Recordar los crímenes de los Castro

Yo no soy comunista, estoy diciendo la verdad.

Fidel Castro, 15 de enero de 1959

Ahora que Cuba está à la mode —con los Rolling Stones por dar un concierto, la octava entrega de Fast and Furious por empezar su rodaje, Chanel por presentar su colección Crucero, los Tampa Bay Rays por jugar al béisbol, y Sting, Bruce Springsteen y los Guns N’Roses planeando visitas—; ahora que los hermanos Castro están siendo mimados —por pontífices, políticos, diplomáticos, empresarios, periodistas, intelectuales—; ahora que el impulso de la ola ya es inevitable y el régimen totalitario más longevo del hemisferio occidental será validado a escala global. Ahora, entonces, será un momento adecuado para recordar qué crimen indecible estamos perdonando. Si el mundo quiere perdonar, porque business is business y Barack Obama quiere creer, porque esa es la característica central de su política exterior, que así sea. Pero antes, recordemos. Continuar leyendo

¿Irina Bokova es la persona adecuada para dirigir la ONU?

A fines de este año expirará el mandato del actual secretario general de las Organización de Naciones Unidas (ONU), el surcoreano Ban Ki-Moon. Por tradición, el puesto rota entre las regiones del globo y le tocará a Europa del Este proponer a sus candidatos. Bulgaria acaba de nominar a Irina Bokova, actual directora general de Unesco. No estoy lo suficientemente familiarizado con su gestión administrativa como para evaluarla desde ese ángulo. Políticamente, sin embargo, durante su mandato en ese organismo ocurrieron algunas cosas desagradables que despiertan reparos y me llevan a hacer la pregunta contenida en el título de esta nota. Desde el punto de vista de la igualdad de género, la elección luciría correcta, al dar ese puesto clave del sistema de la ONU por vez primera a una mujer. Pero eso podría ser todo lo positivo del asunto.

La señora Bokova tiene un pasado rojo destacado. Fue miembro activo del Partido Comunista Búlgaro durante la Guerra Fría, cuando su padre, Georgi Bokov, era el editor responsable del Rabotnichesko Delo, su publicación oficial. Estudió en el Instituto de Relaciones Internacionales de Moscú, una usina ideológica de diplomáticos comunistas. Permaneció en el partido hasta que pasó a llamarse Partido Socialista Búlgaro. De aceptarla, quizás la ONU busque balancear su propia historia al untar como líder máximo a una búlgara con pasado comunista como contrapeso a haber electo a un austríaco con pasado nazi, Kurt Waldheim. De cualquier forma, la gente cambia. ¿No fue acaso el nicaragüense Sergio Ramírez un vicepresidente sandinista y el peruano Mario Vargas Llosa alguna vez un izquierdista? Continuar leyendo

¿Islamofobia o islamofilia?

París, 7 de enero. El mismo día y a la misma hora que, un año atrás, dos islamistas atacaron el semanario Charlie Hebdo y asesinaron a una docena de periodistas, Ali Sallah, un joven de unos veinte años de edad, oriundo de Marruecos, emigrado a Europa se abalanzó contra un grupo de policías blandiendo un enorme cuchillo de carnicero al grito árabe de “Alá es Grande”. Tras ser abatido, encontraron entre sus pertenencias un falso cinturón explosivo, una reivindicación manuscrita en árabe en apoyo a Abu Bakr al-Bagdhadi y una bandera dibujada del Estado Islámico (ISIS). A pesar de los inequívocos signos del caso, para la ministra de Justicia de Francia, Christiane Taubira, no se trató de un atentado islamista, sino del acto de un desequilibrado. En la que bien podría haber sido una declaración cómicamente absurda del inspector Jacques Clouseau, aseguró: “Lo que deducimos a través de lo que conocemos de este individuo es que no hay ningún vínculo con la radicalización violenta”.

A lo largo del año pasado, un hombre de negocios fue decapitado en una fábrica química cerca de Lyon, un atentado islamista fue frustrado a bordo de un tren de alta velocidad entre Ámsterdam y París, y una serie coordinada de ataques a bares, restaurantes, un estadio de fútbol y una sala de conciertos dejó 130 muertos y cientos de heridos en la capital francesa. El lunes 11 del corriente, un adolescente musulmán atacó con un machete a un profesor judío en Marsella. Tras su arresto, el menor dijo que actuó en nombre de Alá e ISIS, puesto que: “Los musulmanes de Francia deshonran al islam y el ejército protege a los judíos”. ¿Podrá esto dar mayor contexto a las acciones del desequilibrado, Madame Taubira? Continuar leyendo

La perra de Bibi contra Hamas e ISIS: ¿dónde está la noticia?

Cuando el Primer Ministro de Israel adoptó una perra el pasado mes de julio, no podía haber imaginado que el can pronto se convertiría en un símbolo de lo que está mal en la siempre complicada relación entre la prensa internacional y el Estado judío. La perra Kaiya ganó notoriedad mundial a comienzos de diciembre cuando mordió a dos invitados durante las festividades de Jánuca realizadas en la residencia de Benjamín Netanyahu. “Kaiya enterró sus dientes el miércoles en Sharren Haskel, integrante del Parlamento, y en el esposo de Tzipi Hotovely, viceministra del Exterior, ambas integrantes del partido Likud. Ninguno de los dos fue herido de gravedad. Las ciudades israelíes aíslan por 10 días a los perros que muerden a personas”, reflejó un típico reporte de los tantos que cubrieron el hecho.

Otros complementaron la noticia con las lamentaciones de Sara, la esposa del premier, acerca de la necesidad de recluir al cuadrúpedo, y con el compromiso asumido por Bibi de revisar esas leyes inclementes con los canes. Fotografías de Kaiya al lado de su amo hallaron su lugar en el limitado espacio de los medios masivos de comunicación. La noticia tuvo alcance global. Continuar leyendo

Cuando el Guasón condenó al Pingüino

Tras los atentados perpetrados por el ISIS en París, llovieron las condenas contra el salvajismo de los yihadistas. Notablemente, entre quienes reprobaron la noción de asesinar brutalmente a civiles indefensos fuera del campo de batalla se contó a referentes del propio universo fundamentalista que se dedica a asesinar brutalmente a civiles indefensos fuera del campo de batalla, tales como Hezbollah (“Partido de Alá”), Hamas (“Movimiento de Resistencia Islámico”) y de la yihad islámica palestina (“Guerra Santa Islámica Palestina”). Sus nombres elocuentemente anuncian a qué cuestiones se dedican.

Un comunicado del Hamas declaró: “Condenamos con dureza la cadena de ataques y acciones hostiles que fueron cometidos en París […] Déjennos alzar nuestra consigna bien alta: no al asesinato de inocentes, la gente debe estar segura en sus casas y aldeas, y no a la muerte de inocentes en ninguna parte del mundo”. La yihad islámica palestina dijo condenar “de manera inequívoca” los ataques en Francia y consignó: “Los crímenes ocurridos en París son la continuación de una serie de violencia ciega”. Por su parte, el secretario general de Hezbollah, Hassan Nasrallah, pronunció: “Los pueblos de nuestra región, que vivimos bajo la monstruosidad del Daesh [acrónimo árabe de ISIS] en más de un país, nos damos cuenta mejor de lo que es esta tragedia”. Continuar leyendo

Otra inútil y caprichosa intifada

Los acontecimientos en Israel y Palestina se suceden con extrema velocidad. Antes de que nos percatemos, nos vemos sobrepasados por una avalancha de información que desorienta. Por varios días ya, jóvenes palestinos, aparentemente desvinculados de agrupaciones terroristas, han estado atacando a israelíes con piedras, puñales, destornilladores, bombas molotov y los han embestido con sus vehículos, en un frenesí de violencia radical que preanuncia una nueva, tercera, intifada. Quizás estemos en ese momento bisagra a partir del cual todo empeora, en el que cada día arroja otra tragedia que se suma a la del día anterior, dando forma a un ciclo de violencia cada vez mayor, difícil de parar y menos aún de comprender. Es este, entonces, el momento justo para preguntarnos cómo ha comenzado este lío. Prestemos atención ahora, antes de que —atrapados en el tsunami de datos, análisis, opiniones— olvidemos la génesis, enteramente evitable, de este festival de odio insensato. Continuar leyendo

El triángulo Rusia, Siria, Estados Unidos

¿Pueden los hacedores de política de esta Casa Blanca estar tan desoladoramente despistados en su evaluación sobre las intenciones de Rusia en Siria? Dejemos que respondan con su propio eslogan de campaña: “Yes, we can”. Vea las reacciones de Ashton Carter, el secretario de Defensa del país militar, política y económicamente más poderoso de la Tierra, ante las agresiones bélicas inconsultas de Moscú en Siria: “Quiero ser muy cauto en esto. Pero pienso que, con sus acciones, Rusia está echando más leña al fuego”, “Quiero ser cuidadoso, pero parece que [el ataque] sucedió en áreas donde no había fuerzas del Estado Islámico (EI)”.

Esta es una administración que quiere ser cauta y cuidadosa frente a un rival asertivo, ambicioso y violento como Vladimir Putin. Así le va. Incluso un híper obamista como Thomas Friedman del New York Times, en una nota que empieza con un alegato: “Su señoría, salgo nuevamente en defensa de la política del presidente Barack Obama hacia Siria”, debe reconocer que el presidente estadounidense padece ambivalencia. Ante los pronunciamientos adolescentes de Obama en el recinto de la ONU, dichos antaño y la semana pasada —“Ninguna nación puede o debería intentar dominar a otra nación” y “Las naciones del mundo no pueden retornar a los viejos hábitos del conflicto y la coerción”—, el jefe del Kremlin ha de destornillarse de risa. Entre carcajadas, invade Ucrania e interviene en Siria. Ay, sin aprobación de la ONU.

¿Qué busca Putin en Siria? Fundamentalmente, mantener a Bashar al Assad en el poder. Rusia tiene muchos intereses en aquel país: estratégicos, culturales y económicos. El régimen de Assad ha sido el aliado más cercano de Moscú en el mundo árabe por más de 40 años. Durante la Guerra Fría, decenas de miles de rusos se trasladaron a Siria, mientras que las élites sirias estudiaban en las mejores escuelas rusas. Los matrimonios mixtos eran comunes y, al momento del levantamiento sirio, se estima que cien mil ciudadanos rusos vivían allí. Moscú también es un proveedor de armas de Damasco y compañías rusas han invertido aproximadamente 20 mil millones de dólares en esas tierras. Abandonar a Assad supondría renunciar a estas inversiones. Es difícil imaginar un nuevo Gobierno tan amigable a Moscú en una era pos-Assad.

Continuar leyendo

Romantizar con los ayatolas

El pacto nuclear alcanzado entre el P5+1 e Irán ha sido una victoria geopolítica de Teherán, un logro comercial de Europa y un triunfo personal de Barack Obama.

Prácticamente desde el primer día en funciones, el Presidente estadounidense trabajó en pos de acercar posiciones con el régimen ayatola. Obama envió cartas al líder supremo Alí Khamenei, las que fueron respondidas hoscamente o ignoradas. Subió videos a YouTube en los que saludó a los iraníes por el año nuevo persa; pero hizo la vista gorda cuando el pueblo se levantó contra el régimen opresor en el marco de un fraude electoral en 2009. El nadir de esta excitación presidencial llegó en diciembre de 2014, cuando durante una entrevista con Steve Inskeep de la National Public Radio deseó buenaventura a Irán en su política de expansión regional: “Uno tiene que entender cuáles son sus legítimas necesidades y preocupaciones”, dijo Obama, y sugirió que un acuerdo nuclear ayudaría a que Irán se convierta en “una potencia regional de gran éxito que también se atenga a las normas internacionales”. Esto, aseguró el Presidente, “sería bueno para todo el mundo. Eso sería bueno para los Estados Unidos, sería bueno para la región, y sobre todo, sería bueno para el pueblo iraní”.

Ese mismo mes, en otra entrevista, esta vez con la revista The Atlantic, Obama minimizó la magnitud del antisemitismo del Gobierno iraní (que, entre otras, ha negado el Holocausto y ha llamado a la obliteración de Israel), alegando que no era más que una “herramienta organizacional” que no guiaba las consideraciones estratégicas de la nación persa. Continuar leyendo

El susurro de los artistas

En medio de la pompa y circunstancia que, comprensiblemente, rodearon el anuncio del deshielo entre Washington y La Habana, aconteció un incidente de esos que nos recuerdan la irrealidad de las cosas. En el preciso momento en que buena parte de la comunidad internacional ansía expectante una transformación democrática en la isla, Raúl Castro detuvo a una inofensiva artista cubana exiliada que regresó a su tierra natal y hasta el día de hoy no le ha permitido salir del paraíso comunista. Hablemos un poco de ella, de su causa y de la bochornosa postura de varios de sus colegas.

Tania Bruguera tiene 46 años y reside entre Chicago, Nueva York y Paris. Ha expuesto en importantes museos, participó en ferias internacionales y en las bienales de Liverpool y Venecia. Estaba invitada a dar el cierre a la Bienal de Buenos Aires que concluyó a comienzos de junio pero no pudo asistir porque las autoridades cubanas la retienen en la isla. ¿Su delito? Pues haberse expresado libremente en la vía pública, lo que es un pecado capital en la tierra de los Castro. Deshielo o no deshielo con los yanquis, en Cuba con ese molesto asunto de las libertades no se embroma. Su ordalía comenzó en diciembre de 2014 cuando -en un acto que sólo puede ser descripto como de tremenda valentía o de absurda ingenuidad- emprendió el viaje a La Habana para realizar su famosa performance El susurro de Tatlín #6 que consiste en ofrecer el micrófono a quien quiera gozar de “un minuto libre de censura”. A diferencia del 2009, cuando hizo lo mismo en un espacio cerrado de la capital cubana, esta vez eligió llevar su gesta a cabo en la emblemática  Plaza de la Revolución. Ella y los demás participantes fueron sumariamente arrestados. Tania fue liberada pero su pasaporte quedó en manos de las autoridades castristas. Desde entonces fue espiada, hostigada y difamada en un video oficial que la presenta como una contra-revolucionaria al servicio de la CIA y los conservadores de la Florida.

En mayo tuvo una idea genial. Desde el interior de su casa, micrófono en mano y turnándose con otros disidentes, inició la lectura ininterrumpida, durante cien horas, del seminal libro de Hannah Arendt, Los orígenes del Totalitarismo. Para silenciarla, Raúl Castro envió una cuadrilla de obreros a taladrar la calle justo en frente de su casa; al cuarto día perdió la paciencia y ordenó el arresto temporario de la artista. Dos días más tarde comenzó la Duodécima Bienal de La Habana, que lleva por lema “entre la idea y la experiencia”; una apta metáfora de la brecha que separa a una y otra en Cuba. Por supuesto, Tania Bruguera fue excluida del programa y se le prohibió asistir a las exhibiciones.

Gran parte de la comunidad artística global salió en su defensa. Miles de personas expresaron su solidaridad, una gran manifestación tuvo lugar en el Times Square de Nueva York con apoyo del MOMA y el Guggenheim, y solamente durante el pasado mes de abril El susurro de Tatlín fue puesta en escena en Roma, Rotterdam, Dallas, San Francisco, Nueva York y Chicago. Otras figuras del mundo del arte prefirieron hacer la vista gorda, como Holly Block del Museo del Bronx y partícipe de la Bienal de la Habana, quien dijo estar triste por la situación de la artista pero no la incluyó en la muestra que llevó a Cuba. Su ejemplo fue imitado por todos los artistas que decidieron asistir a la bienal de los Castro ignorando el trato cruel dado a una colega. Como tantas veces en la historia, el pragmatismo y el hedonismo -pocas cosas regocijan más a un intelectual progresista que ser reconocido por gobiernos comunistas- truncaron el sentido de lo correcto.

El debate suscitado alcanzó dimensiones orwellianas cuando artistas adeptos al régimen se expresaron en defensa no de Tania, sino del gobierno. Alexis Leyva Machado, el más conocido artista cubano afín al castrismo, Rubén del Valle, presidente del Consejo de Bellas Artes de Cuba y Jorge Fernández Torres, director de la Bienal de La Habana, obviamente se aliaron al régimen. Pero, increíblemente, hubo quienes fuera de Cuba han cuestionado a Tania mientras apoyaron al Estado policíaco que la detiene. Ante la idea de boicotear la bienal en solidaridad con Tania, la artista y actriz cubana exiliada Carmelita Tropicana, por caso, dijo que “el boicot me remite a los viejos bloqueos y es por eso que prefiero participar”, justificó al régimen alegando que “Cuba no es el único país que censura a sus artistas” y a modo de ejemplo mencionó a los Estados Unidos. (Así es, no hay error de tipeo). El artista y curador uruguayo Luis Camnitzer, quien se declara amigo personal de Tania, dijo categóricamente: “Boicotear a la bienal me parece un disparate”. Para esta época, el diario oficial Granma anunció que Camnitzer presentará una exposición individual y un taller en la Casa de las Américas, el espacio de mayor prestigio cultural de la isla.

El artista Ai Weiwei en China, el cineasta Jafar Panahi en Irán, las rockeras Pussy Riot en Rusia, el bloguero Raif Badawi en Arabia Saudita y Tania Bruguera en Cuba, entre tantos otros, engrosan la ignominiosa lista negra de creadores reprimidos, encarcelados o penalizados por regímenes tiránicos. Como dijera cándida y cínicamente Raúl Castro en su reciente audiencia con el Papa Francisco: “Mi gobierno no cumple con algunos de los derechos humanos” (énfasis agregado). “Pero, de nuevo, ¿quién los cumple?”.

La FIFA Nostra y el escándalo por Qatar 2022

Por decisión de la Fédération Internationale de Football Association (FIFA), adoptada en diciembre de 2010, con 12 años de anticipación, por primera vez en la historia de los campeonatos mundiales de fútbol una nación árabe sería anfitriona: Qatar en 2022.

La fecha lucía exageradamente distante; las temperaturas del Medio Oriente, inclementemente calurosas; las decenas de miles de millones de dólares necesarios en infraestructura sonaban cuantiosos; y el hecho de que Qatar nunca clasificó a una Copa Mundial, era algo extraño; pero el pequeño país del golfo parecía dispuesto al desafío.

La elección de Qatar fue cuestionada por Australia, el Reino Unido y los Estados Unidos, cuyas candidaturas fueron desechadas a pesar de haber recibido mejores puntajes técnicos y financieros por parte de consultores de la propia FIFA. Continuar leyendo