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	<title>Fernando Morales &#187; #18F</title>
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		<title>Ella lo hizo</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Feb 2015 10:55:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[#18F]]></category>
		<category><![CDATA[Marcha del silencio]]></category>
		<category><![CDATA[transaversalidad]]></category>

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		<description><![CDATA[Un poco por mi profesión y mucho por intuición, a medida que avanzaba hacia el punto de encuentro, respondía con pesimismo a mis ocasionales interlocutores cuando estos me decían “Dios quiera que no llueva”.  La forma y el color de las nubes  indicaban otra cosa; llovería y muchísimo. Podría ensayar una forma literaria para expresarle,... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/02/20/ella-lo-hizo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un poco por mi profesión y mucho por intuición, a medida que avanzaba hacia el punto de encuentro, respondía con pesimismo a mis ocasionales interlocutores cuando estos me decían “Dios quiera que no llueva”.  La forma y el color de las nubes  indicaban otra cosa; llovería y muchísimo.</p>
<p>Podría ensayar una forma literaria para expresarle, querido amigo lector, qué era lo que se sentía en esas calles saturadas de gente. La emoción de ver a ancianos apoyados en bastones forzando a sus propios cuerpos a mantenerse erguidos cada vez que se entonaba el himno nacional; como retumbaba en las vidrieras de la Avenida de Mayo el grito unánime de cientos de miles de personas “nunca más”; o <b>lo emotivo que fue el haber quedado por unos segundos cara a cara con la madre y las hijas del fiscal; pero si  usted fue a la marcha no hace falta que lo haga y si no fue le puedo asegurar que no tengo la capacidad para expresarle cabalmente lo que significo este 18F.<span id="more-724"></span></b></p>
<p>Las primeras gotas causaron la lógica reacción por acto reflejo; los ciudadanos marchantes intentaban guarecerse debajo de las marquesinas de los locales comerciales. De a poco como si fueran flores multicolor que se abrían de repente, el paisaje comenzó a poblarse de paraguas; minutos antes de las 1800 horas, el cielo descargó con fuerza lo peor del temporal. Algún esbirro despreciable del modelo nos decía desde Twitter “Néstor está haciendo pis”; pero para quienes allí estábamos <strong>la copiosa precipitación fue casi una bendición divina que le dio a la marcha un toque épico que la tornará inolvidable en nuestras mentes e imborrable en el ADN de la democracia.</strong></p>
<p>El “agua bendita” nos acompañó durante toda la jornada a punto tal que aquellas “flores abiertas” pasaron a ser solo simbólicas; nuestras ropas y cuerpos se humedecían más y más y solo el calor del entusiasmo por estar allí mitigaba en parte la cada vez más baja sensación térmica corporal.</p>
<p>Una escena recurrente durante todo el acto, fue ser observador o participe de los abrazos que se prodigaban personas que se encontraban casualmente en el lugar. Movilizados por esta sed  de justicia, con ganas de poner  fin a la impunidad y de apoyo a quien verdaderamente dio  su vida por defender los intereses de la Patria, muchos “marchantes” se iban cruzando con conocidos, amigos o familiares; mi abrazo con un cronista, coincidió con el momento en el que me encontré con un general de nuestro ejército; minutos antes me había detenido a charlar con un almirante y un grupo de jóvenes oficiales de la Armada quisieron acercarse pero la marea humana les impidió “navegar” a mi encuentro.</p>
<p>Dos compañeros de colegio secundario, un vecino y un ex alumno completaron durante el 18F mi  ronda de encuentros casuales. Y es precisamente este hecho el que <strong>motiva el mensaje principal de mi corta columna de hoy-</strong></p>
<p>Es más que lógico que yo detectara la presencia de hombres y mujeres de las fuerzas armadas por mi área de acción; pero en cada uno de los miles de abrazos, se encontraban médicos, abogados, arquitectos e ingenieros, también enfermeros, escribientes, albañiles y carpinteros.</p>
<p><strong>La marcha nos igualó</strong>, el general con bermudas; caminaba empapado al igual que quien estaba a su lado que comentaba que había dejado su taxi cerca para volver a trabajar al terminar pero que el estado de sus ropas no se lo permitiría. Detrás de mí, una abogada que marchaba junto a una joven mujer le pedía que no olvidara tomar vista de un expediente judicial al día siguiente.</p>
<p>Todos y todas, con mucha convicción y sin armas de ninguna clase, sin vidrieras rotas, sin caras tapadas, sin odio; <strong>hermanados en la necesidad de hacer entender a quienes  han llegado a creer que son los dueños de la patria, que deben trabajar para el bien común, no para sus propios intereses.</strong></p>
<p>Así marchamos, profesionales y obreros, militares y civiles, católicos, judíos y agnósticos; con carteras de marca y con paraguas rotos; con bebés en brazos y con bastones de apoyo; con el desparpajo propio de los adolescentes y con rostros cruzados por las arrugas de la vida. Todos y todas; una marcha inclusiva, una marcha que llevó a la práctica la tan mentada “transversalidad”, declamada por el modelo.  <strong>Tal vez el mayor mérito  de la Presidente fue haber logrado que nos una si no el amor</strong>, el espanto por el presente; el miedo por nuestro futuro y una profunda necesidad  expresarnos aunque más no sea con el silencio. Gracias Cristina por unirmos; de todo corazón:gracias.</p>
<p>Hablando del silencio; un periodista de una cadena televisiva española, le preguntó a una señora que marchaba a mi lado “¿por que habéis denominado a esta manifestación como marcha del silencio” la señora respondió; “ no hace falta hablar pues nuestra Presidente es sorda”-</p>
<p>&nbsp;</p>
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