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	<title>Carlos Mira &#187; PRO</title>
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		<title>Días de contrastes</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Dec 2015 09:13:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Cambio de Gobierno]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
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		<description><![CDATA[Los días previos a la asunción del Gobierno de Mauricio Macri presentan un escenario de fuertes choques visuales, de profundos contrastes de estilos y de enormes diferencias entre las personas que, de un lado y otro, los protagonizan. De la parte del Gobierno entrante, lo que se observa es una ostensible paz. No se perciben... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/12/04/dias-de-contrastes/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Los días previos a la asunción del Gobierno de Mauricio Macri presentan un escenario de fuertes choques visuales, de profundos contrastes de estilos y de enormes diferencias entre las personas que, de un lado y otro, los protagonizan.</p>
<p>De la parte del Gobierno entrante, lo que se observa es una ostensible paz. No se perciben ni gestos, ni palabras altisonantes, no hay tonos elevados y más bien se nota un clima de tranquilidad, de sosiego y de cierta bonhomía en los rostros, en el lenguaje corporal, en los gestos y en las ideas que se trasmiten.</p>
<p>Hoy el mandatario electo presentó su gabinete en el Jardín Botánico, en donde tantas veces trabajó con su equipo de la ciudad de Buenos Aires, en un acto sencillo pero de mucha carga de indicios. En efecto, lo simple de la ceremonia no ocultó una catarata de mensajes implícitos que cualquier observador pudo extraer de ella por el simple hecho de mirarla.</p>
<p><span id="more-1159"></span></p>
<p>En primer lugar, lo obvio: se presentaba un equipo que dialogaría entre sí como pares y con la misión común de mejorar el nivel de vida de la gente. Esto implica que va a haber reuniones entre ellos y que discutirán ideas en condiciones de paridad. Es un hecho, en cierto sentido, bastante estúpido, si se lo compara con lo que es la norma de administración de cualquier país más o menos normal. Todos los países civilizados tienen equipos de pares que discuten desde un plano de igualdad, políticas, herramientas y estrategias para mejorar el nivel de vida de su gente.</p>
<p>Pues bien, ese hecho estúpido estaba completamente ausente de la vida argentina desde hacía 12 años; desde que el primer emperador del kirchnerato, Néstor Kirchner, lo abolió bajo el argumento de que no servía para nada, porque sólo su voluntad valía.</p>
<p>En segundo lugar, la evidente señal de que Macri es un <i>primus inter pares,</i> pero que, de última, es un par. Será obviamente el que decida, el que laude, el que elija, pero, mientras dure el proceso de la toma de decisiones, será uno más en los atrayentes momentos de las discusiones de ideas, de los aportes de valor y del acercamiento de soluciones. El Presidente electo ha dado muchas muestras —ahora y mientras fue jefe de gobierno de la ciudad— de que no se cree el dueño de la verdad y de que no está en su intención imponer su criterio simplemente porque es su criterio.</p>
<p>Muchos le criticaron en su momento exponer al PRO a una interna entre Horacio Rodríguez Larreta, su preferido para sucederlo en el cargo y quien pretendía someter la cuestión a una elección partidaria, Gabriela Michetti, hoy vicepresidente electa. Macri se guardó su preferencia en el bolsillo y habilitó la interna. Cuando su delfín la ganó, no defenestró a Michetti, sino que la hizo su compañera de fórmula.</p>
<p>El nuevo Presidente dijo que pidió a su equipo compromiso, información, coordinación y honestidad. Se trata de valores simples, pero que también han brillado por su ausencia en estos últimos doce años. Pudo haber existido compromiso, pero, en todo caso, fue un compromiso militante, que muchas veces pasó al nivel de la ceguera y que no tuvo ni de cerca la característica del compromiso con el mejoramiento de las condiciones de vida de todos, sino con el cooptamiento de más y más poder. Se trató del compromiso con una persona, como el que los soldados tienen con su general, pero no de un compromiso democrático con la suerte del país y de todos los argentinos.</p>
<p>Ni qué hablar de la información, de la coordinación y de la honestidad. Esos elementos estuvieron directamente ausentes o se transformaron en otra cosa, como fue el caso de la información, que, en la mayoría de los casos, adoptó las formas del adoctrinamiento.</p>
<p>Pero volviendo a las imágenes fuertemente contrastantes entre los que se van y los que llegan, <b>entre los que se van se advierte un fuerte clima de enojo, de resentimiento, de propensión a hacer daño y de decisión a complicar todo lo que se pueda el camino de los que siguen.</b><b></b></p>
<p>En ese sentido, la Presidente está dando muestras de lo bajo que puede caer un ser humano cuando realmente carece de las condiciones de los grandes. Se está mostrando tal como fue siempre, con una inmensa capacidad para hacer el mal a los que no piensan como ella, con independencia del mal que eso pueda causar a terceros inocentes.</p>
<p>El fárrago de gastos, las transferencias a las provincias —que estas le suplicaron por años y años y que ella nunca les reconoció—, la fuga de reservas, los nombramientos ilegales, la creación de dependencias estatales nuevas (con personal, presupuesto y autoridades impuestas por ella) son de una perversión y una maldad pocas veces vista. Se trata, para quien lo observa desde afuera, del ejercicio de un sadismo patológico que obtiene un placer proporcional al daño que le causa al otro.</p>
<p>La negativa a que la jura del presidente se haga en el Congreso, ante la Asamblea Legislativa y que los atributos simbólicos del mando los entregue ella en la Casa Rosada, como históricamente ha ocurrido en la Argentina (lo que permitiría el clásico traslado del nuevo presidente de un lugar a otro en el automóvil descapotable que circula en contramano por la Avenida de Mayo),<strong> es otro acto de bajeza que vuelve a intentar colocar la figura de su propia persona por encima de las tradiciones y de los valores simbólicos de la república.</strong></p>
<p>Es una verdadera pena que la Presidente haya elegido este camino triste y devaluado, más devaluado aún que los activos económicos del país que administró con tan poca profesionalidad.</p>
<p>La Sra. de Kirchner no ha sido un ser cultivado que se haya preocupado por elevarse para llegar a ese lugar que ocupan los verdaderamente grandes. Confundió, como hizo con tantas cosas durante su Gobierno, el valor y el significado de la verdadera grandeza con las aclamaciones de los aduladores interesados. Termina su mandato como lo que fue siempre: un ser pequeño, atribulado por sentimientos de baja calidad que explotan en bocanadas de furia y daño, sin espacio para la bondad, la entrega y la dignidad.</p>
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		<title>Frente a campañas incomprensibles</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Oct 2015 09:20:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Debate]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2015]]></category>
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		<category><![CDATA[kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[PRO]]></category>
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		<description><![CDATA[Vincent Price se hizo famoso por una risita macabra con la que decoraba algunas películas de suspenso y terror. Se trataba de una mezcla de goce y perversión que el actor transformó en su marca registrada. Algo parecido debe estar ensayando Daniel Scioli al ver el espectáculo que ofrecen Mauricio Macri y Sergio Massa desgarrándose... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/10/16/frente-a-campanas-incomprensibles/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Vincent Price se hizo famoso por una risita macabra con la que decoraba algunas películas de suspenso y terror. Se trataba de una mezcla de goce y perversión que el actor transformó en su marca registrada.</p>
<p>Algo parecido debe estar ensayando Daniel Scioli al ver el espectáculo que ofrecen Mauricio Macri y Sergio Massa desgarrándose votos que sólo serían útiles para ganarle a él.</p>
<p>El ex intendente de Tigre acaba de desafiar al candidato de Cambiemos a un debate cara a cara por el segundo puesto, mientras que el líder del PRO ha pedido a la ciudadanía no despilfarrar su voto y concentrarlo en su propuesta para asegurarse un lugar en la segunda vuelta.</p>
<p><b>Si Scioli gana en estas condiciones, sería un caso de estudio en donde un candidato se impondría casi con nada, debiéndoles casi todo su triunfo a sus contrincantes.</b><b></b></p>
<p>En efecto, Scioli carece de una propuesta atrayente. Su discurso es una ensalada de kirchnerismo culposo y contradictorio. En el mejor de los casos, sus fórmulas parecen bien lejanas de lo que el país necesita en este momento del mundo.</p>
<p>El gobernador aún cree que su fórmula mágica de amor y paz todo lo puede. Pero hoy en día hay ciertos rigores técnicos de los que no se puede escapar y en los que él y su equipo no parecen querer meterse.<span id="more-1086"></span></p>
<p>Sus fórmulas económicas son anticuadas y confusas. No se anima a hablar de liberar las fuerzas productivas argentinas, porque para ello debería desatar la maraña de regulaciones y trabas que el kirchnerismo ha montado en todos estos años y la sola propuesta de algo semejante le armaría un lío monumental en el frente camporista y cristinista de su alambicada coalición.</p>
<p>Por lo tanto, ha ensayado la fórmula de Fidel Pintos: una sanata que nadie entiende y que sólo anticipa atraso y más aislamiento para el país.</p>
<p>El gobernador sabe que no puede sostener un minuto más la situación externa del país, pero no conoce cómo hacer para que los muchos de Axel Kicillof no se enojen si amaga un arreglo con los holdouts. Esta misma semana esas corrientes protagonizarán un minievento tipo Cumbre de las Américas de 2005, en la misma ciudad en la que Néstor Kirchner le declaró la guerra a George W. Bush, acompañado de Hugo Chávez y Diego Maradona.</p>
<p>En efecto, mientras Scioli intente hacer buena letra con los empresarios del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) en el hotel Sheraton en Mar del Plata, Axel Kicillof estará cerrando una especie de contracoloquio titulado “Neoliberalismo o políticas populares” en el que el ministro expondrá ante el peronismo kirchnerista y la izquierda.</p>
<p>Resulta increíble que el país vaya a entregarse a esta bolsa de gatos, presidida por alguien que supone que va a superar esos choques por sus apelaciones a la buena onda.</p>
<p>Scioli en sí mismo ha agriado bastante su vocabulario y sus modales en aras de parecerse a la clásica arisquería kirchnerista. Tiene arranques de indirectas y acideces que antes eran patrimonio de la Presidente y del grupo de fieles seguidores que la acompaña. Y si bien nadie sabe si eso lo beneficia o lo perjudica a la hora de pretender afianzar su ventaja, está claro que el gobernador debe creer que es un punto a su favor.</p>
<p>Macri parece decidido a no moverse un milímetro de su mensaje. Si bien pareció endurecer su postura frente a Massa pidiendo “no tirar el voto”, concentra sus apariciones en la explicación de lo que propone, pero no gasta el tiempo en una confrontación con Scioli.</p>
<p>Una postura de ese tipo, sin embargo, lo colocaría como un contendiente directo, enviando al electorado un mensaje subliminal en el sentido de que la opción real a la no continuidad del Gobierno es él.</p>
<p>Nadie sabe por qué no ha optado por una táctica de ese tipo y sí, en cambio, por enviar mensajes de batalla a Massa. Aparentemente nadie repara en el hecho de que eso sólo sirve para que Scioli profundice su risita de Vincent Price.</p>
<p><b>Si Macri simplemente ignorara a Massa y se dedicara a confrontar fuerte y directamente con Scioli, la polarización que evidentemente busca se daría por añadidura, sin ningún esfuerzo</b>. En ese sentido, por ejemplo, la ocurrencia que tuvo el renovador de retarlo a un duelo el domingo que viene debería haberla tenido él con Scioli, para poner al candidato del Frente para la Victoria en el brete de volver a rechazar un debate y posicionarse así automáticamente como el único contrincante que puede derrotarlo.</p>
<p>Por eso esta campaña quedará en la memoria de muchos, no por lo edificante que resultó o por lo que contribuyó al crecimiento cívico argentino, sino por lo rara. Por haber sido tan desaprovechada por algunos y haber constituido el prólogo de un eventual triunfo tan soso como inexplicable de otros.</p>
<p>El país está ante una instancia decisiva; en un momento de bifurcación del mundo en donde la toma de la rampa equivocada de la autopista nos puede dirigir a un fracaso sin retorno, a un aislamiento final y a una miseria definitiva.</p>
<p>Todos los boletos, sin embargo, parecen estar puestos en ese destino de pobreza. Mientras otros países de la región se unen a bloques de futuro que concentrarán el 40% del comercio mundial (con la entrada en vigencia del Tratado de Comercio Transpacífico, del que forman parte Perú, Chile y México), la Argentina parece dirigirse a un encierro pobre en donde algunos se conforman con el hecho de llegar a ser presidentes a como dé lugar, aun como fruto de mil humillaciones y sin la mínima capacidad de exponer lo que realmente se piensa.</p>
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		<title>Una fórmula competitiva y coherente</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Jun 2015 13:03:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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		<category><![CDATA[Elecciones 2015]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriela Michetti]]></category>
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		<description><![CDATA[Mauricio Macri finalmente decidió cuál será su compañero de fórmula para las futuras elecciones. Se trata de Gabriela Michetti su elegida de siempre y con quien llegó a la primera jefatura de gobierno de Buenos Aires con el PRO. Como se sabe, Macri tenía en mente el diseño de unas PASO sin competencia en la... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/06/21/una-formula-competitiva-y-coherente/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Mauricio Macri finalmente decidió cuál será su compañero de fórmula para las futuras elecciones. Se trata de Gabriela Michetti su elegida de siempre y con quien llegó a la primera jefatura de gobierno de Buenos Aires con el PRO.</p>
<p>Como se sabe, Macri tenía en mente el diseño de unas PASO sin competencia en la ciudad, con Rodriguez Larreta como candidato único del espacio y Michetti como su compañera en la fórmula presidencial.</p>
<p>Pero la senadora se negó a ese esquema y quiso competir por la jefatura porteña. Perdió. Fue un triunfo para la fortaleza de Macri pero muchos intuyeron que se trataba de una primera rispidez dentro del PRO que quizás traería sus consecuencias.</p>
<p><strong>Lo que ocurrió hoy parece demostrar que, en el partido, se aprendió una lección profunda: la gente sigue privilegiando la capacidad de estar juntos en las diferencias y de reivindicar el valor de los acuerdos sustanciales antes que los distingos por pretensiones electorales.</strong></p>
<p>No hay dudas de que Gabriela Michetti es la figura más “externa” del PRO, no porque esté en los márgenes o no pertenezca al riñón más profundo del partido: al contrario nació a la política junto con Mauricio Macri y desde allí construyó un perfil propio.</p>
<p>Muy amiga de Elisa Carrió, Michetti una vez que dejó la vicejefatura del gobierno para ir al Senado, se alejó un poco del círculo íntimo de las decisiones que fueron más bien centradas por el propio Macri, Duran Barba y Marcos Peña.</p>
<p>Es más, el nombre del secretario general del Gobierno de la Ciudad era uno de los que más sonaban para integrar la fórmula presidencial. La concreción de esa idea le hubiera dado una pátina “kirchnerista” al PRO: se habría manifestado como otro partido en donde en la cumbre hay muy pocas personas y finalmente todo el gobierno se reduce a un minúsculo grupo de personas que toma todas las decisiones.</p>
<p><strong>La elección de Michetti es una señal en sentido contrario a esa interpretación.</strong> Es más, muchos decían que luego del empecinamiento de la senadora por competir en las PASO de la Capital, se había producido un distanciamiento con Macri. Quizás haya sido cierto o, tal vez, la interpretación exterior de un conjunto de analistas que le aplicaban al PRO las reglas estándar de la política clásica.</p>
<p>Con esta movida Macri demuestra una veta bien opuesta a la Sra. de Kirchner, que jamás hubiera perdonado un desaire de esa naturaleza; la presidente se la hubiese tenido jurada de por vida a quien fuese que se hubiera atrevido a contradecir una orden suya.</p>
<p>Michetti es una llave importante también para un distrito evidentemente débil para el PRO como es la provincia de Buenos Aires. La fórmula Vidal-Salvador, con Fernando Niembro como primer candidato a diputado, necesitará del apuntalamiento de alguien que tiene mucho predicamento en las clases medias y en el electorado independiente.</p>
<p>Si bien es cierto que el PRO no puede contentarse con el discurso “nosotros somos la nueva política” para seducir a esa franja “independiente” de los votantes (como ocurrió en Santa Fe en donde la performance de Del Sel proveniente de la no-política no fue suficiente para un triunfo claro sino que se alcanzó un empate que aun pende de la decisión de los tribunales electorales),<strong> es verdad que los acontecimientos de las PASO de la Capital (y quizás también lo de Santa Fe) hayan ayudado para que Macri insistiera con Michetti y ésta aceptara, dejando atrás roces del pasado reciente.</strong></p>
<p>En ese sentido, hay que reconocer que el jefe de Gobierno porteño ha sido bastante coherente con lo que insinuaba desde el primer momento: él siempre quiso que Gabriela fuera su compañera y también interpretaba esa movida como una defensa de lo que hoy se llama “purismo” del PRO: al final de cuentas la senadora había estado con él desde mismo comienzo.  Lo que ocurre es que luego del “desafío” que Michetti le planteó a su jefe forzando una interna con Larreta, ella se forjó esa imagen de “oposición” a Macri dentro del PRO, por el mero hecho de que él endosó públicamente la candidatura de su jefe de Gabinete. Por eso la elección de Michetti es importante como señal al electorado independiente en el sentido de dejar en claro que el jefe del parido no es un sectario, como muchas movidas de la presidente autorizan a sospecharlo de ella.</p>
<p>Michetti tiene una relación muy estrecha con el Papa Francisco. Su confesor en Buenos Aires, el padre Carlos Accaputo, es el alter ego de Bergoglio en Buenos Aires. Eso le permite articular un discurso social no por conveniencia, sino por convicción, que la alejan del cliché simplemente librecambista con el que muchos pretenden, equivocadamente, etiquetar al PRO. De hecho sus comienzos fueron casi junto a Javier Auyero, el hijo de Carlos, el prominente dirigente de la Democracia Cristiana que hasta integró la famosa “Hora del Pueblo” con Perón y Balbín.</p>
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		<title>El triunfo del sentido común</title>
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		<pubDate>Tue, 28 Apr 2015 10:20:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El resultado de las PASO del domingo en la Capital tiene varias proyecciones. En primer lugar, no caben dudas de que Mauricio Macri ha salido fortalecido. El PRO como espacio unido está muy cerca de alcanzar el 50% de los votos que se precisarían para ganar la elección general en primera vuelta. En segundo lugar,... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/04/28/el-triunfo-del-sentido-comun/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El resultado de las PASO del domingo en la Capital tiene varias proyecciones. En primer lugar, no caben dudas de que Mauricio Macri ha salido fortalecido. El PRO como espacio unido está muy cerca de alcanzar el 50% de los votos que se precisarían para ganar la elección general en primera vuelta. En segundo lugar, la jugada (arriesgada en términos argentinos) de endosar a Larreta a riesgo de que ganara Michetti le salió bien al jefe de Gobierno y con ello ha aventado los runrunes que se habrían originado si el resultado hubiera sido el inverso: allí habría aparecido la cuadratura militar del cerebro promedio argentino preguntándose “¿Cómo va a hacer para gobernar el país un tipo al que no le obedecen ni en su propio partido?”. Eso quedó atrás con el resultado de ayer, aun cuando la Argentina no precise, justamente, de cuadraturas militares.</p>
<p>En tercer lugar aparece el espectáculo del FpV festejando el fracaso. Antes que nadie, los militantes de remera azul saltaban y gritaban cuando el resultado electoral colocaba a su candidato más votado (de los siete que presentaron) en un cómodo cuarto lugar con apenas el 12 % de los votos y a la agrupación completa en tercer lugar con 18% de los votos (detrás de ECO), menos aún de lo que sacaba Filmus, el eterno perdedor del distrito.</p>
<p><strong>¿Creerán que el relato también tiene un capítulo “festejos” y que a fuerza de machacar con lo que es una clara actuación se puede llevar al inconsciente colectivo una imagen de lo que no es? </strong>De lo contrario, no se entiende esa demostración callejera que contrastaba claramente con las caras de los peronistas históricos que sabían perfectamente que la elección del sector no había sido buena.</p>
<p>¿Cuánto de lo mismo habrá a nivel nacional? Quiero decir, no de lo que vaya a ocurrir con las PASO presidenciales, sino cuánto de lo mismo estará ocurriendo ahora, en el trajinar diario del gobierno, enviando imágenes irreales, números mentirosos, discursos cargados de datos que no son verdaderos.</p>
<p>“Machacar” parece ser la voz de mando: machacar con los festejos como si ganáramos; machacar con los números como si fueran ciertos; machacar con los mensajes publicitarios, como si la ornamentación artística fuera un buen reemplazo para las cosas concretas… Hubo mucho de simbólico en el “festejo” del FpV. Esos cánticos, esas banderas y el encendido (y enojado) discurso de Recalde llevaban ínsita una metáfora de lo que ocurre más allá de una noche post-elección.</p>
<p>En cuarto lugar surge una cuestión aspiracional para la Argentina. En efecto, si uno pudiera trazar una línea aritmética entre las PASO y las generales (que obviamente no es así) y el 5 de julio no hubiera un ganador en primera vuelta, el ballotage sería entre Rodriguez Larreta y Lousteau de PRO y ECO respectivamente.</p>
<p>Se trata de dos fuerzas racionales, de sentido común, centradas, simplemente normales. Ninguna de las dos es épica, ni está en guerra contra nadie. <strong>Tienen matices de visión diferentes, pero ambas aceptan las racionalidades económicas, una interpretación del mundo y una lógica política horizontal y de consenso.</strong></p>
<p>Imaginemos si la sociedad entera del país pudiera tener la tranquilidad de estar en manos de fuerzas como esas a nivel nacional. Tener la certeza de que, gane quien gane, no habrá místicos aquí, ni “Generales” que den órdenes, ni supuestos soldados al mando de un “conductor”.¡Imaginen lo que sería eso! ¡No más iluminados!, ¡No más tocados por la mano del Señor! Simplemente administradores normales de la cosa pública que den cuenta de las “cuentas” y que traten de estar al ritmo de la modernidad mundial, tanto económica como políticamente.</p>
<p>No más relatadores de conspiraciones, no más víctimas de complots mundiales tejidos en las sombras, no más buscadores de excusas. Simplemente funcionarios públicos que estarán un tiempo a cargo de los dineros de la administración y del diseño y rumbo del país. No es demasiado lo que pedimos. Y, a lo mejor, por eso no ha funcionado esa cara “profesional” de la política en la Argentina. Precisamente porque no es épica, porque no tiene el ornato del grito, ni el adorno de la espada, ni la furia hacia el enemigo.</p>
<p>Ese era el programa de la Constitución: un país en paz. En paz consigo mismo y en paz con los demás. <strong>Un país concentrado en el progreso, cuyos únicos enemigos fueran el atraso, la pobreza, el quedo, la mentalidad parroquial y la visión corta. Un país con una base amplia de acuerdo que se inclina, de tanto en tanto, en un leve y calculado sesgo hacia un lado o hacia otro.</strong> Un país ruidoso, pero sin gritos; un país bravo, pero sin bravuconadas; un país ambicioso, pero no altanero; un país cálido, pero no estúpido; un país de principios pero cuya rebeldía se manifestara contra la deshonestidad y contra la aplicación privilegiada de la ley y no contra fuerzas del “mal” que nadie identifica y cuyo origen es siempre confuso y arrevesado.</p>
<p>Cuando uno escribe estas aspiraciones -que, en el fondo, no dejan de ser personales- se da cuenta de lo lejos que estamos de eso. Parecería que las páginas de gloria que auguraban y pedían nuestros antepasados no las hemos interpretado en el sentido de la construcción de un país moderno y de progreso, sino que nos hemos comido el “muñeco” militar de la historia y seguimos aspirando a esa gloria sobre la base de imponer a la fuerza lo que para nosotros sería “el criterio argentino”, a todo el mundo.</p>
<p>Como es lógico, como el mundo no está preparado para esa extravagancia, algunos se han conformado con imponer lo que para ellos es el “criterio argentino”, primero y antes que nada, a los propios argentinos, sin advertir que hay muchos de nosotros que no lo compartimos y que, desde ese punto de vista, nunca será un “criterio argentino” sino, simplemente, uno más de los tantos dogmas sectarios que la humanidad ha conocido cíclicamente.</p>
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		<title>Los dilemas de Macri</title>
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		<pubDate>Tue, 31 Mar 2015 10:31:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La interna del PRO en la capital ingresa en su recta definitiva. Horacio Rodriguez Larreta y Gabriela Michetti han quedado oficialmente solos en la contienda, luego de que Christian Ritondo retirara su candidatura: ahora es uno contra otro. Mauricio Macri decidió hacer explícito su apoyo al jefe de Gabinete. Lo hizo en una nota en... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/03/31/los-dilemas-de-macri/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La interna del PRO en la capital ingresa en su recta definitiva. Horacio Rodriguez Larreta y Gabriela Michetti han quedado oficialmente solos en la contienda, luego de que Christian Ritondo retirara su candidatura: ahora es uno contra otro.</p>
<p>Mauricio Macri decidió hacer explícito su apoyo al jefe de Gabinete. Lo hizo en una nota en Facebook y en la cena de Mirtha Legrand el sábado. Muchos asesores le habían aconsejado al jefe de Gobierno mantenerse formalmente imparcial en la disputa, aun cuando todas las señales que emitiera fueran a favor de Larreta. Pero Macri finalmente desoyó esos consejos y se jugó por quien él considera “la continuidad de una gestión”.</p>
<p>Con esa jugada el ex presidente de Boca pone en la primera línea de fuego su propio nombre en las PASO de abril en la ciudad. <strong>Si Larreta ganara, esa movida se interpretaría como un fuerte respaldo del votante del PRO hacia la candidatura a presidente de Macri; si perdiera, probablemente aparecería allí un nubarrón.</strong></p>
<p>Gabriela Michetti es altamente popular en el votante PRO que no es un “PRO ciego”, es decir, en radicales desencantados hace tiempo con su partido y con su inmovilismo inútil, en sectores de clase media que reconocen el fracaso de opciones anteriores de tinte, digamos, socialdemócratas o de centro izquierda. A todos ellos la administración de los últimos ocho años de la ciudad les demostró que se puede ser altamente democrático (en el sentido estigmatizante del término que la centro izquierda siempre utiliza contra la centro derecha) y al mismo tiempo hacer eficiente al Estado local en la prestación de servicios ciudadanos.</p>
<p>Estos votantes “toleran mejor” a Gabriela Michetti que a Horacio Rodriguez Larreta. No se sabe si perciben en el jefe de Gabinete cierta alcurnia por la que siempre han sentido un secreto rechazo o si la senadora, siendo mujer, discapacitada y muy valiente los ha cautivado más.</p>
<p>Macri quería a Gabriela en su fórmula presidencial. Quería evitar unas PASO verdaderas para que Horacio fuera un candidato en solitario. Pero esa especulación no funcionó. En alguna medida la aceptación final del jefe de Gobierno a lo dispuesto por Michetti para sus propias aspiraciones políticas es un dato que habla a su favor: no pretende ejercer un liderazgo “digital”; da su opinión y expone claramente cuál sería su preferencia, pero si no están de acuerdo con él deja que los acontecimientos fluyan sin interferirlos. <strong>Se trata de una novedad mayúscula en la Argentina, tan acostumbrada a un caudillo frente a cuya voluntad mueren los pareceres y los deseos de los demás.</strong></p>
<p>Todos los analistas coinciden en que el PRO estaría en condiciones de ganar la Capital en primera vuelta sea cual sea su candidato, Larreta o Michetti, hoy virtualmente empatados en las encuestas. La Ciudad tiene una Constitución que a dispuesto un balotaje verdadero: es decir aquí se precisa el 50% mas uno de los votos para ganar; no rige la mentira nacional impuesta por el peronismo en la reforma del ’94 según la cual se puede ganar con el 45% de los votos con una diferencia de 10 puntos sobre el segundo. Nada de eso. Aquí se precisa una mayoría absoluta verdadera. Y todos los sondeos indican que el PRO la supera con cualquier aspirante.</p>
<p><strong>La imagen positiva de Macri supera el 70% en el distrito y eso quizás se está convirtiendo en un arma de doble filo.</strong> Quienes han trabajado profesionalmente para alcanzar esos números están fascinados con el resultado y se olvidan qué pasos se siguieron para lograrlo. Es cierto que el estar al frente de un Estado autónomo como es la ciudad de Buenos Aires le permite al jefe de gobierno exhibir una gestión que los vecinos pueden transformar en imagen positiva. Pero Macri también ha hablado, ha opinado sobre los temas nacionales. Y mucha gente se sintió identificada con ese discurso.</p>
<p>Sin embargo, desde que pelea cabeza a cabeza la elección presidencial en las encuestas y desde que alcanzó estos niveles de popularidad en su distrito, se ha llamado a silencio. Ha bajado notoriamente su nivel de exposición y casi no ha opinado sobre Nisman, sobre los fallos de la Justicia desestimando las denuncias de Pollicita y de Moldes, no se lo ha escuchado sobre la candidatura a juez de la Corte de Roberto Carlés (desde el PRO han dicho que no lo votarán, pero Macri no se ha explayado sobre lo que ese nombre significaría en la Corte… En ese sentido Massa ha sido mucho más explícito). <strong>Si bien últimamente ha dicho algo cobre el cepo cambiario, hay mucha gente que espera definiciones más contundentes sobre cómo un eventual gobierno suyo puede hacer que el país regrese al círculo de naciones libres de Occidente.</strong></p>
<p>Si uno mira retrospectivamente (y ni hablar si lo hace de modo comparativo con los países donde prevalece la libertad sobre el reglamentarismo y la regimentación) la Argentina ha olvidado cómo es vivir en libertad. El cuento de la rana hervida lentamente es extraordinariamente gráfico respecto de cómo un sistema gradual de restricciones a los derechos civiles ha hecho que hoy se tomen como naturales situaciones que en países libres serian verdaderamente anómalas o ni siquiera nos vengan a la cabeza soluciones simples si antes pensar en la intervención de alguna autoridad estatal. A tal punto el kirchnerismo nos enfermó de “estatitis”.</p>
<p>En el tema compraventa de divisas, por ejemplo, hay mucha gente que no concibe la idea de individuos libres comprando y vendiendo moneda extranjera libremente, como podrían hacer, por ejemplo, los exportadores y los importadores sin la intervención de autoridad monetaria alguna. Después de todo la riqueza dineraria es la expresión de la producción de bienes y servicios y esa producción la concreta el sector privado, no el Estado. Por lo tanto son los particulares los que deberían establecer el valor de equilibrio de las demás monedas contra el peso en un sistema de flotación libre.</p>
<p>Macri debería dejar atrás el miedo a perder votos y ser más audaz, apostando a los que podría ganar si le entrega a la gente el aroma de un perfume que hace rato no huele: aquel que proviene de la libertad.</p>
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		<title>La hora del republicanismo</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Mar 2015 09:55:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Contrariamente a lo que normalmente hacemos en estas columnas -que dedicamos de modo monográfico a un tema- hoy se me ocurrió hacer un par de comentarios sobre otros tantos temas que seguramente a poco que los analicemos bien los encontraremos conectados, aunque nuestro fin hoy no sea estrictamente ese. En primer lugar, lo ocurrido en... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2015/03/18/la-hora-del-republicanismo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Contrariamente a lo que normalmente hacemos en estas columnas -que dedicamos de modo monográfico a un tema- hoy se me ocurrió hacer un par de comentarios sobre otros tantos temas que seguramente a poco que los analicemos bien los encontraremos conectados, aunque nuestro fin hoy no sea estrictamente ese.</p>
<p>En primer lugar, lo ocurrido en el fin de semana en Gualeguaychú en la Convención Nacional de la UCR no puede dejar de mencionarse con un hecho de una enorme importancia para el futuro político inmediato.</p>
<p>La aprobación allí del acuerdo con el PRO y la CC para competir en primarias abiertas comunes y elegir un candidato a presidente representativo de ese espacio <strong>introduce por primera vez en muchos años una inusitada claridad a lo que está en juego en la Argentina.</strong></p>
<p>Quizás, incluso, el Gobierno tenga razón en decir que esa coalición significa una amenaza para la visión del mundo que el kirchnerismo le ha impreso a la Argentina en todos estos años. Por supuesto que la representa; de eso precisamente se trata: de otorgarle de modo claro, tajante, definido una opción real a la sociedad.</p>
<p>Sanz habló de que por primera vez en mucho tiempo surgía la posibilidad de que el republicanismo democrático le gane al populismo autoritario. ¿Y cómo creen que tomará eso el populismo autoritario? ¿Creen acaso que lo aceptará mansamente? ¡Por supuesto que no! <strong>Por supuesto que pondrá el grito en el cielo, mentirá, profundizará su demagogia, continuará despilfarrando recursos públicos en su propio beneficio político mientras pueda. ¡Por supuesto que hará todo eso!</strong></p>
<p>Pero la cuestión aquí es no distraerse del aspecto central que la sociedad tiene por delante. Lo que dijo Sanz quizás pueda ser explicado más dramáticamente aun como para que no queden dudas respecto de aquello ante lo que estamos: se trata de que la sociedad argentina resuelva quien estará en su centro motor de ahora en más: si el Estado o la persona individual. De esa sola definición surgirá todo lo demás. Antes de que me salten encima, digo: hablo de un sesgo, no de extremismos. La sociedad deberá decidir si su sesgo esta puesto en el Estado o en la persona individual.</p>
<p>Si lo pone en el Estado, con ello vendrá lo que ya conocimos -allí sí, con marcado extremismo- respecto del autoritarismo, el cierre económico, los distintos “cepos” a que ha sido sometida la libertad en el país, el tipo de política exterior que ha tenido la Argentina y el uso incontrolado de recursos públicos en una trama que muchos de nosotros ni siquiera imagina. Esa sería la continuidad.</p>
<p>El cambio radica en sacar al Estado del centro de la escena nacional y poner allí a los ciudadanos libres, emprendedores, revestidos de derechos que le permiten avanzar, pero a los que no se les garantiza por ley tocar el cielo con las manos; el cielo se gana con trabajo, con esfuerzo, con inventiva, con una buena interrelación cooperativa y al mismo tiempo competitiva.</p>
<p><strong>El papel del radicalismo, en ese sentido, resulta clave.</strong> El partido está advirtiendo que su tradición estatista (que no es la original de Alem sino la que surgió de los hechos de Avellaneda) está llegando a su fin; que los avances del mundo moderno no se logran con la presencia asfixiante de una nomenclatura estatal que se cree dueña de la vida de las personas, sino dotando a estas de ese vuelo liberal que las desata de los elefantes burocráticos poniendo en sus manos el diseño de su destino.</p>
<p>Ese cambio estructural rompe con un mito imposible (aquel que dice que el radicalismo podía ser un “peronismo prolijo y amable”) e introduce una novedad estelar en la política argentina de los últimos 50 años. Sin dudas puede entregar una oportunidad que la sociedad debería pensar muy bien antes de dejar pasar alegremente.</p>
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		<title>Un duro golpe para el futuro de UNEN</title>
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		<pubDate>Thu, 20 Nov 2014 08:55:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Elsa Carrió]]></category>
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		<description><![CDATA[Elisa Carrió anunció su salida de UNEN aun cuando anticipó que su partido seguirá formando parte de la agrupación. Se trata de un retiro personal, individual, que la dirigente adelantó que decidió para no seguir al lado de la pusilanimidad que impide la República. Las palabras de Carrió pueden resultar ostentosas, cargadas de un floreo... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2014/11/20/un-duro-golpe-para-el-futuro-de-unen/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Elisa Carrió anunció su salida de UNEN aun cuando anticipó que su partido seguirá formando parte de la agrupación. Se trata de un retiro personal, individual, que la dirigente adelantó que decidió para no seguir al lado de la pusilanimidad que impide la República.</p>
<p>Las palabras de Carrió pueden resultar ostentosas, cargadas de un floreo solemne y aparentemente dramático, razón por la cual muchas veces se la describe como una gran oradora y como una notable “explicadora” de los problemas pero al mismo tiempo como una enorme teórica que no entiende las parcticidades de la vida real.</p>
<p>Ella se define como “radical”, a veces agrega, “radical de Alem”, y desde ese lugar imagina la posibilidad de un acuerdo amplio en base a las ideas de la Constitución, que, paradójicamente, permiten, justamente, la unidad en la disparidad.</p>
<p><strong>Siente un desprecio visceral por el peronismo populista a quien le adjudica gran parte de la responsabilidad por la declinación argentina y en quien ve materializada la idea misma de la corrupción política.</strong></p>
<p>En su búsqueda inmaculada se fue de la UCR cuando entendió que el partido había sido cooptado por el justicialismo y allí había dejado sus ideales republicanos. Fue formando sus propios partidos, Primero el ARI, Argentinos por una República de Iguales, y luego la Coalición Cívica con la que pretendía convocar a los radicales que compartieran su republicanismo.</p>
<p>En muchos momentos pareció que sometía la idea de configurar una expresión política competitiva a tantos requisitos de pureza que jamás lograría generar una unión útil.</p>
<p><strong>Cuando se formó UNEN, con la frescura de las internas abiertas y el boom de aquella elección en Capital, parecía que había encontrado la aguja en el pajar. Pero al poco tiempo sus exigencias republicanas empezaron a encontrar resistencias en los bolsones populistas que escondía esa asociación.</strong> Su principal aliado, Pino Solanas (relación que hasta dio para que se emitieran los más variados chistes y parodias) era un peronista de la izquierda de Forja, es decir, del más recalcitrante antiliberalismo constitucional.</p>
<p>Otra grieta se abrió con sus propios “correligionarios” radicales que empezaron a coquetear con el peronismo de Massa para componer alianzas con el Frente Renovador. Una parte del radicalismo siempre se mostró predispuesta a unirse al peronismo. Envidió secretamente esa capacidad del movimiento creado por Perón para ganar el favor de las masas y no se le ocurrió mejor idea que entablar una especie de concubinato con él para ver si alguno de esos placeres electorales se le pegaban.</p>
<p><strong>Si Carrió era sincera cuando hablaba de aquellas cuestiones de la verdadera República, esa unión no podía durar mucho. Y hoy terminó. Por cierto que para UNEN es un golpe muy duro. En términos de números significa la salida de una persona; pero en términos de volumen, no caben dudas de que Carrió significa más que su propia persona.</strong></p>
<p>En la agrupación de la que hoy se despidió la acusan de querer unirse a Macri o de querer tejer con el jefe de gobierno una alianza nueva. Durante años el apellido “Macri” funcionó como un límite para muchos políticos, incluida la propia Elisa Carrió. Otro que manejó esos términos fue Ricardo Alfonsín que, al mismo tiempo que decía eso, formaba una alianza electoral mamarrachesca con Francisco de Narvaez, en una voltereta más de esa pasión radical por el peronismo que todo lo justifica.</p>
<p>Muchas veces parece que Carrió habla con el engolamiento de un prócer, desde el pedestal de una estatua. Muchos que no la quieren demasiado advierten lo que sería si tuviera el poder de Cristina Kirchner.</p>
<p>Pero hoy solo la podemos juzgar por sus palabras y sus hechos. Ella hace un esfuerzo enorme por trasmitir la idea de que ambos términos caminan juntos por la misma vereda, las palabras y los hechos. Y por ser fiel a lo que dice produce hechos de ruptura cuando advierte que la realidad de sus alianzas desmienten sus palabras. Hasta hoy, cuando creyó que ocurría eso le ha dado prioridad a su palabra.</p>
<p>Nadie puede adivinar lo que ocurrirá con ella ni con su futuro político. Las sucesivas soledades de un político que anda con el discurso de la República a flor de piel deberían llamar la atención de un país tan alejado de las formalidades de la ley y del valor de la ética. <strong>Carrió se ha quedado muchas veces arando en el barro. Ella dice creer en las convicciones republicanas de la sociedad, pero sus colegas -que no paran de hacer cálculos de conveniencia política- parecen pensar lo contrario.</strong></p>
<p>Macri parece querer ensayar un discurso parecido. Pero tiene una enorme ventaja sobre Carrió: maneja un distrito y puede demostrar que detrás de él hay hechos, además de palabras. Quizás por ello la aun hoy diputada haya dado señales claras de que si a las palabras hay que sumarle estrategia electoral, esa estrategia debe ser asociarse al PRO.</p>
<p>Semejante confesión descarnada fue demasiado para muchos en UNEN. Los radicales convocaron a una “cumbre” en San Fernando para dejar en claro que ello no ocurriría. Ni Sanz ni Aguad, los más cercanos a Carrió en la estrategia “macrista”, lograron imponerse al aparato histórico del partido que hace rato dejó los efluvios de Alem en el archivo de los recuerdos.</p>
<p>Probablemente Carrió siga sola, dando discursos solemnes que todo el mundo alaba y que nadie acompaña. <strong>Pero no caben dudas de que en los últimos años ha sido una de las mejores descriptoras de la realidad argentina y de cómo el país fue cooptado por la corrupción, el envilecimiento de las instituciones y la pusilanimidad de sus colegas.</strong></p>
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		<title>Entre la locura y el Tigre</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Aug 2013 04:20:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Las PASO ya son historia. Pero su resultado recién comienza. La rotunda derrota del gobierno en prácticamente todo el país electoralmente útil plantea interrogantes serios para el futuro de la Argentina. Si estuviéramos frente a un gobierno normal, lo más lógico sería suponer una recepción del mensaje, un ajuste del rumbo para ponerlo más acorde... <a href="http://opinion.infobae.com/carlos-mira/2013/08/13/entre-la-locura-y-el-tigre/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Las PASO ya son historia</strong>. Pero su resultado recién comienza. <strong>La rotunda derrota del gobierno en prácticamente todo el país electoralmente útil plantea interrogantes serios para el futuro de la Argentina</strong>. Si estuviéramos frente a un gobierno normal, lo más lógico sería suponer una recepción del mensaje, un ajuste del rumbo para ponerlo más acorde a lo que la votación arrojó y una apuesta a que esa corrección sea percibida por la sociedad para recuperar, en la elección de octubre, algo de lo perdido ahora.</p>
<p><strong>Pero el país no tiene un gobierno normal</strong>. El país tiene un <strong>gobierno sectario</strong>; un gobierno que, sentado en las instituciones de todos, gobierna para una facción. Como todo gobierno faccioso siempre se atribuirá el triunfo: cuando gana porque gana; cuando pierde porque esa es la señal de que su lucha contra los verdaderos poderes enquistados en el conservadurismo argentino no está terminada y que deben redoblarse los esfuerzos para vencerlos definitivamente.</p>
<p>Del discurso de la presidente de ayer por la noche se deduce eso. La señora de Kirchner no admite nada, ni un error, ni una culpa, ni una falla. Nada. Ellos ganaron, “porque estas eran elecciones nacionales” y porque<strong> “son el David que lucha contra todos los medios y gobierna todos los días”</strong>.</p>
<p><span id="more-234"></span>La sociedad no puede esperar nada bueno de semejante abstracción de la realidad, de tanto autismo, de tamaña concepción ciega. La presidente reivindicó los proyectos más agrios de su gobierno y reclamó que prontamente se los ponga en práctica. Increíblemente, exigió que tenga plena vigencia su capricho de que dejen de existir las medidas cautelares oponibles al Estado, haciendo gala de una ignorancia llamativa acerca de cómo funciona el sistema constitucional y de cómo se entiende la democracia en la Argentina.<strong> Casi con tono de incrédula incomprensión se preguntó cómo esas medidas pueden detener las leyes que dicta “el Parlamento”</strong> (no hay nadie que pueda convencer a la presidente de que no diga “Parlamento”, porque el país no tiene “Parlamento”, tiene <strong>Congreso</strong>). <strong>Se llama “Derechos y garantías”, señora presidente</strong>. Es el capítulo uno de la Constitución. Es fácil leerlo. Ésta a su alcance. Puede hacerlo.</p>
<p>En la Argentina, la república y la democracia consisten -al menos mientras rija esta Constitución- en que, justamente,<strong> los ciudadanos pueden oponer defensas judiciales contra las leyes que dicta el Congreso</strong>. De eso se trata la vida libre, y en eso consiste la gracia de que los individuos no queden presos de decisiones totalitarias de mayorías circunstanciales. Por encima de las mayorías de hoy está la ley de siempre. Se trata de un principio que la presidente se niega a procesar.</p>
<p><strong>Son cegueras como ésta las que la condujeron a la implacable derrota de ayer.</strong> Pero son esas mismas cegueras las que hacen poco probable que la derrota de ayer tenga alguna influencia del tipo que la gente desearía en su gobierno.</p>
<p><strong>El mando de la señora de Kirchner se hará más sectario de ahora en más.</strong> El encierro en una<strong> burbuja irreal</strong> se convertirá más que nunca en la única escenografía habitada por el poder. Un poder que cree que no dispone de ningún medio (cuando en realidad dispone de todos, a excepción de aquellos a los que la gente escucha, mira o lee), <strong>un gobierno que está convencido de que no es el poderoso sino el representante de aquellos a quienes el verdadero poder oprime</strong>; una presidente que vive creyendo que dice la verdad cuando, por otro lado, la sociedad ha escuchado historias que van desde <strong>la “abogada exitosa”</strong> hasta <strong>“comer con $ 6 por día”</strong>, pasando por los “20.000 millones de dólares de inversiones chinas” hasta <strong>“el tren bala”</strong>, el “aquí va a llover gasoil” y “la inflación es del 9,8 anual”.</p>
<p><strong>“Nunca les mentí”, dijo ayer la presidente,</strong> cuando el país se va convenciendo cada día más de que, justamente, parte de la millonada de dólares que entró aquí la última década fue utilizada para construir una escenografía de cartón piedra, irreal, mentirosa.</p>
<p>Esas desconexiones del contexto real desembocaron ayer ruidosamente en las urnas y le hicieron perder más de 25 puntos porcentuales de votos al kirchnerismo en todo el país. <strong>Hasta cofradías irreductibles como Jujuy, San Juan, Catamarca y Santa Cruz también cayeron por efecto de un cansancio monocorde de un cuento que ya no resiste el peso de la realidad.</strong> Pero sin dudas, la derrota en la provincia de Buenos Aires y por el margen por el que se verificó es la nota que indica una alarma notable para la manera que tiene el peronismo de entender el poder. Nadie sabe en cuanto se convirtió el lunes a la mañana la diferencia de casi 6 puntos del domingo a la noche. Los vasos comunicantes del peronismo siempre han sido muy “fluidos” frente a mensajes tan claros.</p>
<p>La <strong>señora de Kirchner</strong> hizo una<strong> referencia a 2009</strong>. <strong>Fue el único momento en donde su discurso entabló un vínculo con la derrota.</strong> La presidente dijo que habían superado aquella instancia y que también la superarían ahora. Pero el país debe recordar a que precio el gobierno recuperó el centro del ring: su avance sobre la nueva mayoría fue desenfrenado en el periodo de Congreso que mediaba hasta el 10 de diciembre, para <strong>sacar las leyes que quería</strong> (entre las que se incluía la de <strong>Medios</strong>) con su vieja mayoría. No sería extraño esperar una embestida similar.</p>
<p>La presidente no dio ninguna muestra de tender ninguna mano. No admitió nada que nos permita deducir que episodios como el desagradable espectáculo que dio el fiscal kirchnerista en la mesa en que votó <strong>Macri</strong>, van a empezar a olvidarse. Al contrario: <strong>lo más probable es que ese espíritu divisionista y lleno de rencor se multiplique.</strong></p>
<p><strong>La Capital en ese sentido pudo ser testigo ayer de un día histórico: el inicio de una convivencia civilizada de ideas opcionales pero compatibles.</strong> <strong>UNEN</strong> consiguió la mayoría de los votos (si se sumaran todas sus listas) y el <strong>PRO</strong> ganó la elección contando los candidatos de a uno.<strong> Lilita Carrió</strong> felicitó y dijo que se alegraba porque “su amiga” <strong>Gabriela Micheti</strong> había ganado y<strong> Macri dijo que había “muchos votos PRO” en la interna de UNEN</strong>. El país carece de ese escenario; la Argentina no tiene dos partidos con posibilidades de gobernar, que no se odian entre sí y que son compatibles en muchas de sus visiones. Eso lo tienen los países desarrollados. Y entre otras cosas, son desarrollados por eso.</p>
<p><strong>Los procesos eleccionarios en populismos del tipo del que gobierna hoy en la Argentina no pueden analizarse con la lógica de los procesos eleccionarios de las democracias reales.</strong> Un triunfo como el de Massa en el distrito que todo el mundo mira y una caída libre del gobierno en el resto del país, serían, bajo otras condiciones, elementos suficientes para suponer un retoque en el gabinete, un llamado a una mesa de consenso, una “bajada de copete”.</p>
<p><strong>El gobierno que hizo alarde de la “voluntad mayoritaria” ha visto descender esa mayoría al piso.</strong> El gobierno que tomó como eslogan de campaña la frase “<strong>en la vida hay que elegir</strong>” se encuentra con que <strong>la gente no lo eligió.</strong> Pero en lugar de tomar esos datos de la realidad y procesarlos para elaborar una respuesta racional ha preferido construir de inmediato una realidad paralela. “Son elecciones nacionales”, dijo la señora de Kirchner dando validez a una suma inverosímil. Ya antes <strong>Florencio Randazzo</strong> había suministrado datos que consistían en sumar los votos del <strong>FPV</strong> (y de los demás participantes) en todo el país cuando claramente no todos competían en todas las jurisdicciones. El único que lo hacía era, justamente, el oficialismo. <strong>Darle entidad a ese dato es lo mismo que adjudicarse una victoria futbolera en un partido que nunca se jugó</strong>. La propia presidente endosó la única interpretación válida para estas elecciones (el resultado de la provincia de Buenos Aires) cuando tomó de la mano a <strong>Insaurralde</strong> y lo subió a su propio caballo, hasta para ir a saludar al <strong>Papa</strong>. ¿Acaso fue Cristina a<strong> Río de Janeiro</strong> con <strong>Jorge Obeid</strong>, candidato en <strong>Santa Fe</strong>? No, no,<strong> fue con Insaurralde.</strong></p>
<p><strong>E Insaurralde perdió. Es una derrota que se traslada por carácter transitivo a la presidente</strong>. La señora de Kirchner se encerró en su propios pensamientos hasta posar su dedo incontrovertible sobre la cabeza del intendente de Lomas de Zamora. Será precisamente esa relación entre la decisión tomada y quien la tomó la que diseñe la respuesta a lo que ocurrió ayer. Conociendo los antecedentes de que disponemos no se puede esperar algo distinto a la profundización: <strong>más agresión, más cepo, más descalificaciones, arremetida contra la justicia, posible intervención de medios</strong>. <strong>Habrá que ver cuánta de esta locura es compartida por quienes ya empezaron a calcular cuanta distancia hay desde donde viven hasta Tigre.</strong></p>
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		<title>Las PASO y el corazón común</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Aug 2013 13:17:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Carlos Mira</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Las elecciones primarias han convocado muy poco interés ciudadano</strong>. Casi la mitad de los argentinos no saben qué se vota, ni que se elige, ni para que sirven; llegarán a las urnas con una alegre inconsciencia.</p>
<p>Se trata de la consecuencia de una doble causa: la explosión natural del sistema de partidos que provocó la crisis del 2001 y la profundización adrede que el gobierno ha buscado de esa circunstancia.</p>
<p>Desde que <strong>Duhalde</strong> suspendió las elecciones internas previas a las elecciones anticipadas del 11 de marzo del 2003, el <strong>peronismo</strong> decidió trasladarle sus propias guerras a la sociedad. El partido ya no arregla dentro de sus propias fronteras los que le sucede internamente sino que exporta esas batallas por fuera de sus límites obligando a la ciudadanía a inmiscuirse en sus entuertos.</p>
<p><span id="more-228"></span>De hecho, desde que esta estrategia está en marcha, <strong>puede decirse que los partidos ya no existen</strong> y que los que hay son personas que forman a su alrededor estructuras dispersas y frágiles que van uniéndose en<strong> nombres de fantasía inventados para la ocasión</strong>. Ninguno de ellos podría llamarse “partido” si uno fuera estrictamente sincero.</p>
<p>Salvo los que nutren sus fuentes en el antiguo radicalismo o en la izquierda, los demás son <strong>variaciones del peronismo</strong>. El <strong>PRO</strong> en la Capital podría ser un fenómeno particular, cuyo precedente más parecido sería el <strong>desarrollismo frondizista</strong>, pero dado que carece aún de una estructura extendida, el partido que fundó <strong>Mauricio Macri</strong> no puede analizarse aún en términos nacionales.</p>
<p>De modo que lo que tenemos delante es, en realidad, <strong>una puja de peronistas que alquilan gratuitamente a la sociedad</strong> para que se expida sobre sus diferencias. Sin embargo, aun con la participación inconsciente del pueblo, ninguno de los candidatos se resigna frente al veredicto: todos irán, de todos modos, a la disputa final en octubre. Esto es, aun cuando la gente se inclinará por <strong>Massa</strong> el domingo, <strong>Insaurralde</strong> y <strong>De Narváez</strong> seguirán en carrera como si fueran de partidos diferentes.</p>
<p>A su vez los “<strong>peronismos no oficialistas” (Massa, De Narváez, Rodriguez Saá, Amadeo, etcétera)</strong> tampoco conforman una alternativa distinta pero unida; van cada uno por su lado. No se sabe muy bien qué diferencias hay entre ellos, ni por qué están separados, pero lo cierto es que la ciudadanía ve multiplicada una oferta en la que no distingue diferencias y sólo sospecha arreglos de conveniencia.</p>
<p>Francisco De Narváez, por ejemplo, lleva como segundo candidato de su lista de diputados a <strong>Omar Plaini</strong>, el <strong>secretario general del gremio de los canillitas</strong>, que llega allí como consecuencia del acuerdo del “Colorado” con <strong>Moyano</strong>. Pero hasta hace poco Plaini era el principal operador en la calle de los bloqueos a <strong><em>La Nación</em> y <em>Clarín</em></strong>, en abierta concordancia con el gobierno kirchnerista.</p>
<p><strong>Massa</strong>, a su vez, ha “vendido” esta mezcolanza como un acto de superación y en su lista conviven intendentes que han sido <strong>oficialistas</strong> hasta anteayer y hombres del <strong>PRO</strong> de la provincia de Buenos Aires.</p>
<p>En el espacio “<strong>UNEN</strong>” de la Capital (que es el único que, en apariencia, ha convocado a una interna verdadera) también conviven corrientes y pertenencias pasadas que hacen difícil que uno imagine cierta coherencia. Así, por un lado <strong>Gil Lavedra y Prat Gay</strong> y, por el otro, <strong>Terragno y Losteau</strong> -que tienen pasados más bien moderados- , comparten un espacio con<strong> Pino Solanas</strong>, un admirador de <strong>Chávez</strong> que, en su momento, se expresó en favor del <strong>pacto con Irán.</strong></p>
<p><strong>La Argentina debe ser el único país del mundo que convoca obligatoriamente a una elecciones que llama “primarias” en donde los electores no pueden elegir</strong>, porque los candidatos ya están elegidos e irán a la elección general aun cuando pierdan la primaria. Ningún estudioso de la ciencia política mundial puede explicar ni conoce un caso igual.</p>
<p><strong>Este panorama confirma que el país vive en una enorme confusión de ideas</strong>. No hay dudas que esa irregularidad fue provocada por el peronismo que, con su impronta, parece obligar a todo el mundo a identificarse como “peronista” para tener alguna chance electoral. Muchos consideran, por ejemplo, que hasta que Macri no haga algún acuerdo importante con el peronismo no tendrá chances. Lo tiene en la Capital con la corriente que lidera<strong> Christian Ritondo</strong>, pero muchos creen que para ser presidente necesita del grueso caudal peronista del resto del país.</p>
<p>E<strong>l peronismo, así, es todo. En el conviven Cristina Fernández y Eduardo Amadeo</strong>; <strong>Massa y Moyano; Santilli y Abal Medina; De Narvaez y Ricardo Forster.</strong></p>
<p>La política argentina, por lo tanto, ha pasado a ser una lucha de personas o, más bien, de egos. Nadie renuncia a nada, ni siquiera después del resultado de una elección. Se arman escenografías con los nombres que otros países usan para denominar a distintos estadios políticos de su proceso electoral pero aquí son meras representaciones; un “como si” que parece dejar contentos a los que ponen esta obra en escena pero que poco tiene que ver con un mecanismo que ayude a mejorar la eficiencia de la administración.</p>
<p><strong>Estos desajustes distorsionan completamente el funcionamiento del sistema constitucional</strong>. En ese sentido, todas las elecciones en el país se han convertido en elecciones “presidenciales”.<strong> Los candidatos del domingo</strong> –que en su gran mayoría serán los candidatos de octubre- <strong>hablan y se expresan no como si lo que estuviera en juego no fuera una banca entre otras 257 sino como si fuera a cambiar el gobierno</strong>. Y eso se debe a que la Argentina no ha sabido hacer funcionar el sistema previsto en la <strong>Ley Fundamental</strong> que está pensado para que las elecciones intermedias compensen el rumbo que el país lleva pero, también, para que dicha compensación en nada signifique una crisis institucional o una imposibilidad de gobernar.</p>
<p>En ese sentido, es curioso lo que hoy confiesa De Narvaez: en 2009 la oposición no pudo hacerse de la presidencia de la <strong>Cámara de Diputados</strong> (como hubiera correspondido) porque<strong> Felipe Soláy Elisa Carrió</strong> argumentaron que semejante movida habría significado un “golpe institucional”. Si eso fue cierto, no caben dudas que los dirigentes más importantes del país no entienden como el sistema constitucional funciona y, al contrario, sólo están preparados para actuar bajo un esquema en donde “<strong>o tengo todo o no tengo nada”</strong>. Nada diferente de lo que piensa Cristina.</p>
<p><strong>Esta es la razón básica por la que el país está dividido: nadie está preparado para “transar”</strong>. Es más, este mismísimo término (“la transa” = “la trenza”) ha sido adoptado como un sinónimo del negociado espurio que esconde el robo, la corrupción y el acuerdo de cúpulas a espaldas de la sociedad.</p>
<p><strong>Si estas distorsiones no se corrigen la Argentina nunca podrá vivir “cordialmente” dentro de un sistema civilizado de discusión racional</strong>. La palabra “cordial” obviamente deriva del latín “<em>cordis</em>” que quiere decir “corazón”, esto es, una referencia clara a la armonía y la concordia (otra palabra derivada del mismo origen). E<strong>l escenario de las PASO más bien confirma un país fragmentado bien lejos de aquel ideal en donde lata un corazón común.</strong></p>
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