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	<title>Fernando Morales &#187; Ballotage</title>
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		<title>El pequeño gran cambio</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2015 03:00:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Ballotage]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

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		<description><![CDATA[Y finalmente pasó lo que muchos imaginamos que pasaría. El hastío, el modelo, el relato, los modos poco republicanos y algunas otras cosas terminaron rebalsando el vaso de la paciencia ciudadana y dijimos “Basta”. Para la anécdota quedarán muchas de las contingencias de la campaña y del proceso eleccionario. Si el giro temperamental de Daniel... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/11/26/el-pequeno-gran-cambio/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Y finalmente pasó lo que muchos imaginamos que pasaría. El hastío, el modelo, el relato, los modos poco republicanos y algunas otras cosas terminaron rebalsando el vaso de la paciencia ciudadana y dijimos “Basta”.</p>
<p>Para la anécdota quedarán muchas de las contingencias de la campaña y del proceso eleccionario. Si el giro temperamental de Daniel Scioli le jugó en contra, si la Presidente saliente quería en realidad que la oposición ganara, si la diferencia fue más grande pero en el Correo pasó algo, son todas cosas del pasado. El país arrancó el lunes 23 con una sensación de aire fresco. No hubo festejos excesivos, ni tristezas extremas. Algún petardo bullanguero en el Obelisco y alguna lágrima honesta de militantes derrotados, que en muchos casos lloraron por convicción y no por perder sus cargos.</p>
<p>Distinta es la situación en oficinas ministeriales, despachos de funcionarios e incluso dependencias militares. <b>Es increíble cómo ayer en las instalaciones oficiales que visité la trituradora de papeles estaba invariablemente trabajando a full.</b> Uno se pregunta: si lo que rompen no es importante, ¿para qué lo imprimieron? Y si lo fuera, ¿por qué lo destruyen?<span id="more-900"></span></p>
<p>Como en cada recambio de funcionarios, los cortes no pueden realizarse en forma abrupta. La nueva gestión no sólo hereda lo bueno y lo malo del anterior Gobierno, sino que incluso debe concluir miles de cosas que seguramente jamás hubiera encarado. En mi ámbito de acción le tocará al nuevo ministro de Defensa iniciar una campaña antártica tardía, sin el rompehielos Almirante Irizar en servicio. Por otra parte, si continúan los retrasos por averías y contratiempos, deberá prestar su cara para recibir en el apostadero naval Buenos Aires a los cuatro trastos viejos pomposamente denominados ahora “Avisos”, pero que no son más que vetustos barcos de apoyo a plataformas petroleras ya en desuso por obsoletos. Uno de ellos ya tuvo su primera avería en máquinas, lo que retrasó la llegada y le impidió a Ella recibirlos con honores militantes (no militares) antes de las elecciones.</p>
<p>Perdido definitivamente el incentivo electoral, es de suponer que no habrá en estos días que restan para el cambio de mando inauguraciones, arengas o convocatorias estrafalarias. La Argentina ya es otro país o, mejor dicho, es el mismo país, pero con esperanzas de volver a la normalidad institucional.</p>
<p>Nada de lo que acá podamos decir, estimado amigo lector, podrá sorprenderlo o será novedoso. Todo pasará como pasa siempre, existirán pases de facturas entre los perdedores. Algunos hombres y mujeres hasta hoy poderosos verán drásticamente finalizadas sus carreras políticas, perderán amigos, aliados y súbditos. Otros se reciclarán rápidamente y algunos pasarán a ocupar el nada desdeñable rol de opositores formales a la nueva gestión.</p>
<p>Por el lado de los que llegan, comenzó ya la interminable ronda de hombres y nombres; personajes influyentes que alardean de tener la precisa sobre quiénes van a ocupar desde grandes tronos a pequeños sillones en todos los estamentos del poder y que incluso interactúan con funcionarios de línea, augurándoles futuros dorados o negros en la nueva etapa.</p>
<p><b>Todo ello es parte del tradicional folclore de la transición y seguramente no es patrimonio exclusivo de nuestra patria.</b></p>
<p>No obstante y aun antes de ver en acción a los nuevos timoneles de la nación, desde avezados dirigentes civiles, empresarios y periodistas hasta el más común de los ciudadanos, nos estamos asombrando y deleitando con algunos gestos a los que, aunque parezca increíble, nos habíamos desacostumbrado.</p>
<p>El Presidente electo dio una conferencia de prensa —¡Guau!—, además contestó preguntas. No habló de su propia persona como centro del mundo, no dio cátedra de nada y no se peleó con nadie. Más tarde anunció que denunciará a Venezuela por su violación a la cláusula democrática del Mercosur.</p>
<p>Ya acaba la campaña, atiende a periodistas que lo requieren telefónicamente y sugiere seguir comercializando con China, pero quiere recomponer lazos con Chile, Brasil y tantos otros países con lo que inexplicablemente estamos en conflicto.</p>
<p>En unos meses, de acuerdo con el curso que tomen los acontecimientos, unos y otros estaremos apoyando, criticando o sugiriendo lo que consideramos mejor en cada caso. Habrá también detractores y defensores acérrimos, y es normal que así sea. Pero, si Dios quiere, habremos recuperado la racionalidad. Tendremos gente normal conduciéndonos.</p>
<p>Pedimos a gritos seguridad, justicia, salud y tranquilidad económica. Todo ello muy difícil. Pero imploramos también buen trato, cero arengas fanáticas y militancia sin agresión. A partir de hoy la patria ya cambió. Le decimos “adiós” para siempre (o al menos por unos cuantos años) a:</p>
<ul>
<li>La soberbia de Ella y de tantos como Ella</li>
<li>La prepotencia de los Moreno, de los Axel y de las Dianas</li>
<li>La grosería de los Fernández</li>
<li>La obsecuencia desenfrenada de los Sabbatella</li>
<li>La impunidad de los Boudou, de los Jaime, de los De Vido</li>
<li>La vergüenza nacional de La Cámpora, de las Delfinas, de los Reposo</li>
<li>La Justicia injusta, cómplice o complaciente con el poder</li>
<li>Las Fuerzas Armadas sojuzgadas en lugar de subordinadas</li>
<li>La sinrazón, los caprichos, la eternidad de la jefe, la apropiación de unos pocos de lo que es de todos, las designaciones sin méritos, la escribanía parlamentaria, el robo descarado.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>No es magia. Es la decisión de una sociedad que se cansó de tanto abuso. Curioso privilegio el del ingeniero Macri, aún no pisó la Casa Rosada y todo lo antes enumerado ya forma parte de los logros de su gestión.</p>
<p><b>No esperemos el nacimiento de un nuevo país. Hagamos fuerza para volver a ser el gran país que alguna vez fuimos. No lo hará ni un presidente nuevo, ni un gabinete entrante, ni una coalición en el poder. Lo haremos usted, yo y cada uno de nosotros</b>, si realmente nos dan la posibilidad de ejercer nuestro liso y llano rol de ciudadanos. Hoy como nunca: ¡Viva la patria!</p>
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		<title>Decálogo del buen presidente</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Nov 2015 03:09:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Ballotage]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

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		<description><![CDATA[Y al final está llegando el día nomás. Ríos de tinta, millones de minutos de aire y muchísimos terabytes empleados en portales digitales para desentrañar el complejo proceso de fin del modelo y agotamiento del relato, ya son historia. En unos días más Mauricio Macri y Daniel Scioli medirán fuerzas en la recta final de... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/11/03/decalogo-del-buen-presidente/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Y al final está llegando el día nomás. Ríos de tinta, millones de minutos de aire y muchísimos terabytes empleados en portales digitales para desentrañar el complejo proceso de fin del modelo y agotamiento del relato, ya son historia. En unos días más Mauricio Macri y Daniel Scioli medirán fuerzas en la recta final de la contienda electoral. Al día siguiente, gane quien gane, rotarán los vientos. Por cierto, ¿usted, querido amigo lector, no percibe que ya hay otro clima?</p>
<p><strong>Mientras Mauricio lo anuncia sin tapujos, Daniel es más cauto. Tanto él como sus interlocutores no se cansan de repetir en privado ante pequeños círculos de referentes de diversas actividades que se acabó el modelo tal como lo conocemos</strong>. En lo personal, me tocó participar de una reunión relacionada obviamente con cuestiones navales y llegué a confundirme sobre el partido al que pertenecía el señor que nos arengaba. Cerró su alocución con la lapidaria muletilla “Con fe y esperanza”, lo que me estrelló rápidamente contra la dura realidad. Pero no dejo de recordar que en más de una hora de charla no se escucharon los vocablos “él”, “ella”, “modelo”, “inclusión”, “empoderar”, “todos y todas”, y tantos otros de los que estamos sinceramente hartos.</p>
<p>Gane quien gane, la tarea de recuperación de la patria es ciclópea y muy difícil. Casi nada queda en pie y lo que aún no derribaron al menos está fuera del eje. Desde la seguridad hasta la salud. De la defensa a la educación, sin soslayar la piedra basal de todo: la economía. Cuánto talento, vocación de servicio y amor a la patria harán falta para encarar la tarea, una faena para especialistas de alta escuela a la que uno no llega intelectualmente ni a los talones.<span id="more-878"></span></p>
<p>Pero a modo de pequeña y atrevida contribución, me permito hacerles llegar a quienes en pocos días tomarán el timón de la nación, un pequeño decálogo que no aporta soluciones, pero podría hacerles más sencilla la navegación por los mares del poder.</p>
<p>1. Asuman la conducción del país con firmeza, pero recuerden que no pasan a ser los dueños de la nación. Apenas son temporales administradores.</p>
<p>2. No se refieran a nosotros como “la gente común”, “el ciudadano de a pie”, “doña Rosa” o algún otro calificativo que denota que se creen superiores. No lo son. Son empleados jerárquicos con más deberes que derechos.</p>
<p>3. Si deciden comunicarse con nosotros, traten de que lo que tengan para decir sea tan, pero tan importante que tengamos ganas de escucharlos sin cadenas nacionales tediosas que solamente nos dejan el sabor amargo de ser tomados por ignorantes cada día.</p>
<p>4. No pinten el país de naranja o amarillo. Una cosa es el color partidario y otra el asunto público. La manzana de Nueva York no muta a pera o sandía si ganan unos u otros, tal vez esto les sea difícil de comprender, pero es así.</p>
<p>5. Recuerden que buena, regular o mala, este país tiene (o tenía) una historia. De ella fueron actores principales José de San Martín y Manuel Belgrano, pero también Domingo Sarmiento y hasta Cristóbal Colón; también demócratas y dictadores. Sacando bustos y bajando cuadros no se cambia la historia, sólo se la oculta debajo de una alfombra de mediocre ideología.</p>
<p>6. El narcotráfico y la inseguridad tendrán solución únicamente si primero se desprenden de los narcotraficantes y los delincuentes que ocupan despachos oficiales.</p>
<p>7. Procuren por todos los medios, y aunque sea difícil, que los ciudadanos libres tengan casi los mismos derechos que esas pobres criaturas que están en prisión por nimiedades tales como matar en ocasión de robo, violar o secuestrar gente.</p>
<p>8. Vuelen alto, altísimo con sus mentes para sacar al país adelante. Pero háganlo al ras del piso cuando se desplacen por sus calles. Hay mucho avión estatal en el aire y muchas necesidades que desde arriba de las nubes no se llegan a percibir. Un baño de humildad en este caso sí que aplica.</p>
<p>9. Además de China y Rusia, que nos quedan a trasmano, solíamos formar parte de Occidente. América Latina nos veía como un referente sociocultural y no como provocadores seriales que solamente ven la panacea en Venezuela o Cuba. Nuestros diplomáticos de carrera hacían bien su trabajo, hasta que copamos la cancillería de militantes con pasaporte vip.</p>
<p>10. Las fuerzas armadas de la nación están al servicio de la patria, no de ustedes. Rodéense de generales y almirantes capaces, no los transformen en lacayos de uniforme. Reclamen subordinación y no sumisión. No los amenacen con pasarlos a retiro sólo por atreverse a decirles la verdad. No los hagan espiar para ustedes. Pero tampoco los manden a pintar casas; esa gente ya perdió toda la dignidad que poseían y eso no es bueno.</p>
<p>La yapa. Sin bien humildemente creo que estos principios podrían contribuir a una buena gestión de gobierno, mi particular decálogo tiene un ítem más. Seguramente es el más difícil de cumplir a la luz de lo ocurrido en la última década, pero usted, Mauricio o usted, Daniel, seguramente podrán hacerlo, pongan todo su corazón en lograrlo:</p>
<p>11.<b> No nos roben</b> <b>ni la ilusión, ni el dinero, ni la esperanza</b>. Busquen el bronce en la historia y no el oro en sus cajas fuertes. Dios, la patria, y por sobre todo nosotros, se lo agradeceríamos eternamente.</p>
<p>El mayor de los éxitos para el ganador de la contienda electoral. Viva la patria y la bendita democracia.</p>
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