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	<title>Fernando Morales &#187; fondos buitre</title>
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		<title>Sálvese quien pueda</title>
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		<pubDate>Fri, 19 Sep 2014 08:58:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Sin la menor posibilidad de duda, la única orden que un capitán no desea dar jamás es la de “sálvese quien pueda”. Esta instrucción a los pasajeros y tripulantes de una nave en peligro tiene la particularidad de ser irreversible; <strong>una vez pronunciada por quien ejerce el comando, la autoridad de quien la dio caduca automáticamente;</strong> cesan las jerarquías, el deber de obediencia, la responsabilidad e incluso el respeto por reglamentación alguna por parte de todos los alcanzados por esa directiva final. A partir de allí, y hasta la hora final o hasta que eventuales rescatistas asuman el control, cada individuo queda facultado para hacer lo que considere necesario para asegurar su supervivencia; aunque para conseguirlo deba realizar actos que conspiren contra la vida de los demás. Disputar un lugar en una balsa; arrancar el chaleco salvavidas de otro náufrago; robar alimentos y agua y todo aquello que usted, amigo lector, se anime a imaginar, luego todo quedará borrado; perdonado y olvidado cuando la ley vuelva a imperar para los sobrevivientes a la tragedia.<span id="more-621"></span></p>
<p>Una vez más la crítica situación que atravesamos me sorprende fuera de la Patria; tal como sucede cuando se desea apreciar una obra de arte, <strong>tomar cierta distancia permite observar detalles que de cerca no se aprecian</strong>.  Por cierto que la Argentina de hoy dista mucho de parecer una obra de arte; excepto que la asimilemos a una magistral película de terror.</p>
<p>Como siempre le digo; explicar lo inexplicable ante las preguntas de quienes no habitan estas pampas se torna prácticamente imposible; por solo citar una semana de vida argentina exhibida ante el mundo, la realidad  es tan pintoresca como increíble; en orden completamente aleatorio los últimos días son una prueba acabada de ello</p>
<p><b>Un empresario de 78 años de edad, volando su propio avión y sin copiloto,</b> se precipita a tierra sobre uno de los barrios más coquetos del gran Buenos Aires y se abre una discusión sobre la “conveniencia” de alterar el corredor aéreo que casualmente pasa por sobre las cabezas de miles de almas. Se inicia al mismo tiempo  una investigación sobre la conveniencia de limitar la edad de otorgamiento de los brevets. Otro importante empresario muere en el acceso a Rosario y <b>es la familia del fallecido quien alerta a la policía y a la fiscal de la causa, que el accidente se debería a un intento de robo y no a un error de conducción. </b></p>
<p>Mientras sin solución de continuidad se exponen casos de menores abusados por docentes a quienes sus padres los confiaron.  <strong>La legislatura bonaerense aprueba una ley que permite a personas sin título quedar nada menos que al frente del cuidado y educación de la franja  de edad más vulnerable del desarrollo humano</strong>. Casi al mismo tiempo no saber nada, saber muy poquito o saber un poco más pero no lo suficiente, es lo mismo; todo vale 4 (igual que  en el truco), al fin y al cabo para qué queremos diez números, si toda la maravilla de la tecnología informática se maneja con lógica binaria basada en ceros y unos. Entretanto y con el mismo criterio “todopoderoso” se intentó correr el Día de la Primavera para que las blancas palomitas no se estigmaticen haciendo un picnic un día domingo, dado que el domingo está hecho para descansar y el festejo estudiantil es de última una actividad curricular</p>
<p>El hijo de la Presidente de la Nación, se junta con un grupo de amigos, alquila unos cuantos micros y llena un estadio de fútbol; esforzándose por hablar como su difunto padre, revindica la figura de su mamá como candidata a disputar una vez más la primera magistratura; sin lugar a dudas un buen hijo que no tuvo en cuenta que su propia madre votó una Constitución que se lo prohíbe. Por otro lado <strong>un diputado declama que lo que importa es lo que piensa el pueblo y no lo que dice la Carta Magna y otro legislador opina que tal vez lo mejor sea cerrar el Congreso (en el que trabaja).</strong> Mientras tanto el procesado Vicepresidente de la Nación se apresta a quedar al frente del país el mismo día que suma una nueva denuncia penal en su contra, ya no por un mega negociado internacional, ni por espionaje, ni por nada demasiado escandaloso. Solo por falsear su domicilio ubicándolo sobre un banco de arena en el medio de una playa.</p>
<p>La realidad económica, entretanto, ofrece alternativas no menos difíciles de ser explicadas y obviamente de ser entendidas; la descontrolada inflación sufre el proceso inverso que el de las notas de los estudiantes; en este caso lo que resulta no estigmatizador es que, a fin de cada mes, no llegue al dos; por ello todo lo que supere ese valor es análogamente al caso anterior, eliminado de la escala. La cotización de la sucia divisa verde no debería alcanzar los valores que alcanza, porque el talentoso Ministro de Economía así lo dice; <strong>el mundo sigue conspirando en tal sentido y si un diplomático de segunda línea nos desea “salir rápidamente del default” por qué será bueno para nosotros</strong>; es acusado de superchería, amenazado con la expulsión y declarado prácticamente  enemigo de la patria. Igual de enemigo que cualquier empresario que pregunta como hace para importar los insumos necesarios  para su producción si cuando requiere la divisa para pagarlos el Estado le dice que no hay. Luego ese mismo Estado lo acusará de no producir para atentar contra el pueblo.</p>
<p><strong>Las batallas cotidianas de un gobierno nacional y popular, encabezados por una líder carismática que en cada día de los últimos ocho años no repitió jamás su atuendo en ninguna de sus apariciones en público</strong>; que nos exhorta a consumir productos nacionales, mientras luce sus carteras importadas y bebe agua mineral francesa, llaman poderosamente la atención del ávido interrogador foráneo. La Nación contra los imperios, contra el “establishment”, contra los fondos buitre, contra la Corte Suprema de USA, pero también contra una imprenta que se funde; contra una aerolínea que no vende pasajes a futuro o contra un  chacarero que guarda su producción para venderla cuando la cosa mejore, son por demás llamativas.</p>
<p>La lista es abrumadoramente más larga, las preguntas se suceden sin solución de continuidad y uno se va dando cuenta que no hay respuesta racional para casi ninguna de ellas. Lo que uno si puede llegar a ver es que –volviendo al primer párrafo de la columna- en realidad sí hay una situación peor que la allí descripta; ésta ocurre cuando el pasaje advierte el peligro antes que el capitán y sus oficiales, alertando a los mismos sobre el irremediable final que los acecha si no se toman medidas urgentes. En este extremo caso; es muy probable que quien se cree “iluminado” por el mando, tilde de ignorantes a los que están alertando, pudiéndose llegarse a la particular situación de que sean los propios pasajeros quienes decidan iniciar por su propia iniciativa el abandono de la nave; de hecho, si miramos a nuestro alrededor podríamos descubrir cada vez más gestos de auto salvación, realizados curiosamente por quienes están más cerca del capitán. <strong>Cuidado con eso, porque cuando el pasaje comience a hacer lo mismo que los que están al mando, el naufragio será irreversible</strong></p>
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		<title>Navegando sin Norte</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Jun 2014 11:40:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>La vida en el mar – como también sucede en tierra firme- se encuentra simplificada por una enorme cantidad de ayudas a la navegación que hacen que día a día  el “arte de navegar” se vea facilitado por todo tipo de equipos electrónicos que hacen la tarea del marino no solo más sencilla sino muchísimo más segura. Sin pretender transformar la columna en un curso acelerado de navegación, lo invito – amigo lector- a imaginar la diferencia entre navegar en una nave impulsada por la fuerza del viento a hacerlo en uno de los modernos cruceros tan de moda por estos días.<span style="text-decoration: underline"><br />
</span></p>
<p>Sin lugar a dudas una de las “siete maravillas” de la navegación moderna está constituida por la aparición del “girocompás”. Esta ingeniosa invención aprovecha los principios de “inercia y precesión” para obtener una marcación casi perfecta del “norte”. Sin ser  usted marino, entenderá que en medio del mares fundamental no perder jamás el norte.  También es fundamental mantener el norte en nuestras vidas y <strong>me atrevo a decir que en la política aquel que lo ha perdido, se encuentra en gravísimos problemas.</strong></p>
<p><span id="more-561"></span></p>
<p>Invito a un breve repaso por los últimos hechos que han ocupado la atención de quienes siguen el rumbo de la particular navegación de esta enorme nave llamada República Argentina.</p>
<p>En un “pase de revista” aleatorio me vienen a la mente imágenes relacionadas con el “boom” de la compra de autos importados de alta gama, adquiridos con un tipo de cambio preferencial fomentado por un gobierno que impuso un “cepo” cambiario que se empeñó en negar, como negó también que el “mercado blue, negro o marginal” es el que marca el verdadero valor de una divisa cada vez que el Estado es empeña en torcer artificialmente la pizarra de cotizaciones. También recuerdo claramente “el golpe de timón” que determinó pasar del “autos caros para todos” al actual “autos para ninguno”. Por mucho plan crediticio que ahora nos quieran ofrecer, el mercado automotor (todos lo sabemos) está definitivamente muerto y sepultado.</p>
<p>Si viajamos con la memoria un poco más atrás, también nos llegarán imágenes de conflictos agrarios, con productores quejosos por ser obligados a vender sus producciones con altas retenciones, cobrar su exportación al cambio oficial y con una serie de regulaciones adicionales que han hecho que su mejor negocio sea precisamente no vender lo que producen y atesorar el grano en silo bolsas, que ya son parte inseparable del paisaje campestre nacional.</p>
<p>No podría escapar a nuestra revisión la particular situación impositiva de miles de asalariados a los que se les cobra impuesto a las ganancias por el solo hecho de trabajar; haciéndolo el Estado de una forma tan particular que hace que muchas veces el peor castigo que pueda recibir un trabajador sea el de recibir un ascenso o un aumento de salario, que haga que al cambiar de escala de retención su nuevo cargo le implique una sensible baja de sus ingresos. <strong>Este impuesto al trabajo tiene además algunas perlitas tales como la de permitirle al “sujeto impositivamente responsable” deducir de sus ganancias el sueldo de su mucama, pero no el alquiler de su vivienda; los gastos de la medicina prepaga, pero no lo que gastó para darle de comer a sus hijos.</strong></p>
<p>Ayúdeme amigo lector a no hacer tan extensa esta columna,  y <strong>repase por su cuenta el rumbo de la política de los últimos años en materia de seguridad, educación, justicia</strong> – vicepresidente y sus amigos incluidos- y tratemos juntos de imaginar, cual fue el rumbo tomado en caso y su relación con el “norte” del sentido común. Y luego de varios minutos de análisis por separado, volvamos a ocuparnos Ud y yo del tema que acapara la atención de miles de argentinos por estos días; Mundial al margen claro está.</p>
<p>Me refiero obviamente a la situación de<strong> nuestro país frente a sus acreedores externos</strong>; algunos mansos adherentes a nuestra propuesta de canje, otros rebeldes buitres carroñeros (según nuestros funcionarios) que no aceptaron la propuesta argentina y muchos otros, mudos espectadores de una suerte de partida de ajedrez jurídica cuyo resultado final sellará su suerte.</p>
<p>Es más que obvio que quienes no somos expertos en cuestiones financieras internacionales, no estamos capacitados para desmenuzar la letra chica de convenios oportunamente suscriptos por esta y otras administraciones en los que- por lo que sabemos- sometimos a los tribunales de New York la resolución de controversias respecto a todo lo relacionado con el cumplimiento de nuestras obligaciones nacionales y -por qué no decirlo- populares.</p>
<p>Y sin pretender analizar porque será que dejamos que un “buitre” compre nuestros bonos cuando valían apenas 50 millones de dólares en lugar de recomprarlos nosotros mismo (Néstor  se negó a hacerlo);  o intentar determinar si la solvencia moral de este tipo de usureros debe anteponerse  a la legitimidad de los fallos judiciales que les dan la razón, si creo que <strong>como ciudadanos que somos podemos exigir a nuestros gobernantes que nos den al menos señales claras de lo que pretenden hacer.</strong></p>
<p>Desayunamos una mañana escuchando a nuestro jefe de gabinete y vocero presidencial anunciar con altanería que nadie viajará a ninguna parte a negociar nada con otro nadie.  Más tarde la propia Jefa de Estado nos arenga colérica, despotricando contra un juez extorsionador al servicio de intereses cipayos que sólo pretender dañar a nuestro pueblo, pero que no pretendan de ella alguna actitud funcional a sus perversos intereses. Pocos días después, en ocasión de honrar a uno de nuestros máximos próceres, le avisamos al mundo que estamos dispuestos a cumplir con todos nuestros acreedores (palomas y buitres), le pedimos respetuosamente a su señoría -esa misma que tildamos de extorsionador- que suspenda su propio fallo para que podamos negociar&#8230;  <strong>Algo así como haber perdido un partido de fútbol por 3 a 0 y pedir una definición por penales.</strong></p>
<p>Podemos abundar en detalles pintorescos, el ministro que no viajaría, viajando. <strong>La invención de un feriado administrativo</strong> (Día del Empleado Público…) para justificar la realización de un pago anticipado con la esperanza que la picardía criolla aplique también en el “gran país del norte”. La interminable alternancia entre insulto, súplica al insultado, nuevo insulto y nueva súplica y todo hecho siempre bajo el amparo de los mismos ideales, las mismas convicciones y augurando en todos los casos el éxito seguro de ambas diametralmente opuestas estrategias discursivas. Es imposible no recordar aquellos comunicados oficiales que detallaban como día a día “íbamos ganando” la guerra de Malvinas hasta que un 14 de junio nos avisaron que nos habíamos rendido.</p>
<p>Y, volviendo al principio, le quiero completar aquel concepto sobre la importancia del norte. Es obvio que el norte no es el sinónimo del rumbo correcto. Pero para ir al sur, al este o al oeste, resulta imprescindible saber perfectamente donde está el norte. El Norte es el grado 0, pero también el 360, todo rumbo posible oscila entre dos extremos de una escala que nos refiere al norte. <strong>Se puede ir a cualquier lado, pero se debe tener un solo norte;</strong> a nuestro frente, a nuestra espalda o nuestro costado, pero uno. <strong>El barco de la patria navega hace diez años con una cantidad cada vez más frecuente de espasmódicos cambios de rumbo propios de la impericia de sus timoneles;</strong> eso puede ser corregido –urnas mediante- con un cambio de tripulación.  Pero lo que resulta imposible de comprender es <strong>cómo hace esta gente para pretender que la Patria navegue segura cambiando el norte de lugar cada mañana.</strong></p>
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