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	<title>George Chaya &#187; Mahmud Abbas</title>
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		<title>El costado bárbaro de Occidente</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Jul 2014 17:30:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Es innegable que <strong>un soplo intolerante renovado se ha disparado en Occidente</strong>. Sucede a menudo ante operaciones militares en las que el ejército israelí está involucrado. No es casual que se hayan activado nuevas conspiraciones -previamente inactivas- para quienes aman la creencia de “que los judíos controlan el mundo”.</p>
<p>Cada vez con más asiduidad, se escucha y se lee -a alguien- desde una tribuna política, una editorial de prensa o un discurso de barricada, diciéndonos <strong>que Occidente debería replantear su relación con el Estado Hebreo</strong> -por ende con los judíos-. Se oye y se lee en abundancia sobre lo perversos que son y como manipulan todo para poder controlar el mundo.</p>
<p>Para muchos, los judíos son responsables de cosas horribles. Colegas franceses y españoles me han llegado a decir que no descartan que estuvieran detrás del fatal 09/11. Otros les culpan de la maldición del multiculturalismo y de los males de la humanidad.</p>
<p>Lo cierto es que <strong>los judíos están marchándose de Europa, y sus lugares son ocupados por inmigrantes radicalizados en las ideas fundamentalistas</strong> que se presentan como víctimas del complot mundial. Confieso que no estoy tan seguro en cuanto a la gravedad de esta situación, pero existe, es visible a diario, y ha echado raíces peligrosamente en casi todo el mundo.</p>
<p><span id="more-372"></span></p>
<p><strong>Comparados en números con musulmanes y cristianos, por no hablar de hindúes, budistas y bahais, los judíos son un puñado de gente. Un diminuto porcentaje de la población mundial. Casi la mitad de ellos vive en Israel</strong>, un país del tamaño de un pañuelo, donde cada día llegan más desde las capitales europeas. Mientras en Europa se ha convertido en deporte usar el comportamiento del gobierno israelí como excusa neo-judeófoba para el tipo de antisemitismo abierto al que nos ha acostumbrado la propaganda integrista y la izquierda europea y latinoamericana.</p>
<p>Es frecuente escuchar en demostraciones anti-israelíes llamados a gasear a los judíos. Incluso tiempo atrás un miembro del Parlamento alemán estuvo en primera fila en ese tipo de eventos. En Suecia y Holanda, los atletas israelíes ya no pueden competir sin ser atacados o repudiados por grupos de revoltosos y racistas a los que la policía no puede o no quiere detener.</p>
<p>Sin embargo, a diario escuchamos la interminable dialéctica sobre islamofobia; lo cual ya es suficiente como para acercarnos al repudio de tales posiciones victimistas. <strong>Hasta donde sé, no ha habido cristianos o judíos que vayan asesinando niños por colegios islámicos como sí ocurrió recientemente con tres estudiantes judíos.</strong></p>
<p>A mí tampoco me gustan algunas cosas que hace el gobierno israelí, pero apoyo el derecho de Israel a existir y a defenderse de gente preparada para usar mujeres y niños como escudos humanos. Y creo que los israelíes -por ahora y hasta no acordar con Mahmud Abbas- no deben devolver parte de Jerusalén. Aunque todavía pienso que ellos la mantienen por alguna razón relacionada a la religión, y no creo que en el mundo de hoy sea inteligente ceñirse a cuestiones religiosas.</p>
<p>Lo cierto es, que <strong>la experiencia me ha enseñado que la mentalidad islamista radical ve cualquier concesión como una debilidad para ser explotada políticamente a futuro</strong>. Por otra parte, los líderes palestinos de Hamas parecen menos preocupados por la paz, la creación de su Estado y la libertad de su pueblo que por enviar a todos los judíos al fondo del mar, así que nunca detendrán sus bombardeos y misiles contra civiles israelíes.</p>
<p>El mundo entero sabe que entre israelíes y palestinos pudo haber un arreglo pacífico muchas veces en el pasado. Y no lo hubo por la incompetencia y corrupción del liderazgo palestino más que por la intransigencia de gobiernos israelíes.</p>
<p><strong>Para Hamas, el enemigo no es Israel, sino los judíos</strong>. Por lo tanto aquel que apoye a Hamas apoya a gente que quiere exterminar a los judíos, no sólo por ser israelíes, sino por ser judíos.</p>
<p>Puede que Israel esté en el sitio equivocado. No podría estar en peor lugar del globo dada la mentalidad y la fobia de sus vecinos. Pero es un poco tarde para hacer algo al respecto para los árabes. Por lo que deberían aprender a convivir con ellos.</p>
<p><b>El punto es que, el hecho de que un Estado judío exista pareciera ser una condena y un calvario para todo el mundo, no sólo para el mundo árabe. Como cristiano no puedo ser injusto y debo decir que en el pasado también lo fue para la iglesia católica, cuyo programa de rechazo a los judíos se extendió por varios siglos y arraigó tan profundamente en la psiquis europea que no hace falta “rasquetear” demasiado la pintura para que el color de fondo salga a la luz en el presente.</b></p>
<p>No soy judío, soy lo que despectivamente muchos en Occidente llaman árabe-cristiano o en el peor de los casos: moro cristiano. Pero incluso si fuera un judío no sionista, militante de la paz, liberal -que los hay muchos así- querría ver un Israel fuerte, <b>porque cuando llegue el momento, la gente no defenderá a los judíos</b>. Lo hemos visto históricamente en Europa, lo estamos viendo de nuevo hoy, especialmente con los fascistas y reventados sociales irrecuperables, tanto de las derechas como de las izquierdas, y no sólo las europeas.</p>
<p>A menudo la verdad es dolorosa, mas cuando no se la quiere ver, pero algunos deberán escucharla y conocerla de una vez. <strong>Y la verdad es que los judíos han contribuido más a la humanidad que cualquier otro colectivo de personas. Mucho más que los cristianos e inmensamente más que los musulmanes.</strong> Hay planetas de distancia y diferencia en ello.</p>
<p>Los judíos reciben innumerables cantidades de Premios Nobel. Me refiero a Nóbeles de verdad (no al devaluado premio de la Paz) porque están a la vanguardia en las ciencias, la medicina, la tecnología y en lo que nos imaginemos. Siempre encontrará usted un judío aportando a la humanidad. Donde sea que hay progreso en el mundo de hoy, a menudo se encuentra a un judío haciendo la diferencia. Actualmente Israel es líder tecnológico mundial, aun allí donde está “solo”; en un Oriente Medio que es un lodazal, Israel aparece como un diamante en ese lodo.</p>
<p>Pensemos por un instante, con el mayor respeto, objetividad y reconocimiento; y sin negar las posiciones del que piense diferente: es claro lo que la milenaria cultura árabe ha brindado a la humanidad en los siglos pasados. Infinita riqueza en el campo de las ciencias, las matemáticas, la física, la arquitectura y un sin fin de etcéteras. Pero hoy, ¿Donde están los <b><i>Taha Hussein</i></b>, los <b><i>Taufik al-Hakim</i></b>, o los <b><i>Ahmad Chauqi,</i></b><i> los<b> Khalil Gibran y </b>los<b> Amín Rihani</b></i> de nuestro tiempo. Todos estos intelectuales y pensadores que dieron en el siglo XIX y las primeras décadas XX lo que se conoció como <b><i>Nahda </i></b>(Renacimiento Árabe). ¿Donde han quedado sus ideas hoy? Actualmente: ¿Que elementos ofrecen los países árabes a la civilización y al mundo? ¿Qué progresos, invenciones y descubrimientos se están haciendo en el mundo árabe hoy? ¿Cuál es el contribuir del mundo árabe a la civilización y a la humanidad en el presente.</p>
<p><b>Además del petróleo bajo su suelo y por lo cual no se puede demandar ningún mérito a nombre de los seres humanos que viven sobre la superficie de la tierra.</b> <b>No hay, infortunadamente, nada que el mundo árabe este ofreciendo en nuestros días a la humanidad</b>. Y la razón es, sobre todo, “porque los pueblos árabes siguen siendo rehenes de sus élites religiosas, políticas y económicas que se erigen dictatoríamente como defensores pseudos-intelectuales de sus ciudadanos en una estéril confrontación con los que llaman “cruzados, sionistas, imperialistas o colonialistas”.</p>
<p>Manifestando su odio, el mundo árabe muestra una imagen muy pobre de sí mismo. Aunque es cierto ¿quién puede culparlos? Sólo ellos son los que pueden hacer algo para cambiar esa conducta y escoger encaminarse hacia el siglo XXI o continuar la regresión al siglo VI, humillándose y degradándose con su histórico rechazo a los judíos. Pero cuidado; <b>el mundo tiene todo el derecho de juzgar sus conductas, porque eso configura una vergüenza para la especie humana.</b></p>
<p>Si todo lo que se ve no generara tragedia y destrucción para los ciudadanos árabes, seria cómico oír a gente diciendo que los judíos intentan dominar el mundo. Lo escucho desde que era un niño. Tuve la oportunidad de viajar dos veces a Israel y a Ramallah por razones profesionales y mis sospechas se aclararon allí. Nada de eso es verdad. Pero incluso si fuera cierto lo que escuché de muchos árabes y libaneses, excepto dentro de mi familia, a quien debo el agradecimiento de una educación sin prejuicios, odio, alienación o estereotipos;<strong> preferiría muchísimo que los judíos controlaran este mundo a que los islamistas lo hagan cualquiera de estos días</strong>. La guerra del Líbano me enseño en primera persona a discernir quienes son las personas cuerdas en el planeta.</p>
<p>Así es que, si muchos de ustedes creen que los judíos son unos perversos manipuladores y si en verdad usted -lector- cree que un oscuro complot judío internacional lo controla desde arriba como a una vetusta marioneta, usted puede creer lo que desee y está en su derecho, pero haga el favor de no decírmelo. Estoy saturado de oírlo y en mi diccionario la palabra odio no tiene lugar. Háblelo con su psicoanalista. ¡Pero tenga cuidado! Puede que él sea un judío. El mío lo es, y es el mejor.</p>
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		<title>La beligerancia de Hamas sabotea cualquier solución pacífica</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Jul 2014 10:10:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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		<description><![CDATA[No hubo nunca ningún eslogan más poderoso y exitoso en la propaganda del radicalismo durante el siglo XX y lo que va del XXI como la frase: &#8220;El fin de la ocupación&#8221;. Estas cinco palabras no solo han logrado revertir la derrota árabe de la guerra de 1967, sino que han sido el disparador del... <a href="http://opinion.infobae.com/george-chaya/2014/07/22/la-beligerancia-de-hamas-sabotea-cualquier-solucion-pacifica/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>No hubo nunca ningún eslogan más poderoso y exitoso en la propaganda del radicalismo durante el siglo XX y lo que va del XXI como la frase: &#8220;El fin de la ocupación&#8221;.</p>
<p>Estas cinco palabras no solo han logrado revertir la derrota árabe de la guerra de 1967, sino que han sido el disparador del estado de confrontación permanente en el conflicto palestino-israelí en ámbitos tan disimiles como encontrados donde los medios de prensa, la opinión pública y hasta los organismos internacionales han sido objeto de su influencia. Todo ello ha tenido lugar, con la salvedad y el ocultamiento, de que nunca antes se utilizó tal eslogan en referencia a la ocupación que ejerció Jordania -como ocupante árabe- entre 1948 y 1967 de lo que los palestinos reclaman desde la victoria israelí de la Guerra de los Seis Días.</p>
<p><strong>Si algo ha hecho bien la maquinaria de propaganda opositora a la creación y el reconocimiento del Estado israelí ha sido la utilización y el rédito del eslogan</strong>, aunque ello no ocurrió jamás de forma inversa en referencia a Jordania. Nada de esto se escuchó en 1937 cuando la Comisión Peel emitió su informe, ni en 1947 cuando Naciones Unidas recomendó la partición de Palestina Occidental en un Estado árabe y otro judío. Tampoco sucedió entre 1948-1964, en aquellos años no tuvo lugar ninguna objeción o reclamo de grupo étnico alguno sobre ese territorio que cualquier pueblo árabe podría haber reclamado y obtenido para sí a través de una rápida decisión de la Liga Árabe después de que ese territorio había sido étnicamente limpiado de judíos que habían vivido allí antes de 1948.</p>
<p>Lo cierto es que los palestinos irrumpieron en la comunidad internacional en 1964 y ello ocurrió cuando se promulgó la Carta de la OLP cuyo artículo 1º indica: “Palestina es la patria del pueblo palestino árabe; es parte indivisible de la nación árabe, y del mismo modo, el pueblo palestino es parte integral de la nación árabe”. El artículo 5º de la Carta señala: “Los palestinos son nacionales árabes que hasta 1947, residían en Palestina independientemente de si fueron desalojados de la misma o si se hubieran quedado allí, y toda persona nacida después de esa fecha de un padre palestino dentro o fuera de Palestina es también considerada un palestino”.</p>
<p>Diez años más tarde, el 13 de noviembre de 1974, el líder de la recién creada entidad, Yasser Arafat, dijo ante la Asamblea General de Naciones Unidas que la OLP había ganado su legitimidad debido a su sacrificio y al liderazgo dedicado a la lucha por la liberación de su tierra. Arafat sostuvo que su organización fue elegida por las masas palestinas para liderar esa lucha y esta legitimidad que menciono el líder de la OLP se vio luego fortalecida por el apoyo de los demás países árabes, y fue consagrada durante la Conferencia árabe de aquel mismo año la cual ratifico el derecho y liderazgo de la OLP como el único representante del pueblo palestino para establecer un Estado nacional e independiente en todos los territorios palestinos liberados en el futuro.</p>
<p><strong>Sin embargo, desde el 2011, la legitimidad, la función y el liderazgo de la OLP está sometida a interrogantes por su disputa y continuos choques con el movimiento de resistencia islámico palestino Hamas, que ha impugnado toda acción política de la OLP y ha rechazado cada opción de reconciliación entre las dos agrupaciones.</strong> En la actualidad, se disputan la representación de los palestinos en lo que configura un conflicto interno que ya lleva diez años y no parece que vaya a resolverse dadas las distancias en los objetivos políticos y estratégicos en el liderazgo de ambos grupos.</p>
<p>En consecuencia, <strong>los esfuerzos para alcanzar a una solución pacífica al conflicto palestino-israelí han sido obstaculizados siempre internamente, ya por la beligerancia de Hamas como por la negativa de la OLP a reunirse y llevar adelante negociaciones directas con Israel.</strong> Esto nunca ha sucedido en los últimos años, pero incluso si llegara a ocurrir mañana, la perspectiva de cualquier éxito sería extremadamente improbable dada la debilidad actual de la OLP y del gobierno de Mahmud Abbas frente a su contraparte interna de Hamas, que ha prometido continuar la lucha armada hasta expulsar a cada judío de la tierra que denominan ocupada.</p>
<p>La pregunta que pocos se efectúan en los organismos internacionales es: ¿qué dice o hace Jordania dentro de esta situación de crisis extendida? La respuesta la ha dado el propio secretario de asuntos regionales del Reino Hachemita al informar que Jordania abandonó toda pretensión sobre Judea y Samaria (Cisjordania) y Jerusalén Oriental en 1988, y es claro que no ha mostrado desde ese año ningún interés por estos asuntos que considera ajenos a los intereses del Reino.</p>
<p>Lo concreto es que estos males y esta distorsión de la realidad histórica implican en el fracaso de las Naciones Unidas en reconocer los siguientes e irrefutables hechos, a saber:</p>
<p><strong>a) Que las disposiciones del artículo 80 de la Carta de las Naciones Unidas reservan al pueblo judío el derecho a constituir un Estado nacional judío que incluye Judea, Samaria y Jerusalén Oriental de conformidad con las disposiciones establecidas en el artículo 6° del Mandato para Palestina.</strong></p>
<p><strong>b) que las Resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad de la ONU siguen siendo las únicas herramientas jurídicas internacionalmente exigibles y aceptadas para resolver el conflicto entre palestinos e israelíes.</strong></p>
<p>El fracaso de la ONU en trabajar sobre estos principios básicos del derecho internacional y sobre su implementación, respeto y observancia ha demostrado todos estos años ser el principal obstáculo para resolver el conflicto entre judíos y árabes. El propio Yasser Arafat declaró ante las Naciones Unidas el 13 de diciembre de 1988: “Nuestra gente no quiere ningún derecho que no tenga y que no sea compatible con las leyes y la legalidad internacional”, y agregó: “Los palestinos no pretendemos libertades que invadan las libertades de los demás, ni deseamos ningún destino que niegue el destino de otros pueblos y personas”.</p>
<p>Sin embargo, desde entonces, cediendo a la presión de la Liga árabe y la Organización de la Conferencia Islámica, el mencionado organismo ha sucumbido a un sinfín de resoluciones de la Asamblea General que han sepultado cualquier tipo de leyes y fundamentalmente a la legalidad internacional.</p>
<p>En consecuencia, lo que debería hacer Naciones Unidas es resucitar, debatir y aplicar el derecho internacional en el marco de la legalidad perdida. Esto configurará la única posibilidad de poner fin al conflicto palestino-israelí y, cuanto antes se inicie este proceso, más posibilidades habrá de que regrese la cordura al Oriente Medio.</p>
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