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	<title>George Chaya &#187; Argentina</title>
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		<title>Poder y democracia en Argentina</title>
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		<pubDate>Mon, 25 May 2015 11:08:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Las democracias occidentales llevan en sí mismas una impronta univoca fundada en la teoría de la razón que, de manera homogénea, adquirió su formato durante el proceso de la ilustración. Son varios los elementos que unen a Montesquieu, Descartes, Rousseau y Kant, entre otros. Todos ellos convienen en un punto “subjetivo” pero existente en la intimidad del hombre, esto es: “la luz y la bondad” que, aunque muy escondidas en el interior humano subyacen bajo la mascarada de la costumbre, la tradición, los prejuicios y hasta de la propia represión. Sin embargo, el hombre convenientemente ilustrado es capaz de descubrir el corazón de oro que lleva en sí y que le confiere fundamento intersubjetivo para escoger y defender un nuevo orden social donde se da supremacía a lo comunitario, al tejido social y a lo humano.</p>
<p>A mi juicio, así como las matemáticas pueden exponer claramente el orden de axiomas, teoremas y teorías, de igual modo puede alcanzarse una encarnación de la razón en el cuerpo social que debería articularse por medio de la Constitución y las leyes que, en definitiva, conforman el verdadero “contrato social” de un Estado democrático.</p>
<p>En el fondo, los ilustrados siguen las antiguas concepciones dualistas del gnosticismo, de lo cataros y de algunos sectores del cristianismo, las cuales sostienen y afirman que hay en el hombre una energía escondida que lo emparenta con lo divino. Esos dualismos consideran el mundo social como una masa de barro que no permite que se manifieste esa energía. En cambio, el racionalismo ilustrado suele caracterizar tal energía como una chispa que puede convertirse en una llama social.</p>
<p><strong>Siguiendo la teoría de los ilustrados, me gusta definir el poder como una máscara que envuelve lo originario, algo así como una cascara bajo la cual se esconde la semilla de lo humano.</strong></p>
<p>Seguramente los medievales me considerarían blasfemo pues no se avergonzaban de proclamar la gloria y el poder como elementos directos y primariamente atribuidos a Dios y, por analogía a ciertos hombres investidos de sus atributos.</p>
<p>Sin embargo <b>¿en qué se parece la capa real de la Edad Media a la camiseta deportiva de los jóvenes de la Campora cuyo mimetización les lleva a vestir del mismo modo que las presas que quieren atraer a sus fauces políticas?</b></p>
<p>Bien podemos fundamentar una respuesta a tal interrogante en dos situaciones de conductas concretas de políticos contemporáneos. En una oportunidad Putin apareció fotografiado en el suelo, lo había derribado su joven profesor de yudo. Convengamos que el gesto no es majestuoso, pero vendió. Para ser justos y equilibrados otro dato no menor fue que con posterioridad a la campaña de Irak, Bush (hijo) intentaba recuperar popularidad en una fotografía profesando cándido afecto a su perro. <strong>Con esto pretendo significar que lo medieval y lo contemporáneo son dos mundos diferentes: el primero pretende manifestar un esplendor oculto, el segundo reivindica la cercanía a la masa, al hombre común.</strong> Al tiempo que uno se cubre de una capa o cascara reveladora de un fondo misterioso, a la manera del fondo dorado en la pintura medieval, el otro se despoja de la máscara que encubre lo patente en sí mismo y apunta a lo humano como fundamento de por sí.</p>
<p>En otras palabras, mi impresión es que el antropocentrismo renacentista implica una apelación al hombre en su inmediatez: su razón, su voluntad, sus necesidades. Contrario <i>sensu</i>, la democracia debería ser entendida como un movimiento de puertas abiertas, como una sensibilidad reveladora y desenmascaradora. Como tal, no debe ampararse en teologías, ideologías y mucho menos en la rigidez del dogma, sino en conceptos e ideas entendidos como una expresión de la naturaleza humana hecha transparente.</p>
<p>La teoría democrática, pese a la apelación medieval de mucha dirigencia política argentina hacia lo luminoso y el endiosamiento del Líder, no siempre aclara diáfanamente si se basa en lo que el hombre ya es, o bien proyecta el que ha de ser. <strong>El abismo que media entre ambas opciones es ignorado frecuentemente por la dirigencia política argentina inclinada al populismo.</strong> Y es por ello que muchos creen que basta con la declaración del “Estado democrático” sin distinguir entre “declaración y realidad”. Baste con recordar que hasta la caída del Muro de Berlín la Alemania del Este forzaba un fantasioso relato de lenguaje altisonante auto-denominándose “República Democrática Alemana”.</p>
<p>Y si el lector lo quiere menos académico y en término más coloquial, cabe mencionar que también una cóctel de Coca-Cola con Ron ha llegado a llamarse “Cuba Libre”.</p>
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		<title>La sociedad no puede ser indiferente ante la muerte</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Feb 2015 10:38:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La tolerancia al autoritarismo no puede ser infinitamente elástica por parte de las sociedades civiles. La medida en que puede estirarse o circunscribirse dependerá de las circunstancias históricas, y, sobre todo, de la proximidad de la amenaza que los autoritarios presentan a las instituciones democráticas cuando recurren a la violencia o a otros métodos ilegales. En el caso... <a href="http://opinion.infobae.com/george-chaya/2015/02/18/la-sociedad-no-puede-ser-indiferente-ante-la-muerte/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La tolerancia al autoritarismo no puede ser infinitamente elástica por parte de las sociedades civiles. La medida en que puede estirarse o circunscribirse dependerá de las circunstancias históricas, y, sobre todo, de la proximidad de la amenaza que los autoritarios presentan a las instituciones democráticas cuando recurren a la violencia o a otros métodos ilegales.</p>
<p>En el caso argentino, la dificultad estriba en que si la oportunidad para que crezca una amenaza totalitaria se mantiene abierta demasiado tiempo y esa amenaza anida justamente en personas cercanas al propio Gobierno, cuyo ejercicio autoritario del poder pareciera ir en dirección a la profundización de la violencia física hacia el otro, es entonces que la ciudadanía debe necesariamente manifestarse democráticamente en contra del poder autoritario que, aunque electo por vías democráticas, se apartó de las reglas políticas de la democracia en su sentido amplio.</p>
<p><strong>Así, el cristinismo violó la Constitución del país cuando decidió aplicar mayorías automáticas parlamentarias para votar la Ley 26.843 que propicio el acuerdo con Irán por el caso AMIA, asegurando impunidad a los encausados por la voladura de la mutual judía de Buenos Aires.</strong> Hay que recordar que ese acuerdo luego fue declarado inconstitucional por la Sala I de la Cámara Federal en dictamen firmado por los jueces Eduardo Farah y Jorge Ballestero, aunque el magistrado Eduardo Freiler, tercer integrante de la Sala I, no firmó por encontrarse excusado. Del lado iraní, el Parlamento jamás voto afirmativamente el perfeccionamiento del documento. En consecuencia, jurídica, ética y políticamente, el acuerdo no vale ni la tinta con la que fue firmado.</p>
<p>En este escenario político, donde la vulgaridad gobierna y actos rampantes de corrupción empañan a no pocos funcionarios, alcanzando incluso al propio Vicepresidente, que vergonzosamente continua presidiendo la Honorable Cámara de Senadores de la Nación, <strong>la sociedad no puede ser neutral al elegir entre la vida y la muerte. No solo las balas matan, también lo hace la corrupción, el silencio cómplice y las palabras que generan violencia política cuando se la justifica.</strong> Una sociedad debe elegir sin dudar entre aquellos que están preparados para trabajar dentro de los límites de un sistema democrático y aquellos que están trabajando para su eliminación. La falta de criterio a este respecto por parte de mucha dirigencia política en Argentina es evidente. Mientras tanto, el Gobierno mira al mundo de la política como a una glorificada sociedad de debates y diagnósticos casi siempre estériles y carentes de las soluciones concretas que reclama la ciudadanía.</p>
<p>Las circunstancias que envuelven la extraña muerte del Fiscal Alberto Nisman fortalecen una realidad que era evidente en materia de los desmanes gubernamentales. En este escenario todo esta en el plano de “la duda, aunque nadie descarta horribles certezas”.</p>
<p>El propósito del cristinismo en materia de respetar e imponer ideas fracasadas como sacrosantas a menudo muestra su ineptitud en organizar la defensa eficaz de sus propias posiciones políticas y filosóficas, y expone con inapelable claridad su desgobierno en áreas sensibles como economía, salud, educación, seguridad y un sinfín de etcéteras que no acaban en el desquicio de convertir “la Casa Rosada” en un mero recinto partidista, olvidando que es y ha sido la Casa de Gobierno a través de toda la historia de la República Argentina.</p>
<p>La noble aunque muy gastada afirmación de fe democrática (&#8220;Puedo no estar de acuerdo con su opinión, pero moriría por su derecho a decirla”) pierde significado convirtiéndose en “candidaticidio” si a quien se dirige es precisamente al que se propone amordazar al orador, algo que el gobierno argentino se empeña a diario en su intento de forzar a las personas a que comiencen a pensar de manera única cuando muestra que “hay muertes” -como la del Fiscal Nisman- por las que no se debe guardar respeto, duelo nacional y en ultima instancia, hasta no hay que lamentarlas. <strong>En ese estado de situación ya no es justamente una cuestión acerca de lo que toleraremos, sino de lo que defenderemos.</strong></p>
<p>En una sociedad democrática el consenso debe ser notablemente inclusivo y tolerante. Pero la tolerancia no puede incluir a grupos y sectores que son abiertamente antidemocráticos y capaces de manipular las libertades, la vida y las oportunidades políticas que ofrece una sociedad libre y pacífica ante la propia agudización de la corrupción e intolerancia diaria oficialista.</p>
<p>Ahora que la muerte se hizo presente. El caso Nisman debe ser un aviso indubitable y un punto de inflexión en la sociedad ante la política que el Gobierno ha venido desarrollando desde la confrontación, el doble discurso, la soberbia, la corrupción y la impunidad que, inevitablemente ha fracturado y divido la sociedad civil.</p>
<p>Es tiempo de mirar hacia adelante. La Justicia tendrá mucho trabajo y deberá realizarlo con imparcialidad y sin intromisiones. El país necesita de una oferta seria de gobernabilidad de cara a las elecciones presidenciales del año en curso. La ciudadanía debe hacer valer sus derechos y dejar atrás las historias de fracasadas internas de los movimientos mayoritarios. Solo así se podrá garantizar que el caso Nisman jamás vuelva a repetirse en la política argentina.</p>
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		<title>El populismo, en rumbo de colisión</title>
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		<pubDate>Fri, 04 Apr 2014 09:57:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Si algún sentido tiene el derecho a resistir las tiranías, con toda seguridad puede sostenerse que este derecho le asiste a los ciudadanos cuyas dirigencias a través de la historia van agotando los medios pacíficos para evitar la muerte de personas inocentes. Esto es claro en Venezuela, donde el populismo chavista fue sincero con sus... <a href="http://opinion.infobae.com/george-chaya/2014/04/04/el-populismo-en-rumbo-de-colision/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Si algún sentido tiene el derecho a resistir las tiranías, con toda seguridad puede sostenerse que este derecho le asiste a los ciudadanos cuyas dirigencias a través de la historia van agotando los medios pacíficos para evitar la muerte de personas inocentes. <strong>Esto es claro en Venezuela, donde el populismo chavista fue sincero con sus postulados al mostrarse dispuesto a reprimir a sangre y fuego las demandas democrática de estudiantes y trabajadores.</strong> La tragedia venezolana muestra palmariamente como se niega y arrebata al pueblo elementos democráticos esenciales como la libertad y el derecho a intervenir en asuntos sociales fundamentales cuando un sistema político es manejado por un gobierno pretendidamente revolucionario. Este antecedente es una constante a través de la historia donde la izquierda nunca pudo contener una crisis generada por propias políticas sin recurrir a la represión armada y, por lo general, acabo tiñéndolo todo de sangre tanto igual que las dictaduras de derechas.</p>
<p>Con todo, en algún momento, Maduro deberá rendir cuentas ante la Corte Penal Internacional, pero podría habérselas ingeniado para no terminar ante el mundo como lo que es, <strong>un fascista al timón de un régimen fraudulento y asesino de personas desarmadas que pretenden ejercer el natural derecho a peticionar y movilizarse desde el disenso.</strong> Aunque esto no fue así y el chavismo eligió la vía de la represión armada, con lo que puede decirse que ha comprado un ticket sin retorno a la violencia y la agitación social.</p>
<p>Lo concreto es que tanto la derecha totalitaria como la izquierda mesiánica latinoamericana han pasado doscientos años aserrando prolijamente la rama del árbol donde sus pueblos se sentaban. Al final, era esperable que tanto esfuerzo de ambas ideologías fuera recompensado. Hoy, con contadas excepciones, la mayoría de países latinoamericanos se encuentran en el suelo y lamentablemente no cayeron sobre un lecho de rosas, sino sobre un pozo de cadenas y alambres de púas.</p>
<p>En las ciencias duras, si se conoce el punto de ebullición del agua y se dispone de instrumentos de medición, se puede predecir con exactitud cuándo va a producirse el cambio. En política esto es algo más difícil: se desconocen los puntos de ebullición y resulta imposible conseguir termómetros confiables. Aunque el principio básico puede presentar similitudes cuando los gobiernos avanzan sobre las instituciones republicanas sumando poder arbitrariamente, quebrantando la división de poderes y recortando la libertad del individuo durante un tiempo suficiente en el que tanto abuso, en determinado momento inexorablemente resulta en un cambio cualitativo en cualquier sociedad. <strong>Así, el populismo de izquierda actual está condenado al fracaso lo mismo que las dictaduras de derechas del pasado.</strong> Pero hasta que ello ocurra cunde el engaño y se finge vivir en democracia, haciendo que las sociedades no puedan seguir siendo democráticas para acabar en un pozo colmado de alambres de púas y cadenas.</p>
<p>Las falsas deidades como &#8220;la igualdad&#8221; y &#8220;la justica social&#8221;, ante las cuales varias generaciones de políticos y responsables de medios de prensa se consideraron en la obligación de postrarse, hoy pierden vertiginosamente credibilidad ante la prosperidad económica de dirigentes fraudulentos. Lo mismo ante la corrupción y las falsas consignas de gobiernos como los Venezuela, Ecuador, Argentina y Bolivia, por no mencionar a Nicaragua o Cuba.<br />
<strong>La compresión de movimientos sociales es nula en la mayoría de los gobiernos sudamericanos, incluido el argentino que siempre ha apoyado el lado equivocado desde su vanidad e intolerancia, características sobresalientes del impúdico pseudo-progresismo que no acepta el pensamiento crítico.</strong></p>
<p>El gobierno de Cristina Fernández de Kirchner demostró no haber aprendido nada en el ámbito de la política internacional cuando se mostro laxo e ingenuo en la firma de un acuerdo violatorio de su propia soberanía judicial con el régimen iraní por la causa AMIA, y creyendo que jugaba en grandes ligas de la diplomacia mundial no se sonrojó en negociar la vida de 85 ciudadanos argentinos asesinados en el peor ataque terrorista padecido en su suelo.<strong> Aunque hay que reconocerle que gobierna sin un canciller a la cabeza del Ministerio de Relaciones Exteriores, lo cual no es nada sencillo en este mundo globalizado</strong>. Y esto ha quedado claro horas atrás cuando Argentina prestó tácitamente su apoyo a Putin en el escandaloso escenario de Crimea; a Bachar Al-Assad en sus crímenes de lesa humanidad contra el pueblo sirio, y ahora, al régimen fascista venezolano.<br />
Todo lo que el kirchnerismo ha demostrado, en nombre de un código de valores muy cuestionable, ha sido desechar los parámetros que hacen a una sociedad libre desde la eterna contradicción de su ideología, si es que alguna vez ha tenido una. <strong>Sus posiciones actuales derivaron en una corriente incomprensible de apoyo a regímenes criminales en detrimento de los pueblos que padecen y sufren a los tiranos. Con ello, dio por tierra para siempre con cualquier posición que haya esgrimido en el pasado en materia de derechos humanos.</strong></p>
<p>Este engañoso horizonte al que América Latina puso proa a toda máquina dirigida por una tripulación de marginales que después de haber malgastado el combustible, comenzó a alimentar las calderas con la madera del propio buque y de sus botes salvavidas, parece no tener retorno. Al tiempo, se dice que todos los problemas creados por el populismo igualitario serán solucionados aumentando el número de esos mismos problemas. Pero lo que se ve es que estos gobiernos han logrado que las industrias y empresas estatales crezcan en su ineficiencia y que la inversión privada sea asfixiada por el constante aumento de impuestos que se destinan a ineficaces subsidios -por no hablar del fraude de los precios controlados y los índices inflacionarios donde el gobierno conspira en forma directa contra la propia salud democrática de su sociedad civil.</p>
<p>En suma, la búsqueda de un consenso espurio es alarmante en América Latina. Lo notable y a la vez característico de sus regímenes es que los gobiernos de estas fingidas sociedades democráticas se abocan a imponer una escala de valores propia obligando a una sociedad civil que cavila mansamente a aceptarlos en detrimento de sus propios e históricos valores. Estos trastornos conceptuales han impactado negativamente en Argentina, donde se aprecia gran confusión y la gente tiende a referirse vagamente a la democracia como si fuera algo más que un método para decidir quién ejercerá la autoridad. Así, se ha llegado a decir que la democracia es un fin en sí misma, que representa todo un sistema de vida e incluso un tipo especial de civilización, <strong>cuando en realidad no es ninguna de estas cosas con las que todavía el kirchnerismo engaña a la masa de incautos.</strong> La democracia no es más que un mecanismo que se encuentra sujeto a un gran número de modificaciones en situaciones diversas y un método para elegir y descartar gobiernos que, como se observa en Argentina, sería el peor sistema del mundo si no fuera porque existen todos los demás.</p>
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		<title>Venezuela y la maldición del petróleo</title>
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		<pubDate>Tue, 25 Mar 2014 10:51:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Con la atención centrada en los dramáticos acontecimientos de Ucrania, otro levantamiento contra el totalitarismo mucho más cercano a la Argentina no ha sido tratado mediáticamente como se merece.</strong> Sin embargo, la lucha por la libertad Latinoamericana no es menos importante; está en juego el futuro de Venezuela y ello puede tener un gran impacto en materia de reestructuración política regional e internacional. <strong>Un cambio democrático en Venezuela podría revertir la tendencia izquierdista autocrática que se inició en América Latina hace décadas e inspiro nuevos rumbos en Argentina, Ecuador, Nicaragua y Bolivia</strong> e incluso puede reorientar la dirección política de Brasil y Uruguay en función de la impronta de izquierda en estos últimos dos países.</p>
<p>A primera vista, <strong>Venezuela dispone de la quinta mayor reserva de petróleo del planeta, por lo que debería ser uno de los países más prósperos del mundo.</strong> Su importancia como productor es tal que el mercado energético de América del Norte no puede prescindir de abastecerse del petróleo venezolano. Su población, de unos 25 millones de habitantes no es lo suficientemente grande como para plantear problemas o exigir soluciones a la arraigada y masiva pobreza, pero tampoco es tan pequeña como para impedir el surgimiento de un fuerte mercado interno. Sin embargo, <strong>Venezuela es un ejemplo de fracaso en gestión política y una brutal frustración para su ciudadanía.</strong></p>
<p>La era chavista desperdició rotundamente más de una década al arrojar el país a la nada. Los sangrientos acontecimientos de Caracas y las ciudades del interior muestran incluso que socialmente hay combustible hasta para una guerra civil.</p>
<p>La Venezuela actual remite a la paradoja de los pueblos árabes:<b> gobernantes ricos y ciudadanos pobres.</b> Los venezolanos son una víctima más de la famosa &#8220;<b>maldición del petróleo&#8221;</b> igual que en Oriente Medio. Recordando a gobernantes árabes en sus frases insensibles vino a mi mente el fallecido Rey Fahd. El monarca saudí solía decir que &#8220;<b>el país petrolero ideal es aquel que tiene grandes reservas de petróleo y población pequeña&#8221;.</b> En la década del ’70, Venezuela encajaba exactamente en esa definición. Sin embargo, lo que Fahd presumiblemente no tuvo en cuenta fue el efecto nefasto del enorme ingreso petrolero controlado por una élite estrecha de ideas y adicta a la corrupción de la izquierda internacional. Así, cuanto más petróleo extrae y vende Venezuela: <b>sus gobernantes se vuelven más ricos y sus pobres más pobres en términos absolutos.</b></p>
<p>Al igual que los autócratas árabes, <strong>la elite chavista nunca tuvo interés en tomar riesgos de inversión para el desarrollo industrial, agrícola o ganadero a efectos de modernizar y ampliar esas industrias</strong>. El régimen no necesita del pueblo como fuerza de trabajo puesto que la producción de petróleo no requiere más que de un pequeño número de empleados, en su mayoría extranjeros. Tampoco necesita a la gente para votar por ellos porque se constituyo -de facto- en partido único y llegado el caso no duda en realizar fraude electoral. Peor aún, la élite chavista tampoco necesita de las personas como contribuyentes para financiar el estado. Los ingresos petrolíferos pagan holgadamente los gastos de sus fuerzas armadas y de seguridad al igual que su ejército de burócratas. Por último, ni siquiera necesitan de la gente para la defensa del país. Si ello fuera necesario esa tarea la llevarían a cabo las fuerzas militares de sus aliados interesados en el libre flujo de su petróleo.</p>
<p>Cuando el coronel Hugo Chávez Frías llegó al poder con una marea de votos que le otorgó legitimidad popular, en el año 1999, algunos idealistas latinoamericanos y europeos esperaban que Venezuela emergiese como superpotencia latinoamericana. Pero ese sueño quedó prontamente sepultado cuando Chávez se dio a conocer como hijo putativo de los hermanos Castro. Quince años más tarde, con Nicolás Maduro como sucesor de Chávez y presidente, <b>el país se parece más a la escena de un accidente aéreo que a un estado petrolífero moderno.</b> La inflación es casi de un 70 %, la tasa de desempleo de un 24 % y  la economía nacional, si alguna vez hubo tal cosa, va a la deriva y sin horizonte alguno. Más de la mitad de Venezuela sufre la escasez de alimentos básicos y los cortes de energía como el racionamiento se han convertido en ‘la normalidad’ en algunas provincias del interior del país.</p>
<p>Durante los últimos 15 años más de 2,4 millones de venezolanos emigraron (casi el 10 % de su población activa), entre ellos cientos de miles de profesionales. En contraste, Venezuela ha importado decenas de miles de personas procedentes de Cuba; terroristas fugitivos de las FARC colombianas y de la ETA vasca. Hoy, el régimen se apoya en una red de seguridad establecida por la inteligencia cubana y acredita 800 hombres en <strong>una desconocida misión diplomática persa</strong> que tiene más de militar de parte de Irán y Hezbollah reclutando personas de las comunidades de Oriente Medio y de la propia América Latina que a una verdadera función de una embajada acreditada normal y legalmente.</p>
<p>A pesar de su enorme riqueza petrolera, Venezuela es un país sin crecimiento, desarrollo, ni futuro, ello por exclusiva responsabilidad del régimen gobernante que ha sabido conseguir. En términos más amplios, incluso se ubica detrás de las naciones islámicas más pobres del planeta, como Pakistán. Sin embargo, existen áreas en las que Venezuela es líder mundial<b>. El año pasado se registraron más de 25.000 asesinatos, por lo que es primero en el ranking de homicidios por delante de Honduras y Sudáfrica. Y con 113 ministros del gabinete, Venezuela arrebató a China la primera posición en lo que refiere a una pesada y corrupta plantilla de burócratas gubernamentales.</b></p>
<p>Nadie puede saber cómo finalizará la actual crisis. La vasta red de seguridad y las milicias populares creadas por el chavismo al militarizar su sociedad civil y politizar sus fuerzas armadas podrían ser desplegadas en su total capacidad para aplastar la revuelta popular de civiles desarmados. Con todo, una cosa es cierta, a pesar que Maduro todavía finge ignorarlo<b>: la revolución chavista bolivariana es un enfermo terminal cuya agonía puede ser más o menos larga, pero su muerte es segura</b>.</p>
<p>La mayoría de los venezolanos, incluyendo aquellos que inicialmente apoyaron a Chávez, hoy quieren seguir adelante sin el Socialismo del siglo XXI. Hay indicios que las fuerzas armadas podrían no estar dispuestas a matar más gente para mantener a Maduro en el poder. Al mismo tiempo, <strong>un movimiento militar al estilo egipcio se estaría gestando dentro de un reducido grupo del generalato.</strong> Aun así, la mejor solución sería que parte de la clase gobernante rompa con el régimen y promueva junto a la oposición una opción de poder político nuevo.</p>
<p>Como sea, salir de la ciénaga del chavismo será sólo el primer paso. El verdadero reto para Venezuela será encontrar la forma de deshacerse de la maldición del petróleo y encarar su destino de rico país productor en forma racional y responsable, y por sobre todo, sin olvidar los derechos y la libertad de sus ciudadanos para no repetir historias de los años ’70 que dieron la posibilidad de que personajes como los actuales estén destruyéndola como país.</p>
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		<title>El error argentino: debatir hechos y no ideas</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Mar 2013 09:50:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
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		<description><![CDATA[El sostenimiento de la libertad necesita forzosamente del debate ideológico. Los representantes políticos que en democracia niegan la importancia de la ideología, no sólo traicionan a los ciudadanos que los votan, sino a la raíz y al concepto de la función política y a la democracia misma. No es correcto afirmar que la Argentina está... <a href="http://opinion.infobae.com/george-chaya/2013/03/26/el-error-argentino-debatir-hechos-y-no-ideas/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El sostenimiento de la libertad necesita forzosamente del debate ideológico. Los representantes políticos que en democracia niegan la importancia de la ideología, no sólo traicionan a los ciudadanos que los votan, sino a la raíz y al concepto de la función política y a la democracia misma.</p>
<p><strong><em>No es correcto afirmar que la Argentina está partida en dos por un conflicto entre izquierdas y derechas. Lo está por aquellos que niegan y vulneran las libertades y los que pretenden recuperarla</em></strong>. Pero lo ciertamente preocupante es que tal controversial puede que no garantice a la oposición mantenerse al margen de la ruptura que se vislumbra en la actual crispación política, económica y social en una sociedad que ha sido llevada a la negación de la ideología.</p>
<p><span id="more-30"></span><!--more-->Los últimos años de la historia política argentina se han visto plagados de inacción en lo relativo al necesario y saludable debate de ideas. Esto fue obviado a partir de lo que se dio en llamar: ‘transversalidad’; una inteligente maniobra que permitió al ex presidente Néstor Kirchner generar poder y afianzarse por encima del escaso 22% que lo deposito en la presidencia en 2003.</p>
<p>Revisando los años transcurridos y <strong><em>con la desaparición física del presidente Kirchner, tal transversalidad se convirtió en una suerte de vulgar travestismo político, y lo único que ha mostrado como diferente a lo conocido, es que ese gobierno, que llego al poder a través de la derecha, para luego fingir gobernar por izquierda, naufraga por estos días  en el populismo que estimuló acosado por movimientos sociales de base clasista y popular.</em></strong> Este es el dato innovador de lo que se conocía de la Argentina, donde muchos llegaban por izquierda y luego se revelaban gobernantes de derecha.</p>
<p>Quienes detentan el poder han ejecutado maniobras políticas estimulando un penoso y anacrónico populismo clientelista manipulando y utilizando a los que menos tienen. Así, abusan de las clases pobres que ampliaron a través de su gestión de gobierno, algo reprochable por cierto, pues se pretendió que la ciudadanía olvide las lecciones de la historia sobre populismos autoritarios que, dicho sea de paso, han causado desolación en gran parte de la humanidad, incluidos los del siglo XX y los que presenciamos en los inicios de este siglo XXI, caracterizados por la negación del debate de las ideas.</p>
<p>Lo que sucede en Argentina, al igual que en todos países gobernados por los personalismos populistas, como Venezuela, Ecuador y Bolivia, hay un profundo temor al debate ideológico. De allí que este último sea cercenado con el fin de forzar el propio dictado de la troika gobernante a fuerza del poder de su ‘caja’ y la confrontación de clases.</p>
<p>Argentina vive en el error de la negación ideológica, su decadente panorama político, económico y social confirma la necesidad de clarificar las ideas y renovar un ‘pacto social’ definitivo que deposite al país en el sitial que merece en el concierto de las naciones y no en este limbo actual en el que navega a la deriva. Aunque siendo justos, no solo Argentina padece esta problemática. Tal endemia se ha extendido de forma exponencial en América Latina el último decenio.</p>
<p>En la confusión ideológica reinante hace falta generar un sano debate en el terreno de las propuestas y proyectos, plantear con nitidez en qué consiste la ideología que cada individuo y cada grupo político defiende, y el espacio natural donde debe tener lugar ese debate es dentro de las instituciones, tanto igual como se realiza en naciones donde existe auténtica libertad bajo un sistema incluyente que permita e impulse dicho debate.</p>
<p><strong><em>No hay que temerle a las izquierdas verdaderamente progresistas ni a las derechas liberales. Una clase política temerosa condena a su sociedad a la decadencia absoluta</em></strong>. La aceleración de la historia vivida desde los años ‘70 que erróneamente continúa de camino hacia ningún sitio y es estimulada desde el seno mismo del oficialismo cual círculo vicioso de venganzas, corrobora una clara polarización de las ideas y los modos de entender el mundo moderno. La ideología de los totalitarismos autoritarios del siglo XX (desde el comunismo al fascismo) incluidas todas su vertientes estalinistas y nacional-socialistas fueron derrotadas por la ideología de las democracias liberales.</p>
<p><strong><em>En otras palabras, la caída del Muro de Berlín significó la derrota de una ideología: la socialista-comunista por parte de otra: la demócrata-liberal, la cual resultó mucho más propicia para el progreso real del ser humano, de sus libertades individuales y por el respeto de los derechos humanos</em></strong>. Con todo, la supervivencia de varias dictaduras en el mundo confirma que aquella derrota de los totalitarismos fue parcial. De hecho, lo que vino después, ha ido abonando el terreno para la confirmación definitiva de lo anterior.</p>
<p>Es por tanto una encrucijada clave para la historia de la Argentina, porque además de ese choque clasista que estimula la dirección política desde el gobierno no sólo en lo ideológico, también en lo religioso, social y económico, es visible también una fragmentación alarmante de su seno social.</p>
<p>La ola de violencia y crímenes de la delincuencia común sobre ciudadanos inocentes, hace tiempo ha dejado de ser una sensación como se sostiene desde altas esferas de gobierno. Es una realidad innegable que golpea penosamente y diario a cientos de familias argentinas. El avance del narcotráfico, la pobreza y la exclusión social confirma una vez más la necesidad de hacer frente desde las ideas a quienes quieren cercenar la libertad y las bases democráticas sobre las que Argentina ha logrado los mayores avances en el pasado. <strong><em>Nadie ignora que el asesinato de cientos de ciudadanos en ocasión de robo durante este año tiene que ver con la desidia de quienes cargan con la responsabilidad de brindar seguridad a sus gobernados, pero los niveles de ineptitud e inoperancia para poner coto a estos flagelos son alarmantes. Por ello se debe entender y transmitir con claridad los peligros provenientes de los enemigos de la democracia y las libertades públicas. </em></strong></p>
<p>Los personalismos autoritarios generan confrontación y violencia por acción u omisión como eje central de su discurso, su ideología indefinida y gestión de gobierno así lo muestra. Los sectores que idolatran el totalitarismo comunista -Corea del Norte, buena parte de la política China y Rusa pasando por el modelo castrista cubano, su aliado, el bolivarianismo venezolano, mas el esnobismo progresista de sus nuevos socios yihadistas son ejemplos significativos de un fenómeno central que expone los peligros a los que se somete la libertad de los individuos, al tiempo que manifiesta la profundización del error de la negación ideológica.</p>
<p>El problema actual Argentino, radica en la cada vez más obvia polarización social, aspecto que en el largo plazo estará perjudicando su vida política nacional y su sociedad civil, sobre todo en los tiempos actuales de crispación clasista, algo que se escucha y percibe cada vez con mayor asiduidad con la absurda confrontación de “negros contra blancos” fogoneada por punteros políticos financiados por dineros venezolanos que aterrizan en organizaciones sociales de dirigentes ricos y seguidores sumidos en la pobreza. Otros países pueden permitirse el lujo de polarizarse y dividirse, Argentina no debería hacerlo.</p>
<p><strong><em>Lo que los comentaristas y analistas políticos en sumatoria no plantean, es precisamente lo que desde siempre he sostenido defendiendo la importancia de la defensa de la libertad sobre la base de un ideario claro y bien diseñado, sobre fundamentos de una ideología reflexionada y pensada. Ellos son correctos políticamente y no mencionan que entre las ideologías conocidas y que hemos experimentado en el mundo, sin temor a las críticas lo cierto es que la ideología liberal-demócrata ha mostrado ser la más adecuada en la defensa de las libertades y los derechos políticos, civiles y humanos</em></strong>. Aunque desde los autoritarismos populistas y personalistas que se aprecian en varias latitudes del planeta la ideología sea demonizada. <strong><em>Y si no me lo cree piense el lector ¿Donde está ubicado hoy Brasil ideológicamente desde su gestión real de gobierno en la economía?</em></strong></p>
<p>Los transversalistas prefieren hablar de &#8220;diálogo&#8221;, &#8220;apaciguamiento&#8221;, &#8220;pragmatismo&#8221;, &#8220;centrismo humanista, falso progresismo&#8221; y otras cuestiones de similares aspectos que en nada benefician el avance y la prosperidad en el mundo. Bajo esos términos desarrollan su propia ideología, que no es otra que la de liquidar la ideología de la libertad de sus ciudadanos, única razón por la que nacieron las ideologías progresistas radicalizadas.</p>
<p><strong><em>Este es el debate de ideas a clarificar y corregir. Es claro que el progresismo miope de las izquierdas huecas y el narcoterrorismo se han encargado de borrar ese ficticio centro entre socialistas, nacionalistas, progresistas y humanistas pacifistas. </em></strong>Ellos no muestran ningún pudor en autoproclamarse como personas &#8220;regionalistas desde lo ideológico&#8221;, en tanto que los parlamentarios opositores y hasta los demócratas siguen predicando un irresoluto y poco claro centrismo.  Esa &#8220;moderación ineficiente&#8221;, o a lo sumo ese &#8220;centro-derecha o centro-izquierda&#8221;, es tan invisible y “correcto políticamente” como falaz y sin destino. Por eso la necesidad del debate ideológico resulta ahora más necesaria que nunca.</p>
<p><strong><em>En Argentina, la derecha y la izquierda deben aprender de sus aciertos y también de sus errores.</em></strong> Sin embargo, lo importante es la necesidad de vivir de acuerdo con su ideología natural, de forma clara y directa, explicando a los ciudadanos de forma abierta, honesta y apasionadamente, tanto en la teoría como en la práctica sus postulados. Es allí donde se debe clarificar el debate y donde se debe avanzar en la batalla de las ideas para hacer frente a las fallidas ideologías de los autoritarios y demagogos cuyas banderas van desde los extremismos a los centrismos falsamente llamados &#8220;moderados&#8221; o &#8220;progresistas&#8221;.</p>
<p>La exigencia de expresar una ideología, implica tener que exponer los aciertos históricos de las respectivas agendas políticas. <strong><em>La de los progresistas y transversalistas, por mucho que quieran disfrazarlas, han sido y son, las historias de proyectos políticos fracasados que han llevado a la postergación, la decadencia intelectual y moral, la miseria, el atraso, la muerte y la desgracia de la Argentina a través de su historia. Todo ello, sin ningún crédito ni futuro, se llame “transversalismo, socialismo, progresismo, socialdemocracia o cualesquiera de esos eufemismos” inventados por políticos inoperantes que han utilizado a las masas para su propio enriquecimiento traicionando a su patria y a sus conciudadanos al momento de asumir sus responsabilidades.</em></strong></p>
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		<title>Islam y Argentina: recelos y estereotipos</title>
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		<pubDate>Sun, 24 Mar 2013 06:44:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[AMIA]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
		<category><![CDATA[atentados]]></category>
		<category><![CDATA[Islam]]></category>
		<category><![CDATA[yihadistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Muchos dirigentes y ciudadanos argentinos expresan su preocupación por el acercamiento de su gobierno con estados teocráticos como el régimen de Teherán. Otros proyectan ciertas conclusiones basados en tendencias radicalizadas de las comunidades musulmanas en Latinoamérica, principalmente en Venezuela. Lo notable es que a menudo la gente confunde el problema de integración religiosa en sociedades... <a href="http://opinion.infobae.com/george-chaya/2013/03/24/islam-y-argentina-recelos-y-estereotipos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Muchos dirigentes y ciudadanos argentinos expresan su <strong>preocupación por el acercamiento de su gobierno con estados teocráticos como el régimen de Teherán.</strong> Otros proyectan ciertas conclusiones basados en tendencias radicalizadas de las comunidades musulmanas en Latinoamérica, principalmente en Venezuela.</p>
<p>Lo notable es que a menudo la gente confunde el problema de integración religiosa en sociedades occidentales con la lucha contra el terrorismo. Y esta no es la manera correcta de abordar la materia. <strong><em>Esta semana el Papa Francisco dio al mundo un ejemplo de ello con su acercamiento al Islam en su homilía del viernes anterior al Domingo de Ramos.</em></strong></p>
<p><span id="more-25"></span>Francisco lo interpreta correctamente. El Papa tiene claro el escenario y de cara al futuro ello será muy positivo. <strong><em>El problema lo constituyen individuos y grupos minoritarios muy ruidosos que han infiltrado y secuestrado las instituciones representativas de las comunidades árabes y musulmanas diseminando una ideología radicalizada en varios lugares del mundo, también en América Latina y Argentina no es ajena a esa endemia. </em></strong>No la gran mayoría musulmana silenciosa. Por tanto, es imperioso ayudar a la comunidad a marginar y aislar a los elementos radicales que intentan imponer su ideología dentro de ella y que son bien conocidos por sus actividades, piquetes, discursos excluyentes y aun por los desmanes cometidos cuando se movilizan.</p>
<p>Los radicalizados utilizan tácticas del viejo estado teocrático en sociedades modernas, esa herramienta es utilizada también por los defensores de la yihad contemporánea y ese debe ser eje del debate en la política de prevención ante la irracionalidad de posiciones sesgadas. En la antigüedad tales tácticas conformaban el instrumento para la defensa y expansión del Estado islámico. Para preservar o ganar territorio. Pero con el colapso del califato, en principio, su utilización termino. Hoy se debe hablar del yihad como una ideología ya que los <strong>yihadistas modernos están pidiendo la vuelta del califato</strong>, pero con una base política-ideológica, y aunque no es exactamente igual, <strong>sería como si los nacionalsocialistas pidieran el regreso del Tercer Reich.</strong></p>
<p>Muchos pueden pensar que los musulmanes se sienten discriminados debido a su religión. Esta impresión puede llevar a una posición defensiva que derive como agresiva. Pero en realidad las causas originales de intolerancia mutua entre las sociedades occidentales y musulmanas deben buscarse en acontecimientos más antiguos. Los integristas sostienen que las sociedades occidentales son hostiles al Islam por naturaleza y no se apartan de tal posición. Pero si observamos en profundidad cómo <strong>la sociedad argentina ve al Islam, descubriremos que no saben mucho sobre él.</strong> Entonces, si los argentinos no saben mucho sobre Islam, significa que están respondiendo a algo que no conocen. Aunque lo que observaron en los últimos años son crecientes manifestaciones de fundamentalismo.</p>
<p>Muchos argentinos comenzaron a ser hostiles al Islam especialmente después del <strong>golpe terrorista de 1992 a la Embajada de Israel y del ataque de 1994 a la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA)</strong> y ante otras manifestaciones del radicalismo asociado con organizaciones no islámicas, pero afines, como <strong>Quebracho</strong> y grupos violentos curiosamente cercanos al oficialismo. Lo cierto es que a estos sectores se les puede oír claramente en las calles de Buenos Aires, pero esto no sucede de igual forma con la <strong>mayoría musulmana silenciosa que trabaja</strong>, tributa impuestos, envía sus hijos a la Universidad y aspiran a lo que Argentina brindo en el pasado, es decir a lo que se conocido como movilidad social a las diferentes corrientes migratorias que en definitiva construyeron el país.</p>
<p>Pero ante el ruido de esas minorías no representativas de la histórica migración árabe siria o fenicia libanesa que se integro al país desde principios del siglo XX, no pocos sectores de la sociedad argentina reaccionan al discurso utilizado por los radicales cuyas proclamaciones confrontan sus valores democráticos. De allí que la reacción de algunos ciudadanos está siendo muy primitiva en algunos casos y lo que se observa es que una pequeña minoría comienza a rechazar el núcleo de la religión islámica o bien que la mayoría de una sociedad comienza a distanciarse de la comunidad musulmana. <strong><em>Y esta es la táctica exitosa que los yihadistas desarrollan a la perfección, victimizándose provocan esa reacción social hostil hacia el Islam. Así, luego, la mayoría de los musulmanes reacciona ante ello y los radicales ganan.</em></strong></p>
<p>El lector puede preguntarse por qué sucede esto. El problema es solo uno y sencillo de explicar para ser comprendido. <strong><em>Lo que ha ocurrido es que los sucesivos gobiernos y no pocos académicos y periodistas argentinos no han hecho bien su trabajo en los últimos 25 años; ellos no explicaron a la opinión pública que lo que ven no es una mayoría árabe musulmana sino una minoría radicalizada al servicio de países que han dañado al país y asesinado sus ciudadanos según investigaciones de la propia justicia argentina. </em></strong></p>
<p>El problema ha sido el desconocimiento en la materia. <strong><em>De allí que el sistema educativo debería enfatizar que el islam es una religión como otras, pero que la yihad es un movimiento ideológico violento y que hay una gran diferencia en ello</em></strong>. No se debe confundir a los dos en una sola cosa puesto que no estamos ante un problema de tolerancia o de convivencia como han mencionado aquellos que trabajan en pos del dialogo inter-religioso. Se está ante un caso muy claro de desconocimiento en amplios sectores sociales argentinos que buscan encontrar raíces del terrorismo en el Islam. Y claro que si se pretende hallar esas razones se las puede encontrar en los textos que hablan sobre la guerra y la yihad. <strong><em>Pero la guerra es una cosa y el terrorismo que asoló la Argentina es otra.</em></strong></p>
<p>Los integristas contemporáneos utilizan los textos religiosos para extraer y justificar de allí la violencia y luego les dicen a los musulmanes que es su deber comportarse de acuerdo a esas palabras. En éste escenario hay que ser objetivos, es concreto que hay puntos conexos entre la guerra y el terrorismo, pero eso es todo. <strong><em>El problema no es si eso está allí, el problema es si se está utilizando como modelo para la actividad del yihadismo violento.</em></strong></p>
<p>Muchos se preguntan cómo llevar una buena relación y romper con los estereotipos. La respuesta es una sola: hace falta educar a la opinión pública sin magnificar o restarle importancia al tema. Ello debe realizarse sin igualar al Islam ni sólo con la paz, ni sólo con la guerra. <strong><em>Es imprescindible transmitir a los ciudadanos que el problema del terrorismo viene de una ideología, no de una religión y ello tiene que explicarse correctamente de forma que la opinión pública lo comprenda</em></strong>. Es allí donde hace falta un amplio esfuerzo educativo sobre el tema. Si la clase política argentina aborda esa materia, paulatinamente la opinión pública apoyará sus políticas de acción y gestión. Y lo más importante, estarán brindando apoyo a cientos de jóvenes descendientes de árabes musulmanes que se sienten frustrados y padecen lo que la fuerza dominante en el seno de su comunidad les dice: ’Si no haces esto y si no observas aquello, estás contra el Islam’. Pero nadie les dice que pueden ir a una mezquita a orar sin tener la obligación de abrazar la ideología yihadista como ya sucede infortunadamente en Europa.</p>
<p>Lo que hace falta en Argentina y en Latinoamérica toda es <strong>fortalecer y consolidar el lado débil de la democracia</strong>, respetar las religiones y también a los muchos grupos de activistas de derechos humanos que están en contra de la ideología yihadista sin rotularlos con adjetivos que no se corresponden con la realidad.</p>
<p>Existen opciones, no es un problema que carezca de alternativas para ser superado. El impedimento en lograr el éxito se debe básicamente a la inacción de diferentes gobiernos argentinos desde el advenimiento de la democracia en 1983, que en la práctica no saben muy bien lo que deben hacer y por ello se transita la etapa actual, al tiempo que sometieron a su sociedad a dos crueles atentados terroristas con espantoso saldo de víctimas y a personas inocentes de la comunidad árabe islámica a un <strong>despreciable estado de injustificada sospecha.</strong></p>
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