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	<title>Fernando Morales &#187; Uruguay</title>
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		<title>Caso Lola Chomnalez: culpables y culposos</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Jan 2015 09:56:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Feliz Año Nuevo, querido amigo lector. En este primer post de 2015, y en con el sano propósito de darle un descanso a las oficinas militares y civiles que siguen con atención nuestros encuentros semanales, intentaré dejar de lado las cuestiones internas de nuestra contrariada Patria para abordar sin ninguna autoridad profesional un tema que... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2015/01/06/caso-lola-chomnalez-culpables-y-culposos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Feliz Año Nuevo, querido amigo lector. En este primer post de 2015, y en<strong> con el sano propósito de darle un descanso a las oficinas militares y civiles que siguen con atención nuestros encuentros semanales</strong>, intentaré dejar de lado las cuestiones internas de nuestra contrariada Patria para abordar sin ninguna autoridad profesional un tema que por estos días conmueve a la opinión pública de ambas márgenes del Río de la Plata. La muerte de la joven Lola Chomnalez. Lo haré como un simple espectador  local de la actualidad.</p>
<p>Razones profesionales me llevan a estar mucho tiempo aquí en Uruguay. Al menos el suficiente para ir comprendiendo a una sociedad muy parecida a la nuestra en muchas cosas pero con sensibles diferencias; entre ellas, la de la forma en que se encara desde las esferas oficiales y periodísticas un caso de fuerte percusión social como el que nos ocupa.</p>
<p>Algunas cosas de las ocurridas en torno a este aberrante crimen, son muestra de esas diferencias a las que aludo en el párrafo anterior. Sé que esto que le contaré querido amigo le resultará “increíble” pero, ¿a que no se imagina quien fue el encargado de informar a la sociedad uruguaya y a los medios sobre el hallazgo del cuerpo de la desafortunada joven?<span id="more-705"></span></p>
<p>Se lo digo; un oficial de la Armada uruguaya. Por si no lo tiene claro, <strong>aquí en Uruguay la marina también se ocupa de la seguridad  en las playas y costas;</strong> digamos que tiene las funciones de policía marítima tal como en nuestro país lo hace la prefectura naval. Así que, haciendo uso de ese rol policial, un vocero naval, sin pedir permiso a ningún ministro, ya que cumplía con su deber, informó lo que debía informar. Más raro le podrá parecer que en sus variadas apariciones ante los medios, <strong>no tuvo que rendir pleitesía a funcionario político alguno</strong> y solo hizo reiteradas alusiones a que la investigación quedaría en manos de la policía local y de la justicia. Me imaginaba el inmediato pase a retiro del oficial naval por haber osado enfrentar las cámaras, pero no; el funcionario sigue firme en su puesto.<strong> Me explicaban que aquí existe la subordinación al poder político, no la sumisión como en otros lados</strong>. Incluso por estos días la Armada uruguaya se dio el lujo de declinar la donación de un buque brasilero por ser obsoleto.  De este lado del río la chatarra extranjera no es bien recibida.</p>
<p><strong>Consumí varias horas de noticieros charrúas esperando ver la llegada de algún secretario de seguridad saltando desde un helicóptero</strong> o emergiendo desde alguna duna piloteando su moto con casco de bombero en la cabeza y chaleco antibalas colocado al revés. Pero lo máximo que obtuve fue una sobria declaración del ministro del Interior, dejando en claro una vez más que la justicia y la policía son las responsables de todas las actuaciones y que desde la política lo que se hará es poner a disposición de la justicia todo lo necesario . Por cierto aquí el Ministro del Interior (aunque nos parezca extraño) <strong>no se ocupa del horario de los trenes ni de la tarifa de los colectivos</strong>; esta gente, vaya a saber por qué extraña razón, sostiene que las cuestiones relacionadas con el manejo de las relaciones del gobierno central con los departamentos (provincias) no tienen mucho que ver con el transporte de pasajeros y cargas.</p>
<p><strong>Otra diferencia notoria es el cuidado con el que se manejaron  las cuestiones relacionadas con los diferentes involucrados en el caso y como se han preservado hasta donde resultó posible los datos personales de todos y cada uno de los distintos detenidos</strong>. Un joven de 14 años protegido  sin lugar a dudas por ser menor, pero también los adultos detenidos en cada instancia y que luego fueron liberados por falta de mérito. Ni usted ni yo conoceremos sus rostros y si en verdad son inocentes, está muy bien que así sea. La prensa local informó en la mañana del domingo 4 de enero, que han existido 15 presuntos implicados; incluyendo a una ciudadana francesa. No se verán no obstante, fotos, videos o datos personales de ninguno de ellos salvo que los propios protagonistas se presten a exponerse ante los medios</p>
<p>Pero permítame ahora, querido amigo, reflexionar juntos sobre un aspecto no menor en ésta y en otras tantas historias similares. Por razones de elemental respeto al dolor de la familia Chomnalez dejemos a un lado este caso en particular, ya que lo se ve por estos días en decenas de kilómetros de costa uruguaya aporta material más que suficiente.</p>
<p>Cientos de adolescentes de ambos sexos disfrutan como es natural del verano; muchos lo hacen en plan familiar acompañando a sus padres;  pero otros –tal vez los más- deambulan por estas latitudes totalmente desprovistos del menor de los controles. <strong>Es moneda corriente ver grupos de adolescentes o jóvenes que apenas alcanzan la mayoría legal de edad (lo que no indica que estén aptos para cuidarse o cuidar de terceros) hacinados en minúsculos departamentos seguramente pagados por padres tan generosos como ausentes.</strong></p>
<p>Con un nivel de inseguridad  aún bastante más bajo que el de nuestro país, los propios uruguayos reconocen que sus costas y playas ya no son lo que eran dos décadas atrás. El avance de la delincuencia y la droga obligan a tomar medidas básicas para cuidar la seguridad de locales y visitantes. Lo reconocen  todos por aquí. No obstante, es absolutamente normal ver adolescentes haciendo dedo de día y de noche. Niñas vestidas como modelos de pasarela, paradas a lo largo de la ruta, que no temen subir a cualquier vehículo que las lleve al boliche de moda o las regrese a las cercanías de sus residencias veraniegas al amanecer .</p>
<p>Como si no pasara nada; como si no hubiera pasado nada. Mientras se  habla de Lola en los medios, mientras  se habla de Lola en los paradores playeros y en las calles, <strong>resulta curioso ver, en cualquier reunión social de padres adultos, cómo se  alterna la charla acerca de la tragedia con la más absoluta ignorancia acerca de dónde se encuentran en ese preciso momento cada uno de sus hijos.</strong></p>
<p>Cual será en el fondo el pensamiento mágico que alberga en las mentes de tantos adultos prósperos en lo económico pero carentes de una mínima cuota de sentido común que hace que piensen que algún ente superior se ocupará de cuidar a sus hijos. ¿Podrá ser que no vean lo que con solo abrir una ventana a la calle durante la madrugada está a la vista de cualquiera? ¿En qué manual para padres está escrito que, del mismo modo que toman licencia en sus trabajos para salir de vacaciones, éstas implican la suspensión de sus obligaciones como tales?  <strong>¿Qué complejo de culpa estarán expiando quienes no admiten un “no” o un mínimo límite a la hora de asumir la patria potestad de sus hijos?</strong></p>
<p>Le pido perdón, amigo lector; usted me prefiere hablando de otras cosas, ya lo sé. Pero no quería dejar de acercarle mi opinión; será tal vez porque, a pesar de que detrás del crimen de Lola y de todas las lolas habrá uno dos o tres culpables, que tarde o temprano pagarán su delito en una cárcel, hay algo que me inquieta. La cárcel es el invento destinado a mantener a buen resguardo a los culpables. <strong>Deberíamos ir pensando en crear algún lugar para albergar o al menos instruir a otro tipo de responsables:</strong> <b>los culposos</b>, <strong>una especie en franco aumento</strong> que ante determinadas tragedias emergen clamando a viva voz por justicia; que organizan marchas y encienden velas, y que con toda razón nos explican que sus hijos eran buenas personas. Lo que pocas veces nos explican es dónde se encontraban en el momento de la tragedia, dónde estuvieron antes –mucho antes-  para evitar que ésta ocurra. Dios quiera que todos los que están a tiempo de hacer algo lo hagan antes de que sea demasiado tarde.</p>
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		<title>Granaderos y granaderas</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Mar 2014 10:39:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<category><![CDATA[década “ganada”]]></category>
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		<description><![CDATA[Teresa de Calcuta y Adolf Hitler, Kennedy y Lee Harvey Oswald, José de San Martín y el comandante realista Antonio Zabala (quien lo enfrentó en San Lorenzo), tuvieron al menos dos cosas en común: fueron personas de existencia real, hecho que no admite el menor margen de duda y, para bien o para ma,l marcaron... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2014/03/03/granaderos-y-granaderas/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Teresa de Calcuta y Adolf Hitler, Kennedy y Lee Harvey Oswald, José de San Martín y el comandante realista Antonio Zabala (quien lo enfrentó en San Lorenzo), tuvieron al menos dos cosas en común: fueron personas de existencia real, hecho que no admite el menor margen de duda y, para bien o para ma,l marcaron con sus acciones los destinos de parte de la humanidad de forma indeleble.</p>
<p>El Llanero Solitario y el Zorro, el Hombre Nuclear ySuperman, también tienen su denominador común. Son fruto de la fantasía, de la creación de mentes imaginativas las que por intermedio de artilugios, maquillaje y efectos especiales cinematográficos los tornaron tan reales que todos nosotros creímos en algún punto de nuestra existencia que eran absolutamente verdaderos. ¿No sintió acaso – amigo lector- un poco de desilusión al ver postrado en una silla de ruedas al actor Christopher Reeve? Con lo bien que volaba&#8230;</p>
<p><span id="more-466"></span>Coincidirá conmigo si resumo los párrafos precedentes diciendo que en el primero se mencionan a personajes de la historia mientras que en el segundo los mismos son de historieta. Egipto, Grecia y Roma son reconocidos ampliamente como tres de los pilares de la historia universal, también lo son por -como diría un reconocido protagonista del modelo- habernos dado ficción.<strong> Claro está que los asuntos de Estado iban por un lado y la producción artística por otro. Como se supone que debe ser en cualquier estructura social seria.</strong></p>
<p>Unos cuantos años después y desde el lejano sur, una vez más, el modelo nacional y popular  acaba de lanzar una mixtura fina de historia e historieta par alegría de todos y todos. De la mano de nuestra infatigable presidenta de los cuarenta millones de argentinos acaban de nacer &#8221;las Granaderas de San Martín&#8221;. Fueron presentadas mediante la cadena nacional, para que en cada rincón del país se pueda apreciar <strong>el uniforme histórico que jamás lucieron -ya que obviamente jamás existieron-</strong> y que de hecho, las coloca mucho más cerca de pertenecer al grupo que integran Superman y Batman que al de San Martín o Belgrano</p>
<p>Un análisis superficial de este nuevo caprichito que excede incluso el más extremo revisionismo ya que aquí no hay nada que repensar, reformular o redefinir, podría llevarnos al error de pensar que en el fondo es un simple dato de color o una pequeña gota de agua en el mar de calamidades, desaciertos y torpezas varias a los que la “década ganada” nos tiene acostumbrados. Pero si usted –amigo lector- se anota en esta conclusión permítame decirle con todo respeto que se equivoca de medio a medio. Si en algo aplica el célebre dicho “para muestra basta un botón”, las Granaderas de San Martín son precisamente ese botón, con mayúsculas y subrayado.</p>
<p>Ya no se trata de analizar las virtudes militares de Juana Azurduy o de sostener si Roca fue definitivamente malo, tan “malo” como Sarmiento o si Simón Bolívar se moría de ganas que Chávez violara su sepulcro para conocer a su sucesor en persona. <strong>La cosa va mucho más allá de transformar en “jóvenes idealistas” a quienes sin importarles cuantos inocentes morían cuando explotaban las bombas que colocaban en cuarteles o jardines de infantes,</strong> murieron a su vez sin un juicio justo. O a ver en cada rincón del mundo a tenebrosos conspiradores que se esfuerzan para que nuestros novedosos planteos universales no se impongan por sobre las viejas y perimidas recetas corporativas.</p>
<p><strong>Las pobres e inocentes granaderas, luciendo su disfraz histórico sin historia, sintetizan tenebrosamente la casi mesiánica tendencia a ir más allá de la interpretación de la historia, llegando al demencial extremo de inventarla con absoluto descaro.</strong> Menuda tarea tendrán en un par de años nuestros docentes para sumar a la confusión general de los paraguas y las cintas de French y Beruti en los días de mayo de 1810, los reclamos de niñas queriendo saber cuál fue el papel la mujer durante el cruce de los Andes o la ya nombrada Batalla de San Lorenzo. A falta de datos más precisos y estando cubierto para el acto escolar el papel del General y del sargento Cabral, ¿habrá que readecuar el libreto escolar para que se luzca la granadera María de 5° grado turno tarde?</p>
<p><strong> Ninguno de nosotros puede imaginar cual será la próxima vuelta de tuerca en la peligrosa alquimia del modelo</strong>. Ya sabemos que Colón solo trajo decadencia a nuestros pueblos y sospechamos que llegó a estas costas en un vuelo de United<strong>,</strong> ya entendimos que potencias poderosas como Uruguay son tan peligrosas para la independencia económica de nuestro país que debimos bloquear su principal puerto comercial. Aprendimos también que nuestros vecinos de Ghana y Angola traerían prosperidad a nuestro pueblo, de allí lo acertado de enviarles misiones comerciales y a nuestra Fragata Libertad<strong>,</strong> <strong>y que Irán se muere de ganas de ayudarnos a resolver el atentado terrorista más terrible de nuestra historia.</strong></p>
<p>De un tiempo a esta parte, la azarosa realidad de nuestro país determinó que asistiéramos al imprevisto fallecimiento del Eternauta, quien también hizo las veces del Pingüino; las calles se llenaron de émulos del Avispón Verde que se ponen máscaras en la cara para matarnos, robarnos o en el mejor de los casos para cortarnos la calle por la que debemos transitar; el Guasón sigue con su sonrisa desafiante ante los cada vez mayores problemas judiciales que enfrenta por querer quedarse con la imprenta de la felicidad; el Joven Maravilla no sabe si poner más impuestos a la venta de bienes suntuarios o quitarlos por completo. El millonario Bruno Díaz sigue comprando canales de TV, casinos y petroleras aprovechando el viento de cola, y el Coronel Cañones maneja las fuerzas de seguridad mientras el Súperagente 86, al mando del Ejército, nos espía cada día un poquito mas. Pero la pregunta del millón, la que todos se hacen, y a la que todos temen responder, la que tiene en vilo a propios y extraños y es la llave para vislumbrar un poco al menos nuestro incierto futuro es ni más ni menos que esta: <strong>¿qué nos tendrá preparado para los próximos meses la Mujer Maravilla?</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La tormenta desde la otra orilla</title>
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		<pubDate>Sat, 01 Feb 2014 09:33:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Quiso el destino que este convulsionado mes de enero, me sorprendiera del otro lado del Rio de la Plata. Le puedo asegurar –amigo lector- que para mi será tristemente inolvidable por un hecho que le contaré al final de esta columna. Cuestiones personales al margen, tal vez como pocas veces en los últimos años, pueblo... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2014/02/01/la-tormenta-desde-la-otra-orilla/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Quiso el destino que este convulsionado mes de enero, me sorprendiera <strong>del otro lado del Rio de la Plata</strong>. Le puedo asegurar –amigo lector- que para mi será tristemente inolvidable por un hecho que le contaré al final de esta columna. Cuestiones personales al margen, tal vez como pocas veces en los últimos años, pueblo y gobierno Uruguayos asisten hoy abrumados a las <strong>inexplicables sagas mañanera</strong>s que tienen como primer actor a nuestro Jefe de Gabinete y como actores de reparto a sus circunstanciales acompañantes frente al micrófono.</p>
<p>Siendo el <strong>Uruguay</strong> un país cultural, económica y geográficamente tan próximo a Argentina, es lógico que la coyuntura nacional inevitablemente lo involucre. Desde un temporal causado por el clima hasta el actual tsunami en el que nuestras autoridades están sumiendo al país y a la región.</p>
<p>No obstante  que esta situación de interdependencia es totalmente asumida por la sociedad uruguaya, hay un aspecto de nuestra particular realidad que resulta muy interesante de analizar; me refiero a la manera en que se aprecia la situación cuando quien la analiza se asume totalmente como víctima de la misma  sin derecho a voz ni voto.</p>
<p>Como todos sabemos, <strong>las emisiones radiales y televisivas argentina</strong>s penetran el territorio charrúa con la misma facilidad con la que un pez nada a su antojo por las aguas del Río de la Plata sin distinguir fronteras. Es así que las emisiones de los “maléficos” comunicadores de la corporación mediática se reciben con la misma claridad con la que lo hacen los esclarecidos pensadores de la TV pública. Siendo así que argentinos y argentinas en tránsito podemos seguir “gozando” de cada detalle de nuestra particular forma de vivir la vida.</p>
<p>Pero el dial uruguayo ofrece <strong>entre la cadena del desánimo y la apología del modelo</strong>, distintas versiones informativas locales que permiten al argentino que lo desee, asomarse a la desafiante aventura de ponerse en la piel del ciudadano uruguayo que intenta comprender el errático derrotero argentino, el que sin solución de continuidad cada (más o menos) diez años, castiga brutalmente a nuestra población y salpica irremediablemente al resto de la región.</p>
<p>Un denominador común parece haberse adueñado de la opinión pública y publicada de nuestros vecinos por estos días:  el <strong>desconcierto</strong> total y absoluto. Políticos, economistas, hombres de negocios, comerciantes y hasta choferes de taxi o encargados de edificios lamentan con la misma intensidad los<strong> lógicos trastornos que nuestra arritmia política y económica les origina</strong>, como el impredecible futuro al que nuestros dirigentes han condenado a nuestro país.</p>
<p>Hace un par de días un profesional uruguayo me comentó con absoluta simpleza e ingenuidad: “Bueno, si todos los males de los argentinos se deben a las maniobras de un grupo mediático ¿por qué no lo cierran y ya?; <strong>si pudieron expropiar YPF que era española</strong>, ¿por qué no hacerlo con Clarín que es argentino?”</p>
<p>Este simple ejemplo , es sólo uno de una larga cadena de situaciones que se dan a diario cuando miles de espectadores locales, observan a un señor que cada mañana anuncia alguna cosa, para tal vez anunciar la contraria al día siguiente o inclusive en la tarde del mismo día.</p>
<p>La larga lista de interrogantes que la estupefacta sociedad uruguaya se  formula, incluye entre otras cuestiones: ¿cómo es posible que el otrora “granero del mundo” hoy mida con cuentagotas míseros cupos de exportación?; ¿por qué nuestras exportaciones cárnicas se encuentran literalmente por debajo de las del propio Uruguay?; ¿por qué, siendo uno de los países más ricos de la región, estamos una vez más al borde del colapso sin que las razones parezcan ser otras que la impericia de quienes manejan el timón de la Nación?</p>
<p>¿Cómo puede hacer un vecino oriental para  digerir términos tales como <strong>Mercosur, Unasur,</strong> confraternidad rioplatense o simplemente sentirse hermanos o al menos vecinos de una administración que parece hacer lo imposible por dañarse a si misma y a quienes la rodean?</p>
<p>De la mano de nuestras emisoras televisivas, de nuestros políticos y de nuestros expertos opinólogos , en Uruguay intentan comprender cómo es eso de <strong>que el dólar negro sube por presión del narcotráfico</strong> (previo entender que es el dólar negro);  por qué escuchan a un ministro anunciar que el sistema bancario internacional está conspirando contra la democracia argentina;  cómo es que la Presidente viaja tres días antes a una cumbre internacional pero se vuelve antes porque le duele la espalda; sin éxito, indagan acerca del porqué a sus familiares radicados en nuestro país se les cobra un impuesto para ir de visita al Uruguay, siendo que integramos el mismo mercado común.  Se devanan la cabeza intentando descubrir por qué,  luego de <strong>tanta incitación a la estigmatización del accionar de las fuerzas armadas</strong>, ahora un general investigado por un presunto crimen durante la dictadura, toma el micrófono para anunciar que se lo está persiguiendo a él y a la Presidente&#8230;.</p>
<p>No pueden, no conciben, no entienden nada de nada de lo que nos pasa. Temen por nosotro, porque nuestro fracaso es inevitablemente el de ellos.  Y sólo atinan a vislumbrar <strong>un oscuro desenlace</strong>. Pero si hay algo que les resulta superlativamente incompresible por encima de cualquier otra cosa , es de qué se ríen nuestros funcionarios cada mañana cuando toman el micrófono para anunciar un nuevo paso al frente en el camino al desastre.</p>
<p>PD: Con el permiso de editores y lectores, dedico esta columna a mi lectora más leal y a mi crítica más severa; a <strong>mi madre Graciana</strong>, que llegó a este suelo uruguayo de la mano de sus hijos y se fue al cielo de la mano de Dios. Un pedacito de mi partió con ella.</p>
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		<title>Cristina, la madrina argentina del Papa uruguayo</title>
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		<pubDate>Fri, 20 Sep 2013 04:31:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El próximo 30 de septiembre, Buenos Aires será protagonista de un hecho triplemente inédito. Por un lado, la más importante empresa de transporte fluvial de pasajeros del Río de la Plata (Buquebus) incorporará a su flota un nuevo barco dotado de propulsión a gas, un concepto de propulsión naval totalmente innovador que permite reducir prácticamente a cero la... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2013/09/20/cristina-la-madrina-argentina-del-papa-uruguayo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El próximo 30 de septiembre,<strong> Buenos Aires</strong> será protagonista de un hecho triplemente inédito. Por un lado, la más importante empresa de transporte fluvial de pasajeros del <strong>Río de la Plata </strong>(<strong>Buquebus</strong>) incorporará a su flota un nuevo barco dotado de <strong>propulsión a gas</strong>, un concepto de propulsión naval totalmente innovador que permite reducir prácticamente a cero la contaminación ambiental por gases de escape. A ello se le puede adicionar que la extraordinaria velocidad máxima que desarrolla la nave es de 58 nudos (107 kmts/hora). Piense, amigo lector, que si el barco se desplazara imaginariamente por la <strong>avenida General Paz</strong>, sería multado por exceso de velocidad.</p>
<p>En segundo lugar, si bien el nombre original de la embarcación sería el del fundador de la empresa naviera rioplatense (<strong>López Mena</strong>), la llegada del <strong>cardenal Bergoglio</strong> al sillón de Pedro en plena etapa final de alistamiento del buque produjo un radical cambio de planes. Será bautizado como “<strong>Francisco Papa”</strong>. Sin lugar a dudas, primer santo padre en ejercicio de su papado que tendrá un barco con su nombre.</p>
<p><span id="more-312"></span>El<strong> tercer hecho inédito en la historia de la navegación argentina es que la presidente de la Nación será su madrina de bautismo…</strong> Aquí es donde cualquier lector con un poco de memoria podrá revelarse a mi propio relato. “Si por lo menos 3 o 4 veces en estos años la presidente bautizó distinto tipo de embarcaciones, ¿qué no está contando este señor?”.</p>
<p>Tiene razón, amigo lector, y hasta en una ceremonia de bautismo le tocó a este columnista ser el presentador en sociedad de la nave a ser amadrinada por la Jefa de Estado. Pero lo inédito de este bautismo en especial es que el flamante y coqueto “Francisco Papa” llevará en su popa el<strong> pabellón uruguayo</strong>. Será tripulado por <strong>oficiales y marineros uruguayos</strong> y pasará obviamente a engrosar el tonelaje de registro de la <strong>marina mercante uruguaya</strong>, tributando al fisco oriental. Siendo éste el verdadero hecho inédito, el cual no es más malo en sí mismo pero debe necesariamente habilitar una serie de reflexiones.</p>
<p>En lo político, Cristina le debe el madrinazgo a una iniciativa personal del presidente <strong>Mujica</strong>, constituyendo un claro gesto de contrarrestar, al menos un poco, tantos otros hechos que vienen deteriorando las relaciones bilaterales. Otro hecho similar fue la invitación a la ceremonia de inauguración de la planta de <strong>ANCAP</strong> que <strong>Uruguay</strong> construyó con ayuda técnica de Argentina y que terminó con caras largas de nuestros vecinos, cuando la presidente confundió los términos del trato comercial pensando que la inversión de 400 millones de dólares era argentina cuando la cosa no era así.</p>
<p>En lo económico, la llegada de otra nave con pabellón extranjero a nuestras aguas no puede ser achacada a la perversidad de un grupo empresario que atenta contra el modelo, integra una conspiración mediática de la corpo o forma parte de la cruzada destituyente. Más allá del patriotismo, el amor a la bandera, la escarapela y al himno nacional, <strong>el negocio naviero -como tantos otros- es un negocio de capital intensivo.</strong> Esta joya de la tecnología naval que se incorpora tiene un costo de varios cientos de millones de dólares y su vida útil será a todas luces mucho más corta que cualquier estructura edilicia terrestre que a un costo equivalente albergue a una planta fabril (la ex <strong>Botnia,</strong> por ejemplo).</p>
<p><strong>La Argentina perdió hace varios años su marina mercante de ultramar</strong>; de la mano de esa pérdida, también perdemos por año más de 4000 millones de dólares pagados en fletes por exportaciones e importaciones a empresas de transporte marítimo extranjeras. Es muy cierto también que<strong> recuperar una marina de ultramar con bandera argentina es hoy por hoy un tanto utópico</strong> por innumerables factores que escapan a responsabilidades gubernamentales locales, entre ellos la existencia de las denominadas “banderas de conveniencia” con estándares impositivos, laborales y técnicos que los ponen en ventaja comparativa abismal. Por otra parte, una política comercial que castiga a los exportadores y que por poco no crucifica a sus importadores, no puede ni soñar con contar con buques nacionales, ya que lo usual es que estos naveguen con sus bodegas lo más cargadas posibles tanto de ida como de vuelta.</p>
<p>Pero cuando observamos que el Río de la Plata es surcado por buques uruguayos que transportan mayoritariamente a pasajeros argentinos. Cuando vemos pasar el 95% de las cargas que se transportan por la <strong>hidrovía Paraná Paraguay</strong> en trenes de barcazas o embarcaciones fluviales de bandera paraguaya, brasilera o boliviana o cuando descubrimos que los pocos buques mercantes que mantienen el pabellón argentino en sus popas lo hacen simplemente porque a sus armadores no les queda otra alternativa, deberíamos cuando menos preguntarnos por qué.</p>
<p>¿Será porque los convenios laborales de los gremios marítimos argentinos sean mejores para los trabajadores respecto a los de sus pares del resto de la región, con la contrapartida de incrementar los costos de operación de buques bajo convenio y bandera argentina? Tal vez. ¿Será por las exigencias técnicas y profesionales exigidas por la autoridad marítima de nuestro país para cumplimentar por parte de tripulantes como así también las correspondientes a la habilitación de embarcaciones, hacen que naves que jamás serían habilitadas por parte de nuestra <strong>Prefectura Naval</strong> (la más profesional y eficiente de la región, por lejos) naveguen “protegidas” por habilitaciones mucho más precarias admitidas por otras banderas? Muy probable. ¿Y qué decir respecto a la gran cantidad de<strong> complicaciones impositivas</strong> que afronta un armador argentino respecto a un similar de otra bandera y que originan situaciones tan curiosas como las que hacen que <strong>un buque argentino pague IVA cuando carga combustible en cualquier puerto argentino y uno de bandera extranjera que compite con el anterior esté exento</strong>?</p>
<p>Necesario e imprescindible resulta en este caso, exculpar a la actual gestión gubernamental de tamaños desajustes.<strong> La política naviera nacional viene siendo errática</strong> -cuando no inexistente- <strong>desde hace mucho pero mucho tiempo</strong>. Supimos ser una potencia naviera (en nuestra escala regional, claro está) pero de aquello sólo quedan recuerdos.</p>
<p>Lo que tal vez sí pueda reclamarse a una gestión como la actual -que <strong>“maltrata” con “cariño” a una empresa de aviación de capital chileno pero con aviones matriculados en el país y con tripulantes argentinos,</strong> en supuesta defensa de nuestra aerolínea de bandera- es que preste un poco más de atención a lo que viene ocurriendo desde hace tiempo en nuestro mar y fundamentalmente en nuestros ríos. Y que se encare de una vez una política de Estado acorde a una Nación con nada menos que 2.800.000 kilómetros cuadrados de plataforma marítima.</p>
<p><strong>Sin ser experto en materia tributaria</strong>, creo que <strong>si alguien se dedicara a un profundo estudio de las “asimetrías “ navieras regionales,</strong> equilibrando adecuadamente incentivos para una actividad que necesariamente enfrenta la competencia de empresas extranjeras en un mismo mercado común pero con reglas de juego distintas<strong>, podría darse vuelta una ecuación que al presente es francamente desastrosa para nuestro país.</strong></p>
<p>Hace poco más de tres meses, los argentinos aplaudimos con alegría la entronización del papa Francisco. El primer papa argentino. En pocos días más aplaudiremos el bautismo del “Francisco Papa”, pero esta vez tendremos que guardar el patriotismo para otra oportunidad. Cuando lo veamos surcar el Río de la Plata o cuando lo abordemos como alegres pasajeros, detengámonos un minuto para recordar al prócer de moda y preferido de la presidente, <strong>Manuel Belgrano,</strong> que una y mil veces repetía: “Una Nación que deja hacer por otra una navegación que puede hacer por sí misma, compromete su futuro y el bienestar de su pueblo”. ¿Quedó claro?</p>
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		<title>¿Policía militar o militares policías?</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Sep 2013 11:30:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Finalmente de la mano de la gran tragedia electoral originada en esa suerte de encuesta nacional que fueron las <strong>PASO</strong> (toda vez que sacando a la agrupación <strong>UNEN</strong>, nadie las utilizó para dirimir en una interna los candidatos que competirán en octubre), <strong>el relato nacional comienza a borronearse </strong>en buena parte de su guión y lo que hasta ayer no era factible y en algunos casos ni imaginable, ahora termina siendo algo que siempre había estado en la mente y el corazón de nuestro tan particular gobierno nacional y popular para todos y todas.</p>
<p>Es así que pasamos de condenar la existencia de <strong>paraísos fiscales</strong>, a convocar a grandes evasores nacionales e internacionales a traer sus <strong>divisas</strong> y blanquearlas en nuestro sistema bancario sin mayores trabas. De la misma manera, puertas cerradas con siete candados para “desdicha” de acreedores que no supieron aprovechar las ventajas de nuestros generosos <strong>canjes de deuda</strong>, se abren ahora como por arte de magia para que los avaros de ayer recapaciten y se tienten con esta nueva y generosa oferta que estamos a punto de realizar.</p>
<p><span id="more-302"></span>Gobernadores tibios que merecían ser vomitados por Dios, realizaron una metamorfosis sólo comparable a la transformación del gusano de seda en mariposa, y su rostro sonriente empapela de norte a sur la provincia de Buenos Aires, escoltando al candidato oficialista y la presidente (a esa misma que hace un par de meses lo saludaba con fastidio).</p>
<p>Las exiguas arcas de la Nación, tan demandadas por exigentes planes sociales, <strong>desmedidos gastos propagandísticos</strong> e<strong> ineficiencia administrativa generalizada</strong>, se multiplicaron como los peces y panes de la Biblia (sin el error del presidente <strong>Maduro,</strong> por favor) y ahora permiten incrementar los mínimos no imponibles de la cuarta categoría, algo que la irresponsable oposición venía solicitando y que resultaba imposible hasta ayer nomas. Ni que hablar de la <strong>súbita preocupación oficial por la creciente inflación</strong>, esa por cuya culpa fueron multados (aunque luego eximidos por la justicia) los principales analistas y consultores económicos del país.</p>
<p>Si la crema de este postre es la <strong>masiva presencia de candidatos y funcionarios oficialistas en radios y canales de la demoníaca corporación mediática</strong>, la frutilla se las presento en el párrafo siguiente.</p>
<p><strong>Señoras y señores: la inseguridad existe, no es una sensación, no está amplificada por los medios</strong>, no tenemos las ciudades más seguras de la región, y lo que es peor, es absolutamente cierto que nos están matando peor que a perros, tanto sea por un portafolios lleno de billetes, como por un celular de alta gama, un par de zapatillas usadas o simplemente porque sí.</p>
<p>Y de la mano de esta última, trágica y tardía toma de conciencia gubernamental se viene a derrumbar quizás el bastión más emblemático de la “<strong>década ganada</strong>”: la tan declamada y ostentada <strong>separación definitiva, total y absoluta del instrumento militar de la Nación para ser empeñado en tareas de seguridad</strong>. Cuando en la tarde del pasado sábado, el teniente coronel <strong>Sergio Berni</strong> arengó militarmente a una enorme formación de gendarmes exhortándolos a esmerarse en su lucha policial contra el delito organizado, rematando sus palabras con un marcialmente impecable “subordinación y valor” muchos de los uniformados se quedaron pensando &#8220;y ahora, ¿qué respondemos?&#8221;. Sin lugar a dudas, el hombre se confundió de desfile. <strong>En  tiempos de paz los gendarmes no están para defender a la patria</strong> (tradicional respuesta militar ante ese requerimiento), <strong>a la patria la defienden los militares.</strong></p>
<p>Apremiados, yo diría apremiadísimos, por la creciente <strong>ola delictiva</strong> que jaquea a todo el país pero parece sentirse con más virulencia en las grandes urbes bonaerenses, <strong>el gobierno acaba de disponer replegar al grueso de la Gendarmería de las fronteras del noroeste del país</strong> para inyectarlas en calles y rutas del Gran Buenos Aires. Paralelamente, 4.500 efectivos militares (seguramente del Ejercito y de la Armada) pasarán a patrullar las fronteras terrestres y fluviales de la patria.<strong> Sí, amigo lector, leyó bien. Militares, los del sable y las botas, los que varias veces se levantaron contra el orden institucional</strong> (claro, eran otros, no éstos; siempre lo decimos pero nunca nos escuchan) <strong>y esos mismos a los que “Él” les dijo “no les tengo miedo”.</strong></p>
<p>Es muy probable que en los próximos días, enviados especiales circulen por los medios explicando que las leyes de Seguridad Interior y de Defensa han considerado la intervención de las fuerzas armadas en tareas de <strong>apoyo logístico</strong> a las operaciones de las fuerzas de seguridad. Prestar un radar, brindar transportación aérea, naval o terrestre. Inteligencia criminal e incluso recursos humanos especializados en diversas áreas, es algo que verdaderamente está previsto y por supuesto que está muy bien que así lo esté.</p>
<p>Pero al margen de lo que nos puedan decir, lo que está a punto de suceder es la afectación lisa y llana de miles de soldados para ejercer el <strong>control efectivo de fronteras secas y húmedas</strong>, y no para prevenirnos de un potencial ataque de fuerzas militares regulares de un Estado extranjero (eso dice la Ley de Defensa, ¿no?), sino para controlar y evitar la violación del territorio por parte de indocumentados, narcotraficantes, contrabandistas varios y tal vez, si hace falta, también para chequear los papeles de inocentes turistas o navegantes deportivos que surcan los ríos internacionales.</p>
<p><strong>¿Y cuál es el problema? Si me lo preguntaran a mí en lo personal, diría que casi ninguno. Chile, Brasil y Uruguay utilizan sus fuerzas armadas racional y acotadamente cuando las necesidades así lo indican.</strong> Recuerde, amigo lector, quién custodiaba la famosa pastera finlandesa de <strong>Fray Bentos</strong> durante la <strong>crisis con los ambientalistas argentinos</strong> o quiénes son los que, armados hasta los dientes, penetran en las temibles <strong>favelas</strong> <strong>brasileras</strong> cuando las cosas se salen de cauce. Si pensó en militares, acertó. El gran país del norte moviliza a su “guardia nacional” cuando alguna situación se sale de madre y la Estatua de la Libertad no se avergüenza por ello.</p>
<p>El problema evidentemente no radica en recurrir a las <strong>FFAA</strong> en situaciones de emergencia nacional de catástrofes o urgencias varias. El problema<strong> </strong>se presenta cuando luego de armar todo un andamiaje legal, comunicacional y hasta casi cultural apuntando en un sentido, necesitamos de pronto <strong>disparar la acción en sentido contrario.</strong></p>
<p>La Torá, El Nuevo Testamento y el Corán son claramente libros sagrados. Pero es recomendable que sean leídos con devoción en la sinagoga, la iglesia o la mezquita, según corresponda. Intercambiar los textos sagrados ubicándolos en los templos equivocados no augura buenos resultados.</p>
<p>Y precisamente nuestro gobierno suele ser particularmente fundamentalista para cumplir a rajatabla lo que las sagradas escrituras del modelo determinan para cada aspecto de la vida del país. Seguramente -aunque con muy probables reservas en el íntimo fondo de sus mentes y corazones- <strong>los militares marcharán a las fronteras, para hacer aquello que la ley dice que no deben hacer</strong>. Generales y coroneles de comando se pondrán paradójicamente a órdenes del teniente coronel médico <strong>Sergio Berni</strong>, <strong>primer militar argentino en manejar la seguridad nacional en democracia.</strong></p>
<p>Es muy probable que si aún queda una pizca de sentido común en nuestros dirigentes, <strong>se busque la forma para que el personal militar no se vea obligado a hacer la tarea policial en primera persona</strong>, tal vez un puñado de gendarmes o prefectos den la cara frente al migrante legal y las tropas sean reservadas para la vigilancia de los cientos y cientos de kilómetros de frontera no habilitada para el paso legal. Pero cuando llegue el momento de darle la voz de alto a un narcotraficante, contrabandista o polizón escondido en una barcaza fluvial, <strong>¿qué apoyatura legal tendrán esos hombres para no correr el riesgo de guiarse por un libro sagrado en el templo equivocado?</strong> <strong>Esperemos que finalmente luego de cumplir lo que les pidan, Dios y la patria no se lo demanden. Y si se lo demandaran, los argentinos tengamos buena memoria para recordar quién los envió allí.</strong></p>
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		<title>Un mar de diferencias</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Aug 2013 13:10:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Al igual que los incrédulos cuarenta millones de argentinos y argentinas, usted, yo y buena parte de la opinión pública internacional escuchamos (¿o creímos escuchar?) a la presidente de la Nación efectuar una curiosa comparación entre nuestro país, Canadá y Australia. De acuerdo con los guarismos tomados como base para el análisis descripto por la primera mandataria (no... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2013/08/27/un-mar-de-diferencias/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Al igual que los incrédulos cuarenta millones de argentinos y argentinas, usted, yo y buena parte de la opinión pública internacional escuchamos (¿o creímos escuchar?) a la presidente de la Nación efectuar una curiosa <strong>comparación</strong> entre nuestro país, <strong>Canadá</strong> y <strong>Australia</strong>.</p>
<p>De acuerdo con los guarismos tomados como base para el análisis descripto por la primera mandataria (no primera mandante), somos ganadores natos por paliza. Nuestro triunfo en todos los campos contrastados son casi más aplastantes que el triunfo electoral del oficialismo en la <strong>Antártida</strong> (sin contar la <strong>base Marambio</strong> -la del problema de aprovisonamiento- donde sobre 54 personas votaron sólo 3).</p>
<p><span id="more-293"></span>Las contundentes afirmaciones presidenciales generaron reacciones que abarcaron todo el espectro de lo posible. Desde el <strong>autoconvencimiento</strong> de las cada vez mayores virtudes del “modelo” hasta una abrumadora ola humorística que desplegó todo el potencial del tradicional humor vernáculo, capaz de tomarse en broma al mayor de los percances o tragedias.</p>
<p>Pero ante tanta <strong>convicción a la hora de subir al podio</strong> y concitar la atención nacional e internacional para pronunciar su discurso, es necesario creer que un presidente no hace frente al pueblo de la nación sin armarse de consistentes datos, provistos por un <strong>verdadero ejército de colaboradores y asesores que pulen cada detalle de lo que el “jefe” va a decir</strong>, de tal suerte de no dejar resquicios posibles para que analistas políticos, miembros de la oposición o malintencionados varios encuentren la forma de atacar lo dicho y minar la credibilidad de quien lleva sobre sus hombros las riendas de la Nación. Por otra parte, hacer afirmaciones a la ligera podría incluso ser tomado como una falta de respeto a la sociedad. ¿O me equivoco?</p>
<p>Siguiendo esta línea de razonamiento, cualquier argentino “bien nacido” debe resistir la crítica burlona y fácil, intentando por todos los medios a su alcance desentrañar detrás de las palabras y de la <strong>catarata de cifras y estadísticas arrojadas</strong> sin solución de continuidad su veracidad. La razón, motivo o circunstancia que dan fundamento a las expresiones vertidas y a su porqué. En definitiva, estudiar, analizar, informarse, invertir tiempo y esfuerzo como paso previo a emitir luego (sólo luego) un juicio de valor que permita avalar o retrucar lo que nuestra máxima representante hacia adentro y hacia afuera nos contó hace algunos días.</p>
<p><strong>Qué bueno sería que cada uno de nosotros se tomara el trabajo de profundizar la novedosa comparación presidencial, profundizando el análisis desde el campo de acción que es propio de nuestro trabajo o profesión</strong>, buscando tal vez el hilo conductor que nos lleve a apoyar o descartar con fundamento cierto, lo que tomado a la ligera nos causó tanta gracia.</p>
<p>Digamos que para predicar con el ejemplo,<strong> intenté hacerlo tomando en principio datos oficiales sobre las actividades</strong>, presupuesto, equipamiento, personal y demás aspectos <strong>de las Armadas de Canadá y Australia</strong> para compararlas con mi querida <strong>Armada Argentina,</strong> que es la que obviamente conozco desde muy joven.</p>
<p>Y bueno&#8230; La verdad es que <strong>los resultados no nos dejan muy bien parados</strong>. Para tomar por caso al país del norte de nuestro continente, sus destructores, <strong>HMCS Iroquis, Athabaskn y Alginkin, </strong>sus doce patrulleros oceánicos, sus cuatro submarinos, sus fuerzas de despliegue en el <strong>Atlántico </strong>y en el <strong>Pacífico</strong> (<strong>MARLANT</strong> Y <strong>MARPAC</strong>) sus planes de ejercitación y capacitación, la cantidad de horas en el mar, la antigüedad media de sus buques&#8230; En fin, <strong>todo, todo, absolutamente todo nos deja como decía mi abuela “a la altura de un poroto&#8221;</strong>. Si nos vamos a la nación de los canguros, la cosa no varía mucho: no tenemos ni para comenzar a hablar, con <strong>nuestros vetustos barcos (algunos ya eran viejos en la Segunda Guerra Mundial)</strong> nuestro<strong> escaso presupuesto para entrenamiento y mantenimiento</strong> de unidades navales y de superficie, y ni qué hablar los aviones.</p>
<p>Incluso considerando la “ventajosa” compra de aviones usados a <strong>España</strong> que estamos a punto de encarar y por la cual su majestad <strong>nos venderá aeronaves con 38 años de antigüedad</strong>&#8230; Pero en un afán desmedido por darle la derecha a las autoridades de mi país, podríamos también afirmar que las comparaciones de fuerzas navales entre países que tienen<strong> escenarios geopolíticos totalmente diferentes</strong> no debería considerarse como muy afortunada. Vaya uno a saber qué amenazas están afrontado por estos días estos dos países, rodeados seguramente de hipótesis de conflicto complejas, a diferencia del verdadero <strong>“mar de la paz”</strong> en el que vivimos aquí en el lejano sur, donde esas hipótesis son inexistentes ya que desde hace años cultivamos cada día una mejor relación con nuestros vecinos, los que no hacen más que agradecer cómo nuestras políticas de integración derraman bienestar a diestra y siniestra.</p>
<p>Sirvan como ejemplo <strong>Uruguay </strong>con las restricciones al turismo y el <strong>cepo al dólar</strong>; <strong>Brasil</strong> con las restricciones al comercio bilateral, y obviamente esta semana a <strong>nuestros hermanos chilenos, felices de la vida por las gentilezas que le prodigamos a sus aviones comerciales</strong>. Como ven, no es lo mismo.</p>
<p>Pero sin sacar los pies del agua, dejé de lado a corbetas, destructores y submarinos y me dediqué a refrescar los números de la actividad marítima. Hablamos de la marina que genera ingresos a las arcas de una nación por los fletes que cobra al exportar sus ventas en buques propios, o al ahorro de divisas que produce al importar sus compras en buques nacionales.</p>
<p>Acá la cosa se me complicó aún mas. <strong>184 buques integran la Marina Mercante canadiense </strong>totalizando una capacidad de bodega de casi 2.200.000 toneladas (esto es, la suma de la capacidad de las bodegas de todos los buques que enarbolan el pabellón de la “hojita roja”: 66 buques de carga aptos para cereal contra cero buques similares en nuestro país, 12 de carga general, con 2 portacontenedores de última generación, 14 buques para transporte de productos químicos, doce petroleros, 6 de pasajeros, 64 mixtos -carga y pasaje-). En fin, <strong>comparados con los pocos miles de toneladas que suman la decena de pequeños barcos que aún mantienen la celeste y blanca flameando en sus popas, no tenemos ni para arrancar.</strong></p>
<p>Por su parte la “decaída” Australia tiene apenas 8 buques aptos para carga a granel, 4 gaseros, 6 mixtos (carga y pasaje), 6 petroleros, 5 barcos del tipo Roll on/Roll off. Además, capitales australianos registran 45 buques bajo pabellones de otros países (banderas de conveniencia).</p>
<p>En cuanto al <strong>ránking mundial de marinas mercantes,</strong> mientras <strong>Canadá</strong> se ubica en el <strong>puesto 38</strong>, <strong>Australia</strong> lo hace en el <strong>70</strong>. <strong>Argentina,</strong> en tanto, ocupaba en 2012 el <strong>puesto 74</strong> pero si se consideran como argentinos los buques que por cuenta y orden de armadoras u operadoras locales lo hacen con bandera de otros países.</p>
<p>Abrumado por estos contundentes números (no abundo sobre los datos obtenidos para no aburrir al lector en demasía)<strong> me propuse a mí mismo “ponerle una ficha” a la actividad de la</strong> <strong>industria naval</strong> (astilleros, diques y talleres navales) <strong>pero con dos astilleros canadienses que visité se me borraron las ilusiones de poder traerles buenas noticias.</strong></p>
<p><strong>Propuesta para columnistas</strong></p>
<p>Como consuelo me queda concluir que al no haber mencionado la arenga presidencial en ningún párrafo algún aspecto relacionado con el mar y sus cosas, “Ella” sabía positivamente que en este aspecto nos pasan por arriba y por ello prefirió rumbear para otro lado. Es por ello que <strong>se me ocurre efectuar a los colegas columnistas una interesante propuesta: Qué ocurriría si cada uno en el área específica que domina </strong>(economía, política, cultura, ciencia, tecnología, arte, etcétera) <strong>hace un análisis parecido al que acabo de efectuar</strong>, ilustrándonos entre todos en una suerte de doble rol de alumnos y profesores<strong> a efectos de poder encontrar finalmente esos datos que nuestra presidente nos arrimó desde Río Gallegos</strong> y que tanto nos cuesta creer. Podrían incluso sumarse los distinguidos lectores, aportando datos cuando postean sus comentarios.</p>
<p><strong>Propongo que sólo luego de haber realizado este ejercicio, nos animemos a sacar conclusiones sobre la veracidad de sus dichos</strong>. Seguramente nos daremos cuenta que somos muy mal pensados y que emitimos juicios de valor injustificados. ¿No les parece?</p>
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		<title>La paradoja de los &#8217;70</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Jul 2013 06:18:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando en 2003 Néstor Kirchner asumió la Presidencia de la Nación, Argentina inició un camino de profunda revisión de su pasado cuyos verdaderos límites aún se desconocen; nos realineamos respecto a nuestros anteriores aliados y adversarios; reescribimos la historia de los -por aquel entonces- 20 años de democracia; y fundamentalmente establecimos una política de culto... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2013/07/22/la-paradoja-de-los-70/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando en 2003 <strong>Néstor Kirchner</strong> asumió la Presidencia de la Nación, Argentina inició un camino de profunda revisión de su pasado cuyos verdaderos límites aún se desconocen; nos realineamos respecto a nuestros anteriores aliados y adversarios; reescribimos la historia de los -por aquel entonces- 20 años de democracia; y fundamentalmente establecimos una política de culto a los derechos humanos, reabriendo un capítulo negro de nuestro pasado reciente, llevando a la Justicia a una enorme cantidad de miembros de las fuerzas armadas y de seguridad involucrados en la llamada “guerra sucia”, “lucha antisubersiva”, “represión ilegal” o como se lo quiera denominar de acuerdo con la íntima convicción de quien se refiera al tema.</p>
<p>Digo que los límites de esta revisión se desconocen, porque día tras día nos sorprendemos con nuevos alcances y consideraciones, que no han dejado afuera ni a <strong>José Gervasio de Artigas, Juana Azurduy</strong> y lógicamente la más reciente que incluye a <strong>Cristóbal Colón.</strong></p>
<p>Al sólo efecto de priorizar la reflexión antes que la polémica, permítame el lector aclarar, que más allá de lo que personalmente pueda yo pensar de cada una de las acciones antes descriptas, no se puede negar que han sido inspiradas por un gobierno legítimamente elegido por la ciudadanía y que las medidas que han llevado -por ejemplo- al pasar de la <strong>obediencia debida y el punto final</strong>, al procesamiento de centenares de uniformados, gozan de plena legalidad de forma y de fondo; y que en democracia todos tenemos libertad de pensamiento y opinión pero además tenemos obligación de aceptar lo que los organismos de la democracia disponen.</p>
<p>Asimismo es una realidad innegable que al margen del proceso democrático local, toda América Latina parece haberse alejado del riesgo de interrupciones democráticas con militares como protagonistas. El dudoso triunfo de <strong>Nicolás Maduro</strong> en Venezuela, y el desplazamiento de <strong>Fernando Lugo</strong> en <strong>Paraguay</strong> son cuestiones que pueden ser discutidas pero que no se comparan a la vieja asonada militar.</p>
<p>Así las cosas, quienes vivimos como jóvenes o adolescentes los gobiernos militares de la <strong>Revolución Libertadora</strong> de <strong>Aramburu</strong> y <strong>Rojas</strong>, la <strong>Revolución Argentina</strong> de <strong>Onganía</strong>, y el <strong>Proceso</strong> de <strong>Videla y Massera</strong> nos fuimos imbuyendo de la nueva y sana costumbre de la democracia perpetua- a la que cualquier argentino sub 30 concibe naturalmente como la única forma válida de gobierno</p>
<p>Pero como ocurre cada vez que una sociedad afronta procesos que imponen cambios de paradigma, la coexistencia de diferentes formas de pensamiento forjadas en circunstancias históricas distintas trae aparejados duros enfrentamientos (gracias a Dios retóricos en la mayor parte de las veces) que crean antagonismos entre los adherentes a alguna de estas clásicas posturas: “<strong>teoría de los dos demonios</strong>”, “<strong>genocidio unilateral contra jóvenes idealistas</strong>”, “<strong>guerra contra la subversión</strong>” y alguna que otra variante de ellas.</p>
<p>Como el hombre es un animal de costumbre y como además la acuciante realidad deja cada vez menos tiempo para el análisis histórico, los militares fueron desfilando hacia las cárceles, las marchas en su defensa fueron desapareciendo del paisaje urbano y el tema militar -para ser honestos- pasó a estar último en la tabla de posiciones de la actualidad nacional (casi al punto de irse a la “B”).</p>
<p>El incendio del <strong>Irizar</strong>, el embargo de <strong>la Fragata Libertad</strong>, el papelón antártico de <strong>Puricelli</strong>, el fallecimiento de Videla y algún que otro hecho aislado, devolvieron el mundo de los uniformados a las pantallas de televisión y primeras planas de los diarios, de forma muy puntual y acotada.</p>
<p>Hasta ahora… Desde hace un par de semanas, políticos, periodistas, analistas militares de primer nivel, senadores, organismos de DDHH y hasta programas de chimentos han vuelto a colocar en lugar protagónico no sólo a un general de nuestro ejército sino a la razón de ser de la actividad militar argentina.</p>
<p>Y es aquí donde necesariamente corresponde “parar máquinas” y atreverse a repensar si todo lo que con el ya nombrado amparo legal y consenso político hemos revisado en los últimos años no nos ha colocado en una paradoja que nos obligue a desandar en parte nuestros pasos, para justificar nuestros actos del presente.</p>
<p>En una columna anterior, he señalado que a diferencia de lo ocurrido en países como Chile, Brasil o Uruguay, la Argentina -al margen del castigo impuesto a los militares condenados por hechos relacionados con los &#8217;70- pareció “colocar en penitencia” a todo el aparato militar de la Nación y, más aún, <strong>la Defensa de la Nación pasó a ser una especie de tabú para la clase política de casi todos los signos</strong>. Es sabido que en las apetencias de los “ministeriables” de 1983 hasta el presente, difícilmente el <strong>Ministerio de Defensa</strong> haya sido considerado algo más que un premio consuelo para quien fue “honrado” con esa cartea. Baste con indagar cómo tomó el actual ministro su designación para el cargo.</p>
<p>Presupuesto casi nulo (mayormente destinado al inevitable pago de salarios), inversión inexistente, presencia pública cercana al cero, desplantes muchas veces innecesarios y reformas legales y reglamentarias hechas más bien para limitar al máximo la actividad militar que para adecuarla al presente, han sido una constante.</p>
<p>Sí. Es verdad, estamos en Haití y en algunas otras misiones de paz. E intentamos armar algún que otro radar, un vehículo gaucho (más bien gauchito) y mostramos la decadencia militar en Tecnópolis, pero creo que todos sabemos en donde estamos parados en materia de defensa.</p>
<p>Y de la mano de ese coto a las “ínfulas uniformadas” renunciamos para usar a nuestros militares y a sus medios y capacidades para cualquier cosa que tenga que ver con la seguridad interior a diferencia de lo que hacen casi todos los países del mundo cuando la situación lo amerita . <strong>También (respecto a aquel pasado tenebroso) determinamos que un cabo, un teniente de fragata o un general eran exactamente lo mismo a la hora de rendir cuentas ante la justicia por los “excesos cometidos” en aquella lucha o como cada uno de nosotros guste llamarla.</strong></p>
<p>Y de nada valieron los argumentos de más de uno de los jerarcas procesados cuando se declaraban absolutamente responsables por las ordenes por ellos dictadas, pretendiendo desligar a jóvenes oficiales o suboficiales de cualquier responsabilidad. En virtud de aquel viejo axioma militar (vigente al menos hasta la actual revisión de la historia) sobre que “las ordenes no se discuten, se cumplen”.</p>
<p>Así fue que marcharon presos, almirantes y generales pero también quienes por aquellos años eran tenientes y cabos. Sin chistar o chistando poco, sin fugarse hasta que alguna cámara de apelaciones se apiadara de ellos y sin esperar ni pretender que las nuevas generaciones de uniformados se aparten de sus deberes para salir en su defensa.</p>
<p>Todos recordarán que el ex comisario <strong>Luis Patti,</strong> siendo ya diputado electo, terminó preso porque alguien lo reconoció por su voz a pesar del tiempo transcurrido y del hecho de haber sido un muy joven oficial por aquellos días. Hubo un caso de un oficial naval que al parecer bromeó ante un detenido con el nombre de una conocida avenida de la zona norte de Buenos Aires, colocado en honor a un antepasado suyo y al que luego su apellido coincidente con el nombre de esa avenida lo delató; y así mil historias.</p>
<p>Y llegó un día en el que cuando todo parecía hacernos creer que esta forma de haber “resuelto nuestro pasado” estaba totalmente cerrada a discusión alguna, la realidad se empeña en colocarnos en una especie de “segundo tiempo” de un partido de fútbol en el que los protagonistas han cambiado de arco. Y los que antes se erigieron en severos fiscales y custodios de la democracia, la república y los derechos humanos, tratan ahora de justificar algo que -en opinión de muchos que fueron condenados y tildados de fascistas defensores de genocidas- era una verdad de manual. <strong>Los jefes ordenan, los subordinados obedecen.</strong></p>
<p>Ahora -según nos dicen-, no siempre está mal echar mano a los aparatos de inteligencia militar para espiar un poquito para adentro y no se siempre se puede dejar sin trabajo y menos aún condenar a una persona adulta y llena de galones, por lo que tal vez pueda haber hecho cuando era sólo un humilde subordinado con inescrupulosos superiores.</p>
<p>Y no parecería ilógico imaginar ahora; a algún encumbrado funcionario nacional, rodeado de asesores, sobre un escritorio repleto de discursos de campaña, de copias de expedientes judiciales, de fotos de marchas y escraches, hojeando el famoso <em>Nunca Más</em> en su versión riojana y exclamando, totalmente desorientado, &#8220;Y ahora… ¿qué hacemos?</p>
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		<title>La inteligencia militar</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Jul 2013 10:07:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Fernando Morales</dc:creator>
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		<description><![CDATA[En cualquier texto básico de cuestiones militares la “Inteligencia” se define como “El conjunto de tareas que llevan adelante las unidades específicas de las fuerza militares, para recoger información sobre el enemigo (actual o potencial) para posibilitar la adecuada planificación de las eventuales operaciones”. Pero para decepción de los lectores, no me voy a referir... <a href="http://opinion.infobae.com/fernando-morales/2013/07/15/la-inteligencia-militar/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En cualquier texto básico de cuestiones militares la “<strong>Inteligencia</strong>” se define como “El conjunto de tareas que llevan adelante las unidades específicas de las fuerza militares, para recoger información sobre el enemigo (actual o potencial) para posibilitar la adecuada planificación de las eventuales operaciones”.</p>
<p>Pero para decepción de los lectores, no me voy a referir a esa “Inteligencia” (al menos por ahora) sino a la otra, a la que tarde o temprano tendrán que apelar no sólo nuestros uniformados, sino por sobre todo la conducción civil de las fuerzas armadas de la Nación, para –más allá de los discursos– enmarcar y dotar a su accionar de manera tal que la profesión militar tenga sentido para que quien la elige y fundamentalmente para el país.</p>
<p><span id="more-250"></span>“<i>Esta Argentina virtual y mediática que planteó que odiábamos a las fuerzas armadas&#8230; Por Dios, ¿nosotros los peronistas contra los militares? Somos el único partido político vigente en la República Argentina fundado por un general. Nuestro ADN se gestó allí cuando las fuerzas armadas acabaron con el fraude patriótico de la &#8220;<strong>Década Infame</strong>&#8221; y <strong>Perón</strong> fue presidente. Así que no tenemos nada, al contrario, yo creo que <strong>han humillado mucho más a las fuerzas armadas los que las redujeron a ser simples encapuchados en lugar de defensores de la soberanía nacional</strong>. Esos humillaron a nuestras fuerzas armadas, a nuestras gloriosas fuerzas armadas: las de <strong>San Martín</strong> y las de <strong>Belgrano</strong>, y las de aquí más cerca, las de <strong>Savio, Mosconi y Baldrich</strong></i>.”</p>
<p>¿Quien podría atreverse a dudar de la veracidad de tan sólo una coma del párrafo anterior? Fue pronunciado por la comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y presidente de la Nación durante la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso en marzo de 2010. ¿Quien, por otra parte, podría dudar de que sería maravilloso que este párrafo de aquel discurso se cumpliera en la práctica o tal vez si es que se está cumpliendo, que se lo hagan notar a los propios involucrados?</p>
<p>Con los lógicos límites que imponen la Constitución Nacional y las leyes, el poder político puede hacer prácticamente todo lo que se proponga. Así por ejemplo en 2004 se podría haber decretado un desagravio al edificio de la <strong>ESMA</strong>, por los crímenes allí perpetrados por quienes alteraron su uso como centro de enseñanza y formación de servidores públicos y lo transformaron en centro clandestino de detención, pero se prefirió (legalmente con intervención del Congreso, la legislatura porteña, etcétera, etcétera) declarar a los ladrillos “coautores penalmente responsables”. El chiste le salió al Estado un par de miles de millones de pesos en obras de reubicación de la decena de escuelas que allí funcionaban en otros lugares, y <strong>el lugar por ahora sigue siendo un coto cerrado a la población en general con acceso permitido solo a unos pocos “iluminados”</strong>. Mientras que la sociedad toda paga los gastos de manutención (millonarios por cierto).</p>
<p>Asimismo, arengar durante años en cada formación castrense a los que allí se encontraban como si fueran los militares de la dictadura parecía rememorar aquellas escenas de colegio primario, en las que la maestra un día de muchas ausencias retaba a los pocos presentes y los exhortaba a no faltar a clase.</p>
<p>SI tuviéramos que enumerar los desplantes y desprecios públicos efectuados por el poder político hacia los militares de los últimos años, la lista sería muy larga. Como lo sería también otra constituida por gestos de acercamiento no tan públicos como los anteriores ni tan destinados a todas las jerarquías, ya que éstos mayoritariamente se hicieron en forma discreta y con las máximas cúpulas castrenses. Asimismo <strong>es justo recordar la excelente relación que siempre tuvo el ex presidente Néstor Kirchner con las fuerzas armadas desplegadas en Santa Cruz</strong> en sus años de gobernador provincial con quienes compartía no sólo la vida protocolar sino la agenda social y personal.</p>
<p>La primera mujer presidente de la Argentina (<strong>María Stella Martinez de Perón</strong>) fue la comandante en jefe de <strong>Videla y Massera</strong> (no hace falta que recordemos aquí cómo terminó la historia) pero de más está decir que más allá de las aptitudes o especialidades que detenten los actuales generales, almirantes y brigadieres a cargo de las Fuerzas Armadas, <strong>la segunda mujer en ocupar la primera magistratura del país afronta una situación mucho más relajada en su relación con sus mandos subordinados</strong>.</p>
<p>Como bien se ha dicho en algunos medios por estos días, “la definitiva subordinación de los militares a la constitución y al poder civil, no es mérito solamente del actual gobierno”. La imagen de jerarcas castrenses sentados en el banquillo de los acusados luciendo sus uniformes de gala es algo que quedó definitivamente grabado en el ADN de los militares. Y ni que hablar de recibir a diario las novedades sobre quienes esperan proceso o cumplen sentencia tras las rejas de Marcos Paz.</p>
<p>Y para los que necesitaron alguna dosis de refuerzo de esa “vacuna democrática”, recordemos aquella Semana Santa de “<em>la casa está en orden, felices pascuas</em>” donde un Presidente civil, puso su cuerpo y sofocó la rebelión compartiendo luego el triunfo con toda la dirigencia política oficial y opositora del país.</p>
<p>Entonces, para cerrar este tema, convengamos que <strong>golpe de Estado, asonada militar y planteo castrense -entre otros- son términos que quedarán definitivamente destinados a los manuales de historia Argentina</strong>.</p>
<p>Ahora bien&#8230;</p>
<p>A diferencia de Chile, Brasil, Uruguay y tantos otros países que han entrado también en un camino de <strong>definitiva consolidación democrática</strong>, parecería que <strong>somos los únicos que no nos hemos conformado con el castigo a quienes se apartaron de la ley sino que además hemos decidido castigar a la actividad a la que pertenecían</strong>. Es como si por descubrir a un grupo de médicos que realizan operaciones ilegales, decidiéramos dejar de ocuparnos de la salud o, lo que es peor, declararla veladamente enemiga de la patria.</p>
<p>Es muy bueno cuando la Presidente declama su “no odio” por las fuerzas armadas, no es tan bueno cuando espasmódicamente se da por terminada la carrera de oficiales a los que costó mucho tiempo y dinero del Estado formar; sobre todo si no había razones lógicas que determinen que es necesario hacerlo.</p>
<p>Despedir a un coronel porque su apellido coincide con el de algún jerarca de la dictadura no parece colocar al militar en una situación acorde con ese estatus de “ciudadanos de uniforme”, como los llamamos ahora. <strong>No suena lógico que los hijos o sobrinos de los miles de detenidos que hay en nuestras cárceles sean expulsados de sus trabajos por lo que hipotéticamente hicieron sus parientes</strong>.</p>
<p>Durante la “crisis de la <strong>fragata Libertad</strong>” se pasaron a disponibilidad a dos jefes navales (uno de los cuales ya se había ido solito, pero lo echaron igual), se malogró la carrera de un almirante recién ascendido por este propio gobierno sólo por comunicar a los medios lo que le habían pedido que comunique y se provocó la salida del jefe de la Armada, al que poco tiempo atrás esta misma conducción había ungido para dirigir la Marina supuestamente por ser el mejor candidato de los tres que estaban en condiciones de asumir esa delicada función.</p>
<p>Como ejemplo de otro tipo de relación cívico militar, digamos que nuestro vecino Chile tiene establecido un mandato legal para las cúpulas militares de cuatro años. Que se encuentran establecidos de tal suerte que siempre se cumplen a mitad del mandato presidencial. Asimismo el reemplazo debe ser elegido entre los cuatro oficiales que le siguen en jerarquía al jefe saliente. Esto asegura tres cosas: un plan de carrera militar más o menos predecible, la imposibilidad de tener (como ha ocurrido aquí) comandantes enquistados en sus sillones diez años, impidiendo a los más jóvenes ascender y fundamentalmente prescindencia política en la jerarquía militar.</p>
<p>Días pasados la Presidente se refirió al rol social de las FFAA, la necesidad de contar con este instrumento de la patria para asistir a la población la defensa civil y algunas cosas más.</p>
<p>Es necesario comprender que <strong>no tenemos un ejército de asistentes sociales</strong>; claro está que en una inundación, erupción volcánica, terremoto o cualquier contingencia por el estilo, las fuerzas armadas se tornan imprescindibles ya que aportan hombres, medios, tecnología y fundamentalmente capacidad de organización en situaciones extremas. Pero <strong>de allí a transformar a los cuadros militares en cocineros, pintores, jardineros o maestros de escuela y transformar sus objetivos concurrentes en su razón de ser, hay una distancia muy grande.</strong></p>
<p>Sea la puerta de ingreso a la profesión militar, el Colegio Militar de la Nación y sus equivalentes de las otras fuerzas o las escuelas de suboficiales o simplemente el ingreso como tropa voluntaria, quien las elige lo hace porque quiere servir a la patria desde la defensa. Algo tan valioso o respetable como la decisión de quienes optan por ser trabajadores sociales, marinos mercantes o músicos. Todos contribuyen desde su lugar de acción a la integralidad de la sociedad.</p>
<p><strong>Hoy hemos reeditado el “conflicto militar” pero desde otro ángulo, el de la condición de oficial de inteligencia de uno de los máximos jefes castrenses recientemente puesto a cargo de su fuerza.</strong></p>
<p><strong>Tal vez por lo vivido en el pasado, han quedado fijadas algunas ideas un tanto erróneas en el colectivo social. Una de ellas que los agentes de inteligencia (los &#8220;espías&#8221;) son seres tenebrosos y oscuros que siempre hacen cosas malas o ilegales.</strong> Para ponerle condimento a esta ensalada, WikiLeaks y el topo de la CIA que hace semanas compra perfumes en el free shop del aeropuerto de Moscú le agregan dramatismo al tema</p>
<p>Pero en rigor de verdad, ser agente de inteligencia, comando anfibio, tropa de elite, paracaidista o médico militar, es parte del abanico de posibilidades y de necesidades que las instituciones militares ofrecen y satisfacen respectivamente. Un teniente de inteligencia llegará a general de inteligencia y un teniente médico llegará a general médico si son buenos profesionales.</p>
<p>Luego el problema no está en su especialidad o profesión, estará en el uso que se haga de ella, y en todos los casos ese uso puede ser legal y beneficioso, o ilegal y clandestino.</p>
<p>Corresponde a los poderes civiles del Estado indelegablemente el encuadre y control de la actividad militar. Si el aparato de inteligencia civil y militar de la Nación es puesto al servicio de algún otro fin que no sea el legal, la falla no estará en el agente que escucha inadecuadamente el teléfono de un opositor político, sino en el que dio la orden para que lo haga y que además pretenda que aquí si aplique la tan mentada “obediencia debida”.</p>
<p>Un viejo profesor nos graficó una vez: “Resistir la tentación de usar la inteligencia para espiar al opositor es como encerrar a un gordo con una caja de bombones y pedirle que no los toque”.</p>
<p>Si ése fuera el caso, será cuestión dotar al Congreso de una buena cantidad de “Cormillots” que controlen al gordo.</p>
<p>Finalmente, una vez más desde esta columna recomendamos humildemente: tenemos un mar lleno de riquezas, de las que cada vez más se aprovechan descaradamente quienes pescan ilegalmente en nuestras aguas; tenemos cielos abiertos por los que transita gran parte de la droga que intoxica a los cinco continentes; tenemos un territorio vasto y que sigue estando desprotegido y deshabitado; tenemos técnicos militares y civiles en capacidad de desarrollar proyectos industriales interesantes y sensatos (cohetes a la Luna por ahora no) que no sólo pueden abaratar el gasto de funcionamiento de la defensa sino que además podrían generar ingresos. Sólo es cuestión de llevar a la práctica lo que efusivamente se dice en los discursos, siendo fundamental de una vez por todas, dar vuelta la página de la historia no para olvidar sino para poder de una vez por todas avanzar.</p>
<p>Al margen de las preferencias políticas de los hombres de armas en lo personal (obvio que las tienen como todos), pretender alinear a las instituciones armadas con una ideología determinada es un experimento peligroso con consecuencias impredecibles, por ello una regla de oro debería ser que las armas de la Nación no sean ni peronistas, ni chavistas, ni kirchneristas, ni ninguna otra cosa que no sea simplemente argentinas.</p>
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