Una movilización que demuestra que no todo está perdido

Plenamente, sin banderías partidarias. No correspondían. Una de las pocas veces en que parcialidades e intereses sectoriales no hubiesen tenido nada que ver con el espíritu de la movilización. El impulso de la convocatoria vino de parte de fiscales de la Nación, conmovidos por la muerte de Alberto Nisman un mes atrás. Para recordar al funcionario y también en protección de quienes hoy cumplen funciones en la Justicia, los apoyamos. Fue excelente, porque todos lo entendimos de ese modo, en muestra de comprensión sobre cuál debe ser el funcionamiento institucional del país, con independencia y división de poderes.

La magnitud del despliegue espontáneo no me sorprendió, pero me alivió porque es lo que esperaba como ciudadano. El asesinato político de Nisman, a manos de un escuadrón de la muerte propio de la peor historia latinoamericana del siglo XX, era un hecho que no podía producirse según las reglas de juego políticas vigentes en la Argentina. Quien tomó la decisión de liquidarlo, y quienes alineados políticamente ejecutaron, rompieron las bases de la democracia a niveles todavía muy superiores a todas las tentativas kirchneristas por dominar la justicia en los últimos años. La reacción indignada de la población indica que no todo está perdido y que hay un campo muy grande para recuperar los valores de la democracia cuando finalice en breve esta experiencia local de chavismo venezolano, corrupto y terrorista de Estado.

Por motivos inexplicables, y a diferencia de lo que hice toda mi vida en cualquier movilización a la que adherí o a la que simplemente iba a monitorear yendo directo al destino epicentro de la descarga política, en esta oportunidad procesé lentamente las cuadras que separan al Congreso de la Plaza de Mayo. Casi todo el trayecto lo cubrí en soledad y en silencio, sin proponérmelo pero así se dio, ensimismado y concentrado. Sirvió para pensar, para preguntarme una y otra vez cómo pudo pasar lo que pasó el 18-19 de enero en Le Parc. Razones de interés personal y demasiados años siguiendo guerras civiles en todas partes, a mí como a cualquiera, puede llevar a estados psicológico-profesionales donde el analista incorpora como normales hechos que se convierten en rutina diaria, incluidas las peores atrocidades de las violencias locales y regionales que superan siempre a las conflagraciones entre Estados formales del planeta. Lamentablemente, la mente diluye cada caída de un individuo o de un grupo de individuos cuando ve a Siria, Libya, Nigeria, o al Perú o El Salvador de tres décadas atrás. El crimen de un funcionario de la Justicia o de un magistrado más, no cambia mucho, irresponsablemente puede exclamar quien observa latitudes donde se producen decenas de miles de muertos en períodos de dos o tres años. Es lo que es, nada puede cambiarlo, la paz llegará cuando las partes se cansen de pelear y se agote así el conflicto, solemos afirmar.

Pero para la Argentina del siglo XXI, donde la muerte por causas políticas estaba fuera de agenda, de ningún modo puede aceptarse esa clase de enfoques. No solo no podíamos aceptarlo ideológicamente, tampoco era fácil predecir una salida de este tipo por razones de costo político de quien toma la determinación y por la herencia cultural política general de los años 1971 a 1978, más o menos, que nos marcó a todos para siempre, una etapa a la que juramos tácitamente nunca más querer volver. La aparición de un hecho terrorista de Estado, que motivó este 18F aunque aún sean pocos los que se animen a presentarlo de este modo, constituye una verdadera calamidad nacional. Pero además, ¿qué les pasó? ¿Diseñaron mal el operativo? No arreglaron de antemano debidamente el maquillaje de la escena, ni su cobertura de prensa posterior y se fueron pisando hora tras hora y día tras día con versiones contradictorias y que no cierran por ningún lado? ¿Dónde quedó la evaluación política previa de eventos de esta naturaleza? Con la “sala de situación”, ¿qué ocurrió?

Los que mandan en el país tienen entre 50 y 65 años. ¿Qué ha sucedido con sus recuerdos y con su formación política? Les pregunto, ¿no registran a Jorge Joaquín Chamorro, matado por el dictador Somoza? No se les cruza la imagen de Benigno Aquino, liquidado por Ferdinando Marcos en las Filipinas? ¿A Monseñor Romero de El Salvador, no lo tienen normalmente presente, les pregunto? ¿Y todo por la AMIA? Querían arreglar con Irán, mala idea, pero así y todo ¿no era mejor intentar las conversaciones públicas o semipúblicas como lo hacen Estados Unidos y Europa con Teherán a causa del programa nuclear de los ayatollahs? ¿Por qué otra vez la “truchada” y la oscuridad argentina, una tras otra mentira para tapar más mentiras, derivando en un homicidio político que es imperioso no prosiga con otros, para borrar aspectos de Nisman o formando parte de aventuras que algún nuevo delirante pueda intentar como estado de sitio, autogolpe de Estado o fraude electoral masivo a la venezolana. Para prevenir desastres adicionales y desgracias mayores tiene que haber servido también la marcha del 18F, en tanto y en cuanto la lucha contra el totalitarismo se mantenga sin descanso hasta el 10 de diciembre, porque cualquier bajada de guardia permitirá que el criminal de lesa humanidad se organice y vuelva al ataque. 

Por qué contra Francia

Una vez más, la tendencia general en el mundo libre es a malinterpretar la esencia y el alcance del atentado fundamentalista islámico perpetrado en París este miércoles contra la revista Charlie Hebdo que arrojó una docena de muertos, heridos y una tremenda humillación moral para la libertad y la democracia. Las declaraciones de los gobiernos de las principales potencias, la reacción del periodismo mundial y la actitud mayoritaria de la opinión pública en las redes sociales, se centraliza en razonamientos típicamente occidentales sobre la libertad de prensa que, de repente, es agredida por semejante clase de intolerantes capaces de matar sin compasión a periodistas y a empleados inocentes de una sala de redacción. Esta visión y el repudio por la agresión es un hecho comprensible, pero presentados de este modo, ingenuo y limitado, desde el enfoque y valores de un habitante de Europa o Estados Unidos, impide entender el por qué del accionar terrorista, por qué esta modalidad operativa aquí y ahora, por qué Francia, y además no ayuda a encontrar la salida a la guerra en curso de desarrollo y que se insiste en negar desde la comodidad y desesperación pacifista a cualquier precio, tanto europea como norteamericana.  Continuar leyendo

El cambio dólar-peso en la actual instancia financiera

El dólar negro norteamericano en la plaza local, contra el peso argentino de papel falsificado, alcanzó el nivel de 16,00 al cierre de la sesión del día de ayer. Banco Central, el jefe de Gabinete Capitanich, el Gobierno todo, los economistas en general, no le encuentran explicación a semejante voladura de precios, a la que reputan como carente de “fundamentos”, especulativa y hasta impulsada por fondos y fuerzas de tipo “buitres”, y la verdad es que los indicados pensadores y analistas tienen razón: la subida no tiene hoy fundamentos, pero no porque haya un fenómeno particular en esta depreciación del peso de 2014 sino porque jamás las fluctuaciones de las monedas entre sí ni las variaciones de precios de acciones, bonos o mercaderías tienen escritas de antemano las justificaciones de sus variaciones en el momento en que éstas estallan en el mercado. La realidad es que –como ley natural de las finanzas- los desplazamientos de precios en cualquier sentido anteceden a la comprensión general de las “causas” que los “producen” quedando al descubierto solo más adelante que fueron los movimientos del mercado en sí los que produjeron seguidamente los fundamentos de los hechos o al menos su mejor comprensión pública general de los cambios vividos y sufridos.

En el caso concreto de la relación dólar-peso, esta sección de la subida que comenzara en abril de 2014 en el nivel de 10,24, de la cual vimos hasta ayer máximos de 16,00, tiene un agravante más dificultoso para su entendimiento desde el lado de un análisis económico, si se lo trata de escindir de la dinámica y de la psicología del mercado. El dólar vuela de esta manera, a los saltos o “gaps”, y a alta velocidad porque se encuentra técnicamente en su tercera fase cíclica alcista vertical y, dentro de ésta, en la fracción tercera del movimiento (o sea en su onda 3 de 3 con base del conteo en noviembre de 2001) que es aquella donde el mercado se lleva todo puesto y tiene la capacidad, inclusive, de arrasar con los armamentos normales de la política económica y de la política monetaria las que quedan así rebajadas a la impotencia y frustración del funcionario que trata de dirigir la marcha de la economía y de la vida de las personas y que, en esta parte del desarrollo del ciclo, fracasa completamente con sus intentos. No existe ya, en esta instancia, descalificación moral ni difusión de teoría conspirativa alguna que pueda frenar la escalada que viene a continuación y que consituye el eje central de la aceleración del precio del dólar en esta relación de cambios contra el peso inconvertible. Las históricas frases “el que apueste al dólar pierde” (Ministro Sigaut, 1981) y “les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo” (Ministro Pugliese, 1989) fueron proferidas en ondas 3 de 3 del mercado como la actual, y por eso se recuerdan como inservibles y son objeto de recuerdo y burla a la política económica anunciada por la cadena oficial de radio y televisión del país.

A la par de ratificar la opinión sobre el peso-dólar vertida en Infobae el pasado 6 de enero en artículo titulado “Es inminente el colapso total del peso argentino de papel”, ajusto ahora los objetivos de corto y mediano plazo, en función del despliegue de los movimientos de las últimas semanas, augurando lo siguiente: 1) la tendencia de cortísimo no tiene resistencias cercanas a la vista, la subida en vigor desde 10,24 a partir de abril estimo accederá con comodidad a los 17,77 pesos, la incapacidad del mercado para frenar al alza entre 17,77 y 17,93 llevará rápido los precios hasta 21,59 pesos por dólar en pocas semanas; 2) Los niveles de 17,77-21,59 deberían al menos generar una inflexión transitoria a la baja de 1,65 ó de 2,68 pesos antes de que la voladura alcista pueda continuar; 3) Los grandes objetivos del dólar-peso no obstante se encuentran en 39,22 como mínimo, aunque el nivel de 57,14 podría ser también fácilmente alcanzado en los próximos meses.

Se sugiere a los lectores no intentar realizar ninguna deducción de los números aquí indicados como predicción por parte de este analista sobre la base de comparar la base monetaria contra las reservas líquidas en moneda extranjera existentes o por existir en el Banco Central de la República Argentina. Esta cuenta sorprendente, que siguen practicando numerosas personas, carece de todo sentido económico y jurídico, porque en el país las “reservas” no constituyen garantía alguna de los medios de pagos primarios circulantes, no pueden usarse para recomprar el dinero que el mismo gobierno imprime, no se van a jugar en el mercado como se hacía durante la convertibilidad noventista para esterilizar papel moneda, y porque tienen por fin a duras penas pagar importaciones y gasto público. Esta abstracción inaplicable debe terminar de una vez en la academia nacional por no corresponderse con el funcionamiento efectivo del orden monetario local. Mucho más efectivo, para los que quieren encontrar fundamentos y justificaciones a los movimientos mercantiles, es centralizarse en el comportamiento de quienes demandan y ofrecen pesos y en el de quienes demandan y ofrecen dólares cuyas psicologías cambiantes son las que van formando los precios que, estudiados de manera regular, permiten predecir o al menos intentar predecir cotizaciones futuras que es lo que se hace en este artículo.

Finalmente, quiero señalar que noviembre de 2001 es la hora cero de la actual tendencia, que en agosto de 2002 en 3,96 pesos por dólar se cerro la fase 1 de este nuevo superciclo del papel moneda argentino. Que en julio de 2005, tras caer el dólar por casi tres años, en 2,73 pesos concluyó la fase 2 correctiva y descendente. Que a partir de ese entonces y hasta mayo de 2013 en 10,45 se expandió lo que técnicamente se reputa como onda 1 de la fase 3 del movimiento de largo plazo dólar-peso. A continuación, se describió una interesantísima figura técnica correctiva a la baja, que se inicia en 10,45 para caer hasta 7,87 bajo presión de ANSES interviniendo en el mercado y con Guillermo Moreno llamando a las mesas. Como parte integrante de esta figura, que se denomina corrección contínua (o “running correction”), vivimos enseguida la subida desde 7,87 hasta los 13,15 pesos del 24 de enero de 2014 cuando llega la intervención del banquero central Fábrega y sobreviene así la consolidación final hasta 10,24 pesos en abril de 2014. Es decir, la estructura 10,45-7,87-13,15-10,24 que es la onda 2 dentro de la gran fase 3 en juego es la que ahora habilita explosivamente la tendencia ascendente que transitamos y a la que se denomina onda 3 de 3. Cuál es la medición mínima para una onda 3 de 3? La historia muestra que, en movimientos de mediano plazo, el mercado tiende a describir la misma dimensión logarítmica que la onda 1 de 3, o preferentemente y debido a la “corrección contínua” de la onda 2 de 3 el mercado tiende a describir 1,618 veces el desplazamiento logarítmico de la onda 1 de 3, lo que respectivamente se corresponde con mis números preferidos de 39,22 y de 57,14 pesos de papel por dólar estadounidense. Hay dos extensiones mayores teóricas posibles también, por sobre los 86 pesos pero que habilitaré técnicamente de ser necesario más adelante en función del despliegue de los movimientos del mercado, descontando que si 39,22 ó 57,14 no detuvieran la marcha del dólar ingresaríamos en escenarios macro que los economistas, en su oportunidad, calificarán como “de tipo año 1989” y no “de tipo 1975” como algunos se aventurarán seguramente a etiquetar en breve para explicar la debacle del bienio 2013-2014 o del trieno 2013-2015.

La Presidente tiene perdida la guerra por el default

Es inexplicable que, desde sectores bien informados y “meseros” de la City porteña, pasando por abogados financieros, economistas, periodistas, analistas y políticos de todos los sectores, se haya creído que el gobierno estaba negociando algún tipo de arreglo con los vencedores por una porción de la deuda argentina defaulteada en 2001 tras haber quedado firme en junio el fallo de 2012 del juez Thomas Griesa. El kirchnerismo fue siempre clarísimo: reiteró hasta el cansancio de manera pública que, aunque hubiera sentencia ya inapelable, no pensaba pagar jamás.

Desde luego que su determinación es tan inconveniente para el país, incoherente por haber litigado una década y aceptado la jurisdicción extranjera, que “la lógica” indicaba que había que cerrar trato y pagar, en efectivo o con nuevos bonos pero pagar. Sin embargo, a todos el Gobierno les decía en la cara que no iba a cumplir, aún cuando se ingresara en default por la deuda regularizada del 2005 producto de embargos que afectaran a sus titulares. Pero casi nadie lo quiso creer hasta el discurso del Ministro Kicillof del miércoles 30 de julio desde el Consulado en Nueva York.

El propio juez Griesa es otro de los engañados. Pensó que en verdad Argentina estaba chicaneando sobre la forma de pago, no sobre el hecho mismo del cumplimiento de su fallo. Nombró un mediador para arreglar un modo no ofensivo ni humillante para la Argentina de pago del juicio, pero los representantes del gobierno lo trataron como si comenzara el proceso de vuelta y armaron otra campaña política pública para fundamentar su desconocimiento a la decisión de la Justicia.

Mintieron a todo el país y al extranjero con la cláusula RUFO, alegándola para no pagar el falllo, cuando es tan obvio que no se trata de ningún modo de una liberalidad de Argentina de andar regalando nada distinto a lo de los acreedores 2005/2010 sino que cumple obligadamente porque el proceso llegó al final. Y, por el mismo motivo, mienten ahora si dicen que desde el 1 de enero de 2015 se abre otra oportunidad para acordar no condicionados por la RUFO.

El ministro Kicillof, que hasta frustró una negociación privada de bancos motorizada por otros sectores del gobierno más racionales, representa ahora la ideología financiera kirchnerista que consiste, en esta materia, en lo siguiente:

1) El titular de un título del Estado no tiene derecho a cobrar lo que el bono dice que se debe pagar sino lo que voluntariamente el Gobierno decida que se paga, siempre. Las obligaciones contenidas en el contrato son meramente potestativas, tipificación del Código Civil argentino específicamente prohibida en el derecho nacional, que son aquellas donde el deudor cumple si quiere y si no quiere no cumple. O sea, son obligaciones establecidas “en broma”, no son verdaderas conductas debidas por parte del deudor al acreedor.

2) Quien compra un título del Estado en el mercado secundario a descuento no tiene derecho a percibir aquello que está escrito en el bono sino mucho menos y siempre es lo que el Estado arbitrariamente diga que paga. Se considera injusto que quien compra un papel del Estado barato pueda pretender el 100% del crédito, por más de que las oscilaciones de precios en el mercado sean hechos normales y legales y formen parte de las reglas de juego, y aunque el Estado emisor deba siempre lo mismo con independencia del fenómeno de precios del bono o sea el 100%. Este ha sido el argumento más fuerte para no pagar la sentencia, “pusieron 60 millones y pretenden el 1600% de rentabilidad”, “nosotros les ofrecemos a los buitres el 300% y ellos quieren el 1600%”. Este fraude propagandístico del kirchnerismo lo compró casi todo el país, hasta uno escucha gente de ideología liberal decir que los demandantes no merecen cobrar porque pretendieron ganar demasiado. ¿Cómo es posible que nadie, desde la política o el derecho, descalifique semejante absurda construcción? No se puede confundir una ganancia de capital (resultante de la compra-venta de activos) de la ganancia consistente en la tasa de interés a la que se comprometió el deudor. La ganancia de capital que terceros realicen no le afecta al emisor del bono, cuya obligación pertenece al universo rentístico y no de capital, puesto a que debe solo lo recibido en préstamo más la tasa de interés y su deuda es inflexible al precio cotizado en el mercado. Así lo ha reconocido la Justicia competente de Estados Unidos, tema que ni trata ni discute porque no es jurídico como no jurídico es el concepto de “fondo buitre” tal cual lo manifesté en este medio en 2013.

3) Nos presentamos en los juicios de Nueva York simplemente para ganar tiempo. Si los ganábamos, todo bien. Si los perdíamos, como sucedió, no cumplimos nada. Solo nosotros determinamos qué, cuándo, cómo y dónde pagar. No hay autoridad que esté por sobre nuestra voluntad política absoluta. Las declaraciones de ayer del juez Eugenio Zaffaroni atacando a la Justicia norteamericana son el agregado político final que se necesitaba para confirmar que Argentina hace lo que quiere. El repudio al fallo judicial equivocadamente suele compararse con la decisión de recuperar las Malvinas de 1982. Es un error. El antecedente de este comportamiento es el de la Junta Militar y de Videla del 25 de enero de 1978, cuando insólitamente se decide repudiar el laudo arbitral que determinó que tres islas del Canal de Beagle eran de Chile y no de nuestro país, tras lo cual estuvimos al borde de entrar en guerra solo por el disparate máximo de ir a juicio y, como se pierde, no aceptar la sentencia. No hay modo de que ahora el Gobierno se salga con la suya. Se embargarán bienes del país, inclusive fuera de los EE.UU., y los acreedores “buitres” y “no buitres” cobrarán. En breve llegarán sentencias adicionales por los restantes holdouts, unos 18.000-22.000 millones más, y caerá el canje de bonos de 2005 por reclamos de acreedores que pedirán la aceleración de cobro de sus créditos acorde a los mismos contratos firmados por el gobierno de Néstor Kirchner. Todo esto por la traba ideológica de Kicillof y Cristina Kirchner de no aceptar que los “buitres” tenían razón y que deben cumplir la sentencia que les resultó adversa. La reacción en cadena económica que se libera ahora con estos hechos es de extrema gravedad para el país, y la negación generalizada también. Atención, que la presunta deuda pública “reducida” que tenemos se puede como nada duplicar o más en pocos meses producto del delirio del gobierno de defaultear una sentencia de poca monta y de defaultear los pagos a los bonos de 2005 (aunque pretenda decir que pagó cuando no pagó).

Es mayoritario el sentimiento corporativo político nacional en cuanto a que el pago de un título público es un hecho más de la política económica del Gobierno, es decir, se cuenta con absoluta facultad para cumplir o no cumplir según los intereses y deseos del momento. No se visualiza en Argentina que los contratos financieros como éstos constituyan una actividad que el Estado desarrolla como un privado más y que por ello es susceptible de ser demandado como cualquiera con resultados que en los juicios pueden resultarles favorables o desfavorables.

Esta mentalidad nacional, que nos consagra como campeones mundiales del incumplimiento y que deriva evidentemente en una decisión política de la sociedad, debería generar correlativamente una política permanente de Estado al no endeudamiento por incapacidad psicológica de asumir que lo que una vez se recibe como préstamo tiene un único destino que es la devolución con intereses del capital obtenido acorde a los compromisos del contrato firmado. Analícense los sentimientos de quienes administran el país, provincias o municipios en esta materia. Piden créditos, emiten bonos para formalizarlos, incorporan los fondos a su patrimonio como activos que se gastan, pero directamente borran de sus pensamientos la obligación de repagar la deuda. Alcanzadas las fechas de pago, y no obteniéndose renovación del crédito, comienza la guerra contra el acreedor al que se reputa culpable de haber prestado. Estimo que frente a esta realidad cíclica nacional, la corporación política toda debería decidir no tomar deuda nunca más, ni externa, ni interna, ni de organismos internacionales, nada de nada. Sería lo más prolijo en virtud de la incapacidad para manejarse en este terreno.

Advertencia: Declaro no ser acreedor de la República Argentina, no estar ni haber estado en juicio contra el país por causas de deuda incumplida ni asesorar a acreedores del estado de ninguna clase.

Por qué Israel tiene el deber de responder a Palestina

Como en todo conflicto del Medio Oriente, ya sea éste árabe-israelí, israelí-palestino o intra-árabe, el mayor error desde la observación, cultura y valores occidentales es extrapolar las propias visiones al entendimiento de esquemas políticos y de sentimientos que, en esa región y por diferentes razones históricas, son bastante diferentes. El típico planteo periodístico de los medios en América o en Europa, que muestran que de repente palestinos no identificados secuestraron y mataron a tres jóvenes israelíes de Hebron, que luego Israel inició la correspondiente represión y que seguidamente los palestinos desde su territorio en Gaza comenzaron a lanzar misiles hacia Israel, produciéndose luego la réplica de sus fuerzas de defensa en forma “desproporcionada”, es no solo absurda sino políticamente infantil. El analista, o quien quiera entender de verdad la situación, lo mejor que puede hacer es ir directo a las motivaciones de las partes que confrontan y a cómo cada uno lee al otro.

La Franja de Gaza es un territorio de 365 kilómetros cuadrados (casi el doble de la Capital Federal) y funciona allí parte del Estado de Palestina -reconocido por casi todo el mundo incluída la Argentina. Desde 2007 es gobernado por el partido político y ejército miliciano de alta calidad e inteligencia, Hamas, que es de ideología fundamentalista islámica. Hace tres meses, después de años de distanciamiento por enfrentamiento con la dirigencia histórica tradicional palestina de Al Fatah y la OLP, se juntaron todos los partidos y armaron gobierno común con sede en Ramallah. Entonces, si desde Gaza se lanzan en cuatro días la suma de 900 misiles sobre Israel de alcance de 5, 20, 50 y 100 kilómetros para pegarle a las ciudades de Israel y directamente sobre zonas civiles, sin ningún criterio ni justificación y solo para dañar y comenzar una guerra más (las anteriores similares fueron 2006, 2008-2009 y 2012), quien está atacando es Palestina como país, y no meramente una banda descontrolada de delirantes islamistas. La no condena de Ramallah a esta agresión prueba que es oficial e interesado el ataque, aún cuando la misma Israel oficialmente no desee escalar la réplica verbal planteando las cosas en su real dimensión política.

En el ataque de Gaza a Israel de fines de 2008 y principios de 2009 con misiles y terrorismo, Israel respondió de oficio en la Franja con su infantería y blindados reduciendo la capacidad operativa de la Palestina conducida por Hamas, siempre sabiendo que luego vendría otro round de combates años después. En forma muy profesional y luego de su nueva derrota, los palestinos armaron un caso importante de derecho internacional público ante la ONU con acusación a Israel de crímenes de guerra. La ONU designó al juez sudafricano Goldstone para investigar los hechos delictivos reportados y se procedió con la acusación dándose vista a Israel para responder.

La contestación fue contundente y desenmascaró cada uno de los casos fabricados, que incluían robo de propiedad palestina, matanza a civiles, torturas y violaciones. Ante la evidencia de los hechos y de las mentiras, la mega causa contra Israel cayó y no fue a La Haya, mientras que Goldstone se arrepintió del mismo expediente que armó, diciendo “si hubiese sabido la verdad no escribía todo esto”, un escándalo y una humillación para el derecho internacional y para la ONU.

En esta campaña en Gaza, es de esperar que se fabriquen otra vez causas contra Israel por el ejercicio de su legítima defensa a fin de paralizar los ataques del enemigo, pero mientras tanto se puede ya ver por dónde se apunta en la difamación periodística y de redes sociales, a mostrar como nunca que Israel se dedica a matar civiles por placer, incluídos niños contra los cuales tiene especiales deseos de hacer sufrir antes de matarlos. Es probable que la propaganda en este sentido, mal contestada por Israel porque directamente Jerusalén no puede creer que se le imputen estos hechos, prospere en un mundo de redes donde se diseñan montajes con facilidad. Sin embargo, después de la guerra volverá a saberse la verdad sobre los procedimientos israelíes:

1) Las Fuerzas de Defensa de Israel no atacan civiles jamás, porque considera que no tiene sentido alguno ni militar ni político hacerlo, y porque se trata de un ejército que defiende los derechos humanos a rajatabla donde ninguno de sus oficiales y soldados (toda la población cumple con el servicio militar) obedecería jamás órdenes criminales bajadas desde la política.

2) Israel cuando ataca cualquier zona donde civiles son puestos intencionadamente por las fuerzas terroristas palestinas a su lado, avisa de antemano por panfletos y SMSs que está a punto de proceder, aún debilitándose operacionalmente con este aviso general.

3) El mundo árabe empezó a transitar en febrero de 2011 por un proceso político que Occidente llamó “primavera árabe”. A esta altura, está claro que en Londres, París y Washington se equivocaron con la lectura de lo que sucedió, pues en verdad lo que hubo fue una insurrección islamista de naturaleza por cierto opuesta a la libertad y la democracia y con objetivos de derrocar a Mubarak, Khadafi, Saleh y Bashar al Assad; este último venció en su guerra civil a altísimo costo humano. De esta guerra interna siria, específicamente, surgió la idea de difundir masivamente imágenes de niños heridos, muertos o mostrarlos en sus funerales. Muchos de estos testimonios son reales, pero una enorme proporción son fabricados, como sucedió en agosto de 2013 en Damasco, cuando se imputó a al-Assad falsamente el uso de armas químicas. Pues bien, prestar mucha atención, en esta guerra entre Israel y la Palestina de la Franja de Gaza, los combatientes de Hamas -que tienen perfectamente estudiada a la opinión pública occidental para “conmoverla”- lo que hicieron inclusive antes de las hostilidades es bajar a los medios en su mayoría las mismas fotografías, o modificadas, de la masacre siria para imputarlas a Israel.

Esto se irá clarificando con las semanas y la mentira caerá, pero debe llamarse la atención acerca de un doble standard inadmisible. 250.000 personas murieron en la “primavera” en tres años, con árabes que se mataron entre sí, guerras atroces donde la condena mundial es mínima o nula, porque sin duda el principio que rige en los hechos en política internacional es que “árabe mata árabe es legal, no está prohibido y no viola derechos humanos”. En sentido contrario, la autodefensa legítima de Israel por los misiles que le envían desde Palestina genera condena automática sin que casi nadie se tome el trabajo de conocer qué y por qué pasa lo que pasa. Así, solo un israelí cuando mata a un árabe viola derechos humanos, no se violan si árabe mata a Israelí ni si árabes se liquidan masivamente entre sí.

La pretensión de que Israel no responda al terrorismo, exigida inclusive por gente que no se considera antijudía, es un deseo que no puede lamentablemente complacerse por tres motivos. Primero que nada, la cultura árabe. Cualquier ataque que un no árabe reciba de parte de fuerzas árabes, que no sea respondido, es considerado signo de fuerte debilidad y de falta de dignidad de la víctima por parte del agresor, lo que lo habilita a proseguir con la guerra y con el terrorismo bajo la sensación y seguridad de que hay impunidad. Segundo, ver los mapas. Israel es un país de solo 22.000 kilómetros cuadrados limítrofe con Palestina por Gaza y por Cisjordania, con Jordania, Siria, Líbano y Egipto. Es país rodeado y que, a la primera falla militar propia, corre peligro de desaparecer. Tercero, los judíos no aparecieron de la nada en el siglo XX, cargan con 37 siglos de historia nacional y tienen asumida en su cultura política que cada vez que no responde o que se responde débilmente, son asesinados y exterminados. Por eso esta moderna Israel tiene, pese a ser país pequeño y sin recursos, uno de los ejércitos más poderosos y efectivos del mundo, que además de fuerte tiene por disposición de su poder político la voluntad de combatir siempre y de ganar, porque si pierde desaparece del mapa y coloca a los judíos del mundo en posición fácil de nuevo Holocausto.

El “buitre” Singer y el juez Griesa brindaron un gran servicio a la Argentina

La negativa de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos a tomar la principal causa de bonistas que reclaman por el default argentino de 2001, que deja por ello firme la cuestión conforme fallos de 2012 y 2013 del juez Thomas Griesa y de la Cámara de Apelaciones respectivamente, sumado a la determinación del más alto tribunal según la cual el Estado argentino es embargable por sus deudas igual que cualquier particular, sin poder oponer privilegios derivados de la “inmunidad soberana”, es no sólo un duro golpe al gobierno kirchnerista sino que afecta al eje de la ideología nacional que favorece sistemáticos incumplimientos de obligaciones asumidas.

La doctrina norteamericana derivada de la sentencia condenatoria a pagar más de 1330 millones de dolares se encuentra a 180 grados de las posturas defaulteadoras que se promueven en Argentina desde hace décadas, tanto desde el actual oficialismo como desde todos los sectores de la llamada “oposición”, y en particular en los últimos trece años, pero también desde los tribunales argentinos y desde la misma Facultad de Derecho de la UBA, donde prima la apología del incumplidor y donde se relativiza la importancia de pagar las obligaciones derivadas de los contratos, sobre la base de presuntas “imprevisiones” de hechos económicos, de alteraciones en la “equivalencia” en las prestaciones o simplemente porque se considera, a conciencia, que la forma más certera de destruir las bases de la sociedad liberal y capitalista es incentivar la desconfianza a invertir y el desapego a cualquier principio de seguridad jurídica y de estabilidad y previsibilidad en las normas civiles y comerciales. 

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Diez puntos para imponerle a Maduro, que eviten la guerra civil

El dictador Nicolás Maduro quiere conferenciar, para buscar la paz dice, y terminar con las protestas. Si yo fuese venezolano y opositor, línea Henrique Capriles, Corina Machado, Leopoldo López o un jerarca oxidado de Acción Democrática o COPEI, respondería de inmediato a la convocatoria con un afirmativo y con la siguiente exigencia para lograr la pacificación nacional bajo la amenaza de desatar guerra popular prolongada en caso de incumplimiento:

1) Separación inmediata del partido chavista del Estado venezolano.

2) Baja inmediata de toda la cúpula militar chavista y su reemplazo por oficiales imparciales alejados de la ideología fascista oficial.

3) Libertad inmediata de todos los presos políticos y reaparición con vida de los desaparecidos por ejercicio de terrorismo de Estado chavista.

4) Disolución instantánea del Consejo Nacional Electoral, del voto electrónico y de todos los mecanismos de fraude vigentes.

5) Reconocimiento de que el resultado electoral del 14 de abril de 2013 fue fraudulento y que los comicios NO fueron ganados por Nicolás Maduro.

6) Renuncia automática a la presidencia por parte de Nicolás Maduro y constitución de un gobierno transicional que llamará a elecciones en el plazo de 90 días, las que serán libres, democráticas y en las que el partido chavista no podrá imponer su fraude electoral crónico.

7) La participación en la campaña electoral se realizará respetando la igualdad de derechos entre todos los sectores políticos. La utilización de espacios radiales, televisivos y de medios escritos será equitativa y no podrá seguir flameando la banderá única chavista por los medios de comunicación.

8) Desmantelamiento del aparato de represión chavista, de las fuerzas parapoliciales y de inteligencia de la dictadura chavista.

9) Esclarecimiento relativo a la fecha y circunstancias de la muerte de Hugo Chávez, admisión de que su cuerpo no se encontraba en la capilla ardiente ubicada en la Academia Militar de Caracas en el funeral de marzo de 2013.

10) Contra el cumplimiento de los 9 puntos anteriores, el próximo gobierno democrático que surja de las urnas amnistiará de modo general a los jerarcas chavistas del período 1999-2014 por los delitos cometidos desde el Estado, pero este privilegio de ningún modo validará la corrupción administrativa ni el enriquecimiento ilícito de los personeros del régimen, todo el patrimonio robado deberá volver a las arcas del Estado venezolano, el que será utilizado para reconstruir la República usurpada. En caso de incumplimiento del plan político, todos los delitos cometidos serán juzgados y se considerarán imprescriptibles y de lesa humanidad.

Protestas pacíficas y ghandianas en Venezuela no lograrán doblegar al chavismo

El gobierno de Nicolás Maduro está decidido a quedarse en el poder. Veo mucha gente opositora al chavismo ilusionada con la resistencia pacífica y citan a Mahatma Ghandi y a Martin Luther King como modelos posibles de combate político exitoso para Venezuela. Estimo se equivocan gravemente si creen que se pueden repetir allí las reacciones contra los procesos coloniales o segregacionistas de gobiernos que eran opresores pero que tenían comportamientos políticos relativamente civilizados. Para que den resultado los métodos ghandianos se necesita que quienes lo sufran (los ingleses y similares) se sientan avergonzados con la protesta y teman matar a los opositores. En Venezuela no hay tropas de ocupación inglesas ni tampoco hay norteamericanos moralistas post-vietnamizados que se preocupen por los escraches televisivos o por YouTube o Twitter. Al chavismo, ser visto como violador de derechos humanos, podrá molestarle relativamente y por ahora, pero no va cesar por ello en la represión ni en la consolidación totalitaria y antidemocrática que viene construyendo año tras año desde 1999. Saben perfectamente, con los cubanos castristas, que o encarcelan y matan o se caen. Saben que no pueden ceder ni mostrar debilidad.

La movilización de la oposición venezolana sirvió en estos años para formar aparato político propio y para bajar línea antichavista con buenos resultados, también para ir a elecciones pero éstas demostraron ser todas fraudulentas y prueban cuán fuerte es la determinación de poder chavista eterno. Para no repetir el fenómeno social y político de los cubanos exiliados entre 1960 y 1963 tras la subida de Castro y Guevara, y fracasar así los venezolanos teniendo que refugiarse masivamente en Miami en pleno siglo XXI, los dirigentes del arco democrático deberán si no quieren ser derrotados asumir metodologías defensivas más violentas frente a la dictadura como ser: la huelga general argelina de 1957 por parte del Frente de Liberación Nacional, el sabotaje de los servicios públicos y de los bienes del estado chavista y la guerrilla urbana protectiva en todo el país atacando directamente a jerarcas del régimen en respuesta a las masacres que están sufriendo a manos de Maduro y que se irán incrementando semana a semana. Pueden esperar, si quieren, a sumar 500 muertos propios por razones de imagen y propaganda y para tener mejor justificación moral para la reacción, pero tarde o temprano deberán pelear porque por la línea actual el oficialismo no se rendirá ni, yo creo, tampoco se partirá en dos al estilo división del ejército en simulacro de guerra civil moderada.

Argentina está cinco pasos atrás de Venezuela en evolución de proceso político, con un kirchnerismo que todavía cuida la imagen, pero debe tenerse presente que es igual que el chavismo en determinación y que jamás se irá del poder pacíficamente y por las urnas, simplemente porque no habrá urnas limpias y libres en las instancias políticas decisivas.

Debe anularse también por completo toda ilusión de intervención libertaria norteamericana con desembarco de marines, esto no sucederá, no serviría si ocurriera y no tiene sentido pensar en estas posibilidades después del fracaso yankee en Vietnam y de las patinadas más recientes en Medio Oriente. Los pueblos que reconquistan la libertad deben hacerlo por sí mismos, la ayuda extranjera explícita sólo legitima al dictador, apenas la indirecta con fondos y armas es admisible. Es mi opinión y, sinceramente, desearía estar equivocado. La liberación de las dictaduras cuesta, siempre ha costado, mucha plata y muchas vidas. Es ley de la historia.

Seis preguntas para el ministro Kicillof

Seis preguntas para el titular de Economía, ahora que acude a la banca extranjera.

La periodista Florencia Donovan, de La Nación escribió que el ministro de economía Axel Kicillof, citó recientemente a los representantes de los bancos extranjeros que operan en Argentina y les pidió que consiguieran 10.000 millones de dólares en préstamos para el país para entregarlos al Banco Central y así fortalecer las “reservas” de la institución. Lamento no haber estado en esa reunión, como banquero o al menos como gerente empleado de banquero extranjero. Contra todo protocolo, hubiese pedido la palabra y preguntado y dicho al ministro lo siguiente:

1) Cómo juega su pedido de buscar crédito contra la política de presunto desendeudamiento reiteradamente anunciada por Néstor y Cristina Kirchner desde 2003 en adelante?

2) Por qué buscar financiamiento mediante oscuras negociaciones bilaterales con banqueros y con sus mesas de dinero, al estilo setentista de Martínez de Hoz y del dictador Videla, en vez de salir a pedir plata mediante transparentes suscripciones públicas de bonos en el mercado de capitales?

3) Qué garantía hay de que créditos concedidos por el mecanismo que usted propone no sean después repudiados como ilegítimos además de defaulteados de oficio alegando que no se va a pagar deuda sobre el hambre del pueblo?

4) Por qué no recurrir, en cambio, al FMI solicitando 30.000 millones a tasa bajísima para salir de esta situación de coyuntura desesperante?

5) No cree usted que este pedido que formula es una muestra de debilidad financiera que incentivará mayor corrida cambiaria, mayor corrida bancaria y mayor corrida bajista contra la deuda pública argentina que cotiza en los mercados?

6) Usted dijo en el Congreso cuando confiscó YPF en 2012 que hay dos términos que le parecían horribles: “clima de negocios” y “seguridad jurídica”. Si su ideología es que el deudor de una obligación puede liberarse repudiando la deuda, como cada tanto tiempo hace el Estado argentino, dado que se profesa la no-seguridad jurídica como doctrina oficial de la política nacional, ¿por qué prestamistas del exterior lo van a ayudar ahora si saben de antemano que usted, y los que lo continúen en el poder más adelante, dirán que no pagarán capital e intereses de los créditos otorgados porque no pueden, porque no quieren, o porque los acreedores sabían que era muy riesgoso prestarle a la Argentina y que por lo tanto deben embromarse y aceptar el default, además de que serán difamados bajo el rótulo de “acreedores buitres”?

Gracias anticipadamente por sus respuestas, señor ministro Kicillof.

Sin solución, Kicillof

Manda ahora el ministro a la Comisión Nacional de Valores a que los agentes del mercado recopilen diariamente las operaciones llamadas de “contado con liquidación”, o sea transacciones normales y habituales, legales y en blanco, que se cursan en mercados y bolsas: Kicillof quiere saber quién las hace y a qué precios.

No entiende de qué se trata el contado con liquidación, no ha sido siquiera capaz de pensar cuáles son los efectos macroeconómicos que produce, si es que alguno ocasiona. Ya el domingo 26, en 6-7-8, tildó a estas transacciones de “banco central paralelo”, lo que indica que tampoco conoce qué es y para qué sirve un banco central. En el esquema de funcionamiento de la Bolsa, la transacción que él impugna, pero que no se ha animado a prohibir -seguramente por no saber cómo hacerlo- consiste en comprar una acción o un bono que cotice en Argentina y pagarlo en pesos. Luego, transferir este bono o acción a un mercado del exterior donde también cotice y venderlo en moneda extranjera para hacerse de ésta afuera. A la inversa, si se compra un título argentino afuera en dólares y se lo vende aquí en pesos, uno puede recibir de este modo, moneda local. La clave está en el “tipo de cambio” implícito que queda, tanto para hacerse de dólares afuera como de pesos aquí, según sea el caso, pero que surge no de una operación de cambios sino de un arbitraje común de títulos, de cosas.