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	<title>Federico Gaon &#187; Medio Oriente</title>
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		<title>Sykes-Picot: un siglo después</title>
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		<pubDate>Tue, 31 May 2016 03:00:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Federico Gaon</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Acuerdo Sykes-Picot]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Este mes marca el centenario del famoso acuerdo Sykes-Picot entre Francia y Gran Bretaña, el tratado secreto más trascendental de la historia moderna de Medio Oriente. Conocido por el nombre de los diplomáticos que negociaron el acuerdo en representación de las potencias firmantes, es recordado por sentar las bases de las fronteras que definen a los Estados contemporáneos de la región. <b>Firmado el 16 de mayo de 1916, durante la Primera Guerra Mundial, el pacto venía a congelar la rivalidad colonial entre Londres y París, particularmente en relación con la sucesión del Imperio otomano, entonces perceptiblemente moribundo.</b></p>
<p>La relevancia de Sykes-Picot como hito histórico estriba no tanto en el pacto en sí, sino más bien en los eventos que desencadenaría desde 1916 en adelante. Existe la creencia inexacta, más ampliamente difundida, de que el pacto creó las fronteras de los países que actualmente componen la región. Este delineamiento sería el resultado de negociaciones y acontecimientos venideros que reemplazarían el orden establecido por el tratado original. No obstante, lo que sí es cierto, y de allí su importancia, es que Sykes-Picot dividió Medio Oriente (o más concretamente al Levante extendido) en áreas de influencia, las cuales esencialmente condicionaron la formación de las actuales entidades políticas a los intereses y la discrecionalidad de los miembros del entente anglo-francés (con el consentimiento de la Rusia zarista, a la cual se le prometieron territorios en Turquía).<span id="more-299"></span></p>
<p><b>El hecho de que estas fronteras hayan sobrevivido cien años da testimonio de la firmeza de la herencia colonial en la construcción de Estados, algunos de ellos esbozados virtualmente de la nada sobre un mapa</b>. Sin embargo, simultáneamente, parecería que estos comienzan a desmoronarse. La legitimidad de las entidades políticas que en algún punto nacieron como productos de la repartición de las potencias es fuertemente cuestionada. Esto ha quedado en evidencia con el relativo éxito del Estado Islámico (ISIS), que busca suprimir expresamente los trazos “artificiales” que envuelven la región.</p>
<p>De este modo, en tanto los analistas se preguntan hacia dónde se dirige Medio Oriente, conviene analizar la trayectoria de Sykes-Picot y su impacto en la contemporaneidad.</p>
<p>En términos de la ciencia política, la principal consecuencia histórica de Sykes-Picot viene dada por la introducción del sistema político moderno a Medio Oriente. Los europeos trajeron consigo el iuspositivismo y el secularismo, nociones que contrastan y antagonizan con el pensamiento jurídico y las tradiciones sectarias de los árabes, que hasta entonces eran súbditos del Imperio otomano. Luego de la Primera Guerra Mundial, con el establecimiento de los mandatos coloniales, se impartió la noción de que más allá de las diferencias étnicas, religiosas o tribales, uno debe responder primeramente al Estado. Todas las demás lealtades grupales que históricamente dieron sentido a las disputas de la región quedaron subordinadas a la lealtad hacia una autoridad central. Así, con el establecimiento de Irak y el Líbano en 1920, Jordania en 1921 (conocida como Transjordania) y Siria en 1923, los británicos y los franceses influenciaron en lo sucesivo, mal que mal, una experiencia unificadora en un sentido que los otomanos jamás lograron imponer.</p>
<p>En relación con lo anterior, visto desde las relaciones internacionales, <b>Sykes-Picot fue elementalmente un tratado para crear una situación de balance de poder entre potencias rivales</b>. Si bien eran aliadas durante la Gran Guerra, no por ello dejaban de competir por influencia, recursos y prestigio. En paralelo, conceptualmente hablando, Sykes-Picot representa asimismo la entrada del <a href="http://federicogaon.com/medio-oriente-segun-henry-kissinger/">sistema westfaliano</a> a Medio Oriente —es decir, el momento a partir del cual comienza a copiarse el modelo de Estado europeo, que negocia, coopera y compite con otros Estados bajo ciertas reglas sistémicas, en donde la existencia de los actores internacionales viene dada por sentada; incluso si la población local no es consultada al respecto. En efecto, a grandes rasgos, salvando la notable excepción de algunas minorías, entre ellas los cristianos maronitas y en menor medida los judíos palestinos, las poblaciones autóctonas no participaron de la planificación colonial que determinaría su futuro.</p>
<p>Visto en perspectiva, este es otro de los legados de Sykes-Picot. Se lo percibe justamente como el más negativo y, en este sentido, la historiografía convencional hace eco del relato de George Antonius, uno de los más renombrados historiadores del nacionalismo árabe. Antonius definió al acuerdo como “el producto de la codicia en su peor momento”, como un designio hecho por “arrogantes estúpidos que desconfían entre sí”. Lo cierto es que sólo hace falta tomar un mapa de la región para verificar que las fronteras fueron trazadas a regla, en ocasiones con poco o ningún sustento histórico o demográfico para dar cuenta de los trazados limítrofes. Este agravio tuvo consecuencias a largo plazo y, tal como lo señalan los eventos recientes, retumba en la actualidad.</p>
<p>Para Hafez al Assad, el padre del actual mandatario sirio, Sykes-Picot representaba el mal de todos los males de Medio Oriente, el origen simbólico y cabal de todas las conspiraciones contra los árabes. Razonando que de dicho acuerdo se desprendieron fronteras artificiales y arbitrarias, quien fuera el jefe de Siria durante treinta años entendió que anexar Líbano por la fuerza (creado para acomodar a la minoría cristiana en un Estado viable) no solamente era justo, sino que constituía un acto de reparación histórica. Un discurso similar dominó la política de sucesivos Gobiernos iraquíes, que entendieron que Kuwait era territorio ocupado por el colonialismo y que el pequeño emirato constituía la provincia 19 de Irak. Si se lo toma como válido, este revisionismo justifica a Saddam Hussein durante su invasión de Kuwait. En suma, también exonera a Vladimir Putin, quien utiliza un argumento no muy disímil, basado en consideraciones históricas, para resolver su anexión de Crimea como legítima.</p>
<p><b>Sykes-Picot también es objeto de reproche por parte de los actores no estatales. Al caso, los movimientos islamistas presentan una narrativa fuertemente contestataria de los acontecimientos del siglo pasado</b>. Más simbólica pero tangible fue la foto de los yihadistas del ISIS destruyendo la frontera entre Siria e Irak en 2014.</p>
<p>Todos estos puntos permiten tomar reflexivamente a Sykes-Picot como una bisagra en la historia de Medio Oriente. No obstante, también por esta misma razón, durante los últimos cien años, ciertos mitos se arraigaron al recuerdo del polémico tratado. El más obvio es aquel que tienta la imaginación de muchos docentes y periodistas que no estudiaron la materia con detenimiento. Con independencia de la repartición arbitraria con la que vino a figurar Sykes-Picot en los tomos de historia, lo cierto es que el pacto, si bien secreto, no respondió a ninguna conspiración. Islamistas y radicales de izquierda comparten la ridícula falacia que toma a dicho pacto como una conspiración sionista para dividir y conquistar la región.</p>
<p>Por otro lado, en el afán por pensar a Londres y a París como socios en un crimen, aquellos obsesionados por la narrativa antiimperialista dan pie a fantasías sin ningún sostén en la realidad. Sir ir más lejos, proyectan una visión tergiversada del pasado. Sugieren que antes de las conquistas europeas, el mundo árabe era un espacio aunado por una identidad común no reflejada por las entidades políticas modernas. Por lo pronto, tal solidaridad nunca existió, al menos no en estos términos románticos y contestatarios.</p>
<p>De acuerdo con Efraim Karsh, Francia y Gran Bretaña, precisamente por su carácter de potencias rivales, al comienzo del conflicto de 1914 consideraron que lo mejor sería preservar al Imperio otomano intacto, en tanto este se mantuviese neutral durante la guerra. Siendo que las potencias del Entente<i> </i>habían incursionado en África (y que casi fueron a la guerra por un incidente en 1898), resolvieron que antes que competir por mayores territorios, sería conveniente evitar la pugna omnipresente de la era colonialista. Lo que alternó las circunstancias fue la entrada de los otomanos a la guerra. En simultáneo, sin necesidad de dar rienda suelta a ninguna intriga, el clan arábigo hachemita convenció a las autoridades británicas de que este podía instigar una revolución contra el Imperio turco y unir a los árabes bajo su bandera. En este aspecto, muchos comentaristas desconocen que el levantamiento árabe de 1916, presentado como una causa popular y nacionalista, nunca alcanzó un apoyo masivo, y que dicha campaña tampoco se ocupó de consultar a los suyos.</p>
<p>Al estudiar el panarabismo, uno cae en la cuenta de que se trató de una tendencia ampliamente dominada por la mayoría sunita. <b>Sin decirlo expresamente, el discurso arabista terminó aislando a las minorías religiosas, las cuales paradójicamente contribuyeron en gran medida a la formación de las plataformas nacionalistas, a la expectativa de formar sociedades más inclusivas. </b>En todo caso, los regímenes árabes no sólo no supieron establecer sistemas políticos pluralistas, sino, por el contrario, se inclinaron hacia formas autocráticas. La división impuesta por los europeos no explica, o mejor dicho no excusa, esta realidad. Por eso, si se concede que los poderes coloniales crearon entidades políticas de la nada con títeres o regentes afines, también es posible afirmar que los gobernantes árabes poco hicieron por dar fuero a los deseos de la población.</p>
<p><b>El legado más grande de Sykes-Picot es, definitivamente, el concepto de partición</b>. De acuerdo con Itamar Rabinovich, el hecho de que las fronteras del colonialismo hayan durado tanto demuestra que existe una gran resistencia en el mundo árabe a “barajar las cartas” —a cambiar los límites de forma radical. Pero, <b>aunque existe la noción de que los límites son necesarios a los efectos de preservar la estabilidad, es evidente que estos no alcanzan para garantizar la seguridad regional</b>.</p>
<p>No hay duda de que Siria e Irak ya no serán los mismos. Dadas las refriegas sectarias que engloban a Medio Oriente, estos Estados han quedado divididos en sub-Estados de facto y, a largo plazo, difícilmente puedan ser reincorporados bajo la órbita de un poder central sin que se formalicen reformas importantes, volcadas acaso hacia la constitución de verdaderos países federales. La mayoría de los académicos son escépticos a que tal tendencia republicana pueda arraigarse en la región.</p>
<p>En el norte de Irak, los kurdos tienen un Estado independiente en todo menos en nombre. El ISIS, que domina áreas de Siria e Irak, representa una entidad sunita y, en el sur, en torno a Bagdad, se desarrolla una entidad dominada por los chiítas. En boga, también se habla de que en Siria existirá un Estado alauita. Esto apunta a que, <b>en definitiva, Medio Oriente está cambiando drásticamente y, a cien años de la puesta en escena de Sykes-Picot, el vecindario árabe podría presenciar otra división.</b></p>
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		<title>¿Por qué Rusia retira el grueso de sus fuerzas de Siria?</title>
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		<pubDate>Sat, 19 Mar 2016 10:40:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Federico Gaon</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El presidente ruso, Vladimir Putin, ordenó la retirada del grueso de las fuerzas rusas apostadas en Siria. La decisión se produce casi siete meses después de que los contingentes rusos entraran en la refriega siria, en principio para socorrer al régimen de Bashar al Assad. Con este anuncio, lo cabal es que Moscú apuesta por... <a href="http://opinion.infobae.com/federico-gaon/2016/03/19/por-que-rusia-retira-el-grueso-de-sus-fuerzas-de-siria/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El presidente ruso, Vladimir Putin, <a href="http://www.infobae.com/2016/03/14/1797071-vladimir-putin-ordeno-la-retirada-sus-tropas-siria">ordenó la retirada del grueso de las fuerzas rusas</a> apostadas en Siria. La decisión se produce casi siete meses después de que los contingentes rusos entraran en la refriega siria, en principio para socorrer al régimen de Bashar al Assad. Con este anuncio, lo cabal es que Moscú apuesta por bajar las tensiones que de momento venían recrudeciendo día a día, especialmente con Arabia Saudita y con Turquía.</p>
<p>La retirada rusa, que cabe aclarar que no es completa, responde al pragmatismo del Kremlin. En primera instancia, este evidentemente ha logrado preservar al régimen alauita en el poder. Como consecuencia, esto implica que los rusos conservan a su aliado, como así también su única salida estratégica al Mediterráneo, la base naval de Tartus. Desde una perspectiva más amplia, aunque es muy temprano para confirmarlo,<b> la retirada de las fuerzas rusas delinearía las nuevas fronteras <i>de facto</i> de una Siria fragmentada.<span id="more-271"></span> </b></p>
<p>Hace una semana, <a href="http://federicogaon.com/fundamentos-contra-una-escalada-militar-en-siria/">por medio de una columna</a>, discutía que existían fundamentos para suponer que las tensiones entre Rusia, por un lado, y Arabia Saudita y Turquía, por el otro, no estallarían en una guerra abierta. Si bien reconocía que un escenario bélico de grandes proporciones era posible, y en teoría aún lo es, argumentaba que ningún actor tenía algo que ganar con un enfrentamiento directo. Obligados a tomar posición en el conflicto sectario que sacude a Medio Oriente, sucede que los sauditas, los turcos y una coalición de países sunitas están vehemente opuestos a que Irán preserve su influencia en Siria, lo que equivale a que Assad permanezca como mandamás en Damasco. Los actores sunitas entienden que el conflicto sirio no será solucionado en tanto no haya un cambio de régimen, y su oposición al clan Assad estriba en los múltiples intereses en juego. Entre otras razones, la proximidad geográfica de las áreas calientes con las zonas fronterizas y las sensibilidades religiosas encontradas, que echan leña al fuego del extremismo antisistémico como es el yihadismo, obligan a las partes enfrentadas a Irán a plantear su oposición.</p>
<p>Además de la retórica religiosa que pueda ser empleada, en los niveles de la alta política, la principal preocupación de los turcos está representada por la pérdida de influencia a nivel regional, lo que incluye el cercamiento de Turquía por parte de Rusia (que tiene presencia militar en Crimea y en la costa siria), y el riesgo de que los kurdos consoliden una entidad soberana a lo largo de la frontera sur con Siria. Si esto último llegara a ocurrir, el riesgo de que sucedan disturbios importantes entre la población turca de origen kurdo sería considerable, sobre todo si se tienen presentes los antecedentes políticos, y terroristas, existentes dentro de este grupo étnico.</p>
<p>En el caso de las monarquías árabes del Golfo, la realidad de una Siria fragmentada esquematiza una amenaza tajante al <i>statu quo</i>. Puesto sucintamente, la lógica es la siguiente: si las fronteras sirias (e iraquíes) han quedado desbaratadas en todo menos en nombre, ¿qué impide que el devenir histórico se torne en contra del multimillonario establecimiento monárquico que prevalece en la región?</p>
<p>En efecto, luego de que las placas tectónicas de la política de Medio Oriente se desplazaran, como resultado de todos los eventos desatados con la llamada Primavera Árabe, para algunos parecía que la era Sykes-Picot había llegado a su fin. Esta observación, contrastable en Siria y en Irak, apunta a que <strong>los trazados fronterizos característicos de la región, delineados por Francia y Gran Bretaña durante y luego de la Primera Guerra Mundial, no han probado ser lo suficientemente duraderos como para sostener más de un siglo de permanencia.</strong></p>
<p>En todo caso, lo cierto es que las monarquías en cuestión temen por su supervivencia, y en la medida en que observan que Estados Unidos se retira de Medio Oriente, encuentran en Irán y en el Gobierno sirio una amenaza perniciosamente desestabilizadora.</p>
<p><a href="http://opinion.infobae.com/federico-gaon/files/2016/03/gaon-1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-274" alt="gaon 1" src="http://opinion.infobae.com/federico-gaon/files/2016/03/gaon-1.jpg" width="496" height="360" /></a></p>
<p>Habiendo dicho esto, los destacamentos rusos en Siria figuraban como una llaga que entorpecía los esfuerzos combinados de los Estados sunitas. En otras palabras, su mera presencia ponía en riesgo un enfrentamiento con un enemigo digno de ser temido, en circunstancias que, tal <a href="http://federicogaon.com/turquia-y-el-caza-ruso-derribado/">como lo mostró el incidente con el caza ruso derribado por los turcos</a>, podrían subir de tono muy rápidamente. Cabe afirmar, en parte por esta misma razón, que, tras el anuncio de la retirada rusa, Putin espera bajar las tensiones. Rusia ya tiene demasiadas presiones financieras y encargos en materia de defensa para comprometerse a una misión militar permanente y de semejante operatividad logística como la desplegada en Siria.</p>
<p>A esto se refiere Putin cuando sostiene que es tiempo de concentrarse en las conversaciones de paz. El hombre fuerte de Rusia ha creado indubitablemente las condiciones para que la continuada existencia del régimen de Assad sea una realidad asentada en el terreno. Con esto, Putin en simultáneo proyecta fuerza que puede canjear, en términos de influencia, tanto en casa como en el extranjero, particularmente en las subsiguientes negociaciones sobre Siria y sobre Ucrania.</p>
<p>Por otro lado, <b>aunque a estas alturas sería iluso dar por completamente terminada la presencia rusa en Siria, la retirada puede ser interpretada como un mensaje hacia Assad y compañía. Con las presentes medidas, Moscú le dice a Damasco que no se comprometerá a continuar la reconquista del territorio sirio perdido</b>. En consecuencia, Rusia le dice al mundo que está dispuesta a buscar el consenso en función de velar por la estabilidad regional que tanto preocupa a todas las partes. Con la zona aledaña al Mediterráneo asegurada en manos de Assad, de momento los rusos verían sus intereses en materia de seguridad satisfechos. No obstante, esto no quita la amenaza permanente que suponen los elementos yihadistas rusos, especialmente en la vulnerable región del Cáucaso septentrional (norte), de donde provienen algunos miembros del Estado Islámico (ISIS).</p>
<p><a href="http://opinion.infobae.com/federico-gaon/files/2016/03/gaon-2.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-275" alt="gaon 2" src="http://opinion.infobae.com/federico-gaon/files/2016/03/gaon-2.jpg" width="489" height="347" /></a></p>
<p>Por lo pronto, quedará por verse cómo quedan trazadas las fronteras en el plano real. La nueva realidad en el terreno, en continuo desarrollo, podría sobrevenir en un Estado alauita, gobernado por el clan Assad; otro sunita, incluyendo las áreas dominadas por el ISIS en Siria y en Irak; otro chiíta, comandado desde Bagdad por la mayoría chiíta al sur de Irak; y finalmente, otro kurdo, regido desde Erbil por una autoridad que ambiciona la autodeterminación.</p>
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		<title>¿Cuánto durará la tregua en Siria?</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Mar 2016 09:56:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Federico Gaon</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Reunidas en Múnich, el mes pasado, las potencias acordaron un cese al fuego en Siria. Se trata de una tregua, de duración incierta, articulada con el fin de que la tan necesitada ayuda humanitaria pueda llegar a las zonas calientes más afectadas por la guerra. No contempla el cese de hostilidades contra el Estado Islámico (ISIS), ni tampoco define pasos a seguir a futuro. Esto significa que no intenta encaminar a los actores involucrados a una verdadera negociación para resolver sus diferencias.</p>
<p>Siendo este el caso, los analistas han tratado la noticia de la tregua con cautela y escepticismo. Desde el punto de vista humanitario, visto en el corto plazo, el cese al fuego, aunque imperfecto, ciertamente es mejor que nada. Desde otro lugar, pensando en un plazo más amplio, <b>si se mantiene el cese al fuego, este será aprovechado por los actores regionales para reacomodar sus fichas en el tablero, en disposición para futuras ofensivas.</b> En efecto, hay indicios de que el escenario bélico sobre el Levante podría densificarse drásticamente en los próximos meses y que, llegado el caso, la violencia podría escalar hasta lograr un alcance virtualmente global.<b> Siria es solamente el escenario más visible de una guerra más extensa por el dominio geopolítico de Medio Oriente.<span id="more-259"></span></b></p>
<p>Un dato curioso que ha pasado desapercibido por los medios, pero que revela la naturaleza frágil del acuerdo es el hecho de que Estados Unidos se refiera a la tregua con una palabra equivalente en árabe, <i>hudna</i>. En un comunicado del Departamento de Estado, se pide a los sirios que reporten a Washington cualquier violación de esta <i>hudna</i>. El uso y el énfasis de esta palabra responden a su connotación religiosa. El término se remonta a un tratado entre Mahoma y la tribu de Quraysh, en el año 628, por el cual no habría hostilidades durante diez años. La tregua, no obstante, se rompió dos años después, para cuando el profeta se encontraba militarmente aventajado. Mahoma aprovechó un incidente menor para decretar la respuesta más enérgica y vencer por medio de la fuerza. Esta es por lo menos la interpretación de los sectores islámicos más duros y, por esta razón, hablar de <i>hudna</i> esconde una ambivalencia entre política y religión.</p>
<p>Para quienes se sienten obligados a combatir en una guerra santa, la tregua es una táctica pragmática que, basada en el ejemplo del profeta, sirve para que los musulmanes agrupen sus fuerzas en paz cuando la guerra se vuelve la opción desfavorable. Desde la óptica yihadista, la <i>hudna</i> es necesariamente temporal y debe ser rota cuando las circunstancias favorezcan la guerra. Paralelamente, en el lenguaje secular, <i>hudna</i> denota el cese de hostilidades, pero no implica el fin del conflicto. Al emplear deliberadamente dicha palabra, lo que Estados Unidos dice es que no aceptará el statu quo en el terreno.</p>
<p>Lo cierto es que esta tregua no llega como un triunfo de la diplomacia estadounidense, sino más bien lo contrario. Signa el fracaso de la administración Obama por contener la escalada de violencia en tal perturbada mas estratégica parte del globo. Antes que recuperar influencia perdida, con esta medida Estados Unidos se presenta impotente una vez más; muestra que se está retirando de Medio Oriente.</p>
<p>En general, a partir de la llamada Primavera Árabe, cuando Barack Obama le soltó la mano a Hosni Mubarak (para luego apoyar a Mohamed Morsi), Washington se ha distanciado de los intereses de sus aliados tradicionales. Puesto por Bernard Lewis, la percepción entre los jerarcas árabes es: “Estados Unidos es un amigo poco fiable y un enemigo inofensivo”. A esto, el pacto nuclear con Irán representa el contrasentido máximo, considerando especialmente el resquemor que está causando entre todos los actores sunitas lindantes.</p>
<p>Este panorama pregona un rol más activo por parte de Irán y Rusia.<b> Sin una verdadera doctrina Obama en lo que respecta al conflicto fratricida de Medio Oriente, las condiciones favorecen la expansión de actores previamente constreñidos por el músculo estadounidense.</b> Para Obama, el eje de las cuestiones estratégicas futuras estará en Asia y en el trato específico con China. Con Estados Unidos alcanzando la independencia energética, algunos analistas prevén que el petróleo del Golfo perderá importancia estratégica en las próximas décadas. Otros sugieren, sea por razones pragmáticas o morales, que Estados Unidos debe replantearse sus compromisos militares para con los regímenes árabes en la región.</p>
<p>Anticipando esta retirada, lo concreto es que los jugadores están preparándose para una contienda duradera. Mientras se involucraba en las negociaciones, Rusia alteró decididamente los hechos a su favor al colaborar en el asedio de Alepo. Gracias a ello, al día de la fecha el régimen de Bashar al Assad está mejor posicionado para resistir el embate de los grupos opositores. Con la asistencia de Moscú, Damasco está cercando a las fuerzas rebeldes, lo que supone una ruptura del estancamiento que hasta ahora había prevalecido en el noroeste del país.</p>
<p>Pese a que el cese al fuego ya es efectivo, el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, anunció que su país continuaría los ataques aéreos contra aquellos que considera terroristas, “con una ideología y rutina incompatible con los principios de la civilización humana”. Por descontado, lo que Lavrov sugiere es que <b>Rusia se reserva el derecho a lanzar ofensivas contra quienes perciba (de un modo u otro) como subversivos al orden gubernamental –sean yihadistas o no.</b></p>
<p>Está claro que, si se respeta el cese al fuego, eventualmente se establecerán fronteras de facto que en la práctica darían cierta legitimación al Estado Islámico y al frente al-Nusra. Assad, en otras palabras, tendría que contentarse con compartir el poder con grupos sunitas insurgentes. Además de que esta convivencia sería inviable, desde el punto de vista castrense es innecesaria. En Medio Oriente los palos hablan mucho más fuerte que las zanahorias, y con la balanza volcada a su favor, no hay razón para suponer que Assad y sus aliados se abstendrán de seguir presionando hasta donde les sea viablemente posible.</p>
<p>La prioridad está en aislar a los rebeldes y en ganar control sobre el borde con Turquía, desde donde se infiltran los elementos insurrectos. El tramo clave es el llamado corredor de Azaz, una de las principales líneas de abastecimiento que conecta, en menos de ochenta kilómetros, a los insurgentes asentados en torno a Alepo con la frontera turca. Para alcanzar dicho objetivo, Vladimir Putin ha conciliado los intereses del régimen sirio con los insurgentes kurdos del Partido de la Unión Democrática (PYD). Los rusos están buscando alejar a los kurdos sirios del paraguas de Estados Unidos, entregándoles armas y asistiéndolos en el bombardeo de bastiones islamistas.</p>
<p>En este sentido, Putin está aprovechándose de la ambivalencia norteamericana para con las aspiraciones del PYD. Aunque Washington ve a la milicia kurda como una fuerza confiable y efectiva, apoyarla conlleva el rencor de las autoridades turcas, que temen la creación de un Kurdistán independiente en su frontera, entre el Mediterráneo y Erbil (en Irak). Para que la pesadilla turca se vuelva realidad, además de apoderarse del corredor de Azaz, los kurdos deberían tomar el control del resto de la zona fronteriza (actualmente en control del ISIS) hasta Yarabulus (en las cercanías de Kobane). Conocido por el nombre de esta ciudad, este tramo tiene 96 kilómetros de largo y representa la otra frontera permeable que le permite al ISIS aprovisionarse.</p>
<p>Se da por sentado que este cálculo estratégico ha llevado a los turcos a coquetear en secreto con el autoproclamado califato. A lo sumo, es evidente que ante la opción de bombardear a los yihadistas o a los kurdos, Turquía prefiere eliminar a los segundos. Por esto mismo, Ankara amenazó con que no permitiría que los kurdos ocuparan el territorio fronterizo. El primer ministro, Ahmet Davutoglu, prometió la “reacción más dura” si este escenario llegara a volverse una realidad. Al mismo tiempo, imitando a Lavrov, el portavoz del Ministerio de Exteriores turco, Tanju Bilgic, afirmó que su país no buscaría el permiso de nadie para combatir a “cualquier organización terrorista”.</p>
<p>Vista así la cosa, podría decirse que esta <i>hudna</i>, además de que llega en un momento favorable para Assad, viene a intentar limitar una escalada que podría alcanzar proporciones peligrosísimas. <a href="http://federicogaon.com/turquia-y-el-caza-ruso-derribado/">La tensión entre Turquía y Rusia</a> viene acumulándose desde que el primero derribara en noviembre un caza de combate del segundo. Por ello, <b>sólo hace falta que una potencia cometa una “trasgresión” que ofenda gravemente a la otra para que la tregua quede sin efecto</b>.</p>
<p>Si Turquía fuera a movilizar tropas a Siria —tanto como acción preventiva o como reacción a los movimientos de otros actores—, es muy posible que sucedan escaramuzas, con el detonante agravado de una guerra entre Turquía y Rusia. En tal caso, la violencia podría extenderse a Transcaucasia, donde las tensiones entre Armenia y Azerbaiyán (especialmente en torno a la región disputada de Nagorno Karabaj) son feroces. Mientras que Rusia es partidaria de los armenios, los turcos se identifican étnicamente con los azeríes. Considerando que Turquía es parte de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, no sería insensato indicar que semejante conflagración, de escalar sin contención, podría llevar al mundo a una tercera guerra mundial.</p>
<p>Para completar el panorama, el mando en los Estados del Golfo, liderados por Arabia Saudita, también está nervioso. Más allá de su apoyo indiscreto al ISIS, un monstruo Frankenstein fuera de control, los sauditas sufren gravemente el deterioro de su situación en el tablero. Con Irán y sus aliados mejor posicionados, a los efectos de alterar las adversidades, Riad se ha sumado al coro de amenazas provenientes de Ankara. Como primera medida, los sauditas ya han enviado cazas de combate a Turquía, la base aérea mediterránea de Incirlik, cerca de la frontera turco-siria. Luego, por si los ladridos no fuesen tomados con seriedad, los sauditas anunciaron que se sumarían a una posible intervención terrestre contra el bloque chiíta.</p>
<p>Para respaldar sus dichos, los sauditas comenzaron ejercicios militares masivos cerca de la frontera iraquí, involucrando —según lo reportado— 2.500 aviones de guerra, 20 mil tanques y 450 helicópteros. Llamada “<a href="https://actualidad.rt.com/actualidad/200842-arabia-saudita-ejercicios-militares-terrorismo">Trueno del Norte</a>”, la operación sería la más grande de Medio Oriente en su tipo y, además de la presencia turco-saudita, contaría con la participación de los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Senegal, Sudán, Kuwait, las Maldivas, Marruecos, Pakistán, Chad, Túnez, las Comoras, Yibuti, Omán, Qatar, Malasia, Egipto y Mauritania. Para resumir, <b>el conflicto sirio amenaza con convertirse (si no lo es aún) en una verdadera contienda global sectaria entre sunitas y chiitas.</b></p>
<p>En suma, la tregua o <i>hudna</i> acordada por las potencias es tan frágil como la voluntad de los actores involucrados en aceptar las realidades en el terreno. En tanto, Estados Unidos busca, por ahora sin éxito, una estrategia de salida para la crisis en Medio Oriente; sus aliados —Turquía y Arabia Saudita— podrían arrastrarlo a una conflagración de carácter global. Incluso si este escenario aterrador no acontece y de alguna manera la tregua logra sostenerse, dicho contexto no desaparecerá de la noche a la mañana. Estas tensiones críticas podrían dar forma al devenir de la geopolítica en Medio Oriente durante décadas por venir. Seguramente el tema atormentará al próximo presidente norteamericano tanto como a Obama.</p>
<p>Para ser claros, la historia muestra que los conflictos fratricidas no suelen resolverse mediante negociaciones, sino más bien —lamentablemente— mediante baños de sangre. Mire por donde se la mire, todo apunta a que Siria no será la excepción.</p>
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		<title>El peligro del terrorismo islámico en Europa</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Sep 2015 03:00:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Federico Gaon</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>A partir de una nota del <a href="http://www.express.co.uk/news/world/555434/Islamic-State-ISIS-Smuggler-THOUSANDS-Extremists-into-Europe-Refugees"><i>Sunday Express</i></a>, la semana pasada los medios conjeturaron que alrededor de cuatro mil yihadistas habrían entrado a Europa, camuflados entre los refugiados sirios. <b>Sacando ventaja del enorme flujo migratorio hacia el continente, a suerte de caballo de Troya, el Estado Islámico (ISIS) habría infiltrado a combatientes experimentados con el objeto de reclutar nuevos miembros, formar células locales, y perpetrar ataques terroristas</b>. Lastimosamente, lejos de ser esto solamente una especulación mediática, es una realidad severa que podría llegar a materializarse en un atentado. Cualquier estimación contraria es lisa y llanamente negligencia. Se trata de un escenario adverso que ya ha sido vociferado por varios funcionarios, entre ellos el ministro de Interior español, el ministro de Educación libaneses, el director de Inteligencia estadounidense, e incluso el Papa.</p>
<p>Ahora bien, ya desde un principio no haría falta poner la lupa en los refugiados para sonar la alarma. Europa viene atestiguando en la última década un auge en actividades terroristas llevadas a cabo por musulmanes radicales. En contexto, y para ilustrar, alcanza con pasar revista a sucesos como los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, del 7 de julio de 2005 en Londres, del 29 de marzo de 2010 y del 21 de enero de 2011 en Moscú, entre tantos otros. Más recientemente, entre el 7 y el 9 de enero de este año, los atentados en París (<i>Charlie Hebdo</i>, Hyper Cacher) volvieron a manifestar la vulnerabilidad de las capitales europeas frente al terrorismo. Lo peor del caso es que los responsables, asesinos, cómplices y perpetradores, no siempre provienen de un país musulmán extranjero, pero suelen ser nacionales del Estado atacado -españoles, británicos, rusos o franceses.<span id="more-199"></span></p>
<p>También está el hecho de que <b>Europa se ha convertido en exportadora de yihadistas con destino a Medio Oriente</b>. De acuerdo con <a href="http://icsr.info/2015/01/foreign-fighter-total-syriairaq-now-exceeds-20000-surpasses-afghanistan-conflict-1980s/">algunas estimaciones,</a> el número de combatientes extranjeros peleando en Siria y en Irak ha sobrepasado los 20.000. De estos, un quinto procedería de países de Europa occidental. Notoriamente, en las filas de los radicales sunitas, habría alrededor de 1200 franceses, entre 500 y 600 alemanes, el mismo número de británicos y cerca de 440 belgas. Provistos de pasaportes europeos, estos combatientes voluntarios, muchos de ellos “blancos”, despiertan menos sospechas en los controles de seguridad aeroportuarios, y ergo cuentan con mayores facilidades para desplazarse.</p>
<p>He aquí una verdad que no sorprendentemente incomoda. Las circunstancias alimentan prejuicios, dando la impresión de que existe una quinta columna en el seno de las comunidades musulmanas europeas. Teniendo esto en cuenta, los políticos son reticentes a hablar claro sobre estos temas. Solo basta una palabra o expresión desafortunada para que sean vistos por sus constituyentes y descritos por la prensa como xenófobos o islamofóbos. Lo cierto es que para no ofender, para evitar estigmatizar al colectivo musulmán, al entremezclarse religión y política, se busca minimizar el componente ideológico detrás de la campaña yihadista. <b>Se sostiene así </b><b><a href="http://www.democracyjournal.org/pdf/3/DAJOI3_LindBergen.pdf">el mito</a></b><b> de que el radicalismo entre los musulmanes europeos prospera cuando el Estado falla en su labor de ente integrador</b>, asumiendo axiomáticamente que el desempleo y la marginalización son el saldo de la mala planificación de las políticas públicas.</p>
<p>En realidad sucede que los agravios que atormentan a los extremistas distan de ser exclusivamente socioeconómicos. <b>Más bien, la transición hacia el radicalismo, sea del estipe que sea, está fuertemente emparentada con la búsqueda del individuo por sentido y trascendencia en una vida que se percibe frívola, superflua y material</b>. Como han notado decenas de expertos y analistas, la pulsión destructiva de los yihadistas encuentra precedentes y hasta inspiración ideológica en las usanzas de los totalitarismos del siglo pasado. Tal como dice el dicho, los extremos se tocan, y al respecto hay casos de europeos “blancos” que antes de convertirse en yihadistas simpatizaban con plataformas de extrema izquierda.</p>
<p>Para comprender el fenómeno del terrorismo islámico y para comprender cómo es posible que jóvenes europeos dejen atrás el relativo confort del primer mundo para librar una batalla en medio del desierto en otros países uno debe nutrirse con los testimonios de las personas desradicalizadas, expuestas durante años a un mensaje totalitario imbuido con aparente legitimidad religiosa. En este sentido, tal como lo afirma <a href="http://tribune.com.pk/story/379350/seminar-on-muslims-and-modernity-jihadi-danger-is-from-the-elite-not-the-poor/">Maajid Nawaz</a>, un británico de ascendencia pakistaní que pasó de ser extremista islámico a ser un político liberal, “los terroristas no vienen solamente de las villas miseria -estadísticamente, un número desproporcionado de yihadistas globales viene de una formación universitaria”. Para ejemplificar, hasta mediados de 2011 el 45 % de las personas condenadas en Reino Unido por afiliación a Al-Qaeda había estudiado en instituciones académicas o de educación superior. <a href="http://edition.cnn.com/2015/02/19/opinion/bergen-terrorism-root-causes/">Yihadi John</a> (Mohammed Emwazi), el británico que saltó a la infamia por decapitar rehenes en los videos del ISIS, tenía un título de grado en tecnología de la Universidad de Westminster. Esto hace evidente que el primer paso para comprender el terror yihadista es identificar las causantes ideológicas detrás de este fenómeno, en rigor las auténticas detonantes de la violencia en cuestión.</p>
<p>Para ser claros, siempre conviene recalcar que <b><a href="http://opinion.infobae.com/federico-gaon/2014/11/17/las-variantes-politizadas-del-islam/">el islamismo y el yihadismo son proyectos con distintos matices</a></b><b> que no se condicen necesariamente con la religión islámica como tal</b>. Digo esto porque islam no hay un solo, puesto que su instrucción -liberal, moderada o conservadora- depende en última instancia de la dirigencia de cada comunidad. No obstante, el problema de raíz estriba precisamente en que esta instrucción o educación, mismo en Europa, ha sido tradicionalmente inflexible, rigurosa, y en muchos casos moldeada a la imagen del wahabismo saudita. Vistas las cosas desde una perspectiva amplia, el islam liberal o secularizado es una tendencia relativamente novedosa que aún no se ha desarrollado ampliamente. Por el contrario, si el islam es lo que cada predicador dice que es, nos encontramos con que en el seno de las comunidades musulmanes europeas existen clérigos que fusionan elementos religiosos con aspiraciones políticas modernas, adoctrinado a los jóvenes y empantanando la distinción entre lo piadoso y el activismo político-religioso.</p>
<p>En Francia, de acuerdo con el Ministerio de Interior galo, los extremistas estarían dominando 89 mezquitas. Además, cualquiera que conozca París sabe que existen enclaves, denominados eufemísticamente como Zones Urbaines Sensibles<i> </i>(ZUS), gobernados por la <i>sharia</i>, la ley islámica, en donde ni la policía ni las ambulancias quieren entrar. Sin más, pareciera ser que las ZUS se están convirtiendo un panorama común en varios países de la región.</p>
<p>Por citar tres incidentes particulares, una cámara oculta reveló cómo un maestro en una escuela musulmana en Birmingham enseñaba a los niños: “los infieles son las peores criaturas” y que no podían confiar en los musulmanes liberales. Luego, un portavoz de una mezquita de La Haya dijo que su congregación se opone a la <i>Declaración Universal de los Derechos Humanos</i> “por ser una fundación ajena a Dios”. Finalmente, valiéndome también de la experiencia personal de un amigo alemán que transitó por una comunidad ortodoxa en Dortmund, en algunas instancias se enseña que los judíos lo controlan todo y que el sionismo está detrás de todos los designios malvados del mundo. En este aspecto, al hablar del terrorismo del llamado “lobo solitario” hay que tomar precauciones. <b>Quien le haya inculcado la judeofobia al asesino que mató a tres niños judíos en Toulouse en marzo de 2012 tiene figurativamente las manos ensangrentadas también</b>. Lo mismo aplica para los educadores que hayan instruido al asesino que irrumpió en el Museo Judío de Bruselas y mató a cuatro personas en mayo del año pasado.</p>
<p>Los manifestantes que recurrentemente piden que la ley islámica sobrepase a la ley positiva estatal en las calles europeas adoptan el discurso de sus líderes religiosos. Así como hay clérigos que defienden con honra el valor intrínseco de la nacionalidad, existen otros que alientan una visión antisistémica y revolucionaria, por no decir utópica, confabulando a la religión con tales maquinaciones. Quienes por un motivo u otro no encuentran la razón de ser de sus vidas, la educación fundamentalista provee una poderosa ideología que brinda un sentido de propósito, solidaridad grupal y un espirito de lucha para contrarrestar lo mundano de todos los días.</p>
<p>Por otro lado, en tanto la población musulmana de Europa viene creciendo sostenidamente, los Estados occidentales han introducido currículos escolares con educación islámica, pero, a los efectos de no ofender, no la han condicionado a una lectura racional y crítica de las fuentes religiosas. Asimismo, <b>dado el vínculo cercano entre el islam y la escena política, los funcionarios europeos temen antagonizar con las colectividades musulmanas</b>. Como alegorías de esta realidad, <a href="http://www.gatestoneinstitute.org/3479/jihad-christmas-trees">para no ofender a sus musulmanes</a>, en 2012 Bruselas no instaló su tradicional árbol de navidad. Igualmente, para no ofender, este año algunos parlamentarios alemanes rechazaron una propuesta para que todos los estudiantes secundarios de Bavaria visiten los sitios del holocausto como parte del currículo escolar.</p>
<p>Todas estas condiciones dan lugar a un coctel explosivo que tiene a los servicios de seguridad europeos bastante ocupados. Sin embargo, <b>los políticos deben percatarse de una vez por todas de que no se puede apaciguar a las personas con inclinaciones ideológicas totalitarias</b>. Como indican los expertos, es un error tratar a las personas como seres racionalistas en constante búsqueda por maximizar su bienestar material. Siendo el secularismo una etapa relativamente nueva en la experiencia islámica, en términos generales, la solidaridad grupal de los musulmanes, basada en la religión y no tanto en la nacionalidad, es frecuente motivo de choque con las autoridades europeas. El quiebre aparece con el altísimo grado de susceptibilidad, sin parangón en otro colectivo, de los musulmanes hacia las causas que toman como representativas de una nación islámica global. Ejemplo de ello son las multitudinarias manifestaciones alrededor del mundo congregadas, en varias ocasiones, para protestar -no siempre pacíficamente- contra la difamación causada por algún medio gráfico occidental que osó caricaturizar al profeta. Dicho activismo ocurre así también con el acontecer del conflicto israelí-palestino, ruso-checheno, como en su momento igualmente lo demostraron el conflicto serbio-bosnio y estadounidense-iraquí, entre otros.</p>
<p>La buena noticia es que <b>tras los atentados de enero de París, las autoridades han comenzado a </b><b><a href="http://www.education.gouv.fr/cid85644/onze-mesures-pour-une-grande-mobilisation-ecole-pour-les-valeurs-republique.html">poner la lupa en la educación</a></b><b> que se imparte dentro de las escuelas musulmanas, hasta ahora ajenas al escrutinio de los Estados</b>. Esto es un primer paso en una campaña que seguramente probará ser bastante extensiva. Por otra parte, al corto plazo, la prioridad con justa razón está en detectar a los yihadistas que ingresan (o reingresan) a los países europeos. Estos representan de momento la principal amenaza a la seguridad del continente. Un par de periodistas han mostrado lo fácil que hoy en día es conseguir un pasaporte sirio con una identidad falsa, la cual perfectamente podría ser utilizada para engañar a las autoridades migratorias europeas, desbordadas con el inmenso número de personas que buscan refugio. Un periodista compró por 750 euros un pasaporte con la imagen del primer ministro neerlandés, Mark Rutte. Otro pagó por documentación similar que lleva su rostro con 2000 dólares y sostiene que quien se la vendió le confió que sus principales clientes son yihadistas que buscan eludir a la seguridad europea.</p>
<p>En el viejo continente se viven tiempos de incertidumbre. Por cuantas cámaras de seguridad sean instaladas, e independientemente del número de efectivos militares custodiando establecimientos susceptibles a ser atacados, penosamente siempre habrá puntos ciegos que el radar no puede detectar. De haber un próximo atentado, este podría ocurrir en algún lugar impredecible, pero el hecho de terror en sí, con este clima, se vuelve bastante predecible. Por añadidura, aquella maravilla de la arquitectura política integracionista que significa el espacio comunitario (Schengen) de fronteras abiertas, no solo está experimentado su mayor desafío hasta la fecha -a razón de los desplazados sirios-, sino que podría convertirse en el arma estratégica más importante de las redes yihadistas europeas.</p>
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		<title>Una parálisis institucional que amenaza con continuar</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Sep 2015 03:00:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Federico Gaon</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El Líbano viene experimentando desde hace un par de meses una crisis institucional. Catalizada por la parálisis del Gobierno, incapaz de dar con una solución al problema de la recolección de basura, con los desechos amontonándose en las calles de Beirut, desde hace dos semanas hay multitudes saliendo a protestar contra las autoridades. Lo que... <a href="http://opinion.infobae.com/federico-gaon/2015/09/14/una-paralisis-institucional-que-amenaza-con-continuar/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El Líbano viene experimentando desde hace un par de meses una crisis institucional. Catalizada por la parálisis del Gobierno, incapaz de dar con una solución al <a href="http://www.infobae.com/2015/08/25/1750750-ante-la-escalada-protestas-se-agudiza-la-crisis-gobierno-el-libano">problema de la recolección de basura</a>, con los desechos amontonándose en las calles de Beirut, desde hace dos semanas hay multitudes saliendo a protestar contra las autoridades. Lo que inicialmente se suponía era una manifestación de ciudadanos preocupados por semejante deterioro sanitario, pronto se convirtió en un movimiento masivo, convocado ya no solamente a raíz de la basura, sino también por otros agravios generales que se desprenden de la escena política del país. Vistas en contexto, las protestas en efecto dicen mucho acerca de la disfuncionalidad crónica que afecta al Líbano, uno de los países más desarrollados culturalmente de Medio Oriente y, sin embargo, uno de los más desgarrados por conflictos.</p>
<p><b>Bajo el lema viralizable de <i>#</i>youstink (apestas), los manifestantes tomaron el incidente de la basura para convertirlo en una crítica general al estado de las cosas</b>. En la Plaza de los Mártires en la capital libanesa, aquella que diez años atrás presenció la llamada Revolución de los Cedros, los citadinos exigen cambios y, vistosamente, las protestas no llevan una agenda sectaria o partisana. Sintetizada, la consigna es “Que se vayan todos” -que renuncien todos los funcionarios implicados en los sucesos recientes, desde el primer ministro al ministro de Interior.<span id="more-193"></span></p>
<p>El movimiento de protesta, protagonizado por una audiencia mayoritariamente joven, incluso ha trascendido fuera de las calles. Notoriamente, hace dos semanas, alrededor de <a href="http://www.aljazeera.com/news/2015/09/lebanon-protesters-storm-government-offices-beirut-150901102451718.html">treinta activistas ocuparon el Ministerio de Medio Ambiente</a> e hicieron allí una sentada para instar al ministro a renunciar. Al cabo de unas pocas horas las fuerzas de seguridad entraron al edificio y expulsaron violentamente a los manifestantes. Lo cierto en este aspecto es que la crisis se ha tornado sangrienta. <b>Desde que iniciaran las protestas multitudinarias el 22 de agosto, el ejército fue movilizado a las calles y la represión le costó la vida a una persona</b>. Tanto manifestantes como efectivos de seguridad resultaron heridos y la crisis de momento no tiene salida a la vista.</p>
<p>Llamada por los medios como la “crisis de la basura”, esta es la punta del iceberg de los conflictos que afectan  la sociedad libanesa. Contextualizando, el Líbano ha sido fraguado históricamente por las divisiones sectarias entre cristianos (principalmente maronitas), chiitas, drusos y sunitas. El país que una vez fuera llamado “la Suiza de Medio Oriente” se desgarró por completo en la década de 1970. En un clima de avasallante polarización entre radicales de izquierda, moderados y radicales religiosos, el país se sumió en una guerra civil, la cual, además del terrible costo humano inherente a los conflictos armados, desbarató al Estado como regente del monopolio de la fuerza y desarticuló su lugar como agente de planificación económica.</p>
<p>En primer lugar, la afiliación sectaria como emisora de identidad e ideología sigue aún muy vigente. Cada comunidad religiosa tiene sus propias plataformas políticas, e incluso cuando adoptan doctrinas seculares, pensar hacer política por fuera de los clivajes sectarios ha sido el principal desafío del Líbano desde su incepción en 1920. Para evitar antagonizar con los colectivos, por regla general, los Gobiernos libaneses irónicamente han evitado gobernar, prefiriendo mantener el <i>statu quo</i>, lo que permitió a cada grupo conservar sus propias escuelas, instituciones y, lo evidentemente más peligroso, sus propias milicias y brazos armados. Este fue uno de los factores que posibilitaron la guerra civil, y al día de hoy -al caso particular de los chiitas- <b>en partes del país no flamea la bandera libanesa, sino más bien aquella de la agrupación proiraní Hezbollah</b>. Esta controla la zona aledaña al aeropuerto de Beirut (el distrito Dahieh), el este libanés alrededor del Valle de la Becá y la región meridional del país. Por ello, el hecho concreto es que Líbano es muy difícil de ser gobernado.</p>
<p>Especialmente cierto desde 2005 en adelante, luego de que Siria se retirara del país tras casi tres décadas de ocupación, <b>Líbano está en un estado de cuasi parálisis política permanente</b>, porque en función de lo expresado recién, sus parlamentarios, antes que compartir una verdadera preocupación federal, están enfrascados en líneas sectarias. Puede destacarse que junto con Hezbollah, el partido chiita de Amal también viene jugando un rol perjuicio para la unidad. En la última década ambas fuerzas han frecuentemente recurrido y cumplido con la amenaza de romper con las coaliciones de Gobierno, para así velar por intereses faccionales, proiraníes y prosirios, a costas de la mayoría.</p>
<p>Vale la pena recalcar que en 2008 (sin representación de las fuerzas chiitas y prosirias que habían renunciado a sus bancas) el Gobierno libanés decidió actuar para clausurar la red de medios paraestatales de Hezbollah. Esta entonces alegó que el Gobierno libanés le había declarado la guerra, y a continuación sucedieron<a href="https://en.wikipedia.org/wiki/2008_conflict_in_Lebanon"> escaramuzas en las calles de Beirut</a>, arrojando a la facción islamista y a sus aliados políticos como ganadores, lo que forzó al Gobierno a tolerar la convivencia con lo que en definitiva es un Estado dentro de otro.</p>
<p>En este sentido, el reciente llamado al “diálogo nacional” por parte del líder de Amal, Nabih Berri, portavoz del Parlamento, resulta inverosímil. De acuerdo con una opinión difundida entre los analistas, posiblemente responde al interés demagógico de Berri por identificarse con la causa de los movilizados y así sumarse réditos políticos. Sin embargo, y con justa razón<b>, </b>los protestantes agrupados en la consigna <i>#</i>youstink<i> </i>son escépticos a las iniciativas promovidas desde los partidos chiitas. Dadas sus alianzas internacionales, estos espurrian más faccionalismo que las otras fuerzas políticas.</p>
<p>El último hecho que da cuenta de esta disfuncionalidad no es tanto la crisis de basura por sí sola, sino que el país no tenga presidente formal desde hace más de un año. Aunque el rol del presidente es más que nada ceremonial, se concede que ejerce una influencia importante en el establishment político. El punto está en que en 2014 los parlamentarios no se pudieron poner de acuerdo y ningún candidato recibió los dos tercios de los votos necesarios para ser presidente. En añadidura, el Parlamento se autoextendió su mandato sin llamar a elecciones generales.</p>
<p>El otro aspecto determinante, en segundo lugar, de la política libanesa, resulta en <b>la incapacidad del Estado por impartir políticas económicas, o tomar un papel activo en la planificación general a largo plazo</b>. El colmo de esto se ve precisamente en la cuestión de la basura. El vertedero de Naameh, ubicado en las montañas al sureste de Beirut, fue originalmente inaugurado en 1997 como una solución a corto plazo, recibiendo los desechos de la mitad de la población. Se suponía que estaría abierto solamente por unos pocos años, hasta que una solución definitiva fuese encontrada. Pasaron los años, y para la fecha prevista de su clausura definitiva, el último julio, el Gobierno no contaba con ninguna alternativa. Indignados, colmado el basurero con quince millones de toneladas de desechos, los habitantes de las cercanías decidieron bloquear las rutas y prohibir el paso para no empeorar la ya de por sí insalubre situación a la que se enfrentan.</p>
<p>En rigor, las actuales protestas hacen eco de todos los agravios que merman el desarrollo del Líbano como nación. <b>Con el problema de las montañas de basura como disparador, la nueva generación de libaneses lamenta el permanente deterioro en la infraestructura, en el entramado institucional y en la permanencia de un <i>esprit de corps</i> sectario</b>. Líbano vive una situación crítica que podría deteriorarse rápidamente. Sumando leña a los problemas domésticos, en tanto continúe la guerra en Siria y en Irak, el Gobierno debe lidiar con las posibles amenazas provenientes del yihadismo. Además, en Líbano viven 1,1 millones de refugiados sirios, que representan el exorbitante 25 % de la población total del país.</p>
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		<title>El dilema de Erdogan</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Aug 2015 09:39:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Federico Gaon</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Tras sufrir una recaída electoral en junio, con su popularidad en un bajo histórico, Recep Tayyip Erdogan, fiel a su estilo, ha vuelto a apostar a la política exterior para ganar los puntos que le faltan. Apelando a un tono nacionalista, tanteando una ofensiva contra los enemigos del Estado, el oficialismo busca compensar por la gestión que falta en casa y, apalancándose en el contexto actual de guerra regional, busca recuperar los votos que en las últimas elecciones no pudo cosechar. <b>Es la primera vez, desde las elecciones generales de 2002, que la plataforma de Erdogan, el </b><b>Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), no logra hacerse con una mayoría parlamentaria.</b><b></b></p>
<p>Pese a ganar las elecciones pasadas, dado que no ha podido formar coalición con otra fuerza política, Turquía llamará a elecciones anticipadas en noviembre. <b>Erdogan intenta cambiar el sistema turco para convertirlo en un presidencialismo moldeado en el ejemplo ruso y, en los tres meses que quedan hasta los próximos comicios, espera recuperar votantes apoyándose en una política exterior fornida</b>. Esta, que en el pasado reciente ha sido duramente criticada por su ambivalencia frente al conflicto en Siria y el avance del yihadismo, en los últimos meses se ha endurecido; y mientras el Gobierno la presenta como el cálculo estratégico propio de los intereses nacionales, la oposición, los periodistas y los analistas sospechan que estriba de intereses políticos bastante limitados, con mira a réditos inmediatos en el plano doméstico. De cualquier modo, vale preguntarse si la política exterior turca es sustentable, como desde ya también inquirir si le saldrá bien o no la apuesta a Erdogan.<span id="more-177"></span></p>
<p>Para situarnos en contexto, en la última década, bajo la conducción del AKP, Turquía le ha dado un nuevo significado al viejo mantra de su política exterior. Puesto por Mustafa Kemal Atatürk como una instrucción de no intervencionismo y neutralidad, “paz en casa, paz en el mundo”, la interpretación del mandamiento ahora ha cambiado. Bajo los lineamientos de Ahmet Davutoglu, internacionalista del partido y escudero de Erdogan, <b>ya no es indispensable que haya paz en casa para promover paz en el mundo, pues Turquía ya está consolidada y lista para ocupar su rol histórico en Medio Oriente.</b></p>
<p>Sin embargo, luego de su idealismo, la política exterior turca está plagada de contradicciones.</p>
<p>Desde que comenzara la guerra civil siria cuatro años atrás, Turquía, aunque carga agravios con los sirios y los kurdos, se ha mostrado reacia a intervenir en los asuntos que se desarrollan fuera de sus fronteras. Más allá del Gobierno de turno, los turcos y los sirios mantienen una animosidad histórica por disputas territoriales y discusiones en torno a los recursos hídricos. Para peor, bajo el clan al-Assad, Siria albergó y apoyó al Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), el grupo independentista kurdo considerado terrorista por Turquía y gran parte de la comunidad internacional. Por este asunto, en 1998 Ankara estuvo cerca de declararle la guerra a Damasco, la cual decidió ceder ante las presiones turcas y así evitar una posible escalada. Lo cierto, no obstante, es que con el amargo devenir de la intervención estadounidense en Irak ha quedado en evidencia lo valiosa que es la estabilidad, con actores predecibles y conocidos. Sin final a la vista para los conflictos sectarios en todo Medio Oriente, la clásica sentencia de los juristas musulmanes, que el <i>statu quo</i> es preferible al caos, parece dominar el dictamen en las capitales de la región y Ankara no es la excepción.</p>
<p>En público, por supuesto, Erdogan movilizó tropas a la frontera, mandó a sus diplomáticos a Damasco a protestar y a pedir por moderación en oposición al “salvajismo” contra la población civil. En privado, la intervención quedó descartada por temor a despertar diablos más peligrosos que el régimen de Bashar al-Assad, por temor a enviar el mensaje equivocado al resto del mundo y quizás, antes que todo eso, por simple temor a que dicha jugada fracase.</p>
<p>Desde que llegó al poder, <b>en términos de política internacional, Erdogan está determinado a mostrar que Turquía bajo su mando, aunque afiliada a la OTAN, en rigor no la acompaña</b>. Se opuso a la intervención aliada en Irak, y lanzó una retórica que tuvo más resonancia en el mundo árabe que el discurso de El Cairo (2009) de Barack Obama. Etiquetada por los analistas como “neootomanismo”, la política de Erdogan se caracteriza a grandes rasgos por un nuevo interés en los asuntos de Medio Oriente y por una expresa divergencia con Estados Unidos, el tradicional aliado del establecimiento castrense turco. Obama tiene una buena relación personal con Erdogan y suele referirse a él como “mi amigo Recep”. Sin embargo, entre otros ejemplos, hasta hace un mes atrás Ankara no le permitía a Washington utilizar la base aérea de Incirlik, ubicada en el sureste turco, para atacar posiciones del Estado Islámico (ISIS). No es secreto que el Gobierno turco está preocupado y molesto frente al progresivo apoyo estadounidense a los militantes kurdos -a quienes clasifica como terroristas. Siendo este el caso, no sería insólito que bajo la misión de contener a la horda yihadista, Turquía apunte sus armas contra las fuerzas kurdas. <b>Aunque Erdogan vende a Turquía como si esta fuera a “</b><b>cambiar el juego</b><b>”, hasta ahora los turcos solo han llevado a cabo un ataque aéreo contra el ISIS y varios contra los bastiones kurdos en el sureste turco</b>. Los kurdos, y no los yihadistas, parecen ser la prioridad.</p>
<p>Gracias al revisionismo de sus dirigentes, Turquía ha vuelto al escenario internacional y lo ha hecho con una fórmula que -por lo menos a mi criterio- podría expresarse lacónicamente como “habla fuerte y lleva un gran garrote”. Erdogan es un hombre con un carácter afanoso y, cual líder populista, ciertamente le cuesta hablar suave. <b>Sus declaraciones potentes contra Occidente, Israel y sus advertencias contra los regentes sunitas de Medio Oriente, durante la Primavera Árabe, lo convirtieron en un campeón de las masas, y todo sin flexionar el músculo militar de su país</b>. Ahora bien, la problemática contradicción llegó cuando a Turquía le llegó la hora de golpear y se dejó estar.</p>
<p>En primer lugar, pese a declaraciones robustas contra el régimen de al-Assad, Ankara no puede arriesgarse a fracasar. Según una mirada, el ejército turco no está preparado para contender con la guerra civil siria y lo máximo que podría hacer sería establecer un cordón sanitario alrededor de la frontera siria-turca, exponiendo a los uniformados a retaliaciones. Dicha fuerza interventora, apostada en el terreno, podría ser contraproducente, y, al echar leña al fuego, volcar a los yihadistas contra la población civil turca (ya han declarado su intención de conquistar Estambul), o bien retroalimentar la insurgencia de los kurdos, siempre ávidos por conseguir su independencia.</p>
<p>En la coyuntura actual, semejante fiasco sería el fin cantado de Erdogan. Por otro lado, ya más genéricamente, Ankara no está dispuesta a antagonizar de más con Moscú. En este sentido, detrás de bambalinas, los turcos le tienen más miedo a los rusos que a los estadounidenses, quienes no amenazan con desquites. En los últimos años Turquía ha experimentado un rápido crecimiento en su demanda energética e importa de Rusia el 57 % del gas natural que necesita. En todo caso, <b>los turcos prefieren que sean los norteamericanos quienes hagan el trabajo sucio y confronten a los sirios</b>. Cuando Ankara le pide a Washington una zona de exclusión área sobre Siria, la cual ella misma no está dispuesta a impartir con sus propios medios, en rigor, independientemente de lo que diga la presa, Erdogan está actuando para conservar el estado de las cosas. No puede arriesgarse a una guerra abierta con su vecino meridional, pero tampoco puede dejar de hacer algo. Necesita minimizar el número de desplazados que llegan a Turquía (escapándose de los bombardeos de al-Assad) y necesita, en el proceso, ser consecuente con la apariencia de mandamás con la que viene vistiéndose hace una década.</p>
<p>En segundo lugar, si la aletargada acción de los turcos se explica en el miedo de estos a que los kurdos en el norte de Siria e Irak funden su propio Estado, paradójicamente, en tanto el ISIS es repelido, este escenario se vuelve más factible. A pesar de la ambivalencia que despertó el autoproclamado Califato, no existe analista que conceda que los yihadistas no presentan una amenaza contra la seguridad turca. El hecho de que el ISIS de momento tenga prioridades más dañinas para Erbil (capital del Kurdistán iraquí) o Damasco no implica que Ankara esté fuera de peligro en el largo plazo. Si bien es cierto que Turquía finalmente se unió a la coalición contra el ISIS el mes pasado, Erdogan y compañía siguen atormentados por la incertidumbre. Temen que si actúan determinadamente contra los yihadistas, terminen destrabando la guerra en favor de los kurdos, cuya autonomía el establecimiento turco está decidido a evitar a toda costa. Por todo esto, la disyuntiva del Gobierno turco consiste en cómo hablar lo suficientemente fuerte para dar credibilidad a sus amenazas, mas evitando iniciar una pelea que luego no pueda ser ganada y que le cueste el poder al AKP.</p>
<p>Por estas razones tiendo a pensar que la magra intervención que Turquía montó el último mes tiene más que ver con el plano doméstico que con el externo. El Gobierno turco no arriesgará una intervención militar propiamente dicha, esto es, enviando soldados y vehículos blindados a cruzar la frontera. Podrá haber ataques aéreos o de artillería esporádicos, quizás incluso con mayor frecuencia, pero juzgo muy poco probable que la acción turca sobrepase estos pasos.</p>
<p>En suma, Erdogan estaría arriesgándolo todo con una escalada de violencia considerable, fuera dirigida contra la yihad o contra el régimen sirio. Arriesgaría su continuidad en el poder y complicaría severamente el prospecto de que su país salga relativamente bien parado de la crisis regional. Con una intervención mal planificada y ejecutada, Erdogan tiene mucho más para perder que ganar. Si tras una intervención las cosas salen mal, el prestigio nacional, algo de lo cual los turcos son extremadamente sensibles y recelosos, recibiría un porrazo, y el AKP tendría, en tal caso, una herida difícil de tapar. Pero tampoco puede el Gobierno turco permanecer del todo inerte, especialmente si pretende reafirmarse en las próximas elecciones. En efecto, tal como han marcado varios comentaristas, en el Gobierno y en el ejército prevalece un clima de vacilación. Actuar o no actuar, esa es la cuestión y el dilema de Erdogan.</p>
<p>Quedará por verse si el AKP reúne, a partir de los resultados que arrojen las elecciones de noviembre, la mayoría necesaria para continuar gobernando sin necesidad de formar coalición. Pero para mejorar sus posibilidades, el oficialismo debe resolver el dilema de su política exterior. Erdogan necesita una victoria que pueda ser mediatizada, aunque simbólica, para justificar la ambivalencia del último año y mostrarle a su pueblo que la prudencia del sultán -como le dicen a Erdogan- dictaba la razón. En contraposición, si la apuesta sale mal, Erdogan no solo arriesga su presidencia, sino también su lugar en la historia.</p>
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		<title>La otra crisis griega</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Jul 2015 02:19:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Federico Gaon</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Mientras la atención del mundo se centra en las negociaciones entre Atenas y sus acreedores, discutiendo la crisis económica helena y sus ramificaciones, en Grecia se está desarrollando otra crisis que no ha recibido suficiente atención. Se trata del drama de los miles de migrantes, sirios principalmente, que a duras penas logran cruzar el Egeo con la meta de rehacer sus vidas en suelo europeo. Desde Turquía se embarcan en balsas y en botes que fácilmente podrían zozobrar debido al sobrepeso con el que se adentran al mar. Amontonados y desesperados, no todos logran salir con vida de la arriesgada travesía. Los que sí llegan a destino dan fin a un calvario, pero solamente para comenzar a vivenciar otro.</p>
<p>Como consecuencia de la inestabilidad generalizada que sacude a Medio Oriente y África del Norte, se ha desatado una crisis humanitaria sin parangón en la región que, entre otras cosas, ha resultado en un aumento avasallante en la cantidad de refugiados que intentan llegar a las costas sureñas de Europa. En contexto, a raíz de los conflictos fratricidas y sectarios que se extienden desde Libia hasta Yemen, se estima que hoy existen <a href="http://www.mei.edu/content/article/humanitarian-crisis-middle-east-highlights-mei-conference">alrededor de 15 millones de refugiados y desplazados</a> en Medio Oriente, desamparados, a la espera de volver a casa, o bien esperanzados con encontrar un nuevo hogar. Con el detonante de la guerra civil siria y la aparición del Estado Islámico (ISIS) la crisis se ha acentuado. Dada su cercanía con el teatro de batalla, los países que lindan con Siria se han visto forzados por las circunstancias a dar cabida a un número creciente de refugiados. Según <a href="http://data.unhcr.org/syrianrefugees/regional.php">cifras oficiales del Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas</a> (ACNUR), Jordania alberga a 629.128 personas, Líbano a 1.172.753 y Turquía a 1.805.255, aunque en condiciones que van de malas a deplorables, siendo que el elevado flujo ha colapsado la capacidad de respuesta de estos Estados.<span id="more-146"></span></p>
<p>Con la presión amontonándose en Medio Oriente, la desesperanza y la falta de sustento también incidieron en que miles de desplazados decidieran probar suerte en Europa. El año pasado <a href="http://www.ecfr.eu/scorecard/2015/issues/58">más de 200 mil migrantes</a> cruzaron el Mediterráneo, y 3.400 personas se habrían ahogado en el intento.<b> Grecia, en este sentido, dada su proximidad con Turquía, es actualmente el principal punto de entrada hacia la relativa tierra de oportunidades que supone ser la Unión Europea</b>.</p>
<p>Avistar botes colmados de refugiados sirios <a href="http://www.pri.org/stories/2015-07-08/greek-island-lesbos-being-overwhelmed-refugees">se ha convertido en un pasatiempo</a> para los habitantes y turistas del archipiélago heleno; solamente a la isla de Lesbos llegan en <a href="http://www.dailymail.co.uk/news/article-3107225/Increasingly-desperate-migrants-cross-Mediterranean-INFLATABLE-CHAIRS-air-cushions-tucked-clothes-afloat.html">promedio 300 migrantes por día</a> desde Turquía. No obstante, aquí surge nuevamente un severo problema, pues <b>la paralítica economía griega no está en condiciones de afrontar los costes de manutención de la incesante ola de migrantes</b> que llegan a costa. <a href="http://eur-lex.europa.eu/legal-content/EN/TXT/?uri=URISERV:l33150">En teoría</a>, los países de la Unión Europea deben proveer a quienes buscan asilo condiciones dignas hasta que llegue la denegación o la aprobación de las aplicaciones según cada caso particular. El trámite no debería durar más de seis meses, y los refugiados deberían tener cubiertas todas sus necesidades en tanto no se presente una amenaza a la seguridad de sus pares o se abuse malintencionadamente del sistema. En la realidad, los recién llegados son metidos en campos de detención, y allí deben languidecer por un largo período de tiempo que puede llegar a demorar dos años, mientras aguardan alguna resolución sobre su situación. A todo esto, no hay suficientes medicamentos, y las condiciones sanitarias son paupérrimas. Además, a estos agravios hay que sumar factores psicológicos, como el desasosiego por el maltrecho clima socioeconómico, la ansiedad de los griegos por conocer qué deparará el futuro y una <a href="https://www.youtube.com/watch?v=7ASpKCnx4D4">antipatía tradicional hacia la inmigración</a>. En suma, la situación es crítica y de momento no puede dilucidarse una solución. De acuerdo con un <a href="http://www.unhcr.org/5592bd059.html">informe reciente</a> del ACNUR, entre enero y junio de este año 137.000 refugiados y migrantes entraron a Europa por el Mediterráneo, de los cuales 68.000 -prácticamente el 50 % del total- ingresaron por Grecia. De estas, unas 40.000 almas son sirias.</p>
<p>Para desalentar la inconveniencia migratoria, en 2012 Atenas mandó a construir una cerca alambrada en el estrecho de tierra que existe sobre el borde greco-turco, fomentando inadvertidamente el aumento de la migración por vía marítima. El informe de las Naciones Unidas cita que en 2013 el número de refugiados y migrantes que llegó a las islas griegas creció más del triple, aumentando de 3600 (en 2012) a 11.400 en 2013. En 2014 el número se cuadruplicó a 43.500 y, por lo mencionado recién, se pronostica que la tendencia siga acentuándose. Para paliar la crisis humanitaria, el organismo internacional insta a los países a proveer apoyo vital a Grecia para que pueda mejorar rápidamente su capacidad de recepción y respuesta ante este creciente desafío.</p>
<p>El Gobierno griego naturalmente coincide con esta evaluación, y se ha valido de la cuestión para presionar (si no amenazar) a la Unión Europa a ser más flexible con Grecia mientras se negocia la reestructuración de la deuda. <a href="http://www.thetimes.co.uk/tto/news/world/europe/article4403657.ece">Panos Kammenos</a>, el ministro de Defensa heleno, advirtió que “Europa se tiene que dar cuenta de que manteniendo a Grecia estable, el frente de Occidente contra el ISIS es seguro. Pero si es empujada o forzada a salir de la eurozona… olas de migrantes indocumentados, incluyendo a elementos radicales, van a llegar desde Turquía, abriéndose paso al corazón de Occidente”. En otras palabras, o salvan el bote, o se hunden con nosotros. En los <a href="http://www.independent.co.uk/news/world/europe/greece-plan-to-release-3500-illegal-immigrants-from-asylum-centres-sets-it-on-a-collision-course-with-europe-10157380.html">últimos meses</a> el Gobierno griego viene liberando espacio de algunos centros de detenciones pésimamente acondicionados, soltando a migrantes en las calles de Atenas. Si bien esto es indignante para muchos griegos, la propuesta quizás esconde también otra intención. En línea con la postura de Kammenos, tal vez la medida responde a acrecentar el sentido de inmediatez de la crisis migratoria en las otras capitales europeas.</p>
<p>De momento, <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2015/05/25/actualidad/1432559277_190328.html">Grecia pactó en mayo con Bulgaria y Turquía</a> para ahondar esfuerzos en común para frenar la migración, pero a lo sumo se trata de una medida formal que todavía debe materializar y sobre todo vencer la histórica aversión entre turcos y helenos. En los últimos años las autoridades griegas vienen criticando a sus contrapartes turcas de no hacer lo suficiente para cortar el tránsito de migrantes hacia territorio europeo.</p>
<p>Visto en contrapartida, Turquía es el país que más empeño ha puesto en acoger refugiados sirios, pero aun así, su capacidad está colmada y ergo <a href="http://www.jpost.com/Middle-East/Turkey-warns-next-wave-of-Syrian-refugees-may-end-up-in-Europe-408591">Ankara también ha advertido</a> a las capitales europeas de que no podrá frenar a próximos contingentes de migrantes, que visto está, buscarán asilarse en Europa. Esta coyuntura sugiere que temporalmente el tema de la inmigración se ha vuelto bastante ambivalente para el Gobierno griego. Para un país con un <a href="http://www.tradingeconomics.com/greece/unemployment-rate">25 % de desempleo</a>, <b>ocuparse de absorber a los migrantes constituye un proyecto inverosímil (por no decir impopular), y sin embargo, por otro lado representa una moneda de cambio para obtener mayores concesiones por parte de Bruselas y los socios europeos</b>. Es de esperar que dada la naturaleza sensible del tema, los líderes eviten hablar del asunto en público, so pena de dar la impresión de estar deshumanizando a los refugiados como si fueran números a ser administrados. Hablar de cuotas a la inmigración, especialmente en el marco de las atrocidades que se desenvuelven en Medio Oriente, no deriva en un discurso políticamente aceptable, aunque sea lastimosamente políticamente inevitable. En rigor, la ola de migrantes desembarca en Grecia simplemente por ser geográficamente más accesible, no obstante muchos de los refugiados deciden pedir asilo a las autoridades de otros países, principalmente Alemania.</p>
<p>Alemania es el país que más migrantes ha recibido dentro del bloque y <a href="http://www.theguardian.com/world/2015/apr/29/germany-quota-system-eu-migrant-distribution">viene presionando</a>, sin éxito hasta la fecha, precisamente por un sistema de cuotas para distribuir a los migrantes equitativamente entre los 28 países que componen la Unión Europea. Pero mientras Alemania y Suecia procesan casi la mitad de los pedidos de asilo, el resto se muestra reticente a tocar el tema o comprometerse a recibir a una parte de los desposeídos. Como asunto electoral, en los países europeos poner coto a la inmigración se ha convertido en un tema recurrente en las campañas de los políticos, especialmente en aquellas plataformas de centroderecha y en los partidos nacionalistas. Lo cierto es que gracias a la normativa comunitaria del espacio Shengen, esto es, la abolición de controles fronterizos internos entre los miembros de la Unión Europea, para una persona se vuelve muy fácil trasladarse de un país al otro, independientemente de si se trata de un ciudadano o un indocumentado.</p>
<p>En definitiva el panorama no es bueno. Hasta octubre del año pasado el Gobierno italiano gastaba 300.000 euros por día, o sea nueve millones por mes, para financiar la llamada operación <a href="http://www.teinteresa.es/mundo/operacion-Mare-Nostrum-inmigrantes-Italia_0_1152485105.html">Mare Nostrum</a> con el objeto de rescatar del mar a los migrantes en vía a Italia. Roma, como Atenas, se ha quejado de no recibir suficiente asistencia para mantener el programa. El premier italiano Matteo Renzi dijo al respecto que Europa salva a los bancos, pero deja morir a madres con niños. El programa, que duró un año y logró salvar a 140.000 personas, <a href="http://ecre.org/component/content/article/70-weekly-bulletin-articles/855-operation-mare-nostrum-to-end-frontex-triton-operation-will-not-ensure-rescue-at-sea-of-migrants-in-international-waters.html">fue reemplazado por otro</a> que prioriza el resguardo de las fronteras, a razón de un costo dos veces menor. El caso constará como un precedente triste para planes futuros, ya que marca que las graves deficiencias en la cooperación europea, especialmente en materia inmigratoria, pueden costarle la vida a miles de personas, incluso pese a las buenas intenciones que puedan provenir por parte de algunos gobiernos en el continente.</p>
<p>Atenas, por lo pronto, no tiene nueve millones para gastar en algún equivalente al programa Mare Nostrum, y aunque los tuviera, difícilmente sería una prioridad. A largo plazo, está claro que la única solución recae en la estabilización y el desarrollo económico venidero del mundo árabe.</p>
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		<title>Elecciones en Turquía: ¿el fin de la era Erdogan?</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Jun 2015 11:26:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Federico Gaon</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>El último 7 de junio, Turquía celebró elecciones generales y ya se discute que el resultado electoral podría tener implicaciones trascendentales para la escena política del país. Siendo una república parlamentaria, el primer ministro no es electo por voto popular directo, sino por los miembros del Parlamento. Las elecciones determinan el número de bancas que cada partido político tendrá en la Gran Asamblea Nacional situada en Ankara, de modo que, en este caso, lo más destacable de los recientes comicios ha sido la pérdida de la tradicional y cómoda mayoría con la que el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Recep Tayyip Erdogan solía contar.</p>
<p>Para tener una mayoría constituyente un partido debe obtener como mínimo 276 bancas de un total de 550, y resulta que, en está ocasión, por primera vez luego de doce años de dominación, el AKP ha perdido su predominio sobre la Asamblea. La fuerza filoislamista de Erdogan, formalmente liderada por su escudero Ahmet Davutoglu, ha conseguido 258 bancas, razón por la cual por lo pronto le será más difícil convenir un nuevo Gobierno. Llegado el caso, nos encontramos ante un cambio de paradigma en la política turca que podría traer importantes repercusiones tanto en el panorama doméstico como en el escenario internacional.</p>
<p><strong>Para empezar, si bien el AKP sigue siendo la plataforma política más popular, llevándole una diferencia de 126 bancas a la segunda fuerza más votada, puede discutirse que a partir de ahora el oficialismo ya no sobrepasará el sistema con relativa facilidad.</strong> El AKP en este sentido viene siendo duramente criticado por sus opositores por el estilo personalista y autocrático de Erdogan. A veces referido por sus detractores como “el sultán”, Erdogan viene impulsando una reforma constitucional para dotar a Turquía de un sistema presidencial, en el cual sería el presidente, y no el primer ministro, quien se convertiría en el Jefe de Gobierno. El oficialismo defiende la propuesta argumentando que un presidencialismo haría de Turquía un país más estable y eficiente, desplazando al frágil sistema de coaliciones e interminables discusiones en donde el parlamentarismo ha sido propenso a caer. Pero, por otro lado, dicha reforma le permitiría al AKP, que todavía es mayoría, dirigir el país (con el liderazgo del etiquetado sultán) sin la inconveniencia de tener que mediar y negociar con legisladores de otros espectros políticos.</p>
<p>Trabado por la oposición que no le permite llevar a cabo sus designios, lo cierto es que Erdogan ha buscado enaltecer la posición simbólica del presidente, intentando facilitar una suerte de transición cultural hacia un sistema donde el poder ejecutivo deje de descansar en el primer ministro. Por esta razón, en 2007 el AKP logró pasar una reforma electoral para que el presidente, pese a su posición ceremonial, fuese electo por voto popular y no ya por el parlamento, incluida la posibilidad de la reelección. Además, en agosto de 2014, Erdogan, entonces primer ministro, decidió postularse a presidente y cederle la primera jefatura de la nación a Davutoglu. <strong>Habiendo ganado casi el 52 por ciento de los votos, los comentaristas y analistas presentaban la maniobra como una ávida jugada estratégica para consolidar poder y en efecto hacer más digerible la prospectiva transición a un presidencialismo con Erogan a la cabeza.</strong> Otro hecho que da cuenta del mismo propósito es el majestuoso e imponente palacio presidencial que el Gobierno inauguró en octubre del año pasado, con un costo estimado en los 615 millones de dólares.</p>
<p>Hasta ahora los analistas explicaban el éxito del AKP en base a dos cuestiones importantes. Primero, Turquía con Erdogan ha tenido una gran bonanza económica que ha elevado la calidad de vida de millones de habitantes. Durante la década pasada la economía turca creció exponencialmente gracias a bajos intereses y poca inflación, factores que permitieron un incremento destacable en el consumo doméstico y la atracción de capital extranjero. Como resultado, el producto interno bruto (PIB) per cápita incrementó drásticamente, de alrededor de 6.000 dólares en 2003, hasta alrededor de 8.700 para comienzos de 2014. En segundo lugar, más intangiblemente pero indubitablemente capitalizable, durante la gestión de Erdogan Turquía adquirió una renovada vitalidad como actor internacional.<strong> Empleando una retórica y política exterior que los analistas han etiquetado como “neo-otomanista”, en los últimos años el populista viene articulando un discurso nacionalista, antisraelí y antioccidental, atractivo tanto en Anatolia como en un nivel regional; compatible con las plataformas masivas que han surgido en el mundo árabe tras las protestas de 2011.</strong></p>
<p>No obstante, las circunstancias han cambiado. En tiempos recientes la economía turca ha comenzado a mostrar signos estar desacelerándose. La inflación y el desempleo se han disparado, el crecimiento ralentizado, y con un déficit en su cuenta corriente el país ha perdido competitividad. Acaso un flagelo común a todo populismo, con su notoriedad aún en auge, desde 2007 en adelante muchos analistas discuten que el Gobierno desvirtuó su responsabilidad fiscal inicial, para dar lugar a proyectos más cortoplacistas –socavando la estabilidad monetaria con empréstitos y malversación de las arcas públicas. Erdogan está convencido que altas tasas de interés causan inflación, y sobre esta cuestión viene peleándose con el Banco Central, una entidad que al día de hoy retiene su independencia frente a las presiones de la facción gobernante.</p>
<p>Bajo la dirección de Erdogan la experiencia económica turca en algún punto encuentra paralelos con la realidad de algunos países latinoamericanos. El semanario británico <em>The Economist</em> sostiene que el Gobierno cayó en “la trampa del ingreso medio”, esto es, su apremio por resultados en el campo de la industria de productos básicos con salarios bajos, y la falta de interés en reformas estructurales a largo plazo para incentivar la innovación y la promoción de una industria avanzada.<strong> Al igual que en América Latina, un problema de fondo que gravita sobre Turquía, que desalienta las inversiones privadas y ergo reduce los prospectos de la economía, tiene que ver con el debilitamiento institucional que ha dejado la prolongada gestión personalista de un líder que no se muestra muy dispuesto a compartir o transferir la batuta.</strong></p>
<p>La misma desazón ha dejado la política exterior, virtualmente conducida por Erdogan, quien como resultado de su unilateralismo ha aislado incluso a funcionarios de su propia plataforma. A partir de la Primavera Árabe la agenda exterior turca incrementó la proyección de Ankara en la región, mas no sin también proyectar un nacionalismo en casa para consumo de las masas. Este doble juego, sin embargo, ha puesto al país en ridículo por el grado de irresponsabilidad con el cual ha lidiado con la guerra civil siria y la crisis humanitaria que se está desarrollando en los territorios lindantes. El caso más claro que ejemplifica la ineptitud turca ha sido la ambivalente posición del Gobierno en relación al Estado Islámico (ISIS). Siendo que los turcos tienen sus razones para desconfiar de los kurdos, Ankara se negó a ayudar directa o indirectamente a los militantes de esta etnia en su lucha contra los yihadistas, esencialmente por temor a desbalancear la ecuación en favor de separatistas que le reclaman a Turquía independencia. Esta postura no ha sido bien recibida en las capitales occidentales, y la inacción del Gobierno de cara a la crisis siria y al ISIS sustenta la noción de que Turquía está perdiendo prestigio y relevancia, no solamente desde la mirada de los analistas, pero desde aquella de los turcos corrientes también.</p>
<p>Las protestas que sacudieron Turquía en 2013 hicieron eco de muchos de los agravios que preocupan a la oposición. <strong>Grupos de derecha como de izquierda canalizaron sus quejas en cuanto al estilo autoritario del “sultán”, el deterioro de las instituciones y la libertad de expresión, la política exterior, y la paulatina imposición de pautas islámicas en la vida pública</strong>. Gonul Tol, experta en asuntos turcos, afirma sin rodeos que “Erdogan es su propio peor enemigo”. Ciertamente podemos convenir que el no tan simbólico presidente desconoce las limitaciones de su cargo, y se comporta como si su reforma presidencialista ya hubiese sido puesta en marcha. Desde luego este no ha sido el caso, y para dificultar sus anhelos, una encuesta reveló que el 77% de los tucos no apoya semejante iniciativa. Llegado este punto, en mi opinión creo que cualquier Gobierno de tinte populista con doce años de gestión consecutiva estaría (si es que ya no lo está) a un paso de la crisis. Su narrativa simplemente no se condice con la realidad, y esto genera resquemor y expectativa por un cambio entre segmentos de la población.</p>
<p>Una encuesta conducida por el Pew Research Center el año pasado mostraba a la sociedad turca altamente polarizada en estos temas. Desde lo general, alrededor de la mitad de los ciudadanos estaban en desacuerdo tanto con el capitán Erdogan como con el compás que empleaba para tramar el rumbo del país. Volviendo pues al aquí y ahora, en palabras de Cengiz Çandar, destacado periodista turco, con el resultado de las elecciones “la política turca ha dejado de ser un show unipersonal”. Desde el lunes de la semana pasada, el AKP tiene concretamente 45 días estipulados por la Constitución para ponerse de acuerdo con la oposición y formar un nuevo Gobierno. La decepcionante pérdida de popularidad ha forzado a Davutoglu a presentarle su renuncia a su “sultán” y benefactor; y bien, de no alcanzarse acuerdo, Erdogan ya adelantó que será necesario llamar a elecciones anticipadas, las cuales él tiene potestad de convocar.</p>
<p>Desde otro lugar, <strong>también debe destacarse que los kurdos tendrán por primera vez representación en la Asamblea.</strong> Habiendo alcanzado un 13 por ciento de los votos, superado el umbral legal que exige que las fuerzas políticas consigan al menos un diez por ciento de los mismos para obtener bancas en el parlamento, el Partido Democrático de los Pueblos (HDP) de sustrato kurdo se ha asegurado presencia con 80 parlamentarios. Esto es definitivamente una buena noticia en virtud de conceder representatividad a un grupo étnico que representa entre el 15 y el 20 por ciento de la población de Turquía, y hasta ahora excluido de las deliberaciones. No obstante el hito suscita fuertes controversias. Si bien el HDP ha apoyado el proceso de paz entre el Gobierno y los separatistas del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), una agrupación considerada terrorista por el grueso de la comunidad internacional, los líderes democráticos del primer grupo están acusados de mantener vínculos cercanos con la dirigencia terrorista del segundo.</p>
<p>Algunos analistas sugieren que, de convocarse a nuevas elecciones, Erdogan podría recuperar votos apelando a instintos otomanistas tradicionales que devienen de un largo historial de “turquificación” de las minorías étnicas para quitarle protagonismo a una fuerza política que despierta mucha oposición por su mera esencia sectaria. De obrar así, esto sería bastante irónico siendo que fue Erdogan quien combatió esta tendencia durante sus primeros años en el poder, ofreciéndole a los kurdos ciertos derechos culturales oprimidos durante décadas anteriores. Pese a esto, y en todo caso, dado que ninguna fuerza política está cómoda con perpetuar la influencia del conocido mandamás, habiendo también discordia dentro de las propias filas del AKP, <strong>es muy plausible que con independencia de lo que deparen los próximos meses este sea el inicio del fin de la era Erdogan.</strong> Los últimos comicios pueden ser perfectamente interpretados como un referéndum personal a la figura del líder, y si hay algo que ha quedado en evidencia es que los turcos no quieren a un sultán como presidente vitalicio.</p>
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		<title>Qatar, la Copa del Mundo y la yihad</title>
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		<pubDate>Mon, 08 Jun 2015 10:01:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Federico Gaon</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando en diciembre de 2010 Qatar fue escogido para ser el anfitrión, en 2022, de la vigésima segunda Copa del Mundo de la FIFA, comenzó a desentrañarse la trama de corrupción que gravita actualmente sobre dicha organización. De antemano, en aquel entonces se criticó la decisión de montar el torneo en un lugar caracterizado por un clima desértico, adverso al desempeño físico de los deportistas. Solucionado en teoría este problema, moviendo el evento de junio a diciembre, con la promesa de imponentes estadios provistos con las últimas tecnologías de refrigeración, las críticas a la FIFA, además de tornarse en dirección de la flagrante corrupción – algo especialmente cierto en estos días – se volcaron hacia la grave situación sociopolítica del pequeño emirato arábigo.</p>
<p>Pero, ¿por qué Qatar, que nunca calificó para participar de un Mundial, está interesado en invertir millones para organizar la fiesta del fútbol universal? La respuesta se hace evidente con otra pregunta, simplemente, ¿por qué no? Después de todo, el fútbol se ha convertido en una verdadera pasión mundial, y los Estados suelen conceder que mediante el deporte, y más precisamente mediante la copa de la FIFA, pueden ganar dividendos en materia de lustre y poder blando (<i>soft power</i>). <strong>En otras palabras, se trata de una oportunidad para ganar prestigio.</strong></p>
<p>Así y todo, en el caso de Qatar hay un diferencial importante que lo separa de los otros países que han servido de sede para el megaevento. El emirato, una monarquía absoluta, no solamente sería el primer país árabe en preparar el torneo, sino que más importante, gracias a los petrodólares, cuenta con una billetera sin fondo para financiar todo tipo de emprendimientos faraónicos. Pese a su insignificancia territorial y poblacional, Qatar viene adquiriendo predominancia como actor internacional, influyendo en la región por intermedio de sus inagotables arcas y de la bajada de línea mediática que es su cadena televisiva Al Jazeera, lanzada en 1996 por la casa real Al Thani; y por cierto la mejor financiada del mundo. En este sentido el mundial 2022 es una arista de una estrategia más abarcadora por adquirir protagonismo en Medio Oriente.</p>
<p>Para situarlo en contexto, Qatar, un Estado peninsular que linda con Arabia Saudita al este, <strong>se rige por un código penal ortodoxo basado en la interpretación dogmática de la <i>sharia</i>, la ley islámica.</strong> De los 2 millones y 155 mil de habitantes que componen su población, solo el 12 por ciento nacieron en el país. Menos de 300 mil personas constituyen el segmento más rico y desarrollado de la sociedad. Del resto, cerca del 80 por ciento de la población, son trabajadores “invitados” que se ocupan de los empleos menos pagos en el rubro de la construcción y en el sector de los servicios domésticos. A raíz de su exponencial crecimiento económico durante la década pasada, y con un presupuesto de infraestructura que asciende a los 100 billones de dólares, Qatar está construyendo obras a una velocidad y escala sorprendente, y lo viene haciendo desde antes de anunciarse como anfitrión de la Copa del Mundo. <strong>Pero para la consternación de los activistas de derechos humanos, las obras se hacen con la sangre, sudor y lágrimas de los miles de trabajadores mal remunerados, que no obstante, frente a la falta de empleo en sus países nativos, viajaron a la península arábiga para mantener a sus familias.</strong></p>
<p>Llama la atención que los trabajadores estén sometidos a un sistema, conocido como <i>kafala</i>, (esponsoreo), por el cual el Gobierno se reserva la potestad de monitorear (ergo, controlar) la estadía del trabajador. Además de ser sometido a condiciones que algunos calificarían cercanas a la esclavitud, el trabajador debe renunciar a su pasaporte. En tanto, el mismo es retenido por su empleador, el inmigrante no puede regresar a su país sin el permiso de las autoridades correspondientes. De acuerdo con la <a href="http://www.ituc-csi.org/IMG/pdf/the_case_against_qatar_en_web170314.pdf">Confederación Sindical Internacional</a>, el año pasado habrían muerto 1.200 trabajadores y según se estima, cuando suene el primer silbato del Mundial dentro de siete años, <strong>más de 5.000 personas habrán fallecido construyendo las instalaciones que serán aprovechadas por miles de turistas de todo el mundo.</strong></p>
<p>El caso de Qatar refleja muchas de las contradicciones internas que socaban el desarrollo humano de las monarquías árabes del Golfo. Por un lado se habla de un Estado que invierte cifras astronómicas en relación a su relativamente minúscula población para modernizarse, para ostentar infraestructura de primer mundo, tocar los cielos con edificaciones imponentes, comprar galerías y centros comerciales en las capitales europeas, y – habrá comprobado al mirar la final de la Champions League – comprar espacio publicitario en la camiseta de uno de los clubes más exitosos del mundo.</p>
<p><strong>Ahora bien, por otro lado, Qatar sigue siendo, religiosa y socialmente hablando, uno de los países más estrictos y aletargados del mundo.</strong> La fuente virtualmente inagotable de dinero está remodelando la imagen de este emirato, y es en este sentido que la Copa Mundial tiene el potencial de suavizar las apariencias, ofreciendo importantes réditos en negocios y prestigio. Sin embargo, tal como lo remarcaba <a href="http://opinion.infobae.com/julian-schvindlerman/2015/05/30/la-fifa-nostra-y-el-escandalo-por-qatar-2022/">Julián Schvindlerman</a> en su columna del 30 de mayo, dada la prevalencia de una doctrina religiosa esencialmente antitética con los valores occidentales, el posicionamiento ideológico de Qatar en el tablero regional deja mucho que desear.</p>
<p>¿Qué haría usted si fuera el regente de un país con un tamaño poco mayor al de Puerto Rico y tuviera acceso a un torrente de dinero ilimitada? Según una estimación<a href="http://www.voanews.com/content/whats-driving-qatars-foreign-policy/1524917.html">,</a> las inversiones qataríes alrededor del mudo rondan los 60 billones de dólares. En virtud de los motivos expuestos recién, <strong>la política exterior qatarí se basa enteramente en la compra de influencia; la cual, al fin y al cabo, vale tanto como sus reservas.</strong> Como si fuera del estipe del rey Midas, la familia real puede cubrir de oro todo lo que toca. El problema es que no ha tenido buen tacto.</p>
<p>Como punto ordenador de su política exterior, Doha ha buscado en la última década convertirse en un jugador que “juega con todos”, el cual, gracias a sus potenciales y generosas donaciones, intercede entre las partes como mediador. Por ejemplo, Qatar ofició en 2006 para mediar entre las facciones palestinas, en 2007 para interceder entre el Gobierno de Yemen y los houtíes, en 2008 para mediar entre las facciones libanesas, en 2009 para sentar a negociar a las partes de la guerra civil sudanesa, y en 2010 para inmiscuirse en la disputa territorial entre Yibuti y Eritrea. Se sabe incluso que pese a no reconocerlo formalmente, Qatar tiene un vínculo comercial con Israel, dado el interés particular del primero por adquirir productos de alta tecnología procedentes del segundo, y de entablar un canal secreto para eventuales negociaciones. Qatar ha oficiado también de mensajero entre Estados Unidos, los talibanes y Al Qaeda. Doha incluso agasajaba a los Assad y hacía tratos con Teherán hasta que las revueltas de 2011 forzaron sobre la capital un cambio de rumbo.</p>
<p>Sin embargo, cuando se habla de Qatar como mediador, debe decirse que no se trata de un socio exactamente honesto, pues al instante que por alguna razón se le cierran las puertas a los rincones secretos de los foros diplomáticos (o sea cuando sus recomendaciones se juzgan en base a su tamaño físico y no al de sus arcas), Doha desdobla su política exterior en una agenda que podría decirse populista, dirigida a ganar la admiración de grandes masas junto con el consentimiento del establecimiento religioso en el mundo árabe.</p>
<p><strong>Los expertos discuten que el emirato reparte millones tanto a las agrupaciones islamistas como a los grupos yihadistas de la región.</strong> La red qatarí jugó un papel en aprovisionar y dar refugio a los rebeldes y militantes de Egipto, Libia, Siria y la franja de Gaza –medidas que gozan de cierto grado de popularidad entre las masas del mundo árabe que suscriben a los ideales islamistas. En lo que a poder blando concierne, Al Jazeera se ha encargado de vanagloriar aspectos de la tendencia islamista, indirectamente apelando a las audiencias a creer que la monarquía qatarí es una que está con el pueblo, lo que desde luego es un absurdo.</p>
<p>Empero esta maniobra le ha valido a Doha el fuerte reproche del resto de los países del Golfo, los cuales, a la luz de los eventos de los años recientes, ven con suma preocupación el auge de militantes antisistémicos que podrían volcarse en contra de sus casas reales, pudiendo mermar su legitimidad apelando a eslóganes religiosos populares.</p>
<p>En suma, <strong>al menos en las esferas de alta política, Qatar ha ganado reputación como la incubadora de emprendimientos yihadistas.</strong> Si usted tiene simpatías hacia un grupo islamista y quiere colaborar en la lucha, y si la causa es medidamente bien recibida entre contingentes considerables de la sociedad árabe, usted puede reunirse con un representante gubernamental encubierto en alguna oficina lujosa -por qué no en el lobby de un hotel ostentoso- y hacer su <i>pitch</i> – su discurso de ventas – y obtener una bondadosa contribución del fisco qatarí. El hecho de que las donaciones se suministren prácticamente en la informalidad, es decir sin el endorso oficial de un sello estatal, le permite a las autoridades qataríes minimizar el desenvolvimiento de su país en la colecta de fondos para la yihad. Esto implica que en este campo oscuro Doha no opera por intermedio de agentes oficiales, ciertamente más identificables y posibles blancos de sanciones por parte de la comunidad internacional. Doha opera sagazmente gracias a particulares y organismos no gubernamentales, lo que le permite el amparo de la negación plausible frente a las críticas externas.</p>
<p><strong>Aun vistas las cosas desde la perspectiva qatarí con pragmatismo, el gran inconveniente de este <i>modus operandi</i> estriba en que simplemente no es posible monitorear a dónde van a parar los fondos, para quien realmente, y eventualmente para financiar qué.</strong> Qatar no tiene interés alguno en ver al Estado Islámico (ISIS) consagrarse, pero los analistas sospechan que es muy probable que parte del dinero, destinado por ejemplo al Frente Al Nursa, haya ido a parar al autoproclamado califato mesopotámico cuando el capítulo iraquí de Al Qaeda se ramificó en los tonos ultraviolentos que se atestiguan hoy en día.</p>
<p>En balance, la controvertida política exterior de Qatar dice mucho de las contradicciones domésticas de este pequeño y no obstante pudiente país. Por diestra se rige por cálculos geopolíticos, y busca adquirir prestigio como mediador indiscutido de Medio Oriente. Por siniestra, financia a los rebeldes y revolucionarios que en mejor sintonía están con las grandes audiencias, y que se ajustan medidamente a los postulados religiosos oficiales que dice preservar la monarquía. Lo cierto es que en todo caso Qatar es la gallina de los huevos de oro, y esa dicha le ha permitido al emirato cotizar hoy por hoy como uno de los actores más relevantes de la región. Por otra parte quedará por verse qué tan sustentable resulta esta política de “jugar con todos”. Mientras juega esta carta, Doha merma su propia mano financiando a los bandos que resultan más atractivos en términos de popularidad y que más utilidades dan entre las masas.</p>
<p>Por último me permito agregar que con tantas contradicciones en su accionar, es posible asentar que de no ser por sus activos líquidos, Qatar sería uno de los países más irrelevantes en la escena global. Mas siendo una mira de oro, imagínese usted la desazón y la indignación de Doha si de repente la FIFA es forzada a decidir cancelar el torneo deportivo más popular del mundo. Imagínese si luego de invertir en sobornos millonarios para orquestar la votación del anfitrión del mundial 2022 todo se viene al desplome. Llegado el caso – si es que llega – a Qatar le quedará manifiesto que hay cosas que el dinero no puede comprar.</p>
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		<title>El precio del machismo en Medio Oriente y África del Norte</title>
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		<pubDate>Tue, 26 May 2015 10:45:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Federico Gaon</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ser mujer en África del Norte y Medio Oriente no es fácil. Abundan abusos contra su integridad, y la región tiene la tasa de participación femenina más baja en la población laboral mundial. Integrar a la mujer a la sociedad, y en igualdad de condiciones que los hombres, implica necesariamente romper con esquemas tradicionales que... <a href="http://opinion.infobae.com/federico-gaon/2015/05/26/el-precio-del-machismo-en-medio-oriente-y-africa-del-norte/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Ser mujer en África del Norte y Medio Oriente no es fácil. Abundan abusos contra su integridad, y la región tiene la tasa de participación femenina más baja en la población laboral mundial. Integrar a la mujer a la sociedad, y en igualdad de condiciones que los hombres, implica necesariamente romper con esquemas tradicionales que la sitúan como rehén del círculo íntimo o familiar. Si bien hay que reconocer que en ningún país las mujeres están del todo exentas a tales infortunios, tomados en conjunto los países con mayoría musulmana tienen lejos el peor récord de igualdad entre sexos.<span style="text-decoration: underline;"><br />
</span></p>
<p>El hecho conocido de que en Arabia Saudita las mujeres no pueden conducir es el menor de los males. Lo grave es que el sexo femenino en muchas partes tiene vetado tener amigos de género masculino. La mujer no puede subirse a un automóvil o caminar acompañada de un hombre que no sea su hermano, esposo o padre. Por ello, si usted es mujer, mejor salga bien cubierta y siempre acompañada por un familiar cercano a quien usted pueda obedecer.</p>
<p>En algunos países las niñas y adolescentes son generalmente obligadas por sus familias a casarse. Esto es especialmente cierto en las zonas periféricas más alejadas de las zonas cosmopolitas contiguas al Mediterráneo. <strong>Se estima que en África del Norte y Medio Oriente una de cada cinco chicas es casada antes de los 18 años.</strong> Para ilustrar el caso con algunos ejemplos, en Irán el matrimonio es legal a partir de los 13 años, en Yemen a partir de los 15, y en Egipto, si bien la mujer no puede legalmente casarse antes de los 18, durante la gestión de Mohamed Morsi se intentó bajar la edad a los 13. De continuar esta tendencia, con 14.2 millones de niñas casándose todos los años antes de llegar a la madurez, para 2020 habrán en la región 140 millones de niñas casadas prematuramente. De este grupo, 50 millones tendrán menos de 15 años.</p>
<p><strong>Suele acontecer que si la niña o mujer rechaza a su pretendiente, puede sufrir agresión física por faltarle el respeto al deseo de su padre o tutor.</strong> En lugares como Afganistán, Irán, Pakistán y Sudán si usted es mujer puede ser lapidada ante la presunción de adulterio. Si a usted le ha tocado nacer niña en esta parte del globo no será inocente hasta que se pruebe lo contrario; usted será culpable y punto. Si es violada, usted será la condenada. La considerarán axiomáticamente una malhechora de la moral por seducir al hombre que la atacó, y si tiene suerte el incidente no pasará a mayores instancias. Si dentro de todo es “afortunada” en la desdicha, su raptor será un familiar directo, y el asunto se quedará en secreto. Caso contrario, si quien la violó es un extraño, el patriarca de la casa podría casarla con el trasgresor para ahorrarle al núcleo familiar la deshonra de tener que lidiar con una mujer abusada. En algunos países predominantemente musulmanes se han registrado incluso casos en donde chicas y adolescentes, forzadas a casarse en semejantes ominosas condiciones, prefirieron el suicido antes que aceptar un destino de sumisión y humillación. Si usted no nació niño en uno de los países árabes del Golfo, olvídese de votar o presentar candidaturas. Allí a las chicas como Malala Yousafzai se las silencia.</p>
<p>En 2002, 15 chicas murieron en un incendio en una escuela de Arabia Saudita porque la policía “religiosa” (<i>muttawa</i>) evitó su rescate porque estas no estarían cubiertas con el velo exigido por la ley. En tal idiosincrasia, la deshonra aparenta ser peor calvario que la muerte. Por esta misma razón el goce sexual de la mujer es tabú, y es algo que en las sociedades triviales y ortodoxas se busca restringir culturalmente. Aunque la religión islámica no condona dicha práctica, el establecimiento religioso en donde la misma suele ser aplicada se muestra indiferente. Ergo, en África del Norte, para evitar la promiscuidad femenina, la mutilación genital o ablación de las mujeres es una práctica tradicional que dista de ser erradicada.</p>
<p><b>El problema de fondo</b></p>
<p>Si usted cree en la trascendencia que inspiran los Derechos Humanos, las garantías de la mujer no son algo relativo a contrastarse con la cultura o religión. Si usted sostiene esta posición, la cual tomo como propia, algunos intelectuales lo acusarán de orientalista o eurocentrista. Por mi parte les digo que así sea. En términos de principios rectores, creo que sobre la cuestión de la igualdad de género ya no debería haber debate. Para mostrar el asunto, contrario a lo que un respetado pensador islámico “moderado” sostuvo durante un debate para la televisión francesa en 2003, no debería haber un “moratorio” o discusión acerca de la legitimidad de la ablación sexual femenina. Debería ser prohibida y ya. Como la democracia, la doctrina ética de los Derechos Humanos representa la culminación del pensamiento liberal occidental. Llevadas a la práctica verídicamente, la democracia y los derechos humanos forman la institución “menos mala” para regir la convivencia entre las personas, y eventualmente terminar con el sexismo.</p>
<p>Por descontado una democracia difícilmente pueda ejecutarse como tal si no respeta a las mujeres, a las minorías o a los disidentes políticos. Por otro lado, no es casual que las mayores violaciones siempre se observan en los regímenes totalitarios. Democracia y Derechos Humanos son dos caras de la misma moneda. No obstante los relativistas culturales en algún punto tienen razón. No hay que perder de vista que estos principios liberales se desarrollaron históricamente en un contexto de perpetuo conflicto como el europeo, vasto en vicisitudes y protagonizado por recurrentes contradicciones.</p>
<p><strong>La mayor parte del mundo islámico, sin embargo, no sufrió estas transformaciones.</strong> A pesar de los avances, por ejemplo en virtud de la Primavera Árabe que a la larga promete despertar una tendencia liberal en Egipto y el Magreb, lo cierto es que no se puede cambiar el <i>zeitgeist</i> y la idiosincrasia de toda una región de la noche a la mañana. En este sentido hay que tener presente la tendencia que muestra que cuanto más seculares sean los habitantes de un Estado (piénsese en Suecia o Dinamarca), mayor es la igualdad de oportunidades entre los géneros. Desde lo epistemológico, es precisamente el carácter arreligioso de los principios enarbolados por las Naciones Unidas lo que los hace universales. Antitéticamente, para una sociedad marcadamente religiosa que no ha hecho una separación completa entre lo público y lo privado, lo sagrado y lo profano, estos principios resultan anticuados. Así lo demostró, por ejemplo, la Organización para la Cooperación Islámica (OCI), que citó a sus miembros en 1990 en El Cairo para pronunciar su versión alternativa e islámica de los derechos humanos.</p>
<p>El mundo árabe sigue sumido en cierta medida en el pasado. Las tradiciones de África del Norte y Medio Oriente aquí brevemente presentadas no protegen a la mujer; y en la medida en que le quitan su libre albedrio, la oprimen. Existen rarísimos casos de personas que se autosometen a tales castigos, mas difícilmente podría ser asentado con plena seguridad que, al caso, la mayoría de las mujeres que llevan el burka (velo de cuerpo entero) son seres libres. En principio porque no podemos preguntarles. La organización estadounidense Freedom House opina que en el mundo árabe sólo el 2% de la prensa es libre; y aún busco enterarme de alguna mujer que haya sido acusada de infidelidad y haya sobrevivido sin recurrir al exilio en Occidente.</p>
<p><strong>Con todos sus matices, el ejercicio de la moral occidental es la mejor garantía para las mujeres – porque simplemente es la menos mala, la que mejor funciona.</strong> El problema en África del Norte y Medio Oriente no es coyuntural a los Gobiernos de turno; es cultural y religioso. Idílicamente, sacar a la mujer de su sumisión debería ser un fin en sí mismo que no requiera por demás explicación. Pero esto no ocurre así. El machismo, además de constituir una barrera al desenvolvimiento de las mujeres, genera una enorme traba al progreso y desarrollo de las economías de dicha región. Lo que se requiere para destrabar el potencial de las naciones en vía de desarrollo no es – como algunos marxistas anticuados sugieren – “el fin del imperialismo”, sino lisa y llanamente la extensión de derechos a las mujeres. Véase que el sexismo no solo es un agravio espiritual, pero también económico. Allí quizás el incentivo para cambiar la situación.</p>
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