Impuestazo a la cultura online

Maximiliano Ferraro

Una vez más nos enteramos por los diarios de la implementación por parte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de una política que afectará el consumo cultural y el bolsillo de todos los porteños. Me refiero a la retención del 3% de impuesto sobre los Ingresos Brutos a servicios de suscripción online que publicó en Boletín oficial el Ente Administrador Gubernamental De Ingresos Públicos de la Ciudad (AGIP).

Ayer nos despertamos con la noticia, que despertó inmediatamente protestas y críticas en las redes sociales  sobre una resolución oficial que detalla cómo el ente recaudador de la Ciudad a partir de  noviembre aplicará un impuesto a la contratación de servicios de internet, que afectará a las compañías Netflix, Spotify y Amazon, y a los juegos de Facebook, PlayStation y xBox. Lógicamente, esto será trasladado a los clientes, o sea, nosotros, los ciudadanos usuarios.

Hoy el uso de internet es extenso y necesario. No sólo genera insumos para trabajar sino también entretenimiento, y más en una ciudad como Buenos Aires, donde muchísimos ciudadanos hemos transformado a internet en un consumo cultural.

Los últimos registros del Banco Mundial (mayo de 2014)  indican que nuestro  país lidera la región en cantidad de usuarios de internet y telecomunicaciones. Los usuarios llegan al 55,8 por ciento de la población y un 47,5 por ciento de los hogares tienen internet, según el mismo informe. Por otro lado, datos del Indec ubican en 30,6 millones los usuarios de internet, de los cuales 12,6 millones son cuentas radicadas en hogares. En cuanto a usos, al menos 12,4 millones de los más de 30 millones de usuarios frecuentes de internet en la Argentina son además compradores de bienes y servicios online. Si bien estas son cifras nacionales, podemos hacer una proyección a la Ciudad de Buenos Aires y empezar a vislumbrar que estamos ante un importante número de usuarios.

Esto no se le escapa a Macri, que pareciera ser muy poco creativo en su vocación por recaudar. Y una vez más le toca el bolsillo a los porteños. El gobierno de la Ciudad está en una situación complicada en materia de recaudación, lo que Macri debería resolver sin aplicar un impuesto a empresas que luego, seguramente, trasladarán al precio de servicios que usan los porteños. Es evidente que  hay pocas ideas sobre cómo generar recursos genuinos. Así, nos encontramos frente a una carga tributaria más que afectará al consumo cultural, sobre todo a los jóvenes, por su extensivo uso de las redes sociales y nuevas tecnologías.

Además la situación se agrava debido a que este tipo de  impuesto propuesto por el Ejecutivo debió ser  aprobado por la Legislatura porteña, ya que en materia impositiva la Constitución establece que el Poder Ejecutivo no tiene competencia para imponer impuestos ya que es una facultad del Poder Legislativo. Esta falta de respeto a la Constitución nos obliga como legisladores a una presentación judicial.

Los porteños ya sentimos la elevada presión tributaria con el impuesto a los Ingresos Brutos que necesita urgente una mayor segmentación de tasas y un debate en la Legislatura de Ciudad.

En definitiva, este tributo al consumo cultural online es parte de la misma política que el PRO tiene como eje de su accionar: impuestazo a los porteños.