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	<title>Matías Pandolfi &#187; ecosistema</title>
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		<title>Década perdida para los humedales bonaerenses</title>
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		<pubDate>Sat, 07 Feb 2015 15:55:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Matías Pandolfi</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>El<b> 2 de febrero de 1971</b> se firmó la <b>Convención sobre los Humedales</b> en la ciudad de <b>Ramsar </b>perteneciente a la República Islámica de Irán. Pronto se cumplirán <b>44 años</b> desde que, los países que adhirieron a esta Convención, se expidieron acerca de la importancia de los bienes y servicios que nos brindan los humedales, como sistemas ecológicos complejos e interrelacionados, que actúan como reguladores del ciclo del agua y los nutrientes, en el control de inundaciones y sequías, en la provisión de agua, como refugio de la vida silvestre y en la regulación del clima.</p>
<p>Siguiendo la definición que en <b>1991</b> establecieron <b>Finlayson y Moser</b> en su libro <b>Wetlands, </b>los humedales son sistemas intermedios entre ambientes permanentemente inundados y ambientes normalmente secos. Muestran una enorme diversidad de acuerdo con su origen, localización geográfica, régimen acuático y químico, vegetación dominante y características del suelo o sedimentos. Durante mucho tiempo se consideró a los humedales como tierras marginales que debían ser drenadas o recuperadas ya que no servían para la agricultura, como si este fuese el único valor que puede tener un ecosistema.</p>
<p><b>En la Argentina tenemos distintos tipos de humedales:</b> las lagunas salinas de la Puna, los esteros y bañados de la Región Chaqueña, las lagunas de la Pampa Húmeda, las costas de agua dulce y salobre del Río de la Plata, la costa marina desde las playas de arena de la provincia de Buenos Aires hasta los acantilados y playas de canto rodado de la Patagonia,  las turberas de Tierra del Fuego <b>y la llanura aluvial del Río Paraná, incluyendo su Delta</b>.</p>
<p>Los humedales bonaerenses no son sólo ecosistemas a preservar por su flora y fauna sino que son fundamentales para contener las aguas cuando hay inundaciones evitando que éstas se propaguen a la región de La Plata, el Conurbano Bonaerense y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Funcionan como esponjas que contienen el agua excedente. Si se reemplaza un humedal por una construcción de cemento el agua rebalsa y sobrevienen peligrosas inundaciones en las zonas aledañas y también más allá. La geógrafa Patricia Pintos coautora del libro <b>“La privatopía sacrílega. Efectos del urbanismo privado en la cuenca baja del río Luján” </b>ha manifestado claramente que hay una sucesión de mega-emprendimientos inmobiliarios con una incidencia clara en los cambios de los patrones de escurrimiento del Río Luján y por lo tanto, sería uno de los elementos más fuertes en la explicación de las inundaciones de los últimos años.</p>
<p>La biodiversidad de los humedales del Delta del Paraná no había sido afectada significativamente hasta los años setenta. A <b>fines de los noventa</b> -y con mucho mayor velocidad en este siglo- muchas urbanizaciones comenzaron a emplazarse sobre estos humedales de la cuenca baja del Río Luján. Se trata de construcciones como Nordelta y que se las conoce como <b>“megaurbanizaciones cerradas polderizadas.”</b> Quienes se encargan de la venta de estas propiedades utilizan lemas marketineros acerca del vivir en contacto con la naturaleza que distan mucho de la realidad, ya que lo que se crea es una <b>naturaleza artificial</b> a expensas de destruir la verdadera naturaleza y su historia. En la provincia de Buenos Aires esto ha ocurrido principalmente en los partidos de <b>Tigre, Pilar, Escobar y Campana</b> donde estas construcciones les han quitado a los bonaerenses varios kilómetros de costa que eran espacio público,  el espacio democrático por excelencia.</p>
<p>Como menciona <b>Gabriela Massuh</b> en su libro <b>“El robo de Buenos Aires”, </b>los cuerpos de agua que contienen estos barrios cerrados en forma de lagos o lagunas &#8211; y que se utilizan principalmente para deportes náuticos- son construidos realizando rellenos y excavaciones que transforman el terreno natural. Hay que echarles litros de productos químicos para mantener su “limpieza” y su color azul intenso con la contaminación que esto provoca en el suelo y en el agua. Por otra parte, si bien la biodiversidad florística del Delta del Paraná consigna 643 especies diferentes de plantas, de las cuales 77 son especies exclusivas de la región,  como aporte a esta naturaleza artificial, la vegetación que se elige para parquizar estas áreas nada tiene que ver con la vegetación autóctona o la historia natural del territorio. Se escogen especies exóticas como abedules, plátanos y robles europeos que pueden volverse invasoras, generar alergias en la población o pueden requerir del uso de agroquímicos para su crecimiento.  <strong>Este recambio de flora autóctona por flora exótica borra de un plumazo la historia natural de ese ambiente,</strong> despojándolo de su pasado. Es por eso que estos grandes “barrios ecológicos” son iguales en su aspecto en cualquier lugar del mundo que se emplacen.</p>
<p><strong>El lugar que utilizan como modelo los que llevan adelante esta construcción sobre humedales es la Península de Florida</strong>, donde se construyen viviendas asociadas a las zonas de manglares. <strong>Sería deseable no sólo imitar la arquitectura sino también la severa regulación que se lleva allí adelante por la importancia ecológica y económica de los manglares</strong>. Las grandes inundaciones de estos últimos años en la provincia de Buenos Aires no se pueden explicar livianamente aludiendo al cambio climático como si fuese una entelequia y como si no hubiera además responsabilidades políticas y empresariales en las catástrofes de ese tipo. Seguramente habrá otras consecuencias ambientales imprevisibles a causa de estas urbanizaciones emplazadas en humedales que no dejaron de avanzar en los últimos años con el aval de la clase política.</p>
<p>En un año electoral como el que estamos transitando sería deseable que los diferentes candidatos expresen a la ciudadanía cuáles han sido y cuáles serán sus políticas ambientales. Es necesaria también la participación en el debate público de los especialistas en diversas disciplinas, que estudian desde hace años estos ecosistemas, y cuya palabra y saberes serán de gran utilidad para una planificación a futuro integrando a la naturaleza al desarrollo sin devastarla. Defender estos ambientes de la especulación inmobiliaria no es atentar contra el desarrollo ni contra la propiedad privada. Se trata de defender un patrimonio de todos los bonaerenses de los depredadores de la construcción.</p>
<p>Si bien este último tiempo se ha avanzado mucho en el estudio de los humedales por parte de los científicos,<strong> la gestión y la legislación cómplice de la construcción desaforada dejan un saldo negativo que permite afirmar, lamentablemente, que estamos frente a una década perdida para los humedales bonaerenses. </strong></p>
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		<title>Pirañas: recuerdos y sugerencias</title>
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		<pubDate>Sat, 01 Nov 2014 10:27:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Matías Pandolfi</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[calentamiento global]]></category>
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		<description><![CDATA[“Desconocer la naturaleza es la causa de la desgracia humana” (Epicuro) La última Navidad nos sorprendió a todos con un ataque masivo de palometas en la ciudad de Rosario, en la rambla Catalunya sobre el Paraná, con un saldo de más de cuarenta heridos. Casi un mes después en la misma localidad hubo un segundo... <a href="http://opinion.infobae.com/matias-pandolfi/2014/11/01/piranas-recuerdos-y-sugerencias/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: right"><em>“Desconocer la naturaleza es la causa de la desgracia humana”</em> (Epicuro)</p>
<p>La última Navidad nos sorprendió a todos con <strong>un ataque masivo de palometas</strong> en la ciudad de Rosario, en la rambla Catalunya sobre el Paraná, con un saldo de más de cuarenta heridos. Casi un mes después en la misma localidad hubo un segundo ataque con otros diez heridos. En ambos casos se atribuyó el ataque a dos especies de palometas que habitan las cuencas del río Paraná<i>: Serrasalmus spilopleura</i> (palometa brava) y <i>Pygocentrus nattereri</i> (palometa mora). También hubo ataques en balnearios de Misiones a los que se sumaron también ataques de tarariras en enero de este año. Todos estos hechos han tenido <strong>un denominador común: ocurrieron en verano y durante una de las olas de calor más intensas que registró nuestro país</strong>. Si bien no podemos predecir qué sucederá en el inminente verano, de repetirse esas altas temperaturas durante mucho tiempo es probable que nos encontremos con casos similares. Conocer un poco más sobre la biología de las palometas/pirañas puede ser útil para reducir posibles daños a bañistas.<span id="more-16"></span></p>
<p>La explicación más razonable de lo sucedido es que, debido al gran calor, los peces estaban muy cerca de la costa y, al ser un feriado, había muchísimos bañistas en el agua. Son varias las explicaciones alternativas y complementarias para este fenómeno. Sin embargo, es importante aclarar antes de comenzar a enumerarlas, que son todas hipótesis basadas en conocimientos de la biología de estos animales, pero que hay que ponerlas a prueba a través de la realización de estudios científicos. <strong>La rama de la biología que se ocupa del estudio de los peces se denomina Ictiología y en todas las provincias de nuestro país hay destacados especialistas.</strong> Para empezar a clarificar algunas cuestiones cabe aclarar que <strong>hablar de palometas o pirañas es lo mismo</strong>. Se trata de una familia de peces denominada Serrasalmidae que incluye más de 40 especies de agua dulce y que se caracterizan por tener mandíbulas fuertes generalmente armadas con dientes muy afilados y colocados en una sola hilera. De hecho, <strong>una de las especies que se encuentra en el Paraná es denominada palometa en Argentina y piraña en Brasil</strong>. Dentro de esta familia tenemos también a los conocidos pacúes, una especie de agua dulce muy consumida en nuestro país por su exquisita carne, pero que no tiene tanta mala fama ya que una especie es mucho menos agresiva debido a su dieta omnívora.</p>
<p><strong>Las pirañas suelen formar grandes cardúmenes</strong>. Eso les trae varios beneficios: (1) hace más eficiente la defensa contra predadores mejorando la detección de éstos y diluyendo la posibilidad de ser capturadas, (2) mejora la eficiencia en los ataques sobre sus presas y (3) facilita la formación de parejas y el establecimiento de vínculos sociales. La mayoría de los ataques registrados a personas se dan durante el verano, que es la época reproductiva de estos animales, momento en el cual cuidan ferozmente su nido y su crías. Los cardúmenes de palometas <strong>detectan el movimiento de animales grandes, muchas veces heridos y moribundos, y eso hace que los ataquen con ferocidad</strong>. Esa ferocidad comienza a escalar a medida que más animales se incorporan al ataque. Es en esos momentos cuando el cardumen -al igual que las jaurías de perros, los enjambres de abejas, las mangas de langostas o las tropas de monos- se consideran como <strong>un súper-organismo con características propias y diferentes a la de los individuos aislados</strong>. Es por este tipo de comportamiento que las pirañas son especies muy importantes en el equilibrio de los ecosistemas, ya que evitan que los animales muertos se pudran en el agua y transmitan enfermedades. Las altas temperaturas registradas en los días de los ataques a bañistas en combinación con la baja en el caudal de agua del Río Paraná podrían haber sido responsables de que los peces se encuentren en altas densidades y con poca disponibilidad de presas/alimento. Tenemos que tener en cuenta también que los peces no tienen una temperatura corporal constante como los mamíferos y las aves, y por lo tanto al subir la temperatura del agua aumenta su propia temperatura, metabolismo, voracidad y agresividad. También hay que tener en cuenta lo que pueda estar sucediendo con la abundancia de las poblaciones de los predadores naturales de las pirañas: dorados, yacarés y varias especies de aves. Si las poblaciones de estos predadores se redujeran significativamente, esto podría generar un aumento en las poblaciones de pirañas. Pero, como mencioné antes, todo esto es especulativo y hay que realizar estudios científicos concretos para poder realizar estas afirmaciones de modo contundente.</p>
<p><strong>Qué hacer</strong></p>
<p>No es mucho lo que podemos hacer para evitar estos ataques. <strong>Tenemos que recordar que somos nosotros los que estamos invadiendo el hábitat de estos animales.</strong> Se recomienda <strong>no bañarse cerca del mediodía (entre las 13 y las 15 horas),</strong> que es el horario donde se registran la mayor cantidad de ataques ya que es cuando estos peces están más agresivos. Se recomienda también bañarse en <strong>zonas alejadas de la vegetación acuática</strong> que es donde se encuentran los huevos y larvas de estos animales tan territoriales. Es preferible elegir zonas más abiertas, menos vegetadas y más correntosas que suelen ser más frías y que no tienen densidades tan altas de palometas. Dado que la mayoría de los ataques se dan sobre los pies y piernas, es aconsejable que, ante la duda, <strong>los niños entren al agua con algún tipo de calzado</strong> que amortigüe un poco la potente mordida de estos peces, capaz de seccionar alguno de sus dedos o pequeñas falanges. Es deseable también <strong>no entrar al agua con heridas sangrantes abiertas ya que atraen a estos predadores</strong>, y ante el primer inconveniente o alerta retirarse de inmediato del agua. Siempre es bueno consultar a los lugareños que son quienes más saben sobre los animales presentes y sus características.</p>
<p>Tenemos que ser conscientes de que mientras siga dándose el fenómeno de calentamiento global por emisión de gases que generan efecto invernadero, estos eventos extremos (lluvias y sequías intensas, frío y calor intensos que se alternan en distintos períodos) serán más frecuentes. Probablemente nos sigamos encontrando en nuestra región con hechos de esta naturaleza, que solían ser exclusivos de zonas más tropicales. Lo importante es que estemos informados para tomar las medidas que reduzcan al mínimo el daño sobre los bañistas pero respetando también el ecosis<a name="_GoBack"></a>tema.</p>
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