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	<title>Comentarios en: Almidonada y compuesta</title>
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		<title>Por: La novia ausente del doctor Alberto &#124; La Caja de Pandora Online</title>
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		<dc:creator>La novia ausente del doctor Alberto &#124; La Caja de Pandora Online</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Mar 2015 18:57:16 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[[...] Sin tacos, F. mide 1,70 m. Calza zapatos 37. El pelo es castaño y los ojos son radiantes, marrones. Tiene dientes perfectos que le facilitan la seducción de la sonrisa. Alguna abuela diría: “dientes de mentirosa”. Otra, de mujer afortunada. F. es una de las tantas modelos que L. promueve. Es L. un experto distribuidor de belleza selectiva. A su vez, L. es buen amigo del abogado impetuoso que explota cierto inquietante boliche de Palermo. Por Honduras. En la Sala VIP, el fiscal solía apurar, según nuestras fuentes, alguna Diet 7up. Coincidía con las damas fosforescentes del plantel de L., que legitiman el catálogo de su página web. Por prejuicio profesional, por el afán costumbrista de escaparle a la botonería, en esta crónica no se brindan datos ni nombres reales. Queda para cualquier otro especialista en la materia. Si presentan a F. en sus entretenimientos televisivos, la muchacha podrá conquistar la suficiente repercusión. Con suerte, hasta para danzar en el baile canónico del señor Tinelli. Pero ocurre que F. tiene un novio principal. T. También T. es modelo. Significa confirmar que el doctor Alberto formaba parte de la clandestina relación triangular. De ningún modo se aspira, aquí, a profundizarla. Ni siquiera se intenta sugerir la posible existencia del amor racionalmente pactado. Entre regalitos gentiles y las atenciones cordiales de un caballero. Esta crónica indeseable sirve para acabar con las especulaciones que aluden a “la novia ausente”. Como si fuera, para los fantasiosos, la “entregadora”. La profesional inescrupulosa que les “abrió la puerta a los comandos asesinos”. O peor, como si fuera la muerta de carbón. Horror que muestra que Puerto Madero nada tiene para envidiarle a la villa más cruel. Es útil también la crónica para aclarar que Nisman distaba de ser un adicto a las relaciones íntimas con otro varoncito. Como La Doctora lo insinuó, en tres ocasiones, casi como si fuera un pecado. Cuando se presentó para la cadena nacional “toda vestida de blanco, almidonada y compuesta” (cliquear). [...]]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>[...] Sin tacos, F. mide 1,70 m. Calza zapatos 37. El pelo es castaño y los ojos son radiantes, marrones. Tiene dientes perfectos que le facilitan la seducción de la sonrisa. Alguna abuela diría: “dientes de mentirosa”. Otra, de mujer afortunada. F. es una de las tantas modelos que L. promueve. Es L. un experto distribuidor de belleza selectiva. A su vez, L. es buen amigo del abogado impetuoso que explota cierto inquietante boliche de Palermo. Por Honduras. En la Sala VIP, el fiscal solía apurar, según nuestras fuentes, alguna Diet 7up. Coincidía con las damas fosforescentes del plantel de L., que legitiman el catálogo de su página web. Por prejuicio profesional, por el afán costumbrista de escaparle a la botonería, en esta crónica no se brindan datos ni nombres reales. Queda para cualquier otro especialista en la materia. Si presentan a F. en sus entretenimientos televisivos, la muchacha podrá conquistar la suficiente repercusión. Con suerte, hasta para danzar en el baile canónico del señor Tinelli. Pero ocurre que F. tiene un novio principal. T. También T. es modelo. Significa confirmar que el doctor Alberto formaba parte de la clandestina relación triangular. De ningún modo se aspira, aquí, a profundizarla. Ni siquiera se intenta sugerir la posible existencia del amor racionalmente pactado. Entre regalitos gentiles y las atenciones cordiales de un caballero. Esta crónica indeseable sirve para acabar con las especulaciones que aluden a “la novia ausente”. Como si fuera, para los fantasiosos, la “entregadora”. La profesional inescrupulosa que les “abrió la puerta a los comandos asesinos”. O peor, como si fuera la muerta de carbón. Horror que muestra que Puerto Madero nada tiene para envidiarle a la villa más cruel. Es útil también la crónica para aclarar que Nisman distaba de ser un adicto a las relaciones íntimas con otro varoncito. Como La Doctora lo insinuó, en tres ocasiones, casi como si fuera un pecado. Cuando se presentó para la cadena nacional “toda vestida de blanco, almidonada y compuesta” (cliquear). [...]</p>
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		<title>Por: La novia ausente del doctor Alberto</title>
		<link>http://opinion.infobae.com/mundo-asis/2015/01/30/almidonada-y-compuesta/#comment-77</link>
		<dc:creator>La novia ausente del doctor Alberto</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Mar 2015 16:55:02 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[[...] Sin tacos, F. mide 1,70 m. Calza zapatos 37. El pelo es castaño y los ojos son radiantes, marrones. Tiene dientes perfectos que le facilitan la seducción de la sonrisa. Alguna abuela diría: “dientes de mentirosa”. Otra, de mujer afortunada. F. es una de las tantas modelos que L. promueve. Es L. un experto distribuidor de belleza selectiva. A su vez, L. es buen amigo del abogado impetuoso que explota cierto inquietante boliche de Palermo. Por Honduras. En la Sala VIP, el fiscal solía apurar, según nuestras fuentes, alguna Diet 7up. Coincidía con las damas fosforescentes del plantel de L., que legitiman el catálogo de su página web. Por prejuicio profesional, por el afán costumbrista de escaparle a la botonería, en esta crónica no se brindan datos ni nombres reales. Queda para cualquier otro especialista en la materia. Si presentan a F. en sus entretenimientos televisivos, la muchacha podrá conquistar la suficiente repercusión. Con suerte, hasta para danzar en el baile canónico del señor Tinelli. Pero ocurre que F. tiene un novio principal. T. También T. es modelo. Significa confirmar que el doctor Alberto formaba parte de la clandestina relación triangular. De ningún modo se aspira, aquí, a profundizarla. Ni siquiera se intenta sugerir la posible existencia del amor racionalmente pactado. Entre regalitos gentiles y las atenciones cordiales de un caballero. Esta crónica indeseable sirve para acabar con las especulaciones que aluden a “la novia ausente”. Como si fuera, para los fantasiosos, la “entregadora”. La profesional inescrupulosa que les “abrió la puerta a los comandos asesinos”. O peor, como si fuera la muerta de carbón. Horror que muestra que Puerto Madero nada tiene para envidiarle a la villa más cruel. Es útil también la crónica para aclarar que Nisman distaba de ser un adicto a las relaciones íntimas con otro varoncito. Como La Doctora lo insinuó, en tres ocasiones, casi como si fuera un pecado. Cuando se presentó para la cadena nacional “toda vestida de blanco, almidonada y compuesta” (cliquear). [...]]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>[...] Sin tacos, F. mide 1,70 m. Calza zapatos 37. El pelo es castaño y los ojos son radiantes, marrones. Tiene dientes perfectos que le facilitan la seducción de la sonrisa. Alguna abuela diría: “dientes de mentirosa”. Otra, de mujer afortunada. F. es una de las tantas modelos que L. promueve. Es L. un experto distribuidor de belleza selectiva. A su vez, L. es buen amigo del abogado impetuoso que explota cierto inquietante boliche de Palermo. Por Honduras. En la Sala VIP, el fiscal solía apurar, según nuestras fuentes, alguna Diet 7up. Coincidía con las damas fosforescentes del plantel de L., que legitiman el catálogo de su página web. Por prejuicio profesional, por el afán costumbrista de escaparle a la botonería, en esta crónica no se brindan datos ni nombres reales. Queda para cualquier otro especialista en la materia. Si presentan a F. en sus entretenimientos televisivos, la muchacha podrá conquistar la suficiente repercusión. Con suerte, hasta para danzar en el baile canónico del señor Tinelli. Pero ocurre que F. tiene un novio principal. T. También T. es modelo. Significa confirmar que el doctor Alberto formaba parte de la clandestina relación triangular. De ningún modo se aspira, aquí, a profundizarla. Ni siquiera se intenta sugerir la posible existencia del amor racionalmente pactado. Entre regalitos gentiles y las atenciones cordiales de un caballero. Esta crónica indeseable sirve para acabar con las especulaciones que aluden a “la novia ausente”. Como si fuera, para los fantasiosos, la “entregadora”. La profesional inescrupulosa que les “abrió la puerta a los comandos asesinos”. O peor, como si fuera la muerta de carbón. Horror que muestra que Puerto Madero nada tiene para envidiarle a la villa más cruel. Es útil también la crónica para aclarar que Nisman distaba de ser un adicto a las relaciones íntimas con otro varoncito. Como La Doctora lo insinuó, en tres ocasiones, casi como si fuera un pecado. Cuando se presentó para la cadena nacional “toda vestida de blanco, almidonada y compuesta” (cliquear). [...]</p>
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		<title>Por: La novia ausente del doctor Alberto ~ Mundo Asís ~ Infobae.com</title>
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		<dc:creator>La novia ausente del doctor Alberto ~ Mundo Asís ~ Infobae.com</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Mar 2015 16:07:28 +0000</pubDate>
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		<content:encoded><![CDATA[<p>[...] Sin tacos, F. mide 1,70 m. Calza zapatos 37. El pelo es castaño y los ojos son radiantes, marrones. Tiene dientes perfectos que le facilitan la seducción de la sonrisa. Alguna abuela diría: “dientes de mentirosa”. Otra, de mujer afortunada. F. es una de las tantas modelos que L. promueve. Es L. un experto distribuidor de belleza selectiva. A su vez, L. es buen amigo del abogado impetuoso que explota cierto inquietante boliche de Palermo. Por Honduras. En la Sala VIP, el fiscal solía apurar, según nuestras fuentes, alguna Diet 7up. Coincidía con las damas fosforescentes del plantel de L., que legitiman el catálogo de su página web. Por prejuicio profesional, por el afán costumbrista de escaparle a la botonería, en esta crónica no se brindan datos ni nombres reales. Queda para cualquier otro especialista en la materia. Si presentan a F. en sus entretenimientos televisivos, la muchacha podrá conquistar la suficiente repercusión. Con suerte, hasta para danzar en el baile canónico del señor Tinelli. Pero ocurre que F. tiene un novio principal. T. También T. es modelo. Significa confirmar que el doctor Alberto formaba parte de la clandestina relación triangular. De ningún modo se aspira, aquí, a profundizarla. Ni siquiera se intenta sugerir la posible existencia del amor racionalmente pactado. Entre regalitos gentiles y las atenciones cordiales de un caballero. Esta crónica indeseable sirve para acabar con las especulaciones que aluden a “la novia ausente”. Como si fuera, para los fantasiosos, la “entregadora”. La profesional inescrupulosa que les “abrió la puerta a los comandos asesinos”. O peor, como si fuera la muerta de carbón. Horror que muestra que Puerto Madero nada tiene para envidiarle a la villa más cruel. Es útil también la crónica para aclarar que Nisman distaba de ser un adicto a las relaciones íntimas con otro varoncito. Como La Doctora lo insinuó, en tres ocasiones, casi como si fuera un pecado. Cuando se presentó para la cadena nacional “toda vestida de blanco, almidonada y compuesta” (cliquear). [...]</p>
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