Intelectualidad y política:¿el FpV con los libros y el PRO con las alpargatas?

Algo raro y atípico está ocurriendo en estas elecciones, las que se celebrarán el 22 de noviembre. Lo inusual y peregrino, pues nunca pasó con el peronismo, es la gigantesca movilización intelectual a favor del candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli.

Declaraciones, solicitadas, manifiestos, ensayos escritos a las apuradas de ciudadanos “bien pensantes” nos alertan sobre los terribles males que acarrearía el triunfo de Macri para el país y el pueblo trabajador. Esta “intelligentzia”, al decir de Arturo Jauretche (intelectuales desconectados de las necesidades del pueblo), que se arroga la centralidad del saber, nos previene acerca del posible triunfo de la derecha. Rectores de universidades, actores, intelectuales destacados de las ciencias sociales y de las otras. Sindicatos docentes, agrupaciones de profesionales y de estudiantes universitarios, profesores secundarios, maestras, sicólogos, politicólogos, periodistas, bandas de rock o pop y una larga fila de pensadores “comprometidos con la lucha popular” emulan, sospecho que sin saberlo, la infinidad de manifiestos que sus antecesores “culturosos” redactaron para impedir el triunfo de Domingo Perón en 1946. Continuar leyendo

El kirchnerismo se lleva mal con la historia

Cuando los políticos y algunos periodistas se meten con la historia, las cosas no salen bien. Ya he replicado en otra nota la sospechosa profusión de libros sobre el peronismo que recuperan las ideas de la Revolución Libertadora. Esta labor seudohistoriográfica no es ingenua, responde a un clima y una atmósfera de los que no han podido desembarazarse autores, periodistas o políticos que en su simpleza confunden kirchnerismo con peronismo. Y en una sinopsis que emparentan épocas tan lejanas con el presente, se dejan llevar por la rigidez de un pensamiento atado a prejuicios y a dogmas aprendidos para siempre.

Si el peronismo con un gran esfuerzo puede ser asociado a los populismos de época, el kirchnerismo es la manifestación clara de un progresismo activado en los noventa por el Foro de San Pablo donde la izquierda replanteó su camino a la caída del comunismo. Si a los progresistas argentinos la idea les cae mal, deberían repasar el apoyo dado a Hugo Chávez, Lula da Silva o el kircnerismo a los inicios de estas experiencias políticas. Como el presente huele a calas, al decir de Hugo Moyano, los progres de siempre se apartan de estos Gobiernos a los que ahora caracterizan como populistas al solo efecto de salvar la perniciosa ideología que compartieron en el primer tramo del nuevo siglo. Dicho esto, pasemos a una nueva confusión histórica. Continuar leyendo

Razones de la supremacía peronista en Córdoba

Al cierre de este nota y escrutado el 70 % de las mesas cordobesas, Juan Schiaretti superaba por un 4% a Todos por Córdoba, la alianza del PRO, UCR y el Frente Cívico de Luis Juez, cuyo candidato era el doctor Oscar Aguad, y por veintiún puntos a Eduardo Acastello, candidato del Frente para la Victoria. Hace dieciséis años que el electorado cordobés es reacio al radicalismo y ocho al kirchnerismo. Ninguno de estos espacios ha podido hacerse de la conducción de la Provincia. ¿Qué análisis y conclusión pueden hacerse de estos últimos resultados? Varios. Hagamos un breve repaso.

El peronismo llegó al gobierno cordobés en 1999 de la mano de José Manuel de la Sota con el visible y ostensible apoyo de Carlos Menem, luego de sucesivos gobiernos radicales. En el 2003 De La Sota repitió la experiencia y fue reelegido. El radicalismo, en la oportunidad, hizo agua pues debió pagar las consecuencias de su estrepitoso fracaso con la Alianza. Aquel año De La Sota rehusó el apoyo menemista. El clima anti-noventista así lo indicaba.

Tampoco contó con el fervor entusiasta del gobierno nacional, puesel entonces presidente Duhalde había decidido sostener a Kirchner y no a De La Sota para las presidenciales, razón por la cual el cordobés repitió en su provincia la gobernación. La devaluación, la pesificación y el aumento del valor internacional de la soja puso al campo en el centro de la escena económico-política. El peso que el sector agro-industrial tiene en Córdoba obligó al peronismo mediterráneo a replantearse la mirada sobre ese sector social que siempre desconfió del justicialismo que históricamente consideró al campo como sapo de otro pozo

En las elecciones del 2007 el peronismo volvió a ganar llegando a la gobernación el doctor Schiaretti. En la oportunidad quedó claro que el triunfo se debía al voto rural, de las pequeñas ciudades interiores vinculadas a la economía agraria y de los grandes y pequeños productores del campo que inclinados por el radicalismo, ahora lo hacían por el peronismo.

¿Qué novedad era ésta? ¿Cuál la razón del cambio? Una respuesta tentativa es que aún persistían los beneficios de la devaluación, el dólar alto y precios siderales para la soja. La industria agro-alimentaria, de maquinarias rurales, de camiones y camionetas crecía exponencialmente. El peronismo resultaba amigable. Schiaretti como gobernador comprendió el mensaje e incorporó a su gabinete a hombres de la Fundación Mediterránea que tenían claro el modelo de integración al mundo sobre la base de una economía agro-alimentaria e industrial exportadora. Un hombre de esa fundación, Nadim Argañaraz hoy es asesor de De La Sota.

Llegado el 2008 el kirchnerismo mostró su cara peronista más antipática y mandó al Parlamento la resolución 125 resucitando los viejos rencores contra la “oligarquía”. Desde ese momento el peronismo cordobés fue una cosa y el nacional fue otra. Schiaretti se puso del lado del campo y De La Sota también.

Las nuevas realidades mundiales y las viejas tradiciones culturales cordobesas hicieron el resto. Las posiciones político-ideológicas de De La Sota de fundar el desarrollo de la economía provincial en las fuerzas del campo, la agro- industria y la industria automotriz vinculada al Mercosur, sin abandonar el color popular de este agrupamiento, promoviendo la búsqueda de mercados internacionales, estimulando la inversión y las exportaciones es un giro copernicano respecto del tradicional modelo peronista del 40 que el kirchnerismo torpemente reproduce sin ningún éxito: el de la sustitución de importaciones y el aislamiento internacional.

Esta novedosa mirada del nuevo peronismo cordobés -o cordobesismo, al decir del saliente gobernador- se enraíza en la vieja tradición liberal que en Córdoba tuvo tanta fuerza a lo largo del siglo XIX y bien entrado el XX. Hombres como Bustos, el general Paz, Derqui, Juárez Celman y Ramón Cárcano entre otros han dejado una impronta cultural tan vigorosa que perfora los partidos más reacios a comprender este firmamento que tanto progreso le dio a Córdoba.

Elecciones 2015

Schiaretti se impuso a nivel provincial. Hasta el momento de cerrar esta nota no había datos ciertos de los 112 municipios que puso en juego, sí se conoce su amplio triunfo en Marcos Juarez arrebatado al kirchnerismo

Los radicales aliados con Macri y Juez no han podido superar sus contradicciones pues el progresismo que anida en esa alianza vive con cierta vergüenza el acuerdo con Macri. Razón por la cual los radicales solo pusieron en juego 11 intendencias.

Córdoba Podemos, del kirchnerista Accastello, nombre tomado de la flamante agrupación de izquierda española, no sabe cómo explicar su catastrófica derrota, pese a los esfuerzos de Cristina, Scioli y Zannini . En fin, política menuda, política para olvidar.

Más allá de lo provincial y según indican las encuestas la figura de Macri, prevalece en Córdoba como figura presidenciable para el paladar del electorado de la provincia. Si los fallidos acercamientos entre De La Sota, Macri y Massa no se hubieran frustrado, hoy la presidencial estaría resuelta.

Justo y Perón

La Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, mediante un acuerdo entre el PRO y el FPV, ha tomado una buena decisión: levantar en la Plaza Agustín P. Justo un merecido monumento al general Perón quien fuera Presidente constitucional en tres oportunidades. La idea de por si atractiva es si se quiere novedosa, al unir en un espacio geográfico a dos ex Presidentes a quienes una historiografía con alto voltaje ideológico, por no decir mal intencionada, ubicó en las antípodas del pensamiento y la política. De la Legislatura parten voces que procuran modificar el nombre de la Plaza y sustituir el nombre por el de Perón atento a que Justo ha sido, afirman, el emblema de la Década Infame y el general de los trabajadores su contracara. Si así es la idea y el proyecto, repiten un grave error que se arrastra desde hace muchos años.

Perón ingresó a la política de la mano del general Sarobe, por lo tanto de Justo, como miembro del ala liberal del Ejército en la revolución del ‘30. Castigado por Uriburu, referente del nacionalismo extranjerizante, fue enviado al norte del país por su condición de justista. En tres cartas a Sarobe, hallables en su archivo personal, Perón revela su afinidad y simpatía por Justo. Al aproximarse las elecciones de 1932 le dice a su superior en una misiva fechada casualmente el 17 de octubre de 1931: Continuar leyendo