<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Alberto Benegas Lynch (h) &#187; Huxley</title>
	<atom:link href="http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/tag/huxley/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch</link>
	<description>alberto_benegas_lynch</description>
	<lastBuildDate>Sat, 04 Jun 2016 04:19:48 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.2</generator>
		<item>
		<title>Manipulación genética y otras variantes</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2015/03/28/manipulacion-genetica-y-otras-variantes/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2015/03/28/manipulacion-genetica-y-otras-variantes/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 28 Mar 2015 08:45:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[ADN]]></category>
		<category><![CDATA[bioética]]></category>
		<category><![CDATA[C. S. Lewis]]></category>
		<category><![CDATA[citoplasma]]></category>
		<category><![CDATA[cromosomas]]></category>
		<category><![CDATA[genes]]></category>
		<category><![CDATA[genética]]></category>
		<category><![CDATA[Huxley]]></category>
		<category><![CDATA[inteligencia]]></category>
		<category><![CDATA[libre albedrío]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/?p=598</guid>
		<description><![CDATA[Es notable y maravilloso el progreso de la ciencia en  sus múltiples ramas. Probablemente la genética es el reglón que más ha avanzado en los últimos tiempos. La prevención y curación de enfermedades resulta formidable. El ser humano está físicamente formado por células en cuyo interior hay una sustancia denominada citoplasma en la que se... <a href="http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2015/03/28/manipulacion-genetica-y-otras-variantes/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Es notable y maravilloso el progreso de la ciencia en  sus múltiples ramas. <strong>Probablemente la genética es el reglón que más ha avanzado en los últimos tiempos</strong>. La prevención y curación de enfermedades resulta formidable.</p>
<p>El ser humano está físicamente formado por células en cuyo interior hay una sustancia denominada <strong>citoplasma</strong> en la que se encuentra el núcleo en cuyo seno se encuentran partículas llamadas cromosomas que son un conjunto de genes los cuales se identifican con <strong>moléculas de ácido desoxirribonucleico (DNA)</strong> que constituyen la clave de la herencia. En base a este material los científicos han contribuido a rectificar malformaciones y curar ciertas enfermedades antes incurables. Pero debe tenerse muy en cuenta que el ser humano no es solo kilos de protoplasma sino que para que tenga sentido su característica medular cual es el libre albedrío posee <strong>estados de conciencia, mente o psique</strong> que permiten que haya <strong>racionalidad, argumentación, proposiciones verdaderas y falsas,  ideas autogeneradas, revisión de los propios juicios, identidad personal, responsabilidad individual,  moral y, claro, la propia libertad.<span id="more-598"></span></strong></p>
<p>Esto último no puede intentar invalidarse por un científico desbocado sin destruir lo propiamente humano. He aquí el <strong>peligro de ciertos proyectos genetistas</strong> que modifican sin límite la información y el caudal genético y propuestas de los así llamados científicos que pueden proporcionar sustancias que anulan la voluntad, tal como lo describe la horrenda antiutopía de Huxley al efecto de <strong>fabricar seres obedientes al poder político</strong>. <strong>Hay entonces un límite bioético a la manipulación de las personas por métodos que no son terapéuticos sino destructivos de la personalidad. </strong></p>
<p>El significado no es el mismo que el que se practica en el reino vegetal y animal, como queda dicho, en el hombre está presente la dimensión espiritual, de lo contrario, si se sobrepasan los límites de la manipulación se cae en la ingeniería genética en el peor de los sentidos, convirtiendo al ser humano en una mera cosa de laboratorio sujeta a las mayores de las tropelías.</p>
<p>Resulta de mucho interés detenerse a considerar los<strong> pensamientos de C. S. Lewis en su obra </strong><i><strong>The Abolition of Man.</strong> </i>Consigna este autor que a raíz de las mencionadas manipulaciones “el hombre deja de ser tal para convertirse en un artefacto. La conquista final del hombre será así la abolición del hombre” puesto que “si por medio de la eugenesia el poder de algunos hace de sus descendientes lo que les plazca, los hombres que vivan después serán por siempre pacientes del poder” ya que “los moduladores de hombres de la nueva era estarán armados con poderes de un Estado omnipotente y una irresistible técnica científica” y concluye que “si el hombre ha decidido tratarse a si mismo como materia prima, materia prima será”. Sin embargo, destaca Lewis que “aquellos que fundan la verdadera ciencia son los que aman la verdad que excede el amor al poder”.</p>
<p>Colabora en la destrucción de lo humano el uso metafórico de ciertas expresiones que se extrapolan ilegítimamente al ámbito de lo no humano. Así, <strong>se dice que los ordenadores “tienen memoria” que “calculan” o que son “inteligentes”.</strong> También se recurre a una <strong>peligrosa metáfora cuando de dice que fulano “es un enfermo mental”. </strong></p>
<p>Veamos esto por partes. Nuestros abuelos y bisabuelos solían decir que hacían un nudo en el pañuelo para recordar tal o cual asunto, pero nadie en su sano juicio diría que el pañuelo tiene memoria o cuando se guardan archivos en un galpón, no se diría que el galpón tiene memoria. Es un atributo exclusivo del ser humano que se diferencia en lo que ocurre en el reino animal por la capacidad de conceptualización y no una reacción instintiva mecánicamente asociativa.</p>
<p>Tampoco es apropiado sostener que la máquina calcula, ya que son impulsos eléctricos programados, a menos que aceptemos seriamente que el reloj “nos dice la hora”. Y lo mismo ocurre con el término inteligencia que significa leer adentro (<i>inter legum</i>) que solo es atribuible al ser humano. Por último, mantener que algunos seres humanos son enfermos mentales desconoce lo básico de la patología que significa una lesión orgánica, de las células o los tejidos, la mente o las ideas no pueden estar enfermas, puesto que <strong>la psique o el estado de conciencia no es material,</strong> consustancial al libre albedrío que, por definición, no está programado o determinado (no está sujeto al determinismo físico para recurrir a la terminología popperiana).</p>
<p>Nada más espantoso que imaginarse el escenario en el que los hombres voluntariamente ingieren sustancias por las que se anula su voluntad y, como contrapartida, obtienen sensaciones de satisfacción. Esto es sin duda <strong>mucho peor que la antiutopía orwelliana donde el gran hermano impone el totalitarismo,</strong> en este caso la gente pide convertirse en soldaditos serviles a los caprichos del poder. Es la degradación más absoluta y la renuncia más grosera a la condición humana.</p>
<p>Huxley -a quien invito a mis lectores a leer con especial atención- consignó su escalofriante pronóstico en 1932 pero <strong>en 1946 escribió un nuevo prólogo en el que rectifica algunos puntos de su obra original</strong> convirtiéndola en un trabajo compatible con una mirada liberal y, en 1959, escribió <i>Brave New  World Revisited</i> ya francamente liberal, un libro realmente de gran calado al tiempo que también aterrador.</p>
<p>En el mencionado prólogo, Huxley nos dice que la obra contiene “considerables errores que para enmendarlos debería reescribir el libro” y subraya que “una población que predominantemente se le ha arrancado la propiedad siempre produce confusión económica y social. Para tratar esa confusión, el poder se ha centralizado y el control gubernamental se ha incrementado. Es probable que todos los gobiernos del mundo serán más o menos totalitarios […] Solo un movimiento popular en gran escala hacia la descentralización y la autorrealización podrá contrarrestar esta tendencia hacia el estatismo. En el presente [1946] no hay signos de que ese movimiento tenga lugar”, situación en la cual no solo se trata de “lo inhumano” sino que es “demostrablemente ineficiente”. Esa perspectiva se facilita enormemente si “los jefes poderosos y su ejército de planificadores controla <strong>una población de esclavos que no necesitan ser coaccionados porque aman la esclavitud</strong>. Para  hacer que ese amor suceda, la faena en los estados totalitarios del momento se ocupan de ministerios de propaganda, editores de diarios sumisos y profesores adictos […] El amor a la esclavitud no puede ser establecida sin una profunda revolución en las mentes humanas […] y luego con la ayuda de sustancias especiales […], un sistema de eugenesia diseñado para homogenizar el producto humano facilitará el trabajo de los planificadores”.</p>
<p>Años después, en el nuevo libro revisitado que hemos mencionado afirma que en gran medida las personas renuncian a ser humanas y piden “televisión y hamburgueses pero no las molesten con la responsabilidad de la libertad”. En este contexto consigna que la inutilidad de las batallas estadísticas debe suplirse con análisis conceptual puesto que “el significado de los hechos naturalmente depende del sistema particular de ideas con que se interpretan”.</p>
<p>Es de gran interés atender los razonamientos de este autor a través de varias citas al efecto de sopesar sus muy fértiles contribuciones: afirma que <strong>“una multitud es caótica, no tiene propósito propio y es capaz de cualquier cosa excepto de acción inteligente y pensamiento realista.</strong> Juntos en multitud, la gente pierde su poder de razonamiento y su capacidad de decisiones morales”, en cambio, “la lectura es privada, no una actividad colectiva. El escritor le habla solo a individuos, sentado su lado en un estado de sobriedad normal […] pero la mediocridad subhumana a quien se dirige el demagogo apela a la imbecilidad en que se base para poner a sus víctimas en acción que caracteriza no al hombre y a la mujer como individuos pero hombres y mujeres como masa”.</p>
<p>Continúa escribiendo: “Muchos de nosotros deseamos la paz y la libertad pero muy pocos de nosotros tenemos mucho entusiasmo por los pensamientos, sentimientos y acciones que hacen posible la paz y la libertad. Al revés, muy pocos son los que desean la guerra y la tiranía, pero mucha gente encuentra placer en los pensamientos, los sentimientos y las acciones que conducen a la guerra y la tiranía […] Los métodos que ahora se usan para comercializar a los candidatos políticos son como si se trataran de desodorantes con lo que se garantiza que el electorado escuche la verdad de nada […] Una sociedad democrática es una sociedad dedicada a que como el poder es habitualmente abusado y por ende debe ser entregado a funcionarios exclusivamente de modo limitado y por períodos también limitados.”</p>
<p>Por otro lado, G. A. Hudock escribe un libro de gran provecho con un título muy sugestivo: <i>Genes, terapia y la ingeniería genética, Frankenstein es aun un mito pero debe ser releído permanentemente</i>,<i> </i>y otra variante de lo tratado en esta nota es<strong> cierta tendencia positivista dentro de la amplia gama de las neurociencias que también convierten en aparato al ser humano como si el sistema nervioso, las conexiones neuronales y los procesos de conducción eléctrica y química pudieran tener propósito deliberado</strong> y la consiguiente libertad de elección sin concebir la mente distinta del cerebro, tal como, entre otros, apunta el premio Nobel en Neurofisiología John Eccles en <i>La psique humana</i> (también en colaboración con Karl Popper la obra cuya tesis está muy bien ilustrada en el título: <i>El yo y su cerebro</i>)<i> </i>y, recientemente, el R.P. Dr. Juan José Sanguineti en su notable trabajo <i>Neurociencia y filosofía del hombre.</i> Para concluir, recordemos siempre otro de los pensamientos clave de C. S. Lewis quien subraya prioridad de la psique al consignar: <strong>“Usted no <i>tiene </i>alma, usted <i>es </i>su alma; usted <i>tiene </i>cuerpo”.</strong></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2015/03/28/manipulacion-genetica-y-otras-variantes/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Facebook y compañía</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2014/04/26/facebook-y-compania/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2014/04/26/facebook-y-compania/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 26 Apr 2014 08:58:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Asociación Americana de Psiquiatría]]></category>
		<category><![CDATA[Caroline Kennedy]]></category>
		<category><![CDATA[Cuarta Enmienda]]></category>
		<category><![CDATA[Ellen Alderman]]></category>
		<category><![CDATA[Facebook]]></category>
		<category><![CDATA[Gran Hermano]]></category>
		<category><![CDATA[Huxley]]></category>
		<category><![CDATA[Internet]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Brandeis]]></category>
		<category><![CDATA[Milan Kundera]]></category>
		<category><![CDATA[privacidad]]></category>
		<category><![CDATA[redes sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Samuel D. Warren]]></category>
		<category><![CDATA[Santos Cifuentes]]></category>
		<category><![CDATA[selfies]]></category>
		<category><![CDATA[Vance Packard]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/?p=101</guid>
		<description><![CDATA[Todas las tecnologías tienen sus pros y contras, incluso el martillo puede utilizarse para clavar un clavo o para romperle la nuca al vecino. Internet puede servir para indagar, digerir y sacar conclusiones valiosas, pero también para recolectar basura. Los celulares pueden servir para la comunicación o, paradójicamente, para la incomunicación cuando el sujeto en... <a href="http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2014/04/26/facebook-y-compania/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Todas las tecnologías tienen sus pros y contras, incluso el martillo puede utilizarse para clavar un clavo o para romperle la nuca al vecino. <strong>Internet puede servir para indagar, digerir y sacar conclusiones valiosas, pero también para recolectar basura.</strong> <strong>Los celulares pueden servir para la comunicación o, paradójicamente, para la incomunicación</strong> cuando el sujeto en cuestión interrumpe la conversación con su interlocutor en vivo para atender una llamada con quien tampoco se comunica en el sentido propio del término. En definitiva no está ni con uno ni con otro.</p>
<p>Últimamente he estado intercambiando ideas con algunas personas cercanas como mi mujer, mi hijo menor Joaquín y mi cuñada Margarita sobre aplicaciones en Facebook que desde que en 2004 irrumpió en escena a raíz del descubrimiento de un estudiante (completado por otras contribuciones posteriores), se convirtió en un sistema que ha crecido de modo exponencial hasta que actualmente hay más de ochocientos millones de participantes.</p>
<p>Hoy parece que decae este instrumento para ser reemplazado por imágenes y textos que aparentemente tienen un plazo de supervivencia. De cualquier modo, <strong>las redes sociales en general han servido para muy distintos propósitos, tal vez el más productivo sea la coordinación para protestar frente a gobiernos desbocados</strong>, pero en esta nota me quiero detener en otro aspecto medular que me llama poderosamente la atención.</p>
<p><span id="more-101"></span></p>
<p>Este aspecto alude a la <strong>obsesión por entregar la propia privacidad al público</strong>, lo cual sucede aunque los destinatarios sean pretendidamente limitados (los predadores suelen darle otros destinos a lo teóricamente publicado para un grupo). De todos modos, lo que me llama la atención es la tendencia a la pérdida de ámbitos privados y la necesidad de publicitar lo que se hace en territorios íntimos, no necesariamente sexuales sino, como decimos, lo que se dice y hace dirigidas a determinadas personas o también actitudes supuestamente solitarias pero que deben registrarse en Facebook para que el grupo esté informado de lo que sucede con el titular.</p>
<p>Parecería que no hay prácticamente espacio para la preservación de las autonomías individuales, las relaciones con contertulios específicos quedan anuladas si se sale al balcón a contar lo que se ha dicho o hecho. Como es sabido,<strong> la Cuarta Enmienda en la Constitución estadounidense abrió un camino luego seguido por muchos otros países por la que se considera lo privado como algo sagrado que solo puede interrumpirse con orden judicial</strong> debidamente justificada por la posibilidad cierta de un delito y con la expresa mención de que y porqué se ha de avasallar.</p>
<p>Con los Facebooks y compañía no parece que se desee preservar la privacidad, al contrario hay una aparente necesidad de colectivizar lo que se hace. No hay el goce de preservar lo íntimo en el sentido antes referido. Parecería que estamos frente a un problema psicológico de envergadura: <strong>la obsesión por exhibirse y que hay un vacío existencial si otros no se anotician de todo lo que hace el vecino</strong>. Es como una puesta en escena, como una teatralización de la vida donde los actores no tienen sentido si no cuentan con público.</p>
<p>Una cosa es lo que está destinado a los demás, por ejemplo, una conferencia, la publicación de artículos, una obra de arte y similares y otra bien diferente es el seguimiento de lo que se hace privadamente durante prácticamente todo el día (y, frecuentemente, de la noche). <strong>Una vida individual así vivida no es individual sino colectiva puesto que la persona se disuelve en el grupo. </strong></p>
<p>Ya dijimos que hay muchas ventajas en la utilización de este instrumento por el que se trasmiten también buenos pensamientos, humor y similares, pero nos parece que lo dicho anteriormente, aun sin quererlo, tiene alguna similitud con lo que en otro plano ejecuta el Gran Hermano orwelliano, o más bien, lo que propone Huxley en su antiutopía más horrenda aun porque es donde la gente pide ser esclavizada. En nuestro caso, las entregas de la privacidad son voluntarias (aunque, como queda dicho, algunas derivaciones desagradables no son para nada intencionales por parte de quien publica en su muro).</p>
<p>Es perfectamente comprensible que quienes utilizan Facebook sostengan que publican lo que les viene en gana y lo que desean preservar no lo exhiben, pero lo que llama la atención es precisamente el volumen de lo que publican como si eso les diera vida, como si lo privado estuviera fuera de la existencia.</p>
<p>En modo alguno es que los que exhiben sin tapujos su privacidad a diestra y siniestra sean totalitarios, es que tal vez contribuyan inconscientemente a colectivizar y a diluir la individualidad con lo que eventualmente se corre el riesgo de preparar el camino al mencionado Gran Hermano.</p>
<p>Como he puesto de relieve en otra oportunidad, según el diccionario etimológico “privado” proviene del latín <i>privatus</i> que significa en primer término “apartado, personal, particular, no público”. El ser humano consolida su personalidad en la medida en que desarrolla sus potencialidades y la abandona en la medida en que se funde y confunde en los otros, esto es, se despersonaliza. La dignidad de la persona deriva de su libre albedrío, es decir, de su autonomía para regir su destino.</p>
<p>La privacidad o intimidad es lo exclusivo, lo propio, lo suyo, <strong>la vida humana es inseparable de lo privado o privativo de uno</strong>. Milan Kundera en <i>La insoportable levedad del ser</i> anota que “La persona que pierde su intimidad lo pierde todo”. Lo personal es lo que se conforma en lo íntimo de cada uno, constituye su aspecto medular y característico.</p>
<p>La primera vez que el tema se trató en profundidad, fue en 1890 en un ensayo publicado por Samuel D. Warren y Luis Brandeis en la <i>Harvard Law Review </i>titulado “El derecho a la intimidad”. En nuestro días, Santos Cifuentes publicó <i>El derecho a la vida privada</i> donde explica que “La intimidad es uno de los bienes principales de los que caracterizan a la persona” y que el “desenvolvimiento de la personalidad psicofísica solo es posible si el ser humano puede conservar un conjunto de aspectos, circunstancias y situaciones que se preservan y se destinan por propia iniciativa a no ser comunicados al mundo exterior” puesto que “va de suyo que <strong>perdida esa autodeterminación de mantener reservados tales asuntos, se degrada un aspecto central de la dignidad y se coloca al ser humano en un estado de dependencia y de indefensión”.</strong></p>
<p>Tal vez la obra que mas ha tenido repercusión en los tiempos modernos sobre la materia es <i>La sociedad desnuda </i>de Vance Packard y la difusión más didáctica y documentada de múltiples casos es probablemente el libro en coautoría de Ellen Alderman y Caroline Kennedy titulado <i>El derecho a la privacidad</i>. Los instrumentos modernos de gran sofisticación permiten invadir la privacidad sea a través de rayos infrarrojos, captación de ondas sonoras a larga distancia, cámaras ocultas para filmar, fotografías de alta precisión, espionaje de correos electrónicos y demás parafernalia pueden anular la vida propiamente humana, es decir, la que se sustrae al escrutinio público.</p>
<p>Sin duda que en una sociedad abierta se trata de proteger a quienes efectivamente desean preservar su intimidad de la mirada ajena, lo cual no ocurre cuando la persona se expone al público. No es lo mismo la conversación en el seno del propio domicilio que pasearse desnudo por el jardín. No es lo mismo ser sorprendido por una cámara oculta que ingresar a un lugar donde abiertamente se pone como condición la presencia de ese adminículo.</p>
<p>Si bien los intrusos pueden provenir de agentes privados (los cuales deben ser debidamente procesados y penados) hoy debe estarse especialmente alerta a <strong>los entrometimientos estatales -inauditos atropellos legales- a través de los llamados servicios de inteligencia, las preguntas insolentes de formularios impositivos, la paranoica pretensión de afectar el secreto de las fuentes de información periodística, los procedimientos de espionaje y toda la vasta red impuesta por la política como burda falsificación de un andamiaje teóricamente establecido para preservar los derechos de los gobernados</strong>.</p>
<p>Pero es sorprendente que hoy haya entregadores voluntarios de su privacidad que es parte sustancial de la identidad puesto que de la intimidad nace la diferenciación y unicidad que, como escribe Julián Marías en <i>Persona</i>, es “mucho más que lo que aparece en el espejo”, lo cual parecería que de tanto publicar privacidades desde muy diversos ángulos queda expuesta la persona en Facebook (además de que en ámbitos donde prevalece la inseguridad ese instrumento puede tener ribetes de peligrosidad).</p>
<p>Demás está decir que <strong>este tema no debe ser <i>bajo</i> <i>ningún</i> <i>concepto</i> materia de legislación,</strong> la cual infringiría una tremenda estocada a la libertad de expresión que constituye la quintaesencia de la sociedad abierta en la que todos pueden escribir y decir lo que les venga en gana y por los medios que juzguen pertinentes (cosa que no es óbice para que quienes consideren que sus derechos han sido lesionados interpongan las demandas correspondientes ante la Justicia, siempre como un <i>ex post facto</i>, nunca censura previa).</p>
<p>A lo dicho anteriormente también ahora se agrega la <strong>multiplicación de los “selfies”</strong> (sacarse fotografías a uno mismo), sobre lo cual acaba de pronunciarse la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) en su reunión anual en Chicago respecto a la compulsión de sacarse fotos varias veces en el día y publicarlas en Facebook. Esta asociación de profesionales concluye que “esa pulsión se debe a <strong>una forma de compensar la falta de autoestima y llenar un vacío”. </strong></p>
<p><strong>El que estas líneas escribe no tiene ni tuvo Facebook por pura desconfianza</strong>, sin embargo manos misteriosas -un verdadero enigma propio del mundo cibernético- le han fabricado dos que en cada caso se aclara que “no es oficial” y que contiene algunos artículos y ensayos del suscripto. Es posible que esta noticia sea irrelevante, pero de todos modos la consigno como una nota a pie de página para el cierre de este apunte periodístico.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2014/04/26/facebook-y-compania/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic page generated in 2.206 seconds. -->
<!-- Cached page generated by WP-Super-Cache on 2017-01-31 04:05:13 -->
