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	<title>Eduardo Epszteyn</title>
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		<title>Es hora de “escuchar” a Buenos Aires</title>
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		<pubDate>Sat, 17 Jan 2015 12:31:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Epszteyn</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Ciudad de Buenos Aires]]></category>
		<category><![CDATA[decibeles]]></category>
		<category><![CDATA[Mapa de Ruidos de la Ciudad de Buenos Aires]]></category>
		<category><![CDATA[OMS]]></category>
		<category><![CDATA[problemas ambientales]]></category>

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		<description><![CDATA[Si se hiciese una encuesta sobre los principales problemas ambientales de la ciudad de Buenos Aires, muchos porteños optarían por señalar infinidad de conflictos con los que conviven habitualmente y que gozan de mucha prensa, pero seguramente no señalarían al ruido como uno de ellos. Sin embargo la nuestra es una de las cuatro ciudades... <a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-epszteyn/2015/01/17/es-hora-de-escuchar-a-buenos-aires/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Si se hiciese una encuesta sobre los principales problemas ambientales de la ciudad de Buenos Aires, muchos porteños optarían por señalar infinidad de conflictos con los que conviven habitualmente y que gozan de mucha prensa, pero seguramente no señalarían al ruido como uno de ellos.</p>
<p><b>Sin embargo la nuestra es una de las cuatro ciudades más ruidosas del mundo.</b> Y esos sonidos agraviantes para una vida digna y que en muchas zonas apenas varían entre la noche y el día, provocan <b>un fuerte impacto sobre la salud y la vida social</b> de las personas, aunque estos efectos tarden muchos en ser detectados y mucho menos aún, relacionados con los sonidos de la ciudad.</p>
<p>No sólo provocan problemas de audición, sino además trastornos en el sueño, y a partir de ello problemas psicofisiológicos, que derivan en un fuerte incremento sobre los costos de las obras sociales y empresas de medicina prepaga, así como en los niveles de presentismo laboral.<span id="more-9"></span></p>
<p>Lamentablemente, el gobierno local, tan atento a los conflictos que son visualizados por la prensa, poca atención le ha prestado a este conflicto “silenciado”.</p>
<p>Hay cuestiones que conocemos. Por ejemplo, que las fuentes generadoras de ruido son móviles, como el tránsito, y fijas, sobre todo la construcción y los ruidos del vecindario generados por restaurantes, cafeterías o discotecas.</p>
<p><b>Ahora bien, dónde se presentan los mayores niveles de ruido y a qué se deben en cada caso son preguntas de respuesta imprescindible para aplicar acciones desde el Estado que puedan mitigarlas; pero hoy son una incógnita.</b><b> </b></p>
<p>En nuestra gestión a cargo de la Secretaría de Ambiente elaboramos el primer <b>Mapa de Ruidos de la Ciudad de Buenos Aires</b>, que daba respuestas sobre los problemas originados por el tránsito. <b>Pero no fue convenientemente actualizado y lamentablemente hoy no es un instrumento útil para aplicar políticas específicas</b>, cuando en estos diez  años se ha duplicado el parque automotor y se han multiplicado los aparatos de aire acondicionado instalados, por citar sólo dos ejemplos.</p>
<p>Se puede regular el tránsito, restringiéndolo en algunas horas pico, cambiando las rutas de colectivos, cambiando las exigencias en los motores de los camiones de recolección de basura, generando nuevos códigos de construcción, auspiciando el uso de tecnologías aislantes para viviendas y oficinas (ley que propusimos en la Legislatura) y tantas otras acciones que lleven a mitigar y en algunos casos a resolver definitivamente el problema.</p>
<p>Sólo hace falta decisión política, cuestión de la que este gobierno, más preocupado en la candidatura presidencial de su Jefe, que en gobernar, ha demostrado carecer.</p>
<p><b>Esquinas como Juramento y Cabildo, donde se superan los 120 decibeles de ruido, cuando la OMS recomienda 70 como máximo, y decenas de esquinas con más de 80db todos los días, demuestran la necesidad de sentarnos entre todos y acordar políticas activas y de largo plazo que hagan de este un problema menos ruidoso.</b></p>
<p>La propuesta está servida; si queremos vivir en una ciudad mejor, comencemos por escucharla.</p>
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		<title>Deuda para más deuda</title>
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		<pubDate>Fri, 16 May 2014 11:07:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Eduardo Epszteyn</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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		<description><![CDATA[En la sesión de la Legislatura porteña del último jueves, el PRO -con la complicidad de UNEN- aprobó un nuevo endeudamiento en dólares; esta vez, por 185 millones. El destino de ese dinero no estará en obras faltantes del arroyo Vega para evitar inundaciones en el barrio de Belgrano o la urbanización de algún asentamiento... <a href="http://opinion.infobae.com/eduardo-epszteyn/2014/05/16/deuda-para-mas-deuda/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En la sesión de la Legislatura porteña del último jueves, el PRO -con la complicidad de UNEN- aprobó un nuevo endeudamiento en dólares; esta vez, por 185 millones. El destino de ese dinero no estará en obras faltantes del arroyo Vega para evitar inundaciones en el barrio de Belgrano o la urbanización de algún asentamiento informal. El objetivo del nuevo préstamo es el de financiar vieja deuda y cederle las obligaciones a la próxima gestión.</p>
<p><strong>La herencia que Mauricio Macri le piensa dejar al próximo Jefe de gobierno luego de recursos récord durante años es una deuda millonaria en dólares sin un caudal de obras de magnitud que lo justifique.</strong> El que ocupe el sillón de Bolivar 1 a partir del 10 de diciembre de 2015 tendrá que ir armando un plan estratégico para cancelar las obligaciones contraídas por el ingeniero.</p>
<p>Este año, entre amortizaciones e intereses de deuda, la Ciudad debía abonar 373 millones de dólares, pero con este endeudamiento sólo deberá desembolsar la mitad. Sin tener en cuenta nuevos préstamos que pueda contraer el gobierno el año que viene -y suponiendo que el peso de esta nueva obligación caiga en 2016-, el sucesor deberá afrontar alrededor de 1.200 millones de dólares entre intereses y capital en sus dos primeros años de gestión. Esto es tres veces más a lo que acostumbra a cubrir por año Macri.</p>
<p><strong>Cuando el PRO comenzó a estar al frente del Ejecutivo, a fines de 2007, la Ciudad de Buenos Aires tenía un stock de deuda de 587 millones de dólares y abonaba 27 en concepto de intereses. Según datos oficiales, en 2013 esos valores pasaron a 1.794 y 119 millones, respectivamente.</strong> En otras palabras, con la gestión del PRO se triplicaron las obligaciones que debemos asumir los porteños. Además, el monto a abonar en intereses creció 340 % en 6 años, siempre en dólares. Para dar un ejemplo de la magnitud del pago de los intereses, lo abonado el año pasado por ese rubro equivale a la implementación de dos metrobuses como el de la Av. 9 de Julio.</p>
<p>Al contrario de lo que indica la lógica de un buena gestión, las descomunales obligaciones que tendrá que afrontar el próximo Jefe de gobierno no tendrán como contrapartida una herencia importante de obras públicas. El porcentaje del gasto público en capital sobre el total del presupuesto es todavía inferior a la época en la que no se incurría en excesivos endeudamientos (19 % en 2008 frente a 16,5 % en 2013).</p>
<p>La política de pedir deuda para pagar deuda y no para realizar obras de envergadura es una vuelta al pasado. Seguimos hipotecando el futuro de la Ciudad.</p>
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