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	<title>Fernando Morales &#187; democracia</title>
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		<title>La &#8220;Chiqui&#8221; y el General</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Dec 2014 09:30:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Me gusta imaginarlo –querido amigo lector- rondando el medio siglo de vida (década más década menos) es por ello que generalmente confío en que cuando hago una mención a un hecho de mi adolescencia, usted sabe perfectamente de que estoy hablando. Usted lo vivió tal como yo. Bromeando con amigos, días pasados llegamos a una... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2014/12/27/la-chiqui-y-el-general/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Me gusta imaginarlo –querido amigo lector- rondando el medio siglo de vida (década más década menos) es por ello que generalmente confío en que cuando hago una mención a un hecho de mi adolescencia, usted sabe perfectamente de que estoy hablando. Usted lo vivió tal como yo.</p>
<p>Bromeando con amigos, días pasados llegamos a una  conclusión primaria que sostiene que, aún nos queda al menos un gran ícono inter generacional, algo que estaba presente en nuestra juventud y que se mantiene exactamente de la misma forma en la actualidad, una cosa sobre la que usted puede hablar con sus hijos y nietos sin necesidad de usar frases tales como “bueno, en mi época no era así” o “cuando yo era chico no pasaba esto”…. Si aún no adivinó se lo digo; <strong>estoy hablando de los históricos almuerzos de la Sra. Mirtha Legrand. </strong> La diva ha hecho degustar toda clase de manjares a miles de personajes famosos desde 1968 hasta la fecha con su tradicional formato. Increíble! Bravo por ella.</p>
<p>Entre broma y broma, comenzamos a intentar buscar otras cosas que nos tiendan un puente con la juventud; pero, claro, se hace difícil; con excepción de la Sra Legrand y  la bebida cola del imperio podríamos decir parafraseando a Mercedes Sosa que  “cambia todo cambia”. Hasta la propia Mercedes ya no está entre nosotros.<span id="more-698"></span></p>
<p>No quiero ser cargoso pero piense, querido amigo; ¿cómo explicarle a un adolescente que era un honor para usted o para mí, hacer de Cristóbal Colón en el acto del “Día de la Raza”? Para comenzar habría que explicarle que significa eso de “Día de la Raza”. ¿Será en todo caso  sinónimo de “dia de los pueblos originarios”? <strong>No podremos tampoco explicar fácilmente que no existían los “feriados puente” y que los feriados nacionales no eran para hacer mini turismo sino para honrar la memoria de algún que otro señor que hizo algo por este país</strong> y qu,e aunque no lo crean, tuvo poder y no obstante murió casi pobre. Inútil será tratar de explicar que Roca o Sarmiento no eran definitivamente malos; que Juana Azurduy no era la madre Teresa y en definitiva que había una Argentina antes de 2003.</p>
<p>Pero, de tanto pensar y pensar, fueron apareciendo uno tras otro, diversos hilos conductores de esta Argentina “moderna, progresista y próspera” con aquella de nuestra pasada juventud y hasta más atrás aún. Desde la inflación y sus efectos, hasta la inseguridad en las calles, se cuentan entre esos denominadores comunes; sobre la primera, huelgan los comentarios; sobre la segunda, digamos que antes la muerte venía de la mano de la guerrilla asesina o de la represión a ésta y ahora es fruto de la violencia irracional de los delincuentes, pero la sensación de pánico es la misma.</p>
<p>Así también Evita en los billetes;  en la 9 de Julio y a espaldas de la Presidente en los actos oficiales; apellidos como Shoklender y hasta el reciente protagonismo mediático del Dr. Barreda conectan en forma directa pasado y presente tal como también lo hacen los nombres de Fernando Vaca Narvaja, ahora aspirante a consuegro presidencial, y de una manera más terrible y dolorosa los de Nora Cortiñas y Adolfo Pérez Esquivel reclamando el pase a retiro de un general sospechado de haber participado en la desaparición de un soldado durante los años de plomo.</p>
<p>Luego de la ley de autoamnistía de 1983, del  posterior Juicio a las Juntas, de las leyes de  obediencia debida, la de punto final, los indultos de Menem y la declaración de nulidad de casi todo lo anterior, podíamos comenzar a pensar que una parte de nuestro pasado, comenzaba a quedar precisamente allí; en el pasado. <strong>No hablo de olvidar;  sino de separar lo que pasó de lo que está pasando.</strong> No hablo de apoyar o repudiar los hechos del pasado  y  sus consecuencias o hacerlo con las posteriores decisiones judiciales, políticas y legislativas derivadas de los dos primeros. <strong>Hablo de la posibilidad de tener bien claro en nuestras mentes y corazones, la diferencia entre el recuerdo  de nuestra historia, la vivencia de nuestro presente y la esperanza por nuestro futuro.</strong></p>
<p>Ha sido esta gestión de gobierno la que más ha cargado las tintas con un absoluto cambio de paradigma en la forma de abordar la temática de la lucha contra las organizaciones terroristas que asolaron la patria en los 70, los vulnerados derechos humanos de los guerrilleros apresados y de la ilegítima apropiación de una cantidad aún no determinada de hijos nacidos en cautiverio. Así entonces pasamos de diferenciar a quienes idearon los planes e impartían ordenes de quienes las cumplían a poner en un píe de igualdad a generales, almirantes y brigadieres, con tenientes, suboficiales o cabos e incluso con civiles que por acción u omisión hubieran tenido responsabilidad en los hechos</p>
<p>Estéril resulta para esta columna, discutir sobre antinomias tales como: guerrilleros o jóvenes idealistas; cumplimiento de un decreto emitido por un gobierno constitucional o malinterpretación del mismo; guerra antisubversiva o matanza genocida; plan sistemático de apropiación de bebes o apoderamiento por cuenta y orden de mandos inferiores que no tenían directivas de hacer semejante atrocidad. Los hechos son estos: Comandantes y comandados van yendo uno tras otro a prisión en la medida que las actuaciones judiciales  determinan que de una u otra manera han participado en aquellas operaciones. <strong>Muchos militares han perdido su carrera por ser familiares de otros militares sospechosos; otros por tener esposas un tanto “vehementes” y las cárceles están llenas de ex tenientes que seguramente no conocieron en persona ni a Videla ni a Massera;</strong> hecho que en las actuales circunstancias nos los hace menos responsables a la hora de enfrentar sus dilatados procesos ante los diferentes tribunales federales.</p>
<p>Es un hecho histórico irrefutable, que el emblemático Alfredo Astíz fue apenas un teniente de fragata en los años de la represión, con apenas un grado más fue a Malvinas y fue ascendido a capitán de corbeta por Alfonsín y a capitán de fragata por Menem. No se inquieten amigos lectores sub 40; esto no es opinión; es pura información. Y si alguien se siente turbado por lo que digo, tal vez sea precisamente porque con los parámetros actuales en la materia, ver a un “represor” ascender en democracia parece descabellado; ahora no pasaría téngalo por seguro…</p>
<p>¿Qué curioso no?, tenemos al frente del Ejército a un Señor que ascendió de  Coronel, a General de Brigada, de División y a Teniente General en democracia. Y no solo en democracia, sino que además en esta democracia, en la nueva democracia de la década ganada. Pasó todos los filtros cumpliendo con los requisitos del “modelo”, pero algo salió mal y una perla de su historia asomó a la luz.</p>
<p>El problema no es Milani, ni que sea oficial de inteligencia, ya que el Estado Argentino lo formó en su especialidad porque era necesario hacerlo. El problema no es tampoco si cuando era un simple subteniente; el ahora general  firmó un papel sabiendo o no lo que había detrás de la “deserción”  del soldado Ledo. El problema es que  las cárceles están llenas de tenientes y de cabos que tal vez tuvieron un rol parecido al del joven e inexperto subteniente Milani.</p>
<p>El “relato” se volvió “circular”. <strong>Podríamos haber desagraviado a la ex ESMA, dado que sus instalaciones fueron creadas para educar y no para torturar. Pero elegimos condenar al edificio a la par de a quienes lo mal utilizaron.</strong> Podríamos haber entendido que aquellos soldados de 2004 no merecían que se les gritara “no les tengo miedo” mientras no hacían otra cosa que rendir honores al nuevo Presidente;  pero los maltratamos igual. <strong>Podríamos haber encarado la relación cívico militar de otra forma pero elegimos esta. Tan severa, inflexible y ejemplificadora que dejó bien en claro que quienes cumplieron órdenes inmorales eran tan responsables como quienes las impartieron.</strong> Mucho camino recorrido hasta que “el caso Milani” llevó a la parte más épica del relato al principio del camino. Una vez más un general de uniforme  enfrentando a la justicia y al borde del banquillo. Como en el juicio a las juntas; el mismo formato; distintos invitados; como hace 30 años; como el programa de Mirtha, con mucho menos glamour claro está.</p>
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		<title>Aniversario para pocos</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Dec 2014 09:54:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Las nuevas chapas de los techos del viejo apostadero naval de Buenos Aires parecían servir de eficiente amplificador del bullicio reinante en la Plaza de Mayo. Miles de personas eficientemente transportadas en centenares de micros -contratados seguramente con cargo al presupuesto de municipios diversos- entonaban pegadizos canticos que “mágicamente” se encendían  y  apagaban al unísono... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2014/12/15/aniversario-para-pocos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Las nuevas chapas de los techos del viejo apostadero naval de Buenos Aires parecían servir de eficiente amplificador del bullicio reinante en la Plaza de Mayo. Miles de personas eficientemente transportadas en centenares de micros -contratados seguramente con cargo al presupuesto de municipios diversos- entonaban pegadizos canticos que “mágicamente” se encendían  y  apagaban al unísono cuando “Ella”  necesitaba el calor de la militancia o el respetuoso silencio frente a su arenga nacional y popular.</p>
<p>Gracias a la potencia del audio, el personal de guardia en buques  y muelles no debió abandonar sus responsabilidades para escuchar el discurso que seguramente la Presidente de los 40 millones de argentinos (como le gusta hacerse llamar) pronunciaría con motivo de festejarse nada más ni nada menos que 31 años de democracia. Democracia de todos. De peronistas, radicales, izquierdistas y conservadores. Democracia de los profesionales y de quienes no lo son.  De la civilidad, pero también de los militares de la democracia, de los curas, rabinos y clérigos de todos los credos. De los obreros y de los patrones. De los presos con derechos humanos, de quienes los custodian y también de los jueces que imparten justicia al margen de los cargos que puedan detentar circunstancialmente los justiciables. Democracia de los nietos recuperados y de sus abuelas, también de las abuelas y nietos  de muchos soldados, policías y civiles muertos por la metralla asesina de quienes mancharon con su sangre el gobierno democrático de la primer presidente mujer de la Argentina, María Stella Martínez de Perón. La esposa del fundador de la idea que dice profesar el actual Gobierno por si no queda claro</p>
<p><strong>La patria lamentablemente no ofrece por estos días muchos motivos de festejo</strong>. Relato al margen, ellos saben que sabemos que las cosas no van bien. Sería redundante, amigo lector, pasar revista a todo lo que nos aqueja y angustia. Pero la bien ganada y bendita democracia nos brinda la necesaria luz de esperanza para saber que a partir de este acto, comenzamos a transitar la cuenta regresiva que ubica el anhelado recambio presidencial en una cifra menor a un año.</p>
<p>Es por ello que uno podía ingenuamente haber pensado que “Ella” aprovecharía esta última ocasión en la que hablaría al país con motivo de tan importante circunstancia para al menos por una vez hacerlo realmente para todos y todas. Tal vez no llegó a comprender que jamás volverá a poder tener semejante privilegio: el próximo 10 de diciembre, a la misma hora, no será nada más que una ciudadana común mirando el mismo acto por televisión; sin lujos provistos por el erario público, con una custodia reducida acorde a su condición de ex presidente. Sin mandos militares que le digan que a todo que sí por temor a perder la carrera y buena parte del salario; sin ministros complacientes y con un Partido Justicialista que como corresponde a su génesis estará alineado y listo para jurar fidelidad  absoluta a una nueva corriente interna cuyo nombre terminará en “ismo” y comenzará con el nombre del triunfador en los comicios.</p>
<p><strong>Pero la Presidente ciertamente no habló para todos; no al menos  para el mundo al que fustigó con dureza acusándolos como siempre de todos sus pesares.</strong> No habló para el grueso de los miembros del Poder Judicial, a quienes no puede perdonarles que se entrometan en escabrosos asuntos que rozan a sus protegidos; tampoco habló para la clase media, esa especie en vías de extinción que tal vez molesta al modelo porque no necesita de la dádiva populista pero tampoco está en condiciones de ofrecer tentadores negocios al poder. No habló para usted, querido amigo, no habló para mí, ni para ningún argentino o argentina que no profese una devoción a libro cerrado por el modelo y la imaginaria década ganada. No habló para ninguno de los ex presidentes que la precedieron en estos 31 años, los que fueron expuestos con máxima exaltación de sus errores, en un documental previo a su discurso.</p>
<p><strong>“Ella” es de los 40 millones de argentinos, pero se concentra en el puñado de militantes que aún aceptan ser conducidos como rebaño rentado para dar marco a cada acto.</strong> No había lugar en la que “ella” denomina la casa de la democracia, para algún demócrata de otra ideología. Con excepción de Leopoldo Moreau, todo era armónicamente K.</p>
<p>No hubo lugar en esa plaza para una familia que quisiera ilustrar a sus hijos sobre las virtudes de la democracia.  Para poder enseñarles que los países democráticos entre otras cosas, saben separar los actos partidarios de los actos de gobierno.  Que el día de la bandera es para honrar a su creador y no a “El”, que en el día de  la independencia se homenajea a quienes nos la dieron en 1816 no en 2003  <b>y que un día como el pasado sábado la fiesta es de toda la sociedad incluso de aquellos a los que le gusta el color amarillo o el naranja.</b></p>
<p>Una verdadera oportunidad desperdiciada. Una cierta posibilidad de hacer algo para quedar en la historia con un recuerdo que resista al inexorable borrón y cuenta nueva que arrancará precisamente el próximo 10 de diciembre, día en el que las hojas del relato se comiencen a borrar, las “luces “ del modelo se vayan apagando y las lealtades, sostenidas antes con la billetera que con el corazón, se esfuercen denodadamente en encontrar un modesto rincón para salir en la foto oficial del acto en homenaje al 32° aniversario de la democracia. Una foto en la que seguramente veremos sonriendo a muchos de los que estaban ayer, pero a “Ella” nunca más.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Ensalada rusa</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Oct 2014 09:29:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Semana a semana, ladrillo por ladrillo, la obra maestra de la arquitectura egipcia se sigue construyendo. La construcción no parece ser de muy buena calidad. Nació floja de cimientos y, en su afán de llamar la atención a buena parte del mundo, corremos el riesgo que en algún momento o alguien la derribe por espantosa... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2014/10/15/ensalada-rusa/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/files/2014/10/putin.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-652" alt="putin" src="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/files/2014/10/putin.jpg" width="287" height="176" /></a></p>
<p>Semana a semana, ladrillo por ladrillo, la obra maestra de la arquitectura egipcia se sigue construyendo. La construcción no parece ser de muy buena calidad. Nació floja de cimientos y, en su afán de llamar la atención a buena parte del mundo, corremos el riesgo que en algún momento o alguien la derribe por espantosa o que se caiga sola por su propio peso. <strong>Señores, señoras y sobre todo amigo lector, ahora sí hemos de ver la luz al final de túnel: tenemos televisión rusa para todos y todas.</strong> Son tantos los lazos sociales, culturales, étnicos y morales con la tierra de los zares, que resulta hoy increíble imaginar como pudimos subsistir hasta aquí privados de esta unión televisiva.</p>
<p>Como Ud. sabe querido amigo, mientras aquí disfrutamos con orgullo de conquistas tales como el matrimonio igualitario y el cambio de sexo en el DNI a “piaccere”, Rusia está gobernada por un señor que si bien se llama Putin, considera a la homosexualidad como una enfermedad repudiable. Siendo más bien partidario de la condena al gay que a darle por ejemplo el ministerio de Cultura.</p>
<p>No es menos cierto que mientras aquí nuestros motochorros conceden entrevistas si su agenda delictiva se los permite para explicar que apuntan a los cráneos de los turistas porque sus nenes cumplen años y querían la fiestita con payasos, globos y piñata, las cárceles rusas albergan por muchos años y en condiciones no del todo humanitarias a decenas de delincuentes que siendo de poca o mucha monta, terminan entendiendo que con la ley allí no se juega.</p>
<p>Mientras Argentina es “un país con buena gente”, tierra regada de jóvenes idealistas que otrora tomaron las armas en defensa de sus sueños, arruinando los de miles de familias de soldados rasos, agentes de policía, ejecutivos de empresas y hasta criaturas de un jardín maternal. <strong>Rusia no parece soportar demasiado a la juventud y mucho menos al “idealismo post adolescente”. Se lo pueden preguntar a los “chicos” de Greenpace que hace unos meses vieron desvanecer su epopeya ecológica tras los gruesos barrotes de una prisión en San Petersburgo</strong> (¿se acuerda, amigo lector?). O tal vez a aquellas bonitas señoritas de la banda musical “Pussy Riot”, que cobran muchos “palos” en cada presentación. Pero son palos que les dan por la cabeza los agentes de policía , ya que están acusadas de vandalismo. ¿El delito? Cantar canciones de protesta. De hecho algunas de ellas enfrentan penas de hasta 7 años de cárcel.</p>
<p>Orgullosos rioplatenses que han desterrado para siempre la tenebrosa sombra del golpe militar y que han puesto a las fuerzas armadas en su lugar, prohibiéndoles inmiscuirse en asuntos de seguridad interior, desactivando asimismo las actividades de espionaje interno (bueno, a algún que otro general lo dejan espiar un poquito todavía) , mamarán a partir de ahora las enseñanzas de un régimen encabezado por uno de los más conspicuos jerarcas de la famosa KGB soviética, que mantiene aún hoy en la Rusia “democrática” una de las policías secretas más poderosas del mundo. El espionaje interno y la delación son moneda corriente por aquellos lados a pesar de la “Perestroika”.</p>
<p><strong>“Pluralidad de voces” se declama desde atriles ocupados por exitosos abogados argentos. “La información es peligrosa” recita en cambio don Vladimir cuando nos saluda en ruso vía Skype.</strong> Obviamente cualquier argentino medio pudo entender sus palabras: son tan parecidas nuestras lenguas que no hizo falta ni traducción de voz ni de señas para disminuidos auditivos.</p>
<p>Usted, querido amigo, siempre me tilda de irónico, pero a veces la ironía resulta ser más gráfica que una explicación detallada y basada  en el sentido común.  Ahora, si le digo que a partir de aquí la dejaré totalmente de lado, por favor créame.</p>
<p>Putin es un hombre obsesionado por el poder. Luego de agotar sus dos primeros periodos presidenciales, buscó desesperadamente la forma de no perder protagonismo político. Para ello, postuló para sucederlo a Dimitri Medvedev, quien al asumir lo nombró inmediatamente Primer Ministro del gobierno a fin de no solo asegurarle impunidad sino además como forma que pudiera seguir manejando a su antojo los hilos del poder. Luego, en marzo de 2012, inició su tercer periodo presidencial y, oh casualidad, ¿a que no sabe a quién nombró como Primer Ministro?  A su sucesor y antecesor, al bueno de Dimitri Medvedev. <strong>Parece que por aquellos pagos poner a la esposa, la hermana y hacer calentar en el banco al hijo no es del todo bien visto, pero siempre hay alguien de confianza. De última, los amigos a veces son mejores que la propia familia.</strong></p>
<p>Muchas publicaciones europeas, que supongo no responden al Sr. Magnetto ni a La Corpo, cuentan sin empacho que en Rusia “la corrupción es galopante, en la política, en el poder judicial. Todo se compra y se vende. Los abogados tienen poco trabajo porque cuando alguien tiene un problema directamente soborna al juez” (según relata el periodista español Salvador de Pedro Buendía en un famoso portal de noticias español)  Pero, claro seguramente, es una infame maniobra de los medios&#8230;</p>
<p>Con algún poco más de protagonismo internacional que nuestra máxima líder nacional y popular, Putin consigue que de este lado del mundo lo atiendan cuando llama por teléfono. Es algo lógico, el “ruso” puede invadir un territorio para intentar anexarlo a su feudo, desbalancear el siempre frágil equilibrio mundial o tomar alguna medida preocupante. Nosotros con los “pibes para la liberación” los cantos anti-buitres o los insultos a un juez de New York no movemos mucho el amperímetro del mundo, siendo que vamos día a día en camino a estar más presente en las pantallas del History Channel que de la CNN.</p>
<p>En el fondo, menos mal que Russia Today trasmitirá en directo nuestra épica revolucionaria a millones de hermanos y compañeros de lucha antiimperialista. De Moscú a Siberia, del estrecho de Bering al Mar Negro, los camaradas podrán ver cada día como progresa nuestro amado país,  ver el bienestar creciente de muchas ciudades del norte de la patria fruto de la cada vez mayor “inclusión social”. Aprenderán sobre la manera adecuada de manejar las cuestiones de seguridad ciudadana. <strong>O acerca de cómo se doblega a quienes atentan contra la democracia intentando adquirir la divisa del imperio para proteger su salario.</strong> Escucharán tediosos discursos con miles de palabras que no dicen nada, pero no les importará mucho porque ellos hablan ruso y no hay forma conocida de traducir cosas tales como “Che gorila presta mucha atención&#8221; o &#8220;Si la tocan a Cristina que quilomb… se va a armar”.</p>
<p>Estimado amigo, me gustaría cerrar esta columna como siempre hago, con una reflexión sujeta  a su aprobación o su crítica.  A veces la realidad lo permite;  en otras ocasiones, como en este caso,  es tan duro, tan terrible y tan cruel lo que uno debería decir, que un prudente silencio es lo más adecuado.</p>
<p>Pero puesto en la tarea de buscar semejanzas y diferencias con nuestros nuevos “amiguitos de travesuras” encontré tal vez la  similitud  más triste de todas,  una que sin lugar a dudas habla del hartazgo de los pueblos cuando sus dirigentes les dan  la espalda, y se atreven a pergeñar estrategias que mucho distan de los deseos y necesidades de sus conciudadanos, creyéndose realmente que son una casta superior libre de pecado. Sería largo de explicar, pero la imagen que le adjunto es de por sí contundente. Un ciudadano ruso sostiene en su mano un cartel con la foto de nuestro “aliado”  que dice  “ NO! 2050”, un sarcasmo para graficar que no quieren un Putin eterno, que están hartos , que no dan más.  Ahora que lo pienso… ¿Putin eterno? ¿Donde es que escuché esa frase?</p>
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		<title>Popeye y Pinocho</title>
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		<pubDate>Thu, 22 May 2014 09:30:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Aunque  despotriquemos cada mañana con la dura realidad que nos toca vivir; aunque una y otra vez apreciemos según nuestro sano saber y entender que el país no transita por un buen camino, y aunque a diario intercambiemos con mayor o menor grado de vehemencia nuestras opiniones contra las de quienes piensan todo lo contrario,... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2014/05/22/popeye-y-pinocho/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Aunque  despotriquemos cada mañana con la dura realidad que nos toca vivir; aunque una y otra vez apreciemos según nuestro sano saber y entender que el país no transita por un buen camino, y aunque a diario intercambiemos con mayor o menor grado de vehemencia nuestras opiniones contra las de quienes piensan todo lo contrario, <strong>seguramente todos coincidimos en que la democracia seguirá siendo por y para siempre el mejor método para trazar, mantener o modificar el rumbo de nuestra Patria.</strong></p>
<p>Podríamos también inferir que, al menos en teoría, socialistas, liberales, conservadores, humanistas, más a la derecha, más a la izquierda o mantenidos en el centro, los hacedores de la política deberán tener la sana convicción de que los ideales que abrazan son, en cada caso, los mejores para el futuro de la sociedad frente a la cual realizan sus promesas electorales al tiempo que solicitan el ansiado voto que los coloque en la cúspide del poder.</p>
<p>Siguiendo esta línea de pensamiento, no sería descabellado suponer que con sus más y sus menos, radicales y peronistas (estos últimos en sus infinitas configuraciones dogmáticas y pragmáticas) no hicieron lo que hicieron a propósito; es decir, si estamos como estamos a tres décadas de beber el jarabe democrático cada día, es porque las cosas salieron mal, no fue adrede, digamos que…. tuvieron mala suerte.</p>
<p>Podemos también ser malpensados y concluir que en realidad los que tuvimos mala suerte fuimos nosotros y que la Patria fue cayendo sucesivamente en las manos de grupos de incapaces primero, deshonestos luego, desorientados más tarde, bomberos apaga incendios a los postres y, finalmente, un selecto grupo de hábiles mentirosos. Pero, claro, para llegar a tan tremenda y devastadora conclusión habría que ser francamente muy escépticos o demasiado mal pensados.</p>
<p>Y entonces, abocado a la tarea de “ponerle onda” y “darle la derecha al relato”, me pregunto a mí mismo, por qué no creer que, a pesar de que todos mis amigos, familiares, vecinos, camaradas y conocidos (lo de todos es literal) han sido víctimas de hechos delictivos, la cosa no es tan grave como la pintan los medios. Por qué no aceptar que, así como algunos precios se “corren” con tendencia a la suba, otros muchos se mantienen e incluso bajan, desvirtuando categóricamente ese mito urbano llamado inflación. <strong>Por qué no reconocer que los miles de turistas internos que se desplazan frenéticamente en los cada vez más frecuentes fines de semana XXL son un producto exclusivo de la década ganada</strong> y que los millones de ciudadanos que no van ni a la esquina, no lo hacen porque disfrutan más en sus mansiones equipadas con plasmas, aires acondicionados y microondas nacionales y populares, fabricados íntegramente en nuestro país para envidia de Corea y Japón, y adquiridos merced a la cada vez mayor inclusión social.</p>
<p>Por qué no ser un poco más patriota (como le gustaría a Axel) y aceptar que Aerolíneas Argentinas es un modelo empresario digno de imitar y que los pocos cientos de millones de dólares que pierde mensualmente en sus operaciones, son producto de lo mal que dejaron las cosas sus anteriores dueños. <strong>Cómo no darle la derecha al Vicepresidente</strong>, que declara a quien quiera oírlo que quiere que su situación se aclare de una vez por todas, aunque extrañamente no hace más que plantear recursos y nulidades para que el juicio nunca llegue.</p>
<p>Por qué pensar que no hacen otra cosa que no sea mentirnos, engañarnos, ocultar la realidad bajo un descarado manto de palabras vacías, de promesas incumplidas, <strong>de proyectos tan estridentes como impracticables, de actos públicos montados con coreografías y estribillos estudiados, con militancia prepaga  portadora de cotillón provisto por el escenógrafo oficial</strong>.</p>
<p>¿Quiere realmente – amigo lector- que le diga por qué?</p>
<p>Porque, cuando con total desparpajo un señor se para frente a cientos de marinos profesionales y les asegura sin sonrojarse ni un poquito que en cualquier parte del mundo reparar un rompehielos como el Almirante Irízar puede insumir siete años o tal vez más, se me cruza por la cabeza pensar que nos está tomando el pelo.</p>
<p>Cuando intenta justificarse diciendo que los más de mil millones de pesos gastados hasta la fecha en una reparación tediosa y con final abierto incluyen los gastos de combustible insumido por los buques extranjeros que reemplazan al siniestrado, se me da por creer que realmente nos subestima de una manera supina.</p>
<p>Y qué decir cuando asegura con vehemencia por décima vez, que se ha de repotenciar a nuestra flota militar con sofisticadas construcciones integradas por remolcadores y cuatro lanchas en nuestro eficiente astillero estatal al que siempre conocí como un taller de reparaciones navales, hasta que por decreto lo ascendimos así como hicimos con Juana Azurduy. Dios quiera que, con el ritmo que le imprimen a todo lo que construyen, esos jóvenes cadetes que escuchaban ilusionados, las puedan ver a flote antes de pasar a retiro dentro de 35 ó 40 años.</p>
<p>Entonces, sucede que uno puede tener fe e intentar ser positivo, cuando prometen más y mejor seguridad implementado planes y cuadrículas que uno no entiende del todo por no ser policía; o cuando nos auguran que ahora sí tendremos mejor educación siendo que no somos maestros. También cuando nos apabullan con cifras multimillonarias detalladas hasta los centavos y no calificamos como economistas idóneos para formular objeciones; incluso hasta cuando nos esclarecen sobre las ventajas de convenios diplomáticos con Estados terroristas siendo que uno sólo conoce la Cancillería por haber dejado el auto en los parquímetros de la zona.</p>
<p>Pero cuando se nos “ilustra” sobre nuestras respectivas profesiones, artes u oficios, y se nos miente sin tener cuidado, más bien con descaro, mantener la fe cuesta un poco más. <strong>Cuando lo malo de lo que pasa es que se sepa lo que pasa, la esperanza de un futuro mejor se resiente.</strong> Cuando se elimina de los discursos oficiales cualquier frase que signifique reconocer un error, o una falencia o una promesa incumplida o aunque más no sea un mínimo pedido de perdón por la tarea aún no realizada, <strong>uno no sabe bien si se está frente a un incompetente o un sádico, tampoco cuál de las dos cosas es peor.</strong></p>
<p>Magistralmente;  mientras hacía junto a algunos colegas la inevitable catarsis por los dislates escuchados el pasado sábado en el puerto metropolitano en ocasión de celebrarse el <strong>bicentenario de la Armada Nacional</strong>, el mozo que nos atendía me dijo: “Tranquilo Popeye, Pinocho es así”. Lástima que a mí no me gusta la espinaca y más lástima que a él no le crezca la nariz.</p>
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