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	<title>Luis Rosales &#187; Cristina Kirchner</title>
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		<title>Dejando atrás la adolescencia</title>
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		<pubDate>Wed, 23 Mar 2016 10:58:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Rosales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p dir="ltr">Y se dio nomás. El sueño tan deseado por Cristina Kirchner: la foto con Obama y para colmo en Buenos Aires.  La negativa estadounidense durante los dos mandatos de la santacruceña para autorizar un encuentro cumbre bilateral, prueba en forma evidente que en estos temas nada es gratuito y que ofender a un halcón republicano en su propia cara, más aún cuando se cumple el rol de anfitrión como sucediera en Mar del Plata en el 2005, no es algo que se pasa por alto muy rápidamente, ni siquiera aunque el sucesor del agredido sea una paloma demócrata. Aunque parezca increíble estos incidentes y la ira consecuente de la Señora ante la indiferencia de Obama  en su trato en comparación a sus otros colegas de la región, fueron provocando desencuentros crecientes y situaciones increíbles, como la del canciller argentino tratando de forzar con una tenaza el candado de la caja de herramientas de un avión militar norteamericano, por él mismo solicitado para maniobras y actividades conjuntas. Una vergüenza que solo permite reforzar la idea de la habitual improvisación y superficialidad con que muchas veces se manejan las relaciones exteriores de nuestro querido país.</p>
<p dir="ltr">Pelearse a fondo con Washington no es nada fácil. Hay que ser muy fuerte y poderoso para poder hacerlo y afrontar los costos consecuentes. Especialmente en casos como este en que la diferencia de volumen entre  ambos países es descomunal. La Argentina representa entre el 2% y 3% de los EEUU, o lo que es lo mismo la Casa Blanca gobierna un pedazo de la torta de la riqueza mundial que es entre 30 y 50 veces más grande que la que maneja su equivalente de color rosado. Ellos pueden vivir sin nosotros sin sufrir demasiado, pero lamentablemente nosotros no. Una pelea entre ambos, genera lo que se conoce en relaciones internacionales como conflicto con costos desiguales. Una situación que merecería ser afrontada sólo si los beneficios adicionales que este enfrentamiento conlleva fueran superiores a los perjuicios que origina. De lo contrario esta circunstancia sólo puede servir para llenar páginas retóricas de discursos inflamados de nacionalismo sin sentido, justificar posicionamientos ideológicos, pero del interés y la conveniencia nacional ni hablemos.</p>
<p dir="ltr">Nos guste o no, los EEUU seguirán siendo la potencia dominante del planeta por varios años mas, probablemente décadas, aunque tal vez no la hegemónica, como lo fuera por un buen tiempo después de la implosión del Imperio Soviético que siguiera al derrumbe del Muro de Berlín. Y ni que hablar en la región. Los vanos y muy costosos enfrentamientos entre la legión bolivariana de naciones, inspirada en la revolución cubana y la primera potencia mundial, están terminando en situaciones casi surrealistas con los hermanos Castro rogando por que se instalen cadenas de hamburgueserías en la isla y los venezolanos teniendo que importar nafta del gigante del Norte, porque su propia ineficiencia y errores han paralizado toda su economía. Una vez más, sirvió solo para perpetuar modelos cerrados y regímenes la mayoría de las veces de tintes autocráticos y personalistas, pero no para lograr la tan ansiada “liberación” de los pueblos.</p>
<p dir="ltr">Por el contrario, el desarrollo de largo plazo, único camino seguro para dejar atrás la pobreza y lograr el bienestar y progreso, se consigue en general con políticas internacionales realistas, muchas veces de Estado, que contemplan y coordinan los verdaderos intereses nacionales, que generan confianza y respeto en el resto del mundo, que implican el cumplimiento de la ley y permiten un clima de negocios adecuado, que siguen las prácticas y normas de convivencia entre las naciones, en definitiva un set de decisiones y procedimientos, muchas veces más aburridos y menos estruendosos, pero casi siempre mucho más eficientes para alcanzar esos altos objetivos.</p>
<p dir="ltr">Los argentinos deberíamos madurar en nuestra relación con los EEUU. Como lo han hecho prácticamente todos los países importantes de la Tierra, aún aquellos que pretenden sustituirlos en la hegemonía planetaria. Toda Europa, el Extremo Oriente y hasta China, Rusia y otros actores de esa envergadura, han decidido relacionarse en forma pragmática con el gigante norteamericano, tratando de sacarle el máximo provecho a esos vínculos, en un marco de respeto y cierta continuidad, tanto de fines como de medios.</p>
<p dir="ltr">Si bien es cierto que uno no puede permanecer neutral frente a los desafíos que enfrenta nuestra civilización y que para muchos de nosotros la Argentina es un miembro inseparable del llamado “Mundo Occidental”, por valores, principios, por las luchas, amenazas y enemigos comunes y los EEUU encarnan desde hace algunas décadas el liderazgo de esta forma de ver el mundo, podríamos aunque más no sea avanzar en este camino por conveniencia.</p>
<p dir="ltr">Deberíamos aprovechar este cambio rotundo de clima bilateral, para relanzar nuestras relaciones y lograr dar un paso adelante en este sentido. No nos ha servido pasar de un extremo a otro, del amor al odio sin escalas. Ni cuando fuimos los amantes casi promiscuos en las épocas de las “relaciones carnales”, ni tampoco cuando representamos el rol del alumno más rebelde y revoltoso de la clase. Tendríamos que encontrar en nuestro vínculo una agenda de largo plazo, que contemple en la mejor forma posible los intereses de ambas partes y que pueda ser transformada en verdaderas Políticas de Estado, que perduren cualquiera sea el ocupante del Sillón de Rivadavia. En España o en Chile o hasta en el propio Brasil, nadie concibe la posibilidad de estos vaivenes emocionales y adolescentes para con los EEUU, gobiernen socialistas o populares, socialistas o conservadores, con Cardoso o con Lula.</p>
<p dir="ltr">Para ello deberíamos lograr que esta primavera, se convierta en verano. El nuevo gobierno argentino, seguir por este camino y tratar de no caer en la tentación de partidizar estos logros y avances concretos en la relación con Washington, de manera de abrir una sana y profunda discusión que permita encontrar los grises en todo el arco político,  en definitiva, buscar una relación “de Estado”. La oposición, hacer el esfuerzo por no trabar porque sí. Entender que el relacionamiento con la principal potencia mundial no es poca cosa y que a todos nos conviene cierta previsibilidad y largo plazo. En definitiva, que de una vez y para siempre, en este tema todos maduremos.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Se busca alquimista</title>
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		<pubDate>Sat, 24 Oct 2015 10:07:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Rosales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Cambio]]></category>
		<category><![CDATA[Continuidad]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Kirchner]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2015]]></category>

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		<description><![CDATA[Nota escrita en colaboración con Raúl Aragón En sistemas presidencialistas tan fuertes como el argentino, para entender una elección crucial como la que estamos viviendo no alcanzan los categorías normales del marketing y el análisis político. En momentos claves como estos, los electorados van analizando, decidiendo y construyendo algo mucho más profundo que elegir a... <a href="http://opinion.infobae.com/luis-rosales/2015/10/24/se-busca-alquimista/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right;"><b><em>Nota</em><i> escrita en colaboración con Raúl Aragón</i></b></p>
<p>En sistemas presidencialistas tan fuertes como el argentino, para entender una elección crucial como la que estamos viviendo no alcanzan los categorías normales del marketing y el análisis político. En momentos claves como estos, los electorados van analizando, decidiendo y construyendo algo mucho más profundo que elegir a un hombre o una mujer para que los gobierne por los próximos cuatro años.</p>
<p>El mandato consiste en un número limitado de factores, si no uno, muy generales y referidos normalmente al mediano plazo, que justifican las razones por las que las mayorías optan por algunas de las opciones que compiten por el poder. Los votantes, cada vez más escépticos, entienden que las cosas son mucho más sencillas de lo que parecen. Saben que es muy poco probable que los candidatos puedan cumplir acabadamente con sus enormes listas de promesas. Vislumbran que en cada elección es bastante limitado lo que está en juego y que cada uno de los contrincantes cumple un rol claro, que surge como consecuencia de una mezcla de su personalidad, sus programas, sus ideas, sus antecedentes y su construcción política.<span id="more-211"></span></p>
<p>El mandato es una especie de contrato que la ciudadanía celebra con cada gobernante para que cumpla una serie de objetivos de alto nivel y satisfaga algunas necesidades muy concretas. En general, se va gestando desde la propia campaña electoral y se efectiviza el día de los comicios, cuando se consagran las mayorías y las minorías. Una vez en el poder, rápidamente se verifica si se va cumpliendo en la realidad y, en caso contrario, se gestan grandes frustraciones. La enorme paradoja de este tema es que este cheque en blanco también puede desvanecerse por satisfacción total. Si el objetivo principal que justificaba a alguien en el gobierno se alcanza en forma definitiva, “gracias y que pase el que sigue”.</p>
<p>En 1983 los argentinos elegían a Raúl Alfonsín para recomponer el tejido moral básico de la sociedad, para recuperar los derechos humanos fundamentales. Una vez que la democracia estuvo consolidada, sintieron que necesitaban algo más que lo que él les podía ofrecer. Sus desmanejos económicos, hiperinflación mediante, permitieron que llegara al poder Carlos Menem, con la sola promesa de que no los iba a defraudar al poner en práctica su “revolución productiva”. Algo que el riojano cumplió, con la convertibilidad. Mandato tan potente que disimuló cualquier otra consideración. Una vez que ese monstruo estuvo abatido, se comenzó a pedir por el saneamiento de las prácticas políticas y apareció Fernando de la Rúa. La frustración que generó su salida anticipada y el derrumbe casi completo de todo el sistema provocaron un gran vacío de poder. Después de la crisis del 2001, la era K se inició casi sin mandato, ya que Eduardo Duhalde fue el arquitecto y el obrero de la llegada de los santacruceños.</p>
<p>Por eso Néstor Kirchner, muy hábilmente, lo construyó en los primeros meses, dotando de poder a la institución presidencial y recomponiendo el tejido social totalmente dañado después de la caída de la Alianza. Ya por el 2007 se empezó a sentir que había que descomprimir las tensiones y las divisiones que se habían generado, por eso se aceptó la idea de Cristina Kirchner, Julio Cobos y vos. Poder compartido y transversal, promesas que al poco tiempo se dejaron de lado. De allí los subibajas permanentes de la gestión de la señora.<b> De sus dos mandatos originales, el de la integración social se mantuvo y acrecentó, pero el otro, el de la tolerancia y el diálogo, se hizo añicos</b>. La muerte de Néstor cambió el panorama por completo y humanizó ad infinitum a su viuda, que fue apoyada masivamente en su reelección.</p>
<p>Llegamos así al fin de la tercera presidencia K. Los argentinos, al igual que aconteciera hace poco con los brasileños, los uruguayos y otros latinoamericanos, se debaten entre dos conceptos antagónicos: la continuidad y el cambio. Hay momentos en que parece imponerse uno sobre el otro. Pero tanto en aquellos casos como en el nuestro, el asunto no es tan en blanco y negro. El mandato es mucho más coherente con la gama de los grises. Por eso van sobreviviendo en las primeras posiciones candidatos que confluyen en la moderación y que se parecen tanto entre sí.</p>
<p>El modelo, se sabe, ha causado agotamiento en la sociedad. No específicamente por sus logros o sus carencias, sino quizás por su duración récord en la historia, tras doce años de estilo K. Entonces se impone la idea de cambio. ¿Pero cambio de qué?</p>
<p>Esto lo preguntamos a lo largo de los últimos tiempos en tres ocasiones para <b>evitar la dicotomía de cambio o continuidad, que consideramos falsa por su extremo rigor. </b>Preguntar si se quiere reemplazar todo o seguir exactamente igual nos impediría detectar matices y en consecuencia registraríamos una imagen equivocada del estado del imaginario colectivo.</p>
<p>Así, la pregunta ofrecía cuatro categorías de respuesta: a) continuar el modelo y no cambiar nada, b) cambiar algunas cosas y mantener la mayoría, c) cambiar la mayoría y continuar con algunas, y d) cambiar todo y cambiar el modelo.</p>
<p>En las tres mediciones, tomadas con varios meses de intervalo entre una y otra, registramos (en promedio) la siguiente frecuencia de adhesión: a) continuar con el modelo y no cambiar nada: 15%, b) cambiar algunas cosas y mantener la mayoría: 35%, c) cambiar la mayoría y mantener algunas: 25% y d) cambiar todo y cambiar el modelo: 21%. A ello debemos sumar un resto de 4% que no puede decidir. Un 60% reclama algún grado de cambio.</p>
<p>Pero también indagamos acerca del modo en que se prefiere que esos cambios, pocos o muchos, sean realizados. En promedio, <b>el 67% de la población prefiere que se realicen gradualmente, mientras que sólo el 25% opta por una solución drástica</b>.</p>
<p>En conclusión, más allá de los reclamos por la inseguridad o la inflación, el consenso mayoritario, el mandato profundo que parecería gestarse es el de un cambio parcial realizado gradualmente. Por ello, podría afirmarse que el próximo presidente será aquel que les asegure a los votantes la alquimia adecuada para poner en práctica este delicado equilibrio.</p>
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		<title>El Papa Francisco, muy conforme tras la reunión con Cristina</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Mar 2014 10:25:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Rosales</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Cristina Kirchner]]></category>
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		<category><![CDATA[Residencia de Santa Marte]]></category>
		<category><![CDATA[Vaticano]]></category>

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		<description><![CDATA[La bucólica paz de los jardines vaticanos poco se alteró por la presencia de la presidente argentina. En este pequeñísimo país independiente todos están acostumbrados a visitas de alto nivel en forma casi permanente. Prácticamente no pasa un día, ni mucho menos semana alguna, sin que algún mandatario, rey, jefe de Estado o personaje importante... <a href="http://opinion.infobae.com/luis-rosales/2014/03/18/el-papa-francisco-muy-conforme-de-la-reunion-con-cristina/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La bucólica paz de los jardines vaticanos poco se alteró por la presencia de la presidente argentina. En este pequeñísimo país independiente todos están acostumbrados a visitas de alto nivel en forma casi permanente. Prácticamente no pasa un día, ni mucho menos semana alguna, sin que algún mandatario, rey, jefe de Estado o personaje importante se acerque a saludar el líder espiritual más influyente de toda la humanidad.</p>
<p>En coincidencia con el almuerzo entre estos dos compatriotas del fin del mundo en la Residencia de Santa Marta, un grupo de personas de todo el planeta, entre ellos muchos argentinos, sesionábamos a pocos metros en la Casina Pío IV sede de la Academia Pontificia de las Ciencias. Se trataba de las segundas jornadas organizativas y estratégicas de Scholas Ocurrentes, la red global que interconecta escuelas de todos los continentes, como forma de potenciar el diálogo, el encuentro y la paz entre los más jóvenes sin distinciones de raza, credo o nacionalidad. En esta oportunidad chicos y chicas de las zonas más pobres y marginadas de la tierra intercambian experiencias y visiones con sus congéneres de vidas mucho más privilegiadas. <strong>Una idea que surgiera en Buenos Aires, en tiempos del entonces Arzobispo Bergoglio y que coordinada por José María del Corral y Enrique Palmeyro, ahora está siendo extendida a nivel universal.</strong></p>
<p><a href="http://opinion.infobae.com/luis-rosales/files/2014/03/comitiva-scholas-1170.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-128" alt="comitiva scholas 1170" src="http://opinion.infobae.com/luis-rosales/files/2014/03/comitiva-scholas-1170.jpg" width="1170" height="658" /></a></p>
<p>Solo la presidente y el Papa sabrán a ciencia cierta cuáles fueron los temas tratados durante la muy extensa reunión que celebraron este mediodía justo al lado de la Basílica de San Pedro. Cristina ya algo ha comentado a la prensa. Señaló que se habló de pobreza y exclusión, de economía; se conocieron sus regalos; se la vio llegar con su tobillo inmovilizado tras su accidente en el hotel romano donde se aloja y se la vio emocionada y contenta. No es para menos. <strong>El líder espiritual de los 1200 millones de católicos, su compatriota más famoso y querido de toda la historia, la personalidad mundial del momento, le dedicó más tiempo a ella que a cualquiera de sus colegas.</strong> Estuvieron más de dos horas a solas.</p>
<p>Si bien el Papa no se ha expresado al respecto, la señal concreta de la larga duración de su reunión indicaría claramente su comodidad e interés en la misma. Aquí en el Vaticano la gente que lo conoce bien, se anima a afirmar que para el hasta hace un año cardenal Bergoglio, el encuentro también fue más que provechoso. Muchos gestos y señales concretas indicarían lo mismo. Hasta habría suspendido su corta siesta habitual, una costumbre más que justificada por su pesada agenda que comienza todos los días al alba.</p>
<p>Pero más allá de los contenidos, las conversaciones y de las especulaciones, mucho es lo que se puede extraer del hecho mismo de la reunión. Primero, <strong>vuelve a señalar la especial preferencia y atención que Francisco le sigue prestando a su país y sus habitantes</strong>. Un año después de su asunción, el Papa avanza a paso firme en varios frentes al mismo tiempo. La reforma del gobierno de la Iglesia y la Curia romana, la transparencia de sus finanzas, el freno a los abusos, el aporte a la discusión ideológica internacional, las acciones concretas para derrotar a la pobreza, el rol en el manejo de los asuntos geoestratégicos planetarios, son asuntos de una complejidad y gravedad tal que lo podrían tener absolutamente absorbido. Pero Bergoglio sigue prestándole mucha atención a lo que sucede en su patria. Las numerosas visitas argentinas que recibe, así como los muy frecuentes llamados telefónicos que realiza reafirman claramente que no olvida a su tierra de origen.</p>
<p>Esta preocupación se traslada ahora a los cuidados y atenciones que le prodiga a Cristina. Consciente del rol que puede desempeñar quiere que la democracia en la Argentina funcione bien y que los extremismos peligrosos se moderen. En momentos en que se vive un fin de ciclo, algo habitualmente muy conmocionante en un sistema como el nuestro, procura fortalecer las instituciones y que todos cuidemos a la Presidenta para que termine bien su mandato en el 2015. <strong>Además reafirma que en la vida se puede perdonar, sin por ello olvidar. Se puede tender una mano magnánima cuando se está en lo alto, dejando de lado rencores y pequeñeces improductivas. Una lección importantísima de auténtico amor cristiano para la muy dividida dirigencia argentina.</strong></p>
<p>Francisco no necesita intervenir directamente en la política concreta para influir en su tierra. Con más de 90% de imagen positiva entre sus compatriotas, basta con que siga predicando con el ejemplo para producir un verdadero terremoto político. Poco a poco, el orgullo enorme que nos depara a todos el saber que finalmente un argentino es querido y admirado en todas partes por su humildad y hombría de bien, <strong>va haciendo que todos empiecen a exigirle mucho más a sus gobernantes.</strong> Un estándar cada vez más alto. Algo que será imparable, si logra demostrar que además de humilde y coherente entre lo que dice y hace, es eficiente, consiguiendo superar algunos de los problemas enormes que enfrenta. Dejar de lado esa terrible dicotomía criolla, que como una maldición inevitable, distingue entre el que roba y hace del honesto que no logra modificar nada. El Papa nos señala que uno puede preocuparse de verdad por los pobres y hacer política con mayúsculas, sin necesidad de “hacer caja” o entregarse a los poderes de turno. De verificarse, esa sola contribución habrá modificado para siempre a su querida Argentina. ¡Fuerza Francisco!</p>
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