El furor por Scholas, la ocurrente idea de Francisco

Ciudad del Vaticano, Lunes 1 de Septiembre de 2014. La imponente aula Paulo VI se llena de celebridades del deporte, especialmente el fútbol internacional, la farándula, el mundo empresario y líderes espirituales de las principales religiones monoteístas. Mientras tanto, el periodismo de todo el planeta se desespera por obtener una exclusiva de Maradona, Zanetti, Simeone, Zidane y los corresponsales de Buenos Aires, del polifacético funcionario peronista -devenido en diplomático argentino- Guillermo Moreno. Algunas filas más atrás la blonda familia de Wanda Nara y su nuevo marido, le da a la reunión un toque de programa televisivo de espectáculos de la tarde. De repente, se abren las puertas del escenario y aparece el pivote que hace todo esto posible. Francisco, inmaculado de blanco, provoca el estallido de los casi 500 asistentes, especialmente del exótico grupo del “Padre César y sus Pecadores” que desde las últimas gradas entonan a los gritos su canción sobre un Papa Latinoamericano.

Como siguiendo la consigna con que él mismo instigara a los jóvenes católicos en Río de Janeiro el año pasado, todos hacen lío y mucho. Los teutones guardias suizos y los esquematizados oficiales del protocolo vaticano de impecable jaqué, casi desesperados, intentar controlar y ordenar esta masa compuesta mayoritariamente de argentinos e italianos, a excepción de los jugadores de fútbol que vienen de todas partes del planeta. Tarea para nada sencilla.

Así se presentaba ayer en la siesta italiana el partido que más tarde, en el Olímpico de Roma, jugarían a beneficio estos astros de la pelota. Una iniciativa conjunta de la Fundación Pupi y de Scholas Ocurrentes. El director de orquesta de todo este barullo, el joven argentino Roberto Sarti, en un muy prolijo italiano, le anunciaba al Santo Padre que se le entregaría el premio que obtendría el ganador del encuentro: un pequeño olivo de la paz, símbolo de todas estas iniciativas elaborado completamente en plata por el orfebre rioplatense Pallarols. Desde el escenario los directores mundiales de Scholas, los también argentinos José María del Corral y Enrique Palmeyro, junto con Monseñor Guillermo Karcher observaban orgullosos el inicio de su tercer encuentro y el haber podido cumplir al pie de la letra el mandato papal: lograr unir con esfuerzos como estos, todo lo que normalmente parece desunido.

Hace algunas semanas, el gurú del marketing político norteamericano, Dick Morris, le sugirió al Papa Francisco que, según su criterio, Scholas, además de sus actividades deportivas y de sus programas específicos, tenía que servir en el mundo de las redes sociales para agitar la web. En una imagen comparativa un tato provocadora, le comentó al sucesor de Pedro que él tenía la misma cantidad de seguidores que el CEO de Facebook. Pero que mientras que los 1200 millones de personas que todos los días se conectan por la red inventada por el joven Zuckerberg, la misma cantidad de fieles que en el planeta se identifican como católicos debían agitarla. Que como el “Italian salad dressing”, compuesto de aceite y vinagre que los estadounidenses utilizan para aderezar una ensalada, Facebook solo conecta pero no integra. Que esta red inventada por Francisco debía, a través de proyectos educativos comunes a todos, lograr mezclar con fuerza lo que normalmente no se mezcla. Estudiantes, maestros y padres palestinos con israelíes, coreanos del norte con los del sur, ucranianos con rusos, norteamericanos negros con blancos y latinos, ricos con pobres y la lista sigue interminable, lamentablemente para el mundo divido de hoy. Hay que agitar y unir sin distinciones de credos razas, nivel socioeconómico, ni nacionalidades.

Esto es lo que intentaremos hacer realidad en estos próximos días los convocados a la Ciudad del Vaticano pata trabajar en el proyecto Scholas por el argentino más famoso e influyente de la historia. Ir concretando esta idea, que hasta hace poco era una utopía, de unir lo desunido. Utilizando los deportes populares en cada lugar, como en este caso el fútbol con sus estrellas, para difundir una idea de hermandad y generando conocimiento y armonía entre las nuevas generaciones. Con el supuesto que mientras más se conozcan y compartan proyectos comunes desde la infancia, los pueblos tenderán a amarse y tolerarse más, alejando para siempre el fantasma del odio, la discriminación y haciendo que en un futuro la guerra sea una institución olvidada en el arcón de los recuerdos tristes de la humanidad. Esta es la Ocurrente idea de Francisco que poco a poco se va concrentando. Ojalá así sea.

Cuatro Papas juntos: la genialidad de un argentino

Roma, literalmente tomada y ocupada como tantas otras veces en el pasado. Pero ahora no fueron los bárbaros, ni Napoleón, mucho menos los nazis. Es el turno de los polacos que sin armas ni tanques, solo con estandartes y banderas, cantaban, festejaban y alababan a su nuevo santo. Un poco más tranquilos, pero no por ello menos en cantidad, son los peregrinos que llegaron por el otro, el italiano, el Papa bueno. Como ya es habitual, todos sin excepción, aclamando y vivando al argentino que llegara el año pasado desde el fin del mundo. Francisco, antes de iniciar la imponente ceremonia de canonización de Juan XXIII y Juan Pablo II, se acercaba y abrazaba con su antecesor y Papa emérito, el alemán Benedicto XVI. Algo inédito y universal por donde se lo viera.

Mientras tanto la mañana lluviosa y gris que amenazaba con aguar esta fiesta de fe y esperanza, de repente, justo en el mismo instante en que nuestro compatriota proclamaba con vos solemne la santificación, se iluminaba con un rayo de sol que inundaba la Plaza de San Pedro. Allí entre las sillas y las gradas se mezclaban los aplausos y gritos de júbilo de reinas y reyes, presidentes y jefes de Estado, que un número cercano a los cuarenta llegaron hasta el Vaticano para no perderse esta brillante idea de Francisco y representar dignamente a sus pueblos. En el público se abrazaban, por ejemplo, el hijo y la nieta de Ronald Reagan con curas y misioneros venidos desde los más profundos rincones del África negra. Michael Reagan luciendo un traje marrón, en homenaje a su padre, que vistiera uno del  mismo color en su primer audiencia con Karol Wojtyla. Eran los tiempos en que trabajaban y acordaban  por la libertad de medio mundo.

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En una muestra más de su enorme habilidad política,  esta ceremonia conjunta manda una señal muy potente de lo que el actual Papa quiere para la Iglesia y su papado. Combinar a un luchador, principista, carismático y extremadamente popular como el polaco con la bondad infinita, el afán de modernidad y reforma del italiano. Esa es la genialidad de Francisco. Sin grandes declaraciones, ni profundas e incomprensibles encíclicas, con gestos más que simbólicos y elocuentes, dar por terminado un ciclo de profundas divisiones internas en la institución fundada hace dos mil años por Cristo. Una convulsión que la condujera a la mayor crisis de los últimos tiempos y que culminara con la renuncia de Ratzinger. Nuevamente el político, el estratega, el jesuita en acción.

Como si esto no fuera suficiente, otra vez en aquella histórica plaza se cantaba el evangelio en latín, como corresponde a la liturgia romana pero también en griego, un nuevo gesto para los cristianos ortodoxos y la posibilidad de reunificación de los que se dividieron en el 1054. Algo que por primera vez en siglos se había registrado en la entronización de Francisco en retribución a la visita de Bartolomé I, Patriarca de Constantinopla y líder espiritual de los casi 300 millones de personas que siguen los ritos de Oriente.

La confluencia en un mismo liderazgo y una misma visión superadora de los que venían convocados por la santidad del uno o del otro sintetiza perfectamente lo que se ha propuesto el hasta hace un año Cardenal Bergoglio. Personalmente, formé parte de una delegación invitada por Newsmax, la página web conservadora más leída de los EEUU, que convocó a Roma a un grupo muy importante de dirigentes políticos y empresarios que se sintieron llamados principalmente por el legado de Juan Pablo II y su enorme contribución al mundo libre. Lech Walesa, entre otros,  nos habló de cuán importante fue su rol en el derrumbe del comunismo soviético, empezando por su tierra polaca.

Pero en forma paralela, en otros rincones de la ciudad eterna, se congregaban al mismo tiempo los convocados por la obra de Juan XXIII. Su ejemplo de vida, su bondad y su convicción reformista y modernizadora marcaron un antes y un después en el devenir de la Iglesia y su forma de conectarse con el mundo moderno y sus fieles.

El domingo todos coincidimos en la Plaza de San Pedro y bajo la protección de los santos y mártires de mármol, producto del genio creativo de Miguel Angel y Bernini, que parecían testificar extasiados este momento histórico de la institución  a la que ellos mismos entregaron sus vidas, un argentino, el más famoso de todos los tiempos, proclamaba la santidad de dos de su predecesores casi inmediatos.

Allí, en el medio de la multitud, uno no podía sino sentir un inmenso orgullo. Uno de los nuestros concitando la atención de todo el planeta y dando una muestra impresionante de que en este mundo en que vivimos, se puede practicar la humildad y la sencillez, sin por eso renunciar a los grandes objetivos trascendentes. Se puede hacer sin necesidad de defeccionar. Se puede ser y parecer.

¡Dios salve y ayude al Papa argentino!

Una nueva era para el cristianismo

“El viaje que haremos en mayo junto con el Papa Francisco a Jerusalén marcará el inicio de una nueva era para el cristianismo”. Con esas palabras, Bartolomé I, Patriarca de Constantinopla (hoy Estambul) y líder espiritual de todos las Iglesias Ortodoxas Orientales, les daba la bienvenida a un grupo de argentinos que lo visitaron en su sede, a orillas del Bósforo, en la milenaria ciudad turca.

Una delegación de dirigentes políticos y sociales convocados por la Fundación Universitaria del Río de la Plata (FURP), encabezados por su presidenta Graciela Adán, cumple en la República de Turquía un programa de intercambio en colaboración con Hizmat, la organización de voluntarios inspirada en el pensamiento humanista de Fethulllah Gülen, representada en Buenos Aires por la fundación ALBA. A lo largo de diez días recorrerán Estambul, Ankara y otras localidades de lo que fuera el antiguo Imperio Otomano. La idea es contribuir al diálogo y el encuentro entre los pueblos, construyendo puentes de dos vías que contribuyan a promover la interrelación pacífica entre distintas comunidades, sociedades, culturas y tradiciones religiosas.

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Entre las actividades previstas, que incluyen encuentros con altos dignatarios del gobierno, empresarios, periodistas, instituciones educativas y referentes religiosos, participaron de la tradicional misa del Domingo de Ramos en la antigua Iglesia de San Jorge, sede de este Patriarcado desde fines del siglo XVI, cuando tras la conquista de Constantinopla por los turcos y la caída del Imperio Romano de Oriente, tuviera que abandonar la magnífica Basílica de Santa Sofía, transformada en mezquita para cumplir con los preceptos religiosos de los nuevos gobernantes.

“Estoy muy complacido de recibir a un grupo de compatriotas de ese gran hombre y Papa que es Francisco” afirmaba Bartolomé I ante los visitantes argentinos. “Por primera vez en la historia, un Patriarca asistió a la entronización de un Obispo de Roma”  afirmó al recordar su participación hace un poco más de un año en la ceremonia de asunción papal en la Ciudad del Vaticano, en donde por primera vez en mil años se cantó el evangelio en griego, la costumbre y el idioma de las Iglesias ortodoxas, un gesto de enorme trascendencia para alcanzar el objetivo común del ecumenismo.

Las Iglesias ortodoxas se separaron de Roma en el cisma del 1054 precisamente por no querer reconocer en el papado la máxima autoridad de la cristiandad. De los aproximadamente 2.200 millones de seguidores de Cristo que existen el mundo, 1.200 millones responden a la Iglesia Católica, 700 millones pertenecen al protestantismo en sus diferentes denominaciones y cerca de 300 millones profesan su fe siguiendo los ritos y tradiciones ortodoxas. La gran mayoría de estos últimos, si bien no reconocen una autoridad suprema, consideran al Patriarca de Constantinopla como su líder espiritual y el Primus Interpares de todos los Patriarcas.

Católicos y Ortodoxos se encuentran abocados desde hace 40 años en un profundo diálogo ecuménico que persigue la reunificación del cristianismo, objetivo planteado por los últimos papas y reafirmado fuertemente por el propio Francisco.  El hasta entonces cardenal Bergoglio, desde el mismo día de su designación, dio señales muy fuertes en este sentido, cuando desde el balcón de San Pedro apareciera despojado de ornamentos y lujos y se autodenominara como Obispo de Roma y no como jefe universal del cristianismo. Lo mismo en numerosos discursos y reportajes cuando se refiriera a su asunción en el papado como un cambio de diócesis entre la capital argentina y la capital italiana.

El viaje que ambos realizarán a Tierra Santa será sin dudas histórico y contribuirá decididamente a este objetivo de reunificación, que de concretarse, sería el acontecimiento más trascendente en la vida del cristianismo en los últimos mil años. Para encontrarse y buscar acuerdos, qué mejor que hacerlo siguiendo la tradición rioplatense de tomarse unos mates como buenos amigos, mucho más allá, en la tierra de Cristo.Hasta podrían compartirlos con sus contrapartes judías y musulmanas. Bartolomé I desde este Domingo dispone de uno. Al igual que el regalo de la Presidente Kirchner al Papa Francisco, la delegación de la FURP le entregó uno de recuerdo de su visita al Patriarcado de Constantinopla. Nunca se sabe…

El proyecto de Francisco que conecta al mundo

Si a uno le dicen que en una misma reunión se encontraron Julio Grondona, más los directivos mundiales de las principales empresas de tecnología, sentados a la mesa junto con Gianni Vattimo, para muchos el filósofo vivo más trascendente de los últimos años y todo esto rematado por la música de Juan y Juan, que después de 25 años de separación luego de los éxitos que todos los argentinos sabemos de memoria, volvieron a unirse en una nueva canción, seguramente sonaría poco creíble. Pero esto sucedió en el Vaticano, obviamente bajo la batuta del argentino más famoso y querido de la historia.

El Papa Francisco abrió su casa en la Residencia de Santa Marta, justo al lado de la enorme Basílica de San Pedro, para recibir a todos aquellos que participamos en las segundas jornadas organizativas y estratégicas de ScholasOccurrentes, la red global de escuelas para el encuentro que él mismo inspira. Durante tres días toda esta mezcla y variedad de personalidades fue posible y cada uno fue aportando su saber, experiencia y punto de vista para enriquecer una idea muy sencilla, pero no por ello menos impresionante: unir y combinar en una misma red a estudiantes, jóvenes, escuelas, deportes y artes, aprovechando las increíbles ventajas que brinda la tecnología actual.

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Francisco cerró este encuentro como es habitual desde su humildad, con un profundo agradecimiento a todos los presentes. Hasta sugirió que el estar allí, tan comprometidos con él y su causa, nos iba a deparar a cada uno de nosotros alguna pérdida de credibilidad y fama en nuestras carreras y profesiones. Señaló también que era bueno utilizar una palabra que se había repetido muchas veces en esos días: salvataje. Salvataje de los jóvenes y los ancianos que esta sociedad moderna está descartando porque sobran, porque no encajan. Para eso surgió Scholas.

La intención es clara: aggiornar al siglo XXI algo que la Iglesia sabe de memoria y que ya lo hicieron en su momento Don Bosco, Don Cafasso, Don Orionne, Champagnat y tantos otros. Ahora la Internet permite que todo esto pueda potenciarse al infinito y como siempre, Francisco no piensa sólo en los católicos. Scholas no pretende ser un instrumento más de evangelización de la Iglesia, para reforzar sus lazos con los fieles actuales o pescar otros nuevos. Para eso ya hay varias organizaciones. Quiere servir para conectar a todos, sin ningún tipo de distinción con el objetivo de contribuir a un mundo más vivible y justo.

Con la premisa de que a través del conocimiento mutuo y el intercambio, crecemos y nos transformamos enmejores seres humanos, se pretende utilizar la alta tecnología, especialmente las redes de celulares al alcance de prácticamente todos los humanos, para interconectar e intercambiar proyectos, ideas, iniciativas, pensamientos. Si los niños y jóvenes de hoy se forman en esta filosofía, seguramente se limarán las diferencias y odios y se alejará el fantasma de la discriminación, la violencia y las guerras.Todo potenciado al infinito por la fuerza multiplicadora del deporte y la cultura popular. Por eso tenía sentido que estuviéramos reunidos bajo la misma consigna filósofos, deportistas, tecnológicos, artistas, docentes y comunicadores.

Este programa, dirigido a nivel mundial por nuestros compatriotas José María del Corral y Enrique Palmeyro, está inspirado en dos iniciativas porteñas que el entonces cardenal Bergoglio puso en práctica cuando era Arzobispo de Buenos Aires. Las “Escuelas de Vecinos” y “Escuelas Hermanas” perseguían este mismo objetivo, aunque reducido en escala, de “unir escuelas, deportes populares y solidaridad”. Ahora el desafío es enorme, ya que se calcula que hay más de dos mil millones de estudiantes en el planeta que asisten a casi 5 millones de escuelas. El techo es prácticamente infinito: toda la humanidad, sin distinción de credos, razas o nacionalidades.

No es casual que Scholas dependa directamente de la Pontificia Academia de Ciencias, conducida por Monseñor Sánchez Sorondo, ya que ese ámbito es el más plural y abierto de la Iglesia Católica. Es precisamente en su sede central, en la formidable y marmórea Casina Pío IV, en el medio de los jardines vaticanos, donde se reúnen con frecuencia los científicos más destacados del mundo, incluyendo varios premios nobeles, para discutir los más variados temas, muchos de ellos confrontativos con la propia doctrina y con los dogmas que paradójicamente se cuidan y protegen desde este pequeño estado independiente. El Papa le encomendó a su director que siga manteniendo un pie en ese mundo duro, rígido y formal de la ciencia, pero le agradeció que se aventurara a abrir primero la ventana y ahora literalmente la puerta a iniciativas como estas.

Fue en ese marco, donde en una cuasi transgresión a una práctica y estilo que llevan siglos, entre medio de presentaciones e intercambios vía web de escuelas filipinas, paraguayas, de Mozambique, de Hong Kong y varios casos argentinos, Juan y Juan estrenaron su tema musical “Francisco”. Desde las paredes, los bustos de Juan Pablo II y Pío XI, así como los retratos de los académicos, incluyendo el de Galileo Galilei, parecían esbozar una sonrisa ante los nuevos tiempos que se viven en el Vaticano.

El Papa Francisco, muy conforme tras la reunión con Cristina

La bucólica paz de los jardines vaticanos poco se alteró por la presencia de la presidente argentina. En este pequeñísimo país independiente todos están acostumbrados a visitas de alto nivel en forma casi permanente. Prácticamente no pasa un día, ni mucho menos semana alguna, sin que algún mandatario, rey, jefe de Estado o personaje importante se acerque a saludar el líder espiritual más influyente de toda la humanidad.

En coincidencia con el almuerzo entre estos dos compatriotas del fin del mundo en la Residencia de Santa Marta, un grupo de personas de todo el planeta, entre ellos muchos argentinos, sesionábamos a pocos metros en la Casina Pío IV sede de la Academia Pontificia de las Ciencias. Se trataba de las segundas jornadas organizativas y estratégicas de Scholas Ocurrentes, la red global que interconecta escuelas de todos los continentes, como forma de potenciar el diálogo, el encuentro y la paz entre los más jóvenes sin distinciones de raza, credo o nacionalidad. En esta oportunidad chicos y chicas de las zonas más pobres y marginadas de la tierra intercambian experiencias y visiones con sus congéneres de vidas mucho más privilegiadas. Una idea que surgiera en Buenos Aires, en tiempos del entonces Arzobispo Bergoglio y que coordinada por José María del Corral y Enrique Palmeyro, ahora está siendo extendida a nivel universal.

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Solo la presidente y el Papa sabrán a ciencia cierta cuáles fueron los temas tratados durante la muy extensa reunión que celebraron este mediodía justo al lado de la Basílica de San Pedro. Cristina ya algo ha comentado a la prensa. Señaló que se habló de pobreza y exclusión, de economía; se conocieron sus regalos; se la vio llegar con su tobillo inmovilizado tras su accidente en el hotel romano donde se aloja y se la vio emocionada y contenta. No es para menos. El líder espiritual de los 1200 millones de católicos, su compatriota más famoso y querido de toda la historia, la personalidad mundial del momento, le dedicó más tiempo a ella que a cualquiera de sus colegas. Estuvieron más de dos horas a solas.

Si bien el Papa no se ha expresado al respecto, la señal concreta de la larga duración de su reunión indicaría claramente su comodidad e interés en la misma. Aquí en el Vaticano la gente que lo conoce bien, se anima a afirmar que para el hasta hace un año cardenal Bergoglio, el encuentro también fue más que provechoso. Muchos gestos y señales concretas indicarían lo mismo. Hasta habría suspendido su corta siesta habitual, una costumbre más que justificada por su pesada agenda que comienza todos los días al alba.

Pero más allá de los contenidos, las conversaciones y de las especulaciones, mucho es lo que se puede extraer del hecho mismo de la reunión. Primero, vuelve a señalar la especial preferencia y atención que Francisco le sigue prestando a su país y sus habitantes. Un año después de su asunción, el Papa avanza a paso firme en varios frentes al mismo tiempo. La reforma del gobierno de la Iglesia y la Curia romana, la transparencia de sus finanzas, el freno a los abusos, el aporte a la discusión ideológica internacional, las acciones concretas para derrotar a la pobreza, el rol en el manejo de los asuntos geoestratégicos planetarios, son asuntos de una complejidad y gravedad tal que lo podrían tener absolutamente absorbido. Pero Bergoglio sigue prestándole mucha atención a lo que sucede en su patria. Las numerosas visitas argentinas que recibe, así como los muy frecuentes llamados telefónicos que realiza reafirman claramente que no olvida a su tierra de origen.

Esta preocupación se traslada ahora a los cuidados y atenciones que le prodiga a Cristina. Consciente del rol que puede desempeñar quiere que la democracia en la Argentina funcione bien y que los extremismos peligrosos se moderen. En momentos en que se vive un fin de ciclo, algo habitualmente muy conmocionante en un sistema como el nuestro, procura fortalecer las instituciones y que todos cuidemos a la Presidenta para que termine bien su mandato en el 2015. Además reafirma que en la vida se puede perdonar, sin por ello olvidar. Se puede tender una mano magnánima cuando se está en lo alto, dejando de lado rencores y pequeñeces improductivas. Una lección importantísima de auténtico amor cristiano para la muy dividida dirigencia argentina.

Francisco no necesita intervenir directamente en la política concreta para influir en su tierra. Con más de 90% de imagen positiva entre sus compatriotas, basta con que siga predicando con el ejemplo para producir un verdadero terremoto político. Poco a poco, el orgullo enorme que nos depara a todos el saber que finalmente un argentino es querido y admirado en todas partes por su humildad y hombría de bien, va haciendo que todos empiecen a exigirle mucho más a sus gobernantes. Un estándar cada vez más alto. Algo que será imparable, si logra demostrar que además de humilde y coherente entre lo que dice y hace, es eficiente, consiguiendo superar algunos de los problemas enormes que enfrenta. Dejar de lado esa terrible dicotomía criolla, que como una maldición inevitable, distingue entre el que roba y hace del honesto que no logra modificar nada. El Papa nos señala que uno puede preocuparse de verdad por los pobres y hacer política con mayúsculas, sin necesidad de “hacer caja” o entregarse a los poderes de turno. De verificarse, esa sola contribución habrá modificado para siempre a su querida Argentina. ¡Fuerza Francisco!

Estados Unidos debería suspender sus importaciones petroleras de Venezuela

Cuando Hugo Chávez ironizaba sobre el olor a azufre que todavía flotaba en el aire del recinto principal de las Naciones Unidas, un día después de haber disertado allí George Bush, no aclaró que el fuego del inferno donde habitaba ese diablo norteamericano estaba en gran medida alimentado por el petróleo venezolano.

Venezuela produce, principalmente en la cuenca de Maracaibo, un combustible fósil muy pesado y de mala calidad, que prácticamente sólo puede ser procesado del otro lado del Mar Caribe, en las refinerías estadounidenses de la costa del Golfo de México. Por esa razón principal las exportaciones del país gobernado por el chavismo adolecen de una enorme dependencia con el califican como su gran enemigo. Una postura éticamente muy discutible.

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El fascista no es Leopoldo

En Miami, donde me encuentro presentando Francis. A Pope of Our Time, la biografía en inglés del Papa Francisco que escribí especialmente para éste, el mercado editorial más grande del mundo, estuve pensando bastante cómo titular esta nota. La tentación de utilizar el significado del apellido del presidente venezolano siempre es grande. Ya lo hicimos antes, cuando apenas asumía su controvertido mandato,  decíamos: “El plan de los Castro para la América Latina, ya está Maduro”… Y los hechos posteriores muestran que no nos equivocamos.

Siguiendo el manual del buen marxista, el sucesor de Chávez pareciera estar tensando la situación para intentar generar las condiciones necesarias a fin de poder instalar la llamada “dictadura del proletariado”,  instancia imprescindible para derivar luego en la utopía socialista de la que él siempre estuvo convencido. Todos los países que experimentaron gobiernos de este tinte siguieron más o menos el mismo camino. La Unión Soviética, sus naciones satélites de Europa del Este, Vietnam, Camboya, Corea del Norte, los experimentos africanos, Cuba y sigue la lista. Siempre se sostuvo que una vez que llegan al poder, aunque lo hagan por elecciones libres, no se van nunca por medios democráticos. En aras de la transformación de la injusta y para ellos perimida sociedad burguesa y capitalista, suprimen libertades individuales, asfixian a la prensa independiente, nacionalizan y estatizan la economía y hasta suspenden las elecciones o las transforman en verdaderas parodias dominadas por el partido único de gobierno. El problema es que esta visión  revolucionaria, las nuevas burocracias socialistas siempre tienen un buen pretexto o una buena amenaza para seguir aferrados al poder y nunca se dan las condiciones suficientes para terminar con esa etapa transicional de gobierno autoritario. Se reemplaza un sistema imperfecto por otro mucho peor, plagado de abusos, autoritarismo, ineficiencia económica, corrupción y mayores desigualdades. En el mundo entero todos los casos terminaron igual. Venezuela, en la que los bolivarianos nunca aplicaron esta receta en extremo en vida de Chávez, ahora con Maduro  no parece ser la excepción.

La patria de Bolívar vive hoy días muy tristes y complicados. La paciencia de millones de sus habitantes ha llegado a un límite peligroso. El gobierno, en vez de poner paños fríos y descomprimir, alienta y alimenta el conflicto. Un país partido en dos, que trágicamente se encamina hacia situaciones por nadie deseadas. Maduro llegó al poder en unas elecciones muy controvertidas. La mayoría de los líderes opositores, como también sus seguidores y votantes, están convencidos que se las robaron impunemente, demostrando una vez más que es muy difícil que un marxista reconozca una derrota electoral. La insoportable presión de los medios oficialistas que ahora son la enorme mayoría, sumado a los militares, leales al chavismo y armados hasta los dientes y una Justicia absolutamente imparcial y prostituida, hizo que finalmente se dejaran de lado todas las quejas y denuncias de fraude. La muy rápida decisión de la comunidad de naciones sudamericanas de reconocer a Maduro sin ninguna objeción también alimentó esta sensación de desprotección y desamparo que experimentan millones de venezolanos.

Durante los meses siguientes, la oposición fue tomando diferentes perspectivas respecto de este asunto, todo agravado por la espiral casi explosiva de crisis económica con altísima inflación combinada con un crecimiento alarmante de la inseguridad ciudadana. Los más moderados, encabezados por el gobernador del Estado de Miranda y ex candidato a presidente  Henrique Capriles, creen que con el diálogo lograrán convencer al gobierno de enderezar el rumbo y piensan que podrán eventualmente derrotarlo y reemplazarlo a través del voto popular.

Los más radicales, representados por Leopoldo López, sostienen un curso de acción diferente. Considerando que el régimen es ilegal desde su propio origen y viendo que en vez de avanzar hacia soluciones lógicas de estos gravísimos problemas,  el presidente Maduro redobla la apuesta, recurren a la protesta ciudadana para conseguir los mismos objetivos. Menos confiados que sus otros aliados,  están convencidos que sin una presión fuerte Maduro no reaccionará y nunca entregará el poder por más que se le sigan ganando elecciones.

Conozco a Leopoldo López desde hace años. Desde cuando era alcalde del Chacao, uno de los municipios en que se divide el Gran Caracas y yo asesoraba como consultor político en una de las tantas elecciones presidenciales en las que con bastante transparencia Chávez reafirmaba su liderazgo nacional. Puede considerárselo como una víctima importante del chavismo. En una práctica muy extendida del régimen, López, una de las tres personas más populares de la política venezolana, fue proscripto para ejercer cargos públicos, en un muy controvertido fallo judicial, por causas irrelevantes, justo cuando las encuestas lo mostraban como el sucesor natural de Chávez, aun por encima de Capriles.

Desde entonces supo esperar y dar pasos al costado. Cuando era evidente que ni siquiera la fuerte declaración de la Corte Interamericana de Derechos Humanos contraria a su proscripción haría cambiar de opinión al gobierno, dejó de competir en las primarias por la presidencia y sumó sus fuerzas a las del quien terminara siendo el candidato opositor único. A pesar de que ahora el Presidente lo califica de fascista, construyó un partido moderno y progresista, que muchos consideran de centroizquierda democrática. Leopoldo es un dirigente preparado y profundamente democrático. Nada que ver con ese monstruo violento que la enorme maquinaria de la propaganda oficial quiere mostrar.

López, quien estuvo varias veces en la Argentina denunciando los abusos del chavismo, ejerce un liderazgo muy potente entre los jóvenes y los estudiantes, verdaderos protagonistas de estas revueltas y protestas ciudadanas. Hartos de lo que ellos consideran abusos,  mentiras flagrantes y errores garrafales del gobierno decidieron tomar la calle. En una actitud parecida a lo que sucediera en Egipto y que terminara con los 30 años de la autocracia de Mubarak, desafían por igual a los policías y las bandas paramilitares chavistas, armadas (en todos los sentidos) desde hace años por el propio gobierno como forma de imposibilitar una hipotética invasión norteamericana. La reacción y represión del gobierno fue absolutamente desmedida.

El tiempo dirá si el futuro próximo nos permite seguir relacionando a Caracas con El Cairo, o si por lo contrario, el gobierno de Maduro se decide a escuchar el reclamo, dejar de reprimir, permitiendo que la situación comience a normalizarse. Por el bien de toda la región y por la paz de nuestra tierra hermana y querida de Venezuela, todos esperamos que el presidente Maduro finalmente recapacite y cambie.

El papa Francisco puede salvar a Latinoamerica y reconstruir Occidente

Nadie duda del impacto impresionante que la elección de Jorge Bergoglio como ocupante del trono de Pedro ha tenido puertas adentro de la Iglesia Católica. Tampoco del interés, orgullo y esperanza que ha generado en millones de seres humanos de todo el mundo, especialmente los que viven en las zonas pobres o marginadas, los que habitan las periferias existenciales a las que precisamente tanto él mismo se refiere.

En estos pocos meses de papado, ha planteado uno a uno los grandes desafíos y problemas que afectaban a la institución espiritual más poderosa y extendida de la tierra. Las finanzas, la pedofilia, los abusos de todo tipo, entre otras incongruencias e incoherencias, enfrascado en un afán imparable de ir enfrentando las amenazas que la habían hecho tambalear en los últimos años y que hasta provocaron la renuncia de Benedicto XVI.

Sólo basta asistir a una de las audiencias colectivas de los días miércoles en la Ciudad del Vaticano, para descubrir la potencia de sus palabras, la imponencia de su ejemplo y la masividad de su mensaje. Lo mismo si uno revisa la prensa mundial, donde no pasa un solo día sin que algo se diga, se comente o se exalte sobre algún gesto, un discurso o un guiño del Papa argentino. Una verdadera bocanada de aire fresco para una organización que parecía cerca de la asfixia.

Sin dudas, Francisco va a pasar a la historia por la elección de su nombre, por las reformas que plantee y pueda instrumentar hacia adentro, por su ecumenismo y diálogo interreligioso, y por su visión y preocupación permanente por los pobres y desprotegidos. Con eso le bastaría para marcar un antes y un después, una vuelta a los principios y valores fundacionales de la Iglesia de Cristo. Pero también si él se lo propusiera podría ejercer un rol central en el diseño del nuevo mapa de poder que se está gestando en el planeta que vivimos.

El mundo enfrenta una época de profundos cambios geoestratégicos. La hegemonía estadounidense surgida tras el colapso por implosión del comunismo y de la Unión Soviética en 1989 está siendo desafiada por las potencias emergentes, especialmente las que representan a las dos civilizaciones más antiguas y desarrolladas de Oriente. La Europa unida, enfrenta problemas graves, que la tienen muy entretenida en sus propios asuntos. Por eso, todo hace suponer que en un proceso lento y gradual, la preponderancia de nuestra civilización y sus valores, la libertad individual, los derechos humanos, la trascendencia de destino, el progreso constante, pueden quedar subsumidos por un nuevo orden que poco a poco vaya imponiendo otros, más propios de otras civilizaciones. Desde hace medio milenio, con el salto impresionante que significaron los grandes descubrimientos, sumados a las interminables peleas por imponer limitaciones a los abusos del poder, es que nuestra civilización occidental, primero a través de las diferentes potencias europeas y después con la posta tomada por los EEUU al terminar la Segunda Guerra Mundial, constituyó la fuerza predominante que dirigía a la humanidad.

Una eventual transferencia del cetro del poder mundial desde Washington a Beijin, seguramente tendrá mucha más trascendencia que un cambio de capitales. La civilización china se construyó a partir de otras premisas y valores, totalmente distintos a los nuestros y que aunque muy respetables, se nos harían muy difíciles de tolerar y aceptar. Orden absoluto en lugar de libertad individual, Estado y autoridad omnipresente, muy poco lugar a la religión y a la trascendencia espiritual. Así como en los ochenta, la elección de un Papa polaco fue clave para darle el golpe de gracia al ya decadente modelo dirigido con mano de hierro desde Moscú, ahora la presencia de un argentino en el mismo lugar podría permitir la integración de una nueva coalición de poder, que asegure la permanencia de nuestra civilización y sus valores por varios años más.

Francisco con su prédica permanente señalando los errores y falencias del sistema vigente; con su visión dual de latinoamericano formado y forjado en la dureza de las villas porteñas, pero con la cultura europea mamada desde la cuna, puede aportar una visión superadora pero no destructiva de todo el sistema. Puede hacerle ver a los algo decadentes poderes centrales que necesitan una renovación y un replanteo de objetivos y miras. Puede hacer renacer la potencia y la fuerza de los valores y principios que construyeron toda una civilización. En definitiva, con su aporte y su originalidad puede hacer sentar a Latinoamérica a la mesa de tres lados que debería constituirse, conjuntamente con Europa y los americanos del Norte, para generar un nuevo renacer civilizatorio.

Nuestra región, enfrentando ahora la crisis terminal de las aventuras e ilusiones populistas de los últimos años, puede contribuir enormemente en esta nueva construcción. Con sus inagotables recursos naturales, con su gente y sus ideas, pero por sobre todo con una visión innovadora que permita rejuvenecer y sanear prácticas y procedimientos, para volver a acercar los medios a los fines. No se trata de reemplazar el hegemonismo estadounidense por uno nuevo que surja de México DF o de Brasilia, sino de integrar hacia arriba a todos los humanos que compartimos la misma cosmovisión. Así como después de la Segunda Guerra Mundial, los EEUU le tendían una mano a la destruida Europa, ahora las enriquecidas y desarrolladas ambas márgenes del Océano Atlántico norte deberían hacer lo mismo con sus hermanos del sur. No sólo por caridad o compasión con los que sufren y están peor, sino por una necesidad de subsistencia y proyección futura.

Sólo así se logrará prorrogar la primacía de nuestra forma de vida, que tanto nos ha costado conseguir, claramente mejorada y superada con nueva sangre y perspectiva, y al mismo tiempo se podría elevar y equilibrar las enormes diferencias e injusticias que todavía subsisten entre el desarrollo y el subdesarrollo. Qué mejor que el líder espiritual más importante de toda esta mitad del mundo hilvanando este nuevo orden. No con la espada, ni el poder del dinero, sino con la palabra, los gestos y el ejemplo. Si él se lo propusiera, esa es la magnitud del rol geoestratégico del papa Francisco, el papa argentino.

Maduro, tras los pasos de Galtieri

Es, como se llama en el fútbol, una jugada de pizarrón. Cuando un régimen de tintes autoritarios empieza a sentir en carne propia la crisis de legitimidad, apela al conflicto externo. La fantasía del enemigo común, que acecha y amenaza, no sólo atizona el nacionalismo propio sino que se supone puede terminar uniendo a todo el pueblo detrás del líder que promete defenderlos.

Esta fórmula ya casi gastada, que muchas veces ha dado resultado y ha conducido a naciones enteras al colapso de la guerra y la destrucción, fue usada varias veces y en varias partes. MussoliniHitlerStalin y tantos otros del pasado reciente, sin dejar de citar a los casos más actuales de Ahmedinayad y las familias Al Assad, Kim y Castro. En la Argentina el caso más paradigmático lo vivimos con Galtieri, cuando aprovechándose del justo reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas y enfrentando un peligroso alzamiento popular, decidía ocupar el archipiélago austral y con ello provocar la guerra contra la OTAN, cuya derrota precipitó no sólo el fin de su gobierno sino que también de todo el régimen dictatorial.

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Venezuela: el futuro argentino

Explotó la bomba y el relato bolivariano se derrumba en pedazos. Las grabaciones presentadas por los diputados de la oposición muestran la gran farsa de la Revolución del Siglo XXI. Se confirma que, muerto Chávez, los bandos en pugna se están literalmente matando y que detrás del actual caos en el que se encuentra sumergida Venezuela se esconde la profunda división y decadencia del régimen.

Los neochavistas argentinos me echaron del canal en que trabaja por mucho menos. Por informar a los argentinos detalles de la salud del comandante ya desahuciado, que ahora nos enteramos eran ventilados por su propio yerno y actual vicepresidente. Dijimos en su momento que en el plan de los Castro para quedarse con Venezuela estaba Maduro y parece que teníamos razón. Los diálogos expuestos entre el periodista estrella del régimen, Mario Silva, y el jefe de la Inteligencia cubana demuestran que los ancianos que gobiernan con mano de hierro desde La Habana consideran al presidente Maduro como una pieza más en su juego de ajedrez internacional.

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