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	<title>Fernando Morales &#187; ESMA</title>
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		<title>La &#8220;Chiqui&#8221; y el General</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Dec 2014 09:30:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<category><![CDATA[democracia]]></category>
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		<category><![CDATA[General Milani]]></category>
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		<description><![CDATA[Me gusta imaginarlo –querido amigo lector- rondando el medio siglo de vida (década más década menos) es por ello que generalmente confío en que cuando hago una mención a un hecho de mi adolescencia, usted sabe perfectamente de que estoy hablando. Usted lo vivió tal como yo. Bromeando con amigos, días pasados llegamos a una... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2014/12/27/la-chiqui-y-el-general/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Me gusta imaginarlo –querido amigo lector- rondando el medio siglo de vida (década más década menos) es por ello que generalmente confío en que cuando hago una mención a un hecho de mi adolescencia, usted sabe perfectamente de que estoy hablando. Usted lo vivió tal como yo.</p>
<p>Bromeando con amigos, días pasados llegamos a una  conclusión primaria que sostiene que, aún nos queda al menos un gran ícono inter generacional, algo que estaba presente en nuestra juventud y que se mantiene exactamente de la misma forma en la actualidad, una cosa sobre la que usted puede hablar con sus hijos y nietos sin necesidad de usar frases tales como “bueno, en mi época no era así” o “cuando yo era chico no pasaba esto”…. Si aún no adivinó se lo digo; <strong>estoy hablando de los históricos almuerzos de la Sra. Mirtha Legrand. </strong> La diva ha hecho degustar toda clase de manjares a miles de personajes famosos desde 1968 hasta la fecha con su tradicional formato. Increíble! Bravo por ella.</p>
<p>Entre broma y broma, comenzamos a intentar buscar otras cosas que nos tiendan un puente con la juventud; pero, claro, se hace difícil; con excepción de la Sra Legrand y  la bebida cola del imperio podríamos decir parafraseando a Mercedes Sosa que  “cambia todo cambia”. Hasta la propia Mercedes ya no está entre nosotros.<span id="more-698"></span></p>
<p>No quiero ser cargoso pero piense, querido amigo; ¿cómo explicarle a un adolescente que era un honor para usted o para mí, hacer de Cristóbal Colón en el acto del “Día de la Raza”? Para comenzar habría que explicarle que significa eso de “Día de la Raza”. ¿Será en todo caso  sinónimo de “dia de los pueblos originarios”? <strong>No podremos tampoco explicar fácilmente que no existían los “feriados puente” y que los feriados nacionales no eran para hacer mini turismo sino para honrar la memoria de algún que otro señor que hizo algo por este país</strong> y qu,e aunque no lo crean, tuvo poder y no obstante murió casi pobre. Inútil será tratar de explicar que Roca o Sarmiento no eran definitivamente malos; que Juana Azurduy no era la madre Teresa y en definitiva que había una Argentina antes de 2003.</p>
<p>Pero, de tanto pensar y pensar, fueron apareciendo uno tras otro, diversos hilos conductores de esta Argentina “moderna, progresista y próspera” con aquella de nuestra pasada juventud y hasta más atrás aún. Desde la inflación y sus efectos, hasta la inseguridad en las calles, se cuentan entre esos denominadores comunes; sobre la primera, huelgan los comentarios; sobre la segunda, digamos que antes la muerte venía de la mano de la guerrilla asesina o de la represión a ésta y ahora es fruto de la violencia irracional de los delincuentes, pero la sensación de pánico es la misma.</p>
<p>Así también Evita en los billetes;  en la 9 de Julio y a espaldas de la Presidente en los actos oficiales; apellidos como Shoklender y hasta el reciente protagonismo mediático del Dr. Barreda conectan en forma directa pasado y presente tal como también lo hacen los nombres de Fernando Vaca Narvaja, ahora aspirante a consuegro presidencial, y de una manera más terrible y dolorosa los de Nora Cortiñas y Adolfo Pérez Esquivel reclamando el pase a retiro de un general sospechado de haber participado en la desaparición de un soldado durante los años de plomo.</p>
<p>Luego de la ley de autoamnistía de 1983, del  posterior Juicio a las Juntas, de las leyes de  obediencia debida, la de punto final, los indultos de Menem y la declaración de nulidad de casi todo lo anterior, podíamos comenzar a pensar que una parte de nuestro pasado, comenzaba a quedar precisamente allí; en el pasado. <strong>No hablo de olvidar;  sino de separar lo que pasó de lo que está pasando.</strong> No hablo de apoyar o repudiar los hechos del pasado  y  sus consecuencias o hacerlo con las posteriores decisiones judiciales, políticas y legislativas derivadas de los dos primeros. <strong>Hablo de la posibilidad de tener bien claro en nuestras mentes y corazones, la diferencia entre el recuerdo  de nuestra historia, la vivencia de nuestro presente y la esperanza por nuestro futuro.</strong></p>
<p>Ha sido esta gestión de gobierno la que más ha cargado las tintas con un absoluto cambio de paradigma en la forma de abordar la temática de la lucha contra las organizaciones terroristas que asolaron la patria en los 70, los vulnerados derechos humanos de los guerrilleros apresados y de la ilegítima apropiación de una cantidad aún no determinada de hijos nacidos en cautiverio. Así entonces pasamos de diferenciar a quienes idearon los planes e impartían ordenes de quienes las cumplían a poner en un píe de igualdad a generales, almirantes y brigadieres, con tenientes, suboficiales o cabos e incluso con civiles que por acción u omisión hubieran tenido responsabilidad en los hechos</p>
<p>Estéril resulta para esta columna, discutir sobre antinomias tales como: guerrilleros o jóvenes idealistas; cumplimiento de un decreto emitido por un gobierno constitucional o malinterpretación del mismo; guerra antisubversiva o matanza genocida; plan sistemático de apropiación de bebes o apoderamiento por cuenta y orden de mandos inferiores que no tenían directivas de hacer semejante atrocidad. Los hechos son estos: Comandantes y comandados van yendo uno tras otro a prisión en la medida que las actuaciones judiciales  determinan que de una u otra manera han participado en aquellas operaciones. <strong>Muchos militares han perdido su carrera por ser familiares de otros militares sospechosos; otros por tener esposas un tanto “vehementes” y las cárceles están llenas de ex tenientes que seguramente no conocieron en persona ni a Videla ni a Massera;</strong> hecho que en las actuales circunstancias nos los hace menos responsables a la hora de enfrentar sus dilatados procesos ante los diferentes tribunales federales.</p>
<p>Es un hecho histórico irrefutable, que el emblemático Alfredo Astíz fue apenas un teniente de fragata en los años de la represión, con apenas un grado más fue a Malvinas y fue ascendido a capitán de corbeta por Alfonsín y a capitán de fragata por Menem. No se inquieten amigos lectores sub 40; esto no es opinión; es pura información. Y si alguien se siente turbado por lo que digo, tal vez sea precisamente porque con los parámetros actuales en la materia, ver a un “represor” ascender en democracia parece descabellado; ahora no pasaría téngalo por seguro…</p>
<p>¿Qué curioso no?, tenemos al frente del Ejército a un Señor que ascendió de  Coronel, a General de Brigada, de División y a Teniente General en democracia. Y no solo en democracia, sino que además en esta democracia, en la nueva democracia de la década ganada. Pasó todos los filtros cumpliendo con los requisitos del “modelo”, pero algo salió mal y una perla de su historia asomó a la luz.</p>
<p>El problema no es Milani, ni que sea oficial de inteligencia, ya que el Estado Argentino lo formó en su especialidad porque era necesario hacerlo. El problema no es tampoco si cuando era un simple subteniente; el ahora general  firmó un papel sabiendo o no lo que había detrás de la “deserción”  del soldado Ledo. El problema es que  las cárceles están llenas de tenientes y de cabos que tal vez tuvieron un rol parecido al del joven e inexperto subteniente Milani.</p>
<p>El “relato” se volvió “circular”. <strong>Podríamos haber desagraviado a la ex ESMA, dado que sus instalaciones fueron creadas para educar y no para torturar. Pero elegimos condenar al edificio a la par de a quienes lo mal utilizaron.</strong> Podríamos haber entendido que aquellos soldados de 2004 no merecían que se les gritara “no les tengo miedo” mientras no hacían otra cosa que rendir honores al nuevo Presidente;  pero los maltratamos igual. <strong>Podríamos haber encarado la relación cívico militar de otra forma pero elegimos esta. Tan severa, inflexible y ejemplificadora que dejó bien en claro que quienes cumplieron órdenes inmorales eran tan responsables como quienes las impartieron.</strong> Mucho camino recorrido hasta que “el caso Milani” llevó a la parte más épica del relato al principio del camino. Una vez más un general de uniforme  enfrentando a la justicia y al borde del banquillo. Como en el juicio a las juntas; el mismo formato; distintos invitados; como hace 30 años; como el programa de Mirtha, con mucho menos glamour claro está.</p>
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		<title>Camporizando el mar</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Oct 2014 11:40:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Astillero “Rio Santiago”]]></category>
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		<description><![CDATA[Cuando en aquella recordada ceremonia en el monumento a la Bandera,  la Abogada exitosa y arquitecta egipcia que guía los destinos de la Nación  pronunció la contundente frase “vamos por todo”, fueron muchas las interpretaciones que politólogos, sociólogos, periodistas especializados y opinólogos en general hicieron. Van por los bancos, por las empresas, por las silo... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2014/10/03/camporizando-el-mar/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando en aquella recordada ceremonia en el monumento a la Bandera,  la Abogada exitosa y arquitecta egipcia que guía los destinos de la Nación  pronunció la contundente frase <strong>“vamos por todo”</strong>, fueron muchas las interpretaciones que politólogos, sociólogos, periodistas especializados y opinólogos en general hicieron.</p>
<p>Van por los bancos, por las empresas, por las silo bolsas, por los gremios, etc., etc. Todo es posible en el mundo de la política y muchos de esos presagios se van viendo concretados a medida que pasan los meses y aunque el modelo se encamine a un inexorable y triste final.<span id="more-634"></span></p>
<p><strong>El modelo y su consecuente relato no nos dan tregua</strong> y no llegan a agotar nuestra capacidad de asombro, ya que cada día algo nuevo y absolutamente disparatado para la comprensión del ciudadano medio nos sacude. Así por ejemplo un día nos informan que nuestra Jefe de Estado es amenazada por ISIS, pero al día siguiente nos dicen: “Si me pasa algo no miren a Oriente sino al Norte”. También vemos con asombro que se invita a un funcionario de la jerarquía del presidente del Banco Central a un acto en casa de gobierno , se lo sienta en primera fila y se lo enfoca en primer plano justo en el momento en que la Presidente lo decapita en público (decapitación metafórica pero efectiva).</p>
<p>Ahora le pido, amigo lector, que preste su mayor atención a la siguiente historia. Durante muchos años, jóvenes y no tan jóvenes provenientes de clases más o menos acomodadas de nuestra sociedad (esas que el modelo repudia) se iniciaron en el exclusivo mundo de la náutica deportiva a bordo del velero escuela <strong><em>Náutico</em></strong> una joya de diseño de 60 pies de eslora que constituyó el orgullo del Club Náutico San Isidro.  En 2013 con la llegada de un nuevo barco,  el náutico fue puesto en venta a un precio base de U$ 90.000.  Fue adquirido por un grupo de militantes de La Cámpora mediante una entidad  denominada <strong>Fundación interactiva para la preservación del agua.</strong> Para ser una fundación recién nacida, una buena inversión, que amerita felicitar a sus directores por sus habilidades para conseguir fondos.</p>
<p>En una extraña mezcla de ecología y militancia, el barco fue rebautizado; algo que un nauta de verdad jamás haría. La nave ahora se llama La Sanmartiniana y con ella s<strong>us responsables prometen hacer campañas de concientización sobre cosas tan dispares como la importancia del agua y la reivindicación de la soberanía argentina en Malvinas.</strong></p>
<p><a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/files/2014/10/BUQUE-URIEN-2-1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-640" alt="BUQUE  URIEN 2 (1)" src="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/files/2014/10/BUQUE-URIEN-2-1.jpg" width="544" height="293" /></a></p>
<p>Entre los “líderes” de este particular proyecto se encuentra el ex guardiamarina<strong> Julio César Urien, aquel que, vistiendo el uniforme de la Armada, mató sin dudar a un subordinado que se negó a entregarle las llaves del armero,</strong> para intentar consumar el recordado fallido intento de copar las instalaciones de la ESMA. Urien cometió uno de los actos más repudiados por cualquier combatiente. La traición. Ya que, si bien adhería al ideario guerrillero, siguió vistiendo su uniforme naval. Astiz (compañero de promoción de Urien) fue repudiado por haber hecho lo inverso, es decir, infiltrarse en las líneas del oponente. Astiz purga prisión perpetua, <strong>Urien fue ascendido por Néstor Kirchner a Teniente de Fragata</strong>, se le pagaron todos los salarios caídos y premiado con la presidencia del Astillero “Rio Santiago” por pedido de Néstor a  Felipe Solá por entonces gobernador de la Provincia de Buenos Aires (bueno es recordarlo).</p>
<div id="attachment_641" class="wp-caption aligncenter" style="width: 630px"><a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/files/2014/10/URIEN-1.jpg"><img class="size-full wp-image-641" alt="URIEN (1)" src="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/files/2014/10/URIEN-1.jpg" width="620" height="465" /></a><p class="wp-caption-text">Julio César Urien (centro)</p></div>
<p>Así las cosas,  la Sanmartiniana se apresta a dar un paso más en el famoso camino del “vamos por todo”.  <strong>En los próximos días estará zarpando repleta de entusiastas militantes rumbo a las Malvinas</strong>. Con mucha altanería y casi nada de conocimientos marineros, los muchachos del teniente guerrillero, pretenden desafiar algo más que la legislación kelper que por ahora y mal que nos pese  impera en las islas. El desafío a vencer es nada más ni nada menos que la furia del Atlántico Sur.</p>
<div id="attachment_644" class="wp-caption aligncenter" style="width: 650px"><a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/files/2014/10/BUQUE-URIEN-1.jpg"><img class="size-large wp-image-644" alt="BUQUE URIEN (1)" src="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/files/2014/10/BUQUE-URIEN-1.jpg" width="640" height="428" /></a><p class="wp-caption-text">El velero escuela, camporizado</p></div>
<p>Con la soberbia propia de quienes son “soldados de Cristina”, este grupo de pibes de la liberación, <strong>ha solicitado a la Armada Argentina (más bien ordenado) que se les preste todo tipo de ayuda,</strong> desde material cartográfico, hasta elementos para la navegación y vituallas varias. Varios han sido los expertos marinos que les han indicado a los jóvenes “colonizadores” que los riesgos son muchos y que una cosa es navegar por el litoral fluvial y otra muy distinta aventurarse mar adentro. Aún hoy los escasos medios con los que cuenta nuestra marina militar, están siendo afectados a la búsqueda de los tripulantes del velero Tunante II perdido en aguas brasileras; esta aventura irresponsable debería ser detenida antes de que por elementales cuestiones de humanidad debamos enfrentarnos a la necesidad de patrullar el mar para rescatar a un grupo de  caprichosos hacedores de la “década ganada”.</p>
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		<title>Héroes olvidados y piratas destacados</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Jun 2014 09:46:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Una vez más,  la mística del modelo nacional y popular acaparó en forma compulsiva las pantallas de TV de los hogares argentinos, cadena nacional mediante. En esta ocasión, un público heterogéneo compuesto por empleados públicos especialmente convocados, Madres de Plaza de Mayo, militantes de La Cámpora, entidades afines y -para que el rejunte sea completo-... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2014/06/13/heroes-olvidados-y-piratas-destacados/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Una vez más,  la mística del modelo nacional y popular acaparó en forma compulsiva las pantallas de TV de los hogares argentinos, cadena nacional mediante. En esta ocasión, un público heterogéneo compuesto por empleados públicos especialmente convocados, Madres de Plaza de Mayo, militantes de La Cámpora, entidades afines y -para que el rejunte sea completo- complacientes altos mandos militares con rostros sonrientes (sin quedar claro si por placer o por temor a una agresión inminente).</p>
<p>En esta ocasión, la cita obedeció a la inauguración del Museo de las Islas Malvinas, un coqueto sector de la ex ESMA en el que se ha invertido una considerable cantidad de dinero de todos y todas, no para exponer acerca de la guerra de 1982, sino más bien para reflejar la historia de las islas, su geografía, fauna y flora y alguna que otra miscelánea bélica.</p>
<p>Obviamente <strong>el propósito final del emprendimiento es contribuir a afianzar desde lo audiovisual el relato nacional y popular</strong>, pero deberemos reconocerle al escenógrafo del modelo que, una vez más, ha sacado agua del desierto, haciendo algo que a nadie se le había ocurrido hacer antes.</p>
<p><span id="more-547"></span></p>
<p>Considerando que se ha emplazado la muestra en el predio de la ex ESMA, tal vez su futuro mediato esté atado al que le depare a la totalidad de las 16 hectáreas del centro educativo naval el devenir político y económico del país, ya que el financiamiento de la memoria, en este caso, está ocasionando severos rojos; quizá por ello el Gobierno de la Ciudad fue particularmente diligente a la hora de firmar a libro cerrado la transferencia de los terrenos y edificios a la Nación.</p>
<p>La inauguración dejó un sabor amargo no solo en reductos miliares relacionados con el tema Malvinas;  <strong>diversas organizaciones civiles que nuclean a veteranos de guerra manifestaron su pesar por no haber sido convocados</strong> para participar de tan importante acontecimiento. Muchos fueron también los que se animaron a cuestionar la <strong>presencia del imputado vicepresidente Amado Boudou</strong> considerando que su actual situación judicial no se compadece con lo que significan las islas para el sentir nacional.</p>
<p>Pero sin lugar a dudas <strong>el premio mayor a la hora de confundir las cosas lo aportó la propia Comandante en jefe de las Fuerzas Armadas</strong> (a la que ahora los mandos militares aplauden como si fueran imberbes militantes olvidando que a los superiores no se los aplaude, simplemente se los respeta). La primera mandataria exaltó y ensalzó la figura de 18 jóvenes idealistas de la década del 60 que llevaron adelante la “ travesura” de secuestrar un avión de nuestra línea de bandera (Aerolíneas Argentinas) y desviarlo a las Islas;  para ello no sólo llevaban armas de fuego sino que además uno se hizo pasar por sacerdote.</p>
<p>Entre eufóricas  risas civiles y tibias sonrisas militares, los presentes en el acto recordaron cómo risueñamente el joven idealista Dardo Cabo y otro aspirante a prócer libertario se acercaron a la cabina del comandante del avión y le dijeron “cambie el rumbo; vamos a Malvinas”. Ante la obvia negativa del comandante – quien no era un pirata inglés sino un aviador argentino- sin dudarlo. los ídolos de nuestra presidente extrajeron sus armas e invitaron al comandante a repensar su respuesta …</p>
<p>Nada se oyó en el discurso presidencial de los riesgos que semejante actitud entrañó para secuestrados, secuestradores y habitantes de las islas: el avión fue obligado a aterrizar en el hipódromo, debiendo evitar cables de alta tensión y la maniobra de frenado de la nave casi fracasa de no ser por la increíble pericia del piloto. Ni que hablar de lo que costó luego hacerlo despegar para regresar al continente ni de las peripecias que pasaron los pasajeros durante su estancia involuntaria en las islas.</p>
<p>También nos ilustró nuestra máxima autoridad nacional sobre su vivencia personal durante la efímera recuperación territorial de 1982, pero <strong>poco o nada dijo sobre actitudes tal vez un poco más heroicas que las antes reseñadas y que también fueron protagonizadas por cientos de civiles movilizados al teatro de operaciones durante la guerra</strong>. Pilotos civiles, marinos mercantes, personal de Correos, personal de Vialidad, 16 mujeres, sacerdotes, etcétera. Dieciséis marinos civiles perdieron la vida en lucha desigual, eran torpedos o metralla contra manos armadas solamente con amor a la Patria. Para ellos ni una palabra, ni un gesto , ni una sonrisa de agradecimiento por el deber cumplido por  parte de <b>ninguno y ninguna</b> en esta ocasión.</p>
<p><strong>Me cuesta resignarme a semejante injusticia</strong>; pienso en tantos marineros italianos y españoles que con brazos anchos y manos curtidas lloraron de emoción cuando les dijeron a bordo de sus buques mercantes “vamos a Malvinas”.  <strong>Me cuesta creer que sistemáticamente desde lo más alto del poder se exalte lo que debería avergonzarnos y se oculta aquello que nos debería enorgullecer.</strong> Vuelvo a pensar en las “<b>chicas de Malvinas</b>”: justo esta Presidente -la de la igualdad de género- se esmera en ignorarlas; parece una contradicción. Me cuesta entender lo que nos pasa.</p>
<p>Comienzo a imaginar esta columna mientras camino por la céntrica peatonal Florida; ésa de los manteros que resisten los operativos policiales y municipales contra la venta clandestina; ésa de los arbolitos voceando su predisposición a comprar o vender dólares ilegales a metros de los agentes de la ley que lo deberían impedir. Esa calle famosa por la venta de hardware y software no siempre legal, a precios módicos. La de los arrebatos que los medios concentrados no difunden y que no suman por lo tanto a la sensación de inseguridad. La de las vidrieras que exhiben televisores gigantes saturados de imágenes de un vicepresidente que pronto entrará al libro Guinness por ser el hombre con la mayor cantidad de desgraciadas casualidades en la historia universal. Y entonces, en apenas 4 cuadras, <strong>comienzo a comprender lo que nos pasa, y por qué nos pasa. Lo que no me queda claro es si tendremos solución.</strong></p>
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		<title>El legado de Brown</title>
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		<pubDate>Fri, 16 May 2014 10:51:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En noviembre de 1999 fue el momento de la Marina Mercante. En junio de 2010 le correspondió a la Prefectura Naval Argentina. Mañana, 17 de mayo, será el turno de la Armada Argentina para “soplar” sus 200 velitas al alcanzar el segundo centenario de vida institucional. No voy a abrumarlo, amigo lector, con un compendio de... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2014/05/16/el-legado-de-brown/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En noviembre de 1999 fue el momento de la Marina Mercante. En junio de 2010 le correspondió a la Prefectura Naval Argentina. Mañana, 17 de mayo, será el turno de la Armada Argentina para “soplar” sus 200 velitas al alcanzar el segundo centenario de vida institucional. No voy a abrumarlo, amigo lector, con un compendio de historia naval.<strong> Basta con recordar que la fecha corresponde al triunfo de la incipiente escuadra de Guillermo Brown sobre la flota realista en el combate naval conocido como “Batalla de Montevideo” acaecido el 17 de mayo de 1814</strong></p>
<p>Personaje curioso de la historia resultó ser este irlandés con espíritu aventurero, emigrado muy joven a los Estados Unidos. Se formó navegando varios años como marino mercante , prisionero luego de la flota inglesa y convertido en forzado tripulante bajo su pabellón. Arribado posteriormente al Rio de la Plata, pretendió seguir con su profesión de marino y comerciante, aunque los avatares de la independencia local lo llevarían a convertirse nada menos que en el padre de lo que hoy conocemos como Armada Argentina y en su primer almirante.</p>
<p>Algo mágico deben tener estas tierras para que muchos extranjeros hubieran arriesgado sus vidas para defenderlas. <strong>Si bien fue Brown el más destacado, muchos años después decenas de marinos mercantes italianos y españoles participaron de la gesta de Malvinas a bordo de los buques comerciales que apoyaron las operaciones navales</strong>. Muy justamente la propia armada cada año recuerda este hecho que ocasionó la muerte de 16 marinos civiles en mayo de 1982.</p>
<p>Intentar rendir homenaje a una institución de la patria puede resultar para el caso de una fuerza armada un tanto complejo, particularmente para nuestra marina militar. Podría ser muy controvertido si no se lo hace considerando que sus 200 años de historia no pueden estudiarse en forma aislada del resto de la evolución nacional. De la misma forma que otras instituciones o grupos sociales, la fuerza muchas veces fue protagonista de páginas negras de la historia, pero también -y desde su nacimiento- ha encabezado o participado en acontecimientos de importancia superlativa para el conjunto de los habitantes de la patria</p>
<p>Y así como el cine se ocupó de hacer famosa la poco feliz actuación de la oficialidad de “La Rosales” durante su naufragio, poco se sabe sobre el heroico rescate antártico protagonizado en 1903 por la corbeta Uruguay al mando de quien luego fuera el Almirante Irizar, hecho en el que se salva en su totalidad a la tripulación de un buque expedicionario sueco varado en las heladas aguas polares. Una y otra vez recordamos los tristes sucesos ocurridos en la ESMA en los 70 , pero casi nada conocemos sobre los marinos que la idearon como centro de formación de miles y miles de jóvenes que egresaron de sus aulas durante más de 60 años. <strong>La locura de la guerra de Malvinas y la condena a los jerarcas militares que la llevaron adelante poco tiene que ver con el valor puesto de manifiesto por oficiales, suboficiales y soldados en las jornadas del conflicto.</strong> Sin lugar a dudas el máximo ejemplo de entrega en el cumplimiento del deber lo constituye el Capitán de Fragata Post Mortem, Pedro Giachino, quien cumplió su misión preservando la vida de sus hombres y la del enemigo, tal como se le había ordenado.</p>
<p>En cada acto, de cada día, de cada destino o de cada buque, se han de haber sucedido, sin solución de continuidad en estos dos siglos, los más maravillosos actos de entrega y grandeza, y seguramente también algunos que habrán puesto de manifiesto lo peor de la condición humana. <strong>El mar es muy proclive a sacar a relucir, a tan solo un par de días de alejarnos de la costa, lo mejor y lo peor de cada uno de nosotros.</strong></p>
<p>Seguramente mañana, frente a la tropa formada y las naves especialmente traídas al puerto de Buenos Aires para la ocasión, el ministro de Defensa mechará en algún punto el ya tradicional reproche a los militares de hoy por lo que hicieron sus camaradas de ayer y realizará las acostumbradas promesas relativas a mejoras presupuestarias y de equipamiento, al tiempo que exhortará a los hombres y mujeres de la fuerza a la tantas veces declamada e intangible integración cívico-militar. Será una vez más una simplificación conceptual que dejará de lado a buena parte de la historia naval del país. Y aunque sería maravilloso que mi pronóstico falle, ocurre que la democracia argentina (incluyendo a todos los gobiernos desde 1983 a la fecha) aún no ha sabido exactamente como separar el rol de las Fuerzas Armadas dentro del proyecto nacional respecto del accionar de los hombres que las condujeron en algunos momentos de la historia argentina.</p>
<p><strong>Ahora mismo, el poder político se ufana de estar trabajando para unir a la sociedad civil con la militar. Craso error de concepto: no hay dos sociedades en la patria, hay una sola que incluye a médicos, obreros, maestros, ingenieros, bomberos, militares y a todos los hombres que quieran habitar el suelo argentino.</strong> Tal como reza el preámbulo de nuestra Constitución. Todo conflicto o enfrentamiento pasado o presente por el que hubiéramos transitado, jamás nos ha de servir como un multiplicador social. No se han de nacer nuevas sociedades a partir de una crisis; por el contrario siempre será la crisis un divisor de la única sociedad que tenemos, este concepto es algo que nuestra actual conducción política inexplicablemente no ha llegado a comprender empeñándose cada día en dividirnos más y más</p>
<p>Días pasados , recibí un casi “paternal” regaño por haber expresado en alguna columna anterior (palabras más palabras menos) que los buques de la armada no están en condiciones de operar. Es muy lógico inferir que escribir una columna de opinión resulte infinitamente más fácil que manejar una institución con miles de hombres y mujeres, y decenas de bienes materiales terrestres, aéreos y navales, pero no es menos lógico intentar desde un lugar como este, estimular -aunque sea a través del enojo- a nuestros funcionarios políticos para que presten la debida atención a una cuestión tan delicada como lo es la defensa nacional.</p>
<p>Todos anhelamos no ver más en nuestros ríos a buques militares con más de 70 años de servicio ni tampoco a destructores transformados en buques secundarios de apoyo logístico, por falta de repuestos para mantenerlos como navíos de combate. Al mismo tiempo no se puede menos que rendir homenaje a quienes día tras día hacen mucho con casi nada y tratan de mantener operativa a la mayor cantidad de unidades posible. Pero debe el país necesariamente plantearse de manera urgente, seria y profesional, el futuro mediato de sus instalaciones y medios militares operacionales para que temerarios atrevimientos editoriales como el mío de hace pocos días atrás no se transformen en verdades absolutas e irrefutables en un futuro cercano</p>
<p>Como siempre, muchos lectores fijarán posición en torno a esta columna y, como suele ocurrir, saldrán a la luz las más variadas posiciones. Todas las opiniones son respetables y dignas de atención, pero sería bueno que al reflexionar sobre este tema, tengamos en cuenta que la Armada no es propiedad de los almirantes que circunstancialmente la conducen, de la misma manera que el Congreso no se les entregó con beneficio de inventario a nuestros representantes legislativos y mucho menos -Dios quiera que lo entiendan- la Nación no ha sido escriturada a nombre del gobierno de turno y muchísimo menos aún a la familia presidencial y su séquito de empresarios aliados. <strong>Tenemos el derecho y la obligación de sentirnos dueños de todo aquello que es patrimonio nacional y que en su conjunto reafirma ese concepto que algún que otro perverso quiere que no tengamos en cuenta. Somos una única sociedad aunque se esmeren en querernos dividir para poder doblegarnos mejor.</strong></p>
<p>A todos los colegas de la Armada Argentina, feliz cumpleaños y un muy muy especial “ Bravo Zulú”.</p>
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		<title>De los generales del 55 a los 55 generales del 2013</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Jan 2014 12:02:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[2014: “año de homenaje al almirante Guillermo Brown&#8221;. Esta frase será leída por todo habitante de Argentina que reciba algún documento emanado del Estado Nacional, toda la papelería de cualquier dependencia oficial deberá obligatoriamente contener esta frase-homenaje durante todo el presente año. El justo reconocimiento parece reafirmar, una vez más, la constante rendición de honores... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2014/01/13/de-los-generales-del-55-a-los-55-generales-del-2013/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p dir="ltr"><strong>2014: “año de homenaje al almirante Guillermo Brown&#8221;</strong>. Esta frase será leída por todo habitante de <strong>Argentina</strong> que reciba algún documento emanado del <strong>Estado Nacional</strong>, toda la papelería de cualquier dependencia oficial deberá obligatoriamente contener esta frase-homenaje durante todo el presente año.</p>
<p dir="ltr">El justo reconocimiento parece reafirmar, una vez más, la constante rendición de honores que la sociedad de nuestro país y sus sucesivos gobernantes en general tienen para con los máximos líderes militares criollos o europeos (tal el caso de Brown) que contribuyeron con su espada a consolidar la independencia de la patria, en los albores del siglo XIX. Es muy justo reconocer que aquellas fuerzas armadas resultaron ser una conjunción de<strong> oficiales formados en academias militares europeas y milicias criollas</strong> que suplieron la inexperiencia e improvisación con incontenibles ansias de libertad.</p>
<p dir="ltr">El siglo XX, por el contrario, estaría signado por un cada vez mayor distanciamiento entre civiles y uniformados; los ya conocidos períodos de alternancia entre gobiernos constitucionales y de facto, transformaron a las FFAA en la práctica en un partido político más, con la variante de no serle necesario el pasaje por las urnas para tomar el poder. Sin lugar a dudas la figura de <strong>Juan Domingo Perón</strong> vino a agregar un condimento especial a esta ensalada; él sí utilizó el grado y las botas pero también los votos y en tres oportunidades indiscutibles, el pueblo lo votó y lo aclamó con la castrense denominación de “mi general”.</p>
<p dir="ltr"><span id="more-429"></span>Y es necesario reconocer que hasta incluso su grado de general fue más bien una jerarquía política que militar, ya que en rigor de verdad su carrera militar terminó en el grado de coronel. De allí en más el ejército ya no pudo manejar ni su legajo personal, ni su foja de conceptos ni el destino de su vida.</p>
<p dir="ltr">No aportamos nada nuevo si decimos que la historia Argentina puede de alguna manera dividirse en<strong> antes y después de Perón</strong>. La historia militar, o mejor dicho la historia de los militares argentinos, en cierta forma, también. Perón durante años alimentó las fantasías de muchos generales, almirantes y brigadieres de asomar al balcón y ser aclamados por el pueblo.</p>
<p dir="ltr">Tal vez el pico máximo de la locura político militar estuvo dado en aquellas jornadas de 1955 en las que las armas de la Nación fueron utilizadas contra la civilidad al extremo de emplearse a la <strong>aviación naval de la Armada Argentina</strong> para bombardear (con muy mala puntería por cierto) la casa de gobierno, matando a cientos de argentinos que transitaban por la zona. Quizás usted -amigo lector- pueda juzgar que el proceso militar iniciado en 1976 sea mucho abultado en hechos de violencia y de enfrentamiento social, pero creo que queda claro que una cosa es lo que pueda hacer un militar una vez que está en el poder y otra muy distinta es lo sucedido en el 55 para tomar el mismo.</p>
<p dir="ltr">59 años nos separan de aquellos generales del 55. De los <strong>Aramburu</strong> y <strong>Lonardi</strong> pero también de los <strong>Valle</strong> y tantos otros que juraron lealtad al líder político militar. Hemos dicho en más de una oportunidad que <strong>el regreso de la actividad democrática</strong> plena acaecido a partir de 1983 <strong>ha colocado a casi toda la dirigencia política en la crucial disyuntiva de no saber exactamente qué hacer con las Fuerzas Armadas</strong> y obviamente con los miles de argentinos que las integran.</p>
<p dir="ltr">Derogación de códigos militares, leyes de defensa y de seguridad interior, ahogo presupuestario, intento de modificar los planes de estudio de los institutos de formación militar para “sacar” de ellas militares no tan militares (realizado en las formas pero sin éxito en el fondo), proyectos de cerrar unidades militares que se toparon con el crucial problema sobre qué hacer luego con los pueblos creados en torno a bases y unidades castrenses y cuya población sobrevive gracias a ellas, y todo tipo de ideas alocadas e improvisadas se han sucedido sin pausa en los últimos 30 años. El cuco máximo castrense pareció llegar allá por 2003 cuando de la mano del <strong>cierre de la ex ESMA</strong>, la bajada de cuadros, purgas de jerarquías militares al por mayor y aquel famoso “no les tengo miedo”, los militares parecieron ser relegados a algo más bien cercano al <strong>destierro</strong> <strong>social</strong>, o al menos a seres totalmente ajenos y sin ningún lugar para ocupar dentro del “modelo”.</p>
<p dir="ltr">Y de pronto, como por arte de magia y sin que mediara algún hecho en particular, por decreto, <strong>la clase política se volvió a enamorar de sus militares y fruto de ese amor dimos a luz la friolera de 55 generales en actividad</strong>, una cantidad de soles patrios como tal vez nunca tuvo la institución militar decana de las <strong>Fuerzas Armadas Argentinas.</strong></p>
<p dir="ltr">Nos habíamos acostumbrado a tener a muchos coroneles ocupando cargos de generales, ahora con sólo ver la distribución de cargos en el ejército podremos apreciar que contamos con <strong>generales ocupando cargos de coroneles</strong>. Tanto es el amor que profesamos, que por primera vez en muchísimo tiempo se han promovido a nuevos generales, almirantes y brigadieres y no se ha retirado a ninguno, tal vez porque sea más fácil y barato ascender a un hombre que pensar seriamente qué haremos con él luego de ascendido.</p>
<p dir="ltr">Lamentablemente, todo nos lleva a la conclusión que detrás de tanto “amor” se esconde<strong> la peligrosa intención de inducir a nuestras fuerzas armadas a inmiscuirse en la política,</strong> en lugar de estar al servicio de la patria (lo que es sustancialmente distinto). Debe quedar claro que es tan peligroso ver uniformados reemplazando a los gobernantes civiles, como verlos apoyando a un gobierno determinado con fervorosos aplausos militantes. El militar no aplaude a su comandante cuando habla ni conspira en su contra, simplemente cumple con su deber.</p>
<p dir="ltr">Por último, va un consejo para nuestro ministro de defensa: <strong>ahora que tenemos 55 generales, 30 almirantes y 31 brigadieres, sería muy importante equipar a nuestras fuerzas armadas con al menos la misma cantidad de tanques, barcos y aviones</strong> (que funcionen, claro está) de tal suerte que ahora que están planeando volver a los desfiles militares, <strong>no demos el triste espectáculo de tener más caciques aplaudiendo, que indios marchando.</strong></p>
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		<title>La inteligencia militar</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Jul 2013 10:07:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En cualquier texto básico de cuestiones militares la “Inteligencia” se define como “El conjunto de tareas que llevan adelante las unidades específicas de las fuerza militares, para recoger información sobre el enemigo (actual o potencial) para posibilitar la adecuada planificación de las eventuales operaciones”. Pero para decepción de los lectores, no me voy a referir... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2013/07/15/la-inteligencia-militar/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En cualquier texto básico de cuestiones militares la “<strong>Inteligencia</strong>” se define como “El conjunto de tareas que llevan adelante las unidades específicas de las fuerza militares, para recoger información sobre el enemigo (actual o potencial) para posibilitar la adecuada planificación de las eventuales operaciones”.</p>
<p>Pero para decepción de los lectores, no me voy a referir a esa “Inteligencia” (al menos por ahora) sino a la otra, a la que tarde o temprano tendrán que apelar no sólo nuestros uniformados, sino por sobre todo la conducción civil de las fuerzas armadas de la Nación, para –más allá de los discursos– enmarcar y dotar a su accionar de manera tal que la profesión militar tenga sentido para que quien la elige y fundamentalmente para el país.</p>
<p><span id="more-250"></span>“<i>Esta Argentina virtual y mediática que planteó que odiábamos a las fuerzas armadas&#8230; Por Dios, ¿nosotros los peronistas contra los militares? Somos el único partido político vigente en la República Argentina fundado por un general. Nuestro ADN se gestó allí cuando las fuerzas armadas acabaron con el fraude patriótico de la &#8220;<strong>Década Infame</strong>&#8221; y <strong>Perón</strong> fue presidente. Así que no tenemos nada, al contrario, yo creo que <strong>han humillado mucho más a las fuerzas armadas los que las redujeron a ser simples encapuchados en lugar de defensores de la soberanía nacional</strong>. Esos humillaron a nuestras fuerzas armadas, a nuestras gloriosas fuerzas armadas: las de <strong>San Martín</strong> y las de <strong>Belgrano</strong>, y las de aquí más cerca, las de <strong>Savio, Mosconi y Baldrich</strong></i>.”</p>
<p>¿Quien podría atreverse a dudar de la veracidad de tan sólo una coma del párrafo anterior? Fue pronunciado por la comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y presidente de la Nación durante la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso en marzo de 2010. ¿Quien, por otra parte, podría dudar de que sería maravilloso que este párrafo de aquel discurso se cumpliera en la práctica o tal vez si es que se está cumpliendo, que se lo hagan notar a los propios involucrados?</p>
<p>Con los lógicos límites que imponen la Constitución Nacional y las leyes, el poder político puede hacer prácticamente todo lo que se proponga. Así por ejemplo en 2004 se podría haber decretado un desagravio al edificio de la <strong>ESMA</strong>, por los crímenes allí perpetrados por quienes alteraron su uso como centro de enseñanza y formación de servidores públicos y lo transformaron en centro clandestino de detención, pero se prefirió (legalmente con intervención del Congreso, la legislatura porteña, etcétera, etcétera) declarar a los ladrillos “coautores penalmente responsables”. El chiste le salió al Estado un par de miles de millones de pesos en obras de reubicación de la decena de escuelas que allí funcionaban en otros lugares, y <strong>el lugar por ahora sigue siendo un coto cerrado a la población en general con acceso permitido solo a unos pocos “iluminados”</strong>. Mientras que la sociedad toda paga los gastos de manutención (millonarios por cierto).</p>
<p>Asimismo, arengar durante años en cada formación castrense a los que allí se encontraban como si fueran los militares de la dictadura parecía rememorar aquellas escenas de colegio primario, en las que la maestra un día de muchas ausencias retaba a los pocos presentes y los exhortaba a no faltar a clase.</p>
<p>SI tuviéramos que enumerar los desplantes y desprecios públicos efectuados por el poder político hacia los militares de los últimos años, la lista sería muy larga. Como lo sería también otra constituida por gestos de acercamiento no tan públicos como los anteriores ni tan destinados a todas las jerarquías, ya que éstos mayoritariamente se hicieron en forma discreta y con las máximas cúpulas castrenses. Asimismo <strong>es justo recordar la excelente relación que siempre tuvo el ex presidente Néstor Kirchner con las fuerzas armadas desplegadas en Santa Cruz</strong> en sus años de gobernador provincial con quienes compartía no sólo la vida protocolar sino la agenda social y personal.</p>
<p>La primera mujer presidente de la Argentina (<strong>María Stella Martinez de Perón</strong>) fue la comandante en jefe de <strong>Videla y Massera</strong> (no hace falta que recordemos aquí cómo terminó la historia) pero de más está decir que más allá de las aptitudes o especialidades que detenten los actuales generales, almirantes y brigadieres a cargo de las Fuerzas Armadas, <strong>la segunda mujer en ocupar la primera magistratura del país afronta una situación mucho más relajada en su relación con sus mandos subordinados</strong>.</p>
<p>Como bien se ha dicho en algunos medios por estos días, “la definitiva subordinación de los militares a la constitución y al poder civil, no es mérito solamente del actual gobierno”. La imagen de jerarcas castrenses sentados en el banquillo de los acusados luciendo sus uniformes de gala es algo que quedó definitivamente grabado en el ADN de los militares. Y ni que hablar de recibir a diario las novedades sobre quienes esperan proceso o cumplen sentencia tras las rejas de Marcos Paz.</p>
<p>Y para los que necesitaron alguna dosis de refuerzo de esa “vacuna democrática”, recordemos aquella Semana Santa de “<em>la casa está en orden, felices pascuas</em>” donde un Presidente civil, puso su cuerpo y sofocó la rebelión compartiendo luego el triunfo con toda la dirigencia política oficial y opositora del país.</p>
<p>Entonces, para cerrar este tema, convengamos que <strong>golpe de Estado, asonada militar y planteo castrense -entre otros- son términos que quedarán definitivamente destinados a los manuales de historia Argentina</strong>.</p>
<p>Ahora bien&#8230;</p>
<p>A diferencia de Chile, Brasil, Uruguay y tantos otros países que han entrado también en un camino de <strong>definitiva consolidación democrática</strong>, parecería que <strong>somos los únicos que no nos hemos conformado con el castigo a quienes se apartaron de la ley sino que además hemos decidido castigar a la actividad a la que pertenecían</strong>. Es como si por descubrir a un grupo de médicos que realizan operaciones ilegales, decidiéramos dejar de ocuparnos de la salud o, lo que es peor, declararla veladamente enemiga de la patria.</p>
<p>Es muy bueno cuando la Presidente declama su “no odio” por las fuerzas armadas, no es tan bueno cuando espasmódicamente se da por terminada la carrera de oficiales a los que costó mucho tiempo y dinero del Estado formar; sobre todo si no había razones lógicas que determinen que es necesario hacerlo.</p>
<p>Despedir a un coronel porque su apellido coincide con el de algún jerarca de la dictadura no parece colocar al militar en una situación acorde con ese estatus de “ciudadanos de uniforme”, como los llamamos ahora. <strong>No suena lógico que los hijos o sobrinos de los miles de detenidos que hay en nuestras cárceles sean expulsados de sus trabajos por lo que hipotéticamente hicieron sus parientes</strong>.</p>
<p>Durante la “crisis de la <strong>fragata Libertad</strong>” se pasaron a disponibilidad a dos jefes navales (uno de los cuales ya se había ido solito, pero lo echaron igual), se malogró la carrera de un almirante recién ascendido por este propio gobierno sólo por comunicar a los medios lo que le habían pedido que comunique y se provocó la salida del jefe de la Armada, al que poco tiempo atrás esta misma conducción había ungido para dirigir la Marina supuestamente por ser el mejor candidato de los tres que estaban en condiciones de asumir esa delicada función.</p>
<p>Como ejemplo de otro tipo de relación cívico militar, digamos que nuestro vecino Chile tiene establecido un mandato legal para las cúpulas militares de cuatro años. Que se encuentran establecidos de tal suerte que siempre se cumplen a mitad del mandato presidencial. Asimismo el reemplazo debe ser elegido entre los cuatro oficiales que le siguen en jerarquía al jefe saliente. Esto asegura tres cosas: un plan de carrera militar más o menos predecible, la imposibilidad de tener (como ha ocurrido aquí) comandantes enquistados en sus sillones diez años, impidiendo a los más jóvenes ascender y fundamentalmente prescindencia política en la jerarquía militar.</p>
<p>Días pasados la Presidente se refirió al rol social de las FFAA, la necesidad de contar con este instrumento de la patria para asistir a la población la defensa civil y algunas cosas más.</p>
<p>Es necesario comprender que <strong>no tenemos un ejército de asistentes sociales</strong>; claro está que en una inundación, erupción volcánica, terremoto o cualquier contingencia por el estilo, las fuerzas armadas se tornan imprescindibles ya que aportan hombres, medios, tecnología y fundamentalmente capacidad de organización en situaciones extremas. Pero <strong>de allí a transformar a los cuadros militares en cocineros, pintores, jardineros o maestros de escuela y transformar sus objetivos concurrentes en su razón de ser, hay una distancia muy grande.</strong></p>
<p>Sea la puerta de ingreso a la profesión militar, el Colegio Militar de la Nación y sus equivalentes de las otras fuerzas o las escuelas de suboficiales o simplemente el ingreso como tropa voluntaria, quien las elige lo hace porque quiere servir a la patria desde la defensa. Algo tan valioso o respetable como la decisión de quienes optan por ser trabajadores sociales, marinos mercantes o músicos. Todos contribuyen desde su lugar de acción a la integralidad de la sociedad.</p>
<p><strong>Hoy hemos reeditado el “conflicto militar” pero desde otro ángulo, el de la condición de oficial de inteligencia de uno de los máximos jefes castrenses recientemente puesto a cargo de su fuerza.</strong></p>
<p><strong>Tal vez por lo vivido en el pasado, han quedado fijadas algunas ideas un tanto erróneas en el colectivo social. Una de ellas que los agentes de inteligencia (los &#8220;espías&#8221;) son seres tenebrosos y oscuros que siempre hacen cosas malas o ilegales.</strong> Para ponerle condimento a esta ensalada, WikiLeaks y el topo de la CIA que hace semanas compra perfumes en el free shop del aeropuerto de Moscú le agregan dramatismo al tema</p>
<p>Pero en rigor de verdad, ser agente de inteligencia, comando anfibio, tropa de elite, paracaidista o médico militar, es parte del abanico de posibilidades y de necesidades que las instituciones militares ofrecen y satisfacen respectivamente. Un teniente de inteligencia llegará a general de inteligencia y un teniente médico llegará a general médico si son buenos profesionales.</p>
<p>Luego el problema no está en su especialidad o profesión, estará en el uso que se haga de ella, y en todos los casos ese uso puede ser legal y beneficioso, o ilegal y clandestino.</p>
<p>Corresponde a los poderes civiles del Estado indelegablemente el encuadre y control de la actividad militar. Si el aparato de inteligencia civil y militar de la Nación es puesto al servicio de algún otro fin que no sea el legal, la falla no estará en el agente que escucha inadecuadamente el teléfono de un opositor político, sino en el que dio la orden para que lo haga y que además pretenda que aquí si aplique la tan mentada “obediencia debida”.</p>
<p>Un viejo profesor nos graficó una vez: “Resistir la tentación de usar la inteligencia para espiar al opositor es como encerrar a un gordo con una caja de bombones y pedirle que no los toque”.</p>
<p>Si ése fuera el caso, será cuestión dotar al Congreso de una buena cantidad de “Cormillots” que controlen al gordo.</p>
<p>Finalmente, una vez más desde esta columna recomendamos humildemente: tenemos un mar lleno de riquezas, de las que cada vez más se aprovechan descaradamente quienes pescan ilegalmente en nuestras aguas; tenemos cielos abiertos por los que transita gran parte de la droga que intoxica a los cinco continentes; tenemos un territorio vasto y que sigue estando desprotegido y deshabitado; tenemos técnicos militares y civiles en capacidad de desarrollar proyectos industriales interesantes y sensatos (cohetes a la Luna por ahora no) que no sólo pueden abaratar el gasto de funcionamiento de la defensa sino que además podrían generar ingresos. Sólo es cuestión de llevar a la práctica lo que efusivamente se dice en los discursos, siendo fundamental de una vez por todas, dar vuelta la página de la historia no para olvidar sino para poder de una vez por todas avanzar.</p>
<p>Al margen de las preferencias políticas de los hombres de armas en lo personal (obvio que las tienen como todos), pretender alinear a las instituciones armadas con una ideología determinada es un experimento peligroso con consecuencias impredecibles, por ello una regla de oro debería ser que las armas de la Nación no sean ni peronistas, ni chavistas, ni kirchneristas, ni ninguna otra cosa que no sea simplemente argentinas.</p>
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