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	<title>Fernando Morales &#187; Manuel Belgrano</title>
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		<title>Ay, patria mía…</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Jun 2015 18:59:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Cada acto, cada ceremonia, cada encuentro con su pueblo ha de tener muy seguramente un sabor especial para la presidente Cristina Fernández. Ese sabor característico de la última vez. En el Congreso, al abrir las sesiones ordinarias, el aniversario de la Revolución de Mayo y ahora la reciente celebración del Día de la Bandera han agregado al tradicional tono épico de cada arenga el matiz melancólico de la despedida.</p>
<p>Ese “los quiero mucho” al cerrar su discurso del 20 de junio en Rosario parecía recordar el famoso “llevo en mis oídos la más maravillosa música que, para mí, es la palabra del pueblo argentino”, dicho por Juan Domingo Perón el 12 de junio de 1974. Salvando las obvias distancias tanto en el tipo de despedida como en la altura política del orador, claro está.</p>
<p><span id="more-800"></span><strong>Es muy cierto que la Jefe de Estado viene manejando la recta final de poder con extraordinaria maestría</strong>. Se las ingenia en cada oportunidad para ser el centro indiscutido de la atención de propios y extraños. Todos esperaban un anuncio espectacular. Prolijamente, los súbditos dejaron obligaciones funcionales y personales para viajar a Rosario a compartir ese anuncio que no llegó.</p>
<p>Excepto, claro, que lo que el mundo K hubiera estado esperando, hubiera sido el anuncio del ascenso a general de brigada del extinto coronel Manuel Dorrego. No pareció muy feliz la ocasión, ya que Dorrego fue en su momento severamente castigado por el general San Martín por las mofas que le propinaba a menudo al mismísimo Belgrano, por su poca voz de mando y sus modales para nada castrenses.</p>
<p>Por cierto, no fue el único desaire que se le propinó a su prócer favorito este 20 de junio. Un poco por desidia del Ministro de Defensa y otro por la adolescente cobardía de algunos almirantes, los cadetes de la escuela que fundara Belgrano en 1799 y que hoy, si bien en forma caótica sigue bajo la órbita de la Armada, no participaron del acto<strong>. Curioso desprecio a un instituto naval cuyos alumnos se armaron en defensa de la patria dos veces contra el mismo enemigo, la primera en 1806 y la segunda en 1982. Pero… ¿a quién le podría importar semejante nimiedad?</strong></p>
<p>Dentro del fárrago de palabras que nos prodiga la primera mandataria en cada alocución, sin solución de continuidad desfilan los derechos humanos, los fondos buitre, los perversos medios de comunicación, él, ella misma y los temas de siempre. En esta oportunidad al menos, la alcaldesa de Rosario Mónica Fein obtuvo la promesa presidencial de fondos para restaurar el monumento a la bandera.</p>
<p>El paneo que las cámaras brindaron sobre los asistentes al magno evento dejó al desnudo lo particular de la jornada. Mientras el gobernador Antonio Bonfatti reclamaba que se respetara la voluntad popular, aunque sea por mínima diferencia (tal vez deba tragar y digerir esas palabras en un par de días), Florencio Randazzo se esforzaba sin éxito por expresar cristiana resignación. Daniel Scioli, entre tanto , recibía “calurosos” saludos en su carácter de príncipe heredero, aunque la herencia le llega con un usufructo vitalicio a favor del oscuro Carlos Zannini.</p>
<p>Aviones, helicópteros, buses y autos particulares emprendieron raudamente la vuelta a casa para abocarse a la sublime tarea. Los comunes mortales nos desayunamos a primeras horas del domingo sobre cómo había quedado definido el campo de juego en el que se dirimirá el futuro de la patria.</p>
<p><strong>Descaro oficialista y mediocridad opositora parecen signar nuestro destino</strong>. Nepotismo en las filas K, máximo líder indiscutido encabezará la lista a diputados nacionales por su provincia natal, pero lo hace también la esposa de Sergio Massa, la pareja de José Manuel de la Sota y tantos otros. Se nominan en varias intendencias a los hijos de los actuales mandatarios comunales e ilustres desconocidos acompañan a políticos de renombre como segundos al mando.</p>
<p><strong>“Scioli no garantiza la continuidad del modelo”</strong>, dijeron hasta el cansancio desde ministros hasta conspicuos dirigentes de La Cámpora, pasando por <em>Carta Abierta</em> y <em>678. </em><strong>Ahora todos integran la lista de candidatos que lo llevan a la cabeza.</strong> Al mismo tiempo, las puertas del canal oficial se abren generosas para recibirlo.</p>
<p>Con mayor o menor énfasis, estos resquemores del pasado trocaron en amor fraterno en casi todos los frentes, junturas, concubinatos y demás entuertos preelectorales en el momento de ver qué jugada especulativa deja a unos mejor posicionados que a otros. Un peligroso juego de ajedrez en el que ya sabemos quién es la reina, quiénes son los alfiles y, sobre todo, quiénes son los peones…</p>
<p>Cuentan los que saben que en algún lugar del más allá los padres fundadores de la patria, de tanto ser nombrados, evocados y torpemente emulados, se reúnen cada tanto para ver desde otra perspectiva la marcha de la nación. Se sorprenden, según relatan, de la gran facilidad con la que se los ponen como ejemplo mientras se hace exactamente lo contrario a lo que ellos hicieron.</p>
<p>Así las cosas, mientras San Martín mira asombrado el desfile en honor, ya no de su persona, sino de su sable, Belgrano se pregunta por qué en el homenaje a su bandera la escena era dominada por una que no tenía los colores de la que él hizo aquel 27 de febrero de 1812. Tal vez al ver el estado de cosas que impera a 195 años de su muerte, su alma inmortal haya vuelto a repetir aquella corta y contundente frase que, aunque ahora niegue el revisionismo histórico, refleja magistralmente la hora actual…  “Ay, patria mía”.</p>
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		<title>A la guerra sí, al desfile no</title>
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		<pubDate>Wed, 20 May 2015 05:02:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[A 32 años de haber abandonado (esperemos que para siempre) las pretensiones de ser una alternativa de poder, los altos mandos militares afrontan por estos días preocupaciones mucho más modestas que las que desvelaban a sus pares del siglo pasado. Algunas no obedecen a objetivos muy lícitos, aunque sean apañadas por el máximo escalón del... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/05/20/a-la-guerra-si-al-desfile-no/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>A 32 años de haber abandonado (esperemos que para siempre) las pretensiones de ser una alternativa de poder, los altos mandos militares afrontan por estos días preocupaciones mucho más modestas que las que desvelaban a sus pares del siglo pasado.</p>
<p><strong>Algunas no obedecen a objetivos muy lícitos, aunque sean apañadas por el máximo escalón del poder político</strong>. Se relacionan con el <strong>estudio de la conflictividad social</strong>, la <strong>neutralización de jueces y fiscales</strong> y <strong>espionajes varios</strong>. Otras mucho más humildes pasan por tratar de evitar que se sigan hundiendo naves surtas en puerto e intentar frenar los cada vez mayores desprendimientos de mampostería y mármoles que recubren las paredes exteriores del edificio sede de la fuerza y que evidencian una decadencia casi terminal.<span id="more-786"></span></p>
<p>Estos <strong>12 años de “disciplinamiento” severo</strong> han rendido sin lugar a dudas sus frutos. Se puede emitir una orden mediante la cual se eliminen de los cuarteles todos los retratos de militares que atentaron contra la democracia; pero es más “placentero” hacer que el jefe del ejército los descuelgue con sus propias manos y en cadena nacional. Se puede expropiar una escuela militar por lo que algunos militares hicieron en su interior; pero es más” redituable” hacérsela entregar al jefe de la marina durante el acto en el que se recordaba el 147° aniversario de la muerte del fundador de esa fuerza. <strong>Se los puede visitar en su propia casa el día que recuerdan a sus caídos en Malvinas con un mínimo respeto, o se puede saludar al paso de la bandera de guerra con las manos en… los bolsillos y charlando distendidamente o mandando mensajitos de texto con el celular; todo suma y todo aporta al proceso de transformar la lícita subordinación militar al poder político en sumisión reverencial de sus jefes máximos a todo tipo de caprichos y trapisondas de los funcionarios</strong> a los que no se atreven a contrariar ni tan solo en lo más mínimo y elemental. Un mes más en el cargo al fin de cuentas, es un mes más de chofer, viáticos y sueldo sin quitas.</p>
<p>Casualmente mientras doy a luz esta columna querido amigo lector, se llevan adelante en <strong>Puerto Belgrano</strong> los actos centrales por un nuevo aniversario del combate de Montevideo. Un rotundo triunfo de la escuadra al mando de Guillermo Brown ( aquel marino mercante irlandés, que se enamoró de estas tierras y se armó para defenderlas, convirtiéndose en el primer Almirante de lo que es hoy nuestra Armada Argentina) Por pedido expreso del ahora “bañado de humildad” Agustín Rossi, <strong>los actos serán a puertas cerradas, en la intimidad del cuartel</strong>; solamente con la tropa y aquellos invitados íntimos que por su comprobada buena educación y respeto no le harán pasar al ministro momentos ingratos. Los gremios que nuclean al personal civil de las FFAA podrían en otras circunstancias, incomodarlo; pero ya la milicia se ha ocupado de evitarlo.</p>
<p>Usted sabe tan bien como yo – querido amigo- que<strong> en los últimos años vestir uniforme no es “fashion”,</strong> más allá de algunas excepciones como ser ir a trabajar a las villas de emergencia con órdenes expresas de no intervenir en ningún caso si observaran algún ilícito (<strong>no van como autoridad, van a servir al pueblo; esa es la consigna que regula su misión social</strong>) o de abrir sus bases para que la militancia pueda hacer festivales musicales o pasear en buques escuela, mejor tenerlos lejos, encerrados y con poco presupuesto a tal punto de haberlas transformado en inoperables y meramente figurativas. No obstante y seguramente fruto de la sumisión antes aludida, hace algún tiempo un alto jefe militar me decía sin sonrojarse: “Nunca los militares estuvimos tan bien como con este gobierno”. Seguramente se habrá referido a su situación personal en virtud del alto cargo que alcanzó durante esta gestión, porque sus subordinados inmediatos parecen no pensar lo mismo en términos institucionales y no personales.</p>
<p>Pero como el modelo es tremendamente elástico al punto de lapidar profesionalmente al hijo o al sobrino de un militar procesado por el simple hecho de compartir apellido mientras que al mismo tiempo lleva a la máxima jerarquía de la escala a otro militar sospechado en primera persona de actos ilegales, ahora, señores y señoras, <strong>tendremos finalmente un mega desfile para exponer al mundo nuestro “poderío bélico”.</strong></p>
<p>En su afán de “festejar “ a como dé lugar, recordando que el súper operativo por aquel “ Bicentenario” de 2010 dio sus frutos, y conscientes de que para el otro -el correspondiente al 9 de Julio de 2016- <strong>falta mucho y además tendrá a Scioli o Macri como protagonistas,</strong> era necesario aprovechar este 25 de Mayo para intercalar el fervor de la militancia, con ciudadanos comunes que salgan a las calles tentados por los shows musicales y demás espectáculos soberbiamente montados por el escenógrafo oficial Javier Grosman (ese <strong>que en 2010 reemplazó a los soldados de verdad por actores disfrazados de militares de época).</strong></p>
<p>Si bien el dispendio de fondos para estas cuestiones nacionales y populares no tiene límites, la milicia ofrece un atractivo extra que no se puede comprar así nomás; miles de soldados con sus armas (no importa que no sirvan ya para nada), unos cuantos vehículos pintados de verde, tal vez alguno de los seis tanques recientemente reciclados y un par de viejos aviones de combate siempre harán la delicia de grandes y chicos; si a ello le sumamos un hábil locutor que introduzca en cada glosa adecuadas menciones a lo mucho que avanzamos en la década ganada, mejor que mejor. Muchos generales y almirantes ya sueñan con un minuto de gloria pudiendo compartir el palco con “ella” aunque ni tan solo los salude como acostumbra a hacer las pocas veces en las que no le queda más remedio que “soportarlos en un acto”.</p>
<p>En su afán coreográfico el Señor <strong>Grosman imaginó algo sublime,</strong> <strong>miles y miles de veteranos de Malvinas desfilando</strong>; recibiendo la ovación del pueblo mientras marchaban luciendo sus medallas; el grueso de ellos promedia los 50 años, una mezcla perfecta de madurez y aptitud física para la marcha; por otra parte qué cosa sería más lógica que hacer desfilar a quienes <strong>pusieron en riesgo su vida en la única guerra librada por el país durante el siglo XX</strong> (recordemos que, cumpliendo fielmente con el relato oficial, la lucha contra la subversión no fue una guerra ni nada por el estilo).</p>
<p>Pero… ¿cómo hacer para que diez o veinte mil personas juren a los organizadores del festejo que tendrán un comportamiento políticamente correcto? <strong>¿Cómo hacer para diferenciar a los veteranos de guerra que adhieren al modelo, de los veteranos del PRO, del Frente Renovador o del Socialismo?</strong> ¿Cómo evitar que un grupo de los “díscolos” Veteranos no reconocidos aproveche la ocasión para reclamar una vez más por lo que se les promete en privado pero se les niega en la práctica?</p>
<p>El todo poderoso General Milani movió sus fichas; no estaba solo en la movida sus hermanitos menores de las otras fuerzas se escudaron tras los soles que adornan sus hombros y Rossi apoyó el veto. Gloria, honor y bonitos discursos para nuestros veteranos; pero nada de desfiles ni honras públicas. <strong>La calle es solo para militantes devotos y militares obedientes.</strong> Esa es la síntesis del plan.</p>
<p>A esta hora de este día, todo está en proceso de planificación, todo puede pasar, todo puede cambiar y todo en definitiva dependerá del ánimo y deseo de una sola persona; es muy cierto que <strong>escribir esta columna me duele como Veterano de Malvinas, pero más me duele como marino comprobar la vigencia de aquella frase del general Manuel Belgrano: “No es lo mismo vestir el uniforme militar que serlo”.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Contradiciendo a Belgrano</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Nov 2014 09:50:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Roberto García Moritán]]></category>

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		<description><![CDATA[&#8220;Una Nación que deja hacer por otra una navegación que puede realizar por sí misma, compromete su futuro y el bienestar de su pueblo”. La frase precedente, fue escrita por el Secretario del Real Consulado de Buenos Aires, el Dr. Manuel Belgrano. La misma representa el fundamento ideológico que el prócer favorito de la Presidente usó... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2014/11/25/contradiciendo-a-belgrano/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="center"><b>&#8220;Una Nación que deja hacer por otra una navegación que puede realizar por sí misma, compromete su futuro y el bienestar de su pueblo”.</b> La frase precedente, fue escrita por el Secretario del Real Consulado de Buenos Aires, el Dr. Manuel Belgrano. La misma representa el fundamento ideológico que el prócer favorito de la Presidente usó como base para inaugurar -un 25 de noviembre de 1799- la Escuela de ciencias matemáticas y náuticas. Con razón sostenía Don Manuel que era necesario dotar a estas tierras de pilotos y marinos para tripular naves que afiancen el transporte del comercio exterior de la región. La escuela de náutica por el creada habría un futuro promisorio destinado a “jóvenes animosos y capaces que quisieran aprender una profesión honrosa y lucrativa”.</p>
<p>La historia de la patria, rica en grandezas y miserias de gobernantes y gobernados, asestaría varios golpes certeros a este emprendimiento ideado por Belgrano; su escuela y el consecuente desarrollo de una marina mercante de bandera nacional que sirva de sostén logístico al comercio exterior sufriría distintas clausuras y reaperturas;  produciéndose recién en 1895 la reapertura definitiva de la misma. <strong>En nuestros días se la conoce como Escuela Nacional de Náutica “Manuel Belgrano” y su decadencia guarda estrecha relación con la situación de la Marina Mercante Nacional y porque no de la patria misma…</strong></p>
<p>Seguramente habrá reparado, querido amigo lector, en <a href="http://opinion.infobae.com/roberto-garcia-moritan/2014/11/13/argentina-necesita-una-politica-naviera/">una columna</a> publicada en este portal hace pocos días atrás, en la que el ex vicecanciller Roberto García Moritán aludía a la necesidad que tiene nuestro país de contar con una política naviera.</p>
<p>Al margen de lo acertado o no  de la nota, resulta gratificante ver que una personalidad de la talla de García Moritan se ocupe de un tema sobre el que la clase política en general demuestra un desconocimiento supino; solo abren asombrados los ojos cuando algún especialista en la materia les cuenta que <b>entre lo que pagamos por fletes de importación y dejamos de cobrar por fletes de exportación, las flacas arcas del BCRA tienen al año unos cinco mil millones de dólares menos. </b></p>
<p>Si bien supimos tener una flota mercante de cierta importancia a nivel regional, la misma se componía en gran parte de flotas estatales (ELMA e YPF) y de un interesante elenco de empresas navieras privadas de bandera argentina que aseguraban la presencia del pabellón argentino en casi todos los puertos del mundo.  La desregulación y privatización de los 90, el cambio de paradigma en materia de transporte internacional por agua, la desaparición de las líneas regulares de transporte marítimo, de las conferencias de fletes y algunas otras cuestiones hicieron que de aquella marina mercante solo queden imágenes en la mente de la gente de mar y en algunas maquetas navales distribuidas en diferentes despachos oficiales cuando finalmente cayó el telón.</p>
<p>Las privatizaciones de Menem y Cavallo tuvieron un capítulo especial para esta actividad. Mientras que las empresas de Electricidad, Agua, Gas, Teléfonos y otras fueron vendidas pero siguieron funcionando, las empresas navieras estatales fueron desguazadas; las naves, vendidas; el personal, despedido y sus edificios poco menos que demolidos o transformados en otra cosa.</p>
<p>Luego llegó la refundación de la patria. El modelo y el relato y con ellos la promesa de nuevos vientos de cola para la marina mercante nacional -y si hay algo en lo que el viento de cola es útil es precisamente en la navegación.</p>
<p>Una de las primeras cosas que hizo el ex presidente Kirchner fue firmar un acuerdo con Hugo Chávez para construir cuatro buques petroleros. Esto marcaría un renovado impulso para la industria naval nacional. <strong>Por ahora, y a 12 años de aquel solemne momento, no hemos terminado ni el primero y como es de suponer, difícilmente se lleguen a hacer los otros tres. </strong> Asimismo, la promulgación del decreto 1010/04 prometía la panacea naval, haciendo que mágicamente las popas de los buques vuelvan a ver flamear la bandera de la patria con todo lo que ello implicaba.</p>
<p>El mundo,  la realidad o las cuentas (como usted prefiera) demostraron que hacía falta algo más que un emotivo acto en el salón blanco (todavía lo usaban por aquellos días) para que aquel pedazo de papel cumpliera su cometido.  No podemos negar una tibia (muy tibia) recuperación de la actividad, pero nos sobran los dedos de las manos para contabilizar las naves de nuestra marina mercante (no cuento los botes a remo de los lagos de Palermo ni las lanchas del Tigre; cosa que sí  parecen hacer algunos informes oficiales.</p>
<p>Para no seguir abrumándolo con historia antigua, amigo lector,  déjeme simplemente contarle que hoy 25 de noviembre <b>se “celebra” en todo el país el día de la marina mercante argentina</b>. El festejo esta empañado por la muerte de un joven oficial de la marina mercante ocurrida a bordo de un buque surto  en el taller naval del ministerio de Defensa (TANDANOR) y sobre la que curiosamente las autoridades no han informado nada aún.</p>
<p>Ha visto, querido amigo lector, hoy volví a las fuentes. A los barcos, a contarle algo de una actividad que, además de ser un importante negocio, es un factor fundamental de la geopolítica y la estrategia nacional. Uno de los brazos del poder naval de la Nación. No hay fuerza naval militar que pueda operar en tiempo de guerra si no tiene el sostén logístico de una flota mercante que transporte los víveres, los tanques, el combustible y hasta el personal militar.  Malvinas lo demostró: la marina mercante aportó 30 buques, 700 hombres y mujeres con 16 muertos en combate.</p>
<p>215 años después, funcionarios de civil y de uniforme formarán hoy frente a la tumba del general Manuel Belgrano para decir como cada año con voz firme y cara de circunstancia &#8220;<b>¡Aquí estamos</b>!&#8221;. Don Manuel, seguramente viendo lo poco que hacen para cumplir su sueños,  desde el más allá les preguntará: &#8220;¿<b>Y para qué vinieron? </b></p>
<p>Feliz día a todos los hombres y mujeres que día a día intentan seguir construyendo la patria en cada rincón de nuestro mar y nuestros ríos.</p>
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		<title>Cristina, la madrina argentina del Papa uruguayo</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Sep 2013 04:31:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El próximo 30 de septiembre, Buenos Aires será protagonista de un hecho triplemente inédito. Por un lado, la más importante empresa de transporte fluvial de pasajeros del Río de la Plata (Buquebus) incorporará a su flota un nuevo barco dotado de propulsión a gas, un concepto de propulsión naval totalmente innovador que permite reducir prácticamente a cero la... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2013/09/20/cristina-la-madrina-argentina-del-papa-uruguayo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El próximo 30 de septiembre,<strong> Buenos Aires</strong> será protagonista de un hecho triplemente inédito. Por un lado, la más importante empresa de transporte fluvial de pasajeros del <strong>Río de la Plata </strong>(<strong>Buquebus</strong>) incorporará a su flota un nuevo barco dotado de <strong>propulsión a gas</strong>, un concepto de propulsión naval totalmente innovador que permite reducir prácticamente a cero la contaminación ambiental por gases de escape. A ello se le puede adicionar que la extraordinaria velocidad máxima que desarrolla la nave es de 58 nudos (107 kmts/hora). Piense, amigo lector, que si el barco se desplazara imaginariamente por la <strong>avenida General Paz</strong>, sería multado por exceso de velocidad.</p>
<p>En segundo lugar, si bien el nombre original de la embarcación sería el del fundador de la empresa naviera rioplatense (<strong>López Mena</strong>), la llegada del <strong>cardenal Bergoglio</strong> al sillón de Pedro en plena etapa final de alistamiento del buque produjo un radical cambio de planes. Será bautizado como “<strong>Francisco Papa”</strong>. Sin lugar a dudas, primer santo padre en ejercicio de su papado que tendrá un barco con su nombre.</p>
<p><span id="more-312"></span>El<strong> tercer hecho inédito en la historia de la navegación argentina es que la presidente de la Nación será su madrina de bautismo…</strong> Aquí es donde cualquier lector con un poco de memoria podrá revelarse a mi propio relato. “Si por lo menos 3 o 4 veces en estos años la presidente bautizó distinto tipo de embarcaciones, ¿qué no está contando este señor?”.</p>
<p>Tiene razón, amigo lector, y hasta en una ceremonia de bautismo le tocó a este columnista ser el presentador en sociedad de la nave a ser amadrinada por la Jefa de Estado. Pero lo inédito de este bautismo en especial es que el flamante y coqueto “Francisco Papa” llevará en su popa el<strong> pabellón uruguayo</strong>. Será tripulado por <strong>oficiales y marineros uruguayos</strong> y pasará obviamente a engrosar el tonelaje de registro de la <strong>marina mercante uruguaya</strong>, tributando al fisco oriental. Siendo éste el verdadero hecho inédito, el cual no es más malo en sí mismo pero debe necesariamente habilitar una serie de reflexiones.</p>
<p>En lo político, Cristina le debe el madrinazgo a una iniciativa personal del presidente <strong>Mujica</strong>, constituyendo un claro gesto de contrarrestar, al menos un poco, tantos otros hechos que vienen deteriorando las relaciones bilaterales. Otro hecho similar fue la invitación a la ceremonia de inauguración de la planta de <strong>ANCAP</strong> que <strong>Uruguay</strong> construyó con ayuda técnica de Argentina y que terminó con caras largas de nuestros vecinos, cuando la presidente confundió los términos del trato comercial pensando que la inversión de 400 millones de dólares era argentina cuando la cosa no era así.</p>
<p>En lo económico, la llegada de otra nave con pabellón extranjero a nuestras aguas no puede ser achacada a la perversidad de un grupo empresario que atenta contra el modelo, integra una conspiración mediática de la corpo o forma parte de la cruzada destituyente. Más allá del patriotismo, el amor a la bandera, la escarapela y al himno nacional, <strong>el negocio naviero -como tantos otros- es un negocio de capital intensivo.</strong> Esta joya de la tecnología naval que se incorpora tiene un costo de varios cientos de millones de dólares y su vida útil será a todas luces mucho más corta que cualquier estructura edilicia terrestre que a un costo equivalente albergue a una planta fabril (la ex <strong>Botnia,</strong> por ejemplo).</p>
<p><strong>La Argentina perdió hace varios años su marina mercante de ultramar</strong>; de la mano de esa pérdida, también perdemos por año más de 4000 millones de dólares pagados en fletes por exportaciones e importaciones a empresas de transporte marítimo extranjeras. Es muy cierto también que<strong> recuperar una marina de ultramar con bandera argentina es hoy por hoy un tanto utópico</strong> por innumerables factores que escapan a responsabilidades gubernamentales locales, entre ellos la existencia de las denominadas “banderas de conveniencia” con estándares impositivos, laborales y técnicos que los ponen en ventaja comparativa abismal. Por otra parte, una política comercial que castiga a los exportadores y que por poco no crucifica a sus importadores, no puede ni soñar con contar con buques nacionales, ya que lo usual es que estos naveguen con sus bodegas lo más cargadas posibles tanto de ida como de vuelta.</p>
<p>Pero cuando observamos que el Río de la Plata es surcado por buques uruguayos que transportan mayoritariamente a pasajeros argentinos. Cuando vemos pasar el 95% de las cargas que se transportan por la <strong>hidrovía Paraná Paraguay</strong> en trenes de barcazas o embarcaciones fluviales de bandera paraguaya, brasilera o boliviana o cuando descubrimos que los pocos buques mercantes que mantienen el pabellón argentino en sus popas lo hacen simplemente porque a sus armadores no les queda otra alternativa, deberíamos cuando menos preguntarnos por qué.</p>
<p>¿Será porque los convenios laborales de los gremios marítimos argentinos sean mejores para los trabajadores respecto a los de sus pares del resto de la región, con la contrapartida de incrementar los costos de operación de buques bajo convenio y bandera argentina? Tal vez. ¿Será por las exigencias técnicas y profesionales exigidas por la autoridad marítima de nuestro país para cumplimentar por parte de tripulantes como así también las correspondientes a la habilitación de embarcaciones, hacen que naves que jamás serían habilitadas por parte de nuestra <strong>Prefectura Naval</strong> (la más profesional y eficiente de la región, por lejos) naveguen “protegidas” por habilitaciones mucho más precarias admitidas por otras banderas? Muy probable. ¿Y qué decir respecto a la gran cantidad de<strong> complicaciones impositivas</strong> que afronta un armador argentino respecto a un similar de otra bandera y que originan situaciones tan curiosas como las que hacen que <strong>un buque argentino pague IVA cuando carga combustible en cualquier puerto argentino y uno de bandera extranjera que compite con el anterior esté exento</strong>?</p>
<p>Necesario e imprescindible resulta en este caso, exculpar a la actual gestión gubernamental de tamaños desajustes.<strong> La política naviera nacional viene siendo errática</strong> -cuando no inexistente- <strong>desde hace mucho pero mucho tiempo</strong>. Supimos ser una potencia naviera (en nuestra escala regional, claro está) pero de aquello sólo quedan recuerdos.</p>
<p>Lo que tal vez sí pueda reclamarse a una gestión como la actual -que <strong>“maltrata” con “cariño” a una empresa de aviación de capital chileno pero con aviones matriculados en el país y con tripulantes argentinos,</strong> en supuesta defensa de nuestra aerolínea de bandera- es que preste un poco más de atención a lo que viene ocurriendo desde hace tiempo en nuestro mar y fundamentalmente en nuestros ríos. Y que se encare de una vez una política de Estado acorde a una Nación con nada menos que 2.800.000 kilómetros cuadrados de plataforma marítima.</p>
<p><strong>Sin ser experto en materia tributaria</strong>, creo que <strong>si alguien se dedicara a un profundo estudio de las “asimetrías “ navieras regionales,</strong> equilibrando adecuadamente incentivos para una actividad que necesariamente enfrenta la competencia de empresas extranjeras en un mismo mercado común pero con reglas de juego distintas<strong>, podría darse vuelta una ecuación que al presente es francamente desastrosa para nuestro país.</strong></p>
<p>Hace poco más de tres meses, los argentinos aplaudimos con alegría la entronización del papa Francisco. El primer papa argentino. En pocos días más aplaudiremos el bautismo del “Francisco Papa”, pero esta vez tendremos que guardar el patriotismo para otra oportunidad. Cuando lo veamos surcar el Río de la Plata o cuando lo abordemos como alegres pasajeros, detengámonos un minuto para recordar al prócer de moda y preferido de la presidente, <strong>Manuel Belgrano,</strong> que una y mil veces repetía: “Una Nación que deja hacer por otra una navegación que puede hacer por sí misma, compromete su futuro y el bienestar de su pueblo”. ¿Quedó claro?</p>
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		<title>La resurrección del partido militar: Ella lo hizo</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Jul 2013 05:26:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Voy a proponer a los estimados lectores un divertido juego para hacer con la familia en alguna sobremesa dominguera. Consiste reunir si fuera posible, a los abuelos, la tía Porota, los chicos y a sus novias/os, papá, mamá y si la vecina de al lado está con onda, ¿por qué no sumarla también? Repartir papel y lápiz y&#8230; en treinta... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2013/07/30/la-resurreccion-del-partido-militar-ella-lo-hizo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Voy a proponer a los estimados lectores un divertido juego para hacer con la familia en alguna sobremesa dominguera. Consiste reunir si fuera posible, a los abuelos, la tía Porota, los chicos y a sus novias/os, papá, mamá y si la vecina de al lado está con onda, ¿por qué no sumarla también? <strong>Repartir papel y lápiz y&#8230; en treinta segundos sin repetir y sin soplar escribir nombre y apellido de generales, brigadieres o almirantes de la Nación con actuación destacada</strong> (buena o mala) durante su infancia, adolescencia, juventud o adultez.</p>
<p>Recoja los papeles y comience a contar los nombres anotados. Le puedo asegurar que la nona de ochenta y pico “afana por lejos”, seguida de cerca por la tía sesentona, seguramente usted y su pareja que pisan el medio siglo obtendrán un decoroso “bronce” mientras que la nena, el nene y la novia del nene serán cola lejos, habiendo apenas garabateado el papel con el apellido del capitán de la <strong>fragata Libertad</strong> (¿se acordarán de Salonio, el que aguantó estoico allá en <strong>Ghana</strong>?)</p>
<p><span id="more-256"></span>Aunque tal vez es más probable que si sólo han de recordar un nombre, éste sea… <strong>Milani</strong>. Tan nombrado hoy en radio, tele, internet, diarios de uno y otro signo, revistas de política, de chimentos, de modas y dentro de poco hasta en las del corazón…</p>
<p>A decir verdad, el creciente <strong>anonimato militar</strong> al que nos hemos acostumbrado en los últimos años <strong>no es malo</strong>, máxime si cualquier notoriedad castrense ha de ser obtenida a expensas de denuncias, escándalos, golpes de Estado o cosas por el estilo. Hay un noble modo de contar con uniformados, digamos, no famosos, pero sí conocidos; lo ponen en práctica los países civilizados y consiste en dejarlos interactuar con la sociedad en aquellos aspectos que les son de su competencia, permitiéndoles incluso la osadía de hablar con los medios de prensa.</p>
<p>Pero acá no resulta posible (hasta ahora al menos). Por estos días un micrófono es a un militar o policía lo que era el “hombre de la bolsa” o el “cuco” para nosotros cuando éramos chicos. Algo cuya sola mención es presagio de catastrófico final. El único militar con voz autorizada en Argentina es el todo terreno teniente <strong>coronel médico Berni</strong>, que sabe tanto de piquetes, como de nubes tóxicas o de crímenes de adolescentes o desaparición de empresarios, pasando claro está por la violencia en el fútbol. El resto está autorizado sólo a abrir la boca para entonar las estrofas del Himno Nacional Argentino; se los acostumbró tanto al disciplinario silencio que el propio ex ministro de defensa<strong> Puricelli</strong> (el que dejó a la <strong>base Marambio</strong> en su actual situación de riesgo por haber contratado un buque no apto para aprovisionar la <strong>Antártida</strong>) tuvo que retar a una formación naval completa por saludar en voz no acorde con su distinguida presencia (“La próxima vez saluden con más energía”, les espetó para sorpresa de cabos y almirantes presentes).</p>
<p>Es por lo expuesto que resulta difícil imaginar que en oportunidad de asumir su cargo el nuevo jefe del ejercito, se jugara sin el debido permiso (o tal vez mandato) a proclamar “su deseo” de poner al Ejército Argentino al servicio del proyecto nacional (y popular) actualmente tan de moda. Podríamos preguntarnos a qué Ejercito se refería: ¿sería al de <strong>San Martín</strong> y <strong>Belgrano</strong>?, ¿al de <strong>Perón</strong>?, ¿al de <strong>Aramburu</strong>, al de <strong>Onganía</strong> y <strong>Lanusse</strong> o al de <strong>Rico</strong> y <strong>Seneildín</strong>? Descarto obviamente que sea al de <strong>Videla</strong> y <strong>Galtieri</strong>.</p>
<p>Y creo poder afirmar sin temor a equivocarme que, dejando de lado a los dos primeros quienes por su rol histórico tienen más que justificada esa peligrosa mezcla de ideal político y uniforme militar, todos los demás con sus más y sus menos, sus glorias y miserias y su grandeza o mezquindad, transitaron con mayor o menos suerte el poco deseable camino de la política armada y con botas.</p>
<p>Y para quien a esta altura esté pensando que comparo a Videla con Perón, lo insto a repensar en el fondo de esta columna y desde ya que declaro bajo juramento que tengo bien en claro las diferencias y similitudes entre ambos.</p>
<p>Hecha esta necesaria aclaración, <strong>analicemos brevemente lo que esta declamada adscripción al partido gobernante acaba de producir en las entrañas mismas de las fuerzas armadas de la patria</strong>: De “movida “ y antes de que terminara la ceremonia de asunción del cargo, acababan de nacer como mínimo dos bandos. A favor y en contra del anuncio del nuevo jefe del Ejercito. Con el correr de estos pocos días las divisiones se han acrecentado con variantes intermedias a saber:</p>
<p>1) Lo hace para salvar al ejército;</p>
<p>2) Con esta gente es mejor estar aliado que ser enemigo;</p>
<p>3) Va a destruir el ejercito y al resto de las <strong>FFAA</strong>;</p>
<p>4) Es un nuevo líder, un nuevo Perón;</p>
<p>5) Es un mesiánico al que hay que temer;</p>
<p>6) Todas las variantes que el lector imagine.</p>
<p>Hemos dicho varias veces que<strong> quien sueñe que nuestras fuerzas armadas se alineen con este o cualquier gobierno es tan impensado como que se pongan en contra.</strong> Institucionalmente hablando claro. Al margen de que en un grupo humano de miles y miles de personas sea muy lógico encontrar a nivel personal simpatizantes peronistas, radicales, liberales, etcétera, etcétera.</p>
<p>Mucho le costó al país separar los uniformes de la política y lo que más costó es que los uniformados se convencieran interiormente de que están al servicio del Estado, si se quiere del gobierno, ya que un gobernante es su comandante en jefe, pero no es lo mismo en tal caso gobierno que partido gobernante.</p>
<p><strong>Si alguien acaricia la peregrina idea de tener un ejército con formato similar al venezolano, habrá que mandar a ese “alguien” a cursar por lo menos el primer año de un liceo militar.</strong> Una cosa es un líder nacido del seno de la fuerza, el que una vez encumbrado en el poder formateó a la milicia a su medida, y otra muy distinta es un presidente o presidenta con relación fría y distante con los militares a los que parece redescubrir luego de diez años y en circunstancias muy particulares de debilidad política y apremiante necesidad de recuperar la iniciativa .</p>
<p>Y si bien es cierto, como ha dicho alguna vez la actual presidenta, que “<strong>el peronismo tiene a un general como líder”,</strong> no es menos cierto que el líder ya no está e incluso cuando estaba generó tal división en las fuerzas armadas que fueron sus propios camaradas militares los que lo derrocaron y esa división tardó décadas en cicatrizar (¿cicatrizó?).</p>
<p>Pero mal que nos pese, <strong>la revelada intención de poner al aparato militar al servicio de un proyecto político</strong>, ya ha sido dicha y publicada. Y las intenciones son como las ofensas, una vez proclamadas no es tan fácil desdecirlas, ya hay consecuencias y hemos agitado gratuitamente un peligroso avispero que hacía 30 años estaba perfectamente ubicado en la colmena.</p>
<p><strong>Si un general dice sin temor a ser castigado que adhiere con fervor al proyecto político del gobierno, ¿puede un almirante o un brigadier decir todo lo contrario sin que sea tildado de golpista?</strong> O es acaso que acabamos de agregar un concepto más al tradicional compromiso militar <strong>“Subordinación y valor, para defender a la patria, a la Constitución Nacional… y al modelo”</strong>. ¿Somos conscientes del camino que vamos a transitar y de sus consecuencias?</p>
<p>Como decimos siempre, aviones con alas recortadas por el nulo presupuesto, buques que a poco de navegar se “roban” el agua de mar introduciéndola en sus vetustos y permeables cascos y tanques con “reuma” fruto del óxido acumulado en sus orugas no han de asustar a nadie. No viene por ahí la cosa. La “cosa” sí viene por reclamar enfáticamente un gesto de grandeza capaz de dotar a la república de un instrumento militar que sirva a un proyecto estratégico de Nación para 100 años o al menos para 20 o 30.</p>
<p>Mientras los esfuerzos de políticos, analistas militares y prensa en general se concentran en escudriñar el legajo de un general y en la cantidad de soles que finalmente llevará sobre sus hombros, el país nos pide a gritos que pensemos en grande. Los generales, almirantes y brigadieres deberían normalmente durar en sus altos cargos muchísimo menos que cualquier proyecto serio de país al que sirvan, ya que la vida de ese proyecto seguramente excedería no sólo la vida laboral sino la de sus propias existencias físicas. Por tal motivo <strong>resulta muy peligroso que algunos (militares o civiles) sientan que el “proyecto” en realidad son ellos mismos.</strong></p>
<p>¿Cuánto más tendremos que esperar los argentinos y argentinas para que de una buena vez alguien comience a sentar las bases que -no sólo en materia de defensa- nos permitan ver el camino más allá de la próxima curva electoral? ¿Cuándo tendremos poderes ejecutivos y legislativos que antepongan planes a pliegos, que diferencien altura en la gestión de ascenso en el escalafón y obviamente que piensen en la grandeza de la patria antes que en la de sus propios despachos o mansiones?</p>
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