<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Alberto Benegas Lynch (h) &#187; Padres fundadores</title>
	<atom:link href="http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/tag/padres-fundadores/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch</link>
	<description>alberto_benegas_lynch</description>
	<lastBuildDate>Sat, 04 Jun 2016 04:19:48 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.2</generator>
		<item>
		<title>Carta abierta a Eduardo Galeano</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2015/01/03/carta-abierta-a-eduardo-galeano/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2015/01/03/carta-abierta-a-eduardo-galeano/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 03 Jan 2015 09:49:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Al Capone]]></category>
		<category><![CDATA[Banco Mundial]]></category>
		<category><![CDATA[corrupción]]></category>
		<category><![CDATA[Edurado Galeano]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[FMI]]></category>
		<category><![CDATA[Las venas abiertas de América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[liberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Padres fundadores]]></category>
		<category><![CDATA[sistema liberal]]></category>
		<category><![CDATA[sociedad abierta]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/?p=339</guid>
		<description><![CDATA[Antes que nada e independientemente del contenido que Galeano estampa en su prosa, quiero subrayar su talento realmente formidable para administrar una pluma que produce resultados que encandilan de admiración al lector. Una especie de hechizo superlativo de un prestidigitador que juega con las formas del idioma y que exhibe una gimnasia gramatical que se... <a href="http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2015/01/03/carta-abierta-a-eduardo-galeano/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Antes que nada e independientemente del contenido que Galeano estampa en su prosa, quiero subrayar su talento realmente formidable para administrar una pluma que produce resultados que encandilan de admiración al lector. Una especie de hechizo superlativo de un prestidigitador que juega con las formas del idioma y que exhibe una gimnasia gramatical que se asimila a estar escribiendo poemas permanentes con una cadencia notable, por más que se trate del género del ensayo.</p>
<p>Habiendo dicho esto, destaco lo que es evidente:<strong> su contribución a la demolición de la sociedad abierta, o mejor dicho, a lo que queda de ella puesto que durante las últimas largas décadas los gobiernos se han propuesto el estrangulamiento de las libertades de las personas que gobiernan.</strong> Astronómicos incrementos en el gasto público, impuestos insoportables, regulaciones asfixiantes en el contexto de marcos institucionales degradados hacen que el Leviatán avance sobre los espacios privados de la gente dejando a su paso pobreza para todos, muy especialmente para los más necesitados. Aquellas medidas las propone Eduardo Galeano con entusiasmo. Flota en sus trabajos la presencia de la suma cero de la teoría de los juegos, es decir, <strong>lo que gana uno lo pierde el otro retrotrayéndonos a la época mercantilista.</strong> Nada original por cierto. En <i>Las venas abiertas de América Latina </i>concluye que <strong>“cuanto más libertad se otorga a los negocios, más cárceles se hace necesario construir para quienes padecen los negocios”</strong>, con lo cual le da la espalda al hecho de que en toda transacción libre y voluntaria ambas partes se benefician.<span id="more-339"></span></p>
<p>No distingue para nada el empresario que para mejorar su situación patrimonial debe servir a sus semejantes: si acierta gana y si yerra incurre en quebrantos. No distingue esta situación con el pseudoempresario que se enriquece debido al privilegio que le otorga su alianza con el poder político de turno, con lo que explota miserablemente a sus congéneres.</p>
<p>La emprende contra un capitalismo prácticamente inexistente, incluso en el otrora baluarte del mundo libre, Estados Unidos,  donde de un largo tiempo a esta parte los gobiernos han traicionado los sabios consejos de los Padres Fundadores para, en su lugar, abrazar la latinoamericanización en el peor sentido de la expresión, lo cual incluye “salvatajes” para negociantes irresponsables, ineptos e indecentes, claro está con los recursos de los que trabajan honestamente. Embiste contra el mercado como si no se percatara que se trata de millones de arreglos contractuales entre los que está el mismo Galeano, no solo para su vivienda, su vestido, su alimentación y su recreación sino de modo muy especial para vender su antedicho libro (y muchos otros, también de su autoría) que va por la edición sesenta y ocho con jugosos derechos de autor.</p>
<p>Sus recetas son anacrónicas, son las que aplicaron y aplican todos los países atrasados del planeta pero están vestidas con un ropaje nuevo y adornados con una prosa elegante, por más que ataque por las razones equivocadas a las nefastas instituciones internacionales como el FMI y el Banco Mundial que sin duda habría que disolver por el daño mayúsculo que infringen con recursos coactivamente detraídos del fruto del trabajo ajeno, a manos de burócratas que reciben pagas suculentas y que viajan en primera con pasaportes que les permiten acarrear compras que no revisan las malditas aduanas que ellos mismos apoyan.</p>
<p>Hace algo más de veinte años, <strong>en la revista mexicana <i>Perfiles</i>, publiqué un artículo titulado “El mundo al revés de Eduardo Galeano” donde criticaba uno de los libros del mencionado autor (<i>Patas arriba. La escuela del mundo al revés</i>)</strong> donde intenté mostrar que lo que está al revés es en gran medida debido a la absorción de lo dicho por autores como Galeano y que, en consecuencia,  el mundo al revés estaba, entre otras, en la cabeza de este escritor. Abría aquella nota con una cita que hacía este autor en la que se leía lo siguiente: <strong>“Donde no se obedece la ley, la corrupción es la única ley. La corrupción está minando este país.</strong> La virtud, el honor y la ley se han esfumado de nuestras vidas”. ¿A quien pertenece esta cita?: a Al Capone en una entrevista publicada en <i>Liberty </i>el 17 de octubre de 1931. Esto mismo es dicho y repetido por los políticos estatistas con deslumbrante hipocresía luciendo unas sonrisas bastante estúpidas de un cinismo dignas de mejor causa. Pero henos aquí que Galeano no lo ve así, según él el problema radica en los privados que usan y disponen de lo adquirido lícitamente como consecuencia de lo intercambiado con otros. Es por eso que alaba enfáticamente el experimento oprobioso de la isla-cárcel cubana que constituye su modelo.</p>
<p>Pero ahora, según algunas de las declaraciones recientes de Galeano, <strong>parece que está disgustado con las recetas que había propuesto</strong>. Sin embargo, no decide qué sistema abrazar. En un escrito corto de su autoría consigna que se cayó del mundo y no sabe por qué puerta entrar, al tiempo que se queja de la sociedad del descarte en la que a cada rato se cambia de celular, de televisor, de automóvil, de computadora y hasta de mujer o marido y de valores, en el contexto de vivir endeudados y otras observaciones atinadas.</p>
<p>Pero en estos comentarios con tono quejumbroso, deben diferenciarse dos planos bien nítidos. Por una parte, los descartes y rotaciones de bienes y servicios y, por otra, el abandono de valores y principios. Esto último hace que se pierda la brújula, los mojones o puntos de referencia, suponiendo que está aludiendo al respeto recíproco que implica las libertades individuales, la palabra empeñada en los contratos y la propiedad privada, en primer lugar del pensamiento y la integridad física de cada cual y, luego, del producto de su trabajo.</p>
<p>El otro plano es puramente axiológico y depende en gran medida de la educación formal e informal recibida y de elucubraciones personales. Por ejemplo y salvando las distancias, personalmente me disgusta la música, las canciones y los movimientos espasmódicos de Michael Jackson, que por otra parte nunca supe a ciencia cierta si era negro o blanco, varón o mujer, pero nada se puede hacer como no sea dedicarse a la persuasión sobre la eventual superioridad de otras composiciones musicales, escenarios distintos y bailes diferentes. Lo mismo va para la tilinguería de mucho de lo que se trasmite por televisión y así sucesivamente, que incluye el afán de cambiar artefactos y demás actitudes y preferencias, para lo cual <strong>bajo ningún concepto es aceptable el recurrir a comisarios sino que se requiere respeto para que cada uno siga su camino siempre y cuando no se lesionen derechos de terceros.</strong></p>
<p>En resumen, mi propuesta para Galeano es que retome el mundo después de su caída más o menos vertiginosa y entre raudamente por la puerta de la libertad y denuncie con el vigor que lo caracteriza todo lo que signifique el uso de la violencia para con personas que no se entrometen en los derechos de otros y, simultáneamente, insista en la docencia para mostrar los desperdicios humanos al destinar esfuerzos en pro de la zoncera sistemática que se aparta de los fines de excelencia que hace posible la condición humana, posibilidad que la diferencia de las otras especies conocidas.</p>
<p>El conocimiento es provisorio, sujeto a refutaciones, para lo cual se requieren debates abiertos sin ningún tipo de censuras. Un sistema liberal (no el absurdo invento de “neoliberal”, etiqueta con la que ningún pensador de fuste se identifica) en el que marcos institucionales se circunscriban a proteger los derechos de todos, dejando por completo de lado a los megalómanos que pretenden manejar vidas y haciendas ajenas, sin comprender que el conocimiento es disperso y fraccionado y que, por ende, los así llamados planificadores concentran ignorancia con la petulante y morbosa inclinación de imponer lo que debe hacer cada uno.</p>
<p><strong>Muy bienvenido sería Galeano a las filas liberales</strong>, lo cual significa el respeto irrestricto para los proyectos de vida de otros.  Filas donde no hay popes sino intercambios de ideas con plena conciencia que es una tradición de pensamiento que está y estará en permanente ebullición porque en la vida terrenal no hay un punto final que no sea susceptible de mejorar. Bienvenido por su antes referida pluma colosal y por su honestidad intelectual al exponer sus dudas existenciales por donde entrarle al mundo. Por otra parte, es de interés apuntar que <strong>la ansiedad y angustia que muestra la necesidad de rotaciones permanentes sin solución de continuidad, la caricatura de la existencia al exhibir públicamente lo privado en Facebook y la pretendida comunicación con un interlocutor presencial pero mirando todo el tiempo el celular, obedecen a la falsificación de guías, valores y principios que se dejan de lado para adoptar no se sabe qué al compás de cambios por el cambio mismo.</strong></p>
<p>Por último, señalo que el clima de tensión y de violencia que muchas veces acompaña esa especie de angustia permanente, es consecuencia de imposiciones atrabiliarias de un Leviatán adiposo y creciente, tal como lo expone en detalle y muy documentadamente Butler S. Schaffer en su largo ensayo titulado “La violencia como producto del orden artificial” que, en definitiva, genera tensiones que aumentan sin cesar y demuelen el orden en el sentido que tradicionalmente lo ha entendido la civilización, claro está, basada en el respeto recíproco en consideración a lo sacro de las autonomías individuales.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2015/01/03/carta-abierta-a-eduardo-galeano/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Otra visión del aparato estatal</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2014/07/19/otra-vision-del-aparato-estatal/</link>
		<comments>http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2014/07/19/otra-vision-del-aparato-estatal/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 19 Jul 2014 11:10:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Autoritarismo]]></category>
		<category><![CDATA[Constitución]]></category>
		<category><![CDATA[División de poderes]]></category>
		<category><![CDATA[Estado]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[liberalismo]]></category>
		<category><![CDATA[libertad]]></category>
		<category><![CDATA[Padres fundadores]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/?p=166</guid>
		<description><![CDATA[Como es sabido, en Estados Unidos tuvo lugar el experimento más extraordinario en lo que va de la historia de la humanidad respecto a la libertad y a los magníficos resultados que ello produjo en los campos más diversos. El objetivo consistió en limitar las funciones de los aparatos estatales al mínimo indispensable y al... <a href="http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2014/07/19/otra-vision-del-aparato-estatal/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Como es sabido, en Estados Unidos tuvo lugar el experimento más extraordinario en lo que va de la historia de la humanidad respecto a la libertad y a los magníficos resultados que ello produjo en los campos más diversos.</p>
<p>El objetivo consistió en limitar las funciones de los aparatos estatales al mínimo indispensable y al solo efecto de garantizar los derechos individuales de la gente y aun así siempre inculcando estrictos controles y severas desconfianzas al poder (como reiteraban los Padres Fundadores “el costo de la libertad es su eterna vigilancia”).</p>
<p><strong>Se estableció lo que se denominó “un sistema mixto” que consistía en fraccionar el poder a través de muy diversos procedimientos.  Se dividió en cuatro grandes partes: la Cámara de Representantes, la Cámara de Senadores, la Presidencia y la Corte Suprema de Justicia.</strong> La primera era elegida por los estados miembros, a su vez divididos en distritos electorales. El Senado sería elegido sería elegido de modo indirecto a través de las Legislaturas locales que, además, votarían un gobernador y una Corte según los mecanismos dispuestos por la Constitución local, todo ello en el contexto del federalismo al efecto de maximizar la descentralización del poder, la más absoluta libertad de prensa como “cuarto poder”, el respeto irrestricto al debido proceso y una tajante separación entre religión y gobierno (“la doctrina de la muralla”). Por otro lado, los procesos electorales se llevarían a cabo en distintos períodos para distintas funciones, incluyendo rotaciones parciales en diferentes cuerpos al efecto de separar e independizar los diversos roles.</p>
<p>James Wilson, el redactor del primer borrador de la Constitución y profesor de derecho en la Universidad de Pennsylvania escribió que “el gobierno se establece para asegurar y extender el ejercicio de los derechos naturales de los miembros y todo gobierno que no tiene esto en la mira como objeto principal, no es un gobierno legítimo”. Del mismo modo, James Madison, el padre de la Constitución, sostuvo que “el gobierno ha sido instituido para proteger la propiedad de todo tipo […] Éste es el fin del gobierno, solo un gobierno es justo cuando imparcialmente asegura a todo hombre lo que es suyo” y Samuel Chase -uno de los signatarios de la Declaración de la Independencia donde se subrayó el derecho a la resistencia frente gobiernos opresivos- escribió que “Un acto de la legislatura (ya que no puedo llamarla ley) contrario a los grandes primeros principios no puede considerarse el ejercicio legítimo de autoridad legislativa.”</p>
<p>Como he recordado antes, el origen del Poder Legislativo y sus equivalentes era para administrar las finanzas del rey o el emperador puesto que la ley propiamente dicha surgía de fallos de árbitros en un proceso abierto y evolutivo y de descubrimiento del derecho y de ninguna manera como un acto de ingeniería social ni de diseño por parte de legisladores que fabrican leyes cada vez más adiposas y contraproducentes, es “la tiranía legal” de que nos habla Jean-Marc Varaut en su obra <i>El derecho al derecho</i>.</p>
<p>Ahora bien, es de interés centrar la atención en el Poder Ejecutivo en el contexto de la concepción estadounidense que Edmund Randolph y Elbridge Gerry originalmente propusieron (en la Convención Constituyente) que fuera un cuerpo colegiado: un triunvirato, al efecto de filtrar decisiones y ejercer contralores recíprocos también en ese nivel. Esto fue así a pesar de que la idea sobre el Poder Ejecutivo era limitarlo a ejecutar lo que establece el Congreso. En este último sentido, Jorge Labanca publicó un interesante trabajo titulado “El que preside no gobierna” donde destaca y desarrolla ese punto (en <i>Ensayos en honor de Alberto Benegas Lynch, padre</i> &#8211; escritos compilados y prólogo por Ezequiel Gallo). Por su parte, Leonard E. Read en su obra titulada <i>Governmet, An Ideal Concept </i> explica que ha sido un gran error el denominar “gobierno” al aparato estatal norteamericano del mismo modo que no se denomina “gerente general” al guardián de una fábrica.</p>
<p><strong>En esta línea argumental entonces, la concepción estadounidense del aparato de la fuerza fue mucho más modesta y recatada que la que se tiene hoy en día</strong>, tanto actualmente en Estados Unidos como en otras partes del mundo, situaciones que hacen aparecer a gobernantes como si fueran directores de una empresa comercial en lugar de circunscribirse a cumplir con las resoluciones administrativas que promulga el Congreso sobre entradas y salidas de fondos públicos y, en realidad no gobernar, esto es, mandar (salvo instruir circunstancialmente a los agentes de seguridad y equivalentes). De allí la sabia sentencia de Jefferson en cuanto a que “el mejor gobierno es el que menos gobierna”.</p>
<p><strong>Hoy en día hay una carrera desenfrenada por ocupar cargos públicos revestidos de adjetivos inauditos como el de “estadista” (para no decir nada de las expresiones trogloditas como la de “excelentísimo”) y otras sandeces cuando en realidad, en una sociedad abierta, se trata de meros empleados que cumplen la función de guardianes de derechos igual que el guardián de una fábrica mencionado por Read.</strong> Y si se pretende introducir la ironía de Lasalle en cuanto al “vigilante nocturno”, hay que agregar que también debe ser vigilante diurno pero no constituir megalómanos que manejan a su arbitrio vidas y haciendas ajenas rodeados de todo tipo de ridícula pompa pronunciando discursos que apuntan a detentar facultades que atropellan a quienes financian sus cargos.</p>
<p>En el caso de la referida experiencia estadounidense, es relevante recordar que, cuando el poder tributario se excedía, la rebelión fiscal constituyó un camino muy saludable para ponerle bridas al Leviatán. Si a esto se agrega la independencia de la moneda del gobierno y la reflexión de Jefferson en cuando a la conveniencia de prohibir la contratación de deuda pública al efecto de no comprometer patrimonios de futuras generaciones que no han participado en el proceso electoral para elegir a los funcionarios que contrajeron la deuda, se habrán minimizado los atropellos del agente encargado de velar por los derechos individuales. La aludida prohibición implica asignación de derechos de propiedad a los llamados servicios públicos y comprender que la intervención en áreas inviables necesariamente hace que éstas se extienden debido al carácter antieconómico de esas intervenciones. Y no se diga que la contrapartida de la deuda estatal para futuras generaciones son los servicios de las inversiones correspondientes puesto que no hay tal cosa como “inversión forzosa”. En rigor, las finanzas públicas compatibles con una sociedad abierta no contempla tal cosa como “inversión pública” sino gastos en activos fijos para distinguirlos de los gastos corrientes (la inversión es fruto de la abstención <i>voluntaria</i> de consumo, lo cual significa ahorro cuyo destino es la inversión debido a que el titular estima mayor valor en el futuro que en el presente). Desde luego que la prohibición de contratar deuda por parte de los aparatos estatales no significa que les esté vedado negociar pasivos.</p>
<p>De cualquier modo, en términos contemporáneos, es de interés tomar en cuenta las sugerencias que he mencionado en detalle en otras oportunidades de Hayek, Leoni y Montesquieu para los poderes legislativo, judicial y ejecutivo respectivamente para así minimizar los riesgos de “tiranías electas” tan temidas por Jefferson.</p>
<p><strong>Hoy estamos instalados en regímenes cleptocráticos con fachadas democráticas y esto se debe a los incentivos que quedan en pie para el desbarranque a que asistimos.</strong> Como también he dicho antes, no se trata de esperar milagros con el sistema vigente, sino de proponer vallas adicionales para controlar el poder. Hayek en las primeras líneas con que abre su libro <i>Law, Legislation and Liberty </i>sostiene que, hasta el presente, todos los grandes esfuerzos realizados por la tradición de pensamiento liberal han sido un fracaso, precisamente, por eso propone nuevas limitaciones al poder, porque como ha dicho Einsten no pueden esperarse resultado distintos con las mismas recetas.</p>
<p>Albert V. Dicey, uno de los referentes tradicionales de mayor envergadura del constitucionalismo no escrito en Inglaterra y escrito en Estados Unidos, advierte en <i>Lectures on the Relation Between Law and Public Opinion </i>del peligro inmenso y el deterioro de la concepción gubernamental debido “al crecimiento de la legislación que tiende al socialismo”.<i> </i>Demás está decir que el asunto no estriba en elegir gente “buena” y sustituirla por la “mala” y caer así en la trampa de Platón del “filósofo rey”, el tema consiste en introducir fuertes incentivos al efecto de poner coto a los reiterados abusos por parte de los aparatos estatales. Está en juego el futuro de la civilización y la supervivencia de los más necesitados. Es perentorio abrir debates sobre estos temas cruciales esbozados en esta nota.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2014/07/19/otra-vision-del-aparato-estatal/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

<!-- Dynamic page generated in 2.376 seconds. -->
<!-- Cached page generated by WP-Super-Cache on 2017-01-31 00:16:09 -->
