Qué hacer para superar la crisis de las economías regionales

Quien resulte electo presidente en el ballotage de noviembre próximo deberá afrontar, entre los muchos y serios problemas que deja el actual Gobierno, el insoslayable drama que hoy viven las economías regionales.

Las crisis que padecen son diariamente expuestas y publicitadas, pero aún no vemos propuestas serias y efectivas que apunten al corazón de las desventuras que este sector económico sufre, cuyas implicancias no se limitan a lo económico, ya que tienen un alcance más trascendente y preocupante, pues también en igual intensidad se encuentran involucrados el aspecto social, el educativo, el habitacional, el laboral y el político. Todos ellos hacen en su conjunto la realidad que hoy observamos.

Es justamente en este tema donde deberá ponerse todo el énfasis, la creatividad y la voluntad en lograr propósitos demorados e ignorados durante décadas. Entre las propuestas a atender y tratar están:

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El desafío de dar precisiones sobre programas

Nos encontramos a pocos días de las elecciones presidenciales. Es sorprendente y preocupante la forma en que los candidatos a la Presidencia eluden dar precisiones de sus programas de Gobierno.

Buscan los votos a través de denuncias de corrupción de sus competidores, de mostrar y exhibir a sus esposas como versadas y hábiles asesoras en todas las áreas de Gobierno. Tratan de ignorar o minimizar los ciertos y los conocidos actos de corrupción e incapacidad en su gestión de Gobierno, de simplificar la gravedad de los problemas que tenemos que enfrentar, de mostrar una algarabía en cada una de sus presentaciones que sólo reflejan una carencia de seriedad y de profesionalismo para abordar y asumir el mando de la nave al garete que es hoy la república.

No hay sector de la economía que no transite por serios problemas, que en muchos casos está ante el peligro de una cierta e ineludible quiebra; en esta última situación se encuentran las economías regionales. El daño inferido para algunos sectores es irreparable, otros extenuados sobreviven.

Quienes tengan la responsabilidad de gobernarnos en los próximos cuatro años deberán encarar un programa global de ayuda, recomposición y promoción de las devastadas economías regionales. Continuar leyendo