La pobreza como negocio político

Cabe preguntarnos, con tanto discurso progresista en favor de políticas “inclusivas”, “sociales”, “solidarias”, ¿cómo puede explicarse que todavía subsista la pobreza?

Eso tiene una única razón: la pobreza es un negocio político y patrimonial. El populismo es inimaginable sin pobreza. Los movimientos políticos populistas pierden mercado si no hubiera pobres a los cuales subsidiar y “enamorar”. No es casual que los populismos latinoamericanos hayan generado los tres factores determinantes en el crecimiento de la pobreza: inflación, pérdida de inversiones y pésima calidad educativa.

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CEDIN: ¿promesa, riesgo o trampa?

El Gobierno Argentino anunció el lanzamiento de dos instrumentos financieros tendientes a agilizar operaciones en el sector inmobiliario y a financiar inversiones en el área energética. El primero se llamará CEDIN (Certificado de Depósito Inmobiliario) y el segundo BADE (Bono Argentino para el Desarrollo Económico).

Ambos se financiarán mediante un amplio y generoso blanqueo impositivo. De esta manera, quienes adquieran el BADE (que será a dos años con una tasa del 4% anual) y/o suscriban el CEDIN deberán desempolvar dólares fugados en el exterior, colchón o caja de seguridad.

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Los controles de precios fueron y serán siempre un fracaso

El 25 de enero de 2013 en un discurso pronunciado en la Casa Rosada, la presidenta de la Nación dijo: “Está demostrado por el paso de la historia que obligar, acordar, esas cosas no sirven, es el propio usuario y consumidor el que tiene que hacer valer sus derechos“. Sin embargo el 4 de febrero, diez días después, el secretario Guillermo Moreno acordó un congelamiento de precios con las principales cadenas de supermercados.

Más allá de la abierta contradicción entre los dichos de la presidenta y el nuevo intento de “congelamiento” es necesario analizar tres cuestiones.

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Simpatía por la inflación

La inflación en sus comienzos es irrestiblemente atractiva. Los beneficios están bien localizados en un Estado que recauda impuesto inflacionario, en empresarios que esconden sus ineficiencias actualizando listas de precios y en políticos que muestras cifras nominales que inexorablemente siempre serán récords.

Por otro lado los costos están diseminados en actores que no se oyen. Los costos de transacción de jubilados, asalariados, desocupados, rentistas, son demasiado elevados para juntarse y ponerse de acuerdo. En las democracias, cada dos años, el descontento se puede expresar en votos.

Además la propaganda gubernamental, la mala teoría económica y los discursos públicos interesados esconden las verdaderas causas de la inflación y engañan a los perjudicados por ella.

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