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	<title>Adrián Ravier &#187; Panamá</title>
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		<title>La universidad &#8220;virtual&#8221; del siglo XXI</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Jan 2014 11:24:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adrián Ravier</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Escribo como economista, pero hablaré de educación. Y me permito hacerlo porque desde hace varios años he formado alumnos en economía en muchas partes del mundo sobre la base de plataformas virtuales. Contaré mi experiencia la que espero sea útil para aquellos que deseen introducirse en la universidad virtual del siglo XXI. Mis estudios de grado fueron en... <a href="http://opinion.infobae.com/adrian-ravier/2014/01/21/la-universidad-virtual-del-siglo-xxi/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Escribo como economista, pero hablaré de educación. Y me permito hacerlo porque desde hace varios años he formado alumnos en economía en muchas partes del mundo sobre la base de plataformas virtuales. Contaré mi experiencia la que espero sea útil para aquellos que deseen introducirse en la<b> </b><strong>universidad virtual del siglo XXI.</strong></p>
<p>Mis estudios de grado fueron en la <strong>Universidad de Buenos Aires</strong> entre 1997 y 2002. En ese entonces -y esto se mantiene al día de hoy- se ofrecía cursar algunas materias del<b> </b><strong>Ciclo Básico Común (CBC)</strong> bajo la modalidad de <strong>UBA XXI,</strong> es decir, un <strong>programa de educación a distancia.</strong> En la propia página web se puede observar que “UBA XXI desarrolla materiales y recursos que enriquecen la organización del estudio de las asignaturas y promueven la autonomía de los alumnos, como así también una formación flexible, sin tener la obligación de asistir a clases. Ofrece en la actualidad <a href="http://www.ubaxxicampusvirtual.uba.ar" target="_blank">un entorno virtual</a><a href="http://www.ubaxxicampusvirtual.uba.ar" target="_blank">, UBAXXI Campus Virtual</a><strong>,</strong> que potencia la interacción entre docentes y alumnos y da cuenta, a su vez, de una práctica histórica, en la inclusión de soportes multimediales, hoy convergentes”.</p>
<p><span id="more-243"></span>Numerosas universidades han incorporado esta modalidad en sus carreras, complementando programas tradicionales con una plataforma virtual desde la cual se puede acceder al programa de la materia, al material bibliográfico, a sitios de interés, a una planificación de las clases, a ciertos trabajos prácticos, e incluso a un <em>blog</em> o <em>chat</em> para que docentes y alumnos interactúen. Algunas universidades complementan esto con el acceso a bibliotecas virtuales como<b> </b><strong>J-store o EBSCO.</strong></p>
<p>En aquellos años, pude cursar además algunas materias del ciclo profesional bajo la modalidad “a distancia”, como <strong>Análisis Económico II</strong> e<b> </b><strong>Historia del Pensamiento Económico</strong>. El alumno compraba un libro “guía” que básicamente introducía los temas, y luego nos derivaba a ejercicios prácticos o lecturas del programa. En ambos casos, en UBA XXI y en educación a distancia, los exámenes eran presenciales en la Facultad, bajo los mismos lineamientos, condiciones y exigencia de la cursada tradicional.</p>
<p>La tecnología, sin embargo, siguió avanzando y con ello surgieron plataformas superadoras. Hoy se permite dictar clases presenciales, en tiempo real, a diferentes alumnos de todas partes del mundo. Ya no hablamos de clases asincrónicas o a distancia donde el alumno estudia solo, sino de clases sincrónicas donde el profesor y el alumno conversan en tiempo real.</p>
<p>Sería similar a una reunión en teleconferencia. La tecnología desarrollada por <a href="http://www.webex.com/" target="_blank">Webex</a> o <a href="http://www.adobe.com/products/adobeconnect.html" target="_blank">Adobe connect</a> -seguramente existen otras- permiten al docente y a los alumnos verse las caras mutuamente por video en tiempo real, al mismo tiempo que interactúan verbalmente a través de un micrófono o por escrito a través de un <em>chat</em>. El profesor además utiliza un pizarrón sobre el cual puede escribir con el ratón, el teclado, o bien, con un lápiz electrónico. También se puede llevar al aula el paquete <strong>Office</strong>, utilizando presentaciones en <strong>PowerPoint</strong> elaboradas con carácter previo a la clase, o bien, una planilla de <strong>Excel</strong> que resulta útil especialmente en materias financieras.</p>
<p>La dinámica del docente con sus alumnos no sólo es similar a la tradicional, sino que es superadora por la tecnología que puede utilizarse. Esto se vuelve especialmente importante para programas ejecutivos y de posgrado, donde los empresarios que viajan pueden conectarse a clase desde cualquier lugar del mundo, o bien disfrutando de la alternativa de grabar las reuniones para verlas cuando cuenten con el tiempo necesario.</p>
<p>Por citar mi propio ejemplo, me encontraré este primer semestre de 2014 dictando clases de economía en un <strong>MBA</strong> de la <a href="http://www.ebsglobal.net/studying-globally/argentina?utm_source=direct&amp;utm_medium=%28none%29&amp;utm_campaign=argentina" target="_blank">Edinburgh Business School</a> (EBS), universidad líder en <strong>Escocia</strong> que cuenta hoy con más de 11.000 estudiantes en todo el mundo, y que hace escala en <strong>América Latina</strong> a través de <a href="http://cmt-ebs.co.uk/" target="_blank">CMT Group</a>. Lo mismo se puede decir de la <strong>Universidad Francisco Marroquín</strong> (UFM) de <strong>Guatemala</strong>, asociada con OMMA de <strong>España</strong>, ofreciendo un <a href="http://en.ufm.edu/mastereneconomia/index.php/P%C3%A1gina_principal" target="_blank">Master en Economía</a> totalmente virtual. Finalmente, la <strong>Swiss Management Center University</strong> (SMC) de <strong>Suiza</strong>, ofrece un <a href="http://www.xn--smcespaol-r6a.com/maestria.html" target="_blank">Master in Political Economy</a> y un <a href="http://www.xn--smcespaol-r6a.com/phd-en-economia.html" target="_blank">PhD in Economics</a>, ahora en español, para estudiantes de toda América Latina.</p>
<p>Para ser más gráficos, quienes ejercemos la docencia en estos programas nos encontramos semanalmente con una o dos docenas de alumnos de<b> </b><strong>Estados Unidos, España, México, Guatemala, Panamá, Colombia, Perú, Brasil, Chile, Argentina o Uruguay</strong> para discutir cierto material asignado en el programa. No sólo se enriquecen los alumnos de este proceso cosmopolita y multicultural, sino que los mismos profesores nos vemos obligados a internacionalizar estos programas de estudio.</p>
<p>Es importante notar que al completar estos programas, los alumnos reciben títulos oficiales y certificados. Esto representa un desafío para los Ministerios de Educación latinoamericanos que exigen a estas y otras casas de estudio cumplir con numerosos burocráticos requisitos si quisieran instalarse en el país. Pero nótese que bajo esta modalidad todos estos requisitos se pueden sortear a bajo costo. El título lo emite el Ministerio de Educación del país extranjero, al que luego se le agrega la apostilla de <strong>La Haya</strong> para que tenga validez nacional.</p>
<p>Esto que abre una oportunidad única para aquellas casas de estudio que han logrado construir reputación durante las últimas décadas o siglos. También abre una oportunidad única para aquellos alumnos que viven en lugares donde ciertos programas no se dictan y tienen la imposibilidad de viajar. Estudiar bajo los programas certificados de Estados Unidos y Europa es ahora una posibilidad accesible, lo que debe conducir a los Ministerios de Educación y a las universidades públicas y privadas tradicionales a adaptarse rápidamente a un mundo virtual que no se detiene.</p>
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		<title>Lecciones de historia bancaria</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Oct 2013 10:49:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adrián Ravier</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Existen al menos cuatro formas de concebir la oferta de zapatos en un país. Una primera posibilidad es la planificación central. En Cuba por ejemplo, es el gobierno el que decide cuántos zapatos se van a producir y en qué calidad y color. Tal sistema incluso puede evitar la importación de zapatos, y con ello, garantizarle todo el... <a href="http://opinion.infobae.com/adrian-ravier/2013/10/15/lecciones-de-historia-bancaria/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Existen al menos cuatro formas de concebir la<strong> oferta de zapatos</strong> en un <span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">país. Una primera posibilidad es la planificación central. En <strong>Cuba</strong> por </span><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">ejemplo, es el gobierno el que decide cuántos zapatos se van a </span><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">producir y en qué calidad y color. Tal sistema incluso puede evitar la</span> <strong>importación de zapatos</strong>, y con ello, garantizarle todo el mercado a <span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">este único productor, constituyendo un <strong>monopolio</strong>. Otra alternativa es que tal monopolio deje de ser público para ser privado. En este sentido tendríamos una única gran empresa capaz de producir la cantidad de zapatos necesarios, bajo la regulación del gobierno. Una tercera posibilidad es la <strong>competencia</strong>. Muchas empresas ofrecen zapatos y la gente demanda por precio y calidad, aquellos que satisfacen mejor su necesidad. En este sentido, algunas empresas tendrán ganancias, otras tendrán pérdidas y tras un período de tiempo quedarán en el mercado aquellas empresas que hayan satisfecho mejor las necesidades que sus competidores. Por último, la cuarta opción es que en el país no se produzcan zapatos. En su lugar, podrían importarse desde otros países y con ello satisfacer la cantidad de zapatos que el mercado requiera.</span></p>
<p><strong>Con la emisión de moneda ocurre algo similar.</strong> Si bien en el último siglo, la mayoría de los países han optado por el primer sistema descripto, esto es, un<strong> monopolio público de la emisión de moneda</strong>, siempre tenemos la opción de retornar a otros sistemas alternativos. En la actualidad, la mayoría de los gobiernos -o, para ser más precisos, las autoridades monetarias- deciden bajo un sistema de banca central qué cantidad de moneda deben imprimir para satisfacer las necesidades del mercado. Este<strong> “monopolio de emisión”</strong> tiene su origen particular en cada territorio, pero ha habido un factor común: déficit fiscal del gobierno y expropiación de la moneda. Si imponemos el curso forzoso y declaramos x moneda de curso legal, entonces el gobierno tiene la posibilidad de imprimir lo necesario para financiar el gasto público y con ello imponer el “<strong>impuesto inflacionario”</strong> sobre los tenedores de dinero. Para estudiar estos<strong> cuatro sistemas posibles de emisión de dinero</strong> podemos apoyarnos en la historia monetaria y bancaria de algunos países. Dado que abunda literatura sobre el caso estadounidense, aquí intentaremos concentrar la atención hacia otros horizontes.</p>
<p><strong><span id="more-166"></span>El monopolio privado en Inglaterra</strong></p>
<p>En <strong>Inglaterra</strong> los historiadores destacan una etapa preliminar cuando los comerciantes depositaban sus saldos de monedas y barras de oro o plata a los orfebres. En esos años, los <strong>banqueros</strong> disfrutaban de cierta libertad para constituirse, aunque esto se debía a que el negocio bancario no era lo suficientemente importante como para atraer la atención de la autoridad legislativa. En un segundo período, <strong>el monopolio fue lo dominante</strong>. Esta segunda fase nace con la creación del<strong> Banco de Inglaterra de 1694</strong> y tiene su<br />
origen en un hecho político. <strong>Carlos II</strong> había tenido que depender en gran medida, para sus necesidades financieras, de los créditos de los bancos londinenses. El endeudamiento fue tal que en 1672 suspende los <strong>pagos de Hacienda</strong>. Para sustituir la fuente de financiamiento, <strong>Guillermo III</strong> y su gobierno aceptaron el plan de un financiero llamado <strong>Patterson</strong> para fundar una institución que se daría a conocer como <strong>Governor and Company of the Bank of England</strong>. Se trató básicamente de un acuerdo entre un gobierno necesitado y una corporación que se acomodaba a ello, a cambio de ciertos privilegios. Pasaron sólo algunos años hasta que el banco obtuvo el monopolio privado de emisión. Así, entre 1694 y principios del siglo XIX el Tesoro británico se benefició de las renovaciones de privilegios al <strong>Banco de Inglaterra,</strong> quien ofreció créditos a bajo interés para financiar sus déficits fiscales. Los historiadores cuentan que ya <strong>en 1780 desaparecieron en Londres todas las emisiones privadas de dinero.</strong></p>
<p>Durante este tiempo los bancos más pequeños de provincias se acostumbraron a llevar sus saldos líquidos al Banco de Inglaterra, y también a solicitar ayuda ante dificultades financieras, con lo cual éste empezaba a adquirir ya características de banco central. Hay que destacar, sin embargo, que recién en 1812 el gobierno declaró de curso legal a la <strong>libra</strong> para todo tipo de pagos. El banco recién fue nacionalizado después de la <strong>Segunda Guerra Mundial</strong>, en 1946.</p>
<p><strong>El monopolio público en Francia</strong></p>
<p>Las primeras experiencias en la emisión de moneda en <strong>Francia</strong> fueron <span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">desafortunadas. Los historiadores destacan los privilegios concedidos</span> a <strong>John Law</strong> en 1716 para su <strong>Banque Générale</strong>, el que acabó en un <span style="font-size: 13px; line-height: 19px;"><strong>desastroso exceso de emisión de papel,</strong> y el cierre del banco sólo cinco años después. Aunque se abrieron empresas dedicadas a actividades bancarias -como transacciones de cambio y de descuento-, hubo que esperar hasta 1776 para la fundación de un nuevo banco emisor, la <strong>Caisse d´Escompte</strong>, sociedad de responsabilidad limitada fundada por <strong>Turgot</strong>, ministro francés de Finanzas. Desde el comienzo el banco estuvo asociado al gobierno y ya en 1783 un adelanto al Tesoro de 6.000.000 de francos provocó un auténtico asedio que terminó con la suspensión de pagos.</span></p>
<p>En 1792 un decreto prohibió la instauración de bancos emisores, pero su derogación en 1796-97 animó a algunos bancos de descuento de <strong>París</strong> a iniciar la emisión de billetes. La libertad que prevalecía en la banca francesa parecía haber demostrado ser muy satisfactoria, y no ocurrían desastres, pero la situación no podía durar al considerar la marcha de los acontecimientos políticos. La manía centralizadora de <strong>Napoleón</strong> y las dificultades que encontraba al intentar descontar el papel del gobierno, debido a la falta de confianza que éste generaba, le llevó a tratar de aprovechar las ventajas que en potencia podrían derivarse de un banco creado bajo los auspicios del gobierno. Así, en 1800 persuadió a los accionistas de la <strong>Caisse des Comptes Courants</strong>, uno de los bancos más exitosos, para disolver la compañía y convertirla poco a poco en un nuevo banco, el <strong>Banco de Francia</strong>. El capital original era de 36.000.000 de francos, parte obtenida de la Caisse, parte de una suscripción pública y parte proveniente de la deuda nacional.</p>
<p>No hubo que esperar mucho para observar un <strong>duro golpe a la libertad bancaria.</strong> La famosa<em><strong> Loi du 24 Germinal an XI</strong> </em>concedió al <strong>Banco de Francia</strong> el <strong>privilegio exclusivo de emitir billetes en París </strong>y prohibió la constitución, en las provincias, de nuevos bancos emisores si no era con el consentimiento del Gobierno, que se reservaba el derecho no sólo de conceder el privilegio de emisión sino también de fijar la cantidad máxima de dichas emisiones. Las <strong>constantes presiones de Napoleón</strong> para obtener fondos de este banco, no pudieron tener otro resultado que la suspensión de pagos, lo que llevó a Napoleón a<strong> culpar al banco y reformar los estatutos para tenerlo más sujeto a las necesidades financieras del gobierno.</strong> Los historiadores muestran que la ausencia de libertad bancaria llevó a Francia a un atraso profundo en materia bancaria con respecto a las prácticas desarrolladas en Inglaterra, principalmente en las provincias, donde no había bancos. Los intentos por abrir sucursales <span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">tampoco dieron resultados puesto que no llegó a haber compensación bancaria.</span></p>
<p>El Banco de Francia siguió teniendo privilegios, puesto que el <strong>franco</strong> había sido decretado de curso forzoso en todo el país, mientras que los billetes de los bancos de provincia sólo lo eran en sus respectivas localidades. Un decreto de 1848 dio el último toque, cuando <strong>fusionaron</strong> <strong>los</strong> <strong>bancos</strong> de provincia con el Banco de Francia, y se convirtieron en sus sucursales. A partir de entonces Francia presentó un<strong> monopolio público de emisión</strong> y el progreso de la<strong> revolución industrial</strong> que acompañó esos tiempos, <span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">puso de manifiesto la insuficiencia de los servicios crediticios sobre todo en las provincias, pero también en París.</span></p>
<p><strong>La banca competitiva en Escocia</strong></p>
<p>El <strong>Banco de Escocia</strong> fue fundado por un grupo de comerciantes en 1695, <span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">sólo un año después del Banco de Inglaterra, recibiendo por medio de</span> una concesión del <strong>Parlamento</strong> el monopolio durante 21 años. Casi de inmediato el Banco puso en práctica una política de apertura de <strong>sucursales</strong> y comenzó a emitir billetes incluso por valor de 1 libra. Los historiadores explican que en Escocia no había ningún tipo de restricción para entrar en el negocio de la banca mientras los accionistas estuvieran dispuestos a aceptar responsabilidad ilimitada por las deudas contraídas por la empresa, de modo que no tardaron en aparecer por todo el país bancos sin ley especial.</p>
<p>No había restricciones en cuanto al número de socios y, tras un corto período de abusos en una etapa que podíamos llamar experimental, la banca se concentró en manos de unas cuantas sociedades anónimas de tamaño considerable y financieramente fuertes.</p>
<p>La quiebra del <strong>Ayr Bank</strong> en 1772, tras un exceso de emisión de billetes, hizo mucho daño al crédito de los bancos más pequeños. Pero rápidamente surgió la práctica de compensar los billetes de banco entre ellos con regularidad. Hacían compensaciones dos veces a la semana y liquidaban los saldos inmediatamente. Los bancos adoptaron una organización mediante sucursales casi desde el principio y, en comparación con otros países, el desarrollo de la banca de depósitos y de las técnicas de préstamo fue mucho más rápido.</p>
<p>En 1826 había, además de los tres bancos con ley especial (con 24 sucursales), 22 sociedades bancarias por acciones (con 97 sucursales) y 11 bancos privados, mientras que en Inglaterra se estaba todavía aprobando la legislación que permitía establecer sociedades bancarias por acciones y el Banco de Inglaterra no había abierto siquiera una sucursal.</p>
<p><strong>La importación de una moneda extranjera en Panamá</strong></p>
<p><strong>A pesar del exitoso caso escocés, el mundo hoy no presenta emisores </strong><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;"><strong>privados de dinero.</strong> El siglo XX ha sido testigo del avance del</span> monopolio público de emisión. En 1900, solo había alrededor de 18 <span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">bancos centrales en el mundo. Para 1940 la suma ya alcanza a 40 países. Hoy ya suman 164. <strong>Algunas sociedades</strong>, sin embargo,<strong> insisten en utilizar una moneda extranjera, y no caer así en el vicio de las políticas inflacionarias para financiar el déficit fiscal</strong>. <strong>Panamá</strong> es uno de estos ejemplos. El sistema monetario y bancario de Panamá tiene las siguientes características: (1) se usa el dólar como circulante, el <strong>balboa</strong> —la moneda nacional— es una unidad de cuenta y sólo existe en monedas fraccionarias; (2) los mercados de capital son libres, no hay intervención del gobierno, o restricciones a las transacciones bancarias, o a los flujos financieros, ni a las tasas de interés; (3) hay una gran cantidad de bancos internacionales; (4) no hay banco central.<strong> </strong></span><span style="font-size: 13px; line-height: 19px;"><strong>No tener banco central le ha permitido a la República de Panamá disfrutar de una macroeconomía estable y sólida</strong>. Su inflación promedio en los últimos 20 años ha sido del 1%, manteniéndose consistentemente 1 o 2 puntos porcentuales por debajo de la inflación en <strong>EEUU.</strong></span></p>
<p>P<strong>ero Panamá no es oficialmente una economía dolarizada</strong>. Desde 1904 su Constitución estipula que “No habrá en la República papel moneda de curso forzoso”. En otras palabras, en Panamá cualquier moneda que se utilice, el dólar por ejemplo, es totalmente determinada por el mercado. Al no haber banco central, no hay “prestamista de última instancia” y no hay seguro de depósitos; por consiguiente, los bancos están obligados a actuar responsablemente para mantenerse a flote.<strong> La <span style="font-size: 13px; line-height: 19px;">ausencia de una banca central hace que no se manipulen ni se influya sobre las tasas de interés.</span></strong></p>
<p>Panamá no impone controles de capital y la entrada o salida de capitales no ocasionan los mitológicos desequilibrios que muchos teóricos pregonan. Esto se debe a que Panamá desde 1971 decretó la apertura del sector bancario, llegando a tener más de 100 bancos internacionales, lo cual permite la integración financiera internacional y el manejo privado de la masa monetaria. <strong>La macroeconomía panameña es la única en Latinoamérica que no ha sufrido colapsos financieros</strong> y que no ha recibido el contagio de los excesos financieros de sus vecinos.</p>
<p><strong>Conclusiones</strong></p>
<p>Los bancos centrales han surgido para ofrecer estabilidad monetaria y pleno empleo. El siglo XX sin embargo ha sido testigo de los mayores niveles de inflación en la historia de la humanidad, mientras el desempleo ha ofrecido un comportamiento cíclico como consecuencia de la política monetaria practicada precisamente por las autoridades monetarias. <strong>El fracaso de los bancos centrales vuelve a ser evidente ante la crisis global.</strong> La historia bancaria nos muestra que hay alternativas. Espero que este artículo sirva para abrir el debate.</p>
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