Cataluña y la puntanidad

Relevamiento Federal, San Luis (Estado Libre Asociado): El gobernador delegado Claudio Poggi aguanta las críticas de Alberto Rodríguez Saa.

sobre informe de Consultora Oximoron,
Redacción final Carolina Mantegari

“El gabinete de Poggi es muy poco puntano”, confirma la Garganta. Le falta puntanidad, la cultura del lugar.
“Se aflojan los controles, se tiende a la dispersión”. Y crece -lo peor- el kirchnerismo.

Gobernador delegado del Estado Libre Asociado de San Luis, Claudio Poggi, cordobés, confirma que quiere ser reelecto. Es probable, incluso, que lo sea. Siempre y cuando el gran actor, notable pintor, competente conductor radial y ex gobernador, don Alberto Rodríguez Saa, Brad Pitt o El Chapa, lo permita. Y no insista en distraer sus reconocidas aptitudes estéticas para corregir las desviaciones del delegado gobernador. De la línea que le marcaron sus sabios antecesores. O sea el multifacético Alberto.
Es quien ejerce la titularidad, el turno del Alberto, mientras Adolfo Rodríguez Saa, Lo más Alto, el hermano corso que lo admira, lo deja hacer y deshacer.
Entonces, desde su programa radial que alude a los contactos metafísicos con el Planeta Xilium, Alberto lanza andanadas de críticas constructivas hacia el gobernador. O las escribe, en una magnífica muestra de pluralidad, en el diario de la familia.

La cuestión de la “puntanidad”

“Adolfo está más allá, más arriba, para los puntanos es como Dios, fue presidente, está en la escena nacional e internacional. Es el padre de la puntanidad”, continúa otra Garganta.
En cambio Alberto conduce aquí, en la tierra. Es el vigía y estratega del Estado Libre Asociado, una excepción que se destaca por su prosperidad y “poco tiene que ver con el resto de la Argentina”. San Luis ofrece conexión a internet hasta en los árboles. Es comparativamente superior a cualquier provincia, de las sometidas al estado central. Por las carreteras iluminadas, que cualquier forastero exalta, hasta por los avance sociales que muestran un mundo menos desdichado, casi feliz. Como lo soñaba el novelista inglés, Aldous Huxley.
“Aquí no tiene trabajo sólo aquel que no quiera trabajar”, prosigue la Garganta.
Los puntanos se jactan de construir más viviendas de las necesarias. Incluso Alberto instruye a los funcionarios para que estén atentos a las derivaciones del crecimiento demográfico. Para que se impida la gestación de villas. Como las villas que ofenden la sensibilidad más elemental en el conurbano bonaerense, o en la misma capital federal, en los alrededores de Gran Córdoba o de la Circunvalación de Rosario.
“La identidad villera aquí nada tiene que celebrar”.

Veinte años atrás, la puntanidad del Estado Libre Asociado ya sorprendía a los viajeros. Por ejemplo, con el ritual de una orquesta sinfónica integrada por niños. O con la extraña escuela de ballet clásico que dirigía un ruso real, especialmente importado (por Alberto) desde el Bolshoi de Moscú, un joven refinado, encantador y perfectamente homosexual.
Consta que en la actualidad, esta Cataluña argentina, no vería mal emanciparse del estado nacional que sólo les brinda disgustos.
O por lo menos estos puntanos de Alberto y de Adolfo aspiran a adquirir mayor autonomía. Se jactan de la tendencia ideológica de impartir felicidad. Pero también se ufanan del desarrollo turístico, ya no sólo en Merlo o en Potrero de Funes.

Después de 28 años de reinado de los Rodríguez Saa, en 2011 Alberto prefirió los escenarios, interpretar más a Gregorio de Laferrere, actuar en Villa Mercedes, irse de gira a Villa Carlos Paz, a Buenos Aires. Y Adolfo decidió recluirse en el senado, donde hoy mantiene el destino de Planta Permanente, como Reutemann, mientras amaga con ser candidato presidencial.
Consigna Oximoron que hoy Adolfo está anexado, como otro “renovador” más, a La Franja de Massa, la que orienta Sergio, el Renovador de la Permanencia, que les ofrece la alternativa de renovarse gratis.
Por propio peso, trasciende que Adolfo quisiera proyectarse como el más idóneo vicepresidenciable de Massa, que emerge como un experto distribuidor de rivotriles que carga en sus bolsillos. Cuentan que, a la menor distracción, les coloca a los interlocutores un rivotril en el agua mineral. Los duerme.
Aparte de participar como actor en Las de Barranco, de Laferrere, Allberto lució en “El acompañamiento”, vigoroso drama en un acto de Carlos Gorostiza, estrenado por los memorables Carlos Carella y Ulyses Dumont. Participó también de otras propuestas, con suerte bastante relativa, y ahora, los muchos que no lo quieren, ni lo toman demasiado en serio, confirman que se cansó de ser actor, de ser conductor radial, bailarín, cantante, equilibrista, artista de variedades y quiere volver a ser, por lo menos, gobernador.
Por lo tanto acusan que Alberto comenzó una perversa tarea de serrucho y esmerilamiento sobre Poggi. Al que se le prestó el poder, como si fuera el traje negro para asistir a una fiesta de casamiento. Tiene que devolverlo.
Pero Alberto también intentó dos veces ser presidente. En 2007, acompañado del ingenioso Héctor Maya, apodado El Veintidos. Y en 2011 fue con el “acompañamiento” del filósofo positivista José María Vernet, El Tati, autor de los opus más formidables del pensamiento peronista.
La última experiencia tuvo que ver con el piadoso bochorno del Peronismo Federal. Fue cuando con Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas), Felipe Solá, El Máximo Cuadro del Felipismo, y Mario Das Neves, El Tenor Portugués, abandonaron la cancha grande del peronismo para hacer un picadito de potrero entre ellos. Fueron picaditos electorales en diversos distritos. Quedaron Alberto-Vernet contra Duhalde-Das Neves. Hasta que se estrellaron en Tucumán, cuando el gobernador Alperovich le advirtió a su amigo Duhalde. “Tenemos orden de Buenos Aires de votar contra usted”. Entonces cada fórmula fue por su cuenta y La Doctora los taponó con votos a las dos. La experiencia explica mejor el hartazgo sólido de Alberto y decidir refugiarse en la libertad del teatro, en el lienzo, y hasta en “el éter” como decían las abuelas.

Insidias del Balcarce

Pese al desborde de la felicidad, lo que se extiende también aquí es el cristinismo. A fuerza de ideología, de recorte generacional, y mucha moneda.
Enrique Ponce, intendente de San Luis capital, es el opositor que responde a Kolina. Son los buscapinas que conduce Alicia, La Fotocopia.
Los grupos se extienden tanto que hasta tienen la propia interna K. Con el senador Pérsico, el citado Ponce, y la señora Nora Videla, que saltó desde el albertismo hacia la oposición.

En el bar Balcarce, en plena Rivadavia, abundan los que quieren renovar, de una vez por todas, a los flamantes renovadores que se imaginan eternos.
“Pero no se deje engañar con tanto mundo feliz, los Rodríguez Saa aquí tienen el boleto picado”, confirma otra Garganta. Si se arrima al kolinismo es sólo para tomar distancia de los Rodríguez Saa.
“Si no es en 2015 capotan en 2019. Fijesé que están rodeados de septuagenarios”. Son Sub 70 que aspiran a mandar para siempre en esta Cataluña Nacional.
Aceptan, en el Balcarce, que Poggi, Poder Prestado, es el mejor discípulo de Adolfo. Y que nada le cuesta “aguantar los palos de Alberto, que se cree conductor”.

En tres años de préstamo, Poggi supo entenderse con los peronistas y los normales de cuarenta. Con los Sub 50 que quieren cobrar, y sobre todo dar órdenes. Con elaborado criterio consideran que se llega más rápido si se sitúan en las proximidades del cristinismo. Así tengan que “fumarse” a Scioli, “que es amigo, no hay problema”.

Guerra de Religión en Santa Fe

Relevamiento Federal, Santa Fe: Para frenar al PRO, socialistas y radicales necesitan que el peronismo se fortalezca.

Escribe Bernardo Maldonado-Kohen, sobre informe de Consultora Oximoron,

Especial para JorgeAsísDigital

 

Introducción. Ahora PRO quiere triunfar

El 24 de julio de 2011, después del extraño corte de luz, y gracias a los votos de Miguel Lifschitz que llegaron a última hora de Rosario, el Frente Progresista (alianza de socialistas y radicales) pudo retener la gobernación de Santa Fe.

El socialista Antonio Bonfatti emergía triunfante por los votos que le aportaba el camarada Lifschitz. El que Hermes Binner había postergado.

Por 60 mil votos de diferencia, Miguel Del Sel, el comediante improvisado como político, no se calzó la banda. Continuar leyendo

La peste de moral baja

Desde España y Portugal, hacia Brasil y Argentina

sobre informe de Consultora Oximoron,
Redacción final Carolina Mantegari

“La corrupción acompaña al poder como la sombra al cuerpo”
Alejandro Nieto

Introducción
La Obra Pública, el Juego y Blanquita Amaro

La epidemia de transparencia ya hace estragos. Produce la transformación cultural y arrastra muchos presos.
En el espejo de España se refleja Portugal. Pero también Brasil.
La peste de moral baja, irremediablemente, hacia Argentina.

Para interpretar el grado de transparencia de un gobierno, Consultora Oximoron propone estudiar esta ecuación:
Obra Pública +/o El Juego +/o Blanquita Amaro (*)

Basta con los tres ítems. Se deja de lado la multiplicidad de otras vertientes.
La Obra Pública signa la metodología tradicional para la recaudación básica. Clasicismo insustituible de ladronzuelos perdonablemente básicos.
El Juego se consolida. Se extiende. Penetra estructuras transversales que enlazan a los opositores habilitados. Extensiones brutales, por décadas. Recaudación secreta para cómodos.
“Blanquita Amaro” representa la explotación del consagrado fenómeno del narcotráfico. El ítem más complejo y pernicioso de la ecuación. Con el complemento de la violencia y del daño social. Impregna a las fuerzas internas que debieran combatirlo.

Con recaudarse, para beneficio del gobernante, a través de uno solo de los tres ítems, por ejemplo el primero o el segundo, se está apestado, pero pasa. Es comprensible.
Con recaudar con dos de los tres, el primero y el segundo, ya es relativamente grave, sancionable.
Con la explotación de los tres ítems conjuntos de la ecuación, el gobernante está perdido. Irrecuperablemente.

Osiris Alonso D’Amomio
Director Consultora Oximoron

(*) Cantante cubana de rumbas de los años 50 y 60. Se toma prestado su nombre por “la blanca”.

——————————————————————————————————————————–

El espejo de España

Conmueve ver ingresar en prisión a la cantante Isabel Pantoja. En Alcalá de Guadaira, Sevilla. Por lavado de dinero. La estrella quedó sepultada en el latrocinio, como consecuencia del mal amor.
Como Cristina de Borbón. La Infanta que sumerge a la nobleza en el escarnio. Por los horribles manejos, con los fondos públicos, del marido. Iñaki Urdangarain, atlético (y patán).
Su Majestad Juan Carlos, que tuvo muy poca suerte con sus yernos. En su momento, el monarca supo hacer la fortuna con sobriedad. Antes de derrapar con aquel elefante inofensivo, para colmo muerto, en un safari por Kenia. Juan Carlos supo pecar con el refinamiento y la distinción que generalmente faltan en los tiempos del facebook. En pleno estallido de las comunicaciones cuesta mantener un secreto, así sea sólo erótico. O preservar el sentido elegante de la discreción. Debió abdicar.
Alteza Cristina, en cambio, enternece. Encantadora muchacha que supo ilustrarse en París. Aguda lectora de Azorín, de Ortega y hasta de Julián Marías. Hoy desgasta la dignidad real, entre juzgados. Otra historia de amor y billetes. Abundan.

En el desborde brutal de la Operación Púnica, los españoles en crisis extravían la capacidad de asombro. Previamente fueron fastidiados por los sobres de Bárcenas. La “Cadena de la felicidad” que acabó con el respeto hacia el Partido Popular. Colmaron de resentimiento a los indignados que subsisten con el subsidio del paro.
También fueron fastidiados con las trapisondas financieras de Jordi Pujol (que llegan hasta el puerto de Rosario). Salpicaron de banalidad hasta la discutible emancipación de Cataluña.

La peste de moralidad, que sacude a España, afecta también a Portugal. Consta que el ex primer ministro, Antonio Sócrates, el socialista moderno, en un regreso furtivo de París pasó desde el aeropuerto de Lisboa hasta el “Estabelecimento prisional de Évora”. Capital del Alentejo. Justamente en el alicaído país saudosista de Fernando Pessoa, impregnado de tristeza colectiva, maltratado por el estancamientos económico que incita a los recortes permanentes, a los efectos de satisfacer las líneas europeas que baja Alemania.
El portugués medio alteraba el pesimismo existencial con los detalles del exilio voluntario de Sócrates en París. En su departamento adquirido por tres millones de euros, nada excesivo en semejante ciudad.
Sócrates pretexta herencias familiares, pero nadie le cree.
En Rumania, basta con la inteligencia y el coraje de Laura Kovesi. Es la fiscal anticorrupción, para que caiga otro ex primer ministro, ministros en cantidad, encadenados en otras felicidades que hoy se condenan.

La delación

Mientras tanto Brasil se dispone a superar los índices de corrupción de los países BRICS. Arrecia la peste de transparencia que estaba pendiente desde los tiempos escatológicos del «mensalao».
Hoy los empresarios más poderosamente ricos comparten el patio común de la cárcel de Curitiba, aunque a distancia decorosa del delator desesperado por salvarse. El Turco Youssef.
En la declinación moral del país-continente, el motor del casi extinguido Mercosur, cuando se delata bien puede atemperarse la condena.
Por lo tanto los coimeros, que se suponían impunes, caen como moscas cansadas del verano. Para lanzarse, a su vez, sin exigencia de lealtad, a delatar.
Cuentan que a algunos delatores hay que pegarles, pero para que se callen.
Al cierre del despacho se aguarda que no se delaten las oportunas estimulaciones que debieron depositarse en la Argentina. Entre la gallardía del festival de maletines, que el portal describe como “La marroquinería política”.
Maneras de la corrupción sistémica, estructural. Animada por los cretinos que capturaron el Estado para su propio beneficio. Representa el máximo rostro del fracaso de las democracias.

Aquí y ahora

“Robar no es para cualquiera”. Lo confirma Tadeo, protagonista de “Hombre de Gris”.
Para robar desde el poder no basta con la impunidad. Hay que contar con contadores competentes, eficaces abogados administrativistas. Ser menos brutal.
En Argentina proliferan diseños recaudatorios que superan con amplitud al emblemático David Marjaliza, alias Mórtimer. El español que arrastró decenas de poderosos transitorios, para convertirlos en presos. Comparado con nuestros pícaros delincuentes de segundo orden, Marjaliza es apenas un aficionado. Un novato.
Marjaliza distribuía las “cometas” y se quedaba con un miserable 3 por ciento. Un bebé. Los que supieron hacerla, aquí disfrutan del tratamiento de señores. Lo despojado, lo tienen en regla; lo mal habido a buen recaudo, perfectamente “encanutado”.
No son los rudimentarios de la magnitud de Lázaro, El Resucitado. Desde que se murió su Jefe, El Resucitado quedó sin conducción. Terminó entre imberbes inescrupulosos que le hicieron un daño irreparable a la heredera.
La Doctora tal vez sospechaba del fondo. Desconocía, según nuestras fuentes, las formas. Las cantidades. Legitima su asombro: “¡Para qué juntar tanto!”, cliquear.

Épica y delito

La Operación Púnica de España, como la Operación Lava Jato de Brasil, registra algunas similitudes con la Pasión Recaudatoria Nacional.
Signa la clave de la política contemporánea, la estrategia internacional. El anti imperialismo (preventivo) de La Doctora.
Cuesta unificar, en el fondo, la épica militante con el fenómeno delictivo.
Advertencia: no se trata de épica militante o delito.
Es -en simultáneo- militancia y delito. De aquí la complejidad del mecanismo que estalla.
El honesto que se juega aquí ampara al cretino que la lleva.
Desde la épica, los que no se llevaron monedas ofrendan la vida por los corruptos.
Juristas y comunicadores ponen los prestigios a la disposición del proceso recaudatorio.
El desgaste -concluye el Informe Oximoron- es inútil. Porque la peste de moralidad baja. Llega igual.
Entra, incluso, sin golpear la puerta.

Angustia de no saber

La Doctora desconoce detalles de los papeles que El Furia le hizo firmar.

escribe Bernardo Maldonado-Kohen
sobre informe de Consultora Oximoron,

Introducción
Poderes

El Ejecutivo está seriamente lacerado.
El cristinismo se sostiene con la prepotencia mayoritaria del Poder Legislativo.
La gran batalla política hoy se libra en el ámbito del Poder Judicial.

Pero La Doctora dista de temerle a la justicia local.
Preocupan los jueces de afuera.
La angustia de no saber qué más hay.
Existe el Efecto Pinochet.
Una suerte que el juez Garzón hoy sea “propia tropa”.

Osiris Alonso D’Amomio
Director Consultora Oximoron

——————————————————————————————————————————–

Con La Doctora físicamente vulnerable, debe constatarse que el Poder Ejecutivo está averiado.
Con el vicepresidente Amado Boudou, El Descuidista, que yace suspendido en el espacio. Pintado, de manera rupestre, en su despacho. Estampado políticamente junto con sus ambiciones, contra la pared.
El Clavel Inerte (cliquear) llegó al alucinante extremo de ser sustituido, en los actos oficiales, por Milton Capitanich, El Premier, hoy apenas El Locutor.
Fue en el triste festejo por el Día de la Soberanía Nacional. Con el fondo emocional del río y ya sin las escenografías majestuosas de Grossman.

Con sólo dos ministros fuertes. Kicillof, El Gótico, que adquiere la experiencia cara gracias a la gestión. Como si el ministerio fuera una pasantía. Un stage.
Y con Randazzo, El Loco de la Florería, que trafica una autonomía ilusoria mientras trata de obstaculizarlo a Scioli. El resto aplaude. Cobra, espera. Pero aplaude.
En realidad, el país es manejado por el criterio de Máximo, En El Nombre del Hijo, que tiene el imperativo familiar de ponerse sensato. Por el sentido común de De Pedro, El Wado, más astuto de lo que aparenta. Y por el verso altivo de Kicillof.
Por su parte Zannini, El Cenador, simula influencias y cena. Víctima, también, del pozo generacional. Mientras lo tratan de maestro, lo pasan por encima. Le estimulan el berretín de creerse un estratega.
Para lo que hay que hacer, por la modestia del contexto, les alcanza. Es lo peor.

Sin embargo el cristinismo está sostenido, hoy, por El Poder Legislativo. Con la persuasión mayoritaria, sobre todo en Diputados.
En defensa propia, el bloque se encuentra en condiciones de sacar adelante cualquier verdura. Sin preocuparse en absoluto del juicio de la historia. Sólo a Pacho O’Donnell, que está afuera, le interesa maniobrar un poco con la historia. Para entenderla habrá que indagar en el periodismo, no sólo el artesanal.
El Legislativo entonces emerge como el pilar. Al amparo de la imagen favorable que conserva, aún, La Doctora, y que se consolida con el relato de su enfermedad.
Ante las dificultades estructurales de una oposición destartalada, que actúa como complemento y le permite, al cristinismo, estimular la empecinada utopía de quedarse.
Detrás del indeseable mascarón de proa de Daniel Scioli, el líder de la Línea Aire y Sol. Con la ideología del vitalismo, especialmente útil también para menoscabar la magnitud de las catástrofes con las que conviven.

Para Oximoron, la gran batalla política se libra en la justicia. En el Poder Judicial, mientras se aguarda la peste de transparencia, es donde el cristinismo se juega verdaderamente la vida. Sobre todo la libertad.
A través de los incendiarios exponentes de Justicia Legítima, congregación que orienta la señora Alejandra Gils Carbó, La Encubridora. Allí se inspiran en el lema “no pasarán”.

Los escépticos que abundan confirman que aquí no hay epidemia de transparencia que valga.
Que esto no es Brasil, y mucho menos es España.
Aquí, aquel que intente meterse con la pasión recaudatoria de nuestros ídolos, es apenas un vulgar conspirador. Instrumento de la “prensa concentrada”.

Gils Carbó actúa en perfecta sintonía con los lineamientos que suele bajar Julián Álvarez, El Soberbio de Lanús. Junto al multifacético, El Wado.
El Consejo de la Magistratura hoy lo preside Gabriela Vázquez, una jurista intachable que defiende al cristinismo con la misma convicción que defendía al menemismo. Puede certificarlo el doctor César Arias.
Hoy es un organismo -el Consejo de la Magistratura- que se transforma en el fuerte principal de resistencia judicial del Frente para la Victoria. Y que obtiene, en pleno descalabro, hasta el manejo total de la Caja. Desde donde podrán domesticar a la Suprema Corte, y sobre todo acotar las proyecciones de Lorenzetti.
De todos modos, no pueden evitar que la propia dinámica de la justicia funcione sola. Y que le brinde severos disgustos al cristinismo, aunque aún ni se imagina en retirada. Al contrario, alucina con la idea de permanecer.

Ciudad Kohinoor

Es perjudicial, para el stress de La Doctora, que la justicia se entrometa en los desastres seriales que heredó de Néstor, El Furia extinto, que se creía, según nuestras fuentes, inmortal.
Por ejemplo que la justicia se introduzca entre las catastróficas ingenuidades contables de los hoteles de El Calafate.
Es la Ciudad Kohinoor, tan serena como bella y espumosa. Donde los lugareños, siempre cargados de información, suelen invitar, a los visitantes calificados, al fastuoso recorrido del Corrup Tour.
Es el paseo del lavado ilustrativo, que se muestra al forastero como si se tratara de otra maravilla natural. Como el Lago Argentino, o Los Glaciares de más allá.
Serenella Cottani, que fuera una destacada columnista del Portal, supo participar del Corrup Tour acelerado. Le tomó 45 minutos (hay Corrup Tours de tres horas). Lo registró en Palos Blancos (cliquear).

“Desfilan los hoteles desérticos de cinco estrellas. Casi no tienen un turista pero figuran contablemente colmados”.

Stress. Cuestión de Estado

La Doctora debe evitar las recaídas. Como la que padeció en esta misma semana, según nuestras fuentes, el martes pasado, por la noche. Por suerte no trascendió.
Antes los funcionarios, para persistir, se colgaban del Vestidito Negro (cliquear). Ahora se encuentran dependientes de la magnitud del stress. Una cuestión de Estado.
La permanente sensación de angustia, en su caso, representa un obstáculo. Sobre todo cuando la angustia está tan fundamentada. Con bases sólidas. No existe medicamento eficaz que la regule.

Es la angustia de no saber. O por no saber.
La Doctora se atormenta por no saber qué más hay. Qué falta aparecer aún.
Significa no conocer con exactitud el grado de riesgo de los papeles que El Furia le hizo firmar. Cuando se dejaba conducir, y simpático le decía: “Firmá acá”.
De ningún modo La Doctora le teme a la justicia local. Mal que mal, con los jueces locales todo siempre puede arreglarse. El problema lo tiene afuera.
¿Quién puede llegar a un juez de Zurich o de Lyon? A la multiplicación de los Griesa.

Efecto Pinochet y Plan Garzón

La Doctora consultó, acerca de sus temores, con un prestigioso abogado que resultó sustancial, en el principio, para la épica del proyecto. Fue protagonista indirecto de un episodio tristemente involuntario. Lo escracharon mal, pero prefirió apartarse. Y recurrir a la sabiduría prudente del silencio.
A la pobre le saltan sociedades que no recuerda. Sociedades de las que no tiene la menor idea. Pero no se encuentra en condiciones de negar rotundamente que sean verdaderas.
Puede aparecer como socia de Lázaro, El Resucitado, en varias empresas de las que está -literalmente- en babia.
Por lo que trasciende, La Doctora se angustia por el Efecto Pinochet. Aunque esté en las antípodas de su ideología.
A Pinochet nadie iba a salpicarlo ni con una gota de vino tinto chileno, pero mientras estuviera en Chile. Bastó que el anciano viajara a Londres para que el juez Baltazar Garzón lo hiciera encerrar.
En el éxtasis del desconocimiento, y por la proliferación de empresas truchas que saltan con virulencia desde el norte, nadie puede asegurarle a La Doctora que, en cuanto deje de ser presidenta, y se digne a salir del país, algún juez no la detenga. Sin avisarle. En “inaudita parte”, digamos, en uso de la concepción técnica.

La idea de contratar al juez Garzón, maltratado en España, emerge como un arrebato de genialidad. Un sublime acto de estadista visionaria.
“Si le pasa algo afuera, ella quiere ser defendida por Garzón”, confirma la Garganta.
Contratarlo entonces al ex juez Garzón es como pagar un Plan Médico Preventivo. Como los que propone Médicus, Osde, por qué no Swiss Medical.

 

La Betty, el Manzur y el Neolopecito

Relevamiento Federal II, Tucumán: Epílogo sin gloria de José Alperovich

sobre informe de Consultora Oximoron
Redacción final de Carolina Mantegari

Introducción
El desaire de Randazzo

La lucha interna se impone con su brutalidad literaria.
Florencio Randazzo, presidenciable Ministro del Interior, llegó a San Miguel de Tucumán para anunciar algo con el intendente Domingo Amaya.
Ni siquiera por cortesía se comunicó con el gobernador José Alperovich. Lo ninguneó.
Para los tucumanos veloces, el motivo del desaire es estrictamente obvio. Alperovich cometió el error oportunista de apresurarse. Y organizó un acto multitudinario en Lules, para lucimiento del presidenciable Daniel Scioli.
El episodio admite un fuerte mensaje local: Amaya se aparta y dispone a enfrentar a Alperovich.
Pero cabe también un expresivo mensaje de orden nacional: Randazzo no se entrega. Va a enfrentarlo a Scioli.
Como dijo:
“Le voy a ganar a Scioli, aunque lo apoye Cristina, el Papa y La Cámpora”.

Osiris Alonso D’Amomio
Director Consultora Oximoron

——————————————————————————————————————————–

San Miguel de Tucumán (especial)

“La Betty no lo quiere a Manzur”, confirma la Garganta “lopecista”.
La falta de cariño, de ser verdadera, representa aquí un dilema político.
Alperovich, El Ruso, o El Jinete Implacable, es el radical que se hizo cargo del peronismo (ventajas del vaciamiento ideológico y cultural).
Después de reinar durante doce años, Alperovich, pretende ser continuado por Juan Manzur, El Turco Rico, su vice.
Manzur es el médico sanitarista que Alperovich tiene prestado a La Doctora. A plazo fijo, técnicamente en comisión. A cargo del Ministerio de Salud. Desde julio de 2009, cuando Manzur sucedió a la señora Graciela Ocaña, La Reina del Dengue (y la gripe aviar).

Para reposar un par de años sabáticos, Alperovich prepara el desembarco venerable como senador. Para ocupar la banca que hoy administra su esposa, la señora senadora Beatriz Rojkés, La Betty. Es la jefa nominal del Partido Justicialista (Vegetal).
Aparte, Rojkés supo ser Presidenta Provisional del Senado, la número tres del escalafón.
Por la fría instrucción de La Doctora, los senadores obedientes destronaron a La Betty, para suplirla por Gerardo Zamora, El Neo Juárez. Es otro caudillo radical, de Santiago del Estero, que absorbió también la intrascendencia del peronismo.
Cambiar a un tucumano por un santiagueño suele tomarse como una insolencia popular. Aunque emerge un consuelo. Zamora es trasplantado. Nació en Bowen, Mendoza.

Plaza Urquiza

Alperovich aún maneja los resortes espirituales de la estructura. La gran carga esclarecedora de la caja.
Y la fórmula que baja el jefe es Manzur-Jaldo.
La circunstancia incomoda no sólo a La Betty. Irrita, hasta el paroxismo, a Amaya, el intendente peronista de San Miguel, la capital.
Amaya se distancia del alperovichismo y amenaza con disputarle a Alperovich hasta la chapa de senador. Para amargarle el último tramo del reinado dilatado que compartieron.
El conflicto entre el gobernador (de Scioli) y el intendente (de Randazzo), ex aliados y acaso socios, se ventila generosamente en los bares de San Miguel. Es la ciudad argentina que mantiene más gente en la calle.
Reconforta contemplar la vida, por ejemplo, desde las terrazas de los bares que merodean la Plaza Urquiza.
La Garganta asegura que, antes de colgarle a Amaya la banda de gobernador, Alperovich prefiere colgársela a Cano.
Por José Cano, el senador radical. Aliado fotográfico de Sergio Massa, titular de la Franja de Massa.
Cano es quien se encuentra adelante en las encuestas. “Afana”. Con 24 puntos de intención de voto. Diez más que Manzur, que ronda los 14. Duplica a La Betty y al “Colorado” Amaya.
Si el alperovichismo scioli-cristinista va unido, Cano con Massa puede tener un rol decoroso.
Para vencerlo, Cano necesita perforarlo. Y que Amaya se independice de El Ruso y vaya por afuera. Están en eso.

El otro José y la “tucumanidad”

Por si no bastara, los fines de semana cae el otro José.
Es José Francisco López, El Neolopecito, Secretario de Obras Públicas. Ingeniero que vuelve interesado a Tucumán, después de la década (personalmente) ultra-ganada.
Necesita, al menos, una banca. Fueros para asegurarse la vida afuera, sin ser alojado adentro.
El Neolopecito tiene pendiente una causa cajoneada del juez Daniel Rafecas, Mensajitos. Por enriquecimiento ilícito (*)
“La Banca ya la tiene asegurada -confirma otra Garganta- No crea que por una banca miserable López va a venirse todos los fines de semana”.

Después de un par de vueltas, de pronto, al Neolopecito se le encendió la tucumanidad. Y decidió ir por la gobernación. Trafica el apoyo del cristinismo.
El Otro José cae con obras para sensibilizarlo a Alperovich. Obritas menores, “pozos de agua”. Trae el efectivo que sirve.
Pero El Neolopecito tiene la maldita obstrucción del artículo 88, de la reforma de 2006.
No basta con la tucumanidad. Para ser candidato necesita acreditar dos años de residencia inmediata.
“Pero si El Ruso quiere, la traba se arregla”, insiste la Garganta.
El Neolopecito es un pingüino falso de los tantos. Otro trasplantado. De los que se fueron a hacer moneda, entre las durezas de Santa Cruz. Ahí llegó a capitanear la reconocida Banda del IDUV. Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda de Santa Cruz. Aprendió a recaudar con el polvo de las obras, junto a Julio de Vido, Ex Superministro, otro adelantado, ambos al amparo de Néstor Kirchner, El Furia.
La cuestión que El Neolopecito ya cuenta con algún buscapina en cada pueblo. Lo invade a Alperovich los fines de semana, lo acompaña en los actos, o arma actos propios donde se larga a tocar la guitarra, por los pueblos, al mejor estilo Boudou. Canta zambas que enternecen como La Pobrecita, o De Simoca. Trasciende que conmueve al elevar su voz para proclamar que no le canta “a la luna porque alumbra y nada más”.

El Neolopecito se hace el chalchalero. Recupera la tucumanidad y trata de entenderse con La Betty. Por el camino lateral. Para armar la fórmula: Neolopecito-Betty. ¿Quién los para?
Al cierre del despacho se explica que el pobre Alperovich esté cada día más inflado, excedido, a punto de reventar.
Tucumán se le pone como un camello rebelde cuando se estanca. De todos modos, El Jinete Implacable va a imponer para la sucesión a Manzur-Jaldo. Pese a los planteos domésticos de La Betty, los desplantes de Amaya, la altiva superioridad de Cano y la “luna en Simoca” de El Neolopecito, que lo acosa con los “pozos de agua” y los arrebatos de tucumanidad.

(*) Rafecas, Mensajitos, también quiere quedarse adentro. Con el oficio de juez federal. Tiene asimismo otra causa cajoneada en el desopilante Consejo de la Magistratura, donde oficialistas y radicales, por distintos motivos, lo quieren expulsar.
La ceremonia circular del cajoneo es complementada por la causa que Mensajitos tiene también del general César Milani, El Seductor de Sexagenarias.
¡Marche otro enriquecimiento ilícito! (ampliaremos sólo si viene al caso).

El bi-partidismo disperso

Peronismo y radicalismo. El blend peronista/radical

escribe Bernardo Maldonado-Kohen
sobre informe de Consultora Oximoron

En trazo grueso, en la Argentina persiste el bi-partidismo. Disperso, con ramificaciones y riesgos de balcanización.
Se asiste al desgaste simultáneo de dos culturas políticas. El radicalismo y el peronismo. Dos identidades de centro, que ocupan la casi totalidad del escenario.
En la práctica, la derecha clásica no registra existencia. Desde la orgiástica evaporación de la UCD, lo que quedó de aquella derecha liberal se fundió en el peronismo. O trata de integrarse en la selectiva urbanidad del PRO, que representa el espacio de centro derecha (aunque no lo asuma).

Lo que subsiste, en una sociedad impregnada del estereotipado progresismo, es una izquierda real, bullanguera y minoritaria. Se consolida en el ascendente Partido Obrero, y otros complementos menores. Es el partido que mejor explota, en la base asalariada y popular, el desgaste, sobre todo la indolencia, del peronismo vegetal. Verdad que preocupa a los pocos empresarios despiertos. Los que evocan, con cierta nostalgia, la flexibilidad negociadora del sindicalismo peronista. Para apuntarlo: merced al ascenso del trotskismo, los peronistas son indirectamente revalorados.

Fracaso, agotamiento y extinción

Sin embargo aquí el desgaste, por uso y abuso del poder, suele confundirse con extinción.
Por lo tanto predomina la fácil tentación de imaginarse innovadores. A los efectos de presentarse socialmente como expresiones de “lo nuevo”, en desmedro de “lo viejo”, que fracasó. Interpretación más inspirada en la eficacia generosa del marketing que en la profundidad del conocimiento.
Es la vertiente redituable que explota el PRO. Es el pilar de uno de los tres principales aspirantes a la presidencia. Gobierna hoy el Artificio Autónomo de la Capital, la localidad de Vicente López (en la Provincia Inviable), y un meritorio municipio cordobés.
Mauricio Macri, su titular, supo captar con inteligencia el electorado de capa media que respondía al radicalismo y a la UCD. Y erigirse, al mismo tiempo, en una suerte de esperanza blanca, una reserva moral del peronismo deteriorado. Ante el desgaste que arrastra años de monotonía en el poder, Mauricio pasó a explotar, con destacable habilidad, la moda del anti-peronismo, fundamentado y creciente, en una sociedad necesitada de encontrar culpables accesibles. Téngase en cuenta que el agotamiento se confunde no sólo con extinción. Se lo identifica, sobre todo, con el fracaso.

Pero desgasta mucho más la residencia en el desierto opositor. La carencia de poder nacional que padece el radicalismo, pese a contar con un rescatable posicionamiento en diversas provincias. Y capitales de provincia.
Por lo tanto el peronismo, por el costado pragmático, hoy se encuentra en mejor situación para sobrevivir a su propio desgaste. Puede dejar transitoriamente de lado las diferencias irreconciliables entre sus distintas tolderías, cuando sobreviene la campaña electoral y se discute el manejo concreto de los presupuestos. Para acomodarse, sin ir más lejos, detrás de Scioli.
El problema es que al peronismo se le independizó una Franja. La Franja de Massa. Con una propuesta improvisada, precipitada, Sergio Massa se las ingenió para vencer a la estructura de la sustancial provincia de Buenos Aires. 2013. En las castigadoras elecciones de medio término. Cuando se elegían legisladores y no estaban en juego los presupuestos ejecutivos. De todos modos el triunfo de la Franja marcaba una tendencia. Hoy cuesta mantenerla.

La importancia de la estructura

Los tres protagonistas de la consagrada miniserie -“Sergio, Mauricio y Daniel” - se parecen demasiado. Derivaciones, en la práctica, de la interna peronista, que arrastra y absorbe, en su dinámica, a la cultura radical.

Si Daniel hoy aparece como algo más fortalecido, pese al desgaste y a las carencias de gestión, es por la conservación de la estructura del Partido Justicialista Vegetal.
Del peronismo que La Doctora devalúa, y lo mantiene neutralizado, perentoriamente a su merced. Viene acompañado de la colección de sellos, de buscapinas venerables que conforman la fastuosidad del Frente para la Victoria.La progresía minoritaria que perfectamente podía haber participado de otro frente, con orientación radical. Como con aquella Alianza que en 1999 llevó a la presidencia a De la Rúa. Es carne de Frepaso, con la medialuna enarbolada, dispuesta a mojarla, en la taza del poder de turno.
Los otros dos, Sergio y Mauricio, más favorecidos por las encuestas y por los astros encarrilados, son también aspirantes centrales. “Del puerto” que atormentó en los equívocos iniciales del siglo diecinueve.
Uno es fuerte en la provincia inviable de Buenos Aires (Massa) y el otro es aparentemente imbatible en el Artificio de Buenos Aires capital (Macri).
Ambos tienen el desafío de conformar una estructura nacional. A los apurones. Y a expensas, por lo general, de la otra cultura política. La identidad radical, que conserva sus cuotas de poder en varias provincias y necesita mantenerlos. Y expandirse, de ser posible, con más legisladores, intendentes.
Es el sentido de “la batalla por los radicales” que libran.

El shopping y el blend

Con el cuento amarillo de representar “lo nuevo”, con el atributo de una imagen instalada que supera ampliamente al partido que lo sostiene, Mauricio sale de shopping por las provincias. A adquirir persuasivamente radicales en pié. O a reciclar el invento menemista de transformar en estadistas a los famosos de ocasión. Pero en la actitud del shopping se cruza con Sergio.
Con el riesgo, en el caso de Sergio, de no contener, en la nueva epopeya, a los peronistas especuladores que lo acompañaron para la epopeya inicial.
Aparte, hasta aquí, el blend peronista-radical nunca funcionó bien. Aunque la mezcla de vinos, en algún momento, la pregonara el propio Perón. El del último regreso. Cuando percibía que su triunfo personal representaba la víspera sombría del fracaso de la nación.
Puede certificar Lavagna acerca de las dificultades del blend. Es el peronista presentable, que en 2007 armó un blend con el radical Morales.
O Francisco de Narváez, que en otro blend desató el inicio de su declinación. Junto a Ricardo Alfonsín.

Tres del puerto

Daniel, Sergio y Mauricio son los tres personajes del puerto que acentúan la crisis de representación del llamado “interior”.
Los que no debieran justificarse, ni culpar a la supuesta influencia de los medios de comunicación, anclados en Buenos Aires.
Sería una manera de minimizar la proeza de Menem, desde La Rioja. O de Kirchner, desde Santa Cruz.
Los tres del puerto superan, en presencia y mediciones, a los otros exponentes valorables.
Por ejemplo a José Manuel De la Sota, o sea Córdoba. Consta que en el peronismo se le reconoce una magnitud de político superior. Una arquitectura intelectual bien desarrollada. Pero al cordobés, hasta hoy, no le alcanza para fundamentar su proyección nacional. De todos modos, De la Sota se dispone a jugar, según nuestras fuentes, su penúltimo cartucho.
O Hermes Binner, o sea Santa Fe. Un socialista mormón que se encuentra adherido al radicalismo carancheado, que estratégicamente hoy se despedaza. Y que arrastra, también, en la “tupacamarización”, a Cobos y Sanz, o sea Mendoza. Ambos deben decidir entre la situación límite de asumir la derrota, o anexarse en un blend. Con Sergio o con Mauricio, los que se resignan a la aventura del shopping de radicales, para armar en pocos meses la estructura convincente que aún les falta.

El mito del cuarto hombre

Facundo Manes y la Construcción  de Liderazgo en el radicalismo

sobre informe de Consultora Oximoron

Redacción Final Carolina Mantegari

especial para JorgeAsísDigital

 

Introducción

La esperanza de que aparezca otro

Para Sergio, Mauricio y Daniel, los tres protagonistas de la consagrada miniserie, la campaña electoral es extenuante. Por lo permanente.

El cansancio de los principales actores de la pantalla conecta con la fatiga de la sociedad, que necesita, por desgaste natural, de flamantes incentivos para consumir.

Emerge entonces el mito del cuarto hombre. Instaurado por quienes aún no se resignan a elegir entre estos tres héroes, que se preparan para un angustioso final de bandera verde.

Los que no se resignan mantienen la secreta esperanza que aparezca otro. Continuar leyendo

La ruptura tan temida

Opositores envueltos con el cuento de la moderación.
escribe Bernardo Maldonado-Kohen

Con la iniciativa capturada, La Doctora se trasladó hacia la Clínica de Otamendi y Miroli. Hoy ocupa la centralidad inquietante desde una suite. Para algarabía hegemónica del doctor Nelson Castro, son innumerables los colegas que rastrean datos sobre la misteriosa “sigmoiditis”. Alojada en el colon. Habitualidad familiar.

Los dilemas de la salud presidencial desvían los efectos de la última operación política. Consistió en apuntarle a Barack Obama, El Keniano, justo durante la plenitud de su vulnerabilidad.
A través de la sobreactuación epistolar, La Doctora completó la vanguardia aluvional. Coronó la imposición de leyes, de planteos de códigos fundamentales, con los que avasalló a la oposición. Hasta el acoso.
Entre los arrebatos, sostenida por la incondicional mayoría parlamentaria, La Doctora juega al solitario con la política. Domina la quietud del escenario, aplica las ceremonias de kirchnerismo explícito. Y se permite, incluso, hasta el lujo sentimental de enfermarse.
La certeza del final de ciclo, pasa a convertirse, en la apariencia, en una inofensiva expresión de deseos. Aquí se actúa como si no existiera ningún descenso de default. Ni se asistiera a la pertenencia triste de un país desacatado. Estancado. Reducido a una cuadratura deplorable, aferrado a las ensoñaciones providenciales de una Vaca Muerta, fragilizado por las lluvias y atemorizado por las calenturas del diciembre invariable que se viene.

Obama para consumo interno

Pero antes de la sigmoiditis, con frontal insolencia, La Doctora decidió cuestionarlo a Obama. Ponerlo contra las cuerdas locales a aquel que, en sus instancias de bonanza, nunca accedió a concederle una miserable “visita de Estado”. De las que ningún americano poderoso suele negarle a nadie. Pero hoy Obama atraviesa la penosa instancia de la devaluación del prestigio. Entonces, con sigilosa perversidad, La Doctora aprovecha para impugnarlo, como si continuara aquella lamentable sesión del Consejo de Seguridad.
Ahora lo desafía a Obama en las vísperas de la cumbre del G-20. Es el Grupo de países ponderables que Argentina integra solo por haber oportunamente impulsado las políticas económicas que justamente La Doctora denigra.
Transgresora, bartolera y nada diplomática, la carta a Obama es pensada, según nuestra evaluación, para las glorias del consumo interno. El único que, en definitiva, interesa.
De todos modos, La Doctora le incorpora un poco de tensión a su presencia -si la sigmoiditis lo permite- en la reunión de Brisbane, Australia.
Dibuja las expectativas previas para fotografiarse, otra vez, con Vladimir Putin. De ser posible también con Xi Jinping, los dos exponentes del extraño desplazamiento geopolítico. Y hasta con la vecina distante Dilma. Pasadas ya las elecciones, Dilma no tendrá mayores inconvenientes en fotografiarse con la vecina que no soporta.
Mientras tanto, el pobre Obama llega escorado a la cumbre de Brisbane. Transformado, apenas, en un morenito perdedor, ideal para ser enfrentado. O evitado. Como lo evitan, en la actualidad, hasta los aspirantes a la representación del Partido Demócrata. Los que pretenden salir relativamente de pie en las fatales elecciones de “medio término”. Las que le aseguran a Obama, según nuestros datos, el ingreso definitivo a la pendiente de la brusca declinación.
Entonces La Doctora, en situación de desacato, en lugar de brindar explicaciones, por no obedecer el dictado de la sentencia adversa, se siente en condiciones de reclamarlas. Explicaciones por la presencia, en el gobierno de Obama, de Nancy Soderberg, la funcionaria que pugna justamente por aplicarla (la sentencia).
Con habilidad, La Doctora aprovecha la figuración de la señora Soderberg para cambiar la pelota de arco. Y quedar, para la esfera local, como la acosadora. Nunca como la acosada.
Al cambiar el juego del arco, La Doctora supone que eclipsa, o por lo menos que atenúa, la virulencia de los datos adversos que proceden precisamente desde los Estados Unidos. Aluden a la admirable inmoralidad que arrastra su gobierno, desde los primeros años. De cuando regenteaba El Furia, el extinto que portaba la insaciable tendencia hacia pasión recaudatoria aquí muy tratada.

Cuento circular

Mientras el país se encuentra pendiente de las oscilaciones que marca el termómetro, y de los resultados de las tomografías que tal vez en persona le alcanza la señora Mariú, el cristinismo informado disfruta las claves de otra exitosa operación. Es de política-electoral.
La jugada contiene fuertes dosis de Valiums 40, destinada a tranquilizar a la oposición envuelta.
Es la instalación del cuento casi circular, como aquellos de Edgar Allan Poe. Orienta el camino más conveniente para los intereses obvios del oficialismo.
“La sociedad actual no admite oposiciones frontales”.
En el desarrollo del cuento, “la gente”, tratada en abstracto, toma a mal que el candidato opositor se oponga, con categórica firmeza, a los avances supuestos producidos por el oficialismo.
Este cuento de Poe carece de desperdicios. Llamativamente, los precandidatos a presidente recitan los atributos inspirados en teorías semejantes. Son excelentes opositores envueltos que vuelven a envolverse solos. Se empaquetan. Hasta quedar apretaditos, casi inofensivos, sin aire ni espacio.

La sospechada moderación

“En las encuestas aparece que, lo que quiere la sociedad, es que se corrija lo que se hace mal, y que se imite, o se mejore, aquello que se hace bien”, confirma la Garganta.
Significa aceptar que aquí se estimula la idea del cambio que no cambia nada. Un pepino. Siempre dentro de la sensata moderación. La que impone una amable continuidad. Sin rupturas. Las tan temidas rupturas.
“Ocurre que la sociedad no acepta una oposición total y frontal”, sugiere otra Garganta.
Sostenida, en otro relato, por los consejos precipitadamente equivocados de los consultores caros, en general extranjeros. Con su amabilidad democrática, les provocan a los precandidatos a la sucesión un perjuicio superior al que producen los otros inocentes extranjeros. Los que irritan primariamente a Sergio Berni, El Licenciado Serial. Hasta desbordarlo.

Si los postulantes a la sucesión se ponen como gansos, para que se les transmita una trivialidad semejante, el cristinismo merecería quedarse. Recaudar hasta la eternidad, llevárselos puestos como a una media. Ya que los opositores envueltos entran en su juego y deciden no encarar la oposición categórica y frontal. Creen que la sociedad no lo digiere.
Es decir, se supone que la sociedad no acepta, en apariencia, aquello que en el fondo no existe.
La suavidad opositora legitima, precisamente, que el lugar de la oposición real lo ocupen los medios de comunicación. Los que el gobierno declara, preferiblemente, como sus enemigos.
Legitima también que la agenda política del periodismo, anclado en el lugar del adversario, se encuentre infinitamente más radicalizada que la agenda del opositor amablemente envuelto. El que ampara la docilidad conceptual en la inconveniencia del enfrentamiento. Lo recomiendan los consultores que cultivan el negocio redituable de la moderación y la sensatez.

Sin embargo, en nuestra evaluación, son cada vez más gravitantes los sectores de la sociedad que reclaman mayor consistencia argumental para la confrontación. Coinciden con la agenda que marcan los medios, que están para la crítica y no para la pelea electoral.
Pero por la tibieza elemental de los opositores se consolida la tranquilidad de un gobierno que ejecuta el poder y pasa a la ofensiva. Con lo que tiene, que no es poco.

La cinta de Lázaro

“De la cinta de Lázaro, por ejemplo, o de la cinta de los negocios, puede tirar Clarín, Nación, o acaso el AsísDigital. Por distintos motivos, de esa cinta no pueden tirar los adversarios principales”.

Abundan infinitas cintas de los distintos Lázaros que los opositores oficializados no se atreven a explotar. Como si la sociedad se hubiera resignado a convivir con la rutina del despojo. Y la peste de moralidad, la epidemia de transparencia que se anuncia, se limite a ser apenas una ocurrencia ingeniosa del portal. Ampliaremos.

De manera que las variables de la continuidad aseguran que aquí nadie va a encarar la ruptura tan temida.

Se explica entonces que, ante tanta cordialidad ambiental, aparezca Scioli, de pronto, sobreviviente de cien tragedias e inundaciones, como el precandidato más aventajado. Aunque La Doctora lo deteste, y aún nadie tenga la certeza que lo vaya a apoyar.

A través de la ideología optimista del vitalismo, con el positivismo inagotable del aire y del sol, y con la actitud de “ir siempre para adelante con fe y esperanzas”, El Milagro-Scioli aparece hoy -pese a los deseos de La Doctora- como la carátula instrumental más eficaz. Anticipo de la caravana de réprobos que se disponen, afanosamente, a quedarse. A entregarse a la utopía insólita de permanecer. Con la sospecha que, con semejantes valores en pugna, sus desastres seriales tienen destino de olvido. Así que perfectamente pueden ilusionarse con ganar en la primera vuelta. Para ir, en adelante, por todo.

Por los restos del país que dilata su interminable ciclo descendente.

Tolderías porteñas

El macricaputismo, pendiente del lanzamiento de Gabriela Michetti para la sucesión de Mauricio.

sobre informe de Consultora Oximoron
Redacción final de Carolina Mantegari

Introducción
Relevamientos analíticos e informativos

Que se sepa, hasta el cierre del informe no se elevó ningún proyecto de ley destinado a modificar el calendario electoral en el Artificio Autónomo de Buenos Aires.
Como Salta, Misiones, Tierra del Fuego, Neuquén, Catamarca y Tucumán, el Artificio celebra su compulsa separada de la elección presidencial.
La especulación relativa a la conveniencia del método, para la proyección de Mauricio Macri, queda reservada a ámbitos académicos de sobremesa.
Con el primer relevamiento sobre los valores en pugna en el Artificio, Consultora Oximoron inaugura -por encargo del Portal- un recorrido informativo y analítico, a través de los territorios, desde Jujuy a Santa Cruz.
Relevamientos especiales de Oximoron para cada una de las 23 provincias, más el Artificio.
Distintas entidades personales que conforman el todo institucional que debiera entenderse como nación federal.

Osiris Alonso D’Amomio
Director Consultora Oximoron

——————————————————————————————————————————–

1.- Riesgo Michetti

Trátase de la estrella central de la sucesión. La señora Gabriela Michetti, La Princesa de Laprida. Tiene que decidir, acaso hoy mismo desde París, mientras asiste a celebraciones familiares, si se dispone a disputar por la jefatura de gobierno. Y lanza su campaña, por ejemplo el 12 de diciembre, para desazón de la estructura espiritual del macricaputismo, que se inclina -según la evaluación- por Horacio Rodríguez Larreta, El Carismático de Pompeya. O si prefiere continuar con la succión dilatoria del caramelo de madera (espolvoreado con azúcar impalpable) de la vicepresidencia.
Es el ofrecimiento público de Mauricio Macri, El Niño Cincuentón. A los efectos de repetir, en el plano nacional, la fórmula consagratoria que les sirvió para desembarcar juntos en 2007. Aunque en dos años, en nombre del proyecto, Mauricio la convenció para que encabezara la lista de diputados.

Pero ahora trasciende que a Mauricio le cuesta cada día más persuadirla a Gabriela. O que acceda, al menos, a sus sugerencias, que antes se interpretaban como órdenes.
La Princesa descuenta que el macri-caputismo espiritual prefiere a su laborioso adversario interno. Rodríguez Larreta garantiza la continuidad del funcionamiento, la integridad de los quioscos.
Notables exponentes de la nueva política que destierra la vieja, nuestros macricaputistas siguen los lineamientos filosóficos que baja el pensador don Jaime Durán Barba, El Equeco. Atienden los dictados de los equipos de comunicación directa que responden a Marquitos Peña, El Pibe de Oro. Y se ajustan a la centralidad de la caja que orienta el menos conocido Edgardo Censón, estampillado como larretista pero con juego de piernas propio. Y se preocupan, todos juntos, con asombrosa unanimidad, al contemplar la inquietante fotografía de Gabriela en Recoleta, abrazada a la señora Elisa Carrió, La Demoledora, que se muestra transitoriamente mansa y amigable con el PRO, rigurosamente seducida por Mauricio.
“Pero después de hacer m…a UNEN, Carrió va a comenzar a derrumbar el PRO”, confirma la Garganta.
En el macricaputismo profundo se trata el riesgo Gabriela. Sobre todo cuando trasciende que entre sus colaboradores se discuten las tesis del estudio publicado por la pensadora Gabriela Massuh (“El robo de Buenos Aires”, Sudamericana).

2.- Caranchear radicales

“No te digo que Horacio le gana a Gabriela sin despeinarse porque es pelado”, confirma la Garganta irónica. “Pero si el aparato amarillo se mueve le gana sin problemas”.

De todos modos, lo mejor es hacerla vice-presidenciable. Crecer en soledad a través del bello cuento de la nueva política y de la tercera vía. Una estrategia que -para Oximoron- le garantiza al PRO el tercer puesto cómodo.
En cambio, si prospera el “constante carancheo a los radicales”, línea que encara Emilio Monzó, El Diseñador Acotado, y se avanza acaso en el espejismo de la fórmula de Macri con Sanz, La Eterna Esperanza Blanca, la senadora Michetti se arriesgaría a quedarse sin la jefatura ni la vice. Anclada en el aburrimiento ostensible del senado. Aunque acompañada, en el venerable aburrimiento, por el peronista originario Diego Santilli, hoy Alejandro Lerner. Por el tema de Lerner que alude a la ceremonia civil de “Volver a empezar”.
En cambio Cristian Ritondo, El Potro, el otro peronista originario, resiste en PRO la onda impuesta del antiperonismo, y se lanzó también para la jefatura. Aunque es bastante permeable y podría aceptar, si le insisten un poco, colar de dos. Y acompañar a Gabriela si se larga (y lo acepta). Y si le insisten un poco más El Potro podrá acompañarlo también a Rodríguez Larreta, “el que va a ganar sin despeinarse”.
Sea con Gabriela u Horacio, en el macricaputismo reconocen, como máximo adversario potencial, a Martín Lousteau, El Personaje de Wilde que emerge como candidato poli-funcional pero sin partido. Aunque Lousteau hoy sea la joya que representa a lo poco que queda firme de UNEN. Junto a Cortinas, un audaz del socialismo mormón.
Cuando se trata la actualidad del radicalismo carancheado, brota cierto arrebato de nostalgia. Es carancheado por los macricaputistas, a través de Monzó, y por Sergio Massa en persona, el titular de la Franja de Massa, Renovador de la Permanencia. Sin intermediarios. Una temática ya abordada en “La batalla por los radicales”.

3.- Titanes de la Franja de Massa

Massa mantiene, en el Artificio Autónomo, sus propios representantes. Son dos titanes. Peronistas culturales expertos en juramentos que ya adquirieron sendos trajes azules. Titanes que cargan con varias juramentaciones encima, y buscan lícitamente renovarse con los renovadores.
Alberto Fernández, El Poeta Impopular, y Alberto Iribarne, El Embajador que No Fue.
El tercer héroe massista del distrito, según nuestras fuentes, es Diego Kravetz, El Lúdico, por su conocimiento sobre ruleteros y ruletas.
Kravetz compite con Alberto por las palmadas paternales en la espalda, y por la cantidad de mensajitos de texto, que reciben de Sergio.
Es Sergio, según nuestras fuentes, el presidenciable que más se divierte con los juegos previos.
El Lúdico y El Poeta Impopular compiten por avalar la promisoria candidatura del ascendente Guillermo Nielsen, El Polista.
Trátase de un economista lúcido, un polista sexagenario pero entero que supo ser el instrumento sustancial para las negociaciones del ministro Lavagna. Fue embajador de La Doctora en Alemania y tuvo algún stage en el sciolismo.
Al menos hasta el cierre del informe, Nielsen no se postula para jefe de gobierno. Opta por el consuelo viable de la diputación nacional.
Trasciende, aparte, que Nielsen sigue en tandem la estrategia que marca Alberto Baduán, El Jacobito. Es el habitante de otra toldería porteña de una sola carpa, bastante próxima a la toldería sin votos del albertismo. Y se incorpora también a la Franja de Massa.
“Nada de ir por la jefatura, es el momento de cazar una banca y estar adentro cuatro años”, confirma la Garganta que observa las tolderías.

4.- Asignatura pendiente de Daniel

Se habló de Mauricio y de Sergio. Falta tratar la toldería de Daniel. El tercer protagonista de la miniserie que anticipa el final -para Oximoron- de bandera verde.
Scioli, el Líder de la Línea Aire y Sol, mantiene una asignatura pendiente con el Artificio Autónomo. Desde 2003, cuando sorprendió a los peronistas porteños que lo bancaban como propio, para irse como vicepresidente de Kirchner, El Furia. Hizo negocio. Hoy está transformado en El Milagro-Scioli, y se encuentra bien aspectado para la presidencia. Por su flamante relación con La Doctora, ya resignada, que le envió de regalo a Kicillof, El Gótico, con un casquito, y a los buscapinas de La Cámpora.
Daniel impulsa, para el Artificio, la candidatura de Gustavo Marangoni, El 5 de Boca. Trátase de uno de los escasos sujetos del universo que se encuentra capacitado para captar la misteriosa ideología subyacente del aire y del sol. Marangoni orienta al ateneo “Coppertone para Todos” y representa, al menos, una alternativa visual nada desdeñable si se lo compara con Daniel Filmus, El Psicobolche I, un perdedor serial que está siempre listo para ponerle el rostro valientemente a otra derrota.
Sin embargo, si Daniel no logra instalarlo con fuerza al 5 de Boca, mantiene en el banco de suplentes, por las dudas, a Jorge Telerman, El Peladito de Badía, ex alcalde. Es otro migrante del peronismo cultural que repite, con Scioli, la vocería que supo cultivar anteriormente con el extinto Cafiero y con Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas).
Es de esperar que esta tercera vez sea la vencida. Que Telerman tenga, con Scioli, mejor suerte que con Cafiero y Duhalde, dos segundos.

La toldería anaranjada del airesolismo tiene que conciliar posiciones con el Peronismo de Consorcio que enaltece a Santamaría con sus eficientes “encargados de edificios”. Santa María tampoco tiene votos pero cuenta, por lo menos, con un buen salón de actos y una presentable universidad. Aparte de ponerse en el bolso al Peronismo de Consorcio, Daniel tiene también que ofrecer generosamente los lugares que se apropie La Doctora para los buscapinas de Unidos y Organizados y sobre todo de La Cámpora, que amenazan con preparar el lanzamiento de Cabandié, El Correctivo, y sumarlo al de Jorge Taiana, El Canciller Inadvertido.
El informe sobre las tolderías porteñas concluye necesariamente con una alusión a la carpa de De la Sota, El Cordobés Profesional, que juega también en la liga grande pero no aparece hasta ahora en la pantalla. Pero mantiene una carpa divertida que contiene las ocurrencias circulares de Julio Bárbaro, El Reciclado Invariable.
Bárbaro brinda cotidianas lecciones de peronismo cultural a través de las emisiones televisivas del cable. Según la evaluación, aún suele cautivar a las damas de cincuenta años para arriba, buenas señoras que deciden abrirse hacia lo nacional y popular, a los efectos de incorporar ciertas experiencias estremecedoras, vibrantes.

Líder de culto y fenómeno delictivo

Cuatro años de la muerte (irresponsable) de Néstor Carlos Kirchner, El Furia.

escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella

“puto y ladrón/
lo queremos a Perón”
(consigna anónima)

Líder de culto y fenómeno delictivo

“Un fuera de serie. Hacía política hasta cuando dormía. Pero le gustaba mucho la guita. Demasiado”, sintetiza la Garganta.

La “guita”, en principio, era sustancial para “hacer política”. Después, con el poder acumulado, la “guita” pasaría a convertirse en el gran obstáculo. No había manera de gastarla. Se desconocía, incluso, dónde ocultarla.
A cuatro años de la muerte (irresponsable) de Néstor Kirchner, El Furia, correspondería celebrar al militante apasionado. A quien no “dejó las convicciones en la puerta de la Casa Rosada”.
Aquí, precisamente, reside la clave del dramatismo que atormenta a La Doctora, la heredera. Que en mayo de 2003 El Furia ingresaba en la Casa de Gobierno con sus “convicciones” reconocidas. Dispuesto a aplicar su metodología de interpretación del poder, inspirada en la“pasión recaudatoria”.
Es el origen de los “desastres seriales” por los que La Doctora debe responder hoy. En momentos de alta sensibilidad, cuando el temor de los adversarios se diluye. Y se animan a impugnarla hasta los empresarios.

El Furia supo construir admirablemente el poder mientras, en simultáneo, consolidaba el Sistema Recaudatorio de Acumulación.
Mecanismo que el portal exploró desde sus comienzos, con el propósito exclusivo de entenderlos. Se remite a los textos iniciales que componen “La Marroquinería Política”, o “El Descascaramiento”. Editados mientras El Furia vivía. Cuando “podía defenderse”.

Construcción y evaporación

Líder de culto y fenómeno delictivo

En nuestros seminarios privados, suele rescatarse la epopeya del fenómeno kirchnerista. Sobre todo entre mayo de 2003 (cuando El Furia accede al gobierno e inventa Austral Construcciones con Lázaro, El Resucitado) y octubre de 2005. Cuando le perfora la provincia (inviable) de Buenos Aires a Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas). Y conquista la hegemonía total.

Junto a Hugo Chávez, El Furia se dio el horrible gusto diplomático de humillar a George Bush, El Junior, en Mar del Plata. Fortalecidos, ambos extintos, por la prepotencia respectiva del petróleo y de la soja.
Para no ser menos, La Doctora se animó también a maltratar a Obama, El Keniano, en el pleno reciente del Consejo de Seguridad. Con argumentos políticos que no ocultaban el desborde del resentimiento. Por no haber evitado la expresión de la justicia de Estados Unidos. Por no haberla salvado -El Keniano- de la dilatada siesta de la mala praxis, que depositó a la Argentina en el descenso del default y sus derivaciones previsibles. El maldito discovery, que habilita a los sabuesos irascibles de Paul Singer, El Buitrero, para husmear entre cuentas inquietantes.
“Partes sustanciales de un todo complejo, más amplio”. Restos de recaudaciones producidas mientras El Furia, en simultáneo, construía la propia mítica que lo completa. Sopapeaba a Bush, “maltrataba corporaciones culposas”, abusaba de la centralidad desde el conflicto, obligaba olímpicamente al heroico general Bendini a subirse al banquito y retirar los retratos impresentables.

Líder de culto y fenómeno delictivoDurante sus mandatos, La Doctora no pudo disfrutar de la complacencia de la gran prensa que supo festejar a su marido. Aunque mantuviera, a su lado, en el arranque, a Alberto Fernández, El Poeta Impopular. La pobre enfrentó severas derrotas, se enroló en causas perdidas, pero registró sus propias recuperaciones. Hasta debió improvisarse para el rol de La Jefa.
En los citados seminarios, así como se trata la epopeya de la hegemonía, desfila también la transformación del poder que se evapora. Sin darle siquiera importancia al clavel inerte de Boudou, El Descuidista, reconocido como el primer gran error de la estadista viuda.
Debe estudiarse la instancia que se extiende desde abril de 2012 hasta octubre de 2013. O sea, desde que en el estadio de Vélez se lanza el movimiento de buscapinas “Unidos y Organizados”. Cuando La Doctora decide la tontería abrupta de “ir por todo”. Junto a los incondicionales incentivados a fuerza de presupuesto de La (Agencia de Colocaciones) Cámpora. Hasta que Sergio Massa, el titular de la Franja de Massa, le perfora, a su vez, Buenos Aires, la provincia inviable.

Líder de culto y fenómeno delictivoEn cuatro años, La Doctora supo mantener, como pudo, los trapos. Pero no supo sustituir el trípode de poder con que gobernó, como dueño, su marido. Junto a Hugo Moyano, El Charol, y Héctor Magnetto, El Beto. Suponer que con el sindicalismo adicto de Yasky y Caló, y con los buscapinas de Unidos y Organizados, podía suplir los servicios que le brindaba Moyano, es tan absurdo como suponer que con las publicaciones satelitales de Szpolski y Gvirtz, y con las escenografías de Grossman, podía suplirse el extinguido favoritismo que le dispensaba Magnetto. Y menos aún con Magnetto -o sea Clarín- en contra.
Es el medio como enemigo. Resignado, dispuesto a informar para no morir.
Así sea tardía, que sea bienvenida la información.

“Con Néstor era distinto”

Aparte de una fortuna tan indescifrable como oscura, El Furia le dejó a La Doctora un gobierno con destino clavado de naufragio. Pero cabe consignar que ella aprendió a encarrilarlo. Contó con la inestimable docilidad del peronismo en estado vegetal, que se adaptó a la ficción del rol de conductora. De Jefa.
Entonces La Doctora se lanzó a jugar al solitario con la política. Nadie puede culparla que continúe, aún hoy, con el juego en soledad. Confronta con la tendencia hacia la destrucción, contra la indignación de los sectores gravitantes de la sociedad que no encuentra -por suerte- quien los represente.

Líder de culto y fenómeno delictivoCon la iniciativa acaparada, La Doctora se dedica a envolver a los opositores envueltos con las construcciones épicas que sirven para simular el gran fracaso. Mientras se entrega a la seducción generacional de los jóvenes brillantes, que colaboran -junto al peronismo vegetal- para introducir el país en la ciénaga. Sin que se note, en exceso, las marcas del fango. Pero se ampara el negacionismo que indica que no existe el fango, como tampoco existe el default, ni el desacato, ni el estancamiento de la inflación.

Líder de culto y fenómeno delictivoPor si no bastara, La Doctora sabe que a sus espaldas prospera, entre los canallas que se colgaban del vestidito negro y dicen defenderla, otra interpretación.
“Con Néstor era distinto. Con Néstor esto no pasaba”.
Aunque aquella pasión recaudatoria de El Furia signe las verdaderas pesadillas actuales del gobierno. Por aquella ilustrativa franqueza que lo inducía a abrazar las cajas fuertes que ansiaba llenar.
Cuatro años después, La Doctora trata audazmente de reconstruir a El Furia como el máximo líder popular. Una versión desgarbada de San Martín contemporáneo, un objeto de culto para venerar. Mientras en simultáneo, la gran prensa sobrecargada de información, prefiere presentarlo, por derivaciones de la pasión recaudatoria, como un fenómeno delictivo.
El Furia sostiene, acaso, la compleja combinación de ambas interpretaciones antagónicas.
No deja de ser -la suya- una proeza.

Oberdán Rocamora