Qué puede enseñarnos León Trotsky sobre Griesa

La problemática de las divisas en los países periféricos atraviesa la historia del capitalismo y de las revoluciones socialistas. De esta realidad dejó constancia León Trotsky, al escribir hace casi cien años: “En 1926, cerca del 60% del trigo destinado al comercio estaba en mano de un 6% de los cultivadores. El Estado carecía de granos para el comercio exterior y aun para las necesidades del país. La insignificancia de las exportaciones obliga a renunciar a la importancia de artículos manufacturados y a restringir hasta el mínimo de las materias primas y máquinas. Impidiendo la industrialización y perjudicando a la mayoría de campesinos…”.

Este impedir la industrialización por falta de recursos externos, en el caso argentino, tuvo que ver con la fuga de capitales acumulado en el exterior, que se calcula en más u$s 200.000 millones (entre 2003 y 2012, se calcula se transfirieron unos u$s 90.000 millones). Esta fuga se transforma en activos en el exterior que es drenaje de los recursos que precisa el Estado para continuar su proceso de reindustrialización en la etapa de desarrollo -a partir de 2012- que precisa no solo de máquinas e insumos sino además de autoabastecimiento de energía para continuar la expansión económica y el desarrollo nacional.

Pero en esta etapa surgen restricciones internas. Al decir, de nuevo, de León Trotsky, “las contradicciones económicas hacen nacer lo antagonismos sociales que despliegan su propia lógica sin esperar el desarrollo de las fuerzas productivas”. El no continuar el desarrollo de las fuerzas productivas pone a la economía nacional en desaceleración porque no basta la obra pública sino que se precisa del acompañamiento del sector privado.

Esto plantea una disputa interna que sumando el plano internacional, el revolucionario ruso desarrolló acertadamente: “la solución depende de las lucha de las fuerzas vivas de la sociedad, no solamente en escala nacional, sino en escala internacional”. En la escala internacional, tanto el bloque norteamericano y BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), y su expansión económica pone sobre la mesa el análisis de la expansión militar. El movimiento de los BRICS hacia la Argentina, sumándola a su órbita de influencia en sus relaciones sur-sur, puso en alerta a los intereses minoritarios en Estados Unidos y el American Task Force Argentina (AFTA) que mostró claro su interés, que no es justamente el fallo de Griesa sino que va más allá de ese juicio. La AFTA es el espacio que propaganda en contra de la economía Argentina.

El movimiento de Rusia y el grupo BRICS puede comprenderse como una posible respuesta al expansionismo militar que rodea el espacio euroasiático. Solo tres países no tienen bases militares (China, Rusia e Irán) en la zona euroasiática, donde existen unas 23 bases militares de la OTAN. Esta presencia en la zona de influencia rusa como Ucrania y Crimea motivó la aceleración de reunirse con Argentina para luego proponer, en este contexto de litigio con los buitres, la creación de un Banco de Desarrollo de los BRICS.

Esto pone en cuestionamiento al sistema financiero imperante donde, a través del CIADI, una empresa trasnacional puede enjuiciar a un Estado Nacional o un juez como Griesa, con jurisdicción en NY, puede poner en peligro el futuro de las reestructuraciones de deuda soberana.

Ante esa inestabilidad financiera y expansionismo militar, los BRICS, especialmente Rusia, fortalecen sus relaciones con Argentina y la UNASUR. Este interés se basa en la posibilidad de transferir tecnología e inversiones para la explotación de Vaca Muerta; zona que cuida con recelo Estados Unidos de cualquier influencia como Rusia.

Ejemplo de ese interés lo expresa Bernard Weinstein (economista y financiado por ATFA), el autor de una publicación que dice que nuestro país es “una administración impulsada ideológicamente que prefiere importar el combustible de calefacción a perpetuidad o tal vez hipotecar Vaca Muerta a China y Rusia que resolver sus disputas con los holdouts” ¿Por qué le preocupa que se hipoteque Vaca Muerta? Dicho yacimiento posee la tercera reserva mundial de petróleo y de gas no convencional. La agencia internacional de Energía estima que el potencial explotable asciende a 20.000 millones de barriles equivalentes de petróleo (70% petróleo y 30% de gas natural). Por ello, el fondo NML Elliot de Paul Singer, “consiguió la aprobación de la justicia de Estados Unidos para buscar información de los activos de YPF dentro y fuera del país, en espacial de aquellos localizados en la provincia de Neuquen”.

Para lograr evitar la influencia de los BRICS en la región UNASUR, están buscando la forma de forzar el default de la Argentina para que no lleguen inversiones que aporten al desarrollo económico luego de un periodo de crecimiento económico con baja de la tasa de desempleo. Hoy la escala internacional pesa y comienza a encontrarse con las restricciones internas en esta etapa de desarrollo que podría, con la explotación de Vaca Muerta, convertir a la Argentina en una potencia exportadora neta de gas y petróleo, logrando el autoabastecimiento energético.

Consecuencias de un fallo

El sistema capitalista actual bajo la norma de la desregulación financiera ha generado desigualdades económicas a lo largo del planeta. Mientras 85 personas representan el 46% de la riqueza del mundo, ese 46% equivale a la riqueza que tendrían 3.5 millones de personas.

Por otro lado, The New York Times (mar-2014) publica que: “Las empresas parecen mucho más dispuestas a apilar los billetes, o usarlos para comprar más acciones, que a crear nuevas capacidades productivas”. Los activos inmateriales representaban en promedio alrededor del 5% de los activos de las compañías estadounidense en la década de 1970; en 2010 esta proporción pasó al 60% (Le Monde Diplomatique – Mar-14).

La situación parece complicarse en este comienzo de siglo con tanta desestabilización por parte de los mercados financieros en las principales economías al punto que actualmente, desde NY, se pone en duda la posibilidad de que un Estado Soberano pueda reestructura su deuda ante una crisis económico-financiera.

En el caso argentino la ruta de la reestructuración de la deuda fue la siguiente: la deuda en default en 2001 fue por u$s 81.000 millones, en marzo de 2005 el canje de deuda con acreedores privados tuvo una aceptación del 76%; en marzo de 2006 se realizo al cancelación anticipada de la deuda con el FMI por u$s 9.500 millones; para mayo de 2010 se reabrió el canje de deuda y acumulo una aceptación de más del 92%; tres años más tarde en octubre se acuerda en el CIADI con otras compañías con fallo favorable por u$s 677 millones; y durante el 2014 se realizaron los acuerdos con Repsol (marzo) por la nacionalización del 51% de YPF lo que significo unos u$s 5.000 millones y en mayo se cierra el acuerdo con el Club de París (19 países) por unos u$s 9.700 millones.

El reciente fallo del juez Griesa implica pagar unos u$s 1.500 millones lo que parece insignificante si lo comparamos con los arreglos que se hicieron con Repsol o el Club de París o la misma cancelación con el FMI. Pero la trampa del discurso que dice “hay que pagar” está en que no tiene en cuenta que ello implicaría un pago, incluyendo la totalidad de los bonos en default, de unos u$s 15.000 millones que es el equivalente al 52% de las reservas internacionales, el 20% de las exportaciones y a un aumento de $3.100 de deuda por habitante o el equivalente a 5 AUH (asignación universal por hijo/a).

Los escenarios para la Argentina son los siguientes: No pagar: a). No pagar deuda del canje lo que nos lleva al default; b). Pagar la deuda del canje (lo que se hizo el viernes pasado) entonces Griesa no permitió cobrar a los holdins y entraríamos en “default técnico”. Pero un “default técnico” deslizado por Griesa lo que confunde más la situación porque un default lo declara un Estado no un juez. Aún así ambos escenarios de no pagar nos llevarían a un riesgo de crisis.  En cambio, pagar el fallo por los u$s 1.500 millones nos llevaría a desembolsar unos  u$s 15.000 millones por “igual tratamiento” a todos los” holdouts” y surgirían los posibles reclamos por clausula RUFO (Rights Upon Future Offers) que obligaría a la Argentina a pagar un estimativo de más de u$s 140.000 millones, lo cual representa el 73% de lo que se pago entre 2003 y 2013 por capital e intereses, de un día para otro. Esto nos empujaría a un escenario de crisis financiera-económica y social.

Ambos casos, de pago o no pago del fallo, nos conducen a un riesgo de crisis sociales y económicas pero ¿que implica esto? Caer en esta situación de impago o de falta de capacidad de pago por un fallo con las características que nos está imponiendo el juez Griesa devela que la antigua “diplomacia cañonera” con la que se invadían países o se anexaban territorios ha cambiado de forma pero no de esencia. El Estado argentino ha desembolsado entre 2003 y 2013 unos u$s 190.000 millones por pago de capital e intereses producto de sus actividad económica, o sea, con recursos propios (ver grafico[1] deuda externa y crecimiento). El apoyo de países como Francia, el mismo Estados Unidos, Reino Unido, Bolivia, el G77+China, The Bank of NY Mellon, Fintech Advisory o de expertos como Joseph Stiglitz, Nouriel Ruobini, Anne Krueger demuestran que la Argentina ha resuelto no solo los temas del frente externo sino que cuenta con el reconocimiento de países, foros y expertos que observan el peligro en que no se puedan reestructurar deudas de los Estados Nacionales ante una minoría financiera que no busca que Argentina pague los 1.500 millones sino lo que está detrás son los recursos como Vaca Muerta o las empresas con participación o que sean recuperado para la órbita  estatal como es el ejemplo de Aerolíneas Argentinas que entre 2008 y 2013 redujo su déficit de u$s 942 a u$s 250 millones lo que la hecho revalorizarse como empresa o que pone en peligro recuperación de los trabajadores en la participación del ingreso de la economía nacional: capital (42.2%) y trabajo (51.4%).

capital y trabajo

Aunque parece poco probable ese escenario de expropiación de los recursos, reflexionemos, si pagamos como dicen algunos sector políticos en nuestro país ¿De dónde sacaríamos para pagar los u$s 140.000 millones? Reinhart-Rogoff muestran un ejemplo de cómo pagar en la modernidad del capitalismo sin la diplomacia cañonera –ejercida en 1916 por EUA que ocupo Haiti y Nicaragua con el fin de controlar sus aduanas y obtener ingresos por el servicio de deuda[2]- se transformo en diplomacia financiera: Después de todo, Terranova perdió nada menos y nada más que su soberanía cuando incumplió en el pago de su deuda externa en 1936, en última instancia convirtiéndose en una provincia de Canadá; por su parte Egipto, entre otros países, se volvió un “protectorado” británico tras un episodio de impago.


[2] Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff (2011). “Esta vez es distinto: Ocho siglos de necedad financiera”. Fondo de Cultura Económica.

David Ricardo, de los industriales a los fondos buitres

Según el economista inglés David Ricardo, lo importante en economía política  no era estudiar una obra de arte y su relación con la oferta y la demanda porque su “no reproducción” la hacía una pieza única. En cambio una mercancía, como las telas, entraban dentro de las mercancías reproducibles y este proceso de producción implicaba la utilización de los tres factores: tierra, trabajo y capital. De cada una se deriva la renta de la tierra, el salario y la ganancia.

En este último concepto está la clave de la crisis actual, la ganancia. Luego de la crisis del 29′ comenzó un periodo de regulación desde, el centro económico y financiero, Estados Unidos y Europa. Esto supuso distintos instrumentos de política económica que se adoptaron para evitar las consecuencias de la desregulación financiera previa a 1929. Pero la regulación por política económica incentivó el desarrollo y la acumulación de capital, lo cual permitió un desarrollo del capital fijo, o de las máquinas que fabrican otras máquinas, a su vez posibilitó que las nuevas inversiones de las ganancias obtenidas, luego de un año contable, no fueran solo a asientos de contingencias o previsiones; la misma regulación de la economía generó la acumulación de capital que mejoró los procesos productivos y se pudo fabricar nuevos productos con más tecnología y menos mano de obra, o solamente mano de obra para la supervisión de las máquinas, lo que fue creando espacios de exclusión; en cambio, durante el periodo 1933 y 1973 hubo avances para el desarrollo económico y social, en la esfera principal,  la de producción.

Las ganancias de la esfera de circulación tuvieron como correlato salarios acordes. Esto posibilitó la acumulación de capital, pero hacia los años 70′ comenzó a tomar mayor relevancia otro fenómeno: la transición de un capitalismo industrial a uno financiero, este último sostenido en el primero. Esto tuvo como necesidad la liberalización de la mayor cantidad de economías caracterizadas por la regulación estatal durante el periodo de oro del capitalismo. Especialmente en América Latina donde la regulación económica había generado empresas estatales o mixtas que a su vez eran competidoras de las empresas de las economías centrales. Por ello fueron necesarias dictaduras cívico-militares y desapariciones, en el caso de Latinoamérica, para implementar el sueño de “libre comercio” que proponían desde los centros económicos como EEUU y Europa.

Entre los años 70′y 80′ se montó una nueva ingeniería financiera que permitió evitar las crisis de la deuda en América Latina en los ochenta, el plan Volcker y el Brady lograron convertir los préstamos bancarios en títulos que comenzaron a pasar de mano en mano, esto fue posible por la necesidad de los EEUU de salvar,  una vez más, al sistema financiero. Es el principio de compra de títulos baratos y demandas por sumas irrisorias. El capitalismo posterior a los ochenta tienen las siguientes características: fondos de especulación y trasnacionales con un poder económico que a veces es superior al de un Estado Nación.

En el caso argentino, la dictadura cívico-militar en 1982 modifica y cede el espacio para resolver los diferendos entre Estados o privados, o sea nos pueden enjuiciar en un tribunal extranjero. De allí en adelante surge, acorde a las trasnacionales, el CIADI (Banco Mundial) y los tribunales de NY donde los “fondos buitres” tuvieron el apoyo de la corte suprema de EEUU en el fallo contra la Argentina, que la obliga a pagar unos u$s 1500 millones. Esta nueva ingeniería financiera internacional y nacional tiene como pecado original las modificaciones, en el caso argentino del periodo 1976-2001.

Lo que buscan imponer desde este fondos buitres y empresas trasnacional es que se les  aseguren  la igualdad de tratamiento de las empresas extranjeras y nacionales; seguridad de la inversión; y libertad, para la empresa, de transferir su capital. Esto fue otorgado durante el periodo de 1976 a 2001.

Estamos ante el poder financiero que acumularon los sectores de la economía real basados en la especulación desde mediados de los años setenta. Este poder económico ha posibilitado que la regulación de 1933 conocida como acta de bancos que separaba los fondos de inversión y ahorro en los bancos para 1999 durante el gobierno de Clinton fuera derogada y posibilitara la fusión del conocido City Group. Este poder financiero en el que 15 empresas trasnacionales concentran el 50% de la producción a nivel mundial ha generado estos distintos mecanismos que permiten a una empresas o fondo de inversión litigar contra un Estado Nación y ganarle o llevarlo a la bancarrota sin medir las consecuencias. Con la complicidad de las 10 economías que concentran el 50% de la riqueza del mundo.

Del poder y concentración económica tenemos algunos casos: en 2004, el grupo estadounidense CARGILL, por ejemplo, hizo pagar 90,7 millones de dólares a México, que fue declarado culpable por la creación de un nuevo impuesto sobre las gaseosas. En 2010, la Tampa Electric Company gano 25 millones  de dólares a Guatemala, cuando la emprendió contra una ley que establece un techo para las tarifas eléctricas. En 2009, el grupo público sueco Vattenfall denuncia a Berlín, reclamándole 1.400 millones de euros, con motivo de que las nuevas exigencias ambientales de las autoridades de Hamburgo vuelven “antieconómico” (sic) su proyecto de central de carbón (Le Monde Diplomatique jun-14).

No es sólo el fallo de la Corte Suprema o el fondo de inversión de Singer; es la nueva ingeniería financiera que busca reducir los tiempos de las ganancias a través de la especulación financiera a cualquier precio, aunque eso signifique dejar un Estado en la ruina, la pobreza y la exclusión social. Cuando la Argentina ha impulsado un modelo de desarrollo nacional (ver imagen) que hace ruido en el capitalismo actual.

Deuda externa y crecimiento

El catecismo político de los industriales

En la historia del capitalismo, el avance sobre el feudalismo fue necesario, al los incipientes comerciantes e industriales determinar el rumbo de la expansión del sistema. Es el caso de Inglaterra, Alemania y Francia. Cruzando el Atlántico aparecerá el capitalismo norteamericano y del otro lado del Pacifico el sol naciente del Japón hará lo mismo entrando en el siglo XX. Estas economías se sustentaron con la dirección central de un Estado y sociedad civil, sobre la base de la acumulación de capital proveniente del mercado interno y los sistemas coloniales.

El rol de los “fabricantes o comerciantes” siempre fue de la preocupación de los clásicos: Adam Smith (1723-1790), David Ricardo (1772-1823) y Saint Simón (1760-1825). En la obra de Smith, “Investigación sobre la Naturaleza y Causas de la Riqueza de las Naciones”, describió que el “producto anual de la tierra y del trabajo de una Nación, o lo que es lo mismo, el precio conjunto de este producto anual, se divide {…} en tres partes: la renta de la tierra, los salarios del trabajo y el beneficio del capital” y señala que se constituye con ella “la renta de tres clases de la sociedad: de la que vive de rentas, de la vive de salarios y de la que vive de beneficios. Éstas son las tres grandes clases originarias y principales de todo sociedad civilizada”.

Estos beneficios de las clases, según el autor, esta “intima e inseparablemente vinculada con el interés general de la sociedad”. Es decir, que las clases sociales se vinculan en su designio civilizatorio sobre la base de del “producto anual de la tierra y del trabajo”. Pero ¿cualquier clase social podía/puede llevar conducir la economía de la sociedad civilizada? La respuesta del autor es un “no positivo”. Para Smith, la deliberación de los poderes públicos sobre los asuntos de comercio o de administración no pueden recaer sobre los que viven de la renta de la tierra. Asimismo, descarta que los obreros puedan comprender la relación del interés como clase con el interés general de la sociedad.

Pero recordemos, está hablando en el siglo XVIII. Si bien con los obreros es categórico, no menos deja de serlo con los que viven de los beneficios del capital: “el interés de esta tercera clase no se halla tan íntimamente relacionado, como el de las otras dos, con el general de la sociedad. Los comerciantes y fabricantes son, dentro de esta clase, las dos categorías de personas que emplean, por lo común, los capitales más considerables y que, debido a su riqueza, son objeto de la mayor consideración por parte de los poderes públicos. Como toda su vida se haya ocupada en hacer planes y proyectos, gozan de una mayor acuidad mental que la mayor parte de los terratenientes”.

Pero Smith advierte que, si bien existe esta clase de fabricantes y comerciantes que tiene condiciones para la administración en los poderes públicos, también existen quienes “trafican” manufacturas o quienes tienen un interés opuestos al bien público: “el interés del comerciante consiste siempre en ampliar el mercado y restringir la competencia. La ampliación del merado suele coincidir, por regla general, con el interés del público; pero la limitación de la competencia redunda siempre en su perjuicio, y sólo sirve para que los comerciantes, al elevar sus beneficios por encima del nivel natural , impongan, en beneficio propio, una contribución absurda sobre el resto de los ciudadanos”. Concluye su Libro Primero con una afirmación categórica: “Toda proposición de una ley nueva o de un reglamento de comercio que proceda de esta clase de personas deberá analizarse siempre con la mayor desconfianza, y nunca deberá adoptarse como no sea después de un largo y minucioso examen, llevado a cabo con la atención más escrupulosa a la par que desconfiada”.

¿Por qué reflexionamos y tomamos las conclusiones del texto de Smith? Por la simplicidad. Plantear la existencia de las clases sociales y de los intereses de cada una en relación a la sociedad civilizada, al decir de los liberales. Pareciera que, en palabras de Smith, la dirección de los asuntos públicos está, por acuidad mental, en manos de los comerciantes o fabricantes. Descarta, naturalmente, a los trabajadores y a los terratenientes que viven de renta y son holgazanes (“conviene más especular con la inflación y el dólar que producir”, Luis Etchevehere – InfobaeTv) en cualquier tarea de asuntos públicos.

Cabe la advertencia sobre el rol de ciertos fabricantes o comerciantes (de ahora en más industriales, al estilo del “Catecismo político de los industriales” de Saint-Simon), ya que pueden en muchos casos imponer su interés particular a costa del general y atentar contra la sociedad civilizada. Al poner su interés particular por sobre el conjunto, se convierten, según Smith, en barbaros. En términos de Saint-Simon, la insurrección de los industriales fue necesaria para ocupar el lugar que le corresponde en la sociedad.

UCI Automtriz (1)

Las citas de los clásicos expuestas en el presente artículo nos permiten repensar el rol de los industriales en esta última década en la Argentina. Si reflexionamos en base al pensamiento de Smith, ciertos industriales en la Argentina serían incivilizados ya que ni si quiera hacen planes ni proyectos de inversión. El ejemplo del sector automotriz es claro. Tiene la utilización de la capacidad instalada industrial (UCI) al 57% (Mar-14), nivel similar al del año 2006. En 2009 la UCI-Automotriz toco el piso del 22%. Y además coincide con el comportamiento de la UCI general. Parecen terratenientes, no invirtieron en ampliar la capacidad industrial instalada ni lograron reducir los componentes importados en base a I+D. El Estado les aseguró un mercado interno y espacios en el Mercosur. Luego de años de crecimiento económico se apropiaron de la actualización de los salarios y protección por parte del Estado para su beneficio sectorial y ponen todo el peso de la desaceleración económico sobre los trabajadores. Y ni siquiera se han insurreccionado ante el poder terrateniente y trasnacional sino que han acordado la no inversión y vivir a cuesta de las mejoras de los trabajadores.

Sin libertad económica no hay libertad política

…En virtud de ello el programa anunciado el 2 de abril de 1976 establecía como primer objetivo básico el “bienestar humano” engarzado en el contexto general del Bien Común. El concepto de bienestar tiene una faz espiritual y faz material. La primera se vincula con tres principios que hacen el fundamento de la concepción de los valores humanos: libertad, justicia y solidaridad.
La libertad como principio rector no puede ser concebida en compartimientos estancos, sino que debe presidir todas las actividades del hombre en una sociedad organizada. Es decir, no puede haber libertad para la actividad económica si ella no se desenvuelve en el marco de la libertad política, siendo la recíproca igualmente cierta.
El ejercicio de la misma permite que el hombre desarrolle uno de sus más preciados dones: la iniciativa individual y la creativa. Para que ellos sea posible de existir también la igualdad de oportunidades que vincula el concepto de liberta con el de justicia.
De esta manera el progreso económico, tanto en el orden individual como en el nacional, dependerá del esfuerzo propio de cada uno, organizado en el contexto de reglas generales y objetivas que eliminen la distribución discrecional y arbitraria del favor oficial por un Estado paternalista como llave de la posibilidad del progreso individual.
Este concepto básico podrá ser alterado solamente cuando en función del tercer principio fundamental antes mencionado, el de la solidaridad, la comunidad toda asuma el costo de la protección individual o sectorial que sea requerida con sujeción al Bien Común…
…Sólo la necesidad de competir exitosamente es lo que impulsa a la modernización en un sistema político de libertad. La alternativa es la compulsión o el monopolio estatal propio del colectivismo…

Estas fueron las palabras escritas por el ex ministro de economía José A. Martínez de Hoz, o Joe, como le decían sus cercanos, en su libro “Bases para una Argentina moderna 1976-80”, donde plasmó las bases para la reconstrucción de un sentido común que se enraizó, a base de desapariciones y torturas, en la sociedad civil durante el golpe cívico-militar del 24 de marzo, hace unos 38 años. La necesidad de reconstruir un nuevo “sentido común” fue para dar un corte a todo lo anterior a 1976.

Por eso se precisó enfatizar el “bienestar común” como algo estrechamente vinculado y asociado al individualismo. Apelando a la iniciativa individual y creativa que son “dones” preciados de estas personas o empresas, que sin el apoyo del Estado, pueden ser los pilares de esta sociedad civil anhelada por “Joe” y la dictadura cívico-militar. Por eso el progreso económico nacional dependerá del esfuerzo “propio”, del individuo y no de lo colectivo. El Estado para los términos de “Joe” es paternalista que realiza distribuciones discrecionales y arbitrarias por eso la necesidad de cambiar las funciones del Estado.

Sin embargo, como toda idea, tiene sus raíces en distintos pensadores que abundan en universidades del extranjero pero también nacionales. Es el caso es Jeremías Bentham, uno de los pilares del individualismo y el utilitarismo, quien escribió “Fragmentos sobre el gobierno” que sirvió para el Proceso de Reorganización Nacional. Entonces las bases de esta modernidad van a estar centradas en una idea de Bentham. Retomando así una tradición filosófica que nace en el hedonismo de Aristipo de Cirene (nacido en 430 A.C.) y se prolonga en el fránces Claude Adrien Helvetius (1715-1771); la vida del hombre está dominada por dos impulsos: el deseo de la felicidad y la voluntad de evitar el dolor. Bentham afirma que, al sujetarse a los principios del utilitarismo, la sociedad dispone de una norma según la cual decidir qué es justo o injusto, correcto o incorrecto. “Aprueba o desaprueba cualquier acción, teniendo en cuenta si tiende a aumentar o disminuir la felicidad de aquel cuyo interés está en juego”. De allí que el principio utilitarista no puede ser confinado al ámbito de la individualidad: para alcanzar su verdadero despliegue, el utilitarismo tiene que ser establecido y acepto por el conjunto de la sociedad.

Durante el siglo XX estas ideas comienzan a difundirse en las universidades y se dio a conocer bajo el concepto de “economía del bienestar”. Marshall rescata esta doctrina de Bentham, se suman también Vilfredo Pareto (1848-1923) con su “equilibrio general”; Arthur Cecil Pigou (1877-1959), quien fue el creador del concepto de “economía del bienestar”; Richard Hicks, que amplió las teorías anteriores para dar lugar a la idea de “mercados perfectos” capaces de asegurar el equilibrio de la economía general y, al mismo tiempo, la prosperidad individual; y Oscar Lange (1904-1965).

Plan general de Accion -tentativo

“Joe” no fue ajeno a esta formación en sus años de carrera de abogado y posterior formación en Cambridge, Inglaterra, y plasmó estas ideas en el grupo ACIEL (Acción Coordinadora de Empresas Libres, 1958-62), siendo consejero asesor empresarial de la OEA (Organización de Estados Americanos) y asesor internacional del Chase Bank Manhattan (1971-74 y 1982-85). Esto último coincide con la crisis de la deuda externa de la Argentina y su anterior nacionalización a través de los seguros de cambio que realizaron en el mismo tiempo que Domingo Cavallo (1982) estuvo en el Banco Central de la Republica Argentina. La fuga de capitales representa el 60% del endeudamiento externo del periodo 1976-83.

En síntesis, el Proceso de Reoganizarción Nacional baso su principal objetivo en la reconstrucción de nuevo “sentido común” para lograr una Argentina diferente a las décadas anteriores, instalando la idea del individualismo y del “sálvese quien pueda”. Una sociedad civil fracturada en sus lazos sociales y subsumida a la idea básica de la indiferencia. Fundamentalmente, borrar la memoria y la historia, como herramientas, para que perduren en el tiempo los valores neoliberales de la modernidad, que se evidencia en el Plan General de Acción – Tentativo y que llega hasta el año 2001

¿Existe la libertad económica o el proteccionismo sectorial?

La edición 2014 del Índice de Libertad Económica en su aniversario, tras dos décadas ininterrumpidas, publicado por Heritage Foundation y The Wall Street Journal, cubre 186 países que representan el 99 por ciento de la población mundial. Como primera conclusión el informe dice que en el mundo la libertad económica está en aumento. El promedio de libertad económica según el índice alcanzó el 60,3, el más alto en estos últimos veinte años. Si comparamos este promedio con el del año pasado, hay un crecimiento de 0.7 puntos y 2.7 puntos mejor que 1995.  Pero ¿qué analiza o qué elementos tiene en cuenta este índice? Tiene en cuenta el compromiso de los países con el estado de derecho, el tamaño de gobierno, la eficacia en la regulación y la apertura de mercado. Algunos datos muestran que la libertad laboral y los gastos del gobierno crecieron en 1,5 puntos. Según la composición del el índice, estado de derecho nos  muestra -en promedio- una reducción de 0,3 puntos para derechos de propiedad y libertad de corrupción.

Respecto a una de la principal economía del mundo, Estados Unidos, el informe dice que si bien ha disminuido 7 puntos desde 2007, todavía se mantiene entre los países de mayor libertad económica. Este retroceso ¿podría estar asociado a la política monetaria expansiva que comenzaría a revertirse a partir de 2014? Parecería que sí; aun así, el ritmo de expansión monetaria tuvo como consecuencia alcanzar el objetivo de una tasa de desocupación que llega hoy al 6,7%, la más baja desde diciembre de 2008; y que entra en contradicción con el contexto que señala el índice de libertad económica, que concluyó que existe “un retroceso notable en la libertad fiscal, de negocios y derechos de propiedad”.

A pesar del progreso global en las últimas dos décadas, el número de personas que viven en países económicamente “no libres” sigue siendo muy elevado: 4.500  millones, o cerca del 65% de la población mundial. Más de la mitad de estas personas están concentradas en dos países, China e India, miembros de los BRICS. Ambas economías hoy se posicionan como los principales motores de la economía mundial.

En el caso de la Argentina, ¿cuáles son las razones que la ubican en el puesto 166 -según el índice de libertad económica-, por debajo de China y España? El puesto 166 obtenido por la Argentina se corresponde con un índice de 44.6 puntos por debajo del promedio mundial de 60.3 puntos, mientras que a nivel regional se encuentra en el puesto 27 de los 29 países seleccionados de Suramérica, América Central y el Caribe. El promedio regional alcanzo los 60.3 puntos. Continua el informe diciendo que en estos últimos 20 años la Argentina ha sido un Estado represor de las libertades económicas, por esa razón perdió 23.4 puntos desde 1994. Y que esta intervención estatal se ha incrementado a partir del año 2003, con consecuencias negativas para dicha libertad: 8 de las 10 libertades económicas se han deteriorado debido a las políticas de control de capitales, administración de precios, de las importaciones y la serie de nacionalizaciones (YPF, Aerolíneas, Correo, AFJP, etcétera). En tanto, sobre la política exterior, dicho informe asegura que la Argentina ha “amenazado” el derecho de autodeterrminación de los pobladores de las Islas Malvinas y ha dañado su imagen en el sistema financiero “al no acordar el pago” a los fondos buitres.

Observemos por componentes cómo evoluciono la Argentina desde 1995 según el índice e libertad económica:

Estado de Derecho: Tamaño del Gobierno: Eficiencia en la regulación: Apertura de Mercados:
Derechos de propiedad: -55.0 Libertad Fiscal: -17.2 Libertad de negocios: -31.1 Libertad de comercio: 10.5
Libertad frente a la Corrupción: -20.5 Gasto Público: -36.7 Libertad de trabajo: 1.0 Libertad de inversión:

-40.0

    Libertad Monetaria:  -1.2 Libertad Financiera: -20.0

En resumen, el puesto 166 que ocupa la Argentina según el índice de libertad económica de 2014 entra en duda cuando lo comparamos con el puesto 49 que ocupa España y su realidad socio-económica actual. Los componentes además muestran que existe una mejora en la libertad de comercio de 10.5, en la libertad de trabajo 1.0, y el menor componente que se ha visto afectado fue la política monetaria, aunque sea negativa, en -1.2 puntos. En estos últimos veinte años los componentes más afectados fueron los derechos de propiedad -55.0; la libertad de inversión -40.0, y la libertad de negocios -31.1. Podríamos agregar otros componentes que justifican el puesto 166 como el gasto público (-36.7 puntos).

Pero esta situación tiene una contracara que también se señala en el informe: en los últimos cinco años el promedio de crecimiento fue de 5,4%; un desempleo 7,2% (6,8% en el tercer trimestre de 2013); y una deuda pública de 44,9% del PIB. 

Panorama económico: la apología de la devaluación

En los primeros meses de 2013 hubo una desaceleración económica en la producción manufacturera y la construcción, a esto se sumaron los operadores internacionales encargados de la liquidación de divisas junto a los productores agro-sojeros. La desaceleración podría ser producto del recrudecimiento de las medidas para administrar el recurso escaso: divisa como atesoramiento. Esta situación pareció afectar la estrategia de negocios de los sectores -más concentrados- económicos (agro, industria, construcción y financiera) vinculados al comercio exterior y que generalmente fugan dólares al exterior. ¿Cómo se llegó a esta situación? Previo a la mayor regulación –y a modo de ejemplo- de la divisa dólar observamos que algunas personas jurídicas y físicas atesoraron dólares por “precaución”, durante el 2011, momento en el que se llevaba a cabo la elección presidencial. ¿Precaución respecto a qué? No sabemos, pero observemos algunas variables. Algunas de estas personas jurídicas o físicas podrían estar relacionados con consultoras o empresas de productos de consumo masivo. En el libro Economía a contramano, del economista y periodista Alfredo Zaiat, constan las personas que durante el 2011 compraron dólares para atesoramiento. Antes de identificar a estos actores, conozcamos algunos números: entre 2008-2010 la cuenta Formación de Activos Externos del Sector Privado No Financiero acumuló una salida por u$s 48.865 millones, y sólo durante 2011 se fugó un total de u$s 21.504 M; solamente en un año (2011) se fugó el 45% de lo que se fugó en tres años (2008-2010).

Las veinte principales personas que compraron dólares para atesoramiento suman unos u$s 268,34 millones, lo que representa un 12% de lo fugado. En la lista encontrarnos nombres como Blaquier, Carlos Pedro Tadeo, u$s 11,12 millones; Brito, Jorge Horacio, u$s 13,53 millones; Bein, Miguel Ricardo, u$s 15,08 millones; Eskenazi, Sebastián u$s 13,58 millones. Por el lado de las empresas que por precaución atesoraron dólares tenemos a: Siderar SACI, u$s 19,36 millones; Bayer, u$s 19,14 millones; Abbot Laboratories Argentina SA, u$s 18,73 millones; Tarjeta Naranja SA, u$s 19,36 millones. Las veinte principales empresas que atesoraron suman un total de u$s 363,57 millones, representan un 17% de lo que se fugó durante el 2011. Entre ambos representan casi un tercio de lo que se fugó durante el 2011.

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Liquidación de divisas: radiografía de la pampa húmeda

La Argentina, como toda economía periférica, se caracteriza por problemas de restricción externa, que muchas veces tienen que ver con dificultades en las relaciones socioeconómicas en la actividad mercantil diaria, generalmente vinculado a cómo actúan sus agentes económicos en la estructura productiva. Esto se puede evidenciar en ciertos comportamientos que se reflejan en variables económicas como la liquidación de divisas. No obstante, como lo dijo el profesor Ricardo Aronskind, existe una restricción interna, que podemos asociar al rol que juegan los agentes económicos en la producción nacional y el comercio exterior, y cómo ello repercute en la restricción externa.

Por otro lado, están los grupos de economistas o grupos económicos que desde una perspectiva diferente analizan la economía Argentina con variables universales, como si los problemas económicos fueran similares a los que ocurren en las economías centrales. De esa forma llegan a proponer una única medicina, un solo camino para resolver problemas complejos. Simplemente sintetizan todo en un problema de corrupción, enfáticamente, corrupción del gobierno o del Estado.

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La economía mundial según el FMI

Las reuniones entre el Banco Mundial y el FMI de octubre estuvieron acompañadas de informes estadísticos sobre la economía mundial. La preocupación de ambas instituciones tuvo que ver con la lenta recuperación que están teniendo los países centrales en el principal sector de la economía que tracciona empleo: el sector real. Se suma a ello, la política nacional de cada país, que puede obstaculizar el leve crecimiento experimentado, como pasó y finalizó -brevemente- el 17 de octubre en Estados Unidos, con la disputa en torno al presupuesto.

Mientras, las economías principales del mundo buscan una recuperación en el sector real que les permita ir disminuyendo las tasas de desocupación que hoy son históricas. De acuerdo con el libro El casino que gobierna el mundo de Juan Hernández Vigueras
(Capital Intelectual, 2012), el sector financiero o mercados financiero globales ya han logrado su recuperación. Previo a la crisis de 2008, según el “McKinsey Global Institute (MGI) entre 2007 y 2008 la globalización financiera había retrocedido y no estaba claro con qué rápidez se reavivarían los flujos financiero o si los mercados financieros estarían menos integrados”. Pero ante este panorama, encontramos que la investigación posterior a los años de las crisis financiera abierta en 2007, según MGI “para el año 2011 los mercados financieros globales se han recuperado plenamente de la crisis, tanto en los flujos entre países como el volumen de los mercados de acciones y bonos como derivados y otros productos financieros”.

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Paz, orden y progreso con programa económico incluido

Tras las elecciones a representantes para el Congreso de la Nación, no faltaron los distintos discursos de agradecimiento y alegría de algunos (hoy) representantes del pueblo. Algunos con más énfasis en el futuro y otros en el pasado, los distintos discursos mostraron y dejaron claro su intención a la hora de asumir su banca.

El primero discurso tuvo que ver con el senador por UNEN, Fernando “Pino” Solanas. ”Va mi agradecimiento a ese ejército de militantes y de fiscales que protagonizaron esta jornada memorable para nosotros, va mi agradecimiento para las conducciones y los referentes y los espacios políticos que componen UNEN y que comprendimos y supimos oír el reclamo y mensaje que la ciudadanía nos dio en tres multitudinarias marchas en septiembre, noviembre y abril”, recordó Solanas.

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