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	<title>Carlos Mira &#187; Código Penal</title>
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		<title>Lo que está ocurriendo es un plan</title>
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		<pubDate>Fri, 02 May 2014 10:31:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Hace una semana titulábamos esta columna <a href="//" target="_blank"><em>Todo nuevo bajo el sol del crimen</em></a>, en referencia a unos comentarios de la Presidente sobre el delito. La Señora de Kirchner decía en aquel momento, mostrando una tapa de Clarín del año 1993, que <strong>nada había cambiado en la Argentina en materia de inseguridad, que “no había nada nuevo bajo el sol”</strong>, en alusión a que los que delitos de hoy no habían empezado con su gobierno.</p>
<p>Nuestro argumento en aquella oportunidad fue que, al contrario, en los últimos años se había profundizado <strong>un cambio sustancial en la visión clásica sobre la delincuencia y el delito</strong> en el sentido de que ahora <strong>una corriente minoritaria pero muy presente en el activismo judicial y político había ganado el centro de la escena ideológica</strong> batiendo el parche de que los delitos y los delincuentes no son una actividad ilícita que proviene del simple hecho de violar la ley y de causar daños materiales o físicos a las personas, sino que <strong>son la consecuencia de un mal anterior -del verdadero y único mal, según esta idea- que comete la sociedad al excluir a determinada población del goce de una vida igualitaria</strong>.</p>
<p>Esa exclusión sería el resultado de la aplicación de medidas racistas, sexistas y oligárquicas que basándose en el color de piel, en el origen social o en el sexo de las personas, intencionadamente condena a una parte de ellas a la pobreza, a la marginación y a la miseria.</p>
<p>La reacción de esas personas contra la sociedad racista, oligárquica y sexista sería lo que a su vez ésta llama “delitos” porque los considera atentados contra su propiedad o incluso contra su vida. Como esa sociedad nefasta es la que tiene el poder de reprimir, sanciona leyes para hacer penalmente responsables a los que en realidad son sus víctimas; víctimas de la exclusión y de la segregación.</p>
<p>Esta teoría fue ratificada ayer en una participación en la Feria del Libro por dos fiscales del poder judicial de la nación. <strong>Los doctores Javier De Luca y Alejandro Alagia expusieron esta tesis en defensa del proyecto de nuevo Código Penal, explicando que la pena al llamado “delito” debía ser reducida a una mínima expresión porque su convalidación era una manera de continuar el daño que se le había hecho a las personas a quienes la concepción del actual código conservador y oligárquico persigue.</strong></p>
<p>Estas personas, según ellos -y en coincidencia con lo que explicábamos hace una semana- son las verdaderas víctimas y su persecución y condena no sería más que un ensañamiento de la sociedad que, no conforme con el daño que ya les causó, los persigue y los encierra.</p>
<p>Ratificando lo que decíamos el 24 de abril, los delincuentes y el delito serían en realidad manifestaciones de respuesta de las víctimas de la sociedad hacia la sociedad: una forma de emparejar los tantos de la Justicia. La sociedad no sólo debería abstenerse de perseguir y castigar penalmente a estas personas sino que <strong>debería aguantar los “actos de justicia” que se comenten contra ella</strong> (robos, violaciones, asesinatos) porque esas conductas no serían delitos sino manifestaciones de un conflicto social no propuesto ni querido por quienes los cometen sino por la sociedad que los segregó.</p>
<p>Siguiendo esta línea de ideas, llegaríamos a la conclusión de que <strong>la presente situación en la que vivimos en la Argentina no es la manifestación del fracaso de una política de seguridad mal implementada o mal concebida sino el resultado querido por la concepción que logró imponer su punto de vista</strong> en el poder judicial y en las corrientes de opinión política.</p>
<p>Esto es lo “nuevo bajo el sol”. Hace 20 años estas teorías (como también ocurre con ellas en todo el resto del mundo civilizado en donde no puede anotarse un solo país que las aplique) estaban en los márgenes del pensamiento político, judicial y penal de la Argentina. Allí aparecía el inefable juez de los inmuebles de usos múltiples, Eugenio Zaffaroni, explicando sus alambicadas ideas sobre las verdaderas víctimas y los verdaderos victimarios, pero poco más podía anotarse en ese sentido. Veinte años de constante repiqueteo en la Academia no ha transformado a estos pensamientos en mayoritarios pero sí en minoritariamente influyentes.</p>
<p>El kirchnerismo ha sido un recipiente apto para recibir los agregados de estas ideas y hoy es la manifestación política que abre paso a su implementación. Las ideas que en materia social ha desplegado el gobierno han introducido, en efecto, en la sociedad, quizás por primera vez de manera masiva, los conceptos de racismo, clasismo, sexismo, segregación, exclusión. Se ha valido de una impresionante penetración en los medios para machacar sobre estos conceptos y ha logrado transformar en políticamente correcto el pensamiento según el cual <strong>la sociedad debe sentirse culpable por lo que le ocurre a parte de sus ciudadanos. Y en alguna medida debe pagar por ello</strong>. Ese pago consistiría en aceptar que se la robe, se la viole y se la mate porque esos actos equilibran la balanza de la igualdad y la Justicia.</p>
<p>El domingo, en un acto del kirchnerismo puro en donde estuvieron presentes y hablaron Milagro Sala, Carlos Zanini, Luis D’Elía y el candidato a presidente preferido de Hebe de Bonafini, Aníbal Fernández, también habló el director del SEDRONAR el padre Juan Carlos Molina que dijo que para “ellos”, “nosotros somos basura, chorros, negros…”</p>
<p>Sin bien Molina no aclaró lo que debía entenderse por “ellos” y por “nosotros”, no es difícil interpretarlo si seguimos las instrucciones que surgen de estas ideas.</p>
<p>De modo que los que creen que son honestos deberían revisar sus conceptos. Los que, creyendo aquello, esperan que en algún momento se persiga a quienes en su criterio son los delincuentes, también deberían ir pensando en cambiar sus convicciones.</p>
<p><strong>Lo que está en marcha es un plan</strong>. No es la consecuencia de la mala praxis, de las malas leyes o de la mala suerte en la aplicación de una política de seguridad. No, no, no. Lo que está ocurriendo se quiere que ocurra. Y como tal, seguirá ocurriendo.</p>
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		<title>Todo nuevo bajo el sol del crimen</title>
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		<pubDate>Fri, 25 Apr 2014 09:28:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>El miércoles, blandiendo una tapa de Clarín de los ’90 que refería hechos de inseguridad, la Presidente dijo con tono de victoria: “no hay nada nuevo bajo el sol”.</p>
<p><strong>La señora de Kirchner no puede con su genio y sigue presentándole a los argentinos un mundo binario</strong>: los noventa o ellos; el sector privado o el sector público (es decir, ellos); el mundo o la Argentina (es decir, ellos).</p>
<p>Pero el mundo no es binario y si bien siempre existieron hechos de inseguridad lo que es nuevo, lo que los Kirchner han traído en la década desperdiciada, es una nueva aproximación al delito y a los delincuentes. <strong>No es que antes no hubiera delito y delincuentes, lo que no había era la concepción que impera hoy frente a ellos.</strong></p>
<p>En efecto lo que los Kirchner han traído es el concepto de la “sociedad culpable”. A priori, antes que nada, la sociedad es culpable. Es culpable de los pobres, de la desigualdad, de que unos tengan y otros no, de que unos puedan educarse y otros no, de que unos puedan trabajar y otros no.</p>
<p>Por lo tanto la sociedad debe pagar; es la verdadera victimaria, la autora del estrago inicial.</p>
<p>Esta cosmovisión ha dado vuelta la manera de ver el delito y a los delincuentes; en alguna medida ha dado vuelta los conceptos del “bien” y del “mal”; <strong>ha venido a relativizar lo que antes entendíamos por violar la ley</strong> y ha trastocado los cimientos que antes dábamos por descontados.</p>
<p>Al aplicar esta aproximación nueva al delito y a los delincuentes se llega a conclusiones distintas de aquellas a las que llegábamos antes. Aquí sí, todo es nuevo bajo el sol. Según esta interpretación el delito es el merecido que la sociedad debe soportar para expiar sus culpas de exclusión; para lavar los errores que sentenciaron la suerte de millones que viven en los márgenes.</p>
<p><strong>Los delincuentes no son los que infringen la ley sino una especie de avanzada de la Justicia Social que vienen a emparejar los tantos que la sociedad repartió mal.</strong> Ellos no deben ser estigmatizados porque en realidad, la sociedad ya los estigmatizó y sus acciones no son otra cosa que la consecuencia de los pecados sociales.</p>
<p>No hay -no puede haber- una condena contundente al delito y a los delincuentes porque para esta concepción lo que siempre fueron delitos y delincuentes son ahora “efectos colaterales de la exclusión” y “víctimas”.</p>
<p>Esta concepción ha traído a la cultura media de la sociedad la terminología del delito, la cultura del bajo fondo. ¿Qué puede esperarse cuando ha sido la propia Presidente la que por cadena nacional reivindicó a los barras bravas del fútbol como la verdadera encarnación de la pasión?</p>
<p>Mucha gente hizo un escándalo porque Ramón Diaz dedicó recientemente un triunfo de River a los “Borrachos del Tablón”… ¿Y qué queda para la Presidente elogiando a los cuatro vientos a esa misma raza de mafiosos?</p>
<p><strong>El kirchnerismo se prepara, incluso, para coronar esta nueva aproximación al bien y al mal, reformando el Código Penal</strong>, bajando las penas de casi 150 delitos y eliminando la reincidencia como consideración judicial a la hora de juzgar a una persona.</p>
<p>Es verdad que los diarios de hace 20 años pueden reflejar en sus tapas la comisión de delitos. Pero lo que no habrá allí son dudas respecto de a quién debe perseguirse y quién debe ser penado. Hoy esos conceptos están en duda. <strong>Los delincuentes matan porque la sociedad los excluyó. Los delincuentes roban porque la sociedad los discrimina.</strong> Los delincuentes violan porque la sociedad los segrega. Este es el nuevo sol kirchnerista que ilumina el entendimiento con el que la sociedad opina, habla y decide sobre el delito y los delincuentes.</p>
<p>Ese sistema hay que “agradecérselo” a los Kirchner. Hoy ya no solo tenemos delitos que no se resuelven. <strong>Tenemos delitos que no sabemos si calificar como tales o como las consecuencias que la sociedad  debe soportar por ser malvada. </strong></p>
<p>Todo es nuevo bajo el sol del crimen, Señora Presidente. Tan nuevo como que ahora las víctimas son los victimarios y los victimarios las víctimas. Un pequeño cambio para el idioma; la diferencia entre la vida y la muerte para millones.</p>
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		<title>El juicio de la historia será insuficiente</title>
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		<pubDate>Thu, 30 Jan 2014 15:49:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En una nueva vuelta de tuerca de su sesgo incendiario, el gobierno, a través del jefe de gabinete, culpó a los “empresarios y comerciantes” por la suba de los precios, acusándolos de “antipatriotas y de inescrupulosos desestabilizadores”, dando por sentado que los trabajadores y jubilados de la Argentina, sabían de lo que hablaba. Agregó que... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2014/01/30/el-juicio-de-la-historia-sera-insuficiente/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En una nueva vuelta de tuerca de su sesgo incendiario,<strong> el gobierno, a través del jefe de gabinete, culpó a los “empresarios y comerciantes” por la suba de los precios</strong>, acusándolos de “antipatriotas y de inescrupulosos desestabilizadores”, dando por sentado que los trabajadores y jubilados de la Argentina, sabían de lo que hablaba. Agregó que ese comportamiento daba vergüenza.</p>
<p><strong>Capitanich</strong> pareció olvidar aquella vieja teoría de la psicología que dice que cuando uno habla, habla de uno, porque efectivamente el que está dando vergüenza es él. Lo último que necesitaba la piel argentina en este momento de desasosiego, cuyo único culpable es el gobierno, era un balde de odio y acusaciones rencorosas de unos contra otros para seguir avivando un fuego divisorio que, con los ingredientes que el gobierno se ha encargado de mezclar, podría resultar explosivo.</p>
<p>La irresponsabilidad del gobernador del <strong>Chaco</strong> solo puede explicarse por el nivel de desesperación y de ignorancia técnica que paraliza al gobierno por la vía de sumergirlo en una -paradójicamente- hiperactividad contradictoria y chapucera. Son tantas las consecuencias disparatadas que este conjunto de impericias ha causado, que el gobierno no tiene mejor idea que <strong>inventar un culpable</strong> al cual señalar públicamente para despertar la furia y la bronca de los desesperados.</p>
<p><span id="more-358"></span>Para completar este desaguisado, <strong>Capitanich</strong> advirtió que está considerando mandar a la calle a los sindicalistas de la <strong>UOCRA</strong> para revisar los precios de la construcción, seguramente aprovechando las modalidades civilizadas que estas personas suelen utilizar cuando tienen que resolver algún diferendo (como la recordada persecución a los tiros de <strong>Madonna Quiroz</strong> a sus colegas de camioneros en 2006 o los desastres de la cancha de <strong>Defensores de Belgrano</strong> cuando en 2008, <strong>Kirchner</strong> asumió como presidente del <strong>PJ</strong> o los más recientes enfrentamientos con heridos de hace tres días). <strong>Este sistema acelera la velocidad de la Argentina para dirigirse a un sistema de Estado policial de vigilancia</strong> con similitudes cada vez más visibles al populismo dictatorial de <strong>Venezuela</strong> en donde brigadas parapoliciales someten al escarnio y al terror a la población civil.</p>
<p>En esa misma línea se encuentra la novedad dada a conocer por la<strong> Comisión Nacional de Valores</strong> con su decisión de mandar a publicar los nombres, apellidos y números de <strong>CUIT</strong> de las personas que actúen en el mercado financiero comprando bonos. Se trata de un nivel mayúsculo de irresponsabilidad en los momentos de <strong>inseguridad criminal</strong> que vive el país -respecto de la cual el gobierno tampoco hace nada ( antes bien, está por convalidarlo con la sanción de un <strong>Código Penal</strong> que poco falta para que premie a los delincuentes y encarcele a las víctimas)- y por el cual tranquilamente se podría responsabilizar a<strong> Enrique Vanoli</strong> y a la <strong>CNV</strong> por lo que pudiera sucederle a las personas cuyos nombres sean revelados por esta nueva <strong>GESTAPO</strong>.</p>
<p>Lo cierto es que mientras el jefe de gabinete acusa a los comerciantes de “inescrupulosos”, “antipatrióticos” y “desestabilizadores”, el sector privado argentino está haciendo un ajuste fenomenal en términos de nivel de vida que, por supuesto, tiene su contracara en la obscena manifestación de riqueza del sector público, encarnada por sus funcionarios.</p>
<p>Mientras todo esto ocurre, el país conoció ayer una grabación llevada adelante y autorizada por el juzgado del cual<strong> José María Campagnoli</strong> era fiscal, en la que el hermano de la ministra de seguridad, <strong>Cecilia Rodriguez,</strong> hablaba con el “<strong>Mudo” Penna</strong>, un barrabrava de <strong>River Plate</strong>, en la que éste le proponía hacer facturas truchas por $ 300 millones para lavar esa cantidad de dinero del socio presidencial, <strong>Lázaro Baez</strong>. Lo que no quedó claro es si ésta conversación también forma parte la conspiración internacional de alcance planetario que Capitanich denunció ayer como la usina que pretende desestabilizar a países como la Argentina y, de paso, quedarse con sus recursos naturales para producir nuestra miseria.</p>
<p>Habría que recordarle al jefe de gabinete que la Argentina YA ESTA a la miseria como consecuencia de 10 años de despilfarro, corrupción y mala praxis económica y que para alcanzar tan despreciable “mérito” no fue necesaria la participación de ninguna oscura logia del mal, sino simplemente la pretensión de llevar adelante los caprichitos ideológicos del kirchnerismo.</p>
<p>La pregunta racional que enfrenta el país es si estamos a tiempo de hacer algo. Por supuesto que siempre se está a tiempo de actuar… si se quiere actuar. El drama que ha carcomido las esperanzas y las posibilidades desperdiciadas de la Argentina es <strong>el exceso de gasto</strong>. Hoy ese número alcanza a $ 1.2 billones.</p>
<p>Ese gasto esta financiado con <strong>emisión monetaria</strong> porque el enfoque económico del gobierno ha espantado la inversión genuina. La emisión produce inflación y ésta finalmente ha provocado <strong>la devaluación de la moneda</strong>. El gobierno, tenaz con su teoría conspirativa, luego de declarase conforme con el nuevo valor del “dólar oficial de convergencia”, al mismo tiempo dijo que se estaba en presencia de un ataque especulativo contra el peso. ¿En qué quedamos?, ¿fue una medida pensada y aquilatada para llevar el dólar oficial a un valor de “convergencia”, o es la consecuencia de una corrida especulativa producida por la conspiración internacional alentada desde la <em>Trilateral Commission</em>?</p>
<p>El ministro <strong>Kicillof</strong> <strong>también acusó de conspiradores a “los que nos quieren hacer bajar el gasto</strong>” pero lo cierto es que esa cifra es hoy 7 puntos más del <strong>PBI</strong> que en 2004, cuando gobernaba, no el menemismo, sino el mismísimo <strong>Nestor</strong> <strong>Kirchner</strong>. La presidente parece haber pasado el punto de no retorno. Sus tuits desde<strong> La Habana</strong> (en donde se emocionó frente a una foto del asesino <strong>Guevara</strong>) confirman esa línea de absoluta perdición. La señora de Kirchner ya no puede volver atrás. Pero no por una imposibilidad fáctica sino porque su capricho así lo ha decidido. No dará el brazo a torcer, aunque su brazo “físicamente” pueda torcerse. Se autoacuarteló en un espacio sin puertas del que no puede salir porque ella misma no quiere. Podría salir, pero no va a salir.</p>
<p>El único horizonte esperable ante esta testarudez es el perfeccionamiento de un Estado policial de vigilancia con cada vez más severas restricciones al ejercicio de los derechos civiles y un empobrecimiento veloz, fruto de la huida de capitales y de la huida de las mejores mentes. Como venimos diciendo aquí desde hace tiempo, ese nivel de degradación y de miseria no será compensado por los ajustes a posteriori que la historia le suele reservar a los iluminados. Para ese momento será tarde cualquier noción de Justicia.</p>
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		<title>En un deterioro veloz</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Jan 2014 11:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Es difícil que el reinicio de este contacto cotidiano no tenga una visión retrospectiva e intente recordar la situación de la Argentina cuando empezamos el receso. Con la vista puesta en aquellos días de infierno, con miles de argentinos sin luz ni agua, con cortes en rutas, calles y avenidas para tratar de llamar la... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2014/01/21/en-un-deterioro-veloz/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Es difícil que el reinicio de este contacto cotidiano no tenga una visión retrospectiva e intente recordar la situación de la <strong>Argentina</strong> cuando empezamos el receso. Con la vista puesta en aquellos días de infierno, con miles de argentinos sin luz ni agua, con cortes en rutas, calles y avenidas para tratar de llamar la atención de algún funcionario que se dignara a prestarles atención, se hace difícil pensar en un deterioro. Parecería que aquellos días resumían lo peor de una administración pésima de los recursos del Estado y del resquebarajamiento de una mentira diseminada a repetición.</p>
<p>Pero no. Hoy, además de que nada de aquello ha mejorado, hay otros muchos parámetros que han empeorado velozmente. <strong>La tasa de inflación y de devaluación se han disparado</strong>. Las<strong> reservas del BCRA</strong> no dejan de caer, la presidente sigue ausente y el jefe de Gabinete da, definitivamente, pena.</p>
<p><strong>Jorge Capitanich</strong> deberá pensar bien lo que hace de ahora en más. Está en un momento en que mucha gente siente lástima por él y otra que prefiere reírse de lo que no puede interpretarse de otro modo sino como comicidades cotidianas. Pero está cada vez más cerca de despertar broncas irascibles. El humor de gente tiene cada vez menos espacio para la cargada y el gobernador del <strong>Chaco</strong> -en uso de licencia- está tirando cada vez más peligrosamente de esa cuerda.</p>
<p><strong><span id="more-343"></span>Decir que el país tiene “un sistema de tipo de cambio libre y único” es tomarle el pelo a la gente</strong>. Y la gente ya tiene suficiente con lo que el “modelo” le ha “regalado” como para que sus autores -que deberían estar utilizando todo su tiempo para reparar los daños que han causado-, encima, los carguen. La velocidad del deterioro en materia económica desde que comenzó el año es francamente alarmante. El dólar blue está ya en $ 12. Los sindicalistas amenazan con lanzar paritarias con un mínimo de 30% de aumento. La inflación se ha acelerado de manera dramática y está cada vez más cerca de provocar el fenómeno conocido como de “<strong>rechazo del dinero</strong>” por el cual la velocidad de desprendimiento de los pesos es cada vez mayor espiralizando la suba de los precios.</p>
<p>En medio de este panorama <strong>la ciudadanía no tiene ninguna señal de que alguien esté a cargo</strong> y, al contrario, está muy cerca de creer que todos estamos a la buena de Dios. Extrapolar esta abulia a diciembre de 2015 resulta directamente imposible.</p>
<p>Al gobierno no se le ocurre otra cosa que manejarase con <strong>una bicicleta de bonos que sólo convierte en millonarios sin trabajar a unos pocos</strong> y pone en serio riesgo la futura capacidad de pago de las jubilaciones. El Estado se encamina a estafar a otras varias generaciones de argentinos trabajadores que cuando dejen de trabajar, no encontraran nada. Ya lo hizo una vez, condenando a millones a una vejez indigna, y lo volverá a hacer, sencillamente porque así es cuando un conjunto de funcionarios se encuentran delante de sí con una inconmensurable bolsa de plata: la hacen desaparecer.</p>
<p>Aquellos defensores de la <strong>jubilación de reparto</strong> deberán darle una explicación a los que aportaron el dinero que se esfumó financiando al Tesoro y pretendiendo hacer bajar la temperatura del dólar. La presidente silenciosa, la que ha decido tomarse su trabajo como un hobby al que le dedica el tiempo intermedio entre largos periodos de descanso, llevará esa carga de culpa de por vida.</p>
<p>En estas condiciones de deriva,<strong> la señora de Kirchner no da una sola señal de liderazgo.</strong> Nadie sabe lo que hace o si hace algo. Nadie sabe si da una directiva y a quién; nadie sabe si existe una perspectiva presidencial de la situación actual del país, nadie sabe, en fin, si la presidente tiene los conocimientos mínimos necesarios como para sortear los serios obstáculos que la Argentina tiene por delante.</p>
<p>En medio de este desorden, una sensación de descomposición aún más grave se conoció hace unos días: <strong>el gobierno se dispone a modificar el Código Penal. </strong>Si Capitanich se debe cuidar de trasponer el límite entre mantener un relato y cargar a la gente (porque los que hoy le tienen lástima y hasta los que se ríen de él, pasarán a sentir furia) la presidente también debería tener un cuidado similar.</p>
<p>La ciudadanía esta ya cansada de enterrar muertos, de llorar pérdidas y de ver el avance sin pausa de una delincuencia que se florea, impune, delante de nosotros. Frente a ese panorama, la reforma del Código con el sello <strong>abolicionista</strong> de <strong>Zaffaroni</strong> (¡qué apellido para un “penalista”!) puede resultar ofensivo para la sociedad honrada que pretende vivir honestamente.</p>
<p><strong>El proyecto consagra directamente la supremacía moral del delincuente y sale a defenderlo a capa y espada atenuándole incluso las penas cuando resultara “dañado” en el proceso de cometer su propio ilícito.</strong> Sí, sí, como lo escuchan: si un delincuente resulta lastimado o herido en la comisión de su propio crimen, ese hecho debe considerarse un atenuante en el juicio. Y mucho más si el delincuente utiliza a su hijo en la comisión del delito y el perjudicado resulta ser el menor.</p>
<p>Del mismo modo, en el juzgamiento de los casos deberán tomarse en cuenta las condiciones sociales y económicas de las víctimas, insinuando, con todas la letras, que si los asesinados, robados, o violados tienen dinero, eso será un atenuante para el delincuente tan o más importante que la propia condición económica del que delinque. La <strong>reincidencia</strong> ya no se tomará en cuenta: un asesino serial será juzgado por cada uno de sus crímenes como si cada uno fuera el primero. <strong>La prisión perpetua desaparecerá de la ley argentina</strong> y los asesinos volverán a las calles después de una temporada de diversión junto a<strong> Vatayón Militante</strong>. En esto está la presidente: mientras el país se incendia y la gente llora las consecuencias de la delincuencia todos los días, ella está pensando en cómo hacerle la vida más fácil a los malvivientes.</p>
<p>Si esta reforma llegara a aprobarse -y no veo a ninguna organización preocupada por hacerle saber a la sociedad lo que le espera- la preocupación número uno de los argentinos -la seguridad- se potenciará a límites extremos: seremos los inocentes, los honrados y los honestos los que deberemos andar pidiendo públicamente disculpas, mientras se instrumenta el señorío de los delincuentes.</p>
<p>Existen tres etapas en la descomposición moral de los países, todas relacionadas con el posicionamiento del bien y del mal. Una primera etapa sucede cuando los países tienen dificultades en distinguir lo que está bien de lo que está mal. Una segunda ocurre cuando aún distinguiendo lo uno de lo otro, las sociedades eligen hacer voluntariamente lo que está mal porque tienen la certeza de que eso les conviene desde el punto de vista práctico. Y por fin el último y más profundo pozo de descomposición ocurre cuando una sociedad instaura orgullosamente el mal como entidad moral superior. En esta instancia ingresaría la Argentina si el Congreso transforma en ley la reforma Zaffaroni. Una especie de resumen Lerú de la década ganada.</p>
<p><strong>La corrosión kirchnerista no detecta frenos, ni morales ni económicos.</strong> Ninguno de esos frentes le son ajenos. Viene actuando en todos con un poder demoledor, multiplicando la pobreza, la escasez, el aislamiento y el crimen. Después de diez años de una siembra sistemática de disvalores, la cosecha se envuelve en una furia de resultados alarmantes. <strong>Viviendo encerrados, sin libertad, con una casta privilegiada que obscenamente ostenta su desigualdad frente a nosotros, somos testigos de un deterioro veloz e inmoral que no tiene ni líderes que lo enfrenten ni convicciones que lo detengan.</strong></p>
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