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	<title>Fernando Morales &#187; Daniel Scioli</title>
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		<title>Memoria, verdad y justicia</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Dec 2015 16:42:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Partido Justicialista]]></category>

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		<description><![CDATA[“Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar” Antonio Machado Más allá de la espectacular pluma de Machado, tal vez como nunca una pequeña frase nos permitiría reflexionar durante días sobre el tristemente célebre modelo, el no menos triste relato y el fin de una década... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/12/14/memoria-verdad-y-justicia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;" align="center"><i>“Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar”</i></p>
<p align="right">Antonio Machado</p>
<p>Más allá de la espectacular pluma de Machado, tal vez como nunca una pequeña frase nos permitiría reflexionar durante días sobre el tristemente célebre modelo, el no menos triste relato y el fin de una década que para la mayoría de los argentinos quedará en la memoria como un mal recuerdo. Mientras que para otros tantos seguramente será parte de lo más glorioso de la historia política argentina.</p>
<p>Divagues al margen, lo concreto es que para bien o para muy bien ya está, ya pasó. A medida que pasan las horas, la “década ganada” comienza a adentrarse en el terreno de los historiadores y se aleja del día a día de la gestión de Estado.<b></b></p>
<p>Un acto inicial de Gobierno nos brindó la primera imagen mágica, el Presidente recibiendo a sus competidores electorales. ¡Bien ahí! La segunda —impensada hasta antes del 10 de diciembre— nos exhibió a los 24 jefes de Estado distritales juntos, incluida la segunda persona con sangre Kirchner a cargo de un Poder Ejecutivo provincial luego de Néstor Kirchner (la ex Presidente era K por adopción, bueno es recordarlo).<span id="more-921"></span></p>
<p>Ahora, analizando, por ejemplo, el evidente beneplácito del gobernador Juan Manuel Urtubey con las primeras medidas adoptadas, leyendo las declaraciones del Sheriff Granados (ex ministro de Seguridad bonaerense), cuando expresa: “Yo no tengo nada ver con los kirchneristas”, interpretando al propio Daniel Scioli, dispuesto a salir de gira para conseguir fondos y hasta viendo la tierna sonrisa con la que Alicia K miraba a Mauricio Macri durante el asado interprovincial, sería bueno preguntarse cómo será la tercera foto con la que en cualquier momento nos sorprende MM.</p>
<p>Evidentemente esta será la que brinde testimonio de la reunión entre el nuevo líder de la política argentina con los máximos dirigentes del arco opositor, es decir, con los jefes de los partidos políticos.</p>
<p>¿Podría usted, querido amigo lector, ilustrarme acerca de quién es hoy el referente institucional del Partido Justicialista? Porque, al margen del amor residual que algunos dirigentes y periodistas militantes siguen expresando por la líder con mandato cumplido, nadie parece hoy por hoy augurarle a la señora un futuro promisorio en la política. Ciertamente, por ahora su mayor problema será tratar que sus coquetos vecinos de Recoleta la acepten como habitante del barrio.</p>
<p>De Lino Barañao a Jorge Telerman, pasando por funcionarios políticos de la Administración General de Puertos, todos los que van recibiendo el convite macrista cruzan el charco ideológico sin mayores inconvenientes. Le diría, querido amigo lector, que no lo veo del todo mal. Al fin y al cabo, si un funcionario es bueno para el país, ¿por qué tomarlo como propiedad privada de la gestión anterior?</p>
<p><b>Pero lo que ocurre es que estas actitudes republicanas no van muy de la mano con la doctrina amigo-enemigo que imperó durante 12 años</b>. En ese contexto y dados los saludables nuevos vientos que han comenzado a surcar estas pampas, sería muy difícil que quien encarnó el odio como herramienta política, la intolerancia con el opositor como directriz ideológica y el pensamiento único como guía tan sublime que hasta se creó una Secretaría de Estado para tal fin, pudiera pretender erigirse en la referente de la oposición. Al menos no en esta nueva era. Es de suponer que Ella ya lo sabe. Si no lo sabe, lo intuye y si no lo intuye, alguien se lo deberá decir cuanto antes.</p>
<p>Macri y su equipo intentan dejar en claro que no harán tierra arrasada con la gestión saliente.<b> A diferencia de Néstor, no pretenden convencernos de que la patria arrancó el 10 de diciembre de 2015: lo bueno se quedará, lo útil se usará y con todo lo demás se verá</b>.</p>
<p>Desde esta humilde columna, deseo poner énfasis en uno de los pilares de la década ganada y gracias a Dios terminada, un pilar que se abre en tres patas, a saber:</p>
<p><em><b>Memoria</b></em></p>
<p>Para recordar mientras podamos todas y cada una de las cosas que nos tocó vivir en doce años de gestión kirchnerista. Desde la bajada de cuadros hasta el descenso de los índices de ocupación, de educación, de industrialización, de salud, de seguridad y tantos otros.</p>
<p>Para recordar también las promesas incumplidas: desde el tren bala al diálogo político que nunca se convocó. Los hospitales con bonita fachada y sin médicos ni equipamiento. La obra pública en manos de amigos, los sobreprecios, la corrupción galopante, la pésima relación con el mundo, el pacto con Irán y la alianza con los regímenes más siniestros de la Tierra.</p>
<p><em><b>Verdad</b></em></p>
<p>En grandes dosis, para que los argentinos y el mundo puedan de una vez conocer la real situación en la que han dejado al país estos “salvadores de la patria” para poder saber cuál es la inflación real, cuáles son las reservas del Banco Central, cuántos son los empleados sin más méritos que su fervor militante a los que deberemos pagar sus salarios y cuánto nos han costado material y moralmente los caprichitos de la Presidente de los cuarenta millones de argentinos.</p>
<p><em><b>Justicia</b></em></p>
<p><b>Simplemente para que todos los que se pasaron un milímetro o varios metros de la raya de la ética y la honestidad en el ejercicio de la función pública o se sirvieron de ella para beneficio personal paguen con sus bienes y con su libertad</b> (de corresponder), pero que lo hagan más temprano que tarde. Démosle a nuestros mayores la posibilidad de ver que la justicia existe mientras aún estén en este mundo.</p>
<p>Qué bonito será aplicar estas tres máximas aprendidas a fuerza de ser reiteradas en la TV Pública y medios afines durante una gestión de Gobierno distinta a la que las impuso. En mi constante afán de ir un paso más allá, quiero despedirme con otra máxima de la democracia moderna, una que aprendimos en los albores mismos de estos 32 años de continuidad institucional y aplicarla no a una idea política, sino más bien a una nefasta concepción del poder y que nos tocó padecer a todos en mayor o menor medida.</p>
<p>Para ellos, para los cultores de un mecanismo que transita delicadamente entre el ejercicio de la autoridad y el autoritarismo vaya esta frase tan contundente como la que dio inicio a la columna de hoy, aunque mucho más corta.</p>
<p>Nunca más.</p>
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		<title>El pequeño gran cambio</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2015 03:00:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Ballotage]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

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		<description><![CDATA[Y finalmente pasó lo que muchos imaginamos que pasaría. El hastío, el modelo, el relato, los modos poco republicanos y algunas otras cosas terminaron rebalsando el vaso de la paciencia ciudadana y dijimos “Basta”. Para la anécdota quedarán muchas de las contingencias de la campaña y del proceso eleccionario. Si el giro temperamental de Daniel... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/11/26/el-pequeno-gran-cambio/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Y finalmente pasó lo que muchos imaginamos que pasaría. El hastío, el modelo, el relato, los modos poco republicanos y algunas otras cosas terminaron rebalsando el vaso de la paciencia ciudadana y dijimos “Basta”.</p>
<p>Para la anécdota quedarán muchas de las contingencias de la campaña y del proceso eleccionario. Si el giro temperamental de Daniel Scioli le jugó en contra, si la Presidente saliente quería en realidad que la oposición ganara, si la diferencia fue más grande pero en el Correo pasó algo, son todas cosas del pasado. El país arrancó el lunes 23 con una sensación de aire fresco. No hubo festejos excesivos, ni tristezas extremas. Algún petardo bullanguero en el Obelisco y alguna lágrima honesta de militantes derrotados, que en muchos casos lloraron por convicción y no por perder sus cargos.</p>
<p>Distinta es la situación en oficinas ministeriales, despachos de funcionarios e incluso dependencias militares. <b>Es increíble cómo ayer en las instalaciones oficiales que visité la trituradora de papeles estaba invariablemente trabajando a full.</b> Uno se pregunta: si lo que rompen no es importante, ¿para qué lo imprimieron? Y si lo fuera, ¿por qué lo destruyen?<span id="more-900"></span></p>
<p>Como en cada recambio de funcionarios, los cortes no pueden realizarse en forma abrupta. La nueva gestión no sólo hereda lo bueno y lo malo del anterior Gobierno, sino que incluso debe concluir miles de cosas que seguramente jamás hubiera encarado. En mi ámbito de acción le tocará al nuevo ministro de Defensa iniciar una campaña antártica tardía, sin el rompehielos Almirante Irizar en servicio. Por otra parte, si continúan los retrasos por averías y contratiempos, deberá prestar su cara para recibir en el apostadero naval Buenos Aires a los cuatro trastos viejos pomposamente denominados ahora “Avisos”, pero que no son más que vetustos barcos de apoyo a plataformas petroleras ya en desuso por obsoletos. Uno de ellos ya tuvo su primera avería en máquinas, lo que retrasó la llegada y le impidió a Ella recibirlos con honores militantes (no militares) antes de las elecciones.</p>
<p>Perdido definitivamente el incentivo electoral, es de suponer que no habrá en estos días que restan para el cambio de mando inauguraciones, arengas o convocatorias estrafalarias. La Argentina ya es otro país o, mejor dicho, es el mismo país, pero con esperanzas de volver a la normalidad institucional.</p>
<p>Nada de lo que acá podamos decir, estimado amigo lector, podrá sorprenderlo o será novedoso. Todo pasará como pasa siempre, existirán pases de facturas entre los perdedores. Algunos hombres y mujeres hasta hoy poderosos verán drásticamente finalizadas sus carreras políticas, perderán amigos, aliados y súbditos. Otros se reciclarán rápidamente y algunos pasarán a ocupar el nada desdeñable rol de opositores formales a la nueva gestión.</p>
<p>Por el lado de los que llegan, comenzó ya la interminable ronda de hombres y nombres; personajes influyentes que alardean de tener la precisa sobre quiénes van a ocupar desde grandes tronos a pequeños sillones en todos los estamentos del poder y que incluso interactúan con funcionarios de línea, augurándoles futuros dorados o negros en la nueva etapa.</p>
<p><b>Todo ello es parte del tradicional folclore de la transición y seguramente no es patrimonio exclusivo de nuestra patria.</b></p>
<p>No obstante y aun antes de ver en acción a los nuevos timoneles de la nación, desde avezados dirigentes civiles, empresarios y periodistas hasta el más común de los ciudadanos, nos estamos asombrando y deleitando con algunos gestos a los que, aunque parezca increíble, nos habíamos desacostumbrado.</p>
<p>El Presidente electo dio una conferencia de prensa —¡Guau!—, además contestó preguntas. No habló de su propia persona como centro del mundo, no dio cátedra de nada y no se peleó con nadie. Más tarde anunció que denunciará a Venezuela por su violación a la cláusula democrática del Mercosur.</p>
<p>Ya acaba la campaña, atiende a periodistas que lo requieren telefónicamente y sugiere seguir comercializando con China, pero quiere recomponer lazos con Chile, Brasil y tantos otros países con lo que inexplicablemente estamos en conflicto.</p>
<p>En unos meses, de acuerdo con el curso que tomen los acontecimientos, unos y otros estaremos apoyando, criticando o sugiriendo lo que consideramos mejor en cada caso. Habrá también detractores y defensores acérrimos, y es normal que así sea. Pero, si Dios quiere, habremos recuperado la racionalidad. Tendremos gente normal conduciéndonos.</p>
<p>Pedimos a gritos seguridad, justicia, salud y tranquilidad económica. Todo ello muy difícil. Pero imploramos también buen trato, cero arengas fanáticas y militancia sin agresión. A partir de hoy la patria ya cambió. Le decimos “adiós” para siempre (o al menos por unos cuantos años) a:</p>
<ul>
<li>La soberbia de Ella y de tantos como Ella</li>
<li>La prepotencia de los Moreno, de los Axel y de las Dianas</li>
<li>La grosería de los Fernández</li>
<li>La obsecuencia desenfrenada de los Sabbatella</li>
<li>La impunidad de los Boudou, de los Jaime, de los De Vido</li>
<li>La vergüenza nacional de La Cámpora, de las Delfinas, de los Reposo</li>
<li>La Justicia injusta, cómplice o complaciente con el poder</li>
<li>Las Fuerzas Armadas sojuzgadas en lugar de subordinadas</li>
<li>La sinrazón, los caprichos, la eternidad de la jefe, la apropiación de unos pocos de lo que es de todos, las designaciones sin méritos, la escribanía parlamentaria, el robo descarado.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>No es magia. Es la decisión de una sociedad que se cansó de tanto abuso. Curioso privilegio el del ingeniero Macri, aún no pisó la Casa Rosada y todo lo antes enumerado ya forma parte de los logros de su gestión.</p>
<p><b>No esperemos el nacimiento de un nuevo país. Hagamos fuerza para volver a ser el gran país que alguna vez fuimos. No lo hará ni un presidente nuevo, ni un gabinete entrante, ni una coalición en el poder. Lo haremos usted, yo y cada uno de nosotros</b>, si realmente nos dan la posibilidad de ejercer nuestro liso y llano rol de ciudadanos. Hoy como nunca: ¡Viva la patria!</p>
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		<title>No sabe, no puede, no quiere</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Nov 2015 08:31:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Debate presidencial]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

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		<description><![CDATA[Seguramente con la envidia de decenas de productores televisivos y radiales, el gran debate presidencial acaparó en la noche del pasado domingo la totalidad del encendido hogareño. Una verdadera cadena nacional autoconvocada que rememoró a esas películas de ciencia ficción en las que en cada bar pueblerino la gente se agolpa frente al televisor para... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/11/18/no-sabe-no-puede-no-quiere/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Seguramente con la envidia de decenas de productores televisivos y radiales, el gran debate presidencial acaparó en la noche del pasado domingo la totalidad del encendido hogareño.</p>
<p><b>Una verdadera cadena nacional autoconvocada </b>que rememoró a esas películas de ciencia ficción en las que en cada bar pueblerino la gente se agolpa frente al televisor para escuchar la noticia tremenda que anunciará al mundo el mandamás de turno.</p>
<p>Es natural que así haya sido. Con casi un 50% de la población nacida en democracia, este país jamás había tenido la oportunidad de que dos finalistas de semejante talla le contaran a ese pueblo tan renombrado, utilizado y siempre necesario a la hora del voto qué le tienen deparado para su futuro en caso de alcanzar la cima del poder.</p>
<p>Seguramente cuando transitemos el décimo debate, este que acabamos de vivir nos parecerá primitivo, híper controlado, falto de espontaneidad y muy lejano a lo que en otras partes del mundo se hace. Pero el paso que hemos dado es fundamental y definitivamente será difícil que alguna vez en el futuro quienes aspiren a la Presidencia puedan negarse a la contienda intelectual con sus oponentes.<span id="more-893"></span></p>
<p>Ahora sí entramos a analizar lo que el debate dejó o, mejor dicho, lo que mostró. El primer puesto se lo lleva la incómoda situación a la que fue sometido Daniel Scioli, a quien le resulta imposible hablar de su propio pasado como parte integrante del modelo y que se encuentra más cómodo expresando todo lo malo que hará su oponente que explicando qué hará para sacar al país de este profundo pozo en el que nos colocó el partido que ahora lo tiene a él como candidato.</p>
<p>A tal punto es patética su posición que ante preguntas simples realizadas por Mauricio Macri, como, por ejemplo: “¿Usted cree que Argentina es país de tránsito o de producción de drogas?”, el hombre no puede responder. Si contradice al poderoso Aníbal Fernández, enfrentará la furia de su jefa, a la que le teme y a la que reporta. Si sigue la corriente del relato, millones de argentinos con una percepción completamente distinta (y más cercana a la realidad) le darán vuelta la espalda con mayor convicción.</p>
<p>Tal vez la frase más espontánea de la noche fue la expresada por el candidato Macri, cuando se compadeció de los periodistas que siempre se quejan por la falta de respuestas concretas de Scioli: “Ahora los entiendo”, dijo con un aire de profunda frustración.</p>
<p>Es que con Macri habrá endeudamiento con el fondo, pero con Daniel habrá fluir de fondos mágicos fruto de negociaciones con el Banco Mundial, con Rusia y con China (¿Y esos señores regalan el dinero o lo prestan también?). Con Mauricio habrá retorno a los noventa. ¿Serán los noventa, los años en que gobernó un presidente peronista cuyo gabinete integró Scioli y buena parte de los actuales dirigentes políticos en ejercicio del poder?</p>
<p>Con Macri habrá devaluación y quita de subsidios, nos dice una y mil veces Daniel.<b> No dice, claro está, que con el modelo que él encarna y que representa, aunque lo quiera negar, hubo una devaluación como nunca antes en la historia</b>. Tampoco nos dice si realmente está feliz de que debamos mantener subsidios eternos por la falta de capacidad de gestión para generar trabajo en condiciones dignas para que la gente no deba recibir limosna en forma perpetua.</p>
<p>La fe y la esperanza de Daniel parecen ser de vuelo efímero. En el cada vez más improbable caso de que llegara a la Presidencia el próximo 10 de diciembre, los indicadores de la realidad económica y política lo harían enfrentar a una realidad muy distinta a la que pretende explicar. Por mucho que declare ser “una nueva gestión de Gobierno”, todos sabemos que no podrá ni tan sólo descolgar uno de los cuadros que ella le deja en el salón de los patriotas latinoamericanos.</p>
<p>Encontraría seguramente un escritorio con cajones vacíos, pero tendría una pesada mochila cargada de funcionarios que continuarán en sus cargos no para ayudarlo, sino para vigilar que no se aparte del mandato de la jefa. Allí estarán en primera fila Carlos Zannini, Axel Kicillof, los chicos y no tan chicos de La Cámpora, la línea sucesoria completa de presidentes del senado y de diputados incluidos.</p>
<p>Tal vez por piedad o por pactos preexistentes, no es compelido el candidato oficialista a responder concretamente cosas muy simples, como las siguientes: ¿Le asignará funciones a personas procesadas, como, por ejemplo, a Amado Boudou (quien se perfila para embajador en México)? ¿O los mantendrá en el llano para que estén bien a mano de la acción de la Justicia? ¿Será capaz de dar marcha atrás con todas las medidas adoptadas para doblegar la independencia del Poder Judicial? ¿Terminará con la política de agresión permanente a los países vecinos y lejanos, a excepción de las ya consabidas relaciones carnales con Cuba y Venezuela?</p>
<p><b>¿Se animaría el candidato Scioli a facilitar por todos los medios a su alcance el esclarecimiento de la muerte del fiscal Alberto Nisman, el enriquecimiento exponencial del clan presidencial actual y su entorno inmediato?</b> ¿Terminará con la acumulación de medios de prensa manejados por el régimen vía pauta oficial o directamente por su compra compulsiva?</p>
<p>Son tantas las preguntas que habría que hacerle que harían falta dos o tres debates más, pero Scioli es incombustible, está blindado a prueba de todo tipo de requisitoria. No hay forma de sacarle una definición, una palabra que nos permita realmente ver que es él y no una marioneta manejada a distancia desde Balcarce 50 o desde Olivos.</p>
<p>Los silencios o los desvíos de Scioli son preocupantes. Todos sabemos que se viene un año muy difícil. Gane quien gane, ninguno de los dos podría hacer algo muy distinto a lo que sencillamente hay que hacer. Tal vez Scioli lo tenga tan claro como Macri, pero no se anime a decirlo por temor, ya no a perder la elección, sino a perder definitivamente su lazo casi enfermizo con un modelo que lo maltrató hasta humillarlo en público reiteradamente.</p>
<p>Lamentable papel el que le toca jugar al candidato de la fe y la esperanza. Raúl Alfonsín, en su autocrítica final, nos dijo en relación con aquellas metas no logradas: “No supe, no quise o no pude”. Scioli será recordado por la historia tal vez por lo mismo, pero nos lo dejó bien claro en la línea de largada.</p>
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		<title>Decálogo del buen presidente</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Nov 2015 03:09:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Ballotage]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

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		<description><![CDATA[Y al final está llegando el día nomás. Ríos de tinta, millones de minutos de aire y muchísimos terabytes empleados en portales digitales para desentrañar el complejo proceso de fin del modelo y agotamiento del relato, ya son historia. En unos días más Mauricio Macri y Daniel Scioli medirán fuerzas en la recta final de... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/11/03/decalogo-del-buen-presidente/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Y al final está llegando el día nomás. Ríos de tinta, millones de minutos de aire y muchísimos terabytes empleados en portales digitales para desentrañar el complejo proceso de fin del modelo y agotamiento del relato, ya son historia. En unos días más Mauricio Macri y Daniel Scioli medirán fuerzas en la recta final de la contienda electoral. Al día siguiente, gane quien gane, rotarán los vientos. Por cierto, ¿usted, querido amigo lector, no percibe que ya hay otro clima?</p>
<p><strong>Mientras Mauricio lo anuncia sin tapujos, Daniel es más cauto. Tanto él como sus interlocutores no se cansan de repetir en privado ante pequeños círculos de referentes de diversas actividades que se acabó el modelo tal como lo conocemos</strong>. En lo personal, me tocó participar de una reunión relacionada obviamente con cuestiones navales y llegué a confundirme sobre el partido al que pertenecía el señor que nos arengaba. Cerró su alocución con la lapidaria muletilla “Con fe y esperanza”, lo que me estrelló rápidamente contra la dura realidad. Pero no dejo de recordar que en más de una hora de charla no se escucharon los vocablos “él”, “ella”, “modelo”, “inclusión”, “empoderar”, “todos y todas”, y tantos otros de los que estamos sinceramente hartos.</p>
<p>Gane quien gane, la tarea de recuperación de la patria es ciclópea y muy difícil. Casi nada queda en pie y lo que aún no derribaron al menos está fuera del eje. Desde la seguridad hasta la salud. De la defensa a la educación, sin soslayar la piedra basal de todo: la economía. Cuánto talento, vocación de servicio y amor a la patria harán falta para encarar la tarea, una faena para especialistas de alta escuela a la que uno no llega intelectualmente ni a los talones.<span id="more-878"></span></p>
<p>Pero a modo de pequeña y atrevida contribución, me permito hacerles llegar a quienes en pocos días tomarán el timón de la nación, un pequeño decálogo que no aporta soluciones, pero podría hacerles más sencilla la navegación por los mares del poder.</p>
<p>1. Asuman la conducción del país con firmeza, pero recuerden que no pasan a ser los dueños de la nación. Apenas son temporales administradores.</p>
<p>2. No se refieran a nosotros como “la gente común”, “el ciudadano de a pie”, “doña Rosa” o algún otro calificativo que denota que se creen superiores. No lo son. Son empleados jerárquicos con más deberes que derechos.</p>
<p>3. Si deciden comunicarse con nosotros, traten de que lo que tengan para decir sea tan, pero tan importante que tengamos ganas de escucharlos sin cadenas nacionales tediosas que solamente nos dejan el sabor amargo de ser tomados por ignorantes cada día.</p>
<p>4. No pinten el país de naranja o amarillo. Una cosa es el color partidario y otra el asunto público. La manzana de Nueva York no muta a pera o sandía si ganan unos u otros, tal vez esto les sea difícil de comprender, pero es así.</p>
<p>5. Recuerden que buena, regular o mala, este país tiene (o tenía) una historia. De ella fueron actores principales José de San Martín y Manuel Belgrano, pero también Domingo Sarmiento y hasta Cristóbal Colón; también demócratas y dictadores. Sacando bustos y bajando cuadros no se cambia la historia, sólo se la oculta debajo de una alfombra de mediocre ideología.</p>
<p>6. El narcotráfico y la inseguridad tendrán solución únicamente si primero se desprenden de los narcotraficantes y los delincuentes que ocupan despachos oficiales.</p>
<p>7. Procuren por todos los medios, y aunque sea difícil, que los ciudadanos libres tengan casi los mismos derechos que esas pobres criaturas que están en prisión por nimiedades tales como matar en ocasión de robo, violar o secuestrar gente.</p>
<p>8. Vuelen alto, altísimo con sus mentes para sacar al país adelante. Pero háganlo al ras del piso cuando se desplacen por sus calles. Hay mucho avión estatal en el aire y muchas necesidades que desde arriba de las nubes no se llegan a percibir. Un baño de humildad en este caso sí que aplica.</p>
<p>9. Además de China y Rusia, que nos quedan a trasmano, solíamos formar parte de Occidente. América Latina nos veía como un referente sociocultural y no como provocadores seriales que solamente ven la panacea en Venezuela o Cuba. Nuestros diplomáticos de carrera hacían bien su trabajo, hasta que copamos la cancillería de militantes con pasaporte vip.</p>
<p>10. Las fuerzas armadas de la nación están al servicio de la patria, no de ustedes. Rodéense de generales y almirantes capaces, no los transformen en lacayos de uniforme. Reclamen subordinación y no sumisión. No los amenacen con pasarlos a retiro sólo por atreverse a decirles la verdad. No los hagan espiar para ustedes. Pero tampoco los manden a pintar casas; esa gente ya perdió toda la dignidad que poseían y eso no es bueno.</p>
<p>La yapa. Sin bien humildemente creo que estos principios podrían contribuir a una buena gestión de gobierno, mi particular decálogo tiene un ítem más. Seguramente es el más difícil de cumplir a la luz de lo ocurrido en la última década, pero usted, Mauricio o usted, Daniel, seguramente podrán hacerlo, pongan todo su corazón en lograrlo:</p>
<p>11.<b> No nos roben</b> <b>ni la ilusión, ni el dinero, ni la esperanza</b>. Busquen el bronce en la historia y no el oro en sus cajas fuertes. Dios, la patria, y por sobre todo nosotros, se lo agradeceríamos eternamente.</p>
<p>El mayor de los éxitos para el ganador de la contienda electoral. Viva la patria y la bendita democracia.</p>
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		<title>Divididos para la victoria</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Sep 2015 03:00:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>El pasado 12 de setiembre se debería haber celebrado un nuevo aniversario del Día de la Industria Naval. Ello en honor a un famoso decreto del presidente Arturo Frondizi, quien en 1961 ordenó la construcción de 36 nuevas unidades para la flota nacional en un plazo de 10 años.</p>
<p>Era sin lugar a dudas otra Argentina aquella. En el pasado reciente, al asumir, <strong>el expresidente Néstor Kirchner firmó un mucho menos ambicioso plan para construir 4 buques tanque para Venezuela y, 12 años después, aún nuestro principal astillero no pudo terminar el primero</strong>. Tampoco puede corregir los defectos que presenta la fragata Libertad luego de su reparación de media vida y que la mantiene en un proceso casi constante de “retoques”. En el presente y luego de varios meses en los astilleros Río Santiago (bajo el mando de Daniel Scioli) debió ser trasladada a los talleres de la propia Armada a fin de intentar corregir las fallas que presenta. Es decir, que el astillero que otrora fue idóneo para construirla, ahora ya no puede repararla.</p>
<p>El otro “estandarte” de la industria naval oficial -el taller naval con ínfulas de astillero, Tandanor- hace 8 años que intenta reparar el único rompehielos con el que cuenta la nación sin éxito (al margen de lo que declama el modelo). Llevamos gastado el equivalente a dos rompehielos de última generación y si algún día finalmente el Irizar vuelve a surcar los mares, será, por mucho lifting que se le hubiera efectuado, un barco viejo. Hoy se construyen rompehielos con habilidades para rotura de hielo no solo por la acción de su proa, sino además con movimientos laterales que permiten abrir surcos laterales, lo que potencia increíblemente su rendimiento. Los marinos lo sabemos y, aunque progresistas y sumisos almirantes se jacten de lo lindos que quedaron los camarotes, la obra ya es técnicamente un estrepitoso fracaso.<span id="more-848"></span></p>
<p>“Vamos a construir diez barcos para la Armada, la Presidente ya lo dispuso”, me decía hace un par de años un conspicuo miembro del almirantazgo sin sonrojarse. Hasta ahora solo hubo una intención de comprar cuatro trastos viejos a Rusia en condiciones más turbias que las aguas del Río de la Plata y un trastito ya arribado, procedente de Alemania, con el que -de tener suerte- algunos oficiales navales podrán navegar algunas millas trabajando a órdenes del Conicet, ya que la flota de mar va camino a la parálisis total por falta de presupuesto y mantenimiento. <b>La situación es tan grave que hasta se están hundiendo los botes a remo y vela con los que entrenan los cadetes.</b></p>
<p>Me permití distraer su tiempo, querido amigo lector, con esta introducción, solamente para ponerlo en situación, pero lo más grave de esta hoy derruida actividad industrial del país va más allá de su calamitoso estado. Como en tantas otras actividades de la nación, el fin de ciclo, el “Sálvese quien pueda” y el desbande general, están a la orden del día.</p>
<p>Obviamente en un país en el que hasta al padre de la patria se lo honra solamente en horario hábil, pensar que se hubiera realizado algún homenaje naval el pasado sábado por este tema es ciertamente una fantasía. Por tal motivo, mañana un grupo de diputados con mandato a punto de fenecer -con el derrotado Julián Domínguez a la cabeza- tratarán de utilizar la ocasión para obtener un poco de protagonismo casi póstumo. El 10 de diciembre pasado el mediodía tanto el hasta hoy presidente de la Cámara de Diputados como algunos de quienes lo acompañarán en la “patriada naval” tendrán que tener bien limpios sus escritorios para entregarlos.</p>
<p>El mismo día, otro grupo de legisladores oficialistas, que con mejor estrella que los anteriores se han ganado el cariño y el respeto de marinos civiles y militares, realizarán el mismo acto con la ventaja de saber que son “garantía de continuidad”. Ellos seguirán en sus bancas y con muchas más posibilidades de satisfacer (o al menos intentar hacerlo) parte de las urgentes necesidades de una actividad industrial que podría traer a las arcas fiscales millones de esos tan ansiados dólares constantes y sonantes. A su lado estarán los principales referentes de la actividad.</p>
<p><b>Hablamos de industria naval en un país donde existe un Ministerio de Industria con una ministra muy activa, que visita fábricas de autos y de caramelos, pero que parece tener vedado el acceso al mundo de los astilleros</b>. No porque no le gusten, sino tal vez porque desde otro rincón del propio Poder Ejecutivo que ella integra funcionarios con intereses personales en la actividad reclaman para sí el mando sobre el sector. Aunque sus funciones tengan que ver más con los ríos y los puertos que con la industria.</p>
<p>Entre los unos y los otros, empresarios y gremialistas intentan descubrir de qué lado del oficialismo está la verdad. <b>Todos interpretaban a Cristina hasta ayer nomás, hoy casi no la nombran y son exégetas de Daniel</b>. Se tildan de “cipayos” recíprocamente, se bastardean y hasta se insultan puertas adentro (ahora hasta puertas afuera), tal como lo hacen con los opositores externos al partido, al modelo o al proyecto.</p>
<p>Y se van desnudando en cada acto, en cada discurso y en cada oportunidad en que pueden hacerlo, sin importarles que nosotros, “los administrados”, los estamos observando. Ya no es “Lo que quería Néstor”, tampoco “Lo que quiere Cristina”, la onda es: “Lo que Daniel quiere”.</p>
<p>Sea por barcos, astilleros, salud, educación o lo que fuere, la recta final es paradojalmente sinuosa. <b>Poco importa lo que se dice defender, mucho importa lo que se quiere proteger: El futuro y la ventura personal de los soldados del proyecto nacional y popular</b>, <b>listos para cambiar de uniforme y de ideales si el ganador de la contienda electoral lo reclama</b>.</p>
<p>A todos los hombres y las mujeres de la industria naval argentina felicidades, Dios quiera que algún día vuelvan a ser protagonistas de una pujante y eficiente actividad industrial de la nación.</p>
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		<title>Rumbo a Europa, con fe y esperanza</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Aug 2015 09:30:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando aquella mañana de 2003 recibí el llamado de un hoy ex jefe de la Armada Argentina, no podía salir de mi asombro. El ofrecimiento de ocupar un lugar en el Directorio de la centenaria y prestigiosa Liga Naval Argentina era como mucho para mí, pero era tentador.</p>
<p>Días después, ya en el despacho del presidente de la institución naval, me enteraba de los motivos de la convocatoria. “Vea, <strong>Daniel Scioli tiene que dejar el cargo en el Directorio, porque va a asumir como vicepresidente de la nación y ya le han dicho que no es bien visto que participe en este tipo de organizaciones con olor a cosa militar”</strong>. Según cuenta la leyenda, el hombre le había acercado a Néstor un par de números de la revista <i>Marina</i> (nuestro órgano de prensa)  y poco menos que se los habían tirado por la cabeza.</p>
<p>Tal vez haya sido esa la primera de una larga lista de insultos, desprecios, humillaciones y ninguneos que el matrimonio gobernante y su núcleo duro le habrían de propinar desde aquel lejano 2003 hasta -según cuentan- la propia noche de cierre de las PASO, donde <strong>al parecer le recriminaron su presunta intervención para que dentro de un penal bonaerense se llevara a cabo una entrevista periodística de gran repercusión social y mediática.</strong><span id="more-834"></span></p>
<p>“Nos abandona Daniel” -prosiguió mi interlocutor de aquellos días-, “ocupaba su sillón de director en representación de la motonáutica”. Ahora que lo pienso, en realidad era el único motonauta del país. De hecho más de una vez corrió solo, como en las PASO; se ve que la historia se repite.</p>
<p>Hay que reconocer que se había ganado el cariño de toda la comunidad marítima argentina, a tal punto que generosamente la Liga Naval le concedió en los noventa un préstamo de honor de $ 100.000 (de los convertibles 1 a 1) para que equipara su lancha La Gran Argentina. Por aquellos años su situación económica no era tan próspera y había que ayudar al muchacho, según cuentan los memoriosos. Villa La Ñata parecía estar financieramente lejos en ese entonces.</p>
<p>Así, mientras Daniel se convirtió en vicepresidente de la nación, luego gobernador de Buenos Aires y, como dije antes, único competidor por su espacio en la postulación presidencial, este humilde servidor apenas si llegó a vicepresidente de la modesta institución creada por el almirante Storni y algunos otros soñadores de una patria mejor.</p>
<p>Por esas cosas de la vida, nos fuimos cruzando en distintas circunstancias, él con sus cada vez más coquetos trajes y sus corbatas de seda y yo siempre con mi uniforme naval; él siempre un par de hileras delante de mí en los palcos en virtud de sus siempre tan importantes cargos. Jamás olvidaré la última vez, aquel memorable 25 de mayo de 2010, desfile del bicentenario en Pinamar. Organizaba el acto la Liga Naval y él nos honró con su presencia. Tuve que pedirle permiso para retirarme del palco, porque mientras compartíamos el desfile nacional y popular, mi casa era saqueada por delincuentes y me urgía regresar. “Andá tranquilo”, me dijo y agregó: “Con mucha fe y esperanza, todo se va a arreglar”. Nunca olvidaré sus valiosas palabras de apoyo.</p>
<p>Como podrá ver, querido amigo lector, me tomé unas líneas para contarle algo del candidato oficialista que seguramente usted no sabía. Habrá notado que no resulta fácil arrancarle al hombre definiciones económicas o políticas y detalles de sus actividades no relacionadas con la política o el deporte, así valga esta narración para conocer algo más de su pasado.</p>
<p>Me pareció que de esta manera le aporto un dato más novedoso y que se diferencia de lo mucho que se ha dicho sobre Daniel y su entorno en los últimos días. Si el triunfo tiene sabor a derrota, si la ausencia de Ella y de muchos otros personajes del modelo se debió a tal o cual cosa, si deberá alejarse del kirchnerismo para captar más votos y tantas otras especulaciones e interpretaciones que tienen en boca de expertos politólogos y periodistas explicaciones con mucho mayor rigor analítico que la de este simple columnista.</p>
<p>Lógicamente, cualquiera que hubiera visto las imágenes emitidas desde el Luna Park pudo darse cuenta de algo más que las ausencias notorias: El malestar del candidato a vice, que ni siquiera se inmutó cuando Daniel rindió homenaje al Chueco Mazzón. ¿Se acuerda, no? Juan Carlos Mazzón era el funcionario de Gobierno expulsado por Cristina cuando ella se enteró de que asesoraba también a Daniel, antes de que éste fuese ungido a desgano como su propio sucesor. Ver a Carlos Zaninni abrazado con la para nada nacional y popular Karina Rabolini generaba un efecto difícil de asimilar para el ojo del espectador, parecido al que hacía ver a Toti Flores compartiendo escenario con la coqueta esposa de Mauricio Macri. Pero son cosas de la política. Por algo dicen de ella que es “el arte de lo posible”.</p>
<p>Pero las PASO pasaron, son parte de la historia política argentina. <b>Lo que no pasó ni pasará durante muchos días más es la imagen de una provincia de Buenos Aires literalmente hundida</b>. El cruel escenario con miles de ciudadanos abandonados a su suerte, chicos llorando de frío, de sed y de hambre, animales sin rumbo, compartiendo su deriva con sus propios amos.</p>
<p>Con fe y esperanza no alcanza para mitigar su dolor, años de promesas incumplidas, obras no realizadas, presupuestos provinciales quién sabe gastados en qué cosas. Con fe y esperanza no se le puede explicar a un chico que su casa ya no está y que un señor que nos mira sonriente y nos recita el himno pidiéndonos el voto no pudo en ocho años librarnos de la pesadilla de la inundación, la peste y la miseria más profunda.</p>
<p>“A Daniel lo queremos mucho”, me explicaron -creo que de corazón- aquel día cuando ocupé su lugar; “Es un buen tipo, muy humilde y servicial” y seguramente lo es, o al menos lo era. Pero <b>me cuesta entender cómo, entonces, por más estresante que haya sido la campaña electoral, pudo abordar un avión para irse lejos, muy lejos, lo suficientemente como para no poder regresar en forma inmediata si lo requieren de urgencia esos ciudadanos que ahora lo necesitan a él tanto o más de lo que él necesitó de ellos el pasado domingo</b>.</p>
<p>Se fue a Europa. Le habrá sido difícil desde el aire diferenciar el cauce normal de los ríos y los arroyos de la provincia, de las tierras habitualmente fértiles, hoy anegadas. Seguramente cuando regrese, todo estará normalizado, no habrá más hambre ni necesidad alguna, las calles estarán limpias, las viviendas secas, la gente contenta y todos clamando por su ahora definitiva candidatura presidencial, sus carteles naranja tapados por el agua ya estarán visibles para alegría del pueblo; todo será felicidad y alegría. Al menos eso cree él. ¿Sabe por qué? Porque él tiene fe y esperanza. Y eso es mucho mejor que tener planes, ideas, proyectos y un poco de empatía por el sufrimiento de su gente. Aleluya.</p>
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		<title>Res non verba</title>
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		<pubDate>Wed, 29 Jul 2015 09:38:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Se dio cuenta, querido amigo lector, usted y yo compartimos el incomparable privilegio de vivir en un país tan maravilloso que no solo le ha aportado a la humanidad excelentes profesionales, deportistas y artistas; poseemos además el honor de integrar un ítem propio en la clasificación de los sistemas socioeconómicos internacionales (según un premio nobel... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/07/29/res-non-verba/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center">Se dio cuenta, querido amigo lector, usted y yo compartimos el incomparable privilegio de vivir en un país tan maravilloso que no solo le ha aportado a la humanidad excelentes profesionales, deportistas y artistas; poseemos además el honor de integrar un ítem propio en la clasificación de los sistemas socioeconómicos internacionales (según un premio nobel de economía existen los países desarrollados, los subdesarrollados, Japón y Argentina).</p>
<p>Dos siglos de vida institucional nos han permitido también aportar al mundo elementos tan útiles como el alambre de púa, el bolígrafo y el colectivo. Y mejor no hablo de Diego Maradona y del papa porque no cabe en mi pecho el orgullo.</p>
<p>No nos hemos quedado atrás tampoco en el campo de la literatura. No hablo solamente de Jorge Luis Borges o Julio Cortázar, otras mentes menos conocidas pero igualmente brillantes han permitido al orbe incorporar reflexiones, frases y palabras de todo tipo y tenor que magistralmente definen y resumen situaciones extremadamente complejas. Asonada militar, convertibilidad, sensación de inseguridad, cacerolazo, cepo, corralito, dólar blue y hasta la inefable máxima democrática “todos y todas”. Sacamos a la luz también la transversalidad y al “empoderar”, también a los “piratas del asfalto” y los nacionales y populares motochorros.</p>
<p>Son verdaderas composiciones gramaticales magistrales. Lo invito a leer por separado cada una de ellas y a dar rienda suelta a su memoria para redescubrir lo que cada término ha significado en su vida y en la de nuestra bendita nación, la que supo ser “El granero del mundo”. Otra más, y van…<span id="more-818"></span></p>
<p><strong>Envueltos como estamos en plena época preelectoral, el talento literario y artístico vernáculo parece no tener límites</strong>. Si sumamos todos los segundos de todas las consignas electorales de los distintos candidatos -con imágenes incluidas-, obtendríamos un hermoso largometraje que dejaría a Federico Fellini sin ninguna condecoración.</p>
<p><b>Construcciones poéticas tales como “La victoria es tu casa”, “Somos el último país del mundo”, “Una fórmula soñada”, “Votá con la cabeza y con el corazón” e incluso <b>“</b>Votá con el bolsillo<b>”,</b></b><b> “Poné al mejor en la final”, “Unidos somos invencibles” y tantas otras, sumadas a imágenes tan emotivas como poco sinceras,</b> que nos muestran a los distintos candidatos siempre cerca de un pobre o un viejito, viajando en colectivo o caminando por la calle como el común de los mortales, alzando a un chiquito (si es de tez morocha, mejor) o sentados en despachos atiborrados de libros que seguramente jamás leyeron, hablan más, que del ingenio de nuestros creativos publicitarios, de lo fácil que les resulta vendernos cualquier cosa.</p>
<p>Hemos dicho más de una vez que educación, salud, acción social, seguridad, defensa y justicia son los pilares básicos del quehacer del Estado. Luego, de acuerdo con las distintas concepciones políticas de quienes gobiernan, se agregará un mayor protagonismo estatal a la economía, los negocios, las empresas, la prensa y tantas otras cosas. Pero, ¿qué es lo que nos están ofreciendo los floridos discursos de campaña sobre cada una de estos aspectos de la gestión gubernamental? Muy, muy poco, más bien diría que nada.</p>
<p>Además, cuando intentan hacerlo, nos confunden. Daniel Scioli manda emisarios a distintos sectores empresarios con señales “claras” de que el rumbo ha de cambiar, que negociará con los acreedores, que buscará una mejor relación con el “imperio” y, aunque lo abraza a Raúl Castro, ahora tiene la excusa de que el compañero Barack Obama también lo hace. El bailarín soñador Alberto Samid se permitió incluso decir en público que luego de asumir “Scioli para la victoria”, en 90 días La Cámpora sería solo un recuerdo.</p>
<p><b>Mauricio Macri, entre tanto, ya realizó su brutal reconversión, que abarca tanto a las empresas recuperadas como al Fútbol para todos, la asignación universal por hijo y la particular comparación con Hugo Chávez, Evo Morales y Rafael Correa</b> que le regaló su asesor electoral Durán Barba, sin consultar seguramente con la profe budista que también lo asesora.</p>
<p>Sergio Massa, por su parte, se hace un festín con las incongruencias discursivas de ambos, aunque parece olvidar su declamado amor de otrora por la gestión de la actual Presidente y que los dislates oratorios de sus rivales no le alcanzan para llegar a la gran final.</p>
<p>Más derechosos o izquierdistas, a los candidatos principales se suma una catarata de otros aspirantes testimoniales, muchos de los cuales tienen en la publicidad de campaña su primera, única y última oportunidad de hacer su rostro visible ante la sociedad. Resulta particularmente curioso cómo los unos, los otros y estos últimos intentan vendernos, sin inmutarse, a sus respectivos candidatos a ocupar las bancas del Parlasur. Ese extraño foro regional que abrirá sus puertas dentro de cuatro años, pero para el cual estamos eligiendo ahora a 40 miembros que a partir del 11 de diciembre cobrarán un salario mensual muchas veces superior al que cobran en un año todos esos obreros, viejitos, señoras amas de casa y padres de nenitos con la cara sucia que tan amorosamente vimos ser besados, abrazados y mimados durante la campaña. Muchos ofrecen una boleta “corta”, sin candidatos a la presidencia o a las distintas gobernaciones, pero nadie se quiere quedar fuera de unas merecidas vacaciones pagas en la rambla de Carrasco y encima en dólares.</p>
<p>Y si, con mayor o menor cantidad de matices, hasta aquí le he resumido algo que más o menos usted ya sabía, me permito preguntarle y preguntarme qué es lo que estamos dispuestos a hacer al respecto. <b>¿Nos conformaremos bajando el volumen del televisor cada vez que vemos venir el <i>spot</i> de campaña? </b>¿O deberíamos levantar al máximo el volumen de nuestra propia voz para reclamar y exigir que se nos den explicaciones concretas ahora que necesitan de nosotros?</p>
<p>Nos llaman por teléfono a cualquier hora con impertinentes pretensiones encuestadoras, llenan nuestras casillas de mail y los buzones de nuestras puertas contándonos lo maravillosos que son, nos piden nuestra confianza ciega y ni siquiera se toman el trabajo de darnos una mísera explicación coherente y realizable de qué harán en forma concreta con cada una de las principales fuentes de preocupación de cada uno de nosotros.</p>
<p>Tal vez con cierta dosis de razón, pueda usted preguntarme: “¿Y qué podemos hacer?”. Modestamente, creo que mucho: respondiendo a cada encuestador que pregunta con nuestras propias necesidades de respuesta, a cada mail con mucho diseño y poco contenido con nuestras ganas de saber qué harán, a cada posteo que invade las redes sociales con nuestro propio pensamiento. Y si tenemos la suerte de toparnos con un candidato que -cámara mediante- se acerque radiante a estrechar nuestra mano, <b>respondamos a cada promesa con una pregunta</b>. Eso sí, luego no espere verse en la televisión. Lo que pretenden de nosotros es nuestra sonrisa sumisa y nuestro voto obediente, no mucho más que eso. Está en cada uno de nosotros hacer algo al respecto.</p>
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		<title>Ay, patria mía…</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Jun 2015 18:59:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cada acto, cada ceremonia, cada encuentro con su pueblo ha de tener muy seguramente un sabor especial para la presidente Cristina Fernández. Ese sabor característico de la última vez. En el Congreso, al abrir las sesiones ordinarias, el aniversario de la Revolución de Mayo y ahora la reciente celebración del Día de la Bandera han... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/06/23/ay-patria-mia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Cada acto, cada ceremonia, cada encuentro con su pueblo ha de tener muy seguramente un sabor especial para la presidente Cristina Fernández. Ese sabor característico de la última vez. En el Congreso, al abrir las sesiones ordinarias, el aniversario de la Revolución de Mayo y ahora la reciente celebración del Día de la Bandera han agregado al tradicional tono épico de cada arenga el matiz melancólico de la despedida.</p>
<p>Ese “los quiero mucho” al cerrar su discurso del 20 de junio en Rosario parecía recordar el famoso “llevo en mis oídos la más maravillosa música que, para mí, es la palabra del pueblo argentino”, dicho por Juan Domingo Perón el 12 de junio de 1974. Salvando las obvias distancias tanto en el tipo de despedida como en la altura política del orador, claro está.</p>
<p><span id="more-800"></span><strong>Es muy cierto que la Jefe de Estado viene manejando la recta final de poder con extraordinaria maestría</strong>. Se las ingenia en cada oportunidad para ser el centro indiscutido de la atención de propios y extraños. Todos esperaban un anuncio espectacular. Prolijamente, los súbditos dejaron obligaciones funcionales y personales para viajar a Rosario a compartir ese anuncio que no llegó.</p>
<p>Excepto, claro, que lo que el mundo K hubiera estado esperando, hubiera sido el anuncio del ascenso a general de brigada del extinto coronel Manuel Dorrego. No pareció muy feliz la ocasión, ya que Dorrego fue en su momento severamente castigado por el general San Martín por las mofas que le propinaba a menudo al mismísimo Belgrano, por su poca voz de mando y sus modales para nada castrenses.</p>
<p>Por cierto, no fue el único desaire que se le propinó a su prócer favorito este 20 de junio. Un poco por desidia del Ministro de Defensa y otro por la adolescente cobardía de algunos almirantes, los cadetes de la escuela que fundara Belgrano en 1799 y que hoy, si bien en forma caótica sigue bajo la órbita de la Armada, no participaron del acto<strong>. Curioso desprecio a un instituto naval cuyos alumnos se armaron en defensa de la patria dos veces contra el mismo enemigo, la primera en 1806 y la segunda en 1982. Pero… ¿a quién le podría importar semejante nimiedad?</strong></p>
<p>Dentro del fárrago de palabras que nos prodiga la primera mandataria en cada alocución, sin solución de continuidad desfilan los derechos humanos, los fondos buitre, los perversos medios de comunicación, él, ella misma y los temas de siempre. En esta oportunidad al menos, la alcaldesa de Rosario Mónica Fein obtuvo la promesa presidencial de fondos para restaurar el monumento a la bandera.</p>
<p>El paneo que las cámaras brindaron sobre los asistentes al magno evento dejó al desnudo lo particular de la jornada. Mientras el gobernador Antonio Bonfatti reclamaba que se respetara la voluntad popular, aunque sea por mínima diferencia (tal vez deba tragar y digerir esas palabras en un par de días), Florencio Randazzo se esforzaba sin éxito por expresar cristiana resignación. Daniel Scioli, entre tanto , recibía “calurosos” saludos en su carácter de príncipe heredero, aunque la herencia le llega con un usufructo vitalicio a favor del oscuro Carlos Zannini.</p>
<p>Aviones, helicópteros, buses y autos particulares emprendieron raudamente la vuelta a casa para abocarse a la sublime tarea. Los comunes mortales nos desayunamos a primeras horas del domingo sobre cómo había quedado definido el campo de juego en el que se dirimirá el futuro de la patria.</p>
<p><strong>Descaro oficialista y mediocridad opositora parecen signar nuestro destino</strong>. Nepotismo en las filas K, máximo líder indiscutido encabezará la lista a diputados nacionales por su provincia natal, pero lo hace también la esposa de Sergio Massa, la pareja de José Manuel de la Sota y tantos otros. Se nominan en varias intendencias a los hijos de los actuales mandatarios comunales e ilustres desconocidos acompañan a políticos de renombre como segundos al mando.</p>
<p><strong>“Scioli no garantiza la continuidad del modelo”</strong>, dijeron hasta el cansancio desde ministros hasta conspicuos dirigentes de La Cámpora, pasando por <em>Carta Abierta</em> y <em>678. </em><strong>Ahora todos integran la lista de candidatos que lo llevan a la cabeza.</strong> Al mismo tiempo, las puertas del canal oficial se abren generosas para recibirlo.</p>
<p>Con mayor o menor énfasis, estos resquemores del pasado trocaron en amor fraterno en casi todos los frentes, junturas, concubinatos y demás entuertos preelectorales en el momento de ver qué jugada especulativa deja a unos mejor posicionados que a otros. Un peligroso juego de ajedrez en el que ya sabemos quién es la reina, quiénes son los alfiles y, sobre todo, quiénes son los peones…</p>
<p>Cuentan los que saben que en algún lugar del más allá los padres fundadores de la patria, de tanto ser nombrados, evocados y torpemente emulados, se reúnen cada tanto para ver desde otra perspectiva la marcha de la nación. Se sorprenden, según relatan, de la gran facilidad con la que se los ponen como ejemplo mientras se hace exactamente lo contrario a lo que ellos hicieron.</p>
<p>Así las cosas, mientras San Martín mira asombrado el desfile en honor, ya no de su persona, sino de su sable, Belgrano se pregunta por qué en el homenaje a su bandera la escena era dominada por una que no tenía los colores de la que él hizo aquel 27 de febrero de 1812. Tal vez al ver el estado de cosas que impera a 195 años de su muerte, su alma inmortal haya vuelto a repetir aquella corta y contundente frase que, aunque ahora niegue el revisionismo histórico, refleja magistralmente la hora actual…  “Ay, patria mía”.</p>
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		<title>De hijos y entenados</title>
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		<pubDate>Mon, 28 Jul 2014 09:45:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Agustín Rossi]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Florencio Randazzo]]></category>
		<category><![CDATA[Fragata Libertad]]></category>
		<category><![CDATA[Fuerzas Armadas]]></category>
		<category><![CDATA[Venezuela]]></category>

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		<description><![CDATA[En plena cuenta regresiva para el fin de la era K, son públicas y cada vez más notorias las tiranteces entre la tropa oficial en la natural búsqueda de acciones que permitan a los candidatos  posicionarse de la mejor manera posible en la primera interna real que tendrá el partido gobernante ahora que Néstor no... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2014/07/28/de-hijos-y-entenados/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En plena cuenta regresiva para el fin de la era K, son públicas y cada vez más notorias las tiranteces entre la tropa oficial en la natural búsqueda de acciones que permitan a los candidatos  <strong>posicionarse de la mejor manera posible en la primera interna real que tendrá el partido gobernante</strong> ahora que Néstor no está y Cristina no puede candidatearse.</p>
<p>Habrá notado, amigo lector, que los distintos postulantes oficialistas se esmeran en marcar sus diferencias internas en todos los casos, contra el gobernador Daniel Scioli.  Sus recientes declaraciones sobre una eventual polarización del voto entre su propuesta y la opción macrista, han enfurecido a los soldados de Cristina quienes raudamente han salido al cruce de tamaña “ofensa”.</p>
<p>Entre las espadas más filosas de los soldados de la “Jefa” se destacan el actual ministro del Interior y Transportes Florencio Randazzo y de defensa Agustín Rossi. Si bien un análisis primario podría determinar con certeza que la Presidente no marca aún sus preferencias – al menos en público- se puede realizar con todo derecho una segunda lectura que indica claramente que el título de esta columna tiene sobrado fundamento.</p>
<p><span id="more-584"></span></p>
<p>Randazzo se va convirtiendo día a día en un funcionario con un nada despreciable halo de eficiencia; Rossi, por el contrario, fue invitado a abandonar su privilegia posición en la Cámara de Diputados para ser puesto al frente de la inoperante cartera de Defensa.  Florencio compra trenes nuevos y los exhibe primero en afiches pero luego en vivo y directo; Agustín tiene que justificar por qué los barcos no andan y porque el Rompehielos pasará otro año más sin ver el mar. El ministro de transportes se muestra orgulloso con la Jefa a su lado, inaugurando nuevas estaciones de tren, de subte y hasta la “General Paz”. <strong>El ministro de Defensa no consigue ni tan solo que la Presidente le confirme su asistencia a la cena de camaradería de las Fuerzas Amadas</strong>, la que ya por tercera vez le acaba de aplazar, difiriéndola ahora para el 20 de agosto (a confirmar) y no lo acompaña a las ceremonias militares que suele organizar su ministerio.</p>
<p>Florencio, nos facilita la vida: obtuvo recursos para implementar un nuevo sistema de identificación acelerada, el que de seguir avanzando permitirá hacerse el DNI o el Pasaporte hasta en lo del chino de la esquina. <strong>Agustín anuncia que va a comprar aviones con 30 años de uso y que va a construir barcos, pero por ahora no puede mostrar ni una maqueta</strong>.  El bonaerense es querido por buena parte de los gremios del transporte y respetado por los gremios de la actividad que no comulgan con el gobierno, maneja relaciones con 10 gremios marítimos, 5 de aeronavegantes, varios de transporte terrestre, 4 de ferroviarios, más algo de ATE y de UPCN con relativa tranquilidad. Agustín es muy poco querido por sus subordinados de uniforme y por los gremios que representan al personal civil de las FFAA. Tolerado apena por 4 Generales, 4 Almirantes y 3 Brigadieres que tratan de hacer de fuelle para que el Ministro no perciba lo que opinan de él los cuadros intermedios de las fuerzas. Florencio es Florencio; Agustín es “Pinocho”.</p>
<p>Seguramente; más allá de la personalidad de cada uno de los autoproclamados precandidatos, la mano todopoderosa de la Jefa hubo de seleccionar cuidadosamente qué tareas asignar a cada quién. <strong>Es más que obvio que una mejora en el modo de viajar de la población “paga” mucho más que la reparación de media vida de un submarino</strong>. Por ello no podemos dejar de prestarle atención al lugar que cada uno de los nombrados ocupa en el gabinete.</p>
<p>También es cierto que el área del ministro Rossi a fuerza de estar prácticamente desactivada, lo pone a resguardo de grandes problemas; no hay insubordinadas demandas salariales entre los uniformados y el último valiente que se animó a reclamar algo, fue un almirante del Estado Mayor Conjunto, que pedía balas y chalecos para las tropas en Haití -reclamo hecho por cierto con el adecuado respeto y sumisión que marca la actual relación entre el poder político y el militar-. <strong>Por el lado de Randazzo, sus mayores problemas por estos días parecen ser los grafiteros que pintan sus nuevos vagones ferroviarios</strong>, el “pollo” Sobrero que cada tanto le hace una travesura y una particular interna entre sus funcionarios del área de transporte marítimo, la que si bien es feroz, no llega a la opinión pública porque como siempre decimos “el mar y los ríos nos quedan lejos”.</p>
<p>En su afán de demostrar compromiso con el modelo y sus postulados generales, mientras Florencio hace lo que a la jefa le gusta “ inaugurar cosas”, desde el ministerio de Defensa, <strong>don Agustín planificó cuidadosamente la presencia de la Fragata Libertad en el mega acto llevado a cabo este 27 de julio en la República Bolivariana de Venezuela</strong> para celebrar el 191° aniversario de la creación de la Armada caribeña. Modernas (pero modernas en serio) naves militares, decenas de lanchas patrulleras (acá no hay ni una) miles de infantes de marina, de comandos anfibios, aviones,  tanques y hasta marinos civiles, desfilaron ante un entorchado presidente Maduro.  No había obviamente tropas de la OTAN; pero tampoco de la URSS, ni de Uruguay, ni de Cuba. <strong>Allí estábamos nosotros con nuestro buque escuela participando de un acto en el que si algo quedó claro es que el ministerio de Defensa ocupa un rol bastante más importante allá que aquí</strong>; Maduro lo tiene claro, Cristina también. Florencio lo festeja y Agustín, al igual que las fuerzas que dirige, se quedó sin munición.</p>
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		<title>El fin de la institución policial</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Dec 2013 13:11:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[asonada policial]]></category>
		<category><![CDATA[Aspirinas para todos]]></category>
		<category><![CDATA[Buenos Aires]]></category>
		<category><![CDATA[Córdoba]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[fuerzas de seguridad]]></category>
		<category><![CDATA[instituciones armadas]]></category>
		<category><![CDATA[intento desestabilizador]]></category>
		<category><![CDATA[jefe policial]]></category>
		<category><![CDATA[Mar del Plata]]></category>
		<category><![CDATA[refundación nacional de 2003]]></category>

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		<description><![CDATA[¡Es una orden! Tres cortas palabras bastan para resumir magistralmente algo más que simples empleos o un grupo de particulares profesiones. Esas tres nada democráticas palabras encierran, al ser pronunciadas y acatadas, la síntesis perfecta de un estilo de vida. Una orden es un compromiso indelegable por parte de quien la da de asumir las... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2013/12/16/el-fin-de-la-institucion-policial/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><b><i>¡Es una orden</i></b><i>! </i>Tres cortas palabras bastan para resumir magistralmente algo más que simples empleos o un grupo de particulares profesiones. Esas tres nada democráticas palabras encierran, al ser pronunciadas y acatadas, la síntesis perfecta de un estilo de vida.</p>
<p>Una orden <b>es un compromiso indelegable</b> por parte de quien la da de asumir las consecuencias totales por las derivaciones -inmediatas y mediatas- que la orden pueda acarrear tanto al subordinado como a terceros involucrados en ella. <b>Una orden es una garantía</b> para quien la cumple de que un superior se hará formalmente cargo de todo cuanto ocurra a partir del acatamiento por parte del ejecutor, quien lo hará confiado sabiendo que su superior dará si es necesario la vida por defenderlo en todo lo relativo a su leal subordinación.</p>
<p><b>Así de simple, así de autoritario, así de “tiránico” y de repudiable para progres tímpanos y revisionistas paladares nacionales y populares</b>. Así de castrense, así de policíaco pero también así de científico cuando el cirujano pide “bisturí” y no espera que le den “tijera”; así de mercante, como cuando el capitán del crucero ordena “diez babor” y no quiere ni cinco ni quince. Ni tampoco quiere que el timonel le consulte si está seguro de lo que le está pidiendo.</p>
<p>Aunque tal vez no todos lo hayan percibido, en las últimas jornadas hemos comenzado a asistir a la mayor degradación institucional jamás vivida por organizaciones comúnmente denominadas “<b>fuerzas de seguridad” o “instituciones armadas” </b>o en general<b> “uniformados”</b>. Un peligroso virus incubado a partir de la “refundación nacional de 2003” maduró pacientemente durante diez años, y a partir de un foco de erupción en <b>Córdoba</b>, rápidamente se comenzó a diseminar por todos los rincones de la patria, sin que ningún experto pueda a la fecha dar un diagnóstico certero sobre cuál será la vacuna que lo pueda neutralizar.</p>
<p>Oportunamente, cuando se originó la protesta de gendarmes y prefecturianos, dijimos desde esta columna que ver uniformados enarbolando otra cosa que no sea el pabellón nacional en un desfile era al menos tristísimo. Ni que decir del no menos triste espectáculo de ver a un cuadro policial semiuniformado gritando a viva voz en una asamblea policial cuáles son las nuevas escalas salariales que le “<b>arrancaron al gobernador de Buenos Aires</b>” e imaginar que comisarios mayores y generales estarán con lápiz y papel en mano escuchando qué es lo que consiguió el sargento X. En realidad, más que triste es dramático.</p>
<p>Uno podría razonablemente imaginar a un alto jefe policial explicando a su ministro o a su gobernador la inquietud salarial de su gente y volviendo luego al cuartel a comunicar los beneficios obtenidos. Pero el estado de asamblea permanente donde la pirámide jerárquica se subvierte llega a límites tan ridículos que hemos visto en Córdoba a un abogado devenido en “representante legal” de las tropas acuarteladas firmando con el gobernador un acta, sin que nadie a la fecha pueda explicar <b>qué poderes legales llevó ese jurista a negociar como contraparte nada menos que del jefe de Estado provincial</b>.</p>
<p>Bastante patético resultó por cierto el papel del gobernador <b>Daniel Scioli</b> firmando un decreto salarial ante dos o tres agentes de policía y entregándoselos para que lo lean ante la muchachada a ver si están de acuerdo. Mientras tanto, el jefe formal de la fuerza estaba negociando por su lado con otra muchachada en <b>Mar del Plata</b>.</p>
<p><b>La necesidad tiene cara de hereje </b></p>
<p>Varios ministros -jefe de Gabinete incluido- cumplieron con la formalidad de denunciar una “<b>asonada policial</b>”, un “<b>intento desestabilizador</b>”, justo a 30 años del fin de la salvaje dictadura militar o, como dijo el “Coqui”, una caricatura de revolución. Obvio que ninguno de los ilustres oradores estaba convencido de nada de eso. <b>Los polis no quieren el gobierno, quieren que les blanqueen el sueldo, ganar un mango más y no tener que hacer ocho horas adicionales por día para poder llegar a fin de mes</b>.</p>
<p>Lo particularmente perverso de esta situación es que hace diez años que esta porción uniformada de la sociedad es obligada asistir casi a diario a las más variadas protestas, marchas, piquetes y cortes de calles efectuados por variopintos reclamantes, a veces pacíficos, a veces agresivos pero todas la veces intocables, indetenibles, inimputables e irreprochables. <b>Son los uniformados los que reciben la piedra, el escupitajo, el insulto y muy probablemente algún oportuno pedido de procesamiento</b> porque a algún manifestante le apareció un rasguño en la cara.</p>
<p>Y resultó ser que, un buen día, esta misma porción ciudadana a la que hasta el cansancio los modernos reformadores de estructuras militares y policiales les explicó que no hay ninguna diferencia entre ellos y el resto de los mortales y que son simples ciudadanos de uniforme, se autoconvenció de que la mano venía por ese lado y no hizo ni más menos que aquello que todos los días ven hacer al resto de la sociedad a la que sirven, y con muy buenos resultados por cierto.</p>
<p>Y obviamente, al compás de los vidrios rotos y de los plasmas robados, gobernantes varios cayeron en la cuenta de que no es lo mismo que Moyano no junte los residuos o no mande nafta a las estaciones de servicio a que la “poli” libere las calles. <b>Cualquier gil tiene medio tanque de reserva o guarda la bolsita de residuos en la casa</b>. <b>Pero una turba arrasando comercios no resiste muchas horas sin que la estabilidad política se haga añicos. </b></p>
<p>Si la valiente muchachada de la Armada, del Ejército o de la Fuerza Aérea osara tan sólo pedir “Aspirinas para todos”, tenga por seguro, amigo lector, que los pasan a degüello (y con razón, claro está) en cinco minutos. Como usted bien sabe, por estos días un general, un brigadier o  un almirante más o menos no es algo que modifique un ápice al gran proyecto nacional y popular. Si los tanques, aviones y barcos no andan, no hay que preocuparse demasiado por aquellos que en teoría los tienen bajo su control.</p>
<p>Pero la poli… <b>la poli es otra cosa</b>; aunque más no sea para la protección de los funcionarios y sus cuantiosos bienes terrenales, por ahora los necesitamos.</p>
<p>Y a pesar del ya tradicional desprecio hacia lo castrense, al parecer <b>se han impartido discretas órdenes para un no menos discreto acuartelamiento de personal militar en algunas unidades linderas con áreas sensibles</b>, por si las moscas…</p>
<p>Lamentablemente, a partir de ahora cuando los muchos sargentos X, negociadores ante las máximas autoridades de las provincias, “conseguidores” de mejoras salariales para sí mismos, para sus compañeros y hasta para sus propios jefes y autoproclamados “capangas policiales”, reciban un directiva de parte de un joven oficial para salir a patrullar algún sector caliente de sus provincias y no les guste, aquella frase inicio de esta columna (<i>¡<b>Es una orden</b>!</i>), se pondrá en evidencia que algo se ha roto para siempre en la cadena de mandos policiales y comenzaremos a ver que el remedio fue mucho peor que la enfermedad. <b>Sólo es cuestión de sentarse a esperar cuál será la próxima rebelión policial y cuáles los reclamos a satisfacer; ya quedó demostrado que serán atendidos sin dilaciones. </b></p>
<p>Así las cosas, y ante lo irreversible de la situación, sería mejor que al menos <b>para los cuadros subalternos de las fuerzas policiales se establezca la representación gremial</b>. De tal manera que se evite la repetición de los estados deliberativos y que exista una estructura que pueda hacer llegar orgánicamente a las autoridades políticas del Estado las necesidades más o menos sensatas de la tropa policial.</p>
<p>Para muchos viejos cuadros castrenses, leer esta afirmación deberá ser seguramente más “escandaloso” que la aprobación de la Ley de Divorcio, el matrimonio igualitario o la libre adopción de la identidad de género. Pero nos guste o no, algo comenzó a quebrarse en la nación, y digo que comenzó porque el final de esta película aún es incierto.</p>
<p>Rápidos de reflejos, los mandos de las fuerzas federales han hecho saber a la conducción política que será muy difícil que un agente bonaerense con un básico de $ 8.500 pueda coexistir con un marinero o gendarme de $2.800. ¿Dónde habría quedado entonces el viejo axioma sindical “a igualdad de tarea, igualdad de remuneración”? Con rapidez aún mayor, la política acaba de anunciar a la ciudadanía que se dispuso un “premio” a las fuerzas federales por su actuación en la represión de los saqueos. En la volteada cayó también la policía aeronáutica, que obviamente no reprime saqueo alguno pues no tiene ni elementos, ni personal apto para esa tarea.</p>
<p>En realidad en lo que se trabaja contra reloj es en <b>una rápida adecuación de los valores salariales federales a sumas equivalentes a las obtenidas por los “díscolos provinciales”</b> como única forma que la próxima orden que reciba un “federal” no sea respondida con un irreproducible epíteto.</p>
<p>La situación es mucho más grave de lo que puede imaginarse y no sólo por una mera cuestión salarial. El problema es filosófico; <b>una extraña mezcla de mala paga, mal trato y ninguneo</b>, con un generoso condimento “civilizador” que destruye a cualquier estructura verticalista.</p>
<p>La fabulosa máquina igualadora puesta en marcha desde hace una década, está funcionado a la perfección: <b>hemos igualado gracias al modelo a policías con piqueteros</b>. Misión cumplida. Un visionario del siglo pasado lo explicó magistralmente:</p>
<p><i>No pienses más, echate a un lao, </i><i><br />
que a nadie importa si naciste honrao.<br />
Que es lo mismo el que labura<br />
noche y día como un buey<br />
que el que vive de las minas, que el que mata o el que cura<br />
o está fuera de la ley.</i></p>
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