De la Sota y sus contemporáneos

En “Quiero y Puedo” desfila Scioli, Macri, Massa y La Doctora.

escribe Carolina Mantegari

Sin “ánimo de agredir” (pag 57) José Manuel De la Sota refiere que “Scioli no es un líder, ni un gestor ni un conductor”.
Se pregunta, desde el título del capítulo dedicado, si Scioli tiene alguna “idea propia”.
Para el ensayista (Scioli) llegó siempre “enancado en una propuesta de otro”. Sea Menem, Duhalde o Kirchner. No obstante, el autor le tiende una soga.
¿Para qué cambiar si hasta ahora le fue tan bien?

La generosidad descalificatoria le sirve también a De la Sota para bajarle el precio a Macri.
Es quien “se apropió del color amarillo” aunque, a su criterio, “para hacer política (Macri) todavía está verde” (pag 71).
Tampoco (Macri) tiene “ideas propias”, y ni siquiera le tiende la soga: “Todo, en su círculo, es escenografía” (pag 73).

Menos aún Sergio Massa disfruta de la admiración intelectual de este inesperado “ecrivain maudit”.
Massa aparece bien provisto de “lugares comunes”.
Con “mensajes para la tribuna sin la más mínima profundidad” (pag 120). Aunque le tira la siguiente soga: “siempre fue un tipo agradable, simpático y canchero”.

El catálogo de la galería cruel de personajes contemporáneos puede coronarse con La Doctora.
“Gallego, esta mujer es como un alacrán. Te pica porque hace a su naturaleza” (pag 142).
La calificación de “alacrán” se la atribuye al extinto Antonio Cafiero, un hombre “de bien”, al que acompañó como vice en la histórica interna peronista de 1988. Cuando Cafiero-De la Sota perdió con Menem-Duhalde.

Sin embargo el autor reserva también espacio moral para los rescates y homenajes. Por ejemplo del legendario Chacho Bittel. A quien La Doctora, cuando era senadora, había calificado de “inútil y gagá”.
También un capítulo está dedicado a venerar al propio general Perón, a quien el autor visitó en Gaspar Campos, con una delegación de la Juventud Peronista. Los muchachos tuvieron tanta suerte que presenciaron un diálogo ideológico entre Perón y el ministro Gelbard. Delante de ellos fue a proponerle a Perón nada menos que “la reforma del Estado”. Porque “las empresas estatales, como están, son insostenibles” (pag 117).

Por suerte De la Sota, en su memoria selectiva, se muestra ecuménico y democrático con Raúl Alfonsín. Es quien supo emocionarlo con la recitación del Preámbulo. O con el ejemplar pedido de “un médico a la izquierda” (pag 127). Es el sentido de los “candidatos cambiados”. “El nuestro (Lúder) era el Doctor. Teníamos que perder y perdimos” (pag 176).

Tal vez hubiera correspondido que el autor fuera un poco más condescendiente con Carlos Menem, de quien fue su embajador en Brasil.
Pero Menem “abrió las puertas de la infiltración del liberalismo dentro de las filas del peronismo” (pag 133).
Abundan los informados que evocan que aquel presidente Menem resultó sustancial para que el autor abandonara la rutina de derrotas y conquistara por primera vez la gobernación de Córdoba. Con ostensible ayuda liberal. Pero el dato es irrelevante.

Conmovedora amenidad

En “Quiero y Puedo” la franqueza de De la Sota, en la condición venerable de escritor, no debiera ser rescatada apenas desde la ética. Menos, aún, desde la estética.
Es preferible situarlo en el plano testimonial. Para computar el libro como lo que es. Un hecho político. De descontada repercusión, sobre todo al trascender estas líneas.
Debe rescatarse en De la Sota la sinceridad crítica al referirse a las cosmovisiones de su experiencia. A los altibajos de su epopeya personal. Y al abordar el posicionamiento de sus contemporáneos, que emergen como eventuales competidores en el intento de erigirse en el próximo presidente de la República.

Se trata de un texto-pretexto, utilitario para la instalación política. Abundan los profesionales en el oficio del poder que recurren a la sistemática producción de libros para legitimar las expediciones territoriales.
Aquí De la Sota combina la fresca hondura con la conmovedora amenidad, en un lenguaje simplista que facilita la comunicación de los episodios escogidos de la memoria. Son “relatos” variados, que abarcan distintas épocas y están divididos en siete partes arbitrarias. Entre sus páginas aparece De la Sota como el buen muchacho querible que aún extraña a su padre, quien lo llevó a su primera concentración peronista en el centro de Córdoba (pag 40). Y en el ser sensible que quiere a los perros (pag 63). Sin aludir al capítulo desgarrador del inicio, que exhibe una fuerte agresividad emotiva, ya que trata de una pérdida irreparable.

Contemporáneos aventajados

Esta crítica duda si “Quiero y Puedo”, en tanto producto literario, pueda servirle al autor para instalarse en su retrasada ambición de postularse para la presidencia.
Los tres contemporáneos más aventajados, “Daniel, Mauricio y Sergio” (cliquear), los que pugnan por calzarse también la banda, son protagonistas involuntarios y atractivos para la lectura del texto-pretexto.
El gobernador que carece de ideas propias. El jefe de gobierno que aún está verde para la política. Y el diputado canchero, enunciador de frecuentes lugares comunes, que lo hace sentir incómodo al no mirarlo de frente. Y al enviar, en su presencia, mensajes de texto, o atiende llamados como si ninguneara al interlocutor.
Es después de todo una suerte que los tres políticos aquí enumerados mantengan un saludable sentido del humor. Y un aparato digestivo lo suficientemente desarrollado como para no tomar demasiado en serio sus descriptivas presentaciones. Con la salvedad, a nuestro criterio, del alacrán. O de “la alacrana”, un espíritu infinitamente rencoroso y vengativo. Editó Planeta. 283 páginas.

Gabriela vs Mauricio (y Horacio)

Se quiebra el “encanto light” del PRO

sobre informe de Consultora Oximoron,
Redacción final Carolina Mantegari

Introducción
Estructura aceitada

Cuando se le pregunta al diputado de PRO si está con Horacio o con Gabriela responde con calculada firmeza.
“Con Mauricio. Estoy con Mauricio”.
Porque está con Mauricio, por consiguiente, lo apoya a Horacio.
Cuesta asumir que el competidor de la señora senadora Gabriela Michetti dista de ser Horacio Rodríguez Larreta, Jefe de Gabinete del Artificio Autónomo.
Confronta con Mauricio Macri y la estructura aceitada del macricaputismo.

Osiris Alonso D’Amomio
Director Consultora Oximoron

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Decisión estratégica

Con usual precipitación, se le computa a Mauricio la cruda actualidad del PRO, como si se tratara de un error táctico.
El de victimizar en exceso a Gabriela. Una dama querible, inteligente e impedida, vulnerable sólo de apariencia.
Para la evaluación de Oximoron se trató de una decisión estratégica. Consistió en apoyar frontalmente a Horacio.
Un funcionario laborioso y competente. Con proyecto propio y ambiciones inagotables. Aunque bastante cuestionado como candidato. Por la carencia de atributos vinculados al misterio del carisma. Que es precisamente el misterio que porta Gabriela. La capitaliza.
Es preferible entonces mostrarlo a Horacio siempre fortalecido. Bien acompañado en las caminatas, en las producciones informativas “de gestión”. Si por noble elegancia el acompañante ya no puede ser Mauricio, que lo acompañe Durán Barba, sobre todo después de leer encuestas. O el cada vez más confiable Santilli. O con la señora Bullrich. La inquietante señora Alonso.

“Cuando el 26 a la noche nos enteremos que Horacio le ganó a Gabriela por 6 puntos, Mauricio va a tener el doble de poder”, confirma la Garganta.
“Estará más fortalecido para arrancar la epopeya con María Eugenia, en la provincia de Buenos Aires, y conquistar la presidencia”, prosigue.

Vaticinan la victoria de Horacio por seis puntos, con más voluntarismo que certeza.
De darse el vaticinio, Mauricio podrá recuperar, acaso, los tres puntos que explicablemente perdió en el último mes. En beneficio, para colmo, de Scioli, el adversario recíprocamente preferido para polarizar.
Mientras tanto ambos -Scioli y Macri-, como si se hubieran puesto de acuerdo, pugnan para dejarlo fuera del escenario a Massa.
El objetivo, según nuestras fuentes, es reducirlo a Massa, pero no en exceso.
Ya que Scioli con La Doctora necesitan mantenerlo vivo a Massa, en principio para la pedantería obstaculizadora de las PASO. Y sobre todo para la primera vuelta de la elección real.
Con la desesperada esperanza -en el caso de Scioli- que la de octubre sea la única elección. Que se liquide el pleito electoral en la primera vuelta, como si se tratara de un trámite administrativo.
Porque, si hay una segunda vuelta, Scioli es boleta. Pierde. Y entonces Macri podrá festejar con el bailecito y la voz complementaria de Gilda.
Sin embargo el esquema diseñado en los papeles contiene el riesgo de ser desmoronado en el territorio, en poco más de dos semanas. Si es Gabriela la que le gana a Mauricio, hoy representado aquí por Horacio. Así sea por medio punto.
Plantear la alternativa del triunfo de Gabriela se asemeja a una provocativa transgresión. Pero es la martingala a la que se aferran los especuladores que estimulan la atractiva idea de propinarle a Mauricio un tropezón. Una especie de porrazo que voltearía el cuento de la “decisión estratégica”.

Four Seasons

En enero -pocos días antes que mataran a Nisman- en el restaurant del Four Seasons, Gabriela abandonó la concepción casi pastoril de ser “hermanita” de Mauricio. Para elevarse como una par. Discutir las acciones y convertirse directamente en adversaria.
Fue cuando se registró el último intento de Mauricio por convencer a Gabriela para que fuera su compañera de fórmula en el ámbito presidencial.
Estuvo acompañado por los dos exponentes fundamentales de la “mesa chica” del macricaputismo. Nicolás Caputo, Nicky, el amigo y el socio de la vida, que alterna entre Buenos Aires y Miami. Y Marquitos Peña, calificado como El Pibe de Oro. Es el instrumentador del “voluntariado nacional”. Militantes de internet que desde cientos de ciudades ya aportan decenas de miles de fiscales. Un generador del fenómeno que se conoce como “nueva política”, aunque fue estimulado por un “viejo político”.
Por su parte Gabriela asistió acompañada del amable Federico Pinedo, su cordial jefe de campaña, Planta Permanente en la legión de Diputados. Y por el enigmático Juan Tonelli. Es El Novio.
Por supuesto que a Tonelli se le atribuye una ascendente influencia en la estepa afectiva del michettismo.
Al Novio lo culpaban, en principio, de la persistente obstinación de Gabriela en postularse para la jefatura del Artificio Autónomo. Pero era una manera prejuiciosa de devaluarla.
Debieron darse cuenta antes que la firmeza de Gabriela no se la proporcionaba El Novio. Era otra “decisión estratégica”. Y vital. De Ella.
Mauricio pretendía, en la histórica cena del Four Seasons, que Gabriela no trabara el camino de la sucesión natural. Era para Horacio Rodríguez Larreta.

– Te lo repito por última vez, Mauricio. No tengo vocación para ser tu vice -según las fuentes dijo Gabriela-. Voy por la jefatura de gobierno o por nada. O me vuelvo a mi casa.

La “hermanita” desobedecía. Otra vez. Se negaba, como en 2013. Cuando se le resistió a la propuesta de trasladarse hacia la provincia (inviable) de Buenos Aires. Aquel rechazo facilitó, justamente, el triunfo de Sergio Massa. Y aquella noche de verano en el Four Seasons Mauricio se fastidió con “la hermanita”. Basta. Era una adversaria.

Cancha inclinada

Al cierre del informe, para Oximoron se registra el “empate técnico”. Y el panorama puede nublarse más si Gabriela avanza en los temas puntuales que sensibilizan al macricaputismo. Aluden a intereses. Mangos.
Con la cancha inclinada a favor de Horacio-Mauricio, sobre todo en el interior del PRO. Pero con un incipiente gabrielismo que, por variados motivos, se percibe en el votante que sufraga últimamente por Macri. Sin pertenecer a la organización. Ni al “voluntariado”.
Es hacia la construcción del electorado flexible e independiente, donde más apuntan los identificados que tuercen a favor de los atributos naturales de Gabriela. Como por ejemplo los tres ministros, que comienzan, según nuestras fuentes, a ser mirados, en el macricaputismo, con cierto desdén. Una desconfianza que puede tener derivaciones políticas.
Sobre todo se le apunta a Hernán Lombardi, un traficante de cultura, curtido en la picaresca de raigambre radical. Es el expansivo que no vacila en fotografiarse mientras juega a la rayuela en París, con la señora Marta Minujín. O se le apunta al ex Juez Guillermo Montenegro, un dandy rejuvenecido, con su cuidado aspecto de rugbier eterno, aunque aún lo llamen “El Gordo”. Y el sobrio paisano Daniel Chaín.
Son los tres puntales que tratan -junto a Pinedo y El Novio- de remontar con fuerza a Gabriela, desde la desventaja de la “cancha inclinada”.
Los tres se esmeran por demostrar que también son leales a Mauricio. Que después todo volverá a ser como antes. Como si no se hubiera quebrado aquel dulce encanto light.
Con la osadía de creer que Gabriela, al fin y al cabo, representa lo mismo que Horacio. Una ilusión.
(Para culminar, Oximoron consigna una llamativa casualidad astrológica.
Ambos, Gabriela y Horacio, son de 1965. Diferentes Serpientes de Madera que cumplen 50 años en 2015.
Se impone entonces comprometer el informe respectivo de Medea Lobotrico-Powell, colaboradora invalorable que reside en Antibes).

La fragmentación facilita la utopía de permanecer

escribe Bernardo Maldonado-Kohen

Con las derivaciones transitoriamente aplacadas del crimen de Nisman, el cristinismo asume el riesgo de pensar en sucederse a sí mismo.
Constatan que pueden quedarse. El final de ciclo es un mito que se extiende. Se dilata.
La bomba económica, que vaticinaba Héctor Méndez, estaba plantada para que le estallara al sucesor. Ahora amenaza con explotar en pleno rostro de Scioli. Acaso de Randazzo. Dos máscaras, en definitiva, de La Doctora.

Mientras tanto Macri, el sucesor preferido, se complica sin necesidad. La confrontación interna entre Rodríguez Larreta y la señora Michetti pone en cuestionamiento su razón de ser. Y de funcionar. Al extremo de imponerse la consigna más extraña: “Horacio o Muerte”. Ampliaremos.

El tercero en la discordia, Sergio Massa, a Daniel y a Mauricio los corre ahora desde atrás. Sin la responsabilidad de cargar con el mote del “favorito”.
Como dejó de ser el aventajado en las encuestas, Massa es consciente de la especulación de los que pugnan para que se baje. En beneficio de alguno de los otros dos. Aunque aún, según nuestras fuentes, aspira a estampillarlos con una derrota.

Por último, emerge la señora Margarita Stolbizer. Desde la superstición saludablemente progresista.
Es la máxima beneficiaria del acuerdo entre el “radicalismo centenario” de Sanz con la estrella ascendente de Macri. Entendimiento que Stolbizer, con astucia, prefiere interpretarlo como una rendición incondicional.
Lejos de acompañar, los radicales que perdieron en la Convención de Gualeguaychú, democráticamente se rajan. Para recalar directamente en Macri, o seguir la vocación testimonial con Stolbizer.

Clarín, jefe de campaña de Máximo

Apenas un logro del Kirchner-cristinismo es relevante. Haber signado la intrascendencia de Clarín.
Con la pólvora empapada, hoy Clarín catapulta al que se propone destruir.
Ocurrió con Máximo Kirchner. Excesos básicos del antikirchnerismo pasional. Por la falta de criterio al creer que Néstor Kirchner, en 2005, podía dejar 40 millones de dólares en la cuenta de su hijo Máximo.
Los ilusos compraron el salmón nauseabundo y promovieron la réplica más inesperada. Para algarabía de los camporistas que suponen contar con un conductor, Clarín consolidó a Máximo.

Al tensar tanto la cuerda de la confrontación, Clarín instala el galimatías que más le conviene al cristinismo. Indica que se está con el gobierno o con Clarín. Segundos afuera. Cuando lo recomendable consiste en ser crítico del cristinismo, pero sin someterse a las imposturas estratégicas y comerciales del Grupo Clarín. Con una frontal agresividad que desdibuja -y sobre todo debilita- a los profesionales que ejercen el rol de opositores. Como Massa o Macri. Sin recitar el catecismo en exámenes bilaterales con Magnetto, para disponer, como contrapartida, del favorable tratamiento informativo.
El anticristinismo bobo que impulsa Clarín legitima que La Doctora -con Scioli- pueda volver a vacunarlo. En primera vuelta.

Horacio o Muerte

“Es Horacio o muerte”, confirma la Garganta.
Debe celebrarse que finalmente el PRO produzca información y algo de intriga entre sus tensiones internas. Que penetre, incluso, la perversidad, entre “el encanto de lo light” (cliquear). Hasta fondear sobre la verdadera identidad de la agrupación.
Hasta aquí, el macricaputismo se agota en el manejo de la estructura atractiva de negocios que bien administrados deben perdurar. Los mecanismos que se ponen en riesgo a través de la interna sucesoria.
Por su enternecedora vocación por la transparencia, Gabriela Michetti puede convertirse en un blando bifecito de lomo en la jaula de los leones. O transformarse en una suerte de King Kong, soltada en una cristalería ya pacientemente preparada.
El mantenimiento de la estructura justifica que Macri apueste por Horacio Rodríguez Larreta, para preservar los réditos políticos derivados del control de la ciudad. Pero con una sobreactuación inicial que parece haber menguado. Aunque aún resulte insuficiente para calmar el sentimiento de desaire de Gabriela.

Jaque Mate

“La jugada de Jaque Mate se reserva para el final y sin avisar”.
Lo dijo Sergio Massa, mientras comía un sándwich tardío en su oficina de Rodríguez Peña.
“Si Macri y Massa no llegan a un acuerdo, Cristina con Daniel los emboca”, confirma la Garganta.
Lo que está en juego es simplemente el poder, que es lo más apasionante de la lucha política. Corresponde dejar al costado las egolatrías que obstaculizan las jugadas sorpresivas de impacto.
Sergio y Mauricio dividen conscientemente el voto opositor. Disputan el mismo electorado. Juntos vencieron, en 2013, al cristinismo. Pero en la práctica son irreconciliables para 2015.

Cierto estratega del cristinismo odia a Massa casi tanto como La Doctora. Pero confiesa, bastante más pragmático, que está en condiciones de sacrificarse para que Massa no pierda consistencia. Al contrario, quisiera que Massa recupere lo que perdió. Lo suficiente como para equipararse con Macri. Cuestión que ninguno de los dos supere los 25 puntos.
Significa confirmar que para el estratega, Scioli con La Doctora está más cerca de llegar al 40 que Macri o Massa de alcanzar -separados- el 30.
Téngase en cuenta que el cristinismo sospecha que ahora puede quedarse de verdad. Que el fin de ciclo es un mito. Sus máximos exponentes saben que luchan ya no sólo por la permanencia. También por la libertad.
Con La Doctora que se pone la campaña en la cartera. Con el PJ Vegetal que adorna con su presencia en todos los distritos. Con dinero a discreción. Con el manejo de la totalidad de los resortes del estado. Para explotar la fragmentación servida del opositor funcional.

La superstición progresista

Para colmo, la verdad cruel de la política atenta contra la contabilidad ilusoria de quienes sumaban los votos radicales y del PRO. Los que ya se veían con la segunda vuelta garantizada. Una goleada de Macri a Scioli. Sin embargo, los que perdieron en Gualeguaychú no terminan de resignarse culturalmente a sufragar por Macri. Aunque se trate de indisciplina partidaria hoy contemplan seducidos a Margarita Stolbizer. Para remendar los estragos de aquel UNEN, con Los 5 Latinos que se diluyeron.
La superstición del progresismo resiste la idea de fundirse con el charlatanerismo de izquierda que La Doctora intenta inyectar en su fuerza. Pero también la superstición se resiste aún más a fundirse con lo que consideran el paradigma de lo conservador. Un neo liberal. Macri.
“Así salgamos cuartos cómodos”, sentencia un binnerista, que ingresa en el combo con Margarita. Sin que le importe un pepino ser funcional al cristinismo, que se beneficia hasta el entusiasmo con la conveniente fragmentación cultural.

Irán entre Lausanne y Saná

Enemigo de Arabia Saudita. Aliado estratégico de Venezuela y (por carácter transitivo) de Argentina.

escribe Osiris Alonso D’Amomio
Geopolítica, especial

Entre las negociaciones en Lausanne y las violencias en Saná y Aden, en Yemen, se debate la actualidad de Irán. Un país cotidianamente incorporado a la agenda política nacional.
Trátase del regalito envenenado que nos deja Venezuela. El aliado estratégico principal de Argentina, en el subcontinente y en el mundo.
Pero Venezuela es aliado estratégico -sobre todo- de Irán. Por carácter transitivo, Irán es también nuestro aliado. Como Rusia y China. Potencias sobredimensionadas que ocupan un rol sustancial en el bartolero cambio geopolítico que se impulsa desde aquí. Y que ni el canciller Timerman, ni La Doctora, aún pueden explicar.

Un dato fuerte indica que Argentina -por intermedio siempre de Venezuela- transfirió tecnología nuclear hacia Irán. Por suerte es falso.
No pasó, según nuestras fuentes, del terreno del amague. De tener algún viso superior de realidad, semejante transferencia debería ser tratada en Lausanne. Es el paradisiaco paraje suizo donde Los Cinco Grandes más Uno negocian, hasta hoy, el acuerdo nuclear con la diplomacia persa. Algo mucho más significativo que el mamarracho del Memorandum de Entendimiento que Argentina intentó firmar con Irán, con el pretexto de esclarecer los atentados de 1992 y 1994. Un disparate que motivó, por sus altibajos y derivaciones, el crimen del fiscal Alberto Nisman. Una muerte inútil que naufraga entre querellas de peritos, de competencias judiciales, y que garantizan el ingreso -siempre imponente- en la impunidad. El desorden, como la desprolijidad, fue un objetivo de inteligencia. Tarea cumplida.

El cuento nuclear

Pocos días después del asesinato de Nisman, el portal investigó aquel cuentito de la transferencia de energía nuclear. Pronto se evaluó que se trataba de información poco confiable. Alcanzaba, apenas, para un twit. Como para constar en actas.
De todos modos, el semanario Veja, de Brasil, le brindó confiabilidad y multiplicó el acontecimiento de la transferencia de energía nuclear hacia Irán. Incluso, aquí llegó a ser tratado en las columnas principales del periodismo nada artesanal. Hasta que surgieron los detalles de las cuentas controladas por la señora embajadora Nilda Garré, Seducida y Abandonada. Para algarabía del anticristinismo bobo, en la abundancia de pescado podrido, aparecía Máximo, En el Nombre del Hijo, como titular de una cuenta compartida. Del 2005 y 40 millones de dólares.
Con migajas de criterio elemental, era perceptible la falsedad. Jamás Néstor Kirchner hubiera admitido en 2005 la apertura de una cuenta para Máximo. Implica apenas desconocerlo. No entender la metodología del despojo que se impuso en el país. En 2005 el chico se encargaba, con suerte, de cobrar los alquileres en Río Gallegos. Junto al Bochi. De quien muy poco, hasta hoy, se sabe.
Menos mal que Veja, hasta aquí, no se detuvo en el detalle placentero de la compra del yate. Para regocijo estético de la embajadora. Nunca ampliaremos.

Los Cinco Grandes y Los Huties

Los Cinco Grandes más Uno son los cinco países del Consejo de Seguridad más Alemania (que agiganta la ausencia de Brasil).
En Lausanne, tratan la incorporación de Irán al selectivo club de los tenedores de energía nuclear. El ateneo de los enriquecedores de uranio. Pero la única bolilla negra que surge en el paisaje blanco deriva de la desconfianza de los Cinco a que Irán pueda producir la bomba. Lo cual, según nuestras fuentes, es por lo menos hipócrita. Porque Irán ya está en condiciones de producirla, y por eso los Cinco se sientan. O lo eliminan para siempre o negocian, que es, en definitiva, lo más aconsejable.
Pero de ningún modo Irán se encuentra en condiciones de disponer la bomba (con la que cuenta) por la ayuda oculta y providencial de la tecnología Argentina. Por nuestra capacidad proverbial para enriquecer el uranio y convertir todo en moco. Quien está seguro de la existencia de una verdad semejante, según nuestras fuentes, es Netanyahu, el Primer Ministro de Israel.
Sin embargo, las amables conversaciones de Lausanne se encuentran tácitamente condicionadas por otros bombazos que la liga de los países árabes (que encabeza Arabia Saudita) lanza sobre Saná, la capital del miserable Yemen. Y sobre Aden. Al cierre del despacho, ni el canciller Timerman ni el vice Suain parecen haberse preocupado aún por el destino de los huties invasores. Los que son apoyados por Irán.
Como La Doctora sabe, los huties son los chiitas de la tribu zaidí.
Los huties desalojaron del poder al oculto presidente Abdurrabuh Mansur Hadi. Conquistó Hadi la presidencia de Yemen gracias a los saludables desórdenes colectivos provocados durante la denominada “primavera árabe”. Así la bautizó el canal Al Jazzera, cadena de Qatar. Y que desembocó en el “infierno salafista”, según Marine Le Pen. En visiones fanáticas que como exclusiva Constitución y dogma de vida enarbolan una arbitraria interpretación de la literatura de El Corán. Fueron interpretaciones emotivas de la historia que terminaron con Ben Alí en Túnez, donde hoy explotan las bombas hasta en los museos como El Bardo. O con Mubarak, en Egipto, para beneficio electoral de los Hermanos Musulmanes que facilitaron, con sus estupideces, el regreso de los militares. Pobre Egipto.
O lo destriparon a Kadafi en Libia y transformaron lo que fue un mal estado en un conjunto de fragmentaciones entre tribus que se masacran.
O como en Irak, aquí como consecuencia de la desastrosa intromisión americana e inglesa, con coro español.
El caos -en el que indirectamente Argentina se introduce- llegó a su punto culminante con la creación de Daesh. Es el Estado Islámico de los sunnitas radicalizados. Desde territorios artificiales que pertenecieron a la devastada Siria e Irak, Daesh se planta con estridencia en el vacío, pero como el tercer gran jugador de la región. Como si fuera un par de Arabia Saudita (sunnitas rigoristas). O con la magnitud de los persas chiitas de Irán.

La indigencia de Yemen

El caos se traslada, ahora, hacia Yemen. Es el país indigente que tuvo hasta su propia unificación, en 1990. Fue bastante menos promocionada que la unificación de las Alemanias. Cuando la renacida Alemania Federal se anexó a la República Democrática Alemana. Tan pobre como vetusta, sin fe y destruida por la cultura bolchevique. Leer “Toda una historia”, de Gunter Grass.
La cuestión que Irán, nuestro aliado estratégico por carácter transitivo, acumula conflictos en la zona de influencia, donde es indudable potencia regional.
Compite, aparte, con Turquía, con su diplomacia tan flexible que merece un próximo despacho. Turquía tiene la exclusiva prioridad de evitar, en el desbarajuste, la creación del Estado Kurdo.
Sin embargo la rivalidad geopolítica principal de Irán la representa Arabia Saudita, que supo ser el principal aliado de Estados Unidos. Y que produjo ya dos guerras. Irak-Irán, con Sadam Hussein como preservativo. Y luego Irak-Kuwait, con Sadam demonizado.
Pero Arabia Saudita sigue las negociaciones de Lausanne con más desconfianza preventiva que Israel. Por la legitimación nuclear de Irán. Se explica que la mejor alternativa para boicotearlas, para el poderoso saudita, consiste en bombardear a los huties que apoya Irán en el miserable Yemen. El país -Yemen- bicontinental más pobre de la región. Yemen amontona las complejidades que caracterizan al Oriente Medio. Alberga hasta la franquicia de Al Qaeda de la península arábiga, y representa el nuevo escenario de confrontación entre Arabia Saudita e Irán, el estado persa que ya forma parte de la agenda cotidiana nacional.

Radicalización del centro

SERGIO, MAURICIO Y DANIEL (4ta.época), LA POLÍTICA SWINGER (II), EL BIPARTIDISMO DISPERSO (II): La intrascendencia de la derecha. La marginalidad de la izquierda real.

Sobre Informe de Consultora Oximoron

Escribe Bernardo Maldonado-Kohen, especial para JorgeAsísDigital

Los radicales derrotados en Gualeguaychú coinciden con los cristinistas sorprendidos en una ilusión teórica. Creer que los radicales de Ernesto Sanz, La Eterna Esperanza Blanca, entregaron en bandeja al partido centenario -la UCR- a la “derecha conservadora”. A Mauricio Macri, El Niño Cincuentón. Del PRO, expresión institucional del macricaputismo.

Es el concepto que baja el Premier Aníbal Fernández, El Neo Corach, con su astucia locuaz. O por ejemplo el senador Nito Artaza, El Comediante Bartolero.

Para que les cierre el análisis, estos radicales y cristinistas de referencias necesitan que Macri sea un neoliberal de la derecha. Pero El Niño no les alcanza para blindarlos en las posiciones progresistas, políticamente correctas, que representan. La socialdemocracia, en primer lugar. O el peronismo con sarpullido revolucionario que se estrelló en 1974. Pero hoy lo enarbola el Frente para la Victoria, aunque sin violencia. Pero se estrella también. Continuar leyendo

Último mes de centralidad

La Doctora necesita terminar con el Caso Nisman para ser candidata y decidir el destino de Scioli.

sobre informe de Consultora Oximoron,
Redacción final Carolina Mantegari

Introducción
Ahora candidata

En treinta días, por importancia territorial y gravitación mediática, la atención va estar concentrada enteramente en la disputa urbana de Gabriela Michetti, La Princesa de Laprida, y Horacio Rodríguez Larreta, El Carismático de Flores Sur. Aspirantes a la sucesión del presidenciable Mauricio Macri, El Niño Cincuentón, en el Artificio Autónomo de la Capital.
En adelante transcurre el turno del festival de las elecciones provinciales. En Salta, Córdoba, Santa Fe, Chaco, Tierra del Fuego, Neuquén. Hasta arribar a la sublime pedantería de las PASO, las primarias abiertas y obligatorias, ensayo de orquesta para la función electoral definitiva, la de octubre, con la respectiva segunda vuelta en noviembre. Coronación del año perdido.
En tanto Presidenta, La Doctora atraviesa el último mes de centralidad. Aunque le quedan varios meses de centralidad discutiblemente asegurada, si es que se anota, también, como candidata a gobernadora o diputada.

Osiris Alonso D’Amomio
Director Consultora Oximoron

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Cuentan que La Doctora lo dijo con su natural tonalidad épica:
“Si me hago cargo de la campaña, pongo el próximo gobernador de Buenos Aires. Y también al Presidente”.
Lo más probable, al clausurar el informe, es que La Doctora vaya como primera diputada por Buenos Aires, La Provincia Inviable.
Entonces le quedan pocas semanas para lucir su hegemonía, a través de las compulsivas cadenas nacionales. Y para imponer sus legisladores incondicionales, en todos los distritos. Ya sin el riesgo de que aparezca otro Juan Carlos Mazón, que en realidad estaba despedido desde hacía meses. Desde cuando Mazón, algo harto, les dijo a Parrilli y a Zannini:
“Ustedes trabajan para que Macri sea presidente, y yo sólo trabajo para el peronismo”.
El ejemplo de Mazón muestra que en el peronismo una golondrina no hace un pepino. Porque en definitiva las listas van a armarse en Olivos. Dictados por La Doctora, en consulta permanente con Máximo, En el Nombre del Hijo, el ascendente y acaparador De Pedro, El Wado, y Zannini, El Cenador. Lo que alarma es que los blandos gerentes provinciales se adapten a esta llamativa versión del federalismo. Y de la democracia interna.

Aparte de centralidad, La Doctora por las dudas necesita fueros. Aunque ninguno de los eventuales sucesores mantenga, según nuestras fuentes, el objetivo de encerrarla. Ni Macri ni Massa, Titular de la Franja de Massa, seguro. Menos aún Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol, si es que se pone generosa y lo deja participar.
Son los expedientes judiciales que se emanciparon. Y siguen invariablemente su curso.
Para decepción de los masivos apresurados que no soportan siquiera su voz, Oximoron confirma que La Doctora no planifica irse. De ningún modo. Ni ceder una miserable migaja de su poderosa influencia. Al contrario, la dama se propone, según nuestras fuentes, mantener su presencia. Hasta la exasperación.
Y al sucesor La Doctora le deja una bomba, pero no sólo económica, como sostiene Héctor Méndez, El Frate. Se trata sobre todo de la bomba humana. La casi totalidad de los ministerios sembrados por cristinistas adheridos a la euforia de la planta permanente. Para continuar con el control de los resortes del Estado, enteramente a su servicio.

Utópico punto final

En este último mes de centralidad, La Doctora aspira a que los incondicionales consigan encontrarle el utópico punto final al Crimen de Nisman. Con las espantosas derivaciones que transformaron el magnicidio en una tragedia amarillenta, colmada de banalizaciones supremas, ante la confusión de criminólogos, autopsistas y expertos en espasmos cadavéricos.
Es imprescindible para La Doctora que se resuelvan armónicamente, siempre a favor del gobierno, dos instancias que se entrelazan alrededor del mismo conflicto.
Que la Sala II de la Cámara de Casación, el 8 de abril declare constitucional aquel acuerdo inconcluso con Irán. Y que la Sala I de la Cámara Federal reconfirme la sentencia del juez Rafecas. Con la Constitucionalidad del Tratado no queda el menor espacio para dilatar la cuestión del encubrimiento que impulsó el desventurado fiscal Nisman, al que mataron, y luego el fiscal Pollicita, al que desestimaron.
Si se logran las dos soluciones favorables para el cristinismo apenas resta sentenciar que el pobre Nisman, para algarabía del relato, se suicidó. Sólo quedaría enfrentar la repulsión social de los caudalosos sectores de la sociedad que están convencidos que a Nisman lo mandaron para arriba.
Con el tema Nisman resuelto, con mayor convicción La Doctora podrá entregarse al acotamiento final de Scioli.

Voto cautivo

“Hace doce años que Scioli se esfuerza por demostrar que es kirchnerista y no lo consigue”, confirma la Garganta.
Por su parte Scioli prosigue con su lenguaje virtual. Planta diferencias mientras se compromete a la máxima lealtad que proclama.
Por ejemplo La Doctora impulsa a Julián Domínguez, y Scioli le responde con las declaraciones de Insaurralde, que abandona las vacilaciones y anuncia lo peor para el cristinismo. Que el próximo presidente será Scioli.
La Doctora explicita la preferencia por Randazzo, lo humilla para la cadena nacional, y Scioli le responde con la divulgación de la encuesta de Poliarquía que lo favorece. Y que lo pone, incluso, alucinantemente por encima de Macri y de Massa. Ellos a su vez disponen de otras encuestas que lo desmienten. Logran, entre los tres, que las encuestas pierdan credibilidad.

“La Presidente tiene el 25 por ciento de voto cautivo que le pertenece”, confirma la Garganta.
“¿Por qué se lo va a regalar a Scioli?”.
Si Scioli representa, para ella, por si no bastara, su fracaso personal.

La magnitud del desatino ya ni siquiera sorprende. Como si fuera posible o normal, se extiende el patológico rumor de que La Doctora nunca lo va a aceptar como candidato por el Frente para la Victoria. Que va a bajarlo de las PASO. Que lo va, en definitiva, a “marangoniar”. Trátase del neologismo para traducir. Porque La Doctora -según la vertiente- planifica cometer con Scioli la misma ingratitud que se cometió con Gustavo Marangoni, El 5 de Boca, que lanzó su fiesta de campaña con la presencia de la señora Karina Rabolini, La Cabrita.
Sólo que se crea probable una interdicción semejante se brinda la imagen del exceso inadmisible en materia de concentración de poder. Ni Perón, ni Menem ni Kirchner se habían atrevido a tanto. Demuestra la ausencia definitiva del federalismo interno. En Olivos desembocan las aguas del Jordán. Para que se enjuaguen de poder los seleccionadores que patentizan la absoluta desaparición del peronismo, el movimiento convertido en un partidito vegetal.
“Que Scioli, de últimas, junto a Insaurralde, vaya con Duhalde”, se burla otra Garganta.
De resultar plausible la teoría, le importa muy poco a La Doctora la identidad del próximo presidenciable por el Frente para la Victoria. Ella, la dueña de los votos, y El Elegido será, apenas, un complemento.
Sea Randazzo, El Loco, acaso El Elegido más probable, junto a Kicillof, El Gótico, o con De Pedro.

Esquizofrenia social

Macri y Massa tienen que saber que van a confrontar con La Doctora. Mas que con Scioli, o eventualmente con Randazzo.
Se pondrá la campaña al hombro y con toda la potencia del Estado para defender su gobierno. Y sobre todo su libertad.
Gane o pierda, el cristinismo no se va a disolver pronto. Con legisladores leales y propios, y sobre todo con la bomba humana de la Planta Permanente.

Aún electoralmente competitivo, el cristinismo impone un cuadro de vulgar esquizofrenia social.
Se encuentra mayoritariamente sostenido por los que sacan, y mayoritariamente enfrentado con los que ponen.
En un verdadero modelo de inclusión habría que incluir, también, a los ricos. Como para tentar a los inversores. Sobre todo a los ahorristas internos que no saben qué demonios hacer con su dinero. Dónde ponerlo. Porque cuando no existe la menor confianza la decisión de invertir se dilata. Se posterga. Hasta que el Riesgo Doctora cese.
Que parta, aunque no vaya, en lo inmediato, según nuestras fuentes, a partir.

El encanto de lo light

DANIEL, MAURICIO Y SERGIO (4ta.época): Ahora las garrochas vuelan hacia el Artificio Autónomo de la Capital.

escribe Oberdán Rocamora
Redactor Estrella, especial

“Horacio le va a ganar a Gabriela por diez puntos”, confirma la Garganta.
“No hay que decirlo, pero estamos cuatro puntos arriba”.

La valoración optimista contrasta severamente con la aportada por otro funcionario enrolado en la banda de Gabriela Michetti, La Princesa de Laprida.

En esta versión es Michetti quien supera a Horacio Rodríguez Larreta, El Carismático de Flores Sur. Por cinco puntos.
Como si la fiesta le quedara chica, asegura que a mediados de abril, cuando se difunda mucho más la estampita de Gaby, van a estar mucho más arriba.
Sería un problema para Mauricio Macri, El Niño Cincuentón, hoy el favorito para las presidenciales. Porque, en plena elevación, se le quiere provocar una caída.
Una derrota significativa en su propia escuadra. En el PRO, la expresión institucional del macricaputismo.
Ocurre que Mauricio, en su momento, manifestó la estructural inclinación por El Carismático. Con fundamentos, para colmo, se sospecha que detrás de Michetti se mueven operadores clandestinos de Sergio Massa, Titular de la Franja de Massa. Con el objetivo de hacerlo hocicar a Mauricio.
“Hasta hoy, los massistas se ocupan más en que pierda Horacio, en la ciudad, a que gane Nielsen, su candidato”.

En el entorno de Gabriela gana una envidiable influencia, según nuestras fuentes, el tonellismo. Se reproduce el alineamiento detrás de Juan Tonelli, El Novio, que merece ser más iluminado por los medios, y adquirir así su propia reputación.
“Los novios y maridos de las estrellas del PRO suelen presentarle problemas a Mauricio. Pasó también con Ma…” -y la Garganta se interrumpe.

Las escenas contables transcurren en la velada consagratoriamente recaudatoria.
Cena en La Rural. 2.500 comensales, a 50 mil pesos el cubierto. 500 mil pesos por cada mesa de diez, que los empresarios abonaron, por lo que sabemos, con relativo entusiasmo. Estimulados por el rescatable espíritu de solidaridad con aquel que va primero, y que amenaza con erigirse en el sucesor de La Doctora.
De todos modos, la holgada cotización del cubierto contrasta con la austeridad franciscana del catering. Para la sustancial ceremonia del coctel no se incluye ni una miserable copa de champagne. Apenas distribuyen copas de vino tinto o blanco. Gaseosas y naranjita. Mientras se reconocen los empresarios, o los enviados por los empresarios en su representación. Los banqueros, los financistas, los cueveros y los infaltables buscapinas de colección.

Visión simple

La organización PRO atraviesa por un momento político reluciente. Mantiene el encanto ideológico de lo light.
Se extiende y prospera por la simpleza positiva de las soluciones concretas. Crece por efecto comparativo con el cristinismo, que agota con sus pulsiones sociales. Con las cuerdas tendidas por la caravana de situaciones límite.
Persiste un énfasis formidable a favor del cambio. Para vagamente vivir mejor. Para involucrarse en la Argentina que se viene. En “un partido moderno, abierto, participativo”.
Si hay que rastrear un pensador para fundamentar la legitimidad del PRO, no se lo encuentra con facilidad en Jaime Durán Barbas. Ni en el promisorio Iván Petrella. O en el filósofo Alejandro Rozitchner.
Es Gilles Lipovetsky. Autor de “La era del vacío”.
Es la instancia del vaciamiento ideológico que PRO se propone a ocupar. A través de su visión primaria, para nada tonta.

Protagonistas de la miniserie

La fiesta recaudatoria es mucho más ilustrativa que las propias encuestas que lo posicionan a Mauricio como el postulante aventajado. Seguido por Daniel, y algo más atrás, por el esquilmado Sergio.
Tres protagonistas de la consagrada miniserie del Portal. Ahora es Mauricio el que se corta solo. Se desprende. Quiebra aquel final anunciado de “bandera verde”.
La ventaja se consolida después del triunfo macricaputista de Gualeguaychú. Donde la Convención Radical, liderada por Ernesto Sanz, La Eterna Esperanza Blanca, decidió enlazar la estrategia del partido centenario junto al PRO. Y atarse también al destino de la Coalición Cívica. Es la penúltima invención que sobrevive de la señora Elisa Carrió, La Demoledora.
Hoy también Carrió se muestra lícitamente triunfante. Con la misión cumplida. Por haber evitado la anexión de Sergio, con la potencia agraviante de los palabrazos.
En este entremés, por la inspiración de Carrió, Sergio quedó afuera. Apartado, como el protagonista de la novela de Rabanal. Separado de cualquier intento de asociación.
Carrió le puso bolilla negra, asustó a los ex correligionarios que no le aguantan una presentación televisiva. Elisa se torna sustancial en el desarrollo de la miniserie. A los empujones e imposturas se impone como protagonista.
Resulta invalorable el servicio político que Carrió le prodigó a Mauricio. Debilitó con acusaciones a Sergio. Justamente era el adversario más molesto. Tanto para Mauricio como para Daniel.

Carrió logró alejarlo, además, a Mauricio, de “la mafia del PJ”. En algún momento habrá que reconocerle a La Demoledora los aportes destructivos de los engendros que ayudó a gestar. Como el más reciente de “Los Cinco Latinos de Unen” (cliquear).
De los cinco latinos quedaron en pie apenas dos. En principio ella misma, Estela Raval, ubicada ya en otro conjunto, apenas un trío. Y el otro latino que se salvó es Sanz. La Esperanza Blanca ayudó a La Demoledora a liberarse de los tres latinos restantes. Los que se quedaron afuera de verdad. No como Sergio, que aún tiene varias ventanas para colarse. Si las encuentra.
En primer lugar Carrió se desprendió de Hermes Binner, el John Wayne de El Hombre Quieto. El opositor más votado en 2011. Incluso, Binner lanzó su campaña presidencial en el verano de 2015. En Mar del Plata, admirablemente acompañado, fortalecido en los poros y en los afectos. Pero pronto debió bajarse. Desde Santa Fe, los que quieren terminar con su influencia lanzan versiones que aluden a su salud.
“Macanas, está mejor que vos”, desmiente un binnerista. Un diplomático porteño, que sin graves expectativas adhiere, en adelante, a la señora Margarita Stolbizer, La Vecina Perfecta.
El segundo latino que se quedó afuera fue Julio Cobos, El Ídolo de Santa Romana, que perdió mal en la pulseada con el compadre Sanz.
Por último el desairado Solanas, El Dirigente Universitario. Por soberbia Carrió supo elevarlo a Solanas como senador, aunque juntos les fue burlonamente bien sólo entre los domingos de Lanata.
Hasta que La Demoledora lo cambió por una pizza. Lo dejó atragantado con su discurso antimacrista, para irse, con su carterita, a darse con una fugazzeta con fainá.

Final con garrochas

Las garrochas hoy colman el cielo del Artificio Autónomo de la Capital. Son tantas que casi tapan la luz del sol.
Se clava la garrocha en cualquier punto del país, con garrocheros que quieren apostar “por el cambio”. “Involucrarse y ser protagonistas en la Argentina de las soluciones”. “Para vivir mejor”.
De pronto Mauricio pasa a ser una conjunción de Konrad Adenauer con Arturo Frondizi.
Y Marquitos Peña, El Pibe de Oro, junto a Durán Barbas, El Equeco, emergen como la dupla triunfal. Ambos se compaginan a la perfección con los dibujos pacientemente imaginativos de Emilio Monzó, El Diseñador. Y con la sabia orientación profesional del ideólogo que se mantiene, provisoriamente, según nuestras fuentes, en un segundo plano. Y del que tampoco conviene hablar. Pero nadie puede dejar de reconocerle cierta inteligencia. Y una capacidad de análisis superior, a partir de dos o tres datos sueltos. Es Carlos Grosso.

“Qué grandes tipos que somos cuando nos va bien en la vida, Rocamora, ¿te fijaste?”, nos saluda el amigo macricaputista.
Cuenta que tiene que esquivar las garrochas. Pueden aplastarlo. Los garrocheros que buscan, con ansiedad, el garrochódromo, que por si fuera poco no existe.

Radicales para Macri

Lo bocharon a Massa por temor a Carrió

sobre informe de Consultora Oximoron. Redacción final Carolina Mantegari

Desde la fragilidad los radicales renacen.
Reproducen el fantástico milagro de transformarse en una fuerza territorial, Más necesaria que incontenible.
Dispondrán, con suerte incentivada, de no menos de siete gobernaciones. Alcaldías innumerables, legisladores por doquier. Para pesarlos.
Tardaron 13 años en recuperarse. Tratan de nuevo la problemática del poder. Vuelven a sentirlo cerca. Pudo percibirse en la intervención de Ernesto Sanz, la Eterna Esperanza Blanca
Vuelven de la mano culposa de Mauricio Macri, El Niño Cincuentón.
Es el Chacho Álvarez de la flamante epopeya.
En 2015 los radicales se aferran al tronco salvador de Macri. Con similar pasión electoral, en 1999 se aferraron al tronco salvador de Chacho Álvarez, El Peronista en Tránsito (se inmolaría solo).En efecto, en 1999, Fernando de la Rúa, El Radical Traicionado, se apoyó en el progresismo verbal de Álvarez para suceder al gobierno peronista de Carlos Menem. El Viejo Onur se había inclinado excesivamente hacia las transformaciones económicas que representaban al imaginario de la derecha.
Pasaría a la historia -eso- como “neoliberalismo”.
La experiencia de la Alianza concluyó en el desastre fundacional que no legitima las chicanas de la actualidad.

En 2015, el sensato Sanz, envía a Julio Cobos, Santa Romana, hacia el Nacional B.
Y rechaza a Sergio Massa, Titular de la Franja de Massa. Después de las amenas conversaciones. Y de la inspiración de aquel sabio consultor que propagaba la fórmula Massa-Sanz.

Ahora La Esperanza Blanca, distante de Massa, se prepara junto a la señora Carrió, La Demoledora. Para volver con el mascarón del neo desarrollista Macri. A los efectos de suceder a otra versión patológica del peronismo. El que inspira La Doctora, hoy oralmente inclinada hacia la izquierda.
Se destaca como una digna acompañante de Nicolás Maduro. Una reproducción más articulada. La llaman, incluso, La Madura.
Pero fue La Demoledora, según nuestras fuentes, la que impuso la tarjeta roja hacia Massa.
“Es el gran servicio que Carrió le hizo a Macri” -confirma la Garganta.
Declarar a Massa persona indeseable.
Si Massa era aceptado en la cruzada opositora, como lo reclamaba Morales, El Milagritos, y hasta Cobos, La Demoledora iba a demoler el invento con mayor celeridad que otros que ella misma gestó.

Hacia el Neo Desarrollismo

Lo gravitante es que Sanz y Carrió consolidan la actual hegemonía de Macri.
Ambos sparrings se elevan para el simulacro de combate desigual. Pero les cabe, incluso, la remota posibilidad de ganarle.
En la pedantería de las PASO Macri se va a consagrar como el gran triunfador.
Aunque de ningún modo El Niño lo va a llevar, como vicepresidente, según nuestras fuentes, a Sanz. Como lo creyó en principio Cobos, el  derrotado de Gualeguaychú, pese al empuje del inquietante Grupo Santa Romana.Téngase en cuenta que Oximoron lo presenta a Macri como un neo desarrollista.
El Niño se encuentra bastante apegado a la mítica de aquella congregación hoy bendecida.
Por lo tanto, probablemente acompañará a Macri, en el ticket presidencial, según nuestras fuentes,  Rogelio Frigerio.
Es el hijo de Octavio y el nieto de Rogelio, El Tapir.
El abuelito Frigerio fue el numen de aquella ideología superadora. Pero se extinguió sin misericordia cuando los desarrollistas fueron echados como mucamas del diario Clarín, que se jactaban de manejar. Los rajó la señora Ernestina, la “caprichosa” directora, junto al hombre fuerte que emergía en los 80, y que había traicionado al Tapir. Es Héctor Magnetto, El Tío de Pablito. Ambos hoy colaboran para catapultar a los nietos de aquellos que rajaron.
De ser viable el ticket Macri-Frigerio, Mauricio podría considerar que, al fin y al cabo, fue una suerte que Gabriela Michetti, La Princesa de Laprida, no aceptara secundarlo. Era un privilegio que Mauricio le proporcionaba exclusivamente para que La Gaby no entorpeciera la sucesión del favorito.
Es Horacio Rodríguez Larreta, El Carismático de Flores Sur.
La contienda se resuelve en poco más de un mes y se presenta, al cierre del informe, como la principal tachuela que irrita el zapato del Niño Cincuentón.

La larga espera

Se sugiere, por las dudas, no preparar aún las exequias políticas de Massa.
Al cierre del informe se aguardan desplazamientos en el peronismo aletargado. El movimiento domesticado, transformado en un piadoso partidito vegetal.
Aluden –los desplazamientos- a José De la Sota, El Cuarto Hombre.
Pero por supuesto lo incluyen sobre todo a Massa. E incluso a Daniel Scioli, Líder de la Línea Aire y Sol.
Ocurre que La Doctora Madura mantiene explícitas intenciones de sacarlo a Scioli de la carrera.
Como si el gobernador de la provincia inviable fuera el entregado Gustavo Marangoni, El 5 de Boca.
Porque Madura tiene el propósito de imponer, en carne viva y sin anestesia, el ticket Randazzo-Kicillof. El Loco y El Gótico juntos.
“¿Y Scioli?”. Todos se preguntan por Scioli.
En el peronismo vegetal están absorbidos, en gran parte, por el enigma de la espera.
A partir de su reconocida debilidad, los radicales de Gualeguaychú consolidaron una competitiva proyección centrista.Es un centro que, gracias a la insustancialidad teórica, se hace más de derecha. Por la necesidad práctica de La Doctora. Prefiere imaginarse de izquierda.Significa sugerir que el peronismo, de una vez por todas, tendría que ponerse los pantalones largos. Para dejar de ser arrastrado por Carlos Zannini, El Cenador. En representación de Olivos. Autodenominados dueños de “la lapicera”.

“Perdimos 15 años por esperar a Reutemann. No podemos perder otros diez años por esperar a Scioli”.
Lo confirma un congresal peronista de medialuna enarbolada. Se desplazó hasta Avellaneda sólo para ayudar en la resistencia a Eduardo Duhalde, El Piloto de Tormentas (generadas). Un responsable contagiado, también, por la melancólica emoción de la espera.

Una cometa para hacer el Bien

Relevamiento Federal, Formosa: “Cuando se hacen gárgaras algo siempre se traga”.

escribe Bernardo Maldonado-Kohen

“Algo que fue realmente bueno para Formosa, por una cometa miserable, termina en escándalo”, confirma la Garganta.
En Cascote, 25 de Mayo y Moreno, corazón de Formosa. Un anochecer ideal de marzo para tomar cerveza.

Cada tres meses a nadie le llama la atención, en las ceremonias de refinanciamiento de las deudas provinciales, la ausencia de Gildo Insfrán, el gobernador de Formosa.
Cuando La Doctora, delante de la televisión, en cadena nacional, pasa lista a los tristes gobernadores.
Pasan al frente para refinanciar, por piadosos noventa días, la abultada deuda con el Estado Nacional.
Imagen que certifica la catastrófica situación del federalismo argentino. El gobernador suscribe lo que debiera firmar un secretario de finanzas.
Pero ellos desfilan de a uno. Besan a La Doctora en la mejilla, saludan a Kicillof, El Gótico, que sonríe. Estampan la firma, vuelven a besarla y hasta -lo peor- los aplauden. Para coronar la humillación que hubiera espantado a Martín Miguel de Güemes. E inspirar sablazos a don Facundo Quiroga.
Bien, pero en esa lista de indigentes don Gildo no está. Porque acabó con el fastidio de la deuda.

Un ejemplo para imitar

En Cascote cuentan que Gildo siempre se entendió bien con Kirchner, El Furia. Desde que eran pares y enloquecían a De la Rúa en el Consejo Federal de Inversiones. Se sabe también que Insfrán forjó una excelente relación con Julio De Vido, el Ex Superministro, hoy reducido y despojado.
“Gildo quería hacer obras que lo mostraran como un gestor fundacional. Y los muchachos del gobierno central querían recaudar”.
Armonía entre peronistas racionales.
Entonces en Formosa se realizaron obras en cantidad. La ruta 81, por ejemplo, con los 300 kilómetros que unen a Formosa con la vecina Salta. La ruta del Pilcomayo. Pronto el Gasoducto. Obras otorgadas a empresas de prohombres como el extinto Relats. O el consagrado Lázaro. Es quien signa la etapa lazarista del cristinismo (cliquear). En el ocaso.

Gildo le propuso a El Furia resolver el tema de la deuda. Promiscuos 12 mil millones de pesos.
Deseaba reestructurarla antes que La Doctora -que lo quería menos- heredara el bien ganancial del gobierno.
“Pero no te hagas problemas, Gildo, por Cristina, porque el que manda soy yo”, le dijo El Furia, para tranquilizarlo.
Reestructurar la deuda que se arrastraba desde la vorágine del siglo anterior. Con el agravado de los bonos basura. La invención coyunturalmente salvadora de la plata falsa. Los patacones provinciales, los lecors. En Formosa se llamaban los bocanfores.
La cuestión que se diseñó el Fondo Fiduciario Provincial, en adelante el FONDIPRO. Y se organizó una compleja arquitectura financiera que les permitió disolver con celeridad la deuda. Auto-comprarla y anularla. Desafectaron el 30% de la coparticipación y se acabaron los problemas. Las gestiones arrancaron con Carlos Fernández, El Ministro Olvidado, y se concluyeron durante el ministerio del ascendente Amado Boudou, El Descuidista.
“Si reestructurás 12 mil, y te piden para los muchachos siete u ocho palos, hay que tomarlos como una propina para Caja de Empleados”, confirma, con cinismo peronista, otra Garganta.
“Fue una cometa para hacer el Bien. Un ejemplo para imitar, entre tanta incomprensión”.

Raptos de ternura

De los siete millones seiscientos mil pesos que Alejandro Paul Vandenbroele, El Monotributista, cobró en efectivo en nombre del instrumental The Old Fund, dos millones doscientos mil fueron, según nuestras fuentes, en principio, para determinado asesor, director actual del Banco de Formosa. Hombre de Gildo.
“El que se hace gárgaras, algo siempre traga”, confirma la tercera Garganta.

Tres millones en efectivo, según nuestras fuentes, fueron para las alturas insaciablemente celestiales de la época más espiritual que se tenga memoria en la patria.
Y dos millones y medio fueron hacia la perrada de The Old Fund.
El artefacto inventado que conducía Vandenbroele y que protegía don José María Núñez Carmona, Nariga, socio de mil épicas de Amado Boudou, El Descuidista.
Tenían el propósito de cumplir con el sueño del pibe que inspiraba a El Furia. Contar con la propia máquina de fabricar billetes. Ciccone, en cierto modo, aún permite raptos de ternura. Con infinidad de gárgaras.

Mientras se preparaban para el festival productivo del papel moneda, los irresponsables algo debían facturar con el artefacto. Para aceitar la moral y el optimismo emprendedor de los accionistas.
De manera que gracias al Fondipro, y amparados por un decreto provincial, la gloriosa The Old Fund podía finalmente realizar la primera factura. Valedera, históricamente consagratoria. La número 3. Ya que las facturas 1 y 2 estaban mal confeccionadas. Anuladas. Por falta de costumbre.
Pero la tercera factura era -si no la vencida- la vencedora.

Sin embargo la vida, en el fondo, está signada por la injusticia. Ocurre que la justicia es insensible al valor filosófico de la cometa realizada para hacer el Bien. Aunque esté -para los profanos- Mal.
El 7 y el 8 de abril tiene que declarar Vandenbroele. En la frialdad de Comodoro Py. Y hasta el honorable señor Jorge Melchior, de Fondipro. Por suerte es en el confiable Juzgado Federal del doctor Casanello.

Era cosa juzgada y caso cerrado en Formosa. Pero la desgracia esotérica que se cierne sobre Boudou lo hizo reabrir. Por objeción de la Cámara Federal Maligna. Con Irurzun y Cattani, y con la disidencia insuficiente de Farah.

“Lo que fue tan bueno para la provincia, como todo en la Argentina, termina mal, para la m…”, se lamenta la Garganta que inicia y concluye la crónica en Cascote. Mantiene la mirada resignada y la pancita cervecera.

Argentina en el dilema geopolítico

El enemigo del enemigo no es necesariamente un amigo.
escribe Osiris Alonso D’Amomio

“La batalla entre Irán y el Estado Islámico no convierte a Irán en amigo de Estados Unidos”.
Lo dijo Biniamín Netanyahu, primer ministro de Israel, en Washington, en el Congreso de Estados Unidos. Insolente provocación hacia Obama, que avanza en el acuerdo nuclear con Irán.
“Por daños colaterales” -confirma La Doctora- Argentina importa el dilema geopolítico. Derivaciones de los atentados de 1992 y 1994. Contra la embajada de Israel y contra la Mutual Amia. Agravadas, en la actualidad, por la “muerte dudosa”, o el asesinato del fiscal Alberto Nisman.
En el plano local, se registran también los cambios posicionales que La Doctora encara sin explicar con convicción.
Se reproduce, en versión doméstica, el desplazamiento y el giro que ensaya también Estados Unidos. A propósito de Irán.
Sin embargo no existe el menor punto de comparación entre el acuerdo nuclear, que Obama y Kerry discuten con Rohanni y Kamenei, y el desastroso Memorando de Entendimiento. Es la carta de intención que La Doctora y Timerman esbozaron con Mahmud Ahmadinejad, el debilitado antecesor de Rohanni. Con la conformación dilatoria de una Comisión de la Verdad. Una torpeza diplomática que debe tratarse, en adelante, entre las fojas de los expedientes de Comodoro Py.

Daesh

En el juego grande, hoy confrontan los dos máximos enemigos de Israel.
Daesh (por sus iniciales el Estado Islámico). Concentra a los sunnitas radicalizados. Vienen humillados como consecuencia de la desastrosa intervención occidental en Irak, y por la represión de cinco décadas en Siria. Combinan el califato medieval con las sofisticaciones en materia de marketing y comunicación.
Estos asesinos racionales le despojaron la centralidad a la suma de franquicias de Al Qaeda.
El otro jugador es Irán, con su autocracia chiita. Es el principal aliado de Siria. Una dupla, el alawita sirio y el chiita persa. Sólo por la versatilidad en materia de desconocimientos aún se habla en Argentina de “pista siria” o “pista iraní”.
Pero detrás de Irán-Siria está Rusia, con su fundamental base militar de Tartuz (y con la complacencia tácita de China).
En el entrevero, Estados Unidos busca el acercamiento con Irán. Hoy es el aliado contra el enemigo prioritario. El Estado Islámico. El alucinante califato de Al Baghdadi, que conmueve a la civilización occidental, con sus ejecuciones mediáticas y las barbaridades meticulosamente programadas.
Inicialmente, cuando estos sunnitas radicalizados combatían a la Siria represiva de Bashar Al Assad, fueron financiados por Arabia Saudita y por Qatar. Otros dos aliados petroleros de Estados Unidos, que contaban también con la funcionalidad de Turquía.
Es el país (Turquía) que fue cabeza de imperio. Aún abre sus fronteras para que los asesinos vocacionales, que escupen países de occidente, se anexen a la aventura de la jihad. A Daesh. Hoy contra Siria e Irán pero también contra Estados Unidos.
Pero aquellos combatientes tomaron distancia de los primeros financistas. De pronto, el Estado Islámico se convierte en un problema también para Arabia Saudita.
Recordar que el Irán persa, en su cruzada, pretende llegar hasta La Meca. Es el corazón espiritual de Arabia Saudita, tan aliado de Estados Unidos como Israel. Se sienten igualmente molestos por el acuerdo nuclear que Estados Unidos impulsa con Irán.

Ocurre que la jihad se territorializó. Hoy Daesh controla diez millones de habitantes y genera sus propios dividendos por el petróleo. Se triangula desde Turquía y es consumido por los mismos occidentales que lo combaten. Sobre todo Daesh explota los yacimientos de Mosul, la capital de Ninive. Es precisamente la región que Irán quiere conquistar a través de su Guardia Revolucionaria, GRI.

Objetivo militar de Daesh: no son sólo dos los jugadores fuertes de la región. Son tres. Irán, Arabia Saudita, y el propio Estado Islámico. Con quien necesitan acabar los dos primeros. Junto a las potencias occidentales encuadradas en una fuerza internacional que prefiere la destrucción sólo a través del combate aéreo. Sin intromisiones territoriales. Sin el cuerpo a cuerpo, contra los degolladores televisivos. Al que capturan lo aguarda un batón naranja, una filmación. Y una daga.
En la jerarquía valorativa de Daesh no cuentan para nada los pequeños y riquísimos emiratos petroleros. Ni siquiera el Qatar que se proyecta, con inversiones y el efectivo canal Al Jazzera.
Mientras tanto, prosigue inalterable la diplomacia extraña de Turquía. Le envía señales fraternales a occidente y prosigue, en simultáneo, con la generosidad de los pasos fronterizos. Ajustados, apenas, a la prioridad estratégica: la de evitar, como sea, en el desbarajuste, la formación de un estado kurdo.
Ocurre que en la región litigiosa estallaron las fronteras artificiales, diseñadas arbitrariamente durante el final de la primera guerra. Cuando Francia e Inglaterra se distribuían las fichas de influencia. Los saldos valiosos de ocasión del desmoronado Imperio Otomano.
El acercamiento entre Estados Unidos e Irán se consolida a partir de la existencia del mismo enemigo. El Estado Islámico. Estrategia que Israel, a través de Netanyahu, por la atendible prioridad de su subsistencia, se dispone ostensiblemente a perforar.

Maná de Buenos Aires

Y es precisamente aquí donde a Netanyahu, como maná del cielo, le cae el desborde bartolero de la presidente argentina.
La Doctora se lanza a despotricar contra la Suprema Corte, por no haber esclarecido el atentado contra la embajada de Israel en Buenos Aires, en 1992. Y sin saber que lo ayuda, lo provoca a Netanyahu.
“¿Por qué a Israel le interesa tanto la Amia y no la embajada?”.
Netanyahu supo aprovechar el reproche de La Doctora. Para transmitirle al congreso americano que Irán destruyo la embajada en Argentina, y la mutual Amia.
La Doctora se la dejó servida al pretender zafar de las derivaciones incómodas del asesinato del fiscal Nisman. Un crimen que instala, en el primer plano, la precariedad del repentino cambio geopolítico. Ella lo explica con vaguedades panorámicas que sólo atiende, desde la política, la señora Elisa Carrió. Impugna con valentía y claridad “la salida de Occidente”. Aunque cabe admitir que Carrió se extravía en los desvíos autorreferenciales, que hostigan su propia argumentación.

El cambio geopolítico local tiene que ver, también, con Irán. A partir de la hundida Venezuela (que magnifica la ausencia hegemónica de Brasil). Viene enlazado a Siria, a Rusia, con la aquiescencia de China. Sin compartir la misma línea de entendimiento con los Estados Unidos, que se inclina por acordar con Irán, aunque para controlarlo. Sobre todo en el ámbito nuclear. Lo que irrita al astuto Netanyahu que utiliza el caparazón del congreso americano para cerrar su campaña electoral en Israel, donde juega su destino personal. Se apoya en La Doctora para fulminar a Irán.
En campaña, Netanyahu juega su continuidad gracias a los republicanos de Estados Unidos que también desaprueban el acuerdo con Irán. Es John Boehner, el portavoz de los republicanos, quien le facilita el pleno del Congreso a Netanyahu, para que lo fustigue insólitamente a Obama.
Mientras el secretario de estado John Kerry, en nombre del presidente Obama, discutía el acuerdo en Montreux, Suiza, con su par iraní, el Bibi Netanyahu los pulverizaba a ambos en Washington, con los datos que le obsequiaban desde el maná de Buenos Aires.