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	<title>Dardo Gasparre &#187; Mauricio Macri</title>
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		<title>Van menos de seis meses</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Jun 2016 03:00:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Gasparre</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Plan de equilibrio fiscal]]></category>

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		<description><![CDATA[Más allá del enfoque que cada uno tenga sobre las políticas que se están llevando a cabo, es indiscutible que el Gobierno de Cambiemos está enfrentando todos los problemas que componían la larga herencia kirchnerista y acaso otras más antiguas. A diferencia de Cristina de Kirchner, que para mantener la iniciativa sobre la agenda inventaba... <a href="http://opinion.infobae.com/dardo-gasparre/2016/06/02/van-menos-de-seis-meses/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Más allá del enfoque que cada uno tenga sobre las políticas que se están llevando a cabo, es indiscutible que el Gobierno de Cambiemos está enfrentando todos los problemas que componían la larga herencia kirchnerista y acaso otras más antiguas.</p>
<p>A diferencia de Cristina de Kirchner, que para mantener la iniciativa sobre la agenda inventaba conflictos, proponía y aprobaba raras leyes de igualdad, vacías de contenido, o iniciaba cruzadas contra los medios o contra el mundo externo como una suerte de Quijote desaforado, <b>Mauricio Macri controla y dicta la agenda política atacando problemas concretos y de interés generalizado.</b></p>
<p>Los temas que proponía la ex Presidente solían ser épicos y burocráticos, con ataques permanentes a los derechos de los ciudadanos o por lo menos molestos y lesivos a esos derechos. Sobre todo, urticantes para la mitad del país, casi matemáticamente y, en general, inconducentes. Cambiemos está tacleando los temas importantes, a veces urgentes, a veces profundos, a veces de largo aliento, que dejó palpitando el Gobierno del Frente para la Victoria y sus socios. El cepo, las retenciones, los pagos de importaciones, el default eterno, la reinserción en el sistema mundial, fueron las urgencias que encaró, con bastante solvencia y acierto, con observaciones varias, por supuesto. La apertura de las discusiones sobre seguridad y reforma política, que ciertamente requerirán políticas de Estado para ser eficaces, y temas tan variados como la discusión no terminada de Fútbol para Todos o de los medios oficiales.<span id="more-510"></span></p>
<p>Abruma pensar la cantidad y la diversidad de los problemas que se debe atacar, y también da una cierta tranquilidad saber que se están atacando, por supuesto que con distintos niveles de competencia y acierto. La deuda con los jubilados, la coparticipación, el blanqueo, la inserción en el comercio mundial, la reevaluación del Mercosur, son ahora los nuevos temas que aparecen, todos urgentes, pero también de una enorme complejidad.</p>
<p>Como enmarcando esas políticas viene la escenografía de la lucha contra la inflación, que ocupa el centro del escenario, aunque no sea el centro de la escena. <b>Cambiemos impone su agenda, pero, paradojalmente, no controla a los otros actores políticos, que son los legisladores, ni a la Justicia</b>, que seguramente será más adelante otro cambio de fondo a considerar. Esta situación, como es notorio, lo obliga a negociar, pero no en términos políticos, en el sentido sano del término, sino en aspectos y especies muy poco apreciados por la ciudadanía y casi nunca tolerados, sobre todo después del saqueo kirchnerista.</p>
<p>En ese contexto, hay quienes sostienen que Cambiemos está tratando de ganar las elecciones de 2017 y que a partir de allí realizará los grandes cambios, con un Congreso más favorable. Es evidente que tratará de ganar las próximas elecciones, pero no es tan obvio que tenga vocación y convencimiento para hacer los cambios que revolucionen la economía y la sociedad. Y aquí llegamos al meollo del asunto.</p>
<p>Quienes criticamos a “apenas 5 meses de asumir” el enfoque económico del Ejecutivo, no desconocemos el problema que implica un Congreso dominado por peronismos diversos (siempre el peronismo se muestra con ropajes y papeleses diversos). Tampoco esperamos una solución instantánea, ni ignoramos la advertencia de: “El país se incendiaría si hubiera un ajuste”. ¿Qué nos preocupa entonces? Aquí va.</p>
<p>-Que en serio se crea que no hace falta bajar el gasto, o que se crea que el gasto hay que bajarlo cuando haya crecimiento. Eso sería desconocer demasiado el funcionamiento moderno del mundo económico y de la inversión, para no hablar de los fundamentos económicos sólidos.</p>
<p>-Que no se conozca un plan de equilibrio fiscal de mediano plazo que sirva de marco a la actividad local, a los inversores, a las empresas y los capitales que quieran radicarse y a quienes quieran arriesgar su patrimonio en el país. Peor aún, preocupa de que no se advierta la necesidad de confeccionarlo.</p>
<p>-Que el modelo proteccionista militar-peronista que tanto criticamos y que tanto perjudicó al consumidor y al país por más de 70 años no tenga visos de cambiar, y que, por el contrario, muchos de los defensores y los beneficiarios de ese modelo sigan siendo protagonistas de la economía del futuro, con todas las mañas y los perjuicios implícitos.</p>
<p>-Que el transitorio alivio que puedan brindar un endeudamiento fácil pero costoso, un blanqueo fácil pero dudoso y una exportación primaria que resurgirá casi por su propio peso, obre como un bálsamo que alivie y que permita finalmente que todo siga igual en el largo plazo. Es decir, que esta etapa sea una de las tantas fases cíclicas que terminan como sabemos que terminan.</p>
<p>-<b>Que Cambiemos sea apenas una consigna para salir del desastre peronista, pero que se diluya antes de ser una propuesta superadora y ganadora como podría ser si en este momento, no dentro de un año, se sentaran las bases sólidas de un sistema nuevo, potente y basado en la libertad</b>.</p>
<p>-Que el conformismo de decir: “Estamos mejor que con el kirchnerismo” nos haga bajar la vara o tolerar las soluciones a medias, o aceptar las reformas parciales, o perpetuar las viejas prácticas.</p>
<p>-Que se pierda el momento y que se terminen camuflando dentro del supuesto nuevo modelo económico las viejas estructuras, costumbres, vicios y protagonistas.</p>
<p>-Que triunfe la impunidad política, social y económica.</p>
<p>Podríamos repetir lo que hemos dicho tantas veces en términos técnicos o resumir las puntualizaciones de los economistas más lúcidos de nuestro medio, pero esencialmente este punteo las incluye.</p>
<p>Por eso creemos que no hay que enervar la discusión ni la crítica frente a cualquier proyecto o medida. Debe ser nuestro aporte como técnicos, como periodistas y como ciudadanos. No se trata de una discusión académica ni filosófica. Se trata de cambiar el país para que recupere su grandeza.</p>
<p><b>Echarle la culpa al kirchnerismo sirve para esta vez, no para todas las otras veces pasadas. No para el futuro</b>. Cambiar de populismo no va a servir, en ningún plano. Por lo menos quien escribe estas líneas no quiere sentirse responsable por callar ahora.</p>
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		<title>Un Estado bondadoso y protector</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Feb 2016 09:49:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Gasparre</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[burocracia]]></category>
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		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

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		<description><![CDATA[No es la primera vez que el Presidente habla de la necesidad de un Estado bueno, que cuide a la gente para que viva mejor. Lo hizo desde antes de la campaña y lo repite ahora. Luce sano y conmovedor que alguien que conduce los destinos de la nación esté inspirado por este noble impulso,... <a href="http://opinion.infobae.com/dardo-gasparre/2016/02/16/un-estado-bondadoso-y-protector/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>No es la primera vez que el Presidente habla de la necesidad de un Estado bueno, que cuide a la gente para que viva mejor. Lo hizo desde antes de la campaña y lo repite ahora. Luce sano y conmovedor que alguien que conduce los destinos de la nación esté inspirado por este noble impulso, pero me gustaría refrescarle algunos conceptos al ingeniero Mauricio Macri, por si acaso le sirven la experiencia ajena y la historia.</p>
<p>Es un clásico que políticos y funcionarios de buena voluntad crean que ellos sí son capaces de administrar bien el Estado, es decir, de conseguir que funcione la parte supuestamente virtuosa del esquema estatista, sin tener las contrapartidas negativas tan conocidas. Ilusamente, suponen que se trata de un problema de gestión y no comprenden que las burocracias tienen vida propia y su estructura crece autónomamente, como el cáncer.</p>
<p>Como material más cercano, pueden leer, tanto usted como el ingeniero, mi <a href="http://opinion.infobae.com/dardo-gasparre/2015/02/25/por-que-corrupcion-y-estatismo-son-sinonimos/">artículo</a> de febrero de 2015 en este medio, donde fundamento en detalle las razones por las que corrupción y estatismo son sinónimos, y la correspondencia biunívoca de ambos conceptos. Si eso les parece poco, pueden leer mi <a href="http://opinion.infobae.com/dardo-gasparre/2014/11/12/un-burocrata-amenazante-es-un-impotente-con-un-sello-de-goma">nota</a> de noviembre de 2014, también en este medio, donde analizo las consecuencias finales y fatales que el protagonismo del Estado tiene sobre las libertades del individuo, su libre albedrío y su felicidad.</p>
<p>Cito estas dos notas de mi autoría por una cuestión de autoestima, pero debo aceptar que no fui original: hay cuatro mil años de historia que avalan ese comportamiento y esas consecuencias.<span id="more-416"></span></p>
<p>Por supuesto que sonará simpático y popular, y tendrá un enorme apoyo, la idea de un Estado bondadoso, eficiente, que se ocupe de que la gente viva cada día mejor, atendiendo todas sus necesidades. Que reparta justicia social, bienestar, que premie a los buenos y castigue a los malos, como la momia de <i>Titanes en el ring</i>. Con toda sinceridad, espero que Mauricio Macri esté haciendo gala de cintura política al hacer estas afirmaciones y que no crea seriamente eso que dice. Sería trágico.</p>
<p>Ese Estado idílico es simplemente imposible y catastrófico. Inexorablemente estallará en corrupción, apropiación, ineficiencia, parálisis y cercenamiento de las libertades. El ministerio de la felicidad, que describiera con tanta imaginación George Orwell, el paradigma soviético, el sueño socialista de Lenin terminan siempre en el estalinismo y la hambruna.</p>
<p><b>La burocracia, además, esencia, razón y fin del estatismo, tiene vida propia. Es capaz per se de devorarse a todos quienes quieran combatirla. </b>Vuelvo a citar los inmortales trabajos de Cyril Parkinson y sus leyes sobre el crecimiento de ese flagelo, que ya no se enseñan en las facultades no por ser inexactas, sino porque van en contra de los propios burócratas que manejan la enseñanza.</p>
<p>Otro detalle que vale la pena recordar: un déficit realista de ocho puntos del PBI es que ese Estado bondadoso es carísimo y las necesidades de la sociedad para ser feliz y vivir mejor son interminables. <b>¿Con qué se espera financiar esa bondad inconmensurable? Hay tres maneras. Más impuestos, más emisión (inflación) o más deuda.</b></p>
<p>Destaco un último punto que está presente en mis notas citadas, que puntualizo para quienes seguramente no las leerán: este Estado bondadoso y generoso tiene como cómplices a las corporaciones sindicales y empresarias. No sólo se asocian con él, lo penetran, lo invaden, lo succionan, lo dejan exangüe, como el cáncer se mimetiza y esconde dentro de las células para ser defendido por el propio sistema inmunológico.</p>
<p>Se llama proteccionismo, desarrollismo, defensa de las fuentes de trabajo, vivir con lo nuestro, Braden o Perón, la Patria Grande, Mercosur, antiimperialismo, como se quiera denominar, según la conveniencia de cada momento. Y también termina siempre igual. Con corrupción galopante, desempleo, escasez, falta de inversión, default, aumento de la pobreza, estafa al trabajador y al jubilado. Agregue ahora el narco y la entrega real de soberanía territorial.</p>
<p>Si Cambiemos quiere decir “Hagamos lo mismo, pero esta vez lo haremos bien, seremos buenos, honrados, eficientes y justos”, por favor, pare en la esquina que me bajo. Mi aporte al éxito de este Gobierno es tratar de que ponga la valla más alta. Para bajársela y equivocarle los objetivos están sus enemigos.</p>
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		<title>Una libra de carne</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Feb 2016 03:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Gasparre</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Mauricio Macri mira ya a las elecciones de 2017. No tiene otro camino. Su apuesta en los dos próximos años es apenas mostrar algunos logros de relativa importancia, pero no a costa de perder el apoyo del Congreso en leyes que necesita imperiosamente para que el país vuelva a funcionar. En ese malabarismo, debe oscilar... <a href="http://opinion.infobae.com/dardo-gasparre/2016/02/05/una-libra-de-carne/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Mauricio Macri mira ya a las elecciones de 2017. No tiene otro camino. Su apuesta en los dos próximos años es apenas mostrar algunos logros de relativa importancia, pero no a costa de perder el apoyo del Congreso en leyes que necesita imperiosamente para que el país vuelva a funcionar.</p>
<p>En ese malabarismo, debe oscilar entre desilusionar a quienes esperan decisiones fundacionales y desairar a quienes no quieren resignar ni un centavo en el robo futuro, no conformes con el robo pasado, estatal y privado.</p>
<p>La clave es llegar a esas elecciones con un razonable nivel de popularidad, sin que en el camino se hayan producido desastres en materia social, política, económica, de salud o de seguridad.</p>
<p>Esto parece un objetivo muy pequeño, pero, sin embargo, es esencial para poder enfocar cambios en serio, que implícitamente se sobreentendieron con el nombre de su alianza.<span id="more-403"></span></p>
<p><b>Más allá de las políticas que Cambiemos pretenda aplicar, necesita que la masa residual kirchnerista que resiste en las dos cámaras desaparezca por la simple matemática democrática.</b> Cualquier resultado de los comicios parlamentarios le asegurará por lo menos la posibilidad de negociar la legislación de fondo. Y de evitar las leyes y las acciones obstruccionistas que se preparan.</p>
<p>Esta necesidad de llegar a 2017 en condiciones razonables no es ignorada por los factores de poder político y económico. Por eso, se advierte el triste espectáculo de amigos y enemigos reclamando cada uno su libra de carne para apoyar o para no obstruir, en dramática parodia al mercader de Venecia. Y así aparecen todos los personajes.</p>
<p>Los gobernadores no aliados, que son peronistas o kirchneristas según les convenga, pero que quieren que sus barbaridades presupuestarias sigan siendo pagadas por el Estado nacional.</p>
<p>Los gobernadores aliados, que descubren ahora el federalismo y la coparticipación, una contradicción grosera y hacen juicio a la nación para cobrar deudas que ya cobraron vía chupamedismo a Cristina Kirchner.</p>
<p>Gobernadores de todo signo, que piden subsidios entongados con sindicalistas y empresas privadas para evitar que “se incendie el país”. Tal los casos de la industria del petróleo, una vergüenza, y de los bodegueros, una transferencia de pérdida por imprevisión. Y seguirán las firmas.</p>
<p>Los sindicalistas que, desde el apoyo o la oposición, desde el sector estatal o el privado, reclaman ahora por aumentos por sobre la inflación que ayudaron a crear, y el mantenimiento de un poder adquisitivo que jamás se mereció. Preparan la reedición de las huelgas de Saúl Ubaldini a Raúl Alfonsín.</p>
<p>El peronismo “peronista”, que pide en la sombra ventajas y prebendas para mantener contentos a sus amigos gobernadores, intendentes, punteros, empresarios y sectores de actividad afines, jurando que garantiza la gobernabilidad.</p>
<p>El peronismo kirchnerista, que pese a oponerse a todo también está dispuesto a negociar, en su mayoría, con las correspondientes contrapartidas. Esto será más cierto en el caso de los legisladores en la medida en que se acerque el límite de su mandato, momento en el que el conjuro de su hada madrina se esfumará y donde venderá [sic] caro su final.</p>
<p>Los empresarios, empezando por el círculo rojo, que inventan todos los días alguna necesidad social, algún subsidio para evitar el desempleo, algún acuerdo secreto con gobernadores para seguir ordeñando los presupuestos. Esto, sin haber empezado todavía el tironeo por obras públicas, licitaciones y anexos. El proteccionismo prebendario en su momento más rentable, aferrado al Mercosur indefendible.</p>
<p>Los banqueros y los financistas, que, por un lado, apoyan con crédito limitado, pero, por el otro, consiguieron un negocio monumental con los futuros del dólar, que inventaron con la gestión canallesca de Alejandro Vanoli, pero que exigieron cumplir, en nombre de la seguridad jurídica, a un país exangüe.</p>
<p>Los holdouts, que estaban dispuestos a hacerle quitas al Gobierno anterior, pero endurecen su posición cuando el país quiere pagar, a sabiendas de que pueden aprovecharse de la necesidad imperiosa de crédito e inversión.</p>
<p>La Justicia, desde algunos fallos inoportunos de la Corte hasta casos obstruccionistas que se preparan, y que serán negociables, al igual que decenas de casos pendientes. Los reclamos por la eliminación de subsidios serán una muestra representativa.</p>
<p>Ni siquiera tiene sentido hablar del sistema de medios, desesperado por la amenaza de la eliminación de la pauta, que los transforma en quebrados de un día para otro, ávido de cobrar favores.</p>
<p>En una estructura presupuestaria donde las provincias tienen el triple de empleados públicos que la nación, con un sistema democrático y partidista que se autoanula, las libras de carne se multiplicarán. Descarnadamente.</p>
<p><strong>Cada cual quiere su libra de carne. Para apoyar, para no obstruir, para votar, para suavizar la crítica, para no oponerse. Pero una libra de carne por vez. Por cada favor, por cada concesión, por cada apoyo, por cada voto.</strong></p>
<p>No hay apoyos ni acuerdos definitivos. Será caso por caso. Una libra de carne por vez. Como Shylock. Cobrando al contado rabioso. Macri sabe que tiene que pagar. Pero el cuerpo del que saldrán las libras de carne es el cuerpo martirizado y dolorido de la república.</p>
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		<title>Cambiemos (si podemos)</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Feb 2016 03:00:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Gasparre</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hay quienes empiezan a sentir que el Gobierno de Cambiemos los ha desilusionado. No siento lo mismo: lo que ocurre, o no ocurre, era previsible. Nadie debió ilusionarse, en primer término. Las razones son varias. La más evidente es la convicción de que el sistema democrático que nos rige es una estafa a la voluntad... <a href="http://opinion.infobae.com/dardo-gasparre/2016/02/02/cambiemos-si-podemos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Hay quienes empiezan a sentir que el Gobierno de Cambiemos los ha desilusionado. No siento lo mismo: lo que ocurre, o no ocurre, era previsible. Nadie debió ilusionarse, en primer término. Las razones son varias.</p>
<p>La más evidente es la convicción de que el sistema democrático que nos rige es una estafa a la voluntad popular. Y ni siquiera hablaré de fraude. La lista sábana anula toda posibilidad de que los diputados tengan voluntad propia. El cambio del infame Pacto de Olivos que entronizó a los partidos en la Constitución lo convalida y graba a fuego. Con los senadores ocurre algo similar, aunque más constitucional. Son herramientas de los gobernadores en su búsqueda incesante de fondos.</p>
<p><b>En esas condiciones, las herramientas de negociación son la caja, los cargos, la obra pública y la deuda. El mismo sistema que se usó en Ciudad Autónoma de Buenos Aires para gobernar en minoría. Imposible creer que de ese sistema surgirá alguna reforma profunda en ningún orden.</b></p>
<p>La segunda convicción sobre el sistema democrático es más profunda. Tengo serias dudas de que tanto en Argentina como en cualquier otro lado la mayoría quiera minimizar el Estado, ceder lo que considera sus derechos adquiridos o simplemente sus derechos divinos. No es cierto que la gente se venda por un pancho: se vende por un plan, un subsidio, una dádiva, un permiso para delinquir, un puesto, un sistema educativo que otorgue títulos sin esfuerzo ni talento.<span id="more-396"></span></p>
<p>Es difícil creer que el amplio sector que piensa de ese modo acepte ceder sus supuestas conquistas. Sobre todo si las paga el sector que sí trabaja, se esfuerza, ahorra, se sacrifica y produce.</p>
<p>Entra ahora en escena el mazacote de la asociación ilícita implícita entre el sindicalismo, el proteccionismo, el prebendarismo y los empresarios ladrones del gasto estatal. No los agrupo de casualidad. Deliberadamente o no, obran siempre en sincronía y funcionalmente al dispendio, la corrupción, el cierre de la economía y la ineficiencia en términos locales e internacionales. Su contrapartida es el saqueo del Estado a los patrimonios y al legítimo lucro de los que trabajan en serio, se arriesgan y producen.</p>
<p>Sus consecuencias naturales y sistemáticas son el déficit, el atraso, la falta de crecimiento, el endeudamiento, la falta de inversión. De paso, el ahuyentamiento deliberado de la inversión externa seria, reemplazada por deuda para que sea el Estado quien administre las obras y los retornos y las ventajas. Y pierda los juicios. Algunos le llaman el círculo rojo.</p>
<p><b>Es también evidente, y siempre lo fue, que este Gobierno no comienza desde cero. Eso sería demasiado fácil. Comienza en menos un millón, con los efectos acumulados durante 75 años, que se fueron agravando en la época Kirchner</b>, como una sinusoide enloquecida, hasta llegar a la pesadilla actual, que en una monstruosa tautología requiere para su solución la ayuda de los mismos Freddy Krueger que la crearon y protagonizaron.</p>
<p>Y para concluir, por ahora, la enumeración de pesimismos, como a usted le gusta decir, basta analizar el número de gente que depende del Estado. Dieciocho millones de modo directo. No menos de veinticinco millones de personas calculando duplicaciones y un mínimo de familiares. Sin contar los grandes ladrones empresarios del gasto, que pesan mucho más. Ninguna oportunidad viable de contar con su apoyo, ni de reconvertirlos a trabajos útiles que ellos mismos ayudaron a no crear.</p>
<p>Ese fue un rápido repaso de los factores exógenos. Ahora miremos para adentro.</p>
<p>¿Quién nos hizo creer que este Gobierno sería antiestatista, bajaría drásticamente el gasto, eliminaría el proteccionismo, pondría al país a competir como si fuera Singapur, analizaría uno por uno los contratos de asesoramiento, las licitaciones, las concesiones, las tercerizaciones por servicios falsos, alevosas y generalizadas, que suman mil veces más que los ñoquis?</p>
<p>Nunca hubo por parte de Cambiemos promesa alguna en tal sentido. Nos complugo creer que esa omisión era para no espantar votantes, o en respuesta a las críticas de sus contendientes. Pero fue nuestra percepción. Tampoco su equipo de gobierno refleja esas ideas.</p>
<p>Para personalizar más: ¿de dónde sacamos que Mauricio Macri era un fanático de la libertad de mercados, la libre competencia y la apertura? Nunca lo dijo. Nunca lo hizo en su trayectoria empresaria.</p>
<p>¿Qué es lo que sí se puede esperar?</p>
<p>-          Que nos reinsertemos internacionalmente y nos alejemos de la estupidez de la ideología perdedora de la Patria Grande.</p>
<p>-          Que mejore el crédito del país, para bien o para mal.</p>
<p>-          Que aumente la producción del campo y su rentabilidad.</p>
<p>-          Que se eliminen las exageraciones de corrupción y acomodo, o al menos una parte de ellas.</p>
<p>-          Que se mejoren algunas reglas democráticas, aunque no tanto ni tantas como quisiéramos.</p>
<p>-          Que ganemos tiempo para que se licue el kirchnerismo y se renueve el peronismo.</p>
<p>-          Que se recompongan algunos términos relativos cuyo desfase impide todo crecimiento.</p>
<p>-          Que se restablezcan algunos criterios de eficiencia y trasparencia en el presupuesto y la administración.</p>
<p>-          Que se mejore la infraestructura y el soporte de producción y logística, más allá de la pureza de los métodos.</p>
<p>-          Que la Justicia se anime a tomar algunas decisiones que comprometan a políticos corruptos.</p>
<p>-          Que haya ciertas mejoras en el sistema de coparticipación y tributación, pero no un cambio integral en ningún aspecto.</p>
<p>-          Que se logre alguna mejora sustancial en la lucha contra el narco y la seguridad en general.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No me animo a esperar mucho más. Pero sí espero algo de una parte de la sociedad. El sector que trabaja, se esfuerza, produce, se arriesga, paga sus impuestos como puede.</p>
<p>-          Que se plante a defender el derecho a no ser esquilmado por nadie en nombre del derecho de los demás, y no se compre la culpabilidad por la pobreza ni la solidaridad generosa con su dinero.</p>
<p>-          Que exija que sus impuestos y sus aportes no se regalen a nadie, ni se roben, ni se repartan como un botín.</p>
<p>-          Que exija que no haya jubilaciones otorgadas por gracia y potestad del Estado.</p>
<p>-          <b>Que reclame la baja del gasto y de los impuestos, la causa misma de la inflación y el atraso.</b></p>
<p>-          Que no compre la mentira del proteccionismo como generador de trabajo, ni en el orden local, ni en el regional.</p>
<p>-          Que comprenda que está defendiendo sus derechos y los de su familia cuando reclama todo esto, no discutiendo en un centro de estudiantes sobre ideología alguna.</p>
<p>-          Que oponga una fuerza igual o mayor, en todos los aspectos, a todos los movimientos, las presiones y las trabas que tiendan a impedir cualquiera de los cambios que se traten de aplicar.</p>
<p>Y hasta ahí llego. Sé que el lector ama el optimismo. Pero las notas de autoayuda están en otra sección.</p>
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		<title>La terrible sensibilidad exprés</title>
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		<pubDate>Mon, 04 Jan 2016 10:29:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Gasparre</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Déficit]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

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		<description><![CDATA[Ante cualquier opinión que inste a reducir el gasto, los subsidios o los planes, se produce una oleada de sensibilidad multipartidaria. Mayoritariamente femenina, eso sí. Ni que hablar si el que opina es un economista, que pasa inmediatamente a transformarse en alguien cruel y frío, a quien no le importan los efectos sociales de su... <a href="http://opinion.infobae.com/dardo-gasparre/2016/01/04/la-terrible-sensibilidad-expres/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Ante cualquier opinión que inste a reducir el gasto, los subsidios o los planes, se produce una oleada de sensibilidad multipartidaria. Mayoritariamente femenina, eso sí. Ni que hablar si el que opina es un economista, que pasa inmediatamente a transformarse en alguien cruel y frío, a quien no le importan los efectos sociales de su monstruosa compulsión a la racionalidad.</p>
<p>He comprobado que los economistas que impulsan la racionalidad no son ni más ni menos sensibles que el resto de la sociedad, y más aún, me consta que, en todos los casos, tienen corazón.</p>
<p>Simplemente se trata de que la sensibilidad de buena parte de la sociedad es inmediatista, facilista e irresponsable, deliberadamente o no. &#8220;No se pueden retirar los planes&#8221;, no se puede despedir a los empleados públicos porque son familias que se quedarán sin recursos&#8221;, &#8220;no puede ser que alguien quiera tener un hijo y no pueda hacerse un tratamiento de fecundación in vitro por falta de recursos&#8221;.</p>
<p>El criterio de sensibilidad instantánea se extiende a otros rubros: &#8220;no se puede hacer repetir a un chico&#8221;, no se puede limitar el derecho a la educación con un examen de ingreso&#8221;, &#8220;no se puede meter preso al que asalta drogado por que es también una víctima&#8221;. Y una larga ristra de eufemismos, espejismos y falacias.</p>
<p>El economista, para citar una de las profesiones &#8220;insensibles&#8221;, sabe, si tiene una buena formación, que todos esos reclamos y esas frases tienen validez y deben ser contempladas, pero que si se las intenta resolver o garantizar de modo instantáneo tendrá resultados catastróficos. La ciencia económica no propende, finalmente, al deterioro de la sociedad, sino a su bienestar.</p>
<p>La pobreza de algunos, mitigada por subsidios, impactará tarde o temprano en a clase media baja, y la transformará en pobre, al aumentar impuestos y otras cargas que frenarán le economía y como tal lastimarán el empleo. Sabe que el empleo público es gasto que, otra vez, termina en impuestos, en deuda y en pérdida de empleos.</p>
<p>El economista tiene una sensibilidad educada. Sabe que la solidaridad &#8220;de urgencia&#8221; termina en desastre, y que hay que vencer la tentación de la acción inmediata para lograr mejoras permanentes que no estallen al poco tiempo. Para usar un ejemplo conocido, es como un médico que tiene que remontar la prédica facilista de un curandero.</p>
<p>El problema está en que esa sensibilidad conforma opinión, empuja la crítica y la decisión de voto, condiciona al gobernante, se transforma en conceptos &#8216;políticamente correctos&#8221; que repiten los medios hasta el aburrimiento y que nadie se atreve a desafiar para no chocar con la acusación de insensible. No es un tema menor en la democracia degradada en que pataleamos.</p>
<p>Le pasa a los médicos, a los economistas, a los jueces, a la policía, a los educadores, a los políticos, a los periodistas y a cualquiera que diga la verdad y no sea un curandero en lo que hace. Y cuánto más formada sea quien opine, más se tendrá que enfrentar a ese fácil estigma de la dureza de corazón.</p>
<p>Nunca más que ahora se nota tanto esa sensibilidad urgente, porque se acabó la plata. El Presidente, por convicción o por necesidad, parece haber cedido a la sensibilidad exprés de no afectar los derechos de tanta gente pobre, de tantos planes, de tantos colgados del estado, de tantas empresas públicas deficitarias e inútiles. Poco a poco, el espacio para sanear una administración corrupta a niveles nacionales, provinciales y municipales se ha reducido drásticamente.</p>
<p>Trate usted de explicar que Aerolíneas debe cerrarse y se asombrará de las respuestas. Trate de hacer lo mismo con Fútbol para todos y ocurrirá algo por el estilo. Y no vaya a querer proponer eliminar el proteccionismo de las automotrices porque la sensibilidad le estallará en su cara como un petardo de año nuevo. Lo máximo que logrará es el acuerdo en echar ñoquis, otra frase de living sin demasiada comprensión del funcionamiento de la burocracia.</p>
<p>La sensibilidad por &#8220;las pobres familias que se quedarán sin trabajo cerrará la opción a cualquier razonamiento. Inútil es que usted esgrima la simetría de Lerner, o la Ley de Mercados comparados, o cite a Friedman. Nadie entiende, cegado por la sensibilidad, su frase de que no hay almuerzo gratis, aunque todos la citen y tuiteen.</p>
<p>Vaya al plano concreto y chocará con los espíritus proteccionistas buenos. Como máximo, le hablarán de parar la corrupción, sin querer entender que cuanto más grande sea el estado y la burocracia, mayor será la corrupción.</p>
<p>Ni siquiera intente hacer pensar a nadie como consumidor y no como asalariado. Ni mucho menos explicarle que cada sueldo que se paga por un puesto de trabajo generado por el proteccionismo, cuesta diez veces más por año al consumidor y al contribuyente.</p>
<p>La tarea de quien quiera gobernar con seriedad es entonces no sólo difícil, sino absurda. Aparecerá como un fascista si trata de hacer lo que le conviene a la sociedad, al no hacerle caso a lo que el curanderismo le ha hecho creer a esa misma sociedad. La limitación es paralizante. Y se paga esa disyuntiva con más atraso, más desempleo y más estatismo, y menos futuro. También se paga con gobiernos gatopardistas, que tienden a no cambiar nada.</p>
<p>Esa sensibilidad exprés, irresponsable, profunda, instantánea, irracional, sorda a todo razonamiento, tiene otro nombre: populismo. Eso que es la esencia del peronismo que tanto odiamos, pero que al mismo tiempo, pareciera que tanto amamos.</p>
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		<title>Gobernabilidad, miedo y sensibilidad: hacia más gasto</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Dec 2015 03:00:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Gasparre</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Derechos adquiridos]]></category>
		<category><![CDATA[Gradualismo]]></category>
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		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Producción artística]]></category>
		<category><![CDATA[TV pública]]></category>

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		<description><![CDATA[Con la misma convicción con que tantos especialistas predicaron la salida gradual del cepo para evitar una explosión, según ellos, ahora hablan de la necesidad de un largo y cuidadoso gradualismo en la baja del gasto. Algunos confían en el solo uso de manejos monetaristas para controlar la inflación, hasta tanto el crecimiento salvador concurra oportunamente... <a href="http://opinion.infobae.com/dardo-gasparre/2015/12/22/gobernabilidad-miedo-y-sensibilidad-hacia-mas-gasto/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Con la misma convicción con que tantos especialistas predicaron la salida gradual del cepo para evitar una explosión, según ellos, ahora hablan de la necesidad de un largo y cuidadoso gradualismo en la baja del gasto. Algunos confían en el solo uso de manejos monetaristas para controlar la inflación, hasta tanto el crecimiento salvador concurra oportunamente para licuar cualquier exceso en que se hubiera incurrido.</p>
<p>A esto se agregan los nuevos avances sobre el Estado, como el escandaloso caso de Cresta Roja, que debería resolverse con todos los implicados presos: dueños, abogados, jueces, síndicos, ex gobernantes y comisión interna, en vez de resolverse con cortes de la autopista a Ezeiza protegidos adecuadamente por la Policía. Un caso emblemático, porque concentra en un ejemplo singular todas las circunstancias que nos pueden llevar no sólo a un error conceptual grave, sino a perder la única oportunidad de acabar con nuestro perverso sistema fiscal. Se pueden cambiar nombres, detalles, rubros, pero los argumentos de todos los factores son los mismos.</p>
<p>Hay en el Gobierno y en sus partidarios un temor, que puede ser justificado, a que cualquier episodio de calle pueda culminar no sólo en saqueos y tomas, sino en algún muerto oportuno que coloque en situación de martirio, lucha y protesta a los violentos a sueldo del kirchnerismo.<span id="more-379"></span></p>
<p>Comento en mi TimeLine de Twitter que ello aun con el Estado haciendo de bolsero y vendiendo publicidad. Fútbol para Todos perderá 1.7oo millones por año. Y me responde un seguidor: “Eso generaría mucho mal humor en un país muy volátil, para eso tiene que afirmarse bien y luego pensar en algo tan drástico”.</p>
<p>Habla como si se tratase de eliminar la vacunación infantil. ¡Le tiene miedo a cortar un mecanismo corrupto y doloso, innecesario y prebendario! No le importa el agua potable, ni las escuelas, ni que el hospital Posadas tenga la tercera parte del presupuesto que este engendro. <b>Miedo a la amenaza de que Mauricio Macri sufra el tratamiento de Fernando de la Rúa</b>.</p>
<p>Eso torna muy difícil hacer lo que se debería: no negociar con cualquiera que aplique medidas de coerción, tomas, piquetes o similares. En su lugar, el Gobierno cae en el error de hablar con ellos y esgrimir una frase fatal: “Mientras dure el corte, no vamos a negociar”, que es la trampa que obliga a satisfacer cualquier demanda. Ese tipo de situación lleva no solamente a que el Estado esté aumentando aunque sea transitoriamente el gasto, sino a que se creen precedentes muy difíciles de revertir.</p>
<p>Cuando se les puntualizan estos hechos, el Gobierno y sus partidarios-hinchas reaccionan con enojo: “Recién acabamos de asumir, no nos pidan milagros”. Deberían tomar esas reflexiones como un sano y amistoso consejo, no como una crítica.</p>
<p>También el Gobierno debe salir lo más rápidamente posible de la trampa de tratar de subsanar los casos individuales para dedicarse a crear un marco que aumente la actividad y la generación global de empleos, que es lo que propuso. Perder tiempo y más dinero en casos individuales que son casi todos como Cresta Roja sólo mellará su prestigio y lo sacará del camino correcto.</p>
<p>Otro punto en común es la necesidad de no afectar los “derechos adquiridos” de quienes recibieron ventajas inaceptables que paga toda la sociedad y quieren seguir recibiéndolas. Así, Hernán Lombardi, con su mejor tono bondadoso, explica que no seguirá <i>678</i> y que la TV pública será pluralista y cultural. El hecho de que la TV pública tenga un presupuesto anual del triple de las fuerzas de seguridad parece no merecer ningún análisis. ¿No será hora de preguntarse si hace falta una TV pública? ¿No hay ya cientos de mecanismos para llevar cultura a toda la sociedad y para atender las necesidades de las zonas de frontera? <b>¿En serio se cree que es posible hacer eficiente a la burocracia del Estado mezclada con los corruptos sistemas de producción artística?</b></p>
<p>El famoso presupuesto en base cero, imprescindible si en serio se quiere ir a una reforma federal del sistema rentístico, la coparticipación y el gasto, se opone a estos mal llamados derechos adquiridos. Si eso no se entiende, la federalización del sistema es una frase más para que pomposamente la repitan los opinadores.</p>
<p>Y mientras se dilapidan mil millones por año en esta entelequia de la TV cultural, 43 gendarmes mueren en una ruta desastrosa, a golpes, como vacas. Preferimos creer que fueron víctimas de un atentado. El atentado es tener fuerzas de seguridad sin armas, sin logística, sin equipamiento, sin siquiera un ómnibus en condiciones dignas. <b>El asesino de los gendarmes fue el gasto descontrolado y mal distribuido.</b></p>
<p>Lo mismo que pasa con Cresta Roja. Miles de millones de regalo, tirados a un pozo sin fondo inútil, para beneficio de una asociación ilícita. Una masa de trabajadores que siempre fueron innecesarios y ahora son carne de cañón. Y la solución, para los sensibles, es darle más dinero a ese monstruo.</p>
<p>Aquí entra otro factor común. La sociedad en su carátula sensible. “¡Pobre gente!”, dicen todos. “¡Cuántas familias en la calle si el Estado se desprendiese de tantas organizaciones y entes inútiles!”. Creen que con esa sensibilidad políticamente correcta ayudan a la gente y al Gobierno. No se dan cuenta de que es todo lo contrario. Eternizan la mendicidad. Ayudan a los ladrones del gasto escondidos detrás de la burocracia. Y debilitan al Gobierno al exigirle sensibilidad que no están dispuestos a pagar.</p>
<p>Y algo más. Escondidos detrás de los empleados públicos, ñoquis o no, están los verdaderos grandes ladrones del gasto, que no hace falta descubrir, sino expulsar.</p>
<p>El gasto en las condiciones actuales es insostenible. Tanto en sus valores como en sus asignaciones y sus términos relativos. No aguanta el más elemental análisis. No se puede dejar eso para “cuando las cosas estén más tranquilas”, ni se puede postergar para esperar a que el crecimiento tape las rocas que la burocracia ha acumulado.</p>
<p>Será mucho más difícil el crecimiento con esta estructura y este nivel de gasto. Y nos llevará a un endeudamiento adicional improductivo y peligroso. No se puede dejar todo el robo y la ineficiencia en pie y además hacer los gastos y las inversiones que se necesitan impostergablemente.</p>
<p>Debe empezarse hoy a bajar el gasto. Orgánicamente, con un plan de abordaje y con una estructura especializada paralela a la tarea de Gobierno. He dado varias ideas de fondo que no repetiré aquí.<b> El gradualismo es cobardía intelectual. Como en el cepo</b>.</p>
<p>Una buena parte de los expertos no tiene la menor idea de gestionar. En esas condiciones, siempre es mejor encontrar excusas y prudencias. Total, después se puede acusar al Gobierno de haber desperdiciado el tiempo.</p>
<p>También la sociedad deberá en este rubro demostrar que se merece el Gobierno que cree merecer. La manera de apoyarlo no es meterle miedo, ni silenciar la opinión, ni darle tiempo para cuando haya gobernabilidad. Ahí será tarde. Para la gran masa del pueblo, gobernabilidad es demagogia y populismo.</p>
<p>Cuando se enfrente con el próximo piquete o el próximo corte de ruta, recuérdelo. Casi seguro ese piquete ocurre porque su Gobierno está haciendo lo que debe hacer.</p>
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		<title>La maravillosa magia de la democracia</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Oct 2015 10:23:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Gasparre</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Elecciones 2015]]></category>
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		<category><![CDATA[María Eugenia Vidal]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Massa]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando a las 10 de la noche apareció en el Luna Park la figura envarada y dura de Daniel Scioli, la entrenada percepción nacional advirtió que algo no andaba bien en el Frente para la Victoria. Hasta ese momento no había ningún dato oficial sobre el escrutinio provisional, y sólo el tono triunfal y la... <a href="http://opinion.infobae.com/dardo-gasparre/2015/10/26/la-maravillosa-magia-de-la-democracia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p dir="ltr">Cuando a las 10 de la noche apareció en el Luna Park la figura envarada y dura de Daniel Scioli, la entrenada percepción nacional advirtió que algo no andaba bien en el Frente para la Victoria.</p>
<p dir="ltr">Hasta ese momento no había ningún dato oficial sobre el escrutinio provisional, y sólo el tono triunfal y la contundencia de algunas declaraciones Cambistas y el monocorde discurso sciolista hacían presumir que el ballotage era un hecho.</p>
<p dir="ltr">El tono y el contenido del discurso del gobernador no dejó lugar a dudas: no sólo habría ballotage, sino que el resultado era mucho peor que lo previsto por el FPV. Su entrega tuvo el contenido de una campaña electoral, pero ya sin emoción ni novedad.</p>
<p dir="ltr">Muchos creyeron que era su modo de aceptar que habría segunda vuelta y de comenzar su repechaje doblando la apuesta y haciendo más progresista, mas kirchnerista, y más camporista su propuesta.</p>
<p dir="ltr"><strong>Un análisis fino mostraba un cuadro grave: la derrota era más dura de lo que parecía.</strong> No era sólo que no se ganaba en primera vuelta.  La diferencia con Macri desaparecía. Se habían perdido impensadamente cargos clave en todo el país y Macri conseguía más votos que lo que él mismo pensaba. Vidal le ganaba a Aníbal Fernández la gobernación de Buenos Aires: cachetazos en las caras del sciolismo, del kirchnerismo y del peronismo.</p>
<p>Esas derrotas, dentro de un “movimiento” que se arrastra ante el líder exitoso y desprecia y traiciona al líder perdedor, tuvieron un efecto dramático.  Como si el Luna Park, elegido como búnker, fuera una trágica metáfora, Daniel Osvaldo Scioli parecía el clásico boxeador que ha recibido golpes demoledores y está nocaut de pie, esperando la campana salvadora o el tortazo final.</p>
<p>Su entrega fue un giro hacia lo mas criticado del cristinismo. Las menciones a las políticas presidenciales controladoras y totalitarias, a Zannini y la Cámpora, a la decisión de seguir dándole órdenes a los bancos y al sistema financiero para que pierdan plata, probablemente fueron para apaciguar las aguas internas, en especial la segura furia de Cristina Fernández.</p>
<p>Sin embargo, parecían estar destinadas a alejar al único posible aliado que le queda: Sergio Massa. <strong>Cegado por la confusión y el golpe electoral, Scioli, que ya venía mostrando una actitud de enojo e incomodidad, pareció un hombre sin convicción y sin confianza, cumpliendo un trámite y prometiendo volver en una hora, quién sabe para qué. (No volvió)</strong></p>
<p>Los resultados oficiales no aparecieron a la hora señalada por el inefable Alejandro Tullio, retenidos por el gobierno pese a haber sido provistos por  INDRA, la cuestionada empresa española. Un papelón más, lleno de suspicacias. Pero ya no hacían falta. Había ganadores y perdedores clarísimos.</p>
<p>Así, Mauricio Macri se graduó de rival a la altura de Cristina. María Eugenia Vidal, se diplomó como importante protagonista de l  política nacional con una proyección que hoy no parece tener límites. Ernesto Sanz se ganó el respeto del PRO y de su partido por el armado y sustento de una alianza política que concibió y manejó con maestría. Lilita Carrió es simplemente Lilita. Su providencial testimonial de los últimos días a favor de Macri y de Cambiemos debe haber inclinado más de una voluntad.</p>
<p>Gerardo Morales arrasó en el feudo de la desagradable Milagro Sala, una tarea impecable. Otros candidatos de Cambiemos, muchos de ellos jóvenes o noveles, lograron triunfos importantes en gobernaciones e intendencias. También en la elección de legisladores, un aspecto no menor para la gobernabilidad futura. Una esperanza de renovación en los elencos partidarios, además.</p>
<p><strong>Entre los perdedores están Daniel Scioli, Cristina Fernández y su absurdo capricho: el sospechado Aníbal Fernández, consumido por la estampilla narco que le ha adherido la opinión pública, y por una bendición negativa del Santo Padre, dicen.</strong></p>
<p>Perdió también el aparato de punteros, intendentes, caudillejos y patoteros del peronismo del conurbano, que fue asolado.</p>
<p>Un triunfo muy claro fue la organización de fiscales que armó Cambiemos, un rotundo beneficio de la participación radical.  Y en paralelo, Ser Fiscal prestó un servicio invalorable.</p>
<p>Sergio Massa, como predijera en mi nota el día de las PASO, es ahora el <em>kingmaker</em>.  Sus votos definirán la segunda vuelta. Y ahora viene el verdadero análisis. Un auténtico dilema del prisionero digno del mismísimo John Nash.</p>
<p>Tanto Macri como Scioli pueden decidir que los votos de Massa se lograrán con una campaña electoral dirigida a esos votantes, con prescindencia del tigrense. Pueden hacerlo con los riesgos que ello implica, jugándose a suerte y verdad.</p>
<p>No pareciera que sus asesores le vayan a recomendar tal cosa. Seguramente entonces, los dos protagonistas de la segunda vuelta buscarán subyugar al jefe de UNA. Además de sus votos, el caudal de legisladores, intendentes y gobernadores que le responden serán un aporte interesante no sólo para la elección sino para la gobernabilidad futura.</p>
<p dir="ltr">Massa deberá elegir qué le conviene. Volver al kirchnerismo y aportarle patente de peronista le puede costar perder control sobre su masa de votantes, enojados con Cristina, sus insultos, Zannini, La Cámpora y el sistematico ninguneo al peronismo clásico.  A cambio, tiene la posibilidad de transformarse en el líder justicialista del futuro, tal vez el siguiente candidato a presidente por un partido unificado.</p>
<p dir="ltr">Le resultaría así más fácil justificar el apoyo al FPV, afín a sus orígenes y sus ideas, y las de sus seguidores.</p>
<p dir="ltr"><strong>Pero también puede ser tentado por una oferta de Cambiemos que constituya una alianza de gobierno con objetivos superadores, que incluya todo el aporte que UNA puede entregar, que no es menor frente a los cambios que se requieren para solucionar el desastre que deja de herencia el kirchnerismo.</strong></p>
<p dir="ltr">También en esa alternativa el otrora jefe de Gabinete puede aspirar a destinos políticos rutilantes. Cambiemos puede ser más fácil para convivir que Cristina y su legado y sus futuros obstáculos.</p>
<p dir="ltr">Massa tendrá que meditar y analizar cuidadosamente con sus aliados, sus gobernadores, intendentes y legisladores. No es una decisión que pueda tomar solo. Todos se juegan su futuro en esta instancia.  El macrismo tiene un punto importante para exhibir: el impecable cumplimiento de sus pactos en Cambiemos. Algo difícil de reproducir del lado del justicialismo, cuyo tejido constitutivo mismo es la traición.</p>
<p dir="ltr">De la Sota y Felipe Solá tendrán un decir en estas deliberaciones. El cordobés puede ser un factor de cohesión, aunque ha dicho que Macri es su límite. El ex gobernador bonaerense puede ser un arisco, pero seguirá a Massa: le conviene. Las declaraciones previas no tienen demasiado valor.</p>
<p dir="ltr">Hay plumas chamuscadas tanto con el kirchnerismo, por razones obvias, como con Cambiemos, luego del ninguneo de Macri a Massa.</p>
<p dir="ltr"><strong>Macri está muy fuerte luego de ese triunfo y del triunfo de Vidal, a quien él impulsó contra todos. Scioli está muy debilitado luego de esta derrota, que se agrava por no haber estado prevista, fruto de manosear las encuestas hasta llegar a creerse las propias mediciones compradas.</strong></p>
<p dir="ltr">Todavía falta ver la reacción de Cristina, que no es difícil de prever: será visceral. Es muy poco probable que eso ayude a Scioli.</p>
<p dir="ltr">Massa ha prometido que producirá un documento donde se establezcan cuáles son los lineamientos que lo moverían a apoyar a alguno de los candidatos. Parece una idea sólida.</p>
<p dir="ltr">Macri tendrá que vencer su soberbia a la que es proclive, para no caer en el facilismo de creer que puede convencer a los votantes de Massa de que es mejor opción que Scioli por las suyas, sin hacer un acuerdo.</p>
<p dir="ltr">Todos los votantes, por supuesto, son dueños de sus votos y harán con ellos lo que quieran. Pero una propuesta inteligente los puede hacer decidir en algún sentido.</p>
<p dir="ltr">Scioli tiene que recuperar su fortaleza y su optimismo, que pareció haber perdido ya hace varios días. También debe hacer olvidar su imagen de derrotado.  Y tiene la tarea no menor de tratar de que Cristina no reaccione como Cristina.</p>
<p dir="ltr">Ambos candidatos tienen que tratar de ganar los votos de Massa sin perder los propios.</p>
<p dir="ltr">También habrá que despejar otra incógnita: ahora que los gobernadores, intendentes  y punteros peronistas no defienden su tajada, ¿hacia dónde dirigirán la porción de votos que controlan?</p>
<p dir="ltr">Un dato a tener en cuenta en términos de gobernabilidad, es que las provincias más pobladas y de peso político importante, tienen gobernadores no kirchneristas, o directamente de Cambiemos o UNA.</p>
<p dir="ltr">Hasta las 18 de ayer, todos jurábamos que Massa se pasaría con sus fuerzas y pertrechos al kirchnerismo.  Tal vez ya no sea así.</p>
<p dir="ltr"><strong>Me queda la sensación de que es más fácil, más viable y más estable un acuerdo entre UNA y Cambiemos que entre UNA y Cristina, que de eso se trataría.</strong></p>
<p dir="ltr">Más allá de lo que resulte, Argentina se despertó esta mañana con una esperanza.</p>
<p dir="ltr">Eso, exactamente eso es la democracia.</p>
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		<title>Un debate decoroso y con pocas sorpresas</title>
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		<pubDate>Mon, 05 Oct 2015 11:18:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Gasparre</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Adolfo Rodríguez Saá]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Debate]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2015]]></category>
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		<description><![CDATA[¿ Cuáles son, en este momento político, los objetivos concretos de Mauricio Macri y Daniel Scioli? Los objetivos son en realidad un objetivo: quitarle dos o tres puntos de votos a Sergio Massa. ¿Cuál es el objetivo de Sergio Massa? Ser una alternativa futura del peronismo cuando pase el tiempo del kirchnerismo, ahora o en... <a href="http://opinion.infobae.com/dardo-gasparre/2015/10/05/un-debate-decoroso-y-con-pocas-sorpresas/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>¿ Cuáles son, en este momento político, los objetivos concretos de Mauricio Macri y Daniel Scioli? Los objetivos son en realidad un objetivo: quitarle dos o tres puntos de votos a Sergio Massa.</p>
<p>¿Cuál es el objetivo de Sergio Massa? Ser una alternativa futura del peronismo cuando pase el tiempo del kirchnerismo, ahora o en una próxima crisis, y colocar la mayor cantidad posible de intendentes y diputados en el conurbano, o donde se pueda.</p>
<p>Con esos objetivos, Macri y Massa fueron al debate y Scioli eligió ser un clon de Cristina y no ir para no exponerse a ninguna pregunta. Escuchando los diálogos de anoche está claro que hubiera sido muy embarazoso para el gobernador tener que defender la gestión de su jefa espiritual en vez de explicar su plataforma.</p>
<p>Entre ir y pasar un papelón y no ir y quedar como poco respetuoso y poco democrático, eligió el segundo camino como un mal menor. En términos de pura especulación política, probablemente hizo bien en no ir.<strong> En cuanto los aspectos democráticos y de respeto por la ciudadanía, no forman parte de la preocupación kirchnerista.</strong></p>
<p>Esto significa que los K buscarán los votos que pueden llegar a faltarle para ganar en primera vuelta por otros caminos.</p>
<p>En cuanto al debate en sí, estuvo organizado con una estructura muy rígida, con los candidatos muy resguardados y autoprotegidos bajo un juego de reglas conversado y discutido como si hubiera sido el tratado de Letrán.</p>
<p>Antes de hablar de los temas que se tocaron, hablaremos de los que no se tocaron. <strong>No se habló de economía. Ni una palabra.</strong> Esa ausencia resulta tan notoria que transforma el debate en una acción testimonial, más que una real confrontación de proyectos e ideas.</p>
<p>Por eso los candidatos tampoco explicaron los cómo. Con que recursos mejorarían la enseñanza, la seguridad, la democracia, la lucha contra el narco, los beneficios jubilatorios (Massa prometió un impactante 82% móvil desde el 1 de enero para todos los jubilados) y otras propuestas.</p>
<p>La economía se tocó tangencialmente con la unanimidad obvia en estar en contra de la pobreza, la adulteración de cifras del INDEC y la falta de crecimiento que mencionó Macri, y la necesidad de generar empleo que mencionaron todos.</p>
<p>Macri avanzó con sus ideas de un plan de infraestructura, bajar la inflación a un dígito y modificar las escalas del impuesto a las Ganancias. <strong>Massa empezó con una frase muy sintomática: “Argentina no es un desastre como dicen algunos, ni tampoco es una fiesta”. ¿A quién quería salvar?</strong></p>
<p>Fue interesante notar que Margarita Stolbizer en especial y los demás candidatos, atacaron mucho al gobierno de Cristina y poco al de Scioli, justificando algunas suspicacias previas. Sólo Macri se preguntó quién gobernaría si fuera elegido Scioli: ¿Cristina, Scioli, Zannini o Aníbal Fernández?</p>
<p>También el jefe de Gobierno se lució cuando repreguntó a Stolbizer si en el marco de su preocupación por el crecimiento del narco se sentiría cómoda si la lucha contra la droga en la provincia de Buenos Aires fuera a estar encabezada por Aníbal Fernández. La candidata eludió la respuesta. Otra vez haciendo recordar las sospechas previas.</p>
<p><strong>Nicolás Del Caño y Adolfo Rodríguez Saá no merecen demasiados comentarios en estas pocas líneas. Fueron invitados formalmente y así actuaron.</strong></p>
<p>Massa dio la sensación de tener ideas y programas bastante articulados y estudiados, e hizo una buena entrega discursiva de ellos, más sólida que la de Macri. Con un buen golpe de efecto al usar sus segundos para hacer silencio en un acto de repudio por el faltazo de Scioli.</p>
<p>Macri estuvo agudo en algunas respuestas y muy bien en su entrega del minuto final. No estuvo tan feliz en algunas repreguntas. Las propuestas de educación y corrupción de Massa fueron concretas e impactantes. Nunca criticó a Scioli.</p>
<p>Macri también estuvo fuerte al enunciar su proyecto de una agencia especial contra la droga y delitos federales. Y Massa planteó buenas ideas sobre imprescriptibilidad de los delitos de corrupción y apoderamiento de activos de corruptos y narcos.</p>
<p>El debate resultó interesante en sus dos primeros bloques y se diluyó con un formato de preguntas sobre la seguridad, aborto y cambios en el código penal que los candidatos eludieron olímpicamente.</p>
<p>Fue un buen primer intento, pero debe recordarse para el futuro que estos debates son útiles cuando un candidato es puesto en apuros por su contrincante, lo que aquí se evitó con empeño.</p>
<p><strong>La pregunta que usted quiere hacer es “¿quién ganó?” Muy parejo. Ni Macri ni Massa defraudaron</strong>. Estuvieron bien preparados y mostraron ideas claras en lo que propusieron. No seria serio imaginar que por este debate vaya a cambiar el caudal electoral de cada uno.</p>
<p>En cuanto a Scioli, dijimos que debería buscar los votos que le faltan, si le faltan, por otro camino. Y ya sabemos por experiencia que los caminos del kirchnerismo son inescrutables.</p>
<p>El kirchnerismo no debate. Opera.</p>
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		<title>Deuda eterna o inversión externa</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Sep 2015 03:00:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Gasparre</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Perdón por no ocuparme de los temas del momento con los que nos distraernos para no arriesgar opiniones de fondo. Seguiré analizando lo que los candidatos deben enfrentar si son electos presidente y lo que aparentemente están pensando hacer, suponiendo que estén pensando.</p>
<p><b>Daniel Scioli y Sergio Massa están jugados al endeudamiento, tanto para financiar el gasto como para eliminar el cepo</b> y también para la imprescindible renovación y hasta revolución de la infraestructura, que lleva 20 años de atraso como mínimo.<b> Mauricio Macri ha hablado a veces de inversión, pero con bastante timidez y sin precisar las áreas. </b>Ahora lo oculta.</p>
<p>Los estatistas conciben la deuda como el único mecanismo de financiamiento y lo mismo ocurre con nuestra sociedad, que tiende a acostumbrarse a la mediocridad de pensamiento y espíritu con sorprendente facilidad. Nuestros políticos son dignos de esa sociedad. Se ha llegado al error de llamar inversores a los que compran un bono.</p>
<p>A esos políticos, casi todos estatistas, no les cabe la idea de inversión privada. Necesitan que sea el Estado el que funcione como gran hacedor y que se endeude para ello. Lo mismo ocurre con nuestros empresarios prebendarios. Necesitan un Estado estúpido con quien contratar y que les pague más de lo que corresponde y tome deuda para pagarles. Eso les permite prescindir de la competencia y de la necesidad de ser eficientes y obtener rápidas ganancias en juicios manejados por abogados vendidos.<span id="more-300"></span></p>
<p>Para los estatistas, políticos o empresarios vividores, hablar de inversión es un problema, porque significa que las obras o los emprendimientos serán privados y extranjeros, ya que los argentinos no tenemos fondos blancos, se sabe.</p>
<p>Por eso cuando la magnitud de un emprendimiento requiere necesariamente empresas e inversión externa, el Estado y los prebendarios se las ingenian para inventar complicadas figuras donde siempre debe ser protagonista una empresa nacional, asociada con “inversores” o “fondos” extranjeros, o con empresas extranjeras que terminan comportándose como argentinos. Basta mirar lo que está haciendo YPF, los contratos que firma y anula, y con quién lo hace.</p>
<p><b>A lo máximo que parece llegar nuestra inventiva es a arreglar con los holdouts y salir a tomar crédito para todos los propósitos y despropósitos</b>. Y para financiar planes faraónicos de obras, que estarán en manos de contratistas nacionales. O sea, el futuro parece ser igual que siempre. En el mejor de los casos, echaremos a La Cámpora del presupuesto, pero la reemplazaremos multiplicada por mil por la patria contratista.</p>
<p>Sin embargo, <b>la inversión externa permitiría resolver una gran cantidad de situaciones que hoy parecen imposibles de solucionar</b>. Desde el gravísimo desabastecimiento energético, incluido tarifas y subsidios, hasta obras como los subterráneos de la ciudad de Buenos Aires, que nunca serán ampliados y modernizados con los métodos actuales. A lo máximo a que podemos aspirar es a más bicisendas y carriles exclusivos con nombres rimbombantes, que son, sin embargo, meros carriles exclusivos. Caros.</p>
<p>Autopistas, diques, cárceles, hospitales, ferrocarriles, colectivos, deberían recibir esa inversión y ser sacados de las manos del Estado subsidiador y del concesionario socio cómplice y retornador. <b>Una manera efectiva de bajar el gasto sin costo social</b>.</p>
<p>Un problema gravísimo como el de Aerolíneas, a la que Macri promete volver eficiente (sueño de una noche de verano) y Scioli y Massa prometen perpetuar en su ineficiencia, también tiene solución con inversión y operación extranjera.<br />
<strong>Cuando se habla de inversión privada, o sea, inversión externa, surge inmediatamente el ejemplo de las privatizaciones de Carlos Menem. Por supuesto, la gran mayoría de los críticos jamás ha leído una página de los contratos, ni sabe cómo fueron concebidos y redactados.</strong></p>
<p>Sin las privatizaciones de Menem, sin embargo, el kirchnerismo no habría podido mantener en funcionamiento el sistema productivo y jamás habría podido realizar avances en infraestructura por su cuenta. Basta ver el estado en que la deja, al borde del colapso (Prometo una nota específica sobre las privatizaciones y su historia).</p>
<p>Los contratistas, que no aportan ni consiguen financiación, obligan al Estado a endeudarse y fabrican juicios millonarios que les hacen ganar fortunas sin hacer las obras, nos condenan a quedarnos sin infraestructura en pocos años, tal vez en cuestión de pocos meses. Nunca ese sistema va a construir nada.</p>
<p>Está claro que nuestro Estado odia la inversión privada. Aun cuando no tiene más remedio que recurrir a ella, elige a las empresas o los países famosos por estar dispuestos a dar coimas o retornos. Los casos de IBM, Siemens, Skanska, Chevron, Repsol y varias empresas españolas son suficientemente conocidos. Ahora hemos agregado a China, Rusia y lo peor de África.</p>
<p><b>A pesar de todas las críticas y los defectos, la inversión externa es muchísimo más conveniente que la toma de deuda</b>. La primera opción tiene un porcentaje bastante alto de probabilidades de éxito. La segunda, que implica al Estado gestionando, ninguno.</p>
<p>La inversión obliga a un compromiso mutuo del Estado y el inversor, aunque resulte más complejo al comienzo. El endeudamiento es un pozo negro (sic) en el que se pierden todas las responsabilidades, menos la de las generaciones futuras, que deben pagarlo.</p>
<p>Todas esas mentes brillantes económicas que se arrojan sobre la sociedad como espejitos de colores para mostrar la seriedad de la futura gestión de cada candidato deberían desempolvarse y dejar de pensar en la deuda como una herramienta de crecimiento, postergación o salida fácil y temporaria de la crisis.</p>
<p>La inversión es la verdadera solución. Claro que para eso hay que ser serio. En cambio, para tomar deuda basta con arreglar de cualquier modo con los holdouts, ¿verdad? O eso dicen ahora.</p>
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		<title>Más deuda para financiar subsidios</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Sep 2015 09:44:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Dardo Gasparre</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Como no soy político ni lo quiero ser, cumpliré mi promesa de adivinar lo que harán los presidenciables si tienen la suerte, o el sino, de ser elegidos. Como siempre, seguimos analizando rubro por rubro lo que proponen y lo que inferimos de cada propuesta. Avancemos hoy con el tema subsidios. Es parte de la... <a href="http://opinion.infobae.com/dardo-gasparre/2015/09/22/mas-deuda-para-financiar-subsidios/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Como no soy político ni lo quiero ser, cumpliré mi promesa de adivinar lo que harán los presidenciables si tienen la suerte, o el sino, de ser elegidos. Como siempre, seguimos analizando rubro por rubro lo que proponen y lo que inferimos de cada propuesta.</p>
<p>Avancemos hoy con el tema subsidios.<b> </b>Es parte de la política sobre el gasto (es hora de que haya alguna), pero tiene sentido considerarlo como un rubro aparte por sus implicancias.</p>
<p>La tentación de bajarlos de un golpe alcanza a los principistas liberales y a los gradualistas. Unos porque comprenden el daño de un método que promueve el consumo de bienes escasos, otros porque un sablazo a este rubro les permitiría no tener que hacer cirugía mayor en el gasto, lo que no saben cómo hacer. Ni quieren.</p>
<p>Aquí <b>Daniel </b><b>Scioli y su grupo están pensando en un sinceramiento muy rápido en las tarifas y más gradual (¿cien años?) en los transportes</b>, aunque el nuevo presupuesto del actual Gobierno no prevé una eliminación drástica en ningún rubro.</p>
<p><b>Mauricio </b><b>Macri declama la necesidad de reducirlos, pero salva a los más carenciados</b>. Su posición es aún algo vaga. Tampoco está agitando un cambio instantáneo. El esquema que usó en la ciudad de Buenos Aires no es buen presagio.</p>
<p><b>Sergio </b><b>Massa también es gradualista. No ha sido contundente en este punto. Pero hace la concesión casi religiosa de mantenerlos para los más pobres</b>. Defina “pobres”. En este aspecto, como en todos, sus programas son estéticos, no para llevarlos a la práctica.<span id="more-293"></span></p>
<p><b>Los tres agitan el trapo de no regalarle subsidios a los que más tienen</b>. Frase hecha. Tarde o temprano, “los que más tienen” seremos todos.</p>
<p>Cualquiera fuere el camino, algunos puntos parecen claros y deberían ser adoptados como metodología por cualquiera de los tres candidatos. El primero, previo a la discusión de subsidios, es que se debe establecer un esquema tarifario integral, con pautas económicas ortodoxas y con un procedimiento de ajuste automático.</p>
<p>Las empresas deben tener un claro panorama de sus ingresos para poder operar en un marco serio y planificar sus inversiones en un encuadre económico capitalista, no como si estuviéramos en el Comecon. Esto vale para energía, transportes, autopistas y cualquier otro servicio o sistema operado por privados.</p>
<p>A partir de ese cuadro tarifario se podrá empezar la discusión sobre quiénes necesitan un subsidio o no, nivel de gradualismo con que se aplicará y correlativas. <b>Pero en ningún caso se debe poner sobre las empresas la carga de cualquier subsidio</b>. Esto, además, es la correcta forma de presupuestar y analizar este tipo de costos.</p>
<p>Dentro de ese mismo criterio, <b>ningún subsidio debe abonarse a las empresas, sino que todos los subsidios deben ser otorgados directamente a los usuarios</b>. Se dirá que esto es muy difícil. Mentira. No hay dificultad alguna en determinar quiénes ameritan recibir un subsidio y por qué montos. El país de los Stiuso y los Parrilli no puede tener problemas en determinar cuántos kilovatios necesita una familia determinada para poder planchar y calefaccionarse. ¿Se requiere un registro y un control permanente? Sí. Y mucho mejor que sea así.</p>
<p>Esta mecánica condena a los tres partidos a conseguir buenos profesionales y técnicos en varias áreas. Mejor. Y ojalá que sean apartidarios. Pero el esquema permite un inmediato ahorro, que estimo en dos puntos del PBI, por la fuga que se produce hoy entre lo que se embolsan sin contraprestación algunas empresas (por ejemplo, colectivos), más lo que se devuelve a los funcionarios.</p>
<p>Seguramente obligará a todos los prestadores a un replanteo más racional, o simplemente racional, en prestaciones, recorridos, tecnologías y otros elementos centrales en cualquier servicio público, que hoy se han dejado de lado por falta de estímulos para trabajar seriamente.</p>
<p>Una vez determinada cuál es la tarifa o el precio correcto de un boleto o de cualquier otro servicio, y de haber ahorrado bastante con ese simple proceso, como vimos, se deben otorgar los subsidios en el modo propuesto y analizar la velocidad con que se retirarán a quienes no justifican la ayuda del Estado, seguramente los más.</p>
<p>Cualquier sistema que se aplique también debe ser manejado en términos individuales. Es decir, que el señor con la casa en Nordelta, si se acoge a un sistema gradual, también se deberá anotar en el registro de subsidiados. Será molesto, pero es justo, ¿no?</p>
<p><b>El kirchnerismo creó este problema. Porque al perpetuar y exagerar el esquema de emergencia de 2001, bajó los costos de estos rubros para la sociedad, pero usó ese ahorro para llenarlo con inflación, con lo que saturó la capacidad de consumo</b>. Ahora, cualquier aumento en tarifas o cualquier baja de subsidios repercute en la gente y también en la macro, al bajar el consumo.</p>
<p>El tema no puede ser postergado eternamente, por impopular que resultare. <b>No se puede recrear una economía sana con sistemas de subsidios de países petroleros árabes. Ni siquiera los árabes pueden ya. </b>La idea de financiarlos con deuda tiene patas cortas.</p>
<p>Esta enorme diferencia entre lo poco que dicen los candidatos y lo mucho que hay por hacer y pensar es parte del problema. Sin olvidar el colosal escándalo que armará la población de medianos y altos recursos cuando le pasen la factura. Hasta son capaces de cacerolear y marchar. Liberalismo de un solo ojo se llamaría.</p>
<p><b>Los subsidios y el atraso tarifario, dos problemas y no uno, han dañado profundamente la infraestructura productiva</b>, cuando no la auténtica soberanía del país, su independencia y su viabilidad energética. Por eso este tema debe resolverse con urgencia, no solo por su aporte al déficit, sino para salir de este otro cepo, tan grave como el cambiario.</p>
<p>Sergio Massa parece en sus planes querer resolverlo con la inversión -endeudamiento adicional del Estado. Roberto Lavagna está abogando por una solución que consista en endeudar a varias generaciones.</p>
<p>Scioli no lo dice, pero podría sostener algo similar. Un error basado parte en el desconocimiento y parte en el <i>lobby</i>.</p>
<p>La idea que se escucha en el peronismo de propiciar un nuevo blanqueo para conseguir que los evasores compren Bonar en vez de Cedin no solo bordea en el delirio, sino que es inmoral. Por fortuna, no tendría éxito.</p>
<p>Macri es la esperanza de que se recurra a la inversión privada, la mejor solución financiera y operativa. Mauricio, quiero decir.</p>
<p>También una oportunidad para bajar el nivel de corrupción.</p>
<p>Las privatizaciones de Carlos Menem conspiran para aplicar la solución inteligente, aunque no fueron tan malas. Al contrario. Pero hay un solo modo en que se puede evitar el ajuste tarifario y de subsidios tan temido: <b>un acuerdo tarifario con inversores privados con un plan de adecuación</b>.</p>
<p>Pretender al mismo tiempo un cómodo gradualismo y un sistema estatal de explotación es <i>default </i>energético primero y financiero después.</p>
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