Cristina le debe una explicación al peronismo

Como se  advierte en el título de esta nota, la ex Presidente le debe una explicación al peronismo; y el peronismo, por su lado, debe exigírsela, como también corresponde que lo haga Daniel Scioli, si llegaran a ser ciertas las declaraciones realizadas por ella a un empresario amigo: si Mauricio Macri arreglara con los holdouts, el PRO se quedaría doce años en el poder.

Para arrancar digo que el peronismo jamás le pedirá una rendición de cuentas a la señora por esas declaraciones o, al menos, para corroborar que hayan sido dichas. El partido peronista no existe y no quiere líos con la progresía. Tampoco lo hará Daniel Scioli, que nunca mostró coraje y autonomía en su etérea vida política.

De ser ciertas las declaraciones (creo que lo fueron), ponen de manifiesto que la señora tenía en claro que arreglar con los holdouts significaba para el país un enorme alivio para su alicaída economía, como garantía de gobernabilidad y éxito futuro. Como al kirchnerismo sólo le quedaba un año de gobierno, solucionar el asunto al final de su mandato era otorgarle a Daniel Scioli el éxito promovido por Cristina, dado que, de realizar en tiempo y forma un arreglo con los fondos buitre, el bonaerense tendría mayores posibilidades de ganar la elección. Continuar leyendo

Intelectualidad y política:¿el FpV con los libros y el PRO con las alpargatas?

Algo raro y atípico está ocurriendo en estas elecciones, las que se celebrarán el 22 de noviembre. Lo inusual y peregrino, pues nunca pasó con el peronismo, es la gigantesca movilización intelectual a favor del candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli.

Declaraciones, solicitadas, manifiestos, ensayos escritos a las apuradas de ciudadanos “bien pensantes” nos alertan sobre los terribles males que acarrearía el triunfo de Macri para el país y el pueblo trabajador. Esta “intelligentzia”, al decir de Arturo Jauretche (intelectuales desconectados de las necesidades del pueblo), que se arroga la centralidad del saber, nos previene acerca del posible triunfo de la derecha. Rectores de universidades, actores, intelectuales destacados de las ciencias sociales y de las otras. Sindicatos docentes, agrupaciones de profesionales y de estudiantes universitarios, profesores secundarios, maestras, sicólogos, politicólogos, periodistas, bandas de rock o pop y una larga fila de pensadores “comprometidos con la lucha popular” emulan, sospecho que sin saberlo, la infinidad de manifiestos que sus antecesores “culturosos” redactaron para impedir el triunfo de Domingo Perón en 1946. Continuar leyendo

Los tiempos de la historia

A veces la historia se abre camino lentamente. Y otras veces avanza a pasos de gigante. Lo único cierto y firme es que la dirección no muda: ¡para allá vamos! Puede alterarse, sí, la velocidad de esta marcha, más rápido o más lento y eso depende de la voluntad de los pueblos.

Aplicando la idea a la actualidad argentina, lo que está claro es que marchamos al velatorio del kirchnerismo. Desconocemos la velocidad del cortejo. Si gana Mauricio Macri, se extingue en poco tiempo. Si gana Daniel Scioli, será a largo plazo. Pero la muerte es inexorable.

La desaparición del kirchnerismo posibilitará el surgimiento de un peronismo remixado. Peronismo que hoy se encuentra secuestrado por el Gobierno nacional, inerte y en estado de coma.

Posibilidades de resurgimiento hay. Claro, para no volver a equivocarse está urgido de hallar en su pasado la luz que lo ilumine, le dé identidad y sentido en el presente. Su rica historia y sus hondas tradiciones permitirán tomar lo bueno y desechar lo malo para andar los tiempos que corren. Su acervo y su patrimonio histórico le confieren una enorme fortaleza para sortear las dificultades de la sociedad moderna, donde todo es efímero y vertiginoso. Continuar leyendo

Oportunidad para el peronismo de resetearse

“¡Los quiero de rodillas!”. Frase atribuida a Néstor Kirchner en el peor momento del conflicto con el campo. Felizmente, no lo logró. Por el contrario, si se aprecia el mapa con la distribución de los votos de Cambiemos en la provincia de Buenos Aires, podemos observar que el sufragio del campo ha puesto de rodillas al Frente para la Victoria (FPV). María Eugenia Vidal pasó el rastrillo por la pampa húmeda y por alguno de los municipios más emblemáticos. En el resto del país Mauricio Macri ha hecho una excelente elección.

El FPV debe perder. Debe ser vencido para salvar a la Argentina del estado de postración moral, cultural y económica a que nos ha llevado un Gobierno fatuo que, cargado de rencores, envenenó la salud física y mental de los argentinos. El pueblo ha encontrado en Cambiemos la herramienta para hacerlo. Para comenzar no está nada mal.

El FPV debe perder, también, porque es la única posibilidad que tiene el peronismo de resetearse. Durante doce años acompañó la experiencia progresista sin chistar. Aguantando las flagrantes desviaciones doctrinarias y aceptando retrotraer la política a épocas remotas de enfrentamientos que estaban archivadas en la historia y que no debieron salir de allí. Pero no, el kirchnerismo echó sal en la herida y el peronismo fofo, ciego y mudo aceptó todo sin una mueca de dolor. Tiró por la borda el significado del retorno de Domingo Perón y lo bueno hecho en la década del noventa por el mismo peronismo que años después borró con el codo lo escrito con la mano. Continuar leyendo

El modelo del atraso afincado en el pasado

Ocurre que la mayoría de los economistas y los periodistas entendidos en asuntos de números coinciden en que la situación económica nacional es delicada y se vienen tiempos peores. El Gobierno lo niega y los políticos en condiciones de ganar votos evitan hablar del asunto, pues, como el tifón no aparece aún en el horizonte y el común no lo percibe, resulta de todo esto: “Ojos que no ven, corazón que no siente”. Por lo tanto, de eso no se habla.

De todos modos, y a pesar de los políticos, la crisis está en los diarios y en los análisis de los entendidos. De manera que aparece inevitable para el próximo Gobierno una devaluación, el cierre del grifo estatal, el arreglo con los holdouts, la recomposición con el mundo capitalista avanzado, el fin del cepo, el libre giro de divisas de las empresas extranjeras, la transparencia de las estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), entre otras lindezas. Continuar leyendo

El golpe de Scioli

Finalmente, el Gobernador de la provincia de Buenos Aires, contra lo que se pensaba, se impuso a la Presidente de la Nación, ganando la batalla silenciosa que ambos mantenían desde hace años. Lo mismo hizo con Florencio Randazzo. El triunfo de Daniel Scioli sobre Cristina Fernández, sobre Carlos Zannini, sobre el ministro de Transporte y el kirchnerismo duro ha sido tan contundente que 678 se vio obligado a entrevistarlo, y el resto del kirchnerismo a enmudecer de bronca y desasosiego. Penoso resulta observar a los intelectuales de Carta Abierta darse vuelta como un guante y defender al futuro candidato. Acá hay que decirlo de una vez: al Gobernador, en caso de ganar las presidenciales o mejor dicho al Estado nacional, no le va a costar mucho “convencer” a estos pensadores que con el paso del tiempo resultarán cada vez más baratos.

Cristina no pudo o no se animó a hacer lo que Macri realizó con Horacio Rodriguez Larreta, esto es, apoyarlo definitivamente, y abandonó a Florencio Randazzo a su suerte o al fracaso. No tuvo el coraje del jefe de Gobierno porteño, habida cuenta que a este último el periodismo le advertía del posible triunfo de Michetti en la interna capitalina. En su retroceso, Cristina ha demostrado que no es la Jefa de la cual hablan sus seguidores como si lo es Macri en su espacio. Al retirarse, pretende minar el camino del Gobernador de Buenos Aires, en caso de ser ungido presidente. ¿Podrá? Es dudoso puesto que reponerse de una derrota cuando no hay horizonte de poder potencia los males.

El ganador aún no se vislumbra. Lo que queda claro es el perdedor, y esto es el kirchnerismo. Si Macri gana las elecciones habrá mariscales de la derrota. Y el peronismo en la oposición deberá sacudir su cuerpo como los perros al salir del agua. Si por el contrario Scioli fuese el triunfador, no le resultará sencillo al kirchnerismo imponer su “ideario”. Si bien el Gobernador no es un político de pelea, seguramente nunca entrará en la trampa que pretende el cristinismo salvaje del debate ideológico, como tampoco dejará de gobernar con cierta autonomía. En la primera vuelta se define la conformación del Parlamento y nada indica al día de hoy un triunfo contundente de ningún candidato lo que hará de las Cámaras un lugar más amigable. Llegado el caso, Scioli podría gobernar con la oposición. Y Macri con sectores del peronismo. Como afirma Kunkel: se abre una etapa institucional.

Un poco de historia

Sólo hubo una vez en nuestra historia política que un candidato presidencial- sucesor del jefe partidario- lograra su objetivo sin que el mandatario saliente moviera un dedo. Fue el caso de Juárez Celman. Roca nunca se pronunció públicamente a favor de su concuñado aunque en el fondo lo deseara. Por lo tanto Juárez no fue presidente contra la voluntad de Roca ni por el favor de él.

El desenlace de esta experiencia -renuncia de Juárez y asunción de su vice, Carlos Pellegrini- no puede ser tomado como muestra de recurrencia en la medida que la ruptura de Célman con su jefe se fue produciendo en paralelo con la crisis económica hasta desembocar en los hechos del 90. Más tarde, Hipólito Yrigoyen nominó a Marcelo T. de Alvear corriendo el riesgo que el ilustre embajador en Francia se transformara en el jefe de la oposición dentro de su movimiento, como efectivamente ocurrió.

El general Agustín Justo armó la fórmula de su sucesión: Ortiz-Castillo que triunfó en las elecciones de 1937 con la idea de retornar al poder. No pudo, falleció en las vísperas. Finalmente algunos periodistas e historiadores señalan equivocadamente el ejemplo de Perón al proponerlo a Cámpora. Falso. Cámpora jamás fue el candidato del General. El Tío no podía ser pues por la ley del 25 de agosto de 1972 estaba proscripto al igual que su jefe. Y, si su candidatura pasó, fue gracias a la voluntad del general Lanusse.

Estamos, entonces, frente a una novedosa experiencia donde el candidato del partido oficial se impone al jefe político y presidente saliente para disputar el gobierno con una oposición, al parecer, más homogénea. ¿Será pato o gallareta?

El kirchnerismo y los acuerdos con Irán

El kirchnerismo y el peronismo que acompaña al Gobierno se encuentran en aprietos desde que firmaron y aprobaron en las Cámaras el nefasto acuerdo con Irán, el mismo que el gobernador Daniel Scioli, con austeridad de palabras, continúa respaldando.

Seguramente fueron muchas las razones que empujaron al Gobierno a la firma de semejante disparate. Se habla de intercambio comercial, de transferencia de tecnología nuclear, de una equivocada lectura sobre la decadencia de Occidente y la emergencia de Oriente, de la influencia de Hugo Chávez sobre Cristina Kirchner y de algunas otras razones de menor cuantía, como la “pretensión” de conocer la verdad acerca de la voladura de la AMIA, refugiada en la insinceridad de “interrogar” a los sospechosos en Teherán; aspecto, este último, que no resiste el análisis. ¿Se imagina el lector las insuperables dificultades en que se habría encontrado el juez Rodolfo Canicoba Corral al “comprobar” la responsabilidad de la banda de los cinco en el atentado y solicitar su detención? Imaginarlo es imposible. ¿Y creerlo? ¡Sólo los giles! A ninguno de ellos se les cayó el documento en la puerta de la AMIA, ni dejaron sus huellas digitales en las inmediaciones, ni siquiera una colilla de cigarrillos con ADN clavado en el filtro. Todo se dirigía a levantar las alertas rojas, pues si bien todo conduce a Irán, como afirman los EEUU e Israel, no hay huellas ni confesiones. Ni las habrá. Continuar leyendo

El revisionismo reaccionario

El Diputado Carlos Kunkel (ex-montonero)  espada filosa del kirchnerismo duro,  que  en sus años mozos fuera un militante de la violencia; ahora,   en la tercera edad,  no pierde el estilo que genera, en ciertas corrientes ideológicas, el placer por la agresión y la brutalidad. Antes por las balas, ahora por los gestos y la palabra.

En una reciente nota que le hiciera el diario La Nación, y al solo efecto de  provocar desde el inicio al cronista, se sentó prácticamente envuelto en una bandera, prolijamente desplegada, donde se dejaba leer: ¡Viva la Confederación Argentina! ¡Mueran los salvajes unitarios!

De arranque no más y como un hematólogo rupestre buscó la sangre en el pasado argentino, para que las heridas no cierren, escarbando en la carroña de dos siglos.

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Los secretos de la señora

Quizás, quien mejor ha definido a Cristina Kirchner, en este último tiempo, haya sido el presidente del Uruguay, José Mujica, cuando señaló que la señora es terca. Una de las acepciones del vocablo dice que terca y obstinada es aquella persona capaz de mantener una decisión por encima de las dificultades que se presentan. Y las últimas medidas tomadas (ganancias, impuestos en el sector financiero, apertura del canje, cambio de jurisdicción de los anteriores, redistribución de la gendarmería en todo el país), más allá de lo acertado o no de ellas, hablan de una dirigente política que logra sobreponerse a las adversidades y continúa empujando a su tropa.

Esto dicho para aquellos que creen que la señora y su gobierno han bajado los brazos o que su fragilidad emocional la obliga a tirar la toalla. Ahora… ¿Para quién batalla Cristina? ¿Para Scioli? ¿Para el kirchnerismo? ¿Para el peronismo? ¿O para ella? En el entendimiento que no todo es lo mismo. Ciertamente no es sencillo columbrar lo que anida en lo profundo de su pensamiento. De modo que el ejercicio intelectual a realizar para abordar el problema no es sencillo ni ligero.

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La insoportable agonía del kirchnerismo

Como el gobierno kirchnerista no ha sido ni es una revolución, entonces tampoco, ante su derrota, habrá contrarrevolución. Se trata de algo más sencillo, la descomposición de un gobierno mediocre que con sus más y con sus menos, toca sus límites.

Es probable que conserve, después de octubre, la mayoría en ambas cámaras. Pero eso lo conseguirá sólo con aliados y no con tropa propia, lo cual le confiere a esas “mayorías” una debilidad extrema. Si a esto le adicionamos que el gobierno en octubre, posiblemente, se plante en el 26% de los votos, la pregunta del millón es ¿como se gobierna un país con tan escasos sufragios? Similares ha los que tuvo el presidente Illia. Verdaderamente será un rompecabezas.

OCTUBRE

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