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	<title>Javier Milei &#187; Keynes</title>
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		<title>Kicillof y el multiplicador de pobreza</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Mar 2015 09:11:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Milei</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Desafortunadamente para los 42 millones de argentinos que habitamos este suelo, el Ministro de Economía, <strong>Axel Kicillof, nos sigue castigando con sus frases poco felices.</strong> Esta vez fue el turno de la pobreza, donde el Jefe del Palacio de Hacienda afirmó que “cuantos pobres hay es una pregunta bastante complicada”, al tiempo que <strong>confesó no tener claro el número de pobres</strong> y que la medida le parecía bastante estigmatizante. A su vez, al ser consultado sobre la falta de cifras oficiales sobre <a href="http://www.lanacion.com.ar/pobreza-t47437" target="_blank">pobreza</a>, Kicillof negó que el Gobierno <a href="http://www.lanacion.com.ar/1684626-sin-dar-explicaciones-el-indec-oculto-ayer-los-datos-de-pobreza-e-indigencia-de-2013" target="_blank">quisiera ocultar</a> los índices y dijo que “hay un índice, que por los problemas de hacer homogénea la serie y hacerla nacional lleva más tiempo, y que cuando esté, se la va a publicar”; argumento muy similar al que diera tiempo atrás Jorge Capitanich. Por lo que parece, <strong>el empalme de las series tiene una tarea hercúlea adicional: ser coherente con el relato.<span id="more-160"></span></strong></p>
<p>Por suerte, para los economistas y sobre todo para la humanidad, desde la edición de “la teoría general” de John Maynard Keynes en 1936, el análisis económico evolucionó muchísimo. Así, luego de que el Premio Nobel de Economía 2001 George Akerlof publicara el trabajo “The Market for Lemons” en 1970 (donde desarrolla el concepto de selección adversa –equilibrio de malos-) y que ello diera lugar al nacimiento del análisis económico bajo información asimétrica (entre otras cosas), hemos descubierto lo que hoy se conoce como “principio de revelación” (Hurwicz 1973, Spence 1974, Rothschild-Stiglitz 1976 y Myerson 1979 y 1982), el cual estaría arrojando mucha luz respecto a este culebrón estadístico.</p>
<p>El <strong>principio de revelación</strong> sostiene que si unos agentes tienen algo que ganar revelando un valor favorable de algún rasgo, otros se verán obligados a revelar sus valoraciones menos favorables. Esto es, mediante dicho principio, todos los agentes deben revelar sus cualidades, aún los menos favorecidos. <strong>La no revelación de su rasgo será interpretado como que no tiene nada bueno para mostrar, ya que de lo contrario no tendría sentido ocultarlo.</strong> Un caso que nos puede ayudar a ver cómo trabaja este principio es el de los sapos que buscan pareja.</p>
<p>Cuando un sapo y su rival luchan por la misma pareja, cada uno ha de tomar una importante decisión estratégica. ¿Debe pelear por ella o irse en busca de otra? Pelearse es arriesgarse a quedar malherido, pero continuar la búsqueda también implica un costo. En el mejor de los casos, lleva tiempo, y no hay garantía alguna de que la siguiente pareja posible no sea objeto de los afectos de otro sapo. En la elección de una de estas opciones desempeña un importante papel la valoración que haga cada uno de los sapos de la capacidad de lucha del otro. Si el rival es considerablemente más grande, la probabilidad de vencer será baja, por lo que la probabilidad de quedar malherido será alta, de este modo, lo más prudente sería continuar la búsqueda. En caso contrario, es posible que pelear sea una buena decisión.</p>
<p>Muchas de estas decisiones deben tomarse por la noche, cuando es difícil ver. Por ese motivo, los sapos recurren a algunas pistas invisibles. La más fiable es el tono del canto del rival. En general, cuanto mayor es un sapo, más grandes y gruesas sus cuerdas vocales y, por lo tanto, más grave es su canto. Si un sapo escucha un canto grave por la noche, puede deducir de manera razonable que procede de un sapo grande. A su vez, para que las señales que se transmiten a los adversarios sean creíbles deben ser costosas de fingir. Puesto en otros términos, si a los sapos pequeños no les costara nada imitar el canto grave que caracteriza a los sapos grandes, ésta dejaría de ser una característica de los sapos grandes. Sin embargo, no pueden imitarlos y junto con ello, los sapos grandes tienen una ventaja natural que hace del canto grave una señal fiable. De hecho, algunos experimentos han demostrado que al sapo común suele intimidarle más un canto grave que uno agudo.</p>
<p>Imaginemos que tenemos un índice que va de 0 a 10 que mide el tono del canto de un sapo y que el valor promedio es de 5. Así, en un primer momento, todos aquellos que tienen un nivel de graves que supera al 5 tendrán incentivos a revelar su canto ya que de lo contrario se inferiría que son sapos menores al promedio. Al mismo tiempo, dado que los grandes revelaron su tipo, para aquellos que han callado ahora existe un valor esperado de 2,5, por lo que aquellos que tienen un canto superior a dicho nivel terminarán cantando. Siguiendo este análisis, cada uno de los tipos de sapos terminará revelando de qué tipo de sapo se trata, donde el único que no lo hará, al menos de manera explícita, será el sapo de peor condición.</p>
<p>Este análisis describe perfectamente <strong>lo que ha sucedido con la publicación de las estadísticas de pobreza</strong>. El primero en mover fue el Observatorio de la Deuda Social de Argentina de la UCA con la publicación de su índice a partir del año 2010, cuando quedaba claro como el manejo de las estadísticas por parte de Guillermo Moreno subestimaba la cantidad de pobres. Así, para la casa de altos estudios, la pobreza de 2013 alcanzaba al 27,5% de la población. Paralelamente, el Instituto Pensamiento y Políticas Públicas (IP&amp;PP) estimó a la pobreza en un 36%. Por lo tanto, cuando Axel Kicillof decide no publicar el dato, ello deja de manifiesto que el verdadero nivel de pobreza es superior al dato del IP&amp;PP, ya que si fuera mejor lo revelaría.</p>
<p>Por último, y en línea con lo anterior, habría que recordarle al Ministro de Economía que días atrás el INDEC publicó la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la cual, en su capítulo sobre la distribución del ingreso para el IV Trimestre de 2014 muestra que si se toma el ingreso por ocupación principal, <strong>más del 40% de los individuos percibe una remuneración inferior a los $ 4.400 mensuales</strong> correspondientes al salario mínimo vital y móvil del período en cuestión. Al mismo tiempo, si se toma el nivel de ingreso medio por grupo familiar, <strong>poco más del 50% de las familias estaría en una situación de alta vulnerabilidad</strong> (ingresos familiares menores a $ 8.800 por mes). En definitiva, todo pareciera indicar que respecto a los indicadores de pobreza nos encontramos frente algo peor a lo que fue el IPC del ex Secretario de Comercio, que pese a lo mal que medía se publicaba. Naturalmente, la presente situación es de gravedad extrema, ya que la experiencia muestra que <strong>toda variable económica que no se mide empeora,</strong> lo cual nos pone frente a un atroz multiplicador de pobreza, aunque el mismo pone a resguardo al alicaído relato.</p>
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		<title>Malas noticias desde Viena para Kicillof</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Feb 2015 10:33:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Milei</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Economía]]></category>
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		<description><![CDATA[Desde que Axel Kicillof ha ingresado en el Ministerio de Economía de la Nación, pese a tener el mejor contexto internacional de la historia, la economía se ha estancado. De hecho, si el nivel de producto se corrige por el número de habitantes, en estos tres años ha caído en un 3,4%. Es más, si... <a href="http://opinion.infobae.com/javier-milei/2015/02/01/malas-noticias-desde-viena-para-kicillof/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Desde que Axel Kicillof ha ingresado en el Ministerio de Economía de la Nación, pese a tener el mejor contexto internacional de la historia, la economía se ha estancado. De hecho, si el nivel de producto se corrige por el número de habitantes, en estos tres años ha caído en un 3,4%. Es más, si tomáramos la tendencia mostrada por el producto per-cápita en dólares desde 2002, el mismo debería ser un 75% más alto. Naturalmente, <strong>la contracara de todo esto es la destrucción neta de cerca de 500 mil puestos de trabajo (maquillada por una suba del empleo público) y una tasa de inflación que ha trepado al 40% (20 veces mayor a la de un país desarrollado y 8 veces superior a la del promedio de la región).</strong></p>
<p>Sin lugar a dudas, en esta película (de terror), el cepo cambiario ha jugado un rol fenomenal, ya que al fijar el precio del tipo de cambio debajo de su valor de equilibrio, genera un exceso de demanda en dicho mercado que tiene como contrapartida un exceso de oferta en el resto de la economía. De este modo, los efectos colaterales del cepo se traducen en altas tasas de interés en el mercado de bonos denominados en moneda extranjera, en una mayor inflación en el mercado de dinero, una caída en el nivel de actividad en el mercado de bienes (recesión) y un aumento en la tasa de desempleo en el mercado de trabajo.</p>
<p>Frente a este contexto económico, de cara a un año electoral, el ministro no dudará de sacar a las tablas la versión más rancia del keynesianismo (consistente con la “teoría general” de Keynes de 1936). En este marco, la economía está totalmente cerrada, la inversión es insensible a la tasa de interés y cuyo único factor causal es el crecimiento del nivel de actividad (los animal spirits son exógenos y vale el acelerador), el consumo solo depende de una fracción del ingreso corriente y el nivel general de precios y los salarios están fijos (o determinados de manera exógena por las autoridades), lo que sumado a una demanda de dinero infinita (trampa de la liquidez), dan como resultado una política fiscal plenamente poderosa para estimular la producción y el empleo sin impacto en precios, mientras que la política monetaria resulta impotente (sin efecto en precios ni en cantidades).</p>
<p>Sin lugar a dudas, la realidad argentina se ha convertido en una verdadera pesadilla para quienes se abrazan de manera fanática al modelo descripto. <strong>No sólo los aumentos en el déficit fiscal no han logrado impactar positivamente sobre el nivel de actividad (de hecho han logrado todo lo contrario), sino que al ser financiados vía emisión monetaria generan inflación, apreciación de la moneda, deterioro de las cuentas externas y degradación del balance del BCRA.</strong> Sin embargo, el ministro de Economía se empecina en torcer la realidad ajustándola a la lógica del modelo, por lo que a la inflación la combate con el control de precios y salarios, de modo tal que tome lugar el soñado ajuste de cantidades liderado por una demanda sustentada por el gasto público.</p>
<p>Desafortunadamente para Kicillof, el Gobierno y los más de 42 millones de argentinos, el correo trae malas noticias desde Viena, capital de Austria. La carta en cuestión viene firmada por Carl Menger, Ludwig Heinrich Edler von Mises, Friedrich August von Hayek y Roger W. Garrison (entre otros muchos que han optado por permanecer en el mas profundo anonimato y con un pie de página sobre la función de producción).</p>
<p>La teoría austríaca que integra el ciclo y el crecimiento económico sostiene que la economía se expande en la medida que se acumula trabajo (donde ingresa el capital humano), capital físico y toma lugar el progreso tecnológico. Si en aras de una explicación simplificada dejamos exógeno lo que ocurre con el trabajo y el progreso técnico, el crecimiento vendría liderado de la mano de la acumulación de capital físico. A su vez, el aumento del capital físico per-cápita ocurre cuando la inversión excede a la depreciación de los equipos y al aumento de la población. Sin embargo, la financiación de este proceso no cae como maná del cielo, por lo que para poder llevar a cabo el mismo es necesario el ahorro, el cual representa la decisión de los individuos de trasladar su consumo presente hacia el futuro en función de percibir un interés. Así, cuanto mayor el ahorro, mayor la inversión, mayor la acumulación de capital por habitante y por ende una mayor tasa de crecimiento y un mayor nivel de vida conforme aumenta el producto per-cápita.</p>
<p>En función de lo anterior, la idea keynesiana del acelerador sostenida por el Gobierno, donde los aumentos del gasto público llevan a incrementos de la demanda, lo cual hace crecer al producto y con ello a la inversión llevando a un círculo virtuoso, no solo resulta ser falsa por violar la restricción de presupuesto (la mayor inversión requiere de un mayor ahorro) sino que termina siendo perjudicial para el bienestar de los habitantes del país. <strong>La estimulación artificial del consumo reduce el ahorro y con ello la inversión y el producto por habitante.</strong> Puesto en otros términos, la capacidad de producción (la oferta de la economía) se contrae. En este contexto, si el Ministro insiste con Keynes, los aumentos de demanda financiados con emisión monetaria no solo no lograrán evitar la caída del nivel de actividad, sino que además habrá mayores presiones inflacionarias. Es más, dada la destrucción de capital de los últimos años, si los salarios reales no caen habrá mayor desempleo, por lo que el Gobierno deberá elegir entre licuar salarios o que haya desempleo.</p>
<p>Sin embargo, las malas noticias no terminan con el tema del crecimiento. Esto es, por el lado del ciclo, la teoría sostiene que cuando se ha mantenido la tasa de interés real por debajo del nivel de equilibrio como consecuencia de una política monetaria expansiva (nótese que este efecto es distinto al anterior donde el ahorro cae de manera exógena por el mayor déficit fiscal), ello conduce a un aumento simultáneo del consumo y de la inversión que genera una expansión artificial que a la postre termina en una recesión y con un producto per-cápita menor, ya que la nueva inversión (que pueda ser financiada) terminará siendo liquidada por corresponderse con una mala asignación.</p>
<p>Por lo tanto, desde este punto de vista, el Gobierno no solo ha penalizado a la economía al reducir el ahorro por el mayor gasto público, sino que además ha falseado la tasa de interés, por lo que todo esto lleva a un equilibrio de menor producción y menores salarios reales y/o empleo. Al mismo tiempo, si en este contexto se llegara a redoblar la apuesta con el manual de políticas keynesianas, esto sería como echar más nafta al fuego. De todos modos, usted puede dejar de lado las apocalípticas visiones de los austríacos sobre el futuro de la economía y creer en las milagrosas ideas keynesianas que sostienen que cuanto uno más gasta uno se vuelve más rico (o lo que es lo mismo, salga y gaste con su tarjeta de crédito hasta reventar su límite ya que según estos “economistas” ello lo guiará a la prosperidad). Si luego de ello, su vida empeora, páseles la factura a los hijos de Keynes.</p>
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		<title>Excusas keynesianas para escapar del fracaso</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Nov 2014 10:24:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Javier Milei</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Sebastián Edwards]]></category>

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		<description><![CDATA[Días atrás, la visita de Paul Krugman, quien fue galardonado con el Premio Nobel de Economía por sus contribuciones en economía internacional real y geografía económica y NO por su labor como macroeconomista, dejó muy malparados a sus seguidores al intentar salvar su “prestigio” de gurú poniendo en marcha la gran panquequeada keynesiana. Sin embargo,... <a href="http://opinion.infobae.com/javier-milei/2014/11/28/excusas-keynesianas-para-escapar-del-fracaso/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Días atrás, <strong>la visita de Paul Krugman</strong>, quien fue galardonado con el Premio Nobel de Economía por sus contribuciones en economía internacional real y geografía económica y <b>NO</b> por su labor como macroeconomista, <strong>dejó muy malparados a sus seguidores al intentar salvar su “prestigio” de gurú poniendo en marcha la gran panquequeada keynesiana</strong>. Sin embargo, el hombre de Princeton no es el único keynesiano que ha recurrido a este artilugio, ya que a nivel local <strong>son varios los que sostienen que el economista de Cambridge nunca hubiera recomendado lo que se está haciendo en Argentina. </strong></p>
<p>Esto es, dado el estancamiento en el nivel de actividad económica, la caída en la creación de empleos genuinos, el derrumbe de la inversión privada, el abultado déficit fiscal (impulsado por un gasto público descontrolado pese a la mayor recaudación de la historia) que presiona sobre la emisión de dinero, lo cual se traduce en una inflación creciente pese al uso del tipo de cambio nominal como ancla nominal incrementando la vulnerabilidad externa y desafiando al país a enfrentar la historia de los programas populistas (los cuales conjugan la irresponsabilidad fiscal keynesiana y los delirios monetarios de los estructuralistas), <strong>deja a los discípulos de Keynes y a los estructuralistas al borde de un nuevo fracaso del cual quieren despegar lo antes posible.</strong> Puede que quieran brindar homenaje al dicho sobre los primeros en abandonar un barco que va camino al fondo del mar…<span id="more-133"></span></p>
<p>En este contexto, Paul Krugman (en la misma línea que los keynesianos-estructuralistas locales) afirmó: <i>“Necesito decir algo sobre Argentina y sus dificultades actuales”…<strong>“Es bueno preocuparse por la justicia social, por la desigualdad, por el estado de los trabajadores y por el destino de los pobres. Pero debe hacerse de una manera muy realista”…</strong>“Que no significa que siempre debamos ser ortodoxos en la economía. Pero sí significa que a veces uno tenga que ser algo ortodoxo”…“El problema es que se mantuvo la heterodoxia durante demasiado tiempo con políticas distintas. <strong>Y a veces sí se necesita aplicar las reglas a la antigua. Eso es una historia vieja, se ha visto muchas veces”</strong></i>, al tiempo que citaba a Rudiger Dornbusch como a un defensor del populismo cuando meses atrás en su visita a Buenos Aires, Sebastián Edwards (coautor del libro <em>La Macroeconomía del Populismo</em>) daba cuenta del pésimo resultado que han tenido siempre estas políticas.</p>
<p>En el fondo, el graduado del MIT, a lo igual que sus pares locales, estaba recitando el modelo de la síntesis neoclásica-keynesiana (el cual incluye la brutal paliza que sufrieron los keynesianos a manos de los monetaristas), donde la curva de oferta agregada muestra tres fases. Una primera donde, ante aumentos de la demanda agregada, la oferta responde con aumentos en producción sin modificar el nivel de precios (tramo plano). Una segunda fase, donde responde con mayor producción a precios crecientes (oferta creciente). Y por último, la tercera etapa, donde toda la respuesta se da en precios y nada en producción (tramo vertical / pleno empleo). Naturalmente, frente al desborde inflacionario (40% interanual) y estancamiento del nivel de actividad que vive el país junto al sombrío panorama externo, ahora los heterodoxos vienen a decir que había que frenar antes y <strong>que John Maynard Keynes jamás hubiera avalado algo así. </strong></p>
<p>Desafortunadamente para los keynesianos locales e ilustres visitantes <strong>tal afirmación es falsa.</strong> Para probar este punto, no hace falta más que remitirse al capítulo 22 del famoso libro de 1936. En palabras del inglés: <i>“Puede parecer que el análisis precedente está de acuerdo con el punto de vista de quienes sostienen que la sobreinversión es la característica del auge, que el único remedio posible para la siguiente depresión es el evadir la sobreinversión y que… el auge puede evitarse por una tasa alta de interés”… “Pero inferir estas conclusiones de lo anterior llevaría a una mala interpretación de mi análisis; y a mi modo de ver, supondría serio error”…“Así <b>¡el remedio del auge no es una tasa más alta de interés, sino una más baja!</b> Porque esta puede hacer que perdure el llamado auge. El remedio correcto para el ciclo económico no puede encontrarse en evitar los auges y conservarnos así en semi-depresiones, sino en evitar las depresiones y conservarnos en un cuasi-auge continuo”… “Así, un aumento en dicha tasa, como alivio para el estado de cosas derivado de un prolongado período de inversiones anormalmente fuertes, pertenece a esa clase de remedio que curan la enfermedad matando al paciente.”…“Más todavía, aunque supusiéramos que los auges contemporáneos pueden ir acompañados de una situación momentánea de ocupación plena o sobreinversión en sentido estricto, seguiría siendo absurdo considerar una tasa de interés más alta como el remedio adecuado; porque en este caso la hipótesis de aquellos que atribuyen la enfermedad al subconsumo quedaría plenamente confirmada. <b>El remedio estaría en varias medidas destinadas a fortalecer la propensión a consumir, redistribuyendo los ingresos, o de otro modo, de manera que un nivel dado de ocupación requiera un volumen menor de inversión corriente para sustentarlo</b>”.</i></p>
<p>Sin ir más lejos, estas recomendaciones de Keynes están en línea con la carta que le escribió el 31 de diciembre de 1933 al Presidente Roosevelt. Para ese año, la economía de los EEUU había dejado atrás la gran depresión y frente a esa situación el inglés sugería: <i><strong>“Los individuos deben ser inducidos a gastar más de sus ingresos actuales, o el mundo de los negocios deben ser inducidos, ya sea por el aumento de la confianza en las perspectivas o por una menor tasa de interés, para crear ingresos corrientes adicionales en manos de sus empleados,</strong> que es lo que pasa cuando se está aumentando, ya sea el trabajo o el capital fijo del país, o la autoridad pública deben ser llamados en ayuda a crear ingresos corrientes adicionales a través del gasto de dinero prestado o imprimir. En los malos tiempos no se puede esperar que el primer factor funcione en una escala suficiente. El segundo factor entrará como la segunda ola de ataque a la crisis después que la marea haya cambiado por los gastos de la autoridad pública. Ello así, sólo desde el tercer factor es que podemos esperar el mayor impulso inicial.”&#8230;“Dado que no puede haber aumento de la producción sin aumento de los precios, es esencial para asegurar que la recuperación no sea frenada por la insuficiencia de la oferta de dinero apoyar el volumen de ventas aumentando la base monetaria.”… “yo colocaría el crédito barato y abundante, así como la reducción de la tasa de interés de largo plazo”.</i></p>
<p>Esto es,<strong> la sugerencia de John Maynard Keynes para una situación de auge es reducir la tasa de interés, aumentar el gasto público (financiado con deuda y/o emisión) y redistribuir ingresos para estimular aún más el consumo –aún a costo de la inversión</strong> / consumirse el capital-, o lo que es lo mismo, si tiene un incendio, llámelo a Nerón que pocos como él saben como actuar ante dichos eventos. Y esto es válido para Keynes tanto en el plano teórico como aplicado.</p>
<p>Por lo tanto, a la luz del enorme daño que le han hecho al país éstas políticas durante los últimos 70 años, sería bueno que los keynesianos y estructuralistas –mentores del populismo-, en lugar de estar haciendo piruetas dialécticas para sostener una teoría llena de inconsistencias y de muy pobres resultados empíricos, tomen de una vez por todas la pérdida de capital asociada a haberse abrazado a una teoría inútil que sólo ha perjudicado a la gente. De no ser así, puede que todo sea parte de una estrategia alineada con el Prefacio a la edición en alemán de “la teoría general” escrito el 7 de septiembre de 1936, cuando John Maynard Keynes endulzaba los oídos de Adolf Hitler con las siguientes palabras: <i>“La teoría del producto en su totalidad que este libro tratará de ofrecer es, por mucho, más fácilmente adaptable a las condiciones de un estado totalitario que la teoría de la producción y distribución de un producto dado bajo condiciones de libre competencia y en buena medida de laissez faire”</i>. En síntesis, keynesianoa y estructuralistas, es hora de que tomen la pérdida o confiesen sus intenciones de imponer de a poco, y sin que casi nadie lo note, un sistema de gobierno totalitario.</p>
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