da la gana;

2) Porque estoy amparado por la libertad de información como derecho constitucional y porque además ejerzo periodismo y me dedico a las predicciones financieras que requieren técnicamente recopilación de precios negociados y de conductas de las personas;

3) Porque es el precio del dólar real de mercado;

4) Porque el mismo gobierno validó su existencia y legalidad interviniéndolo mediante llamados a las mesas negras para que vendan en tal o cual precio o para que no vendan durante toda la era Guillermo Moreno, ordenando inclusive feriados cambiarios negros;

5) Porque el mismo gobierno validó su existencia y legalidad creando un sistema de intervención indirecto fabricando bonos públicos y endeudando al país para tirar el precio del negro artificialmente a la baja incorporando un sistema de “bicicleta financiera” al mejor estilo Martínez de Hoz que a todos nos cuesta y nos costará cada vez más plata;

6) Porque el mismo gobierno validó su existencia y legalidad creando un sobreprecio al “oficial” mediante impuesto trucho de AFIP para venta de dólares y compras que se liquidan en el exterior;

7) Porque el gobierno, si quisiera tener cambio fijo- que puede hacerlo-, debería comprar y vender siempre al que establezca sin limitaciones de cantidad y sin requerirse autorizaciones previas ni cupos operativos de ninguna clase. Caso contrario, si no tiene con qué bancar el cambio fijo, debe dejar flotar la moneda como se hace en todo el mundo, aceptando las consecuencias ineludibles de la falsificación de pesos para financiar el gasto del Estado no cubierto con impuestos;

8) Porque en economía no se puede dirigir cantidad y precio al mismo tiempo y porque al querer hacerlo se genera mercado paralelo como evento natural de la acción humana;

9) Porque el gobierno destruye al país con su política y porque, al contrario, la economía negra que creó producto de su propia torpeza mantiene viva parte de la actividad económica ya que sin ésta la pobreza y la miseria se acrecentarían aún a mayor velocidad que la actual;

10) Porque Capitanich es un ignorante, que evidentemente estudió economía para fanfarronear con diplomas pegados en la pared, pero que no entendió nada de nada lo que le enseñaron los profesores, ni siquiera los más socialistas.

Ariel Sharon, héroe nacional israelí, militar y político incomparable

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Ariel Sharon con sus oficiales en la víspera del cruce del Canal de Suez, en el desierto del Sinai. Foto probablemente tomada el 16 de octubre de 1973.

 

Con profundo pesar personal, escribo estas líneas con motivo de la muerte este sábado del general Ariel Sharon, en Israel, a los 85 años, tras ocho en estado de coma en hospital de Tel Aviv. A pesar de que la noticia era esperada y sus posibilidades de recuperación nulas ya desde enero de 2006, su deceso me impacta como si fuese una sorpresa del momento. La carrera militar y política de Sharon es monumental, incomparable, inigualable a la de otro político israelí a lo largo de 130 años de sionismo, que es el movimiento de liberación nacional del pueblo judío reformulado en el siglo XIX para lograr la independencia de Israel que se había perdido en el año 70 después de Cristo a causa de las guerras contra Roma. Por las razones que daré a continuación, lo considero el más importante dirigente judío y heroe nacional del pueblo no sólo en tiempos del moderno Israel, sino considerando toda la historia hebrea desde la muerte de Simon Bar Kohba en el año 135 AD, que fuera el jefe de la rebelión contra Roma 60 años después de la caída de Jerusalém en el siglo II.

Sharon nació en 1928 en Israel, ocupada entonces por Inglaterra tras la Primera Guerra Mundial, o sea que tenía 20 años al inicio de la guerra de 1948 cuando los ejércitos de Egipto, Transjordania, Siria, Líbano, Irak y Arabia Saudita invadieron el país para impedir su consolidación y existencia. Integrante de la organización defensiva Haganah primero y luego del ejército formal después, participó ya como brillante soldado de la aniquilación de las fuerzas invasoras de Irak en la ciudad de Qalquilya. A continuación participó de la primer batalla de Latrun en la ruta a Jerusalém, donde fue herido en el estómago combatiendo contra las fuerzas jordanas dirigidas por oficiales de Inglaterra. Recuperado, pasó al frente sur trabajando para el retroceso egipcio en ese conflicto que permitió que algunos en el mundo, muy pocos, dijeran “evidentemente, Israel ganó contra todos los pronósticos, y existe como país”.

Post guerra de 1948, integra la unidad 101 antiterrorista durante los años que van desde 1949 hasta 1956, cuando tiene lugar la segunda guerra de Israel, en esta oportunidad solo contra Egipto, ocasión en la que Sharon toma el paso de Mitla con su unidad 202 de paracaidistas. A pesar de su éxito militar, es apartado un tiempo de funciones de conducción por “desobedecer órdenes” y avanzar más allá de lo permitido contra el enemigo. La siguiente guerra, la de los Seis Días de junio de 1967, encuentra a Sharon reflotado como militar y a cargo de la unidad de blindados que destruyó la posición egipcia en la batalla de Abu-Ageila en el desierto del Sinai. La técnica utilizada en este combate por Sharon lo hace conocido en las principales academias militares de occidente debido a las innovaciones implementadas. El momento más difícil de Israel tuvo lugar, sin embargo, el 6 de octubre de 1973 en la guerra de Yom Kippur, cuando fue atacada por sorpresa por Siria y Egipto. Tras 21 días, Israel se impone, y la gran novedad la da nuevamente Sharon al frente de la división blindada 143. Rompiendo las fuertes lineas de defensa egipcias que habían cruzado desde África al Sinai, Sharon cruza en cambio el Canal de Suez hacia Egipto, deja embolsado y rodeado al Tercer Ejército de Sadat y coloca a sus tropas a 101 kilómetros de El Cairo. Ahí es donde intervienen los Estados Unidos, exigen a Israel frenar el avance por evitar la total humillación egipcia e iniciar un proceso de paz, que se sellará luego en 1979 y que dura hasta el día de hoy. Sharon cruzó el Canal nuevamente extralimitándose en sus competencias, pero la condena era ya imposible porque fue quien concretó el jaque mate a Egipto en esa guerra de 1973.

Semejante determinación como soldado, nunca falla, deriva en carrera política también brillante. Sharon se afilió al partido de la derecha, al Likud de Menahem Beguin, que en 1977 gana las elecciones por primera vez desplazando al Partido Laborista. Como no podía ser de otro modo, es decidido, ruidoso e indisciplinado. Sus adversarios le temen pero gran parte de la opinión pública israelí lo apoya. Desde el gobierno de Beguin, en junio de 1982 (sí, al mismo tiempo que la Guerra de las Malvinas) y como ministro de Defensa conduce el operativo Paz para la Galilea en el Líbano, operación destinada a frenar los actos terroristas de las organizaciones palestinas que operaban desde ese país. Militarmente un éxito, los efectos políticos de esa guerra fueron siempre controvertidos (no para mí: fue un suceso para Israel que se convirtió en país indestructible y temido por sus más poderosos enemigos). Yasser Arafat, jefe palestino máximo, debe mudar como consecuencia de la derrota su cuartel general desde Beirut hasta Túnez. La irrupción de Israel contra Arafat y sus ejércitos fue apoyada por los cristianos falangistas del Líbano y, aunque hoy suene absurdo, también por los shiítas de ese país pues ambos sectores estaban en guerra contra los palestinos. La guerra del Líbano, que se tornó crónica, deprimió inclusive a otro gran patriota como fuera Menahem Beguin, que renuncia al gobierno y a la política en 1983 mientras Sharon quedó intacto y listo siempre para servir a su país.

El fracaso de las negociaciones entre Ehud Barak, Arafat y Bill Clinton, en Washington en octubre de 2000, catapultan a Sharon a la máxima instancia política en Israel. Gana las elecciones en 2001 y es primer ministro hasta 2006, cuando cae en coma. En esos cinco años asciende a la categoría de estadista. Asume el peso de la insurrección palestina, la Intifada II, y la vence con inteligencia política y militar. Su técnica fue la destrucción una por una de las jefaturas terroristas de las organizaciones Hamas, Jihad Islámica y de los sectores más extremistas de la Al Fatah de Arafat, todo en blanco y a la luz del día. Logró frenar y hacer fracasar, mediante infiltración, al 95% de los atentados en Israel. Asumió que el Estado Palestino de inevitable existencia tendría frontera perfectamente delimitada con Israel pero que ésta se marcaría con una cerca de seguridad electrónica en algunas partes y en otras, en Jerusalém Oriental, con un muro de concreto, imposibles de penetrar ambas secciones, lo que anuló la posibilidad terrorista palestina clásica por completo y dejó así abierta solo la alternativa de artillería misilística. Su despedida de la política, en noviembre-diciembre de 2005, fue una genialidad sin precedentes: anunció que Israel se retiraba por completo de la Franja de Gaza (pegada a Egipto y que fuera territorio egipcio hasta 1967) y que le dejaba ese territorio de 365 km2 (dos veces la Capital Federal) al grupo palestino que la quisiese tomar para su gobierno, que Israel mantendría paz con ellos salvo que fuese atacada, mientras la relación con el West Bank palestino sin continuidad territorial con Gaza seguiría por cuerda separada. Esta decisión de Sharon irritó de odio al bando árabe, que no quería una movida de este tipo que los deslegitimaba para seguir con la guerra y les hacía perder los negocios derivados de la guerra. Sharon fue el israelí más temido por los árabes durante 40 años. Ellos sabían que con un tipo así no había campo para la chicana ni para la especulación terrorista. 

Es muy difícil encontrar en una misma persona capacidad militar para la guerra regular, capacidad militar para la guerra antiterrorista, capacidad política extrema sin ceder posiciones ni principios jamás, decisión firme y a su vez moderación al adoptar el curso político en el objetivo. Equilibrio mental y patriotismo, jamás creérsela y ser siempre un tipo común. Un superheroe nacional, el más importante en 1900 años de historia judía, va ser difícil que surja alguien como Sharon en el siglo XXI.

Es inminente el colapso total del peso argentino de papel

El movimiento de precios registrado en el mercado negro de cambios entre el peso y el dólar en las últimas semanas, sumado al desarrollo en fuerza desde que se alcanzara 10,45 pesos por dólar el 8 de mayo de 2013, unido a toda la estructura ascendente desde el nivel de 6,09 (octubre 2012), desde 2,73 (julio de 2005) y desde el mínimo inicial de 1,00 peso por dólar (noviembre de 2001), permite ahora que las fuerzas ascendentes del dólar queden otra vez liberadas rumbo a nuevos máximos bien superiores a los ya vistos en mayo pasado. Es mi opinión, basada en técnica y en dinámica de mercado; no se trata de una opinión política ni de deducciones de lo qué haría o dejaría de hacer el gobierno, y mucho menos se relaciona con deseos políticos o intenciones personales. Los mercados se mueven, siempre, y no pueden ser a la larga modificados en su comportamiento por la voluntad del Estado regulador ni por la manía delirante del funcionario público. Los precios de las cosas, entre los que se encuentran los cambios entre monedas, son esencialmente inestables, a veces se despliegan con fuerza al alza y a la baja generalmente en cortos períodos de tiempo, otras veces lateralizan durante meses en preparación para el próximo movimiento impulsivo.

La fuerza inmediata que gobierna el mercado real de cambios dólar-peso, que la autoridad decidió reputarlo como “negro” hace más de dos años al declarar con sus actos la definitiva inconvertibilidad del peso argentino de papel, es el movimiento que comenzara el 5 de julio de 2013 en los mínimos de 7,88. A este registro se había llegado tras un descenso fuerte desde el nivel de 10,45 del 8 de mayo de 2013. Desde 7,88 se produjo una subida hasta 10,20 en octubre, para verificarse luego una retracción hasta 9,05 a principios de diciembre a los pocos días de la asunción de Capitanich y Kicillof. La superación posterior de 9,70 y el testeo de estos días de la zona de 9,95-10,20 está habilitando nuevas estructuras alcistas de importancia. Considero, en primer lugar, que el dólar volará hasta 11,37 a velocidad, pero como parte integrante de una expansión mayor hacia 12,78 pesos por dólar en las próximas semanas. El final del recorrido, sin embargo, no concluiría ni en 11,37 ni en 12,78. Una secuencia posterior de movimientos estimo llevaría al dólar norteamericano, en esta primera parte de 2014, a niveles tan elevados como 14,93 y 18,66. Expansiones, ya de mediano plazo, colocarían al dólar posteriormente en 23,89 y 36,96 pesos argentinos de papel.

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Hay que permitir la libre creación y circulación de monedas provinciales

El gobernador de Corrientes Ricardo Colombi declaró que las cuentas provinciales no le darán en 2014 para aumentar sueldos públicos, así se trate de mejorar los ingresos de las fuerzas policiales. Amagó entonces con emitir “bonos” al estilo 2001-2002 como el Cecacor correntino, el Patacón bonaerense o el Lecop nacional. El jefe de Gabinete Jorge Capitanich descalificó de inmediato la tentativa de Colombi tildándola de “exabrupto”. Por su parte, el flamante presidente del Banco Central de la República Argentina Juan Carlos Fábrega anunció que tratará de disminuir la emisión monetaria en 2014, aclarando que se expandió 25% en 2013 pese a que numerosas estimaciones no oficiales la recalculan en un 40% real y final.

Todo este juego de discusiones monetarias no es sino la superficie del problema central que las genera: cómo van a hacer en 2014 los estados provinciales, los municipios y el gobierno federal para sufragar con recursos genuinos los gastos ya presupuestados y los que seguramente, por efecto de la inflación y de la demagogia en el despilfarro político, serán necesarios aumentar adicionalmente en ese ejercicio fiscal. Colombi ha sido muy sincero, restantes gobernadores e intendentes no han hablado pero no dudo que cientos de ellos en el país se identifican con sus palabras porque ya están fiscalmente desesperados. ¿Impuestos nuevos para cubrir déficits? Negativo, ya no hay más espacio para aumentos ni para nuevos tributos pues estamos en niveles confiscatorios y paralizantes de la economía. ¿Endeudamiento público con emisión de bonos nacionales o provinciales? No hay tampoco posibilidad técnica para hacerlo, el mercado lo rechazará o pedirá tasas de interés imposibles frente a un Estado que no sólo no arregló todas sus deudas pendientes de 2001, sino que además manifestaría que quisiera recibir crédito para cubrir su déficit operativo, o sea mejor que ni se intente por este lado porque es fracaso asegurado.¿Emisión monetaria de pesos argentinos de papel ordenados por el BCRA a pedido de la Tesorería de la Nación, aun sobrepasando los límites legales dado que todo se arregla contablemente sin que pase nada grave? Sí, esta vía de “financiamiento” está libre y es la más fácil aunque contradigan las intenciones de Fábrega que, de todas maneras y como vienen hoy los números del Estado, no podrá cumplir. Parecen casi todos olvidarse que en la actualidad, debido a que el BCRA no es más una entidad independiente con criterio monetario propio, no es cuestión de que quiera o no financiar al gobierno emitiendo dinero, deberá hacerlo sí o sí, si así lo requiere la Tesorería.

¿Problemas de inflación por emitir? No para el gobierno. El ministro Kicillof y la ideología kirchnerista dicen que ésta no es consecuencia de la relación entre la cantidad de moneda en circulación y los bienes y servicios en oferta, ni hacen siquiera alusión a la demanda de dinero del público como contenedor de presiones inflacionarias. Al contrario, creen en los “acuerdos” de precios como método de dirección económica o en su “fijación” lisa y llana por parte del Estado. Ante estos pensamientos, lo mejor sería que liberasen entonces sus energías emisionistas de papel moneda del Estado y que no dramaticen sobre la base de causas que para ellos no existen. Sin embargo, si aún así y utilizando su propia doctrina antimonetarista, anti-“neoliberal” y anti-“consenso de Washington” o década del 90, les surgieran repentinamente deseos de restringir la emisión y no pudiesen por lo tanto socorrer a las provincias deficitarias, mi sugerencia es que no se opongan, a lo Capitanich, a que cada una de ellas que así lo requiera imprima su propia moneda de papel. Digo moneda, circulante, billetes, que se llamen bonaerenses, correntinos, cordobeses, jujeños o mendocinos, en nuevas denominaciones, pero que de ningún modo tengan la categoría de bonos o títulos de deuda de provincia que luego se tengan que canjear, con o sin intereses, por billetes nacionales. No hay que repetir los errores de 2001 donde, de última, las mal llamadas “cuasimonedas” tenían o bien una expiración de validez en el tiempo o bien de manera latente pendía sobre ellas una fecha de rescate por parte del mismo Estado provincial o por parte de la Nación como finalmente sucedió. Esta vuelta hay que armarlo distinto, veamos.

En esta nueva era de desequilibrio fiscal irresponsable, donde ha sido derogado el Pacto Federal que dió origen a la República en 1853-1860 porque las provincias no son más provincias sino dependencias administrativas del poder central, lo más práctico sería que la corporación política total del país comprendiera que no tiene por qué existir un sólo signo monetario de curso legal. Perfectamente pueden convivir monedas provinciales de aceptación voluntaria y circulación libre, con la actual moneda nacional. Que cada provincia se juegue, que decida si quiere moneda propia o no. La de Buenos Aires podría hacerlo sin aviso siquiera porque se reservó derechos emisionistas al incorporarse a la Confederación Argentina. Que decida cuánto emitir, que se encargue libremente de administrar su política monetaria y que aprenda a lograr que su papel sea aceptado, si quiere, o que acepte las consecuencias de no generar confianza si no sabe cómo hacerlo o si no le interesa. Que cada una decida si aplicará tipo de cambio flotante o fijo, frente al peso argentino y las restantes monedas provinciales, y si dejará a su vez cotizar a su moneda contra divisas extranjeras. Una provincia que bien administre su sistema, puede lograr tener una moneda dura que sirva para adquirir dólares, euros o reales y que sea demandada así por habitantes de otras provincias para protección de sus ahorros o como medio de pago. Se recuerda que toda la primer partida de emisión que sea aceptada no tendrá costo alguno, será verdadero financiamiento gratuito para la provincia en estos tiempos de dificultad y se evitará con ello la mayor inflación en pesos de la moneda federal. Desde luego, todo ello implicará que el BCRA deje de controlar por completo la moneda y los cambios del país, luego dejará de asumir la superintendencia bancaria total del sistema, las provincias podrán reconstruirse en base a criterios propios de responsabilidad fiscal, y el Estado federal terminará reducido en sus poderes ante el estrepitoso fracaso de estos años. La provincias podrán competir entre sí amparadas en sus propias monedas, y tendrán que ser ordenadas si quieren sobrevivir. Ocurre que, si no se corta de inmediato el actual modelo, vamos indefectiblemente a finales de aceleración de catástrofes clásicas como las de 1975 e inclusive del año 1989. El plan de creación de monedas provinciales es de implementación inmediata, no se necesita demasiado trámite y se sugiere evitar exagerar con purismos legales administrativos incompatibles con la gravedad del momento económico actual.

Kicillof y Capitanich deben perderle el miedo al mercado de cambios

A un mes de la asunción de Jorge Capitanich a la Jefatura de Gabinete y de Axel Kicillof al Ministerio de Economía, no aparecen ni esbozos de formulación de un plan económico de fondo que permita sacar al país de la estanflación ya prolongada en que se encuentra. Los primeros días de gestión de esta nueva fase de la administración kirchnerista brindaron algunas señales positivas, especialmente los anuncios de arreglo del conflicto con Repsol por la confiscación de YPF, la finalización del absurdo subsidio de viajes al exterior y de gastos con tarjeta a precio dólar artificial, la voluntad manifestada de cerrar las causas abiertas desde hace doce años por incumplimiento de contratos internacionales, aunque todo ello fue empañado con el elevado impuesto a los automóviles que tendrá efectos muy negativos en ese sector de la producción y del comercio. Desde el inicio de los acuartelamientos y saqueos, sin embargo, desaparecieron inclusive las manifestaciones de intención que se habían estado registrando, en particular de parte de Capitanich, favorables al reordenamiento luego de años de política destructiva consistente en reprimir las variables de la economía para lograr objetivos políticos puntuales a costa de comprometer el mediano y largo plazo de la Argentina.

La resistencia a desarmar el esquema de economía de precios y de cambios reprimidos fabricada por Guillermo Moreno y otros ideólogos y ejecutores kirchneristas, algo que no se veía en el país desde 1973-1974, sólo empeorará la posibilidad de una salida favorable para todos. El tiempo no sobra y es preciso que el gobierno no deje pasar esta oportunidad, porque con un desorden económico de tipo año 1975 o con una fracción del desastre de 1989, no podrá conducir la transición hasta el 2015 ante el estallido de la realidad de precios y de cambios. Es muy mala idea, a esta altura de los acontecimientos, seguir postergando los cambios, los costos políticos irán en ascenso, no conseguirán frenar los efectos de la inflación sino que los agravarán. La represión cambiaria que lleva más de dos años es el eje del actual desequilibrio. Se han quedado trabados psicológicamente y no pueden reaccionar. Han entrado en la locura de creer que una subida del dólar contra el peso es un atentado político a sus intereses, ello después de haber pregonado allá por 2002-2004 que no había peor cosa que un atraso cambiario consistente en la sobrevaluación de la moneda nacional al estilo Martínez de Hoz o, para ellos, también en la línea de Domingo Cavallo. Tras más de una década de controles, no sólo oficialistas sino la mayor parte de la oposición, de los economistas y hasta del periodismo económico han tomado como normal que el Estado regule, en materia de cambios, no sólo los precios sino las cantidades transables de moneda, aunque ello resulte contrario al régimen normal de casi todos los países del mundo. Impacta la manera en que se compran colectivamente ideologías en el país y la forma en que se decreta que resulta imposible modificar el esquema ya establecido, sobre la base de temores que impiden liberarnos del orden económico perjudicial que se fue creando.

El gobierno debe perderle el miedo al mercado de cambios. Tiene que abrirlo de inmediato, unilateral y prioritariamente. Que luego se ocupe de ordenar el gasto público y la expansión monetaria, pero antes que nada lo mejor es procurar que los precios reflejen la realidad de las ofertas y de las demandas en el mercado, como modo de poner en pleno funcionamiento los factores productivos al poderse volver a calcular económicamente en base a indicadores reales, no en base a disposiciones arbitrarias de funcionarios que jamás podrán determinar cuál es el precio de las cosas reemplazando las decisiones del consumidor y del oferente. Argentina puede perfectamente restablecer el mercado libre y único de cambios. Es decir, mandar a que se liquiden en el mercado todas las operaciones por exportaciones e importaciones, por ingresos y por egresos, por turismo que ingresa y por el que se va, para quien compra y para quien vende billetes. Todo ello sin permiso previo para comprar ni para vender, sin ninguna regulación de cantidades operables. ¿El precio? Que surja del acuerdo entre partes. Si al gobierno no le gusta un precio, o le parece muy caro o muy barato, siempre puede subsidiariamente vender o comprar “regulando” el mercado, aunque esto no es lo más conveniente. ¿Podrá subir el dólar desde el actual nivel blanco de 6,30 pesos y negro de 9,70 pesos? Seguramente sí, pero no debería ocurrir una catástrofe, una corrida paralizante. En paralelo debe autorizar el ingreso libre de capitales, así como la salida, de todo este juego de fuerzas se encontrarán automáticamente los precios que se necesiten, pero tiene que aceptar el gobierno que el tipo de cambio, como consecuencia del libre acceso, será flotante con todos los beneficios expansivos, y no recesivos, que traerá un hecho de este tipo luego de tanto tiempo de compresión y forzamiento de la realidad. Justamente, 1975 ó 1989 sobrevendrán si no se modifican las reglas actuales, con un esquema libre de precios móviles se eludirán las consecuencias más negativas de los ajustes que, más temprano o más tarde, deberán implementar en todas las areas del estado por aceptación política o por el propio peso de la situación creada. El fin de año es un buen momento para liberar los cambios y volver a la libre conversión del peso argentino. Nada malo sucederá.