Radicalización del centro

SERGIO, MAURICIO Y DANIEL (4ta.época), LA POLÍTICA SWINGER (II), EL BIPARTIDISMO DISPERSO (II): La intrascendencia de la derecha. La marginalidad de la izquierda real.

Sobre Informe de Consultora Oximoron

Escribe Bernardo Maldonado-Kohen, especial para JorgeAsísDigital

Los radicales derrotados en Gualeguaychú coinciden con los cristinistas sorprendidos en una ilusión teórica. Creer que los radicales de Ernesto Sanz, La Eterna Esperanza Blanca, entregaron en bandeja al partido centenario -la UCR- a la “derecha conservadora”. A Mauricio Macri, El Niño Cincuentón. Del PRO, expresión institucional del macricaputismo.

Es el concepto que baja el Premier Aníbal Fernández, El Neo Corach, con su astucia locuaz. O por ejemplo el senador Nito Artaza, El Comediante Bartolero.

Para que les cierre el análisis, estos radicales y cristinistas de referencias necesitan que Macri sea un neoliberal de la derecha. Pero El Niño no les alcanza para blindarlos en las posiciones progresistas, políticamente correctas, que representan. La socialdemocracia, en primer lugar. O el peronismo con sarpullido revolucionario que se estrelló en 1974. Pero hoy lo enarbola el Frente para la Victoria, aunque sin violencia. Pero se estrella también. Continuar leyendo

Último mes de centralidad

La Doctora necesita terminar con el Caso Nisman para ser candidata y decidir el destino de Scioli.

sobre informe de Consultora Oximoron,
Redacción final Carolina Mantegari

Introducción
Ahora candidata

En treinta días, por importancia territorial y gravitación mediática, la atención va estar concentrada enteramente en la disputa urbana de Gabriela Michetti, La Princesa de Laprida, y Horacio Rodríguez Larreta, El Carismático de Flores Sur. Aspirantes a la sucesión del presidenciable Mauricio Macri, El Niño Cincuentón, en el Artificio Autónomo de la Capital.
En adelante transcurre el turno del festival de las elecciones provinciales. En Salta, Córdoba, Santa Fe, Chaco, Tierra del Fuego, Neuquén. Hasta arribar a la sublime pedantería de las PASO, las primarias abiertas y obligatorias, ensayo de orquesta para la función electoral definitiva, la de octubre, con la respectiva segunda vuelta en noviembre. Coronación del año perdido.
En tanto Presidenta, La Doctora atraviesa el último mes de centralidad. Aunque le quedan varios meses de centralidad discutiblemente asegurada, si es que se anota, también, como candidata a gobernadora o diputada.

Osiris Alonso D’Amomio
Director Consultora Oximoron

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Cuentan que La Doctora lo dijo con su natural tonalidad épica:
“Si me hago cargo de la campaña, pongo el próximo gobernador de Buenos Aires. Y también al Presidente”.
Lo más probable, al clausurar el informe, es que La Doctora vaya como primera diputada por Buenos Aires, La Provincia Inviable.
Entonces le quedan pocas semanas para lucir su hegemonía, a través de las compulsivas cadenas nacionales. Y para imponer sus legisladores incondicionales, en todos los distritos. Ya sin el riesgo de que aparezca otro Juan Carlos Mazón, que en realidad estaba despedido desde hacía meses. Desde cuando Mazón, algo harto, les dijo a Parrilli y a Zannini:
“Ustedes trabajan para que Macri sea presidente, y yo sólo trabajo para el peronismo”.
El ejemplo de Mazón muestra que en el peronismo una golondrina no hace un pepino. Porque en definitiva las listas van a armarse en Olivos. Dictados por La Doctora, en consulta permanente con Máximo, En el Nombre del Hijo, el ascendente y acaparador De Pedro, El Wado, y Zannini, El Cenador. Lo que alarma es que los blandos gerentes provinciales se adapten a esta llamativa versión del federalismo. Y de la democracia interna.

Aparte de centralidad, La Doctora por las dudas necesita fueros. Aunque ninguno de los eventuales sucesores mantenga, según nuestras fuentes, el objetivo de encerrarla. Ni Macri ni Massa, Titular de la Franja de Massa, seguro. Menos aún Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol, si es que se pone generosa y lo deja participar.
Son los expedientes judiciales que se emanciparon. Y siguen invariablemente su curso.
Para decepción de los masivos apresurados que no soportan siquiera su voz, Oximoron confirma que La Doctora no planifica irse. De ningún modo. Ni ceder una miserable migaja de su poderosa influencia. Al contrario, la dama se propone, según nuestras fuentes, mantener su presencia. Hasta la exasperación.
Y al sucesor La Doctora le deja una bomba, pero no sólo económica, como sostiene Héctor Méndez, El Frate. Se trata sobre todo de la bomba humana. La casi totalidad de los ministerios sembrados por cristinistas adheridos a la euforia de la planta permanente. Para continuar con el control de los resortes del Estado, enteramente a su servicio.

Utópico punto final

En este último mes de centralidad, La Doctora aspira a que los incondicionales consigan encontrarle el utópico punto final al Crimen de Nisman. Con las espantosas derivaciones que transformaron el magnicidio en una tragedia amarillenta, colmada de banalizaciones supremas, ante la confusión de criminólogos, autopsistas y expertos en espasmos cadavéricos.
Es imprescindible para La Doctora que se resuelvan armónicamente, siempre a favor del gobierno, dos instancias que se entrelazan alrededor del mismo conflicto.
Que la Sala II de la Cámara de Casación, el 8 de abril declare constitucional aquel acuerdo inconcluso con Irán. Y que la Sala I de la Cámara Federal reconfirme la sentencia del juez Rafecas. Con la Constitucionalidad del Tratado no queda el menor espacio para dilatar la cuestión del encubrimiento que impulsó el desventurado fiscal Nisman, al que mataron, y luego el fiscal Pollicita, al que desestimaron.
Si se logran las dos soluciones favorables para el cristinismo apenas resta sentenciar que el pobre Nisman, para algarabía del relato, se suicidó. Sólo quedaría enfrentar la repulsión social de los caudalosos sectores de la sociedad que están convencidos que a Nisman lo mandaron para arriba.
Con el tema Nisman resuelto, con mayor convicción La Doctora podrá entregarse al acotamiento final de Scioli.

Voto cautivo

“Hace doce años que Scioli se esfuerza por demostrar que es kirchnerista y no lo consigue”, confirma la Garganta.
Por su parte Scioli prosigue con su lenguaje virtual. Planta diferencias mientras se compromete a la máxima lealtad que proclama.
Por ejemplo La Doctora impulsa a Julián Domínguez, y Scioli le responde con las declaraciones de Insaurralde, que abandona las vacilaciones y anuncia lo peor para el cristinismo. Que el próximo presidente será Scioli.
La Doctora explicita la preferencia por Randazzo, lo humilla para la cadena nacional, y Scioli le responde con la divulgación de la encuesta de Poliarquía que lo favorece. Y que lo pone, incluso, alucinantemente por encima de Macri y de Massa. Ellos a su vez disponen de otras encuestas que lo desmienten. Logran, entre los tres, que las encuestas pierdan credibilidad.

“La Presidente tiene el 25 por ciento de voto cautivo que le pertenece”, confirma la Garganta.
“¿Por qué se lo va a regalar a Scioli?”.
Si Scioli representa, para ella, por si no bastara, su fracaso personal.

La magnitud del desatino ya ni siquiera sorprende. Como si fuera posible o normal, se extiende el patológico rumor de que La Doctora nunca lo va a aceptar como candidato por el Frente para la Victoria. Que va a bajarlo de las PASO. Que lo va, en definitiva, a “marangoniar”. Trátase del neologismo para traducir. Porque La Doctora -según la vertiente- planifica cometer con Scioli la misma ingratitud que se cometió con Gustavo Marangoni, El 5 de Boca, que lanzó su fiesta de campaña con la presencia de la señora Karina Rabolini, La Cabrita.
Sólo que se crea probable una interdicción semejante se brinda la imagen del exceso inadmisible en materia de concentración de poder. Ni Perón, ni Menem ni Kirchner se habían atrevido a tanto. Demuestra la ausencia definitiva del federalismo interno. En Olivos desembocan las aguas del Jordán. Para que se enjuaguen de poder los seleccionadores que patentizan la absoluta desaparición del peronismo, el movimiento convertido en un partidito vegetal.
“Que Scioli, de últimas, junto a Insaurralde, vaya con Duhalde”, se burla otra Garganta.
De resultar plausible la teoría, le importa muy poco a La Doctora la identidad del próximo presidenciable por el Frente para la Victoria. Ella, la dueña de los votos, y El Elegido será, apenas, un complemento.
Sea Randazzo, El Loco, acaso El Elegido más probable, junto a Kicillof, El Gótico, o con De Pedro.

Esquizofrenia social

Macri y Massa tienen que saber que van a confrontar con La Doctora. Mas que con Scioli, o eventualmente con Randazzo.
Se pondrá la campaña al hombro y con toda la potencia del Estado para defender su gobierno. Y sobre todo su libertad.
Gane o pierda, el cristinismo no se va a disolver pronto. Con legisladores leales y propios, y sobre todo con la bomba humana de la Planta Permanente.

Aún electoralmente competitivo, el cristinismo impone un cuadro de vulgar esquizofrenia social.
Se encuentra mayoritariamente sostenido por los que sacan, y mayoritariamente enfrentado con los que ponen.
En un verdadero modelo de inclusión habría que incluir, también, a los ricos. Como para tentar a los inversores. Sobre todo a los ahorristas internos que no saben qué demonios hacer con su dinero. Dónde ponerlo. Porque cuando no existe la menor confianza la decisión de invertir se dilata. Se posterga. Hasta que el Riesgo Doctora cese.
Que parta, aunque no vaya, en lo inmediato, según nuestras fuentes, a partir.

El encanto de lo light

DANIEL, MAURICIO Y SERGIO (4ta.época): Ahora las garrochas vuelan hacia el Artificio Autónomo de la Capital.

escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial

“Horacio le va a ganar a Gabriela por diez puntos”, confirma la Garganta.
“No hay que decirlo, pero estamos cuatro puntos arriba”.

La valoración optimista contrasta severamente con la aportada por otro funcionario enrolado en la banda de Gabriela Michetti, La Princesa de Laprida.

En esta versión es Michetti quien supera a Horacio Rodríguez Larreta, El Carismático de Flores Sur. Por cinco puntos.
Como si la fiesta le quedara chica, asegura que a mediados de abril, cuando se difunda mucho más la estampita de Gaby, van a estar mucho más arriba.
Sería un problema para Mauricio Macri, El Niño Cincuentón, hoy el favorito para las presidenciales. Porque, en plena elevación, se le quiere provocar una caída.
Una derrota significativa en su propia escuadra. En el PRO, la expresión institucional del macricaputismo.
Ocurre que Mauricio, en su momento, manifestó la estructural inclinación por El Carismático. Con fundamentos, para colmo, se sospecha que detrás de Michetti se mueven operadores clandestinos de Sergio Massa, Titular de la Franja de Massa. Con el objetivo de hacerlo hocicar a Mauricio.
“Hasta hoy, los massistas se ocupan más en que pierda Horacio, en la ciudad, a que gane Nielsen, su candidato”.

En el entorno de Gabriela gana una envidiable influencia, según nuestras fuentes, el tonellismo. Se reproduce el alineamiento detrás de Juan Tonelli, El Novio, que merece ser más iluminado por los medios, y adquirir así su propia reputación.
“Los novios y maridos de las estrellas del PRO suelen presentarle problemas a Mauricio. Pasó también con Ma…” -y la Garganta se interrumpe.

Las escenas contables transcurren en la velada consagratoriamente recaudatoria.
Cena en La Rural. 2.500 comensales, a 50 mil pesos el cubierto. 500 mil pesos por cada mesa de diez, que los empresarios abonaron, por lo que sabemos, con relativo entusiasmo. Estimulados por el rescatable espíritu de solidaridad con aquel que va primero, y que amenaza con erigirse en el sucesor de La Doctora.
De todos modos, la holgada cotización del cubierto contrasta con la austeridad franciscana del catering. Para la sustancial ceremonia del coctel no se incluye ni una miserable copa de champagne. Apenas distribuyen copas de vino tinto o blanco. Gaseosas y naranjita. Mientras se reconocen los empresarios, o los enviados por los empresarios en su representación. Los banqueros, los financistas, los cueveros y los infaltables buscapinas de colección.

Visión simple

La organización PRO atraviesa por un momento político reluciente. Mantiene el encanto ideológico de lo light.
Se extiende y prospera por la simpleza positiva de las soluciones concretas. Crece por efecto comparativo con el cristinismo, que agota con sus pulsiones sociales. Con las cuerdas tendidas por la caravana de situaciones límite.
Persiste un énfasis formidable a favor del cambio. Para vagamente vivir mejor. Para involucrarse en la Argentina que se viene. En “un partido moderno, abierto, participativo”.
Si hay que rastrear un pensador para fundamentar la legitimidad del PRO, no se lo encuentra con facilidad en Jaime Durán Barbas. Ni en el promisorio Iván Petrella. O en el filósofo Alejandro Rozitchner.
Es Gilles Lipovetsky. Autor de “La era del vacío”.
Es la instancia del vaciamiento ideológico que PRO se propone a ocupar. A través de su visión primaria, para nada tonta.

Protagonistas de la miniserie

La fiesta recaudatoria es mucho más ilustrativa que las propias encuestas que lo posicionan a Mauricio como el postulante aventajado. Seguido por Daniel, y algo más atrás, por el esquilmado Sergio.
Tres protagonistas de la consagrada miniserie del Portal. Ahora es Mauricio el que se corta solo. Se desprende. Quiebra aquel final anunciado de “bandera verde”.
La ventaja se consolida después del triunfo macricaputista de Gualeguaychú. Donde la Convención Radical, liderada por Ernesto Sanz, La Eterna Esperanza Blanca, decidió enlazar la estrategia del partido centenario junto al PRO. Y atarse también al destino de la Coalición Cívica. Es la penúltima invención que sobrevive de la señora Elisa Carrió, La Demoledora.
Hoy también Carrió se muestra lícitamente triunfante. Con la misión cumplida. Por haber evitado la anexión de Sergio, con la potencia agraviante de los palabrazos.
En este entremés, por la inspiración de Carrió, Sergio quedó afuera. Apartado, como el protagonista de la novela de Rabanal. Separado de cualquier intento de asociación.
Carrió le puso bolilla negra, asustó a los ex correligionarios que no le aguantan una presentación televisiva. Elisa se torna sustancial en el desarrollo de la miniserie. A los empujones e imposturas se impone como protagonista.
Resulta invalorable el servicio político que Carrió le prodigó a Mauricio. Debilitó con acusaciones a Sergio. Justamente era el adversario más molesto. Tanto para Mauricio como para Daniel.

Carrió logró alejarlo, además, a Mauricio, de “la mafia del PJ”. En algún momento habrá que reconocerle a La Demoledora los aportes destructivos de los engendros que ayudó a gestar. Como el más reciente de “Los Cinco Latinos de Unen” (cliquear).
De los cinco latinos quedaron en pie apenas dos. En principio ella misma, Estela Raval, ubicada ya en otro conjunto, apenas un trío. Y el otro latino que se salvó es Sanz. La Esperanza Blanca ayudó a La Demoledora a liberarse de los tres latinos restantes. Los que se quedaron afuera de verdad. No como Sergio, que aún tiene varias ventanas para colarse. Si las encuentra.
En primer lugar Carrió se desprendió de Hermes Binner, el John Wayne de El Hombre Quieto. El opositor más votado en 2011. Incluso, Binner lanzó su campaña presidencial en el verano de 2015. En Mar del Plata, admirablemente acompañado, fortalecido en los poros y en los afectos. Pero pronto debió bajarse. Desde Santa Fe, los que quieren terminar con su influencia lanzan versiones que aluden a su salud.
“Macanas, está mejor que vos”, desmiente un binnerista. Un diplomático porteño, que sin graves expectativas adhiere, en adelante, a la señora Margarita Stolbizer, La Vecina Perfecta.
El segundo latino que se quedó afuera fue Julio Cobos, El Ídolo de Santa Romana, que perdió mal en la pulseada con el compadre Sanz.
Por último el desairado Solanas, El Dirigente Universitario. Por soberbia Carrió supo elevarlo a Solanas como senador, aunque juntos les fue burlonamente bien sólo entre los domingos de Lanata.
Hasta que La Demoledora lo cambió por una pizza. Lo dejó atragantado con su discurso antimacrista, para irse, con su carterita, a darse con una fugazzeta con fainá.

Final con garrochas

Las garrochas hoy colman el cielo del Artificio Autónomo de la Capital. Son tantas que casi tapan la luz del sol.
Se clava la garrocha en cualquier punto del país, con garrocheros que quieren apostar “por el cambio”. “Involucrarse y ser protagonistas en la Argentina de las soluciones”. “Para vivir mejor”.
De pronto Mauricio pasa a ser una conjunción de Konrad Adenauer con Arturo Frondizi.
Y Marquitos Peña, El Pibe de Oro, junto a Durán Barbas, El Equeco, emergen como la dupla triunfal. Ambos se compaginan a la perfección con los dibujos pacientemente imaginativos de Emilio Monzó, El Diseñador. Y con la sabia orientación profesional del ideólogo que se mantiene, provisoriamente, según nuestras fuentes, en un segundo plano. Y del que tampoco conviene hablar. Pero nadie puede dejar de reconocerle cierta inteligencia. Y una capacidad de análisis superior, a partir de dos o tres datos sueltos. Es Carlos Grosso.

“Qué grandes tipos que somos cuando nos va bien en la vida, Rocamora, ¿te fijaste?”, nos saluda el amigo macricaputista.
Cuenta que tiene que esquivar las garrochas. Pueden aplastarlo. Los garrocheros que buscan, con ansiedad, el garrochódromo, que por si fuera poco no existe.

Radicales para Macri

Lo bocharon a Massa por temor a Carrió

sobre informe de Consultora Oximoron. Redacción final Carolina Mantegari

Desde la fragilidad los radicales renacen.
Reproducen el fantástico milagro de transformarse en una fuerza territorial, Más necesaria que incontenible.
Dispondrán, con suerte incentivada, de no menos de siete gobernaciones. Alcaldías innumerables, legisladores por doquier. Para pesarlos.
Tardaron 13 años en recuperarse. Tratan de nuevo la problemática del poder. Vuelven a sentirlo cerca. Pudo percibirse en la intervención de Ernesto Sanz, la Eterna Esperanza Blanca
Vuelven de la mano culposa de Mauricio Macri, El Niño Cincuentón.
Es el Chacho Álvarez de la flamante epopeya.
En 2015 los radicales se aferran al tronco salvador de Macri. Con similar pasión electoral, en 1999 se aferraron al tronco salvador de Chacho Álvarez, El Peronista en Tránsito (se inmolaría solo).En efecto, en 1999, Fernando de la Rúa, El Radical Traicionado, se apoyó en el progresismo verbal de Álvarez para suceder al gobierno peronista de Carlos Menem. El Viejo Onur se había inclinado excesivamente hacia las transformaciones económicas que representaban al imaginario de la derecha.
Pasaría a la historia -eso- como “neoliberalismo”.
La experiencia de la Alianza concluyó en el desastre fundacional que no legitima las chicanas de la actualidad.

En 2015, el sensato Sanz, envía a Julio Cobos, Santa Romana, hacia el Nacional B.
Y rechaza a Sergio Massa, Titular de la Franja de Massa. Después de las amenas conversaciones. Y de la inspiración de aquel sabio consultor que propagaba la fórmula Massa-Sanz.

Ahora La Esperanza Blanca, distante de Massa, se prepara junto a la señora Carrió, La Demoledora. Para volver con el mascarón del neo desarrollista Macri. A los efectos de suceder a otra versión patológica del peronismo. El que inspira La Doctora, hoy oralmente inclinada hacia la izquierda.
Se destaca como una digna acompañante de Nicolás Maduro. Una reproducción más articulada. La llaman, incluso, La Madura.
Pero fue La Demoledora, según nuestras fuentes, la que impuso la tarjeta roja hacia Massa.
“Es el gran servicio que Carrió le hizo a Macri” -confirma la Garganta.
Declarar a Massa persona indeseable.
Si Massa era aceptado en la cruzada opositora, como lo reclamaba Morales, El Milagritos, y hasta Cobos, La Demoledora iba a demoler el invento con mayor celeridad que otros que ella misma gestó.

Hacia el Neo Desarrollismo

Lo gravitante es que Sanz y Carrió consolidan la actual hegemonía de Macri.
Ambos sparrings se elevan para el simulacro de combate desigual. Pero les cabe, incluso, la remota posibilidad de ganarle.
En la pedantería de las PASO Macri se va a consagrar como el gran triunfador.
Aunque de ningún modo El Niño lo va a llevar, como vicepresidente, según nuestras fuentes, a Sanz. Como lo creyó en principio Cobos, el  derrotado de Gualeguaychú, pese al empuje del inquietante Grupo Santa Romana.Téngase en cuenta que Oximoron lo presenta a Macri como un neo desarrollista.
El Niño se encuentra bastante apegado a la mítica de aquella congregación hoy bendecida.
Por lo tanto, probablemente acompañará a Macri, en el ticket presidencial, según nuestras fuentes,  Rogelio Frigerio.
Es el hijo de Octavio y el nieto de Rogelio, El Tapir.
El abuelito Frigerio fue el numen de aquella ideología superadora. Pero se extinguió sin misericordia cuando los desarrollistas fueron echados como mucamas del diario Clarín, que se jactaban de manejar. Los rajó la señora Ernestina, la “caprichosa” directora, junto al hombre fuerte que emergía en los 80, y que había traicionado al Tapir. Es Héctor Magnetto, El Tío de Pablito. Ambos hoy colaboran para catapultar a los nietos de aquellos que rajaron.
De ser viable el ticket Macri-Frigerio, Mauricio podría considerar que, al fin y al cabo, fue una suerte que Gabriela Michetti, La Princesa de Laprida, no aceptara secundarlo. Era un privilegio que Mauricio le proporcionaba exclusivamente para que La Gaby no entorpeciera la sucesión del favorito.
Es Horacio Rodríguez Larreta, El Carismático de Flores Sur.
La contienda se resuelve en poco más de un mes y se presenta, al cierre del informe, como la principal tachuela que irrita el zapato del Niño Cincuentón.

La larga espera

Se sugiere, por las dudas, no preparar aún las exequias políticas de Massa.
Al cierre del informe se aguardan desplazamientos en el peronismo aletargado. El movimiento domesticado, transformado en un piadoso partidito vegetal.
Aluden –los desplazamientos- a José De la Sota, El Cuarto Hombre.
Pero por supuesto lo incluyen sobre todo a Massa. E incluso a Daniel Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol.
Ocurre que La Doctora Madura mantiene explícitas intenciones de sacarlo a Scioli de la carrera.
Como si el gobernador de la provincia inviable fuera el entregado Gustavo Marangoni, El 5 de Boca.
Porque Madura tiene el propósito de imponer, en carne viva y sin anestesia, el ticket Randazzo-Kicillof. El Loco y El Gótico juntos.
“¿Y Scioli?”. Todos se preguntan por Scioli.
En el peronismo vegetal están absorbidos, en gran parte, por el enigma de la espera.
A partir de su reconocida debilidad, los radicales de Gualeguaychú consolidaron una competitiva proyección centrista.Es un centro que, gracias a la insustancialidad teórica, se hace más de derecha. Por la necesidad práctica de La Doctora. Prefiere imaginarse de izquierda.Significa sugerir que el peronismo, de una vez por todas, tendría que ponerse los pantalones largos. Para dejar de ser arrastrado por Carlos Zannini, El Cenador. En representación de Olivos. Autodenominados dueños de “la lapicera”.

“Perdimos 15 años por esperar a Reutemann. No podemos perder otros diez años por esperar a Scioli”.
Lo confirma un congresal peronista de medialuna enarbolada. Se desplazó hasta Avellaneda sólo para ayudar en la resistencia a Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas). Un responsable contagiado, también, por la melancólica emoción de la espera.

Una cometa para hacer el Bien

Relevamiento Federal, Formosa: “Cuando se hacen gárgaras algo siempre se traga”.

escribe Bernardo Maldonado-Kohen

“Algo que fue realmente bueno para Formosa, por una cometa miserable, termina en escándalo”, confirma la Garganta.
En Cascote, 25 de Mayo y Moreno, corazón de Formosa. Un anochecer ideal de marzo para tomar cerveza.

Cada tres meses a nadie le llama la atención, en las ceremonias de refinanciamiento de las deudas provinciales, la ausencia de Gildo Insfrán, el gobernador de Formosa.
Cuando La Doctora, delante de la televisión, en cadena nacional, pasa lista a los tristes gobernadores.
Pasan al frente para refinanciar, por piadosos noventa días, la abultada deuda con el Estado Nacional.
Imagen que certifica la catastrófica situación del federalismo argentino. El gobernador suscribe lo que debiera firmar un secretario de finanzas.
Pero ellos desfilan de a uno. Besan a La Doctora en la mejilla, saludan a Kicillof, El Gótico, que sonríe. Estampan la firma, vuelven a besarla y hasta -lo peor- los aplauden. Para coronar la humillación que hubiera espantado a Martín Miguel de Güemes. E inspirar sablazos a don Facundo Quiroga.
Bien, pero en esa lista de indigentes don Gildo no está. Porque acabó con el fastidio de la deuda.

Un ejemplo para imitar

En Cascote cuentan que Gildo siempre se entendió bien con Kirchner, El Furia. Desde que eran pares y enloquecían a De la Rúa en el Consejo Federal de Inversiones. Se sabe también que Insfrán forjó una excelente relación con Julio De Vido, el Ex Superministro, hoy reducido y despojado.
“Gildo quería hacer obras que lo mostraran como un gestor fundacional. Y los muchachos del gobierno central querían recaudar”.
Armonía entre peronistas racionales.
Entonces en Formosa se realizaron obras en cantidad. La ruta 81, por ejemplo, con los 300 kilómetros que unen a Formosa con la vecina Salta. La ruta del Pilcomayo. Pronto el Gasoducto. Obras otorgadas a empresas de prohombres como el extinto Relats. O el consagrado Lázaro. Es quien signa la etapa lazarista del cristinismo (cliquear). En el ocaso.

Gildo le propuso a El Furia resolver el tema de la deuda. Promiscuos 12 mil millones de pesos.
Deseaba reestructurarla antes que La Doctora -que lo quería menos- heredara el bien ganancial del gobierno.
“Pero no te hagas problemas, Gildo, por Cristina, porque el que manda soy yo”, le dijo El Furia, para tranquilizarlo.
Reestructurar la deuda que se arrastraba desde la vorágine del siglo anterior. Con el agravado de los bonos basura. La invención coyunturalmente salvadora de la plata falsa. Los patacones provinciales, los lecors. En Formosa se llamaban los bocanfores.
La cuestión que se diseñó el Fondo Fiduciario Provincial, en adelante el FONDIPRO. Y se organizó una compleja arquitectura financiera que les permitió disolver con celeridad la deuda. Auto-comprarla y anularla. Desafectaron el 30% de la coparticipación y se acabaron los problemas. Las gestiones arrancaron con Carlos Fernández, El Ministro Olvidado, y se concluyeron durante el ministerio del ascendente Amado Boudou, El Descuidista.
“Si reestructurás 12 mil, y te piden para los muchachos siete u ocho palos, hay que tomarlos como una propina para Caja de Empleados”, confirma, con cinismo peronista, otra Garganta.
“Fue una cometa para hacer el Bien. Un ejemplo para imitar, entre tanta incomprensión”.

Raptos de ternura

De los siete millones seiscientos mil pesos que Alejandro Paul Vandenbroele, El Monotributista, cobró en efectivo en nombre del instrumental The Old Fund, dos millones doscientos mil fueron, según nuestras fuentes, en principio, para determinado asesor, director actual del Banco de Formosa. Hombre de Gildo.
“El que se hace gárgaras, algo siempre traga”, confirma la tercera Garganta.

Tres millones en efectivo, según nuestras fuentes, fueron para las alturas insaciablemente celestiales de la época más espiritual que se tenga memoria en la patria.
Y dos millones y medio fueron hacia la perrada de The Old Fund.
El artefacto inventado que conducía Vandenbroele y que protegía don José María Núñez Carmona, Nariga, socio de mil épicas de Amado Boudou, El Descuidista.
Tenían el propósito de cumplir con el sueño del pibe que inspiraba a El Furia. Contar con la propia máquina de fabricar billetes. Ciccone, en cierto modo, aún permite raptos de ternura. Con infinidad de gárgaras.

Mientras se preparaban para el festival productivo del papel moneda, los irresponsables algo debían facturar con el artefacto. Para aceitar la moral y el optimismo emprendedor de los accionistas.
De manera que gracias al Fondipro, y amparados por un decreto provincial, la gloriosa The Old Fund podía finalmente realizar la primera factura. Valedera, históricamente consagratoria. La número 3. Ya que las facturas 1 y 2 estaban mal confeccionadas. Anuladas. Por falta de costumbre.
Pero la tercera factura era -si no la vencida- la vencedora.

Sin embargo la vida, en el fondo, está signada por la injusticia. Ocurre que la justicia es insensible al valor filosófico de la cometa realizada para hacer el Bien. Aunque esté -para los profanos- Mal.
El 7 y el 8 de abril tiene que declarar Vandenbroele. En la frialdad de Comodoro Py. Y hasta el honorable señor Jorge Melchior, de Fondipro. Por suerte es en el confiable Juzgado Federal del doctor Casanello.

Era cosa juzgada y caso cerrado en Formosa. Pero la desgracia esotérica que se cierne sobre Boudou lo hizo reabrir. Por objeción de la Cámara Federal Maligna. Con Irurzun y Cattani, y con la disidencia insuficiente de Farah.

“Lo que fue tan bueno para la provincia, como todo en la Argentina, termina mal, para la m…”, se lamenta la Garganta que inicia y concluye la crónica en Cascote. Mantiene la mirada resignada y la pancita cervecera.

Argentina en el dilema geopolítico

El enemigo del enemigo no es necesariamente un amigo.
escribe Osiris Alonso D’Amomio

“La batalla entre Irán y el Estado Islámico no convierte a Irán en amigo de Estados Unidos”.
Lo dijo Biniamín Netanyahu, primer ministro de Israel, en Washington, en el Congreso de Estados Unidos. Insolente provocación hacia Obama, que avanza en el acuerdo nuclear con Irán.
“Por daños colaterales” -confirma La Doctora- Argentina importa el dilema geopolítico. Derivaciones de los atentados de 1992 y 1994. Contra la embajada de Israel y contra la Mutual Amia. Agravadas, en la actualidad, por la “muerte dudosa”, o el asesinato del fiscal Alberto Nisman.
En el plano local, se registran también los cambios posicionales que La Doctora encara sin explicar con convicción.
Se reproduce, en versión doméstica, el desplazamiento y el giro que ensaya también Estados Unidos. A propósito de Irán.
Sin embargo no existe el menor punto de comparación entre el acuerdo nuclear, que Obama y Kerry discuten con Rohanni y Kamenei, y el desastroso Memorando de Entendimiento. Es la carta de intención que La Doctora y Timerman esbozaron con Mahmud Ahmadinejad, el debilitado antecesor de Rohanni. Con la conformación dilatoria de una Comisión de la Verdad. Una torpeza diplomática que debe tratarse, en adelante, entre las fojas de los expedientes de Comodoro Py.

Daesh

En el juego grande, hoy confrontan los dos máximos enemigos de Israel.
Daesh (por sus iniciales el Estado Islámico). Concentra a los sunnitas radicalizados. Vienen humillados como consecuencia de la desastrosa intervención occidental en Irak, y por la represión de cinco décadas en Siria. Combinan el califato medieval con las sofisticaciones en materia de marketing y comunicación.
Estos asesinos racionales le despojaron la centralidad a la suma de franquicias de Al Qaeda.
El otro jugador es Irán, con su autocracia chiita. Es el principal aliado de Siria. Una dupla, el alawita sirio y el chiita persa. Sólo por la versatilidad en materia de desconocimientos aún se habla en Argentina de “pista siria” o “pista iraní”.
Pero detrás de Irán-Siria está Rusia, con su fundamental base militar de Tartuz (y con la complacencia tácita de China).
En el entrevero, Estados Unidos busca el acercamiento con Irán. Hoy es el aliado contra el enemigo prioritario. El Estado Islámico. El alucinante califato de Al Baghdadi, que conmueve a la civilización occidental, con sus ejecuciones mediáticas y las barbaridades meticulosamente programadas.
Inicialmente, cuando estos sunnitas radicalizados combatían a la Siria represiva de Bashar Al Assad, fueron financiados por Arabia Saudita y por Qatar. Otros dos aliados petroleros de Estados Unidos, que contaban también con la funcionalidad de Turquía.
Es el país (Turquía) que fue cabeza de imperio. Aún abre sus fronteras para que los asesinos vocacionales, que escupen países de occidente, se anexen a la aventura de la jihad. A Daesh. Hoy contra Siria e Irán pero también contra Estados Unidos.
Pero aquellos combatientes tomaron distancia de los primeros financistas. De pronto, el Estado Islámico se convierte en un problema también para Arabia Saudita.
Recordar que el Irán persa, en su cruzada, pretende llegar hasta La Meca. Es el corazón espiritual de Arabia Saudita, tan aliado de Estados Unidos como Israel. Se sienten igualmente molestos por el acuerdo nuclear que Estados Unidos impulsa con Irán.

Ocurre que la jihad se territorializó. Hoy Daesh controla diez millones de habitantes y genera sus propios dividendos por el petróleo. Se triangula desde Turquía y es consumido por los mismos occidentales que lo combaten. Sobre todo Daesh explota los yacimientos de Mosul, la capital de Ninive. Es precisamente la región que Irán quiere conquistar a través de su Guardia Revolucionaria, GRI.

Objetivo militar de Daesh: no son sólo dos los jugadores fuertes de la región. Son tres. Irán, Arabia Saudita, y el propio Estado Islámico. Con quien necesitan acabar los dos primeros. Junto a las potencias occidentales encuadradas en una fuerza internacional que prefiere la destrucción sólo a través del combate aéreo. Sin intromisiones territoriales. Sin el cuerpo a cuerpo, contra los degolladores televisivos. Al que capturan lo aguarda un batón naranja, una filmación. Y una daga.
En la jerarquía valorativa de Daesh no cuentan para nada los pequeños y riquísimos emiratos petroleros. Ni siquiera el Qatar que se proyecta, con inversiones y el efectivo canal Al Jazzera.
Mientras tanto, prosigue inalterable la diplomacia extraña de Turquía. Le envía señales fraternales a occidente y prosigue, en simultáneo, con la generosidad de los pasos fronterizos. Ajustados, apenas, a la prioridad estratégica: la de evitar, como sea, en el desbarajuste, la formación de un estado kurdo.
Ocurre que en la región litigiosa estallaron las fronteras artificiales, diseñadas arbitrariamente durante el final de la primera guerra. Cuando Francia e Inglaterra se distribuían las fichas de influencia. Los saldos valiosos de ocasión del desmoronado Imperio Otomano.
El acercamiento entre Estados Unidos e Irán se consolida a partir de la existencia del mismo enemigo. El Estado Islámico. Estrategia que Israel, a través de Netanyahu, por la atendible prioridad de su subsistencia, se dispone ostensiblemente a perforar.

Maná de Buenos Aires

Y es precisamente aquí donde a Netanyahu, como maná del cielo, le cae el desborde bartolero de la presidente argentina.
La Doctora se lanza a despotricar contra la Suprema Corte, por no haber esclarecido el atentado contra la embajada de Israel en Buenos Aires, en 1992. Y sin saber que lo ayuda, lo provoca a Netanyahu.
“¿Por qué a Israel le interesa tanto la Amia y no la embajada?”.
Netanyahu supo aprovechar el reproche de La Doctora. Para transmitirle al congreso americano que Irán destruyo la embajada en Argentina, y la mutual Amia.
La Doctora se la dejó servida al pretender zafar de las derivaciones incómodas del asesinato del fiscal Nisman. Un crimen que instala, en el primer plano, la precariedad del repentino cambio geopolítico. Ella lo explica con vaguedades panorámicas que sólo atiende, desde la política, la señora Elisa Carrió. Impugna con valentía y claridad “la salida de Occidente”. Aunque cabe admitir que Carrió se extravía en los desvíos autorreferenciales, que hostigan su propia argumentación.

El cambio geopolítico local tiene que ver, también, con Irán. A partir de la hundida Venezuela (que magnifica la ausencia hegemónica de Brasil). Viene enlazado a Siria, a Rusia, con la aquiescencia de China. Sin compartir la misma línea de entendimiento con los Estados Unidos, que se inclina por acordar con Irán, aunque para controlarlo. Sobre todo en el ámbito nuclear. Lo que irrita al astuto Netanyahu que utiliza el caparazón del congreso americano para cerrar su campaña electoral en Israel, donde juega su destino personal. Se apoya en La Doctora para fulminar a Irán.
En campaña, Netanyahu juega su continuidad gracias a los republicanos de Estados Unidos que también desaprueban el acuerdo con Irán. Es John Boehner, el portavoz de los republicanos, quien le facilita el pleno del Congreso a Netanyahu, para que lo fustigue insólitamente a Obama.
Mientras el secretario de estado John Kerry, en nombre del presidente Obama, discutía el acuerdo en Montreux, Suiza, con su par iraní, el Bibi Netanyahu los pulverizaba a ambos en Washington, con los datos que le obsequiaban desde el maná de Buenos Aires.

La novia ausente del doctor Alberto

F. es modelo. 25 años. Vigorosa, altiva y bella.

escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial

En principio, F., la “novia ausente” del extinto fiscal Alberto Nisman, no es la misteriosa mujer calcinada que apareció frente al edificio Le Parc.
Es una bella muchacha de 25 años, que el 27 de diciembre de 2014 compartió la cena íntimamente especial con “el doctor Alberto”. 51.
Ella es Serpiente de Tierra y él era un Gato de Agua.
La ceremonia era para despedirlo. El doctor Alberto, como lo llamaba, partía hacia Europa, en un periplo familiar. Sin siquiera imaginar que ya estaba condenado.
La señora Gladys, la mucama, cuenta incluso que, después de aquella noche de romanticismo previsible, lavó una remera de la “novia ausente”.

Sin tacos, F. mide 1,70 m. Calza zapatos 37. El pelo es castaño y los ojos son radiantes, marrones.
Tiene dientes perfectos que le facilitan la seducción de la sonrisa. Alguna abuela diría: “dientes de mentirosa”. Otra, de mujer afortunada.
F. es una de las tantas modelos que L. promueve. Es L. un experto distribuidor de belleza selectiva. A su vez, L. es buen amigo del abogado impetuoso que explota cierto inquietante boliche de Palermo. Por Honduras.
En la Sala VIP, el fiscal solía apurar, según nuestras fuentes, alguna Diet 7up. Coincidía con las damas fosforescentes del plantel de L., que legitiman el catálogo de su página web.
Por prejuicio profesional, por el afán costumbrista de escaparle a la botonería, en esta crónica no se brindan datos ni nombres reales. Queda para cualquier otro especialista en la materia. Si presentan a F. en sus entretenimientos televisivos, la muchacha podrá conquistar la suficiente repercusión. Con suerte, hasta para danzar en el baile canónico del señor Tinelli.
Pero ocurre que F. tiene un novio principal. T. También T. es modelo.
Significa confirmar que el doctor Alberto formaba parte de la clandestina relación triangular. De ningún modo se aspira, aquí, a profundizarla. Ni siquiera se intenta sugerir la posible existencia del amor racionalmente pactado. Entre regalitos gentiles y las atenciones cordiales de un caballero.
Esta crónica indeseable sirve para acabar con las especulaciones que aluden a “la novia ausente”. Como si fuera, para los fantasiosos, la “entregadora”. La profesional inescrupulosa que les “abrió la puerta a los comandos asesinos”. O peor, como si fuera la muerta de carbón. Horror que muestra que Puerto Madero nada tiene para envidiarle a la villa más cruel.
Es útil también la crónica para aclarar que Nisman distaba de ser un adicto a las relaciones íntimas con otro varoncito. Como La Doctora lo insinuó, en tres ocasiones, casi como si fuera un pecado. Cuando se presentó para la cadena nacional “toda vestida de blanco, almidonada y compuesta” (cliquear).

El terceto de la algarabía

Al contrario, el doctor Alberto pudo participar, según nuestras fuentes, junto a F. -y con la festiva incorporación de C., otra modelito de L.- de un jocundo terceto de saludable algarabía.
La novia ausente del doctor AlbertoSe registró a principios de noviembre, en Cancún, un paraíso violentamente luminoso de México.
Pudieron conocerse, aparte, en las redes sociales, determinadas postales del ámbito personal. Relativos al viajes.
Entre los tres, se prodigaban selfies relajadas. La divulgación transcurrió como consecuencia de la perforación del correo electrónico del fiscal. Instrumentación de algún servicio que utiliza muy mal la producción de inteligencia.
Los “servilletas” lo tenían técnicamente penetrado al doctor Alberto.
Como confirma la Garganta:
“El Ruso fue condenado el día en que decidió volverse de Europa”.
Cruzar de vuelta el océano fue, en definitiva, su perdición.

La filmación

“Así que este h de p viene a denunciarnos”, se dijo desde la altura mareada del poder. “Con la guita que le dimos. Si tuvo trato de ministro sin cartera”.
“Con la que se lleva desde hace diez años, y ahora viene contra nosotros”.
Al doctor Alberto lo esperaban en Ezeiza. Y no se trataba precisamente de “la novia ausente” de Cadícamo.
Lo persiguieron con las camaritas de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, PSA. Las que cuentan con un software demasiado inteligente. Permiten, por ejemplo, seguir el recorrido entero de cualquier desgraciado, a través de teléfonos celulares mucho más inteligentes que los propios servilletas. Sofisticada tecnología que no existía en la época de James Bond, ni en la de Cadícamo.
Consta que no se perdieron el mínimo detalle del regreso del fiscal, que llegaba para denunciar y morir. De jean, camisa azul, flaco y estilizado, arrastraba el equipaje de mano con rueditas. Se lo ve con claridad en la ineludible primicia de C5N.
Nada extraño surge de la auditoría que ordenó Montenegro. Es el titular de la PSA. Un progresista de excelentes intenciones, al que suelen pasarlo al cuarto, con asiduidad.
Hoy Montenegro debe responder las requisitorias muy bien orientadas de la fiscal Cisnero, de Lomas de Zamora, con competencia en la zona del aeropuerto.
Cisnero quiere saber por qué lo filmaron, con voluptuosos detalles, al doctor Alberto. El fiscal que llegaba para denunciar y morir.
La jurista debería rastrear entre los intestinos conflictivos de la PSA.
Trasciende que no menos de tres cuadros activos responden, según nuestras fuentes, a otra terminal. Donde sobran los celulares inteligentes. Por inversiones de riesgo mínimo.

Tensiones espirituales

Para aliviar las tensiones espirituales de la fiscal Fein, puede asegurarse desde aquí que, en la madrugada del fatídico 18 de enero, cuando lo mandaban “para arriba” al doctor Alberto, la novia ausente se encontraba con su novio. En una ciudad balnearia de enfrente. Oriental. Podía notársela vigorosa, altiva y feliz. Abrazada a T. Ambos a los besos, con el pelo al viento y la fuerza del sol en los rostros.

Al enterarse de la muerte del doctor Alberto, el amigo con derecho a toque, la bella F., por las dudas, cerró su página de facebook. Por prevención.
Pero la tensión espiritual aumentaba. Y al saberse aludida ya como “la novia”, comenzó a preocuparse más. Sobre todo cuando, en la primera plana de La Nación, se trataba el asunto de la novia.
Entonces F. clausuró también su cuenta de twitter. Y por si no bastara acabó también con su cuenta de instagram.
La novia ausente -pobre- está casi aterrada. Con ostensibles deseos de refugiarse, según nuestras fuentes, en otra localidad turística, también marítima. Donde reside, aún, su familia.

Garrochazos de Reutemann y Posse

“DANIEL, MAURICIO Y SERGIO” REMAKE: Impacto de Macri que afecta a Scioli y a Massa

sobre informe de Consultora Oximoron,
Redacción final Carolina Mantegari

Mientras La Doctora prepara sus últimos 45 días de centralidad, Mauricio, El Niño Cincuentón, se corta solo.
Macri comienza a distanciarse levemente de Daniel Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol. Y de Sergio Massa, Titular de la Franja de Massa.
La tropa macricaputista suele entusiasmarse con las encuestas que encarga afuera. Menos generosas que las que se hornean adentro.
Celebran el impacto favorable de haber anexado a Carlos Reutemann, Planta Permanente. Un símbolo.
“Rinden más los productos que proceden del deporte que los que proceden del espectáculo o los negocios”, confirma la Garganta.
Fue un golpe de efecto que afectó a Sergio, que parecía tenerlo. Queda en esta historia como el marido burlado.
Para Oximoron, el Efecto Reutemann afecta, sobre todo, a Daniel.
El mensaje es contundente: Mauricio abre la tranquera para facilitar el paso de los peronistas selectivos. Escogidos. Y despeja el garrochómetro.
Habilita, de pronto, otra pista para recibir garrocheros.

Por si no bastara, los macricaputistas celebran también el estético salto en garrocha de Gustavo Posse, El Hijo del Cholo.
Es el mini-gobernador de San Isidro. Abandona con reflexiones dolientes la Franja de Massa. Era previsiblemente hostigado por el cuñado, y por la venerable suegra del titular.
“Si saltaron Reutemann y Posse, pronto podrá confirmarse el salto en garrocha de Cariglino”, confirma otra Garganta.
Sobrecargado de ambiciosos postulantes para la gobernación, difícilmente Sergio pueda contenerlo.

Sergio, el acosado

En la dilatada miniserie “Mauricio, Sergio y Daniel” (cliquear), hoy Sergio es quien aparece como el más acosado.
Es el enemigo declarado de La Doctora. Pero también es el adversario que Daniel y Mauricio prefieren pasar al cuarto. Para confrontar entre ellos y dejarlo afuera.
Como si los protagonistas de la miniserie debieran ser dos, y no tres. Sólo Daniel y Mauricio, y descartar a Sergio. Por Clarín, que no termina de asimilarlo. Por el Papa, que se obstina en no perdonarlo. Y sobre todo por el volumen oportunista de la realidad.
Las garrochas, que surcaban el cielo en dirección del Tigre, cambian repentinamente el rumbo. Se dirigen hacia el Artificio Autónomo.
Aparte de Posse y de Cariglino, de La Compañía de Jesús, algún otro mini-gobernador de la Franja mantiene, según nuestras fuentes, franelas preparatorias. Con Emilio Monzó, El Diseñador. Escalón previo para ser recibido por El Niño Cincuentón.
Las encuestas lo bajan a Sergio del primer puesto al tercero. Y los garrocheros lo perciben. Tal vez le resulte, en adelante, más placentero correr desde atrás. Sin la tensa responsabilidad de ser el favorito. Faltan tramos sustanciales. Hay que cuidar el aire porque es una carrera de resistencia, lleva dos años.

Las señales seductoras de Mauricio hacia el peronismo confortan a los peronistas originarios insertados en el PRO. Algunos elaboraban cuestiones existenciales de identidad, al percibir que debían inclinarse, en exceso, ante los radicales.
Precisamente, por la garrocha de Reutemann, los radicales tienden a preocuparse. Mauricio ya puede recurrir a Planta Permanente para componer la fórmula. Y dejarlos en la banquina. Antes, incluso, de la programada reunión del 14 de marzo. Una salida que les sirvió para respirar, ganar un poco de tiempo y subirse el precio.
El fenómeno de los radicales despedazados también es llamativo y merece un informe propio.
La carencia de un liderazgo nacional paradójicamente los fortalece. Mientras se tupacamarizan, los radicales crecen. En vísperas de quedarse con porciones de poder que ni imaginaban. Gobernaciones, alcaldías, legislaturas en general. Beneficios absolutos que depara la ventaja de la fragilidad.

El Carismático y La Princesa

La conquista de la nación parece ser factible para el macricaputismo.
Pero los optimistas se ensombrecen por las aguas que caen turbias en el patio de la casa. En el plano doméstico.
Dificultades de la tortuosa sucesión en el Artificio Autónomo de la capital. Donde Mauricio supo comprometerse en demasía, al preferir a Horacio Rodríguez Larreta, El Carismático de Flores Sur. En la disputa con Gabriela Michetti, La Princesa de Laprida.
El Niño Cincuentón quiso conformar a La Princesa con el caramelo de madera de la vicepresidencia. Pero es la segunda vez que se le retoba.
La primera fue cuando no aceptó desplazarse hacia los caminos políticos de Buenos Aires, la provincia inviable. Aún se lamentan los melancólicos revisionistas de la historia contrafáctica. Lectores fascinados por la prosa de Iván Petrella y las reflexiones poéticas de Alejandro Rozitchner. Aseguran que, si La Gaby se lanzaba en la provincia en 2013, Sergio no se lanzaba. Y la peligrosa Franja de Massa podía haberse evitado.
La puja interna entre El Carismático y La Princesa pasa a convertirse en el dilema sustancial de Mauricio. Coloca en pose de combate a Marquitos Peña, El Pibe de Oro, y ubica en la primera fila de la platea a María Eugenia Vidal, La Chica de Girondo.
Si Michetti le gana a Rodríguez Larreta, será interpretado, invariablemente, como una derrota personal de Mauricio.
La confrontación del 27 de abril marca, aparte, el límite mediático. El inicio del festival permanente de las campañas electorales que se multiplican. Dinámica que eclipsa, en definitiva, la centralidad dominante de La Doctora. A quien le queda poco más de un mes para imponer los caprichitos y las imposturas por cadena nacional. Un mes largo que La Doctora va a aprovechar abusivamente. Arranca el domingo, con el show parlamentario del 1° de marzo.

Final con Scioli

A esta altura, pese a la concatenación de maltratos, para Oximoron, Scioli es más útil para La Doctora que La Doctora para Scioli.
Pero ella no cesa de esmerilarlo. Es más una cuestión cultural que política. Le estampa en el rostro la súbita preferencia por Randazzo, El Loco. O por Domínguez, El Lindo Julián.
Cualquiera pero no Scioli, que persiste impávido, sin reaccionar ante las andanadas y los esmerilamientos (leer “El Enemigo, El Sucesor y El Esmerilado, cliquear).
La táctica del Líder de la Línea Aire y Sol ya cansa hasta a quienes aún lo valoran. Consiste en el quedantismo de aguantar y callar, mostrarse siempre en acción, y diferenciarse, apenas, con algún gesto.
En el fondo Scioli está condenado por no haberse comprado del todo ninguna de las peleas fundamentales. Ni con Clarín ni con la Justicia. Menos con Techint o la Sociedad Rural. Es consenso y no confrontación.
Para La Doctora, un Scioli candidato representa lo peor. El fracaso del cristinismo alucinante y radicalizado.

La invención del Partido Judicial

Por robar con apasionamiento y cargarse a un fiscal.

escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial

Con astucia La Doctora plantea la invención del Partido Judicial.
Tergiversa la gravedad de la causa para condenar el efecto. Y le sirve para minimizar a la oposición real. Desplazarla del escenario.
Repite, con la creación del flamante PJ, el mecanismo suicida de confrontación con el Grupo Clarín. Opositores abstenerse.
Tanto Massa como Macri, Cobos, Sanz, Carrió o Binner, debieran preocuparse por un ejercicio del ninguneo tan original.
Es la mejor manera de degradarlos. Convertirlos en complementos, figurines o extras.

Etapa lazarista

El inventado PJ es, en todo caso, el efecto. La consecuencia.
La causa remite a aceptar que, durante la década kirchner-cristinista, se robó con encomiable apasionamiento y tenacidad.
Puede percibirse durante el esplendor de la presente etapa lazarista del cristinismo. Con los regalitos envenenados del extinto.
La Doctora padece el rigor adverso de la etapa lazarista. Con la conjunción de escatologías recaudatorias que se llevan puesto su gobierno. Por corrupto. Y no por “revolucionario”.
La pobre aún no encuentra la manera de enfrentar esta etapa. No se atreve, acaso “por los chicos”, a matar al muerto. Ni siquiera para salir del paso. Sin embargo, mientras “lo homenajea con palabras, lo descalifica con los hechos”. El caso emblemático lo representa el atentado a la Amia, con el respectivo cambio geopolítico. Donde lo hace quedar, al extinto, como un estadista satelital. Un equivocado que asimilaba, a los gritos, el alimento enlatado que le preparaba la CIA y el Mossad.
Para colmo, para consolidar la gravedad de la causa, a la sistematización del robo apasionado se le debe agregar la sospecha consensuada del asesinato. Por haberse cargado al fiscal Nisman. Al que no paran de descalificar, como si no se dieran cuenta que el asesinado ya mantiene la pureza de Ceferino Namuncurá. “Nada mejor que la muerte para mejorar una vida”, escribió Borges.
Pero les cuesta históricamente hacerse cargo del muerto que se cargaron.
Sin reparos, en los diarios principales ya se alude al “comando venezolano-iraní”, con “cierta logística doméstica”. En realidad, lo que preocupa es la “logística doméstica”, más que la fantasía literaria del sicario. Sea persa el sicario, de nuestro suburbio o bolivariano.
Esta logística que consagra el miedo letal de los empresarios, de los profesionales, o de cualquier señora sensible y normal que haya marchado con uno de los tantos “paraguas del hartazgo”. La creencia tétrica de que en la Argentina se atravesó la frontera del delirio. Y arriba -otra vez- la “instancia de las boletas”.

“Temporada en el infierno”. Rimbaud

Con la causa tergiversada, La Doctora prefiere maldecir el efecto. El Partido Judicial. Son los expedientes gravitantes que se amontonan como consecuencia del ejercicio delictivo, que se silenció durante los primeros años del flagelo devastador. Entre 2003 y 2008, mientras se imponía el modelo de inclusión, que incluía la rutina de valijas que signa la actual etapa lazarista. Hasta que El Furia, irresponsablemente, se peleó con quien más colaboró para que los delitos recaudatorios pasaran inadvertidos durante el primer lustro.
En adelante la sonoridad por los escándalos fue superior. Desde Antonini Wilson hasta aquí. Con éxtasis temáticos, como los deparados por Boudou, El Descuidista. En la materia, el cristinismo pasa su “temporada en el infierno”. Como el poeta Rimbaud.

Hoy La Doctora combate el efecto sin reconocer la causa que tergiversa.
En su imaginario, el Partido Judicial se alía conspirativamente con la “prensa concentrada”. O sea Clarín, y en menor medida La Nación. Y exhibe a la sociedad el rostro de los dos verdaderos enemigos. A los que combate, desde el atril, “almidonada y compuesta”, y desde el facebook. Clarín y La Justicia, en ese orden. “Corporaciones” que cometen el estrago de arrinconarla.

La Doctora plantea la ofensiva, contra el Partido Judicial, consciente que la réplica estará en los expedientes. Entre citaciones e indagatorias. En procesamientos que instalan a la institucionalidad en el plano de la vergüenza.
Para presentarse como víctima del golpe blando. Un golpe no militar, diferenciado de los melancólicos golpes anteriores que no pueden provocarse más. Constituye, después de todo, un avance.

Rutina de recuperaciones

“La Marcha del Silencio se agota en la impresionante realización”.
Sin continuidad, sin canalización política, sólo resta aguardar la reacción del cristinismo.
Entonces La Doctora huye hacia adelante. Se dispone a pasar por arriba las dificultades. Apuesta, otra vez, por la rutina de la recuperación.
Para aproximarse a otra tesis permanente del Portal. Indica que el cristinismo debe entenderse a través de sus recuperaciones. De sus caídas. Las que fueron tan memorables como sus levantadas.
Aunque el cristinismo, en el ocaso, se encuentre severamente averiado. Internamente aislado, encerrado en la patología de los incondicionales. Y con el tiempo reducido.
Se obstina La Doctora en concentrar la iniciativa y sin dejarle nada de aire artificial al que está mejor posicionado para intentar sucederla. Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol. No alcanza a despegar porque La Doctora decide convertirse en el peor obstáculo. Lo maltrata y desacredita. Su obstinación y sus gestos tampoco lo favorecen a Florencio Randazzo, El Loco.
Por lo tanto cuesta evitar que prospere la evaluación que implica también otro malentendido. Indica que La Doctora, en el fondo, es funcional a Mauricio Macri. Peor aún, lo prefiere como sucesor. Es su indirecta jefa de campaña.

Debacle del PJ real

El PJ, la invención del Partido Judicial, contiene la carga emotiva que le falta al ya inofensivo PJ, el Partido Justicialista Vegetal, que La Doctora arrastra atado al pie de la humillación. Con sus dirigentes envueltos y desprestigiados que ni tienen fuerzas para reaccionar. Ni siquiera pueden reconocer que es tarde para ensayar alguna toma de distancia digna. Se encuentran entrampados, ensimismados en la estrategia frontal del fracaso. Al extremo de solidarizarse con el próximo intento de recuperación. Aunque se encuentran peleados con muchas más corporaciones de las necesarias. Tampoco se atreven a puntualizar que el peronismo, en su versión peor, nunca fue algo parecido al presente descalabro.
“El peronismo es un instrumento para tender puentes económicos y sociales”, confirma la Garganta. “De ningún modo para dinamitarlos”. Por carencia de arrojo e ineptitud.
Apenas José De la Sota, y en menor medida Adolfo Rodríguez Saa, o Romero, Verna o Puerta, y algunos más, se libran de la responsabilidad compartida. Por la debacle del peronismo que se arrastra, aferrado a La Doctora, hacia su sepultura. Y acaso sea, en definitiva, para bien.

Los paraguas del hartazgo

Vaya un reconocimiento hacia los fiscales. Cumplieron con el tributo ético a Alberto Nisman, el colega muerto. Y soportaron los agravios desesperados como las tergiversaciones más insólitas. Con una entereza para rescatar.
Vaya también un reconocimiento para Julio Piumato. Por la eficiente capacidad de organización de los empleados judiciales. Facilitó el despliegue de la sociedad conmovida.

Los fiscales llegaron “hasta aquí”. El éxito de la convocatoria les marca, asimismo, la línea de llegada. Para volver empapados hacia sus despachos con la satisfacción del deber cumplido. Con la certeza de haber brindado un ejemplo. Permitieron la emoción saludable de la sociedad blanca y sensible que paga por sus impuestos y espera, surcada por el hartazgo. Un agotamiento que no encuentra, aún, la respectiva canalización política. Un ítem que, en todo caso, excede a los fiscales.

La Marcha del Silencio se agota en la impresionante realización. Con una intensidad que, por una razón física –como sostenía Edgar Poe, es necesariamente breve.

En adelante, es el turno de los políticos. Los que se lucieron, paradójicamente, con el recogimiento aconsejable del perfil bajo. Con el mérito de pasar inadvertidos entre la gente que homenajeaba a Nisman, mientras reclamaba contra la impunidad.

Desde Massa a Macri. O desde Cobos o Binner a la señora Carrió. Son los exclusivos responsables de trasladar, hacia la esfera electoral, el hastío de la sociedad que oposita, y que clama por encontrar al opositor que la represente.
Son conscientes que deben recibir, como herencia, los riesgos de una sociedad hastiada. Pero con sus simultáneos beneficios. Se trata de una sociedad necesitada de creer en alguien. En algo. Para ser, de una vez por todas, gobernada. Pero no conducida. No es ningún rebaño.

Es una sociedad de decepción rápida se encuentra siempre capacitada para tolerar otra frustración.

La Doctora pierde la iniciativa

Después de la catarsis, todo va a seguir ilusoriamente igual. Con el país estructuralmente dividido e irreconciliable. Con el cristinismo que resiste los embates de la realidad, apostado entre los medios de comunicación. Y con la estoica mayoría que se radicaliza en el Legislativo. Que ayuda para proporcionarle fachada legal a cualquier verdura. Como a la nueva ley de inteligencia.
Son los diputados los que ayudan a La Doctora a recuperar la iniciativa. Es el sentido de impactar, mientras aún no se cerraron los paraguas, con la convocatoria al Fiscal Pollicita. Para que presente los osados fundamentos de la imputación a La Doctora. Ante los diputados del Frente para la Victoria. Lo aguardan a Pollicita, en apariencia, sin los “tapones de punta”. Ocurre que La Doctora perdió el control de la calle. Pero perdió también la iniciativa, como la credibilidad. Entre las vacilaciones que se instalan en los altibajos de su agenda. Desde la muerte de Nisman circula detrás de los acontecimientos. Se va con la misma incertidumbre con que vuelve. Sea a El Calafate -Ciudad Kohinoor-, o a Chapadmalal.
La insoportable perentoriedad de la Marcha del Silencio la desequilibró hasta caer el exceso de reinaugurar lo doblemente inaugurado. La planta de Atucha sirve para tratar el cambio geopolítico que impulsa, en el ocaso del ciclo paranoico.
La Doctora se atreve a homenajear con sus palabras a aquel que descalifica con sus acciones. El marido extinto, El Furia.

De blanco, “almidonada y compuesta”, muestra el libro publicitario. Con una página dedicada al general Perón (a quien recurre en los momentos de retroceso) y luego con otra página. De Kirchner. Él. Lo llena de adjetivos mientras, sin piedad, lo masacra con acciones.

Para entender el fenómeno de la descalificación sirve como marco el crimen de Nisman.

Una de dos, La Doctora nos miente ahora, o El Furia nos mentía hace ocho años. Cuando Kirchner utilizaba sus minutos sustanciales en el plenario de las Naciones Unidas, para degradar a Irán. A los efectos de seducir a los Estados Unidos que necesitaban aquel discurso. El pobre suponía que, con semejante petulancia, podía aferrarse al Occidente que razonablemente le desconfiaba.

O aquel Kirchner era un nabo que nos convertía en meros instrumentos satelitales de Estados Unidos e Israel -inspirado en las fundamentaciones que le acercaba la dupla Nisman-Stiusso-, o La Doctora es una irresponsable que, en el final del mandato, en la etapa lazarista, decide atarse al carromato persa de la utopía antioccidental. A través de un entendimiento bastante insuficiente con Rusia o con China (potencias que tienen un discurso más racional y claro) y con la obstinada alianza con Venezuela. Una patología que la ata, estratégicamente, a Irán. Enfrascada en una tesitura que de ningún modo se simula con las palabras enaltecedoras hacia su marido muerto. Uno de los dos está históricamente equivocado. Y deja al país en off side. Fuera de juego.

Juntos, El Furia y La Doctora plantaron a la Argentina en el desconcierto. En una contradicción que pasa, en el fondo, con soda y sin inconvenientes. Porque, salvo Carrió, en el plano local ninguno de los presidenciables parece brindarle la menor magnitud a la circunstancia internacional. Pese a disponer de preparados asesores en la materia.

La Banca

Aunque parezca mentira, el portal admira, en el cristinismo, la audacia.
Sin la menor credibilidad externa. Defaulteados y desacatados. Sin contemplar la menor estrategia de acuerdo o conciliación. Y mientras se devora las reservas del Banco Central raquitizado, La Doctora –máxima representación institucional de la Argentina- provoca. Grita que “con esta presidenta el país nunca más va a ser punto”.
En adelante, con La Doctora en su ocaso, la Argentina está para ser “banca”.
Y es aplaudida y celebrada por los violadores de sexo fláccido. Por los internados en terapia intensiva que se sienten en condiciones de desafíar al Pentágono entero.
¿Cómo no admirar semejante caradurismo?

La Doctora se distancia de Estados Unidos justamente a través de la delicada cuestión de la energía nuclear. El as de denuncia que Nisman mantenía oculto, acaso, en la manga. Ampliaremos.
Lástima que la toma de distancia con los Estados Unidos sea apenas preventiva. Resulta de utilidad para justificar previamente el escandaloso fracaso de la delirante conducción.
La Doctora mantiene el estilo envolvente para envolver, incluso, el propio fracaso de la (falta de) gestión que sólo se sostiene con el fantasma de las conspiraciones.
Con los desestabilizadores feroces que no vacilan en abrir los paraguas del hastío, y marchar en silencio.
Con el cambio geopolítico, La Doctora descalifica al marido mientras lo homenajea.
Cambia también el enfoque, y cambian las hipótesis para tratar el atentado a la Amia que nos acompaña hasta la posteridad. Cambios que se registraron a través de la diplomacia amateur (Timerman). Y la diplomacia marginal, compuesta por los personajes entrañables escapados de una novela de Roberto Arlt.
Son los ítems que el infortunado fiscal Nisman les lega al fiscal Pollicita. Para que los trate el juez Rafecas. Entre los aprietes memorables del cristinismo envolvente, que banca su descalabro y se desestabiliza en soledad..