La sexualidad de los jóvenes y la polémica en torno a Chau Tabú

Un estudio realizado en 2011 por la Fundación Huésped y Unicef en adolescentes de 14 a 19 años registró que la edad promedio de iniciación sexual es a los 15 años, que el 13% de las entrevistadas estuvieron alguna vez embarazadas, de las cuales el 46% tuvo su primer embarazo entre los 16 y 17 años y el 25% antes de los 15 años. Chau Tabú propone ofrecer una herramienta de consulta para que los jóvenes de nuestra ciudad puedan tomar decisiones informadas en lo que atañe a su vida sexual. Desde su lanzamiento se han registrado aproximadamente 100.000 visitas, de las cuales el 66% fueron realizadas por jóvenes de entre 18-30 años.

Desde su concepción ha sido fundamental que Chau Tabú no pierda de vista a su público: los jóvenes. El lenguaje informal, una característica definitoria de este grupo poblacional, es necesario para transmitir información de manera efectiva y adecuada al público receptor. Con este propósito la estética y el contenido del sitio se diseñaron para captar el interés de los jóvenes y garantizar el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos. Más aún, y es muy importante destacar esto, a pesar de que se emplea un leguaje cotidiano, el contenido no por ello es menos riguroso en términos médico-científicos. Toda la información publicada tanto en el sitio web como en el perfil de Facebook es elaborada y avalada por profesionales especialistas. Y en este proceso, el sitio intenta alejarse del paradigma heteronormativo que monopoliza el imaginario colectivo sobre las relaciones amorosas, abordando la cuestión de la salud sexual y reproductiva desde un enfoque verdaderamente inclusivo de la diversidad sexual.

El objetivo de Chau Tabú es brindar información y herramientas a los jóvenes para que puedan vivir su sexualidad de la manera más segura y contenida posible. La meta ulterior es garantizar sus derechos sexuales y reproductivos. La falta de información, las confusiones que surgen del boca a boca y la falta de comunicación sobre temas de sexualidad que muchas veces existe entre padres e hijos atentan contra estos derechos.

Invito a todos, especialmente a los jóvenes, a ingresar a Chau Tabú. En el sitio podrán encontrar un consultorio online que ya respondió más de 1300 consultas de forma anónima, obtener información de métodos anticonceptivos y conocer los puntos donde acceder gratuitamente a pruebas de embarazo y de VIH. Además, el sitio web cuenta con secciones de información detallada sobre temas de sexualidad, historias de experiencias vividas por jóvenes, videos informativos y un test para poner a prueba los conocimientos sobre salud sexual y reproductiva. Por último, también aliento a que continúe el debate, ya que el intercambio de ideas siempre es positivo y facilita el entendimiento entre las partes.

Transformando la realidad

Gracias a la Ley de Identidad de Género alrededor de 3000 personas trans en todo el territorio argentino lograron rectificar sus datos registrales, pudiendo de esta manera acceder a un DNI con el nombre que los y las representa, tal y como lo sienten profundamente. En este sentido, es indiscutible que esta ley ha sido una de las grandes conquistas que el colectivo LGBTI supo ganar con mucho esfuerzo. Pero ¿cuanto cambió la realidad desde su implementación?

Hace algunas semanas tuve la oportunidad de reunirme junto con la vicejefa de Gobierno María Eugenia Vidal con Marcela Romero (presidenta de ATTTA) y algunas activistas de la misma asociación. Dialogar con ellas y, sobre todo escucharlas, nos permitió conocer más en profundidad la situación que atraviesa la población trans femenina en nuestro país, la cual sigue siendo de extrema vulnerabilidad.

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Ser del PRO

Puedo recordar aquella tarde volviendo de mi último año de la secundaria cuando prendí la televisión y vi a Mauricio Macri junto a la entonces ministra de Desarrollo Social, Maria Eugenia Vidal inaugurar un centro de estimulación temprana. Fue ese momento en el que sentí que tenía que formar parte de un proyecto que estaba pensando a largo plazo, focalizando la política pública y atacando el problema de raíz: la desigualdad. No fue difícil poder ingresar en un partido donde quienes lo dirigen se sientan con vos a charlar cuando lo necesitás y, obviamente, si su agenda lo permite. Ser del PRO significa dejar la revancha como bandera política, ser del PRO significa entender que juntos y generando consensos se gobierna y se trabaja mejor, y esto se entiende de esta forma porque se cree y se valora que la gestión pública es para la gente que vive día a día y no para un relato que sólo repiten los obsesionados de la dialéctica política. Continuar leyendo

En las manos de los jóvenes

Entre el 11 y el 24 de septiembre estaré de recorrida por Estados Unidos. Iré a universidades, institutos y organizaciones como la OEA y la ONU y mantendré diversas reuniones con diferentes grupos que se destacan en el labor por la igualdad de derechos y la inclusión social.

Algunas de las reuniones que mantendré en esas semanas incluyen reuniones con representantes de la National Gay and Lesbian Chamber of Commerce, la Comisión de Derechos Humanos de la OEA, miembros del Departamento de Estado y la ministra Trotta en el Consulado Argentino en Nueva York, entre muchas otras.

Hoy con mucha alegría y tratando de representar a muchos jóvenes voy a estar hablando en la  Universidad de Harvard, en donde me voy a juntar con distintos especialistas sobre temas de juventud y violencia de género para poder intercambiar distintas experiencias. Luego voy a habar en la Amherst College, la Universidad de Columbia y expondré en la Bill & Melinda Gates Foundation, donde buscaremos entender como aplican los planes de bibliotecas en distintos puntos del mundo y por supuesto fijar puntos de trabajo en la agenda de inclusión.

Es una oportunidad única para no sólo conocer en profundidad otra gente y cultura sino también entender las diferentes realidades y posturas en varias temáticas, aunque focalizando en la inclusión y la igualdad de derechos para las minorías.

Creo firmemente que estos son temas igualadores. En todo el mundo debemos avanzar hacia la protección y amplitud de la defensa de la igualdad. Tengo 22 años y sé que no soy un académico pero creo entender que necesitamos de la tolerancia y el respeto para construir un mundo más justo y feliz.

Desde la Argentina y la Ciudad tenemos muchas razones para estar orgullosos y sentir que nuestras políticas en inclusión son realmente aplaudidas en todo el mundo: matrimonio igualitario, ley de identidad de género, la no discriminación en los formularios de pre donación de sangre en la Ciudad de Bueno Aires y la reciente ley que sancionó el Congreso de la Nación sobre prevención de violencia en las escuelas, en la cual con orgullo junto a la diputada Cornelia Schimdt Liermann pudimos introducir un 0800 nacional para recibir las denuncias de los chicos, logramos que se fije un manual de procedimiento en estos casos para los profesores y fijamos la asistencia psicológica, psiquiátrica y medica tanto para el acosador como para su víctima. Tenemos la autoridad más que necesaria para poder intercambiar opiniones y demostrar lo hecho.

Pero el trabajo diario por la diversidad, inclusión y el respeto construye la verdadera igualdad de oportunidades. Necesitamos los avances estructurales pero el verdadero consenso social y la unión y aceptación de nuestras diferencias se logra con los pequeños avances también.

En la Ciudad de Buenos Aires hay varios ejemplos que acompañan esta visión. Desde la implementación de políticas específicas hasta el fomento de actividades y disposiciones que benefician la pluralidad y la inclusión.

En un mundo cada vez más unido, necesitamos comunicar nuestras experiencias y nuestras distintas opiniones para poder crear un consenso que nos permita afianzar el presente y consolidar un futuro en común.

Espero que la vuelta me encuentre una persona mejor preparada y más receptiva a los otros. Para así poder seguir ayudando día a día, desde mi lugar, en la construcción de un país integrado, inclusivo y más igualitario. Sé que se puede.

Estoy feliz de ser un joven argentino. Somos un ejemplo en el mundo. Tenemos que seguir sumando cada vez más voluntades que quieran cambiar el mundo.

Cristina: hagamos algo por Rusia

Pocos meses atrás se aprobó una ley en Rusia que pena con multas que llegan hasta los 30.000 dólares a aquellas personas u organizaciones que promuevan de alguna manera “formas no tradicionales de relaciones” hacia los menores. Esas formas no tradicionales fueron definidas como aquellas que “no pueden producir descendientes”.

Esto significa en los hechos una persecución inaceptable hacia un grupo de personas en uno de los países más grandes del mundo. Recordemos que Rusia, desde los tiempos de la Unión Soviética, tiene una larga historia de discriminación y acoso desde el Estado. La homosexualidad fue un crimen penado hasta 1993 y en muchas ocasiones se utilizó como excusa para someter a disidentes políticos.

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El amor vence al odio: Jorge Giles, Parrilli y la furia kirchnerista

Todos los días me levanto temprano y para llegar al centro a la oficina paso un buen tiempo viajando en el transporte público. Como la gran mayoría de los porteños. Como todos, hay días que arranco con pilas y otros en los que me cuesta más. Pero aprendí a siempre tratar de encarar el trabajo con ganas. Porque si la gente te ve proactiva y feliz con lo que hacés lo que devuelvan va a ser siempre positivo.

Pero hay un momento todos los días que realmente me deprime: cuando me siento a leer el diario gratuito El Argentino que reparten en el subte, llego a su última página y me encuentro con la columna de Jorge Giles.

Leer sus reflexiones significa decepcionarme un poco cada día. Pero no puedo dejar de hacerlo. Quiero entender, y muchas veces no puedo, cómo alguien puede escribir así sin al menos un poco de ironía… o culpa. No puedo creer que él sienta todo lo que escribe. El odio visceral que demuestra en sus palabras y la increíble distancia entre la realidad y lo que él ve bajo su prisma militante me genera fastidio pero también fascinación. ¿Cómo se puede llegar tan bajo?

Giles es actualmente un periodista que escribe en medios oficialistas. Fue diputado frepasista, director del Instituto Nacional de la Administración Pública e incluso antes de sumarse al kirchnerismo perteneció al ARI de Elisa Carrió. Es hoy un ejemplo claro del “periodismo militante”.

Me imagino que escribir todos los días le debe resultar un ejercicio sumamente difícil. O vive en un mundo paralelo, ese en donde con 6 pesos al día uno se alimenta, tan sólo 6 de cada 100 argentinos son pobres y se festeja el triunfo en la Antártida, o no puede evitar reírse de la interminable lista de mentiras que publica. O simplemente su fervor partidario lo lleva a construir un relato poco coherente y rimbombante en donde el país vive una épica entre los salvadores y los enviados del diablo en la tierra. Cualquier cosa con tal de servir a una causa que, ya quedo claro, no tiene norte.

Es claro que la importancia de las columnas de Jorge es ínfima. La gente ojea el diario en el subte y no repara en sus observaciones. Pero es un síntoma de el país en el que vivimos el mero hecho de que exista tal espacio. Jorge insulta, miente, aporta datos falsos respaldados en la vergüenza que es el Indec.

Días antes de las PASO Jorge llamó a votar por el Gobierno Nacional al dividir en dos las razones detrás del voto: aquellos que votan “a favor de la vida” y los que son “cómplices de la dictadura”. De un lado la verdad, el amor y el que “está con Víctor Hugo Morales” y del otro lado la mentira, el pasado y la violencia. ¿Giles piensa que tiene el derecho de clasificar a los argentinos entre traidores y los poseedores del amor? ¿Cree realmente en lo que dice?

La gente está en otra. Giles no le habla a nadie, como la gran mayoría de los medios mantenidos por el gobierno.

Lo increíble, es que la misma lógica y el mismo léxico que utiliza Giles desde sus columnas se vea replicado en el Gobierno Nacional.

Como cuando la Presidenta ningunea el resultado de las elecciones y maltrata a los ciudadanos que no votaron como ella quería y los insulta en público. O cuando nos encontramos con un documento firmado por el Secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, en el que se utilizan términos como “sicario mediático” respondiendo a un informe periodístico. Con el que se puede estar de acuerdo o no. Pero la respuesta del oficialismo, responder desde Twitter a las 11 de la noche y denunciar un intento de “golpe institucional a la democracia”, nos habla de lo lejos que se encuentran de la realidad y las necesidades de la gente.

Mi intención no es poner en un rincón a Giles y acusarlo. No es importante eso. Lo que sí es importante es darnos cuenta lo perjudicial que es para todos la escalada de agresiones que encaró este gobierno. A Jorge le diría que el amor vence al odio, que no importa cuánto agredan, cuánto maltraten, cuánto dividan a la sociedad, etc. El camino está por otro lado.

Mucho se dice sobre la juventud en la política hoy en día. Pero no tenemos que repetir los errores de los que vinieron antes que nosotros. Juventud ni siquiera es una cuestión meramente de edad. La juventud está en arriesgarse, discutir con honestidad, pelear por lo que queremos, por el otro, por un futuro que nos incluya y por un país que esté listo para las transformaciones que vamos a llevar a cabo.

El voto de los jóvenes

Cuántas veces viajamos en subte o tren y nos cruzamos con jóvenes viviendo en la calle, pidiendo una moneda, y sentimos la impotencia de no poder cambiar su realidad. Cuántas veces escuchamos informes sobre la creciente inflación, los sueldos que no alcanzan y pensamos en lo difícil que será independizarnos de nuestros padres en un futuro cercano. Como joven argentino, este tipo de problemas y otros similares se cruzan por mi cabeza varias veces al día.

Felizmente, este año se abre una oportunidad para introducir aires de cambio en las políticas adoptadas por nuestro gobierno. Me refiero a la habilitación del voto de los ciudadanos de 16 y 17 años mediante la Ley de Voto Joven adoptada a fines de 2012. El ingreso de estos jóvenes a la contienda electoral siembra la esperanza de que ingresen nuevos temas en la agenda pública y de que los que ya tienen tratamiento se aborden desde nuevas perspectivas.

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La igualdad de derechos se lleva en la sangre

Sebastián y Francisco se aman. Tanto, que decidieron casarse y pasar el resto de sus vidas juntos. Desbordados de felicidad, quisieron más. Adoptaron a Joaquín, de cuatro años, para darle un hogar, una familia y una oportunidad de crecer rodeado de cariño y oportunidades. Los dos trabajan incansablemente: quieren, desde el anonimato del esfuerzo diario, dejarle un país hermoso a su nuevo hijo.

Pero Sebastián, una noche de lluvia, tiene un accidente con el auto. Francisco desesperado llega al hospital. Dejó a Joaquín con su hermana. Sebastián perdió mucha sangre. Lo van a tener que operar porque en el choque rompió su pierna derecha. El doctor le dice a Francisco que necesitan dadores de sangre.

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La agenda de los jóvenes

Miremos la agenda un segundo: reforma judicial, blanqueo de capitales, expropiación de papel prensa. ¿Vos me vas a decir que los problemas estructurales de la gente, pero en especial de los jóvenes de hoy son: votar al Consejo de la Magistratura, lavar dólares y la distribución del papel? Los problemas de los jóvenes son que muchos no trabajan ni estudian, que es imposible comprarte tu propia vivienda, que no podés ahorrar un mango porque siempre te gana la inflación, que caminás por la calle y tenés miedo de que te afanen.

Si la agenda es ésta y no la nuestra, es porque los jóvenes perdimos la rebeldía. La realidad es que nos convertimos en la hinchada de la política. Nos bajan banderas y somos los argumentadores más aguerridos para defenderlas, pero pocas de esas banderas son propias.

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Messi, Máxima, Francisco y la ley de género

A medida que nuestra sociedad se vuelve más compleja y la diversidad más patente y visible, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad supone redefiniciones, reparaciones, adaptaciones.

En efecto, el tránsito hacia una sociedad moderna que reconoce su complejidad y diversidad rara vez es sencillo, y por eso cada progreso es considerado conquista.

Una de estas conquistas, inmensa por la lucha de los grupos activistas que la impulsaron y por su carácter inédito a nivel mundial, cumplió el jueves pasado un año. Me refiero a la ley de identidad género que desde mayo de 2012 permite a las personas trans (travestis, transexuales y transgéneros) ser inscriptas en sus documentos personales con el nombre y el sexo de elección. Es la única ley de identidad de género que no patologiza la condición trans, pues en ningún caso es requisito acreditar intervención quirúrgica, terapias hormonales u otro tratamiento psicológico o médico. Además, ordena que todos los tratamientos médicos de adecuación a la expresión de género sean prestados por el Estado nacional.

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