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	<title>Fernando Morales &#187; relato</title>
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		<title>Mar de fondo</title>
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		<pubDate>Fri, 06 Mar 2015 10:16:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Tal vez por alguna extraña alineación planetaria, los últimos días han tenido a las distintas ramas de la actividad marítima del país como protagonistas de situaciones de lo más variadas. La catástrofe ambiental que mantiene en llamas a miles de hectáreas de bosques y la tragedia marina acaecida la semana anterior frente a las costas... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/03/06/mar-de-fondo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Tal vez por alguna extraña alineación planetaria, los últimos días han tenido a las distintas ramas de la actividad marítima del país como protagonistas de situaciones de lo más variadas.</strong> La catástrofe ambiental que mantiene en llamas a miles de hectáreas de bosques y la tragedia marina acaecida la semana anterior frente a las costas de Villa Gesell han movilizado a hombres y medios de nuestra Prefectura Naval, Marina Mercante y Armada para distintas tareas de socorro que exaltan una vez más lo mejor de nuestras distintas vertientes de hombres y mujeres de mar</p>
<p>Por otra parte y en otro plano, la política; <strong>el relato y el modelo se ocuparon casi simultáneamente de obligar a propios y extraños a anteponer el mal uso que se le da a recursos materiales y humanos</strong>; los que una y otra vez se ven envueltos en actividades que los alejan de su vocación y de sus aptitudes profesionales.<span id="more-734"></span></p>
<p>Un poco por hartazgo y otro poco por una comprensible necesidad de hacer que la sociedad conozca algunas cosas, muchos marinos retirados y en actividad alzaron discretamente sus voces a efectos de que todos conozcamos <a href="http://www.infobae.com/2015/02/25/1629236-la-base-naval-mar-del-plata-parque-atracciones-turistas" target="_blank">la </a><strong><a href="http://www.infobae.com/2015/02/25/1629236-la-base-naval-mar-del-plata-parque-atracciones-turistas" target="_blank">grosera alteración de la actividad de la base naval de Mar del Plata durante casi tres meses</a>.</strong> La misma no pretendía conectar a la sociedad “terreste” con la actividad de la Patria en el mar. Todo lo contrario: <strong>un predio militar con funciones estratégicas tan sensibles</strong> como ser el asiento de la flota que patrulla y previene la pesca ilegal en una buena porción de nuestro mar, <strong>fue transformado en un parque de atracciones</strong>, que poco tenía que ver con el sano propósito de difundir una actividad profesional o despertar vocaciones.</p>
<p>Un viejo almirante me decía días pasados que <strong>en muchas partes del mundo las bases militares se abren a la comunidad</strong> – y es muy cierto-<strong> lo que no se hace en ninguna parte del mundo es alojar en instalaciones militares a activistas partidarios</strong> y usar a los medios navales como transporte de jóvenes o no tan jóvenes militantes, sin ninguna otra finalidad que su “sana diversión”.</p>
<p>Dentro del gran desastre nacional, cuando vemos una factura confeccionada a mano por una recién nacida sociedad anónima, por un monto varias veces millonario en concepto de servicios dudosamente prestados a una de las provincias más pobres del país, o cuando vemos la acumulación de causas por corrupción de los principales funcionarios del país, el gasto originado por los simpáticos pasajeros navales puede resultar insignificante. <strong>Lo grave es que de a poco nos vamos acostumbrando a la existencia de fuerzas militares que más allá de la finalmente lograda subordinación al poder político, se van transformando en el personal de servicio de los dirigentes de turno.</strong></p>
<p>Fue muy emocionante ver a miles de turistas sacándose fotos en la Fragata Libertad, y muy pintoresco también ver a los dinosaurios de tamaño natural que la custodiaban, no tan emocionante resulta saber que no zarpará este año para hacer aquello para lo que fue construida (instruir a los futuros oficiales de la armada) y que tal vez, y de acuerdo a como resulten los comicios, <strong>zarpará en “misión” a China;</strong> al parecer <strong>la tan declamada integración con las armadas latinoamericanas, ha dado paso a otro tipo de alianzas</strong> repentinas y acomodadas al nuevo y último capítulo del relato.</p>
<p>Y en este punto, querido amigo lector, usted se dará cuenta al igual que yo que nuestras vidas no cambiarán sustancialmente en función de los mares que vaya a surcar nuestro brioso velero mayor; es <strong>simplemente una de las tantas cosas que van dejando de servir a la Patria para servir a unos pocos</strong> y tal vez a satisfacer caprichos hormonales con muy poco sustento estratégico.</p>
<p>Completando este pequeño “panorama noticioso” <strong><a href="http://www.infobae.com/2015/03/03/1713689-una-unidad-militar-otra-vez-blanco-un-robo" target="_blank">un nuevo “robo militar”</a> fue ampliamente difundido durante estos días</strong>; esta vez una unidad académica de nuestra Armada fue visitada por rateros que dejaron a los cadetes sin un elemento vital para su formación. La noticia escaló rápidamente y este robo escolar compartió cartel con la desaparición de un misil y de 26000 municiones de combate. Tal vez con razón el devaluado Ministro de Defensa, argumentó que no podían compararse los hechos… Tal vez, sólo tal vez.</p>
<p>Estos tres episodios resultan por ahora los más visibles pero no los únicos. <strong>Un par de años atrás, de la misma escuela de la Armada que es noticia hoy, desapareció un colectivo</strong>. Algo más grande que una PC, y nunca nadie más lo vio y lo peor es que a nadie le importó. Y, retomando el párrafo anterior. me permito expresarle al Ministro que le doy la razón en cuanto a no comparar la peligrosidad de los hechos, pero todos tienen la misma gravedad. <strong>Todos tienen un hilo conductor común que puede resumirse a grandes rasgos en la total falta de interés político con una de las actividades fundamentales de la Nación.</strong> La Defensa y por añadidura la gente que en ella trabaja desde un cuartel, un depósito de munición, un buque o un aula.</p>
<p>Le voy a desdramatizar el último hecho. Nadie robó un arma estratégica, el mundo no está en peligro; dicho en términos callejeros; “se afanaron una computadora” importante para la enseñanza, pero tal vez quien la robó la use en este momento para chatear. <strong>Pero casualmente este es un especial predio militar que se encuentra en manos de un marino “militante”.</strong></p>
<p>El Director de este Instituto fue ungido por Néstor como funcionario nacional en el área del Ministerio de Interior y Transportes de la Nación. Su amor por la Patria es tan grande que funge también como funcionario de la Armada (Ministerio de Defensa) en calidad de director de la robada dependencia naval. Todo al mismo tiempo y por el mismo precio. <strong>Como fiel cultor del modelo, vocablos tales como seguridad, prevención, guardia, vigilancia o control, son malas palabras y retrotraen invariablemente a “las páginas oscuras de la dictadura”.</strong></p>
<p>Y aquí va mi reflexión para Ud., querido amigo: ¿cuáles son los nuevos paradigmas que indican que se puede tomar lo que es todos para usarlo en beneficio propio?; ¿que hacer las cosas bien está mal y que hacer algo tan malo como por ejemplo tener dos empleos del Estado &#8220;está bueno”?; <strong>¿por qué no pueden viajar alumnos destacados de todo el país en la fragata y sí lo pueden hacer los chicos y no tan chicos militantes K?</strong>; y, por fin y por último, ¿por qué es más grave para el modelo que las cosas se sepan a que las cosas pasen?</p>
<p>Mientras tanto, en silencio y a pesar de todo, muchos argentinos de mar enfrentan el fuego en los bosques o buscan náufragos en las aguas del Atlántico; en el fondo, y por más que se esfuercen, <strong>a ellos aún no les han podido aplicar el perverso veneno del relato nacional.</strong> Son ellos y tantos otros como ellos los que mantienen la llama de la esperanza encendida.</p>
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		<title>Instrucciones para sobrevivir al relato</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Sep 2014 10:27:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Desde muy chico uso anteojos, así que no me asombra si alguna vez confundo una cara o no saludo a alguien que pasa lejos, simplemente porque no lo reconocí. Como contrapartida, siempre me jacté de mi buen oído&#8230; hasta que escuché el discurso presidencial durante el acto de cierre de la jornada de trabajo del consejo del salario en la que se fijó el nuevo mínimo, vital y móvil.</p>
<p>Le pido perdón, amigo lector, si mi otrora impecable sistema auditivo comenzó a jugarme en contra, pero creo que la Presidente dijo algo así como que en el hipotético caso que tuviéramos una inflación del 100% mensual, en once meces tendríamos una inflación acumulada del 1100%.</p>
<p>Antes de ser oficial de la marina, fui perito mercantil. Pasaron muchos años, claro, <strong>pero creo que recordar que el cálculo de la inflación acumulada no era lineal sino geométrico: si algo que vale diez aumenta un 100% pasa a 20 y si luego aumenta otro 100% pasa a 40 y luego a 80, y así sigue la rueda (el mismo concepto del interés compuesto).</strong> Pero repito, pasaron muchos años y tal vez sea yo el que se equivoca. Por algo no llegué a Presidente de la Nación.</p>
<p>También escuché a la máxima líder del país pedirle a los empresarios automotrices que no “encanuten los autos”. Una vez más me sorprendí. Siempre creí que los autos, sin llegar a ser productos perecederos como la carne o la leche, tenían fecha de vencimiento. Al menos la tenían para ser exhibidos en un salón de ventas como “último modelo”. Cuando hablamos de “encanutar”, ¿de cuántos autos y de por cuánto tiempo estamos hablando?</p>
<p>Empresarios y gremialistas escuchaban atentamente, impertérritos o más bien conscientes que no existe la menor posibilidad de corrección, opinión o gesto antirreglamentario. No están allí para eso, están allí para dar marco a la clase magistral del día, sonreír (por amor o espanto pero sonreír) aplaudir y  -de ser elegidos y “ungidos”- estrechar la mano de la jefe de Estado. Cumplido este ritual, abandonarán rápidamente el recinto que los cobijó con más dudas que certezas y con la esperanza que la cámara no los enfocará justo en el momento del asentimiento incondicional al relato, porque luego hay que explicar cosas que son muy difíciles de explicar.</p>
<p>Va resultando complicado ser original al intentar emitir un “reporte semanal” de la hoja de ruta nacional. <strong>Los problemas son los mismos cada día, la única diferencia es que empeoran de manera preocupante.</strong> La reacción frente a esos problemas por parte de las autoridades también es siempre la misma: negarlos, ignorarlos ,o en el mejor de los casos, culpar a enemigos siempre ocultos que recuerdan a los quijotescos “molinos de viento”. Lo único que guarda relación entre el relato y la realidad es la proporción lineal entre acción y reacción. Cuanto más se agrava la situación, más se empeña el Gobierno por negar o desconocer el agravamiento. Fieles a este criterio, si la recaudación por percepción del IVA aumento 35% en un año, nada de ese aumento tiene que ver con esa palabra inventada por la corpo, los buitres y el establishment llamada inflación. Mucho menos se puede sugerir que no es mayor porque al fenomenal aumento de precios se agrega una drástica caída del consumo interno. Decirlo no puede significar otra cosa que trabajar de meritorio en el juzgado de Mr. Thomas Griesa</p>
<p>Habitualmente, esta columna carga las tintas apuntando a las fallas o falencias en la gestión. Con mayor o menor severidad suelen llegar las “replicas” a lo aquí escrito. Pero debo ser honesto a la hora de reconocer que, más allá de algún enojo ministerial, jamás los mismos constituyeron ni remotamente algo parecido a una amenaza o he visto restringida en modo alguno mi interacción con los distintos organismos del Estado con los que en virtud de mi condición de marino estoy relacionado. Ahora, claro, no podría esperar de este Gobierno una designación política, ni una comisión al exterior ni tan solo una vacante para la portería de la Casa Rosada.</p>
<p><strong>Entonces tal vez corresponda comenzar a reflexionar sobre en cuánto estamos dispuestos a alterar a la ecuación “costo beneficio” de nuestras empresas, cámaras, gremios, o simplemente de simples aspiraciones personales, a la hora de “ilustrar al soberano” o a los “príncipes del reino” sobre la cruda realidad de la situación.</strong> Cuantos enfáticos “No” estamos dispuestos a decir ante cada planteo descabellado, ilógico o impracticable que desde el poder suelen realizarnos. A cuántos contratos con el Estado estaremos dispuestos a renunciar, cuántas prebendas sectoriales resignaremos por ponernos firmes en nuestras convicciones, declamándolas en público con el mismo énfasis con que lo hacemos en reuniones de “camaradería”.</p>
<p>Hemos conseguido a fuerza de repetir fracasos , hacerles entender a los militares que, mientras vistan el uniforme y empuñen las armas de la patria, no tienen oportunidad alguna en forma corporativa de cuestionar a la política oficial. También es cierto que tampoco deben apoyarla tan enfáticamente que terminen poniendo las armas de la Nación al servicio de una facción política. Para al resto de los actores del cuerpo social este principio no aplica, El todopoderoso Berni no deja que un Gendarme o Prefecto nos expliquen un accidente vial o acuático, so pena de pase a retiro inmediato. Pero ni los ministros Kicillof o Giorgi darán de “baja” a un empresario ni Tomada hará hacer “salto de rana” a un gremialista por alzar la voz. Eso sí tal vez dejen de gozar de algunos placeres propios de quienes acarician las suaves mieles del poder</p>
<p>Muerta definitivamente y a Dios gracias la “asonada militar”, tal vez ha llegado el momento de asumir que en el largo camino que va desde la conveniente mansedumbre al boicot empresario, del contubernio político sindical a la huelga salvaje y desde la apatía al estallido social, hay un punto intermedio. Podemos comenzar a transitarlo lentamente, ensayando no sonreír ante cualquier disparate que se nos diga desde un atril oficial. Cometer la osadía de no aplaudir al final de cada frase del relato, dejando que el silencio sea la más contundente muestra de desaprobación y -contrariando al recordado Roberto Galán- comenzar besarse y abrazarse menos con los funcionarios que además de retarnos y darnos cátedra, van llevando el país hacía la destrucción total. Tal vez no cambien el rumbo pero al menos aminoren la velocidad.</p>
<p>Dirigentes y &#8220;dirigentas”: la cadena nacional de la felicidad, ahora en HD, tiene para ustedes un pequeño inconveniente. Los vemos, miramos sus gestos, sus adorables sonrisas y su maravillosa agilidad para saltar de sus butacas cuando el guion marca “aplausos de pie”. Si no son capaces de hacerlo, hágannos al menos un favor, no sigan ensayando frente al espejo y en la retaguardia lo que no son capaces de hacer cuando se perfuman y afeitan para sacarse una foto en el frente.</p>
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		<title>Héroes olvidados y piratas destacados</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Jun 2014 09:46:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Una vez más,  la mística del modelo nacional y popular acaparó en forma compulsiva las pantallas de TV de los hogares argentinos, cadena nacional mediante. En esta ocasión, un público heterogéneo compuesto por empleados públicos especialmente convocados, Madres de Plaza de Mayo, militantes de La Cámpora, entidades afines y -para que el rejunte sea completo- complacientes altos mandos militares con rostros sonrientes (sin quedar claro si por placer o por temor a una agresión inminente).</p>
<p>En esta ocasión, la cita obedeció a la inauguración del Museo de las Islas Malvinas, un coqueto sector de la ex ESMA en el que se ha invertido una considerable cantidad de dinero de todos y todas, no para exponer acerca de la guerra de 1982, sino más bien para reflejar la historia de las islas, su geografía, fauna y flora y alguna que otra miscelánea bélica.</p>
<p>Obviamente <strong>el propósito final del emprendimiento es contribuir a afianzar desde lo audiovisual el relato nacional y popular</strong>, pero deberemos reconocerle al escenógrafo del modelo que, una vez más, ha sacado agua del desierto, haciendo algo que a nadie se le había ocurrido hacer antes.</p>
<p><span id="more-547"></span></p>
<p>Considerando que se ha emplazado la muestra en el predio de la ex ESMA, tal vez su futuro mediato esté atado al que le depare a la totalidad de las 16 hectáreas del centro educativo naval el devenir político y económico del país, ya que el financiamiento de la memoria, en este caso, está ocasionando severos rojos; quizá por ello el Gobierno de la Ciudad fue particularmente diligente a la hora de firmar a libro cerrado la transferencia de los terrenos y edificios a la Nación.</p>
<p>La inauguración dejó un sabor amargo no solo en reductos miliares relacionados con el tema Malvinas;  <strong>diversas organizaciones civiles que nuclean a veteranos de guerra manifestaron su pesar por no haber sido convocados</strong> para participar de tan importante acontecimiento. Muchos fueron también los que se animaron a cuestionar la <strong>presencia del imputado vicepresidente Amado Boudou</strong> considerando que su actual situación judicial no se compadece con lo que significan las islas para el sentir nacional.</p>
<p>Pero sin lugar a dudas <strong>el premio mayor a la hora de confundir las cosas lo aportó la propia Comandante en jefe de las Fuerzas Armadas</strong> (a la que ahora los mandos militares aplauden como si fueran imberbes militantes olvidando que a los superiores no se los aplaude, simplemente se los respeta). La primera mandataria exaltó y ensalzó la figura de 18 jóvenes idealistas de la década del 60 que llevaron adelante la “ travesura” de secuestrar un avión de nuestra línea de bandera (Aerolíneas Argentinas) y desviarlo a las Islas;  para ello no sólo llevaban armas de fuego sino que además uno se hizo pasar por sacerdote.</p>
<p>Entre eufóricas  risas civiles y tibias sonrisas militares, los presentes en el acto recordaron cómo risueñamente el joven idealista Dardo Cabo y otro aspirante a prócer libertario se acercaron a la cabina del comandante del avión y le dijeron “cambie el rumbo; vamos a Malvinas”. Ante la obvia negativa del comandante – quien no era un pirata inglés sino un aviador argentino- sin dudarlo. los ídolos de nuestra presidente extrajeron sus armas e invitaron al comandante a repensar su respuesta …</p>
<p>Nada se oyó en el discurso presidencial de los riesgos que semejante actitud entrañó para secuestrados, secuestradores y habitantes de las islas: el avión fue obligado a aterrizar en el hipódromo, debiendo evitar cables de alta tensión y la maniobra de frenado de la nave casi fracasa de no ser por la increíble pericia del piloto. Ni que hablar de lo que costó luego hacerlo despegar para regresar al continente ni de las peripecias que pasaron los pasajeros durante su estancia involuntaria en las islas.</p>
<p>También nos ilustró nuestra máxima autoridad nacional sobre su vivencia personal durante la efímera recuperación territorial de 1982, pero <strong>poco o nada dijo sobre actitudes tal vez un poco más heroicas que las antes reseñadas y que también fueron protagonizadas por cientos de civiles movilizados al teatro de operaciones durante la guerra</strong>. Pilotos civiles, marinos mercantes, personal de Correos, personal de Vialidad, 16 mujeres, sacerdotes, etcétera. Dieciséis marinos civiles perdieron la vida en lucha desigual, eran torpedos o metralla contra manos armadas solamente con amor a la Patria. Para ellos ni una palabra, ni un gesto , ni una sonrisa de agradecimiento por el deber cumplido por  parte de <b>ninguno y ninguna</b> en esta ocasión.</p>
<p><strong>Me cuesta resignarme a semejante injusticia</strong>; pienso en tantos marineros italianos y españoles que con brazos anchos y manos curtidas lloraron de emoción cuando les dijeron a bordo de sus buques mercantes “vamos a Malvinas”.  <strong>Me cuesta creer que sistemáticamente desde lo más alto del poder se exalte lo que debería avergonzarnos y se oculta aquello que nos debería enorgullecer.</strong> Vuelvo a pensar en las “<b>chicas de Malvinas</b>”: justo esta Presidente -la de la igualdad de género- se esmera en ignorarlas; parece una contradicción. Me cuesta entender lo que nos pasa.</p>
<p>Comienzo a imaginar esta columna mientras camino por la céntrica peatonal Florida; ésa de los manteros que resisten los operativos policiales y municipales contra la venta clandestina; ésa de los arbolitos voceando su predisposición a comprar o vender dólares ilegales a metros de los agentes de la ley que lo deberían impedir. Esa calle famosa por la venta de hardware y software no siempre legal, a precios módicos. La de los arrebatos que los medios concentrados no difunden y que no suman por lo tanto a la sensación de inseguridad. La de las vidrieras que exhiben televisores gigantes saturados de imágenes de un vicepresidente que pronto entrará al libro Guinness por ser el hombre con la mayor cantidad de desgraciadas casualidades en la historia universal. Y entonces, en apenas 4 cuadras, <strong>comienzo a comprender lo que nos pasa, y por qué nos pasa. Lo que no me queda claro es si tendremos solución.</strong></p>
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		<title>Popeye y Pinocho</title>
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		<pubDate>Thu, 22 May 2014 09:30:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Aunque  despotriquemos cada mañana con la dura realidad que nos toca vivir; aunque una y otra vez apreciemos según nuestro sano saber y entender que el país no transita por un buen camino, y aunque a diario intercambiemos con mayor o menor grado de vehemencia nuestras opiniones contra las de quienes piensan todo lo contrario,... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2014/05/22/popeye-y-pinocho/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Aunque  despotriquemos cada mañana con la dura realidad que nos toca vivir; aunque una y otra vez apreciemos según nuestro sano saber y entender que el país no transita por un buen camino, y aunque a diario intercambiemos con mayor o menor grado de vehemencia nuestras opiniones contra las de quienes piensan todo lo contrario, <strong>seguramente todos coincidimos en que la democracia seguirá siendo por y para siempre el mejor método para trazar, mantener o modificar el rumbo de nuestra Patria.</strong></p>
<p>Podríamos también inferir que, al menos en teoría, socialistas, liberales, conservadores, humanistas, más a la derecha, más a la izquierda o mantenidos en el centro, los hacedores de la política deberán tener la sana convicción de que los ideales que abrazan son, en cada caso, los mejores para el futuro de la sociedad frente a la cual realizan sus promesas electorales al tiempo que solicitan el ansiado voto que los coloque en la cúspide del poder.</p>
<p>Siguiendo esta línea de pensamiento, no sería descabellado suponer que con sus más y sus menos, radicales y peronistas (estos últimos en sus infinitas configuraciones dogmáticas y pragmáticas) no hicieron lo que hicieron a propósito; es decir, si estamos como estamos a tres décadas de beber el jarabe democrático cada día, es porque las cosas salieron mal, no fue adrede, digamos que…. tuvieron mala suerte.</p>
<p>Podemos también ser malpensados y concluir que en realidad los que tuvimos mala suerte fuimos nosotros y que la Patria fue cayendo sucesivamente en las manos de grupos de incapaces primero, deshonestos luego, desorientados más tarde, bomberos apaga incendios a los postres y, finalmente, un selecto grupo de hábiles mentirosos. Pero, claro, para llegar a tan tremenda y devastadora conclusión habría que ser francamente muy escépticos o demasiado mal pensados.</p>
<p>Y entonces, abocado a la tarea de “ponerle onda” y “darle la derecha al relato”, me pregunto a mí mismo, por qué no creer que, a pesar de que todos mis amigos, familiares, vecinos, camaradas y conocidos (lo de todos es literal) han sido víctimas de hechos delictivos, la cosa no es tan grave como la pintan los medios. Por qué no aceptar que, así como algunos precios se “corren” con tendencia a la suba, otros muchos se mantienen e incluso bajan, desvirtuando categóricamente ese mito urbano llamado inflación. <strong>Por qué no reconocer que los miles de turistas internos que se desplazan frenéticamente en los cada vez más frecuentes fines de semana XXL son un producto exclusivo de la década ganada</strong> y que los millones de ciudadanos que no van ni a la esquina, no lo hacen porque disfrutan más en sus mansiones equipadas con plasmas, aires acondicionados y microondas nacionales y populares, fabricados íntegramente en nuestro país para envidia de Corea y Japón, y adquiridos merced a la cada vez mayor inclusión social.</p>
<p>Por qué no ser un poco más patriota (como le gustaría a Axel) y aceptar que Aerolíneas Argentinas es un modelo empresario digno de imitar y que los pocos cientos de millones de dólares que pierde mensualmente en sus operaciones, son producto de lo mal que dejaron las cosas sus anteriores dueños. <strong>Cómo no darle la derecha al Vicepresidente</strong>, que declara a quien quiera oírlo que quiere que su situación se aclare de una vez por todas, aunque extrañamente no hace más que plantear recursos y nulidades para que el juicio nunca llegue.</p>
<p>Por qué pensar que no hacen otra cosa que no sea mentirnos, engañarnos, ocultar la realidad bajo un descarado manto de palabras vacías, de promesas incumplidas, <strong>de proyectos tan estridentes como impracticables, de actos públicos montados con coreografías y estribillos estudiados, con militancia prepaga  portadora de cotillón provisto por el escenógrafo oficial</strong>.</p>
<p>¿Quiere realmente – amigo lector- que le diga por qué?</p>
<p>Porque, cuando con total desparpajo un señor se para frente a cientos de marinos profesionales y les asegura sin sonrojarse ni un poquito que en cualquier parte del mundo reparar un rompehielos como el Almirante Irízar puede insumir siete años o tal vez más, se me cruza por la cabeza pensar que nos está tomando el pelo.</p>
<p>Cuando intenta justificarse diciendo que los más de mil millones de pesos gastados hasta la fecha en una reparación tediosa y con final abierto incluyen los gastos de combustible insumido por los buques extranjeros que reemplazan al siniestrado, se me da por creer que realmente nos subestima de una manera supina.</p>
<p>Y qué decir cuando asegura con vehemencia por décima vez, que se ha de repotenciar a nuestra flota militar con sofisticadas construcciones integradas por remolcadores y cuatro lanchas en nuestro eficiente astillero estatal al que siempre conocí como un taller de reparaciones navales, hasta que por decreto lo ascendimos así como hicimos con Juana Azurduy. Dios quiera que, con el ritmo que le imprimen a todo lo que construyen, esos jóvenes cadetes que escuchaban ilusionados, las puedan ver a flote antes de pasar a retiro dentro de 35 ó 40 años.</p>
<p>Entonces, sucede que uno puede tener fe e intentar ser positivo, cuando prometen más y mejor seguridad implementado planes y cuadrículas que uno no entiende del todo por no ser policía; o cuando nos auguran que ahora sí tendremos mejor educación siendo que no somos maestros. También cuando nos apabullan con cifras multimillonarias detalladas hasta los centavos y no calificamos como economistas idóneos para formular objeciones; incluso hasta cuando nos esclarecen sobre las ventajas de convenios diplomáticos con Estados terroristas siendo que uno sólo conoce la Cancillería por haber dejado el auto en los parquímetros de la zona.</p>
<p>Pero cuando se nos “ilustra” sobre nuestras respectivas profesiones, artes u oficios, y se nos miente sin tener cuidado, más bien con descaro, mantener la fe cuesta un poco más. <strong>Cuando lo malo de lo que pasa es que se sepa lo que pasa, la esperanza de un futuro mejor se resiente.</strong> Cuando se elimina de los discursos oficiales cualquier frase que signifique reconocer un error, o una falencia o una promesa incumplida o aunque más no sea un mínimo pedido de perdón por la tarea aún no realizada, <strong>uno no sabe bien si se está frente a un incompetente o un sádico, tampoco cuál de las dos cosas es peor.</strong></p>
<p>Magistralmente;  mientras hacía junto a algunos colegas la inevitable catarsis por los dislates escuchados el pasado sábado en el puerto metropolitano en ocasión de celebrarse el <strong>bicentenario de la Armada Nacional</strong>, el mozo que nos atendía me dijo: “Tranquilo Popeye, Pinocho es así”. Lástima que a mí no me gusta la espinaca y más lástima que a él no le crezca la nariz.</p>
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