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	<title>Carlos Mira &#187; Hebe de Bonafini</title>
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		<title>El ofensor ofendido</title>
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		<pubDate>Tue, 13 May 2014 10:13:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Uno se refriega los ojos frente a las declaraciones. Vuelve a leerlas para ver si no leyó mal. Pero no. Todo está bien leído. No hay errores. Lo dicho fue dicho. “Cuando se habla de una Argentina violenta se quieren reeditar viejos enfrentamientos”, fueron las palabras de la Sra. de Kirchner en la inauguración del mural... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2014/05/13/el-ofensor-ofendido/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Uno se refriega los ojos frente a las declaraciones. Vuelve a leerlas para ver si no leyó mal. Pero no. Todo está bien leído. No hay errores. Lo dicho fue dicho.</p>
<p>“Cuando se habla de una Argentina violenta se quieren reeditar viejos enfrentamientos”, fueron las palabras de la Sra. de Kirchner en la inauguración del mural de Carlos Mugica para referirse al documento de la Iglesia sobre la “enfermedad de la violencia” que padece la Argentina.</p>
<p>“¿Se quieren reeditar?”, ¿quién los quiere reeditar? O mejor dicho, ¿quién los quiso reeditar? <strong>O mejor aún ¿quién los reeditó ya?</strong></p>
<p>A la presidente le convendría repasar el fraseo de algunos “cantitos” de La Cámpora, o de algunos de sus ministros, legisladores, funcionarios y allegados oficiosos al gobierno. O incluso el contenido de más un discurso suyo.</p>
<p>¿Quien convocó públicamente por primera vez a odiar, sino Luis D’Elía?, ¿quién sino Juan Carlos Molina habló de “ellos” y “nosotros”, para decir que “para ‘ellos’, ‘nosotros’ somos basura, chorros, negros…”?, ¿quién es el que crea enfrentamientos allí?¿quién trajo a la Argentina ese idioma clasista y racial tan ajeno a nuestra tradición?</p>
<p><strong>¿Quienes son los que hablan de “cipayos”, “gorilas”, “oligarcas”?, ¿quienes son los que, aquí y allá, andan metiendo esos rótulos en la frente de la gente?</strong></p>
<p>¿Quiénes fueron los que empapelaron la ciudad con los nombres, apellidos y las fotos de ciudadanos argentinos bajo el título “Estos son los que te roban el sueldo”? ¿Quién elogió a los barras como la “pasión del fútbol”?</p>
<p>¿Quién revolvió el pasado como quien urga en la materia fecal pensando encontrar allí algo que le convenga a sus intereses?, ¿quiénes parecen justificar la violencia delincuencial vendiéndola como una consecuencia de la tarea “excluyente” que la sociedad burguesa habría hecho deliberadamente con anterioridad?</p>
<p>¿Quién inventó Tecnópolis para oponerse a La Rural?, ¿quién el Encuentro Federal de la Palabra para oponerse a la Feria del Libro?, ¿quién en Centro Cultural Nestor Kirchner para oponerse al Teatro Colón?, ¿quién repiqueteó con un nuevo revisionismo histórico cuyo último objetivo era defenestrar a algunos argentinos?</p>
<p>La presidente en uno de sus inefables tuits dijo que algunos que visitan a Francisco en Roma deberían leerlo más. ¿Lo ha leído ella? ¿Quién se ausentó de todos los Tedeums presididos por Bergoglio en la Catedral de Buenos Aires mientras el hoy Papa era Cardenal de la Argentina?</p>
<p><strong>¿Quién trasmitió la idea del campo como la última basura de la Argentina?</strong>, ¿quién estigmatizó a Roca, a Alberdi a Sarmiento y a otros tantos argentinos que fueron importantes para muchos argentinos?, ¿quién la emprendió contra ciudadanos privados para tratar de vincularlos artificialmente con la dictadura militar?, ¿quién creó aquella imagen tremenda de la gente que “secuestró los goles”, como antes secuestraba personas?, ¿quién ha llamado “zánganos” a los opositores?, ¿y quién “papagayos” a los defensores de la seguridad jurídica y del clima de negocios?</p>
<p>Pero lo más inaudito de todo es que estos procedimientos no fueron una consecuencia inadvertida e indeseada de una política sino la aplicación consciente y perseguida de un plan pensado y llevado a cabo de acuerdo a las enseñanzas divisionistas de Laclau.</p>
<p><strong>¿Quién creo “Justicia Legítima” para llevar la grieta también al seno de la Justicia el enfrentamiento de la calle?</strong>, ¿quién martilló cuatro años con el latiguillo “Clarín miente” y con la idea de que había que crear un conglomerado de medios partidarios (fondeado con dineros de todos los argentinos) para contrarrestar aquella “influencia”?, ¿quién pronunció, con la cara llena de furia, la frase “vamos por todo”, como si nada debiera quedar en pie de lo que perteneciera a todo aquel que no fuera kirchnerista?, ¿quién ha trasmitido la idea de que todo el mal que sufren algunos argentinos se debe a la &#8220;culpa&#8221; de los otros argentinos?, ¿quién ha estimulado la bronca de unos contra otros?</p>
<p>El reguero de división, de rencor -en muchos casos de odio directo- que se ha creado en estos años solo puede ser comparado al tiempo de Rosas o a los últimos años del Perón de los 50.</p>
<p>Es tan incontrastable la realidad que ha ocurrido desde el punto de vista de la división social en la Argentina en los últimos años que la pretensión de la presidente de endilgarle también esa culpa a los demás raya con el cinismo. El mismo que cualquier podía advertir en D’Elía pidiendo amor luego de convocar al odio.</p>
<p>Dicen que la presentación de los abogados de Apple en su millonario juicio contra Samsung fue muy sencilla. Parado frente al jurado, el abogado de la “manzanita” dijo: <strong>“Seré muy breve: solo voy a limitarme a preguntar cómo era un teléfono Samsung antes del iPhone”</strong></p>
<p>En este caso en que la presidente pretende echar un manto de dudas sobre quién creó el clima de enfrentamiento en la Argentina, también sería muy útil responder la simple pregunta: <strong>¿Como era el clima social de la Argentina, hace 15, 18 o 20 años? ¿Cómo era antes de los Kirchner?</strong></p>
<p>La Argentina antes de los Kirchner tenía muchos inconvenientes. Pero con gran esfuerzo iba dejando que el tiempo opere sobre sus viejas heridas y apostando a que un pasado negro quedara definitivamente atrás. La prédica de las Bonafini de este siglo enterró aquel intento de paz. Ese odio repugnante, visceral, intransigente triunfó. A los codazos se hizo espacio en los huecos elevados del poder y desde allí se enseñoreó en el rencor, en la rabia y en la negativa a cualquier reconciliación. En esas almas solo reside una inconmensurable sed de venganza y una incontenible vocación por no dar el brazo a torcer.</p>
<p><strong>El documento de la Iglesia no es ningún descubrimiento. La violencia de la Argentina actual no es algo opinable: es la triste realidad</strong>, un puerto de llegada al imperio de una terminología, de una postura, de una propuesta frente a la vida. El gobierno no quiso tenderle la mano a nadie que no fuera propio. Bajó desde las alturas un lenguaje de intolerancia a la diferencia que es tan evidente como las mentiras económicas. Ningún discurso que convierta en ofendido al ofensor borrará esa realidad que todo argentino imparcial y de sentido común conoce y sufre todos los días, desde hace 11 años.</p>
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		<title>Las personas no cambian</title>
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		<pubDate>Sat, 08 Feb 2014 08:49:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Lo que ha ocurrido en las últimas horas con Fútbol Para Todos es una muestra de lo que puede ocurrir en los próximos meses en la Argentina. Cuando hace más o menos un mes Marcelo Tinelli llegó por sorpresa a la Casa de Gobierno, en la caída de la tarde de un jueves de enero, para... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2014/02/08/las-personas-no-cambian/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Lo que ha ocurrido en las últimas horas con <strong>Fútbol Para Todos</strong> es una muestra de lo que puede ocurrir en los próximos meses en la Argentina. Cuando hace más o menos un mes <strong>Marcelo Tinelli</strong> llegó por sorpresa a la Casa de Gobierno, en la caída de la tarde de un jueves de enero, para hablar con<strong> Jorge Capitanich</strong> comenzó una corta novela que incluyó capítulos que tienen mucha semejanza con lo que viene aconteciendo en el país desde que la Señora de <strong>Kirchner</strong> perdió las elecciones del mes de octubre.</p>
<p>En efecto, a partir de que se fueron conociendo por partes incompletas lo que parecían ser algunos acuerdos para cambiar la imagen de las transmisiones deportivas de los fines de semana, mucha gente creyó que el gobierno daba una señal de salir de un empecinamiento fanático, irreductible y militante para dar paso –aunque más no sea en el fútbol- a la preponderancia de algo más profesional.</p>
<p>Se especuló entonces con la llegada de personas que tuvieran más que ver con la historia del fútbol por TV de toda la vida, que hicieran del fútbol su trabajo cotidiano y <strong>que las transmisiones dejaran de tener el claro embanderamiento político</strong> que habían tenido hasta el final del campeonato pasado, para pasar a ser algo más relacionado con el fútbol y con el espectáculo.</p>
<p><span id="more-385"></span>Se habló entonces de que Tinelli y su empresa <strong>IDS</strong> se encargarían de los contenidos artísticos y comerciales de las transmisiones para que ingresara dinero privado genuino en concepto de publicidad y<strong> los entretiempos de los partidos dejaran de ser espacios de propaganda</strong> y adoctrinamiento partidario pagados con el dinero que toda la sociedad aporta con sus impuestos.</p>
<p>Se supo que los más grotescos representantes del felpudismo militante como el relator<strong> Javier Vicente</strong> y el comentarista <strong>Alejandro</strong> <strong>Apo</strong> (que cobraron durante estos últimos 4 años cifras mensuales de 5 dígitos o más para cumplir su rol de poleas de transmisión del relato con la plata de todos) serían separados de sus lugares para dejar ingresar a profesionales como <strong>Closs, Latorre, Varsky y Vignolo</strong>, que a su vez pasarían a cobrar honorarios de 6 dígitos mensuales.</p>
<p>El proyecto, entonces, podía ser tildado como de una “apertura” de los grifos del gobierno para dejar entrar un poco de aire fresco a tanto encierro. <strong>El acuerdo incluía a la empresa Torneos y Competencias (la misma que antes “secuestraba” los goles) que aportaría los profesionales, a cambio de que sus salarios los pagara la jefatura de gabinete.</strong></p>
<p>En una rememoración de lo que aquel inolvidable personaje de <strong>Olmedo</strong> en “Costa Pobre” le gritaba a sus opositores, <strong>“La Cámpora”</strong> pareció gritar al unísono contra toda esta idea: ¡“De acaaá”..!!</p>
<p>“¡De acá… si creen que le vamos a entregar las banderas a Tinelli y a Torneos..!” Hasta <strong>Hebe de Bonafini</strong> salió con los tapones abiertamente de punta a decir que Fútbol para Todos se había creado “para hacer política, como dijo Néstor”, en una confesión que, no por obvia, se había manifestado tan groseramente como lo hizo la más famosa de todas las Madres. Hasta la Presidente dejó entrever su furia bajo la socrática pregunta “¿qué se cree Tinelli, que tiene más poder que yo?”</p>
<p>El productor número 1 de la TV empezó allí con una catarata de retweets en donde llegó a publicar uno en el que los 7 pecados capitales aparecen ilustrados con fotos acordes de personajes del gobierno (La gula: Máximo Kirchner; la pereza: Florencia Kirchner; la soberbia: Cristina Kirchner; la envidia: Luis D’Elía, etcétera). A la madrugada de hoy los relatores nuevos fueron notificados de que su trabajo no comenzaba este fin de semana.</p>
<p><strong>La Cámpora había ganado la batalla. Y La Cámpora es la Presidente.</strong> Sus integrantes son como muñecos de cera, como las marionetas del Capitán Escarlata y el XL5: no existen si la presidente no mueve sus hilos. La inconmovible es Cristina. Vicente, Apo, la propaganda y el adoctrinamiento de los entretiempos son Cristina. Y es la Presidente la que fulmina con sus negativas cualquier indicio de frescura que la sociedad crea ver ante la más mínima esperanza de que asome un cambio. Acá no va a cambiar nada, muchachos. El choque será con las botas puestas.</p>
<p><strong>También cuando Jorge Capitanich llegó a su sillón hubo 48hs de un “frescor”</strong> que parecía iba a mezclar el aroma ya rancio del encierro con alguna novedad que ilusionara. Duró nada. A los dos días ya lo teníamos al Jefe de Gabinete en su nuevo rol de transmisor del mismo relato, cerrado a toda crítica y recargado contra los mismos de siempre.</p>
<p>Es más, no sería extraño que Fútbol para Todos se convirtiera en una pieza de propaganda aún más recalcitrante a partir de ahora. Rotos los últimos diques de disimulo con las manifestaciones sincericidas de Hebe, ya habrá un cauce furibundo y libre como para que no haya razones para hacer concesiones al a la “diplomacia”. Es muy posible que incluso los relatores deban dar muestra de su fe kirchnerista y que Javier Vicente y Alejandro Apo sean sus jefes. La presidente no se va a bajar de ningún pedestal y no abandonará ninguna “bandera”. La presunta intransigencia de “los pibes de la liberación” es la intransigencia de ella, de ningún otro.</p>
<p>Varias veces hemos comentado aquí nuestra sospecha de que más allá de sus ausencias visibles, la Presidente no ha resignado un gramo de su poder. Aún en la ausencia <strong>es ella la que toma las decisiones</strong>; es ella la que dirige la orquesta, ella es La Cámpora y es a ella a quien nadie se le anima.</p>
<p>El caso del fútbol era una de las pastillitas que venían en el pretendido frasco renovador del gobernador del <strong>Chaco</strong> cuando aceptó ser jefe de gabinete. El experimento acaba de morir como murieron todas sus anteriores intenciones en la medida en que fueran contrarias a lo que siempre fue el kirchnerismo. Si alguien suponía que el gobierno se iba a volver “abierto”, simplemente porque había perdido unas elecciones, todo lo que pasó desde octubre hasta aquí debería bastar como para que esas opiniones se revisen.</p>
<p>Desde el Fútbol para Todos hasta endilgar a los demás las culpas de los efectos que sus propios desaguisados crean en materia económica, el kirchnerismo no ha cambiado en nada. Por la sencilla razón de que el “kirchnerismo” no existe. <strong>Solo existe una persona: Cristina Kirchner. Y las personas no cambian.</strong></p>
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		<title>Ahora, vivir sin odio</title>
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		<pubDate>Mon, 01 Apr 2013 10:22:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Cristina Kirchner]]></category>
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		<description><![CDATA[Resulta difícil entender a la Presidente. Salvo que estemos frente a un caso médico, la única explicación posible a algunas de sus intervenciones es el ejercicio de un cinismo sin límites. Concentrémonos solo en tres frases. Por la primera de ellas la señora de Kirchner llamó “a no vivir con odio”. Obviamente resulta plausible que... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2013/04/01/ahora-vivir-sin-odio/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Resulta <strong>difícil entender a la Presidente</strong>. Salvo que estemos frente a un caso médico, la única explicación posible a algunas de sus intervenciones es el ejercicio de un <strong>cinismo sin límites</strong>.</p>
<p>Concentrémonos solo en <strong>tres frases</strong>. Por la primera de ellas la señora de Kirchner <strong>llamó “a no vivir con odio”.</strong> Obviamente resulta plausible que la Presidente entregue semejante invitación. No hay dudas de que <strong>el aura con la que debe haber vuelto del Vaticano</strong> ha operado verdaderos milagros en su persona.</p>
<p><span id="more-35"></span>De otro modo no se entiende cómo compatibilizar esta repentina onda con lo que han sido sus interminables <strong>retahílas de indirectas, sarcasmos, chicanas, escraches</strong> públicos a terceros, sus mensajes con el claro objetivo de culpar a unos argentinos de lo que les sucedía a otros argentinos (en una clara muestra de que si ésa no era una invitación al enfrentamiento, el odio y la división, “¿esas muestras dónde están?”, como diría cualquier tribuna futbolera).</p>
<p>Toda la presidencia de la señora de Kirchner ha sido una pléyade florida de estas intervenciones. <strong>No se ha privado de nada en materia de señalar a quien se le ocurriese como el responsable de las miserias de aquellos a quienes quería adular</strong>. ¿Qué sentimientos pensaba la Presidente que despertaría con esas apelaciones en su auditorio?, ¿acaso ondas de amor y paz hacia los destinatarios de sus admoniciones?, ¿creerá que su preferido <strong>Luis D’Elía</strong> invita a una convivencia armoniosa con el diferente cuando dirige sus llamaradas de rencor a los que no coinciden con él, a los que tienen un determinado color de piel, o a los que viven en ciertos barrios? ¿No ha incluido acaso entre los “<strong>héroes latinoamericanos</strong>” homenajeados con el salón <em>ad hoc</em> de la Casa Rosada que lleva ese nombre, a <strong>Ernesto Guevara</strong> que dijo “el odio como factor de lucha, el odio intransigente, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar… nuestros soldados tienen que ser así: <strong>un pueblo sin odio no puede triunfar?”</strong></p>
<p>Pero <strong>ahora resulta que no “debemos vivir con odio”.</strong> Será que entendimos mal. Bienvenido sea el cambio señora Presidente. Pero permítasenos dudar de la franqueza de sus palabras y que, al contrario, pensemos que se trata de una más de sus clásicas “aprovechadas de volada”, según sea el viento que sople.</p>
<p>Resulta obvio que <strong>su clásica oratoria incendiaria sonaría muy contradictoria con el aura despertada por el Papa Francisco</strong>. Y el Papa Francisco es muy popular. Tanto que obligó a <strong>un formidable recule de todo el oficialismo</strong>, incluida la mismísima <strong>Hebe de Bonafini.</strong> Estamos ante una era de un “odio no-conveniente”.</p>
<p>La presidente también dijo “no podemos tener la soberbia de pensar que nunca nos equivocamos”. Es particularmente llamativa la coincidencia de los rubros tocados por la señora de Kirchner con aquellos a los que se refirió el Papa en la ceremonia de su asunción. <strong>Francisco dijo que no se podía vivir con odio, con envidia y con soberbia.</strong> Cuatro días después la Presidente hace estos mismos comentarios luego de haber hecho de la soberbia el sello distintivo de sus intervenciones. <strong>Su tono doctoral, que no concibe la falla propia, ha sido la contracara de lo que dice ahora</strong>. No sólo por la altanería y el engreimiento con que siempre se maneja en público sino porque la señora de Kirchner no admite el error o la equivocación. Cuando alguien se las ha señalado, lo menos que ha hecho es convocar a una cadena nacional (con corte de aplaudidores incluida) para embadurnarnos con cifras y estadísticas que, según ella, demuestran lo acertada que estaba ella y lo equivocados que estaban quienes se atrevieron a retrucarla.</p>
<p>¿Cuál ha sido la última vez que alguien -cualquiera- recuerda la admisión de un error de una equivocación (sobre cualquier cosa) que haya hecho la Presidente?, ¿en qué circunstancias?, ¿cuándo?, ¿refiriéndose a qué? Pero ahora resulta que nos dice: <strong>“No podemos tener la soberbia de pensar que nunca nos equivocamos”.</strong> De nuevo: <strong>bienvenido sea este súbito cambio</strong>, señora Presidente. Pero <strong>permítanos no creerle.</strong> Sus pergaminos le juegan en contra.</p>
<p>Y, finalmente, en la más desopilante de todas las afirmaciones, Cristina dijo: “Hay algunos que <strong>quieren que nos peleemos, pero no les voy a dar el gusto</strong>”. Resulta evidente que la Presidente cree que el plan para volver zombies a una mayoría decisiva de argentinos ha tenido éxito. Porque sólo quien suponga dirigirse a un conjunto de estúpidos puede creer que, siendo quién inició peleas con medio mundo, va a ser tomada en serio ahora cuando <strong>dice que los que quieren que nos peleemos entre nosotros son otros.</strong></p>
<p>El kirchnerismo desde que esté en el poder ha hecho del conflicto, de la confrontación y de la pelea su verdadero <em>leit motiv</em>. Donde existían, los exacerbó y donde no existían, los creó. Para ellos, <strong>el gobierno no gobierna; libra una lucha</strong>. ¿Contra quién? Contra los enemigos del pueblo, contra los poderes escondidos de las corporaciones. Su <strong>discurso bélico</strong> -al que defienden como correcto, porque en efecto creen que hay que pelear- es la mejor evidencia de la falsedad que tienen ahora las palabras de la Presidente.</p>
<p>Según sea que le ha convenido, el gobierno se ha peleado con:</p>
<p>los periodistas,</p>
<p>los empresarios,</p>
<p>los comerciantes,</p>
<p>los sindicalistas,</p>
<p>la iglesia,</p>
<p>el Uruguay,</p>
<p>el Brasil,</p>
<p>el campo,</p>
<p>Macri,</p>
<p>los EEUU,</p>
<p>los medios,</p>
<p>los jueces,</p>
<p>los gobernadores,</p>
<p>Obama,</p>
<p>los militares,</p>
<p>el FMI,</p>
<p>el BM,</p>
<p>España,</p>
<p>Shell,</p>
<p>el Club de Paris,</p>
<p>el Gobierno de la Ciudad</p>
<p>Repsol,</p>
<p>Chile,</p>
<p>el Papa,</p>
<p>Clarín,</p>
<p>Coto,</p>
<p>el Reino Unido,</p>
<p>Scioli</p>
<p>el socialismo,</p>
<p>el inmobiliario Saldaña,</p>
<p>la Bolsa,</p>
<p>De la Sota…</p>
<p>Prácticamente <strong>no ha dejado títere con cabeza</strong>. Pero ahora resulta que “los que nos quieren hacer pelear” son  otros, no el gobierno. Habremos escuchado mal, entonces.</p>
<p>Pregunta inocente: ¿la presidente <strong>aspirará a que le crean</strong>? Porque si alguien le cree el caso médico lo tiene el país, no ella.</p>
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