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	<title>Fernando Morales &#187; Kirchnerismo</title>
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		<title>Memoria, verdad y justicia</title>
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		<pubDate>Mon, 14 Dec 2015 16:42:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>
		<category><![CDATA[Partido Justicialista]]></category>

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		<description><![CDATA[“Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar” Antonio Machado Más allá de la espectacular pluma de Machado, tal vez como nunca una pequeña frase nos permitiría reflexionar durante días sobre el tristemente célebre modelo, el no menos triste relato y el fin de una década... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/12/14/memoria-verdad-y-justicia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;" align="center"><i>“Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar”</i></p>
<p align="right">Antonio Machado</p>
<p>Más allá de la espectacular pluma de Machado, tal vez como nunca una pequeña frase nos permitiría reflexionar durante días sobre el tristemente célebre modelo, el no menos triste relato y el fin de una década que para la mayoría de los argentinos quedará en la memoria como un mal recuerdo. Mientras que para otros tantos seguramente será parte de lo más glorioso de la historia política argentina.</p>
<p>Divagues al margen, lo concreto es que para bien o para muy bien ya está, ya pasó. A medida que pasan las horas, la “década ganada” comienza a adentrarse en el terreno de los historiadores y se aleja del día a día de la gestión de Estado.<b></b></p>
<p>Un acto inicial de Gobierno nos brindó la primera imagen mágica, el Presidente recibiendo a sus competidores electorales. ¡Bien ahí! La segunda —impensada hasta antes del 10 de diciembre— nos exhibió a los 24 jefes de Estado distritales juntos, incluida la segunda persona con sangre Kirchner a cargo de un Poder Ejecutivo provincial luego de Néstor Kirchner (la ex Presidente era K por adopción, bueno es recordarlo).<span id="more-921"></span></p>
<p>Ahora, analizando, por ejemplo, el evidente beneplácito del gobernador Juan Manuel Urtubey con las primeras medidas adoptadas, leyendo las declaraciones del Sheriff Granados (ex ministro de Seguridad bonaerense), cuando expresa: “Yo no tengo nada ver con los kirchneristas”, interpretando al propio Daniel Scioli, dispuesto a salir de gira para conseguir fondos y hasta viendo la tierna sonrisa con la que Alicia K miraba a Mauricio Macri durante el asado interprovincial, sería bueno preguntarse cómo será la tercera foto con la que en cualquier momento nos sorprende MM.</p>
<p>Evidentemente esta será la que brinde testimonio de la reunión entre el nuevo líder de la política argentina con los máximos dirigentes del arco opositor, es decir, con los jefes de los partidos políticos.</p>
<p>¿Podría usted, querido amigo lector, ilustrarme acerca de quién es hoy el referente institucional del Partido Justicialista? Porque, al margen del amor residual que algunos dirigentes y periodistas militantes siguen expresando por la líder con mandato cumplido, nadie parece hoy por hoy augurarle a la señora un futuro promisorio en la política. Ciertamente, por ahora su mayor problema será tratar que sus coquetos vecinos de Recoleta la acepten como habitante del barrio.</p>
<p>De Lino Barañao a Jorge Telerman, pasando por funcionarios políticos de la Administración General de Puertos, todos los que van recibiendo el convite macrista cruzan el charco ideológico sin mayores inconvenientes. Le diría, querido amigo lector, que no lo veo del todo mal. Al fin y al cabo, si un funcionario es bueno para el país, ¿por qué tomarlo como propiedad privada de la gestión anterior?</p>
<p><b>Pero lo que ocurre es que estas actitudes republicanas no van muy de la mano con la doctrina amigo-enemigo que imperó durante 12 años</b>. En ese contexto y dados los saludables nuevos vientos que han comenzado a surcar estas pampas, sería muy difícil que quien encarnó el odio como herramienta política, la intolerancia con el opositor como directriz ideológica y el pensamiento único como guía tan sublime que hasta se creó una Secretaría de Estado para tal fin, pudiera pretender erigirse en la referente de la oposición. Al menos no en esta nueva era. Es de suponer que Ella ya lo sabe. Si no lo sabe, lo intuye y si no lo intuye, alguien se lo deberá decir cuanto antes.</p>
<p>Macri y su equipo intentan dejar en claro que no harán tierra arrasada con la gestión saliente.<b> A diferencia de Néstor, no pretenden convencernos de que la patria arrancó el 10 de diciembre de 2015: lo bueno se quedará, lo útil se usará y con todo lo demás se verá</b>.</p>
<p>Desde esta humilde columna, deseo poner énfasis en uno de los pilares de la década ganada y gracias a Dios terminada, un pilar que se abre en tres patas, a saber:</p>
<p><em><b>Memoria</b></em></p>
<p>Para recordar mientras podamos todas y cada una de las cosas que nos tocó vivir en doce años de gestión kirchnerista. Desde la bajada de cuadros hasta el descenso de los índices de ocupación, de educación, de industrialización, de salud, de seguridad y tantos otros.</p>
<p>Para recordar también las promesas incumplidas: desde el tren bala al diálogo político que nunca se convocó. Los hospitales con bonita fachada y sin médicos ni equipamiento. La obra pública en manos de amigos, los sobreprecios, la corrupción galopante, la pésima relación con el mundo, el pacto con Irán y la alianza con los regímenes más siniestros de la Tierra.</p>
<p><em><b>Verdad</b></em></p>
<p>En grandes dosis, para que los argentinos y el mundo puedan de una vez conocer la real situación en la que han dejado al país estos “salvadores de la patria” para poder saber cuál es la inflación real, cuáles son las reservas del Banco Central, cuántos son los empleados sin más méritos que su fervor militante a los que deberemos pagar sus salarios y cuánto nos han costado material y moralmente los caprichitos de la Presidente de los cuarenta millones de argentinos.</p>
<p><em><b>Justicia</b></em></p>
<p><b>Simplemente para que todos los que se pasaron un milímetro o varios metros de la raya de la ética y la honestidad en el ejercicio de la función pública o se sirvieron de ella para beneficio personal paguen con sus bienes y con su libertad</b> (de corresponder), pero que lo hagan más temprano que tarde. Démosle a nuestros mayores la posibilidad de ver que la justicia existe mientras aún estén en este mundo.</p>
<p>Qué bonito será aplicar estas tres máximas aprendidas a fuerza de ser reiteradas en la TV Pública y medios afines durante una gestión de Gobierno distinta a la que las impuso. En mi constante afán de ir un paso más allá, quiero despedirme con otra máxima de la democracia moderna, una que aprendimos en los albores mismos de estos 32 años de continuidad institucional y aplicarla no a una idea política, sino más bien a una nefasta concepción del poder y que nos tocó padecer a todos en mayor o menor medida.</p>
<p>Para ellos, para los cultores de un mecanismo que transita delicadamente entre el ejercicio de la autoridad y el autoritarismo vaya esta frase tan contundente como la que dio inicio a la columna de hoy, aunque mucho más corta.</p>
<p>Nunca más.</p>
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		<title>Alerta amarilla</title>
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		<pubDate>Tue, 01 Dec 2015 09:03:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Adulación]]></category>
		<category><![CDATA[Cambiemos]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

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		<description><![CDATA[Un poco en broma y otro poco en serio, muchos camaradas y amigos me preguntaron durante estos últimos días: “¿Y ahora sobre qué escribirás?”. Finalmente, hay cambio de ciclo, Cristina Kirchner y súper ego pasarán a la historia, ella y sus caricaturescas apariciones y diatribas sólo serán recordadas entre risas y mofas en alguna que... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/12/01/alerta-amarilla/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un poco en broma y otro poco en serio, muchos camaradas y amigos me preguntaron durante estos últimos días: “¿Y ahora sobre qué escribirás?”. Finalmente, hay cambio de ciclo, Cristina Kirchner y súper ego pasarán a la historia, ella y sus caricaturescas apariciones y diatribas sólo serán recordadas entre risas y mofas en alguna que otra reunión social. ¿Pero qué harán aquellos que —como en mi caso— se han granjeado amores y odios varios por expresar un pensamiento crítico sobre ese engendro filosófico y político denominado kirchnerismo?</p>
<p>En mi humilde y aún inexperta opinión, columnas como estas sirven muchas veces de alerta temprana para prevenir un posible desvío no deseado o para ser una verdadera luz roja de alarma cuando definitivamente en algún aspecto determinado la gestión desbarrancó por alguna causa.</p>
<p>En épocas normales como las que se avecinan, luces verdes, amarillas y rojas se han de alternar sin solución de continuidad por el lógico lema que indica que quien hace siempre está en riesgo de cometer un error. Lo particular de los últimos 12 años es que el color rojo predominó en el tablero de alarmas de la política gubernamental.</p>
<p>Muchos señores, vestidos de paisanos o de uniforme, se van de esta nefasta gestión dándome vuelta la cara cuando me cruzan en un pasillo. No siempre la crítica es bien aceptada y menos aún por parte de funcionarios de un régimen tan particular como el que saldrá eyectado de la Casa Rosada a las 12 horas del próximo 10 de diciembre.<span id="more-905"></span></p>
<p>Ahora bien, sin ánimos de comenzar a generar nuevos enemigos y sabiendo que mis muchos amigos y futuros funcionarios de Cambiemos tienen criterios democráticos más amplios que sus antecesores en la gestión, me quiero permitir<b> emitir una alerta amarilla por algunas situaciones totalmente entendibles en estas horas tan próximas al triunfo electoral, pero que, de repetirse con frecuencia, acabarán en una desagradable semejanza con lo que afortunadamente estamos dejando atrás</b>.</p>
<p>Durante la noche del pasado sábado, durante las siempre glamorosas cenas de la señora Mirtha Legrand, un eufórico futuro ministro expresó una, diez, cien loas al talento, la sagacidad, la inteligencia y otra decena de calificativos que recaen invariablemente en la persona de Mauricio Macri. La gota que derramó el vaso de la paciencia de la otra artífice del triunfo electoral del pasado 22 de noviembre —Elisa Carrió— fue la declaración ministerial sobre la visión premonitoria de Mauricio a la hora de no cerrar acuerdo alguno con Sergio Massa.</p>
<p>Lilita, poco afecta a quedarse con alguna palabra guardada si la circunstancia no lo justifica, no sólo indicó que la decisión fue tomada por todos los integrantes de la coalición electoral, sino que además le aclaró al futuro encargado de la cultura nacional que la obsecuencia exagerada no es buena.</p>
<p>Entre las muchas cosas que llevaron a casi trece millones de personas a cambiar el curso de la historia y el futuro del país figuran primeras en el ranking: el hastío a la exacerbación del personalismo casi al punto de su entronización en los altares; el imperioso mandato dado a cada uno de los funcionarios para nombrar a Él o a Ella con una frecuencia no menor a dos de cada tres palabras emitidas y la absolutamente prohibida mención a cualquier idea o solución a cualquier problema sin añadir que obviamente la ocurrencia fue de alguno de esos dos seres todopoderosos, uno de los cuales mutó de <i>Eternauta</i> a barrilete cósmico y anda saltando del ARSAT I al ARSAT II, tal vez intentando que alguna vez lleguen a funcionar tal como nos prometieron.</p>
<p><b>Si pretendemos dejar atrás 12 años de mesianismo extremo, de locura desenfrenada y de todo eso de lo que nos cansamos (al margen del latrocinio sin cuartel, la inseguridad y todo lo demás), seamos estrictos a la hora de no hacer con nuestra conducta individual y colectiva que volvamos a caer en el mismo error.</b><b></b></p>
<p>El ingeniero Macri es el hombre en el que hoy quienes lo votaron y —ante el hecho consumado— quienes no lo hicieron tienen depositado su futuro y su esperanza. Es la cabeza visible de un equipo. Porque es un equipo, ¿no?</p>
<p>Cambiemos propone, entre otras cosas, normalidad y racionalidad. Pues bien, una sana forma de ejercerlas es comenzando a aceptar que el jefe no tiene todas las respuestas, tampoco los conocimientos para descubrir todas las soluciones y mucho menos la capacidad física y temporal de estar al tanto de todos los problemas.</p>
<p>Su mérito es dirigir la orquesta con mano firme y pulso sereno. También lo ha de ser el de elegir al mejor músico para ejecutar cada instrumento; pero es muy sano que los espectadores (nosotros) podamos llegar a reconocer el virtuosismo de cada uno de ellos por sí mismos. Ya sabemos quién tiene la batuta, no hace falta que nos lo digan a cada rato.</p>
<p>Macri hoy llama la atención por sus modales afables, por responder preguntas, por no ser grosero ni chabacano; también por haber convocado para la tarea a los más capaces y no a los más amigos, al punto de ofrecer continuidad a un ministro del régimen saliente. Casi que asombra al anunciar que el 11 de diciembre convocará a quienes fueron sus rivales electorales, que negociará con el Partido Justicialista (PJ) y promoverá una Justicia independiente. Es casi un ser, digamos, normal.</p>
<p>No lo transformemos en un Adonis todopoderoso que ni él reclama ser. No es ni más alto, ni más inteligente, ni más ingenioso de lo que es. Gracias a Dios está muy bien así como está. Y esto es responsabilidad no sólo de su propio equipo de funcionarios, que deberá tener la firmeza necesaria para decir “no” cuando sea aconsejable decirlo, sino también del periodismo en general, y de los propios militantes.</p>
<p>Adular por demás al líder suele ser directamente proporcional a la incapacidad del adulador o al temor al adulado. También puede reflejar la irresistible tentación de cargar todo el peso de la gestión en una sola persona, para que si, llegado el caso, algo sale mal, tengamos a quién culpar.</p>
<p>Pongamos, tibia y discretamente, un ojo en este aspecto de la nueva gestión. Dispongámonos a avanzar con confianza ante la gran luz verde que se enciende. Pero, ante el menor peligro, tengamos a mano las luces amarillas de alarma. Al fin y al cabo, el amarillo es, hoy por hoy, el color de la nueva esperanza. Dios quiera que no volvamos a fracasar.</p>
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		<title>El pequeño gran cambio</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Nov 2015 03:00:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Ballotage]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Scioli]]></category>
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		<category><![CDATA[Mauricio Macri]]></category>

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		<description><![CDATA[Y finalmente pasó lo que muchos imaginamos que pasaría. El hastío, el modelo, el relato, los modos poco republicanos y algunas otras cosas terminaron rebalsando el vaso de la paciencia ciudadana y dijimos “Basta”. Para la anécdota quedarán muchas de las contingencias de la campaña y del proceso eleccionario. Si el giro temperamental de Daniel... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/11/26/el-pequeno-gran-cambio/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Y finalmente pasó lo que muchos imaginamos que pasaría. El hastío, el modelo, el relato, los modos poco republicanos y algunas otras cosas terminaron rebalsando el vaso de la paciencia ciudadana y dijimos “Basta”.</p>
<p>Para la anécdota quedarán muchas de las contingencias de la campaña y del proceso eleccionario. Si el giro temperamental de Daniel Scioli le jugó en contra, si la Presidente saliente quería en realidad que la oposición ganara, si la diferencia fue más grande pero en el Correo pasó algo, son todas cosas del pasado. El país arrancó el lunes 23 con una sensación de aire fresco. No hubo festejos excesivos, ni tristezas extremas. Algún petardo bullanguero en el Obelisco y alguna lágrima honesta de militantes derrotados, que en muchos casos lloraron por convicción y no por perder sus cargos.</p>
<p>Distinta es la situación en oficinas ministeriales, despachos de funcionarios e incluso dependencias militares. <b>Es increíble cómo ayer en las instalaciones oficiales que visité la trituradora de papeles estaba invariablemente trabajando a full.</b> Uno se pregunta: si lo que rompen no es importante, ¿para qué lo imprimieron? Y si lo fuera, ¿por qué lo destruyen?<span id="more-900"></span></p>
<p>Como en cada recambio de funcionarios, los cortes no pueden realizarse en forma abrupta. La nueva gestión no sólo hereda lo bueno y lo malo del anterior Gobierno, sino que incluso debe concluir miles de cosas que seguramente jamás hubiera encarado. En mi ámbito de acción le tocará al nuevo ministro de Defensa iniciar una campaña antártica tardía, sin el rompehielos Almirante Irizar en servicio. Por otra parte, si continúan los retrasos por averías y contratiempos, deberá prestar su cara para recibir en el apostadero naval Buenos Aires a los cuatro trastos viejos pomposamente denominados ahora “Avisos”, pero que no son más que vetustos barcos de apoyo a plataformas petroleras ya en desuso por obsoletos. Uno de ellos ya tuvo su primera avería en máquinas, lo que retrasó la llegada y le impidió a Ella recibirlos con honores militantes (no militares) antes de las elecciones.</p>
<p>Perdido definitivamente el incentivo electoral, es de suponer que no habrá en estos días que restan para el cambio de mando inauguraciones, arengas o convocatorias estrafalarias. La Argentina ya es otro país o, mejor dicho, es el mismo país, pero con esperanzas de volver a la normalidad institucional.</p>
<p>Nada de lo que acá podamos decir, estimado amigo lector, podrá sorprenderlo o será novedoso. Todo pasará como pasa siempre, existirán pases de facturas entre los perdedores. Algunos hombres y mujeres hasta hoy poderosos verán drásticamente finalizadas sus carreras políticas, perderán amigos, aliados y súbditos. Otros se reciclarán rápidamente y algunos pasarán a ocupar el nada desdeñable rol de opositores formales a la nueva gestión.</p>
<p>Por el lado de los que llegan, comenzó ya la interminable ronda de hombres y nombres; personajes influyentes que alardean de tener la precisa sobre quiénes van a ocupar desde grandes tronos a pequeños sillones en todos los estamentos del poder y que incluso interactúan con funcionarios de línea, augurándoles futuros dorados o negros en la nueva etapa.</p>
<p><b>Todo ello es parte del tradicional folclore de la transición y seguramente no es patrimonio exclusivo de nuestra patria.</b></p>
<p>No obstante y aun antes de ver en acción a los nuevos timoneles de la nación, desde avezados dirigentes civiles, empresarios y periodistas hasta el más común de los ciudadanos, nos estamos asombrando y deleitando con algunos gestos a los que, aunque parezca increíble, nos habíamos desacostumbrado.</p>
<p>El Presidente electo dio una conferencia de prensa —¡Guau!—, además contestó preguntas. No habló de su propia persona como centro del mundo, no dio cátedra de nada y no se peleó con nadie. Más tarde anunció que denunciará a Venezuela por su violación a la cláusula democrática del Mercosur.</p>
<p>Ya acaba la campaña, atiende a periodistas que lo requieren telefónicamente y sugiere seguir comercializando con China, pero quiere recomponer lazos con Chile, Brasil y tantos otros países con lo que inexplicablemente estamos en conflicto.</p>
<p>En unos meses, de acuerdo con el curso que tomen los acontecimientos, unos y otros estaremos apoyando, criticando o sugiriendo lo que consideramos mejor en cada caso. Habrá también detractores y defensores acérrimos, y es normal que así sea. Pero, si Dios quiere, habremos recuperado la racionalidad. Tendremos gente normal conduciéndonos.</p>
<p>Pedimos a gritos seguridad, justicia, salud y tranquilidad económica. Todo ello muy difícil. Pero imploramos también buen trato, cero arengas fanáticas y militancia sin agresión. A partir de hoy la patria ya cambió. Le decimos “adiós” para siempre (o al menos por unos cuantos años) a:</p>
<ul>
<li>La soberbia de Ella y de tantos como Ella</li>
<li>La prepotencia de los Moreno, de los Axel y de las Dianas</li>
<li>La grosería de los Fernández</li>
<li>La obsecuencia desenfrenada de los Sabbatella</li>
<li>La impunidad de los Boudou, de los Jaime, de los De Vido</li>
<li>La vergüenza nacional de La Cámpora, de las Delfinas, de los Reposo</li>
<li>La Justicia injusta, cómplice o complaciente con el poder</li>
<li>Las Fuerzas Armadas sojuzgadas en lugar de subordinadas</li>
<li>La sinrazón, los caprichos, la eternidad de la jefe, la apropiación de unos pocos de lo que es de todos, las designaciones sin méritos, la escribanía parlamentaria, el robo descarado.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>No es magia. Es la decisión de una sociedad que se cansó de tanto abuso. Curioso privilegio el del ingeniero Macri, aún no pisó la Casa Rosada y todo lo antes enumerado ya forma parte de los logros de su gestión.</p>
<p><b>No esperemos el nacimiento de un nuevo país. Hagamos fuerza para volver a ser el gran país que alguna vez fuimos. No lo hará ni un presidente nuevo, ni un gabinete entrante, ni una coalición en el poder. Lo haremos usted, yo y cada uno de nosotros</b>, si realmente nos dan la posibilidad de ejercer nuestro liso y llano rol de ciudadanos. Hoy como nunca: ¡Viva la patria!</p>
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		<title>Latinoamérica y ella</title>
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		<pubDate>Wed, 28 Oct 2015 03:00:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[América Latina]]></category>
		<category><![CDATA[Brasil]]></category>
		<category><![CDATA[Cumbre Anual de Fidalmar]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2015]]></category>
		<category><![CDATA[Fidalmar]]></category>
		<category><![CDATA[Kirchnerismo]]></category>
		<category><![CDATA[Política exterior]]></category>

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		<description><![CDATA[SI viajar es un placer, hacerlo representando a la institución a la que uno pertenece es más bien un orgullo. Los foros internacionales tienen una mística muy especial que se ve coronada cuando al ocupar el sitial asignado, la bandera de la patria nos cuida las espaldas. Entre el 19 y el 23 de octubre,... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/10/28/latinoamerica-y-ella/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>SI viajar es un placer, hacerlo representando a la institución a la que uno pertenece es más bien un orgullo. Los foros internacionales tienen una mística muy especial que se ve coronada cuando al ocupar el sitial asignado, la bandera de la patria nos cuida las espaldas.</p>
<p>Entre el 19 y el 23 de octubre, la Armada de Brasil fue anfitriona en varias de sus sedes de la XIX Cumbre Anual de la Federación Internacional de Ligas y Asociaciones Marítimas y Navales (Fidalmar), una organización internacional que reúne a instituciones navales de América y Europa, y que en la práctica sirve para que las marinas de guerra, mercante y la industria naval del anfitrión expongan ante sus pares visitantes sus potencialidades y sus proyectos en curso.</p>
<p>En esta ocasión, fueron sobresalientes las exposiciones de Brasil sobre su plan de construcciones navales, la fuerte actividad industrial relacionada con las actividades petroleras en alta mar y su plan de submarinos nucleares.</p>
<p>Perú mostró con orgullo su pronta puesta en servicio del buque escuela Unión, una promesa cumplida por parte del poder político a los militares locales.<span id="more-868"></span></p>
<p>La Argentina cosechó aplausos en el aula magna de la Escuela de Guerra Naval carioca cuando el capitán argentino Julio González Insfrán describió magistralmente la posibilidad de transformar los enmarañados ríos que atraviesan longitudinalmente nuestro continente en una enorme vía hídrica que facilite la logística del transporte internacional y que sirva además como desarrollo de poblaciones ribereñas de al menos siete países de la región. Hace falta, claro está, algo que no siempre está disponible en la región: talento y voluntad política.</p>
<p>Pero además de la satisfacción personal por haber encabezado la delegación nacional, esta reunión con hermanos brasileros, peruanos, colombianos, dominicanos, chilenos y españoles, entre otros, me deja la profunda sensación de que <b>nuestro “modelo nacional y popular” ha dañado no sólo cada estamento de la patria, sino que además ha resentido a un punto casi extremo la relación del país con vecinos cercanos y no tanto</b>.</p>
<p>Tal vez, cuando le cuente lo que he de contarle, usted concluya que como mis interlocutores son mayoritariamente militares resulta lógico que un régimen populista no sea bien visto. Pero le puedo asegurar que pensando eso mismo intenté profundizar en las ramas civiles de cada delegación con idéntico resultado.</p>
<p><b>¿América no nos quiere o no la quiere?</b></p>
<p>Brasil no es un país que se caracterice precisamente por ser amigable con la lengua española. La televisión carioca no es la excepción y obviamente allí no llega ni TN ni la TV pública. Así que si uno quiere información sobre la actualidad nacional, debe ocuparse de procurársela.</p>
<p>Para mi sorpresa, cada mañana mis camaradas americanos inundaban el desayuno con las últimas novedades del proceso electoral argentino. Duchos manejadores de portales digitales de sus respectivos países, solía verme rodeado de avezados analistas políticos de la realidad nacional.</p>
<p>Invariablemente, detrás de cada comentario venía la inexorable sentencia: “Dios quiera que puedan tener un cambio”, “¡Cómo han soportado tanto!” o “Si siguen por ese camino, serán Venezuela en poco tiempo” y cosas por el estilo.</p>
<p>En otras circunstancias, uno debería cambiar de tema y marcarle a su interlocutor de la forma más elegante que pueda que no está dispuesto a discutir política nacional con extranjeros. Pero con ello uno sólo lograría no enterarse de lo que de todas maneras piensan de nosotros o de nuestra realidad en el exterior, y en el fondo eso no cambiará las cosas, simplemente nos ajustará más la venda en los ojos. Tal como ella quiere que la tengamos.</p>
<p>Ya en la tarea de indagar sobre los motivos de semejante fervor anti K, resulta fácil descubrir las molestias brasileñas o chilenas. El descontento carioca es tan grande que desde funcionarios públicos de medio nivel hasta el conserje del hotel el fastidio brota apenas se rompe la más mínima barrera protocolar.</p>
<p><b>Larga es la lista de desplantes, compromisos rotos, cambio de reglas de juego, marchas, contramarchas y detenciones en materias relacionadas con actividades comerciales, industriales, turísticas y obviamente militares</b>. Un funcionario carioca me asestó un golpe mortal cuando al ofrecer mi tarjeta de crédito para pagar el almuerzo me dijo: “¿No te hará problemas tu país por gastar divisas al pagar mi comida?”. Sobrevino inevitablemente una larga enumeración de los perjuicios que nuestra actual política cambiaria le origina a los términos de intercambio bilateral.</p>
<p>Motivos bien diferentes son los que provocan el recelo peruano, pero básicamente lo errático e impredecible de nuestra política exterior y el ninguneo que perciben de parte de nuestras autoridades hacia cuestiones que para su país son importantes, fueron rigurosamente facturados. Entienden, por otra parte, que en sus problemas marítimos con Chile la neutralidad Argentina es más que justificable.</p>
<p>¿Cómo pedirles a los colombianos que no se sientan molestos por nuestro irracional encuadre con el régimen venezolano? Lo que para nosotros es casi una comedia es realmente para buena parte de Colombia una verdadera tragedia que no ha pasado a mayores sólo por el temple y la mesura de la clase política y la subordinación militar. Un oficial de la Infantería de Marina colombiana describió la situación en la frontera de ambos países como catastrófica. Argentina, en tanto, ve al régimen de Nicolás Maduro como la panacea de la región.</p>
<p>Qué decir de lo que sienten los españoles sobre un Gobierno que no sólo cambió la historia del descubrimiento de América transformando a Colón en una suerte de genocida, sino que además cambió el proceso de recuperación de YPF por una irrupción compulsiva en las oficinas de la empresa y el desalojo a empujones de funcionarios ibéricos que simplemente estaban cumpliendo el trabajo que su empresa les había encomendado. Tal vez, por el mal trato que a diario nos dispensan nuestras autoridades como ciudadanos, no nos damos cuenta de que para el resto del mundo los hombres y las mujeres de bien merecen tan buen trato como el que en nuestro país les brindamos a delincuentes, sean estos cuentapropistas, ministros o vicepresidentes.</p>
<p>A las 20 horas del 25 de octubre, el avión que me traía de regreso tocó pista en Ezeiza. Se encendieron los celulares, se comenzaron a recibir noticias. El avión se tiñó de fiesta: todos recibían datos más o menos parecidos y todos los comentaban sin poder creer la contundencia. Me encaminé hacia la escalerilla del avión (la empresa que me trajo de regreso está castigada y le restringen el uso de la manga) para saludar al comandante de la nave con un simple “Buenas noches”, me estrechó la mano y me dijo: “Felicidades”. Nunca sabré por qué me lo dijo, aunque obviamente lo imagino.</p>
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		<title>Ejemplo de convivencia para aspirantes al gobierno</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Aug 2015 09:48:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Hace poco más de una semana, mientras me “calzaba” mi uniforme naval para oficiar de moderador de un seminario de intereses marítimos en el auditorio del Congreso Nacional, un sentimiento de profundo temor cruzó por mi mente. ¿Estaba seguro de lo que iba a hacer? Una decena de gremios movilizados, en su mayoría enrolados en la CGT opositora al Gobierno, estarían atentos dentro y fuera del recinto a las palabras que pronunciarían otros gremialistas, empresarios, marinos y, como broche de oro, el secretario de la Comisión de Intereses Marítimos de la Cámara de Diputados, Gustavo Martínez Campos (Frente para la Victoria, Chaco), que presentaría <strong>dos leyes que, de aprobarse, incidirán de manera superlativa en la actividad marítima y en la industria naval de la Nación.</strong></p>
<p>Llegar al Congreso no fue fácil, cientos de trabajadores del sector marítimo con bombos, banderas y petardos ofrecían el típico paisaje de las movilizaciones gremiales. Una vez dentro del auditorio, el paisaje no era menos pintoresco: Ingenieros navales se mezclaban con hombres luciendo las pecheras verdes de ATE (Asociación de Trabajadores del Estado), empresarios con pinta de serlo charlaban amistosamente con legisladores y muchos colegas de la Armada Argentina, más precavidos que yo, vestidos de civil, compartían la previa totalmente distendidos.</p>
<p>Y déjeme contarle, querido amigo lector, que <strong>me tocó conducir tres maravillosas horas de convivencia amistosa, amable, civilizada y alegre entre gente que no piensa de la misma manera,</strong> pero que se unió en torno a una idea que simplemente les insinúa un futuro mejor.<span id="more-842"></span></p>
<p>Sentados a mi lado, dos legisladores oficialistas celebraron el saludo de adhesión que leí y que había sido enviado por una diputada del PRO. Luego, sin dejar de reconocer lo mal que estamos, se esbozaron los pasos necesarios para poder estar mejor. Lo hicieron profesionales embanderados en ideas liberales, progresistas y conservadoras, con sus matices y sus divergencias, con vehemencia y entusiasmo, pero con una mirada común a la hora de manifestar su certeza sobre que solo estando unidos se podrá salir adelante. El talento está, solo faltan las herramientas necesarias para lograr el objetivo.</p>
<p>De más está decir que <b>no hubo insultos, no se rompió ningún vidrio, nadie se empujó con nadie a pesar de haber poco espacio para albergar a tanta gente y al final de la jornada empresarios, militares, gremialistas y profesionales salieron por la misma puerta, charlando tan amistosamente como al ingresar al salón.</b></p>
<p>Esto que le acabo de narrar no ocurrió en Suiza ni en Canadá, fue en esta convulsionada Argentina de agosto de 2015. La misma en la que un dirigente provincial tilda de “villerito europeizado” a un ídolo deportivo que dijo algo que no resultó, para el oído gobernante, políticamente correcto.</p>
<p>Aquella mañana, en el Congreso Nacional por alguna mágica razón se habló y debatió sobre problemas actuales y soluciones futuras para una porción de la patria, sin endiosar a Él a Ella, sin denostarlos tampoco, sin hablar de la década ganada ni del oprobio menemista, ni de la dictadura, ni de Juana Azurduy. Simplemente de problemas actuales y soluciones futuras.</p>
<p>Una gota de agua fresca en medio del barro de la sucia política que parece haberse adueñado de la escena nacional<b>. Kirchneristas, massistas y macritas fueron capaces de superar a sus respectivos mentores, tal vez entendiendo que por el camino que vamos no llegamos a ningún lado.</b></p>
<p><b>Tucumán resume lo peor, lo más nefasto y terrible de la situación por la que atraviesa Argentina.</b> ¿Quién duda acerca de la existencia de prácticas caudillistas en el interior del país? ¿Realmente nos asombra enterarnos de que se reparten limosnas horas antes de una votación? ¿Nos queda alguna duda de que el primitivo sistema electoral que seguimos utilizando es fácilmente vulnerable?</p>
<p>Urnas llenas de votos antes de iniciarse el acto electoral, urnas en las que hay más votos que votantes, urnas quemadas por temor a que al abrirlas arrojaran un resultado no deseado, corridas y tiros dentro y fuera de los colegios devenidos en centros de votación, y una larguísima lista de “percances propios de la cultura del lugar” (así definió los sucesos una autoridad provincial).</p>
<p>Luego del caos y del fraude expuesto con total descaro y crudeza, la reacción del pueblo, la marcha, la protesta, la represión por parte del poder, que no admite que tal vez pueda dejar de serlo, y lo que ya sabemos, la frustración, la bronca y la inevitable resignación ante el hecho consumado. Entre medio de cada estado de ánimo, políticos de uno y otro lado describiendo realidades opuestas y tratando de interpretar la voluntad popular.</p>
<p>Fronteras afuera de la convulsionada provincia norteña, la cosa no está mejor. <b>Es cada vez más evidente que vamos a la deriva</b>, literalmente a la deriva. El capitán del barco muestra claramente su fastidio hacia cualquiera de los tres candidatos a tomar el timón en diciembre. Parece empecinado en dejar el buque con proa a la colisión final antes de ceder el mando a su sucesor. Es espantosa la decisión, pero es más que evidente.</p>
<p><b>Los aspirantes a capitanear el país, por su parte, no parecen estar conscientes de lo que estamos esperando de ellos</b>, al menos alguna señal concreta del rumbo que desearían tomar, un guiño, un gesto, algo. Pero, según pasan las horas, vamos perdiendo las esperanzas, no hay horizonte visible ni antes ni después del anhelado 10 de diciembre, solo millones de palabras vacías de contenido.</p>
<p>Contrastando mi humilde experiencia democrática antes narrada con la patética situación nacional en la que estamos envueltos, me permito imaginar qué pasaría si tal vez desde los estamentos inferiores de la política se comenzara a revertir esta cada vez más destructiva y letal confrontación de mezquindades personales. Es lógico, aunque repudiable, que quienes compiten por el único sillón presidencial se ocupen solo de llegar a la meta, pero por debajo de ellos muchos dirigentes deberán compartir bancas parlamentarias, organismos de auditoría y control, consejos asesores, cámaras y tantas otras instancias de poder. <b>¿No será hora de que sean ellos los encargados de mostrar a nuestros “líderes” que su liderazgo da miedo y espanto?</b></p>
<p><b>Tucumán es hoy una postal de lo que ya no queremos volver a ver</b>. La popular <i>Luna tucumana</i> está hoy empañada por nubarrones de vergüenza y abuso de poder. Alguien dijo:  “La cuna de la independencia es hoy la tumba de la democracia”. Atentos, dirigentes, el pueblo espera algo de ustedes.</p>
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		<title>Rumbo a Europa, con fe y esperanza</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Aug 2015 09:30:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando aquella mañana de 2003 recibí el llamado de un hoy ex jefe de la Armada Argentina, no podía salir de mi asombro. El ofrecimiento de ocupar un lugar en el Directorio de la centenaria y prestigiosa Liga Naval Argentina era como mucho para mí, pero era tentador.</p>
<p>Días después, ya en el despacho del presidente de la institución naval, me enteraba de los motivos de la convocatoria. “Vea, <strong>Daniel Scioli tiene que dejar el cargo en el Directorio, porque va a asumir como vicepresidente de la nación y ya le han dicho que no es bien visto que participe en este tipo de organizaciones con olor a cosa militar”</strong>. Según cuenta la leyenda, el hombre le había acercado a Néstor un par de números de la revista <i>Marina</i> (nuestro órgano de prensa)  y poco menos que se los habían tirado por la cabeza.</p>
<p>Tal vez haya sido esa la primera de una larga lista de insultos, desprecios, humillaciones y ninguneos que el matrimonio gobernante y su núcleo duro le habrían de propinar desde aquel lejano 2003 hasta -según cuentan- la propia noche de cierre de las PASO, donde <strong>al parecer le recriminaron su presunta intervención para que dentro de un penal bonaerense se llevara a cabo una entrevista periodística de gran repercusión social y mediática.</strong><span id="more-834"></span></p>
<p>“Nos abandona Daniel” -prosiguió mi interlocutor de aquellos días-, “ocupaba su sillón de director en representación de la motonáutica”. Ahora que lo pienso, en realidad era el único motonauta del país. De hecho más de una vez corrió solo, como en las PASO; se ve que la historia se repite.</p>
<p>Hay que reconocer que se había ganado el cariño de toda la comunidad marítima argentina, a tal punto que generosamente la Liga Naval le concedió en los noventa un préstamo de honor de $ 100.000 (de los convertibles 1 a 1) para que equipara su lancha La Gran Argentina. Por aquellos años su situación económica no era tan próspera y había que ayudar al muchacho, según cuentan los memoriosos. Villa La Ñata parecía estar financieramente lejos en ese entonces.</p>
<p>Así, mientras Daniel se convirtió en vicepresidente de la nación, luego gobernador de Buenos Aires y, como dije antes, único competidor por su espacio en la postulación presidencial, este humilde servidor apenas si llegó a vicepresidente de la modesta institución creada por el almirante Storni y algunos otros soñadores de una patria mejor.</p>
<p>Por esas cosas de la vida, nos fuimos cruzando en distintas circunstancias, él con sus cada vez más coquetos trajes y sus corbatas de seda y yo siempre con mi uniforme naval; él siempre un par de hileras delante de mí en los palcos en virtud de sus siempre tan importantes cargos. Jamás olvidaré la última vez, aquel memorable 25 de mayo de 2010, desfile del bicentenario en Pinamar. Organizaba el acto la Liga Naval y él nos honró con su presencia. Tuve que pedirle permiso para retirarme del palco, porque mientras compartíamos el desfile nacional y popular, mi casa era saqueada por delincuentes y me urgía regresar. “Andá tranquilo”, me dijo y agregó: “Con mucha fe y esperanza, todo se va a arreglar”. Nunca olvidaré sus valiosas palabras de apoyo.</p>
<p>Como podrá ver, querido amigo lector, me tomé unas líneas para contarle algo del candidato oficialista que seguramente usted no sabía. Habrá notado que no resulta fácil arrancarle al hombre definiciones económicas o políticas y detalles de sus actividades no relacionadas con la política o el deporte, así valga esta narración para conocer algo más de su pasado.</p>
<p>Me pareció que de esta manera le aporto un dato más novedoso y que se diferencia de lo mucho que se ha dicho sobre Daniel y su entorno en los últimos días. Si el triunfo tiene sabor a derrota, si la ausencia de Ella y de muchos otros personajes del modelo se debió a tal o cual cosa, si deberá alejarse del kirchnerismo para captar más votos y tantas otras especulaciones e interpretaciones que tienen en boca de expertos politólogos y periodistas explicaciones con mucho mayor rigor analítico que la de este simple columnista.</p>
<p>Lógicamente, cualquiera que hubiera visto las imágenes emitidas desde el Luna Park pudo darse cuenta de algo más que las ausencias notorias: El malestar del candidato a vice, que ni siquiera se inmutó cuando Daniel rindió homenaje al Chueco Mazzón. ¿Se acuerda, no? Juan Carlos Mazzón era el funcionario de Gobierno expulsado por Cristina cuando ella se enteró de que asesoraba también a Daniel, antes de que éste fuese ungido a desgano como su propio sucesor. Ver a Carlos Zaninni abrazado con la para nada nacional y popular Karina Rabolini generaba un efecto difícil de asimilar para el ojo del espectador, parecido al que hacía ver a Toti Flores compartiendo escenario con la coqueta esposa de Mauricio Macri. Pero son cosas de la política. Por algo dicen de ella que es “el arte de lo posible”.</p>
<p>Pero las PASO pasaron, son parte de la historia política argentina. <b>Lo que no pasó ni pasará durante muchos días más es la imagen de una provincia de Buenos Aires literalmente hundida</b>. El cruel escenario con miles de ciudadanos abandonados a su suerte, chicos llorando de frío, de sed y de hambre, animales sin rumbo, compartiendo su deriva con sus propios amos.</p>
<p>Con fe y esperanza no alcanza para mitigar su dolor, años de promesas incumplidas, obras no realizadas, presupuestos provinciales quién sabe gastados en qué cosas. Con fe y esperanza no se le puede explicar a un chico que su casa ya no está y que un señor que nos mira sonriente y nos recita el himno pidiéndonos el voto no pudo en ocho años librarnos de la pesadilla de la inundación, la peste y la miseria más profunda.</p>
<p>“A Daniel lo queremos mucho”, me explicaron -creo que de corazón- aquel día cuando ocupé su lugar; “Es un buen tipo, muy humilde y servicial” y seguramente lo es, o al menos lo era. Pero <b>me cuesta entender cómo, entonces, por más estresante que haya sido la campaña electoral, pudo abordar un avión para irse lejos, muy lejos, lo suficientemente como para no poder regresar en forma inmediata si lo requieren de urgencia esos ciudadanos que ahora lo necesitan a él tanto o más de lo que él necesitó de ellos el pasado domingo</b>.</p>
<p>Se fue a Europa. Le habrá sido difícil desde el aire diferenciar el cauce normal de los ríos y los arroyos de la provincia, de las tierras habitualmente fértiles, hoy anegadas. Seguramente cuando regrese, todo estará normalizado, no habrá más hambre ni necesidad alguna, las calles estarán limpias, las viviendas secas, la gente contenta y todos clamando por su ahora definitiva candidatura presidencial, sus carteles naranja tapados por el agua ya estarán visibles para alegría del pueblo; todo será felicidad y alegría. Al menos eso cree él. ¿Sabe por qué? Porque él tiene fe y esperanza. Y eso es mucho mejor que tener planes, ideas, proyectos y un poco de empatía por el sufrimiento de su gente. Aleluya.</p>
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		<title>Ay, patria mía…</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Jun 2015 18:59:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cada acto, cada ceremonia, cada encuentro con su pueblo ha de tener muy seguramente un sabor especial para la presidente Cristina Fernández. Ese sabor característico de la última vez. En el Congreso, al abrir las sesiones ordinarias, el aniversario de la Revolución de Mayo y ahora la reciente celebración del Día de la Bandera han... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/06/23/ay-patria-mia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Cada acto, cada ceremonia, cada encuentro con su pueblo ha de tener muy seguramente un sabor especial para la presidente Cristina Fernández. Ese sabor característico de la última vez. En el Congreso, al abrir las sesiones ordinarias, el aniversario de la Revolución de Mayo y ahora la reciente celebración del Día de la Bandera han agregado al tradicional tono épico de cada arenga el matiz melancólico de la despedida.</p>
<p>Ese “los quiero mucho” al cerrar su discurso del 20 de junio en Rosario parecía recordar el famoso “llevo en mis oídos la más maravillosa música que, para mí, es la palabra del pueblo argentino”, dicho por Juan Domingo Perón el 12 de junio de 1974. Salvando las obvias distancias tanto en el tipo de despedida como en la altura política del orador, claro está.</p>
<p><span id="more-800"></span><strong>Es muy cierto que la Jefe de Estado viene manejando la recta final de poder con extraordinaria maestría</strong>. Se las ingenia en cada oportunidad para ser el centro indiscutido de la atención de propios y extraños. Todos esperaban un anuncio espectacular. Prolijamente, los súbditos dejaron obligaciones funcionales y personales para viajar a Rosario a compartir ese anuncio que no llegó.</p>
<p>Excepto, claro, que lo que el mundo K hubiera estado esperando, hubiera sido el anuncio del ascenso a general de brigada del extinto coronel Manuel Dorrego. No pareció muy feliz la ocasión, ya que Dorrego fue en su momento severamente castigado por el general San Martín por las mofas que le propinaba a menudo al mismísimo Belgrano, por su poca voz de mando y sus modales para nada castrenses.</p>
<p>Por cierto, no fue el único desaire que se le propinó a su prócer favorito este 20 de junio. Un poco por desidia del Ministro de Defensa y otro por la adolescente cobardía de algunos almirantes, los cadetes de la escuela que fundara Belgrano en 1799 y que hoy, si bien en forma caótica sigue bajo la órbita de la Armada, no participaron del acto<strong>. Curioso desprecio a un instituto naval cuyos alumnos se armaron en defensa de la patria dos veces contra el mismo enemigo, la primera en 1806 y la segunda en 1982. Pero… ¿a quién le podría importar semejante nimiedad?</strong></p>
<p>Dentro del fárrago de palabras que nos prodiga la primera mandataria en cada alocución, sin solución de continuidad desfilan los derechos humanos, los fondos buitre, los perversos medios de comunicación, él, ella misma y los temas de siempre. En esta oportunidad al menos, la alcaldesa de Rosario Mónica Fein obtuvo la promesa presidencial de fondos para restaurar el monumento a la bandera.</p>
<p>El paneo que las cámaras brindaron sobre los asistentes al magno evento dejó al desnudo lo particular de la jornada. Mientras el gobernador Antonio Bonfatti reclamaba que se respetara la voluntad popular, aunque sea por mínima diferencia (tal vez deba tragar y digerir esas palabras en un par de días), Florencio Randazzo se esforzaba sin éxito por expresar cristiana resignación. Daniel Scioli, entre tanto , recibía “calurosos” saludos en su carácter de príncipe heredero, aunque la herencia le llega con un usufructo vitalicio a favor del oscuro Carlos Zannini.</p>
<p>Aviones, helicópteros, buses y autos particulares emprendieron raudamente la vuelta a casa para abocarse a la sublime tarea. Los comunes mortales nos desayunamos a primeras horas del domingo sobre cómo había quedado definido el campo de juego en el que se dirimirá el futuro de la patria.</p>
<p><strong>Descaro oficialista y mediocridad opositora parecen signar nuestro destino</strong>. Nepotismo en las filas K, máximo líder indiscutido encabezará la lista a diputados nacionales por su provincia natal, pero lo hace también la esposa de Sergio Massa, la pareja de José Manuel de la Sota y tantos otros. Se nominan en varias intendencias a los hijos de los actuales mandatarios comunales e ilustres desconocidos acompañan a políticos de renombre como segundos al mando.</p>
<p><strong>“Scioli no garantiza la continuidad del modelo”</strong>, dijeron hasta el cansancio desde ministros hasta conspicuos dirigentes de La Cámpora, pasando por <em>Carta Abierta</em> y <em>678. </em><strong>Ahora todos integran la lista de candidatos que lo llevan a la cabeza.</strong> Al mismo tiempo, las puertas del canal oficial se abren generosas para recibirlo.</p>
<p>Con mayor o menor énfasis, estos resquemores del pasado trocaron en amor fraterno en casi todos los frentes, junturas, concubinatos y demás entuertos preelectorales en el momento de ver qué jugada especulativa deja a unos mejor posicionados que a otros. Un peligroso juego de ajedrez en el que ya sabemos quién es la reina, quiénes son los alfiles y, sobre todo, quiénes son los peones…</p>
<p>Cuentan los que saben que en algún lugar del más allá los padres fundadores de la patria, de tanto ser nombrados, evocados y torpemente emulados, se reúnen cada tanto para ver desde otra perspectiva la marcha de la nación. Se sorprenden, según relatan, de la gran facilidad con la que se los ponen como ejemplo mientras se hace exactamente lo contrario a lo que ellos hicieron.</p>
<p>Así las cosas, mientras San Martín mira asombrado el desfile en honor, ya no de su persona, sino de su sable, Belgrano se pregunta por qué en el homenaje a su bandera la escena era dominada por una que no tenía los colores de la que él hizo aquel 27 de febrero de 1812. Tal vez al ver el estado de cosas que impera a 195 años de su muerte, su alma inmortal haya vuelto a repetir aquella corta y contundente frase que, aunque ahora niegue el revisionismo histórico, refleja magistralmente la hora actual…  “Ay, patria mía”.</p>
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		<title>Espías de la democracia</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Dec 2014 10:32:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Casi 40 años han pasado desde aquel famoso “Comunicado número 01 de la junta de gobierno” mediante el cual los por entonces todopoderosos comandantes en jefe de las FFAA nos anunciaron que pasaban a ser los jefes supremos de la Nación. Algunos menos desde que un grupo de pintorescos oficiales con la cara pintada inquietaron... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2014/12/22/espias-de-la-democracia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Casi 40 años han pasado desde aquel famoso “Comunicado número 01 de la junta de gobierno” mediante el cual los por entonces todopoderosos comandantes en jefe de las FFAA nos anunciaron que pasaban a ser los jefes supremos de la Nación. Algunos menos desde que un grupo de pintorescos oficiales con la cara pintada inquietaron las vísperas de una semana santa de la democracia con una tragicómica asonada que, según sus mismos protagonistas, no pretendía ser un golpe de Estado sino una movida interna del ejército.</p>
<p>Muchísimo más cerca en el calendario y en nuestro recuerdo, está la protesta uniformada de las fuerzas de seguridad y algunos bastiones militares por reclamos salariales. En esta última oportunidad en la que los uniformados inquietaron a la sociedad, la cara visible no fue un general represor, ni un teniente coronel con cara ñata, ni oficial de inteligencia devenido luego en general de la democracia, jefe del ejército y  devoto del modelo; fue simplemente el cabo Mesa, un suboficial de intendencia que fue dado de baja a los  pocos días en que se erigiera como  portavoz de los reclamos salariales del sector.</p>
<p>Esta pequeña introducción, estimado amigo lector; sirve de apretada síntesis para que recordemos cómo fue disminuyendo -afortunadamente- la capacidad de nuestras fuerzas armadas y de seguridad para alterar el definitivo tránsito de Argentina por la senda de la institucionalidad democrática.  <strong>Ya no hay civiles dispuestos a tolerar otra cosa, pero no es menos cierto que tampoco hay uniformados con la menor intención de apartarse de este camino</strong></p>
<p>Pero eso no quita  que a más de 30 años de gobiernos populares (porque a todos los votó el pueblo, bueno es recordarlo) las sucesivas administraciones no han llegado a acertar en la concreción de políticas de Estado destinadas a tres áreas  tan particulares como los son las fuerzas armadas, las de seguridad y los servicios de inteligencia.</p>
<p>Es bien sabido que algunos fundamentalistas de los “nuevos tiempos” consideraron lisa y llanamente eliminar las instituciones militares. Es bien sabido también que la primera dificultad con la se topaba ese utópico análisis no era de índole estratégico o de balanceo de fuerzas a nivel regional. Era más bien socioeconómico. Las fuerzas armadas y sus bases, cuarteles y materiales son fuentes de trabajo para una buena porción de la población civil. En algunos casos, cerrar una base naval o un cuartel del ejército implicaría dejar vacío de contenido al pueblo o ciudad que los alberga</p>
<p>Menos extremistas pero no menos erradas han sido muchas de las “terapias” con las que se pretendió “poner en caja” a esa especie de bichos raros con galones, espadas y gorras.  Así fue que unilateralmente eliminamos las hipótesis de conflicto al mismo tiempo que incrementamos medidas no siempre fáciles de digerir por parte de nuestros vecinos; <strong>confundimos el hecho de tener fuerzas armadas en democracia con la democratización de las fuerzas (algo imposible de concebir en estructuras donde el que manda no es elegido por quienes obedecen).</strong></p>
<p>A lo largo de 30 años hemos visto derogar códigos militares, asignar a las FFAA tareas sociales; les hemos cambiado los planes de estudio a sus escuelas; tomamos medidas innovadoras como prohibir el salto de rana, el cuerpo a tierra y hasta – como en el caso de la policía aeronáutica- prohibimos a sus miembros hacer el famoso  “saludo miliar”. Ya que hablamos de policía, también creamos la Bonaerense 2,  trocamos el vocablo Comisario por Comisionado y agente por oficial, dimos vuelta las jinetas para dejar en claro que no eran militares y pusimos a hombres entrenados para actuar en las fronteras y en las aguas, a pedir cédula verde y registro en la General Paz. Muy profundo todo.</p>
<p><strong>Lo que por cierto no hemos, visto ni en materia de defensa ni de seguridad, es una política de Estado para al menos el mediano plazo. </strong>En el caso del primer área los cambios de rumbo ni siquiera esperan a un cambio de gobierno, cada ministro que ha asumido aún dentro de una misma administración se ocupó raudamente de marcar profundas diferencias con su antecesor. Resultará obvio si le digo que  la gestión de Horacio Jaunarena no fue en la misma dirección que la  que Nilda Garré; pero tampoco lo fue la de Puricelli y mucho menos la de Agustín Rossi, quien pasó de ser una de las espadas más poderosas del gobierno en el Congreso a deambular por hospitales militares inaugurando algún que otro equipo médico de mediana importancia, y que pasa sus días de exilio dorado ilusionándose al prometer  aviones, barcos y radares para reequipar a la milicia, pero alcanzando tan solo a comprar algún que otro trasto viejo a nuestros amigos de Moscú.</p>
<p>Mucho más complejo aún ha sido articular la relación de las distintas administraciones con las estructuras de inteligencia. Por estos días el descabezamiento de la ex SIDE trajo un poco de luz sobre un terreno siempre gris, oscuro y sobre el que pocos pueden o quieren saber algo.</p>
<p>Creo haberle dicho alguna vez, querido amigo, que <strong>la inteligencia como actividad no es algo malo en sí mismo</strong>. A veces nuestra fantasía un poco ayudada por la cinematografía nos lleva a ver detrás de ese vocablo,  a superdotados agentes que hacen cosas tremendas con absoluta impunidad.  Pero lo cierto es que no solo los Estados y sus fuerzas militares o policiales se valen del “espionaje” para fines que -al menos en teoría- son útiles a la defensa o a la seguridad o a la justicia. Las empresas hacen inteligencia cuando realizan estudios de mercado para medir la aceptación de nuevo producto; los equipos de futbol la hacen para indagar las debilidades del oponente de turno, Usted y yo la hacemos cuando navegamos la web averiguando sobre algún conocido o cuando rastreamos  en las redes sociales los pasos de una ex novia del secundario.</p>
<p>Ahora bien, Secretaría de Inteligencia del Estado, Direcciones de inteligencia en cada una de las FFAA  y de las distintas fuerzas de seguridad federales y provinciales. Una dirección nacional de inteligencia estratégica militar, más alguna que otra agencia de espionaje externa con personal en el país, conforman un panorama de complejas redes de obtención de información profunda y profusa acerca de países,<strong> instituciones e individuos con las que se así como se puede estar un paso adelante en resguardo de los intereses del país y sus habitantes, también se pueden neutralizar adversarios políticos, intimidar a miembros del poder judicial , silenciar a un periodista molesto o muchas cosas más.</strong></p>
<p>El gran problema con el espionaje y sus agentes suele ser que no son sencillamente controlables. Cualquier cuadro político de talento medio se le anima al ministerio de salud, de Economía o de Relaciones Exteriores. Pero manejar las herramientas del espionaje y, sobre todo, a sus hombres con solo proponérselo, es tarea difícil.  Más difícil es no intentar aprovechar las facilidades del medio para el provecho propio o de la facción en el poder, algo que hoy por hoy  es más que claro que está ocurriendo.</p>
<p>No es un secreto por estos días que la Jefe de Estado perdió por completo el control de la Secretaria de Inteligencia. De hecho, derivó su confianza hacia los espías del Ejército, los que cobran su secreto salario para hacer otra cosa.  Pensar que este mismo gobierno procesó a unos cuantos almirantes por un “recorte y pega” de diarios ocurrido en una base naval, algo que más bien pareció un trabajo de alumnos de colegio secundario.</p>
<p><strong>Con todo, el esfuerzo puesto en disciplinar al rebaño de los agentes secretos, la simple designación de uno de los pocos hombres de confianza que le quedan, no es para nada garantía de éxito.</strong> Muchas cosas más deberán ocurrir y es probable que ocurran aunque no nos enteremos.</p>
<p>Con total descaro desde el poder se han deslizado los aparentes  motivos de esta brusca intervención presidencial: los espías están dando información a los jueces sobre irregularidades de funcionarios, los agentes de la SI trabajan para la oposición, &#8220;debemos poner la inteligencia nacional a trabajar para contener el avance judicial y frenar a los opositores&#8221;, y algunas otras más&#8230;</p>
<p>Ni usted ni yo sabremos, claro está, la verdad completa de la historia. Lo que sí podríamos pedir dentro de la lista de deseos para 2015 es que quienes aspiran a ocupar el poder el año entrante se comprometan explícitamente no solo a no robarnos nuestro dinero, sino que además garanticen el respeto a nuestra intimidad, a nuestras comunicaciones y a nuestros pensamientos. <strong>Sería muy triste tener que lidiar no solo con nuestras  ilusiones “pinchadas” sino deber  también hacerlo con los teléfonos.</strong></p>
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		<title>Aniversario para pocos</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Dec 2014 09:54:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Las nuevas chapas de los techos del viejo apostadero naval de Buenos Aires parecían servir de eficiente amplificador del bullicio reinante en la Plaza de Mayo. Miles de personas eficientemente transportadas en centenares de micros -contratados seguramente con cargo al presupuesto de municipios diversos- entonaban pegadizos canticos que “mágicamente” se encendían  y  apagaban al unísono... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2014/12/15/aniversario-para-pocos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Las nuevas chapas de los techos del viejo apostadero naval de Buenos Aires parecían servir de eficiente amplificador del bullicio reinante en la Plaza de Mayo. Miles de personas eficientemente transportadas en centenares de micros -contratados seguramente con cargo al presupuesto de municipios diversos- entonaban pegadizos canticos que “mágicamente” se encendían  y  apagaban al unísono cuando “Ella”  necesitaba el calor de la militancia o el respetuoso silencio frente a su arenga nacional y popular.</p>
<p>Gracias a la potencia del audio, el personal de guardia en buques  y muelles no debió abandonar sus responsabilidades para escuchar el discurso que seguramente la Presidente de los 40 millones de argentinos (como le gusta hacerse llamar) pronunciaría con motivo de festejarse nada más ni nada menos que 31 años de democracia. Democracia de todos. De peronistas, radicales, izquierdistas y conservadores. Democracia de los profesionales y de quienes no lo son.  De la civilidad, pero también de los militares de la democracia, de los curas, rabinos y clérigos de todos los credos. De los obreros y de los patrones. De los presos con derechos humanos, de quienes los custodian y también de los jueces que imparten justicia al margen de los cargos que puedan detentar circunstancialmente los justiciables. Democracia de los nietos recuperados y de sus abuelas, también de las abuelas y nietos  de muchos soldados, policías y civiles muertos por la metralla asesina de quienes mancharon con su sangre el gobierno democrático de la primer presidente mujer de la Argentina, María Stella Martínez de Perón. La esposa del fundador de la idea que dice profesar el actual Gobierno por si no queda claro</p>
<p><strong>La patria lamentablemente no ofrece por estos días muchos motivos de festejo</strong>. Relato al margen, ellos saben que sabemos que las cosas no van bien. Sería redundante, amigo lector, pasar revista a todo lo que nos aqueja y angustia. Pero la bien ganada y bendita democracia nos brinda la necesaria luz de esperanza para saber que a partir de este acto, comenzamos a transitar la cuenta regresiva que ubica el anhelado recambio presidencial en una cifra menor a un año.</p>
<p>Es por ello que uno podía ingenuamente haber pensado que “Ella” aprovecharía esta última ocasión en la que hablaría al país con motivo de tan importante circunstancia para al menos por una vez hacerlo realmente para todos y todas. Tal vez no llegó a comprender que jamás volverá a poder tener semejante privilegio: el próximo 10 de diciembre, a la misma hora, no será nada más que una ciudadana común mirando el mismo acto por televisión; sin lujos provistos por el erario público, con una custodia reducida acorde a su condición de ex presidente. Sin mandos militares que le digan que a todo que sí por temor a perder la carrera y buena parte del salario; sin ministros complacientes y con un Partido Justicialista que como corresponde a su génesis estará alineado y listo para jurar fidelidad  absoluta a una nueva corriente interna cuyo nombre terminará en “ismo” y comenzará con el nombre del triunfador en los comicios.</p>
<p><strong>Pero la Presidente ciertamente no habló para todos; no al menos  para el mundo al que fustigó con dureza acusándolos como siempre de todos sus pesares.</strong> No habló para el grueso de los miembros del Poder Judicial, a quienes no puede perdonarles que se entrometan en escabrosos asuntos que rozan a sus protegidos; tampoco habló para la clase media, esa especie en vías de extinción que tal vez molesta al modelo porque no necesita de la dádiva populista pero tampoco está en condiciones de ofrecer tentadores negocios al poder. No habló para usted, querido amigo, no habló para mí, ni para ningún argentino o argentina que no profese una devoción a libro cerrado por el modelo y la imaginaria década ganada. No habló para ninguno de los ex presidentes que la precedieron en estos 31 años, los que fueron expuestos con máxima exaltación de sus errores, en un documental previo a su discurso.</p>
<p><strong>“Ella” es de los 40 millones de argentinos, pero se concentra en el puñado de militantes que aún aceptan ser conducidos como rebaño rentado para dar marco a cada acto.</strong> No había lugar en la que “ella” denomina la casa de la democracia, para algún demócrata de otra ideología. Con excepción de Leopoldo Moreau, todo era armónicamente K.</p>
<p>No hubo lugar en esa plaza para una familia que quisiera ilustrar a sus hijos sobre las virtudes de la democracia.  Para poder enseñarles que los países democráticos entre otras cosas, saben separar los actos partidarios de los actos de gobierno.  Que el día de la bandera es para honrar a su creador y no a “El”, que en el día de  la independencia se homenajea a quienes nos la dieron en 1816 no en 2003  <b>y que un día como el pasado sábado la fiesta es de toda la sociedad incluso de aquellos a los que le gusta el color amarillo o el naranja.</b></p>
<p>Una verdadera oportunidad desperdiciada. Una cierta posibilidad de hacer algo para quedar en la historia con un recuerdo que resista al inexorable borrón y cuenta nueva que arrancará precisamente el próximo 10 de diciembre, día en el que las hojas del relato se comiencen a borrar, las “luces “ del modelo se vayan apagando y las lealtades, sostenidas antes con la billetera que con el corazón, se esfuercen denodadamente en encontrar un modesto rincón para salir en la foto oficial del acto en homenaje al 32° aniversario de la democracia. Una foto en la que seguramente veremos sonriendo a muchos de los que estaban ayer, pero a “Ella” nunca más.</p>
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		<title>El presidente procesado</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Jul 2014 10:39:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Amado Boudou]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Finalizado el Mundial y sin la copa en la mano, la sociedad argentina volvió a prestar atención en forma inmediata al resto de los torneos que día tras día la tienen también liderando los primeros puestos del ranking mundial: inflación, inseguridad, déficit educativo y de salud, y un largo etc. <strong>Pero ninguno de todos los anteriores nos ha de llevar a la cima del podio en forma tan espectacular como lo hará -en el campeonato mundial de la corrupción- la breve estancia del encartado Amado Boudou al frente del Poder Ejecutivo Nacional</strong></p>
<p>Si tuvo usted tiempo, amigo lector, de ver por estos días emisiones de TV de afuera, la expectativa por la final futbolística hizo que muchos canales de los cinco continentes se refieran en forma reiterada a cuestiones relacionadas al lejano país sudamericano que, una vez más, enfrentaría a la prolija y ordenada Alemania. He visto y oído hablar de nuestro país con mayor o menor grado de detalle, con precisiones y con subjetividades propias de la visión que tienen de nosotros en distintas latitudes del orbe.</p>
<p>Si por una cuestión de calendario el cierre de la Copa Mundial se hubiera corrido un par de días, el mundo tendría una perla periodística que muy difícilmente podría ser asimilada o entendía con facilidad por las culturas germana, nipona o sajona; muy probablemente tampoco por las mexicana, chilena o uruguaya. Si bien, con sus más y sus menos, ninguna de las comunidades aludidas es ajena a hechos de corrupción que han sacudido en alguna que otra ocasión lo más profundo de sus cimientos institucionales, <strong>la delegación de la presidencia de la Nación a un funcionario procesado por la Justicia en una causa por sobornos y con firmes posibilidades de ser procesado en al menos otras dos, constituye un hito periodístico</strong> de amplio espectro digno de protagonizar tanto la pantalla de CNN y RTVE como de History Channel o Animal Planet</p>
<p>Podrá en este punto, amigo lector, tildarme de exagerado; unas horas de interinato seguramente no lleven al procesado a la obligación de producir actos protocolares o administrativos que comprometan de manera significativa el futuro de la patria o sus instituciones. <strong>Es muy probable que el encartado haya recibido directivas claras de no circular por los alfombrados pasillos del poder, no llamar, no preguntar, ni hacer nada que pueda exacerbar aún más sus “no positivas” relaciones con el resto del equipo gubernamental</strong>. Hay que evitarle incluso al jefe de la “devaluada” casa militar, la difícil tarea de –en caso de ingresar Boudou a Casa de Gobierno- ordenar la rendición de honores militares a un procesado; algo que se da de patadas con elementales normas de disciplina castrense. La tradicional fórmula de bienvenida “Buenos días señor Presidente; Casa de Gobierno sin novedad” sonaría casi a cargada; ya que precisamente la novedad sería que la cabeza del PEN se encuentre siendo ejercida por un individuo con varios expedientes abiertos en la justicia penal</p>
<p>Suelen -desde el kirchnerismo- comparar la situación del Jefe de gobierno de la Ciudad con la del vicepresidente; parecen olvidar dos cuestiones muy importantes. La primera es que uno al margen del título rimbombante del cargo, Macri no es más que un intendente municipal. <strong>La otra, y tal vez más importante, es que se suponía que esta gestión del FPV era más buena, más transparente y más patriota que todas las demás.</strong> En especial que la del alcalde porteño. Nos dijeron que venían a romper con la corrupción, que no dejarían sus convicciones en la puerta de la Casa Rosada, que no permitirían que se le siga robando al pueblo su ilusión y su futuro. (algo creo que dijeron también sobre no robarles su dinero; pero no estoy seguro)</p>
<p>Un vicepresidente es nada más ni nada menos que un “presidente suplente”. Aún imbuido del clima futbolero, me permito reflexionar sobre el excelente papel que jugó Romero en nuestra selección. No hizo falta poner en acción al arquero suplente; pero seguro que Orión o Andujar no eran ni mancos, ni rengos ni discapacitados visuales. Si Sabella los eligió sería porque podrían cumplir su rol con la misma idoneidad que el titular. Eran en suma, hombres de total confianza para el resto del equipo.</p>
<p>Hablando de confianza, me despido con una pregunta que suele hacerse a modo de test de honestidad simbólico -alguna vez se la habrán hecho seguramente: Usted, amigo lector, ¿le compraría un auto usado al vicepresidente Boudou? En este particular caso, la respuesta la tendrá tarde o temprano el juez federal Claudio Bonadio.</p>
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