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	<title>Alberto Benegas Lynch (h) &#187; propiedad privada</title>
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		<title>La destrucción de valores</title>
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		<pubDate>Sat, 14 May 2016 09:38:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>En su célebre discurso sobre Florencia, Giovanni Papini subraya que los habitantes de esa ciudad se han convertido en “porteros de salas mortuorias”, porque no han hecho nada por agregar valor artístico a los Giotto, Leonardo, Botticelli, Dante y Miguel Ángel de otros tiempos. Afirma que esos habitantes sólo lucran con sus ancestros sin preocuparse por ningún valor agregado; sin embargo, el propio Papini ha hecho lo contrario con sus escritos monumentales.</p>
<p>En nuestro mundo de hoy se observa que como eje central no solamente que se ha hecho muy poco por conservar los valores esenciales de la civilización, sino que se ha hecho bastante por demolerlos. No hay más que mirar a los Stalin y Hitler y sus imitadores de nuestra época para horrorizarse frente a tanta miseria y muerte.</p>
<p>Los modales han cambiado, el uso de lenguaje soez se hace cada vez más común, empleado por muchos que no se percatan que lo referido a la cloaca convierte a todo en un estercolero. <b>El valor de la palabra empeñada ha decaído significativamente. La institución familiar para formar almas se ha deteriorado en grado superlativo. </b>El homicidio en el seno materno (mal llamado aborto, como si se hubiera interrumpido algo que nunca fue) está a la orden del día.<span id="more-1449"></span></p>
<p>Pero lo más importante (que también abarca lo anterior) es la falta de respeto recíproco y esto se concreta en el avasallamiento paulatino de la propiedad, comenzando por la preservación y la decisión respecto al propio cuerpo, a continuación la libre expresión del pensamiento de cada cual y siguiendo con el uso y la disposición de lo adquirido por parte de cada uno de manera legítima. Una tríada en definitiva indivisible. <b>A algunos distraídos les parece baladí la defensa de la propiedad privada, sin comprender que esta institución se encuentra en el centro mismo de la vida civilizada</b>. Es por ello que Karl Marx y Friedrich Engels sostienen que la abolición de la propiedad privada constituye el aspecto medular de sus propuestas. Y es por ello que pensadores como Ludwig von Mises destacan que la propiedad privada es el meollo de la sociedad libre.</p>
<p>Ya se sabe que en la medida en que se ha respetado esta institución el mundo ha avanzado y ha producido resultados espectaculares en muy diversos planos y áreas, pero si no se ve la amenaza subyacente a la propiedad, no se habrán entendido el motor y los incentivos de tamaño progreso.</p>
<p>Hay tres aspectos que resumidamente deseo reiterar en esta columna periodística en conexión con aquella tríada:<b> la importancia de la privacidad, la relevancia de lo que genéricamente se ha denominado la libertad de prensa y el derrumbe de todo vestigio de economía en ausencia de aquella institución y, por ende, la diseminación de la miseria que tal política genera.</b></p>
<p>El ser humano consolida su personalidad cuando desarrolla sus potencialidades y la abandona cuando se funde y confunde en los otros, esto es, se despersonaliza. La dignidad de la persona deriva de su libre albedrío, es decir, de su autonomía para regir su destino.</p>
<p>La privacidad o intimidad es lo exclusivo, lo propio, lo suyo, la vida humana es inseparable de lo privado o privativo de uno. Milan Kundera anota en <i>La insoportable levedad del ser: </i>“La persona que pierde su intimidad lo pierde todo”. Lo personal es lo que se conforma en lo íntimo de cada uno, constituye su aspecto medular y característico. Es la base del derecho. Es el primer paso del derecho de propiedad. Cada persona tiene el derecho de resguardar y preservar su privacidad y decidir qué parte de su ser prefiere compartir con otras personas y cuál hace pública para conocimiento de todos los que se interesen por esa faceta de la personalidad. El entrometimiento, la injerencia y el avasallamiento compulsivo de la privacidad lesionan gravemente el derecho de la persona.</p>
<p>La primera vez que el tema se trató en profundidad fue en 1890, en un ensayo publicado por Samuel D. Warren y Louis Brandeis en la <i>Harvard Law Review </i>titulado “El derecho a la intimidad”. En nuestro días, Santos Cifuentes publicó <i>El derecho a la vida privada,</i> donde explica: “La intimidad es uno de los bienes principales de los que caracterizan a la persona”, “el desenvolvimiento de la personalidad psicofísica sólo es posible si el ser humano puede conservar un conjunto de aspectos, circunstancias y situaciones que se preservan y se destinan por propia iniciativa a no ser comunicados al mundo exterior”, puesto que “va de suyo que perdida esa autodeterminación de mantener reservados tales asuntos, se degrada un aspecto central de la dignidad y se coloca al ser humano en un estado de dependencia [y] de indefensión”.</p>
<p>Tal vez la obra que más ha tenido repercusión en los tiempos modernos sobre la materia es <i>La sociedad desnuda, </i>de Vance Packard y la difusión más didáctica y documentada de múltiples casos es probablemente el libro en coautoría de Ellen Alderman y Caroline Kennedy titulado <i>El derecho a la privacidad</i>. Los instrumentos modernos de gran sofisticación permiten invadir la privacidad, sea a través de rayos infrarrojos, captación de ondas sonoras a larga distancia, cámaras ocultas para filmar, fotografías de alta precisión, espionaje de correos electrónicos y demás parafernalia pueden anular la vida propiamente humana, es decir, la que se sustrae al escrutinio público.</p>
<p>Sin duda que se trata de proteger a quienes efectivamente desean preservar su intimidad de la mirada ajena, lo cual no ocurre cuando la persona se expone al público. No es lo mismo la conversación en el seno del propio domicilio que pasearse desnudo por el jardín. No es lo mismo ser sorprendido por una cámara oculta que ingresar a un lugar donde abiertamente se pone como condición la presencia de ese adminículo.</p>
<p>Si bien los intrusos pueden provenir de agentes privados (los cuales deben ser debidamente procesados y penados), <b>hoy debe estarse especialmente alerta a los entrometimientos estatales —inauditos atropellos legales— a través de los llamados servicios de inteligencia, las preguntas insolentes de formularios impositivos, la paranoica pretensión de afectar el secreto de las fuentes de información periodística y toda la vasta red impuesta por la política del gran hermano orwelliano como burda falsificación de un andamiaje teóricamente establecido para preservar los derechos de los gobernados.</b></p>
<p>Todas las Constituciones civilizadas declaran preservar la privacidad de las personas, pero en muchos casos es letra muerta debido a la permanente acción avasalladora de las impertinentes estructuras gubernamentales que se hacen presentes en los vericuetos y los recovecos más íntimos del ser humano. Esa intimidad de la que nace su diferenciación y su unicidad, que, como escribe Julián Marías en <i>Persona</i>, es “mucho más que lo que aparece en el espejo”.</p>
<p>En ese contexto y en tantos otros en los que se constatan tantos abusos de las maquinarias estatales, suele producirse un temor reverencial a la mal llamada “autoridad”. Mal llamada porque la expresión proviene del latín <i>autor</i> para significar el creador, el que conoce de cierto tema, es decir, quien tiene autoridad moral e intelectual y por una extensión ilegítima la costumbre ha aceptado contrabandear su sentido original.</p>
<p>Respecto de la libertad de expresión, inseparable de una sociedad libre, puede resumirse en el siguiente decálogo. Primero, absolutamente todo debe permitirse que se exprese, lo cual no es óbice para que los que se sientan damnificados de algún modo recurran a la Justicia para su debida reparación.<b> De lo que se trata es de abrogar toda posibilidad de censura previa</b>. Segundo, lo anterior incluye ideas consideradas disolventes, las cuales deben ser discutidas abiertamente, pero nunca aplicar criterios inquisitoriales. Tercero, no deben existir agencias oficiales de noticias al efecto de evitar la tentación de utilizarlas políticamente.</p>
<p>Cuarto, el espectro electromagnético y las señales televisivas (y las respectivas definiciones de los anchos de banda) deben asignarse en propiedad y eliminar la peligrosa figura de la concesión. Quinto, los Gobiernos no deben contar con medios de comunicación estatales ni involucrarse en relación alguna con la prensa oral o escrita. Sexto, no debe existir organismo de control de ningún tipo, incluidos los llamados horarios para menores en un contexto de satélites que toman señales de muy diversos husos horarios, situaciones que quedan reservadas a los padres y a las codificaciones y las limitaciones de los propios medios.</p>
<p>Séptimo, afecta la libertad de prensa el establecimiento de topes monetarios para la financiación de campañas electorales, puesto que la independencia de los Gobiernos respecto a pretendidos empresarios que esperan favores a cambio debe ser por la vía institucional, a través de la preservación de las respectivas independencias en un sistema republicano, mediante normas compatibles con el derecho para evitar la cópula entre el poder y el mundo de los negocios. Octavo,<b> bajo ningún concepto se debe promulgar una ley de medios, ya que esto significa restringir y politizar la libertad de prensa y la cambiante pluralidad de voces.</b></p>
<p>Noveno, quienes estimen que pueden imprimir o decir de mejor manera lo pueden hacer instalando otro medio (y si no disponen de los recursos necesarios, los reclutan en el mercado local o internacional, si es que lo que proponen resultara atractivo y viable).</p>
<p>Y décimo, cuando se hace alusión a la competencia, no se está definiendo <i>a priori</i> cuántos proveedores de cierto bien o servicio debe haber, pueden existir miles, uno o ninguno (y las situaciones no son irrevocables sino cambiantes), como queda dicho el tema crucial es que el mercado se encuentre abierto y libre de trabas de toda índole para que, en nuestro caso, cualquiera que contemple un proyecto periodístico lo pueda ejecutar (lo cual, claro está, no garantiza su éxito).</p>
<p>Por último, como se ha señalado en incontable oportunidades, en la medida en que se afecte la propiedad se desfiguran los precios, con lo que se dificulta la contabilidad, la evaluación de proyectos y, consiguientemente, el cálculo económico en general, con lo que la pobreza es inexorable. Esto es a lo que han conducido todos los socialismos en oposición a los valores y los principios en los que descansa la sociedad abierta. Y en el extremo, el caos total, puesto que se opera a ciegas, sin indicadores económicos para asignar los siempre escasos recursos.</p>
<p><b>La destrucción de valores entonces opera por muy variados andariveles, pero el respeto recíproco basado en la propiedad de cada cual constituye un aspecto vital</b> que, si se subestima y conculca, indefectiblemente los avances de la humanidad se retrotraerán a la edad de los cavernícolas.</p>
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		<title>Venezuela en la mira</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Dec 2015 03:10:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Recién me acabo de comunicar en Caracas con Rocío Guijarro, la directora ejecutiva del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico (Cedice), amiga de la libertad cuya institución viene haciendo mucho por la formación de mentes liberales con el invalorable apoyo de otros amigos de gran calado. En 2013 esa entidad publicó un libro de mi... <a href="http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2015/12/12/venezuela-en-la-mira/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Recién me acabo de comunicar en Caracas con Rocío Guijarro, la directora ejecutiva del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico (Cedice), amiga de la libertad cuya institución viene haciendo mucho por la formación de mentes liberales con el invalorable apoyo de otros amigos de gran calado. En 2013 esa entidad publicó un libro de mi autoría titulado <i>El liberal es paciente</i>, en el que, entre otras cosas, intentaba mostrar el valor de la perseverancia para derrotar a megalómanos como el que hoy está instalado en el poder en Venezuela, que sigue la línea socialista del comandante fallecido, quien comenzó con toda la debacle que es de público conocimiento.</p>
<p>Y no es que antes de eso las cosas eran color de rosa, al contrario, los partidos tradicionales fueron un increíble fracaso y con sonados casos de alarmante corrupción. Pero, claro está, el modo de resolver los problemas no consiste en acentuarlos, sino en cambiar de rumbo. El récord mundial de inflación, los controles de aspectos cruciales de la vida y las haciendas de la gente, los presos políticos, los despilfarros, la ausencia hasta de papel higiénico, las larguísimas filas para poder acceder a algunos alimentos, los cortes de agua corriente y electricidad, la completa sumisión de la prensa y los medios de comunicación, la caída drástica en las inversiones y en general el sufrimiento de los más necesitados ha sido la regla en estos años de opresión salvaje.<span id="more-1264"></span></p>
<p>Frente a esta situación sólo caben dos caminos: ejercer el derecho a la resistencia frente a gobiernos que estrangulan todo vestigio de libertad (lo cual proviene de una larga tradición plasmada en la Declaración de la Independencia estadounidense) o lo que afortunadamente pudo hacer el pueblo venezolano, que es la derrota a los impostores de la democracia a través de las urnas. Esta es la paciencia que se sugirió frente a un Leviatán invasivo, lo cual dio sus frutos con unas elecciones legislativas que habrían otorgado la mayoría calificada de los dos tercios requerida, entre otros muchos propósitos para rectificar los poderes especiales otorgados al sátrapa del momento, convocar a una Asamblea Constituyente para dejar sin efecto los dislates del chavismo e incluso la opción de llamar a un referéndum revocatorio contra el Presidente en ejercicio.</p>
<p><b>Todo lo cual no quiere decir que no deba estarse muy atento, porque el actual Gobierno es capaz de cualquier zancadilla en cualquier momento con el soporte del aparato cubano, que ya ha declarado su incondicional apoyo a los perdedores en esta contienda electoral</b>.</p>
<p>El presidente de la Asamblea Nacional que ahora cesa en sus funciones, en reunión de gabinete, al conocerse los resultados del escrutinio, propuso convocar a los secuaces del partido gobernante y salir con armas a la calle, lo que afortunadamente no prosperó debido a la decidida oposición de un camarada del ejército con mando de tropa.</p>
<p>Es de desear que los partidos heterogéneos reunidos en la oposición sepan calar hondo en dirección a una sociedad abierta y en su momento no se les ocurra implantar un socialismo moderado, que conducirá a otro fracaso estrepitoso en lugar de adoptar el atractivo de la libertad y el respeto recíproco.</p>
<p>El tema de fondo es educativo, por ello es que celebramos la faena que viene realizando sistemáticamente el antes mencionado Cedice, especialmente en recintos universitarios y con la publicación de numerosos trabajos y seminarios varios. También es de destacar la palabra de tantos venezolanos que, a pesar de las trabas y las amenazas, se expresan con franqueza y abren caminos fértiles. Incluso hay medios como <i>El diario de Caracas</i> y otros que dan la pelea cotidianamente y que incorporan columnistas que apuntan a poner de manifiesto los valores éticos, económicos y jurídicos de la sociedad libre.</p>
<p>Mientras ocurre lo que ocurre en el plano político, es menester que se afine el lápiz para establecer nuevos límites institucionales al poder, dado que está visto que una mal entendida democracia ha interpretado que una vez obtenida la mayoría puede hacer tabla rasa con todos los derechos individuales, al tiempo que puede asalta la Justicia y todos los organismos de contralor, incluyendo a los tribunales electorales.</p>
<p>Por otra parte, es indispensable entender cabalmente el significado del derecho al efecto de precisar la idea en el contexto del continente, que son los marcos institucionales y el contenido, que también comprende a los procesos de mercado. En esta línea argumental, tengamos en cuenta que el derecho es inseparable de la Justicia y esta significa “dar a cada uno lo suyo”, lo que remite a la propiedad privada, que, a su vez, constituye el eje central del mercado.</p>
<p>Con las más diversas pantallas se han ido incorporando en la legislación venezolana políticas que ponen en jaque a marcos institucionales civilizados y también se desconocieron de modo flagrante los principios de la garantía de la cosa juzgada, la irretroactividad y la incorporación de los mal llamados derechos sociales. Estos significan pseudoderechos, ya que, al concederlos, necesariamente dañan los derechos de terceros, al no tener en cuenta que a todo derecho corresponde una obligación. Si estas resultan contrarias al derecho de otros, inexorablemente se perjudica seriamente el andamiaje jurídico, con lo que, además, se afecta a quienes se pretende mejorar en su condición.</p>
<p>En Venezuela, los comisarios del momento ni siquiera alegan fundamentos para sus desvaríos, sino que proceden al atropello a los derechos de las personas sin dar explicación alguna, como no sea escudado en la soberanía de los aparatos estatales, sin percatarse de que la soberanía reside en los gobernados. Cualquier imitador de los Hitler de este mundo que asume el poder con suficiente apoyo electoral convierte su legislación pervertida en normas de Justicia, y esto es lo que se ha repetido en el caso venezolano.</p>
<p>Reiteramos aquí algo de lo dicho antes sobre el rol del gobierno y colaterales. En realidad, el rol y las funciones del monopolio de la fuerza que llamamos gobierno se instituyó luego de que buena parte de la humanidad pudo sacarse de encima a los faraones, los emperadores y similares, para en su lugar ofrecer seguridad y justicia, es decir, para proteger los derechos a la vida, la libertad y la propiedad, tal como rezan todos los documentos fundamentales de las sociedades abiertas.</p>
<p>Pero henos aquí que, de un largo tiempo a esta parte, las funciones de los aparatos estatales se han ido ensanchando hasta cubrir los espacios más íntimos de las personas, con lo cual, en lugar de proteger derechos, los gobiernos se han convertido en los principales enemigos de los gobernados y estos, siempre encerrados en el dilema del menos malo, sufren los embates de forma reiterada.</p>
<p>El tema medular consiste en que se confunde la naturaleza del debate. Se discute si es bueno o malo para las personas tal o cual decisión y de allí irrumpe un salto lógico inaceptable: si se piensa que es bueno, se concluye que el monopolio de la fuerza lo debe imponer. Esto es inaceptable para la dignidad y la autoestima de personas cuya característica central es rechazar el entrometimiento de una niñera forzosa que anula la imprescindible libertad de cada uno, lo cual conlleva la responsabilidad individual.</p>
<p>En la dieta alimenticia, en las finanzas, en el deporte, en el mundo cibernético, en la educación, en la cinematografía, en el periodismo, en la agricultura, en el comercio y en todo cuanto pueda ocurrirse está presente el Leviatán con sus garras demoledoras y todo “para el bien de la gente”.</p>
<p>En una sociedad abierta, este plano de análisis es del todo impropio. <b>El aparato estatal es para proteger a la gente en sus derechos que son anteriores y superiores a la existencia misma del Gobierno y no para jugar al papá (además, generalmente golpeador) de la persona de que se trate</b>. Más aun, en la sociedad abierta se respeta de modo irrestricto que cada uno maneje su vida y su hacienda como le parezca mejor, como decimos, asumiendo cada uno su responsabilidad, lo cual incluye las asociaciones caritativas con recursos propios y así hablar en la primera persona del singular y no vociferar en la tercera del plural, es decir, proceder coactivamente con el fruto del trabajo ajeno. Tal como reza el adagio anglosajón: “Put your money where your mouth is”.</p>
<p>Con razón el decimonónico Frédéric Bastiat decía que el aparato estatal “es la ficción por la que todos pretenden vivir a expensas de todos los demás”. Cada vez que se sostiene que el aparato estatal debe hacer tal o cual cosa hay que preguntarse a cuál de los vecinos hay que arrancar recursos, puesto que ningún gobernante aporta de su peculio para proyecto político alguno (más bien tienen una manifiesta inclinación por quedarse con lo ajeno).</p>
<p>Lo dicho para nada desconoce la posibilidad de que algunas personas decidan ser manejadas por otros designando tutores o curadores y estableciendo sistemas colectivistas conviviendo dentro de un mismo país, pero nada autoriza a que ese sistema lo impongan a personas que mantienen su autoestima y su sentido de dignidad y quieren vivir como humanos, a saber, haciendo uso de su libertad.</p>
<p>Aparecen sujetos en el ámbito político en atriles diversos, casi siempre con el dedo índice en alto, declamando que ellos no persiguen intereses electorales ni componendas, sino que defienden principios. Pues no saben de qué están hablando, ya que la política busca votos, de lo contrario se esfuman los candidatos y si no se acuerda, pierden apoyo y si se mantienen tercos en principios, son barridos del escenario. El político de una u otra inclinación es en última instancia un megáfono de lo que ausculta que está demandando su clientela. <b>Por eso es tan importante el debate de ideas y la educación: va al fondo de las cosas y determina lo que aplaudirá o rechazará la opinión pública, que es la que, a su vez, permitirá que se articule tal o cual discurso desde los estrados políticos.</b></p>
<p>Repasar los documentos originales de todas las sociedades libres nos recuerda la idea de gobierno por la que se establecieron esas sociedades. Con el tiempo, debido a una muy exitosa faena educativa (más bien des-educativa), la idea del monopolio de la fuerza y sus consiguientes funciones han variado radicalmente desde la idea jeffersoniana de: “El mejor gobierno es el que menos gobierna” al postulado leninista de abarcarlo todo en manos del Gobierno.</p>
<p>Es que se dejó de lado el principio defensivo básico de: “El costo de la libertad es su eterna vigilancia”, pero no meramente por parte de algunos, sino de todas las personas, independientemente de sus obligaciones y sus tareas cotidianas. Si se pretende el respeto, hay que hacer algo diariamente para lograr y mantener ese objetivo noble. No es como si algunos estuvieran en la platea esperando que actúen otros que deben estar en el escenario. Esta actitud conduce a que se demuela la platea, se caiga el escenario y finalmente se incendie el teatro en manos de hordas anticivilización. Hacemos votos para que el caso venezolano comience ahora a marcar el rumbo hacia los valores de la libertad.</p>
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		<title>Adam Smith hoy</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Oct 2015 10:59:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Hay autores que escriben para el momento en que viven, por lo que, leídos al tiempo, sus trabajos carecen de interés. Es lo que también pasa con los que circunscriben sus escritos a la coyuntura; artículos, ensayos y libros que, vistos a la distancia, no resultan atractivos como no sea para algún eventual registro historiográfico. Con Adam Smith, especialmente en su primer libro de 1795 sobre sentimientos morales y en su obra de 1776 sobre economía, sucede que casi todo lo consignado es aplicable a la actualidad.</p>
<p>Al cumplirse doscientos años de la muerte de Adam Smith escribí un largo ensayo que se reprodujo en 2003 en un libro de mi autoría publicado en Caracas por el Centro de Divulgación del Conocimiento Económico (Cedice) bajo el título: <i>El liberal es paciente</i>. En aquel ensayo que se incluyó como un <i>post scriptum</i> del referido libro, pretendí abarcar lo más relevante de este destacado pensador escocés, incluso aspectos de su vida que estimé importantes en conexión con su escarceo intelectual. En esta ocasión, en cambio, me circunscribo a comentar muy brevemente algunos pasajes de sus dos obras mencionadas (para facilitar información al lector indico con las siglas SM su primera obra y con RN la segunda).</p>
<p>“Lo que más rápidamente aprende un gobierno de otro es el de sacar dinero de la gente” (RN). Así es, por eso hay que tener cuidado, por ejemplo, al sugerir un nuevo impuesto para reemplazar a los vigentes, porque los aparatos estatales agregarán el gravamen a los existentes (esto es lo que ocurrió, por caso, cuando originalmente se propuso el tributo al valor agregado).<span id="more-1172"></span></p>
<p>“El hombre del sistema […] está generalmente tan enamorado de la belleza de su propio plan de gobierno que considera que no puede sufrir ni las más mínima desviación de él. Apunta a lograr sus objetivos en todas sus partes sin prestar la menor atención a los intereses generales o a las oposiciones que puedan surgir; se imagina que puede arreglar las diferentes partes de la gran sociedad del mismo modo que se arreglan las diferentes piezas en un tablero de ajedrez. No considera para nada que las piezas de ajedrez puedan tener otro principio motor que la mano que las mueve, pero el gran tablero de ajedrez de la sociedad humana tiene su propio motor totalmente diferente de los que el legislativo ha elegido imponer” (SM).</p>
<p>Nada más ajustado a la realidad: <b>la soberbia de los gobernantes no toma en cuenta las diversas necesidades, sino sus propios caprichos y deja de lado el hecho del conocimiento disperso y fraccionado en la sociedad</b> para, en cambio, concentrar ignorancia al centralizar decisiones en oficinas burocráticas, con todos los consecuentes desajustes que se suceden. El “hombre del sistema” conforma una caracterización muy ajustada a la arrogancia de los planificadores que ni siquiera se percatan de que, al distorsionar precios relativos con sus irrupciones, dificultan la evaluación de proyectos y la misma contabilidad al registrar precios que no corresponden a las respectivas estructuras valorativas en el mercado para sustituirlas por simples números que no permiten conocer el grado en que se desperdicia capital debido a la mencionada desfiguración.</p>
<p>“Por tanto, resulta altamente impertinente y presuntuoso que reyes y ministros pretendan vigilar la economía de la gente […] Dejemos que aquellos se ocupen de lo que les corresponde, y podemos estar seguros de que estos se ocuparán de lo suyo” (RN). Efectivamente, sobre todo presuntuoso por las razones apuntadas. Por otra parte, <strong>el monopolio de la fuerza que denominamos Gobierno, en un sistema republicano, debe ocuparse principalmente de la seguridad y la justicia, que naturalmente descuida no sólo por una cuestión de recursos, sino especialmente porque si interviene afectando la propiedad privada, no puede, al mismo tiempo, sostener la justicia</strong>, es decir, el “dar a cada uno lo suyo”.</p>
<p>“El productor o comerciante […] solamente busca su propio beneficio, y en esto, como en muchos otros casos, está dirigido por una mano invisible que promueve un fin que no era parte de su intención atender” (RN). Con este conocido pasaje Smith pone de relieve dos asuntos de la mayor importancia. En primer lugar, la naturaleza humana (al contrario de los que buscan torcerla con la pretensión de fabricar “el hombre nuevo” y otras necedades petulantes), esto es, que todas las acciones humanas se deben al interés personal, en verdad una perogrullada, porque si no está en interés de quien actúa, no se sabe en interés que quién pueda estar. En segundo lugar, esa afirmación que desarrolla en el libro en cuestión apunta a poner de manifiesto el complejo entramado social que no estaba en la intención de cada cual al perseguir su interés (siempre legítimo si no se lesionan derechos de terceros).</p>
<p>En esta misma dirección del interés personal, el autor explica: “Prácticamente en forma constante al hombre se le presentan ocasiones para ser ayudado por su prójimo, pero en vano deberá esperarlo solamente de su benevolencia. Tendrá más posibilidades de éxito si logra motivar el interés personal de su prójimo y mostrarle que en su propia ventaja debe hacer aquello que se requiere de él. Cualquiera que propone un convenio de cualquier naturaleza está de hecho proponiendo esto. Dame aquello que deseo y usted tendrá esto que necesita. Este es el sentido de un convenio, y es la manera por la cual obtenemos de otros los bienes que necesitamos. No debemos esperar nuestra comida de la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero, sino que se debe a sus propios intereses. No nos dirigimos a su humanidad sino a su interés personal, y nunca conversaremos con ellos de nuestras necesidades sino de sus ventajas” (RN).</p>
<p>Todo lo cual para nada excluye la benevolencia a que Smith precisamente alude en las primeras líneas con que abre su primer libro que venimos mencionando: “Por muy egoísta que se supone que es una persona, hay evidentemente algunos principios en su naturaleza que lo hace interesarse en la suerte de otros y vincula su felicidad con la propia, aunque no le reditúe nada, excepto el placer de comprobarla” (recordemos que su colega Adam Ferguson también escribió: “El término <i>benevolencia</i> no es empleado para caracterizar a las personas que no tienen deseos propios, apunta a aquellos cuyos deseos las mueven a procurar el bienestar de otros”). Como hemos dicho en otras oportunidades, la caridad es por definición realizada con recursos propios, de modo voluntario y si fuera posible, de manera anónima. Arrancar recursos del fruto del trabajo ajeno no es caridad, es un atraco. En este contexto es indispensable el uso de la primera persona del singular y no recurrir a un micrófono para declamar en la tercera persona del plural (“Put your money where your mouth is” resulta una aforismo muy ilustrativo).</p>
<p>De más está decir que toda la lucha de Smith contra las falacias de la autarquía mercantilista basadas en el interés de las partes se aplican de modo especial al comercio exterior, por lo que afirma el autor: “El interés de una nación en sus relaciones comerciales con otras es igual al de un comerciante respecto de las diversas personas con quienes trata: comprar barato y vender caro. Las posibilidades de comprar barato serán mayores si se permite que la libertad de comercio estimule a las naciones a comprar los bienes que pueden comprar, y por la misma razón venderán caro en la medida en que los mercados tengan la mayor cantidad de compradores posible” (RN).</p>
<p>En otro orden de cosas, el filósofo-economista escocés ofrece un buen mojón o punto de referencia para sopesar la conveniencia o la inconveniencia de una acción basándose en un personaje imaginario que denomina “el observador imparcial”, por lo que escribe: “Cuando nos ponemos en la posición de espectadores de nuestro propio comportamiento, nos imaginamos qué efectos producirá sobre nosotros. Este es el único espejo en el que podemos en alguna medida mirarnos como nos miran los ojos de otras personas y así evaluar nuestra conducta […] Hay dos ocasiones diferentes en donde examinamos nuestra propia conducta y la vemos a la luz con que un espectador imparcial podría verla: primero, cuando estamos por actuar, y segundo, después de haber actuado” (SM).</p>
<p>Respecto a la presión tributaria, este pensador fue pionero en tres siglos de lo que hoy se conoce como la Curva de Laffer, al señalar: “Los impuestos altos, unas veces debido a la disminución en los bienes sujetos al gravamen y otras como consecuencia del estímulo que se produce al contrabando, se traducen en menores ingresos para el gobierno respecto de aquella situación en donde los impuestos son más moderados” (RN).</p>
<p>Por último, para no cansar con citas, por más jugosas que sean, reproduzco el párrafo que hace referencia a la<b> conveniencia de las desigualdades de rentas y patrimonio (que son consecuencia de las prioridades y preferencias que revela la gente con sus compras y abstenciones de comprar en el mercado)</b>: “Cuando hay propiedad, hay desigualdad. Por cada hombre rico habrá por lo menos quinientos pobres y la riqueza de unos pocos supone la indigencia de muchos. La opulencia de los ricos excita la indignación de los pobres, quienes están empujados a invadir aquellas propiedades debido a la necesidad y a la envidia. Solamente bajo el escudo protector del magistrado civil puede dormir tranquilo el propietario, quien ha adquirido su propiedad a través del trabajo de muchos años, tal vez, a través de muchas generaciones” (RN).</p>
<p>Debe tenerse en cuenta la influencia que han tenido los trabajos de Adam Smith. Como destaqué en mi ensayo mencionado al comienzo, Milton Friedman concluye: “<i>The Wealth of Nations </i>se considera en forma unánime y con justicia, como la piedra fundamental de la economía científica moderna. Su fuerza normativa y su influencia en el mundo intelectual revisten gran importancia para nuestro objetivo actual”.</p>
<p>Joseph Schumpeter subraya este éxito al afirmar: “Antes de que terminara el siglo, <i>The Wealth of Nations</i> había conseguido nueve ediciones inglesas, sin contar las que parecieron en Irlanda y los Estados Unidos y se había traducido (que yo sepa) al danés, al holandés, al<i> </i>francés, al<i> </i>alemán, al italiano y al español”.</p>
<p>Recientemente fueron recopilados en dos volúmenes algunos de los estudios de Adam Smith sobre jurisprudencia, crítica literaria, música y otras misceláneas. Lamentablemente, muchos de sus papeles privados fueron destruidos después de su muerte, documentos que seguramente hubieran agregado información valiosa. El estilo, la elocuencia y la vivacidad presentes en la mayor parte de los trabajos de Smith hicieron que Edmund Burke dijera de su primer libro publicado: “Constituye, posiblemente, una de las más bellas expresiones de la teoría moral que hayan aparecido”.</p>
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		<title>La era de los seudoderechos</title>
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		<pubDate>Sat, 05 Sep 2015 10:54:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Lo primero que debe decirse es que el derecho no es un invento del Gobierno, sino que es anterior y superior al monopolio de la fuerza que en esta instancia del proceso de evolución cultural es para proteger los derechos de los gobernados. El derecho es consustancial a la naturaleza del ser humano. El hombre... <a href="http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2015/09/05/la-era-de-los-seudoderechos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Lo primero que debe decirse es que el derecho no es un invento del Gobierno, sino que es anterior y superior al monopolio de la fuerza que en esta instancia del proceso de evolución cultural es para proteger los derechos de los gobernados.</p>
<p>El derecho es consustancial a la naturaleza del ser humano. El hombre siempre actúa con la intención de pasar de un estado menos satisfactorio a uno que le proporcione mayor satisfacción. Esos estados de satisfacción son enteramente subjetivos y dependen totalmente de la estructura axiológica de cada cual. En este proceso el hombre busca la mayor incorporación de lo que estima son valores (que en realidad pueden ser desvalores si en definitiva le hacen daño). <b>En una sociedad abierta cada uno asume la responsabilidad por lo que hace o deja de hacer.</b></p>
<p>Hay dos planos de análisis en esto: por un lado, las apreciaciones o las valorizaciones subjetivas de cada uno y, por otro, la objetividad de las cosas en el sentido de propiedades y relaciones que son independientemente de las opiniones de cada cual<b>. El derecho es simplemente la facultad de las personas para seguir el curso que estime conveniente siempre y cuando no lesione derechos de terceros</b>. Del mismo modo que las flores y los minerales tienen ciertas propiedades y características, el ser humano también las tiene.</p>
<p>En una sociedad abierta se da rienda suelta a lo que cada uno considera es su camino para ejecutar sus proyectos de vida siempre y cuando, como queda dicho, no lesiones derechos de terceros. Y no es que el derecho tenga un límite, la destrucción del derecho ajeno no es un derecho.<span id="more-1058"></span></p>
<p>El hecho de actuar pone de relieve que el ser humano es imperfecto y, por ende, está insatisfecho. Busca afanosamente la felicidad, que en rigor es la actualización de las potencialidades hacia el bien, pero evidentemente puede ser malentendida y dirigirse a la ruina. En todo caso, no es de incumbencia de nadie más que del sujeto actuante, sin perjuicio de lo cual pueden ofrecerse consejos y debatir voluntariamente objetivos, pero en ningún caso en la sociedad abierta es lícito recurrir a la fuerza para fines que no sean estrictamente defensivos.</p>
<p>Todo derecho implica como contrapartida una obligación. Si una persona obtiene un ingreso de mil, la contracara es la obligación universal de respetar ese ingreso. Pero si esa persona demanda dos mil aun no obteniéndonos y el Gobierno otorga esa facultad, quiere decir que otro estará obligado a entregar la diferencia, lo cual lesiona su derecho, por tanto, se trata de un seudoderecho.</p>
<p><b>Desafortunadamente en la actualidad vivimos rodeados del otorgamiento de seudoderechos: derecho a la educación no en el sentido de que cada uno puede educarse, sino en el sentido de que otros vecinos están obligados a financiar los estudios de terceros</b>, y así en idéntico contexto el derecho a la vivienda, a hidratos de carbono o vitaminas, a un salario adecuado, a la recreación etcétera.</p>
<p>Este enfoque desafortunado reasigna los siempre escasos recursos en direcciones diferentes a las que lo hubiera hecho la gente con sus compras y sus abstenciones de comprar en el supermercado y afines, con lo que hay consumo de capital que a su vez se traduce en menores salarios e ingresos en términos reales, que, entre otras cosas, no permite expandir la educación, la vivienda, la alimentación, la recreación y demás aspiraciones del todo legítimas y necesarias.</p>
<p><b>No hay posibilidad de contar con una sana economía si no existen normas que garanticen el respeto recíproco</b>. Un ejemplo entre tantos: Cuando las instituciones permiten que el aparato estatal estafe a la gente vía la manipulación monetaria, se distorsionan los precios relativos que a su turno engañan a los operadores económicos en su asignación de factores de producción y el consumo de capital correspondiente contrae salarios e ingresos en términos reales. Siempre que se habla de derecho se habla de Justicia, que significa “dar a cada uno lo suyo”, lo cual remite a la propiedad privada, que, a su vez, es el eje central del proceso de mercado.<i></i></p>
<p>He escrito antes sobre distintos canales para producir grietas sumamente peligrosas en el edificio jurídico, pero hay cinco que son las más frecuentes. Telegráficamente consideradas, se trata de las <b>teorías del abuso del derecho, la lesión, la imprevisión, el enriquecimiento sin causa y la penetración</b>, sobre las que han advertido todos los grandes tratados de derecho civil y estaban proscritas en las normas escritas y no escritas de toda sociedad abierta, en la que naturalmente se respeta el haz de contratos diarios e inseparables de la propiedad que se suscriben de facto o de jure en casi todas las acciones del hombre (de compra-venta, de enseñanza, de locación, de transporte, de mutuo, de mandato, de gestión de negocios, de fianza, de donación, societarios, aleatorios, de adhesión y así sucesivamente).</p>
<p>La llamada teoría del abuso del derecho ha sido catalogada por autores como Planiol y Ripert como una logomaquia, puesto que un mismo acto no puede ser simultáneamente conforme y contrario al derecho. Por medio de esta figura se concede al gobernante la facultad de sacrificar la voluntad, la libertad y la autonomía de una o de ambas partes en pos de la arbitrariedad judicial. Se suelen citar ejemplos en los que se estima una de las partes se ve obligada a cumplir con lo estipulado a pesar de su precaria situación, lo cual no permite ver que son muchas las personas (comenzando por nuestros ancestros de las cavernas) que atraviesan dificultades varias, pero si se autoriza a quebrar los contratos las dificultades se extienden en grado sumo, tal como ocurre en los países en los que no se respetan las relaciones contractuales.</p>
<p>Por su parte, al introducirse el principio de la lesión, también se otorga al juez la facultad de declarar nulo un contrato, aun actuando dentro de la esfera del derecho. Si se estimara que una norma no protege adecuadamente las autonomías individuales y, por ende, no hace justicia, debe ser modificada o abrogada. La confiscación del Poder Judicial de las facultades del legislativo constituye un abuso de poder que vulnera la división de poderes. Por ejemplo, una nota del codificador argentino al <i>Código Civil</i> de 1869 apunta la irrevocabilidad del contrato al sostener: “dejaríamos de ser responsables de nuestras acciones si la ley nos permitiera enmendar todos nuestros errores y todas nuestras imprudencias”.</p>
<p>La teoría de la imprevisión solo se diferencia de la de la lesión en cuanto a la temporalidad, es decir, que mientras esta se juzga al momento de celebrarse el contrato, aquella es juzgada en el futuro y de ocurrir circunstancias previstas solo por una de las partes o no previstas e imprevisibles, lo cual convierte a la obligación en más onerosa. En este contexto ha escrito Bibiloni: “No hay sociedad posible si por circunstancia de que alguien obtenga provecho de una relación legítima con otro, está obligado al resarcimiento. El que vende o compra o arrienda o ejerce, en fin, la más natural acción, puede obtener lucro de la otra parte, sin que de ahí se deduzca nada porque para eso son los contratos”. <b>El respeto a la palabra empeñada constituye el eje central de una sociedad abierta, lo cual implica el asumir todas las consecuencias de lo pactado.</b></p>
<p>En cuarto lugar, la teoría del enriquecimiento ilícito tiene dos significados bien diferentes: por un lado, el incremento patrimonial debido a causas contrarias al derecho, es decir, a acciones ilícitas y la segunda interpretación, la que en verdad da lugar a esta teoría es el incremento patrimonial como consecuencia de operar conforme a derecho, pero declarado nulo por el Poder Judicial, con lo que, nuevamente, nos encontramos frente a la arbitrariedad y al atropello del Leviatán, con las consecuencias devastadoras que significa la <b>suspensión del derecho a manos de la discrecionalidad y la imprevisibilidad, todo lo contrario de lo que requiere la seguridad jurídica.</b></p>
<p>Por último, la novel teoría de la penetración permite que los accionistas de una sociedad anónima sean responsables solidaria e ilimitadamente con sus bienes, respondiendo por los actos de la empresa de la cual son copropietarios, con lo que se extingue la figura de la personería jurídica, confundiéndola con las personas de existencia física y demuele la noción misma del carácter societario para entregarla a las resoluciones circunstanciales de Gobiernos que abrogan de facto las mismas normas en cuyo contexto se desenvuelven.</p>
<p>Por supuesto que estas cinco afrentas al derecho (en el caso argentino incorporadas al <i>Código Civil </i>por el Gobierno de facto del general Onganía) no son las únicas por la que los marcos institucionales están en jaque, también se hace de modo flagrante al desconocer los principios de la garantía de la cosa juzgada, la irretroactividad y al incorporar los llamados “derechos sociales” que, como hemos apuntado, significan seudoderechos, ya que, al concederlos, necesariamente dañan los derechos de terceros al no tener en cuenta que a todo derecho corresponde una obligación y si estas resultan contrarias al derecho de otros, inexorablemente se perjudica seriamente el andamiaje jurídico, con lo que, además, se afecta a quienes se pretende mejorar en su condición.</p>
<p>Hoy en día hay lugares en los que los comisarios del momento ni siquiera alegan las teorías anteriormente mencionadas, sino que proceden al atropello a los derechos de las personas sin dar explicación alguna como no sea escudado en “la soberanía” de los aparatos estatales, sin percatarse de que la soberanía reside en los gobernados que contratan a Gobiernos para que los protejan y no para que los ataquen, actuando no como mandantes, sino como mandatarios sin límite alguno en sus atribuciones.</p>
<p>Desafortunadamente, en la mayor parte de las facultades de derecho el positivismo jurídico ha hecho estragos y se ha perdido la noción de mojones o puntos de referencia de justicia extramuros de la legislación positiva, situación que conduce indefectiblemente al ensanchamiento de un Leviatán completamente desbocado, en desmedro de los derechos de las personas y con lo que cualquier Hitler (hoy diríamos Chávez) que asume el poder con suficiente apoyo electoral convierte su legislación pervertida en “normas de justicia”.</p>
<p>Ya se ha señalado y repetido con razón que las declinaciones de los diversos países no se deben a factores exógenos sino internos, comenzando por lo que ocurre en la cabezas de la gente. Michail Rostovtzeff explicó detalladamente en su célebre y voluminosa historia el deterioro en los marcos institucionales y en la economía debido al estatismo que irrumpió en la Roma imperial y Taichi Sakaiya resume el tema en su <i>Historia del futuro. La sociedad del conocimiento</i>: “La causa del desmoronamiento y la extinción del mundo antiguo no fue la obtusa ignorancia y el salvajismo de los bárbaros del norte, sino el cambio ético y estético que estaba en marcha mucho antes […] fueron abandonados desde dentro”.</p>
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		<title>Amar al prójimo</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Aug 2015 10:44:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Antes de entrar al fondo del asunto que ahora nos convoca, es de interés precisar que el aspecto medular del amor implica trasmitir alimento para el alma, que es lo más preciado del ser humano; sin duda que además de ello hay ayudas físicas y otras consideraciones que rodean el bienestar de las personas. Alimento del alma porque es lo que caracteriza la condición humana, esto es, estados de conciencia o la mente que permiten el libre albedrío y distinguen a la persona de aspectos puramente materiales y configuran lo de mayor jerarquía. Los kilos de protoplasma no deciden ni hacen posible las ideas autogeneradas, la racionalidad, la argumentación, la existencia de proposiciones verdaderas y falsas, la moralidad de los actos y la misma libertad. Los seres humanos no somos loros. El alma, la traducción de ‘psique’ en griego, es lo más preciado del hombre y lo que lo separa de todas las otras especies conocidas.</p>
<p>La ayuda al prójimo, la caridad, puede ser material o de apostolado y se define en el contexto de un acto voluntario realizado con recursos propios, sean estos crematísticos o de trasmisión de conocimientos para la aludida alimentación espiritual (depende de las circunstancias, se debate si en verdad es mejor regalar un pescado en lugar de enseñar a pescar).<span id="more-1012"></span></p>
<p>Ahora viene un asunto de la mayor importancia y es el concepto de interés personal<b>. Todos los actos se llevan a cabo por interés personal</b>. <b>En el lenguaje coloquial se suele hablar de acciones desinteresadas para subrayar que no hay interés monetario, pero el interés personal queda en pie</b>. En verdad se trata de una perogrullada: Si el acto en cuestión no está en interés de quien lo lleva a cabo, ¿en interés de quién estará?</p>
<p>Estaba en interés de la madre Teresa el cuidado de los leprosos, está en interés de quien entrega su fortuna a los pobres la realización de esa transferencia, puesto que su estructura axiológica le señala que esa acción es prioritaria. También está en interés del asaltante de un banco que el atraco le salga bien y también para el masoquista que la goza con el sufrimiento y así sucesivamente. Todas las acciones contienen ese ingrediente, ya sean actos sublimes o ruines. Una buena o mala persona se define por sus intereses.</p>
<p>En esta línea argumental, Erich Fromm escribe en <i>Man for Himself. An Inquiry into the Psychology of Ethics</i>: “La falla de la cultura moderna no estriba en el principio del individualismo, no en la idea de que la virtud moral equivale al interés personal, sino en el deterioro del significado del interés personal; no en el hecho de que la gente está demasiado interesada en su interés personal, sino en que no están interesados lo suficiente en su yo”. Es decir, el problema radica en que la gente no se ocupa lo suficiente de cuidar su alma.</p>
<p>Es curioso, pero en la interpretación convencional parecería que uno tiene que <b>abdicar de uno mismo, lo cual constituye una traición grotesca a la maravilla de haber nacido</b>. La primera obligación es con uno mismo y, además, si no hay amor propio, no puede haber ningún tipo de amor hacia el prójimo. La persona que se odia a sí misma es incapaz de amar a otro, puesto que el amar al prójimo necesariamente debe proporcionar satisfacción al sujeto que ama.</p>
<p>Es sumamente interesante detenerse a meditar sobre la reflexión de Santo Tomás de Aquino en la materia, así, en la <i>Suma Teológica, </i>afirma: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo, por lo que se ve que el amor del hombre para consigo mismo es como un modelo del amor que se tiene a otro. Pero el modelo es mejor que lo modelado. Luego el hombre por caridad debe amarse más a sí mismo que al prójimo” (2da., 2da., XXVI, art. IV).</p>
<p>En el “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” la clave radica en el adverbio “como”. Hay solo tres posibilidades: Que el amor sea igual, mayor o menor. Las dos primeras constituyen inconsistencias lógicas, por ende, se trata de la tercera posibilidad. En el primer caso, si fuera igual, no habría acción alguna, puesto que para que exista acción debe haber preferencia; la indiferencia, en este caso la igualdad, no permite ningún acto. Si en un desierto hay una persona muriéndose de sed y tiene una botella de agua a la derecha y otra a la izquierda y se mantiene indiferente, se muere de sed. Para no sucumbir debe preferir, esto es, inclinarse más por una de las alternativas. Cuando alguien entra a un bar y manifiesta que quiere una bebida y el mozo le informa que tiene Coca y Pepsi y le pregunta qué prefiere, si la respuesta es que le da lo mismo, de hecho estará frente a tres variantes: elegir Coca, elegir Pepsi o delegar la decisión en el mozo, pero si se mantiene indiferente e indeciso frente a uno de los tres caminos, no beberá nada.</p>
<p>En segundo lugar, si se sostuviera que el amor al prójimo es mayor que el amor propio, se estaría incurriendo en un sinsentido, puesto que, como queda dicho, el motor, la finalidad de la acción, la brújula, el mojón y el punto de referencia es el interés personal, lo cual define la acción, que, por ende, no puede ser menor que el medio a que se recurre para lograr ese cometido. En consecuencia, <b>es siempre menor el amor al prójimo que a uno mismo</b>. Esto incluso se aplica al que da la vida por un amigo: Ese arrojo y esa decisión se lleva a cabo porque para quien entrega la vida por un amigo es un acto por él más valorado que cualquier otra acción alternativa.</p>
<p>A veces se confunden conceptos, porque aparecen problemas semánticos de peso. <b>El interés personal no debe ser confundido con el egoísmo, ya que esta última expresión significa que el medio que le satisface al sujeto actuante no está nunca fuera de su propio ser</b>. De este modo, no es concebible para el egoísta la satisfacción y el bienestar de otros. El interés personal, sin embargo, abarca acciones cuyos medios para la satisfacción de quien actúa son también otros o incluso principalmente otros. En este sentido, es pertinente recordar una reflexión de uno de los más destacados pensadores de la escuela escocesa del siglo XVIII, Adam Ferguson, quien en su <i>History of Civil Society </i>afirma: “Por su parte, el término benevolencia no es empleado para caracterizar a las personas que no tienen deseos propios; apunta a aquellos cuyos deseos las mueven a provocar el bienestar de otros”. Y esto se aplica también a “dar en caridad hasta que duela”, puesto que para quien la lleva a cabo significa que el dolor del caso está en interés de quien entrega, nuevamente sea lo crematístico o el apostolado.</p>
<p>Otra expresión un tanto confusa y que además se traduce en una contradicción es la de altruismo, si se la define con el ingrediente que señala el diccionario de la Real Academia Española en cuanto a que consiste en la “complacencia en el bien ajeno aun a costa del propio”, materia que han explorado filósofos de fuste en distintas ocasiones. Hacer el bien a costa del propio bien hemos visto que resulta en un imposible, puesto que quien hace el bien es porque prefiere esa conducta, es porque le hace bien, es porque le interesa proceder en esa dirección.</p>
<p>También es de gran importancia no confundir la autoestima con el narcisismo. Lo primero es esencial para actualizar las potencialidades de cada uno, es fundamental para construir la personalidad y para saber enfrentar lo que puedan hacer o decir los demás, es vital para tener el valor de escuchar la propia conciencia y, consecuentemente, para la honestidad intelectual. En otros términos, para evitar lo que escribió Alexis de Tocqueville en <i>La democracia en América</i>: “El poder moral de la mayoría hace que internamente individuos se avergüencen de contradecirla, que, en efecto, los silencian y ese silencio culmina con la paralización del pensamiento”.</p>
<p>Por su parte, el narcisismo bloquea por completo la posibilidad de prestar atención a reflexiones y consideraciones que no sean las propias, lo cual no toma en cuenta que el conocimiento conlleva la característica de la provisionalidad abierta a posibles refutaciones. Desafortunadamente <b>a veces se confunde el narcisismo con el individualismo, ya que este último término significa ni más ni menos el respeto a las autonomías de cada uno y para nada el aislacionismo, por el contrario, suscribe con entusiasmo la cooperación libre y voluntaria entre las personas</b>. En cambio, son los socialismos o los llamados comunitarismos colectivistas los que son aislacionistas al trabar cada vínculo entre las personas, desde las tarifas aduaneras mal llamadas “proteccionistas” y las infinitas intervenciones de los aparatos estatales entre partes que actúan de modo legítimo.</p>
<p>El interés personal y la autoestima apuntan a la felicidad de cada uno, que es el objeto último de todos. Nathaniel Branden en su notable libro titulado <i>Honoring the Self </i>afirma: “La barrera más grande a la felicidad es el sinsentido de sostener que la felicidad no constituye nuestro destino”. Bertrand Russell, en <i>La conquista de la felicidad</i>,<i> </i>explica: “Un hombre que se preocupara de que comieran los demás olvidándose de comer él mismo moriría […] [Por otro lado] es imposible adquirir la libertad espiritual, en que la verdadera felicidad consiste, porque es esencial para la felicidad que nuestra manera de vivir surja de nuestros impulsos más profundos y no de los gustos y deseos accidentales de los que son, por casualidad, nuestros vecinos o nuestros amigos”.</p>
<p>El bien otorga paz interior y tranquilidad de conciencia que permiten rozar destellos de felicidad que es la alegría interior, pero no se trata solo de no robar, no matar, acariciar a los niños y darle de beber a los ancianos. <b>Se trata de actuar como seres humanos contestes de la enorme e indelegable responsabilidad de la misión de cada uno encaminada a contribuir, aunque más no sea milimétricamente, a que el mundo sea un poco mejor respecto al momento del nacimiento</b>, siempre en el afán del propio mejoramiento, sin darle descanso a renovados proyectos para el logro del noble propósito de que prime el respeto recíproco. Edward de Bono en <i>La felicidad como objetivo </i>nos dice: “El marxismo sugirió que el hombre debería mirar la felicidad del Estado antes que la suya personal; y si el Estado parecía requerir su sufrimiento, este era entonces necesario para la felicidad del Estado […] [en otras palabras] la entrega del yo a algún poder externo”.</p>
<p>En resumen, no hay nada más sublime que el amor que tiene distintos grados de acercamiento y profundidad según sea el tipo de relación, de la establecida con los progenitores, la conyugal, la prole, de alumnos, amigos y el vínculo con quienes necesitan ayuda en diversos planos, pero <b>debe estarse muy en guardia de quienes alardean de amor al prójimo, mientras proponen sistemas autoritarios que prostituyen la misma noción de amor y, en la práctica, fomentan el odio</b>. También, como consigna Tibor Machan en su obra titulada <i>Generosity</i>,<i> </i>“Un acto de generosidad requiere como primer requisito la propiedad privada”, puesto que la beneficencia y la solidaridad requieren la entrega de lo que pertenece al donante. Entregar por la fuerza el fruto del trabajo ajeno es un asalto, aunque pueda ser legal. En no pocos casos hay que estar en guardia con los que declaman a los cuatro vientos el amor, porque habitualmente son narcisistas que en definitiva no lo practican con nadie, cuando no proponen políticas que conducen a graves confrontaciones.</p>
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		<title>Pobres los pobres</title>
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		<pubDate>Sat, 08 Aug 2015 10:11:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>El cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga -designado por el papa Francisco para presidir la Comisión de Cardenales para la reforma de la Curia en el Vaticano- ha pronunciado un discurso en Forum Nueva Economía en el Hotel Ritz de Madrid, pieza oratoria destinada a criticar al capitalismo y al mercado. En sus extensas reflexiones sobre el tema queda en evidencia que lamentablemente no entiende el significado de lo uno ni de lo otro. Por más que intente hacer salvedades, sus “pero” revelan su desconocimiento más palmario en esta materia. En ese sentido concluye en su exposición: “El pilar, la piedra basilar más débil del gran constructor del capitalismo ideológico es la pobreza”.</p>
<p>Conozco bien al cardenal Rodríguez Maradiaga, puesto que cuando pronuncié el discurso inaugural en el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), que titulé “Liberalismo y pobreza”, el 30 de junio de 1998, me recibió como dueño de casa en su carácter de arzobispo de Tegucigalpa, donde se celebró la mencionada reunión, a la que fui invitado por monseñor Cristián Precht Bañados por sugerencia de Horst Schönbohm entonces presidente de la Fundación Konrad Adenauer de Argentina, institución esta que contribuyó a financiar ese congreso de obispos y sacerdotes.<span id="more-1003"></span></p>
<p>En casos como los del mencionado cardenal, tal como he señalado en otras ocasiones, conjeturo las mejores intenciones, pero, como también he subrayado, las intenciones resultan irrelevantes a estos efectos, puesto que lo importante son los resultados de la política que se aconseja. Es una pena que se critique el sistema que permitió y permite a millones de personas salir de la pobreza. Sistema que se define como el respeto recíproco en el contexto de la asignación de los derechos de propiedad y la consecuente libertad de comercio interno y externo, a diferencia del estatismo que en gran medida prevalece en tantos países.</p>
<p>Antes de seguir adelante, respecto a la pobreza material y su ponderación por parte de algunos predicadores, es del caso citar a Santo Tomás de Aquino de la <i>Suma Teológica</i>: “No es preciso que donde hay mayor pobreza haya mayor perfección; antes por el contrario, puede haber gran perfección con gran opulencia” (2.<sup>da</sup>, 2.<sup>da</sup>, CLXXXV, art. VI).</p>
<p>En otros casos, resulta muy curiosa y llamativa la actitud de muchos de los que alardean tener una preocupación por la condición de los pobres. <b>En no pocas circunstancias parecería que más bien que sacarlos de esa condición los quieren usar para inconfesable propósitos personales de estos supuestos detractores de la pobreza,</b> quienes, paradójica y simultáneamente, la alaban.</p>
<p>En primer lugar, debe aclararse que todos somos pobres o ricos según con quién nos comparemos y, en segundo término, debemos tener muy presente que todos descendemos de miserables y muy brutos que vivían en cuevas y que el modo de pasar de una instancia de pobreza relativa a una de riqueza no consiste en arrancarle el fruto de su trabajo a quienes han prosperado, puesto que, entre otras cosas, el respeto y la asignación de los derechos de propiedad permite que las consecuentes tasas de capitalización incrementen ingresos en términos reales.</p>
<p>Y no se trata de la caricatura grotesca del llamado “efecto derrame” como si los salarios aumentaran cuando el vaso de los ricos derrama mendrugos para los más necesitados. Se trata de un proceso que en paralelo mejora el nivel de vida de todos a medida que se expande la inversión de aquellos que han podido ahorrar.</p>
<p>En muchísimos casos también los aludidos adalides de los pobres los usan para fines políticos. Si desaparecieran los pobres, aquellos sujetos se quedarían sin libreto para articular sus discursos. En verdad no están para nada interesados en cómo se crea la riqueza, ni siquiera respecto a lo que sucede hoy en China (en general socialista), donde pequeños islotes de libertad generan grandiosas riquezas y eliminación de pobrezas. Prefieren el discurso de la “redistribución de ingresos”, es decir, volver a distribuir por la fuerza lo que la gente distribuyó pacíficamente en el supermercado y afines con el consiguiente consumo de capital y baja de salarios. En otros términos, pobres los pobres.</p>
<p>Así, como hemos consignado en otras oportunidades, el padre Gustavo Gutiérrez -quien fue invitado por el papa Francisco a concelebrar misa, que tuvo lugar en el Vaticano- es el creador de la teología de la liberación, que en su libro, que lleva el título de esa corriente de pensamiento, escribe: “Marx irá construyendo un conocimiento científico de la realidad histórica. Analizando la sociedad capitalista en la que se dan en concreto la explotación de unos seres humanos por otros, de una clase social por otra y señalando las vías de salida hacía una etapa histórica en la que la persona humana pueda vivir como tal […] Iniciativa que debe asegurar el paso del modo de producción capitalista al modo de producción socialista […] creadas las condiciones de una producción socializada de la riqueza, suprimida la apropiación privada de la plusvalía, establecido el socialismo, las personas puedan comenzar a vivir libre y humanamente”, para lo cual recomienda “una revolución social” y “una radicalización política”, para lo que “la revolución cubana ha cumplido un papel acelerador” e insiste en los beneficios del “foquismo guerrillero” y “nuevas formas de lucha armada” y que “ello supone y facilita, por otra parte, un diálogo doctrinal con el marxismo”, ya que “un sector importante del clero latinoamericano pide” que no hay que “confundir violencia injusta de los opresores que sostienen este ´nefasto sistema´ con la justa violencia de los oprimidos que se ven obligados a ella para lograr su liberación”.</p>
<p>La idea central de lo que hemos citado es tomada con entusiasmo por otros, aunque no se refieran abiertamente al marxismo ni suscriban la violencia, y en no pocos casos rechazan de buena fe aquella tradición de pensamiento. En otras ocasiones daría la impresión de que si el marxismo borrara de su credo su obsesión atea, se lo aceptaría más extendidamente. De todos modos, insistimos, es curioso observar a algunos quejarse de la pobreza, cuando, al mismo tiempo, bloquean la posibilidad de salir de esa situación liberando energía creadora que proporciona la sociedad abierta y los consiguientes mercados libres y competitivos.</p>
<p>Como queda dicho, paradójicamente se condena la pobreza que es consecuencia de las recetas estatistas y, simultáneamente, la alaban como una condición preferencial con lo que, entre otras cosas, de hecho eliminan la caridad tanto material como del apostolado, puesto que mejora la condición de los pobres. <b>Incluso hay quienes sostienen que los pobres pertenecen al “reino de Dios”, con lo que los pastores deberían solo ocuparse de los ricos, ya que los primeros estarían salvados, sin percatarse de que el mensaje evangélico alude a un tema de prioridades</b>: la autoperfeción espiritual del hombre por un lado y las cosas de este mundo, por otro.</p>
<p>En esta línea argumental y en el contexto de la cita que hemos transcrito más arriba de Santo Tomás de Aquino, es pertinente reiterar pasajes evangélicos: en Deuteronomio 8, 18: “Acuérdate que Yahveh tu Dios, es quien te da fuerza para que te proveas de riqueza”. En 1 Timoteo 5, 8: “Si alguno no provee para los que son suyos, y especialmente para los que son miembros de su casa, ha repudiado la fe y es peor que una persona sin fe”. En Mateo 5, 3: “Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos es el reino de los cielos”, fustigando al que anteponga lo material al amor a Dios (amor a la perfección), en otras palabras al que “no es rico a los ojos de Dios” (Lucas 12, 21), lo cual aclara la <em>Enciclopedia de la Biblia</em><i> </i>(con la dirección técnica de R. P. Sebastián Bartina y R. P. Alejandro Díaz Macho bajo la supervisión del arzobispo de Barcelona): “Fuerzan a interpretar las bienaventuranzas de los pobres de espíritu, en sentido moral de renuncia y desprendimiento” y que “ la clara fórmula de Mateo -bienaventurados los pobres de espíritu- da a entender que ricos o pobres, lo que han de hacer es despojarse interiormente de toda riqueza” (tomo VI, pp. 240-241). En Proverbios 11, 18: “Quien confía en su riqueza, ese caerá”. En Salmos 62, 11: “A las riquezas, cuando aumenten, no apeguéis el corazón”. Este es también el sentido de la parábola del joven rico (Marcos 10, 24-25), ya que “nadie puede servir a dos señores” (Mateo 6, 24).</p>
<p>Por otro lado, <b>las diferencias de ingresos y patrimonios a las que también se refirió en tono de queja y reproche el cardenal Rodríguez Maradiaga, en un mercado abierto, son el resultado de la votación diaria de la gente, como consecuencia de sus preferencias y sus rechazos</b> y en este plano nada tienen que ver con la codicia ni con el “imperialismo del dinero”. Es simplemente el resultado de lo que la gente prefiere, que al adquirir bienes y servicios de su agrado establece niveles de ingresos y patrimonios.</p>
<p>Por supuesto que esto no ocurre donde llamados empresarios se unen en alianza con el poder político de turno, situación en la que aquellos obtienen todo tipo de privilegios y dádivas para explotar miserablemente a sus congéneres. Tampoco estamos hablando de sociedad abierta en la medida en que se promulguen regulaciones asfixiantes, gastos públicos siderales que ensanchan la figura del Leviatán, endeudamientos estatales que comprometen patrimonios de futuras generaciones que no han participado en la elección del gobernante que contrajo la deuda, inflaciones que no son más que estafas legales especialmente a los salarios de los más necesitados y presiones impositivas que constituyen una maraña que responde solo a la voracidad fiscal.</p>
<p>Y estos no son temas “meramente técnicos”, sino que son consustanciales a lo moral. Sin perjuicio de otras observaciones que se podrán hacer, lejos parece están algunas de las enseñanzas, por ejemplo, de León XIII, quien enfatizó en su encíclica <i>Rerum Novarum</i>: “Quede, pues, sentado que cuando se busca el modo de aliviar a los pueblos, lo que principalmente y como fundamento de todo se ha de tener es esto: que <b>se ha de guardar intacta la propiedad privada</b>. Sea, pues, el primer principio y como base de todo que no hay más remedio que acomodarse a la condición humana; que en la sociedad civil no pueden ser todos iguales, los altos y los bajos. Afánanse en verdad los socialistas, pero vano es ese afán y contra la naturaleza misma de las cosas. Porque ha puesto en los hombres la naturaleza misma grandísimas y muchísimas desigualdades. No son iguales los talentos de todos, ni igual el ingenio, ni la salud ni la fuerza, y a la necesaria desigualdad de estas cosas le sigue espontáneamente la desigualdad de la fortuna, lo cual es conveniente a la utilidad, así de los particulares como de la comunidad; porque necesita para su gobierno la vida común de facultades diversas y oficios diversos, y lo que a ejercitar otros oficios diversos principalmente mueve a los hombres es la diversidad de la fortuna de cada uno&#8221;.</p>
<p>En cualquier caso y a modo de resumen del problema que aquí dejamos consignado respecto a manifestaciones de representantes de la Iglesia, la Comisión Teológica Internacional de la Santa Sede ha expresado por escrito el 30 de junio de 1977: <b>“</b><b>De por sí, la teología es incapaz de deducir de sus principios específicos normas concretas de acción política;</b> del mismo modo, el teólogo no está habilitado para resolver con sus propias luces los debates fundamentales en materia social […] Si se recurre a análisis de este género, ellos no adquieren suplemento alguno de certeza por el hecho de que una teología los inserte en la trama de sus enunciados”.</p>
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		<title>Debate sobre ecología</title>
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		<pubDate>Sat, 16 May 2015 09:13:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Otras veces he escrito sobre este delicado e importante tema, en esta ocasión repito lo dicho puesto que ha vuelto a surgir el asunto con renovada fuerza.<strong> Nada es perfecto al alcance de los mortales, de lo que se trata es de minimizar problemas y facilitar la vida de la gente en todo lo que resulte posible. </strong></p>
<p>La vertiente más popular que pretende encarar los problemas del medio ambiente aparece también como la forma mas contundente de estrangular las bases de la sociedad abierta. Paradójicamente, en este caso, para preservar la propiedad del planeta se destruye la propiedad a través de las figuras de la “subjetividad plural” y los “derechos difusos” que permiten demandar frente a cualquier uso considerado indebido de lo que pertenece a otro, alegando la defensa de “la humanidad”. Garret Hardin acuñó la expresión “ la tragedia de los comunes” para ilustrar <strong>el despilfarro y el uso desaprensivo de lo que es de todos que, en la práctica, no es de nadie, en contraste con los incentivos de cuidar y mantener lo que es propio cuando se asignan derechos de propiedad. </strong></p>
<p>Con razón se considera el agua indispensable para la vida del ser humano. Somos agua en un setenta por ciento y el planeta está compuesto en sus dos terceras partes por agua aunque la mayor proporción sea salada y en otra se encuentre atrapada por los hielos. F. Segerfeld nos informa que la precipitación anual sobre tierra firme es de 133.500 kilómetros cúbicos, de la que se evaporan 72.000, lo cual deja un neto de 41.500 que significa nada menos que 19.000 litros por día por persona en el planeta. A pesar de esto, se mueren literalmente millones de personas por año debido a la falta de agua o por agua contaminada.<span id="more-749"></span></p>
<p>El autor explica que esto se debe a la <strong>politización de ese bien tan preciado</strong>, situación que no ocurre cuando la recolección, purificación y distribución se encuentra en manos privadas, que si quieren prosperar deben atender los requerimientos del público sin favores ni componendas con el poder gubernamental del momento. Ejemplifica con los casos de Ruanda, Haití y Camboya donde las precipitaciones son varias veces mayores que en Australia, pero en los primeros casos hay crisis de agua mientras que esto no ocurre en el segundo por las razones apuntadas. Por esto es que el premio Nobel en economía Vernon L. Smith escribe que “el agua se ha convertido en un bien cuya cantidad y calidad es demasiado importante como para dejarla en manos de las autoridades políticas” y, en el mismo sentido, Martin Wolf, editor asociado del <i>Financial Times</i>, apunta que <strong>“el agua es demasiado importante para que no esté sujeta al mercado”. </strong></p>
<p>La conservación de especies animales es un caso paradigmático. Las ballenas se extinguen, lo cual no sucede con las vacas. Esto último no siempre fue así. En la época de la colonia se aniquilaba las vacas simplemente para usar un trozo de cuero o para comer algo de carne, situación que hizo que muchos mostraran su preocupación por la posible extinción de esos animales, hasta que apareció la revolución tecnológica del momento: primero la marca y luego el alambrado que permitieron asignar derechos de propiedad y así conservar y reproducir el ganado vacuno.</p>
<p>En África, se asignaron derechos de propiedad sobre la manada de elefantes en Zimbabwe, mientras que en Kenya es de propiedad común. En este último caso en solo once años la población de elefantes se redujo de 167.000 a 16.000, mientras que en el mismo período se elevó de 40 a 50.000 en Zimbabwe a pesar de contar con un territorio mucho más desventajoso que el de Kenya. En este caso se incentiva a que se ametrallen elefantes en busca de marfil ya que nadie está interesado en conservar y multiplicar la manada como sucede en el primer lugar.</p>
<p>Claro que <strong>la institución de la propiedad privada no significa que se conservarán todas las especies animales,</strong> por ejemplo, es poco probable que el hombre deje de consumir antibióticos para conservar bacterias ya que esto pondría en riesgo la supervivencia de la especie humana. Tampoco es probable que se deseen conservar las cucarachas. En la misma línea argumental, si bien es cierto que las emanaciones de monóxido de carbono deben ser castigadas puesto que significan la lesión de derechos de terceros, <strong>la polución cero es imposible puesto que requeriría que nos abstengamos de respirar ya que al exhalar estamos contaminando. </strong></p>
<p>En estos momentos se debate acerca del “efecto invernadero” o calentamiento global debido al debilitamiento o perforación de la capa de ozono que envuelve al globo en la estratófera. Sin embargo, hay científicos como D.L. Hartmann y D. Doeling que sostienen en un trabajo publicado en el <i>Journal of Geophisical Research </i>que en muchas extensiones ha habido un engrosamiento de la capa de ozono y allí donde se ha perforado hace que al penetrar los rayos ultravioletas y tocar la superficie marina se genere mayor evaporación y, consecuentemente, nubes de altura, lo cual, a su vez, dificulta la entrada de rayos solares y esto provoca un enfriamiento del planeta.</p>
<p>Por su parte, R.C. Balling señala que “la atmósfera de la Tierra se ha enfriado en 0.13 grados centígrados desde 1979 según las mediciones satelitales [...] A pesar de que modelos computarizados del efecto invernadero predicen que el calentamiento mayor ocurrirá en la región ártica del hemisferio norte, los registros de temperatura indican que el ártico se ha enfriado en 0.88 grados centígrados durante los últimos cincuenta años”. El mismo autor enfatiza que, debido a su efecto de enfriamiento, el dióxido de sulfuro provocado por aerosoles más que compensa la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera.</p>
<p>En este último sentido y debido a las alarmas del tipo de las expuestas recientemente en nuestro país por Al Gore, es de interés citar una declaración del <i>Excecutive Committee of the World Metereological Organization </i>en Ginebra, que mantiene que <strong>“el estado presente del conocimiento no permite ninguna predicción confiable respecto del futuro de la concentración de dióxido de carbono o su impacto sobre el clima”.</strong> También es importante subrayar que el fitoplancton consume dióxido de carbono en una proporción mayor que todo lo liberado por los combustibles fósiles y que los desajustes cíclicos en la capa de ozono se deben en buena medida a fenómenos metereológicos como las erupciones volcánicas.</p>
<p>Por otro lado, en estas situaciones siempre hay <i>trade-offs</i> que hay que tener en cuenta. Por ejemplo, se afirma que los clorolfuorcarbonos son responsables de la destrucción de las moléculas de la capa de ozono debido a las emisiones que provocan los refrigeradores, equipos de aire acondicionado, combustibles de automotores y ciertos solventes para limpiar circuitos de computadoras. El <i>trade-off </i>aparece cuando se documentan las intoxicaciones que se producen debido a la deficiente refrigeración y acondicionamiento de la alimentación y cuando se exhiben estadísticas de los aumentos de accidentes viales debido a la fabricación de automotores mas livianos.</p>
<p>En cualquier caso, <strong>donde se detecta una lesión al derecho debe procederse a la rectificación pero para cuidar los recursos naturales debe despolitizarse el proceso</strong> y abstenerse de la actitud arrogante de pretender la manipulación del ecosistema por parte de la burocracia estatal y permitir que la compleja información dispersa pueda ponerse de relieve a través de los precios. Cuando se conjetura que cierto recurso será mas escaso o se atribuye mayor valor para usos alternativos, los precios se elevan lo cual fuerza a reducir el consumo, al tiempo que se incentiva la investigación y desarrollo de variantes sustitutivas y, en su caso, el reciclaje.</p>
<p>La sociedad abierta permite establecer los ritmos de crecimiento óptimos y asignar los recursos de la manera más adecuada a las necesidades presentes y futuras. <strong>La intromisión del aparato estatal en la producción a través de ideas como la del llamado “desarrollo sustentable”, no hacen más que distorsionar el uso y la asignación de recursos.</strong> Por ejemplo, la “tragedia de los comunes” irrumpe cuando se mantienen campos de forestación en manos fiscales que incentiva la tala irracional, en cuyo caso nadie se ocupa de forestar para que otros saquen partida. Si se estima que un recurso como la arboleda resulta esencial, el incentivo para la plantación de las especies requeridas operará en paralelo a las valorizaciones correspondientes a través de los precios del caso.</p>
<p>La presunción de conocimiento ha hecho que ya en el época de la Revolución Industrial se sugiriera el establecimiento político de cuotas para el carbón al efecto de “aprovechar ese recurso no renovable” que, a poco andar, fue reemplazado por el petróleo. Hoy es frecuente que se señale que existen determinadas reservas para tal cantidad de años sin percibir que no es posible extrapolar precios a situaciones distintas puesto que, precisamente, el movimiento de precios modifica la duración de las reservas.</p>
<p>Esta línea argumental se aplica también a los transgénicos que permiten notables aumentos en la productividad, plantas resistentes a plagas y  pestes que, por ende, no requieren el uso de plaguicidas y pesticidas químicos, la posibilidad de incrementar el valor nutriente, la capacidad de incorporar ingredientes que fortalezcan la salud (incluyendo la disminución de alergias) y mejoren el medio ambiente y el enriquecimiento de los suelos. De todos modos, si la preferencia fuera por productos orgánicos es la gente la que debiera decidir en mercados abiertos en el contexto de auditorias privadas en competencia que asumen las responsabilidades (y sus respectivas reputaciones y consiguientes supervivencias) a través de sus dictámenes sobre calidad, pero nunca politizar temas de esta naturaleza.</p>
<div>
<p>T.L. Anderson y D.R. Leal en su obra <i>Free Market Enviromentalism</i> escriben que “el tratamiento del medio ambiente a través del mercado libre enfatiza que el crecimiento económico y la calidad del medio ambiente no resultan incompatibles. De hecho, los ingresos altos permiten afrontar una mayor calidad del medio ambiente, además de los bienes materiales. No es ningún accidente que los países menos progresistas tienen mas polución y mas riesgos ambientales”.</p>
</div>
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		<title>Una obra maestra de Gottfried Dietze</title>
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		<pubDate>Sat, 08 Nov 2014 09:46:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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		<description><![CDATA[De más está decir que muchos son los libros que resplandecen en las bibliotecas cuya influencia perdura por generaciones y generaciones, pero hay obras como las del profesor Dietze que exigen ser leídas y estudiadas una y otra vez si es que se desea entender lo que viene ocurriendo en el llamado mundo libre. Dietze... <a href="http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2014/11/08/una-obra-maestra-de-gottfried-dietze/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>De más está decir que muchos son los libros que resplandecen en las bibliotecas cuya influencia perdura por generaciones y generaciones, pero hay obras como las del profesor Dietze que exigen ser leídas y estudiadas una y otra vez si es que se desea entender lo que viene ocurriendo en el llamado mundo libre.</p>
<p>Dietze obtuvo tres doctorados: uno en derecho en la Universidad de Heidelberg, otro en ciencia política de Princeton y el tercero en ciencia jurídica en la de Virginia. Enseñó durante décadas en la Universidad Johns Hopkins. Su triada más difundida está compuesta por <em>Amercia´s Political Dilemma. From Limited to Unlimited Democracy, The Federalist. A Classic on Federalism and Free Government y In Defense of Property</em>, libro éste ultimo traducido al castellano y publicado por mi padre en Buenos Aires hace ya más de cuarenta años, con el título de En defensa de la propiedad, obra que tuvo notable difusión, no solo en Argentina sino también en Chile y México.<span id="more-255"></span></p>
<p>Lo conocí al profesor Dietze con motivo de mi conferencia en la reunión anual de la Foundation for Economic Education en New York, en mayo de 1981, y luego tuve la ocasión de escucharlo personalmente con motivo de su visita a ESEADE. Ahora dedico estas líneas a escribir sobre el último de los libros mencionados de Gottfried Dietze con lo cual no pretendo hacer del todo justicia en una nota periodística pero sí llamar la atención sobre este libro.</p>
<p>Antes de esto hago una breve introducción bifronte. <strong>Por un lado consigno que la existencia de la institución de la propiedad privada se debe a la escasez de bienes en relación a las necesidades que hay por ellos.</strong> Si estuviéramos en un mundo sobreabundante donde habría de todo para todos todo el tiempo no será necesaria aquella institución ya que con solo estirar la mano se obtendría lo necesario. Pero como la naturaleza de las cosas no es así y no pueden simultáneamente utilizarse los mismos bienes (sean de consumo o de factores de producción) deben asignarse derechos de propiedad (el origen está explicado por la secuencia Locke-Nozick-Kirzner) y a partir de allí cada uno debe servir al prójimo para incrementar su patrimonio y si no lo logra incurre en quebrantos.</p>
<p>En el segundo punto reiteramos que sin propiedad privada no hay precios ya que estos surgen como consecuencia de arreglos contractuales en los que se ponen en evidencia las respectivas valorizaciones (si el Leviatán pretende controlar precios, estos se convierten en simples números sin relevancia ya que no reflejan las antedichas valorizaciones). Pues bien, en la media en que se debilite la propiedad privada (para no decir nada si se la elimina) los precios dejan de expresar las apreciaciones de cada bien o servicio con lo que se dificulta (o se imposibilita según el grado de entrometimiento de los aparatos estatales) la evaluación de proyectos, la contabilidad y el cálculo económico en general.</p>
<p>Como es sabido carece de sentido sostener que se procederá en tal o cual dirección “según marquen las razones técnicas” puesto que de nada sirven si no se las pondera por los precios. Por eso es que he ilustrado tantas veces este dilema diciendo que donde no hay precios no se sabe si conviene construir carreteras con oro o con asfalto.</p>
<p>Vamos ahora muy sucintamente a la obra de Dietze con comentarios “a vuelo de pájaro”. Comienza su trabajo con un largo desarrollo de la idea natural de la propiedad en las plantas que necesitan de territorio para subsistir, los animales que reconocen su lugar y las comunidades primitivas en un proceso de prueba y error los condujo a la necesitad de la propiedad para evitar “la tragedia de los comunes” tal como señaló Aristóteles en contraposición a la idea de Platón, lo cual fue reafirmado en Grecia y, sobre todo, en Roma.</p>
<p>El autor muestra las influencias decisivas de Cicerón, Hugo Grotius, Pufendorf, la escolástica tardía, Sidney, Locke, la Escuela Escocesa y todos sus múltiples derivados contemporáneos y también las tendencias contrarias a la propiedad del tipo de las de Rousseau (en su trabajo de 1755, aunque después se haya retractado parcialmente, pero manteniendo su idea de la democracia ilimitada), Hans Kelsen, Marx y sus muchos imitadores con versiones enmascaradas con versiones más suavizadas pero en el fondo más contundentes (tipo Keynes).</p>
<p><strong>Se detiene a subrayar un aspecto crucial: el error de santificar las llamadas “libertades civiles” (por ejemplo, votar) como independientes de las libertades económicas como si la propiedad privada no fuera la libertad civil por antonomasia, es decir, el sostén de la civilización (de donde proviene la expresión “civil”).</strong> Como he marcado en otra ocasión resulta por lo menos curioso que se adhiera al las libertades políticas, es decir el continente, y se reniega de las posibilidades de cada uno a hacer lo que estime pertinente con los propio, es decir, el contenido.</p>
<p>Se lamenta que se haya arraigado la expresión “libertad negativa” con las consiguientes connotaciones, para aludir a la libertad en el contexto de las relaciones sociales, a saber, la ausencia de coacción por parte de otros hombres, cuando, en verdad, esa libertad genera efectos positivos.</p>
<p>Se explaya en el origen de los parlamentos como administradores de las finanzas del rey o el emperador y no como legisladores, puesto que esta función estaba en manos de árbitros-jueces en competencia para descubrir el derecho y no con la pretensión de diseño o ingeniería social. Además, en este contexto, refleja la evolución histórica de los parlamentarios como dique de contención a las inclinaciones de los gobernantes a aumentar impuestos.</p>
<p>En definitiva, los “juicios de manifestación” de los fueros españoles (antes que el habeas corpus inglés), la Carta Magna, la Petición de Derechos, la Declaración de la Independencia estadounidense y su Constitución, la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano (antes de la contrarrevolución francesa), las Cortes de Cádiz y todas las constituciones que se basaron en estos pilares, fueron elaborados en torno al derecho de propiedad junto al derecho de resistencia cuando el poder despótico se torna irresistible.</p>
<p>Luego de muchas otras consideraciones, concluye Dietze revelando su preocupación por la declinación del respeto a la propiedad en el baluarte del mundo libre: Estados Unidos (la primera edición de su libro es de 1963), lo cual comenzó ya en la época de Woodrow Wilson con “la revolución del año 13” con la implantación del impuesto progresivo y el establecimiento de la banca central que requirieron dos enmiendas constitucionales y siguió con el denominado “New Deal” para continuar en una senda regresiva hasta nuestro días.</p>
<p><strong>Termina su libro afirmando: “Hemos perdido el sentido de la importancia de la propiedad. La relevancia de la propiedad de logró a través de sucesivas luchas y ahora se observa su continuo recorte y limitaciones. Ya que esta situación ocurrió en el seno de lo que se reconoce como “democracia”, la cuestión surge en cuanto a preguntarnos si esa forma de gobierno [la democracia ilimitada] no ha perdido legitimidad puesto que ha destruido los pilares de la civilización, es decir, la propiedad privada”.</strong></p>
<p>Sin duda que Gottfried Dietze suscribe plenamente el ideal democrático (tal como lo pone una y otra vez de manifiesto en otra de sus ya referidas obras (<em>America´s Political Dilemma. From Limited to Unlimited Democracy</em>), pero describe como ese ideal a degenerado en su contrario. En esta instancia del proceso de evolución cultural, urgentemente se requiere pensar en nuevos límites para el Leviatán si es que se perciben las ventajas insustituibles en de la propiedad privada que está siendo corroída por mayorías sin freno, lo cual comenzó en nuestra era con el gobierno criminal de Adolf Hitler.</p>
<p>En otras oportunidades nos hemos referido en detalle a algunas de las propuestas realizadas para limitar el poder al efecto de mantenerse en el ideal democrático, propuestas realizadas por Hayek, Leoni y las que han pasado inadvertidas formuladas por Montesquieu y las expuestas por Randolph y Gerry en la Convención Constituyente estadounidense. Si estas sugerencias no fueran aceptadas, hay que pensar en otras, puesto que de lo contrario los aparatos estatales desbocados terminarán con la sociedad abierta.</p>
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		<title>Liberales de izquierda</title>
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		<pubDate>Sat, 09 Aug 2014 10:15:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En los procesos sociales hay dos planos diferentes pero que se complementan de modo tal que no resulta posible escindirlos. Por un lado, el continente y, por otro, el contenido. Lo primero alude a lo que habitualmente se denomina “libertad política” que consiste en todo el tejido institucional que garantiza las libertades individuales. Éstas últimas... <a href="http://opinion.infobae.com/alberto-benegas-lynch/2014/08/09/liberales-de-izquierda/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En los procesos sociales hay dos planos diferentes pero que se complementan de modo tal que no resulta posible escindirlos. Por un lado, el continente y, por otro, el contenido. Lo primero alude a lo que habitualmente se denomina “libertad política” que consiste en todo el tejido institucional que garantiza las libertades individuales. Éstas últimas consisten en las acciones cotidianas de las personas en libertad, siempre y cuando no lesionen iguales derechos de terceros.</p>
<p><strong>Tengo buenos amigos que se dicen “liberales de izquierda”, término decimonónico que comenzó a emplearse por el genial Frédéric Bastiat</strong> con un sentido que fue ubicado con anterioridad a la Francia contrarevolucionaria lo cual integraba en aquél binomio una misma significación. En cambio, contemporáneamente, son personas que provienen a secas de la izquierda moderna pero que finalmente han reconocido algunas de las enormes ventajas que propone el liberalismo. Es un primer paso en dirección a aceptar todas las ventajas que proporciona la libertad, pero como no han estudiado campos tales como la economía ni se interesan en esa rama del conocimiento, rechazan buena parte de los procesos de mercado.</p>
<p><span id="more-185"></span></p>
<p>Esta postura, en última instancia, se traduce en que <strong>adhieren al continente pero curiosamente rechazan el contenido.</strong> Es decir, alaban la libertad política pero cuando cada uno procede a disponer de lo que lícitamente adquirió les niegan esa posibilidad. En otros términos, queda el continente vacío de contenido, lo cual se convierte en un sinsentido.</p>
<p>Y tengamos en cuenta que cuando se hace referencia a las izquierdas, debe distinguirse claramente el origen tan fértil de aquellos que en los prolegómenos de la Revolución Francesa se sentaron en la Asamblea a la izquierda del rey para desde allí objetar el antiguo régimen de privilegios y para sugerir enfáticamente la libertad y el respeto a todos, lo cual se degradó en grado  superlativo con el advenimiento de la contra-revolución: el terror, la guillotina, los jacobinos y la oposición a los preceptos originales. En todo caso, con el paso del tiempo, <strong>las izquierdas perdieron su sentido primero y a cada paso recurren a las botas de los aparatos estatales para intervenir y negar los derechos de las personas hasta cuestionar el derecho de propiedad y transformar la proclamada igualdad <i>ante</i> la ley en igualdad <i>mediante</i> la ley</strong> (tengamos en cuenta que la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano de 1789 aludía en su primer artículo a la igualdad <i>de derechos</i> y en el segundo que esos derechos son a la libertad, propiedad, seguridad y resistencia a la opresión).</p>
<p>Del mismo modo que ocurre con todas las etiquetas, no puede ponerse a todos en la misma bolsa. Eso no solo va para los izquierdistas sino también para los liberales y todas las corrientes intelectuales, a menos que se trate de totalitarios que se arrogan la facultad de imponer el pensamiento único, lo cual contradice toda idea de pensamiento.</p>
<p>Demos un ejemplo a vuelapluma, subrayando que, como queda dicho, hay excepciones en los diversos enfoques. Los “liberales de izquierda”, en general, insisten en la necesidad de “redistribuir ingresos”, situación en la que ocurre lo siguiente: la gente distribuye sus recursos en los supermercados y equivalentes con lo que se premia a algunos con ganancias y se castiga a otros con pérdidas. Pero henos aquí que a la salida de los supermercados, las estructuras y reparticiones gubernamentales vuelven a distribuir por la fuerza lo que distribuyó pacífica y voluntariamente la gente.</p>
<p>Lo dicho significa que se despilfarran factores de producción con lo que naturalmente se consume capital que es lo único que explica el incremente en salarios e ingresos en términos reales. Esta es la diferencia entre un país pobre y uno rico. No se trata de la metereología, de aspectos étnicos (por lo que eso pueda significar) o de recursos naturales (<strong>África es el continente que dispone mayor dosis de recursos naturales, mientras Japón es un cascote en el que solo es habitable en veinte por ciento). </strong></p>
<p>Entonces, las diferencias o deltas de ingresos y patrimonios de las personas son del todo irrelevantes, el asunto consiste en que se administren del mejor modo posible a criterio del plebiscito diario del mercado (y tengamos en cuenta que el mercado significa  millones de arreglos contractuales que cotidianamente celebran las personas que usan y disponen de los suyo). En todo caso es relevante el promedio ponderado de ingresos al efecto de verificar en que climas de libertad mejoran  todos (incluso los mendigos ya que las limosnas son más abundantes en Canadá que en Sri Lanka)</p>
<p>En todo este contexto la propiedad privada resulta medular. Como los bienes y servicios no crecen en los árboles y no hay de todo para todos todo el tiempo, la asignación de ese derecho hace que las posiciones patrimoniales cambien de manos según su respectiva atención a los requerimientos de los demás.</p>
<p>Desde luego que esto no ocurre si los gobernantes les otorgan a los comerciantes privilegios. En este caso, sus ingresos y patrimonios no obedecen a la eficiencia para atender las demandas del prójimo sino como consecuencia de su miserable explotación.</p>
<p>Es pertinente recordar que Marx y Engels en el <i>Manifiesto Comunista </i>declaran que “pueden sin duda los comunistas resumir toda su teoría en esta sola expresión: abolición de la propiedad privada”. Dejando de lado las masacres stalinistas y equivalentes, en todas las variantes socialistas, en la medida en que se afecta la propiedad privada, dejan de tener sentido los precios (que precisamente expresan las estructuras valorativas cruzadas de las partes que intercambian propiedades) y, por tanto, desaparece la posibilidad de evaluación de proyectos y contabilidad ya que, como queda dicho, los precios no son simples números que las autoridades gubernamentales dictan. Por su parte, los fascismos son estratégicamente más eficaces en imponer el totalitarismo puesto que permiten que se registre la propiedad a nombre de privados pero usan y disponen desde el aparato estatal, lo cual deriva en el mismo significado que de los socialistas pero con un disfraz distinto.</p>
<p>En la tradición republicana, los gobiernos han sido concebidos para la protección de los derechos de los gobernados no como una gracia o un favor sino para garantizarlos y, sin embargo, resulta que se embarcan en todo tipo de aventuras incompatibles con sus funciones menos lo que deben hacer, a saber: instaurar seguridad y justicia para que cualquiera que sufra una invasión en sus derechos deba ser castigado con toda la fuerza de la ley.</p>
<p><strong>Las mal llamadas “conquistas sociales” son figuras demagógicas que perjudican a los más necesitados.</strong> La típica son los salarios mínimos impuestos por decreto. Esto revela que no se ha entendido el tema. Los salarios dependen exclusivamente de las tasas de inversión y no de la voluntad de políticos (si fuera así habría que decretar que todos fuéramos millonarios y no andarse con porcentajes tímidos).</p>
<p>El salario mínimo -por definición superior al de mercado- logra el efecto contrario al propuesto: expulsa del mercado laboral a los que más necesitan trabajar.  <strong>Es por eso que aparece el mercado negro tan criticado</strong> por mucha gente sin percatarse que es la defensa que tiene la gente para no morirse de hambre puesto que los niveles  políticos del “blanco” y los consiguientes impuestos al trabajo los afecta gravemente y quedan desempleados.</p>
<p>En este cuadro de situación, muchos liberales de izquierda machacan con que está bien aceptar los resultados de los esfuerzos personales pero constituye una “injusticia social” el que algunos partan en la carrera de la vida con ventaja debido a herencias recibidas. Este razonamiento es autodestructivo. Si se sigue con esa metáfora deportiva de la carrera, al partir todos sin ventajas patrimoniales, el que hizo el mayor esfuerzo exitoso y llegó primero deberá ser nivelado nuevamente ni bien se largue la segunda carrera ya que su prole no podría recibir el resultado de los esfuerzos de su padre con lo que lo realizado en la primera disputa deportiva resultó inútil.</p>
<p>Es debido a la nefasta idea de la redistribución coactiva que se adopta el impuesto progresivo, lo cual, a diferencia del proporcional, implica que las alícuotas son crecientes a medida que aumenta el objeto imponible. Esto tiene cuatro efectos principales. En primer término, es un privilegio para los ricos que se ubicaron en el vértice de la pirámide patrimonial antes de introducir el mencionado gravamen.</p>
<p>En segundo lugar, altera las posiciones patrimoniales relativas, con lo que se contradicen las previas indicaciones operadas en base a las preferencias de la gente que, a su vez, significan derroches de capital que, como hemos señalado, hacen mermar los salarios. Asimismo, el impuesto progresivo es regresivo ya que las tasas más altas a los de mayores patrimonios hacen que los salarios de los menos pudientes se contraigan, por las razones antes apuntadas. Por último, resulta por lo menos extraño que se diga que debe producirse lo más que se pueda y, al mismo tiempo, <strong>se castiga fiscalmente en grados progresivos (y no proporcionales) a los que mejor lo hacen. </strong></p>
<p>Finalmente destaco una vez más que el término “justicia social” puede tener solo dos acepciones. Una grosera redundancia ya que la justicia no puede ser mineral, vegetal o animal o, de lo contrario, la acepción más difundida, es decir, el sacarles a unos lo que les pertenece para entregarlo a quienes no les pertenece, lo cual <strong>contradice abiertamente la clásica definición de Justicia en cuanto a “dar a cada uno lo suyo”.</strong></p>
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		<title>Meditaciones sobre la ley</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Jul 2014 11:15:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alberto Benegas Lynch (h)</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>De un largo tiempo a esta parte, la noción original de la ley se ha deteriorado significativamente. En la tradición del common law y en buena parte del derecho romano, especialmente durante la República y la primera parte del Imperio, el equivalente al Poder Legislativo era para administrar las finanzas de los gobernantes mientras que el derecho era el resultado de un proceso de descubrimiento que surgía de otro campo: los fallos de árbitros según los convenios entre partes que el poder de policía se encargaba de hacer cumplir.</p>
<p>El jurisconsulto italiano Bruno Leoni, en su célebre obra La libertad y la ley, traducida a muchos idiomas, explica que “Estamos tan acostumbrados a pensar en el sistema del derecho romano en términos del Corpus Juris de Justiniano, esto es, en términos de una ley escrita en un libro, que hemos perdido de vista como operaba el derecho romano […] El derecho romano privado, que los romanos llamaban jus civile, en la práctica, no estuvo al alcance del legislador […] por tanto, los romanos disponían de una certidumbre respecto de la ley que permitía a los ciudadanos hacer planes para el futuro de modo libre y confiado y esto sin que exista para nada derecho escrito en el sentido de legislaciones y códigos”, a diferencia de lo que hoy ocurre en cuanto a que cualquier legislación puede modificarse abruptamente en cualquier dirección, en cualquier área o abarcando extensos territorios.</p>
<p>El filósofo del derecho Lon Fuller en <em>The Principles of Social Order</em> concluye que “el juez que tiene claramente en su mente que el principio del contrato puede, sin su ayuda, servir como ordenamiento social abordará su materia con un espíritu diferente de aquel juez que supone que la influencia del contrato en los asuntos humanos deriva enteramente de la legislación fabricada por el Estado”, lo cual expande en su libro titulado <em>The Morality of Law</em> en la que crítica muy documentadamente al positivismo legal (corriente que desafortunadamente hoy predomina en la mayor parte de las Facultades de Derecho en la que los egresados citan legislaciones, incisos y párrafos pero desconocen los fundamentos de la norma extramuros de la ley positiva).</p>
<p>Por su parte, Harold Berman muestra detalladamente el proceso evolutivo y abierto de las distintas ramas del derecho con independencia del poder político en el voluminoso estudio <em>Law and Revolution. The Formation of the Western Legal Tradition</em> y Richard Epstein explica los graves daños al derecho que surgen a raíz de la acumulación de las así llamadas leyes surgidas en avalancha de los Parlamentos, en su trabajo titulado Simple Rules for a Complex World. Y esta es precisamente la preocupación de Friedrich Hayek en sus tres volúmenes de Derecho, Legislación y Libertad al efecto de distinguir lo que es el derecho de lo que es mera legislación. En este último sentido, era la preocupación también de Marco Aurelio Risolía en su tesis doctoral titulada Soberanía y crisis del contrato en la que marca los peligros legislativos de las llamadas teorías del abuso del derecho, la lesión, la imprevisión y la penetración que lamentablemente fueron luego incorporadas al Código Civil argentino, y es la preocupación de Bruno Leoni quien en la obra antes referida escribe que “la importancia creciente de la legislación en la mayor parte de los sistemas legales en el mundo contemporáneo es, posiblemente, el acontecimiento más chocante de nuestra era”.</p>
<p><strong>En sus múltiples publicaciones, Bruce Benson pone de manifiesto el carácter espontáneo del derecho y su evolución equivalente al lenguaje que es tan esencial para el hombre que no puede pensar ni trasmitir pensamientos sin esa herramienta vital.</strong> El lenguaje es un proceso que no surge de disposiciones legales sino que se va construyendo a través del tiempo (Borges decía que el inglés contaba con más palabras que el castellano porque en este último caso existía la Academia de la Lengua que, además, es un ex post facto). Hay mucho más en las elucubraciones sofisticadas de Benson y otros autores, especialmente en cuanto al tema de los bienes públicos, las externalidades y el dilema del prisionero vinculados al derecho, pero, en esta instancia, bastan los comentarios sintetizados en esta nota periodística para plantear el problema general.</p>
<p>Tras la avalancha del Leviatán se encuentra la idea completamente desfigurada del derecho. Como hemos dicho y repetido, las políticas nocivas de “la redistribución de ingresos”, los gastos públicos siderales, las astronómicas deudas estatales, los impuestos insoportables, las regulaciones asfixiantes, déficit presupuestarios descomunales y demás parafernalia, no se suceden por casualidad. <strong>Son consecuencia inexorable de una visión estatista que demuele las bases del derecho para entronizar aparatos gubernamentales que manejan a su arbitrio las vidas y las haciendas de la gente, en el contexto de marcos institucionales desvirtuados de su misión específica de garantizar autonomías individuales.</strong></p>
<p>Veamos más de cerca la idea del derecho. Se sustenta en la propiedad comenzando por la facultad de usar y disponer del propio cuerpo y la manifestación del pensamiento de cada cual, todo en el contexto de no lesionar iguales derechos de terceros. Esto como la contratara de la condición humana, seres libres y, por ende, moralmente responsables. Si estuviéramos en Jauja, el derecho se limitaría a lo mencionado, pero como el caso no es evidentemente éste, el derecho se extiende al uso y disposición de lo adquirido lícitamente, sea del fruto del propio trabajo, de lo recibido en carácter de donación o de haberse ganado la lotería.</p>
<p>Independientemente del monto de la propiedad, el mantenerla, acrecentarla o consumirla, depende en la sociedad abierta del grado de apoyo del prójimo respecto a la calidad del bien o servicio que se ofrezca. Si el sujeto en cuestión se equivoca en los deseos o preferencias de los demás, incurrirá en quebrantos y si acierta obtendrá beneficios. Las desigualdades de ingresos y patrimonios son en este contexto resultado de las opiniones de terceros. De este modo, se aprovechan los siempre escasos recursos para que estén en las mejores manos. <strong>Como queda dicho, no son posiciones irrevocables, sino cambiantes según las necesidades de otros.</strong></p>
<p>Como los bienes y servicios no crecen en los árboles, la asignación de factores productivos opera del modo señalado y, al aprovechar de la mejor manera los escasos recursos disponibles, se permite la maximización de los salarios e ingresos en términos reales y, asimismo, estirar el valor de las cosas en un proceso dinámico de riqueza (al contrario de la versión cavernaria de los que la ven con lentes de la suma cero).</p>
<p>Por el contrario, toda medida que atente contra esta asignación de derechos de propiedad inexorablemente disminuye salarios e ingresos en términos reales. Desde luego, que esto ocurre también cuando se pervierte el rol empresarial estableciendo vínculos privilegiados con el poder de turno. Eso no solo significa explotación de la gente por parte de esa casta de pseudoempresarios, sino que las desigualdades de ingresos y patrimonio resultan a todas luces injustas y el consiguiente derroche de capital reduce salarios.</p>
<p>Es por todo esto que Marx escribía que “todo nuestro programa se puede resumir en esto: la abolición de la propiedad privada” y es por eso que el fascismo y el nacionalsocialismo, como una mejor estrategia para una más eficaz penetración del colectivismo, propone dejar la propiedad registrada en manos particulares pero usar y disponer de ella desde el aparato estatal.</p>
<p>También como hemos recordado antes, Ludwig von Mises demostró que sin propiedad privada no hay precios (los precios surgen de contratos de intercambios de propiedad) y, por ende, no hay posibilidad de evaluación de proyectos, contabilidad ni cálculo económico en general con lo que, en rigor, no existe tal cosa como la “economía socialista”.</p>
<p><strong>Vivimos la era de los pseudoderechos ya que significan atropellos sobre los derechos de otros con lo que se demuelen los marcos institucionales civilizados y, consecuentemente, se perjudica a todos pero muy especialmente a los más necesitados.</strong> Sin que se elimine de cuajo la propiedad, en la medida en que se la afecta tiende a debilitarse el significado del cálculo con las consecuencias apuntadas. El pretendido voluntarismo de otorgar facultades por decreto contra el fruto del trabajo ajeno, demuele la noción de derecho junto al andamiaje de una sociedad libre. En la media en que tenga vigencia “la tragedia de los comunes”, es decir, que finalmente se apunta a que la propiedad sea “de todos” en verdad no es de nadie con incentivos perversos del mal uso.</p>
<p>Hoy frente a cualquier problema se lo pretende resolver en el Congreso con “una ley”, situación que desconoce los fundamentos del derecho y de las mismas facultades legislativas en la tradición constitucional desde 1215.</p>
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