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	<title>Marcelo Romero &#187; Derecho Penal</title>
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		<title>La Justicia en el banquillo</title>
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		<pubDate>Fri, 01 Apr 2016 09:08:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Romero</dc:creator>
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		<category><![CDATA[abolicionismo]]></category>
		<category><![CDATA[Derecho Penal]]></category>
		<category><![CDATA[Elisa Carrió]]></category>
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		<description><![CDATA[La diputada nacional Elisa Carrió arremetió sin piedad contra el Poder Judicial. O, mejor dicho, contra ciertos sectores de la administración de Justicia y del Ministerio Público. Dijo la legisladora de Cambiemos: “Estoy harta de haber sido denunciante porque no había fiscales en la nación que denuncien”; “tener custodia permanente cuando los asesinos y delincuentes... <a href="http://opinion.infobae.com/marcelo-romero/2016/04/01/la-justicia-en-el-banquillo/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La diputada nacional Elisa Carrió arremetió sin piedad contra el Poder Judicial. O, mejor dicho, contra ciertos sectores de la administración de Justicia y del Ministerio Público. Dijo la legisladora de Cambiemos: “Estoy harta de haber sido denunciante porque no había fiscales en la nación que denuncien”; “tener custodia permanente cuando los asesinos y delincuentes están libres”. Al tiempo, consideró: “Si no hay justicia, la Argentina no tiene destino”.<i></i></p>
<p>Al integrar el Ministerio Público, que en la provincia de Buenos Aires es constitutivo del Poder Judicial, soy parte interesada y, por ende, me alcanzan las generales de la ley.</p>
<p><b>Sin negar que puedan existir integrantes del Poder Judicial y del Ministerio Público que no honren su juramento, o que, lisa y llanamente, hayan cometido o cometan delitos, la inmensa mayoría de los integrantes de la Justicia somos gente de bien, con nuestros errores y nuestras limitaciones</b>. Con nuestros aciertos y nuestros desatinos. Pero gente honesta al fin de cuentas, con una enorme vocación de servicio y amor por nuestro trabajo.</p>
<p>Sin embargo, no estamos dando las respuestas que la ciudadanía exige, en su carácter de sostén de las instituciones republicanas mediante el pago de sus tributos y destinataria de nuestras decisiones.<span id="more-267"></span></p>
<p>El fuero penal de los tribunales argentinos se ha convertido en una burbuja ideológico-doctrinaria, donde abundan teorías foráneas y estrambóticas que se ubican en el otro extremo del sentido común.</p>
<p><b>En los tribunales penales se aplauden vigorosamente las frases ininteligibles —construidas con palabras inventadas— de los gurúes locales del abolicionismo vernáculo.</b> Se adora a su máximo exponente y se lo posiciona en la categoría de semidiós del derecho penal argentino<strong>.</strong> Se hace cola para conseguir una estampita de Michel Foucault, de Thomas Mathiesen, de Nils Christie, de Louk Hulsman, de Raúl Zaffaroni…</p>
<p>Pero estas conductas enfermizas no sólo alcanzan a los operadores del derecho en el pretorio, sino también a las futuras generaciones de abogados, todavía en formación. En Facultades de Derecho, Escuelas de Posgrado, Institutos de Derecho Penal y de Derecho Procesal Penal, Consejos de la Magistratura, etcétera, se han instalado obligatoriamente, como si se tratara de las tablas de Moisés, <strong>los ridículos postulados abolicionistas que consideran al delito como una creación política.</strong> Que el proceso penal es una farsa de los poderosos, quienes les quitaron a los particulares el conflicto y la posibilidad de resolverlo entre ellos. Que la cárcel no sirve para nada. Que el Estado no está legitimado para imponer penas. Que la pena es otro hecho político para llenar de pobres e indigentes las agencias policiales y penitenciarias, para saciar las ansiedades de las clases dominantes frente a la sensación de inseguridad… Y la más trágica, que el crimen es un mero conflicto y la muerte violenta es una contingencia inevitable.</p>
<p>Frente a este revoltijo de ideas inconexas y estrafalarias, no es disparatado pensar que el fuero penal del Poder Judicial está gravemente herido, casi en terapia intensiva. Habrá corruptos, sí. Pero también existe una inmensa mayoría de hombres y mujeres de bien que han abrazado estas pseudodoctrinas con total honestidad y totalmente convencidos de sus beneficios.</p>
<p>Esta maldita siembra de ideas afiebradas ha calado hondo en estudiantes de Abogacía, abogados particulares, fiscales, defensores, jueces de instancia, jueces superiores y hasta jueces supremos. Será un camino largo —muy largo— el que debemos recorrer aquellos que consideramos que el derecho penal es sanción, y no un pasaje a Disneyland.</p>
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		<title>Dos abogados, dos posturas</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Sep 2014 09:48:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Romero</dc:creator>
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		<category><![CDATA[abogados penalistas]]></category>
		<category><![CDATA[aparato represivo del Estado]]></category>
		<category><![CDATA[cárcel]]></category>
		<category><![CDATA[consumo estupefacientes]]></category>
		<category><![CDATA[Derecho Penal]]></category>
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		<category><![CDATA[Poder Judicial]]></category>
		<category><![CDATA[Policía]]></category>
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		<description><![CDATA[Abel y Adrián son abogados. Tienen entre 45 y 50 años cada uno. Fueron compañeros de la Facultad. Ambos son penalistas. Se encontraron en la puerta de los Tribunales porteños. A continuación, fragmentos de su diálogo. Adrián: ¡Hola Abel! Abel: Hola Adrián, ¿cómo va? Adrián: ¡Estoy impactado! ¿Te enteraste del fallo de la Sala II... <a href="http://opinion.infobae.com/marcelo-romero/2014/09/26/dos-abogados-dos-posturas/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Abel y Adrián son abogados. Tienen entre 45 y 50 años cada uno. Fueron compañeros de la Facultad. Ambos son <strong>penalistas</strong>. Se encontraron en la puerta de los Tribunales porteños. A continuación, fragmentos de su diálogo.</p>
<p>Adrián: ¡Hola Abel!</p>
<p>Abel: Hola Adrián, ¿cómo va?</p>
<p>Adrián: ¡Estoy impactado! ¿<strong>Te enteraste del fallo de la Sala II de Casación Penal, respecto de la tenencia de drogas en la cárcel</strong>? Los jueces dijeron que no es delito poseer estupefacientes en un establecimiento carcelario para consumo personal, que eso está protegido por el artículo 19 de la Constitución Nacional&#8230; ¡Qué locura!!!</p>
<p>Abel: No sé por qué estás impactado. ¡El fallo me parece brillante! Al fin nuestros jueces se han puesto los pantalones largos frente al neopunitivismo deslegitimante&#8230;</p>
<p>Adrián: ¿Neo… qué?<span id="more-13"></span></p>
<p>Abel: Neopunitivismo deslegitimante. <strong>¿No has leído nada sobre la inflación de las leyes penales, el derecho penal de emergencia, el derecho penal del enemigo?</strong> ¿Te quedaste con los libros de Derecho Penal de los dinosaurios que estudiábamos en la Facultad? ¿O acaso te has convertido en un dinosaurio vos también? ¿O en un burócrata de la agencia punitiva?</p>
<p>Adrián: No conocía todos esos conceptos. Ni sabía de tu perfeccionamiento tan avanzado en tan modernas doctrinas. Y tengo apenas 50, che&#8230; ¡No me siento un dinosaurio como vos decís! ¿Y la “agencia”? ¿Qué es eso? Conozco las agencias de turismo, de remises&#8230;</p>
<p>Abel: Yo le llamo agencia a todos <strong>los organismos del aparato represivo del Estado.</strong> Vos seguramente los seguirás llamado Poder Judicial, Policía, Servicio Penitenciario, etcétera&#8230; En realidad son agencias deslegitimadas del poder punitivo. El Estado no tiene autoridad moral para imponer penas o sanciones, que por otra parte, no sirven para nada.</p>
<p>Adrián: Pero vivimos en una República Abel, tiene que haber un sistema penal. Leyes. Procedimientos. Sanciones. Cárceles&#8230; ¿No te parece?</p>
<p>Abel: ¡Para nada! Es <strong>un sistema perverso que selecciona a los más desposeídos</strong> y los extermina en las jaulas oficiales, que vos llamás cárceles&#8230;</p>
<p>Adrián: ¡Pero si se llaman cárceles! ¿Cómo querés que denomine a establecimientos como Marcos Paz, Ezeiza, Olmos o Sierra Chica?</p>
<p>Abel: Jaulas de exterminio&#8230;</p>
<p>Adrián: Me parece que estás exagerando. No tengo dudas que hay que mejorar -y mucho- el sistema carcelario argentino. Dotar a las unidades penitenciarias de infraestructura y personal adecuados. Darles a los internos la posibilidad de resocialización&#8230;</p>
<p>Abel: ¿Resocialización? ¡Ja! No seas ingenuo, Adrián. El Estado no quiere resocializarlos. Los quiere clientes del sistema por siempre. Para que perdure su discurso deslegitimante&#8230;</p>
<p>Adrián: Entonces no entiendo <strong>cómo estás de acuerdo con un fallo que permite a los internos drogarse dentro de una cárcel,</strong> para que sigan cometiendo tropelías muros adentro, fabricando armas blancas, violando a sus compañeros de pabellón, tratando de fugarse… ¿O me vas a negar la incidencia del consumo de drogas en casi todas las formas de comisión criminal?</p>
<p>Abel: ¿Qué, también estás por la criminalización del consumo de estupefacientes? ¿No leíste el fallo “Arriola”, de la Corte Suprema?</p>
<p>Adrián: ¡Sí, claro que leí! Y lo utilizo en mis defensas casi a diario&#8230; Pero estamos hablando de la cárcel, Abel, ¡de la cárcel! ¿Y la resocialización? ¿Y el regreso a la vida en libertad del detenido?</p>
<p>Abel: ¿Y por qué lo vas a obligar a “resocializarse”? ¿En qué ley figura esa pena alternativa? Si el detenido quiere seguir siendo delincuente, ¿quién es el Estado para no dejarlo a su libre albedrío? ¿No te das cuenta de que este sistema se destruye a sí mismo?</p>
<p>Adrián: No. Disiento con vos. Serás un todo experto en las teorías abolicionistas. Hablarás como les gusta a los nuevos profesores de Derecho Penal. <b>Seguramente, ganarías cualquier concurso en el Consejo de la Magistratura</b>. Pero no podrás convencerme para que ponga en una misma situación moral al que delinque y al honesto. No puede ser lo mismo el homicida que el muerto. Me niego a aceptar eso. Juré defender a todo aquel que contrate mis servicios y que yo acepte esa defensa. Pero exclusivamente desde lo técnico-jurídico. No me voy a convertir en un apologista del crimen y del criminal.</p>
<p>Abel: Es una lástima, Adrián, que no comprendas el verdadero sentido de mis palabras. Evidentemente, <b>el monstruo estatal te ha seducido</b> con sus discursos vacíos de contenido y has creído en la ilusión punitivista&#8230; <b>Tendrías que leer más a Foucault</b> y menos a Soler y Fontán Balestra&#8230;</p>
<p>Adrián: Chau, Abel.</p>
<p>Abel: Chau, Adrián.</p>
<p><em> </em></p>
<p><em>Cualquier semejanza con la ficción, es pura coincidencia.</em></p>
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		<title>Instrucciones para construir un &#8220;relato&#8221; jurídico-penal</title>
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		<pubDate>Sat, 23 Aug 2014 10:40:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Marcelo Romero</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[Criminología]]></category>
		<category><![CDATA[Derecho Penal]]></category>
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		<category><![CDATA[sensación de inseguridad]]></category>
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		<description><![CDATA[Primer paso: Encontrar un referente. Un gurú. Casi un oráculo&#8230; El elegido debe tener un alto perfil mediático y académico. Debe seducir a propios y a extraños con un lenguaje rebuscado, casi preciosista. Nada de lo que diga debe ser expresado con palabras simples o comunes. Ni siquiera para nombrar un vaso con agua&#8230; El... <a href="http://opinion.infobae.com/marcelo-romero/2014/08/23/instrucciones-para-construir-un-relato-juridico-penal/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Primer paso: Encontrar un referente.</strong> Un gurú. Casi un oráculo&#8230; El elegido debe tener un <strong>alto perfil mediático y académico</strong>. Debe seducir a propios y a extraños con un lenguaje rebuscado, casi preciosista.</p>
<p>Nada de lo que diga debe ser expresado con palabras simples o comunes. Ni siquiera para nombrar un vaso con agua&#8230; El gurú dirá, en este caso, “un recipiente cilíndrico, vidriado, que contiene un elemento líquido, incoloro, inodoro e insípido; que se dice que es agua, pero que no me consta&#8230;”</p>
<p><span id="more-5"></span></p>
<p><strong>Segundo paso: Debe defenestrarse toda teoría, sistema, escuela, doctrina o ideología anterior</strong> al “verdadero” relato jurídico-penal. Todo lo pasado es falso, ruin, indigno, fascista, cavernícola o marciano. De igual manera, debe colocarse en el cadalso ideológico-doctrinario a todo autor, científico, tratadista o estudioso del “viejo” discurso punitivo.</p>
<p><strong>Tercer paso: Deben cambiarse los nombres y los rótulos de las Instituciones</strong> que conforman el Sistema Penal del Estado, ahora llamado “aparato represivo”. Así, llegarán para quedarse en la nueva panacea del saber penal, las “agencias del poder punitivo”; las “policizaciones”; las “jaulas”; las “penas perdidas”; etc.</p>
<p><strong>Cuarto paso: Deben conquistarse las Cátedras de Derecho Penal</strong>, de Derecho Procesal Penal, de Criminología (Crítica, por supuesto), los Institutos de Post-Grado, las Comisiones respectivas de los Colegios de Abogados, Idém de los Colegios de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial y del Ministerio Público, los Comités evaluadores de los Consejos de la Magistratura, etc.</p>
<p>En esta inteligencia, deben relegarse de toda actividad académica, científica, decisoria, etc., todo aquel que ose rebelarse a este nuevo catecismo laico.</p>
<p>El o los “herejes” deben ser condenados a la “hoguera” del ostracismo.</p>
<p><strong>Quinto paso</strong>: No puede faltar en todo nuevo relato (o sanata) jurídico-penal, el <strong>ataque a los medios “cooptados” por el imperialismo-capitalista-salvaje-neoliberal.</strong></p>
<p>Con el rótulo de “criminología mediática” o “neo-punitivismo”, el nuevo enemigo es, por supuesto, ¡el periodismo..!</p>
<p>Esta simple receta es suficiente para reemplazar la <strong>bochornosa falta de una política criminal seria y duradera</strong>. Para justificar lo injustificable. Para hablar sin sonrojarse de “sensación de inseguridad”; de “descenso en los índices delictuales”; de camaritas; de policías comunales, municipales, distritales, estaduales; de Gendarmería en las calles, lejos de las fronteras; de Prefectura en los barrios chic, lejos de las vías navegables, etc.</p>
<p>Estos pasos reemplazan o maquillan una verdad brutal que muy pocos reconocen: <strong>el crimen y el criminal están ganando la batalla contra la honestidad y los honestos.</strong></p>
<p>Mientras muchos mueren, la sanata sigue viva.</p>
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