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	<title>George Chaya &#187; sunitas</title>
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		<title>Entender el terrorismo fuera de la corrección política</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Jul 2015 03:00:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Como es lógico, ante el desconocimiento las cosas parecen ponerse cada vez más difíciles para funcionarios, analistas políticos y periodistas occidentales frente a la creciente expansión del terrorismo, más aún cuando se trata de abordar y lidiar con algo que nunca han podido entender. Días pasados, el primer ministro británico, David Cameron, pidió a los medios... <a href="http://opinion.infobae.com/george-chaya/2015/07/13/entender-el-terrorismo-fuera-de-la-correccion-politica/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Como es lógico, ante el desconocimiento las cosas parecen ponerse cada vez más difíciles para funcionarios, analistas políticos y periodistas occidentales frente a la creciente expansión del terrorismo, más aún cuando se trata de abordar y lidiar con algo que nunca han podido entender.</p>
<p>Días pasados, el primer ministro británico, David Cameron, pidió a los medios de comunicación ingleses no utilizar el término <i>Estado Islámico</i> para referirse al ISIS (conocido como <i>Da&#8217;esh</i> en árabe), porque según él, el Califato basado en Raqqa, Siria, no es islámico. En otras palabras, Cameron está erigiéndose como autoridad en cuanto a lo que es islámico y lo que no. Aplausos para Cameron y misericordia para su ignorancia.</p>
<p>En el otro extremo de estas declaraciones, el primer ministro francés, Manuel Valls, habla de “islamofascismo” y afirma que Occidente está ingresando en una “guerra de civilizaciones” con el islam. Pareciera que el primer ministro galo desconoce que no hay más que una sola civilización: la humana; lo otro, tal vez a lo que quiso referirse desde el grotesco de su declaración, debe ser puesto en el marco de una confrontación cultural, pero nunca civilizacional.<span id="more-520"></span></p>
<p>Cameron continúa la política de su antecesor, Tony Blair, quien declaró, luego de los ataques islamistas en Gran Bretaña, que: “aunque los ataques no tenían nada que ver con el islam, fueron cometidos por musulmanes” e invitó a “los líderes de la comunidad islámica” a Downing Street para discutir “qué hacer con esa situación”.<b></b></p>
<p>El primer ministro Valls, por su parte, parece olvidar que el islam, aunque engloba varios aspectos culturales, es una religión y no una civilización.</p>
<p>Si bien es importante comprender de qué estamos tratando, es aún más importante no malinterpretar el desafío para sortear el obstáculo de etiquetar el terror del estilo Da&#8217;esh como islámico. Lo concreto es que estas personas piensan que explicar algo que va en contra de la corrección política podría generar gritos de victimización sobre islamofobia, de allí que algunos funcionarios y comentaristas occidentales construyen su análisis en el aspecto sectario del fenómeno desde donde siempre es más fácil agradar y endulzar oídos. <b>Así es que nos bombardean con seminarios, ensayos y discursos que tratan de explicar los horrores del ISIS y grupos similares como parte de una guerra sectaria en los feudos sunitas y chiítas que datan de hace quince siglos</b>.</p>
<p>Sin embargo, el análisis de una guerra sectaria es improcedente y defectuoso. No hay duda de que gran parte de la violencia en el Medio Oriente de hoy tiene un aspecto sectario. Aun así, lo que tenemos <b>no es una guerra de sectas islámicas, sino guerras entre grupos sectarios.</b></p>
<p>Nadie ha nombrado al ISIS como representante de todos los sunitas (que son el 85 % de los musulmanes de todo el mundo). Y, de hecho, hasta el momento ISIS ha masacrado a más sunitas que a miembros de cualquier otra secta o religión. El Califato ha decapitado a más de los suyos que al <i>kuffar </i>(infiel).</p>
<p>En el otro extremo del tablero, nadie ha nombrado a los mullah&#8217;s khomeinistas de Teherán como líderes de todos los chiítas. Y, el régimen khomeinista ha matado a muchos más chiítas que los miembros de cualquier otra secta o religión (según ONG de derechos humanos, el número de personas ejecutadas desde que Khomeini tomó el poder en Irán asciende a más de 150.000).</p>
<p>Igualmente absurdo es presentar a la comunidad alawita (o Nusayri) de Siria como una rama del chiismo, ninguna autoridad teológica chiíta ha hecho eso nunca. Incluso el régimen baasista del presidente Bashar Al-Assad nunca ha antepuesto credenciales religiosas, su ideología ha sido siempre secular y supuestamente socialista.</p>
<p>El respaldo de Irán en Yemen no se puede explicar en términos sectarios tampoco. Los huzíes pertenecen a la secta zaidí que, aunque originalmente fueron exportados de Irán a Yemen, nunca ha sido considerada como genuinamente chiita.</p>
<p>En cualquier caso, los huzíes, aunque representan una buena parte de la comunidad zaidí, no pueden equipararse con esa fe en su conjunto. El apoyo de Teherán para ellos está motivado políticamente, como lo es el caso de Assad en Siria y de Hezbollah en el Líbano (Días pasados veía un conocido presentador de internacionales -casi autoproclamado en experto- de un influyente canal de cable de Buenos Aires confundiendo zaydis con yazidis, insistiendo en que el expresidente de Yemen,<b> </b>Ali Abdulah Saleh es un yazidi.).</p>
<p>No hay duda de que las armas y el dinero de Teherán van a una serie de grupos chiítas, que incluye desde Hezbollah en Líbano hasta Hazaras en Afganistán. Sin embargo, también eso es compatible con algunos grupos sunitas, incluyendo al Hamas y la Yihad Islámica Palestina. Lo propio en Afganistán, donde Irán protegió y financió por años a Gulbuddin Hekmatyar -sunita del Hiz-al- Islam-, a pesar de que había masacrado a un gran número de chiitas afganos en los noventa.</p>
<p>Desde 2004, Teherán también ha mantenido contactos con los talibanes, un grupo terrorista afgano militante y declaradamente antichiita. Irán también está entrenando y armando a combatientes kurdos Peshmerga´s (casi todos ellos sunitas) para luchar contra el ISIS.</p>
<p>En el otro lado de la línea, varios adversarios del régimen iraní, entre ellos algunas potencias sunitas, han apoyado a los grupos chiítas contra el régimen en diferentes momentos. El dictador iraquí Saddam Hussein protegió, financió y armó los Muyahidines del Pueblo (chiitas) y en un momento los envió a luchar dentro mismo de Irán.</p>
<p>Con esto, espero ayudar a clarificar que <b>no es suficiente ser chiíta de cualquier denominación. Si no se adora y se sigue al guía supremo,</b> <b>usted será considerado peor que un musulmán suní</b>. En el otro extremo, ser un musulmán sunita no es suficiente garantía para vivir una vida razonablemente humana en zonas controladas por el ISIS si no promete fidelidad al Califato.</p>
<p>Lo que hacen<b> los khomeinistas, los talibanes, Al-Qaeda, Hezbollah, ISIS, Boko Haram, Hizb-al-Islam y otros grupos terroristas es comercializar su discurso con una narrativa religiosa.</b> Incluso pueden estar motivados sinceramente por las interpretaciones rivales del islam. Lo que no pueden reclamar es la representación exclusiva del islam como tal. Ellos son parte del islam, pero el islam no es solo de ellos.</p>
<p>Estos grupos son movimientos políticos que utilizan la violencia y el terror en la búsqueda de objetivos políticos. Pretenden hacer la guerra contra el “infiel” e incluso pueden ser sinuosamente sinceros en esa afirmación. Pero lo que ellos están librando, básicamente, es una guerra contra los propios musulmanes, independientemente de las escuelas teológicas o de las sectas.</p>
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		<title>El liderazgo iraquí dilapida oportunidad de construir un Estado unificado</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Mar 2014 18:05:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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		<description><![CDATA[La dirigencia política de Irak ha perdido la oportunidad de conformar un Estado iraquí fuerte y unificado. La pregunta es ¿por qué sucedió algo así? De hecho, han tenido tiempo suficiente para hacer un mejor trabajo. Pasaron ocho años desde que se ratificó la actual constitución y seis desde que un parlamento estable fue electo... <a href="http://opinion.infobae.com/george-chaya/2014/03/21/el-liderazgo-iraqui-dilapida-oportunidad-de-construir-un-estado-unificado/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La <strong>dirigencia política de Irak ha perdido la oportunidad de conformar un Estado iraquí fuerte y unificado.</strong> La pregunta es ¿por qué sucedió algo así? De hecho, han tenido tiempo suficiente para hacer un mejor trabajo. Pasaron ocho años desde que se ratificó la actual constitución y seis desde que un parlamento estable fue electo democráticamente, lo que luego dio a la conformación de un gobierno permanente como el de Nuri Al-Maliki. La respuesta es que &#8220;todas estas instituciones no han representado mayoritariamente a la ciudadanía ni han sabido direccionar la política, la economía, la seguridad y la lucha contra la corrupción para generar la realidad de un estado unificado&#8221;.</p>
<p>¿Dónde está la enfermedad? Antes de que Saddam Hussein fuera derrocado, todos en Occidente, incluso las fuerzas del islam político en el mundo árabe, se unieron en oposición a su gobierno. El pueblo de Irak estaba listo para una alternativa democrática real para librarse de aquella terrible dictadura y poner fin a una larga historia de dolor, guerra y tragedia. Esta esperanza fue agitada por la llegada de las fuerzas estadounidenses en 2003. Sin embargo, lo ocurrido desde entonces &#8220;no se parece en nada a la democracia&#8221;. ¿Usted cree que si? Yo no me atrevería a conceptualizar de tal modo el escenario actual de Irak <strong>donde los islamistas capean a sus anchas y diariamente observamos el incremento de la carnicería entre sunitas y chiítas, y los kurdos no les van en zaga.</strong></p>
<p><span id="more-298"></span>El primer Consejo de gobierno, establecido por los norteamericanos en 2004, se basaba en la creencia de que &#8220;en virtud de la composición sectaria de Irak (compuesto por chiítas, sunitas y kurdos) dividiendo la torta política de acuerdo a los porcentajes de la población podría servir como garante contra la exclusión y la inestabilidad’. <strong>Los estadounidenses se equivocaron, leyeron erróneamente el problema desde una perspectiva social.</strong> No entendieron nunca que el problema era y es de naturaleza política. <strong>Pero los americanos ya no están. ¿Qué está sucediendo entonces?</strong> Eso deberían responder aquellos que se constituyeron en absurdos defensores de los islamistas por el mero hecho de no evolucionar en su antiamericanismo ideológico y pueblerino. Lo cierto es que el proceso de marginación se inició mucho antes y con el establecimiento del propio Estado de Irak entre los años 1920 y 1930, y la naturaleza del problema es absolutamente política, no nacionalista o sectaria. Aunque es innegable que los últimos movimientos han jugado en favor de las dos últimas variables.</p>
<p>Bajo la monarquía iraquí, ningún movimiento nacional pudo establecerse o ganar simpatías populares, la monarquía trascendió las lealtades sectarias y nacionalistas, incluidas las de los kurdos. En la monarquía pre-Saddam, el conflicto giró en torno a los nacionalistas (baasistas y nasseristas) por un lado y los izquierdistas y liberales, por el otro. Hoy, todo ese escenario ha desaparecido por completo. Antes de la caída de Saddam, los opositores creían que la ciudadanía iraquí debía basarse en la idea de &#8220;una identidad nacional unificadora que trascendiera la nacionalidad, la religión y la secta&#8221;. Durante la era de Saddam esto funcionó, desde luego, en absoluto contraste con aquel régimen totalitario que acogió y protegió a los baasistas en detrimento del resto de los ciudadanos.</p>
<p>En abril de 2003, el régimen de Saddam se reveló como irreal y se derrumbó como el castillo de naipes que siempre había sido. En solo dos días, todas las instituciones civiles y militares se derrumbaron y <strong>Saddam huyó de Bagdad para esconderse en un agujero</strong>. Su dictadura desapareció sin dejar rastro y los documentos oficiales, como los registros personales, fueron quemados o saqueados. El Estado iraquí que había implementado el Baaz junto al que se decía uno de los ejércitos más poderosos del mundo árabe dejo de existir en menos de 72 horas.</p>
<p>Sin embargo, el Estado iraquí actual no ofrece una mejor y más moderna alternativa. No se basa en la identidad plural y deriva de lealtades secundarias, ya sea doctrinales, políticas o nacionalistas. Por otro lado,<strong> la cuestión identitaria, otrora piedra angular del viejo Irak se ha fragmentado en los últimos ocho años haciendo que el país vuele por el aire</strong>, lo cual significó el mayor impedimento para la creación de un Estado iraquí real.</p>
<p>Es evidente que la democracia sólo puede ser construida por un liderazgo con mentalidad libre y verdaderas ideas democráticas, si no es así, fracasa. El modernismo y verdadero progreso solo puede alcanzarse con el trabajo de manos y mentes civiles y, en el caso de Iraq, no ha habido un civil de mentalidad democrática entre los que han llegado al poder en los últimos ocho años. Por el contrario, el poder ha estado en disputa entre los defensores del islam político chiíta y sunita por igual, y todo lo que ese liderazgo ha estado haciendo es lo mismo que hicieron desde siempre: combatir por dominar y someter al diferente como lo hacen desde hace 1400. <strong>Por ello, mas allá de los esfuerzos de EEUU, Occidente y Arabia Saudita en ayudar a formar un Estado representativo construido sobre un acuerdo chiíta, sunita y kurdo, la ilusión duró poco.</strong> El proyecto pronto fue reemplazado por las viejas rivalidades sectarias-confesionales.</p>
<p>Los representantes de las tres facciones no han logrado acordar una constitución consensuada, amplia e inclusiva que abra el camino para establecer <strong>un Estado civil y democrático</strong> como el que los líderes políticos sectarios iraquíes prometieron a su pueblo luego de la salida estadounidense de su suelo. <strong>La Constitución contiene errores fatales que han corroído las instituciones.</strong> Hubo un acuerdo temporal para enmendarla y reparar sus deficiencias, como las del artículo 142, que daba preeminencia sectaria a unos sobre otros, y aunque ese artículo se modificó con éxito en el papel, jamás se aplicó en la práctica. De hecho, un comité formado por el primer Consejo de Representantes propuso enmiendas a más de 40 artículos, pero ni aquel Consejo, ni el actual, cuyo mandato expira en las próximas semanas, han logrado éxito alguno.</p>
<p><strong> La falta de pluralismo, la intolerancia sectaria y una constitución contradictoria aseguró que Irak esté condenado a la fractura definitiva</strong>. El gobierno actual apenas puede operar un sistema de consenso legislativo entre las fuerzas políticas-sectarias dominantes que dividen los recursos y los empleos de gobierno entre ellos. Las direcciones y jerarquías de todos los ministerios y todas las instituciones de gobierno se han politizado de esta manera. Este sistema estableció eficazmente una red de partidarios de <strong>cantones sectarios o nacionalistas</strong> que fingen un aparente &#8220;Estado iraquí&#8221;. Pero hay una gran diferencia entre un sistema de cantones y una nación. Máxime cuando el<em> statu quo</em> sirve a los intereses de la élite financiera y autoritaria, por lo que estos solo se focalizan en un desesperado esfuerzo por defenderlo y se alejan de las demandas populares. Eso es lo que está sucediendo ahora: los líderes de los diferentes cantones no quieren que las instituciones del Estado modifiquen la política para evitar que sus intereses sean socavados.</p>
<p>Así, el liderazgo iraquí se ha mostrado incapaz y poco dispuesto a crear instituciones de un Estado democrático que incluya los líderes que no son parte del proceso político actual: <strong>un liderazgo civil y democrático fuera de las filas antidemocráticas de Islam político es imposible en el Irak de hoy</strong>. Las elecciones parlamentarias del 30 de abril no ofrecerán ninguna posibilidad al país. El liderazgo civil y laico está anulado por la élite política sectaria. Y esto no cambiará, al menos por los próximos diez años.</p>
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		<title>Sin líneas rojas: el conflicto intersectario árabe</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Jul 2013 04:38:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>George Chaya</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Cuando el influyente clérigo Yusuf Al-Qaradawi llamó en su sermón del pasado viernes a los musulmanes suníes a unirse masivamente a los rebeldes que luchan contra el régimen del presidente sirio, Bashar al-Assad, lo que hizo efectivamente fue quitar el manto de hipocresía reinante en el mundo árabe islámico en torno del desenfrenado enfrentamiento histórico entre sunitas y chiítas... <a href="http://opinion.infobae.com/george-chaya/2013/07/04/sin-lineas-rojas-el-conflicto-intersectario-arabe/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando el influyente clérigo <strong>Yusuf</strong> <strong>Al-Qaradawi</strong> llamó en su sermón del pasado viernes a los musulmanes suníes a unirse masivamente a los rebeldes que luchan contra el régimen del presidente sirio, <strong>Bashar al-Assad</strong>, lo que hizo efectivamente fue quitar el manto de hipocresía reinante en el mundo árabe islámico en torno del desenfrenado enfrentamiento histórico entre <strong>sunitas</strong> y <strong>chiítas</strong> en el <strong>Oriente Medio.</strong></p>
<p><strong>Qaradawi dijo que no era su intención demonizar a todos los musulmanes chiítas</strong> -lo cual es difícil de creer conociendo sus posiciones- pero ese ha sido precisamente el efecto de sus palabras que inflamaron más aún la confrontación en curso. El clérigo suní denunció a la secta <strong>alawita</strong> (rama del islam chiita) a la que pertenece Bachar Al- Assad, como <strong>&#8220;más infiel que los cristianos y los judíos</strong>&#8220;. Extendiendo, precisamente, a todos los chiítas la demonización que indicó no iba a hacer. <strong>También sostuvo que la organización chiíta Hezbollah (cuyo nombre se traduce como &#8220;partido de Dios&#8221;) es realmente &#8220;el partido del diablo.&#8221;</strong></p>
<p><span id="more-113"></span>Lejos de bajar el nivel del conflicto sectario, Qaradawi lo estimulo profundamente cuando ante sus seguidores se pregunto:<strong> ¿Cómo podrían cien millones de chiitas en todo el mundo, derrotar a 1.700 millones de sunitas?</strong> En palabras poco componedoras, Yusuf Al-Qadarawi dijo que eso sólo podría suceder si ellos (los sunitas) fueran débiles.</p>
<p>Estas provocativas declaraciones de Qaradawi, quien en 2008 advirtió de la &#8220;chiitization&#8221; de Oriente Medio, han arrojado más combustible al fuego y seguramente podrían intensificar el conflicto en <strong>Siria</strong>, <strong>Irak</strong> y <strong>Líbano</strong>. Su retórica también podría envalentonar a la mayoría sunita de<strong> Arabia Saudita</strong> y generar profunda reacción con la mayoría chiíta de <strong>Bahréin</strong>, donde la familia real sunita está luchando contra el levantamiento chiíta. Además, sus declaraciones pueden agregar legitimidad a la alarma en <strong>Egipto</strong>, donde los sunitas temen una posible, aunque improbable, infiltración del Islam chiíta de Irán.</p>
<p>Qaradawi es <strong>una figura polémica en Occidente</strong>, pero tiene millones de seguidores sunitas en el mundo árabe y<strong> es sumamente peligrosa su posición antagónica con Hassan Nasrallah, el líder de Hezbollah</strong>. Cuando Nasrallah reconoció lo que era un secreto conocido por millones -que los combatientes de Hezbollah están luchando contra la oposición sunita en apoyo del régimen alawita de Al-Assad-, Qaradawi sugirió que un buen musulmán sunita debería encargarse de Nasrallah, en clara alusión a perpetrar un ataque contra la vida de Nasrallah, y si algo así sucediera<strong>, la orgía de sangre y venganzas se convertiría en una espiral de violencia de nunca acabar</strong>. Algo peligrosísimo para la estabilidad de los pueblos de la región.</p>
<p>Como Qaradawi, Nasrallah dijo que su condena a los sunitas no se aplicaba a toda la secta suní -sino a aquellos que luchan para derrocar a su amigo Assad- pero él también tuvo como objetivo intensificar la animosidad sectaria que ya ha comenzado a cuajar en el mundo musulmán. Lo que llama la atención sobre las declaraciones cruzadas entre Nasrallah y Qaradawi es que el otro secreto a voces -un conflicto sectario profundizado dramáticamente a partir de los levantamientos árabes- es conocido públicamente en todo el mundo árabe desde hace miles de años. En el pasado, ambos líderes hablaron falsedades acerca de la otra secta. <strong>Nasrallah afirmo que Hezbollah estaba luchando encarnando la &#8220;resistencia&#8221; de todos los musulmanes en su guerra contra Israel, y Qaradawi propuso cerrar filas entre chiítas y sunitas en tal causa.</strong></p>
<p>Pero el 31 de mayo pasado, Qaradawi dio un mensaje muy distinto en lengua árabe en su discurso de <strong>Doha</strong> y <strong>sostuvo que aquellos musulmanes que asesinan sunitas merecen que les sea arrancado el corazón</strong>, en claro mensaje para Nasrallah y las tropas de Hezbollah que combaten en siria actualmente.</p>
<p>Qaradawi declaro también que durante muchos años llevó adelante esfuerzos para cerrar la brecha sectaria, y que por ello viajó a Irán en tiempos del ex presidente <strong>Mohammad Khatami</strong>, pero según sus propias palabras, <strong>&#8220;los fanáticos del gobierno iraní tienen por objetivo debilitar a los sunitas’’</strong>. Y confesó que había sido engañado por los iraníes, que han engañado también a muchos otros clérigos sunitas diciendo que ellos quieren superar las diferencias, cuando en realidad lo que desean es ampliar el poder persa chiita en los países árabes sunitas.</p>
<p><strong>Es muy posible que la escalada del conflicto sectario conduzca a una profunda división entre algunos estados árabes</strong>. Esto ya es una posibilidad altamente probable en Siria si no se llega a un acuerdo negociado entre el gobierno de Al-Assad y la oposición. Así, <strong>el presidente Al-Assad y la minoría alawita podrían dividir el país mediante la formación de su propio enclave</strong>, quedando la actual Siria dividida territorialmente y a manos de la mayoría sunita.</p>
<p>En Irak, el primer ministro <strong>Nuri Al-Maliki está tratando de sostener y consolidar la dominación chiíta al excluir a los sunitas de las instituciones más importantes del estado y etiquetarlos de terroristas</strong>. En términos concretos, el país está dividido y es testigo de un retorno del choque entre chiítas y sunitas a nivel político, social y religioso, un choque que no se veía desde la peor época de la posguerra en 2006. Incluso antes de que comenzara la guerra civil siria.</p>
<p><strong>El conflicto sectario fue un importante resultado de la intervención de los EEUU</strong><strong>en Irak,</strong> pero no acumulaba la cantidad de ataques terroristas mutuos y diarios como los que se observan hoy con desesperanzador saldo en vidas humanas entre chiitas y sunitas. Y nada indica que Siria no acabará siendo un espejo del Irak actual.</p>
<p>La tensión entre chiítas y sunitas es improbable que disminuya. La dialéctica de <strong>Qaradawi</strong> es posible que aumente, el poder de <strong>Nasrallah</strong>, quien una vez fue un líder que tuvo el apoyo de los sunitas para enfrentar a <strong>Israel,</strong> puede que transite complicaciones graves dentro del <strong>Líbano</strong>.</p>
<p>Ello porque en su lucha en favor al presidente Assad, Hassan Nasrallah transformó su movimiento en una fuerza estrictamente paramilitar chiíta comprometiéndose en una guerra de resultado incierto. Esa no ha sido una decisión estratégica positiva para Hezbollah en directa relación al apoyo popular árabe que disponía y que hoy está resquebrajándose.</p>
<p>Al tiempo que Qaradawi vive la ola de creciente triunfalismo sunita en la región y su retórica sectaria es probable que refuerce el predominio sunita sin importar lo que suceda en Siria.<strong> Lo concreto es que las declaraciones de los dos hombres dejan poca esperanza para la reconciliación entre chiítas y sunitas en el corto plazo.</strong> En su lugar, la <strong>batalla</strong> <strong>mediática</strong> a la que se han lanzado abiertamente opera como una invitación a mayor violencia sectaria con resultados sumamente negativos para los ciudadanos de aquella región del planeta. El peligro de represalias suníes podría obligar a Hezbollah a tomar un mayor control militar sobre el terreno tanto en Siria como en Líbano, y si Irán evalúa necesario amortiguar la situación de su socio Assad, podría ordenar a Nasrallah desencadenar otra guerra con Israel, exactamente igual a la del julio de 2006.</p>
<p>Hezbollah ha dicho que no va a ser arrastrado a una guerra sectaria en Líbano, donde es la milicia más poderosa, pero el peligro puede provenir de grupos satelitales de<strong> Al-Qaeda</strong> tanto en <strong>Trípoli</strong> como en <strong>Sidón</strong>, esos grupos <strong>wahabíes</strong> y/o <strong>salafistas</strong> pueden tomar <strong>represalias contra Hezbollah con ataques suicidas. </strong>Esta hipótesis es la manejada actualmente por las agencias de seguridad libanesas.</p>
<p>Políticamente, la guerra en Siria y la rivalidad entre los partidos pro y antisirio del Líbano han impedido la formación de un nuevo gobierno y ha retrasado las elecciones parlamentarias de este año con fecha incierta. Hay un peligroso vacío de poder. Las fuerzas militares y de seguridad libanesas están sobrecargadas en Trípoli, el <strong>valle del Bekaa</strong> y otros lugares al norte del <strong>río</strong> <strong>Litani</strong>. En tal escenario, <strong>Hezbollah se ha convertido en la fuerza dominante en este corredor de poder y es el grupo político que dispone de mayor fuerza militar como base de ese poder político.</strong></p>
<p><strong>Al mismo tiempo, esta situación ha hecho que Nasrallah pierda credibilidad en la calle árabe</strong>. Él no está de humor para un compromiso intersectario y ha demostrado que no tiene respeto por ninguna línea roja. Sus líneas rojas se cruzan y se diluyen cuando sus hombres salen a las calles y cuando siente que los sunitas ponen en peligro su poder político y su hegemonía militar.</p>
<p>Si la opinión pública vio con asombro y rechazo la violencia de los últimos dos años de las revueltas árabes, debe saber que en el mundo árabe siempre se puede caer más profundo en las crisis que lo acucian. En esta línea de comprensión, bien vale mencionar <strong>el pensamiento popular árabe que indica, que en aquella región del planeta, ‘’cuando las cosas están mal, siempre pueden estar peor’’</strong>.<strong> Y que los próximos meses, infortunadamente, pueden ser mucho más turbulentos y caóticos de lo visto hasta hoy.</strong></p>
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