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	<title>Miguel Velardez</title>
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		<title>Juguemos el partido de la innovación</title>
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		<pubDate>Sun, 30 Mar 2014 10:05:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Velardez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[CONICET]]></category>
		<category><![CDATA[Emprendedores]]></category>
		<category><![CDATA[I + D]]></category>
		<category><![CDATA[Inversión privada]]></category>
		<category><![CDATA[Tecnología]]></category>

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				<content:encoded><![CDATA[<p>Un equipo de fútbol exitoso debe tener una sólida defensa que resuelva problemas y envíe pases de calidad a los compañeros que suben al ataque. Además, necesita un mediocampo que sepa recibir los envíos de los defensores, evaluar la posición en que se encuentran los delanteros y hacer pases decisivos para que un atacante marque el gol. Por último, requiere de delanteros efectivos aprovechen dichos pases y concreten el esfuerzo colectivo en el arco rival. Son ellos quienes aseguran la competitividad del equipo frente a los contrarios.</p>
<p>Siguiendo una analogía futbolera, los países juegan todos los días el campeonato de la competitividad, sin un fixture definido y en la cancha global. Y aquellos que buscan ser exitosos en el siglo XXI deben, sí o sí, apuntalar su competitividad en la ciencia, la tecnología y la innovación. <strong>El triunfo depende de cada uno de los jugadores que salen al campo y de su capacidad para funcionar en equipo.</strong></p>
<p>Estos planteles son llamados sistemas nacionales de ciencia, tecnología e innovación (CTI). Sus “defensores” son los científicos y técnicos que cada día resuelven temas complejos, hacen el trabajo de base y defienden los pilares de la competitividad del país. Si bien el trabajo del defensor se percibe lejos del gol, nadie negaría su rol clave. Así como ningún director técnico sale a la cancha sin una defensa sólida, ningún país avanza sin científicos.</p>
<p>Luego está el mediocampo, conformado por los tecnólogos y desarrolladores que toman los adelantos científicos a fin de avanzar en el desarrollo de tecnologías que puedan solucionar una demanda concreta de la sociedad. Se valen de los conocimientos que pueden llevar con rapidez a un nuevo producto o servicio, desarrollan un prototipo y le pasan la pelota a los delanteros.</p>
<p><strong>¿Y quiénes son los delanteros? Los innovadores y emprendedores.</strong> Ellos, en general, no tienen la fuerza y la constancia de los defensores, y no quieren perder tiempo analizando múltiples jugadas para ver cuál tiene potencial, como lo hacen los mediocampistas. El innovador ve la oportunidad de “llegar al arco” donde otros no la ven, piensa y se mueve con rapidez, tiene poco tiempo de acción y fracasa muchas veces. Eso sí, cuando tiene éxito, introduce un nuevo producto o servicio en el mercado, genera empleos, apalanca más inversión en el país, contribuye a generar una cultura de innovación y emprendedorismo, y lo más importante, hace que el país sea competitivo a nivel global. Eso sí que es un golazo.</p>
<p>Al igual que en los equipos de fútbol, para ganar el campeonato de la competitividad se necesita invertir en los jugadores. Mientras que los clubes son los únicos que invierten en sus planteles, los sistemas nacionales de CTI tienen un ecosistema de inversores interesados por la defensa, el mediocampo o la delantera.</p>
<p>Por lo general, en Argentina la inversión en los defensores/científicos la realiza el Estado, en forma de subsidios a proyectos de investigación que se llevan a cabo mayoritariamente en universidades y centros dependientes del CONICET. La inversión en el mediocampo es un poco más compleja y requiere aportes del Estado y del sector privado. Esta línea es muy dinámica: muy pocos proyectos de desarrollo alcanzan una etapa de prototipo con potencial para llegar al mercado. Si esto sucede, aparecen los inversores privados para inyectar fondos en la delantera: los emprendedores e innovadores que van a llevar el prototipo a un producto que la sociedad pueda aceptar y utilizar.</p>
<p><strong>En la última década, Argentina formó un equipo de CTI un tanto atípico. Parece como si faltara un director técnico con personalidad, o como si a este no le dejaran formar el equipo necesario para ganar. </strong>Por un lado, el país reforzó la defensa. Desde 2002 a 2010 la inversión pública en investigación y desarrollo (I+D) pasó del 0,4 al 0,6% del PBI (RICyT). Sin embargo, en el mismo periodo, las empresas pasaron de invertir un 26% del gasto total del país en I+D (74% lo aporto el Estado), a un 22% en 2010. Es decir, si bien el gobierno aumentó su esfuerzo y participación, el sector empresarial tomó la dirección contraria.</p>
<p>Si comparamos Argentina con Corea de Sur observamos que por cada dólar invertido en I+D, el Estado argentino atrae 30 centavos de inversión privada, mientras que cada dólar que invierte el Estado Coreano atrae siete dólares de las empresas. Es decir, Corea consigue 23 veces más inversión privada para su sistema de CTI que nosotros.<strong> Cabe preguntarse ¿por qué en Argentina los empresarios no invierten en I+D?</strong></p>
<p>Más allá de la activa política de promoción de la I+D que desde 2003 Argentina lleva adelante a través del MINCyT (antes SECyT), el modelo político-económico de la última década desalienta la innovación, ya que no brinda las condiciones necesarias para fomentar la inversión del sector privado. <strong>La alta inflación, la falta de previsibilidad y los mayores riesgos económicos asociados, los avatares del tipo de cambio, el cepo cambiario y la restricción a las importaciones minan el trabajo de los científicos, plantean obstáculos a los proyectos a largo plazo y, por ende, desincentivan la iniciativa privada.</strong></p>
<p>Debemos ponernos ya mismo fomentar una cultura organizacional que promueva la investigación, el desarrollo y la innovación, asegurar el acceso del sector industrial a los conocimientos científicos avanzados y asegurar un modelo económico nacional que apuntale esta política de CTI. De esta manera, el país tendrá chances de ganar partidos en el campeonato de la competitividad global.</p>
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		<title>A falta de tomates: hidroponía</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Jul 2013 04:56:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Velardez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[agricultura urbana]]></category>
		<category><![CDATA[Ciudad de Buenos Aires]]></category>
		<category><![CDATA[hidroponía]]></category>
		<category><![CDATA[precio del tomate]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace unos días hemos leído en algunos medios que el secretario de Comercio recomendó a los argentinos disminuir el consumo de tomates por alrededor de 60 días. Los expertos sabrán a qué se debe la falta de este fruto casi esencial en nuestra cocina. Me cuesta creer que nos falte tierra para hacer crecer plantas... <a href="http://opinion.infobae.com/miguel-velardez/2013/07/22/a-falta-de-tomates-hidroponia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unos días hemos leído en algunos medios que el secretario de Comercio recomendó a los argentinos disminuir el consumo de tomates por alrededor de 60 días. Los expertos sabrán a qué se debe la falta de este fruto casi esencial en nuestra cocina. <b>Me cuesta creer que nos falte tierra para hacer crecer plantas de tomate.</b> Argentina es el octavo país más grande del mundo, tiene un privilegiado eje territorial norte-sur que conlleva a poseer la casi totalidad de climas del planeta (desde subtropical a frío polar). Asimismo, posee tierras que van desde -105 hasta casi 6970 metros sobre el nivel del mar y una distribución de precipitaciones que van de menos de 200 hasta aproximadamente 1000 mm anuales.</p>
<p>Sea cual fuere la causa, la realidad es que por estos días los tomates no nos sobran y no es la primera vez (hay artículos periodísticos que reflejan el mismo problema desde 2007). <b>En el caso de que el pr</b><b>ó</b><b>ximo a</b><b>ñ</b><b>o la situaci</b><b>ó</b><b>n se repita no vendr</b><b>í</b><b>a mal a los porte</b><b>ñ</b><b>os conocer que existe una tendencia creciente a lo que llamamos agricultura urbana.</b> Sin ir más lejos, mis pequeños hijos suelen tirar semillas de frutas en las macetas del balcón y debo reconocer que el verano pasado cosechamos tomates, melones y hasta sandias sin habernos esforzado demasiado en su cuidado. La facilidad con que crecen las plantas en la Ciudad de Buenos Aires me llevo a informarme sobre la hidroponía.</p>
<p><b>La hidropon</b><b>í</b><b>a es una t</b><b>é</b><b>cnica de cultivo en donde el suelo es reemplazado por un material inerte que ofrezca un soporte para las plantas y que acumule el agua de riego</b>. El soporte no tiene ningún tipo de nutriente y todos los minerales que necesita la planta son aportados por una mezcla de sales disueltas en agua. Esta técnica no es para nada novedosa y era ya usada por los aztecas antes de la llegada de los españoles. Sin embargo, los primeros estudios sistemáticos para comprender el crecimiento de las plantas sin utilización de suelo comenzaron recién a mediados del siglo XVIII. En los últimos 200 años la técnica se fue perfeccionando y en la actualidad se perfila como una solución a la producción de vegetales frescos para travesías espaciales.</p>
<p>Ahora bien,<b> ¿de qu</b><b>é</b><b> manera la hidropon</b><b>í</b><b>a podr</b><b>í</b><b>a ayudar al habitante de una gran ciudad como Buenos Aires? </b>Pensemos el siguiente caso: una familia tipo vive en un departamento que tiene un balcón de 3 x 1,5m (4,5 metros cuadrados). En el balcón instalan 5 canteritos hidropónicos de un metro de largo por 20 cm de ancho, así les queda espacio para un par de sillas y una mesita. Plantan tomates, ajíes, lechuga, albahaca y frutillas. Riegan con agua con nutrientes y al cabo de un año se dan cuenta de que produjeron 150 kg de tomates, 60 kKg de ajíes, 10 kg de lechuga, 4 kg de albahaca y 40 kg de frutillas. Una cantidad nada despreciable para cuatro personas.</p>
<p>Además de la obvia ventaja de producir alimentos en nuestro propio hogar <b>con muy pocos minutos de dedicaci</b><b>ó</b><b>n diaria</b>, la hidroponía tiene otras muchas ventajas respecto de los cultivos tradicionales:</p>
<ol>
<li>No necesitamos comprar tierra, ni resaca, ni otros aditivos</li>
<li>Si armamos un sistema cerrado, el agua se recicla y se gasta un 90% menos que en la agricultura tradicional</li>
<li>No se producen desperdicios líquidos</li>
<li>La planta crece más y produce más frutos debido a los micronutrientes que aporta el agua con minerales y que generalmente faltan en los campos erosionados y agotados</li>
<li>Las plantas se enferman menos por la ausencia de tierra</li>
<li>No se genera CO<sub>2</sub> debido a transporte dado que el vegetal se produce en el lugar donde se va a consumir</li>
<li>Casi no necesita mano de obra dado que el sistema se puede automatizar. Ideal para familias donde todos trabajan fuera de la casa</li>
</ol>
<p>Por el otro lado, la mayor desventaja radica en que se necesita mas inversión inicial para comprar los equipos, aunque esto no es tan así en la ciudad donde uno compra macetas, tierra, pesticidas y aditivos. <b>En el largo plazo la t</b><b>é</b><b>cnica de hidropon</b><b>í</b><b>a resulta ser una producci</b><b>ó</b><b>n m</b><b>á</b><b>s barata y limpia que la agricultura tradicional.</b><b></b></p>
<p>La hidroponía ha vuelto a estar en el foco de los habitantes de grandes ciudades como <b>una forma activa de contribuir a la sustentabilidad alimentaria y ambiental desde el propio hoga</b>r. La ciudad de Buenos Aires ofrece una oportunidad enorme dada las características climáticas sumamente favorables. <b>La ciudad podr</b><b>í</b><b>a liderar un cambio de paradigma en producci</b><b>ó</b><b>n de alimentos si la hidropon</b><b>í</b><b>a se masifica</b>. Imaginemos por un momento terrazas verdes en casas y edificios, balcones y paredes con huertas verticales, recipientes para compost comunitario en el pulmón de manzana o en las plazas manejados por la tercera edad, producción de fertilizante a partir del compost y distribución a los vecinos que contribuyen con restos vegetales. Sigamos imaginando: escuelas con clases de hidroponía como actividad de ciencia orientada a la producción y ligado a una experiencia de solidaridad en donde los vegetales producidos sirven como insumo para un comedor comunitario. Podríamos de esta manera conjugar en una simple actividad escolar los objetivos de aprendizaje de varias materias: los chicos aprenderían biología (partes de plantas, fotosíntesis), química (soluciones, sales, pH), historia (cultivos aztecas, jardines de Babilonia), matemática (factibilidad comercial de producción escolar de vegetales), geografía (origen de las especies comestibles), física e ingeniería (diseño de sistema automático de riego, diseño de invernadero), y ciencias sociales (equidad, clases sociales, urbanización, pobreza, solidaridad). Todo por una simple tecnología, algunas semillas de tomate y un poco de agua.</p>
<p><b>Los porte</b><b>ñ</b><b>os hemos comenzado a transitar el camino hacia una ciudad m</b><b>á</b><b>s vivible. Ya dejamos de fumar en espacios p</b><b>ú</b><b>blicos cerrados, la gran mayor</b><b>í</b><b>a utiliza el cintur</b><b>ó</b><b>n de seguridad, comenzamos a separar la basura en origen y cada vez hacemos m</b><b>á</b><b>s actividad f</b><b>í</b><b>sica. Hidropon</b><b>í</b><b>a podr</b><b>í</b><b>a ser un paso m</b><b>á</b><b>s en el camino de acercarnos a la ciudad integralmente sustentable en la que estaremos orgullosos de vivir en un futuro pr</b><b>ó</b><b>ximo.</b></p>
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		<title>Historias del ADN</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Apr 2013 10:19:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Velardez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Un 25 de abril de 1953 dos científicos proclamaban en Nature, una de las más antiguas y famosas revistas científicas,  una sugerencia que explicaba un modelo de estructura para la molécula de ADN, ó ácido desoxirribonucleico para almacenar la información genética. Esto fue significativamente importante como marco de trabajo para muchos aspectos de la biología... <a href="http://opinion.infobae.com/miguel-velardez/2013/04/29/historias-del-adn/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un 25 de abril de 1953 dos científicos proclamaban en <em>Nature</em>, una de las más antiguas y famosas revistas científicas,  una sugerencia que explicaba un modelo de estructura para la molécula de <strong>ADN</strong>, ó <strong>ácido desoxirribonucleico</strong> para almacenar la información genética. Esto fue significativamente importante como marco de trabajo para muchos aspectos de la biología molecular que ocurrieron más tarde a lo largo del tiempo, como por ejemplo entender mecanismos como la replicación, transcripción, herencia, mutación y evolución, sólo por nombrar algunos.</p>
<p><span id="more-28"></span>Fueron <strong>James Watson y Francis Crick</strong> que trabajaban en la Universidad de Cambridge quienes propusieron en su trabajo la ahora famosa <strong>doble hélice</strong>, pero a la luz habían sido publicados en la misma <em>Nature</em> dos trabajos más, los trabajos científicos chaperones de <strong>Rosalind Franklin y Maurice Wilkins</strong> desde King’s College, quienes a través de imágenes por difracción de rayos X consolidaron la hipótesis de la hélice. Fue, sin lugar a dudas, Rosalind quien brindó el dato crucial que permitió que Watson y Crick sugirieran la estructura de doble hélice. Y fueron Watson y Crick quienes recibieron el Premio Nobel por tal trabajo. Rosalind ni siquiera fue mencionada. Una vez más, como en tantas otras veces en que la ciencia nos brindó importantes hallazgos para mejorar la calidad de vida de la humanidad, se tejen numerosos entretelones que sólo son relatados hoy día con picardía y humor por quienes fueron alumnos aprendices de semejantes eminencias en aquella época. Historias divertidas que relatan este fortuito y afortunado descubrimiento, con detalles de laboratorio tales como el <strong>uso de los clips de escritorio para la preparación de las muestras de ADN sujetas a rayos X</strong>, hasta el uso de un preservativo para sellar un dispositivo de la cámara para producir las imágenes.</p>
<p>Rosalind fue una de las mujeres científicas más notables de su generación y se la conocía como una persona de carácter fuerte, obsesiva, mantenía un fuerte recelo por su trabajo con su colega James, quien era su colaborador y competidor al mismo tiempo. Siempre apasionada por el interés en las aplicaciones de sus trabajos, me pregunto qué hubiera pensado Rosalind si pudiera evidenciar con sus propios ojos el avance de la frontera del conocimiento.</p>
<p>Después de 60 años de este descubrimiento excitante, que abrió las puertas a numerosos desafíos, muchos científicos se han inspirado para descifrar los secretos más recónditos de esta molécula permitiendo un sinfín de innovaciones que, sin lugar a duda, allanan un camino hacia una mejor calidad de vida. Tal es así y reflejándonos en los descubrimientos recientes en el campo de la genética y la genómica, tales como el <strong>secuenciamiento del genoma humano</strong> en 2003, que permitió la lectura completa del mensaje genético. Ahora las innovaciones en estos últimos diez años ponen el foco en el desafío de comprenderlo desde los campos de la genómica y medicina, para poder viajar más allá de la frontera del conocimiento y aplicar las tecnologías en la comparación y predicción.</p>
<p>Las <strong>implicancias éticas</strong> son inmensas, vislumbrando un largo camino en el que se enfrentan por un lado la legislación; y por el otro, la discriminación genética, mientras que el debate que se genera para <strong>crear clones y quimeras para uso médico</strong> está bajo la lupa. Una de las preguntas que se me ocurren está relacionada al impacto de la medicina personalizada en la sociedad. ¿<strong>Qué podemos esperar ganar y perder con todo esto</strong>? Profundos aspectos sociológicos, éticos y médicos se entrecruzan hoy día. Sin dudas, secuenciar el genoma puede traducirse como herramienta para combatir enfermedades. Al mismo tiempo, esto conlleva un tremendo esfuerzo que resulta evidenciado con los avances en los campos de la transcriptómica, que estudia el monitoreo y análisis de expresión simultáneo de muchos genes utilizando macro ó micromatrices de ADN (microarrays o chips de ADN), y la proteómica, que se ocupa del estudio global del conjunto de proteínas obtenidas de la traducción de los genes que componen el genoma del individuo. Ambos campos se apoyan en herramientas  brindadas por la <strong>bioinformática</strong>. El proteoma de cada individuo sufre modificaciones según el tipo celular, las condiciones fisiológicas, la edad, etc. Si se tienen en cuenta las modificaciones postraduccionales (procesos que modifican las proteínas una vez sintetizadas, contribuyendo al plegamiento adecuado y a la regulación de la actividad) y los distintos procesamientos del ARNm, la cantidad de proteínas diferentes que es posible codificar alcanza el millar. Así, la proteómica emerge como importante herramienta para la caracterización de procesos patológicos y para la identificación de biomarcadores. En ese sentido, tanto <strong>la academia como las industrias biofarmacéuticas están encaminadas en una feroz y competitiva carrera a encontrar mecanismos de target celulares y terapias de drogas que son únicas para un paciente individual</strong>. A partir de ahí será posible validar biomarcadores que permitan diagnosticar y tratar a los pacientes antes de que aparezcan los síntomas, aspecto clave en el cáncer. Además, también serían útiles para monitorizar la respuesta del paciente durante el tratamiento, así como para detectar recurrencias del tumor.</p>
<p>Otra de las preguntas latentes es qué hay mas allá después de la secuenciación del genoma humano. Hablamos de la secuenciación de la generación futura. Los campos de la ciencia de la genómica, junto a los de la bioinformática y las tecnologías han evolucionado muchísimo. Al respecto, hoy día numerosos grupos de investigación de la academia han logrado muchos avances en tecnología de la secuenciación a tal punto que se han reducido inmensamente los tiempos, y los costos.</p>
<p>Daríamos lo que fuera por ver la reacción de Rosalind. Y sin lugar a dudas, y releyendo más sobre ella, me juego a descifrar que hubiera apoyado enormemente a toda meta que brinde un beneficio para la humanidad.</p>
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		<title>La confusión detrás de los árboles</title>
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		<pubDate>Wed, 20 Feb 2013 13:05:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Velardez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[El jueves pasado disfrutaba uno de mis últimos días de vacaciones. Contemplaba la arena, los juegos de los niños en la orilla. Sólo unos pocos osaban adentrarse en las aguas donde cientos de especímenes del phylum Cnidaria, más conocidos como aguas vivas, brindaban un espectáculo único de danza coordinada en una marea al tempo de... <a href="http://opinion.infobae.com/miguel-velardez/2013/02/20/arboles/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El jueves pasado disfrutaba uno de mis últimos días de vacaciones. Contemplaba la arena, los juegos de los niños en la orilla. Sólo unos pocos osaban adentrarse en las aguas donde cientos de especímenes del phylum Cnidaria, más conocidos como aguas vivas, brindaban un espectáculo único de danza coordinada en una marea al tempo de adagio. Mi cuadro de verano perfecto se completaba con una silla playera, el equipo de mate, y mi lectura de verano: la biografía de <strong>Manuel Sadosky</strong>, matemático, pionero de la computación en Argentina, militante comunista que supo renunciar al partido apenas detectó que los actos y los hechos no se correlacionaban con los ideales.</p>
<p><span id="more-20"></span>De repente, la tecnología irrumpió a fuerza de <em>ringtones</em> en mi momento de reflexión. La curiosidad fue más fuerte, tomé mi teléfono y vi un mensaje de una colega invitándome a leer la carta de <strong>Ricardo Forster</strong> en <em>Página 12</em> en donde el autor confiesa públicamente su amor por los árboles. La carta contenía un gran despliegue de recursos literarios, carga emotiva y una tremenda ostentación de acervo bibliográfico. Sin embargo, <strong>todo quedó reducido, al ser utilizado de manera maliciosa, a un mensaje difuso, sin objetivo más allá de querer hacer daño apelando a la emoción de la gente</strong>.</p>
<p>Un mensaje difuso trae confusión, y <strong>crear confusión con falacias que apelan a la emoción a través medios masivos de comunicación es en sí misma una práctica que da pena</strong>. Entre la desordenada mezcla de autores, listas de nombres de árboles y de experiencias personales, queda claro que la carta sólo tiene como objetivo tratar de manchar una de las políticas medioambientales más fuertes y mejor diseñadas de la Argentina y que está siendo ejecutada sin descanso por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: la <strong>Agenda Verde</strong>. El plan estratégico de la Agenda Verde contempla el manejo inteligente del espacio público y los residuos, la disminución de la contaminación por gases derivados de petróleo, la minimización de la contaminación sonora, el uso racional de la energía, una menor carga de partículas en suspensión que afectan las vías respiratorias y un aumento de la actividad física de los habitantes de la ciudad (sí, la vida sana es parte de la Agenda Verde).</p>
<p>Analicemos el punto 2 de la carta dado que los puntos 1 y 3 son un relato difuso de experiencias personales y enumeración de algunas especies de árboles que podemos encontrar en nuestro país, tanto nativas como exóticas. No mucho más que un manojo de carga emotiva sin dirección.</p>
<p>El punto 2 en cambio describe una parte de la obra <strong><em>Doktor Faustus</em></strong> en donde generación tras generación los miembros de una familia reniegan por un tilo que se encuentra en el medio del camino y nunca se atreven a talar por el aprecio que cada miembro va teniendo hacia el árbol a lo largo de su vida. En este punto se asocia la tala de árboles con el daño colateral del “<strong>progreso</strong>”. ¡<strong>Cuánta confusión</strong>! Ni la tala de árboles es condición necesaria del progreso ni el resultado del progreso es la tala de árboles. Además, la realidad de la Ciudad de Buenos Aires del siglo XXI está a años luz de la escena del libro de Thomas Mann. <strong>Buenos Aires tiene un plan integral de manejo de especies arbóreas, un centro de gestión ambiental e investigación en el Jardín Botánico y además, la tecnología y el conocimiento de los científicos que trabajan en la Ciudad permiten trasplantar prácticamente cualquier árbol de manera segura.</strong> Se habla de una “tala indiscriminada y criminal” en la ciudad de Buenos Aires. ¡Cuánta subestimación de las capacidades cognitivas de los lectores! La gente que vive la ciudad ve el mejoramiento en el manejo de las especies arbóreas y la plantación de cientos de árboles desde que comenzó la administración de Macri. Me hubiera gustado leer una carta que transmitiera una preocupación autentica por los árboles. ¿<strong>Sabrá el autor que existen bosques nativos en Santiago del Estero, Chaco o Misiones</strong>? ¿Tendrá noticias de los <strong>megaemprendimientos inmobiliarios</strong> en la selva ribereña nativa de Avellaneda-Quilmes? ¿Estará al tanto de lo que significan yunga, alerce, o pehuén? ¿Se habrá preguntado alguna vez que es un pastizal o un humedal? Mis colegas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA o de la Administración de Parques Nacionales le pueden sugerir bibliografía para su próximo artículo.</p>
<p>Por un momento imagino la carta de un habitante originario del Río de la Plata o de la provincia de Buenos Aires declarando su amor por su hábitat natural en un medio de comunicación masiva. Lo imagino repudiando enérgicamente la <strong>postura anacrónica de Forster</strong> de defender una ciudad contaminada y estática antes de aceptar una política que mejora el medioambiente. Lo imagino enseñándole que la pampa era un pastizal, que no tenía robles ni tilos, cedros ni pinos, eucaliptos ni fresnos, álamos ni nogales, tipas ni plátanos, palos borrachos ni jacarandás. ¿Que dirían los pueblos originarios sobre alguien que defiende con tanta liviandad la modificación histórica e irreversible de su ambiente natural? Me entristece el reduccionismo inútil. Escribir una carta para llenar espacio en un medio de comunicación es no decir nada. Creo que debo rectificarme, la carta no es un mensaje difuso, <strong>es un mensaje vacío</strong>. Podríamos utilizar ese espacio para discutir en profundidad sobre políticas de manejo de recursos naturales a nivel nacional, las consecuencias de <strong>la minería sin control</strong>, el impacto ambiental de las <strong>plantaciones de especies genéticamente modificadas</strong>, la estrategia de <strong>manejo de recursos ictícolas en el Mar Argentino</strong> y muchos otros temas verdaderamente importantes para el ambiente y el futuro del país.</p>
<p>Por último, en el primer párrafo se habla de brigadas vestidas de amarillo que hacen daño en las noches. ¿Cuál será el daño? ¿Trasplantar árboles bajo la dirección del Lic. <strong>Francisco Inomata</strong>, <strong>uno de los mayores expertos del país</strong>? ¿Cuidar que cada árbol llegue a su nuevo hogar en condiciones óptimas? Me gustaría que el autor explique el concepto de “daño” al implementar un Metrobus que reduce a la mitad el tiempo de viaje a 200.000 personas, que disminuye la emisión de gases contaminantes, reduce la carga sonora, evita la ruptura de las calles del microcentro, y contribuye a tener un aire más puro y más seguridad vial para los habitantes. La Argentina y la Ciudad enfrentan desafíos que necesitan un liderazgo fuerte. Macri se hace cargo de esos desafíos con políticas firmes en transporte, medio ambiente y vida sana. Quizás algunos simpaticen con administraciones que mientras se talan hectáreas de árboles nativos se quedan inmóviles cual bosque petrificado.</p>
<p>El jueves pasado dejé de lado los mensajes en el teléfono y volví a disfrutar del ambiente propicio para la reflexión. De repente se acercó mi hijo y me preguntó: ¿para que sirven las aguas vivas? Lejos de hablar de las cadenas tróficas le conté que el phylum Cnidaria fue el primer experimento evolutivo en donde dos células comenzaron a ser utilizadas como neuronas. Son el esbozo más primitivo de sistema nervioso. De ahí hasta llegar a los desafíos intelectuales de hoy hay una historia evolutiva basada en ese primer esbozo de sinapsis neuronal. Sería recomendable que antes de escribir artículos para los diarios cada autor trate de emular a Cnidaria.</p>
<p>Luego me tiré en la arena, mire al cielo y allí estaba el sol, la fuente de energía y vida para los árboles y para todos nosotros. Un sol que también es amarillo.</p>
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		<title>La ciencia y el turismo de trasplantes</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Jan 2013 13:10:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Velardez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[En este preciso momento más de 6.000 personas esperan un trasplante de riñón en Argentina (incucai.gov.ar). Si nos guiamos por información de la Organización Mundial de la Salud que dice que se llevan a cabo solamente el 10% de los trasplantes que son necesarios realizar podremos darnos cuenta que con suerte 600 pacientes argentinos encontraran... <a href="http://opinion.infobae.com/miguel-velardez/2013/01/21/la-ciencia-y-el-turismo-de-trasplantes/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En este preciso momento<strong> más de 6.000 personas esperan un trasplante de riñón en Argentina</strong> (incucai.gov.ar). Si nos guiamos por información de la<strong> Organización Mundial de la Salud </strong>que dice que<strong> se llevan a cabo solamente el 10% de los trasplantes que son necesarios realizar </strong>podremos darnos cuenta que<strong> con suerte 600 pacientes argentinos encontraran un órgano compatible durante el 2013. </strong>Con esta realidad, un paciente puede permanecer en la lista de espera hasta 5 años para conseguir un órgano compatible. Por supuesto que en esos cinco años de espera el paciente ve deteriorar su calidad de vida y en numerosos casos pensará en otras opciones, entre ellas el <strong>mercado negro de órganos y el llamado turismo de trasplantes</strong>.</p>
<p><span id="more-17"></span>La Declaración de Estambul de 2008 define al tráfico de órganos como “la obtención, transporte, transferencia, encubrimiento o recepción de personas vivas o fallecidas o sus órganos mediante una amenaza, uso de la fuerza u otras formas de coacción, secuestro, fraude, engaño o abuso de poder o de posición vulnerable”. Asimismo, entre sus principios asevera que “el tráfico de órganos y el turismo de trasplantes violan los principios de igualdad, justicia y respeto de la dignidad humana y deberían prohibirse”. Las declaraciones de principios son muy importantes pero no le solucionan el problema al paciente. Este necesita ya mismo un donante compatible y las chances de encontrarlo son bajas.<strong> Es por eso que la demanda de riñones crece día a día y según una investigación de la Universidad de California en Berkeley, se trafican aproximadamente unos 15000 riñones por año y el precio oscila entre 2.000 y 5.000 dólares.</strong></p>
<p><strong>Entre los países reconocidos por ser proveedores de órganos se encuentran Egipto, India, Brasil, Moldavia, Indonesia y Sudáfrica. Las causas prevalentes para la venta de órganos son la pobreza entre los donantes y la desesperación entre los compradores. </strong>En el medio queda la <strong>corrupción</strong> que se reparte equitativamente entre <strong>médicos, clínicas, gobiernos, intermediarios, aseguradoras</strong>, y otros elementos necesarios para la nada sencilla tarea de trasplantar un órgano. De más está decir que sólo acceden a la compra de un órgano aquellos pacientes provenientes de clases adineradas y que los pobres y otros grupos vulnerables ven a la donación como una forma de hacer frente a las necesidades económicas. <strong>Algunos casos impactantes fueron el de presos condenados a muerte en China que unas semanas antes de su ejecución ponían sus órganos a la venta por internet, o el de la ejecución de civiles serbios en la zona de Kosovo como fuente de órganos para trasplantes.</strong></p>
<p>Algunas propuestas para solucionar la falta de donantes voluntarios incluyen la creación de un mercado legal de órganos, como fuera implementado en Irán hace unos años y cuyo resultado es que ya no tiene lista de espera para trasplante renal. Otras alternativas como las campañas masivas de concientización podrían contribuir a aumentar el banco de donantes, aunque los resultados son dispares.</p>
<p>Desde el mundo científico se puede aportar dos líneas de acción para aumentar el número de órganos disponibles para trasplantes. Por un lado, los estudios sobre toma de decisión muestran que las llamadas opciones por defecto tienen un papel determinante a la hora de elegir. <strong>Los países con programas de reclutamiento de donantes voluntarios se pueden clasificar entre aquellos en donde el ciudadano debe explicitar que quiere ser donante voluntario (<em>opt-in</em>) y aquellos en donde el ciudadano es considerado donante voluntario a menos que explícitamente exprese lo contrario (<em>opt-out</em>). La realidad muestra que aquellos países con sistema <em>opt-in</em> como Alemania un 12% elige ser donante mientras que en aquellos que implementan un sistema <em>opt-out</em> como Austria, el 98% de la gente elige donar voluntariamente.</strong> Desde el punto de vista de las ciencias de la vida, se está avanzando rápidamente en el campo de la medicina regenerativa hacia la generación de tejidos a partir de células madre del propio paciente que puedan reemplazar los órganos dañados. Del mismo modo se están realizando pruebas para crear animales transgénicos (cerdos) cuyos órganos sean compatibles con los humanos. De ser exitosas estas pruebas podríamos pensar en granjas donde la producción animal se conciba no sólo como industria alimenticia sino también como una industria de producción de órganos de reemplazo.</p>
<p>A simple vista uno no relacionaría la ciencia con el tráfico de órganos y el turismo de trasplantes, sin embargo una mirada más profunda muestra que apoyando la investigación y desarrollo en biomedicina se podrá aumentar el número de órganos disponibles para trasplante. <strong>Asimismo, desde las investigaciones en psicología encontramos que un pequeño cambio en la forma de redactar un formulario, con costo cero a nivel gobierno, puede contribuir a una política en salud más inclusiva y lo que es aún mejor, puede servir para mejorar drásticamente la calidad de vida de miles de pacientes que hoy siguen en lista de espera.</strong></p>
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		<title>Polémica CFK &#8211; Darín: cómo discutimos los argentinos</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Jan 2013 15:51:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Velardez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[En estos días en que el intercambio de opiniones entre el actor Ricardo Darín y la presidente Cristina Fernández de Kirchner está en boca de todos, es interesante reflexionar acerca del grado de madurez de nuestra sociedad en materia de discusión basada en la información y el poder de toma de decisión informada, dos aspectos... <a href="http://opinion.infobae.com/miguel-velardez/2013/01/09/polemica-cfk-darin-como-discutimos-los-argentinos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>En estos días en que el intercambio de opiniones entre el actor Ricardo Darín y la presidente Cristina Fernández de Kirchner está en boca de todos, es interesante reflexionar acerca del grado de madurez de nuestra sociedad en materia de discusión basada en <strong>la información y el poder de toma de decisión informada</strong>, <strong>dos aspectos clave dentro del proceso de pensamiento crítico (científico) y el avance del conocimiento.</strong></p>
<p><span id="more-9"></span>Todos aquellos que hemos tenido la suerte de haber pasado por la universidad y cursar alguna carrera científica hemos tenido la oportunidad de <strong>entrenarnos y en el mejor de lo casos adquirir como práctica corriente la habilidad de discutir ideas con interlocutores que muchas veces tienen posiciones diametralmente opuestas a las nuestras.</strong> Esta habilidad nos permite a <strong>los científicos encarar discusiones desde una posición humilde y a la vez muy sólida, dado que partimos siempre del supuesto de que la verdad es una construcción social y que lo que hoy nos parece verdadero mañana podría resultar completamente falso frente a evidencia y conocimientos nuevos surgidos de nuevas investigaciones</strong>.</p>
<p>Imaginemos la siguiente escena: un becario de investigación envía una carta a una revista científica internacional emitiendo opinión sobre un trabajo científico reciente (esto es una práctica muy habitual en las revistas científicas de prestigio) y en cierto párrafo se pregunta: “me gustaría saber cómo hizo el Dr. Premio Nobel para obtener los resultados de su trabajo partiendo de las condiciones iniciales expresadas con anterioridad”. También puedo imaginar al prestigioso premio Nobel utilizando la misma vía de comunicación publicando una elaborada y elegante carta de respuesta con una explicación más detallada del problema en cuestión e invitándolo al becario a acceder a más datos crudos del experimento e incluso a participar de investigaciones en conjunto dado el interés del becario en la temática. <strong>Lo que sí es seguro es que en la carta de respuesta el prestigioso investigador nunca incluirá una frase del tipo “ahora bien, yo le pediría estimado becario que usted entonces me explique los resultados de su publicación del año 1991 porque tengo entendido que ese trabajo fue objetado por uno de los revisores de la revista científica”. Una respuesta de este estilo hubiera sido suficiente para llevar al prestigioso premio Nobel al último puesto en la escala de confianza por parte de los pares y prácticamente sería una deshonra para la institución a la cual perteneciera.</strong></p>
<p><strong>En ciencia, este tipo de discusiones es moneda corriente y es parte del sano ejercicio de indagación, esencial para el avance del conocimiento. Nadie tomaría la pregunta del becario como una agresión al gran investigador así como nadie dejaría de cuestionar los resultados de cualquier publicación por más que su autor haya sido premiado múltiples veces a nivel mundial</strong>. Recuerdo que una compañera mía en Boston tuvo que dejar el laboratorio básicamente porque no era lo suficientemente crítica con todos nosotros, porque no cuestionaba lo suficiente y mi jefe era tajante: <strong>“sin indagación no hay avance del conocimiento”.</strong></p>
<p>Volviendo al grado de madurez de nuestra sociedad en materia de discusiones e introduciendo el concepto de popularización de la ciencia en donde políticos, científicos, educadores y divulgadores de ciencias nos quemamos las neuronas para definir las mejores prácticas para que la gente se apropie del conocimiento científico, creo que <strong>el mayor desafío radica en brindar a la sociedad las herramientas para que todos desarrollen un pensamiento crítico (científico)</strong>. Según expertos en educación (ver educación de las ciencias en el portal de Unesco) las habilidades de indagación y la lógica científica no son necesariamente adquiridos en el paso por la escuela primaria y/o secundaria (ni pública ni privada). <strong>Esta carencia de pensamiento crítico, falta de motivación para cuestionar, de creer que existe una forma de hacer las cosas, una verdad inamovible, una versión de la historia e incluso una línea estanca entre lo que está bien y lo que está mal, lo correcto y lo posible, nos cercena la diversidad de ideas que nuestra sociedad necesita para crecer en democracia.</strong></p>
<p>En estos momentos en que todos comentamos las idas y vueltas de Darín y la presidente, creo que deberíamos ponernos a pensar si verdaderamente estamos capacitados para defender nuestra posición con argumentos sólidos, si somos capaces de aceptar argumentos diferentes, si basamos nuestros argumentos en información fehaciente y si tenemos habilidades para elaborar respuestas elegantes. <strong>Me gustaría ver que la sociedad comentara sobre la solidez de los argumentos expresados en las discusiones de carácter público, me gustaría que hubiera un juego de egos al estilo científico, una carrera para demostrar quién es más inteligente (y no más agresivo) al momento de argumentar su posición. Este tipo de discusión sería un gran ejemplo para la Argentina.</strong></p>
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		<title>Mejor Ciencia no significa Mejor País</title>
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		<pubDate>Mon, 24 Dec 2012 13:33:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Miguel Velardez</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Es ampliamente reconocido en todo el mundo que la producción científica de calidad no se traduce automáticamente en una mejora de la calidad de vida, ni en crecimiento económico, ni en una disminución de las diferencias sociales, ni en mayor calidad educativa o cuidado del medio ambiente. El pasado 06 de octubre, la revista Scientific... <a href="http://opinion.infobae.com/miguel-velardez/2012/12/24/mejor-ciencia-no-significa-mejor-pais/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Es ampliamente reconocido en todo el mundo que la producción científica de calidad no se traduce automáticamente en una mejora de la calidad de vida, ni en crecimiento económico, ni en una disminución de las diferencias sociales, ni en mayor calidad educativa o cuidado del medio ambiente.<br />
<span id="more-6"></span>El pasado 06 de octubre, la revista Scientific American publico un ranking sobre los mejores países del mundo en términos de desempeño científico basándose en datos del último reporte “OECD Science, Technology and Industry Scoreboard 2011”. Según el ranking de Scientific American, Argentina se sitúa en el puesto 31 de los países con mejor calidad en publicaciones científicas, lo cual nos muestra que nuestro país mantiene en cierto grado su histórico nivel de excelencia científico-académica que se traduce en una respetable producción de ciencia original. Un análisis de la serie histórica de publicaciones científicas (según la base de datos Scopus, Elsevier) muestra también que en 1996 los argentinos publicábamos 4002 artículos originales, Brasil 8536 y México 4419. En los años subsiguientes, los países de América Latina mejoraron su desempeño científico y en el periodo 1996-2002 muestran un incremento promedio de artículos originales del 51%, sin grandes desviaciones o excepciones. El cambio, producto de políticas activas de promoción de las actividades científicas y tecnológicas, se hace evidente en el periodo 2002-2011 en donde podemos observar cómo el número de artículos de instituciones argentinas aumentó un 84% mientras que nuestros vecinos lo hicieron entre un 120% en el caso de México y un 207% en el caso de Brasil. Es de remarcar que solo Venezuela creció un modestísimo 26% en este periodo.<br />
Retomando el concepto del primer párrafo, poseer mejor ciencia en términos de publicaciones no se traduce en desarrollo económico y social a menos que se oriente el quehacer del investigador hacia la resolución de los problemas de la gente. Se puede tener una elite de investigadores provista del mejor equipamiento y apoyada con importantes fuentes de financiamiento del estado y el sector privado sin que ello redunde en beneficios para la sociedad. Esto es evidente en Argentina donde la mayor parte de las investigaciones no tratan de dar respuestas a las demandas de la gente. Más aun, la cultura científica local no tiene incorporado el concepto de ciencia orientada a la solución de problemas y esto se refleja en que más del 90% de los investigadores argentinos opinan que al momento de evaluar un proyecto de investigación y desarrollo, la excelencia es más importante que la pertinencia.<br />
Si bien todos los países deben poseer una elite de investigadores que lleven a cabo ciencia original en la frontera del conocimiento, Argentina más que nunca necesita orientar sus esfuerzos de I+D hacia la resolución de los problemas de la gente y hacia un aumento de la competitividad de sus empresas a nivel global. Lo que hace la diferencia en el desarrollo económico y social de un país es el uso del talento joven y de los creativos hacia la generación de ideas novedosas que sean aprovechadas por la sociedad. Eso se llama innovación.<br />
Argentina en general y la Ciudad de Buenos Aires particularmente se caracterizan por concentrar una gran cantidad de jóvenes talentosos, un aspecto resaltado y envidiado de igual manera por los países vecinos y del hemisferio norte. Sin embargo, si consideramos los indicadores clásicos de innovación, como son la inversión pública y privada en la investigación y desarrollo (I + D), la participación del sector privado en las actividades científicas y tecnológicas o el número de patentes registradas por argentinos tanto en el país como en mercados globales, la Argentina tiene un desempeño innovador modesto. Mas aun, tomando los datos del ranking 2012 de innovación a nivel mundial (Global Innovation Index), Argentina se encuentra a mitad de tabla en el puesto 70 de los 141 estados analizados. Esto es, por detrás de Chile (39), Brasil (58), Costa Rica (60), Colombia (65) y Uruguay (67). Que estamos haciendo con nuestros jóvenes investigadores? Cada año finalizan su beca de CONICET aproximadamente 1500 becarios, talentos jóvenes con infinidad de ideas novedosas en todas las áreas del conocimiento. Sin embargo, no somos un país innovador, sino que mantenemos un enorme vacío entre estas ideas novedosas de nuestros investigadores y las demandas de la sociedad.<br />
En una economía global cada vez interconectada, la innovación es uno de los pilares para la ventaja competitiva de un país y esto depende de la correcta orientación de la I+D llevada a cabo por investigadores jóvenes. Además, la innovación es esencial a la hora de encontrar soluciones a los problemas de la gente, en la mejora de la calidad de vida y para acceder a más oportunidades de desarrollo económico y social. Nuestros hermanos latinoamericanos han comprendido esto y están actuando rápida y eficientemente. El desafío de Argentina es decidir ya si nos contentamos con tener solo ciencia de excelencia o si estamos dispuestos a orientar la ciencia para contribuir al bien común, a la construcción de un país mejor.</p>
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