Proteger los espacios culturales autogestionados de la Ciudad

Proteger los espacios donde se genera cultura en la ciudad es una forma de democratización cultural, de preservar el derecho a la cultura y, al mismo tiempo, muchísimas fuentes de trabajo para gestores, técnicos, productores, docentes y artistas.

Cuando hablamos de cuidar el patrimonio cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, nos referimos a trabajar para que el patrimonio intangible, es decir, los hábitos que hacen a la tradición porteña, sigan funcionando y no desaparezcan instituciones, teatros, espacios sociales y culturales donde los ciudadanos ejercen sus costumbres, tejen contenidos sociales e identitarios.

Hoy, ante la suba de las tarifas de los servicios, centros culturales y teatros independientes se encuentran en claro riesgo de dejar de funcionar o desaparecer. Muchos de estos espacios forman parte de lo que hoy se llaman industrias culturales (que expresan el sector más dinámico de la producción cultural). Son sectores que expresan creación y producción de bienes y servicios basados en contenidos intangibles o simbólicos.

Según las últimas estadísticas del Observatorio de Industrias Creativas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (2015), la participación de las industrias culturales en la creación de puestos de trabajo en la Ciudad se ha mantenido estable en los últimos tres años, en el orden del 9%, y el empleo total de las industrias culturales en 2014 fue de 142.213 puestos de trabajo. Continuar leyendo

Hacia un debate público, televisivo y obligatorio

El debate televisivo que se realizará este domingo entre los dos candidatos a la Presidencia eleva de manera considerable el nivel de una campaña que, curiosamente, comenzó con la presentación de los principales candidatos en el programa de entretenimientos de Marcelo Tinelli.

En la era de la imagen y de la telepolítica, un debate televisivo con reglas, pautas y temáticas a exponer es un gran paso para que la ciudadanía pueda, de manera masiva y acorde con los tiempos que corren, conocer qué propone cada candidato y espacio político. Recordemos que en el último debate previo a las elecciones generales, el candidato del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, no participó de esa instancia.

Así, el debate entre Mauricio Macri y Daniel Scioli en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires genera gran expectativa, y esto es una buena noticia. El próximo paso, y espero no pecar de optimista, es normar los debates televisivos para que sean públicos y obligatorios por ley a nivel nacional y local.

En este sentido, como legislador porteño he presentado en el 2012, y nuevamente este año, un proyecto de ley para implementar el debate público, televisivo y obligatorio entre los candidatos a jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Su principal objetivo es dar a conocer las propuestas políticas de los candidatos y sus plataformas electorales, de manera que los ciudadanos puedan valorarlas en un ámbito neutral, democrático y republicano.
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Por qué atacan a ECO

A estas alturas de la campaña electoral porteña la ciudadanía debería exigir que la discusión política cobre la altura que los problemas e ideas de la Ciudad requieren.

Desde hace unas semanas las declaraciones de los candidatos del Frente para la Victoria tienen un único objetivo: atacar a ECO y a las personas que lo conformamos y que nos presentamos como alternativa de gobierno. Esas declaraciones intentan crear una especie de oxímoron sobre la supuesta igualdad de las propuestas de Martín Lousteau y las de Horacio Rodríguez Larreta.

ECO, nuestras candidaturas y prioridades políticas representan una alternativa a los ocho años de gobierno del PRO y eso está poniendo nerviosos a los candidatos del FpV. Hoy más obsesionados en encontrar similitudes entre ECO y el PRO que en explicarle a los porteños qué proponen.

Su frustración es entendible porque en la Ciudad venimos diciéndoles que no desde hace años a sus propuestas y ecuaciones electorales.

En cambio, con ECO queremos gobernar y sabemos cómo hacerlo, tenemos otras prioridades, propuestas y nuevas ideas. Propiciamos el diálogo sincero con todos los sectores como política primordial para una ciudad tan compleja, heterogénea y diversa como Buenos Aires. Y lo más importante es que estamos convencidos y en condiciones de lograr una evolución para todas las personas que la habitamos, trabajamos, estudiamos, transitamos, padecemos y disfrutamos.

Sabemos que ahorrando los 3 millones de pesos por día que hoy el Gobierno de la Ciudad usa en publicidad oficial podríamos -por ejemplo- construir jardines maternales para niños y niñas de 45 días a 3 años de edad u otras prioridades.

Sabemos que generando políticas de Estado consistentes se mejoran áreas como educación, transporte público y tránsito, basura o espacio público.

El kirchnerismo se acuerda de los porteños y sus problemas en época de elecciones, nosotros venimos hace rato trabajando en la ciudad, la conocemos, la recorremos, la vivimos y la transitamos. Hace un poco más de 3 años que como legislador porteño pude comprobar ese juego de blancos y negros que tanto el PRO como el FpV quieren instalar como escenario para estas elecciones. Y también pude comprobar cómo llegaron a acuerdos para votar leyes que los benefician tanto a unos como a otros.

El PRO y el FpV votaron en conjunto la venta del Edificio del Plata -una operación de casi 80 millones de dólares- que financiará el proyecto de Centro Cívico a construirse en terrenos del Hospital Borda. El PRO apoyó al FpV al votar en conjunto la aprobación de dos proyectos para la rezonificación de cinco terrenos del ferrocarril en Pompeya, Parque Patricios, Palermo, Caballito y Liniers que serán destinados a “proyectos integrales de urbanización e inmobiliarios”, del plan PROCREAR, del Gobierno Nacional.

Como legislador porteño y candidato voy a ser opositor a todos los acuerdos políticos que perjudiquen a la Ciudad de Buenos Aires. Nuestro compromiso es con los porteños, ese es el espíritu de nuestra propuesta y de la evolución que necesitamos.

Apropiación sectaria del patrimonio cultural

Finalmente con un gran despliegue abrió el Centro Cultural Néstor Kirchner en el edificio donde funcionó hasta hace algunos años el Correo Central.

Originalmente -cuando fue parte de los festejos por los 200 años de la Revolución de Mayo- iba a llamarse del Bicentenario, pero con el fallecimiento del ex presidente Kirchner en el 2012 -y en su memoria- fue rebautizado por la presidenta Kirchner. Esta modificación está explicitada en los fundamentos de la ley 26.794 que dice: “El Palacio de Correos es un edificio de valor histórico y patrimonial colmado de un alto contenido simbólico para la comunidad en general y para Néstor Kirchner en particular, ya que era hijo de un trabajador postal, quien en sus viajes desde Rio Gallegos a Buenos Aires solía visitar el edificio y recorrer sus instalaciones”.

Sin embargo, la normativa de muchas provincias y ciudades de nuestro país exige un mínimo de diez años de la muerte de alguna persona para asignar su nombre a un espacio público. Así también lo establece el artículo quinto de la Ley Nº 83 de la Ciudad de Buenos Aires.

Bautizar espacios públicos con el nombre de los gobernantes es una costumbre de muchos países. En el nuestro el primero en hacerlo fue el Virrey Santiago de Liniers que bajo su mandato le puso su nombre a una calle de la Ciudad de Buenos Aires.

Bajo el gobierno del General Juan Domingo Perón, su nombre y el de Eva Perón recayeron en las provincias del Chaco y La Pampa, respectivamente.

Cuando gobernó Carlos Menem bautizó una calle, un barrio y un polideportivo de la Rioja con su nombre.

Durante la presidencia de Néstor Kirchner, no se perdió la costumbre y se le puso su nombre a un barrio en San Juan, un gasoducto en El Calafate y una calle en Caleta Olivia.

De esta manera, calles, rutas, túneles, puentes, escuelas, clubes, hospitales y destacamentos policiales de todo el país fueron bautizados o rebautizados durante los últimos años del gobierno de la presidenta Cristina Kirchner en recuerdo a Néstor Kirchner, alcanzando a lugares tan dispares como un centro genético, un consultorio odontológico, una oficina del ANSeS, e incluso el torneo de futbol de primera división que organiza la AFA.

El antropólogo argentino, Néstor García Canclini, en “Los usos sociales del patrimonio cultural”, dice: “El efectivo rescate del patrimonio incluye su apropiación colectiva y democrática, o sea: crear condiciones materiales y simbólicas para que todas las clases puedan compartirlo y encontrarlo significativo”.

En esta línea creo que la magnitud de la obra del Centro Cultural queda opacada con esta nominación y confirma una manera sesgada de hacer uso del patrimonio cultural. Lejos de proyectos inclusivos y generosos con todos los colores políticos esta iniciativa queda vinculada a una personalidad y su historia familiar, convirtiéndose solamente en un homenaje político.

Es una lástima que un proyecto valioso para la cultura que se desarrollará en uno de los mayores y más bellos (y de valor patrimonial arquitectónico) edificios históricos de la Ciudad, con una obra de tamaña envergadura, de altísima inversión y de gran valor para la exposición de actividades y producciones culturales de todas las artes nacionales, que promete, incluso, superar al Centro Pompidou de París, no sea desde su nombramiento un proyecto abierto, participativo y diverso, sino un homenaje que representará a un sector social,político y partidario y no al legado cultural y artístico de todo un país.

Víctimas a merced de fallos que avergüenzan

En un fallo alarmante y vergonzoso, la Sala I del Tribunal de Casación Penal de la provincia de Buenos Aires con la firma de los jueces Benjamín Sal Llargués y Horacio Piombo, redujo la pena a un hombre acusado de haber abusado sexualmente de un niño de 6 años y sólo lo condenó a tres años y dos meses de prisión. Este caso desprecia la Justicia desconociendo la Convención Internacional de los Derechos del Niño y la Ley de Protección Integral de los Derechos de los Niños de nuestro país.

Estamos ante un fallo que estigmatiza a la víctima como viene sucediendo con los casos de femicidio donde los asesinatos de mujeres y niñas parecen convertirse en justificaciones de un “algo habrán hecho” contemporáneo. Si en esos casos, los horarios de salida, la vestimenta o  la juventud de las mujeres pretende justificar sus asesinatos (en una parábola reprobable desde todo punto de vista), en éste -plagado de prejuicios homofóbicos y sexistas- deja en la indefensión a un niño al que se le otorga el merecimiento del acto por su supuesta orientación sexual. Continuar leyendo

Debate PROgramado

Celebro la democrática costumbre de debatir en televisión antes de una elección pero, al mismo tiempo, me preocupa el bajo nivel del intercambio de ideas políticas en los medios masivos de comunicación. La discusión entre los dos candidatos a jefe de gobierno del  PRO que presenciamos los porteños en un canal de cable dejó mucho en el tintero: temas como la regulación del juego, el financiamiento de campañas, el uso de la publicidad oficial  y cómo se realizan las licitaciones en la Ciudad, entre otras cuestiones,  hubieran marcado  las diferencias a la hora de elegir alguno de ellos. Creo que el debate  fue una sumatoria de slogans parecidos, guionados y PROgramados.

Hoy el debate político pareciera oscilar entre monólogos ensayados y peleas de panelistas.

Los dos candidatos, Horacio Rodríguez Larreta y Gabriela Michetti repitieron tantas veces las palabras gente, equipo, sueños y compromiso que pusieron en evidencia que son lo mismo. Aquí se sinceraron: no discutieron el liderazgo sobre otro gobierno mejor sino sobre quién se queda con este. Continuar leyendo

Una marcha política a favor de la República

La marcha del 18F no resiste debate ni argumentos para descalificarla. Está claro que es un acto político. Es en el espacio público donde mejor se expresa el sentido de lo político, de la democracia y  los principios republicanos. Esta es una manifestación de ciudadanos angustiados, colmados de ver cómo la  impunidad no tiene castigo en Argentina. Por eso me pregunto qué es lo que hay que debatir al respecto

La movilización frente a la muerte aun no esclarecida de un fiscal argentino es, sin duda, un acto político, que no pertenece a ningún partido ni sector. No hay dueños de la marcha ni de la convocatoria, pero si hay un compromiso y búsqueda de verdad de millones de argentinos que vivimos uno de los sucesos más graves de las últimas décadas: la muerte del responsable de investigar el mayor atentado terrorista en nuestro país.

Desde el Gobierno, en su afán desmedido de mantener un relato imposible e incoherente a esta altura, intentan generar un intenso debate sobre la llamada Marcha del Silencio, critican la utilización política de la muerte del fiscal y esgrimen argumentos banales. Hablan de amor por la patria y de amor por el otro, cuando no pueden tolerar el más simple cuestionamiento acerca de la muerte de Nisman. Tampoco pueden tolerar la manifestación y movilización de argentinos que pretenden que la marcha del 18F sea un pedido de justicia y una manera de honrar al difunto. 

Somos muchos ciudadanos (jóvenes, adultos, familias, políticos identificados con un partido, militantes de distintas causas) que tenemos derecho y vocación por manifestarnos. Porque si somos más, tememos menos miedo. Y es justamente eso, el temor, el miedo, lo que confunde, lo que paraliza, lo que nos separa como sociedad y enfrenta.  El kirchnerismo se ha jactado de volver a poner en valor la discusión  política, que los jóvenes vuelvan a hacer política después de años de menemismo y desinterés de la mayoría de la sociedad en la militancia y la épica que puede generar un partido o movimiento político. Una lectura lúcida de la marcha del 18F es entender que hay un pueblo que resiste, que quiere saber, que quiere expresarse y luchar contra las mafias, la falta de justicia y el imperio de la impunidad.

Voy a participar de la marcha del 18F como ciudadano y como político. Tenemos que salir a defender nuestra libertad. Celebro que no seamos indiferentes frente a  los avasallamientos a la República. Hay muchas maneras de hacer política y hay muchas maneras de amar a la patria, respetar y defender la República, la Constitución y la libertad de todos los argentinos.

Impuestazo a la cultura online

Una vez más nos enteramos por los diarios de la implementación por parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de una política que afectará el consumo cultural y el bolsillo de todos los porteños. Me refiero a la retención del 3% de impuesto sobre los Ingresos Brutos a servicios de suscripción online que publicó en Boletín oficial el Ente Administrador Gubernamental De Ingresos Públicos de la Ciudad (AGIP).

Ayer nos despertamos con la noticia, que despertó inmediatamente protestas y críticas en las redes sociales  sobre una resolución oficial que detalla cómo el ente recaudador de la Ciudad a partir de  noviembre aplicará un impuesto a la contratación de servicios de internet, que afectará a las compañías Netflix, Spotify y Amazon, y a los juegos de Facebook, PlayStation y xBox. Lógicamente, esto será trasladado a los clientes, o sea, nosotros, los ciudadanos usuarios.

Hoy el uso de internet es extenso y necesario. No sólo genera insumos para trabajar sino también entretenimiento, y más en una ciudad como Buenos Aires, donde muchísimos ciudadanos hemos transformado a internet en un consumo cultural.

Los últimos registros del Banco Mundial (mayo de 2014)  indican que nuestro  país lidera la región en cantidad de usuarios de internet y telecomunicaciones. Los usuarios llegan al 55,8 por ciento de la población y un 47,5 por ciento de los hogares tienen internet, según el mismo informe. Por otro lado, datos del Indec ubican en 30,6 millones los usuarios de internet, de los cuales 12,6 millones son cuentas radicadas en hogares. En cuanto a usos, al menos 12,4 millones de los más de 30 millones de usuarios frecuentes de internet en la Argentina son además compradores de bienes y servicios online. Si bien estas son cifras nacionales, podemos hacer una proyección a la Ciudad de Buenos Aires y empezar a vislumbrar que estamos ante un importante número de usuarios.

Esto no se le escapa a Macri, que pareciera ser muy poco creativo en su vocación por recaudar. Y una vez más le toca el bolsillo a los porteños. El gobierno de la Ciudad está en una situación complicada en materia de recaudación, lo que Macri debería resolver sin aplicar un impuesto a empresas que luego, seguramente, trasladarán al precio de servicios que usan los porteños. Es evidente que  hay pocas ideas sobre cómo generar recursos genuinos. Así, nos encontramos frente a una carga tributaria más que afectará al consumo cultural, sobre todo a los jóvenes, por su extensivo uso de las redes sociales y nuevas tecnologías.

Además la situación se agrava debido a que este tipo de  impuesto propuesto por el Ejecutivo debió ser  aprobado por la Legislatura porteña, ya que en materia impositiva la Constitución establece que el Poder Ejecutivo no tiene competencia para imponer impuestos ya que es una facultad del Poder Legislativo. Esta falta de respeto a la Constitución nos obliga como legisladores a una presentación judicial.

Los porteños ya sentimos la elevada presión tributaria con el impuesto a los Ingresos Brutos que necesita urgente una mayor segmentación de tasas y un debate en la Legislatura de Ciudad.

En definitiva, este tributo al consumo cultural online es parte de la misma política que el PRO tiene como eje de su accionar: impuestazo a los porteños.

Llegás antes

“Si se extiende el horario del subte llegás antes y tenés más tiempo para trabajar, estudiar, disfrutar de la familia, de los amigos y de la ciudad”.  Esta es una de las frases que usamos con el objetivo de difundir y promocionar nuestro proyecto de ley para extender el horario del servicio del subte de la Ciudad de Buenos Aires de modo que funcione de 5 a 1.30 de lunes a sábados, y los domingos y feriados, entre las 7 y la medianoche.

Estoy convencido de que como legislador porteño tengo la posibilidad de trabajar para lograr simples cambios en el funcionamiento de los servicios públicos que pueden producir grandes mejoras en la vida cotidiana de los ciudadanos. Y esto es una enorme oportunidad para todos, por eso desde el 2012 venimos haciendo campaña para extender el horario del subte. Acabamos de lanzar otro formato de nuestro proyecto histórico: la campaña 2.0 “Llegás antes”.

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