El bien menos preciado por Estado Islámico: la mujer

Se llamaba Samra Kesinovic, tenía sólo 17 años, ciudadana austríaca, de origen bosnio, rubia menuda de ojos claros, muy bonita, muy joven.

Según versiones de la prensa austríaca, Samra fue muerta a martillazos por soldados del Estado Islámico (ISIS), sus amantes, en el momento en que descubrieron su intención de fugarse de Raqqa para volver a Austria.

La historia de Samra comenzó en el año 2014, mes de abril, cuando desapareció de su casa en Austria (a los 16 años); dejó una carta a sus padres que rezaba (literalmente) esto: “No me busquen, serviré a Alá y moriré por Él”. Seguramente no se refería a este tipo de muerte.

Vía Turquía y con una visa falsa, utilizando las redes de reclutamiento del ISIS, Samra llegó a Raqqa, capital del Califato en Siria. Allí ocurrieron dos cosas muy importantes en su vida, que claramente describen el lugar, el valor que el Estado Islámico asigna a las mujeres.

Por su belleza, se convirtió en poster girl, objeto de propaganda para el reclutamiento de otros foreign fighters, combatientes extranjeros, musulmanes o no, pero siempre fanáticos, que, según cálculos actuales, serían cerca de veinte mil en todo el territorio ocupado por el Estado Islámico (daesh, en árabe). Continuar leyendo

En Italia hay musulmanes que disparan y otros que rezan

Las cosas siguen peor aquí en la vieja Europa. Cada vez hay más pruebas de la profunda infiltración terrorista de ISIS en Francia, Bélgica, convertida en el núcleo de concentración extremista islámica más importante de Europa, Italia, donde hay cerca de mil musulmanes, de los cuales 65 fueron ya expulsados, identificados entre los que disparan y no rezan. Así, cada país europeo tiene su núcleo de criminales que, en nombre de una antojadiza interpretación religiosa del Corán, mata inocentes, hombres, mujeres y niños.

Los servicios de inteligencia del mundo occidental y judeocristiano desesperan, sobreactúan y se reprochan no haber hecho caso a situaciones de alarma advertidas en su momento. Por ejemplo, el servicio secreto turco y el iraní avisaron sobre la célula terrorista de Bruselas, que más tarde atacaría París, pero su par de Bélgica y de Francia no hicieron caso.

Hoy el FBI, vía una denuncia de la Agencia Antidrogas Americana (DEA) —muchos “soplones” son adictos-traficantes que no quieren en el negocio a terroristas que trafiquen—, advierte al Gobierno italiano que San Pedro, en Roma, La Scala de Milano (el teatro lírico más importante de Italia, junto con el San Carlos de Nápoles) y el Duomo, la catedral católica de Milano de estilo gótico más importante y más linda del mundo, están en la mira del ISIS y podrían sufrir atentados.

Pasó de probable a posible, por ende, estamos en alerta de seguridad 3 de 4 niveles. Esto significa una nada sutil limitación de las libertades individuales en aras de la seguridad pública. Sufriremos muchos controles en aeropuertos y estaciones de tren. Continuar leyendo

París, 13N

Sábado 14 de noviembre, 21.30 h, Ciudad de Buenos Aires. Estoy intentando, sentados a la mesa de un restaurante, explicar a mi hija de 19 años el porqué del viernes 13 en París.

Por qué tres o cuatro (a esta altura no se sabe aún con certeza) comandos del Estado Islámico (ISIS, Estado Islámico de Irak y el Levante) asesinaron a más de 130 personas, hirieron a cerca de 350, de las cuales como mínimo morirán unas 80 (tal como ocurre entre los heridos de las grandes catástrofes habitualmente, donde un 20%-25% suele fallecer luego del día de la tragedia). Gente de a pie, comunes mortales que decidieron entretenerse una noche de viernes en lugares de esparcimiento de París, gente como cualquiera de nosotros.

Hombres y mujeres jóvenes que seguramente no tenían una posición tomada sobre la “guerra santa” desatada por el ISIS y que jamás pensó que sería protagonista de esa guerra que se desarrolla en lugares lejanos, tratando de reinstaurar un califato decadente, absurdo, imposible de sostener desde la lógica más elemental de convivencia mundial.

Así el planteo, le contaba a mi hija que volvía a Roma (lugar donde trabajo) urgentemente, porque el lunes a la mañana en una sesión especial del Senado el Gobierno italiano (Poder Ejecutivo) nos explican las medidas de seguridad a tomar en las grandes ciudades italianas, con la finalidad de evitar atentados y escuchar nuestro parecer, nuestros puntos de vista sobre el particular, ya que así funciona un sistema democrático parlamentario. Continuar leyendo

Los “topos” o la última brigada de ISIS

Cerca de cien mil adherentes, quince mil combatientes bien entrenados y mejor armados, siete frentes abiertos y en conflicto armado permanente en solo 2 años. Estos son los datos actuales del poderío del ISIS, el califato islámico o el Estado Islámico.

En Occidente se decidió no llamar al ISIS “califato” o “Estado” para que no se le reconozca formalmente esa categoría al grupo armado terrorista. Se prefiere “la ola negra” (como si fuera una mancha de petróleo en el mar), “las fuerzas del ISIS”, “Daish”, que es el acrónimo anglosajón del Estado Islámico en Iraq y el Levante.

Más allá de la figura de la mancha de petróleo que se extiende sobre la superficie del mar, metáfora que pretende contarnos cómo el ISIS ocupa territorios en frentes distintos, significa también la apropiación por parte de las tropas del califato de los pozos de petróleo y el control de la economía de los territorios que va ocupando. Hoy se autoabastece de fondos con el contrabando de ese petróleo; ya no le hacen falta Catar u otros financiadores.

Un movimiento nacido hace apenas dos años sobre las ruinas de un Iraq maltrecho, recuperado para saquear su petróleo y no para reorganizarlo como Estado verdadero, sumado el desastre humanitario de Siria, que tiene ya cerca de 4,5 millones de sus pobladores expulsados, emigrados, perdidos en un mundo que poco los quiere fuera de ese país. Continuar leyendo

Los migrantes y el sueño de una Europa justa

Europa saturada de migrantes, de seres humanos que escapan del miedo, del hambre, de la injusticia, de la guerra, que nunca quisieron.

Nace hoy aquí, en Europa, el miedo al futuro de esta “avalancha” de gente desesperada, famélica de paz y seguridad, y justamente esto es lo que temen perder los europeos, con la migración de cientos de miles de personas provenientes de sitios de conflicto; la paz y la seguridad.

El paladín de estos miedos es David Cameron, el premier inglés que luego de muchas presiones, hasta de su propia población, acepta recibir a 15.000 familias en el territorio del Reino Unido, pero con la condición de que se trate solo de sirios.

Solo para comparar actitudes, el Papa Francesco recibirá, solamente en Italia, 106.000 familias. Una por cada iglesia, convento, santuario de Italia; queda además por hacer la cuenta de cuantos pueda recibir en el resto de la Europa católica, muchos cientos de miles más, sin duda alguna.

Alemania, recibirá a unos 40.000 que se suman a los 120.000 ya recibidos.

Austria, Italia, Grecia, Francia, España, Portugal, entre otros, serán los demás países de acogida.

Este es el marco de contención; Hungría, Polonia, y otros, nada, cero, ni una familia. La otra cara de la Unión Europea, la de la vergüenza.

Perfil del migrante

La escasa calificación laboral, el pobre nivel educacional, el desconocimiento de la lengua del lugar de destino, la posibilidad de infiltrados del ISIS/Daesh entre ellos, configuran un cuadro de incertidumbre para el futuro de esta masa humana que invade, literalmente, Europa. Entran por el Mediterráneo, o por los Balcanes occidentales.

La pregunta que nos hacemos hoy (luego de recibirlos) es ésta ¿qué pasará con esta gente dentro de dos o tres años en los países de acogida? Se concentraran en guetos (quasi villas miserias?), con pocas posibilidades de abandonar la condición de pobre gente desterrada, desarraigada, que debe convivir cerca de la pequeña burguesía europea que vacaciona en Cerdeña? Esta situación desencadenará violencia, tal como la ocurrida en los suburbios de París, años atrás?

El sueño de una Europa justa, igual para todos, con una clase media fuerte y en crecimiento, está hoy en crisis. Llega la realidad de pobres que golpean a sus puertas y entran, reclamando coherencia con la siempre enunciada solidaridad europea, para todo el mundo. Pero esta gente no podrá volver en poco tiempo a sus casas, es probable que nunca puedan volver, ¿quién querría volver a una Damasco destruida por una guerra de casi 4 años, y que una vez finalizada (solo Dios sabe cuando) demorará 20 años en reconstruirse?

Se repite la vieja historia de miles de europeos escapando de sus países de origen, luego de las dos guerras mundiales, dispersándose por el mundo entero, con pocas chances de volver.

Hoy la vieja y cansada Europa, como la llamara Papa Francesco, en su discurso ante el parlamento europeo, tiene que deponer estos miedos y aceptar esta realidad, tal como aceptó en su momento que millones de europeos la abandonaran sin esperanza alguna.

Tampoco puede discriminar, vía la clasificación, a los migrantes que requieren asilo, por persecuciones sufridas en sus países por condición política o religiosa (refugiados), de aquellos que migran por hambre, pobreza, falta de trabajo (inmigrantes económicos). Sencillamente porque todas estas circunstancias se combinan en el mismo hombre, la misma mujer y el mismo niño que hoy llega. Solo podrá decir que no a aquellos que tengan antecedentes o conexiones criminales.

Para los demás, no hay alternativa, TODOS deben entrar.

En el Encuentro Interparlamentario de los países de Europa, por la emergencia migratoria, llevado a cabo este fin de semana en Luxemburgo, en el cuál participé como delegado por Italia, se concluyó:

1) Ayudar económicamente a los países de acogida de migrantes, que no pertenezcan a la UE, como por ejemplo: Turquía, Jordania, Líbano, que hoy contienen a más de 4 millones de sirios desplazados de su país. Sólo Turquía cobija a 2.5 millones de ellos y ha gastado en su cuidado en lo que va del año 5.000 millones de €.

2) Ayuda económica para todos los demás Estados del planeta que abran sus puertas a los migrantes (esta fue una propuesta de mi grupo)

3) Apresurar las gestiones del enviado especial de ONU a Libia, Bernardino León, para lograr un acuerdo con los dos gobiernos ( Tobruk y Trípoli) que paralelamente gobiernan en Libia, para que logren contener en su territorio a los migrantes que provienen de Eritrea, Somalia, Etiopía, Malí, Costa de Marfil, etc., evitando que crucen el Mediterráneo y mueran en el intento, tal como ha ocurrido muy frecuentemente.

4) Pasar a una fase militar mas agresiva (FASE II) en el control del Mare Nostrum, con la finalidad de detener el tráfico de seres humanos, atacando a los traficantes en las costas de Libia.

Entre otras.

En esta conferencia interparlamentaria para la política exterior y la seguridad de Europa, mencioné la propuesta de Argentina, de recibir a refugiados sirios, como ejemplo de buena voluntad de países extra UE, hecho que fue aplaudido por todos los participantes.