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	<title>Fernando Morales &#187; FFAA</title>
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		<title>Al garete</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Sep 2014 10:11:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Siempre afecto a asociar mis habituales columnas a algún hecho relacionado con el mundo naval, qué mejor prólogo para introducir la correspondiente al día de hoy, que definir brevemente el título de la misma. <em>“Se dice que una nave está al garete cuando sin contar con propulsión propia y sin posibilidad de utilizar sus anclas, navega sin rumbo fijo merced a los vientos y a las corrientes marinas”.</em></p>
<p><strong>Una vez más la voz procedente del otro lado del teléfono me expresaba su inquietud por lo “osado” de mis comentarios en este portal</strong>. “No podés decir que la Comandante en Jefe de las FFAA usa carteras importadas”. Un dejo de estupor y algo más de tristeza cruzó mi confundida mente; en medio del presente desastre, tal vez el menos importante de los muchos cargos de la Jefa de Estado sea precisamente el de ser la <strong>mandamás de las inexistentes fuerzas armadas nacionales y populares</strong>; por otra parte, si el origen de la manufactura de su marroquinería es secreto militar, debo informar que lamentablemente aún las más humildes militantes adherentes al modelo ya se avivaron de que los bovinos con cuyo cuero se fabrican, mugen en italiano o francés.<span id="more-629"></span></p>
<p>Habiendo compartido con usted, amigo lector, mi pequeña catarsis matutina, resultará inevitable esta vez unir los grandes trazos de la agenda nacional, con el insignificante ajetreo de mi micro-mundo compuesto por muelles, buques, uniformes y desfiles.</p>
<p>La columna anterior intentó narrar lo difícil que puede resultar a un argentino “comisionado al exterior” explicar a un camarada o colega foráneo, una semana de vida en Argentina, a la luz de las noticias que emanan de esas “usinas del desánimo” que son todos y cada uno de los medios no manejados por el oficialismo.  En aquella oportunidad recuerdo haber descripto ni absoluto fracaso al respecto.</p>
<p>Hoy, como dirían en el campo, “se ha dado vuelta la taba” y la cosa pasa por<strong> intentar entender desde aquí dentro, los hechos protagonizados por nuestra “arquitecta egipcia”</strong> <strong>y su excesivamente numeroso séquito, en su particular periplo por el mundo</strong>; éste en el que llegamos con un nuevo catesismo al Vaticano y en el que también aportamos nuestra experiencia en manejo y  resolución de crisis internacional al Consejo de Seguridad de la ONU,</p>
<p>Sin lugar a dudas, la gira arrancó “pum para arriba” desde el primer momento; ver al Sumo Pontífice  recibiendo un impresentable retrato de sí mismo, más un cuadro de Evita, más una camiseta de la Cámpora, más el abrazo fraterno de los jóvenes militantes <strong>que hace apenas dos años repudiaron la llegada al trono de Pedro de un cardenal casi casi represor según ellos</strong>, ameritaba  que las fotos publicadas hubieran sido acompañadas de la tradicional leyenda en situaciones muy fuertes: “Las imágenes pueden herir su sensibilidad”.</p>
<p>Pero bueno, de últimas su Santidad Francisco, es en el fondo el cura Bergoglio del barrio de Flores y seguramente una vez terminado el evento, acomodó su impecable sotana blanca, guardó los presentes nacionales y populares en el desván de Santa Marta, rezó un padrenuestro por la y los visitantes y prosiguió con su agenda pastoral ante la confusión general de las autoridades vaticanas que aún no nos conocen del todo bien.</p>
<p>Naciones Unidas es otra cosa; si bien es sabido que en el fondo nunca ha sido este organismo capaz de solucionar alguno de los grandes problemas de la humanidad, no se puede negar que es algo así como la “Meca de los políticos”. Hablar desde el podio ante los máximos líderes del mundo debe ser difícil. Hablar desde el mismo sitial a un salón vacío, en el que ni siquiera estaban los propios acompañantes oficiales, que andaban por las calles de Nueva York viendo en qué ocupar su tiempo mientras se aseaban las habitaciones de los lujosos hoteles que los hospedaban, debe ser sin lugar a dudas muchísimo más difícil. Sobre todo si a quien le toca esa tarea comprendiese que <strong>el mundo ha decidido desde hace algún tiempo lisa y llanamente ignorarla.</strong></p>
<p>La sucesión de falacias, contradicciones, retórica vacía de contenido y comentarios desubicados o fuera de lugar, pronunciados en ese salón, fueron sólo superados por el incalificable discurso ante el Consejo de Seguridad.  No le voy a contar aquí algo que Ud. ya escuchó de sobra en los últimos días. <strong>“Pobre Osama”; “quisiera saber “qué onda”; &#8220;con el montaje éste de las decapitaciones de ISIS”; “cuánta mediocridad”; “los buitres que nos quieren cobrar son peores que los terroristas que están masacrando pueblos enteros”; y otras frases célebres que hicieron que el líder de la mayor potencia mundial se quitara los audífonos, me eximen de mayores comentarios.</strong></p>
<p>¿Recuerda lo del principio, lo del garete y lo de vagar sin rumbo según como sople el viento? Imagine por un momento, amigo lector, que en algún encuentro posterior a esta desopilante alocución presidencial, algunos líderes europeos, asiáticos y americanos se cruzan tomando un café en el bar de la ONU. Hablando de bueyes perdidos intentan ubicar ideológicamente a nuestro país, a partir de las brillantes exposiciones de su máxima líder; ¿como sería ese hipotético encasillamiento? ¿Una superpotencia emergente con el poder suficiente para venir a arengar al mundo a partir de su rotundo éxito? ¿Unos deudores contumaces que repudian su deuda y la mezclan con los grandes problemas por los que transita la humanidad? <strong>¿Una líder que sufre persecución del terrorismo islámico por ser “cumpa” del Papa?</strong> ¿O una aliada incondicional de Irán, país con el cual firmamos un acuerdo y al cual uno de los referentes del modelo defiende capa y espada?  ¿Socios de China?, ¿de Rusia?, ¿izquierdistas sin saco Mao pero con Rólex y Vuitton, o poderosos empresarios cuentapropistas poseedores de cuantiosos bienes pasibles de ser embargados para pagar las cuentas pendientes?</p>
<p><strong>Le dije antes que uniría este gran papelón internacional a mi humilde micro universo naval:</strong> casi al mismo tiempo que fuimos capaces de gritarle en la cara al mundo en el máximo foro internacional que somos los dueños de la verdad revelada, aquí, en el lejano sur, se está desarrollando <a href="http://www.infobae.com/2014/09/25/1597220-un-seminario-reunira-profesionales-debatir-los-intereses-argentinos-el-mar" target="_blank"><strong>un modesto y humilde foro relacionado con las cosas del mar</strong></a>. Distintos referentes del sector abordan los problemas del momento, reclaman alguna solución y aportan su opinión. <strong>No ha sido posible hasta el presente lograr que algún funcionario del Poder Ejecutivo de primera, segunda o tercera línea se anime a ocupar un asiento para escuchar las inquietudes que se plantean.</strong> A pesar del cepo al dólar, todos parecen tener sus agendas repletas de viajes que se inician casualmente el día que son invitados a participar. No es la ONU claro está; y no se espera a la Presidente, más claro está. <strong>La mística de la gestión indica que siempre hay que aprovechar la oportunidad para arengar, pero jamás escuchar.</strong> Nada deben aprender nuestros dirigentes pues todo lo saben, y si no lo saben es porque no existe. Y así seguimos gareteando sin destino y  a minutos  de olvidar nuestro propio punto de partida lo que nos viene a ubicar en el mismísimo limbo de la Historia. Extraña calificación universal reservada por ahora sólo para unos pocos elegidos de lengua filosa, oído flojo y mente  estrecha.</p>
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		<title>De los generales del 55 a los 55 generales del 2013</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Jan 2014 12:02:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[2014: “año de homenaje al almirante Guillermo Brown&#8221;. Esta frase será leída por todo habitante de Argentina que reciba algún documento emanado del Estado Nacional, toda la papelería de cualquier dependencia oficial deberá obligatoriamente contener esta frase-homenaje durante todo el presente año. El justo reconocimiento parece reafirmar, una vez más, la constante rendición de honores... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2014/01/13/de-los-generales-del-55-a-los-55-generales-del-2013/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p dir="ltr"><strong>2014: “año de homenaje al almirante Guillermo Brown&#8221;</strong>. Esta frase será leída por todo habitante de <strong>Argentina</strong> que reciba algún documento emanado del <strong>Estado Nacional</strong>, toda la papelería de cualquier dependencia oficial deberá obligatoriamente contener esta frase-homenaje durante todo el presente año.</p>
<p dir="ltr">El justo reconocimiento parece reafirmar, una vez más, la constante rendición de honores que la sociedad de nuestro país y sus sucesivos gobernantes en general tienen para con los máximos líderes militares criollos o europeos (tal el caso de Brown) que contribuyeron con su espada a consolidar la independencia de la patria, en los albores del siglo XIX. Es muy justo reconocer que aquellas fuerzas armadas resultaron ser una conjunción de<strong> oficiales formados en academias militares europeas y milicias criollas</strong> que suplieron la inexperiencia e improvisación con incontenibles ansias de libertad.</p>
<p dir="ltr">El siglo XX, por el contrario, estaría signado por un cada vez mayor distanciamiento entre civiles y uniformados; los ya conocidos períodos de alternancia entre gobiernos constitucionales y de facto, transformaron a las FFAA en la práctica en un partido político más, con la variante de no serle necesario el pasaje por las urnas para tomar el poder. Sin lugar a dudas la figura de <strong>Juan Domingo Perón</strong> vino a agregar un condimento especial a esta ensalada; él sí utilizó el grado y las botas pero también los votos y en tres oportunidades indiscutibles, el pueblo lo votó y lo aclamó con la castrense denominación de “mi general”.</p>
<p dir="ltr"><span id="more-429"></span>Y es necesario reconocer que hasta incluso su grado de general fue más bien una jerarquía política que militar, ya que en rigor de verdad su carrera militar terminó en el grado de coronel. De allí en más el ejército ya no pudo manejar ni su legajo personal, ni su foja de conceptos ni el destino de su vida.</p>
<p dir="ltr">No aportamos nada nuevo si decimos que la historia Argentina puede de alguna manera dividirse en<strong> antes y después de Perón</strong>. La historia militar, o mejor dicho la historia de los militares argentinos, en cierta forma, también. Perón durante años alimentó las fantasías de muchos generales, almirantes y brigadieres de asomar al balcón y ser aclamados por el pueblo.</p>
<p dir="ltr">Tal vez el pico máximo de la locura político militar estuvo dado en aquellas jornadas de 1955 en las que las armas de la Nación fueron utilizadas contra la civilidad al extremo de emplearse a la <strong>aviación naval de la Armada Argentina</strong> para bombardear (con muy mala puntería por cierto) la casa de gobierno, matando a cientos de argentinos que transitaban por la zona. Quizás usted -amigo lector- pueda juzgar que el proceso militar iniciado en 1976 sea mucho abultado en hechos de violencia y de enfrentamiento social, pero creo que queda claro que una cosa es lo que pueda hacer un militar una vez que está en el poder y otra muy distinta es lo sucedido en el 55 para tomar el mismo.</p>
<p dir="ltr">59 años nos separan de aquellos generales del 55. De los <strong>Aramburu</strong> y <strong>Lonardi</strong> pero también de los <strong>Valle</strong> y tantos otros que juraron lealtad al líder político militar. Hemos dicho en más de una oportunidad que <strong>el regreso de la actividad democrática</strong> plena acaecido a partir de 1983 <strong>ha colocado a casi toda la dirigencia política en la crucial disyuntiva de no saber exactamente qué hacer con las Fuerzas Armadas</strong> y obviamente con los miles de argentinos que las integran.</p>
<p dir="ltr">Derogación de códigos militares, leyes de defensa y de seguridad interior, ahogo presupuestario, intento de modificar los planes de estudio de los institutos de formación militar para “sacar” de ellas militares no tan militares (realizado en las formas pero sin éxito en el fondo), proyectos de cerrar unidades militares que se toparon con el crucial problema sobre qué hacer luego con los pueblos creados en torno a bases y unidades castrenses y cuya población sobrevive gracias a ellas, y todo tipo de ideas alocadas e improvisadas se han sucedido sin pausa en los últimos 30 años. El cuco máximo castrense pareció llegar allá por 2003 cuando de la mano del <strong>cierre de la ex ESMA</strong>, la bajada de cuadros, purgas de jerarquías militares al por mayor y aquel famoso “no les tengo miedo”, los militares parecieron ser relegados a algo más bien cercano al <strong>destierro</strong> <strong>social</strong>, o al menos a seres totalmente ajenos y sin ningún lugar para ocupar dentro del “modelo”.</p>
<p dir="ltr">Y de pronto, como por arte de magia y sin que mediara algún hecho en particular, por decreto, <strong>la clase política se volvió a enamorar de sus militares y fruto de ese amor dimos a luz la friolera de 55 generales en actividad</strong>, una cantidad de soles patrios como tal vez nunca tuvo la institución militar decana de las <strong>Fuerzas Armadas Argentinas.</strong></p>
<p dir="ltr">Nos habíamos acostumbrado a tener a muchos coroneles ocupando cargos de generales, ahora con sólo ver la distribución de cargos en el ejército podremos apreciar que contamos con <strong>generales ocupando cargos de coroneles</strong>. Tanto es el amor que profesamos, que por primera vez en muchísimo tiempo se han promovido a nuevos generales, almirantes y brigadieres y no se ha retirado a ninguno, tal vez porque sea más fácil y barato ascender a un hombre que pensar seriamente qué haremos con él luego de ascendido.</p>
<p dir="ltr">Lamentablemente, todo nos lleva a la conclusión que detrás de tanto “amor” se esconde<strong> la peligrosa intención de inducir a nuestras fuerzas armadas a inmiscuirse en la política,</strong> en lugar de estar al servicio de la patria (lo que es sustancialmente distinto). Debe quedar claro que es tan peligroso ver uniformados reemplazando a los gobernantes civiles, como verlos apoyando a un gobierno determinado con fervorosos aplausos militantes. El militar no aplaude a su comandante cuando habla ni conspira en su contra, simplemente cumple con su deber.</p>
<p dir="ltr">Por último, va un consejo para nuestro ministro de defensa: <strong>ahora que tenemos 55 generales, 30 almirantes y 31 brigadieres, sería muy importante equipar a nuestras fuerzas armadas con al menos la misma cantidad de tanques, barcos y aviones</strong> (que funcionen, claro está) de tal suerte que ahora que están planeando volver a los desfiles militares, <strong>no demos el triste espectáculo de tener más caciques aplaudiendo, que indios marchando.</strong></p>
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		<title>¿Policía militar o militares policías?</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Sep 2013 11:30:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Finalmente de la mano de la gran tragedia electoral originada en esa suerte de encuesta nacional que fueron las <strong>PASO</strong> (toda vez que sacando a la agrupación <strong>UNEN</strong>, nadie las utilizó para dirimir en una interna los candidatos que competirán en octubre), <strong>el relato nacional comienza a borronearse </strong>en buena parte de su guión y lo que hasta ayer no era factible y en algunos casos ni imaginable, ahora termina siendo algo que siempre había estado en la mente y el corazón de nuestro tan particular gobierno nacional y popular para todos y todas.</p>
<p>Es así que pasamos de condenar la existencia de <strong>paraísos fiscales</strong>, a convocar a grandes evasores nacionales e internacionales a traer sus <strong>divisas</strong> y blanquearlas en nuestro sistema bancario sin mayores trabas. De la misma manera, puertas cerradas con siete candados para “desdicha” de acreedores que no supieron aprovechar las ventajas de nuestros generosos <strong>canjes de deuda</strong>, se abren ahora como por arte de magia para que los avaros de ayer recapaciten y se tienten con esta nueva y generosa oferta que estamos a punto de realizar.</p>
<p><span id="more-302"></span>Gobernadores tibios que merecían ser vomitados por Dios, realizaron una metamorfosis sólo comparable a la transformación del gusano de seda en mariposa, y su rostro sonriente empapela de norte a sur la provincia de Buenos Aires, escoltando al candidato oficialista y la presidente (a esa misma que hace un par de meses lo saludaba con fastidio).</p>
<p>Las exiguas arcas de la Nación, tan demandadas por exigentes planes sociales, <strong>desmedidos gastos propagandísticos</strong> e<strong> ineficiencia administrativa generalizada</strong>, se multiplicaron como los peces y panes de la Biblia (sin el error del presidente <strong>Maduro,</strong> por favor) y ahora permiten incrementar los mínimos no imponibles de la cuarta categoría, algo que la irresponsable oposición venía solicitando y que resultaba imposible hasta ayer nomas. Ni que hablar de la <strong>súbita preocupación oficial por la creciente inflación</strong>, esa por cuya culpa fueron multados (aunque luego eximidos por la justicia) los principales analistas y consultores económicos del país.</p>
<p>Si la crema de este postre es la <strong>masiva presencia de candidatos y funcionarios oficialistas en radios y canales de la demoníaca corporación mediática</strong>, la frutilla se las presento en el párrafo siguiente.</p>
<p><strong>Señoras y señores: la inseguridad existe, no es una sensación, no está amplificada por los medios</strong>, no tenemos las ciudades más seguras de la región, y lo que es peor, es absolutamente cierto que nos están matando peor que a perros, tanto sea por un portafolios lleno de billetes, como por un celular de alta gama, un par de zapatillas usadas o simplemente porque sí.</p>
<p>Y de la mano de esta última, trágica y tardía toma de conciencia gubernamental se viene a derrumbar quizás el bastión más emblemático de la “<strong>década ganada</strong>”: la tan declamada y ostentada <strong>separación definitiva, total y absoluta del instrumento militar de la Nación para ser empeñado en tareas de seguridad</strong>. Cuando en la tarde del pasado sábado, el teniente coronel <strong>Sergio Berni</strong> arengó militarmente a una enorme formación de gendarmes exhortándolos a esmerarse en su lucha policial contra el delito organizado, rematando sus palabras con un marcialmente impecable “subordinación y valor” muchos de los uniformados se quedaron pensando &#8220;y ahora, ¿qué respondemos?&#8221;. Sin lugar a dudas, el hombre se confundió de desfile. <strong>En  tiempos de paz los gendarmes no están para defender a la patria</strong> (tradicional respuesta militar ante ese requerimiento), <strong>a la patria la defienden los militares.</strong></p>
<p>Apremiados, yo diría apremiadísimos, por la creciente <strong>ola delictiva</strong> que jaquea a todo el país pero parece sentirse con más virulencia en las grandes urbes bonaerenses, <strong>el gobierno acaba de disponer replegar al grueso de la Gendarmería de las fronteras del noroeste del país</strong> para inyectarlas en calles y rutas del Gran Buenos Aires. Paralelamente, 4.500 efectivos militares (seguramente del Ejercito y de la Armada) pasarán a patrullar las fronteras terrestres y fluviales de la patria.<strong> Sí, amigo lector, leyó bien. Militares, los del sable y las botas, los que varias veces se levantaron contra el orden institucional</strong> (claro, eran otros, no éstos; siempre lo decimos pero nunca nos escuchan) <strong>y esos mismos a los que “Él” les dijo “no les tengo miedo”.</strong></p>
<p>Es muy probable que en los próximos días, enviados especiales circulen por los medios explicando que las leyes de Seguridad Interior y de Defensa han considerado la intervención de las fuerzas armadas en tareas de <strong>apoyo logístico</strong> a las operaciones de las fuerzas de seguridad. Prestar un radar, brindar transportación aérea, naval o terrestre. Inteligencia criminal e incluso recursos humanos especializados en diversas áreas, es algo que verdaderamente está previsto y por supuesto que está muy bien que así lo esté.</p>
<p>Pero al margen de lo que nos puedan decir, lo que está a punto de suceder es la afectación lisa y llana de miles de soldados para ejercer el <strong>control efectivo de fronteras secas y húmedas</strong>, y no para prevenirnos de un potencial ataque de fuerzas militares regulares de un Estado extranjero (eso dice la Ley de Defensa, ¿no?), sino para controlar y evitar la violación del territorio por parte de indocumentados, narcotraficantes, contrabandistas varios y tal vez, si hace falta, también para chequear los papeles de inocentes turistas o navegantes deportivos que surcan los ríos internacionales.</p>
<p><strong>¿Y cuál es el problema? Si me lo preguntaran a mí en lo personal, diría que casi ninguno. Chile, Brasil y Uruguay utilizan sus fuerzas armadas racional y acotadamente cuando las necesidades así lo indican.</strong> Recuerde, amigo lector, quién custodiaba la famosa pastera finlandesa de <strong>Fray Bentos</strong> durante la <strong>crisis con los ambientalistas argentinos</strong> o quiénes son los que, armados hasta los dientes, penetran en las temibles <strong>favelas</strong> <strong>brasileras</strong> cuando las cosas se salen de cauce. Si pensó en militares, acertó. El gran país del norte moviliza a su “guardia nacional” cuando alguna situación se sale de madre y la Estatua de la Libertad no se avergüenza por ello.</p>
<p>El problema evidentemente no radica en recurrir a las <strong>FFAA</strong> en situaciones de emergencia nacional de catástrofes o urgencias varias. El problema<strong> </strong>se presenta cuando luego de armar todo un andamiaje legal, comunicacional y hasta casi cultural apuntando en un sentido, necesitamos de pronto <strong>disparar la acción en sentido contrario.</strong></p>
<p>La Torá, El Nuevo Testamento y el Corán son claramente libros sagrados. Pero es recomendable que sean leídos con devoción en la sinagoga, la iglesia o la mezquita, según corresponda. Intercambiar los textos sagrados ubicándolos en los templos equivocados no augura buenos resultados.</p>
<p>Y precisamente nuestro gobierno suele ser particularmente fundamentalista para cumplir a rajatabla lo que las sagradas escrituras del modelo determinan para cada aspecto de la vida del país. Seguramente -aunque con muy probables reservas en el íntimo fondo de sus mentes y corazones- <strong>los militares marcharán a las fronteras, para hacer aquello que la ley dice que no deben hacer</strong>. Generales y coroneles de comando se pondrán paradójicamente a órdenes del teniente coronel médico <strong>Sergio Berni</strong>, <strong>primer militar argentino en manejar la seguridad nacional en democracia.</strong></p>
<p>Es muy probable que si aún queda una pizca de sentido común en nuestros dirigentes, <strong>se busque la forma para que el personal militar no se vea obligado a hacer la tarea policial en primera persona</strong>, tal vez un puñado de gendarmes o prefectos den la cara frente al migrante legal y las tropas sean reservadas para la vigilancia de los cientos y cientos de kilómetros de frontera no habilitada para el paso legal. Pero cuando llegue el momento de darle la voz de alto a un narcotraficante, contrabandista o polizón escondido en una barcaza fluvial, <strong>¿qué apoyatura legal tendrán esos hombres para no correr el riesgo de guiarse por un libro sagrado en el templo equivocado?</strong> <strong>Esperemos que finalmente luego de cumplir lo que les pidan, Dios y la patria no se lo demanden. Y si se lo demandaran, los argentinos tengamos buena memoria para recordar quién los envió allí.</strong></p>
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		<title>La resurrección del partido militar: Ella lo hizo</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Jul 2013 05:26:02 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Voy a proponer a los estimados lectores un divertido juego para hacer con la familia en alguna sobremesa dominguera. Consiste reunir si fuera posible, a los abuelos, la tía Porota, los chicos y a sus novias/os, papá, mamá y si la vecina de al lado está con onda, ¿por qué no sumarla también? Repartir papel y lápiz y&#8230; en treinta... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2013/07/30/la-resurreccion-del-partido-militar-ella-lo-hizo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Voy a proponer a los estimados lectores un divertido juego para hacer con la familia en alguna sobremesa dominguera. Consiste reunir si fuera posible, a los abuelos, la tía Porota, los chicos y a sus novias/os, papá, mamá y si la vecina de al lado está con onda, ¿por qué no sumarla también? <strong>Repartir papel y lápiz y&#8230; en treinta segundos sin repetir y sin soplar escribir nombre y apellido de generales, brigadieres o almirantes de la Nación con actuación destacada</strong> (buena o mala) durante su infancia, adolescencia, juventud o adultez.</p>
<p>Recoja los papeles y comience a contar los nombres anotados. Le puedo asegurar que la nona de ochenta y pico “afana por lejos”, seguida de cerca por la tía sesentona, seguramente usted y su pareja que pisan el medio siglo obtendrán un decoroso “bronce” mientras que la nena, el nene y la novia del nene serán cola lejos, habiendo apenas garabateado el papel con el apellido del capitán de la <strong>fragata Libertad</strong> (¿se acordarán de Salonio, el que aguantó estoico allá en <strong>Ghana</strong>?)</p>
<p><span id="more-256"></span>Aunque tal vez es más probable que si sólo han de recordar un nombre, éste sea… <strong>Milani</strong>. Tan nombrado hoy en radio, tele, internet, diarios de uno y otro signo, revistas de política, de chimentos, de modas y dentro de poco hasta en las del corazón…</p>
<p>A decir verdad, el creciente <strong>anonimato militar</strong> al que nos hemos acostumbrado en los últimos años <strong>no es malo</strong>, máxime si cualquier notoriedad castrense ha de ser obtenida a expensas de denuncias, escándalos, golpes de Estado o cosas por el estilo. Hay un noble modo de contar con uniformados, digamos, no famosos, pero sí conocidos; lo ponen en práctica los países civilizados y consiste en dejarlos interactuar con la sociedad en aquellos aspectos que les son de su competencia, permitiéndoles incluso la osadía de hablar con los medios de prensa.</p>
<p>Pero acá no resulta posible (hasta ahora al menos). Por estos días un micrófono es a un militar o policía lo que era el “hombre de la bolsa” o el “cuco” para nosotros cuando éramos chicos. Algo cuya sola mención es presagio de catastrófico final. El único militar con voz autorizada en Argentina es el todo terreno teniente <strong>coronel médico Berni</strong>, que sabe tanto de piquetes, como de nubes tóxicas o de crímenes de adolescentes o desaparición de empresarios, pasando claro está por la violencia en el fútbol. El resto está autorizado sólo a abrir la boca para entonar las estrofas del Himno Nacional Argentino; se los acostumbró tanto al disciplinario silencio que el propio ex ministro de defensa<strong> Puricelli</strong> (el que dejó a la <strong>base Marambio</strong> en su actual situación de riesgo por haber contratado un buque no apto para aprovisionar la <strong>Antártida</strong>) tuvo que retar a una formación naval completa por saludar en voz no acorde con su distinguida presencia (“La próxima vez saluden con más energía”, les espetó para sorpresa de cabos y almirantes presentes).</p>
<p>Es por lo expuesto que resulta difícil imaginar que en oportunidad de asumir su cargo el nuevo jefe del ejercito, se jugara sin el debido permiso (o tal vez mandato) a proclamar “su deseo” de poner al Ejército Argentino al servicio del proyecto nacional (y popular) actualmente tan de moda. Podríamos preguntarnos a qué Ejercito se refería: ¿sería al de <strong>San Martín</strong> y <strong>Belgrano</strong>?, ¿al de <strong>Perón</strong>?, ¿al de <strong>Aramburu</strong>, al de <strong>Onganía</strong> y <strong>Lanusse</strong> o al de <strong>Rico</strong> y <strong>Seneildín</strong>? Descarto obviamente que sea al de <strong>Videla</strong> y <strong>Galtieri</strong>.</p>
<p>Y creo poder afirmar sin temor a equivocarme que, dejando de lado a los dos primeros quienes por su rol histórico tienen más que justificada esa peligrosa mezcla de ideal político y uniforme militar, todos los demás con sus más y sus menos, sus glorias y miserias y su grandeza o mezquindad, transitaron con mayor o menos suerte el poco deseable camino de la política armada y con botas.</p>
<p>Y para quien a esta altura esté pensando que comparo a Videla con Perón, lo insto a repensar en el fondo de esta columna y desde ya que declaro bajo juramento que tengo bien en claro las diferencias y similitudes entre ambos.</p>
<p>Hecha esta necesaria aclaración, <strong>analicemos brevemente lo que esta declamada adscripción al partido gobernante acaba de producir en las entrañas mismas de las fuerzas armadas de la patria</strong>: De “movida “ y antes de que terminara la ceremonia de asunción del cargo, acababan de nacer como mínimo dos bandos. A favor y en contra del anuncio del nuevo jefe del Ejercito. Con el correr de estos pocos días las divisiones se han acrecentado con variantes intermedias a saber:</p>
<p>1) Lo hace para salvar al ejército;</p>
<p>2) Con esta gente es mejor estar aliado que ser enemigo;</p>
<p>3) Va a destruir el ejercito y al resto de las <strong>FFAA</strong>;</p>
<p>4) Es un nuevo líder, un nuevo Perón;</p>
<p>5) Es un mesiánico al que hay que temer;</p>
<p>6) Todas las variantes que el lector imagine.</p>
<p>Hemos dicho varias veces que<strong> quien sueñe que nuestras fuerzas armadas se alineen con este o cualquier gobierno es tan impensado como que se pongan en contra.</strong> Institucionalmente hablando claro. Al margen de que en un grupo humano de miles y miles de personas sea muy lógico encontrar a nivel personal simpatizantes peronistas, radicales, liberales, etcétera, etcétera.</p>
<p>Mucho le costó al país separar los uniformes de la política y lo que más costó es que los uniformados se convencieran interiormente de que están al servicio del Estado, si se quiere del gobierno, ya que un gobernante es su comandante en jefe, pero no es lo mismo en tal caso gobierno que partido gobernante.</p>
<p><strong>Si alguien acaricia la peregrina idea de tener un ejército con formato similar al venezolano, habrá que mandar a ese “alguien” a cursar por lo menos el primer año de un liceo militar.</strong> Una cosa es un líder nacido del seno de la fuerza, el que una vez encumbrado en el poder formateó a la milicia a su medida, y otra muy distinta es un presidente o presidenta con relación fría y distante con los militares a los que parece redescubrir luego de diez años y en circunstancias muy particulares de debilidad política y apremiante necesidad de recuperar la iniciativa .</p>
<p>Y si bien es cierto, como ha dicho alguna vez la actual presidenta, que “<strong>el peronismo tiene a un general como líder”,</strong> no es menos cierto que el líder ya no está e incluso cuando estaba generó tal división en las fuerzas armadas que fueron sus propios camaradas militares los que lo derrocaron y esa división tardó décadas en cicatrizar (¿cicatrizó?).</p>
<p>Pero mal que nos pese, <strong>la revelada intención de poner al aparato militar al servicio de un proyecto político</strong>, ya ha sido dicha y publicada. Y las intenciones son como las ofensas, una vez proclamadas no es tan fácil desdecirlas, ya hay consecuencias y hemos agitado gratuitamente un peligroso avispero que hacía 30 años estaba perfectamente ubicado en la colmena.</p>
<p><strong>Si un general dice sin temor a ser castigado que adhiere con fervor al proyecto político del gobierno, ¿puede un almirante o un brigadier decir todo lo contrario sin que sea tildado de golpista?</strong> O es acaso que acabamos de agregar un concepto más al tradicional compromiso militar <strong>“Subordinación y valor, para defender a la patria, a la Constitución Nacional… y al modelo”</strong>. ¿Somos conscientes del camino que vamos a transitar y de sus consecuencias?</p>
<p>Como decimos siempre, aviones con alas recortadas por el nulo presupuesto, buques que a poco de navegar se “roban” el agua de mar introduciéndola en sus vetustos y permeables cascos y tanques con “reuma” fruto del óxido acumulado en sus orugas no han de asustar a nadie. No viene por ahí la cosa. La “cosa” sí viene por reclamar enfáticamente un gesto de grandeza capaz de dotar a la república de un instrumento militar que sirva a un proyecto estratégico de Nación para 100 años o al menos para 20 o 30.</p>
<p>Mientras los esfuerzos de políticos, analistas militares y prensa en general se concentran en escudriñar el legajo de un general y en la cantidad de soles que finalmente llevará sobre sus hombros, el país nos pide a gritos que pensemos en grande. Los generales, almirantes y brigadieres deberían normalmente durar en sus altos cargos muchísimo menos que cualquier proyecto serio de país al que sirvan, ya que la vida de ese proyecto seguramente excedería no sólo la vida laboral sino la de sus propias existencias físicas. Por tal motivo <strong>resulta muy peligroso que algunos (militares o civiles) sientan que el “proyecto” en realidad son ellos mismos.</strong></p>
<p>¿Cuánto más tendremos que esperar los argentinos y argentinas para que de una buena vez alguien comience a sentar las bases que -no sólo en materia de defensa- nos permitan ver el camino más allá de la próxima curva electoral? ¿Cuándo tendremos poderes ejecutivos y legislativos que antepongan planes a pliegos, que diferencien altura en la gestión de ascenso en el escalafón y obviamente que piensen en la grandeza de la patria antes que en la de sus propios despachos o mansiones?</p>
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		<title>Generales nuevos, tanques viejos</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Jun 2013 05:20:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Estado mayor conjunto]]></category>
		<category><![CDATA[FFAA]]></category>
		<category><![CDATA[Fito Paez]]></category>
		<category><![CDATA[Fragata Libertad]]></category>
		<category><![CDATA[Juicio a la Juntas]]></category>
		<category><![CDATA[Mar del Plata]]></category>
		<category><![CDATA[Vaca Muerta]]></category>

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		<description><![CDATA[La noticia del recambio de las cúpulas de las tres fuerzas armadas y del Estado Mayor Conjunto, anunciada recientemente, movió algunas décimas el amperímetro de la actualidad nacional, muy por debajo por cierto de los grandes temas que hoy por hoy ocupan la atención de la ciudadanía y la dirigencia. En parte es muy bueno que el país... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2013/06/28/generales-nuevos-tanques-viejos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La noticia del <strong>recambio de las cúpulas de las tres fuerzas armadas y del Estado Mayor Conjunto</strong>, anunciada recientemente, movió algunas décimas el amperímetro de la actualidad nacional, muy por debajo por cierto de los grandes temas que hoy por hoy ocupan la atención de la ciudadanía y la dirigencia.</p>
<p>En parte es muy bueno que el país no tiemble ante una renovación de mandos militares. Desde hace muchísimos años (muchos antes de la llegada de la actual gestión K al poder) <strong>los militares aprendieron la lección y se convencieron de que su rol no es la política sino ser el instrumento armado de la Nación al servicio de la conducción civil del país.</strong></p>
<p><span id="more-224"></span>Puertas adentro de las instituciones militares, algunos de estos cambios eran esperados y hasta podríamos afirmar que estaban demorados. En diciembre el Poder Ejecutivo ascendió a dos decenas de nuevos generales, almirantes y brigadieres y no les asignó destino, con lo cual tuvimos una importante cantidad de altos oficiales de las tres fuerzas varios meses “haciendo banco” a la espera de que alguien les indique qué sillón ocupar.</p>
<p>Todo el funcionamiento de las fuerzas armadas se vio en parte resentido por la indefinición general de los pases en los puestos más altos de la conducción militar y en los correspondientes a buena parte de los comandos y direcciones de segunda línea; muchos oficiales, aun sabiendo que su próximo destino sería el retiro, continuaron durante largos meses ejerciendo funciones en una suerte de <strong>letargo administrativo</strong> que transformó sus mandos en simples sellos de goma sin poder real de decisión.</p>
<p>Lo extemporáneo (para la tradición administrativa de las FFAA) de estos relevos a mitad del año militar no hará sin lugar a dudas mella en el funcionamiento general de la Nación, pero<strong> tendremos una gran cantidad de funcionarios del Estado</strong> (que sean militares no los hace menos funcionarios que los que ocupan cargos civiles en la administración pública)<strong> que asumirán sus tareas, sabiendo que en pocos meses deberán abandonarlas.</strong></p>
<p>Seguramente en este punto del relato la mayoría de los lectores percibirá a este tema como de poca o nula relevancia para el devenir de sus preocupaciones cotidianas -salarios, seguridad, cepo, servicios públicos, elecciones, presión fiscal, etcétera-. Son sin lugar a dudas los temas que ocupan mayoritariamente nuestra capacidad para deglutir la dura realidad nacional. Pero curiosamente, y aunque no lo percibimos, <strong>lo que ocurre con el funcionamiento de las Fuerzas Armadas de la Nación nos afecta de una u otra manera, por el sólo hecho de que su funcionamiento es financiado ni más ni menos que con nuestros impuestos</strong>, por lo que al margen de tener derecho a saber cómo funcionan, tenemos el deber como sociedad de asegurarnos que funcionen adecuadamente, como cualquier otro aspecto de las actividades a cargo del Estado nacional.</p>
<p>La relación del gobierno con las FFAA en los últimos años no ha sido ni peor ni mejor que la de las anteriores gestiones democráticas iniciadas a partir de 1983. Siempre ha existido en estos 30 años un mensaje para la tribuna teñido de cierta dosis de hostilidad, matizado con la inevitable necesidad de coexistir con esa porción de ciudadanos de uniforme a los que también hay de administrar y de los que (al menos por ahora) la Argentina no ha de prescindir.</p>
<p>Desde el <strong>Juicio a la Juntas</strong> hasta el<strong> “baje el cuadro”</strong> hemos visto desfilar decenas de generales, y sus equivalentes de otras fuerzas, quienes con mejor o peor suerte han administrado las “armas de la democracia” con cada vez menos recursos, con material más viejo, con personal menos incentivado y con un futuro cada vez más incierto. <strong>Y cada tanto reciben en público algún reto</strong> -cada vez son menos frecuentes, hay que reconocerlo-,<strong> donde se los arenga por los crímenes y desaciertos cometidos por otros y se los exhorta a ser democráticos e integrarse a la sociedad, cuando en realidad desde hace años lo son</strong> y si no se integran más a la sociedad es porque no los dejan. De hecho en cada oportunidad que un cuartel, un buque o un avión es abierto a la visita pública, miles de argentinos concurren gustosos a conocer un poco más cerca la actividad militar.</p>
<p>Tal vez la mística actual no considere propicio organizar un desfile cívico militar en una fecha patria y sea mejor que <strong>Fito</strong> <strong>Paez</strong> envuelto en la bandera bolivariana o músicos extranjeros nos traigan sus foráneos acordes. Pero la realidad es que a la gente ambas cosas le gustan; si no, recordemos los cientos de miles de personas que hicieron horas de cola para visitar a la <strong>fragata Libertad en Mar del Plata.</strong></p>
<p>Ahora bien, podremos renovar las cúpulas castrenses una y cien veces, y de hecho nadie podrá negar el legítimo derecho del presidente como comandante en jefe de las FFAA de hacerlo. Pero <strong>va siendo hora de plantear seriamente qué fuerzas armadas queremos y para qué las queremos</strong>. Y si bien desde esta columna lo hemos dicho varias veces, no está de más aprovechar estos tiempos de cambio de conducción para refrescar las ideas.</p>
<p><strong>Salud, seguridad, defensa y educación son las tareas indelegables del Estado</strong>. Luego podremos discutir quién explota <strong>Vaca Muerta</strong> (ahora resucitada por mandato presidencial), podremos analizar si debemos tener aviones, buques mercantes, teléfonos celulares, transporte público, tarjetas de crédito populares, fábricas de ropa para todos y todas, y una larga lista de actividades a las que el Estado pretende acceder (en algunas de ellas me verán como entusiasta adherente).</p>
<p>Salud, seguridad, defensa y educación, sin embargo,<strong> son las cuatro grandes asignaturas pendientes de la democracia</strong>; aunque nos revoleen estadísticas y datos, <strong>ninguna de las cuatro está a la altura de lo que nuestro país merece</strong>. Acabamos de perder por goleada una compulsa internacional sobre nivel de educación. La salud pública (y la privada) están paradójicamente muy enfermas, la seguridad ha llegado a niveles tan alarmantes que cada día somos más conscientes al salir de nuestras casas de que tenemos un alto grado de probabilidades de no volver, o al menos de no volver en las mismas condiciones en las que salimos.</p>
<p>Por último,<strong> la Nación está indefensa, sujeta sólo al devenir pacífico de la región en la medida en que todas nuestras acciones legítimas en resguardo de nuestros intereses no colisionen jamás con los intereses de terceros</strong>. El alto grado de<strong> decrepitud de los medios de la defensa nacional</strong> no es una realidad por la que se pueda culpar a la actual gestión de gobierno; al menos no únicamente.</p>
<p>Tal vez, como pasa muchas veces en nuestra propia vida, la prioridad lo tenga lo urgente sobre lo importante. <strong>El único problema es que cuando algún hecho inesperado torna urgente a lo importante, indefectiblemente ya será tarde para actuar.</strong></p>
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