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	<title>Gustavo Gorriz &#187; Decapitaciones</title>
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		<title>Nosotros y el Estado Islámico</title>
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		<pubDate>Thu, 02 Oct 2014 10:12:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Gorriz</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Las primeras noticias sobre el Estado Islámico (EI) llegaron a masificarse hace pocos meses, pero hoy forman parte de nuestra cotidianeidad y también de la primera plana de los medios de comunicación de todo el mundo. Es un tema de máximo desvelo para los servicios de inteligencia de los países centrales y su importancia es tal que está en toda agenda internacional seria. <strong>Al EI también se refirió hace unos días nuestra Presidenta, en plena lucha contra los fondos buitres</strong>, durante su discurso ante la <strong>Asamblea General de Naciones Unidas</strong>, dejando perplejos a más de uno o a todos los presentes.</p>
<p>El Estado Islámico (EI) logra mantenerse en el tope de la atención internacional por sus ininterrumpidas intervenciones de un salvajismo sin par, cuya intención es sembrar el terror entre los propios y los extraños, con un mínimo costo y una gran repercusión. Es probable, por lo tanto, que cuando esta nota sea publicada, ya hayan ocurrido nuevos actos de violencia demencial.<span id="more-86"></span></p>
<p>Treinta países, bajo el liderazgo de EEUU, acordaron formar una coalición que enfrentará a estas acciones tan radicales, cuyo objetivo inicial consistía en crear un Califato Islámico en Irak y Siria, pero que pareciera haber mutado hacia una expansión fuera de esos límites, lo que preanuncia próximos ataques a Occidente. Los americanos han comprendido varios aspectos que parecen esenciales para afrontar esta contingencia. En principio revisaron toda su política y readaptaron una actitud beligerante hacia Medio Oriente a la que procuraron integrar a varias naciones líderes de Occidente. Convocaron luego a países árabes, imprescindibles para ser aceptados en la región y tener posibilidades de éxito. Muchos de estos países parten de lugares disímiles, tanto en su relación con los EEUU, como en los enfrentamientos entre ellos mismos, por razones ancestrales, o por su historia, raza y estrategia en la región. Pese a todo, <strong>la rápida reacción deja claro que se comprende que el EI es un inminente peligro que puede transformarse en viral y tener consecuencias imprevisibles</strong>, peores aún que las de Al Qaeda, puesto que representan un totalitarismo absoluto montado sobre una fe religiosa omnímoda, cuyo grado de intolerancia sorpresivamente capta a musulmanes desencantados y desposeídos a lo largo de todo el mundo.</p>
<p>Todos estos acuerdos algo lábiles ya han puesto en movimiento bombardeos que han tenido éxitos importantes y que han destruido refinerías altamente productivas en Siria que están bajo poder del EI. La situación hace crecer la posibilidad de una guerra generalizada, con una expansión a operaciones cruentas en el corazón de Occidente y al respecto, <strong>no son vanas las prudentes palabras de Papa Francisco sobre la posible antesala de una Tercera Guerra Mundial</strong>, cuyo eje involucraría todo el entretejido estratégico al que no escapa ninguna de las grandes potencias alrededor de la inestable situación de Medio Oriente.</p>
<p>Todo es de una complejidad fenomenal y, como si ello fuera poco, se alimenta a diario de centenares de europeos y occidentales musulmanes que se sienten atraídos por esta mezcla de religión e ideología intolerante, cuya extrema crueldad, aplaca en ellos las miles de frustraciones y humillaciones que vivieron en una vida sin esperanza.</p>
<p>El EI responde a las agresiones de la coalición de la manera más simple y efectiva, dosifica las decapitaciones acorde a sus necesidades de permanencia en los medios. Hace unos días, fue la hora de un francés secuestrado hace semanas en Argelia, ahora anuncia la pronta ejecución de uno de los dos rehenes alemanes que tiene en su poder. Mientras tanto, en Mosul, ejecuta públicamente a Samira Salih Al Nuaimi, abogada y activista de derechos humanos, quien fuera juzgada por apostasía, al criticar en su Facebook la destrucción de sitios religiosos realizada por integrantes del EI. Al caer estas noticias, las redes sacan a la luz la masacre simultánea de 300 kurdos a quienes obligaron a deambular desnudos y fueron asesinados en masa en el desierto en el norte de Siria.</p>
<p>No hay duda de que se necesitaría un libro para tratar las mil aristas de esta problemática que terminará afectando al mundo entero. Pero, <i>prima facie</i>, <strong>parece difícil que esta coalición tan poderosa corone con éxito su gestión ante el inteligente planteo que el EI (Estado Islámico) ha desarrollado para su accionar.</strong> Operaciones mínimas, pero con determinación extrema, disponen de gran cantidad de recursos, pero no los utilizan para hacerse conocer. Pueden multiplicar geométricamente sus crueles acciones y aún soportando miles de bombardeos, <strong>las redes sociales seguirán siendo su arma mortal.</strong> Pareciera que un acuerdo general de censura de sus actos en los medios masivos sería hoy un acto mucho más poderoso que cualquier ataque convencional. El Pentágono ya reconoce el empleo de miles de millones de dólares en esta operación, pero no será con una acumulación de armas convencionales, sino con mucha inteligencia que se podrá ganar esta compleja batalla. El salvajismo que alimenta el morbo como las peores publicaciones amarillas opera en beneficio del extremismo extremo, si es que pudiera caber la frase.</p>
<p>Fue en este marco descriptivo general, en el cual <strong>el propio Barack Obama admitió hace días que EEUU subestimó lo que estaba ocurriendo en Siria</strong> y hoy apunta a un posible caos generalizado. Fue también con este marco descriptivo general que nuestra Presidenta expresó dudas vinculadas a las terribles acciones del EI en su presentación en las Naciones Unidas. Entiendo que guiada exclusivamente por su intuición, ya que creo con todo respeto, que nuestros servicios de inteligencia no trabajan en ello ni le proveen este tipo de información sensible. <strong>Pareciera poco conveniente alimentar sospechas que no estén absolutamente fundamentadas</strong> y ubicar a nuestro país en las antípodas de lo que pregonamos a diario: respeto irrestricto por los derechos humanos y por la libertad y la defensa de valores que deban ser respetados por toda sociedad civilizada. Esto <strong>de ninguna manera significa desconocer que en la política internacional nadie es inocente</strong>, que los blancos y los negros no existen y que los grises, algunos bastante oscuros, guían la conveniencia y la determinación política de todos. Dicho esto para no pecar de ingenuo, también <strong>aceptemos que la Argentina está bien lejos de ser un actor global de peso y también aceptemos que nuestro país está inserto en nuestro continente y que forma parte de Occidente por historia, convicción y formación de su clase dirigente, sin distinción de partidos políticos.</strong></p>
<p>No es cuestión de asentir ni aceptar cualquier cosa en nombre de esa pertenencia; solo <strong>es cuestión de ser muy prudentes en temas cuya sensibilidad resulta esencial para ese mundo al cual pertenecemos</strong> y del cual fundamentalmente –mal que nos pese– sin duda dependemos.</p>
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		<title>Sangre en las redes</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Sep 2014 09:56:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gustavo Gorriz</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>No hay duda de que la aldea global tomó nota de la moda de decapitar, propia de la Edad Media, pero ahora en manos de las redes sociales del siglo XXI. En estas horas, rodó hacia afuera de la cárcel la cabeza del interno Aníbal Silva, lanzada por otros presos en un motín ocurrido en el estado de Amazonas en Brasil, replicando como un espejo de terror los actos de los grupos yihadistas que hacen furor en Internet.</p>
<p>El EI (Estado Islámico) reinició su raid hace pocos días con el asesinato a sangre fría del periodista estadounidense Steven Sotloff, quien se encontraba cautivo de ese grupo desde hacía un año, luego de ser secuestrado en Siria. Tiempo atrás habían sidos difundidas las imágenes de una similar ejecución de un soldado kurdo en Masul, ciudad de Irak, ocupada desde mayo por las milicias del EI.</p>
<p>Como si sus acciones no bastaran, se han sumado las declaraciones de la británica Sally Jones, que ocupan la primera plana de los medios y la atención de toda la contrainteligencia occidental. Ella, de 45 años y ex rockera, manifestó antes de huir con su nueva pareja yihadista de 20 años: “Tengo imperiosas ganas de decapitar cristianos con un puñal desafilado”. A partir de ese allí, abandonó a dos hijos con rumbo a Raqqa (Siria) y ya viste las tradicionales ropas con su velo negro y cambió su nombre por el Sakinah Hussain. El caso no es psiquiátrico y eso, justamente, es parte del grave problema en estudio debido a sus imprevisibles consecuencias. Sally Jones, del rock en Londres a integrarse al terrorismo en Siria.</p>
<p><strong>Las decapitaciones y las crucifixiones, los juicios fugaces y las ejecuciones sumarísimas, la tortura y el esparcimiento de cuerpos desmembrados por doquier son las señales que el grupo terrorista EI le ha enviado al mundo entero a lo largo de muy pocas semanas.</strong> Dicho grupo hace gala de un primitivismo furioso, el que combina con una extraordinaria idoneidad en el manejo de las redes sociales, los hashtags, el twitter y los foros propios, de Facebook y de las cuentas de cientos de miles de individuos anónimos, entusiasmados con esta incomprensible sinrazón.</p>
<p>La carta de presentación de este particular grupo terrorista es tan antigua como el propio mundo, pero resulta novedosa en el siglo XXI, cuando la aldea global se jacta de su sofisticación, de su inteligencia artificial, de sus softwares aplicativos, de sus drones, de sus satélites y de los miles de adelantos que hoy sorprenderían al mismo Ray Bradbury.</p>
<p>Desde el profeta Mahoma y sus sucesores en el Califato, durante siglos se consideraron “Estados islámicos” a aquellos países cuyos códigos o cuerpo de derecho respondiesen a la sharía-al-islamiya (“código o Senda del Islam”) que, a diferencia del Corán, no es un dogma indiscutible. <strong>Por el contrario, la sharía es materia interpretativa por ser fruto de la tradición y no emanación directa del Profeta.</strong> Se interpretan, a través de ella, los criterios morales, las normas de culto, el código aceptado de conducta y las reglas, en general bastante estrictas, que diferencian lo que está bien de aquello que está objetado. No incluye solo la orientación de la religión, sino que rige también los actos cotidianos, muchos de ellos sometidos a rígidos tribunales de justicia.</p>
<p>La denominación “Estado Islámico”, respetada por siglos, se altera en el 2003, cuando toma ese nombre un grupo terrorista próximo a Al Qaeda en épocas de la invasión a Irak, que fue responsable de miles de muertes durante el conflicto y que se radicaliza mucho más a partir del estallido de la guerra civil en Siria. En el 2014, el grupo se independiza de su vínculo principal (Al Qaeda) e inicia acciones autónomas que se destacan por la violencia demencial basada en una estrictísima interpretación de las leyes del Islam. Autoproclamado el Califato, con soberanía sobre un basto territorio en Siria e Irak, el grupo de fanáticos liderados por Abu-Bakr al-Baghdadi busca expandirse hacia los Estados que circundan la región, incluyendo obviamente el territorio de Israel, arrasando con cualquier otra expresión de fe que se aleje de su fanatismo.</p>
<p>¿De qué manera el grupo yihadista “Estado Islámico” (EI) –antes conocido como “Estado Islámico de Irak y el Levante” (EIIL o “ISIS” en inglés)– logró la atención mundial, incluso opacando el gigantesco aparato militar y propagandístico de Al Qaeda? Lo hizo de una manera horrenda y salvaje, pero bastante económica en términos de recursos materiales. No precisó de una infinita logística, de años de operaciones de inteligencia, ni de infiltrar “topos” en territorio enemigo, como tampoco de inversiones extraordinarias, para lograr su 11-S. Con esto no queremos contradecir las palabras del secretario de Defensa de EE. UU., Chuck Hagel, en cuanto a que “son muchos más que un grupo terrorista, poseen una sólida estrategia y están extremadamente bien financiados”. Sin embargo, <strong>su preeminencia en las noticias internacionales nace de escenas propias de películas de terror clase B en las que se exhibe una crueldad insoportable, promoviendo asimismo ese morbo tan conocido en la especie superior de la naturaleza, es decir, nosotros los humanos.</strong></p>
<p>La perplejidad es común, tanto en funcionarios de máximo nivel como en expertos en terrorismo, incluso en el público en general, al observar ejecuciones perversas como la del periodista James Foley. Esa perplejidad incluye también la confirmación de la nacionalidad británica del verdugo y el reconocimiento de que miles de jóvenes europeos occidentales son seducidos por la guerra santa de Medio Oriente, donde hacen inteligencia y combaten a favor de la instalación del Califato Islámico en Siria e Irak. Su conversión, posterior fanatización y radicalización extrema son producto de un trabajo de años sobre inmigrantes de tercera o cuarta generación, desilusionados de Occidente y, en general, con la peor de las características de todo converso, como es redoblar la apuesta, buscando la aceptación de aquellos responsables de su nueva identidad.</p>
<p>Mientras las redes se inundan de cabezas decapitadas, de niños que juegan con ellas y de individuos que desafían el mínimo decoro por la humanidad entre miembros seccionados, quizás Adbel Majed Abdel Bary resuma en su persona las máximas preocupaciones que hoy desvelan a los gobiernos y a los servicios de inteligencia occidentales. Él es el sospechoso sindicado por la inteligencia británica de la brutal muerte del periodista James Foley. Él es quien pronuncia en perfecto inglés la frase “ya no luchan contra una insurgencia, somos el Ejército Islámico”. Adbel es un joven de 23 años, ex cantante de rap y con domicilio familiar en Londres, que se radicalizó abandonando la ciudad y su futuro musical por amor a Alá. Resurgió en Siria y hoy su rostro recorre el mundo como el responsable del brutal asesinato.<br />
<br />
Este ejemplo es uno entre miles, increíblemente, la crueldad extrema descripta aumenta la capacidad de reclutamiento en el mundo árabe, pero también en las comunidades musulmanas que viven en Occidente. Hay una atracción adictiva en esta situación que bordea la locura y es posible imaginar, entre otros, dos escenarios probables.<br />
<strong></strong></p>
<p><strong>El primero escenario hipotético es que esos miles de jóvenes europeos y de otros países desarrollados, luego de su peregrinar por Siria y otros estados radicalizados, vuelvan a sus países, de los cuales son nativos, fanatizados al extremo y transformados en potenciales “bombas humanas”.</strong> Un escenario aterrador de estas características es ejemplificado de manera extraordinaria por la aleccionadora y premonitoria serie americana <em>Homeland</em>, muy recomendable por cierto, y cuyo tema central es la conversión y el martirio por la causa árabe.</p>
<p><strong>La segunda probabilidad es la posible gran debilitación de la resistencia de quienes enfrentan este ataque cruel, calculado y eficaz.</strong> Usar el terror extremo tiene mil ejemplos a lo largo de la historia, pero alcanza con citar a los Hunos como patrón de este compoartamiento. Estos nómades de Mongolia iniciaron una migración hacia el Oeste a órdenes de su líder, Atila (453). Eran valerosos y tremendamente feroces, estaban habituados a combatir montados y arrasaban todo a su paso, al punto de provocar grandes migraciones, ya que por su fama y violencia hacían huir a poblaciones enteras que no presentaban batalla ante estos invasores. Ellos, como tantos otros dispuestos absolutamente a todo, lograron en determinado momento cambiar el destino del mundo en que vivían.</p>
<p>Hoy, la desesperanza, el odio, la mística del martirio religioso y la búsqueda de la redención acercan a muchos a unirse a la Yihad en la convicción de poder general el cambio radical de sus destinos, dejar de ser “uno” para formar parte de un todo cuyo proyecto es salvar el mundo. Mientras muchos otros millones que deben enfrentarlos les temen más allá de la propia razón.</p>
<p>¿Cómo combatir este monstruo de mil cabezas que tanto se parece a la mitológica y despiadada Hidra de Lerna, cuya virtud era regenerar dos cabezas por cada una que le era amputada? Ese es el verdadero desafío para el que los principales líderes mundiales aún no tienen respuesta.</p>
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