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	<title>Alberto Benegas Lynch (h) &#187; Estados Unidos</title>
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		<title>Aprender del pasado: Lysander Spooner</title>
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		<pubDate>Sat, 07 May 2016 09:31:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Esclavitud]]></category>
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		<category><![CDATA[Lysander Spooner]]></category>

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		<description><![CDATA[Una de las manifestaciones de la cultura, del deseo de cultivarse, consiste en estudiar las contribuciones fértiles que han realizado autores del pasado. Muchas veces se trata de pensadores no muy conocidos para la opinión pública en general pero descubrirlos y escarbar en sus meditaciones alimenta el intelecto. Este es el caso de Lysander Spooner,... <a href="http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2016/05/07/aprender-del-pasado-lysander-spooner/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Una de las manifestaciones de la cultura, del deseo de cultivarse, consiste en estudiar las contribuciones fértiles que han realizado autores del pasado. Muchas veces se trata de pensadores no muy conocidos para la opinión pública en general pero descubrirlos y escarbar en sus meditaciones alimenta el intelecto.</p>
<p>Este es el caso de Lysander Spooner, un jurista y economista decimonónico estadounidense que escribió sobre muy diversos temas que no sólo son de su época, sino de todo momento.</p>
<p>Uno de sus trabajos se refiere al derecho natural, un concepto frecuentemente mal interpretado, pero que resulta central para contar con mojones o puntos de referencia extramuros del derecho positivo y, por ende, permite juzgar la ley con el criterio de la justicia. Como se ha dicho, igual que las cosas que nos rodean tienen ciertas propiedades, también ocurre con el ser humano. Para que pueda seguir su camino hay que dejarlo en paz, lo cual significa respetar sus decisiones para usar y disponer de lo propio, situación que implica respetar su derecho, que es anterior y superior a la existencia del monopolio de la fuerza que denominamos gobierno.<span id="more-1440"></span></p>
<p>En ese mismo escrito adhiere a la Declaración de la Independencia, especialmente en cuanto a la facultad de la gente a deponer a gobiernos que abusan de su poder al lesionar los derechos reconocidos por la Constitución norteamericana.</p>
<p>En otro de sus ensayos centra su atención en la idea del derecho de secesión de los estados que conformaron la unión (Estados Unidos). En este sentido elabora sobre la mal llamada guerra civil, mal llamada porque esta se refiere a la lucha armada de dos o más bandos por hacerse del gobierno, mientras que en el caso que nos ocupa se trataba de la intención del sur de separarse de la unión. Si este acontecimiento se analiza con cuidado, se verán las normas liberales del sur frente a las estatistas y proteccionistas del norte. Este es el sentido por el cual Lord Acton le escribe desde Bolonia el 4 de noviembre de 1866 al general Lee, comandante de las fuerzas del sur: “La secesión me llenó de esperanza, no como la destrucción sino como la redención de la democracia […] Lo que se ha perdido en Richmond me entristece mucho más respecto a mi regocijo por lo que se salvó en Waterloo”.</p>
<p>También Spooner escribió un libro titulado <i>The Unconstitutionality of Salvery </i>en el que se detiene a mostrar los fundamentos éticos y jurídicos de tamaño atropello, al tiempo que señala la palmaria contradicción de esta máxima usurpación del más elemental de los derechos con la Constitución de su país, a pesar de opiniones encontradas, incluso por parte de personas bien intencionadas que promovían el abolicionismo. Este libro fue más tarde complementado con <i>A Defense for Fugitive Slaves, </i>ensayo en el que alienta a la fuga de esclavos e incita a la rebelión.</p>
<p>Realmente constituye una de las grandes intrigas de la historia el entender lo inentendible:<strong> cómo es que figuras que exponían ideas razonables y encomiables en otras materias podían caer en la repugnante noción de la esclavitud, comenzando por Aristótles</strong>. Incluso más, cómo es posible que en el lugar del planeta en donde tuvo lugar el experimento más exitoso de la humanidad se aceptara semejante mancha siniestra, semejante oprobio, semejante insulto a la condición humana.</p>
<p>Resulta muy esclarecedor lo que consigna Spooner de que no sólo es aplicable a la esclavitud propiamente dicha, sino a una forma de esclavitud moderna que se esconde bajo una democracia mal entendida —más bien cleptocracia— en este sentido: “Un hombre no es menos esclavo porque se le permita elegir un nuevo amo por otro período de tiempo”, al decir de nuestro autor.</p>
<p>Tal vez su obra más difundida sea <i>Vices are not Crimes,</i> la que abre diciendo: “Los vicios son aquellos por los que un hombre daña a su persona o a su propiedad. Los crímenes son aquellos actos por los que un hombre daña a otra persona o a su propiedad […] Si el Gobierno declara que un vicio es un crimen y procede a castigarlo, es un intento de falsificar la naturaleza de las cosas”.</p>
<p>Muestra en este último trabajo la contradicción de sostener que cada uno tiene el derecho de buscar su felicidad tal como proclama la Constitución de Estados Unidos y, al mismo tiempo, se le prohíbe adquirir productos que estima que le reportarán satisfacción como es el caso del tabaco, las drogas, el alcohol, el juego, la prostitución, los deportes peligrosos o las dietas perversas. <b>Sostiene que la libertad es un bien supremo y que lo que hace o dice cada uno es de su entera responsabilidad, en la que nada tiene que ver el uso de la fuerza, a menos que se lesionen derechos de terceros.</b></p>
<p>Más aún, ironiza con el tema al apuntar que ningún mortal es perfecto y que, por tanto, todos incurrimos en actos inconvenientes para nosotros mismos. Si se fuera consistente con penar el vicio, “habría que encerrar en la cárcel a todos sin que haya nadie que pueda cerrar con llave las celdas, puesto que todos incurrimos en actos que están lejos de la perfección”. Sugiere que se debe ser mucho más humilde y dejar la arrogancia de lado y no meter bajo ningún concepto al monopolio de la violencia en estos menesteres y centrar la atención en la protección de derechos.</p>
<p>Simultáneamente con sus tareas profesionales de la abogacía y los escritos de libros, ensayos y artículos, Spooner fue un prominente empresario. Fundó la empresa American Letter Mail Company, que compitió nada menos que con el monopolio estatal del correo. Mientras la empresa funcionaba muy exitosamente, mantuvo una batalla legal con el Gobierno, que insistía en que el correo era de exclusividad gubernamental. A pesar de la gran difusión que tuvo la presentación de Spooner bajo el título <i>The Unconstitutionality of the Laws of Congress Prohibiting Private Mails </i>(sostenía que la sección octava del artículo primero de la Constitución al referirse a que “el Congreso tendrá el poder de establecer el correo” no significa que se arrogue el monopolio de dicha área), finalmente perdió la batalla en los tribunales y tuvo que cerrar su empresa, después de probar que en la segunda mitad del siglo XIX enviar un litro de petróleo a los confines de la Tierra era más barato que enviar una carta cruzando la calle de una ciudad estadounidense por medio de la empresa estatal. Dicho sea al pasar, como indica William Wooldrige en su <i>Uncle Sam, the Monopoly Man</i>, la empresa estatal de correos de Estados Unidos arroja cuantiosos déficits desde su creación, en 1789.</p>
<p>Por último, escribió el libro <i>A New System of Paper Currency, </i>en el que resulta admirablemente sorprendente su descripción de las ventajas de un sistema monetario desregulado y descentralizado, pero, visto desde la actualidad, con ciertas deficiencias en cuanto a su visión del sistema bancario, pero sin imaginar en esa instancia que se establecería una banca central a principios del siglo siguiente.</p>
<p>Es interesante descubrir testimonios de escritores de otras épocas que se han esforzado por mejorar las marcas de otras contribuciones. Estamos formados de las influencias de otros que han dejado su valiosa impronta. Como reza el dicho “todos caminan pero pocos dejan huellas” y, por nuestra parte, debemos digerir, tamizar y elaborar lo que leemos para no ser eco sino voz.</p>
<p>La teoría de filosofía política de Spooner es para tratar en otra ocasión, por lo extensos que resultarían los comentarios, tesis desarrollada principalmente en <i>Taxation, </i>sin entrar en los modernos tratamientos de las externalidades, los bienes públicos, los <i>free-riders</i>, el dilema del prisionero y la asimetría de la información. De todos modos, llama la atención que, por ejemplo, Murray Rothbard, en su multivolumen de la historia del pensamiento económico, no mencione a Lysander Spooner, pero en esto consisten los incesantes y fluctuantes vericuetos del proceso evolutivo del conocimiento (aunque Rothbard se refirió a ese intelectual en su ensayo titulado <i>The Spooner-Tucker Doctrine: An Economist View</i>). En 1971, la Universidad de Michigan reunió sus trabajos más destacados en <i>The Selected Works of Lysander Spooner: Economic Writings, </i>que luego fueron debatidos en diversos seminarios en distintas casas de estudio, además de estadounidenses, en universidades inglesas y alemanas.<i></i></p>
<p>Mentes como la del autor que ahora hemos comentado contribuyen a abrir terrenos fértiles en los que se invita a pensar, lo cual para nada significa coincidir en todo con lo mucho que escribió. Más aún, hay varios aspectos para disentir en el fondo y en la forma, y otros trabajos que resultan oscuros y contradictorios, tal como señala, por ejemplo, Colin Williams en su <i>Contra Spooner</i>, pero el prestarle la debida atención despeja y ensancha el intelecto y contribuye a barrer telarañas mentales.</p>
<p><b>En estas épocas, las obras que incluyen denuncias de los desaguisados de los aparatos estatales deben ser leídas con prioridad para salir del marasmo</b>, pues allí —aunque no se suscriba todo en bloque, como ocurre siempre con los no fanáticos— se encuentran defensas provechosas de las autonomías individuales.</p>
<p>Fernando Savater resume el asunto (en el prólogo al libro de H. L. Mencken titulado <i>Prontuario de la estupidez humana</i>) cuando concluye que Mencken “es enemigo de prejuicios, de supersticiones, de militarismos y de todas las instituciones que coaccionan a los hombres… para su bien”.</p>
<p>Todo proviene de los procesos educativos o deseducativos. Independientemente de las fluctuaciones en las ideas de Bertrand Russell, en su libro sobre el poder sostiene con razón: “La educación autoritaria, podemos añadir, produce el tipo de esclavo tanto como el tipo despótico, desde el momento en que inculca el sentimiento de que la única relación posible entre dos seres humanos que cooperan es aquella en la cual uno de ellos da órdenes y el otro obedece”.<i></i></p>
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		<title>Doug Casey, para pensar</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Mar 2016 10:19:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Amenaza musulmana]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Se trata de una persona muy consistente con sus principios, cuyo eje central radica en el valor de la libertad, esto es, concebir la sociedad como interacciones voluntarias en las que prima el respeto recíproco; sólo justifica el uso de la fuerza cuando es de carácter defensivo. En este contexto, cada uno puede hacer de su vida lo que le plazca, siempre y cuando no lesione derechos de terceros.</p>
<p>Doug Casey es de hablar pausado y bien articulado, con contenidos muy sustanciales y bien fundamentados. Es un inversionista de dotes excepcionales.</p>
<p><b>Se autodefine como un “especulador internacional”, lo cual subraya un concepto básico, pero poco comprendido.</b> Todos los seres humanos somos especuladores. Todos apuntamos a pasar de una situación menos favorable a juicio de sujeto actuante a una que estimamos que nos proporcionará mayor satisfacción. El acto puede ser ruin o sublime, pero siempre está presente la especulación. Hablar de especulador es equivalente a aludir a la acción humana. Algunos aciertan en sus conjeturas, otros se equivocan, pero todos especulan. La madre especula con que su hijo se encuentre bien, el asaltante a un banco especula con que le saldrá bien el atraco y así sucesivamente.</p>
<p>Como señala Casey, de lo anterior se deriva que todos actuamos en nuestro interés personal. En rigor, no hay tal cosa como acciones desinteresadas, lo cual, por otra parte, pone en evidencia que si un acto no está en interés de quien lo lleva a cabo, simplemente no se ejecutará.<span id="more-1387"></span></p>
<p>Doug Casey es autor de numerosos libros, algunos de los cuales han estado en la lista de bestsellers del <i>New York Times</i>, ha dirigido consultoras de reconocido prestigio, ha pronunciado conferencias en diversas instituciones estadounidenses y del exterior, ha publicado valiosos newsletters de gran tirada, con lectores de todas partes del mundo, ha sido invitado a diversos programas televisivos y ha producido documentales como la célebre <i>Meltdown America.</i> Sin perjuicio de la administración de sus inversiones personales, ahora está trabajando en la escritura de una saga de novelas de gran calado.</p>
<p>En esta nota periodística centro la atención en algunos pocos aspectos de su último libro, titulado <i>Totally Incorrect,</i> que consiste en preguntas y reflexiones que le formula Louis James al autor y que, a su turno, este se explaya en sus consideraciones.</p>
<p>Resumo mi lectura del referido libro en cinco temas. En primer lugar, la preocupación y la alarma de Casey por lo que sucede en Estados Unidos. La deuda pública colosal, el nivel astronómico del gasto del Gobierno central, las absurdas y asfixiantes regulaciones, los inmorales “bailouts” a empresarios incompetentes e irresponsables. La manía por involucrarse en guerras permanentes, la liquidación de las libertades individuales y el consiguiente abandono del debido proceso con la excusa del terrorismo, la inaudita y contraproducente lucha contra las drogas que todo lo corrompe a su paso, la pésima política respecto al medioambiente, que destroza la propiedad privada en nombre de la defensa de la propiedad del planeta, lo dañino de la Reserva Federal y la banca central en general. Además, el inaceptable espionaje a los ciudadanos del país y del extranjero por parte del Gobierno, que en todo se contraponen a los consejos originales de los padres fundadores.</p>
<p>El segundo punto que rescato de la obra es el referido a la educación. Casey señala con énfasis la imperiosa necesidad de eliminar la politización a través de ministerios y secretarías que deciden pautas, textos y estructuras curriculares.<b> Sugiere abrir a la competencia todos los centros educativos y pondera los procedimientos del <i>homeschooling</i>. Muestra que la genuina educación consiste en profesores que estimulen el pensamiento independiente e incentiven el desarrollo de las potencialidades de cada estudiante</b>, al contrario de lo que se considera habitualmente, en el sentido —como consigna el autor— de que los estudiantes “piensan que alguien les dará<i> </i>educación, cuando en realidad la educación es algo que cada uno debe darse a sí mismo”.</p>
<p>En este contexto, como dice en el libro Louis James, el asunto medular de este momento estriba en que en el llamado mundo libre hay demasiada polución intelectual.</p>
<p>En tercer lugar, se refiere extensamente a la idea de caridad. Aclara antes que nada que se trata de un acto realizado con recursos propios y de modo voluntario, al contrario de lo que se piensa de modo generalizado en cuanto a que el aparato estatal es solidario cuando arranca recursos de los vecinos para entregarlos a otros, lo cual no sólo es la antítesis de un acto de caridad o beneficencia, sino que se trata de un asalto. Luego sostiene que, por un lado, es partidario de la caridad individual más bien referida a “enseñar a pescar en lugar de regalar un pescado” y, por otro, desconfía de la institucionalización de asociaciones de caridad, ya que se suelen convertir en burocracias que en parte tuercen sus objetivos hacia los salarios de secretarias y demás funcionarios.</p>
<p>Pero tal vez lo más importante que destaca Casey en este campo es el complejo de culpa de empresarios y la presión social para que entreguen parte de sus ganancias en obras caritativas para “devolver algo de lo que han quitado”. Esta línea argumental me recuerda el magnífico ensayo tan bien documentado de Milton Friedman en <i>The New York Times Magazine, </i>titulado “The Social Responsibility of Buisness is to Increase Profits”. Esto es así debido a que en un mercado abierto y competitivo los empresarios están forzados a atender las demandas de su prójimo para obtener beneficios. Si el empresario da en la tecla con las necesidades de los demás, obtiene ganancias y si yerra, incurre en quebrantos. El cuadro de resultados muestra el camino para que los siempre escasos factores de producción estén en las mejores manos a criterio de los consumidores. Desde luego que esto se extiende a todas las inversiones en las que el empresario, al sacar partida de lo que estima que son costos subvaluados en términos de los precios finales, es decir, a través del arbitraje, ubica recursos en las áreas que conjetura que serán más demandadas.</p>
<p>De más está decir que <b>esto no ocurre con los empresarios prebendarios, cuyos patrimonios no provienen del plebiscito diario en los diferentes mercados presentes o futuros, sino del privilegio y de los mercados cautivos, con lo que se convierten en explotadores de la gente.</b></p>
<p>Otro aspecto del libro de marras es su muy ajustada definición de fascismo, en contraste con el comunismo, donde ambas tradiciones de pensamiento coinciden en la necesidad de demoler la sociedad abierta a través del estrangulamiento de la propiedad privada. El fascismo permite el registro de la propiedad a nombre de particulares, pero usa y dispone del aparato estatal, mientras que el comunismo directamente usa y dispone el gobierno. Señala que en la gran mayoría de los países el fascismo se aplica de modo generalizado en prácticamente todos los campos. Razonamientos que me recuerdan a las cuidadosas elaboraciones de Jean-François Revel en su obra <i>La gran mascarada,</i> en la que se detiene a considerar el estrechísimo parentesco ente el nacional-socialismo y el comunismo.</p>
<p>Por último, en esta reseña parcial y muy telegráfica, termino con un pensamiento del autor sobre los musulmanes: “Hay toda la razón para creer que cualquier grupo perteneciente al mundo islámico intentará defenderse de las Cruzadas medievales enmascaradas como estadounidenses modernos. Retribuirán la lucha no con aviones, misiles y tanques, sino con armas que pueden solventar […]. Algunos, especialmente en círculos de la seguridad nacional, se preguntan discretamente qué se debe hacer con la amenaza musulmana. Mi respuesta es absolutamente nada. No veo a los musulmanes como una amenaza diferente de los cristianos, los judíos, los budistas o cualquier otro grupo religioso. Los que conozco son tan agradables y decentes como cualquier otra persona. Una vez que uno busca una respuesta para el &#8216;tema musulmán&#8217; se está buscando problemas del peor tipo, tal como hicieron los alemanes cuando trataron de responder a &#8216;la amenaza judía&#8217;. Desafortunadamente esta es la dirección en la que se está moviendo Estados Unidos. No dudo que, antes de que termine esta década, aquellos de nosotros que tenemos amigos musulmanes seremos observados como terroristas potenciales por la razón apuntada”.</p>
<p>Por mi parte, agrego que <b>no debe asimilarse un criminal con una denominación religiosa</b>, del mismo modo que no hubiera sido pertinente aludir al “terrorismo cristiano” en épocas de la Inquisición, ya que las hogueras eran encendidas por asesinos seriales disfrazados de religiosos. Muchos fundamentalistas desean aquella confusión, porque las llamaradas del fanatismo pseudoreligioso siempre aniquilan, amputan y matan en nombre de Dios, la bondad y la misericordia.</p>
<p>Espero que a raíz de estos breves comentarios sobre uno de los libros de Doug Casey, haya quienes se interesen en traducir al castellano y publicar el libro referido para beneficio de los lectores del mundo hispanoparlante. Se trata de un hombre íntegro que dice lo que piensa sin rodeos ni subterfugios y, por tanto, no teme a ser políticamente incorrecto.</p>
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		<title>El populismo de Donald Trump, signo de decadencia</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Mar 2016 10:15:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Antes he escrito sobre este asunto por cierto alarmante para el futuro del mundo libre. Aunque Donald Trump finalmente no gane frente a su contrincante en la recta final de las elecciones presidenciales, el mero hecho de haber vencido diferentes pruebas dentro de su partido constituye una muestra de la severa decadencia del espíritu estadounidense. Y esto no sólo ocurre en su partido, sino también en el demócrata, en el que se afianza la política estatista que propone Hillary Clinton y se da aliento al abiertamente socialista Bernie Sanders.</p>
<p>Este fenómeno va a contracorriente de las enseñanzas y de los valores propuestos en su momento por los padres fundadores de esa nación que parió con los principios de libertad más arraigados de todos los que se conocieron en la historia de la humanidad. Este fenómeno, decimos, ocurrió debido a los cambios más o menos radicales que se vienen sucediendo en la educación que, en líneas generales, se imparte en ese país. Esto fue advertido por no pocos autores, por ejemplo, por Thomas Sowell en <i>Inside American Education</i>, por Alan Kors y Harvey Silverglate en <i>The Shadow University. </i><i>The Betrayal of Liberty on America´s Campuses, </i>Allan Bloom en <i>The Closing of the American Mind</i> y el ensayo de Paul Johnson, <i>Schools for Atilas</i>.<span id="more-1380"></span></p>
<p>El caso de Trump debe ser analizado con detenimiento. Dejando de lado sus pésimos modales, sus actitudes de matón, su poco sentido de la ética y la estética, sus insultos y sus descalificaciones personales, es pertinente centrar la atención en tres aspectos que, vistos con imparcialidad, encierran errores gruesos que lamentablemente están muy generalizados en los públicos más insospechados de xenofobia, pero que, sin embargo, adhieren al fascismo que propone el patán que lidera las encuestas en el lado republicano.<b> Me refiero a sus falacias sobre el comercio exterior, a las referidas a la guerra y a la inmigración.</b> Constituyen la triada central de las propuestas de Trump, las cuales suscriben los populismos de todos lados.</p>
<p>Veamos esto por partes. En el primer punto, Trump toma el comercio internacional como una escaramuza en la que deben participar los aparatos estatales y no como arreglos contractuales pacíficos y voluntarios entre las partes donde las fronteras o las lejanías no modifican las relaciones causales de la economía respecto a las transacciones que se celebran dentro de un mismo país. Este hombre de negocios no parece comprender que en toda relación comercial ambas partes ganan. Es cierto que muchos son los Gobiernos que se entrometen en el comercio vía trabas arancelarias, manipulaciones en el tipo de cambio, subsidios y otras intervenciones en el mercado, pero esto no se soluciona con más del problema, sino con el debido respeto a los derechos de propiedad de los participantes.</p>
<p>En un mundo estatista, un país libre tiene todas las de ganar. Resulta tragicómico que como consecuencia de restricciones y prohibiciones del país X a los productos provenientes del país Y, esta última nación, “en represalia” imponga restricciones a los bienes y los servicios que vende el país X. Si esta así llamada “represalia” se concreta, el país Y se habrá perjudicado dos veces: la primera por las restricciones impuestas por el país X y la segunda por las que ahora impone el propio país Y “para defenderse”. Probablemente no haya razonamiento que contenga ingredientes más ridículos.</p>
<p>En la misma línea argumental, Donald Trump afirma que hay que librar batallas comerciales contra los chinos y los japoneses (en este último caso, se queja de modo muy agresivo al observar que no hay automóviles de fabricación estadounidense en Tokio y sandeces por el estilo que contradicen las más elementales razones económicas). También propone multar a empresas estadounidenses que se instalen en el extranjero “porque privan de trabajo a los locales”, lo cual demuestra nuevamente la xenofobia y la hipocresía de este empresario que natural y justificadamente invierte en el extranjero cada vez que conviene a sus negocios.</p>
<p>Por esto vale recordar lo dicho en los documentos originales de Estados Unidos y tomarlos seriamente, si no se desea que esa nación se convierta en un desaguisado. Por ejemplo, James Wilson, uno de los firmantes de la Declaración de la Independencia, redactor del primer borrador de la Constitución y profesor de derecho en la Universidad de Pennsylvania escribió: “En mi modesta opinión, el Gobierno se debe establecer para asegurar y extender el ejercicio de los derechos naturales de los miembros y todo Gobierno que no tiene eso en la mira como objeto principal no es un Gobierno legítimo” (“Of The Natural Rights of Individuals”, <i>The Works of James Wilson, </i>J. D. Andrews, ed., 1790/1896). Por su parte, Thomas Jefferson aseveró que se necesita “un Gobierno frugal que restrinja a los hombres que se lesionen unos a otros y que, por lo demás, los deje libres para regular sus propios objetivos” (<i>The Life and Selected Writings of Thomas Jefferson,</i> A. Koch &amp; W. Penden, eds., 1774-1826/1944). Y James Madison ha consignado: “El Gobierno ha sido instituido para proteger la propiedad de todo tipo […] Este es el fin del Gobierno, sólo un gobierno es justo cuando imparcialmente asegura a todo hombre lo que es suyo” (“Property”, <i>James Madison: Writings</i>, J. Rakove ed., 1792/1999).</p>
<p>El segundo punto se refiere a la guerra, que Trump la usa como permanente amenaza a lo que se decide en otras naciones y defiende acciones bélicas inaceptables, como la “invasión preventiva”, la pretensión de regir por la fuerza otras vidas en otros puntos del planeta y su repugnante, inaceptable y alarmante teoría de la tortura.</p>
<p>En este sentido, conviene también recordarle al magnate de marras, entre otros muchos aspectos, los valores y los principios con que se estableció la nación en la que nació. El general George Washington afirmó: “Mi ardiente deseo es, y siempre ha sido, cumplir con todos nuestros compromisos en el exterior y en lo doméstico, pero mantener a los Estados Unidos fuera de todo conexión política con otros países” (<i>A</i> <i>Letter</i> <i>to</i> <i>Patrick</i> <i>Henry</i> <i>and</i> <i>Other</i> <i>Writings</i>, R. J. Rowding, ed., 1795/1954) . En el mismo sentido, John Quincy Adams explicó: “América [del Norte] no va al extranjero en busca de monstruos para destruir. Desea la libertad y la independencia para todos. Es el campeón de las suyas. Recomienda esa causa general por el contenido de su voz y por la simpatía benigna de su ejemplo. Sabe bien que, alistándose bajo otras banderas que no son la suya, aun tratándose de la causa de la independencia extranjera, se involucrará más allá de la posibilidad de salir de problemas, en todas las guerras de intrigas e intereses, de la codicia individual, de la envidia y de la ambición que asume y usurpa los ideales de libertad. Podrá ser la directriz del mundo, pero no será más la directriz de su propio espíritu” (<i>An Address Delivered On the Fourth of July</i>, 1821).</p>
<p>Por último, el tercer aspecto de la inmigración, el nieto de inmigrantes que ahora la emprende contra los inmigrantes, especialmente contra los mexicanos, a quienes tildó de traficantes de drogas, violadores y criminales, al tiempo que aseguró que construirá un muro muy alto que hará financiar a los propios mexicanos.</p>
<p>Se le borró de la memoria que la tradición estadounidense se basó en la generosidad de recibir extranjeros con los brazos abiertos, tal como se lee al pie de la Estatua de la Libertad en las conmovedoras palabras de Emma Lazarus y no tiene presente que, tal como lo demuestran sobradas estadísticas y sesudas consideraciones sobre el tema, en general, los inmigrantes tienen un gran deseo de trabajar y muestran gran empeño en sus destinos laborales (muchas veces hacen faenas que los nativos rechazan), son disciplinados y tienen gran flexibilidad para ubicarse en muy distintas regiones. Sus hijos (pocos, habitualmente) revelan altos rendimientos en los centros de educación.</p>
<p><b>Es que fascistas como Trump no tienen en cuenta que las fronteras sólo tienen razón de ser para fraccionar el poder y carece por completo de sentido clasificar la competencia de las personas según dónde hayan nacido</b> y que todos deberían tener el derecho de trabajar donde sean contratados libremente, sin restricción alguna. En verdad, el término moderno de “inmigración ilegal” constituye un insulto a la inteligencia. Solamente deben ser bloqueados los delincuentes, pero no dirigidos a inmigrantes (si fuera el caso), ya que los hay también entre los locales de cualquier país.</p>
<p>Por otro lado, impedir que ingresen inmigrantes debido a que pueden recurrir al lamentable Estado benefactor (una contradicción en términos, ya que la violencia no puede hacer benevolencia) y, por ende, acentuar los problemas fiscales del país receptor, constituye un argumento pueril, dado que esto se resuelve prohibiéndoles el uso de esos “servicios”, al tiempo que no se les requeriría aporte alguno para solventarlos, es decir, serían personas libres.</p>
<p><b>El clima de xenofobia que producen posiciones como las de Donald Trump se sustenta en una pésima concepción del significado de la cultura, puesto que mantiene que los de afuera contaminan la local.</b> La cultura precisamente se forma de un constante proceso de entregas y recibos en cuanto a la lectura, la música, las vestimentas, la arquitectura y demás manifestaciones de la producción humana.</p>
<p>Además, la cultura es un concepto multidimensional: en una misma persona hay muy diversas manifestaciones y en la misma persona es cambiante (no es la misma estructura cultural la que tenemos hoy respecto a la que fue ayer).</p>
<p>También las declaraciones de este candidato presidencial adolecen de los basamentos del significado del mercado laboral, a pesar de la soberbia y la arrogancia que ponen de manifiesto sus declaraciones: cree que al ser empresario conoce bien el andamiaje económico (le sucede lo mismo que con banqueros que no tienen idea de qué es el dinero o con profesionales del marketing que no saben qué es el mercado). No comprende que en un mercado abierto nunca existe desocupación involuntaria, que se produce debido a la intervención de los aparatos estatales en la estructura salarial y que las innovaciones tecnológicas y el librecambio liberan recursos humanos y materiales para que se asignen en nuevos proyectos.</p>
<p>Es de desear que las instituciones, los centros de estudios y las fundaciones dedicadas a explicar los beneficios de la libertad en Estados Unidos puedan contrarrestar los desconceptos superlativos y los peligros que desafortunadamente se están abriendo paso en el otrora baluarte del mundo libre.</p>
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		<title>Rusia, una historia desoladora</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Aug 2015 10:45:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Con algunos agregados, reitero en parte lo escrito antes sobre este caso patético. Rusia está dominada por un Gobierno de mafias desde el colapso del comunismo. Los mismos capitostes de la KGB se instalaron en el Gobierno y se repartieron empresas y mercados cautivos como botín de guerra. La historia de Rusia es en verdad... <a href="http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2015/08/22/rusia-una-historia-desoladora/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>C</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>on algunos agregados, reitero en parte lo escrito antes sobre este caso patético. Rusia está dominada por un </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>G</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>obierno de mafias desde el colapso del comunismo. </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Los mismos capitostes de la KGB se instalaron en el </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;">G</span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;">obierno y se repartieron empresas y mercados cautivos como botín de guerra.</span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><strong>La historia de Rusia es en verdad muy desoladora, primero el terror blanco de los zares y zarinas, luego el terror rojo y ahora las mafias.</strong> En sus memorias, Vladimir Bukovsky, uno de los tres disidentes de mayor calado junto con sus amigos Solzhenits</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>y</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>n y Sajarov, declara: “</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>E</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>l monstruo que crearon nuestros Frankenstein mató a sus creadores, pero él está vivo, muy vivo. A pesar de los informes optimistas de ciertos medios de comunicación occidentales, que en los años transcurridos desde entonces han proclamado que Rusia entró en la era de la democracia y la economía de mercado. No hay evidencias, ni siquiera perspectivas de que así sea. En lugar de un sistema totalitario, ha surgido un </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>E</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>stado gangsteril, una tierra sin ley en la cual la antigua burocracia comunista, mezclada con el hampa, se ha convertido en una nueva elite política, así como en una nueva clase de propietarios”.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Como es sabido, la Unión Soviética provocó el mayor descuartizamiento humano desde 1917 a 1989, matanzas sin precedentes llevadas a cabo por un </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>G</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>obierno (solo sobrepasadas por Mao) y, sin embargo, </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Vladimir</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span> Putin reivindica en la Universidad de Moscú a los verdugos y también enaltece las atrocidades en Hungría, en la ex Checoslovaquia y en Chechenia en un contexto de mordazas a la prensa y simulacros electorales administrados por la antigua </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>nomenklatura</i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Yuri Y. Agaev explicó en una visita a Buenos Aires que </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><b>después del fiasco de </b></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><b>Mijaíl Gorbachov y su </b></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i><b>perestroika</b></i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><b> (un subterfugio para implantar “el verdadero socialismo”), el Fondo Monetario Internacional desbarató la posibilidad de contar por primera vez con liberales en el </b></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><b>G</b></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><b>obierno al financiar abundantemente al grupo opositor que finalmente se hizo con el poder</b></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Personas de gran coraje como los mencionados y como lo fue Anna Politkovskaya antes de su asesinato, han contribuido a poner su valioso granito de arena para modificar la dramática situación de los rusos. Politkovskaya nació en N</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>u</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>e</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>va</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span> York, hija de diplomáticos rusos ante las Naciones Unidas, estudió en los Estados Unidos para luego vivir en la tierra de sus ancestros, donde se graduó en la carrera de periodismo en la Universidad de Moscú y allí tuvo su primera confrontación seria al presentar su tesis sobre Marina Tsvetaeva, la poetisa condenada por el régimen </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>e</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>stalinista. En Moscú, con un grupo de amigos fundó un diario, la </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>Novaya Gazeta</i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>, con la idea de competir nada menos que con </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>Pravda, </i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>el periódico oficial que paradójicamente significa </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>&#8216;</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>verdad</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>&#8216;</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Desde ese nuevo periódico denunció permanentemente la corrupción y los atropellos del </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>G</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>obierno de Putin en todos los frentes. Como sucede en esos sistemas, fue reiteradamente amenazada de muerte y advertida de los serios peligros que corría incluso por amigos periodistas de Occidente, como el director de </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>The Guardian</i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span> de Londres. Esto ocurría en un contexto donde, </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><b>según el Grupo Helsinki, solamente en Moscú durante los </b></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><b>G</b></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><b>obiernos de Putin, fueron sido asesinados por los sicarios del régimen seis periodistas, sesenta y tres fueron golpeados malamente, cuarenta y siete fueron arrestados, y cuarenta y dos fueron imputados penalmente.</b></span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>A pesar de todo, la extraordinaria periodista de marras proseguía con sus denuncias en sus valientes artículos de investigación. Consignó que el fundamento de su actitud era: “si alguien cree que puede vivir una vida confortable </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>co</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>n base </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>en</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span> pronósticos optimistas, allá ellos, es la forma más fácil pero también constituye la pena de muerte para nuestros nietos” (este pensamiento hay que refrescarlo también en otros lares).</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Randon House de Nueva York publicó su impresionante y muy ilustrativo diario bajo el título de </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>A Russian Diary. </i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>A Journalist Final Account for Life, Corruption and Death in Putin</i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>&#8216;</i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>s Russia</i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>. </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>La autora murió asesinada en el ascensor de su casa a manos de los matones del </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>G</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>obierno. Salman Rushdie escribe: “Como toda buena investigadora periodística, Anna Politkovskaya presentó verdades que reescribieron los cuentos oficiales. La continuaremos leyendo y aprendiendo de ella a través de los años”. Antes de eso publicó un libro de una notable investigación cuyo título en la versión castellana es </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>La Rusia de Putin</i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span> (Barcelona, Debate) donde documenta muy acabadamente los reiterados atropellos </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>y las</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span> iniquidades llevadas a cabo por los hampones de Putin y los desaguisados y la miseria que debe sufrir el común de la gente.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><strong>Desafortunadamente la caricatura de democracia no solo tiene lugar en Rusia donde ganan tiranuelos de diversos colores, se habla de elecciones limpias como si se tratara de un torneo irrelevante sin otro fondo que lo numérico, aunque se haga tabla rasa con los derechos.</strong> Esta irresponsabilidad mayúscula recuerda a los que después de secuestrados por malhechores declaran que fueron “tratados con cortesía” haciendo gala del síndrome de Estocolmo, tal como ocurre muchas veces en las clep</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>t</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>ocracias modernas disfrazadas de democracias.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>La rapidez de la cronología de hechos bochornosos dependerá del peso que cada uno le atribuya a lo que viene ocurriendo. Al fin y al cabo, como ha escrito el gran George Steiner, el </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>tiempo y la duración</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span> son dos conceptos distintos, uno se refiere a la convención del reloj, mientras que el otro alude a la experiencia individual. Está en las manos de cada uno calibrar la duración en los fueros internos respecto al significado y la trascendencia de los padecimientos de las personas valientes y extraordinarias que han defendido y defienden la libertad en territorios rusos.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>En el prefacio a un proyectado libro de Collingwood titulado </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>The New Leviathan </i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>(incluido en su célebre colección de ensayos sobre filosofía política), sostiene que la revuelta contra la civilización consiste en la actitud parasitaria de qui</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>e</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>nes pretenden vivir compulsivamente a expensas del fruto del trabajo ajeno en el contexto del pensamiento único.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>En esta línea argumental, consigno en esta nota a vuelapluma una reflexión del antes mencionado Bukovsky (que también nos visitó en Buenos Aires con motivo de un acto académico), elucubraciones apuntadas en sus antedichas memorias tituladas </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>To Built a Castle. My Life as a Dissenter</i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>: “Miles de libros se han escrito en Occidente y cientos de diferentes doctrinas han sido creadas por políticos encumbrados al efecto de encontrar un compromiso con los regímenes totalitarios. Todos evaden la única solución correcta: la oposición moral. Las mimadas democracias occidentales se han olvidado de su pasado y de su esencia, es decir, que la democracia no es una casa confortable, un automóvil elegante o un beneficio de desempleo, sino antes que nada la disposición y el deseo de defender nuestros derechos”.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>En estos climas mafiosos siempre aparecen dictadores (</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>de facto </i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>o electos) que resumen bien lo que ocurre, Putin no es el único ejemplo: </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Rafael </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Trujillo en la República Dominicana y Getúlio Vargas en Brasil dijeron en sendos discursos: “A los amigos todo, a los enemigos la ley”, a sabiendas de lo horrendas de sus normas legales y </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Domingo </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Perón, en la Argentina, espetó “Al enemigo, ni justicia”, por ello, contrariando toda la mejor tradición, fabricó el billete de un peso con el símbolo de la Justicia con los ojos destapados y fue uno de los pioneros en cambiar la </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><i>Constitución</i></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span> para reelegirse e hizo tabla rasa con la noción del derecho, lo cual reiteró en sus tres mandatos (el último, principalmente a través de sus ministros José López Rega y José Ber Gelbard). </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><b>En nuestros días han surgido nuevos sátrapas liderados por los Castro, Chávez-Maduro y la infame dinastía norcoreana y sus imitadores que achuran todo vestigio de libertad y dignidad bajo diversos ropajes y trampas inauditas.</b></span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Ya 400 años antes de Cristo, Diógenes recurría a la alegoría de andar con una lámpara “en busca de un hombre honesto”. Ahora rindo este modesto pero muy sentido homenaje a los que se ponen de pie y son capaces de escribir y decir lo necesario para cambiar. Tal como repetían los </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>p</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>adres </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>f</span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>undadores en Estados Unidos: “El costo de la libertad es su eterna vigilancia”. En cada acto el hombre no parte de cero, no podemos apreciar el presente ni conjeturar sobre el futuro sin basarnos en el pasado, por tanto, tomemos los casos de los que hablan fuerte y claro sin concesiones al efecto de dar cabida a la luz diogenista.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>En el último libro de los citados aquí de Politkovskaya se lee un párrafo que puede resumir la obra, al tiempo que pone al descubierto la raíz del problema que debemos combatir y no solo en Rusia: “Nadie acude a buscar justicia a unos tribunales que alardean sin tapujos de su servilismo y su parcialidad. A nadie en su sano juicio se le ocurre ir a buscar protección a las instituciones encargadas de mantener el orden público, porque están corrompidas por completo”.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Por todo esto es que </span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span><b>resultan tan cruciales los marcos institucionales que apuntan a preservar y garantizar los derechos de las personas: el derecho a la vida, a la propiedad privada y a la libertad de hacer o no hacer lo que se estime pertinente sin lesionar iguales posibilidades de terceros.</b></span></span><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span> En otros términos, proteger la santidad de las autonomías individuales. Tal como apuntaba el decimonónico Benjamin Constant: “Pidámosle a la autoridad que se mantenga dentro de sus límites. Que ella se dedique a ser justa; nosotros nos encargaremos de ser felices”.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Ni bien los burócratas comienzan a articular discursos tendientes a elaborar sobre lo que le conviene y lo que no le conviene a la gente en sus vidas privadas, comienzan los peligros ya que a poco andar esos megalómanos se constituirán en los árbitros forzados para manejar a su antojo el fruto del trabajo ajeno con lo que se apoderan de sus vidas.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Por otra parte, debe estarse muy alerta con los llamados empresarios que pretenden vivir a costa de los demás vía privilegios otorgados por el poder de turno.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Entonces, los severos y muy necesarios límites al <em>Leviatán</em> deben incluir defensas de los atropellos de ladrones de guante blanco que se disfrazan de empresarios, al efecto de dejar expedito el camino por el que prosperan aquellos que sirven los intereses de sus congéneres en mercados abiertos y competitivos en un contexto de respeto recíproco amparado por Gobiernos circunscritos a esa faena.</span></span></p>
<p lang="es-ES"><span style="font-family: 'Palatino Linotype', serif;"><span>Como queda dicho, el sistema gangsteril impuesto en Rusia es lamentablemente la continuación por otros medios de los horrores establecidos por el terror blanco y el aun más tremebundo terror rojo. Horrores basados en mentiras, no en errores, lo cual es humano, sino en falsear deliberada, voluntaria y sistemáticamente todo cuanto esté al alcance de gobernantes inescrupulosos. Hoy vemos con tristeza que no son pocos los Gobiernos que apuntan en esa dirección. En definitiva, <strong>solo la ocupación y la preocupación por las tareas educativas pueden revertir ese cuadro de situación, entendiendo por educación la trasmisión de valores y principios de una sociedad abierta, una de cuyas metas prioritarias es decir lo que se estima es la verdad sin tibiezas y medias tintas</strong>.</span></span></p>
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		<title>La contracara del sueño americano</title>
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		<pubDate>Sat, 01 Aug 2015 09:33:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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		<description><![CDATA[No basta con los desastres que ha provocado Bush II ni los estropicios de Barack Obama respecto a los derechos individuales; ahora irrumpe en la escena política Donald Trump, el exitoso agente inmobiliario que por esa razón cree que puede llevarse al mundo por delante con sus propuestas fascistas de gran repercusión en el público... <a href="http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2015/08/01/la-contracara-del-sueno-americano/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>No basta con los desastres que ha provocado Bush II ni los estropicios de Barack Obama respecto a los derechos individuales; ahora irrumpe en la escena política Donald Trump, el exitoso agente inmobiliario que por esa razón cree que puede llevarse al mundo por delante con sus propuestas fascistas de gran repercusión en el público estadounidense.</p>
<p>En su discurso de cincuenta minutos de junio último desde el Trump Tower en Manhattan el personaje de marras lanzó parte de su campaña presidencial que por el momento, según las encuestas (frecuentemente sujetas a gruesos errores), lidera las preferencias en círculos republicanos.</p>
<p>Sus aseveraciones resultan por cierto inquietantes para cualquier persona mínimamente inclinada a los postulados de la sociedad abierta. Desafortunadamente, <b>está en línea con los resurgimientos de los nefastos nacionalismos europeos de estos tiempos</b>.</p>
<p>La emprendió contra la inmigración, especialmente contra los mexicanos, a quienes tildó de traficantes de drogas, violadores y criminales, al tiempo que aseguró que construirá un muro muy alto que hará financiar a los propios mexicanos.<span id="more-996"></span></p>
<p>No recuerda que él mismo desciende de inmigrantes y que la tradición estadounidense se basó en la generosidad de recibir extranjeros con los brazos abiertos, tal como se lee al pie de la Estatua de la Libertad en las conmovedoras palabras de Emma Lazarus y no tiene presente que, tal como lo demuestran sobradas estadísticas y sesudas consideraciones sobre el tema, en general los inmigrantes tienen un gran deseo de trabajar y muestran gran empeño en sus destinos laborales (muchas veces hacen faenas que los nativos rechazan), son disciplinados y tienen gran flexibilidad para ubicarse en muy distintas regiones y sus hijos (pocos habitualmente) revelan altos rendimientos en los centros de educación.</p>
<p>Es que <b>fascistas como Trump no tienen en cuenta que las fronteras solo tienen sentido para fraccionar el poder y carece por completo de sentido clasificar la competencia de las personas según dónde hayan nacido</b> y que todos deberían tener el derecho de trabajar donde sean contratados, libremente, sin restricción alguna. En verdad, el término moderno de “inmigración ilegal” constituye un insulto a la inteligencia. Solo deben ser bloqueados los delincuentes, pero no dirigidos a inmigrantes (si fuera el caso), ya que los hay también entre los locales de cualquier país.</p>
<p>Por otro lado, el impedir que ingresen inmigrantes debido a que pueden recurrir al lamentable Estado benefactor (una contradicción, porque la violencia no puede hacer benevolencia) y, por ende, acentuar los problemas fiscales del país receptor, constituye un argumento pueril, ya que esto se resuelve prohibiéndoles el uso de esos servicios, al tiempo que no se les requeriría aporte alguno para solventarlos, es decir, serían personas libres.</p>
<p>El clima de xenofobia que producen posiciones como las de Donald Trump se sustenta en una pésima concepción del significado de la cultura, puesto que mantiene que los de afuera contaminan la local. La cultura precisamente se forma de un constante proceso de entregas y recibos en cuanto a la lectura, la música, las vestimentas, la arquitectura y demás manifestaciones de la producción humana.</p>
<p>Además, la cultura es un concepto multidimensional: en una misma persona hay muy diversas manifestaciones y en la misma persona es cambiante (no es la misma estructura cultural la que tenemos hoy respecto a la que fue ayer).</p>
<p>También las declaraciones de este candidato presidencial adolecen de los basamentos del significado del mercado laboral. A pesar de la soberbia y la arrogancia que ponen de manifiesto sus declaraciones: cree que al ser empresario conoce bien el andamiaje económico (sucede lo mismo con banqueros que no tienen idea qué es el dinero o con profesionales del marketing que no saben qué es el mercado). No comprende que en un mercado abierto nunca existe desocupación involuntaria, la cual se produce debido a la intervención de los aparatos estatales en la estructura salarial y que las innovaciones tecnológicas y el librecambio liberan recursos humanos y materiales para que se asignen en nuevos proyectos.</p>
<p>En este sentido, Trump afirma que hay que librar batallas comerciales contra los chinos y los japoneses (en este último caso se queja de modo muy agresivo, al observar que no hay automóviles de fabricación estadounidense en Tokio y sandeces por el estilo que contradicen las más elementales razones económicas).</p>
<p>Con la petulancia que caracteriza a este mandamás de la construcción, sugiere que lo dejen a él construir carreteras y puentes y cuando aborda el tema de la llamada seguridad social, también desvaría, puesto que en lugar de modificar el sistema de reparto actuarialmente quebrado, dice que él pondrá la suficiente cantidad de dinero para eliminar los problemas que aquejan estas políticas y lo mismo hará con las políticas de salud.</p>
<p>Por último, destacó en sus declaraciones su intención de activar aun más el rol de los militares en acciones bélicas en el resto del mundo.</p>
<p>Es que se reitera la falacia de la indebida extrapolación: porque sea un buen operador de la construcción no significa que sepa de otras áreas, del mismo modo que cuando surge un buen deportista del fútbol y se le pide que opine de otros campos en los que no tiene el menor conocimiento. Albert Einstein consignaba: “Todos somos ignorantes, solo que en temas distintos”.</p>
<p>Hasta aquí los comentarios de Trump que preocupan tanto a personas responsables como el tres veces candidato a la presidencia estadounidense Ron Paul -lo considera un hombre “sumamente peligroso”- y a otros candidatos en la carrera presidencial como Marco Rubio y Ted Cruz. Asimismo afortunadamente hay muchos colegas empresarios que enfáticamente expresan su disconformidad con las bravuconadas de este comerciante millonario y el actual gobernador de Texas lo definió como “una mezcla tóxica de demagogia, mezquindad y absurdo”. Incluso Bill de Blasio, el alcalde de New York, acaba de anunciar que la ciudad no hará más negocios con su empresa de emprendimientos inmobiliarios.</p>
<p>Vale la pena ahora detenerse unos instantes en el significado del <i>american way of life</i> al efecto de protegerse -por contraste- de sujetos como el mencionado en esta nota periodística. Reproducción de pensamientos clave de figuras destacadas de Estados Unidos aclararán el punto sin necesidad de comentarios adicionales, pero que son para leer con especial atención.</p>
<p>James Wilson, uno de los firmantes de la <i>Declaración de la Independencia</i>, redactor del primer borrador de la <i>Constitución</i> y profesor de derecho en la Universidad de Pennsylvania, escribió: “En mi modesta opinión, el Gobierno se debe establecer para asegurar y extender el ejercicio de los derechos naturales de los miembros y todo Gobierno que no tiene eso en la mira como objeto principal no es un Gobierno legítimo” (“Of The Natural Rights of Individuales”, <i>The Works of James Wilson, </i>J. D. Andrews, ed., 1790/1896).</p>
<p>Thomas Jefferson, por su parte, aseveró: se necesita “un Gobierno frugal que restrinja a los hombres que se lesionen unos a otros y que, por lo demás, los deje libres para regular sus propios objetivos” (<i>The Life and Selected Writings of Thomas Jefferson,</i> A. Koch &amp; W. Penden, eds., 1774-1826/1944).</p>
<p>El general George Washington afirmó: “Mi ardiente deseo es, y siempre ha sido, cumplir con todos nuestros compromisos en el exterior y en lo doméstico, pero mantener a los Estados Unidos fuera de todo conexión política con otros países” (<i>A</i> <i>Letter</i> <i>to</i> <i>Patrick</i> <i>Henry</i> <i>and</i> <i>Other</i> <i>Writings</i>, R. J. Rowding, ed., 1795/1954). En el mismo sentido, John Quincy Adams explicó: “América [del Norte] no va al extranjero en busca de monstruos para destruir. Desea la libertad y la independencia para todos. Es el campeón de las suyas. Recomienda esa causa general por el contenido de su voz y por la simpatía benigna de su ejemplo. Sabe bien que alistándose bajo otras banderas que no son la suya, aun tratándose de la causa de la independencia extranjera, se involucrará más allá de la posibilidad de salir de problemas, en todas las guerras de intrigas e intereses, de la codicia individual, de la envidia y de la ambición que asume y usurpa los ideales de libertad. Podrá se la directriz del mundo, pero no será más la directriz de su propio espíritu” (<i>An Address Delivered On the Fourth of July</i>, 1821).</p>
<p>James Madison ha consignado: “El Gobierno ha sido instituido para proteger la propiedad de todo tipo […] Este es el fin del Gobierno, solo un Gobierno es justo cuando imparcialmente asegura a todo hombre lo que es suyo” (“Property”, <i>James Madison: Writings</i>, J. Rakove, ed., 1792/1999).</p>
<p>Y respecto al proceso electoral se pronunció en primer lugar Jefferson al advertir: “Un despotismo electo no fue el Gobierno por el que luchamos” (<i>Notes on Virginia</i>, 1782), lo cual ha sido reiterado en diversas oportunidades y tiempos. Por ejemplo, Samuel Chase, juez de la Corte Suprema de Justicia, en uno de sus fallos puntualizó: “Hay ciertos principios vitales en nuestros Gobierno republicanos libres que determinan y prevalecen sobre un evidente y flagrante abuso del poder legislativo, como lo es autorizar una injusticia manifiesta mediante el derecho positivo, o quitar seguridad a la libertad personal, o a los bienes privados, para cuya protección se estableció el Gobierno. Un acto de la legislatura (ya que no puedo llamarla ley) contrario a los grandes principios […] no puede considerarse ejercicio legítimo de autoridad legislativa” (1798, Calder v. Bull) .Contemporáneamente también en un fallo de la Corte Suprema de Justicia se lee: “Nuestros derechos a la vida, a la libertad de culto y de reunión y otros derechos fundamentales no pueden subordinarse al voto, no dependen del resultado de ninguna elección” (1943, 319 US, 624).</p>
<p>Evidentemente, un cuadro de situación muy diferente a lo que viene ocurriendo en <b>Estados Unidos, donde las regulaciones atropellan derechos de las personas</b>, donde se decretan <i>bailouts</i> a empresarios irresponsables a costa de trabajadores que no cuentan con poder de <i>lobby</i>, donde la deuda gubernamental excede el cien por ciento del producto, donde el gasto público es sideral y, sobre todo, <b>donde el Ejecutivo se ha convertido en una especie de gerente intruso que usurpa poderes en lugar de circunscribirse a la faena de guardián de derechos,</b> a saber, las funciones específicas establecidas por una sociedad abierta que respeta antes que nada las autonomías individuales, tal como estipularon los padres fundadores de esa gran nación que hoy se está latinoamericanizando a pasos agigantados.</p>
<p>Leonard E. Read -el fundador en 1946 y primer presidente de la Foundation for Economic Education de New York- apuntó: “Hay sin embargo razones para lamentar que nosotros en América [del Norte] hayamos adoptado la palabra <i>gobierno</i>. Hemos recurrido a una palabra antigua con todas las connotaciones que tiene el gobernar, el mandar en un sentido amplio. El Gobierno con la intención de dirigir, controlar y guiar no es lo que realmente pretendimos. No pretendimos que nuestra institución de defensa común debiera gobernar, del mismo modo que no se pretende que el guardián de una fábrica actúe como el gerente general de la empresa” (<i>Government: An Ideal Concept</i>, 1954).</p>
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		<title>Acerca del contragolpe de Estado</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Jul 2015 03:00:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Es de gran relevancia destacar que en la tradición liberal está presente la rebelión contra el abuso insoportable del poder. En la obra más conocida y citada de John Locke puede decirse que comenzó el tratamiento sistemático de esa tradición donde se subraya que “Aquél que ejerciendo autoridad sobrepasa el poder que le fue otorgado por la ley y utiliza la fuerza que posee a su mando para gravar sobre sus súbditos obligaciones que la ley no determina, por ello mismo deja de ser juez y se le puede oponer resistencia, igual que a cualquier persona que atropella el derecho de otra por la fuerza”.</p>
<p>En este contexto, <strong>se trata de un contragolpe de Estado, puesto que el golpe de Estado original lo dieron quienes avasallaron derechos</strong>, atropellaron instituciones clave de una república que, como es sabido, significa alternancia en el poder, transparencia en los actos de gobierno, responsabilidad de los gobernantes ante los gobernados, igualdad ante la ley anclada en el “dar a cada uno lo suyo” de la Justicia y división e independencia de poderes.</p>
<p>Por supuesto que pude suceder, y de hecho sucede, un golpe de Estado contra un sistema republicano, lo cual es condenable desde toda perspectiva moral, pero aquí nos referimos al contragolpe en el sentido explicado.<span id="more-929"></span></p>
<p>La antes referida tradición de pensamiento se basa en el aspecto epistemológico del <i>no sé </i>socrático como razón para no entrometerse en las vidas y las acciones legítimas de otros, además del aspecto ontológico del necesario respeto a las personas. El derecho romano y el <i>common law </i>constituyeron bases institucionales del espíritu liberal junto a los aportes de la escolástica tardía. Pero con Sidney y Locke, como queda expresado, comenzó la sistematización de los marcos institucionales que posteriormente Montesquieu fortaleció en esa primera etapa, especialmente resumida en su pensamiento en cuanto a que “una cosa no es justa por el hecho de ser ley, debe ser ley porque es justa”.</p>
<p>La revolución estadounidense -un espejo en el que se miraron muchas de las naciones libres del planeta- tomó la idea del derecho de resistencia en su <i>Declaración de la Independencia, </i><strong>donde consigna claramente que “cuando cualquier forma de gobierno se torna destructivo para estos fines [los derechos inalienables de los gobernados], es el derecho del pueblo de alterarlo o abolirlo </strong>y constituir un nuevo gobierno y establecer su fundación en base a aquellos principios”.</p>
<p>De más está decir que la referida rebelión contra la opresión inaguantable debe hacerse con criterio prudencial para no caer en la misma situación (o peor), solo que con otros gobernantes, como en la práctica han sido la mayor parte de las revoluciones, a diferencia de la norteamericana, por la que se aplicó una política diametralmente opuesta a la autoritaria de Jorge III (de un tiempo a esta parte, Estados Unidos abandonó los principios de los padres fundadores para lo que recomiendo, entre la mucha literatura disponible, <i>Dismantling America</i> de Thomas Sowell). Hasta el momento, en los otros ejemplos, en el mejor de los casos se produjo un alivio más o menos transitorio para luego, en mayor o menor medida, recaer en que los aparatos estatales atropellaran los derechos vitales a la libertad y a la propiedad.</p>
<p>Incluso en otros casos, la situación después de la revolución fue muchísimo peor, como es el ejemplo de la revuelta de Castro contra las tropelías inaceptables de Batista. En otros casos, el alivio fue grande, como es el ejemplo de Hitler. Salvando las distancias, la revolución popular contra Ferdinand Marcos también permitió un paréntesis en el totalitarismo. Lo mismo va para el caso de la tiranía rosista y, con independencia de los graves desbarranques posteriores, similar fenómeno ocurrió con la sublevación como consecuencia del sistema opresivo de Perón contra la libertad de prensa y las libertades básicas de las personas y también de otros dictadores latinoamericanos, y mucho antes que eso, los movimientos revolucionarios independentistas (por ejemplo, constituye una sandez oponerse a la Revolución de Mayo en lo que luego fue suelo argentino contra un déspota que había reemplazado a otro sátrapa en España). Las revueltas que desembocaron en el derrumbe del Muro de la Vergüenza en Berlín despertaron enormes esperanzas en los espíritus libres. Claro que hay cuestiones de grado que hacen diferencias por lo que no puede meterse todo en la misma bolsa.</p>
<p>En todo caso, tal como reza la citada declaración norteamericana<b>, la gente tiene el derecho a defenderse contra ataques permanentes a su dignidad y consiguientes autonomías individuales en manos de gobiernos que teóricamente se han instalado para proteger los derechos de todos, por ello, como queda dicho, se trata de un contragolpe, puesto que el golpe de Estado lo dan quienes desmantelan instituciones fundamentales de la República</b>.</p>
<p>Pero lo más importante es comprender que las revoluciones no producen milagros, en casos extremos permiten espacios de mayor respeto que resultan muy efímeros si no hay ideas suficientemente sólidas como para reemplazar lo que venía ocurriendo. Si no es así, en definitiva, se habrán consumido energías y recursos sin resultados que compensen los sacrificios, los desgastes y los conflictos que así se convierten en infructuosos.</p>
<p><b>La educación es la clave para contar con sociedades libres</b>. Un traspié que obligue a sustituir el gobierno y llamar a elecciones en el plazo más rápido posible no hará que nada cambie si previamente no se han entendido y aceptado los fundamentos y las ventajas de la sociedad abierta.</p>
<p><b>No hay iluminados que deban imponer sus ideas a otros</b>. No hay la peligrosa fantasía del filósofo rey, sino la necesidad de establecer instituciones que dificulten el abuso del poder. <b>Se trata de fortalecer las democracias entendidas como el respeto de las mayorías a los derechos de las minorías</b>. No dictaduras electas ni cleptocracias basadas en la tiranía del número, sino en la entronización del derecho de cada cual sin que energúmenos instalados en el gobierno se arroguen la facultad de manejar a su arbitrio las vidas y haciendas de los demás. Ya desde los inicios de la República, Cicerón advirtió que “el imperio de la multitud no es menos tiránico que la de un hombre solo, y esa tiranía es tanto más cruel cuanto no hay monstruo más terrible que esa fiera que toma la forma y el nombre del pueblo”.</p>
<p>En esta instancia del proceso de evolución cultural, solo hay dos posibilidades de formas de gobierno: la democracia y el gobierno de facto. Esta última forma constituye una irregularidad, puesto que se sale de la elección de la gente para sustentarse solamente en la fuerza. Todos los gobiernos de cualquier color o formato son de fuerza (de eso se trata), pero el que asume <i>de facto </i>lo es en mayor medida por la razón apuntada, situación que debe modificarse cuanto antes para volver a la normalidad democrática, no entendida como otra ruleta rusa: la mayoría ilimitada que generan los Chávez de nuestra época, en cuyo caso competirán dos formas de gobierno que avasallan libertades y aniquilan todo vestigio de contralor republicano.</p>
<p>Es de interés enfatizar que en no pocos casos, aunque la opresión resulte manifiesta, no es para nada aconsejable sustituir a los gobernantes en funciones por dos motivos centrales. En primer lugar, debido a que, a pesar de los sufrimientos de la gente, se hace necesario que el gobierno de turno absorba las consecuencias de su propia mala praxis y no se le dé un pretexto para exculparse y victimizarse, como, por ejemplo, es hoy el caso argentino en el contexto de una atmósfera estatista que incluye en gran medida a la oposición. En segundo lugar, también en la opinión pública prevalecen aquellas ideas estatistas y, por ende, en última instancia autoritarias, que rechazan los modales, pero adhieren “al modelo” del manotazo al fruto del trabajo ajeno, por lo que necesariamente hará que se redoblen los males, a pesar de que<b> en el caso argentino, además de los ataques grotescos a la Justicia, acaba de decidir el Gobierno aplicar tareas de inteligencia interna para detectar y castigar “golpes de mercado” </b>(es para un guión de Woody Allen si no fuera dramático).</p>
<p>Por lo dicho es que con urgencia debe trabajarse en la educación a los efectos de la defensa propia, es decir, la imperiosa necesidad de entender qué significa vivir en libertad y no simplemente declamar acerca de una democracia falsificada que de contrabando se transforma en otra forma de absolutismo. De todos modos, por ejemplo, es de desear que pueda tener lugar un exitoso contragolpe de Estado en Corea del Norte antes que se les vaya la vida a tantos ciudadanos desesperados por las botas de un sátrapa asesino (botas son las de sus súbditos, porque el megalómano de marras usa taquitos altos para parecer más alto).</p>
<p>Como muchas veces se ha señalado, no es conducente poner el carro delante de los caballos y dedicarse a los políticos del momento, ya que naturalmente no aceptarán otro discurso que el que es capaz de digerir la opinión pública y si no se hace nada para modificarla en la dirección de una sociedad libre, no puede esperarse un discurso distinto que el que conduce al abuso del poder. Si no hay suficientes esfuerzos educativos, se estará en una encerrona imposible de sortear.</p>
<p>En general hay pereza para dedicarse a las faenas de explicar y difundir los fundamentos éticos, económicos y jurídicos de vivir en libertad, porque se piensa que es más rápido y eventualmente más lucido desempeñarse en la arena política. Esto no es cierto, si nos encontramos en un ámbito estatista, es completamente inútil tratar de influir a los políticos del momento con ideas contrarias, ya que inexorablemente serán rechazadas si es que los políticos pretenden seguir en ese oficio.</p>
<p>Se dice que es una tarea a largo plazo la educativa, pero si ese es el diagnóstico y la receta adecuada para revertir los problemas, cuanto antes se comience se acortarán los plazos. Es curioso, pero en muchos casos desde hace décadas se viene recitando la misma cantinela sin percatarse de que si se hubieran puesto manos a la obra ya estaríamos en el instante eureka, “el largo plazo”. No es mi autor favorito, pero Mao Tse Tung decía con razón que “la marcha más larga comienza con el primer paso”.</p>
<p>En resumen, la mejor manera de evitar los contragolpes de Estado (generalmente fallidos en el sentido de la reincidencia o incluso el engrosamiento del estatismo) consiste en ocuparse de las tareas educativas mencionadas al efecto de despejar telarañas mentales, lo cual beneficia a toda la comunidad, pero muy especialmente a los más necesitados.</p>
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		<title>Carta abierta a Eduardo Galeano</title>
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		<pubDate>Sat, 03 Jan 2015 09:49:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Antes que nada e independientemente del contenido que Galeano estampa en su prosa, quiero subrayar su talento realmente formidable para administrar una pluma que produce resultados que encandilan de admiración al lector. Una especie de hechizo superlativo de un prestidigitador que juega con las formas del idioma y que exhibe una gimnasia gramatical que se asimila a estar escribiendo poemas permanentes con una cadencia notable, por más que se trate del género del ensayo.</p>
<p>Habiendo dicho esto, destaco lo que es evidente:<strong> su contribución a la demolición de la sociedad abierta, o mejor dicho, a lo que queda de ella puesto que durante las últimas largas décadas los gobiernos se han propuesto el estrangulamiento de las libertades de las personas que gobiernan.</strong> Astronómicos incrementos en el gasto público, impuestos insoportables, regulaciones asfixiantes en el contexto de marcos institucionales degradados hacen que el Leviatán avance sobre los espacios privados de la gente dejando a su paso pobreza para todos, muy especialmente para los más necesitados. Aquellas medidas las propone Eduardo Galeano con entusiasmo. Flota en sus trabajos la presencia de la suma cero de la teoría de los juegos, es decir, <strong>lo que gana uno lo pierde el otro retrotrayéndonos a la época mercantilista.</strong> Nada original por cierto. En <i>Las venas abiertas de América Latina </i>concluye que <strong>“cuanto más libertad se otorga a los negocios, más cárceles se hace necesario construir para quienes padecen los negocios”</strong>, con lo cual le da la espalda al hecho de que en toda transacción libre y voluntaria ambas partes se benefician.<span id="more-339"></span></p>
<p>No distingue para nada el empresario que para mejorar su situación patrimonial debe servir a sus semejantes: si acierta gana y si yerra incurre en quebrantos. No distingue esta situación con el pseudoempresario que se enriquece debido al privilegio que le otorga su alianza con el poder político de turno, con lo que explota miserablemente a sus congéneres.</p>
<p>La emprende contra un capitalismo prácticamente inexistente, incluso en el otrora baluarte del mundo libre, Estados Unidos,  donde de un largo tiempo a esta parte los gobiernos han traicionado los sabios consejos de los Padres Fundadores para, en su lugar, abrazar la latinoamericanización en el peor sentido de la expresión, lo cual incluye “salvatajes” para negociantes irresponsables, ineptos e indecentes, claro está con los recursos de los que trabajan honestamente. Embiste contra el mercado como si no se percatara que se trata de millones de arreglos contractuales entre los que está el mismo Galeano, no solo para su vivienda, su vestido, su alimentación y su recreación sino de modo muy especial para vender su antedicho libro (y muchos otros, también de su autoría) que va por la edición sesenta y ocho con jugosos derechos de autor.</p>
<p>Sus recetas son anacrónicas, son las que aplicaron y aplican todos los países atrasados del planeta pero están vestidas con un ropaje nuevo y adornados con una prosa elegante, por más que ataque por las razones equivocadas a las nefastas instituciones internacionales como el FMI y el Banco Mundial que sin duda habría que disolver por el daño mayúsculo que infringen con recursos coactivamente detraídos del fruto del trabajo ajeno, a manos de burócratas que reciben pagas suculentas y que viajan en primera con pasaportes que les permiten acarrear compras que no revisan las malditas aduanas que ellos mismos apoyan.</p>
<p>Hace algo más de veinte años, <strong>en la revista mexicana <i>Perfiles</i>, publiqué un artículo titulado “El mundo al revés de Eduardo Galeano” donde criticaba uno de los libros del mencionado autor (<i>Patas arriba. La escuela del mundo al revés</i>)</strong> donde intenté mostrar que lo que está al revés es en gran medida debido a la absorción de lo dicho por autores como Galeano y que, en consecuencia,  el mundo al revés estaba, entre otras, en la cabeza de este escritor. Abría aquella nota con una cita que hacía este autor en la que se leía lo siguiente: <strong>“Donde no se obedece la ley, la corrupción es la única ley. La corrupción está minando este país.</strong> La virtud, el honor y la ley se han esfumado de nuestras vidas”. ¿A quien pertenece esta cita?: a Al Capone en una entrevista publicada en <i>Liberty </i>el 17 de octubre de 1931. Esto mismo es dicho y repetido por los políticos estatistas con deslumbrante hipocresía luciendo unas sonrisas bastante estúpidas de un cinismo dignas de mejor causa. Pero henos aquí que Galeano no lo ve así, según él el problema radica en los privados que usan y disponen de lo adquirido lícitamente como consecuencia de lo intercambiado con otros. Es por eso que alaba enfáticamente el experimento oprobioso de la isla-cárcel cubana que constituye su modelo.</p>
<p>Pero ahora, según algunas de las declaraciones recientes de Galeano, <strong>parece que está disgustado con las recetas que había propuesto</strong>. Sin embargo, no decide qué sistema abrazar. En un escrito corto de su autoría consigna que se cayó del mundo y no sabe por qué puerta entrar, al tiempo que se queja de la sociedad del descarte en la que a cada rato se cambia de celular, de televisor, de automóvil, de computadora y hasta de mujer o marido y de valores, en el contexto de vivir endeudados y otras observaciones atinadas.</p>
<p>Pero en estos comentarios con tono quejumbroso, deben diferenciarse dos planos bien nítidos. Por una parte, los descartes y rotaciones de bienes y servicios y, por otra, el abandono de valores y principios. Esto último hace que se pierda la brújula, los mojones o puntos de referencia, suponiendo que está aludiendo al respeto recíproco que implica las libertades individuales, la palabra empeñada en los contratos y la propiedad privada, en primer lugar del pensamiento y la integridad física de cada cual y, luego, del producto de su trabajo.</p>
<p>El otro plano es puramente axiológico y depende en gran medida de la educación formal e informal recibida y de elucubraciones personales. Por ejemplo y salvando las distancias, personalmente me disgusta la música, las canciones y los movimientos espasmódicos de Michael Jackson, que por otra parte nunca supe a ciencia cierta si era negro o blanco, varón o mujer, pero nada se puede hacer como no sea dedicarse a la persuasión sobre la eventual superioridad de otras composiciones musicales, escenarios distintos y bailes diferentes. Lo mismo va para la tilinguería de mucho de lo que se trasmite por televisión y así sucesivamente, que incluye el afán de cambiar artefactos y demás actitudes y preferencias, para lo cual <strong>bajo ningún concepto es aceptable el recurrir a comisarios sino que se requiere respeto para que cada uno siga su camino siempre y cuando no se lesionen derechos de terceros.</strong></p>
<p>En resumen, mi propuesta para Galeano es que retome el mundo después de su caída más o menos vertiginosa y entre raudamente por la puerta de la libertad y denuncie con el vigor que lo caracteriza todo lo que signifique el uso de la violencia para con personas que no se entrometen en los derechos de otros y, simultáneamente, insista en la docencia para mostrar los desperdicios humanos al destinar esfuerzos en pro de la zoncera sistemática que se aparta de los fines de excelencia que hace posible la condición humana, posibilidad que la diferencia de las otras especies conocidas.</p>
<p>El conocimiento es provisorio, sujeto a refutaciones, para lo cual se requieren debates abiertos sin ningún tipo de censuras. Un sistema liberal (no el absurdo invento de “neoliberal”, etiqueta con la que ningún pensador de fuste se identifica) en el que marcos institucionales se circunscriban a proteger los derechos de todos, dejando por completo de lado a los megalómanos que pretenden manejar vidas y haciendas ajenas, sin comprender que el conocimiento es disperso y fraccionado y que, por ende, los así llamados planificadores concentran ignorancia con la petulante y morbosa inclinación de imponer lo que debe hacer cada uno.</p>
<p><strong>Muy bienvenido sería Galeano a las filas liberales</strong>, lo cual significa el respeto irrestricto para los proyectos de vida de otros.  Filas donde no hay popes sino intercambios de ideas con plena conciencia que es una tradición de pensamiento que está y estará en permanente ebullición porque en la vida terrenal no hay un punto final que no sea susceptible de mejorar. Bienvenido por su antes referida pluma colosal y por su honestidad intelectual al exponer sus dudas existenciales por donde entrarle al mundo. Por otra parte, es de interés apuntar que <strong>la ansiedad y angustia que muestra la necesidad de rotaciones permanentes sin solución de continuidad, la caricatura de la existencia al exhibir públicamente lo privado en Facebook y la pretendida comunicación con un interlocutor presencial pero mirando todo el tiempo el celular, obedecen a la falsificación de guías, valores y principios que se dejan de lado para adoptar no se sabe qué al compás de cambios por el cambio mismo.</strong></p>
<p>Por último, señalo que el clima de tensión y de violencia que muchas veces acompaña esa especie de angustia permanente, es consecuencia de imposiciones atrabiliarias de un Leviatán adiposo y creciente, tal como lo expone en detalle y muy documentadamente Butler S. Schaffer en su largo ensayo titulado “La violencia como producto del orden artificial” que, en definitiva, genera tensiones que aumentan sin cesar y demuelen el orden en el sentido que tradicionalmente lo ha entendido la civilización, claro está, basada en el respeto recíproco en consideración a lo sacro de las autonomías individuales.</p>
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		<title>Otra vez, sobre la tortura</title>
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		<pubDate>Sat, 20 Dec 2014 10:33:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
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		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Terrorismo]]></category>
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		<description><![CDATA[Varias veces he escrito sobre este tema horrendo, ahora repito algo de lo dicho, en esta caso, en “La Nación” de Buenos Aires (julio 23, 2007) en vista de la inadmisible política que en este sentido mantiene el otrora baluarte del mundo libre: Estados Unidos, en Guantánamo (fuera de su territorio para no chocar con... <a href="http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2014/12/20/otra-vez-sobre-la-tortura/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Varias veces he escrito sobre este tema horrendo, ahora repito algo de lo dicho, en esta caso, en “La Nación” de Buenos Aires (julio 23, 2007) en vista de la inadmisible política que en este sentido mantiene el otrora baluarte del mundo libre: Estados Unidos, en Guantánamo (fuera de su territorio para no chocar con la elemental decencia de la legislación estadounidense).</p>
<p>César Beccaría, el precursor del derecho penal, escribe que “Un hombre no puede ser llamado reo antes de la sentencia del juez [...] ¿Qué derecho sino el de la fuerza será el que da potestad al juez para imponer pena a un ciudadano mientras se duda si es o no inocente? No es nuevo este dilema: o el delito es cierto o incierto; si es cierto, no le conviene otra pena que la establecida por las leyes y son inútiles los tormentos porque es inútil la confesión del reo; si es incierto, no se debe atormentar a un inocente, porque tal es, según las leyes, un hombre cuyos delitos no están probados [...] Este es el medio seguro de absolver al los robustos malvados y condenar a los flacos inocentes”.</p>
<p>Concluye Beccaría con una crítica enfática a quienes señalan las contradicciones en que incurren los torturados como prueba de culpabilidad, como si “las contradicciones comunes en los hombres cuando están tranquilos no deban multiplicarse en la turbación de ánimo todo embebido con el pensamiento de salvarse del inminente peligro [...], es superfluo duplicar la luz de esta verdad citando los innumerables ejemplos de inocentes que se confesaron reos por los dolores de la tortura; no hay nación, no hay edad que no presente los suyos [...] No vale la confesión dictada durante la tortura”.</p>
<p><strong>No se justifica la tortura en ninguna circunstancia, incluso en el caso que se conjeture que determinada persona tiene la información de quien es el que hará detonar una bomba y aunque se sospeche que aquel es cómplice del hecho.</strong> Las razones que se acaban de apuntar convalidan el aserto. No resulta aceptable esquivar aquellas argumentaciones esgrimiendo la posibilidad de que el hacer sufrir a una persona queda mas que compensado con las muchas vidas que se salvarían.</p>
<p>Cada persona tiene valor en si misma, la vida de una persona no se debe a otros. No cabe la pretensión de hacer balances como si se tratara de carne sopesada en balanzas de carnicería. El fin es inescindible de los medios. Los pasos en dirección a la meta impregnan ese objetivo. La conducta civilizada no autoriza a abusar de una persona, independientemente de lo que ocurra con otras (llevados al extremo, estos “balances sociales” eventualmente conducirían a justificar dislates como el sacrificio de jubilados para que generaciones jóvenes puedan vivir mejor). <strong>La legitimación del abuso pone en riesgo la supervivencia de la sociedad abierta, puesto que ésta descansa en pilares éticos.</strong></p>
<p>Además, el ejemplo de la bomba supone mas de lo que es posible suponer. Parte de la base que el torturado posee en verdad la información, que la bomba existe y que funciona, que puede remediarse la situación, que el sospechoso trasmitirá la información correcta, que la tortura se limitará a ese hecho etc.</p>
<p>A veces se formulan interrogantes del tipo de ¿usted no autorizaría la tortura de un sospechoso si eso pudiera salvar la vida de su hijo secuestrado?. En realidad son preguntas tramposas de la misma naturaleza que las que aparecen en life boat situations en sentido literal, por ejemplo ¿en caso de encontrarse en un naufragio, usted acataría la decisión del dueño del bote disponible o forzaría el abordaje de toda su familia en lugar de permitir el embarque de otras personas que prefiere el titular?. No es posible el establecimiento de normas de conducta civilizada extrapolando situaciones de conmoción excepcional y ofuscamiento que en ciertas circunstancias abren compuertas a procedimientos reñidos con la moral, puesto que eso significaría el naufragio de la sociedad civilizada.</p>
<p>En el caso del debate sobre la tortura (y en infinidad de otros casos) es útil colocarse en la posición de la minoría. Si detienen injustamente a un hijo y lo torturan, no hay forma de probar la inocencia si no se admite el debido proceso. Antiguamente tribus como la de los godos, vándalos, hunos y germanos (cimbros y teutones) condujeron las “invasiones bárbaras” sobre el Imperio Romano, en la que se establecía todo tipo de suplicios y finalmente se degollaba a los adultos vencidos, se sacrificaba niños a sus dioses, se construían cercos con los huesos de las víctimas y las mujeres profetizaban con las entrañas de los derrotados. En un proceso evolutivo, los conquistadores luego tomaban a los conquistados como esclavos (“herramientas parlantes” según la horripilante denominación de entonces) y, en la guerra moderna, se establecieron normas para el trato de los ejércitos vencidos. <strong>Pero, en lugar de profundizar la senda civilizada y responsabilizar penalmente a quienes producen lo que livianamente se ha dado en llamar “daños colaterales” con vidas de civiles inocentes y eliminar la bajeza de la embrutecedora y castrante “obediencia debida”, resulta que nos retrotraemos a la barbarie de la tortura.</strong></p>
<p>Michael Ignatieff escribe que “La democracia liberal se opone a la tortura porque se opone a cualquier uso ilimitado de la autoridad pública contra seres humanos y la tortura es la mas ilimitada, la forma mas desenfrenada de poder que una persona puede ejercer contra otra”. Sugiere este autor que, para evitar discusiones sobre que es tortura y que son interrogatorios coercitivos, deben filmarse estos procedimientos y archivarse en los departamentos de auditoría gubernamental que correspondan.</p>
<p>Recientemente se ha sugerido la “regulación de la tortura” como consecuencia de la antes mencionada sub-contratación de torturadores en terceros países por parte del gobierno de Estados Unidos y debido a la antes mencionada cárcel de Guantánamo, como queda dicho, para escapar de la elemental disposición del debido proceso en jurisdicción estadounidense. En este sentido, se mantiene que esta regulación sería para evitar la hipocresía de la política norteamericana que, mientras declama el estado de derecho, abre las puertas al abismo. Se sigue diciendo que esta regulación “mitigaría y encauzaría la tortura por carriles adecuados a las circunstancias”. Pero esto significaría la legalización del crimen. El crimen regulado no es menos criminal. No tiene gollete que se considere una aberración la tortura a ciudadanos norteamericanos, mientras se estima aceptable someter a suplicios a no-estadounidenses. <strong>Este modo de ver las cosas, entre otros aspectos, quita toda autoridad moral a los que pelean contra el terrorismo puesto que el adoptar procedimientos de la canallada convierte en canallas a quienes están supuestos de defender el derecho.</strong></p>
<p>No es admisible que algunos se escuden en afirmaciones cobardes como que “la guerra es siempre terrible” y otras de similar calaña para justificar procedimientos aberrantes y eludir el debate. El debido proceso, en su caso, el juicio sumario con todas las garantías procesales y sustantivas, no puede reemplazarse por la carta blanca para torturar y matar. De este modo, eventualmente, se podrán ganar batallas en el terreno militar pero indefectiblemente se pierden en el campo moral.</p>
<p>Claro que la hipocresía no solo se encuentra en algunos de los que combaten al terrorismo sino, como repetidamente se ha visto en distintos lares, está incrustado en ciertos personajes que alardean de proteger “derechos humanos” (que como ya hemos consignado en otras columnas, constituye un grosero pleonasmo puesto que las rosas y las piedras no son sujetos de derecho), cuando en verdad es mera pirotecnia verbal que nada tiene que ver con la justicia al desconocer los crímenes sórdidos, atroces y execrables cometidos por las bandas terroristas.</p>
<p>Por último, el controvertido tema de la suspensión de las libertades individuales con la supuesta idea de preservar el orden jurídico. Paradójico en verdad el dejar sin efecto el derecho para salvaguardar el derecho. Otorgar visos de juricidad a aquello que es por naturaleza extrajurídico, se asemeja a una ficción. No es novedosa la idea de la interrupción del derecho, viene de Roma a través del institium. Se han escrito ríos de tinta sobre esta delicada cuestión, pero, en todo caso, esta concepción se ha traducido reiteradamente en abusos de poder, incluyendo la tortura.</p>
<p>En este sentido, Ira Glasser pasa detallada revista de algunos episodios ocurridos en Estados Unidos como consecuencia de estos llamados estados de excepción. Muestra como la legislación sobre sedición y sobre extranjeros en 1789, de espionaje en 1917, otra vez de sedición en 1918 y la orden ejecutiva de F.D. Roosevelt en 1942 condujeron a grandes injusticias y severas restricciones de las libertades individuales sin que ofrecieran mayor seguridad.</p>
<p>Recuerda Glasser, por ejemplo, que Ronald Reagan llamó a esta última disposición “una histeria de guerra racista” debido a que condenó a 112.000 personas de descendencia japonesa a campos de concentración en Estados Unidos y “ni uno de los 112.000 fue imputado de un crimen ni acusado de espionaje o sabotaje. Ninguna evidencia fue jamás alegada y no hubo audiencias.”</p>
<p>Hannah Arendt escribió sobre las patrañas políticas en el fiasco de Vietnam y ahora hemos visto las graves violaciones a los derechos de las personas por la aplicación de la vergonzosa ley denominada “patriota” en Estados Unidos a raíz de los agresiones criminales del 11 de septiembre de 2001 y la invasión a Irak. Benjamin Franklin advertía que “aquel país que renuncie a algunas libertades en nombre de la seguridad, no merece ni la libertad ni la seguridad”. <strong>Curiosa es en verdad la estrategia de liquidar anticipadamente las libertades como defensa contra el ataque terrorista que, precisamente, pretende aniquilar las libertades.</strong></p>
<p>“Para novedades, los clásicos”, reza el conocido aforismo. En nuestro caso, es pertinente recordar un pensamiento de Dante : “Todo el que pretende el fin del derecho, procede conforme a derecho [...], es imposible buscar el derecho sin el derecho [...] Formalmente nunca lo verdadero sigue a lo falso”.</p>
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		<title>Una obra maestra de Gottfried Dietze</title>
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		<pubDate>Sat, 08 Nov 2014 09:46:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
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		<category><![CDATA[libertades civiles]]></category>
		<category><![CDATA[propiedad privada]]></category>

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		<description><![CDATA[De más está decir que muchos son los libros que resplandecen en las bibliotecas cuya influencia perdura por generaciones y generaciones, pero hay obras como las del profesor Dietze que exigen ser leídas y estudiadas una y otra vez si es que se desea entender lo que viene ocurriendo en el llamado mundo libre. Dietze... <a href="http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2014/11/08/una-obra-maestra-de-gottfried-dietze/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>De más está decir que muchos son los libros que resplandecen en las bibliotecas cuya influencia perdura por generaciones y generaciones, pero hay obras como las del profesor Dietze que exigen ser leídas y estudiadas una y otra vez si es que se desea entender lo que viene ocurriendo en el llamado mundo libre.</p>
<p>Dietze obtuvo tres doctorados: uno en derecho en la Universidad de Heidelberg, otro en ciencia política de Princeton y el tercero en ciencia jurídica en la de Virginia. Enseñó durante décadas en la Universidad Johns Hopkins. Su triada más difundida está compuesta por <em>Amercia´s Political Dilemma. From Limited to Unlimited Democracy, The Federalist. A Classic on Federalism and Free Government y In Defense of Property</em>, libro éste ultimo traducido al castellano y publicado por mi padre en Buenos Aires hace ya más de cuarenta años, con el título de En defensa de la propiedad, obra que tuvo notable difusión, no solo en Argentina sino también en Chile y México.<span id="more-255"></span></p>
<p>Lo conocí al profesor Dietze con motivo de mi conferencia en la reunión anual de la Foundation for Economic Education en New York, en mayo de 1981, y luego tuve la ocasión de escucharlo personalmente con motivo de su visita a ESEADE. Ahora dedico estas líneas a escribir sobre el último de los libros mencionados de Gottfried Dietze con lo cual no pretendo hacer del todo justicia en una nota periodística pero sí llamar la atención sobre este libro.</p>
<p>Antes de esto hago una breve introducción bifronte. <strong>Por un lado consigno que la existencia de la institución de la propiedad privada se debe a la escasez de bienes en relación a las necesidades que hay por ellos.</strong> Si estuviéramos en un mundo sobreabundante donde habría de todo para todos todo el tiempo no será necesaria aquella institución ya que con solo estirar la mano se obtendría lo necesario. Pero como la naturaleza de las cosas no es así y no pueden simultáneamente utilizarse los mismos bienes (sean de consumo o de factores de producción) deben asignarse derechos de propiedad (el origen está explicado por la secuencia Locke-Nozick-Kirzner) y a partir de allí cada uno debe servir al prójimo para incrementar su patrimonio y si no lo logra incurre en quebrantos.</p>
<p>En el segundo punto reiteramos que sin propiedad privada no hay precios ya que estos surgen como consecuencia de arreglos contractuales en los que se ponen en evidencia las respectivas valorizaciones (si el Leviatán pretende controlar precios, estos se convierten en simples números sin relevancia ya que no reflejan las antedichas valorizaciones). Pues bien, en la media en que se debilite la propiedad privada (para no decir nada si se la elimina) los precios dejan de expresar las apreciaciones de cada bien o servicio con lo que se dificulta (o se imposibilita según el grado de entrometimiento de los aparatos estatales) la evaluación de proyectos, la contabilidad y el cálculo económico en general.</p>
<p>Como es sabido carece de sentido sostener que se procederá en tal o cual dirección “según marquen las razones técnicas” puesto que de nada sirven si no se las pondera por los precios. Por eso es que he ilustrado tantas veces este dilema diciendo que donde no hay precios no se sabe si conviene construir carreteras con oro o con asfalto.</p>
<p>Vamos ahora muy sucintamente a la obra de Dietze con comentarios “a vuelo de pájaro”. Comienza su trabajo con un largo desarrollo de la idea natural de la propiedad en las plantas que necesitan de territorio para subsistir, los animales que reconocen su lugar y las comunidades primitivas en un proceso de prueba y error los condujo a la necesitad de la propiedad para evitar “la tragedia de los comunes” tal como señaló Aristóteles en contraposición a la idea de Platón, lo cual fue reafirmado en Grecia y, sobre todo, en Roma.</p>
<p>El autor muestra las influencias decisivas de Cicerón, Hugo Grotius, Pufendorf, la escolástica tardía, Sidney, Locke, la Escuela Escocesa y todos sus múltiples derivados contemporáneos y también las tendencias contrarias a la propiedad del tipo de las de Rousseau (en su trabajo de 1755, aunque después se haya retractado parcialmente, pero manteniendo su idea de la democracia ilimitada), Hans Kelsen, Marx y sus muchos imitadores con versiones enmascaradas con versiones más suavizadas pero en el fondo más contundentes (tipo Keynes).</p>
<p><strong>Se detiene a subrayar un aspecto crucial: el error de santificar las llamadas “libertades civiles” (por ejemplo, votar) como independientes de las libertades económicas como si la propiedad privada no fuera la libertad civil por antonomasia, es decir, el sostén de la civilización (de donde proviene la expresión “civil”).</strong> Como he marcado en otra ocasión resulta por lo menos curioso que se adhiera al las libertades políticas, es decir el continente, y se reniega de las posibilidades de cada uno a hacer lo que estime pertinente con los propio, es decir, el contenido.</p>
<p>Se lamenta que se haya arraigado la expresión “libertad negativa” con las consiguientes connotaciones, para aludir a la libertad en el contexto de las relaciones sociales, a saber, la ausencia de coacción por parte de otros hombres, cuando, en verdad, esa libertad genera efectos positivos.</p>
<p>Se explaya en el origen de los parlamentos como administradores de las finanzas del rey o el emperador y no como legisladores, puesto que esta función estaba en manos de árbitros-jueces en competencia para descubrir el derecho y no con la pretensión de diseño o ingeniería social. Además, en este contexto, refleja la evolución histórica de los parlamentarios como dique de contención a las inclinaciones de los gobernantes a aumentar impuestos.</p>
<p>En definitiva, los “juicios de manifestación” de los fueros españoles (antes que el habeas corpus inglés), la Carta Magna, la Petición de Derechos, la Declaración de la Independencia estadounidense y su Constitución, la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano (antes de la contrarrevolución francesa), las Cortes de Cádiz y todas las constituciones que se basaron en estos pilares, fueron elaborados en torno al derecho de propiedad junto al derecho de resistencia cuando el poder despótico se torna irresistible.</p>
<p>Luego de muchas otras consideraciones, concluye Dietze revelando su preocupación por la declinación del respeto a la propiedad en el baluarte del mundo libre: Estados Unidos (la primera edición de su libro es de 1963), lo cual comenzó ya en la época de Woodrow Wilson con “la revolución del año 13” con la implantación del impuesto progresivo y el establecimiento de la banca central que requirieron dos enmiendas constitucionales y siguió con el denominado “New Deal” para continuar en una senda regresiva hasta nuestro días.</p>
<p><strong>Termina su libro afirmando: “Hemos perdido el sentido de la importancia de la propiedad. La relevancia de la propiedad de logró a través de sucesivas luchas y ahora se observa su continuo recorte y limitaciones. Ya que esta situación ocurrió en el seno de lo que se reconoce como “democracia”, la cuestión surge en cuanto a preguntarnos si esa forma de gobierno [la democracia ilimitada] no ha perdido legitimidad puesto que ha destruido los pilares de la civilización, es decir, la propiedad privada”.</strong></p>
<p>Sin duda que Gottfried Dietze suscribe plenamente el ideal democrático (tal como lo pone una y otra vez de manifiesto en otra de sus ya referidas obras (<em>America´s Political Dilemma. From Limited to Unlimited Democracy</em>), pero describe como ese ideal a degenerado en su contrario. En esta instancia del proceso de evolución cultural, urgentemente se requiere pensar en nuevos límites para el Leviatán si es que se perciben las ventajas insustituibles en de la propiedad privada que está siendo corroída por mayorías sin freno, lo cual comenzó en nuestra era con el gobierno criminal de Adolf Hitler.</p>
<p>En otras oportunidades nos hemos referido en detalle a algunas de las propuestas realizadas para limitar el poder al efecto de mantenerse en el ideal democrático, propuestas realizadas por Hayek, Leoni y las que han pasado inadvertidas formuladas por Montesquieu y las expuestas por Randolph y Gerry en la Convención Constituyente estadounidense. Si estas sugerencias no fueran aceptadas, hay que pensar en otras, puesto que de lo contrario los aparatos estatales desbocados terminarán con la sociedad abierta.</p>
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		<title>Un ejemplo de honestidad intelectual</title>
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		<pubDate>Sat, 02 Aug 2014 11:16:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
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		<description><![CDATA[David Theroux, el presidente del Independent Institute, me invitó a presenciar por la vía cibernética la conferencia en vivo de Ron Paul copatrocinada por esa entidad y pronunciada en el auditorio de la Universidad de California en East Bay el 9 de abril del corriente año. Como es sabido, Ron Paul fue elegido por cuatro... <a href="http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2014/08/02/un-ejemplo-de-honestidad-intelectual/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>David Theroux, el presidente del Independent Institute, me invitó a presenciar por la vía cibernética la conferencia en vivo de Ron Paul copatrocinada por esa entidad y pronunciada en el auditorio de la Universidad de California en East Bay el 9 de abril del corriente año.</p>
<p>Como es sabido, Ron Paul fue elegido por cuatro períodos consecutivos miembro del Congreso en Washington DC y en tres oportunidades fue candidato presidencial (una por el Partido Libertario y dos por el Partido Republicano). Es médico y autor de veinte libros sobre economía, educación y filosofía política, la mitad de ellos estuvieron en la lista de “best-sellers” durante varios meses en <i>The</i> <i>New York Times</i>. Actualmente conduce un programa de televisión y preside varias fundaciones.</p>
<p>Muchos son los temas que el orador abordó en la mencionada ocasión, pero para esta nota periodística selecciono algunos de lo que estimo fueron los puntos sobresalientes de su disertación. En primer lugar, se mostró alarmado por lo que dijo viene ocurriendo en la configuración social en su país. Señaló que en este sentido que la característica tradicional en Estados Unidos ha sido una amplísima franja de personas de ingresos medios y en las puntas los más exitosos y, por ende, muy prósperos por haber sabido satisfacer las necesidades de sus semejantes y en la otra los de menores ingresos con grandes aspiraciones y posibilidades de ascender en la escala social debido a su dedicación, esmero y cultura del trabajo.</p>
<p>Sin embargo, manifestó que lo que viene sucediendo es realmente alarmante: en una punta se destacan nítidamente los amigos del poder que se han enriquecido como consecuencia del privilegio otorgado por el aparato gubernamental de turno, la franja del medio, en gran medida se ha erosionado y el extremo más bajo se ha engrosado exponencialmente con pocas perspectivas de mejorar. Esto dijo se debe a las políticas intervencionistas de las últimas largas décadas que básicamente se tradujeron en subas extraordinarias de impuestos, incrementos impagables de la deuda pública, déficits fiscales esporádicos pero incompatibles con la prudencia financiera más elemental y regulaciones crecientes que recortan peligrosamente las libertades individuales, en un contexto de dependencia cada vez mayor del gobierno central y desmoronamiento del federalismo.</p>
<p>Ahora se publicó un libro de David Stockman en el que enfatiza lo dicho por Ron Paul en cuanto a los peligros de la modificación del cuadro social debido a los inmorales <i>bailouts</i> y equivalentes realizados con el fruto del trabajo de quienes no tienen poder de lobby. El libro se titula <i>The Great Deformation. The Corruption of Capitalism in America</i>. Es parecido a lo que señala Dinesh D´Souza en el también reciente libro titulado <i>America: Imagine a World Without Her</i> y a la colección de Thomas Sowell bajo el muy sugestivo título <i>Desmantling America</i>. Esta triada se ha traducido en un muy llamativo y gratificante éxito editorial en el mercado estadounidense.</p>
<p>En la referida exposición, Ron Paul subrayó que a los habitantes de su país se los perjudica dos veces todos los días: cuando se les cobra impuestos desmedidos y cuando se les da destino a esos ingresos tributarios dirigidos a recortar los espacios de libertad de cada uno, en cuyo contexto se detuvo a considerar numerosos ejemplos de lo que consideró un inaceptable desborde de las funciones del aparato de la fuerza incompatibles con los preceptos constitucionales.</p>
<p>Se detuvo a analizar el escandaloso programa de espionaje a ciudadanos pacíficos denunciados por quienes calificó como héroes por denunciar a quienes violaron de modo grotesco el espíritu y la letra de la Constitución estadounidense. En esta línea argumental subrayó que los rechazos mayores a esta política partieron de gobernantes de otros países al verificar que estaban siendo espiados pero poco se dijo de lo más bochornoso, como queda dicho, el ataque a la privacidad de los mandantes, es decir, los gobernados que de este modo se convierten meros súbitos.</p>
<p>Destacó la irresponsabilidad del gobierno al insistir en la frustrada e inconveniente guerra contra las drogas alucinógenas para usos no medicinales en el contexto de la fenomenal corrupción de políticos, policías, jueces y miembros de oficinas encargadas de combatir la producción, distribución y consumo de las drogas en cuestión (salvo la Guerra del Opio en China debido precisamente a los controles, desde 2000 AC no hubo problemas con las drogas hasta que Nixon impuso la prohibición en 1971 que, además, los márgenes operativos justifican al irrupción de las sintéticas). Se quejó de la impertinencia que los gobiernos consideraran vicios como crímenes y del encarcelamiento de personas que nunca lesionaron derechos de terceros así como también del crecimiento de la drogadicción debido al estímulo de márgenes operativos enormes resultado de la prohibición, todo lo cual mantuvo que se genera por las mismas causas a que condujo la llamada Ley Seca (ahora hay un <i>push</i> para liberar el consumo solamente lo cual favorece aun más a las mafias del narcotráfico).</p>
<p>Se extendió en la malsana tendencia al igualitarismo de ingresos y recalcó que se debe no solo a la ignorancia en temas económicos puesto que las diferencias dependen de las decisiones de los consumidores en el mercado libre cuando no hay privilegios ni empresarios prebendarios, sino también al resentimiento y la envidia que finalmente producen igualdad en la pobreza de la que principalmente escapan los burócratas y sus amigos.</p>
<p>Volvió sobre los resultados catastróficos de la política exterior estadounidense en cuanto a las intervenciones militares en otros países que han perjudicado gravemente las vidas de los soldados y sus familias, han desmembrado la economía local, han exterminado a inocentes y torturado y han creado una muy mala predisposición contra Estados Unidos debido a sus arbitrariedades difundidas con una propaganda digna de la Gestapo. En este capítulo manifestó que no deberíamos hacer a otros lo que no nos gusta que nos hagan a nosotros.</p>
<p>Se detuvo a analizar la política monetaria que apuntó nos conducirá tarde o temprano a otra crisis severa. Resaltó lo contraproducente de la Reserva Federal y sus nefastas decisiones, lo cual dijo es advertido cada vez por una mayor cantidad de economistas apoyados en una nutrida bibliografía y en investigaciones de envergadura.</p>
<p>Aludió a la importancia de trabajar en el terreno educativo al efecto de que se comprendan y acepten los valores y principios que son consubstanciales a la mejor tradición de Estados Unidos para obligar a los políticos a exponer un discurso muy distinto a la demagogia que se viene practicando hace ya muchas décadas.</p>
<p>Apuntó que la idea de la libertad es en realidad reciente en la muy larga historia de la humanidad, lo corriente era el despotismo. Dijo que solo hacen ochocientos años que comenzó una lucha abierta y sistemática a favor de la protección de los derechos individuales, pero, comentó que de un tiempo a esta parte se ha tendido a revertir esa dirección para aceptar nuevamente el autoritarismo. En este contexto puso en evidencia que en los momentos que corren hay mucha gente que se ha percatado de este serio problema y hacen esfuerzos muy fértiles para frenar la avalancha y volver a las fuentes de la libertad y no solo en Estados Unidos sino en muy diferentes países. Consignó que esto último constituye indudablemente una esperanza cierta y muy vigorosa para el futuro.</p>
<p>Lo mencionó a Leonard Read que en la década de los cuarenta comenzó la lucha intelectual de modo sistemático y metódico a favor de la libertad al crear la Foundation for Economic Education en New York, pero estaba muy solo. Hoy, en cambio, pasó revista a una larga serie de nuevas instituciones y cátedras que le dan sustento al optimismo del distinguido orador. En sentido opuesto, se explayó sobre las buenas intenciones de tantas personas que para salir de la pobreza aconsejan recetas dañinas para la gente y sus posibilidades de progreso, pero dijo que las intenciones nunca resuelven los problemas si no se ha entendido cual es el diagnóstico y su correspondiente tratamiento.</p>
<p>Finalmente, en el período de preguntas luego de la disertación tuvo la oportunidad de ampliar los fundamentos de sus sugerencias y agregar otros temas como el último punto que encaró sobre la llamada ayuda externa a países denominados subdesarrolados, lo cual criticó con vehemencia al mostrar los perjuicios de apoderarse de recursos coactivamente a través de organismos internacionales para entregarlos a gobiernos estatistas y, muchas veces, corruptos. Luego de lo cual obtuvo de la nutrida audiencia una larga ovación de pie.</p>
<p>Por nuestra parte observamos tal como lo habíamos hecho en otras oportunidades, que la honestidad intelectual de Ron Paul se destaca nítidamente en las épocas que corren: es un ejemplo de integridad y conducta frente a todos los cómplices de la decadencia y timoratos que les da pánico pronunciarse por algo “políticamente incorrecto”, incapaces de abrir cauce a ideas nobles.</p>
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