Futuro

Pablo Mancini
En un mundo en movimiento el que se queda en el mismo lugar retrocede
Lewis Carroll

La Argentina terminó el 2013 lidiando con problemas de los siglos XIX y XX. Nada de lo que se está discutiendo está relacionado con el futuro.

En la Argentina, lo más parecido al futuro es que no nos roben o maten una noche de éstas, cuánto subirá el dólar en las próximas horas y, para muchos, que la luz vuelva lo más rápido posible. Eso es el futuro ahora, en este momento. ¿Tendremos tomates?

El futuro siempre termina siendo lo que suceda entre las próximas horas y las próximas elecciones. Con tan poco alcance en la mirada, no es difícil terminar siempre lidiando con los problemas del pasado.

Ahora el desafío es doble: tenemos que resolver los problemas del siglo XIX y XX y enfrentar los desafíos del siglo XXI.

Deudas como el acceso al agua potable, a cloacas, eliminar la desnutrición, garantizar plena escolaridad y educación, erradicar el narcotráfico y garantizar servicios públicos elementales como la salud, conviven ahora con desafíos como el cuidado del medioambiente, el acceso a la información y promover la innovación.

Va a ser difícil pero necesitamos cambiar y entender de otra manera el futuro. El futuro es lo que imaginemos, hagámonos cargo, no otra cosa. Y, sobre todo, es lo que imaginemos más allá de la cotización del dólar, del mundial y de las próximas elecciones.

El futuro. ¿Alguien está pensando en el futuro? ¿O vamos a seguir en el mismo lugar, al decir de Lewis Carroll, retrocediendo?