La Presidente tiene perdida la guerra por el default

Es inexplicable que, desde sectores bien informados y “meseros” de la City porteña, pasando por abogados financieros, economistas, periodistas, analistas y políticos de todos los sectores, se haya creído que el gobierno estaba negociando algún tipo de arreglo con los vencedores por una porción de la deuda argentina defaulteada en 2001 tras haber quedado firme en junio el fallo de 2012 del juez Thomas Griesa. El kirchnerismo fue siempre clarísimo: reiteró hasta el cansancio de manera pública que, aunque hubiera sentencia ya inapelable, no pensaba pagar jamás.

Desde luego que su determinación es tan inconveniente para el país, incoherente por haber litigado una década y aceptado la jurisdicción extranjera, que “la lógica” indicaba que había que cerrar trato y pagar, en efectivo o con nuevos bonos pero pagar. Sin embargo, a todos el Gobierno les decía en la cara que no iba a cumplir, aún cuando se ingresara en default por la deuda regularizada del 2005 producto de embargos que afectaran a sus titulares. Pero casi nadie lo quiso creer hasta el discurso del Ministro Kicillof del miércoles 30 de julio desde el Consulado en Nueva York.

El propio juez Griesa es otro de los engañados. Pensó que en verdad Argentina estaba chicaneando sobre la forma de pago, no sobre el hecho mismo del cumplimiento de su fallo. Nombró un mediador para arreglar un modo no ofensivo ni humillante para la Argentina de pago del juicio, pero los representantes del gobierno lo trataron como si comenzara el proceso de vuelta y armaron otra campaña política pública para fundamentar su desconocimiento a la decisión de la Justicia.

Mintieron a todo el país y al extranjero con la cláusula RUFO, alegándola para no pagar el falllo, cuando es tan obvio que no se trata de ningún modo de una liberalidad de Argentina de andar regalando nada distinto a lo de los acreedores 2005/2010 sino que cumple obligadamente porque el proceso llegó al final. Y, por el mismo motivo, mienten ahora si dicen que desde el 1 de enero de 2015 se abre otra oportunidad para acordar no condicionados por la RUFO.

El ministro Kicillof, que hasta frustró una negociación privada de bancos motorizada por otros sectores del gobierno más racionales, representa ahora la ideología financiera kirchnerista que consiste, en esta materia, en lo siguiente:

1) El titular de un título del Estado no tiene derecho a cobrar lo que el bono dice que se debe pagar sino lo que voluntariamente el Gobierno decida que se paga, siempre. Las obligaciones contenidas en el contrato son meramente potestativas, tipificación del Código Civil argentino específicamente prohibida en el derecho nacional, que son aquellas donde el deudor cumple si quiere y si no quiere no cumple. O sea, son obligaciones establecidas “en broma”, no son verdaderas conductas debidas por parte del deudor al acreedor.

2) Quien compra un título del Estado en el mercado secundario a descuento no tiene derecho a percibir aquello que está escrito en el bono sino mucho menos y siempre es lo que el Estado arbitrariamente diga que paga. Se considera injusto que quien compra un papel del Estado barato pueda pretender el 100% del crédito, por más de que las oscilaciones de precios en el mercado sean hechos normales y legales y formen parte de las reglas de juego, y aunque el Estado emisor deba siempre lo mismo con independencia del fenómeno de precios del bono o sea el 100%. Este ha sido el argumento más fuerte para no pagar la sentencia, “pusieron 60 millones y pretenden el 1600% de rentabilidad”, “nosotros les ofrecemos a los buitres el 300% y ellos quieren el 1600%”. Este fraude propagandístico del kirchnerismo lo compró casi todo el país, hasta uno escucha gente de ideología liberal decir que los demandantes no merecen cobrar porque pretendieron ganar demasiado. ¿Cómo es posible que nadie, desde la política o el derecho, descalifique semejante absurda construcción? No se puede confundir una ganancia de capital (resultante de la compra-venta de activos) de la ganancia consistente en la tasa de interés a la que se comprometió el deudor. La ganancia de capital que terceros realicen no le afecta al emisor del bono, cuya obligación pertenece al universo rentístico y no de capital, puesto a que debe solo lo recibido en préstamo más la tasa de interés y su deuda es inflexible al precio cotizado en el mercado. Así lo ha reconocido la Justicia competente de Estados Unidos, tema que ni trata ni discute porque no es jurídico como no jurídico es el concepto de “fondo buitre” tal cual lo manifesté en este medio en 2013.

3) Nos presentamos en los juicios de Nueva York simplemente para ganar tiempo. Si los ganábamos, todo bien. Si los perdíamos, como sucedió, no cumplimos nada. Solo nosotros determinamos qué, cuándo, cómo y dónde pagar. No hay autoridad que esté por sobre nuestra voluntad política absoluta. Las declaraciones de ayer del juez Eugenio Zaffaroni atacando a la Justicia norteamericana son el agregado político final que se necesitaba para confirmar que Argentina hace lo que quiere. El repudio al fallo judicial equivocadamente suele compararse con la decisión de recuperar las Malvinas de 1982. Es un error. El antecedente de este comportamiento es el de la Junta Militar y de Videla del 25 de enero de 1978, cuando insólitamente se decide repudiar el laudo arbitral que determinó que tres islas del Canal de Beagle eran de Chile y no de nuestro país, tras lo cual estuvimos al borde de entrar en guerra solo por el disparate máximo de ir a juicio y, como se pierde, no aceptar la sentencia. No hay modo de que ahora el Gobierno se salga con la suya. Se embargarán bienes del país, inclusive fuera de los EE.UU., y los acreedores “buitres” y “no buitres” cobrarán. En breve llegarán sentencias adicionales por los restantes holdouts, unos 18.000-22.000 millones más, y caerá el canje de bonos de 2005 por reclamos de acreedores que pedirán la aceleración de cobro de sus créditos acorde a los mismos contratos firmados por el gobierno de Néstor Kirchner. Todo esto por la traba ideológica de Kicillof y Cristina Kirchner de no aceptar que los “buitres” tenían razón y que deben cumplir la sentencia que les resultó adversa. La reacción en cadena económica que se libera ahora con estos hechos es de extrema gravedad para el país, y la negación generalizada también. Atención, que la presunta deuda pública “reducida” que tenemos se puede como nada duplicar o más en pocos meses producto del delirio del gobierno de defaultear una sentencia de poca monta y de defaultear los pagos a los bonos de 2005 (aunque pretenda decir que pagó cuando no pagó).

Es mayoritario el sentimiento corporativo político nacional en cuanto a que el pago de un título público es un hecho más de la política económica del Gobierno, es decir, se cuenta con absoluta facultad para cumplir o no cumplir según los intereses y deseos del momento. No se visualiza en Argentina que los contratos financieros como éstos constituyan una actividad que el Estado desarrolla como un privado más y que por ello es susceptible de ser demandado como cualquiera con resultados que en los juicios pueden resultarles favorables o desfavorables.

Esta mentalidad nacional, que nos consagra como campeones mundiales del incumplimiento y que deriva evidentemente en una decisión política de la sociedad, debería generar correlativamente una política permanente de Estado al no endeudamiento por incapacidad psicológica de asumir que lo que una vez se recibe como préstamo tiene un único destino que es la devolución con intereses del capital obtenido acorde a los compromisos del contrato firmado. Analícense los sentimientos de quienes administran el país, provincias o municipios en esta materia. Piden créditos, emiten bonos para formalizarlos, incorporan los fondos a su patrimonio como activos que se gastan, pero directamente borran de sus pensamientos la obligación de repagar la deuda. Alcanzadas las fechas de pago, y no obteniéndose renovación del crédito, comienza la guerra contra el acreedor al que se reputa culpable de haber prestado. Estimo que frente a esta realidad cíclica nacional, la corporación política toda debería decidir no tomar deuda nunca más, ni externa, ni interna, ni de organismos internacionales, nada de nada. Sería lo más prolijo en virtud de la incapacidad para manejarse en este terreno.

Advertencia: Declaro no ser acreedor de la República Argentina, no estar ni haber estado en juicio contra el país por causas de deuda incumplida ni asesorar a acreedores del estado de ninguna clase.

Por qué Israel tiene el deber de responder a Palestina

Como en todo conflicto del Medio Oriente, ya sea éste árabe-israelí, israelí-palestino o intra-árabe, el mayor error desde la observación, cultura y valores occidentales es extrapolar las propias visiones al entendimiento de esquemas políticos y de sentimientos que, en esa región y por diferentes razones históricas, son bastante diferentes. El típico planteo periodístico de los medios en América o en Europa, que muestran que de repente palestinos no identificados secuestraron y mataron a tres jóvenes israelíes de Hebron, que luego Israel inició la correspondiente represión y que seguidamente los palestinos desde su territorio en Gaza comenzaron a lanzar misiles hacia Israel, produciéndose luego la réplica de sus fuerzas de defensa en forma “desproporcionada”, es no solo absurda sino políticamente infantil. El analista, o quien quiera entender de verdad la situación, lo mejor que puede hacer es ir directo a las motivaciones de las partes que confrontan y a cómo cada uno lee al otro.

La Franja de Gaza es un territorio de 365 kilómetros cuadrados (casi el doble de la Capital Federal) y funciona allí parte del Estado de Palestina -reconocido por casi todo el mundo incluída la Argentina. Desde 2007 es gobernado por el partido político y ejército miliciano de alta calidad e inteligencia, Hamas, que es de ideología fundamentalista islámica. Hace tres meses, después de años de distanciamiento por enfrentamiento con la dirigencia histórica tradicional palestina de Al Fatah y la OLP, se juntaron todos los partidos y armaron gobierno común con sede en Ramallah. Entonces, si desde Gaza se lanzan en cuatro días la suma de 900 misiles sobre Israel de alcance de 5, 20, 50 y 100 kilómetros para pegarle a las ciudades de Israel y directamente sobre zonas civiles, sin ningún criterio ni justificación y solo para dañar y comenzar una guerra más (las anteriores similares fueron 2006, 2008-2009 y 2012), quien está atacando es Palestina como país, y no meramente una banda descontrolada de delirantes islamistas. La no condena de Ramallah a esta agresión prueba que es oficial e interesado el ataque, aún cuando la misma Israel oficialmente no desee escalar la réplica verbal planteando las cosas en su real dimensión política.

En el ataque de Gaza a Israel de fines de 2008 y principios de 2009 con misiles y terrorismo, Israel respondió de oficio en la Franja con su infantería y blindados reduciendo la capacidad operativa de la Palestina conducida por Hamas, siempre sabiendo que luego vendría otro round de combates años después. En forma muy profesional y luego de su nueva derrota, los palestinos armaron un caso importante de derecho internacional público ante la ONU con acusación a Israel de crímenes de guerra. La ONU designó al juez sudafricano Goldstone para investigar los hechos delictivos reportados y se procedió con la acusación dándose vista a Israel para responder.

La contestación fue contundente y desenmascaró cada uno de los casos fabricados, que incluían robo de propiedad palestina, matanza a civiles, torturas y violaciones. Ante la evidencia de los hechos y de las mentiras, la mega causa contra Israel cayó y no fue a La Haya, mientras que Goldstone se arrepintió del mismo expediente que armó, diciendo “si hubiese sabido la verdad no escribía todo esto”, un escándalo y una humillación para el derecho internacional y para la ONU.

En esta campaña en Gaza, es de esperar que se fabriquen otra vez causas contra Israel por el ejercicio de su legítima defensa a fin de paralizar los ataques del enemigo, pero mientras tanto se puede ya ver por dónde se apunta en la difamación periodística y de redes sociales, a mostrar como nunca que Israel se dedica a matar civiles por placer, incluídos niños contra los cuales tiene especiales deseos de hacer sufrir antes de matarlos. Es probable que la propaganda en este sentido, mal contestada por Israel porque directamente Jerusalén no puede creer que se le imputen estos hechos, prospere en un mundo de redes donde se diseñan montajes con facilidad. Sin embargo, después de la guerra volverá a saberse la verdad sobre los procedimientos israelíes:

1) Las Fuerzas de Defensa de Israel no atacan civiles jamás, porque considera que no tiene sentido alguno ni militar ni político hacerlo, y porque se trata de un ejército que defiende los derechos humanos a rajatabla donde ninguno de sus oficiales y soldados (toda la población cumple con el servicio militar) obedecería jamás órdenes criminales bajadas desde la política.

2) Israel cuando ataca cualquier zona donde civiles son puestos intencionadamente por las fuerzas terroristas palestinas a su lado, avisa de antemano por panfletos y SMSs que está a punto de proceder, aún debilitándose operacionalmente con este aviso general.

3) El mundo árabe empezó a transitar en febrero de 2011 por un proceso político que Occidente llamó “primavera árabe”. A esta altura, está claro que en Londres, París y Washington se equivocaron con la lectura de lo que sucedió, pues en verdad lo que hubo fue una insurrección islamista de naturaleza por cierto opuesta a la libertad y la democracia y con objetivos de derrocar a Mubarak, Khadafi, Saleh y Bashar al Assad; este último venció en su guerra civil a altísimo costo humano. De esta guerra interna siria, específicamente, surgió la idea de difundir masivamente imágenes de niños heridos, muertos o mostrarlos en sus funerales. Muchos de estos testimonios son reales, pero una enorme proporción son fabricados, como sucedió en agosto de 2013 en Damasco, cuando se imputó a al-Assad falsamente el uso de armas químicas. Pues bien, prestar mucha atención, en esta guerra entre Israel y la Palestina de la Franja de Gaza, los combatientes de Hamas -que tienen perfectamente estudiada a la opinión pública occidental para “conmoverla”- lo que hicieron inclusive antes de las hostilidades es bajar a los medios en su mayoría las mismas fotografías, o modificadas, de la masacre siria para imputarlas a Israel.

Esto se irá clarificando con las semanas y la mentira caerá, pero debe llamarse la atención acerca de un doble standard inadmisible. 250.000 personas murieron en la “primavera” en tres años, con árabes que se mataron entre sí, guerras atroces donde la condena mundial es mínima o nula, porque sin duda el principio que rige en los hechos en política internacional es que “árabe mata árabe es legal, no está prohibido y no viola derechos humanos”. En sentido contrario, la autodefensa legítima de Israel por los misiles que le envían desde Palestina genera condena automática sin que casi nadie se tome el trabajo de conocer qué y por qué pasa lo que pasa. Así, solo un israelí cuando mata a un árabe viola derechos humanos, no se violan si árabe mata a Israelí ni si árabes se liquidan masivamente entre sí.

La pretensión de que Israel no responda al terrorismo, exigida inclusive por gente que no se considera antijudía, es un deseo que no puede lamentablemente complacerse por tres motivos. Primero que nada, la cultura árabe. Cualquier ataque que un no árabe reciba de parte de fuerzas árabes, que no sea respondido, es considerado signo de fuerte debilidad y de falta de dignidad de la víctima por parte del agresor, lo que lo habilita a proseguir con la guerra y con el terrorismo bajo la sensación y seguridad de que hay impunidad. Segundo, ver los mapas. Israel es un país de solo 22.000 kilómetros cuadrados limítrofe con Palestina por Gaza y por Cisjordania, con Jordania, Siria, Líbano y Egipto. Es país rodeado y que, a la primera falla militar propia, corre peligro de desaparecer. Tercero, los judíos no aparecieron de la nada en el siglo XX, cargan con 37 siglos de historia nacional y tienen asumida en su cultura política que cada vez que no responde o que se responde débilmente, son asesinados y exterminados. Por eso esta moderna Israel tiene, pese a ser país pequeño y sin recursos, uno de los ejércitos más poderosos y efectivos del mundo, que además de fuerte tiene por disposición de su poder político la voluntad de combatir siempre y de ganar, porque si pierde desaparece del mapa y coloca a los judíos del mundo en posición fácil de nuevo Holocausto.

El “buitre” Singer y el juez Griesa brindaron un gran servicio a la Argentina

La negativa de la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos a tomar la principal causa de bonistas que reclaman por el default argentino de 2001, que deja por ello firme la cuestión conforme fallos de 2012 y 2013 del juez Thomas Griesa y de la Cámara de Apelaciones respectivamente, sumado a la determinación del más alto tribunal según la cual el Estado argentino es embargable por sus deudas igual que cualquier particular, sin poder oponer privilegios derivados de la “inmunidad soberana”, es no sólo un duro golpe al gobierno kirchnerista sino que afecta al eje de la ideología nacional que favorece sistemáticos incumplimientos de obligaciones asumidas.

La doctrina norteamericana derivada de la sentencia condenatoria a pagar más de 1330 millones de dolares se encuentra a 180 grados de las posturas defaulteadoras que se promueven en Argentina desde hace décadas, tanto desde el actual oficialismo como desde todos los sectores de la llamada “oposición”, y en particular en los últimos trece años, pero también desde los tribunales argentinos y desde la misma Facultad de Derecho de la UBA, donde prima la apología del incumplidor y donde se relativiza la importancia de pagar las obligaciones derivadas de los contratos, sobre la base de presuntas “imprevisiones” de hechos económicos, de alteraciones en la “equivalencia” en las prestaciones o simplemente porque se considera, a conciencia, que la forma más certera de destruir las bases de la sociedad liberal y capitalista es incentivar la desconfianza a invertir y el desapego a cualquier principio de seguridad jurídica y de estabilidad y previsibilidad en las normas civiles y comerciales. 

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Diez puntos para imponerle a Maduro, que eviten la guerra civil

El dictador Nicolás Maduro quiere conferenciar, para buscar la paz dice, y terminar con las protestas. Si yo fuese venezolano y opositor, línea Henrique Capriles, Corina Machado, Leopoldo López o un jerarca oxidado de Acción Democrática o COPEI, respondería de inmediato a la convocatoria con un afirmativo y con la siguiente exigencia para lograr la pacificación nacional bajo la amenaza de desatar guerra popular prolongada en caso de incumplimiento:

1) Separación inmediata del partido chavista del Estado venezolano.

2) Baja inmediata de toda la cúpula militar chavista y su reemplazo por oficiales imparciales alejados de la ideología fascista oficial.

3) Libertad inmediata de todos los presos políticos y reaparición con vida de los desaparecidos por ejercicio de terrorismo de Estado chavista.

4) Disolución instantánea del Consejo Nacional Electoral, del voto electrónico y de todos los mecanismos de fraude vigentes.

5) Reconocimiento de que el resultado electoral del 14 de abril de 2013 fue fraudulento y que los comicios NO fueron ganados por Nicolás Maduro.

6) Renuncia automática a la presidencia por parte de Nicolás Maduro y constitución de un gobierno transicional que llamará a elecciones en el plazo de 90 días, las que serán libres, democráticas y en las que el partido chavista no podrá imponer su fraude electoral crónico.

7) La participación en la campaña electoral se realizará respetando la igualdad de derechos entre todos los sectores políticos. La utilización de espacios radiales, televisivos y de medios escritos será equitativa y no podrá seguir flameando la banderá única chavista por los medios de comunicación.

8) Desmantelamiento del aparato de represión chavista, de las fuerzas parapoliciales y de inteligencia de la dictadura chavista.

9) Esclarecimiento relativo a la fecha y circunstancias de la muerte de Hugo Chávez, admisión de que su cuerpo no se encontraba en la capilla ardiente ubicada en la Academia Militar de Caracas en el funeral de marzo de 2013.

10) Contra el cumplimiento de los 9 puntos anteriores, el próximo gobierno democrático que surja de las urnas amnistiará de modo general a los jerarcas chavistas del período 1999-2014 por los delitos cometidos desde el Estado, pero este privilegio de ningún modo validará la corrupción administrativa ni el enriquecimiento ilícito de los personeros del régimen, todo el patrimonio robado deberá volver a las arcas del Estado venezolano, el que será utilizado para reconstruir la República usurpada. En caso de incumplimiento del plan político, todos los delitos cometidos serán juzgados y se considerarán imprescriptibles y de lesa humanidad.

Protestas pacíficas y ghandianas en Venezuela no lograrán doblegar al chavismo

El gobierno de Nicolás Maduro está decidido a quedarse en el poder. Veo mucha gente opositora al chavismo ilusionada con la resistencia pacífica y citan a Mahatma Ghandi y a Martin Luther King como modelos posibles de combate político exitoso para Venezuela. Estimo se equivocan gravemente si creen que se pueden repetir allí las reacciones contra los procesos coloniales o segregacionistas de gobiernos que eran opresores pero que tenían comportamientos políticos relativamente civilizados. Para que den resultado los métodos ghandianos se necesita que quienes lo sufran (los ingleses y similares) se sientan avergonzados con la protesta y teman matar a los opositores. En Venezuela no hay tropas de ocupación inglesas ni tampoco hay norteamericanos moralistas post-vietnamizados que se preocupen por los escraches televisivos o por YouTube o Twitter. Al chavismo, ser visto como violador de derechos humanos, podrá molestarle relativamente y por ahora, pero no va cesar por ello en la represión ni en la consolidación totalitaria y antidemocrática que viene construyendo año tras año desde 1999. Saben perfectamente, con los cubanos castristas, que o encarcelan y matan o se caen. Saben que no pueden ceder ni mostrar debilidad.

La movilización de la oposición venezolana sirvió en estos años para formar aparato político propio y para bajar línea antichavista con buenos resultados, también para ir a elecciones pero éstas demostraron ser todas fraudulentas y prueban cuán fuerte es la determinación de poder chavista eterno. Para no repetir el fenómeno social y político de los cubanos exiliados entre 1960 y 1963 tras la subida de Castro y Guevara, y fracasar así los venezolanos teniendo que refugiarse masivamente en Miami en pleno siglo XXI, los dirigentes del arco democrático deberán si no quieren ser derrotados asumir metodologías defensivas más violentas frente a la dictadura como ser: la huelga general argelina de 1957 por parte del Frente de Liberación Nacional, el sabotaje de los servicios públicos y de los bienes del estado chavista y la guerrilla urbana protectiva en todo el país atacando directamente a jerarcas del régimen en respuesta a las masacres que están sufriendo a manos de Maduro y que se irán incrementando semana a semana. Pueden esperar, si quieren, a sumar 500 muertos propios por razones de imagen y propaganda y para tener mejor justificación moral para la reacción, pero tarde o temprano deberán pelear porque por la línea actual el oficialismo no se rendirá ni, yo creo, tampoco se partirá en dos al estilo división del ejército en simulacro de guerra civil moderada.

Argentina está cinco pasos atrás de Venezuela en evolución de proceso político, con un kirchnerismo que todavía cuida la imagen, pero debe tenerse presente que es igual que el chavismo en determinación y que jamás se irá del poder pacíficamente y por las urnas, simplemente porque no habrá urnas limpias y libres en las instancias políticas decisivas.

Debe anularse también por completo toda ilusión de intervención libertaria norteamericana con desembarco de marines, esto no sucederá, no serviría si ocurriera y no tiene sentido pensar en estas posibilidades después del fracaso yankee en Vietnam y de las patinadas más recientes en Medio Oriente. Los pueblos que reconquistan la libertad deben hacerlo por sí mismos, la ayuda extranjera explícita sólo legitima al dictador, apenas la indirecta con fondos y armas es admisible. Es mi opinión y, sinceramente, desearía estar equivocado. La liberación de las dictaduras cuesta, siempre ha costado, mucha plata y muchas vidas. Es ley de la historia.

Seis preguntas para el ministro Kicillof

Seis preguntas para el titular de Economía, ahora que acude a la banca extranjera.

La periodista Florencia Donovan, de La Nación escribió que el ministro de economía Axel Kicillof, citó recientemente a los representantes de los bancos extranjeros que operan en Argentina y les pidió que consiguieran 10.000 millones de dólares en préstamos para el país para entregarlos al Banco Central y así fortalecer las “reservas” de la institución. Lamento no haber estado en esa reunión, como banquero o al menos como gerente empleado de banquero extranjero. Contra todo protocolo, hubiese pedido la palabra y preguntado y dicho al ministro lo siguiente:

1) Cómo juega su pedido de buscar crédito contra la política de presunto desendeudamiento reiteradamente anunciada por Néstor y Cristina Kirchner desde 2003 en adelante?

2) Por qué buscar financiamiento mediante oscuras negociaciones bilaterales con banqueros y con sus mesas de dinero, al estilo setentista de Martínez de Hoz y del dictador Videla, en vez de salir a pedir plata mediante transparentes suscripciones públicas de bonos en el mercado de capitales?

3) Qué garantía hay de que créditos concedidos por el mecanismo que usted propone no sean después repudiados como ilegítimos además de defaulteados de oficio alegando que no se va a pagar deuda sobre el hambre del pueblo?

4) Por qué no recurrir, en cambio, al FMI solicitando 30.000 millones a tasa bajísima para salir de esta situación de coyuntura desesperante?

5) No cree usted que este pedido que formula es una muestra de debilidad financiera que incentivará mayor corrida cambiaria, mayor corrida bancaria y mayor corrida bajista contra la deuda pública argentina que cotiza en los mercados?

6) Usted dijo en el Congreso cuando confiscó YPF en 2012 que hay dos términos que le parecían horribles: “clima de negocios” y “seguridad jurídica”. Si su ideología es que el deudor de una obligación puede liberarse repudiando la deuda, como cada tanto tiempo hace el Estado argentino, dado que se profesa la no-seguridad jurídica como doctrina oficial de la política nacional, ¿por qué prestamistas del exterior lo van a ayudar ahora si saben de antemano que usted, y los que lo continúen en el poder más adelante, dirán que no pagarán capital e intereses de los créditos otorgados porque no pueden, porque no quieren, o porque los acreedores sabían que era muy riesgoso prestarle a la Argentina y que por lo tanto deben embromarse y aceptar el default, además de que serán difamados bajo el rótulo de “acreedores buitres”?

Gracias anticipadamente por sus respuestas, señor ministro Kicillof.

Sin solución, Kicillof

Manda ahora el ministro a la Comisión Nacional de Valores a que los agentes del mercado recopilen diariamente las operaciones llamadas de “contado con liquidación”, o sea transacciones normales y habituales, legales y en blanco, que se cursan en mercados y bolsas: Kicillof quiere saber quién las hace y a qué precios.

No entiende de qué se trata el contado con liquidación, no ha sido siquiera capaz de pensar cuáles son los efectos macroeconómicos que produce, si es que alguno ocasiona. Ya el domingo 26, en 6-7-8, tildó a estas transacciones de “banco central paralelo”, lo que indica que tampoco conoce qué es y para qué sirve un banco central. En el esquema de funcionamiento de la Bolsa, la transacción que él impugna, pero que no se ha animado a prohibir -seguramente por no saber cómo hacerlo- consiste en comprar una acción o un bono que cotice en Argentina y pagarlo en pesos. Luego, transferir este bono o acción a un mercado del exterior donde también cotice y venderlo en moneda extranjera para hacerse de ésta afuera. A la inversa, si se compra un título argentino afuera en dólares y se lo vende aquí en pesos, uno puede recibir de este modo, moneda local. La clave está en el “tipo de cambio” implícito que queda, tanto para hacerse de dólares afuera como de pesos aquí, según sea el caso, pero que surge no de una operación de cambios sino de un arbitraje común de títulos, de cosas.

Kicillof-Capitanich aceleran el derrumbe de la economía kirchnerista y la defunción del peso argentino de papel

Guillermo Moreno fue desde 2008 el destructor de la economía kirchnerista, que se había desarrollado como peronista ortodoxa normal desde 2003 en adelante y que como tal zafaba y podía durar sin ser buena. Pero Axel Kicillof es el enterrador de la economía kirchnerista y del kirchnerismo en su conjunto. Jamás existió un ministro de Economía tan ignorante, pero que se cree muy vivo, porque no sabe lo que hace ni desde el propio punto de vista populista y marxista, no hay antecedentes de fenómeno semejante. El reportaje de este domingo en Página 12 muestra que no comprende ni un solo fenómeno del mercado ni de la conducta humana en el mercado.

Kicillof anula los anuncios hechos a las apuradas con Capitanich el viernes pasado: compra de dólares físicos para turismo y gastos con tarjeta siguen con “sobreprecio” del 35%. Pensar que muchos ilusamente creyeron que se derogaba el 35% este disfrazado de impuesto. Mientras, el oficial +20 % es el precio al que el gobierno dilapidará las reservas del BCRA reventándolas a precio inferior al mercado. Es imperioso ahora que todos traten llevarse todos los dólares que puedan a precio-dumping, es una oportunidad histórica de compra que va a durar poco y que no se va a repetir. Es más, es tan peligroso lo que van a hacer que es probable que no se llegue a implementar, por ridículo, ilógico y por imposibilidad material de cumplir. Pero estar alerta y limpiar sin piedad al Banco Central si abren la ventanilla, a lo “Plan Primavera” alfonsinista de 1988-1989 antes del 6 de febrero del año de la hiperinflación.

Kicillof tiene una visión sobre el mercado de cambios similar a la de cualquier producto físico, para él es un tema logístico de fabricación o adquisición primero y luego de distribución. No comprende que, en materia de cambios y de productos financieros, no hay una posición que alcance la persona que la lleve a no seguir operando. En cambios se está siempre comprando y vendiendo, por múltiples razones incluidas realizar ganancias de capital asumiendo riesgos, es así como se arma el mercado de cambios en un país que es lo que logra la estabilidad de su moneda durante períodos largos de tiempo. Kicillof no comprende la especulación, su función social única, que es lo que permite que el mercado se desarrolle y que aumente así el producto bruto al poder calcularse económicamente con un sistema de precios reales.

Kicillof cree que puede venir desde el gobierno y decir que el precio del peso-dólar tiene que ser $8,00 y que, luego, todas las transacciones que se hagan irán a ese precio porque él lo decrete y que, a lo sumo, compensará las falencias del sistema regalando cada tanto y a su criterio arbitrario algunos dólares baratos a la gente. No se da cuenta que él sí podría fijar el precio del dólar en serio si quisiera, la paridad fija es un legítimo sistema cambiario y es en base a esta regla como funcionó el muy capitalista patrón-oro clásico. Pero para ello tiene que declarar, y hacerlo efectivamente, que el Estado a $8,00 pesos venderá todos los dólares que le pidan (sin identificar al comprador, ni verificar su capacidad tributaria para habilitarlo ni mucho menos limitarle cantidades transaccionales, ni adjudicarle “cupos” de compra), y que comprará todos los dólares que le quieran vender. Pero si no puede hacerlo, porque no tiene dólares, o no sabe, o no quiere, entonces tiene que ir al sistema de cambio flotante donde los precios justamente cambiantes se determinen por la oferta y la demanda y donde la libertad de acceso (comprar y vender) sea libre absoluta sin ninguna clase de restricciones personales u operacionales. Si no lo hace así, con el cambio flotante y libre, y al mismo tiempo quiere que el dólar se transe al precio que a él le guste, siempre tendrá valores más altos en mercados paralelos donde compradores puedan ver satisfechas su demandas permanente por vendedores dedicados al trading o por vendedores ocasionales, es irrelevante si el gobierno reputa a esta actividad como legal o ilegal, blanca o negra.

Si, además, regala dólares oficiales 40% por debajo del mercado, lo que hace es garantizarle el mejor negocio del mundo a quienes estén autorizados a comprar en el oficial para luego vender en el “negro”. Esto en argentino, se ha llamado históricamente “bicicleta financiera” y puede recaer sobre cualquier producto que el Estado decida subsidiar para que otros lucren, legal y legítimamente, por causa de la estupidez insigne de los funcionarios públicos, y que lo harán por las grandes ganancias que se generan aún desafiando a entidades represivas como una Gestapo nazi. Téngase presente que el precio real, del dólar o de cualquier cosa, es siempre el del mercado donde se pueda vender y comprar sin limites de cantidad y sin autorización previa del Estado antes de cursar la orden operativa. Es muy lamentable pero estamos en presencia de un ministro que no solamente no comprende cómo funciona la economía, sino que tiene fallas lógicas de comprensión de los fenómenos de la naturaleza, y esto en alguien con el título de economista no solo es imperdonable sino realmente insólito.

Toda desgracia, no obstante, tiene su beneficio. Está garantizado el fracaso inmediato de Kicillof, que conduce así al gobierno hacia su autoestallido final. Por cierto, en política tampoco vi nunca nada igual. A veces ocurrió en el pasado que se nombro un ministro o alto funcionario que no entendía nada, pero a los 15 días lo despedían por inútil o por demente. Lo grave de Kicillof es que la camarilla del gobierno, incluida la Presidenta, no se de cuenta que pusieron a conducir la cartera más importante del Estado a alguien que no sabe lo que hace y que lleva ya dos años causando daños que al país le son irreparables. Habla esto bastante mal, también, de la formación económica de quienes se dedican a la política en estos tiempos. Un político que no sabe de economía, es de la tercera o cuarta fila del poder, no de la primera ni de la segunda línea. Primeras y segundas líneas al menos tienen que tener la capacidad de elegir un ministro de economía razonable, aún desde el punto de vista de sus propias ideologías.

10 razones por las que siempre daré a conocer el precio del dólar “negro”

Jorge Capitanich se ha quejado este lunes por la información que brindan los medios acerca del dólar negro, al que reputa poco transparente e ilegal. De mi parte, le comunico al Jefe de Gabinete que informaré siempre, aunque sea ilegal, el precio del dólar negro ilegal, con irrelevancia de cualquier sanción y represión que se intente malversando los impuestos y las funciones esenciales del Estado. Lo hago por las siguientes razones:

1) Porque se me da la gana;

2) Porque estoy amparado por la libertad de información como derecho constitucional y porque además ejerzo periodismo y me dedico a las predicciones financieras que requieren técnicamente recopilación de precios negociados y de conductas de las personas;

3) Porque es el precio del dólar real de mercado;

4) Porque el mismo gobierno validó su existencia y legalidad interviniéndolo mediante llamados a las mesas negras para que vendan en tal o cual precio o para que no vendan durante toda la era Guillermo Moreno, ordenando inclusive feriados cambiarios negros;

5) Porque el mismo gobierno validó su existencia y legalidad creando un sistema de intervención indirecto fabricando bonos públicos y endeudando al país para tirar el precio del negro artificialmente a la baja incorporando un sistema de “bicicleta financiera” al mejor estilo Martínez de Hoz que a todos nos cuesta y nos costará cada vez más plata;

6) Porque el mismo gobierno validó su existencia y legalidad creando un sobreprecio al “oficial” mediante impuesto trucho de AFIP para venta de dólares y compras que se liquidan en el exterior;

7) Porque el gobierno, si quisiera tener cambio fijo- que puede hacerlo-, debería comprar y vender siempre al que establezca sin limitaciones de cantidad y sin requerirse autorizaciones previas ni cupos operativos de ninguna clase. Caso contrario, si no tiene con qué bancar el cambio fijo, debe dejar flotar la moneda como se hace en todo el mundo, aceptando las consecuencias ineludibles de la falsificación de pesos para financiar el gasto del Estado no cubierto con impuestos;

8) Porque en economía no se puede dirigir cantidad y precio al mismo tiempo y porque al querer hacerlo se genera mercado paralelo como evento natural de la acción humana;

9) Porque el gobierno destruye al país con su política y porque, al contrario, la economía negra que creó producto de su propia torpeza mantiene viva parte de la actividad económica ya que sin ésta la pobreza y la miseria se acrecentarían aún a mayor velocidad que la actual;

10) Porque Capitanich es un ignorante, que evidentemente estudió economía para fanfarronear con diplomas pegados en la pared, pero que no entendió nada de nada lo que le enseñaron los profesores, ni siquiera los más socialistas.

Ariel Sharon, héroe nacional israelí, militar y político incomparable

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Ariel Sharon con sus oficiales en la víspera del cruce del Canal de Suez, en el desierto del Sinai. Foto probablemente tomada el 16 de octubre de 1973.

 

Con profundo pesar personal, escribo estas líneas con motivo de la muerte este sábado del general Ariel Sharon, en Israel, a los 85 años, tras ocho en estado de coma en hospital de Tel Aviv. A pesar de que la noticia era esperada y sus posibilidades de recuperación nulas ya desde enero de 2006, su deceso me impacta como si fuese una sorpresa del momento. La carrera militar y política de Sharon es monumental, incomparable, inigualable a la de otro político israelí a lo largo de 130 años de sionismo, que es el movimiento de liberación nacional del pueblo judío reformulado en el siglo XIX para lograr la independencia de Israel que se había perdido en el año 70 después de Cristo a causa de las guerras contra Roma. Por las razones que daré a continuación, lo considero el más importante dirigente judío y heroe nacional del pueblo no sólo en tiempos del moderno Israel, sino considerando toda la historia hebrea desde la muerte de Simon Bar Kohba en el año 135 AD, que fuera el jefe de la rebelión contra Roma 60 años después de la caída de Jerusalém en el siglo II.

Sharon nació en 1928 en Israel, ocupada entonces por Inglaterra tras la Primera Guerra Mundial, o sea que tenía 20 años al inicio de la guerra de 1948 cuando los ejércitos de Egipto, Transjordania, Siria, Líbano, Irak y Arabia Saudita invadieron el país para impedir su consolidación y existencia. Integrante de la organización defensiva Haganah primero y luego del ejército formal después, participó ya como brillante soldado de la aniquilación de las fuerzas invasoras de Irak en la ciudad de Qalquilya. A continuación participó de la primer batalla de Latrun en la ruta a Jerusalém, donde fue herido en el estómago combatiendo contra las fuerzas jordanas dirigidas por oficiales de Inglaterra. Recuperado, pasó al frente sur trabajando para el retroceso egipcio en ese conflicto que permitió que algunos en el mundo, muy pocos, dijeran “evidentemente, Israel ganó contra todos los pronósticos, y existe como país”.

Post guerra de 1948, integra la unidad 101 antiterrorista durante los años que van desde 1949 hasta 1956, cuando tiene lugar la segunda guerra de Israel, en esta oportunidad solo contra Egipto, ocasión en la que Sharon toma el paso de Mitla con su unidad 202 de paracaidistas. A pesar de su éxito militar, es apartado un tiempo de funciones de conducción por “desobedecer órdenes” y avanzar más allá de lo permitido contra el enemigo. La siguiente guerra, la de los Seis Días de junio de 1967, encuentra a Sharon reflotado como militar y a cargo de la unidad de blindados que destruyó la posición egipcia en la batalla de Abu-Ageila en el desierto del Sinai. La técnica utilizada en este combate por Sharon lo hace conocido en las principales academias militares de occidente debido a las innovaciones implementadas. El momento más difícil de Israel tuvo lugar, sin embargo, el 6 de octubre de 1973 en la guerra de Yom Kippur, cuando fue atacada por sorpresa por Siria y Egipto. Tras 21 días, Israel se impone, y la gran novedad la da nuevamente Sharon al frente de la división blindada 143. Rompiendo las fuertes lineas de defensa egipcias que habían cruzado desde África al Sinai, Sharon cruza en cambio el Canal de Suez hacia Egipto, deja embolsado y rodeado al Tercer Ejército de Sadat y coloca a sus tropas a 101 kilómetros de El Cairo. Ahí es donde intervienen los Estados Unidos, exigen a Israel frenar el avance por evitar la total humillación egipcia e iniciar un proceso de paz, que se sellará luego en 1979 y que dura hasta el día de hoy. Sharon cruzó el Canal nuevamente extralimitándose en sus competencias, pero la condena era ya imposible porque fue quien concretó el jaque mate a Egipto en esa guerra de 1973.

Semejante determinación como soldado, nunca falla, deriva en carrera política también brillante. Sharon se afilió al partido de la derecha, al Likud de Menahem Beguin, que en 1977 gana las elecciones por primera vez desplazando al Partido Laborista. Como no podía ser de otro modo, es decidido, ruidoso e indisciplinado. Sus adversarios le temen pero gran parte de la opinión pública israelí lo apoya. Desde el gobierno de Beguin, en junio de 1982 (sí, al mismo tiempo que la Guerra de las Malvinas) y como ministro de Defensa conduce el operativo Paz para la Galilea en el Líbano, operación destinada a frenar los actos terroristas de las organizaciones palestinas que operaban desde ese país. Militarmente un éxito, los efectos políticos de esa guerra fueron siempre controvertidos (no para mí: fue un suceso para Israel que se convirtió en país indestructible y temido por sus más poderosos enemigos). Yasser Arafat, jefe palestino máximo, debe mudar como consecuencia de la derrota su cuartel general desde Beirut hasta Túnez. La irrupción de Israel contra Arafat y sus ejércitos fue apoyada por los cristianos falangistas del Líbano y, aunque hoy suene absurdo, también por los shiítas de ese país pues ambos sectores estaban en guerra contra los palestinos. La guerra del Líbano, que se tornó crónica, deprimió inclusive a otro gran patriota como fuera Menahem Beguin, que renuncia al gobierno y a la política en 1983 mientras Sharon quedó intacto y listo siempre para servir a su país.

El fracaso de las negociaciones entre Ehud Barak, Arafat y Bill Clinton, en Washington en octubre de 2000, catapultan a Sharon a la máxima instancia política en Israel. Gana las elecciones en 2001 y es primer ministro hasta 2006, cuando cae en coma. En esos cinco años asciende a la categoría de estadista. Asume el peso de la insurrección palestina, la Intifada II, y la vence con inteligencia política y militar. Su técnica fue la destrucción una por una de las jefaturas terroristas de las organizaciones Hamas, Jihad Islámica y de los sectores más extremistas de la Al Fatah de Arafat, todo en blanco y a la luz del día. Logró frenar y hacer fracasar, mediante infiltración, al 95% de los atentados en Israel. Asumió que el Estado Palestino de inevitable existencia tendría frontera perfectamente delimitada con Israel pero que ésta se marcaría con una cerca de seguridad electrónica en algunas partes y en otras, en Jerusalém Oriental, con un muro de concreto, imposibles de penetrar ambas secciones, lo que anuló la posibilidad terrorista palestina clásica por completo y dejó así abierta solo la alternativa de artillería misilística. Su despedida de la política, en noviembre-diciembre de 2005, fue una genialidad sin precedentes: anunció que Israel se retiraba por completo de la Franja de Gaza (pegada a Egipto y que fuera territorio egipcio hasta 1967) y que le dejaba ese territorio de 365 km2 (dos veces la Capital Federal) al grupo palestino que la quisiese tomar para su gobierno, que Israel mantendría paz con ellos salvo que fuese atacada, mientras la relación con el West Bank palestino sin continuidad territorial con Gaza seguiría por cuerda separada. Esta decisión de Sharon irritó de odio al bando árabe, que no quería una movida de este tipo que los deslegitimaba para seguir con la guerra y les hacía perder los negocios derivados de la guerra. Sharon fue el israelí más temido por los árabes durante 40 años. Ellos sabían que con un tipo así no había campo para la chicana ni para la especulación terrorista. 

Es muy difícil encontrar en una misma persona capacidad militar para la guerra regular, capacidad militar para la guerra antiterrorista, capacidad política extrema sin ceder posiciones ni principios jamás, decisión firme y a su vez moderación al adoptar el curso político en el objetivo. Equilibrio mental y patriotismo, jamás creérsela y ser siempre un tipo común. Un superheroe nacional, el más importante en 1900 años de historia judía, va ser difícil que surja alguien como Sharon en el siglo XXI.