La bacinilla de Francisco

La Doctora y Los Bonetistas marchan sobre Puerta de Hierro.

Tío Plinio querido,

Para diciembre el problema energético dista de ser grave. La solución es natural. La actividad cayó lo suficiente. Es la ventaja indirecta del desmoronamiento de la economía.
Entonces con la energía que hay alcanza para alumbrarnos a todos (y todas).

Para el cristinismo, tratar un conflicto, implica fomentarlo. No hay manera de salvarse. Ni “razonamiento lateral”, de los que Francisco pondera y recomienda.
Tratarlos significa avalar los alborotos que se vienen en las vísperas del verano. Las protestas irremediables de ciudadanos de pantalón corto y ojotas. Enojados por los cortes de electricidad que, en el fondo, no van a suceder. Es la suerte de convivir con la estanflación. Inflación más recesión. Estancamiento.

El diciembre de Harry

Ante cualquier problema, La Doctora suele recurrir a las enseñanzas de El Furia. Antes que la solución debe encontrarse siempre un culpable.
Primero fueron los fatídicos 90. Después, hasta un olvidado 7 de diciembre, fue Clarín. Pudo ser también Duhalde, el fantasma selectivo que los catapultó. Ahora son los buitres de Griesa. Y providencialmente aparece Kevin Sullivan, diseñado como un potencial Spruille Braden, en gestación.
La modalidad prospera. Porque el hallazgo último consiste en encontrar al culpable con anticipación. Antes que el problema anunciado se produzca.
La bacinilla de FranciscoEs el diciembre de Luisito Barrionuevo. Harry, como lo apodaba Triacca.
Aunque Harry, esta vez, ni siquiera se fue de boca. Rutinas del ejercicio transgresor de la palabra. Apenas le planteó a Clara Mariño (que se imponía en rating a Intratables, A dos voces y a Sylvestre) lo que cualquier desdichado sabe y teme. El alboroto habitual de los diciembres.
Ahora se descuenta que lo que se viene es por culpa de Harry. Si en diciembre se producen alborotos, por despidos o hartazgos, o si se arma algún saqueo, el instigador es siempre Harry. Barrionuevo.

La utopía de durar

A diario, tío Plinio querido, en cualquier parte, brota la pregunta. ¿Dura?
¿Usted cree que esto, así como va, puede llegar a diciembre de 2015? Por más que Francisco invierta voluntad y rezos en la utopía de durar.
Pasa que La Doctora twitea sin la menor credibilidad. Rodeada por los incondicionales que se fanatizan. Aplaudidores entusiastas que pronto tendrán que salir a pasear con pasamontañas.
La bacinilla de FranciscoPasa que La Doctora ya no puede aportar ninguna solución. Es parte sustancial del problema. De la mano de Kicillof, El Gótico que la obedece, va camino del foso.
Por más que Francisco les pida a los desopilantes argentinos que se obstinen en cuidarla. Por más que la reciba con almuerzos bimensuales. Y prosiga con el envío de las cartas conmovedoras, por intermedio de Eduardo Valdés, El Nuncio Móvil. Conductor virtual de la línea Bonetista. Una escuadra mística que integra Domínguez, El Lindo Julián, con Gaby Mariotto, El Pesado de Llavallol, Morenito, El Napia que Vuelve, y Maradona.
Por más invocaciones y eucaristías de Francisco, hoy cualquier pagador de sueldos acepta, en respetado off, que en tanto sigan La Doctora y El Gótico, a la Argentina no va a llegar una moneda.
“Nadie va a traer un p… dólar”, nos dijo un empresario asustado. Extranjero. Cabrero porque tampoco se puede llevar ningún p… dólar.

En el pozo y con pedanterías

La bacinilla de FranciscoHay declinación, sí, pero con arrogancia. En el pozo pero con pedanterías y desplantes.
Persiste la decadencia paulatina. De acuerdo, pero con ambiciones de ejemplaridad.
La agonía, aparte, tío Plinio querido, también es cierta, pero desafiante.
Trátase de una agonía guapa, casi pendenciera.
Muestras de simulada fortaleza en medio de la colectiva fragilidad.
Simples ideas para sintetizar el momento actual del país durante el ocaso del viento de cola. Con Fábrega, El Sensato Marginal, que ya no sabe cómo retener los dólares que quedan mientras la soja cae a 360. De todos modos, el cristinismo busca siempre culpables. Detecta las conspiraciones más sublimes, perfectas. En el esplendor de la paranoia son portadores de una audacia tan enternecedora como admirable.

La Doctora y Los Bonetistas se toparán con esta carta cuando lleguen a Roma. Para la marcha frecuente hacia la nueva Puerta de Hierro.
El Vaticano es la primera escala de la cruzada multilateral. Porque Argentina va a sepultarse en el grotesco de Naciones Unidas. A someterse al desgaste del pedaleo inter-sesional.
La bacinilla de FranciscoLa Doctora va a pedirle a Francisco la metafórica bacinilla. En la búsqueda del viento espiritual del santo. Alguien que es más peronista que ella pero que actúa en otra categoría, con el mundo como competencia, con incomparable profundidad de campo. Pero en simultáneo un Guardián que quiere ayudarla a sobrepasar el diciembre de Harry y hasta llegar al diciembre de 2015. Aunque no haya nadie que quiera impedírselo. Sólo La Doctora está trabada por la propia incapacidad. Nadie tiene el menor interés en rajarla.
Es por sus propios atributos que La Doctora roza la lona. Con el país puesto de sombrero, y con su comportamiento para tratar con la homeopatía. O la medicina elementalmente clínica.
Mientras tanto, los muchachos de La Cámpora reinstalan, desde La Paternal, la ficción de su supremacía imbatible.

Galletita amarga

La Cámpora es, en la práctica, tío Plinio querido, lo único políticamente vivo que le queda al cristinismo.
Son los que sostienen el desvencijado relato. Surrealismo o realismo mágico que impulsa la Revolución Imaginaria. Junto a una colección de Buscapinas sueltos que se aferran a los puestos y a los medios de comunicación. Y que cuentan con la impotencia colaboracionista del PJV. Partido Justicialista Vegetal.
Certifican con convicción que, de ser La Doctora de nuevo candidata, nadie estaría en condiciones de competirle.
Una galletita amarga que Macri, El Niño Cincuentón, se come en silencio. Sin rebatirla. Como si la dejara pasar. Como la come también Massa, El Renovador de la Permanencia, que sabe que ese fantasma se desvaneció el 27 de octubre del año pasado. Galletita que soporta el mismo Cobos, El Malvinero Sentimental, que la padeció durante tres años. Y hasta De la Sota, El Cordobés Profesional, al que quisieron cargarse el último diciembre. Es el único que podría ensayar una impostura peronista, que no sea vegetal.
La bacinilla de FranciscoLa cuestión que, en términos políticos, el cristinismo hoy cuenta las monedas para comprarse un pancho. Pero mientras tanto se atreve a juzgar la carta de La Tour d’Argent. O del Oviedo.
Son verdaderos maestros en el arte de tergiversar. De mandarla cambiada. Otra prueba de la vieja teoría del Portal. Indica que van siempre al frente. Con la iniciativa capturada y con el único glóbulo rojo que les queda. Cuando se frenan es sólo para tomar envión.

Final con la pecadora arrepentida

Desde el descenso del default (al que se ingresó por exclusiva decisión política), La Doctora pasa a la ofensiva oral. Hasta marcar la condición de proscripta.
Sin que importe el desaire explícito hacia el abanico de voluntariosos candidatos que se postulan para defender los trapos del modelo para tirar.
Desde el natural Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol, El Esmerilado, hasta Urribarri, El Padre del Marcador. O Randazzo, El Loco de la Florería. También comen la galleta amarga del desaire. Urribarri se muestra como el más leal. Como si sobreactuara.
Pero La Doctora es la gran y única estrella. Trata a los postulantes como si fueran meros personajes de reparto. Extras que hacen “bolos” en la filmación.
Protagonistas austeros del banco de suplentes. Salen a jugar sólo cuando La Doctora tiene imposibilidad electoral.

Lo importante es que los cristinistas se las ingenian siempre para cambiar el eje. Para ocultar que la marcha hacia la Puerta de Hierro, de La Doctora y Los Bonetistas, es para suplicar por la bacinilla de Francisco.
Por el aire espiritual que debe ayudarla para continuar. Sin que nadie le aproxime la línea de llegada. Para que el final esté más cerca.

La bacinilla de Francisco

Dígale a tía Edelma que indague, en el Evangelio según San Lucas, sobre la parábola de “La Pecadora Arrepentida”. En casa del fariseo que almuerza con Jesús.
Cuando la pecadora llega “con un frasco de alabastro con perfume, se pone detrás de Jesús, y comienza a llorar. Con las lágrimas bañaba sus pies”.
Dígale a tía Edelma que se anote para recibir el servicio diario de Catholic.net. Por internet.
En su compu. A la mañana. Mensaje de Dios.

 

Máximo y su circunstancia

Informe de Consultora Oxímoron

Carolina Mantegari para JorgeAsisDigital.com

 

Demostración de fuerzas de La Cámpora

 

Introducción

Kirchnerismo y cristinismo

 

Aunque no se puedan analizar separadamente, el kirchnerismo tiene alguna diferencia proverbial con el cristinismo.

Kirchner, El Furia, conquistó la hegemonía y gobernó -reiteramos- con el apoyo sustancial de Hugo Moyano, El Charol, y la complacencia de Héctor Magnetto, El Beto. Y con la bendición del “viento de cola”. La soja.

Poco después de la muerte (irresponsable) de El Furia, ya La Doctora no contaba con ninguno de los dos apoyos primordiales. Sólo con la persistencia de la soja.

Fue El Furia quien encaró la guerra perdida que La Doctora supo empeorar después. Moyano, en cambio, dilató la mala relación un tiempo más.

Sin los pilares fundamentales, La Doctora prefirió gobernar con conjunción de incondicionales que la sostuvieron. Continuar leyendo

El antimperialismo bipolar

Con la sensatez marginal de Fábrega y el aire espiritual del Papa Francisco

 

Tío Plinio querido,

La estrategia dual es bastante inteligente y nada improvisada.

A La Doctora le permite mantener la iniciativa. La tensión de la centralidad.

La táctica es contradictoria. Dos vertientes signadas por el antagonismo.

Una manera, casi obvia, de la bipolaridad.

Según nuestras fuentes, La Doctora no come vidrio y está decidida a arreglar. Desesperada por acordar, tío Plinio querido, con los “holdouts”.

Los tenedores de bonos que se prefiere llamar buitres. Como si fuéramos carroña, confirma López Murphy, El Gato (que se hace el bulldog).

Para que la realidad no se la lleve puesta, La Doctora quiere cerrar el acuerdo durante el primer trimestre de 2015. Sin los riesgos, candorosamente sobrevalorados, de la cláusula RUFO. Continuar leyendo

Piketty, Kicillof y Macron

Equiparación legítima aunque Argentina no entre en la pantalla.

escribe Bernardo Maldonado-Kohen

París

“Le capital au XXIe siècle”, de Thomas Piketty. 950 páginas. Biblia inagotable de la economía. Libro sustancioso, fundamentado y erudito, que recurre con habilidad al auxilio de la literatura. Sobre todo para explicar las claves del XIX, a través de novelistas como Jane Austen y Honoré de Balzac.
Piketty consolida al lector informado en una verdad que conoce, sabe o sospecha. Que la desigualdad, a este ritmo, va a ser creciente, “ya que el capitalismo genera desigualdades arbitrarias”. Que la concentración de la riqueza se acelera. Que “la tasa de retorno sobre el patrimonio es mayor que la tasa de crecimiento”. En fin, que las diferencias sociales, al agudizarse, amenazan con perjudicar los “valores meritocráticos”. Los que inspiran las sociedades democráticas.
La aplicación efectiva de alguna de las sugerencias impositivas de Piketty derivó en un severo desastre para Francia.
Innumerables ricos franceses abandonaron sin contemplaciones la tierra de la “libertad, igualdad y fraternidad”. Para instalarse en algún cantón de Suiza, en alguna ciudad de Bélgica o de Inglaterra. El sentido de la solidaridad, cuando es compulsivo, se desvanece. Consta que el gran negocio de la hora es comprar los bienes inmobiliarios de los franceses que aun deciden marcharse.
El exilio fiscal prospera. Para algarabía de los inversores rusos, los chinos que se proyectan o los dispendiosos quataríes. Se apropian de edificios emblemáticos, de hoteles, cafés, clubes de fútbol.
De todos modos, las transgresiones racionalmente impositivas del exitoso Piketty aún entusiasman a determinados sectores suicidas del Partido Socialista. Patriotas que prefieren aferrarse a la mortandad de sus ideales. Y que no se resignan a ajustarse en la utopía de la austeridad, adoptada -una manera de decir- por la Unión Europea. Una forma elegante de referirse a la hegemónica Alemania, que se recuperó por tercera vez en un siglo, y se impone como el estado más poderoso de la Unión.
La conjunción de malentendidos teóricos, tétricos y políticos deriva, transitoriamente, en el pragmatismo de Emmanuel Macron. Es el nuevo ministro de Economía francés. Un socio-liberal formado en la Banca Rotschild. Ideológicamente más cercano al alemán Schroeder que a cualquier socialista francés, Hollande o Fabius o Jospin incluidos. Ampliaremos.

En el nombre de Marx y de Keynes

Como vocinglera integridad, América Latina, en bloque, cansó.
Entonces no debe asombrar a nadie que Argentina no entre en la pantalla, ni registre el menor peso en la balanza. Que carezca de visibilidad, de prestigio y, sobre todo, de interés. Sin embargo no sería para nada demencial, ni siquiera forzado, equiparar a Piketty con Axel Kicillof. Dos teóricos con muchos aspectos en común, ostensiblemente diferenciados por los países que representan.
Después de todo, ambos ejercieron la docencia y tienen la misma edad. 43 años. Y si en la obra de Piketty se encuentra implícitamente presente “el capital” de Carlos Marx, en la obra menos valiosa y reconocida de Kicillof -tildado de marxista- está muy presente Lord John Maynard Keynes.
En el nombre de Marx, como en el nombre de Keynes, suelen cometerse graves desatinos históricos. Por elevación del concepto de “dictadura del proletariado”, o tal vez por tomar demasiado en serio la fábula de la lucha de clases (Marx). O por la sobrevaloración ficcional del rol del Estado protector (Keynes).
Piketty mantuvo la esclarecida visión de mantenerse en el plano académico. Hasta alcanzar la consagración editorial cuando su Biblia fue traducida a la superioridad del inglés. De rebote, Piketty pudo después aprovechar los beneficios del eco y ser revalorado, en adelante, en francés. Donde sus teorías -cabe consignarlo- asombran menos. Ya que se lo conoce (o se lo padece) más. Peor aún, hasta se lo culpa.
En cambio Kicillof tuvo la suerte relativa de lanzarse a teorizar con altivez en una Argentina patológica, inmersa en la piadosa desorientación intelectual. Hasta ser designado, en medio del vacío, ministro de Economía. A los efectos de hacerse cargo de la quiebra de un gobierno de inspiración peronista, ya casi caído en la banquina, aunque ostente cierta prepotencia ejemplar.
Más allá del plano verbal, en Argentina no abunda mayor espacio para el lucimiento de un post keynesiano como Kicillof. Que, por si no bastara, no es corrupto. Apenas acumula sueldos. Pero debe responsabilizarse por rescatar del abismo a una administración banal y venal. De moral derruida, surcada por la excelencia unánime del despojo.
Con una recesión extraordinaria y una inflación indetenible. En plena estanflación el teórico postkeynesiano supone, para colmo, que el monstruoso “gasto público” es un pretexto que esgrime el neoliberalismo para acabar con el Estado. El muchacho descree, aparte, de la gravedad del déficit fiscal, que le marcan los “papagayos de la ortodoxia”. Tampoco el muchacho cree que la desesperada emisión de billetes garantice la eternidad de la inflación. Un panorama que mantiene asegurado el destino de colapso.
Mientras Piketty factura la gloria editorial y se colma de euros, propiedades y mitos, Kicillof emerge como el gran culpable, ante la historia, del fracaso incandescente que lo espera.
De todos modos, como teórico, en la Argentina donde todo termina mal, Kicillof podrá tener derecho a una revancha. En quince o veinte años. Cuando tenga más experiencia y los golpes le reduzcan la soberbia.

El socio-liberal

Por su parte, el flamante ministro Emmanuel Macron es incluso seis años menor que Piketty y que Kicillof.
Es un joven instruido, pianista vocacional, sin grandes ambiciones teóricas. Pero ideológicamente es antagónico.
Está puesto por Hollande, acaso, para reparar las sugerencias inteligentemente atroces de Piketty. Y para concretar la abnegada pasión por el recorte que le reclama la señora Merkel. Con tijeretazos que encarna el propio Hollande, junto a la frontalidad del primer ministro Manuel Valls. Otro socio-liberal.
En la Banca Rostchild -a la que tal vez aún representa- Macron supo ganarse sus primeros tres millones de euros. Este social-liberal de Amiens se propone una faena similar a la de Kicillof: consiste en adosarle un poco de confianza a una administración devaluada.
Macron debe sobrevivir a los cuestionamientos ingenuos que le marcan, desde la pureza ideológica, dirigentes de la magnitud de Arnaud Montebourg o Martine Aubry. Ambos reiteran la dinámica triste de una izquierda que se resiste a suicidarse en el pragmatismo que los aproxima a la derecha.
Hoy Montebourg compite con el primer ministro Valls por sostener la presidencia que a los socialistas les costará mantener.
Hollande también tiene derecho a presentarse para la reelección. Pero el pobre convive con deseos lógicos de refugiarse entre los cascos de su pueblo. O entre los brazos de alguna problemática mujer. Viene perseguido por el desgaste paulatino en los sondeos, por la mala suerte y -cuando no- por una mujer, madame Valerie Trierweiler. Desde un libro más resonante que el de Piketty, Trierweiler le pasa la factura contundente. Por la humillación y el casco del escándalo.

Final contra Marine

Sigilosamente Francia se corre hacia la derecha extrema. Aunque hoy renovada. La encarna Marine Le Pen.
Con astucia femenina, Marine emite los mensajes de convivencia inconvincente, hacia los socialistas. Insta a seducirlos con una posible cohabitación.
A esta altura del despacho puede descontarse el armado de otra versión de la alianza necesaria. La del socialismo que no acierta, con la derecha más presentable. La que representa el acosado (por la justicia) Nicolás Sarkozy. La alianza mantiene el objetivo de dejar afuera, acaso por última vez, al Frente Nacional. Al lepenismo que se expande. Y ya le disputa los sufragios proletarios a la izquierda.
Después de todo, cuando en 2007 el socialista Lyonnel Jospin se quedó electoralmente fuera del juego, la izquierda ya tuvo que taparse la nariz y sufragar por Jacques Chirac. Entonces fue para espantar al padre de Marine. Jean Marie Le Pen.
Para frenar el ascenso de Marine, en la segura segunda vuelta, aún lejana, los socialistas tendrán tal vez que inclinarse, acaso con el mismo gesto, por Sarkozy.

Decapitaciones, ajustes y selfies

Reclutados occidentales del Estado Islámico como consecuencia de la crisis europea.

Escribe Osiris Alonso D’Amomio, especial para JorgeAsísDigital

 

Madrid

‘Nací, crecí y estudié en Francia, pero soy argelino. Francia no quiere que yo sea francés, me rechaza”. Lo confesó Almir, seis meses atrás, en París. A punto para enrolarse con algún eficiente reclutador, de los que suelen proliferar en determinadas mezquitas.

Los reclutadores suelen estudiar los movimientos de los jóvenes que se acercan para participar de la oración de los viernes. Por vocación religiosa, por mero interés social, o por consolidación de la pertenencia. Los imanes los conocen y si pueden espantan a los reclutadores. Sobre todo porque tienen poco que ver con el Islam que los imanes pregonan, y que pasa más por la sumisión a Dios que por la rebeldía activa contra los infieles.

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Sólo tres en la pantalla

El Fenómeno Insaurralde-Jesica y la competencia para seducir radicales

 

Sobre Informe de Consultora Oximoron

Redacción final Carolina Mantegari, especial para JorgeAsísDigital

 

Introducción

La construcción del buitre

Mauricio se opone de entrada. Siempre listo como boy scout Daniel apoya. Sergio opta primero por la cautela y luego también se opone.

El episodio sirve para marcar diferencias entre los tres exclusivos protagonistas de la gran pantalla.

Son los que ocupan la centralidad. Pese a los innumerables participantes que pretenden colarse, con lícito derecho, en la fotografía.

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Los Cinco Latinos del Frente UNEN

Tristes tribulaciones del Frente lacerado

Escribe Oberdán Rocamora, Redactor Estrella

La verdad, lo que más interesa de Los Cinco Latinos del Frente Amplio UNEN, es si se acercan o no a Mauricio Macri, El Niño Cincuentón.

Como Frente está lacerado. Con fracturas íntimas, soldadas con presentable voluntarismo.

Contiene, por lo menos, dos fórmulas presidenciales, ineludiblemente antagónicas.

Cinco Latinos

Se trata de un conjunto de presidenciales venerables. Reluce la vocalista principal, la señora Elisa Carrió, Gran Constructora de Demoliciones.

Ahora Carrió se plantea, en la práctica, si le dan un poco de tiempo, el objetivo inconsciente de demoler también al PRO, la expresión institucional del macricaputismo.

Son cuatro galanes maduros los que secundan a Carrió.

Hermes Binner, el John Wayne de El Hombre Quieto, socialista mormón. Julio Cobos, el Malvinero Sentimental, radical no preferido (hasta hoy) por los radicales. Fernando Solanas, El Dirigente Universitario, peronista cultural solitario, en migración constante. Cierra Ernesto Sanz, La Eterna Esperanza Blanca. Jefe radical.

Duele confirmar que Los Cinco Latinos arrancaron mal con los shows.

De los cinco presidenciables presentes, se destacó siempre al ausente. Mauricio. Nunca pudieron superar el peso de la ausencia (de quien ni siquiera debía estar presente).

Estrella ascendente en 2014, Mauricio es uno de los tres protagonistas prioritarios que aparecen, hasta hoy, en la pantalla etnocéntrica.

Junto a Daniel Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol, extraño generador del Milagro-Scioli. Y con Sergio Massa, el Renovador de la Permanencia, titular de la Franja de Massa.

Neutralizaciones

De los cinco, de entrada, Mauricio les neutralizaba a dos.

Primero a Carrió, la dama lúcida que ocupa, en el conjunto, la centralidad de Estela Raval.

Seducida y movilizada, la dama encuentra, en la alianza con el PRO, dos ventajas simultáneas. La perspectiva del poder, primero. Y segundo, la proeza de vencer a “los narcotraficantes del PJ delictivo”. Como sostiene, con la ligera irresponsabilidad del inimputable.

Pero sobre todo Mauricio neutralizó a Sanz. Desde antes del lanzamiento en el Broadway, ya se lo imaginaba a Sanz como el vicepresidente ideal de Mauricio.

“Aunque Sanz no mida”, confirma la Garganta.

En realidad, “que no mida” es también el atributo atractivo que enarbola la Esperanza Blanca.

Ocurre que el Equipo de Comunicación Directa, que conduce Marquitos Peña, El Pibe Diez, vende un producto exclusivo. “Mauricio. Consumir con moderación”.

Hartos de Macri

Los tres latinos restantes atraviesan los días sumidos en la indagación filosófica. Si el Producto Macri sí o si no.

En vano Cobos proclama que está harto de tener que hablar siempre de Macri. Pero El Malvinero Sentimental está jorobado, porque la unión eventual con Macri es lo único que interesa, mediáticamente, del triste Frente Lacerado.

En el No a Macri sobreactúa Solanas. Es el publicista que consolidó suficiente fortuna como para enrolarse en el cine militante del peronismo cultural. A través de las “actualizaciones doctrinarias” del General. Y del maniqueísmo combativo de “La hora de los hornos”. Para languidecer en su mejor producto, inspirado en la nostalgia parisina de “El exilio de Gardel”.

En los inicios del menemismo transformador Solanas perdió una célebre interna comercial con Falak, Caudillo Bravío de Recoleta. Después se radicalizó al extremo de aliarse con Chacho Álvarez, el Sergio Massa de los 90 (ampliaremos).

El Dirigente Universitario registró altibajos electorales en diversas candidaturas. Hasta que consiguió la senaduría, vigorosamente empujado por Carrió, ya convertida en la actriz más formidable del parlamento. Sin embargo es en los reportajes de TN donde, a sus anchas, Carrió alcanza magistrales niveles de interpretación. Emula aquellos memorables unipersonales de la señora Myriam de Urquijo.

Hoy Solanas confirma, otra vez, con cierto dolor, que Carrió es la política más apta para lograr una banca y alejarse.

Emerge Carrió como la dama más abandonable (y traicionable) del último ciclo democrático. Podría confeccionarse una lista inagotable con los audaces que mojaron la medialuna de una banca, merced a sus dramáticas sobreactuaciones. Con medialuneros que, después de mojar, la abandonaron en la banquina. Desde el justamente olvidado Macaluse, El Pálido, hasta el “renovador permanente” Adrián Pérez, nuestro Belmondo en Versión Pobre. Con escala, casi obligada, en la señora Graciela Ocaña, Reina del Dengue (y Archiduquesa de la Gripe Aviar).

El adiós inteligente

Otro “latino” reticente, a la fusión con Mauricio, es Hermes Binner. El socialista mormón de la Utah argentina, la provincia de Santa Fe. Generosa tierra de promisión, donde los socialistas puritanos pudieron asentarse, en alianza con los radicales que el macricaputismo, hoy, pretende arrebatarle.

El Latino restante es Julio Cobos. Emerge como el máximo beneficiario del enroque entre Mauricio y Sanz, que atormenta tanto a Solanas.

De oficializarse el concubinato, Cobos será el beneficiario. Por convertirse en el refugio clavado de los radicales principistas, los menos pragmáticos. Los que no se encuentran desesperados por pasar por la ventanilla del poder. Los que se resisten a la alianza que toman, exageradamente, como una capitulación.

Binner, Cobos y Solanas mantienen la alternativa servida de acercarse. De entenderse. A los efectos de armar tal vez un trío melódico, y no servir simplemente como coro complementario a Estela Raval.

“Sin una escena, sin un daño”.

Resta apenas emanciparse del conjunto que está, en la práctica, fracturado. Llega el turno, acaso, del “adiós inteligente”.

Hacia otro 14 de junio

De la mano de La Doctora, El Cenador y El Gótico

 

“…el 14 de junio de 1982 cuando el gobernador argentino, el ex general Mario Benjamín Menéndez, se rindió ante el jefe de las ‘Task Force’, Jeremy Moore”. Del Fuego/ noticias

 

Tío Plinio querido,

“Patria o Buitres no es sólo una consigna”, dijo La Doctora.

Tiene razón. Es una trampa para captar incautos. Para tergiversar el fracaso y transformarlo en otra epopeya. Una derrota venerable y heroica.

El cristinismo, tío Plinio querido, suele aplicar, con bastante suceso, la metodología envolvente.

Y en el ocaso acaba de producir su envoltorio superior. Para envolver a quien lo impugne. Hasta convertirlo en un opositor envuelto.

Para no ser calificados de buitres, o de vulgares vendepatrias, lo que corresponde a los críticos envueltos es callarse. Y otorgar. Ceder el campo libre de la argumentación. Para que prosperen los delirios.

Los paquetes que arma el cristinismo carecen entonces de desperdicios. Útiles para estrellar al país sin contemplaciones pero con énfasis. Con rigurosa tranquilidad. Sin resistencias ni reticencias. Contra el paredón del sentido común. De la sensatez más elemental.

 

Machu Pichu

 

No obstante la Argentina, tío Plinio querido, tiene perspectivas favorables. Porque La Doctora se va. Tiene fecha de vencimiento.

Expira, a más tardar, en diciembre de 2015. Falta aún un trecho demencial de estancamiento.

Aguardan alrededor de 150 discursos más. Con aprietes a selectivos fantasmas y con victimizaciones sobreactuadas, ante la magnífica euforia de los “pibes para la liberación”. A un promedio de dos o tres discursos por semana.

Es un retroceso de quince dilatados meses, salpicados de diversos frentes de tormenta. Con la mishiadura de la recesión que se niega. Con la inflación que galopa. Mientras los terroristas irresponsables, buitres de afuera o de adentro, agitan el índice de desempleo.

De todos modos, merced a la patología imperante, hay quien se abusa de la mansedumbre eventual del opositor envuelto.

Hay quien advierte que la confrontación contra los providenciales buitres, tío Plinio querido, es altamente redituable. Tanto, que podría facilitarles la utopía de quedarse.

Por la convicción y la tenacidad, los cristinistas resultan admirables. Van siempre para adelante. Contra el imperio de los buitres o por otra ley de abastecimiento. Aceleran siempre, así tengan por enfrente al foso.

Se las ingenian para extraer beneficios hasta del propio fracaso.

“Piedra en la piedra, y el hombre ¿dónde estuvo?”, pregunta Pablo Neruda, en Las alturas del Machu Pichu.

Error en el error, y el peronismo ¿dónde estuvo?

El peronismo vegetal hoy sepulta transitoriamente su historia. Es una hiedra que se aferra a los desplantes de La Doctora. Con la instrumentación de Kicillof, El Gótico. Y con la falta de estrategia que se le atribuye a Zannini, El Cenador.

El grotesco ya adquiere derivaciones alarmantes. Requieren más del servicio de la medicina clínica que de la psicología. Lo que nada tiene que hacer aquí es la ciencia política.

En Paraguay, por ejemplo, La Doctora se atrevió a decir que “el problema no es sólo de la Argentina, es un problema del mundo contemporáneo”.

¿No será mucho? Cuando La Doctora se manda no tiene el menor freno inhibitorio.

Al globalizar tanto la derrota, lo que se globaliza es la magnitud del ridículo. Y el mundo contemporáneo se nos c… de risa. Se da vuelta por respeto, para reírse mejor.

 

Maldito Ferembach

 

La “malvinización”, como concepto, se encuentra, tío Plinio querido, dolorosamente banalizado. Duele aceptarlo.

Por formación y educación, usted también fue malvinero. Se lo evoca pendiente de las informaciones que transmitía el pobre patriota José Gómez Fuentes.

Creyó en aquellas apelaciones emotivamente románticas, que condujeron hacia el terrible 14 de junio de 1982.

Acuérdese, el Papa Juan Pablo Segundo bendecía al pueblo compungido por las calles de Buenos Aires, mientras en las islas mataban y desalojaban a los soldados.

Al malvinizar la cuestión administrativa de los buitres, que fue manejada con escandalosa improvisación y frivolidad, la Argentina del 2014 construye, tío Plinio querido, su propio 14 de junio.

De la mano de La Doctora, del Cenador y del Gótico.

La decisión de defecarse olímpicamente en la sentencia del juez Griesa ya se percibe con claridad meridiana.

Ahora, a la reconocida mala praxis, a la impericia y la dilación, debe agregarse la ostensible mala fe. La tendencia hacia el desacato frontal es explícita.

Pero en Nevada emerge Cam Ferembach. Es otro juez que transforma a Griesa, comparativamente, en un anciano venerable. Un abuelito dulce que reprende con dureza la rebeldía nacional.

En su impulso destituyente, impulsado con seguridad por los terroristas de la imprenta Donnelley, y tal vez estimulado por los sobres de Paul Singer, el maldito Ferembach viene a entrometerse en aspectos vinculados a la entrañable corrupción nacional y popular.

El malvado Ferembach pretende indagar en la centena de empresas que se le atribuyen a Lázaro, El Resucitado.

Justamente en la plenitud de la etapa lazarista del cristinismo. Cuando se multiplican los bolsones ocultos en las sombras y se alude a la prosperidad trunca de La Rosadita.

Con el emblema del capitalismo triunfal que vino desde el sur. Arrancó con Austral Construcciones, por pura casualidad histórica, entre mayo y junio de 2003.

Después que Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas) cometiera el invalorable acierto histórico de optar, cuando revoleaba el poder, por Néstor, El Furia.

Entonces es Ferembach quien avanza, desde Nevada, en los asuntos recaudatorios que supo manosear el fiscal Campagnoli.

Es otro problema que cuesta atribuírselo “al mundo contemporáneo”. Es espantosamente local, un dilema apenas familiar.

Una profanación del sistema jurídico del imperio que se lanza a manosear la verdadera esencia cultural del kirchnerismo.

 

Final con Serpientes y Chanchos

 

Dígale a tía Edelma que la relación política de La Doctora con El Gótico, según Medea, va a terminar astrológicamente mal.

Tan mal como la que terminó La Doctora con Alberto Fernández, El Poeta Impopular.

A la larga, como la tía Edelma y la Otilia lo saben, una Serpiente como La Doctora (o como Máximo) siempre concluye, con el antagónico Chancho, a los desprecios limpios.

Acuérdese que El Poeta Impopular es un Chancho de Tierra. Enternece el pobrecito cuando exhibe su dramático desconsuelo por los canales de cable.

Y dígale a tía Edelma que, para su evaluación, tenga presente que El Gótico es un Chanchito de Metal.

Que según Medea a veces atrae el encanto de lo opuesto. Aunque se termine, generalmente, para el demonio.

Sea dicho aunque la Otilia -siempre fatal- tenga pesadillas después que se aluda a Satán.

Masones se distancian de Scioli

“Illuminatis” de la logia más calificada discuten alternativas estratégicas.

escribe Oberdán Rocamora

Redactor Estrella, especial

“Sociedad filantrópica, filosófica, laica y progresista. Objetivos: exaltación y perfeccionamiento de las elevadas virtudes humanas”.
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“Frates, tenemos que tomar distancia de Scioli”.

Los Illuminatis argentinos -masones que entre ellos se llaman “frates”- mantienen reuniones “más discretas que secretas”.
La última transcurrió hace doce días. Un prolegómeno “elevado” de dos horas, antes del almuerzo elemental de San Isidro.
Por discreción profesional se omite aquí la identificación de los participantes. Son influyentes como destacados y reconocidos.
Cuando trasciendan los efectos de la crónica, algunos frates podrán inquietarse. Desequilibrarse un poco, sentirse descubiertos.
Pero calma, frates. Nunca será para tanto.

Animó, en gran parte, un frate empresario de amplio espectro. Poli-rubro. Un respetado sexagenario de excelsa conservación, portador de elegancia clásica, sin ostentaciones. Tiene “vivos”, según nuestras fuentes, nunca menos de 500 millones de dólares. Sin embargo se encuentra saludablemente preocupado, como todos los frates, “por el destino de la república”. Por la falta alarmante de “vocación por disponer de una estrategia clara para el país”. Por la cultura nefasta de la “vigente improvisación”. Por el “expreso voluntarismo” que caracteriza a quienes se preparan, con “cierta ligereza”, para suceder al gobierno “agotado” que aún “acapara la iniciativa”.

En algún momento, según nuestras fuentes, por la emoción, el disertante se quebró. Cuando ensayó la conclusión sobre Scioli (para el Portal el Líder de la Línea Aire y Sol).
“Tomemos distancia, frates, aunque Scioli sea amigo de muchos de nosotros. Y sobre todo un buen amigo mío”.

Illuminatis

Trátase de una de las logias masónicas más calificadas entre las cien que funcionan en Buenos Aires.
Desde la mitificación infantil de aquellos patriotas de la Logia Lautaro, de principios del Diecinueve, o tal vez desde el GOU -Grupo de Oficiales Unidos-, de mediados del Veinte, se extiende la secreta tentación generacional de participar de una logia. Aunque derive, en el fondo, en la fugacidad de un mero grupo de presión. O en una banda de vulgar lobbing. O por lo menos en el afán de los albañiles modernos, sin la obsesión por construir catedrales, como los masones originarios. Estos Illuminatis son albañiles ideales para construir poder, participar de los réditos del mismo, y ser solidarios, en definitiva, con la logia (o la banda) conformada.
Nuestros Illuminatis, eventuales comensales de San Isidro, suelen frecuentar también las ceremonias solemnes del centro de Cangallo, donde talla el Gran Maestre.
Estructuran la logia más representativa por la ubicación que ya supieron conquistar sus iniciados. O que socialmente heredaron. Ya que algunos frates son “ricos desde el Moisés”.
O son consagrados autodidactas de los diversos campos. Desde la industria, el agro, el pensamiento o la comunicación.
Hijos virtuales de inmigrantes que se esmeraron exitosamente en el ascenso económico-social.
Lo que menos se propone la crónica es explorar la historia, ni siquiera el universo interno de la masonería. Emilio Corbiere ya escribió excelentes libros al respecto.
Aquí resta aclarar que los Illuminatis domésticos distan de ser espantosamente anticlericales. Pero se faltaría a la verdad si no se especifica que, entre los frates, reluce la presencia de un rabino erudito.

El boleto picado al peronismo

A través de los cristales desfilaba el verde contundente de San Isidro. En la sala se bebía apenas agua mineral, alguna gaseosa light. Mientras tanto, el empresario poderoso mantenía el equilibrio de la palabra.
Sostenía que Scioli “perdió la oportunidad de romper con el gobierno que paradójicamente lo excluye”.
Con rigurosa unanimidad -cabe consignarlo- Los Illuminatis le tienen picado el boleto al cristinismo.
Aceptan, eso sí, que Scioli es distinto. Que es atacado por los categóricos precisamente por sus diferencias.
Los frates no conciben un gobierno eventual de Scioli, por estar vinculado con “esta versión nociva, autoritaria, del peronismo”.
El “Frate” pregona la necesidad de “tomar distancia del peronismo en su totalidad”. Lo confirma, consciente que puede equivocarse otra vez.
Porque después de los fracasos, siempre se vuelve, con resignación, al peronismo.
El secreto de la hora consiste en comprometerse, para que un gobierno no peronista pueda tener, al menos, alguna “garantía de consolidación”.
Consta que un “frate”, otro empresario igualmente influyente en el norte, de apellido sonoro, o el frate impetuoso, el hilandero de aspecto juvenil y de cultura oriental, inicialmente hicieron negocios extraordinarios con “el régimen agotado”. Como la gran parte de Los Illuminatis. Compartieron, incluso, actos cordiales de inauguraciones, cortes de cintas. Acercamientos casi afectuosos con el matrimonio presidencial. Con el extinto y la dama (para el Portal El Furia y La Doctora).
Otro Iluminati, de origen alemán noble, expresó también su acuerdo con el agotamiento del ciclo peronista. Como el frate diputado, mandato en cumplimiento.

Exploraciones

Para desplazar al peronismo, en las próximas elecciones, se impone, por lo tanto, estimular los acuerdos “que se encuentran en curso”.
En palabras del Portal, entre el PRO -expresión institucional del macricaputismo-, y Los Cinco Latinos del Frente UNEN.
Sin embargo retomó la palabra el orador que se quebraba por su afecto hacia Scioli. Ahora para plantear que en el entendimiento debía incluirse a Sergio Massa. El de la Franja de Massa. Aunque Sergio fuera relativamente peronista.
Se destacó -en Sergio- el atributo inusual del coraje. Por haberse convenientemente enfrentado a los que hoy deben desplazarse.
El alemán del apellido distinguido asentía, como el frate rabino, y como el frate impetuoso de las hilanderías. Sólo se registró la disidencia personal planteada por un activo dirigente que representa a las asociaciones. A las cámaras. Institucionalmente no podía decir “Scioli sí o Scioli no”, o “peronismo sí o no”. Pero le parecía sensato que los frates exploraran el acercamiento entre el PRO y el UNEN. Aunque se producirían, a su juicios, nuevas divisiones invariables.
Aquí coincidió el frate diputado, el del mandato en cumplimiento.
“A Carrió y a Sanz puedo imaginarlos asociados a Macri”, puntualizó. “Pero no lo veo a Cobos con Macri”.
Acaso porque la unión de Macri con Sanz y Carrió le despeja inmediatamente el camino a Cobos. Porque se le agregarán los radicales desencantados.
Asimismo -prosiguió el diputado- consideró que es imposible encontrarlos juntos, de entrada, a Binner con Macri.
“Tampoco imagino a Carrió con Massa, por los misiles que Carrió le tira por televisión”, retomó el sexagenario, ya compuesto. “Pero sí lo imagino a Massa asociado con Sanz. O Con Cobos. Sabemos todos, frates, que abundan las reuniones” (son los acercamientos que el Portal trata en “La política swinger”).

Con los medios que dispongan, Los Illuminatis se comprometieron a colaborar para la estructuración de la fuerza más abarcadora, que no sea presentada sólo como un “rejunte”. Aunque al frate tan sensible le duela, “en lo profundo”, bajarle el pulgar a su amigo Scioli. Y todo por no haber reaccionado a tiempo.
Al pasar al comedor, los frates se permitieron brindarle algo más de color al día, a través del vino tinto, un malbec aportado por un frate que también tiene bodegas. Para transformarse, en adelante, en el grupo elemental de amigos reunidos para reconfirmar el afecto y compartir un simpático menú a la carta. Y para intercambiar diálogos amablemente inofensivos, bromas casi banales, ante el fondo verde más espectacular de San Isidro.

El fracaso como virtud

Tribulaciones del país inmerso en la patología

escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial

“El cristinismo se interpreta a través de sus recuperaciones. Es decir, se lo explica por sus caídas y remontadas”.
Osiris Alonso D’Amomio

El intento anterior de recuperación se registró en noviembre de 2013. Después de la humillación electoral que les produjo la Franja de Massa.
Fue cuando La Doctora designó a Milton Capitanich, como Premier. Pero el experimento naufragó rápidamente por los desórdenes policiales de Córdoba. Cuando Zannini, El Cenador, pensó que aún podía cargarse al gobernador De la Sota, El Cordobés Profesional. En adelante, Capitanich supo desgastarse entre la altiva mediocridad del contexto. Quedó reducido a ser un mal imitador matinal de Carlos Corach. Sin embargo logró la hazaña de revalorar a Abal Medina, El Abalito, el antecesor.
Con la designación de Axel Kicillof, El Gótico, como ministro de Economía, La Doctora tuvo un poco más de suerte.
Por lo menos Kicillof supo estrellarla ante el fracaso más redituable.
Con el estancamiento alarmante, que se consolida durante otro año imperdonable. Con el agravamiento de la recesión, y la paralela cultura de la inflación. Con el desbarajuste, en materia de gestión, que concluyó con el país, otra vez, en el descenso del default (“que no es ningún default, si Argentina paga”).
El tema marca la cotidiana imprevisión. El cristinismo, en el viejo litigio con los holdouts, prefirió dormir la siesta durante dos años. Aferrarse a la estrategia dilatoria. Al pedal que sólo perseguía el objetivo de demorar el despreciable choque con la realidad.
Bastó, como era previsible, que en la tercera y última instancia la Corte Suprema de los Estados Unidos resolviera no tomar el caso argentino, para que estallara la evidencia de la mala praxis. Para que la falta de prevención elemental sorprendiera a los irresponsables, en la plenitud oral de su ineficacia.

Patología nacional

Pero La Doctora, al final, le toma el gusto a su propio fracaso. Sobre todo al percibir que la confrontación con Los Buitreros le depara notables progresos encuestológicos. Son los réditos inesperados de la derrota.
Significa confirmar que, en el fondo, “el fracaso garpa”. Es un atributo.
En el país inmerso en la patología, el patoterismo oral consigue elevar la imagen. Apuesta para la adolescencia colectiva.
Por lo tanto Kicillof hoy tiene licencia para tergiversar. Macanear con énfasis. Desafiar sistemas jurídicos. Disfrutar de su ascenso irresistible.
Profundiza la frescura universitaria entre la inmadurez festiva de los que no quieren hacerse cargo de nada. Los eternos culpabilizadores de otros. Sigilosos responsables de nuestra desgracia.
La cuestión que El Gótico se proyecta. Hasta ser barajado, incluso, como posible candidato presidencial.
Tienta evocar al filósofo Emile Cioran cuando le preguntaron por la insistente candidatura de François Mitterrand.
“Es lo peor para Francia, un humanista”.

Arrugues de barrera

Aquí consta que La Doctora supo desgastarse en méritos para evitar el default (que “no es ningún default, etc.”).
Se esforzó por postrarse ante la racionalidad. De la mano del mismo ministro. El Gótico que instrumentó, sin ir más lejos, la catastrófica confiscación de Repsol. Para luego arrugar, como corresponde a los duros que arrugan, y pagar mucho más de lo necesario.
Más por necesidad que por convicción, La Doctora intentó bajar el copete ante el “mercado de capitales”.
Tal como se lo pidió -casi se lo exigió- Dilma, su par de Brasil. En una reunión célebre que terminó mal. Cuando Dilma, según nuestras fuentes, le dijo:
“Cristina, Argentina ya es un problema para toda la región, deben volver a los mercados. Brasil puede prestarte tres mil millones, Uruguay mil”.
La Doctora envió también al ministro favorito para redimirse, a los billetazos limpios, con el Club de París. A los efectos de pagar, incluso, más de lo que debía, con los pantalones bajados y todos los punitorios adentro. Como se le pagó a Repsol, para algarabía de Bruffau y los “titanes catalanes”. O como se arrugó con la cuenta de algunos juicios del Ciadi.
Y después de tantos ostensibles arrugues de barrera, Los Buitreros vienen a estropearle las transformaciones que le reclamaba el sentido común. Y Dilma.

La foto del Billiken

Consta que La Doctora, hasta el último minuto, quiso arreglar con Los Buitreros. Mientras se floreaba con la verba de Kicillof habilitó, en simultáneo, a Fábrega, El Sensato Marginal. Para que, desde el Banco Central, Fábrega convocara a los banqueros, o a alguno de los (escasos) “grandes empresarios” que perduran, apenas son dos o tres. Para comprarles la deuda a los bonistas, desplazarlos y arreglar luego las cuentas en familia, en la tranquilidad de la casa.
Por su parte, Zannini envió hacia Nueva York a uno de los más competentes vendedores de humo de la comarca. Con el propósito de anotarse en la gloria de la solución, sin quedarse afuera de la foto del Billiken de la posteridad.
Pero El Gótico, con instrucción de La Doctora, pulverizó el negocio. Pisoteó el Billiken. Fue otro arrugue de barrera, pero en sentido contrario.
Los banqueros, que por supuesto no actuaban “sólo por la patria”, de pronto se dieron cuenta que a ellos, justamente a ellos, El Gótico, habilitado por La Doctora, “los quería empomar”. Que ni siquiera les iba a reconocer “la que ponían”.
Y mientras Kicillof discurría en la Sierra Maestra del consulado en Nueva York se producían, según nuestras fuentes, comunicaciones telefónicas cruzadas. Efectividad del roaming.
“¿Qué garantía tenemos con estos hijos de p…?”.
“Escuchás las p… que dice este muchacho” -cuentan que se lamentaba un banquero, acaso ante el Sensato Marginal, quien ya había decidido, por tercera o cuarta vez, alejarse del gobierno de delirantes.
“Si se raja Fábrega, sólo resta apagar la luz”, confirma cierto empresario.
Opositores envueltos
El Portal insiste en la teoría que abre esta crónica.
“El cristinismo se interpreta a través de sus recuperaciones. De sus caídas”.
En su derrota, La Doctora comprende que la confrontación con Los Buitreros, de pronto, prende. Y que depara, en el país patológico, hasta cierta popularidad.
Abusa La Doctora, aparte, de la misteriosa irrelevancia que se apodera del opositor envuelto. Del mesurado que teme lícitamente quedarse pegado a la causa de los buitres.
Ocurre que el opositor envuelto depende también de las encuestas. Prefiere obedecerlas, sin intentar perforarlas.
Por lo tanto el opositor envuelto calla. Otorga.

Se asiste a la última recuperación del gobierno que aprovecha los frutos de su propia desgracia.
Sin Kirchner en el escenario, es la primera recuperación de La Doctora.
Es la recuperación más ilusoria. A través del fracaso, que “garpa”.
Significa confirmar que La Doctora opta, ante el fracaso, por acelerar. Por extenderlo, junto al Gótico, ante la impotencia inquietante del peronismo vegetal.
Arrastran entonces el fracaso hasta transformarlo en la categoría de virtud.
Es el fracaso como virtud. Permite jugar al mecano inofensivo del antiimperialismo. Admite tergiversar. Macanear para la tribuna.
Globalizar, en definitiva, el ridículo.