Claros signos de saturación

Ya próximo a cerrar el tercer trimestre, los indicadores parciales de actividad del período, lejos de mostrar señales de reactivación de la producción y el comercio, indican, en el mejor de los casos, una suerte de estancamiento, como se observó en el segundo.

Si bien por el ritmo descendente desde las altas tasas de expansión que acusaba el PBI un año atrás, en la medición oficial, cuando superaba con holgura el 9% por año, hasta cero entre abril y junio, volver a repetir el 0% puede catalogarse como respiro, aunque no deja de ser un pobre consuelo.

Todas las proyecciones, del Gobierno y de privados, muestran para 2013 una clara tonificación de la actividad frente al estancamiento actual, a partir fundamentalmente de las expectativas de recuperación de las cosechas tras el perjuicio de la última campaña y su efecto multiplicador.

No gastar a cuenta

Sin embargo, aún no comenzó la siembra y, dada la llegada del agua en agosto –que justificó el generalizado cambio de humor de los analistas económicos, en particular los vinculados con el Gobierno, porque contribuyó a generar el marco propicio para iniciar la nueva zafra–, la extensión del ciclo de lluvias a este mes que finaliza puede llegar a replantear a la baja el escenario.

No se trata de ser aguafiestas, sino simplemente de transitar con cautela este momento, en particular cuando se trate de calcular la forma de financiamiento del gasto público en un año electoral y la generación de divisas para hacer frente al doble objetivo de pagar los compromisos externos y recomponer las reservas.

El Informe Monetario del Banco Central correspondiente a agosto mostró con claridad un apreciable aumento de la toma de crédito por parte de las empresas, pero no estuvo asociado a la inversión sino principalmente a cubrir necesidades de caja con el pedido de autorizaciones para girar en descubierto y descontar facturas y cheques, en particular en el caso de las PyME, porque no tienen margen para esperar el tiempo de cobro.

Incentivo insuficiente

Además, el cuadro de creciente incertidumbre y la falta de señales que alienten encarar proyectos de inversión han llevado a que en las últimas licitaciones del Banco Central del cupo de Crédito del Bicentenario sólo se presentara el Banco Nación y virtualmente no se hablara más del Crédito Productivo a tasa fija de 15,01% anual.

Incluso, en la 8ª Convención Anual de la Fundación ProTejer el presidente de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, pidió a la cadena textil que fue una de las más favorecidas con el modelo de “protección de la industria nacional” que “presenten proyectos para tomar los créditos productivos, para no darles la razón a los bancos que dicen que no hay demanda”.

En otro escenario, el evento debería haber sido propicio para resaltar la rápida respuesta de una industria que, se dijo, tiene la “capacidad de repagar una máquina importada con la última tecnología en 4 meses y agregar valor por 20 veces, cuando el complejo sojero no llega a tres”.

Del lado del comercio se advierten día a día crecientes índices de vacancia de locales en las principales arterias de las grandes ciudades y las operaciones inmobiliarias se han derrumbado a mínimos históricos, con baja de precios en dólares del orden de 15% respecto de los valores que regían antes de la pesificación forzosa de las escrituras.

Una semana atrás destacaba cómo con la apelación de la “contabilidad creativa”, consistente en el diferimiento de reintegros de impuestos a los exportadores y pedido de adelantos del pago por la transferencia de combustibles, se pudo disimular la pérdida de vigor de la recaudación global por parte de la AFIP, fenómeno consistente con el freno del crecimiento de la economía en forma agregada.

Siempre se está a tiempo de revisar qué factores provocaron tan violenta desaceleración del crecimiento de la economía, la cual superó con creces la reducción del ritmo de aumento de la actividad del promedio mundial y en particular de los vecinos que gozan de los beneficios de ser proveedores de alimentos y otras materias primas al resto del planeta.