¡Ahora vamos por diputados al Congreso!

Los hechos más sobresalientes de las PASO fueron la estrepitosa derrota del kirchnerismo, el triunfo de Sergio Massa y la enorme votación del Frente de Izquierda. Con 900 mil votos en todo el país (400 mil más que en 2011) y superando el piso proscriptivo de las internas en los 19 distritos en que se presentó, el Frente de Izquierda se proyectó como cuarta fuerza nacional. Una gran elección que nos dejó a un paso de meter diputados y legisladores de izquierda en octubre.

El dato sobresaliente lo dio el Frente de Izquierda en la Provincia de Buenos Aires, donde con el 3,95% ya logramos la cantidad de votos necesarios para entrar en el reparto de cargos en octubre, posibilitando que Néstor Pitrola sea diputado nacional. Y en muchos distritos del conurbano superamos largamente el promedio provincial: Avellaneda (5,42%); 5,32 en Morón; 5,17 en Ituzaingó; 4,87 en Lanús; 4,60 en Lomas o Quilmes con el 4,71%. Con los casi 80.000 sufragios en Ciudad de Buenos Aires, estaríamos obteniendo legisladores de la Ciudad y peleando por una banca en el Congreso Nacional. En Córdoba, los 105 mil votos logrados por la lista encabezada por nuestra diputada Liliana Olivero nos ponen en carrera también para pelear su entrada al Parlamento Nacional. Hubo, además, otros distritos donde el Frente de Izquierda realizó excelentes elecciones como el 11% obtenido en Salta, el 9,5% de Bariloche, casi el 9% en Jujuy, 8 % en Santa Cruz y 6,6 % en Neuquén.

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Lo que no resuelven Cedines ni Baades: frenar el endeudamiento externo

Con el intento desesperado de recuperar parte del monto de las reservas del Banco Central en franco retroceso, el kirchnerismo recurre ahora al “blanqueo de capitales”. Cedin, Baades y pagarés serán los instrumentos detrás de los cuales se habilita la entrada legal a la Argentina de cualquier negocio oscuro -incluido, por supuesto, lo que sacó en negro el corrupto testaferro de la familia presidencial, Lázaro Báez. Un verdadero festín para los lavadores de divisas. ¿Con qué objetivo? Conseguir, y presentarlo como un gran éxito, unos “miserables” 4.000 millones de dólares (según proyecciones reconocidas por el propio oficialismo). Contradictorio y orillando la más absoluta ineficacia técnica, al mismo tiempo que se apuesta a esto, el Indec publica proyecciones sobre crecimiento del PBI 2013 (infladas, claro, para simular que estamos bien) que prácticamente aseguran el pago del cupón PBI de este año por 4.000 millones de dólares para los acreedores externos.

Sigue entonces, y se multiplica, el festín de la bicicleta financiera. La de siempre, encabezada por los acreedores externos, seguida por los que arman ganancias rápidas aprovechando las herramientas que les brinda el propio gobierno -el mercado secundario de Cedines será una más, que se sumará al contado con “liqui” y las mil y una formas de hacerse legalmente de dólares y fugarlos. Mientras tanto, “no hay plata” para obras de infraestructura, llegándose a catástrofes como las inundaciones de La Plata, estamos al borde la bancarrota energética, los jubilados siguen cobrando pensiones de miseria y se ha llegado a dos masacres ferroviarias, como las de Once y Castelar, porque los subsidios van directo a los bolsillos de las patronales del tren (Roggio y Ferrovías, entre otras).

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El “me quiero ir” de Lorenzino

La frase pronunciada por el ministro de Economía ante una periodista griega quedará en la historia junto a otras célebres pronunciadas por colegas suyos en épocas anteriores: “hay que pasar el invierno” de Álvaro Alsogaray o “el que apuesta al dólar pierde”, de Lorenzo Sigaut.

Lorenzino puso de manifiesto que los índices del “INDEK” son tan truchos que ni siquiera los puede defender públicamente. ¡Ni siquiera se acordaba cuánto había sido el número dibujado el año pasado!

El ministro -acostumbrado a entrevistas con periodistas amigos o a las conferencias de prensa sin preguntas- se sorprendió porque imaginaba un reportaje donde se podría explayar sobre las supuestas “bondades” del modelo kirchnerista.

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