Tolderías porteñas

El macricaputismo, pendiente del lanzamiento de Gabriela Michetti para la sucesión de Mauricio.

sobre informe de Consultora Oximoron
Redacción final de Carolina Mantegari

Introducción
Relevamientos analíticos e informativos

Que se sepa, hasta el cierre del informe no se elevó ningún proyecto de ley destinado a modificar el calendario electoral en el Artificio Autónomo de Buenos Aires.
Como Salta, Misiones, Tierra del Fuego, Neuquén, Catamarca y Tucumán, el Artificio celebra su compulsa separada de la elección presidencial.
La especulación relativa a la conveniencia del método, para la proyección de Mauricio Macri, queda reservada a ámbitos académicos de sobremesa.
Con el primer relevamiento sobre los valores en pugna en el Artificio, Consultora Oximoron inaugura -por encargo del Portal- un recorrido informativo y analítico, a través de los territorios, desde Jujuy a Santa Cruz.
Relevamientos especiales de Oximoron para cada una de las 23 provincias, más el Artificio.
Distintas entidades personales que conforman el todo institucional que debiera entenderse como nación federal.

Osiris Alonso D’Amomio
Director Consultora Oximoron

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1.- Riesgo Michetti

Trátase de la estrella central de la sucesión. La señora Gabriela Michetti, La Princesa de Laprida. Tiene que decidir, acaso hoy mismo desde París, mientras asiste a celebraciones familiares, si se dispone a disputar por la jefatura de gobierno. Y lanza su campaña, por ejemplo el 12 de diciembre, para desazón de la estructura espiritual del macricaputismo, que se inclina -según la evaluación- por Horacio Rodríguez Larreta, El Carismático de Pompeya. O si prefiere continuar con la succión dilatoria del caramelo de madera (espolvoreado con azúcar impalpable) de la vicepresidencia.
Es el ofrecimiento público de Mauricio Macri, El Niño Cincuentón. A los efectos de repetir, en el plano nacional, la fórmula consagratoria que les sirvió para desembarcar juntos en 2007. Aunque en dos años, en nombre del proyecto, Mauricio la convenció para que encabezara la lista de diputados.

Pero ahora trasciende que a Mauricio le cuesta cada día más persuadirla a Gabriela. O que acceda, al menos, a sus sugerencias, que antes se interpretaban como órdenes.
La Princesa descuenta que el macri-caputismo espiritual prefiere a su laborioso adversario interno. Rodríguez Larreta garantiza la continuidad del funcionamiento, la integridad de los quioscos.
Notables exponentes de la nueva política que destierra la vieja, nuestros macricaputistas siguen los lineamientos filosóficos que baja el pensador don Jaime Durán Barba, El Equeco. Atienden los dictados de los equipos de comunicación directa que responden a Marquitos Peña, El Pibe de Oro. Y se ajustan a la centralidad de la caja que orienta el menos conocido Edgardo Censón, estampillado como larretista pero con juego de piernas propio. Y se preocupan, todos juntos, con asombrosa unanimidad, al contemplar la inquietante fotografía de Gabriela en Recoleta, abrazada a la señora Elisa Carrió, La Demoledora, que se muestra transitoriamente mansa y amigable con el PRO, rigurosamente seducida por Mauricio.
“Pero después de hacer m…a UNEN, Carrió va a comenzar a derrumbar el PRO”, confirma la Garganta.
En el macricaputismo profundo se trata el riesgo Gabriela. Sobre todo cuando trasciende que entre sus colaboradores se discuten las tesis del estudio publicado por la pensadora Gabriela Massuh (“El robo de Buenos Aires”, Sudamericana).

2.- Caranchear radicales

“No te digo que Horacio le gana a Gabriela sin despeinarse porque es pelado”, confirma la Garganta irónica. “Pero si el aparato amarillo se mueve le gana sin problemas”.

De todos modos, lo mejor es hacerla vice-presidenciable. Crecer en soledad a través del bello cuento de la nueva política y de la tercera vía. Una estrategia que -para Oximoron- le garantiza al PRO el tercer puesto cómodo.
En cambio, si prospera el “constante carancheo a los radicales”, línea que encara Emilio Monzó, El Diseñador Acotado, y se avanza acaso en el espejismo de la fórmula de Macri con Sanz, La Eterna Esperanza Blanca, la senadora Michetti se arriesgaría a quedarse sin la jefatura ni la vice. Anclada en el aburrimiento ostensible del senado. Aunque acompañada, en el venerable aburrimiento, por el peronista originario Diego Santilli, hoy Alejandro Lerner. Por el tema de Lerner que alude a la ceremonia civil de “Volver a empezar”.
En cambio Cristian Ritondo, El Potro, el otro peronista originario, resiste en PRO la onda impuesta del antiperonismo, y se lanzó también para la jefatura. Aunque es bastante permeable y podría aceptar, si le insisten un poco, colar de dos. Y acompañar a Gabriela si se larga (y lo acepta). Y si le insisten un poco más El Potro podrá acompañarlo también a Rodríguez Larreta, “el que va a ganar sin despeinarse”.
Sea con Gabriela u Horacio, en el macricaputismo reconocen, como máximo adversario potencial, a Martín Lousteau, El Personaje de Wilde que emerge como candidato poli-funcional pero sin partido. Aunque Lousteau hoy sea la joya que representa a lo poco que queda firme de UNEN. Junto a Cortinas, un audaz del socialismo mormón.
Cuando se trata la actualidad del radicalismo carancheado, brota cierto arrebato de nostalgia. Es carancheado por los macricaputistas, a través de Monzó, y por Sergio Massa en persona, el titular de la Franja de Massa, Renovador de la Permanencia. Sin intermediarios. Una temática ya abordada en “La batalla por los radicales”.

3.- Titanes de la Franja de Massa

Massa mantiene, en el Artificio Autónomo, sus propios representantes. Son dos titanes. Peronistas culturales expertos en juramentos que ya adquirieron sendos trajes azules. Titanes que cargan con varias juramentaciones encima, y buscan lícitamente renovarse con los renovadores.
Alberto Fernández, El Poeta Impopular, y Alberto Iribarne, El Embajador que No Fue.
El tercer héroe massista del distrito, según nuestras fuentes, es Diego Kravetz, El Lúdico, por su conocimiento sobre ruleteros y ruletas.
Kravetz compite con Alberto por las palmadas paternales en la espalda, y por la cantidad de mensajitos de texto, que reciben de Sergio.
Es Sergio, según nuestras fuentes, el presidenciable que más se divierte con los juegos previos.
El Lúdico y El Poeta Impopular compiten por avalar la promisoria candidatura del ascendente Guillermo Nielsen, El Polista.
Trátase de un economista lúcido, un polista sexagenario pero entero que supo ser el instrumento sustancial para las negociaciones del ministro Lavagna. Fue embajador de La Doctora en Alemania y tuvo algún stage en el sciolismo.
Al menos hasta el cierre del informe, Nielsen no se postula para jefe de gobierno. Opta por el consuelo viable de la diputación nacional.
Trasciende, aparte, que Nielsen sigue en tandem la estrategia que marca Alberto Baduán, El Jacobito. Es el habitante de otra toldería porteña de una sola carpa, bastante próxima a la toldería sin votos del albertismo. Y se incorpora también a la Franja de Massa.
“Nada de ir por la jefatura, es el momento de cazar una banca y estar adentro cuatro años”, confirma la Garganta que observa las tolderías.

4.- Asignatura pendiente de Daniel

Se habló de Mauricio y de Sergio. Falta tratar la toldería de Daniel. El tercer protagonista de la miniserie que anticipa el final -para Oximoron- de bandera verde.
Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol, mantiene una asignatura pendiente con el Artificio Autónomo. Desde 2003, cuando sorprendió a los peronistas porteños que lo bancaban como propio, para irse como vicepresidente de Kirchner, El Furia. Hizo negocio. Hoy está transformado en El Milagro-Scioli, y se encuentra bien aspectado para la presidencia. Por su flamante relación con La Doctora, ya resignada, que le envió de regalo a Kicillof, El Gótico, con un casquito, y a los buscapinas de La Cámpora.
Daniel impulsa, para el Artificio, la candidatura de Gustavo Marangoni, El 5 de Boca. Trátase de uno de los escasos sujetos del universo que se encuentra capacitado para captar la misteriosa ideología subyacente del aire y del sol. Marangoni orienta al ateneo “Coppertone para Todos” y representa, al menos, una alternativa visual nada desdeñable si se lo compara con Daniel Filmus, El Psicobolche I, un perdedor serial que está siempre listo para ponerle el rostro valientemente a otra derrota.
Sin embargo, si Daniel no logra instalarlo con fuerza al 5 de Boca, mantiene en el banco de suplentes, por las dudas, a Jorge Telerman, El Peladito de Badía, ex alcalde. Es otro migrante del peronismo cultural que repite, con Scioli, la vocería que supo cultivar anteriormente con el extinto Cafiero y con Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas).
Es de esperar que esta tercera vez sea la vencida. Que Telerman tenga, con Scioli, mejor suerte que con Cafiero y Duhalde, dos segundos.

La toldería anaranjada del airesolismo tiene que conciliar posiciones con el Peronismo de Consorcio que enaltece a Santamaría con sus eficientes “encargados de edificios”. Santa María tampoco tiene votos pero cuenta, por lo menos, con un buen salón de actos y una presentable universidad. Aparte de ponerse en el bolso al Peronismo de Consorcio, Daniel tiene también que ofrecer generosamente los lugares que se apropie La Doctora para los buscapinas de Unidos y Organizados y sobre todo de La Cámpora, que amenazan con preparar el lanzamiento de Cabandié, El Correctivo, y sumarlo al de Jorge Taiana, El Canciller Inadvertido.
El informe sobre las tolderías porteñas concluye necesariamente con una alusión a la carpa de De la Sota, El Cordobés Profesional, que juega también en la liga grande pero no aparece hasta ahora en la pantalla. Pero mantiene una carpa divertida que contiene las ocurrencias circulares de Julio Bárbaro, El Reciclado Invariable.
Bárbaro brinda cotidianas lecciones de peronismo cultural a través de las emisiones televisivas del cable. Según la evaluación, aún suele cautivar a las damas de cincuenta años para arriba, buenas señoras que deciden abrirse hacia lo nacional y popular, a los efectos de incorporar ciertas experiencias estremecedoras, vibrantes.

Líder de culto y fenómeno delictivo

Cuatro años de la muerte (irresponsable) de Néstor Carlos Kirchner, El Furia.

escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella

“puto y ladrón/
lo queremos a Perón”
(consigna anónima)

Líder de culto y fenómeno delictivo

“Un fuera de serie. Hacía política hasta cuando dormía. Pero le gustaba mucho la guita. Demasiado”, sintetiza la Garganta.

La “guita”, en principio, era sustancial para “hacer política”. Después, con el poder acumulado, la “guita” pasaría a convertirse en el gran obstáculo. No había manera de gastarla. Se desconocía, incluso, dónde ocultarla.
A cuatro años de la muerte (irresponsable) de Néstor Kirchner, El Furia, correspondería celebrar al militante apasionado. A quien no “dejó las convicciones en la puerta de la Casa Rosada”.
Aquí, precisamente, reside la clave del dramatismo que atormenta a La Doctora, la heredera. Que en mayo de 2003 El Furia ingresaba en la Casa de Gobierno con sus “convicciones” reconocidas. Dispuesto a aplicar su metodología de interpretación del poder, inspirada en la“pasión recaudatoria”.
Es el origen de los “desastres seriales” por los que La Doctora debe responder hoy. En momentos de alta sensibilidad, cuando el temor de los adversarios se diluye. Y se animan a impugnarla hasta los empresarios.

El Furia supo construir admirablemente el poder mientras, en simultáneo, consolidaba el Sistema Recaudatorio de Acumulación.
Mecanismo que el portal exploró desde sus comienzos, con el propósito exclusivo de entenderlos. Se remite a los textos iniciales que componen “La Marroquinería Política”, o “El Descascaramiento”. Editados mientras El Furia vivía. Cuando “podía defenderse”.

Construcción y evaporación

Líder de culto y fenómeno delictivo

En nuestros seminarios privados, suele rescatarse la epopeya del fenómeno kirchnerista. Sobre todo entre mayo de 2003 (cuando El Furia accede al gobierno e inventa Austral Construcciones con Lázaro, El Resucitado) y octubre de 2005. Cuando le perfora la provincia (inviable) de Buenos Aires a Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas). Y conquista la hegemonía total.

Junto a Hugo Chávez, El Furia se dio el horrible gusto diplomático de humillar a George Bush, El Junior, en Mar del Plata. Fortalecidos, ambos extintos, por la prepotencia respectiva del petróleo y de la soja.
Para no ser menos, La Doctora se animó también a maltratar a Obama, El Keniano, en el pleno reciente del Consejo de Seguridad. Con argumentos políticos que no ocultaban el desborde del resentimiento. Por no haber evitado la expresión de la justicia de Estados Unidos. Por no haberla salvado -El Keniano- de la dilatada siesta de la mala praxis, que depositó a la Argentina en el descenso del default y sus derivaciones previsibles. El maldito discovery, que habilita a los sabuesos irascibles de Paul Singer, El Buitrero, para husmear entre cuentas inquietantes.
“Partes sustanciales de un todo complejo, más amplio”. Restos de recaudaciones producidas mientras El Furia, en simultáneo, construía la propia mítica que lo completa. Sopapeaba a Bush, “maltrataba corporaciones culposas”, abusaba de la centralidad desde el conflicto, obligaba olímpicamente al heroico general Bendini a subirse al banquito y retirar los retratos impresentables.

Líder de culto y fenómeno delictivoDurante sus mandatos, La Doctora no pudo disfrutar de la complacencia de la gran prensa que supo festejar a su marido. Aunque mantuviera, a su lado, en el arranque, a Alberto Fernández, El Poeta Impopular. La pobre enfrentó severas derrotas, se enroló en causas perdidas, pero registró sus propias recuperaciones. Hasta debió improvisarse para el rol de La Jefa.
En los citados seminarios, así como se trata la epopeya de la hegemonía, desfila también la transformación del poder que se evapora. Sin darle siquiera importancia al clavel inerte de Boudou, El Descuidista, reconocido como el primer gran error de la estadista viuda.
Debe estudiarse la instancia que se extiende desde abril de 2012 hasta octubre de 2013. O sea, desde que en el estadio de Vélez se lanza el movimiento de buscapinas “Unidos y Organizados”. Cuando La Doctora decide la tontería abrupta de “ir por todo”. Junto a los incondicionales incentivados a fuerza de presupuesto de La (Agencia de Colocaciones) Cámpora. Hasta que Sergio Massa, el titular de la Franja de Massa, le perfora, a su vez, Buenos Aires, la provincia inviable.

Líder de culto y fenómeno delictivoEn cuatro años, La Doctora supo mantener, como pudo, los trapos. Pero no supo sustituir el trípode de poder con que gobernó, como dueño, su marido. Junto a Hugo Moyano, El Charol, y Héctor Magnetto, El Beto. Suponer que con el sindicalismo adicto de Yasky y Caló, y con los buscapinas de Unidos y Organizados, podía suplir los servicios que le brindaba Moyano, es tan absurdo como suponer que con las publicaciones satelitales de Szpolski y Gvirtz, y con las escenografías de Grossman, podía suplirse el extinguido favoritismo que le dispensaba Magnetto. Y menos aún con Magnetto -o sea Clarín- en contra.
Es el medio como enemigo. Resignado, dispuesto a informar para no morir.
Así sea tardía, que sea bienvenida la información.

“Con Néstor era distinto”

Aparte de una fortuna tan indescifrable como oscura, El Furia le dejó a La Doctora un gobierno con destino clavado de naufragio. Pero cabe consignar que ella aprendió a encarrilarlo. Contó con la inestimable docilidad del peronismo en estado vegetal, que se adaptó a la ficción del rol de conductora. De Jefa.
Entonces La Doctora se lanzó a jugar al solitario con la política. Nadie puede culparla que continúe, aún hoy, con el juego en soledad. Confronta con la tendencia hacia la destrucción, contra la indignación de los sectores gravitantes de la sociedad que no encuentra -por suerte- quien los represente.

Líder de culto y fenómeno delictivoCon la iniciativa acaparada, La Doctora se dedica a envolver a los opositores envueltos con las construcciones épicas que sirven para simular el gran fracaso. Mientras se entrega a la seducción generacional de los jóvenes brillantes, que colaboran -junto al peronismo vegetal- para introducir el país en la ciénaga. Sin que se note, en exceso, las marcas del fango. Pero se ampara el negacionismo que indica que no existe el fango, como tampoco existe el default, ni el desacato, ni el estancamiento de la inflación.

Líder de culto y fenómeno delictivoPor si no bastara, La Doctora sabe que a sus espaldas prospera, entre los canallas que se colgaban del vestidito negro y dicen defenderla, otra interpretación.
“Con Néstor era distinto. Con Néstor esto no pasaba”.
Aunque aquella pasión recaudatoria de El Furia signe las verdaderas pesadillas actuales del gobierno. Por aquella ilustrativa franqueza que lo inducía a abrazar las cajas fuertes que ansiaba llenar.
Cuatro años después, La Doctora trata audazmente de reconstruir a El Furia como el máximo líder popular. Una versión desgarbada de San Martín contemporáneo, un objeto de culto para venerar. Mientras en simultáneo, la gran prensa sobrecargada de información, prefiere presentarlo, por derivaciones de la pasión recaudatoria, como un fenómeno delictivo.
El Furia sostiene, acaso, la compleja combinación de ambas interpretaciones antagónicas.
No deja de ser -la suya- una proeza.

Oberdán Rocamora

La Argentina vuelve a ser negocio

por Bernardo Maldonado-Kohen

El nombre del Fondo de Inversión, por ahora, se mantiene en reserva. Basta con consignar que arrancan a partir de diciembre con mil millones de dólares disponibles para la Argentina. A los efectos de invertir en distintos rubros. Cuentan con siete mil para la región, y sus responsables mantienen acceso a los otros cuarenta mil millones. Globales.
Cuentan, por supuesto, con los perfiles completos de los tres protagonistas de la miniserie que consagra el Portal (que siguen). Tomografías informativas de Daniel, Mauricio y Sergio. Son los tres que coparon el centro de la pantalla.
Aunque al decirlo se enoje Randazzo y sostenga, como De la Sota, que los tres protagonistas son los candidatos que imponen los grandes medios.

Con dos de los tres héroes, según nuestras fuentes, el operador del Fondo ya entró en contacto. Consta que una vanguardia instrumental, de los pragmáticos inversores de referencia, se encuentra en Buenos Aires. Al cierre del despacho es probable que se produzca el regreso de la avanzada hacia Nueva York. Para volver hacia mediados de noviembre. Medialuneros abstenerse.

En la evaluación, sus responsables no dudan de la previsibilidad que transmiten las tipologías estudiadas de Mauricio Macri, El Niño Cincuentón, o de Sergio Massa, El titular de La Franja de Massa, Renovador de la Permanencia.
Les intriga, en cambio, hasta la vacilación, el escenario político y económico que se presente si el ganador es Daniel Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol. Al que conocen, casi tanto como a Sergio Massa.
Aceptan, en el plano personal, que Daniel les genera una total confianza. Como si les garantizara cierta responsabilidad. Pero indagan inquietos sobre el poder de decisión que conservaría, en ese caso, La Doctora (“como la llaman ustedes”).
En otras palabras, los fondistas quieren saber con anticipación lo que descuentan que nadie les puede asegurar.
En definitiva, está latente la sospecha de asistir a las vísperas de una imitación del recetario ruso. Como si Scioli, con su positivismo vitalista, representara una versión argentina de Dmitri Medvédev. Para que La Doctora se reserve el rol de Vladimir Putin, y continuar con el ejercicio inalterable e imprevisible del poder.
El tema merece un informe de Consultora Oximoron. En una cultura fuertemente presidencialista, donde el presidente maneja las claves esenciales. Aunque La Doctora imponga desde el vicepresidente hasta los ministros o los diputados, las secretarias y hasta los choferes.

Los fondistas descuentan, también, que Scioli puede ser el próximo presidente sólo si gana en la primera vuelta. Significa confirmar que el airesolista tiene, en adelante, una tarea imposible. Superar la frontera de los 40 puntos y que el segundo no llegue a los 30.
Más que una hazaña, en términos de hoy sería una utopía. Porque en la segunda vuelta Scioli pierde con cualquiera de los dos. Macri o Massa.
Sondean además sobre la presunta preferencia de La Doctora por tenerlo de sucesor a Macri. Una variante aquí bastante tratada, sin tomarla en serio.
Si el ganador resulta Macri será por exclusiva voluntad de la sociedad. Nunca por el deseo de La Doctora. Sería como adherir al gastado lugar común que indica que De la Rúa fue presidente porque lo prefirió Menem.

Elefantes inadvertidos

Sorprende, pero a esta altura no debe llamar la atención, el conocimiento minucioso, detallado y medular, que los fondistas mantienen sobre la actualidad doméstica. Se explica con superior claridad cuando entre los inversores externos se mezcla un invariable argentino informado. Tan osado como experto. Con experiencia y menor de 50 años. Carteras propias de clientes y rebosantes de contactos.
Los fondistas descuentan que el conflicto con los buitres se va a arreglar, a más tardar en enero. Pese a la dilatada siesta de la mala praxis, y a los réditos del antimperialismo bipolar. Se les va a comprar la sentencia a los buitreros de Singer por 1.600 millones de dólares, y habrá que asumir el costo político. Aunque luzca como una capitulación poco elegante. Sin el cuidado estricto por el relato, según la gilipolleada planteada por el señor Vanoli. Fue durante su desborde oral, registrado en la reunión divulgada por el JP Morgan, a la que el funcionario asistió por sus ganas de estar cerca de los astros. Lo que suele describirse como un “cholulo”.
Imaginan que La Doctora ya sabe que, si no se arregla con los buitres, no va a llegar a ninguna parte. Aparte teme que la compliquen aún más los trascendidos sobre las derivaciones de la pasión recaudatoria del Extinto, que culminaron en las travesuras adolescentes de Lázaro, El Resucitado. Indujeron a La Doctora a la faena de rebajarse ante Ricardo Echegaray, El Intocable de la AFIP, con una firmeza que instruía aunque ocultaba la desesperación. Para pedirle (ordenarle) a Echegaray que saliera al ruedo enemigo de la prensa. Con el objetivo de equiparar los vicios de El Resucitado con otros mil empresarios que se encuentran en las mismas condiciones por utilizar facturas falsas.
Para que pase inadvertido un elefante en la calle Florida, La Doctora optó por llenar la peatonal de elefantes. Y para que Echegaray, como al pasar, desmienta que La Doctora es socia de Lázaro. Sin percatarse que a los medios le iba a interesar mucho más esa oración que los miles de elefantes.

El muñeco Kicillof

Para colmo, por su conocimiento de la Argentina, los fondistas se permiten la transgresión de corregirnos.
Fue respecto a la publicación de “Axel, el volteador de muñecos”. Texto que los fondistas elogian, aunque lo consideran incompleto. Porque argumentan que falta un dato esencial.
Que el muñeco volteador, Axel, fue volteado por La Doctora.
Al incitarlo a demoler el acuerdo que los banqueros habían alcanzado con los buitres. Lo que La Doctora demolió fue la oculta ambición presidencial que movilizaba a Kicillof.
Aseguran que Axel, en el estudio de Gottlieb-Cleary (los abogados que representan a la Argentina) se mostraba eufórico con la magnitud del arreglo. Con los ojos brillantes se ilusionaba como un bolche sensible, con su retorno triunfal a Buenos Aires. Con la resolución del conflicto de los buitres en la mano, para ofrendárselo a La Doctora. A los efectos de sumar la solución eficaz al catastrófico acuerdo con Repsol, que posibilita la construcción de un monumento a Bruffau en la Plaza Cibeles. Y al vergonzoso acuerdo con el Club de París, donde le encajaron punitorios hasta por la aorta y se comprometió a pagar dos mil novecientos millones de más. Apenas restaba, a su vuelta, la consagración de Axel como candidato presidencial.

“Creyeron que La Doctora demolió el acuerdo para evitar la idea del Jorge Brito victorioso y salvador. No. Lo que La Doctora no toleraba era precisamente la imagen del Kicillof triunfal. Victorioso y salvador. Y lo bajó a la tierra con un arrebato”.
Al demoler el muñeco Kicillof ,que se ufanaba en Nueva York, es cuando se adquiere mayor solidez la resignación de acordar con Scioli, y convertirlo en el próximo Medvédev. Entonces el acuerdo no se decidió en Roma, en el almuerzo de contención espiritual con San Borocotó.
Un Scioli, absolutamente entregado y sin fichas, es, en el fondo, mucho más manejable y conveniente que un agigantado Kicillof, que cubría la mayor parte de los casilleros con tropa propia. Al servicio, siempre transitorio, de La Doctora. La Muñeca Brava que decidía, en otro arrebato, voltear a Kicillof. Como volteó el acuerdo con los buitres para ingresar, a “conciencia pura”, en el descenso del default, sin calcular la onda expansiva que se le venía en la cabeza con el discovery. Con la acumulación de datos de tanta pasión recaudatoria que signa las actuales decisiones de estadista, aferrada a la corrupción de Estado, en el plano doméstico y en el internacional.
Pero los fondistas, a pesar de todo, se disponen a ponerla. La Argentina mediata vuelve a ser negocio. Y si el obstáculo de La Doctora se resuelve, se asiste al renacimiento del clima de inversiones.
Una ensoñación, acaso, de los neo-liberales. Conspiradores, “papagayos de la ortodoxia”, que se aferran a la viabilidad. Que confían, a pesar de las turbulencias que vienen con el desastre, por cualquiera de los tres que están en el centro hegemónico de la pantalla. Incluso con Scioli, El Medvédev.

El medio como enemigo

Una estrategia riesgosa para devaluar al pobre opositor real.

escribe Bernardo Maldonado-Kohen

“La Presidenta no es socia de Lázaro Báez”
Ricardo Echegaray. 2014
“Desmentir, en periodismo, es informar dos veces”
Maestro Cottumacci, 1977

Al instalar que los medios representan la verdadera oposición política, Cristina, La Doctora, copia, con mucha más suerte, un argumento de Carlos Menem, El Sheik.
El objetivo encierra una perversidad oculta, aunque en el fondo sea bastante perceptible. Consiste en menoscabar a la oposición partidaria. Para ningunearla, apartarla del escenario, inutilizarla entre el desconcierto.
No hace falta recurrir al filósofo canadiense Marshall Mc Luhan para sostener que, “cuando la oposición es el medio”, el mensaje es que el opositor político real no sirve para nada.
Queda el pobre sólo de relleno. Jamón del medio para constar en actas.
A los efectos de existir, para tener alguna visibilidad entre la cultura de la imagen, el acotado opositor necesita aparecer para ser. En los medios, que emergen como distribuidores de legitimidad. Lo sugiere cualquier prensero competente (no Mc Luhan).
Entonces se facilita la reflexión más previsible. El nuevo mensaje complementario. Significa confirmar que el medio maneja al opositor. Para ser depende del medio.
Son claves obvias para interpretar la operación exitosa. Reduce al adversario real, hasta la piedad.

Pero el dilema suele agravarse cuando el director o dueño del medio entra en el juego y se agiganta. Al extremo de jactarse de ser el opositor de verdad. Emblema del poder que baja línea. Que se permite, incluso, aconsejarle al político qué es lo que debe hacer. Y qué no. Porque se siente cómodo en la pragmática condición de núcleo. Ya que convoca a los opositores, y hasta divulga secretamente la convocatoria.
De la extraña patología descripta suele apoderarse, también, el periodista asalariado. El profesional, un instrumento que puede fusionarse, identificarse o no con el medio en conflicto que lo contrata. Y se compromete con sus causas fundamentales. Abunda la casuística. Ampliaremos (sólo si es necesario).

Bonelli, Olivera, Alconada, Wiñaski

En la Argentina actual, la agenda de los medios de comunicación (en litigio) confronta con cierta virulencia con el cristinismo dominante. Contiene una intensa frontalidad que contrasta con la agenda tranquila, insustancial y casi monótona, del opositor asumido como real. El que prepara profesionalmente sus planteles para suceder al gobierno que oposita.

En palabras más directas, un texto de viernes de Marcelo Bonelli, “panorama empresario”, perdido entre el fuego a discreción de Clarín. O un texto de Francisco Olivera, de los domingos en La Nación, suele ser más devastador, para el cristinismo, que el informe medular, con fundamentaciones críticas, publicado por cualquier colega economista vinculado a los candidatos de la primera línea. O que alguna intervención de los mismos colegas, lanzada entre las innumerables emisiones televisivas del cable.
Sea Peirano, Lavagna junior o Redrado, por La Franja de Massa.
Sea Melconián, Frigerio o Sturzenegger, por el macri-caputismo del PRO.
Sea Monteverde, Cachanosky o Esper, por los independientes de la medialuna enarbolada, lista para la recepción de consultas.

El equívoco complejo entre la prensa “concentrada” y el gobierno cristinista tiende a agravarse cuando Alconada Mon, en La Nación, o Nico Wiñaski, en Clarín, exhiben la dureza minuciosamente informativa sobre los reiterados descalabros de Amado Boudou, El Descuidista. Ellos representan la vanguardia ofensiva que concluye complementada con el rostro inerte de los senadores venerables, los que exhiben por ejemplo un cartelito triste, en que le solicitan al vicepresidente Descuidista que se tome licencia.
Aquí también el opositor actúa detrás de la información que suministra el periodista. Permite el fortalecimiento reiterado de la reflexión despiadada del oficialista, que los califica de “empleados de Magnetto”. O, para el caso, de Los Saguier, otros titanes de la “prensa concentrada” y de tantas chafalonías que se curten desde la Televisión Pública. O desde CN23, C5N, o en Tiempo Argentino y las franquicias infinitas.
Sería redundante analizar el mismo escenario cuando se toma el ejemplo dominical de Lanata y su arrasadora rutina sobre la “ruta del dinero K”.
En densidad opositora, en capacidad de perjuicio para la vulnerabilidad del gobierno, con su equipo y el respaldo del Grupo Clarín, Lanata se muestra más eficaz y dañino que la sumatoria de los opositores concentrados. Pero concentrados, casi rendidos, ante las evidencias del televisor.

El Sheik y El Furia

En 1995, cuando Menem fue reelecto, aliviado y casi vengativo, El Sheik expresó la sentencia que meticulosamente había calculado.
“Triunfamos sobre los medios de comunicación”.
Una manera pedante de pasarle factura a Clarín, a La Nación, pero también al entonces influyente Página 12. Contenía a un Verbitsky en pose informativa de combate, que obstaculizó como pudo al régimen del Sheik, con denuncias permanentes que lo identificaban con la corrupción.
Pero también, al transparentar su triunfo “sobre los medios”, Menem utilizaba la fórmula perversa para rebajar el precio de los ocasionales adversarios. Octavio Bordón y Chacho Álvarez, y también al radical Horacio Massaccesi. Tres políticos sexagenarios que sobreviven hoy en un segundo plano. Como en cierto modo también sobrevive Menem.
De los cuatro, el único que tiene proyectos viables de regreso, según nuestras fuentes, es Massaccesi.
Pero Clarín y La Nación, los destinatarios empresariales de las facturas, siguen casi intactos. Tan fuertes y sospechosos como siempre culpables. Mientras tanto, Página 12 resigna el sesgo caudalosamente crítico para convertirse en una virtual Secretaría de Estado. Es una de las tantas franquicias que cultiva el periodismo militante que fortalece, paradójicamente, la identidad independiente -digamos- de Clarín y La Nación.

En 2003, Kirchner, El Furia, accede al gobierno con el exclusivo mérito de ser un desconocido. Elegido por el dedo equivocado de Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas).
Aquí El Furia resuelve rápidamente el litigio latente con la “gran prensa”. Capta, en inteligente defensa propia, al Grupo Clarín. Se asiste al romance desastroso de cuatro o cinco años de información complaciente, que le facilita a Kirchner la conquista de la hegemonía. Pero el romance concluye lo suficientemente mal. Como para que Clarín pronto vuelva a ser sindicado, por definitiva vez, como el principal opositor ya no sólo a vencer. También para destruir. Con la violencia estatal, en el trato cotidiano, que no se registró nunca. Cuando se le reconocía a El Furia haberse movilizado con una consigna letal. “A mí estos hijos de p… no me van a hacer lo que le hicieron a Videla o a Menem”.

La política detrás del medio

A partir de 2008, El Furia y La Doctora se menemizan juntos y tratan a Clarín como la máxima oposición. Mientras tanto, ponen en práctica las épicas metodológicamente envolventes. Sirven para envolver a los opositores envueltos, en conjunto con los atribulados dirigentes peronistas. Los que quedan cautivos en su impactante devaluación. Con la estrategia congelada.
Los peronistas envueltos permanecen pendientes, y sobre todo dependientes, de las ensoñaciones anímicas de La Doctora, que mantiene en su descenso la centralidad. Obnubilada con la sabiduría, aún no fundamentada, de Kicillof, El Gótico.

Con El Furia extinto, La Doctora hoy padece los lineamientos de su política mediática. Y debe asumir el riesgo, las consecuencias de haber designado, como adversario principal, a “la prensa concentrada”. En desmedro del inofensivo opositor democrático.
Su obsesión hoy está sujeta a los datos inquietantes que emite la “prensa concentrada”. Un arsenal informativo que preocupa infinitamente más que los planteos lógicos, comparativamente irrisorios, de la oposición política. La que debe situarse, para persistir y ser, detrás del medio.
Sólo la señora Carrió, La Demoledora, emite conceptos en el vacío, similares a los que se ventilan inicialmente en Clarín y La Nación. Pero está instalado que un vaso de agua y un agravio de Carrió (o una demanda de Monner Sans) no se le niegan a nadie. Aunque sea la dirigente de primer plano que más se detiene para describir el tormento de la corrupción de estado. Un concepto que, por elegante piedad, el portal prefiere suplir con el título “pasión recaudatoria”.
Son derivaciones de la pasión recaudatoria las que hoy marcan la agenda de la política nacional. Y lo peor: la internacional.
La pasada pasión recaudatoria muestra el oximoron de La Doctora que ataca a la defensiva. La pobre procura asegurar, con su férrea conducción, la capacidad ambulatoria, en el futuro inmediato. A través de la obediencia febril de los colaboracionistas, y de la adquisición de posiciones en el próximo parlamento. Pero sobre todo en la justicia.
“Si la tocan a Cristina qué quilombo se va a armar”, como grita la militancia convencida de participar en un gobierno transformador, de inclusión, que registró adelantos casi revolucionarios.
Por otra parte nadie atenúa la radicalización de los medios. Los que ofrecen -se reitera-, una agenda más grave de la planteada por el opositor partidario, envuelto y normal.
Después de todo, cualquier fenómeno político contiene implicancias delictivas. Sin excepciones. En el PRI, en el socialismo cubano, en el coloradismo paraguayo, en las variables antagónicas del peronismo.
Pero la agenda de los medios, tomados erróneamente como enemigos, suele dar vuelta como un guante la ecuación. Para presentar al kirchner-cristinismo, por su pasada pasión recaudatoria, como un fenómeno delictivo, con implicancias políticas, sociales, culturales.

Por la pasión recaudatoria

El pasado sistema de acumulación signa la política y la geopolítica.

sobre informe de Consultora Oximoron
Redacción final de Carolina Mantegari

Introducción
Dinámica de “Intratables”

“Los triunfadores que aquí quieran decir Ni Vencedores ni Vencidos están fritos”, confirma la Garganta.
Acecha el riesgo de la venganza.
En cuanto el cristinismo cese, los vengadores no se detendrán hasta “exponer los zapatos y las carteras de la Presidenta”.
(Los vengadores ya ni siquiera soportan su voz).
Trátase de un excelente estímulo para luchar. Resistir y permanecer. En defensa propia. Deben mantenerse las cuotas de poder que aseguren la tranquila capacidad ambulatoria.

Para Oximoron, el peor de los productos del cristinismo es el anticristinismo ciego. El que se opone sin la menor contemplación.
Es tan peligroso y equivocado como el cristinismo negacionista. El que no asimila la mínima crítica. Y contraataca con descalificaciones globales. Mientras avanza entre los papelones, con el escudo protector de la soberbia.
Ambas radicalizaciones -para Oximoron- se retroalimentan. Hasta alejarse del tratamiento racional.
Signan las claves patológicas del país que presenta el diálogo imposibilitado y ausente.

Ocurre que se impuso la dinámica televisiva de “Intratables”.
Exitosa invención de la creativa productora Liliana Parodi. Impone, en América tv, la ficción del debate. Un intercambio oral que se funde -y confunde- con la mera confrontación.
Tratar un tema nunca implica debatirlo.
La ficción culmina habitualmente entre los griteríos que Santiago del Moro trata de atenuar. No se entiende nada pero se refleja, con rigurosa claridad, el desconcierto del momento político que transcurre. Y se soporta.
Nadie emerge como vencedor en el país de los Intratables. Pero se logra el objetivo de neutralizar al que juega, en el show, el rol del adversario.
El esquema “Intratables” fue adoptado, acaso a su pesar, por el sobrio conductor Gustavo Sylvestre. El que también se jacta -como Del Moro- de “dar lugar a todas las voces”. A través de una metodología que Luis Majul también trafica, desde hace más de un lustro.
Tal vez Oximoron deba encarar, al respecto, un informe especial. Prometido.

Osiris Alonso D’Amomio
Director Consultora Oximoron

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1.- Las partes del todo

“Tienen todo”, confirma otra Garganta. ¿Quiénes tienen todo?
Robert Cohen, un “boga”. Y sobre todo Jay Newman.
Es Jay otro “boga”, pilar decisivo de Paul Singer, El Buitrero Mayor del Fondo NML.
Cabe consignar, en principio, que a don Singer lo único que le interesa, de la Argentina, es cobrar. No lo moviliza la menor fascinación imperialista. Ningún atisbo de índole moral.
Néstor Kirchner, El (extinto) Furia, era el único que podía haberse entendido bien con Singer. Conocedor del mismo lenguaje práctico. Lástima.

Trasciende que Los Buitreros se jactan de conocer, con los detalles más inquietantes, las partes sustanciales que de ningún modo conforman el todo.
Porque el Todo es, según nuestras fuentes, mucho más amplio. Diversificado, extendido, complejo.
Pero con las partes del todo que tienen los Buitreros es suficiente para apretar. Como si el gobierno argentino fuera apenas una naranja.
Claro que extorsionan, por supuesto. ¡Vaya novedad! Pero extorsionan a quienes están seguros de encontrar en falta. Con las colas sucias.

2.- Cuentapropismo y centralidad

Con El Furia no existía el cuentapropismo. Después de todo era un atributo que hoy debiera valorarse.
El sistema de acumulación lubricaba con armónica brutalidad. Nadie podía comerse una aceituna que no le correspondiera, sin su consentimiento.
La pasión recaudatoria existía, pero estaba centralizada. El comercio era mayorista. No para cualquiera. En el desorden de la retirada es bastante más fácil.

Es precisamente la consecuencia de aquella pasión, insaciablemente inagotable, la que signa la desdichada actualidad política.
Ya no sólo en el ámbito nacional, donde los antiguos excesos se mantienen relativamente controlados. A resguardo, merced a la mayoría parlamentaria. Y a la instrumentación de los jueces adictos, que padecen, según nuestras fuentes, síntomas prematuros de culposidad. Por las operaciones perceptibles, por lo que trasciende, entre los alrededores de las familias. Se trabaja sobre los hijos, los amigos, el circuito social.
“¿Hasta cuándo vas a jugar tu prestigio por quienes se la llevaron?”. “Pensá en los que deben cargar con tu apellido”.

La pasada pasión recaudatoria signa, también, el desplazamiento en el plano internacional. El precipitado giro hacia la esfera de Rusia y China, que se acentúa a través de los conocimientos medulares que brotan, desesperadamente, desde Estados Unidos.

3.- Muñeca Brava

El antimperialismo bipolar coincide con la honda necesidad de combatir las tormentas que admite el “discovery”.
Es, en definitiva, otra consecuencia de la larga siesta de la mala praxis.
Por la incompetencia indolente y descuidada de Carlos Zannini, El Cenador, estratega imaginario. Y por el amateurismo, en materia de gestión, que suele caracterizar a la banda copadora de Axel Kicillof, El Gótico.
El Volteador de Muñecos pero sólo después de haber volteado intelectualmente a La Doctora. La muñeca brava.

La carencia de profesionalismo, para los seguimientos temáticos, de los improvisados, condujo a la Argentina hacia el descenso del default (que el “negacionismo” niega). Y hacia la atrocidad del desacato (que se minimiza).
Causas de la ansiedad con que Argentina se dirige hacia la sabiduría milenaria de China. O hacia a la tradicional intolerancia de Rusia.
La habilitación del discovery es infinitamente más perjudicial que el sobreactuado efecto de aquella nostálgica Cláusula Rufo.
Es por el atributo del discovery que Los Buitreros indagan, con espantosa facilidad, entre las cuentas abundantes de las empresas truchas que se descubren.

4.- Los caminos de Lázaro

Son las ramificaciones dispares del máximo colaboracionista de la pasión recaudatoria estudiada. Lázaro, El Resucitado.
Decir Lázaro significa aludir a El Furia. Por cuestiones sucesorias, significa también aludir a La Doctora. La Muñeca Brava que se encierra sola en la trampera del “dilema sustancial”. El que Francisco, San Borocotó, no puede confortar. Ni resolver. Apenas puede contenerla.
En el primer tramo, con admirable destreza, La Doctora supo manejar la herencia política del extinto. Pero nunca logró acertar en el manejo de la herencia económica. De ninguna manera atañe a los lineamientos encarados por los instrumentales ministros de Economía. Responsables, en gran parte, de la siesta dilatada.
Aquí se alude a la herencia acumulada por la pasión recaudatoria. A las multiplicadas ceremonias monótonas, casi mecánicas, de años de amontonamiento espiritual.
Deriva en una cuestión estructural de Estado. Que arrastra a La Doctora y -sobre todo- a “los chicos”. A quienes se les dio mucho más poder que protección. Con dedos pegoteados de membrillo, que Los Buitreros se disponen a utilizar cada tanto.
La patología hoy marca la estrategia geopolítica del país. Y sobre todo el diseño de la estrategia judicial, instrumentada a través de los jueces sólo temporariamente adictos. Los que tal vez no se comprometan, en el fondo, según nuestras fuentes, en ofrendar sus carreras por los excesos de la recaudación idílica. Gestada en años de metodológica impunidad, y cuando ni siquiera acechaba el furor amenazante de los vengadores.

La selectiva lógica del poder cristinista

sobre informe de Consultora Oximoron
Redacción final de Carolina Mantegari

Introducción
Penúltima recuperación

En “Pelota a Paleta”, se alude al juego de La Doctora contra el frontón (que es la realidad).
Para Consultora Oximoron, La Doctora juega políticamente sola. Sin contrarios a la vista.
Confronta con la tendencia hacia la autodestrucción (de la que suele recuperarse). Y confronta con la indignación permanente de la sociedad que oposita. Es un sentimiento racional, democráticamente vacante, que no canaliza ningún exponente de la oposición.
La sociedad que oposita no encuentra el opositor que la represente.
Entre 1930 y 1976, el hartazgo equivalente pudo haber sido aprovechado por algún General.
Ante la complacencia de la sociedad, Uriburu, Onganía o Videla tomaron el poder. Para generar -de facto- los respectivos fracasos cíclicos. Posteriormente condenados por la misma sociedad (siempre inocente).
La capacidad de recuperación, que sucede a las declinaciones, es un atributo principal del cristinismo.
Son caídas que admitieron la falsa evaluación del “boleto picado”. La certeza de toparse ante la crisis final, de la que -invariablemente- el cristinismo resurgía. Caídas que fueron tan innumerables como las recuperaciones.
Tal vez se asiste, en la actualidad, a la última recuperación. Pero por prudencia corresponde escribir la “penúltima”.

Osiris Alonso D’Amomio
Director Consultora Oximoron

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Los ejemplos de Héctor Magnetto, El Beto, de Jorge Bergoglio, San Borocotó, y del general César Milani, El Seductor de Sexagenarias, sirven para interpretar la lógica selectiva del poder cristinista.
En Guerra de Convalecientes se reflejaron aquí los tensos tramos del litigio recíprocamente devastador entre Kirchner-Cristina y Magnetto-Clarín.
Un divorcio contencioso que se arrastra hasta el cierre del informe. Entre 2003 y 2007 fue una relación pasional de conveniencia mutua.
Se mantuvo inalterable el apasionamiento similar de la pelea. Agravada por el epílogo de la llamada “crisis del campo”. Cuando perdieron Los Kirchner. Hasta quedar, en el declive, casi debajo de la lona.
Pero la respuesta de El Furia fue letal. Recurrió a la lealtad cautiva del parlamento para impulsar la Ley de Medios. Instrumento que en 2009 nació viejo, especialmente obsoleto y sobre todo vano.

De todos modos, cinco años después, La Ley de Medios sirve para que La Doctora no se dé por vencida y lo vuelva a acosar, a través de Sabbatella, El Psicobolche II, al enemigo heredado.
Al contrario de El Furia, La Doctora nunca pudo disfrutar de los beneficios de la complacencia informativa de Clarín. De la armonía registrada en los tiempos de la amistad con Magnetto.
Acontecía que El Beto, para El Furia, estaba adentro. Y de los aliados sólo esperaba incondicionalidad absoluta. Sin las menores sutilezas que presenta el fenómeno de la comunicación.
“O están conmigo o no”, era la consigna.
Al tomar distancia crítica, por cuestiones profesionales o comerciales, Magnetto se transformaba en el enemigo total.
Para el kirchner-cristinismo la construcción del enemigo siempre fue básica, casi esencial. Meros leños para la hoguera de la causa épica. Y de ningún modo era porque aplicaran las teorías esotéricas de Laclau, al contrario. Los buscapinas que teorizaban era para explicar la acción, siempre previa.
Sea contra el jugoso neoliberalismo de los 90, la papelera de los uruguayos, la inagotable prensa concentrada de Clarín. O los buitres de Griesa.

Reciedumbre del olvido

En menor medida, cualquier desdichado que haya estado adentro, y se haya distanciado, padece su irremediable condena. Se hace acreedor a la reciedumbre del olvido. Y si sobrevive y eleva la cabeza, el sujeto tiene un destino asegurado de desprecio. Objeto marcado de aniquilación.
Magnetto, Francisco y MilaniSea Alberto Fernández, El Poeta Impopular, arrastrado en la tormenta anti-Clarín.
O sea Sergio Massa, El Renovador de la Permanencia. Es el peor. El que osó vencer imperdonablemente a La Doctora. Hoy es el declarado máximo enemigo del cristinismo. Para colmo es un objeto de desconfianza, aparte, por Magnetto. Por estar Massa condecorado con la amistad de la dupla Vila-Manzano. Y sobre todo por Alberto Pierri, El Muñeco de Echenagucía.
Y por si no bastara Massa se encuentra mantenido a la distancia también por el venerable Francisco. El Papa que se derrite de tanto amor que desparrama ante el universo, aunque mantiene inalterable el rencor por mezquindades terrenales.
Sea también, acaso, Juan Carlos Fábrega, El Sensato Marginal, que inteligentemente opta por alejarse. Para aspirar a los atributos del olvido. Como si estuviera en falta imaginaria por algo.
En su lógica del poder, el cristinismo nunca redime al que estuvo adentro y prefiere tomar distancia. Menos puede permitir que, aquel que se vaya, parta con algún atisbo de prestigio. Como Fábrega.
O los humille con un triunfo ofensivo. Como Massa.

La captación del enemigo

En cambio Jorge Bergoglio, El Cardenal, nunca fue amigo. Ni tampoco estuvo adentro. Como estuvieron Magnetto o Massa.
El Cardenal se diplomó de enemigo cuando desmoronó la estrategia de permanencia que Kirchner había diseñado. Fue en 2006, cuando autorizó al Obispo Piña a confrontar con Carlos Rovira, en aquel plebiscito de Misiones. Y El Cardenal le ganó, justamente cuando El Furia tenía el país rendido. Arrodillado ante su bragueta.
En adelante Bergoglio pasó a ser diabolizado como el enemigo principal. Con fundamentos. Porque detrás del planteo de reelección de Rovira se ocultaba el proyecto de santacrucificación total. La reelección indefinida, como en Santa Cruz. Proyecto pulverizado con la imagen del San Miguel Arcángel.
La respuesta no se hizo esperar: El Furia decidió humillarlo a Bergoglio a través del parlamento cautivo. Pegó donde más le dolía. Lo castigó con La Ley de Matrimonio Igualitario. Pero le otorgó a la década la pátina progresista que brindaba, hacia el mundo, la máxima imagen de la tolerancia.
Para Oximoron, el manejo absoluto del parlamento resulta indispensable para aplicar el rigor del cristinismo explícito. Para valorar la admirable capacidad para la readaptación.
Teoría que se comprueba cuando el enemigo, el Cardenal, es designado Papa. Para convertirse en el Francisco emotivo y racional, distribuidor de la esperanza.
Es cuando La Doctora se somete al poder de Francisco. La supera. Espiritualmente la da vuelta. La doblega pero la contiene.
Entonces La Doctora se somete ante el que fue enemigo, pero para captarlo. Y hacerlo amigo. Lo grave es que lo capta.
Hoy La Doctora y San Borocotó se llevan como Hansel y Gretel. Pasean de la mano por el prado del anti-capitalismo, y cautivan juntos a Vladimir Putin, para quien el manejo del poder es natural como el té de la mañana. Putin es un zar de Rusia como lo fue Stalin, pero sostenido por el PC superador de la Iglesia Ortodoxa, que legitima la persecución medieval hacia los homosexuales rusos, de La Siberia o de San Petersburgo. Lo cual no impide que Putin y La Doctora mantengan el diálogo más enternecedor, y justamente en materia de comunicación. Es la conmovedora alianza entre quien persigue a los gays, como si fueran delincuentes, y quien se jacta de tener el Matrimonio Igualitario para todos y todas.

Final con Brinzoni y Milani

El general Brinzoni, ex jefe del Estado Mayor del Ejército, no entendió la lógica del poder que estaba por instalarse en 2003.
Antes de asumir la presidencia, y por teléfono, El Furia le preguntó:
“General, ¿usted está conmigo o no?”.
“El Ejército no hace política”, le respondió Brinzoni.
“Lo sé, pero lo que quiero saber si usted está conmigo o no”.
Brinzoni no captó la dinámica del lenguaje que después percibió perfectamente el general Milani.
Situado en el balcón de la historia, Milani no vaciló en asegurarle a La Doctora que el Ejército estaba identificado con el modelo de inclusión.
Un modelo progresista bastante extraño que merece un informe especial de Oximoron. Es defendido por la inteligencia carísima y sofisticada del Ejército. Y que cuenta, para colmo, con el apoyo sustancial del máximo nivel del purpurado.

La batalla por los radicales

MAURICIO; SERGIO Y DANIEL (3ra.Época): Mientras Sergio y Mauricio se baten por Sanz se le despeja el camino a Daniel.

escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial
En “Solo tres en la pantalla” se aludió a la competencia abierta entre Mauricio y Sergio.
“Por los radicales que se disputan a cuchillo”.

En Jujuy, Sergio lo madrugó a Mauricio. Al exhibirse con fondo de montañas, aferrado a la sonrisa del senador radical Gerardo Morales, El Milagritos.
Por su parte, en Córdoba, Mauricio amaga con el diputado Oscar Aguad, El Radical Pro. Mientras recibe gastadas loas de la señora Carrió, La Demoledora. Una radical originaria, que desarma las coaliciones siempre transitorias que arma.
Ambos -Sergio y Mauricio- se lucen en la pasarela junto a sus radicales presentables.
Resta, en la competencia, sobreactuar el modelaje con Ernesto Sanz, la Eterna Esperanza Blanca.
Desde hace alrededor de un año, por los favores de Sanz trajina Emilio Monzó, El Diseñador del macricaputismo.
Mientras, desde hace un par de meses, El Consultor Misterioso trajina para acercarlo (a Sanz) hacia la Franja de Massa.

Pero Sanz, transformado en la perla de la corona radical, lanza su propia candidatura presidencial. Como si tratara de subir la desmesurada cotización.
Eleva Sanz el precio del doble atributo que lo caracteriza. Disponer de autoridad formal en el partido centenario (que se tajea). Y “medir” poco. Virtud que encierra la máxima tentación para quienes quieren alucinan con convertirlo en el vicepresidente ideal.
Por su parte, La Eterna Esperanza Blanca se deja cortejar. Incluso seducir. Plantea la provocativa disipación de “no poner límites”. Va “por las ideas”, no “por las personas”.
En otro doble juego de acercamiento y distancia con que Sanz confunde a los seductores. Ante el desconcierto y estupor de los otros protagonistas del devaluado Frente Unen. Con los emblemas corales de Los Cinco Latinos, presidenciables brotados del inmóvil eje socialista-radical.
Socialistas mormones de Santa Fe, representados por Hermes Binner, el John Wayne de El Hombre Quieto. Junto a los izquierdistas desorientados, de medialuna enarbolada, que responden a Fernando Solanas, El Dirigente Universitario.La batalla por los radicales Y con los radicales breves que se referencian en Cobos, El Malvinero Sentimental, fortalecido por el inquietante Grupo Santa Romana.
Radicales recostados, en la práctica, casi dispuestos para ser divididos en tres, cuatro, innumerables porciones.

El negacionismo

Daniel, tercer protagonista de la miniserie, se manifiesta neutral en La Batalla por los Radicales.
Parece disponer, en adelante, del camino (relativamente) despejado. Sin que nadie se arriesgue, hasta hoy, a enunciarlo en voz alta.
La apertura de caminos es el producto imaginario del acuerdo improbable entre La Doctora y Francisco, San Borocotó.
O por lo menos se trata de una decisión pragmática de La Doctora, que se resigna a “fumárselo a Daniel”. Al sacrificio de bancarlo.
Milagro Scioli dista de ser el modelo del kirchnerista perfecto. Pero no cuentan con otro mejor. “Aparte -se confortan- Daniel estuvo siempre”.

En principio, los esmeriladores del cristinismo dejaron de esmerilarlo. Kicillof, El Gótico, se puso hasta el casco para acompañarlo en la fotografía.
Por lo tanto Daniel cumple, evita las expresiones diferenciadoras, compra el cristinismo en pie como si fuera cualquier Urribarri. Respalda hasta el último barbarismo conceptual de La Doctora.
En otro momento de repliegue, para juntar fuerzas, recuperarse y avasallar otra vez, La Doctora recurre a la identidad peronista. Así sea a través del explícito retrato de Evita y El General, que completa la escenografía.
Como los restantes gobernadores del Peronismo Vegetal (con la excepción de De la Sota, El Cordobés Profesional), Daniel se somete a la supuesta conducción de La Doctora. Y marchan juntos, solidarios y falsos, por el sendero de la patología, como si no se percataran del hundimiento en el ridículo.
Sumados todos, los peronistas vegetales, a la ficción del negacionismo.
Consiste en negar la gravedad del default. En negar el grotesco del desacato. En negar el descalabro de la economía y la carencia absoluta de credibilidad.
Son silenciosos colaboracionistas que llevan al peronismo hacia la sepultura. Mientras participan en la construcción del sobreactuado anti-imperialismo bipolar, cliquear también.

Retrocesos

Al despejársele el camino a Daniel, se clausuran automáticamente los caminos de franela presidencial de otros audaces que buscan posicionarse.
Retrocede, en primer lugar, Urribarri, El Padre del Marcador. Aunque podría anotarse, a lo sumo, como número dos, si quien concentra el poder -La Doctora- lo dispone.
Como retrocede también la gestualidad del Chivo Rossi, El Soldadito de Milani. Al que nadie -hasta el cierre del despacho- toma en serio como candidato. Ni en el ejército ni en Santa Fe.

Otro que propaga el deseo de ser presidente es Domínguez, El Lindo Julián. Para ajustarse, en adelante, acaso al rol más dificultoso de ser eventual gobernador de Buenos Aires, La Provincia Inviable. En un paquete posible con Diego Bossio, el próximo muñeco que Kicillof se dispone a voltear. La Doctora dejó de protegerlo a Bossio, y la caja es significativa.
El posible desplazamiento de El Lindo Julián hacia La Inviable, o hacia el clavel irrisorio de la devaluada Jefatura de Gabinete, atenúa también las ambiciones protagónicas de Patricio, El Mussi Chico.
No se conforma -El Mussi Chico- con el legado familiar de la mini-gobernación de Berazategui. Por la amistad de Máximo, En El Nombre del Hijo, y por dos apariciones en 678, creyó encontrarse en carrera para la gobernación. Como si fuera Espinoza, el mini-gobernador de La Matanza. O El Montoya de Scioli. Es Santiago Montoya, el cordobés que se anima -aún sin suerte- a la paquetería de pretender gobernar a los bonaerenses.
O como si fuera Martín Insaurralde, El Ex Barrilete de Plomo. Es, de la legión de aspirantes, “el que mide más”. Insaurralde concentra con su casamiento más atención que todos los postulantes juntos.
Insaurralde cuenta, por la atracción de Jésica Cirio, con el favor de la esfera mediática, que es, en la actualidad, más gravitante que la propia acción política (que aparte escasea).
De todos modos, El Mussi Chico va a hacer lo que decida Máximo, que es el único que tiene cierta Licencia de Corso. Para anotarse en la carrera que a La Doctora le plazca.
Tanto Máximo como La Doctora hoy son protagonistas de las más dispares maquinaciones. Es inútil registrarlas. Martingalas conjeturales que el portal aún no considera.

Final con Randazzo

Pero por más que se le despeje el camino, Daniel, Milagro Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol, tendrá que sortear otro obstáculo.
Es Florencio Randazzo, El Loco de la Florería. Islote independiente del archipiélago cristinista.
“Al Loco no lo conforma la idea de ser gobernador”, confirma la Garganta.
La Doctora no lo quiere tener cerca. Pero Florencio, aunque no tenga lugar en la mesa chica, se mantiene. Hace equilibrio entre los vagones. Sella pasaportes. Driblea acusaciones.
El “Loco” Randazzo es el peronista desopilante que estalla hasta desarmarse cuando le comunican alguna verdad que lo ofende y le molesta. Por ejemplo que hay “solo tres en la pantalla”. Mauricio, Sergio y Daniel. No se distingue ningún otro en la fotografía. Aunque se esmeren con morisquetas, entrevistas y cartelones.
“Se compran la agenda de los medios que están comprados”, confirma la Garganta que sostiene Randazzo. Convencido que El Loco va a vencerlo, en cualquier interna, a Daniel.
“Así lo apoye Cristina, La Cámpora o el Papa”.

Axel, el volteador de muñecos

Escribe Oberdán Rocamora – Redactor Estrella, especial para JorgeAsísDigital

Despojado De Vido. Despachado Moreno. Eliminado Fábrega. Sólo queda Echegaray.

El primer gran muñeco que Axel Kicillof -El Gótico- volteó fue Julio De Vido.

Al Ex Superministro lo convirtió, con el aval de La Doctora, en un secretario calificado. Un tío bonachón, sexagenario e inofensivo. Un peronista despojado, amante de los tangos de Julio Sosa, apenas útil por el caudal de información acumulada.

De Vido representa la memoria del kirchnerismo. Como en menor medida José López, El Neolopecito, quien también tallaba en aquellos tiempos nostálgicos del IDUV. Santa Cruz. Como muñeco, El Neolopecito aún no molesta (como tampoco molesta demasiado Alicita, La Fotocopia). Continuar leyendo

Argentina en mesa de saldos

 Imposturas para el desplazamiento. Desde Estados Unidos hacia China y Rusia.

escribe Osiris Alonso D’Amomio
Geopolítica, especial

A través de sus imposturas, La Doctora acapara la iniciativa y puso de moda la política internacional.
Tratar (las imposturas) con rigor implica regodearse. Incitar a la compasión colectiva.
Pero en diplomacia, los hechos (como los gestos, tonos y formas) expresan posicionamientos. Sin que sean, necesariamente, programados por quienes los producen.

Se asiste, en la práctica, a un cambio sustancial en el sistema de alianzas de la Argentina. El desplazamiento es forzado pero explícito. Desde la adscripción tradicional de lo que se conoce como occidente -Estados Unidos y la Unión Europea- hacia la preferencia por asociarse con dos potencias que cuesta tildar de emergentes.
Durante la trágica competencia comunista, Rusia y China mantuvieron las tensas distancias, en relaciones que se racionalizaron a partir del capitalismo casi salvaje. Pero redituable.
En Shanghai, en mayo de este año, Rusia y China avanzaron en una asociación estratégica integral. En la ilusión de gestar una moneda común. Un proyecto que las dos potencias mantienen en conjunto con los países denominados BRICS, con Brasil, India y Sudáfrica. Junto a la creación del nuevo banco de inversión, exhiben el propósito de detener la marcada hegemonía del dólar, y en menor medida del euro. Y atenuar la importancia del Banco Mundial.
Dos obras monumentales brindan la magnitud del entendimiento. La construcción del gasoducto que facilite el traspaso de gas desde Siberia hasta Pekin. Un acuerdo de 400 mil millones de dólares. Por 30 años de energía garantizada.
Por otra parte China, con la obvia cooperación rusa, encara la construcción del nuevo canal de Nicaragua. Para monopolizar su manejo durante 50 años, renovables por otros 50 más. Una inversión de 40 mil millones de dólares que cambia la geografía de América Central, y flexibiliza el paso de las mercaderías, del petróleo y eventualmente de armas entre el Atlántico y el Pacífico. Se inicia la obra en diciembre.

Interpretación de superficie

Precisamente a partir de esta introducción debiera tratarse la sobreactuada crítica hacia los Estados Unidos que impulsó la señora presidente Cristina Fernández, La Doctora. En el plenario retórico de la Asamblea coral de Naciones Unidas, pero sobre todo también en el ámbito del Consejo de Seguridad. Donde suele respirarse el aire del poder mundial. Y donde China y Rusia, por su condición de miembros permanentes, traban la hegemonía de Estados Unidos y los selectos países de Europa, vencedores de una guerra que ya carece de vigencia.
La interpretación de superficie de la exposición presidencial se agota con rapidez. Basta destacar la combinación del resentimiento con la soberbia, que signó la tonalidad de La Doctora.
La impostura se justifica en el fuerte pretexto que sirve de base para el alejamiento. Para la inesperada -y acaso desubicada- toma de distancia crítica.
La sensación de abandono de los Estados Unidos. Por no resolverle, a la Argentina en problemas, los padecimientos que La Doctora equivocadamente descontaba que Obama le debía resolver.
Una manera frívola de entender la solidaridad. Admitía entonces la reacción adolescente del reproche.
Para legitimar el grotesco basta con la síntesis. Por ejemplo: “como Obama no pudo obligar al juez Griesa a favorecerla, ni persuadir a la Corte para que tomara el caso argentino, La Doctora decidió pulverizar la metodología aplicada pos Estados Unidos en Medio Oriente”.
O peor aún: “Como Obama no puede controlar al buitre Paul Singer, La Doctora condena la ejecución de Bin Laden y hasta pone en duda las decapitaciones del Estado Islámico”.

Puede entenderse como un vulgar cuestionamiento unilateral. Por su propia cuenta y con riesgos, ya que se trata de la más alta representación del país que impugna al presidente de la máxima potencia de la tierra. Para colmo, con la confesada carencia de rigor informativo, lo cual descalifica a la cancillería que debería nutrirla. Y con la transmisión de la ensalada de datos digestivos sin asimilar. Mezcla de voluntarismos teóricos con barbarismos conceptuales.

Fuera de agenda

“No está loca, sólo está equivocada”, cliquear. Se insiste en la tesis aquí desarrollada.
Acaso La Doctora se encuentra lanzada a la consolidación de una nueva agenda. Así como busca (y lo peor, encuentra) segundas intenciones dónde se le ocurra, es legítimo sospechar también de su comportamiento. En todo caso, hasta para absolverla. Explicarla. Cederle un contenido racional a sus papelones.
La andanada de rencores y olímpicas arbitrariedades hacia los Estados Unidos oculta, por lo tanto, otro objetivo. Enrolarse en un nuevo juego de alianzas.
Para tallar en geopolítica, para ser tenido en cuenta por los poderes centrales, hoy no basta con disponer de alguna articulación intelectual. Ni siquiera debe contarse con un producto bruto que respalde.
Basta con la situación geográfica. Con el atributo de la inagotable producción alimenticia (hoy estancada). Y con la capacidad energética digna, al menos, de evaluarse. Aunque diste de tratarse de la “nueva Arabia Saudita”, necesitada de una inversión que, por desconfianza, aún no atrae.
Para Estados Unidos, la Argentina actual, con su agonía ambiciosa y prepotente, se encuentra fuera de la agenda.
Tampoco cuenta para los aliados principales de la Unión Europea. Significa confirmar que no es mera invención de la paranoia la desaprobación de Alemania. Ya que Argentina -para Alemania- vive por encima de sus posibilidades y no cumple con sus compromisos. En otras palabras, gasta más de lo que se produce y recauda, aunque se prefiere trasladar, con relativa inteligencia, el desastre administrativo hacia la comunidad internacional. Y responsabilizarla, por si no bastara. La audacia es infinita.

El rol de Chávez

En la práctica, con sus imposturas La Doctora suple, en el subcontinente, el rol que cumplía Hugo Chávez. El bolivariano extinto y locuaz que humilló, junto a Néstor Kirchner, El Furia, otro extinto, a George Bush junior, en la catastrófica contracumbre de Mar del Plata.
Comparativamente, con un presupuesto menor, y sin hacerse cargo del gasto, La Doctora lo humilló a Obama de manera equivalente.
Así como Chávez y Kirchner -con la distante especulación de Lula- le voltearon a Bush la sepultada motivación del ALCA, con un despliegue de palabras La Doctora se permitió impugnar en Nueva York el manejo de la política de los Estados Unidos en Medio Oriente.
Con rencor y altivez, La Doctora fue más cruel con Obama que Chávez con Bush, a través de aquellas bromas inofensivas que aludían al azufre para espantar al demonio.

Vladimir Putin, el zar, y Xi Jinping, el mandarín, símbolos máximos del poder de Rusia y de China, firmantes de los colosales acuerdos de Shanghai, con escasa diferencia de días pasaron por la Argentina que estaba en oferta, casi regalada en la mesa de saldos, a precio de liquidación. En el marco de una guerra incierta que aún no se encuentra estampillada como fría. Ni siquiera como tibia. Con Brasil ya controlado, entre los BRICS, Argentina pasa a ser una ficha lo suficientemente importante. Ideal para sumarla. Es atractiva y barata. Y está disponible para quien se decida a bancarla. Con el contrapeso de los argentinos adentro.
Para la competencia que se diseña entre las dos cancillerías que pesan, en Beijing y en Moscú, la inversión es comparativamente intrascendente. Y se sabe que las oportunidades siempre deben aprovecharse.

Sin Plan de Lluvia

MAURICIO, SERGIO Y DANIEL (3ra.Época): Macri, Massa y Scioli en “la suya”. Como si fueran días de normalidad.

Escribe Oberdán Rocamora, Redactor Estrella, especial para JorgeAsísDigital

 

Introducción

El buen final

Ninguno de los tres que aparecen en pantalla tiene un Plan de Lluvia preventivo. Por las probables tormentas que puedan precipitar cambios severos en la escenografía. Los tres arman sus estructuras como si transcurrieran días de estricta normalidad.

Por silencio, recato u omisión, los tres están envueltos en los papelones internacionales que La Doctora produce. Continuar leyendo